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Archive for the ‘Paul Naschy’ Category

El retorno del hombre lobo (10 años después)

30 noviembre 2019 Deja un comentario

Tras enterarme de la desaparición de Paul Naschy escribí esto de un tirón. Un sencillo pero sentido homenaje que me salió directamente del corazón, un homenaje que sigue vigente y que quiero repetir hoy, décimo aniversario del día que Waldemar Danisnky por fin, consiguió la paz. Vaya por usted Don Jacinto. Vaya por usted para siempre, Paul Naschy.

Corre un bulo por la web y por los mentideros de la capital: Dicen que ha fallecido el hombre lobo Waldemar Daninsky; dicen que ha muerto Alaric de Marnac; dicen que se nos ha ido El Caminante para no volver jamás; que el último kamikaze ha chocado contra el último objetivo; que los latidos de pánico han cesado y que el diablo ha dado su último aullido.

Dicen muchas tonterias los mismos de siempre: Que los monstruos del terror han reclamado a Paul Naschy en su seno en la última noche de Walpurgis; que Gotho ha ido a la morgue para no volver a salir; que hasta los muertos se rebelan mientras el espanto surge de la tumba. Pero yo sé que ni las ratas duermen de noche y que siempre hay algún Jack o algún Petiot que han incordiado a nuestro francotirador.

Publican que las sesiones dobles de cine de barrio de mi infancia se estan  llenando de lágrimas; que el rojo sangre se ha tornado negro de luto; que la herencia Valdemar será  el último latido de pánico que veremos en los cines; que hasta en Japón se echará de menos a la bestia y la espada mágica;  que el mariscal del infierno yace en el huerto del francés; que hay una orgía de muertos celebrando el retorno de Walpurgis y el del hombre lobo.

Pero todos nosotros sabemos que no es posible. Sabemos que únicamente ha vuelto al lugar del los grandes, celosos ellos de no contar con él durante tanto tiempo, asi que ha sido reclamado. Y allí ha ido a conversar con los suyos, con Lon Chaney y con su hijo, con el que ha comparado maquillajes; ha vuelto a saludar a Boris Karloff y a decirle lo mucho que le admira; echará unas partidas de ajedrez con Bela Lugosi  y tomará unos refinados vinos con Peter  Lorre y Vincent Price. También echará pestes sobre el amiguismo y la mafia en el cine español con Victor Israël, Amando de Ossorio, Leon Klimovsky  y Carlos Aured. Y se reirá ya de todo ello… porque a fin de cuentas todos sabemos que Paul Naschy, Don Jacinto, tiene lo que pocos actores pueden desear: el cariño y reconocimiento de los fans de todo el mundo, que incluyen su figura junto a las de los demás mitos del fantaterror universal, donde siempre va a permanecer.

Así que a esos que dicen que Paul Naschy ha muerto, decirles que eso es imposible. Otra nueva patraña. Es más, está más vivo que nunca y ha vuelto (aunque nunca se había ido) para quedarse y permanecer, tomando vida en DVD, en celuloide o en donde sea.

Y como siempre, como tantos otros fans, humildemente seguiremos informando  de cualquier novedad que sobre nuestro actor se produzca.

Así que no hagan caso de esos bulos y patrañas y pongan una de esas películas que han visto tantas veces de Paul Naschy  y así podrán ver que,  naturalmente Paul Naschy esta vivo, y siempre va a estarlo.

Categorías:Paul Naschy

Entrevista a Silvia Aguilar: “Los mejores personajes que he interpretado en mi carrera, son aquellos del cine de terror y suspense”

13 septiembre 2019 Deja un comentario

Silvia Aguilar fue una de esas actrices todoterreno que cuando llegó al cine se encontró que muchos de los papeles que le encargaban no eran del tipo que hubiera deseado. Y es que su  desembarco en el cine español se produce a mediados de los setenta y se desarrolla durante los ochenta, así que vive en primera persona el denominado cine de destape en el que los desnudos, eso sí, por “exigencias del guion”, eran más que frecuentes. Un tipo de cine que vivieron/sufrieron todas las actrices, desde las veteranas a las recién llegadas y que afectaba a todo género, ya fuera comedia como cine social. Siempre había lugar para mostrarnos una o más duchas o hacer una llamada telefónica en ropa interior o sin ella. Aún así, Silvia tuvo ocasión de participar en algunas películas que, por diversas razones, resultan memorables. Muchas de ellas, por desgracia, difíciles, cuando no imposibles de ver al no estar editadas en formatos domésticos. Pero por suerte es posible revisar alguna de las perlas del Fantaterror en las que colaboró, varias de ellas para Paul Naschy justo cuando el cine de género español se batía en retirada ante los profundos cambios que experimentaban los gustos del público.

En absoluto dada a conceder entrevistas, tuvimos la gran suerte de que Silvia Aguilar accediera a compartir con nosotros  los  recuerdos de su carrera cinematográfica.

SILVIA AGUILAR: SER ACTRIZ EN LOS OCHENTA

Nacída en Elche y sin antecedentes artísticos en mi familia, ya desde pequeñita adoraba el cine y el teatro. Recuerdo que con tan solo diez años organizaba pequeñas obras de teatro con mis compañeras de clase en el patio de mi casa. Y a los doce participaba en un grupo de teatro amateur de mi ciudad.

Con tan  solo 16 años fui elegida ‘Chica 74’ en un concurso organizado por una emisora de radio muy popular en la comunidad valenciana. A raíz de este concurso me propusieron presentar un programa de radio en ‘La voz de Alicante’, que obtuvo mucho éxito y a partir de ahí, me trasladé a vivir a Barcelona, donde comencé mi andadura profesional.

Mi primer casting fue para un anuncio de televisión: Jaime de Armiñán buscaba un nuevo rostro para un anuncio de Bankinter y fui la elegida. Tengo que decir que no me lo podía creer. Un rodaje con Antonio Ferrandis  y como director nada menos que Jaime de Armiñán  ¡Increíble! El anuncio fue un gran éxito, me llamaban ‘La chica de Bankinter’.

A través de este anuncio me contactó Chicho Ibañez Serrador para sustituir a Victoria Abril en el ‘Un, dos, tres responda otra vez’. Pero tan solo estuve en tres programas porque me esperaban varios rodajes. Armiñán me ofreció un pequeño personaje en la película ‘Al servicio de la mujer española’ (1978),  junto a Marilina Ross y Adolfo Marsillach; y  Jordi Feliu me contrató para interpretar una de las tres Alicias en ‘Alicia en la España de las maravillas’ (1979)

Participa además en otros rodajes, entre ellos ¿Y ahora qué, señor fiscal? (1977) para la ‘factoría Iquino’, que basada en una moralista y retorcida novela de Martín Vigil, tradujo en imágenes León Klimovsky sin ahorrarse ningún elemento truculento: delincuencia juvenil, malas compañías, homosexualidad, necrofilia… Un perfecto ejemplo de exploitation cañí,  que Iquino denominaba cine-denuncia y cuya sordidez no pareció salpicar a nuestra protagonista.

Fue mi primera interpretación en un film, tan solo tuve una sesión de trabajo y me sentía maravillada por todo ese oropel que representa el cinema. De Iquino solo recuerdo que me pareció un personaje bastante raro. (¿…?)

Hace una breve aparición en Borrasca (1978), de Miguel Ángel Rivas antes de obtener su primer papel importante en el giallo Tráfico de menores (Alberto Negrín, 1978), una coproducción entre España, Alemania e Italia que cuenta en su reparto con actores de la talla de Fabio Testi, Jack Taylor, Helga Liné y Tony Isbert: La flor y nata del cine de género europeo.

Tengo excelentes recuerdos de cada uno de ellos, tanto de mis compañeros de rodaje, que ya eran grandes estrellas, como de los directores. Me sorprendió su modestia y el cariño con el que todos me trataron.

Por entonces Silvia Aguilar era, cuando no confundida con Ángela Molina, presentada como ‘La otra Molina’ incluso en una portada de la revista Fotogramas.

La gente nos encontraba un cierto parecido, pero más que físico yo diría que era en nuestro estilo: éramos diferentes a las jóvenes actrices de esa época.

Nos encontramos a finales de los setenta en pleno boom del cine erótico y Silvia protagoniza  Trampa Sexual de Manuel Esteba.

Esto es lo que más me duele  de mi paso por el mundo del cine. Cometí el gran error de fiarme de una representante que tenía poderes de mis padres, ya que yo era menor. Ella firmó ‘Trampa sexual’  sin que yo hubiera leído  el guion y sin ni siquiera explicarme el argumento. Este no es el cine ni arte que yo deseaba hacer.

Rueda también comedias picantes con Chumy Chúmez, Paco Lara Polop y participa en La sombra de un recuerdo (José Antonio Barrero, 1978). Los dos últimos años de la década de los setenta resultan ser cruciales para la carrera de la actriz, pues ya es un rostro más que popular y gracias a su fama rueda varias películas, programas de TV (Sumarísimo), y protagoniza muchas portadas en revistas (Fotogramas, Garbo, Interviú…)

Esa fama no correspondía con mi personalidad. Cuando veía la imagen que proyectaba en esas revistas no me identificaba. Y  fue a partir de ahí  cuando cambié de representante e intenté tomar las riendas de mi carrera y siguiendo el verdadero camino de actriz.

Una de las decisiones que toma es la de participar en cortometrajes (El jardín romántico de Pérez Calviño, o Christine fue la culpable y Navda de Guillermo Suso) colaborando así con nuevos talentos que comenzaban a despuntar y que tenían en este pequeño formato una forma de darse a conocer.

Evidentemente estos cortometrajes me hacían vibrar. Encontraba creatividad e ilusión por parte de los directores, actores, equipo… El tipo de cine que me atraía era el de autor y desgraciadamente nunca pude participar en él.

Naturalmente compaginando estas colaboraciones con el cine comercial, recibiendo alguna atractiva oferta, como en la coproducción El felino (Jaguar Lives! Ernest Pintoff, 1979), cinta de acción con la que se pretendió lanzar a Joe Lewis, un nuevo artista marcial, y en la que cuenta con Christopher Lee, Barbara Bach, Capucine o John Huston como compañeros de reparto.

Recuerdo que congenié  muy bien con Capucine, una mujer extraordinaria. Y que lo que más me impactó de este rodaje era la cantidad de cámaras que había para realizar planos al mismo tiempo y desde todos los ángulos.

También a principios de los ochenta entra en contacto con Jacinto Molina (Paul Naschy) con quien rueda cuatro películas (Madrid al desnudo, El caminante, El retorno del hombre lobo y El carnaval de las bestias)

No le conocía, me contrató a través de mi representante. Comencé a trabajar con Paul Naschy en ‘Madrid al desnudo’ y me encantó el trato y mimo que daba a los actores. El respeto a todo el equipo y, sobre todo, el amor que ponía en sus rodajes. Tenía una energía tan grande, que transmitía todo lo que deseaba sin apenas hablar.

Paul Naschy a punto de pasarlo realmente mal en El carnaval de las bestias (Archivo Serendipia)

Silvia también recuerda con cariño a los actores japoneses que participaron en El carnaval de las bestias (1980), cinta que contó con presupuesto y parte de su elenco japonés

Eran grandes actores  y muy simpáticos.

De las rodadas con Naschy la más recordada es, sin duda, El retorno del hombre lobo (1981), en la que trabaja junto a Pilar Alcón, Azucena Hernández y Julia Saly. Rodada en su mayor parte en Talamanca de Jarama, contiene una escena en la que Silvia propina una –muy realista- bofetada a  Pilar Alcón tras ser asaltadas por unos bandidos. Según nos comentó Pilar, quedó tan convincente porque no fue fingida.

Lo pasé en grande haciendo de vampira. Me fascinaba el entorno, la decoración  tan tétrica  y tan lograda,  las telarañas por todas partes… ¡¡¡Realmente MAGNIFICA!!! Y sinceramente no recuerdo haber dado un bofetón real a Pilar, el cine es cine y no vas dando palizas de verdad a tus compañeros…

Con PIlar Alcón al fondo en una escena de El retorno del hombre lobo (Archivo        Serendipia)

El ‘zasca’ de Silvia a Pilar en El retorno del hombre lobo. Las observa Azucena          Hernández (Archivo Serendipia)

… y va vampirizada junto a Julia Saly y Beatriz Elorrieta hacen una visita a Paul Naschy en su estancia de Talamanca (Fotos archivo Serendipia)

Silvia se muestra muy feliz de su participación en películas  de terror, muchas de ellas cintas de culto en medio mundo editadas en lujosos formatos domésticos. De tal modo que quizás ha sido una de las experiencias más satisfactorias de su carrera artística.

Silvia Aguilar vampirizada en una imagen de rodaje de El retorno del hombre lobo (Gentiliza de Silvia Aguilar)

Estoy al corriente del impacto actual de estas películas y de hecho tengo los DVD. Me encanta el cine de terror y disfruté enormemente de todos los personajes que interpreté en los films de Paul. En esa época el género de terror no se valoraba en España, tenía más éxito fuera que aquí, y jamás pensé que 40 años después me convertiría en casi una heroína del terror ¡Me encanta!  Y aunque también me gustaba interpretar comedia, me he sentido muy a gusto con el cine de terror y suspense y creo que los mejores personajes que he interpretado en mi corta carrera son aquellos del  cine de terror y suspense.

Como en Aquella casa en las afueras (1980), de Eugenio Martín, donde comparte protagonismo con la legendaria actriz italiana Alida Valli

Mi personaje de Nieves en ‘Aquella casa en las afueras’ ha sido el más complejo y difícil de interpretar. Para mí ha sido una experiencia inolvidable. De hecho, recibí por esta película el premio Luis Buñuel a la mejor joven actriz.

Tras Todos me llaman gato (1980), película inscrita al cine quinqui, Silvia participa en varias comedias, alguna protagonizada por el inefable Fernando Esteso (Queremos un hijo tuyo, de Mariano Ozores). Y tras dos intrascendentes cintas junto a María José Cantudo (Las chicas del bingo y La vida, el amor y la muerte),  decide abandonar el cine, que no su carrera como actriz, en 1982.

Todos me llaman gato’, esta película marginal, empezó a marcar mi cambio. A partir de ahí, o participaba en el tipo de cine que realmente me aportara algo como actriz, como persona y como artista, o ya no estaba interesada en participar en cualquier película.

Me enrolé con la compañía Tirso de Molina, que dirigía Manuel Manzaneque, y me marché de gira durante seis meses por toda Europa con la obra ‘El tragaluz’ de Buero Vallejo, junto a José María Escuer. Una vez finalizada la gira me instalé en Ginebra (Suiza), donde participé en alguna coproducción suizo-francesa. También monté una compañía de teatro amateur donde dirigí obras como ‘La casa de Bernarda Alba’ y ‘La zapatera prodigiosa’ de García Lorca, ‘Bajarse al Moro’ y ‘Maribel y la extraña familia’, obteniendo financiación de la Agregaduría Española para llevar a cabo estas producciones, que representaban autores españoles por toda Suiza. Con esto evacué todos los demonios de mi frustración por el  paso del mundo del cine, porque para dirigir tienes que interpretar todos los personajes. Esta ha sido mi mejor experiencia.

Pero no piensen con todo esto que Silvia no recuerde su paso por el cine con cariño. Muy al contrario, no descartaría incluso volver a rodar algún día.

Claro que sí, lo recordaré hasta el resto de mis días.  Y por supuesto, sí me gustaría volver a interpretar algún día un personaje consistente, aunque sea un pequeño rol.

Una soberbia Silvia Aguilar en una imagen reciente (Gentileza Silvia Aguilar)

Homenaje a Paul Naschy en el Festival de Cine Fantástico de Canarias

El Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera rendirá tributo en su tercera edición -que tendrá lugar del 23 al 30 de noviembre- al prolífico actor, director y guionista madrileño especializado en cine de terror Paul Naschy, cuando se cumple el décimo aniversario de su fallecimiento, precisamente el día de la clausura del certamen. Su hijo Sergio Molina, director del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna Madrid, visitará Isla Calavera para recordar al artista y presentar al público la proyección de uno de los títulos clave en la filmografía de Jacinto Molina Álvarez, quien desde su participación en la película ‘La marca del hombre lobo’ (Enrique López Eguiluz, 1968) adoptó el nombre artístico de Paul Naschy.

Asimismo, el Festival Isla Calavera contará también como invitado con Ángel Sala, director desde el año 2001 del Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña – Sitges, el encuentro dedicado al género más importante del mundo que alcanza el próximo mes de octubre su 52ª edición. El también escritor, guionista y crítico de cine participará en el programa de actividades paralelas.

La inscripción de obras a concurso para las secciones oficiales de largometraje y cortometraje del Festival Isla Calavera se encuentra abierta a través de las plataformas digitales Festhome y Filmfreeway. El plazo de registro finaliza el 10 de octubre.

Pronto se darán a conocer más novedades e invitados de la tercera edición del Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera, una iniciativa de la Asociación Cultural Isla Calavera, la Asociación Cultural Charlas de Cine, la publicación especializada TumbaAbierta y Multicines Tenerife.

Helga Liné, diosa del cine de género

De pequeño Serendipia ya era muy enamoradizo. Les hablo de la vertiente platónica del tema, por supuesto. Inma de Santis, Emma Cohen, Maribel Martín, Marisol … Me enamoré de todas ellas y puedo decir que lo sigo estando. Incluso a una de ellas pudo conocerla y confirmar lo que suponía: que era un tipa fenomenal. Pero Helga Liné era otra cosa. Cuando la veía en el Súper-8 de El espanto surge de la noche o en el de El asesino de muñecas le sugería otras cosas. Por lo pronto ya no era tan joven como sus queridas Emma e Inma (que también salían en esas películas, por cierto). Su mirada no era, ni mucho menos, inocente y sus formas… no tardó en entender lo que le sugerían. Si, a Serendipia Helga Liné le imponía respeto pero también le abrían un mundo de sensualidad situado más allá de pasear por el campo cogido de la mano de su amada.

 

(Archivo Serendipia)

Y cómo no iba  a hacerlo si ya lo traía de nacimiento, pues, Helga Lina Stern nació en Alemania, concretamente el 14 de julio de 1932 en un Berlín convulso que veía como, tan solo tres meses antes, el partido nazi ganaba las elecciones y poco después el ridículo personaje de bigote a lo Chaplin era nombrado canciller. Y ya saben lo que vino a continuación. Así que la familia de Helga decidió poner pies en polvorosa ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos y en 1940 se refugiaron en Portugal, donde se crió la pequeña Helga, a la ya desde pequeña y alentada por su madre se le despertó la faceta artística, destacando primero por el baile, más tarde como modelo, contorsionista y acróbata, lo que la llevó a trabajar en el circo. Una disciplina que le ocasionó algunas secuelas en la espalda de las que todavía hoy se resiente. Y de ahí a realizar sus primeros pinitos en el cine gracias a un concurso que gana, debutando en Porto de Abrigo (1941) de Adolfo Coelho, lo que dio pie a varias películas más, algunas en régimen de coproducción con el país vecino y otras enteramente españolas, en las que Helga desempeñaba una función poco menos que decorativa (El negro que tenía el alma blanca, La trinca del aire, El gran galeoto…). En 1951 protagoniza en Portugal la que todavía hoy es su película favorita: Para mí la mejor película en la que participe fue la primera que hice, que se llamaba ‘Saltimbancos’, una película de circo rodada antes de que Fellini hiciera La Strada. Y si bien no es la primera película en la que participa, si que es la que le proporciona su primer papel importante, además de retratar un mundo que la actriz conocía bien. Saltimbancos fue la opera prima de su director, Manuel Guimarães, que dedicaría gran parte de su carrera al documental.

Una jovencísima y rubísima Helga Liné demonstrando sus dotes como contorsionista

Helga compaginaría el cine con su trabajo como vedette en la Compañía de Revista del Teatro Albéniz, con la que sale de gira por España a mediados de los cincuenta protagonizando Una rubia peligrosa y Mujeres de papel, comedias musicales dirigidas por Manuel Paso. Esta temporada de escenarios dejó una profunda huella en la actriz, que considera que “El medio en el que estoy más a gusto es el teatro. Es más directo y me gusta mucho más. El cine, ya sabes, puedes empezar a rodar primero el final, cortar… es otra cosa. El cine es otra cosa, es una técnica.”

Helga ya va adquiriendo la expresión y mirada que la convertirán en leyenda (Archivo Serendipia)

Ya en los años sesenta Helga Liné vuelve al cine, trabajando prácticamente en todo lo que le proponen. Había enviudado y debía sacar adelante ella sola a sus dos hijos. Rueda películas en España como apoyo a las niñas prodigio Rocío Dúrcal (Canción de juventud, Rocío de la Mancha) o Maleni Castro (Las gemelas),  participando en un buen número de cintas interpretando al interés romántico del héroe, muchas de ellas coproducciones hispano-italianas como El capitán intrépido (Mario Caiano, 1963), Los invencibles (1963) de Alberto de Martino o Espartaco y los diez gladiadores (1964) y El triunfo de los diez gladiadores (1964) de Nick Nostro, además de participar en su primera película de terror, la poco vista Horror (Alberto de Martino,1963). Es en esa época cuando la actriz marcha a Italia, donde en seis años hace la friolera cifra de 36 películas, inscritas en  los más diversos géneros: espías (La muerte espera en Atenas, Operación Poker: agente 05-14, Operación Mogador, Operación Lady Chaplin…), peplum (Ercole contro i tiranni di Babilonia), bélico (Los leopardos de Churchill), aventuras (El arquero de Sherwood), comedia (con los inefables Franchi y Engrassia en Brutti di notti) y también terror, coincidiendo con Barbara Steele, otra ilustre refugiada en el cine de género italiano, en Amantes de ultratumba (Amanti d’oltretomba, 1965) dirigida por su viejo conocido, Mario Caiano.

Operación Mogador ( Terence Hathaway -Sergio Grieco, 1966)

El máximo de películas que llegué a rodar en un año fueron seis. Por eso ahora no me gusta levantarme muy temprano, porque entonces me levantaba todos los días a las cinco de la mañana, viajaba y a lo mejor debía rodar en un sitio en verano vestida de invierno o de verano en pleno invierno. Y te metían hielo en la boca para que cuando hablaras no te saliera vapor… ¡Esto es el cine!

En la práctica totalidad de estos títulos Helga Liné participa como coprotagonista, o al menos figura en una posición destacada del reparto, pero conforme su nombre comienza a bajar, decide instalarse en España. Estamos en 1970 y la actriz tiene 38 años y, no lo olvidemos, dos hijos que mantener.

Pronto demuestra que no tiene miedo a nada ni nadie y confirma, como ya lo había hecho en Italia, su lugar de honor como leyenda del cine europeo de género, “Me daba igual todo. Yo aceptaba todo menos pornografía”. Interpreta comedias picantes como señora estupenda que hace desfallecer a José Luis López Vázquez o Alfredo Landa; y también aventuras, western y sobre todo terror. En 1972 rueda a las órdenes de Eugenio Martín Pánico en el Transiberiano (1972) de la que recuerda con cariño “las escenas que tuve con Peter Cushing, maravillosas” aunque no conserva tan buen recuerdo de Christopher Lee. Y Pánico en el Transiberiano es tan solo la primera de una lista que incluye El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1973), La saga de los Drácula y La orgía nocturna de los vampiros ambas de 1973 y dirigidas por León Klimovsky, cintas dirigidas por la flor y nada del Fantaterror español, realizadores de los que la actriz guarda, en general, buenos recuerdos “Klimovsky es un amor dirigiendo. He hecho muchas películas con él. Con Amando de Ossorio también. El mejor para mí es Carlos Aured, que es alumno de Paul Naschy, que en su momento no fue reconocido y ahora sí.” Eso sí, cuando Serendipia le mostró a Helga Liné una radiante copia alemana en Blu-ray de Las garras de Lorelei, le dejó bien claro que no figuraba precisamente entre sus películas favoritas, “Ay, esa la odio, ¡Las garras de Lorelei no me gusta nada!”. Recordaba entre divertida e irónica que le gustaba hacer cine de terror, “Me divertía abrirle el pecho a un muñeco y fingir que me comía su corazón, que en realidad era de cerdo”.

Lobby Card alemán de El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972)

También reconoció que de estas películas se rodaban escenas con desnudos destinadas a la exportación, algo que “no estaba en el contrato, pero se hablaba. No creas tampoco que eran desnudos totales ni cosas de esas, pero sí, se hacían dobles versiones. Algunas actrices se lo tomaban

Helga en la época ‘señora estupenda’ del cine español. 

bien, otras mal. Yo me lo tomaba mal pero lo hacía. Pero pornografía no”.

En 1974 obtiene el premio del Sindicato Nacional del Espectáculo a la mejor actriz de reparto por El chulo de Pedro Lazaga. Y poco después, con la muerte de Franco, desaparece la censura y se desata la fiebre del destape, moda que afecta la carrera de la estrella, “Mira, yo solo hacía lo que estaba en el guión. Si pasaba de ahí, no lo hacía. No me gustaba, y bastaba si el guión era bueno. Con Paul Naschy nunca tuve problemas”, y junto a él encarno a una fascinante Zanufer en La venganza de la momia (Carlos Aured, 1975), última colaboración de la actriz con Naschy y Aured. Ese mismo año también se estrenó la peculiar El asesino de muñecas, que “no me gusta, porque querían que hiciera cosas que no estaban en el guión. Y por ahí no paso. Yo me he llevado bien con todo el mundo siempre y cuando me respetaran. Pero que no me pisaran porque entonces me enfadaba”.

Mucho tiempo pasó antes de que los españolitos de a pié pudiéramos ver aquellas dobles versiones. En la imagen, El espanto surge de la tumba.

Y es que como vemos, quizás por su edad, Helga Liné tenía claro hasta donde quería llegar, por eso no se mostró de acuerdo con que las actrices denunciaran los abusos sufridos por parte de productores o directores años antes, lo conocido como ‘Mee Too’:

“Eso es una tontería ¿Por qué no lo han dicho en su momento? En mi época la que quería se destapaba y hacía lo que quería. La que sabía comportarse y poner la manita para que no pasara nada o para que no se atrevieran, no le pasaba nada. Y ahora dirán ‘Ay, me han obligado’, no, yo no estoy de acuerdo. Que lo digan en el momento. Y yo soy feminista, me gusta que la mujer trabaje y que llegue a ser directora, que haya productoras… en fin, que haya mujeres en el mundo del cine. Pero eso de quejarse de lo que pasó hace veinte años, me parece una tontería”

Flanqueada por Antonio y Mariano Ozores

Helga Liné quizás se encontraba en aquella época encasillada en papeles de señora estupenda -que indudablemente lo era- y villana, pero eso no parecía importarle “es más fácil hacer de villana que de buena. Pues de buena tienes que estar maravillosa y de villana… en fin. No me importaba hacer de villana, me daba igual. Puede que estuviera encasillada, pero así fue la cosa. Y fueron más de cien películas”.

La actriz pasó los años setenta y ochenta tomando parte en todo tipo de producciones, algunas de ellas de alto contenido erótico. También participa en Laberinto de pasiones (1982) de Pedro Almodóvar,  además de hacer teatro y televisión, donde destaca su papel como madre de Javi (Juanjo Artero) en la popular serie  Verano azul (1981). En 1987 vuelve a ser llamada por Almodóvar con quien rueda La ley del deseo, de la que no guarda buen recuerdo por el trato recibido por el director.

A comienzos de los años noventa, durante una gira por Argentina con Luís Aguilé y su espectáculo teatral Escándalo en el Grand Hotel, decide instalarse allí, donde permanece en la actualidad,

Un alto en el rodaje de la serie ‘Verano azul’

volviendo cuando es llamada para algún trabajo puntual, ya sea en el medio teatral: La Hermana Pequeña (1999), adaptación de una obra de Carmen Martín Gaite; Ellas, la Extraña Pareja (2001), versión de un texto de Neil Simon de la que la crítica ponderó su labor (1); o El Cianuro… ¿Solo o Con Leche? (2003), de Juan José Alonso Millán. También televisión: El comisario (2001), Hospital Central (2004) y Vientos de agua (2006). Y, por supuesto, cine: Torrente 3. El protector (Santiago Segura, 2005). Aunque naturalmente va espaciando sus trabajos, pero sin descartar nada: “Tuve la manía de dirigir. Pero se me quitó y ya se acabó. Ya soy muy viejita”.

Para Helga Liné, que en la actualidad tiene una vida de lo más tranquila en Buenos Aires, acompañada de sus mascotas, le resulta curioso que su trabajo sea recordado y que sus películas

En Sitges, radiante (Foto: Serendipia)

de terror sean consideradas de culto, “me parece muy extraño, porque aquí en España en aquella época no les hacían mucho caso”, así que cuando le propusieron visitar en 2018 el Festival de Cine Fantástico de Sitges para recoger el Premio Nosferatu “me sorprendió muchísimo. Fueron dos veces a Buenos Aires. La primera vez dije que no, y la segundo vez Diego (2) me convenció. Y aquí estoy, (…) feliz de que me hayan invitado. Hay pocos festivales de cine dedicados exclusivamente al cine fantástico”.

Y allí Serendipia tuvo ocasión de, como le pudo expresar a ella misma, cumplir uno de sus sueños, algo que ella tildó de exagerado. Pero no. Conocer a Helga Liné ha sido una de las circunstancias más felices que Proyecto Naschy le ha ofrecido a Serendipia. Fotografiarla mientras le indicaba donde debía de ponerse para sacarla con la mejor iluminación. Y hacerla sonreír. Ver sonreír a aquella mujer de rasgos duros y gélida mirada. Ver transformar su rostro en la expresión de la dulzura. Y ser testigo de su gran profesionalidad y experiencia con los medios, dejándose preguntar todo pero respondiendo, diplomáticamente, lo que quiso. Una experiencia realmente deliciosa. “Tengo muy buenos recuerdos. Me he llevado bien con todo el mundo.  Si empiezo a contar anécdotas… mejor que no”. Y ya es una lástima. Pero no hubo tiempo. Helga Liné, con gran temple, tuvo que hacer frente a cinco medios que la entrevistaron conjuntamente durante diez minutos. De ahí han surgido las declaraciones textuales de la actriz incluidas en este artículo, además de otras confidencias que comentó a Serendipia cuando, una vez pasados esos veloces minutos, todos abandonaron la sala y quedó la actriz y su reducido séquito de amigas, entre ellas la maquilladora y peluquera cinematográfica Toñy Nieto y Serendipia, recogiendo sus cosas.

Todo había acabado. O eso pensé cuando me despedí dándole las gracias por todo. Pero Helga me sonrío y, de forma inesperada, me plantó dos besos en la cara. Y Serendipia retomó el día como el protagonista de Jupiter’s Moon, levitando.

¡Gracias Helga!

(1) : “Helga Liné vuelve a demostrar sus singulares dotes cómicas. Su belleza, elegancia y sofisticación, en contraste con la aguda ingenuidad de su carácter, la convierten en un personaje y una actriz de comedia deliciosa e indispensable” Juan Antonio Vizcaíno en: http://elmeteoritodelteatro.blogspot.com/2010/07/entre-amigas-anda-el-juego.html
(2) Diego López, responsable, entre otras cosas, de la Sección Brigadoon del Festival de Sitges, editor del fanzine ‘El Buque Maldito’ y autor de libros y documentales dedicados al cine fantástico y de terror español.

Marc Gras adapta y dibuja ‘Licántropo’, una aventura de Waldemar Daninsky

Como amigo que consideramos a Marc Gras, nos gusta que le vaya bien su trabajo. Y además nos gusta que trabaje porque nos gusta lo que hace. Ya sea editando películas y libros, como escribiéndolos o dibujando comics. Así que cuando nos enteramos que estaba adaptando, ni más ni menos, que una película de Paul Naschy,  nuestra felicidad fue completa y nos prometimos que esto, nos lo tenía que contar. Y aquí está la entrevista que tan amablemente nos ha contestado, con imágenes que les convertirán, también a ustedes, en incondicionales seguidores del trabajo de Marc. 

¿Qué editorial te encargó adaptar Licántropo y cómo nace el proyecto?

La adaptación al cómic de “Licántropo” es un proyecto de Sparkle Comics (dentro de su sello Blood Scream Comics), una pequeña editorial de Dayton, Ohio, especializada en adaptaciones al cómic de pelis de terror de bajo presupuesto y cine underground y otros proyectos independientes.

¿Fue iniciativa tuya adaptar una película de Paul Naschy o parte de una idea del editor americano?

Fue idea de Matthew Brassfield, el editor y co-fundador de Sparkle. Matthew es un gran fan de Paul Naschy y del cine de hombres-lobo y hacer cómics de pelis de Paul Naschy ha sido su sueño durante años.

¿Cómo llegas a esta editorial? ¿Habías trabajado ya con ellos con anterioridad?

Conozco a Matthew desde hace años, desde antes de que fundara Sparkle Comics, ya que él es productor de cine underground de terror y un gran fan de los cómics, del cine fantástico, de la Troma, del heavy rock y de muchas cosas que tenemos en común. Cuando fundó Sparkle simplemente me preguntó si me gustaría dibujar algún cómic para ellos y respondí que encantado. En 2017 hice para ellos la adaptación al cómic de la peli de 1973 “No miréis en el sótano”, que se publicó como número unitario. Luego adapté “La posesión del Diablo” (1972), que todavía no se ha publicado. “Licántropo” es el tercer cómic que hago para Sparkle.

¿Cómo es trabajar para el mercado americano? ¿Cómo entras en ese difícil mercado?

En mi caso me siento súper cómodo. Por el momento no trabajo para grandes editoriales, sino para editores pequeños que me dan mucha libertad y me presionan muy poco, por lo que la mayoría de las veces puedo hacer las cosas al ritmo que necesite. Empecé a trabajar con unos y con otros a través de diferentes vías; a Matthew ya le conocía anteriormente, pero con otros como Broken Icon Comics y su editor, Eric Watkins, fue tras mandar unas muestras a su director de arte. Para Broken Icon estoy realizando dos series. Ahora mismo también estoy dibujando la serie limitada “The Inevitable Silence”, para Pinwheel Press. En este caso fue el editor y guionista, Craig Partin, que se puso en contacto conmigo para ofrecerme el proyecto tras descubrir mi web.

Los guiones son tuyos también o te los enviaron?

Los guiones son míos. Matthew me dice siempre el espacio del que dispongo, si es un solo número unitario o una serie limitada o lo que sea, y yo me lo monto. Hasta ahora todo lo que hecho para Sparkle lo he guionizado yo, además de hacer el lápiz, la tinta y la rotulación, pero de cara al futuro sí que hay proyectos en los que ellos van a facilitarme un guión.

¿Hay en proyecto adaptar en cómic alguna película más de Paul Naschy o de terror español?

Sí, como digo Matthew es un enamorado de Paul Naschy y su objetivo es publicar adaptaciones al cómic de todas las pelis de hombres-lobo de Naschy. Me consta que también le encantaría hacer cómics con los templarios de Ossorio, pero según me ha contado, los derechos para USA, en este caso, son más complicados de obtener.

¿Por qué concretamente ‘Licántropo’?

Le hice esta misma pregunta a Matthew cuando me encargó el proyecto y su respuesta fue muy clarificadora: “Es un punto de inicio genial ya que Licántropo es una de las pelis de Naschy peor valoradas.” Si uno de los objetivos de Sparkle es publicar adaptaciones al cómic de pelis que nadie más haría, seguramente “Licántropo” es una de las mejores opciones.

¿Cómo has afrontado el estilo de dibujo y tu trabajo a la hora de adaptar la película?

He querido mantener un estilo clásico, tanto en el dibujo como en el guión, y he intentado ser lo más fiel posible a la película. La verdad que me lo he pasado genial haciendo este cómic.

¿De cuantas entregas constará la serie? ¿Cuál será la cadencia de salida?

“Licántropo” es una serie limitada de 2 números. El primero sale a la venta en USA a finales de marzo y el segundo, si nada cambia, saldrá a principios de Junio.

¿Sabes si los lectores españoles podrán comprarlo en alguna tienda o mediante Amazon?

Sí, lo pueden comprar directamente a Sparkle Comics mandando un e-mail a asksparklecomics@gmail.com También estará disponible en Ebay y Etsy. La web de Sparkle es sparklecomics.com y también tienen Facebook y Twitter.

¿Sabes si podría haber alguna editorial estatal interesada en traducirlos y editarlos en España?

¡Ojalá! Aunque entiendo que sería un proyecto muy minoritario. El año pasado hice un poco de sondeo con el cómic de “No miréis en el sótano”, pero no hubo interés. Tal vez con “Licántropo” haya más suerte.

¿Personalmente qué opinas del cine de Paul Naschy? Si te gusta ¿Qué es lo que te atrae de él?

El cine de Paul Naschy es inmortal. Como todo el mundo, tengo películas que me gustan más y películas que me gustan menos, pero ver a Paul Naschy en la pantalla es siempre una maravilla.

¿Cómo ves el mercado español del cómic?

Mi relación con el mundo del cómic español, como autor, se limita casi a los fanzines. En el pasado sí que trabajé como editor de cómics aquí y desde esa perspectiva lo veía un mercado muy difícil, en el que se volcaban muchas esperanzas, mucho trabajo, mucho esfuerzo y mucha inversión por parte de autores, editores y distribuidores pero que daba frutos muy escasos. Sobretodo dentro del mundo del cómic independiente, que es el que yo conocí de primera mano. Lamentablemente, pienso que aquí no hay suficientes lectores para mantener una industria que funcione de forma regular; y no tiene nada que ver con que se publiquen unas cosas u otras. Simplemente no hay suficiente público. Una editorial como Sparkle Comics o como Broken Icon, por ejemplo, dudo mucho que pudiera subsistir en España.

¿Tienes algún proyecto más relacionado con el cómic fantástico y de terror que quieras compartir

Tengo mil proyectos entre manos. Solo espero poder tener tiempo para hacer algunos de ellos más pronto que tarde mientras sigo trabajando en diferentes encargos y adaptando pelis al cómic. Me lo paso realmente bien haciendo este tipo de cómics. En cuanto a Sparkle, tengo el calendario lleno para los próximos dos años con adaptaciones al cómic de pelis como “Evil Toons” (1990), “The Barn” (2016), “El Asesino del Taladro” (1979) y un clásico de 1970 escrito por Paul Naschy del que no puedo decir aún el título.

Recomiéndonos un cómic, un libro y una película que te haya agradado

Buf, escoger solo un título de cada es muy difícil, pero uno de los mejores cómics que he leído últimamente es “Paletos Cabrones”, de Jason Aaron y Jason Latour. Una novela que me ha gustado mucho también, y que he descubierto hace poco (aunque ya tiene muchos años), es “Sombras Verdes, Ballena Blanca”, de Ray Bradbury. En cuanto a película, siguiendo con lo de los títulos poco valorados, una que me aterrorizó de pequeño y que no quiero volver a ver por si me llevo un chasco: “El rey de las cobras” (1981). Prefiero recordarla tal como la tengo en mi mente.

Añade lo que quieras.

Tan solo daros las gracias por esta entrevista y animar a todos los fans del cine de terror underground y a los cómics a echar un vistazo a las publicaciones de Sparkle Comics.

‘Paul Naschy: la dualidad de un mito’. Entrevista a José Luis Salvador Estébenez

23 noviembre 2017 Deja un comentario

El coordinador de este proyecto, finalmente convertido en realidad, nos habló hace unos años del titánico trabajo que estaba realizando analizando diferentes guiones de Jacinto Molina en la Biblioteca Nacional.  Los hallazgos que había hecho leyendo las diferentes versiones, además de descubriendo otros muchos no rodados, resultaban apasionante, así que desde que nos lo contara le animamos encarecidamente a hacer algo con todo ello más allá de un artículo en su, por otro lado, magnífico blog La Abadía de Berzano. Lo que gracias a José Luis, los diferentes autores que han colaborado, y los responsables de Vial of Delicatessens se ha publicado como Paul Naschy: la dualidad de un mito, va mucho más allá de lo esperado: es un detallado estudio de cada una de las películas del actor y director, sí, pero también contiene ilustrativos y completos trabajos sobre otras facetas poco o nada tratadas en profundidad  como su labor como autor de bolsilibros, el mencionado apartado de guiones no rodados o su relación con otras cinematografías, además de entrevistas con directores que trabajaron con él y muchas otras aportaciones que convierten este trabajo en un libro de referencia. Uno puedo estar o no de acuerdo con lo opinado por sus muchos colaboradores, pero sin lugar a dudas este es un libro que Serendipia hace mucho tiempo que deseaba leer. Si no lo tienen todavía no tienen porque hacerme caso a mí para convencerles, que sea el propio coordinador, José Luis Salvador Estébenez, el que les explique como nació, se desarrolló y finalmente se publicó este imprescindible trabajo. 

Para comenzar, ¿podrías contarnos cómo nació el proyecto y por qué te decidiste por Paul Naschy a la hora de elegir el tema de tu primer libro como coordinador?

Realmente el origen del proyecto se remonta a un dossier sobre la obra de Naschy que hicimos en mi blog, La Abadía de Berzano, poco tiempo después de que él muriera y a modo de homenaje. Siempre había pensado que en todos los libros que hasta entonces se habían ocupado de Naschy habían pesado más las filias y fobias de los diferentes autores que el análisis serio y riguroso. El tratar de corregir esta circunstancia dentro de mis modestas posibilidades fue lo que me impulsó a poner en marcha aquel dossier para el que conté con un buen número de firmas invitadas con el fin de intentar dar una visión que fuera lo más rica y ajena a subjetividades como fuera posible.

La idea era que aquel dossier con el tiempo se convirtiera en un libro, añadiendo nuevos contenidos exclusivos que evitaran que se tratara una simple repetición de lo ya publicado en el blog. Sin embargo, diversos condicionantes impidieron que en ese momento este proyecto fuera llevado a cabo, por lo que lo dejé en modo standby, aunque sin abandonarlo del todo. No fue hasta que Víctor Olid y Ferrán Herranz, los responsables de Vial of Delicatessens, me ofrecieron la posibilidad de publicar un libro con ellos sobre el tema que yo eligiera. Como la ocasión la pintan calva, que decimos los castizos, decidí recuperar aquel proyecto, tomando como base el dossier publicado en el blog más los contenidos que había ido confeccionando en todo el tiempo transcurrido, ya que, como digo, en ningún momento lo dejé abandonado por completo e iba trabajando en él en tiempos muertos. Con todo, de aquel dossier del blog al libro resultante ha habido muchos cambios, se han corregido todos los textos, muchos se han sustituido… Pero digamos que el espíritu sigue siendo el mismo.

¿En qué crees que se diferencia este volumen de otros que han abordado con anterioridad la figura de Naschy?

Pues como decía en mi anterior respuesta, en el rigor con el que hemos abordado su confección. Esa es la máxima que seguimos tanto yo como el resto de colaboradores que me han acompañado, porque, insisto, esa era la misma esencia del proyecto. Eso en primera instancia. Pero además, hemos cubierto muchas lagunas de la obra de Naschy que rara vez se habían tratado. Por ejemplo, hablamos de su faceta de escritor de bolsilibros o de sus guiones no rodados. También hay análisis de su obra en términos sociológicos y filosóficos, se comenta su relación y la de su cine con terceros países, entrevistamos a diversas personalidades que trabajaron con él… Está feo que yo lo diga, porque al fin y al cabo eso es algo que deben valorar y apreciar los lectores, pero digamos que es muchísimo más completo en todos los sentidos de todo lo que se haya podido publicar sobre Naschy hasta la fecha.

A la hora de establecer el tono del libro, ¿podrías explicarnos qué directrices recibieron los colaboradores a la hora de escribir sus textos?

Pocas. Mi intención era que, aunque yo fuera el coordinador, la visión que se extrajera del libro no estuviera contaminada por la opinión y valoración subjetiva que yo pudiera tener sobre Naschy, para no caer precisamente en aquello mismo que yo critico en los anteriores libros aparecidos sobre su cine. Es por ese motivo por el que traté de contar con un nutrido plantel de colaboradores de lo más heterogéneo en el que hubiera también cabida para autores extranjeros, que pudieran aportar una aproximación a la obra de Naschy que no estuviera tan mediatizada como la que el resto pudiéramos tener al vivir en España. Así que, a la hora de establecer un tono para el libro, preferí que cada uno escribiera acorde a su estilo, con la única directriz del rigor y el respeto sobre nuestro sujeto de estudio.

Paul Naschy/Jacinto Molina: la dualidad de un mito ha contado con la participación de más de una treintena de especialistas, y no solo de nuestro país, sino también de Inglaterra, Italia o Francia. ¿Cuán difícil ha resultado coordinar a tanta gente?

La verdad es que ha sido muy sencillo. Bastante más de lo que puede parecer a primera vista. No sé si será que he tenido la suerte del principiante, pero la verdad es que todos han huido del lugar común, lo que de entrada habla del esfuerzo y profesionalidad con la que abordaron su tarea, evitando de este modo que hubiera duplicidad de datos o reiteración de informaciones. Así que apenas he tenido que intervenir en los textos de los colaboradores, más allá de algunas pequeñas puntualizaciones y/o correcciones.

Sin duda alguna uno de los capítulos más atractivos es el consagrado a la enumeración de los guiones escritos por Paul que jamás llegaron a rodarse. ¿Cómo trabajaste a la hora de indagar en estos proyectos no realizados y cuál destacarías por encima del resto, ya sea por haberte parecido el más relevante y/o el más original?

En principio, mi campo de acción principal fue el archivo de la Biblioteca Nacional. Allí tienen guardados un buen número de guiones que en su momento fueron registrados y no llegaron a rodar, tanto de Naschy como de otros guionistas españoles. Así que, en principio, solo fue ponerme a leer los diferentes guiones que estaban registrados a nombre de Naschy y no coincidían con los títulos de sus películas. Claro que tampoco fue tan fácil. Había casos en los que, a pesar de que el título no coincidía, algunos guiones sí que habían acabado dando forma a películas, como puede ser el caso de uno titulado El cerdo, que tras varias versiones acabaría por convertirse en El carnaval de las bestias. Y otros en los que diferentes guiones no rodados que tenían nombres diferentes acababan formando parte de un proyecto común.

Para complicar un poco más las cosas, cuando ya tenía casi todo el trabajo hecho me enteré gracias al libro de Javier Pulido La década de oro del cine de terror español que en la Filmoteca Española también tenían algunos libretos inéditos. Así pues, una vez pude ponerme a ello, ya que todo este trabajo de investigación lo iba haciendo en mis periodos de vacaciones, visité la Filmoteca y me puse a la tarea. Iluso de mí, pensaba que no sería muy complicado, ya que varios guiones los había leído ya en los archivos de la Filmoteca… Lo que no sabía entonces y pronto descubrí era que, en la mayoría de los casos, se trataba de diferentes versiones, que ampliaban o modificaban sustancialmente los textos que yo había leído con anterioridad, por lo que tuve que empezar de nuevo prácticamente desde cero.

Junto con los archivos de la Biblioteca Nacional y de la Filmoteca Española hubo también algunos guiones no rodados para los que tuve que tirar de otras fuentes, aunque fueron los menos. Así, a voz de pronto, creo que solo fueron el de la acariciada asociación entre Naschy y Amando de Ossorio, y el de la película supuestamente rodada y no finalizada Horror en el museo de cera.

En cuanto a destacar alguno de estos trabajos por encima del resto, creo que sería muy injusto. Por un motivo o por otro todos son muy interesantes. Aunque bueno, sí que puedo decir que dos de los que más me gustaron fueron el de la secuela nonata de El gran amor del conde Drácula, titulada El retorno de la condesa Drácula, y En el nombre del infierno, que debía de haber supuesto la asociación de Naschy con nada menos que Jordi Grau. En otro sentido, también me sorprendió la existencia de El licántropo, un guion sobre hombres lobo anterior a La marca del hombre lobo que, como digo en el libro, de haberse rodado en su momento habría variado sustancialmente la historia de nuestro cine fantástico, y que cuenta con la particularidad además de estar escrito por Paul en compañía de un segundo guionista; y El buque fantasma, una entrega de la saga sobre Waldemar Daninsky donde los motivos propios del hombre lobo polaco se fusionaban con la leyenda del Holandés Errante.

Después de haber pasado tanto tiempo sumergido en la obra y en la vida de Naschy, ¿ha evolucionado a lo largo de estos años tu opinión acerca de su cine y/o su persona?

Lógicamente, aunque no tanto la opinión que pudiera tener de él y de su obra como el conocimiento a un nivel más profundo. A raíz de analizar tantas películas suyas en cortos espacios de tiempo y de forma reiterada, sobre todo, de leer sus guiones, me he ido percatando de su forma de ser, sus obsesiones, sus sueños y sus temores. Y es que, le pese a quien le pese, pocas películas hablan tanto de su autor como lo hacen las de Paul Naschy.

El culto hacia Paul Naschy sigue intacto aun habiendo transcurrido ocho años desde su desaparición, pero, ¿qué lugar crees que ocupa en realidad dentro de la historia del cine (español o mundial) el creador de Waldemar Daninsky?

Puede que quizás no tan importante como la que sus seguidores más incondicionales puedan creer, pero tampoco tan residual como pregonan sus detractores. Hombre, ponerle a la altura de la Hammer, la Universal o, lo que es lo mismo, el cine de James Whale y Terence Fisher, por citar dos ejemplos con los que el propio Paul intentaba equipararse a menudo, me parece bastante apurado. Pero lo mismo me parece compararle con Ed Wood o Al Adamson. Aparte, para valorar el cine de Paul hay que tener muy en cuenta los condicionantes sociales, políticos, económicos y productivos que rodearon al grueso de su filmografía. Películas que en su momento estaban planteadas como poco menos que productos de usar y tirar, ideados para ser rodados con la mínima inversión para que su rentabilidad fuera la máxima posible, y rodados, además, en muy corto espacio de tiempo y casi en serie. Obviamente, estos condicionantes acaban por reflejarse en el acabado de muchos de sus títulos, lo que no ha evitado que algunos de ellos, pese a sus innegables deficiencias, tengan un nivel bastante alto, e incluso se les pueda considerar a día de hoy pequeños clásicos del género. La mejor prueba es que, aún con todo, más de ocho años después de su muerte, lejos de caer en el olvido, su obra sigue siendo estudiada y comentada por aquellos que ya la conocíamos, al tiempo que es descubierta y en algunos casos venerada por nuevas generaciones de espectadores en todo el mundo. Por algo será…

Paul Naschy/Jacinto Molina: La dualidad de un mito

El próximo día 5 de Octubre de 2017 Vial of Delicatessens lanza al mercado el libro colectivo Paul Naschy / Jacinto Molina: La dualidad de un mito, el cual será presentado oficialmente el próximo 12 de Octubre a las 13 horas dentro del espacio Brigadoon en el marco del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, en un acto que contará con la presencia de su coordinador José Luis Salvador Estébenez, así como de varios de los autores participantes.

Conocido y venerado a lo largo y ancho del mundo, no hay duda de la consideración de mito que Paul Naschy disfruta a día de hoy entre los aficionados al cine de terror. Sin embargo, a pesar de esta apreciación, su figura y obra se encuentran aún carentes de una auténtica valoración crítica que reconozca sus verdaderos méritos. Por exceso o por defecto, las no pocas publicaciones que han abordado su trayectoria, ya sea de forma parcial o global, han estado guiadas por filias y fobias que en la mayoría de los casos han eclipsado al análisis puro y duro, que atendiera a los siempre necesarios criterios de rigurosidad y objetividad. Paul Naschy/Jacinto Molina. La dualidad de un mito nace con el confesado objetivo de cubrir este vacío. Para tal fin, en sus más de seiscientas páginas se da cita una nutrida nómina de autores de muy diferente condición y procedencia, entre los que figuran varios de los más prestigiosos especialistas europeos en cine de género y fantástico, conformando así un rico crisol de miradas hacia Naschy y su cine, lo más libre posible de prejuicios y subjetividades.

De la mano de sus textos, el presente volumen reseña una por una todas las películas en las que intervino de forma directa o indirecta el cineasta madrileño, además de incluir diferentes apartados que repasan sus guiones no realizados, sus diferentes memorias y biografías, así como su producción literaria; otro compuesto por varias entrevistas a profesionales que trabajaron en algún momento codo con codo junto a Paul, una selección de declaraciones inéditas de nuestro protagonista, y una última sección de apéndices formada por artículos que abordan los efectos especiales en su cine, la filosofía y el trasfondo sociocultural de sus películas, sus influencias o su relación con terceros países. Un estudio, en definitiva, que aspira a ser lo más completo y exhaustivo posible, siempre con la intención de que sea el lector quien en última instancia tenga la última palabra entorno a la auténtica valoración de Naschy y su obra, en virtud de las opiniones e informaciones vertidas.

Paul Naschy/Jacinto Molina. La dualidad de un mito cuenta con la participación (por orden alfabético) de: Daniel Aguilar, Santiago Aguilar, Joan Bassa, Antonio Vicente Chinchilla, Roberto Curti, Carlos Díaz Maroto, Ramón Freixas, Javier G. Romero, Roberto García Ochoa-Peces, Valentin Guermond, Rubén Íñiguez Pérez, Domingo Lizcano, Diego López, Jorge Loser, Javier Ludeña, Víctor Olid, Juan Andrés Pedrero Santos, David Pizarro, Javier Pueyo, Davide Pulici, Javier Pulido, Jonathan Rigby, Juan Pedro Rodríguez Lazo, Fernando Rodríguez Tapia, José Manuel Romero Moreno, José Luis Salvador Estébenez, Adrián Sánchez Esbilla, Erika Tiburcio Moreno, Joaquín Torán y Mikel Zorrilla Trueba.

Pags: 640 Formato: 150 x 210 mm. Papel interior: Offset, b/n

Portada: Laminado mate. Color Encuadernación fresada.

Paul Naschy/ Jacinto Molina: La dualidad de un mito tiene un PVP unitario de 27,50 € (envío certificado incluido para pedidos en la web de la editorial) y podrá adquirirse exclusivamente a través de http://vialofdelicatessens.blogspot.com y en tiendas especializadas.

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