Archivo
Ya disponible ‘Klowns Horror Fanzine’ 6 monográfico viajes en el tiempo
Ya está a la venta el KLOWNS HORROR FANZINE #6, revista temática publicada por KlownsAsesinos.com, que en ésta ocasión centra sus páginas en exclusiva a las películas sobre paradojas y viajes a través del tiempo. Un subgénero enmarcado principalmente en la ciencia ficción que desde hace muchas décadas ha alimentado con sus historias el deseo perseguido por el hombre de poder algún día viajar en el
tiempo. Para ello, tratamos más de 50 títulos representativos de manera cronológica en un total de 100 páginas, a través de críticas, artículos e interesantes análisis. Desde “El tiempo en sus manos” o “El Planeta de los Simios”, pasando por la saga “Terminator”, la trilogía de “Regreso al futuro” o “12 monos” hasta las cintas más actuales como “Looper”, “Interstellar” o “La llegada”, así como otros
tantos títulos que nos sumergen en sugerentes viajes temporales.
CONTENIDO
Artículos.
El cine, un viaje en el tiempo. Introducción a la temática y repaso a más de 80 películas por orden cronológico.
50s 60s Sci-fi B Movies. Primeras películas que trataron la temática a través de la serie B.
Especial Doctor Who. Repaso a la famosa serie británica, los diferentes rostros de los doctores, sus acompañantes y los villanos.
Planet of the Apes. Artículo donde analizamos la saga de “El Planeta de los Simios” creada por Franklin J. Schaffner en 1968.
Back to the Future. Artículo dedicado a una de las sagas más entrañables del cine y uno de los estandarte del cine de los años 80.
Análisis.
Terminator. Si quieres vivir, ven conmigo’. Análisis a la obra creada por James Cameron y sus principales secuelas.
Minority Report. Mirando hacia el futuro. Amplio repaso a la innovadora cinta dirigida por Steven Spielberg e interpretada por Tom Cruise.
Los Cronocrímenes. Atrapado en un bucle temporal. Análisis a la ópera prima de Nacho Vigalondo y su particular visión sobre la temática.
Interstellar. El viaje interespacial como viaje en el tiempo. Interesante artículo sobre la cinta de Christopher Nolan, una de las grandes producciones sobre la ciencia ficción.
La Llegada. Paradojas Temporales sobre el Lenguaje. Análisis entorno a una de las últimas aportaciones a la temática, una apasionante historia de la mano de Denis Villeneuve.
Críticas.
Completan este número especial más de 30 críticas sobre interesantes títulos que han aportado diferentes enfoques a los viajes a través del tiempo. “El Tiempo en sus Manos”, “La Jetée”, “Los Viajeros del Tiempo”, “Los pasajeros del Tiempo”, “El Vuelo del Navegante”, “The Navigator. Una Odisea en el Tiempo”, “12 Monos”, “Primer”, “Triangle”, “Looper”, “Al Filo del Mañana” o “Predestination”, entre otros muchos.
También incluimos el relato ganador del concurso temático “LA BÚSQUEDA” de Enrique Ferrer Pérez. (Con la colaboración de la Editorial Hermenaute).
FICHA TÉCNICA
Nuevo Formato: Din A5 15, 8x22cm
Encuadernado: Fresado rústico con lomo
Nº de páginas: 100
Color: Blanco y negro (portadas en color)
Fecha de lanzamiento: Julio de 2017
PVP: 4,50€ + gastos de envío
Pedidos: klownshorrorfanzine@gmail.com
También disponible en:
FREAKS. C/ Ali bei, nº10 (Barcelona)
ARKHAM COMICS. C/ Xucla, nº16 (Barcelona)
Jack Taylor recuerda: ‘Cuento lo que mi disco duro me permite’
CUENTO LO QUE MI DISCO DURO ME PERMITE
Jack Taylor. Prólogo de Eugenio Mira
Fundación Aisge. Colección Memoria de la Escena Española 90. Encuadernación en rústica. 150 páginas
Los que hemos tenido la suerte de conocer a Jack Taylor coincidimos en que se trata de una persona extremadamente educada y atenta. Un actor de estirpe y clase al que le gusta narrar, con su fantástica dicción, anécdotas y vivencias. Una dicción, por cierto, que no siempre hemos podido disfrutar en la pantalla, pues antiguamente se tenía la costumbre de doblar su voz, pero que igualmente con su imagen ha sabido trasmitir una distinción, carente de presunción, a sus personajes.
Pongo esto a colación porque Cuento lo que mi disco duro me permite, el libro de memorias de Jack Taylor que acaba de publicar Aisge, es el equivalente a escucharlo narrar, con ese delicioso acento, sus vivencias personales y los recuerdos que conserva de otros actores y directores con los que ha coincidido y trabajado en sus numerosos rodajes a través del mundo. Leyéndolo queda claro que a Jack Taylor le gusta escuchar más que hablar, aprender más que dar lecciones, sobre todo de sus colegas más veteranos. Así, en la páginas de este agradable libro nos relata sus encuentros y veladas con estrellas como Claudette Colbert, Clark Gable, Jack Benny, Marlene Dietrich, Pola Negri o Marilyn Monroe. Dioses y diosas del celuloide de otras épocas. Pero también de sus rodajes con Jesús Franco o Eugenio Mira. Y todo lo explica desde la humildad, pues Jack Taylor es la discreción, el respeto y está exento de cualquier rastro de presunción.
Comienza su biografía remontándose a sus antepasados y su llegada a la tierra de las oportunidades. Poniendo en orden los recuerdos de infancia en su Oregón natal. Su descubrimiento del arte, del cine. Sus primeros pinitos en la escena y en televisión. Su estancia en México cuando vio que en Norteamérica no tenía muchas posibilidades de destacar como actor y su desembarco en la que sería su tierra de adopción, España. Un itinerario muy ameno, sin malas caras ni chismes, a veces sin dinero para comer o coger el metro, pero siempre cargado de optimismo y mucho trabajo. Muestra de la humildad que caracteriza a Jack Taylor es que lo que más se lee en Cuento lo que mi disco duro me permite, son palabras de agradecimiento a compañeros y amigos, y tan solo recuerda un mal momento, que también explicó en la entrevista que tuvimos ocasión de hacerle, con Amando de Ossorio. No en vano una de las máxima incontestable que podemos leer en el libro es que «Lo que necesita nuestro mundo son menos conflictos y más educación.» Y desde luego Jack da ejemplo de entrañable bonhomía, siendo una de esas pocas personas que sonríen con la mirada y con la que es imposible estar incómodo.
Se queda francamente corto el libro, como se pasa rápidamente el tiempo cuando se está con Jack Taylor, con esa mirada azul y limpia que resulta imposible borrar de la memoria. Una delicia de libro. Una delicia de persona.
Diábolo: Novedades para julio con sabor a Anime y Manga
El extraordinario y merecido éxito de ‘El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás…’ de Álvaro López Martín ha sido tal que en dos semanas se ha agotado, obligando a la editorial a lanzar este mes una segunda edición. Pero Diábolo sigue apostando por el Anime y el Manga en sus dos novedades enmarcadas en su colección de Cultura Popular. Por un lado un enciclopédico volumen dedicado a Sailor Moon en todas sus manifestaciones, ‘En nombre de Luna, te castigaré. El universo mágico de Sailor Moon’; y para los más nostálgicos un repaso a los dibujos animados de BRB Internacional: ‘Gnomos, Naranjitos y Mosqueperros’.
¡Atrévete a pasar un verano de lo más ‘animado’ con Diábolo!
(Para ampliar y leer los textos, click sobre cada imagen)
Cryptshow 2017: Freaks, estados alterados y odiseas sicodélicas
Ya finalizó la edición número once de este renovado Cryptshow, un festival que anuncia, con su buen rollo perpetuo, la llegada del verano, de la playa, de las cervezas heladas, el retorno de las patatas Corominas y del aroma del festival del gorila, cuyos rugidos comienza a sonar desde Sitges. Cortometrajes de todo el mundo, algunos largos, música en directo, literatura y un invitado de excepción, todo esto y mucho más desde Badalona en Cryptshow.
Fotos: Serendipia (excepto las indicadas ¡Gracias Félix!)
TERROR EN LARGO
Cryptshow Festival continúa manteniendo la tónica de reducir el número de largometrajes programados, pero los escogidos son muy especiales. El inaugural tuvo música en directo, una práctica que afortunadamente se mantiene desde la edición de 2012 con Garras Humanas (The Unknown, 1927), que en aquella ocasión contó con el acompañamiento de TenebraEh!; prosiguiendo en 2015 con La carreta fantasma (Körkarlen, Victor Sjöstrom, 1921) con Agustí Busóm y su grupo y consolidándose como actividad el pasado año con Aelita (1924), de Yakov Protazanov, de nuevo con Agustí Busóm.
En esta edición se ha rizado el rizo y Busóm y su grupo han añadido banda sonora a Tetsuo, el hombre de hierro (Tetsuo, 1989), la revolucionaria cinta de Shinya Tsukamoto, lo cual no significa que sustituyeran el sonido original de la cinta, muy al contrario, Busóm y su dos compinches añadieron elementos sonoros de cosecha propia y crearon una ambientación mediante humo y elementos de música industrial que convirtieron Tetsuo Project, pues así se bautizó la proyección, en toda una experiencia multimedia. Excesiva. Desbordante. Un viaje de pesadilla por la nueva carne, pudimos disfrutarla en una magnífica copia, digital, pero de calidad ¡Gore in the Machine!
Teniendo esta edición como leit motiv los estados alterados no podía faltar una película de Ken Russell. Y valdrían varias: desde Tommy (1975) a Lisztomania (1975) pasando por Gothic (1986) o La guarida del gusano blanco (The Lair of the White Worm, 1988), pero se antoja mucho más acertada Viaje alucinante al fondo de la mente (1980), que además tiene en su título original, Alterated States, la excusa idónea para proyectarse. Y también en copia pristina. La película quizás ha envejecido un poco mal: tras un buen punto de partida termina desembocando en una desigual segunda parte que delira entre lo más sicodélico de 2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968) y la pura serie-B de The Neanderthal Man (E. A. Dupont, 1953). Russell, amante de los románticos y de su atracción por el abismo, nos invita a un viaje que recorre el linde entre la genialidad y la locura, entre la ciencia y la creencia, entre ceñirse al método científico o experimentar en carne propia hasta más allá de lo sensato, todo en aras de aprehender lo absoluto. Es el viaje de su protagonista que perseguirá la demostración de su hipótesis, que los estados de conciencia alterados se traducen en fenómenos físicos, prestando su propia carne, ante el descrédito de algunos, los ortodoxos que no arriesgan ni vuelan solos, pero que tienen que acatar la certificación objetiva de la contrastación, porque así funciona la ciencia (no en vano la autoridad consultada en un momento del filme es el Doctor Wissenschaft, apellido alemán que se traduce como ciencia, al ciencia con mayúsculas, además). Irregular, interesante, más excesiva que profunda, Russell en estado puro, un estado alterado de conciencia que repele y atrae a partes iguales.
Al verse obligada la organización a suspender por causas ajenas la Necroantología de poesía badalonina de Marçal Font i Espi, que, con acompañamiento de saxo y ballet, iba a tener lugar en el cementerio del Sant Crist, se optó por proyectar, de forma gratuíta, una de las películas seleccionadas para esta edición que finalmente quedó excluida del programa por falta de espacio, The Trip (1967), una joya sicodélica de Roger Corman con toda la plana mayor lisérgica de la época: Peter Fonda, Bruce Dern, Dennis Hooper y Susan Strasberg. Además del imprescindible Dick Miller.
La activa colaboración del festival Nits de Cinema Oriental de Vic con el Cryptshow vino en forma de dos cintas muy diferentes. Por un lado se contó con la coreana The Priest (Geomeun Sajedeul, Jae-hyun Jang, 2015) una dignísima película de terror tan enrevesada en su inicio como eficaz en su puesta en escena de un exorcismo, de los mejores y más aterradores que hemos tenido ocasión de ver gracias a que prescinde de las truculencias y exageraciones, tan gratuitas como queridas en este tipo de historias desde la imprescindible El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973). Toda una curiosidad con toques de buddy movie y la presencia de un tan sugerente como representativo callejón simbolizando el paso de la sociedad moderna al oscurantismo medieval. Y un tercer acto que avanza preciso como una pieza de relojería y desemboca en una secuencia vigorosa, de pura tensión y suspense, algo en lo que los coreanos son maestros indiscutibles. The Priest se ofreció en primicia en España, al igual que Tetsudon: Fool Japan – The craziest short films from Japan, otra nueva y loca recopilación de locos cortometrajes japoneses que es toda una oda al descerebre, el despiporre y la diversión.
TERROR EN CORTO
Si como hemos comentado el número de largometrajes ha menguado, también lo ha hecho el de cortos. En 2015 fueron 60 cortometrajes a competición; 50 el pasado año y 48 en esta edición que se distribuyeron en siete bloques, dos de ellos matinales dirigidos especialmente al público infantil y juvenil bajo el auspicio de Eduvic, cooperativa de iniciativa social sin ánimo de lucro que trabaja con la infancia, la adolescencia y la juventud en riesgo social. De entre estos cortometrajes destacamos muy especialmente Garden Party (Florian Babikian, Vincent Bayoux, Victor Caire, Théophile Dufresne, Gabriel Grapperon y Lucas Navarro, 2016) una delicia que describió muy acertadamente el jurado como «el reverso con ranas de El crepúsculo de los dioses.» También sobresalió el apocalíptico y muy atmosférico Anime; el divertido Spooked de Emma Spook y Gil Gloom; A Coat Made Dark (Jack O’Shea) con su oscura animación; Preston, que les ofrecemos tras este bloque y que es un magnífico ejercicio de animación CGI; The Procedure (Calvin Reeder), una breve e inenarrable fantasía que también les ofrecemos a continuación y que se encuentra entre nuestros favoritos; el ingenioso Hope (Adam A. Losurdo), una fantasía zombie proveniente de Noruega; el lovecraftiano Elritch Code de Ivan Radovic con Cthulhu llegando en forma de virus informático; la space opera Bruce Gallagan de Pau Perramón, un sentido y esmerado homenaje a la estética sci-fi de los setenta; más zombies en Still de Carl Timms, una ingeniosa obra pero con exceso de metraje; el marciano y eterno cortometraje de animación de Jean Lecointre Les Animaux Domestiques; o el bizarrísimo Ringo Rocket Star and his Song for Yuri Gagarin, de Rene Nuijens. Finalmente destacamos, por dejarnos totalmente descolocados, Waste (Alejo Levis y Laura Sisteró), una cosa muy rara, parafraseando a Herzog, una metáfora, no sabemos de qué, pero una poderosa metáfora, protagonizada por varias chicas jóvenes en lencería fina dando brincos por un piso dirigidas por un lápiz. O algo así. Y por supuesto el premiado, Behind, de Ángel Gómez Hernández, una propuesta puramente de terror que conquistó al jurado protagonizada por Macarena Gómez, Lone Fleming, Ruth Díaz y Javier Botet.
PALMARÉS CRYPTSHOW 2017
El jurado oficial de Cryptshow Festival 2017, formado por Eva Ayats, Domingo López, Ramon Mas, Dani Seguí y Mónica Van Campen ha decidido el siguiente palmarés:
–X Premio Sierra Circular: Behind de Ángel Gómez, por ser la propuesta de terror más sólida
–Premio del público: The legend of the Crabe-Phare de Gaetan Borde
Otros premios:
–Mejor Animación: Garden Party de Florian Babiikian. El reverso con ranas de El crepúsculo de los dioses. Una animación alucinante según el jurado.
–Mejor director: Felix Knoche por Hilde, por la sensibilidad del director en unificar todos los elementos para contar una historia diferente.
–Mejor guión: Einstein -Rosen de Olga Osorio, por el realismo mágico, la nostalgia y originalidad. Mención Especial: Decorado de Alberto Vázquez.
–Mejor actor: Calu Flygare por The Sunken Convent, por la increíble interpretación de un personaje malsano
–Mejor actriz: Macarena Gómez por Behind, por la intensdad y visceralidad de su interpretación
–Mejor banda sonora: Ariel Santiago por Cuerno de Hueso, por crear una atmósfera adecuada para la película.
.
–Mejores Efectos Especiales: Hilde, por la sutileza, evolución y la integración del maquillaje a la historia–Mejores Efectos Visuales: Nicole’s Cage de Josef Brandl, por la ambientación surrealista
–Mejor fotografía: Juli Carné por Waste por la complejidad de la iluminación y el ambientación en un espacio reducido
–Mención Especial: Bruce Gallagan de Pau Perramón, por su recreación del cine de serie B añejo
—Mención Especial: El modelo Pickmann (Pablo Ángeles Zumón)
OTRAS ACTIVIDADES
Criptshow literario
Al igual que el pasado año las presentaciones de libros y fanzines tuvieron lugar en l’Espai Betúlia, un marco idóneo y espacioso en el que se contó con parte de los autores de las publicaciones que hacían allí su puesta de largo. Comenzando por el libro del festival, segundo en ese formato tras los antiguos Cryptonomikones, de nuevo editado conjuntamente por el festival y la editorial Males Herbes. Estats alterats de la ment reúne en sus páginas el relato ganador del certamen, los finalistas y otros escritos por plumas invitadas con el denominador común de la locura, la senectud, las drogas, la esquizofrenia, los delirios,
obsesiones y otros síndromes de la mente. También se presentó el cuarto número de La Cripta especial canibalismo, un tomo de comics editado mediante Verkami que cuenta con las firmas de Juan Rubí, Toni Benages, Samuel Delgado, Sandra Márquez o Daniel Torrado, entre otros. Roberto Bartual presentó su interesante Jack Kirby, una odisea psicodélica, editado por Editorial Marmotilla, una obra en la que su autor intentar responder a la pregunta “¿Cómo fue posible que Jack Kirby se anticipara al arte psicodélico en varios años, sin haber probado jamás —que sepamos— ninguna droga?» La respuesta a esta cuestión nos la intenta ofrecer Bartual en esta obra editada por esta nueva editorial de pintoresco -y simpático- nombre. Hermenaute, como es habitual, también presentó sus últimas novedades, en especial la última novela de Lluis Rueda, Paradoja en Renfield Street, y la antología de relatos malrollistas Horror Dummies, en la que diversos autores escriben historias de terror protagonizadas por muñecos, autómatas, marionetas y otros mecanismos psicóticos. Terminando con los libros, Iván Allué presentó Rob Zombie, el renegado del diablo de Editorial Quarentena, que repasa la carrera de este músico/cineasta norteamericano.
Cerrando el acto Diego López presentó el último número de El buque maldito. Tras lo cual todos los asistentes remojaron el gaznate, que falta hacía, y pudieron hacerse con ejemplares de todos los títulos presentados en el Cor de la Marina, donde, por cierto, estaban expuestas las obras que como es habitual un buen puñado de artistas han realizado con el leitmotiv del festival de este año.
En relación a la faceta literaria del evento cabe añadir que, al igual que el pasado año, durante los días de festival hubo una parada en la Plaça de l’Ajuntament donde estuvieron a la venta las novedades de Hermenaute, Marmotilla y el fanzine Klowns Horror Fanzine, mientras que las publicaciones cercanas al festival, el libro Estats alterats de la ment y La Cripta, estuvieron disponibles en la taquilla del Círcol.
Concurso de bandas sonoras a cargo de “The OST s” y Movie-Table-Quiz in Badalona
Cryptshow Festival, caracterizado por ser un certamen multidisciplinar, aborda el género fantástico y el terror desde diferentes ángulos y este año repitió la música en la variada lista de actividades con “The OST s”, que presentaron un concurso basado en un repertorio de bandas sonoras de películas de terror y ciencia ficción. Pero no fue el único juego que tuvo lugar, pues también se celebró el International Movie-Table-Quiz en el Bar Estrop. Excusas para alargar las noches completándolas con buena conversación y cerveza fría.
GALA DE CLAUSURA
Tras Juan Giménez en 2015 y Josep María Beà en 2016, de nuevo el invitado al Cryptshow estuvo relacionado con el mundo del cómic. El premio Sierra Circular 2017 fue para el ilustrador underground Gilbert Shelton, toda una leyenda del cómic norteamericano gracias a populares personajes como The Fabulous Furry Freak Brothers, que creados en 1968, en plena época hippy, cumplen 50 años de locuras, drogas y aventuras. Así como también Fat Freddy’s Cat, serie íntimamente relacionada con la anterior al estar protagonizada por el gato de uno de los Freak Brothers, que vio la luz un año después de aquella. Y sin olvidar Wonder Wart-Hog, un personaje paródico de Superman nacido en 1961 que se bautizó en España como Superserdo.
Pero Shelton en sí es también todo un personaje. Amigo de Janis Joplin, con quien coincidió en la Escuela de Arte, se libró del servicio militar alegando que tomaba drogas sicodélicas.
Nacido en Texas, Shelton realizó carátulas de discos y sicodélicos carteles de conciertos. En 1979 La Cúpula comenzó a editar los comics de Shelton en España, donde fueron muy populares, primero dentro de la revista El Víbora y más tarde en Makoki. También editó y reeditó álbumes recopilatorios. Pero la relación con España fue más íntima, tal y como relató el propio Shelton durante su estancia en Badalona. Tanto él como su compañera se instalaron en los cuarteles generales de La Cúpula en La Floresta durante un año, donde convivieron con Max, Gallardo, Martí, Nazario… y por supuesto el director de la publicación, Josep María Berenguer, al que ambos recordaban con cariño. Berenguer les acogió y publicó sus páginas, de tal modo que incluso en el número de El Víbora que se editó con motivo del golpe de estado del 23 F, Shelton colaboró al vivir por entonces en Barcelona. A mediados de los años ochenta se instaló en Francia, donde vive todavía entre París y Borgoña.
En la ceremonia, que se celebró en el Círcol, Gilbert Shelton contó diversas anécdotas personales, así como recuerdos relacionados con su carrera en el mundo del cómic y… en el cine, pues hizo referencia a los abortados largometrajes basados en los Freak Brothers que ya desde 1978 comenzaron a ofrecerle sin que ninguno llegara a buen puerto, deteniéndose especialmente en Grass Roots, un proyecto proveniente de Inglaterra que le hacía especial ilusión con sus personajes animados mediante stop-motion. Viendo el video de prueba (que os ofrecemos y al que vale la pena darle un ojo) entendemos su entusiasmo. Pero resultó imposible reunir los cinco millones de libras necesarias para sacar el proyecto adelante. En todo caso prefiere mantener en su poder los derechos de sus personajes a que se haga una película como El gato caliente (Fritz, the Cat, Ralph Bakshi, 1972), que desvirtuó tanto al personaje de su amigo Robert Crumb, que este abomina de ella.
Se habló también del carácter reaccionario de algunos artistas clásicos como Al Capp o Chester Gould, creador de Dick Tracy, un estilo de dibujo que Shelton recordaba inspiró a Martí, el ilustrador de El Víbora y creador de obras como Taxista (1982) o Doctor Vértigo (1988). También comentó The Adventures of Jesus (1962), considerada la primera novela gráfica underground que dibujada por Frank Stark
(bajo el seudónimo de Foolbert), Shelton publicó. Así como de la gran influencia que recibió la generación de artistas underground de Mad comics, una publicación que Gilbert Shelton descubrió a los 12 años y cuyo espíritu irreverente (y su concreción gráfica) le inspiró, en especial Harvey Kurtzman y, me atrevo a añadir que Basil Wolverton también. Recordó asimismo a otro de los ilustradores de Mad, Sergio Aragonés, que para él posee el récord de producción de páginas, ya que es capaz de dibujar diez al día.
Aunque su producción ha bajado considerablemente, Shelton comentó que ha realizado otras labores editoriales como traducir el Martínez el facha de Kim al francés. En cuanto a sus preferencia actuales, a pesar de que declara abiertamente que no lee mucho cómic, le agradó, pese haberle parecido muy triste, el álbum Arrugas, de Paco Roca. Y no quiso ni oír hablar de Marvel, DC ni de los comics de superheroes.
Una presencia simpática y agradable, al igual que la de su compañera, que además resultó de gran ayuda al hablar perfectamente castellano y servir como apoyo y memoria de repuesto del maestro.
DESPEDIDA Y CIERRE
Ya solo quedaba el domingo, y el Cryptshow salió del Círcol y se llevó a la playa todos los cortometrajes ganadores de este año, proyectándolos en una pantalla en el exterior de La Doncella de la Costa, histórico local de Badalona que este año ha funcionado como lugar de esparcimiento nocturno post-Círcol. Y es que Cryptshow no es solo cortometrajes y cine, forma parte también de su esencia el reencuentro con los amigos, las conversaciones con una fría cerveza en la mano. Contactos de los que pueden nacer proyectos, aunándose así lo lúdico con lo profesional, de ahí que resulte tan importante que el Círcol sea una sala cinematográfica, sí, pero también un bar, y que estén situados en pleno corazón de Badalona.
De modo que, como siempre, desde Proyecto Naschy felicitamos a Cryptshow por una nueva y perfecta edición de este festival que tan bien nos trata. A nosotros y a todo el mundo. Sin duda uno de los más innovadores que pueden encontrarse. Abierto a todo tipo de disciplina relacionada con lo que une a la organización del festival y su público: el fantástico y el terror.
¡¡¡Nos vemos en Cryptshow 2018!!
¡¡¡Nos vemos en el purgatorio!!!
Nada de lo que sucede se olvida jamás: Descifrando El viaje de Chihiro
EL VIAJE DE CHIHIRO. NADA DE LO QUE SUCEDE SE OLVIDA JAMÁS…
ÁLVARO LÓPEZ MARTÍN. Prólogo Marta Fernández.
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 280 páginas a todo color
La primera vez que oí hablar de El viaje de Chihiro fue gracias a un compañero de trabajo. Hasta entonces consideraba el Anime como poco menos que un entretenimiento destinado a niños, que incluso había disfrutado en mi infancia gracias a series como Marco, Heidi y sobre todo Mazinguer-Z. Ya como adulto quise darle un margen de confianza y en 1992, cuando se estrenó en nuestras salas Akira (1988) de Katsuhiro Otomo, acudí a verla no agradándome, a excepción de su animación.
Este amigo me vendió la película de Hayao Miyazaki como una aventura lisérgica muy imaginativa. Sabía que yo entendía lo que quería decir. Mientras su hija la disfrutaba a un nivel, él encontraba otra lectura que convertía la película en una experiencia totalmente diferente. Así que intrigado le hice caso y la vi. Y me conquistó. Hice las paces tan profundamente con el Anime que, con diferencia, es el cine de animación que más disfruto.
Pero El viaje de Chihiro continúa siendo mi favorita, todo ello a pesar de las numerosas cosas que no acabo de entender (que para mí añaden atractivo por estar abiertas a mil conjeturas), así como las exóticas referencias culturales que se escapan a los occidentales. Y es que El viaje de Chihiro, ganadora del Óscar y el Oso de Oro de Berlín, es una de las películas más aclamadas de la historia del cine, pero también de las más complejas y profundas, por lo que se hacía más que necesario que alguien escribiera un libro, en concreto este libro, que nos explicara y detallara estas referencias, que intentara explicarnos qué simbolizan y les pusiera nombre. Y no es que saber todo ello sea realmente imprescindible para disfrutar de esta maravillosa historia, pero estimo que el autor de El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás… puede ofrecer al lector una visión de la película que podría tornarse también en apasionante, ayudándole a entender ese mundo y su entorno cultural, enriqueciendo así el visionado de esta obra capital del cine.
Lo que el espectador experimenta cuando ve El viaje de Chihiro, además de múltiples lecturas, son los estados de ánimo que sus imágenes trasmiten. Cuando oscurece y aparecen los fantasmas la atmósfera nos contagia cierta desazón, que aumentará ante esas criaturas que aparentan haber surgido de un cuadro de El Bosco; O ante esas máscaras benefactoras silenciosas, quejumbrosas; o ante el melancólico discurrir del tren en su viaje imposible por el mar. Un sentido de la maravilla que esperamos entender más, comprender gracias a El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás…
Y, para emprender ese viaje, Diábolo no nos podría haber puesto en mejores manos. Álvaro López Martín tiene dos libros sobre el arte de Miyazaki a sus espaldas (Mi vecino Miyazaki y Antes de mi vecino Miyazaki, escritos junto a Marta García Villar y publicados por Diábolo) y dirige un blog de referencia como es, Generación Ghibli, avales más que suficientes como para resultar el autor ideal con el que adentrarnos en los distintos viajes de Chihiro y con el que descifrar todos sus misterios sumergiéndonos, nuevamente pero en su compañía, en esta historia única y fascinante que, como bien indica Álvaro López, es una historia de detalles.
Junto al autor analizaremos cada escena, deteniéndonos en las partes que, ya sea por merecer una interpretación (o más de una) o por hacer referencia a algún detalle perteneciente a la cultura oriental en general, y japonesa en particular, merece ser explicado. Recurriendo incluso en diversas ocasiones a la voz del propio Miyazaki, ya sea mediante declaraciones extraídas de diversos medios o de su autobiografía.
Álvaro nos descubre o confirma algunas de nuestras sospechas, incluidas las más descabelladas ¿Es la casa de baños un lupanar? Pues al parecer sí, con Yubaba como madam del establecimiento, lo cual no significa que contenga trasfondo pedófilo, con el Sin Cara como cliente encaprichado con comprar a toda costa a Chihiro. Pero no deja de ser una lectura apasionante, sugerente y sorprendente.
Cierto es que El viaje de Chihiro es sobre todo una historia de crecimiento personal, de maduración, pero también de respeto hacia las tradiciones ancestrales y al exceso de occidentalización que invade la cultura japonesa. Es una oda a la naturaleza y una fuerte crítica también al capitalismo exacerbado que domina nuestra sociedad y que tantos monstruos ha creado. El viaje de Chihiro es todo eso y mucho más. Son experiencias personales de Miyazaki; son leyendas japonesas; son elementos culturales del japón más tradicional… un maremágnum de referencias que Álvaro López nos aclarará, haciendo asequibles al lector los múltiples mensajes del filme de Miyazaki.
Bien es cierto que muchas veces el cariño y la erudicción no garantizan que la obra resultante sea valiosa. No es este el caso, Álvaro López es, además de un gran especialista y amante del cine de animación de Miyazaki, un estudioso de la cultura oriental, nos muestra escenarios, nos descifra claves y nos traduce palabras y símbolos. Y consigue narrarlo todo de forma ordenada y apasionante. Viajar junto a Álvaro López al extraño mundo de El viaje de Chihiro es viajar hasta el alma y el corazón de esta obra de Hayao Miyazaki que no se olvida jamás…
La antología literaria ‘Horror Dummies’ se viste de largo en el Crypshow Festival
Un libro de horror grotesco sobre la fobia a los muñecos humanizados
La tercera publicación de la colección Caronte de la editorial Hermenaute, dedicada al terror, y que lleva por título Horror Dummies. Marionetas, ventrílocuos, mecanismos psicóticos se presentará por primera vez al público dentro del Cryptshow Festival, que se celebra en Badalona del 5 al 9 de julio. La obra es una antología dedicada a los dummies o muñecos de ventrílocuo y gira en torno a las fobias que generan los seres inanimados.
El libro se presentará el próximo sábado, 8 de julio, a las 11 de la mañana en el Espai Betúlia (c/Enric Borràs, 43-47, Badalona), con presencia de algunos de sus autores. Además, durante todo el Festival Hermenaute contará con un stand en el Cryptshow.
El libro también podrá adquirirse en tiendas a partir del 10 de julio.
Sinopsis:
Los dummies, muñecos que imitan a humanos gracias al manejo y el arte del ventrílocuo, centran buena parte de los seis relatos de este libro de horror grotesco. Cuentos que nos llevan a varietés de pueblos ignotos, teatros ambulantes y museos del horror, circos decadentes, salones espiritistas en que objetos rituales tratan de captar la esencia humana e, incluso, sociedades tecnificadas en que la muñeca clásica hiperrealista y la robótica se fusionan para crear un esperpento aún mayor.
Horror Dummies. Marionetas, ventrílocuos, mecanismos psicóticos reúne a buena parte del equipo de escritores de Momias y embalsamados, Luis Guallar, Daniel P. Espinosa, Jesús Gordillo, Jorge P. López y Lluís Rueda (de nuevo como coordinador), y suma al proyecto a la escritora Patricia Muñiz y a la periodista y diseñadora Marta Torres, responsable de las ilustraciones y los textos complementarios.
Más información:
http://www.hermenaute.com/libro.php?id_libro=15
Las lecturas de Serendipia: Soy pez, soy pájaro, soy lombriz, una fantasía ilustrada de Tomás Bases
SOY PEZ, SOY PÁJARO, SOY LOMBRIZ
Tomás Bases.
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 36 páginas a todo color
Sabida es la querencia que tenemos en esta casa por Diábolo Ediciones, de cuyas novedades nos hacemos eco con puntualidad y cuyas publicaciones hemos comentado con frecuencia en esta sección. Nacida como una editorial dedicada el cómic, con los años ha ido ampliando sus focos de interés sin abandonar nunca su voluntad de recoger la cultura popular. Hoy queremos hablar de su colección dedicada a los más pequeños de la casa: Diabolín (línea infantil), en la que han dado a conocer ya cuatro títulos, en nuestras manos ha caído el tercero y a él dedicamos esta reseña.
Tomás Bases es el autor de Soy pez, soy pájaro, soy lombriz y se presenta así en su propia Web: «mi trabajo consiste en imaginar, dibujar y explicar: me gusta imaginar historias y mundos fantasiosos, diseñar una estética para cada proyecto, crear unos personajes y finalmente ponerlo todo en pie en forma de animación, de cuento interactivo, libro impreso, una taza de café o un poster: todo vale a la hora de dejar volar la imaginación! Y eso es lo que vengo haciendo desde 1993«. Y eso es lo que ofrece en su relato para todas las edades, subtitulado «Una fantasía muy medieval», la historia que nos trae Bases emula en su forma a los cuentos tradicionales. Bases construye su relato
dándole tintes de leyenda, nos narra la historia de las fantásticas peripecias del joven y ambicioso rey Leopoldo, que renunciará a si mismo con tal de obtener el poder (una corona de oro oculta en las profundidades del mar), lo obtendrá pero a un precio muy alto que le hará vivir un proceso iniciático y al final… (léanlo para saber como acaba); tanto por su contenido, pues, como por su forma, Bases usa estructuras propias del cuento oral (esas que estudió Propp) y un registro lingüístico adecuado a ello. El propio autor expone cómo tomó en cuenta el maravilloso libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas, de Bruno Bettelheim (1975). Los cuentos de hadas siempre tuvieron como último objetivo (en opinión de Bettelheim) llevar al niño a descubrir su identidad y vocación, sugiriéndole, también, qué experiencias necesita para desarrollar su carácter. Podría decirse que sirven al efecto de desarrollar una conciencia crítica, por eso Bases ha querido «abordar un tema para el que vivimos posiciones ambivalentes: el icono del hombre hecho a sí mismo, ambicioso y luchador, paradigma del liberalismo y la economía de nuestros tiempos y por otro lado la visión romántica de un humanismo que sitúa a las personas y sus sentimientos en el centro de los valores» (todas las citas están recogidas en su Web). Soy pez, soy pájaro, soy lombriz es también un cuento educativo, pero lo importante es que educa desde el enaltecimiento de la imaginación y la fantasía. El mayor mérito de este relato, sin embargo, no está en su historia (aunque tenga todos los valores que hemos señalado), no, lo que destaca por encima de todo son sus ilustraciones, obra del propio Bases.
Explica el autor: «buscaba que las ilustraciones lo fuesen todo, se lo comiesen todo y lo desbordasen todo. Quería que fuese una «ilustración narrada» y no tanto un cuento ilustrado.» En este relato se invierten, pues, los términos habituales en el género de los cuentos, lo corriente es tener un texto previo al que se le iluminará con ilustraciones posteriores, aquí lo que domina es la imagen, es ella la que narra y el texto es subsidiario, Bases ha conseguido plenamente el efecto que buscaba. Unas ilustraciones que hablan por sí mismas, de gran belleza, y que traducen en sí el importante trabajo de campo que ha tenido que realizar el autor. Dicho con sus palabras: «tenía claros varios objetivos: tenía que ser un homenaje a las ilustraciones de los manuscritos medievales. De ahí sale un enorme trabajo de documentación y un cuidadísimo trabajo estilístico lo más fiel posible a las iluminaciones de la época. Muchos elementos, como los
Monstruos Enjaulados o la Ciega Sabia de Doce Brazos, están reproducidos fielmente de originales medievales, aunque luego los haya adaptado a las necesidades del relato«. Soy pez, soy pájaro, soy lombriz es un auténtico placer para todos los sentidos.
Hay que destacar también el trabajo de la editorial. Diábolo ha sabido comprender la naturaleza de la obra que tiene entre manos y ha apostado por darle un acertado formato de edición: en tapa dura, con un tratamiento del color que reproduce a la perfección el trabajo del autor/ilustrador y con un papel de alto gramaje que le da aspecto de libro de arte. Mención especial merece el trabajo de maquetación de Sebastián Romiti.
Esta obra, que ha supuesto más de tres años de trabajo, se completa con material audiovisual. Bases, auténtico hombre orquesta como puede verse, completa su obra con un pequeño filme animado al que remite con un enlace en el propio libro y que puede disfrutarse online. De su corto nos dice Bases: «La versión animada de “Soy pez” busca la parte poética del proyecto. El poder visual del imaginario medieval se confabula con la fuerza de la música para soñar una estampa que se libera del guión del cuento y así volar por la fantasía visual del proyecto«. El libro lleva al audiovisual, pero también puede recorrerse el camino inverso, así que enlazamos la animación como aperitivo que les lleve a comprar este trabajo, publicado en una colección infantil, sí, pero que es disfrutable para todos los públicos. ¡¡Ya están tardando!!
Soy pez soy pájaro soy lombriz from Tomás Bases on Vimeo.
Se publica ‘Lejos de aquí’, libro sobre Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano
1978. José Manzano, un chaval de la UVA de Vallecas, sumiso y fantasioso, se ofrece a la salida de unos billares del centro de Madrid. Lo recoge Eloy de la Iglesia, rara avis, vasco, homosexual, comunista y el cineasta más comercial del momento. Eloy queda fascinado con el chaval. Se lo lleva a vivir a su apartamento y lo elige como protagonista de Navajeros, exponente del nuevo cine coyuntural sobre la situación de un segmento considerable de la juventud en una apenas estrenada España constitucional.
Eloy modela a la medida de sus deseos a José Luis Manzano, el actor, imagen del lumpen, del quinqui y del delincuente juvenil. Para los chicos de barrio él es el Jaro, su héroe, un rebelde con causa. Manzano se convierte en un icono de esa España que De la Iglesia codifica, exponiendo sus claroscuros, en cinco películas, las más valientes y taquilleras de su tiempo. Sin embargo, Manzano resulta un chico contradictorio e infeliz que sobrevive entre las apariencias reales y ficticias, en busca de un lugar en el que poder ser lo mejor que intuye de sí mismo.
El zaragozano Eduardo Fuembuena desgrana en Lejos de aquí, (Uno Editorial) la generación perdida de los años ochenta —el lado oscuro de La Movida madrileña y sus conexiones con el cine. Lejos de aquí, como la canción de Antonio Flores contenida en la película Colegas, define a los particulares de una época.
Conocer la historia de De la Iglesia y Manzano ha supuesto ardua tarea para el autor: «Han sido siete años de trabajo durante los que he recopilado más de trescientos testimonios directos, además de llevar a cabo una exhaustiva labor de investigación y consulta de las fuentes documentales y audiovisuales disponibles». El resultado es una novela histórica, no rememorada con nostalgia sino contada en el espejo del presente, un ensayo con vocación crítica que tiende puentes entre épocas en un sistema con circunstancias cambiadas, pero con paralelismos en las condiciones: el desempleo, la delincuencia, las drogas, el rebrotar del asociacionismo y la protesta en la calle o la sensación de falta de libertad real en la ciudadanía.
A partir las vivencias de los personajes principales, De la Iglesia y Manzano, el autor hace un balance del periodo histórico relatado entre 1977 y 1992. Así, sus trayectorias avanzan de forma paralela a ese lapso cronológico, desde los albores de la transición española, al poder absoluto del PSOE, se transmutan en historia viva y se cuentan de forma explícita y sin concesiones, mostrando vivencias frecuentemente
conectadas a sus películas. A la par que se refleja la memoria íntima de algunas personas reales y se aporta su verificado punto de vista sobre diversas cuestiones de interés, siempre de rabiosa actualidad.
«En cada una de las películas, estábamos contándonos y contando. Cada una de las películas era algo más que una aventura de trabajo», afirma José Sacristán hablando de su colaboración con De la Iglesia.
Hoy en día, las cinco películas de Eloy de la Iglesia que José Luis Manzano protagonizó no dejan de verse. Como antes, proyectadas en salas de cine del centro de las urbes o sacadas de los estantes de un videoclub de barrio, siguen convocando a nuevos y viejos espectadores en cada pase televisivo o en las frecuentes reediciones en formato doméstico. Se destaca asimismo el gran movimiento mitómano surgido en internet en torno al denominado cine quinqui, interés del que también se han hecho eco los mass media y prestigiosas instituciones de la cultura oficial.
Ahora, con el libro de Eduardo Fuembuena, en colaboración con Uno Editorial, quienes lo deseen pueden acercarse a la verdad de estas vidas y superar la desinformación tras unos rostros reconocibles como son los de José Luis Manzano o José Luis Fernández Eguía, ‘el Pirri’.
BIOGRAFÍA DEL AUTOR: Eduardo Fuembuena nace en Zaragoza, en cuya Universidad (Facultad de Filosofía y Letras) se licencia en Historia del Arte. Continúa su formación en Barcelona (Máster de Escritura de Guion para cine y TV en la UAB) y en Madrid (diplomado por la ECAM, estudios de posgrado en la Universidad Carlos III de Madrid). Asimismo, publica artículos cinematográficos en portales digitales, blogs y revistas, a la par que desarrolla una labor profesional como decorador en cine, televisión y publicidad. En 2010 dirige el cortometraje de ficción Voces y en 2011 el poema audiovisual Chico y barco.
LEJOS DE AQUÍ
Uno Editorial.
814 páginas.
I.S.B.N.: 978-84-17055-11-0
P.V.P.: 24,99 €
http://lejosdeaquiellibro.blogspot.com.es/
Ya en preventa ‘Horror Dummies’, libro de horror grotesco sobre la fobia a los muñecos humanizados
Editorial Hermenaute está preparando su tercera publicación de la colección Caronte, dedicada al terror, que se llamará Horror
Dummies. Marionetas, ventrílocuos, mecanismos psicóticos. La obra es una antología dedicada a los dummies o muñecos de ventrílocuo y gira en torno a las fobias que generan los seres inanimados. El libro estará en tiendas el próximo mes de julio y hasta entonces puede adquirirse en preventa en la web de la editorial con un 5% de descuento.
Sinopsis:
Los dummies, muñecos que imitan a humanos gracias al manejo y el arte del ventrílocuo, centran buena parte de los seis relatos de este libro de horror grotesco. Cuentos que nos llevan a varietés de pueblos ignotos, teatros ambulantes y museos del horror, circos decadentes, salones espiritistas en que objetos rituales tratan de captar la esencia humana e, incluso, sociedades tecnificadas en que la muñeca clásica hiperrealista y la robótica se fusionan para crear un esperpento aún mayor.
Horror Dummies. Marionetas, ventrílocuos, mecanismos psicóticos reúne a buena parte del equipo de escritores de Momias y embalsamados, Luis Guallar, Daniel P. Espinosa, Jesús Gordillo, Jorge P. López y Lluís Rueda (de nuevo como coordinador), y suma al proyecto a la escritora Patricia Muñiz y a la periodista y diseñadora Marta Torres, responsable de las ilustraciones y los textos complementarios.
Más información y preventa: http://www.hermenaute.com/libro.php?id_libro=15
¡Andá!, la merienda…: un sabroso viaje al universo de los cromos Cropan, Bimbo, Panrico…

¡ANDÁ!, LA MERIENDA… LAS DELICIOSAS COLECCIONES DE NUESTRA NIÑEZ
Vicente Pizarro
Diábolo Ediciones. Tapa dura. A todo color.
A pesar de que uno comienza a estar bastante aburrido y hasta en cierto modo en contra de la operación nostalgia que desde todos los ámbitos se nos está inculcando, desempolvando desde los más infames y felizmente enterrados VHS a incluso gran parte de la música de los años ochenta, precisamente la más horrible y comercial que dio la época, -pues sabido es que lo bueno nunca pasa de moda-, tengo que admitir que cuando supe de ¡Andá! la merienda… , la nueva propuesta de Diábolo Ediciones, algo en mi interior hizo ¡click! Así que, de forma excepcional deseé bucear en el tiempo y revisitar las texturas que nos ofrecía todo aquel universo de cromos de plástico, superhéroes, calkitos y adhesivos. Y es que ¡Andá!, la merienda… es más que un libro: es un amalgama de sentimientos encontrados, de momentos recuperados de otra época, de pequeños detalles que hicieron más felices algunos momentos de nuestra infancia que, personalmente me tocaba de cerca así que, abusando de su paciencia ruego me permitan pasar durante unos instantes al plano personal (lo pondré en azul y así podrán saltarlo pasando directamente al comentario del libro si, comprensiblemente, les importa un bledo lo que pueda contarles)
En mi casa, y la mayor parte de mis compañeros, fuimos niños de bocadillo en el recreo. Algo que no se hacía tan solo con la intención de frenar mi tendencia a la obesidad, se hacía más que nada porque la naciente bollería industrial, que unos pocos niños traían ante nuestra envidia, costaba un dinero que muchas familias no podían permitirse. Envidia doble en mi caso, pues en mi familia se nos inculcó el espíritu coleccionista y tres generaciones de Benítez la cultivamos concienzudamente, algo de lo que daba fe una abultada maleta gris que reposaba encima de un armario repleta de álbumes de cromos completos. Una, a su vez, colección de álbumes que cubría desde finales de los cincuenta a principios de los ochenta. Pues bien, si en principio no había problema en coleccionar y completar las series de kiosco y librería, las de los sobres de toda la vida, cambiando en clase los repes y rematando en el Mercado de Sant Antoni (Barcelona), mucho más difícil era completar las series que ofrecían todas esas meriendas de, especialmente, Cropan. Ni en el Mercat de Sant Antoni se podían encontrar cromos para comprar. Ni con quien cambiarlos en los recreos. Definitivamente era difícil. Y lo que es peor es que eran, además,
muy, muy chulos. Aún así mi hermana mayor completó las series Bimbo de primera generación, desde Conocimientos del Universo, Nuestro Mundo al primer Porqué de las cosas, momento en el cual mi hermano y yo tomamos el relevo coleccionando sus dos secuelas y los dos volúmenes de El libro de las adivinanzas, así como las fichas de inventos, récords, Un, dos, tres y las diapositivas Bimbovisión, entre muchos otros.
Pero Cropan…¡Ay! era otra cosa y mucho más difícil. Como Panrico. Aún así recuerdo haber completado Te hablan los grandes guerreros y Descubre a tus héroes fantásticos de Cropan y todos los troquelados de Mazinger Z de Panrico. Y todo ello gracias a un amiguete que me los regalaba. Un cordobés hijo único de militar que, supongo que algo mimado, tenía acceso a todo ello y no dudaba en dármelos. Tanto que llegué a compler las tres series. Las de los perros y mariposas troqueladas de Panrico no hubo problema, se hicieron muy populares y en Sant Antoni podían cambiarse sin problema. Los de Marco de Danone se podían completar con picardía: cuando un camión de reparto de Danone se detenía ante un supermercado, se pedía género al conductor, que casi siempre nos daba álbumes y sobres de cromos, y así pudimos completar los dos volúmenes. Con el resto de promociones ya no me atreví. El tiempo corría irremediablemente…
La pregunta que se harán será «Debes de tener entonces una fortuna en colecciones de cromos, ¿no?» Pues me temo que no, pues mi padre se dedicaba a la compra venta de antigüedades y todo tipo de objeto de colección en Els Encants, el Rastro de Barcelona, así que un día, cuando por edad dejamos de interesarnos por los cromos, vendió aquella maleta completa en El Mercat de Sant Antoni. Fue un día que recuerdo gris. Pero otros intereses habían tomado el relevo a aquellos entrañables álbumes: música, cine, ropa, chicas… Eso sí, me quedé con unas pocas colecciones: Los tres El porqué de las cosas; los dos El libro de las adivinanzas y… Descubre tus héroes fantásticos. Álbumes todos ellos que forman parte del universo que Vicente Pizarro nos propone en su magnífica recopilación ¡Andá!, la merienda…
¡ANDÁ!, LA MERIENDA… LAS DELICIOSAS COLECCIONES DE NUESTRA NIÑEZ
Vicente Pizarro
Diábolo Ediciones. Tapa dura. A todo color.
Diábolo Ediciones, con la colaboración en esta ocasión de Vicente Pizarro lo ha vuelto a hacer. Ha desbaratado los cajones más recónditos de nuestra memoria trayéndonos recuerdos que considerábamos perdidos; refrescando otros que estaban ya desdibujados por el paso del tiempo y, por supuesto, nos ha dado a conocer datos que ignorábamos. Pizarro, un tipo para nada desocupado a tenor de su ficha biográfica, ocupa el breve espacio de tiempo que le permite su trabajo y sus dos hijos en recopilar datos e imágenes en su blog Cropan, coleccionando sueños, donde demuestra su devoción por todas esas colecciones que hicieron un poco más feliz nuestra infancia. Y lo que ha hecho con este libro ha sido, además de reunir muchas de esas imágenes del universo Cropan, sumarle otras de Danone, Bimbo o Panrico. ¿El resultado? Un libro sobre todo visual, en el que el texto, necesario, es el justo para indicarnos fechas y detalles sobre las colecciones, huyendo de frías fichas que, si bien podrían haber hecho el mismo servicio, hubieran restado calor y complicidad a la obra .
Sin buscar ser exhaustivo el autor consigue serlo en algunos casos mostrando, por ejemplo, colecciones completas de cromos, así como otros objetos relacionados como son anuncios promocionales y posters. Si algo hemos echado de menos son algunos datos como la identidad de los ilustradores de estos cromos, pues dejando aparte a López Espí, claramente Burne Hogarth es el responsable de las imágenes de las postales de Tarzán de Panrico, imágenes surgidas de sus comics y no de
una serie de televisión. Por otra parte, aunque no llegamos a saber quien dibujó algunos de estos cromos, la mayor parte anónimos, hay algunos dibujantes cuya identidad puede intuirse ¿Es Manel Ferrer responsable de las imágenes de Cromosmágicos, Veo veo y Ríete del miedo con Chocostein?
Y no vayan a pensar que estos detalles de viejo puntilloso empañan el magnífico resultado de esta obra, cuyas imágenes incluyen también, además de los propios cromos y álbumes, hojas promocionales y obsequios que podían obtenerse al completar la colección. En resumen, un maravilloso viaje en el tiempo, cuidado hasta el detalle, que destila un gran amor del autor por el objeto del libro y que más allá del dichoso factor nostálgico y del deleite para los sentidos que supone, ofrece un impagable estudio sobre el impacto de la televisión y el cine sobre los niños de la época, la marcha y la competencia en el mercado entre las diferentes marcas, así como el nacimiento del merchandising en España. Así que ¡Andá, la merienda…. funciona a varios niveles, de ahí que sea un interesante libro que merezca ocupar un espacio en nuestra Biblioteca de Serendipia.
















































Últimos comentarios