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José María Elorrieta: del fantástico al terror
Guionista, productor y director capaz de adaptarse, como demostraría, a todo tipo de género, José María Elorrieta fue uno de los pioneros del fantástico en el cine español, pero de aquel fantástico que el régimen permitía, mezclado en su mayor parte con comedia para poder colarlo sin problema a censura. Algo que ya hicieron en los años cuarenta Rafael Gil[1] o el propio primo de Elorrieta, Edgar Neville[2].
Nacido en Madrid en febrero de 1921, José María Elorrieta de Lacy tuvo que licenciarse en Derecho, por presiones familiares, antes de poder dedicar su vida a lo que de verdad le apasionaba: el cine. La carrera de José María Elorrieta se inicia en 1946 con una inencontrable, que no desaparecida, película infantil protagonizada por marionetas, La ciudad de los muñecos, en la que un titiritero y su hijo (José Telmo y Ginés Gallego respectivamente), cuentan la historia de Bambolín, una marioneta que quiere fundar una ciudad habitada por muñecos. La película la produce el propio director con su compañía, Producciones Cinematográficas Aladino.
Tras un buen número de documentales en pequeño formato, producidos también por Aladino y que sirvieron para que Elorrieta adquiriera práctica y soltura, dirige una segunda película, La tienda de antigüedades (1949) un film actualmente perdido que representa el despegue definitivo de la carrera del director. Horas inciertas (1951) fue, según comenta Marcos Ordoñez,[3] un thriller con gotas de fantástico sobre una mujer que dice haber matado a otra por celos y a la que su esposo no creerá, por lo que recurrirá a un psiquiatra con el que intentará descubrir las causas de su obsesión con el crimen.
De El cerco del diablo, producción estrenada en 1952, sabemos de su existencia porque consta en algunos libros y bases de datos, pero para nosotros conforma todo un misterio a descubrir. Y ciertamente atractivo, pues a pesar de los escasos datos que hay sobre ella, podría tratarse de un interesante film a recuperar. Veamos porqué:
Primero de todo porque se trata de una película de episodios compuesta por diferentes historias de temática fantástica, algo muy poco común en la época, escritas por José María Elorrieta. Y segundo porque cada episodio fue adaptado por un importante escritor (Camilo José Cela, Gumersindo Montes Agudo, Edgar Neville, José Antonio Pérez Torreblanca y Gonzalo Torrente Ballester) y lo dirigió un celebre realizador (Antonio del Amo, Enrique Gómez, Edgar Neville, José Antonio Nieves Conde y Arturo Ruiz Castillo. No en vano fue calificada en su momento como “la película más original realizada en España” con “un gran contenido emocional y un final aleccionador”, todo lo cual no evitó que el crítico cinematográfico de La Vanguardia escribiera una feroz crítica de la cinta definiendo su estructura episódica como “un incesante choque de criterios que llevan a la pérdida irremisible de toda posible unidad entre los distintos episodios, cuya falta de congruencia y de sentido resulta pasmosa”, destacando “la inutilidad de congregar tantos y tan claros talentos para moldear en un ente de ficción sin dimensiones de originalidad ni perspectivas de auténtica hondura humana o, si se quiere, metafísica.”[4]

Durante el resto de los años cincuenta la carrera del director deambuló por todo tipo de género, ocupándose con idéntica profesionalidad de destacables comedias (El fenómeno, El hincha, Al fin solos), dramas folklóricos (Curra Veleta, Torero por alegrías), como de las obligadas películas de contenido piadoso como El milagro del sacristán (1954) o Tres huchas para oriente (1954). Destacando en especial Mensajeros de paz (1957),
bizarra propuesta en la que podemos ver a unos Reyes Magos paseándose por la Gran Vía de Madrid en Land Rover, o haciendo arrancarse a cantar villancicos, embargados por la emoción, a los clientes y las barraganas de una sala de fiestas.
Con Aladino P.C dando paso a otra nueva compañía, Universitas films, Elorrieta produce, escribe y dirige nueve largometrajes, el último de los cuales, La montaña de arena (1955), no llegaría a estrenarse.
Alterna el cine con otras actividades relacionadas, como la presidencia del Círculo Cinematográfico Nosotros; la vocalía del Círculo Ramiro de Maeztu, que funda; la dirección de la Escuela Técnica de Cinematografía; ejerce de censor de guiones de la Dirección General de Cinematografía y Teatro; es profesor auxiliar de Historia del Cine en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC); o funcionario técnico de la Dirección General de Tráfico. Y aún le queda tiempo para colaborar y escribir guiones para otros directores como el de Curra Veleta (Ramón Torrado, 1955), Hospital de urgencia (Antonio Santillán, 1956) y Escuela de seductoras (León Klimovsky, 1962).
Entre 1961 y 1962 será gestor de la Cooperativa Cinematográfica Unión, donde rodará seis películas más (tres por año), entre ellas una que cabe destacar especialmente por tratarse de la primera cinta abiertamente fantástica que dirige, Mi adorable esclava (1961), para cuyo papel de genio de la lámpara Elorrieta apostará por una exuberante vedette y bailarina argentina, Ethel Rojo.
La trama del filme no puede ser más sencilla: un país en dificultades económicas necesitará obtener un préstamo de un banco de Estoril y Leopoldo (Antonio Casal), primer secretario del embajador, deberá negociarlo. De forma accidental conseguirá una lámpara de la que saldrá una genio que, además de causar varios equívocos, pues tan solo él podrá verla, ayudará a Leopoldo a conseguir su objetivo. Sencillos efectos especiales de levitación de objetos e invisibilidad, además de la participación de un buen número de actores sudamericanos más, como la hermana de la protagonista, Gogó Rojo, la uruguaya Margott Cottens o Pastor Serrador, primo hermano de Narciso Ibáñez Serrador, todo ello en una comedia amable e inocente, apta para todos los públicos que demuestra, una vez más, las dotes para la comedia de su protagonista y las posibilidades de Ethel Rojo, que rodaría junto a José María Elorrieta su siguiente película, Esa pícara pelirroja (1963). Por otra parte conviene señalar que el director se adelantó unos años a la popular serie televisiva Mi bella genio (A Dream of Jeannie, 1965-1970), que llegó a las pantallas españolas a finales de 1968 y que poseía un argumento similar al del film español.
Elorrieta estrena en 1962 nueva productora, P. C. Alesanco, y lo hace con otro nuevo acercamiento al fantástico y también en clave de comedia, El diablo de vacaciones, en la que el director nos ofrece una versión amable y burlesca del pacto mefistofélico. Aquí el tentador es un vicediablo (de nuevo Pastor Serrador), que en lugar de reclamar el alma de sus víctimas, firma el pacto a cambio de dinero con el que seguir apostando en los casinos de Biarritz. En el caso que nos ocupa, el elemento sobrenatural es apenas una excusa para alumbrar una comedia puesta al servicio de, otra vez, Antonio Casal, que parte de la obra de Edgar Neville Veinte añitos, estrenada nueve años antes. Y aunque Elorrieta no dejaba de ser un artesano y en sus manos los mimbres de Neville (que acompañaban el humor con lo lírico e incluso lo trascendente) apenas sirvieron para dar a luz una comedia mediana, su desenfado fue elogiado por la crítica madrileña.
Con su nueva compañía, además, el director se apuntará a la moda imperante del western y el cine de aventuras en coproducción con Italia. Y lo hará coproduciendo películas para otros directores como Leon Klimovsky (2000 dólares por coyote), Arturo Ruiz Castillo (El secreto del capitán O’Hara), e incluso al italiano Umberto Lenzi (Los piratas de la Malasia).
En coproducción con Estados Unidos dirigirá el filme de aventuras El tesoro de Makuba (1967), el western Los 7 de Pancho Villa (1967) y su nueva incursión en la comedia fantástica, Una bruja sin escoba (1967), producida entre la americana Cinemagic, Inc. y Lacy Internacional Films, desde ese año nuevo nombre de la productora de Elorrieta.
De prolongada carrera cinematográfica, el actor norteamericano Jeffrey Hunter había desembarcado en España por primera vez para interpretar nada menos que a Jesucristo en Rey de Reyes (King of Kings, Nicholas Ray, 1961), una de las películas rodadas en España por el imperio Bronston. A partir de ahí compaginó su carrera entre televisión y cine en su país y las ofertas llegadas de Italia y España, como es el caso de Una bruja sin escoba, una comedia en la que compartió protagonismo con una arrebatadora Maria Perschy. El film narra las peripecias de un profesor irlandés (Hunter) del que se encapricha una bruja (Maria Perschy) a la que él solo puede ver y que gracias a una joya mágica puede hacer viajes en el tiempo. De esa forma ambos visitarán la época medieval, la prehistoria, el imperio romano y el futuro, concretamente al año 1999 en una Tierra en la que tan solo quedan siete bellas supervivientes, debiendo ponerse manos (y otras cosas) a la obra para repoblarla. Pero la bruja truncará la situación retornándolo a la época actual. El resultado es un disparate, a veces hasta el sonrojo, pero ante todo curioso por ser posiblemente la única o una de las únicas películas españolas que han tratado el viaje en el tiempo y también por contar con algunos actores muy jóvenes y reconocibles para el aficionado, como Frank Braña, Perla Cristal, Esperanza Roy (acreditada como Esperanza Roig), el uruguayo Gustavo Rojo y el futuro director de cine Julio Pérez Tabernero, que aquí realiza un pequeño papel.
Desafortunadamente Jeffrey Hunter sufriría un ataque al corazón en el avión en el que retornaba a Estados Unidos tras haber rodado en España la posterior ¡Viva América! (1969), de Javier Setó. Y aunque se recobraría, poco después sufriría otro ataque en su hogar golpeándose en el cráneo al caer, lo cual ocasionó la muerte del actor con tan solo 42 años.
De nuevo en coproducción con Italia (De Laurentis), Elorrieta se embarca en La esclava del paraíso (1968), una fantasía oriental a lo mil y una noches ambientada en una Granada bajo dominio árabe. Naturalmente la ciudad ofrece al director escenarios de categoría, llegando a rodar en la misma Alhambra, pero también en otras localizaciones de Córdoba, Almería y Sevilla. El papel de héroe lo encarna Jeff Cooper, un actor norteamericano con una carrera no demasiado ilustre en televisión que decidió probar fortuna en España, rodando para Elorrieta, y a continuación en Alemania antes de marchar a México, donde encarnó al exótico héroe de la radio y el cómic Kalimán, el hombre increíble, volviendo después a Estados Unidos. Tras interpretar al protagonista de El círculo de hierro (Circle of Iron, 1978), monumental desastre basado en un argumento del difunto Bruce Lee, retornó al mundo de la televisión. Como acompañante y soporte cómico del héroe, Elorrieta contó con Rubén Rojo, hermano del también actor Gustavo Rojo, un perfecto todoterreno nacido en Madrid pero que desarrolló su carrera en México.
La esclava del paraíso narra las aventuras de Omar (Cooper) y de su amigo/sirviente Alí (Rojo) que, de vuelta a su país, descubrirán que en su ausencia el malvado Hixxum (Raf Vallone) ha acusado falsamente de traición al padre de Omar, el gran visir de Granada, a resultas de lo cual es depuesto y ejecutado. Omar jura vengarse y casualmente encuentra una lámpara maravillosa con una bella genio, Mizziana (Luciana Paluzzi), maga de tercera categoría con sus poderes limitado a resultas de una insubordinación, que ayudará al héroe ocasionando de paso las consiguientes situaciones equívocas. Como nota curiosa cabe señalar la presencia de Paul Naschy y Ricardo Palacios como los guardias del visir usurpador. Colorista y simpática, con actores de la categoría de Raf Vallone o una atractiva Luciana Paluzzi, reciente chica Bond en Operación Trueno (Thunderball, Terence Young, 1965), La esclava del paraíso queda como curiosidad sin continuidad en la cinematografía española.
Con Lacy Internacional Films, con la que llega a producir la cinta tunecina Une si simple histoire (Abdellatif Ben Animar) en 1970, rueda poco antes Las joyas del diablo (1969), película que algunas fuentes incluyen erroneamente entre las producciones de terror que Elorrieta abordaría a partir de entonces y con las que cerraría su carrera. Ayudaría también a la confusión el que, posiblemente con intención de venderla como cinta adscrita a ese género, por entonces en alza y con más demanda en los mercados extranjeros, fuera rebautizada como El secreto del Toisón de Oro[5], elaborándose un chapucero póster con ilustraciones siniestras y ninguna relación con el filme. Pero a pesar de que se promocionó como “una película fuerte… contundente”, Las joyas del diablo es un eurospy de acción con muchos toques de comedia rodado en régimen de coproducción con, atención, Canadá y Túnez, contando con actores de allí y añadiendo muchos detalles folklóricos españoles
con los que ofrecer un producto exótico para su exportación. No solo hay una colorista corrida de toros y las localizaciones están rodadas en el Toledo más monumental, una de las protagonistas, la actriz autóctona Mariucha, demuestra que es una competente bailaora de flamenco. Su argumento gira entorno a unos robos de joyas relacionadas con una orden medieval. A la policía española se le sumará la Interpol, que averiguará que tras esos robos está el Duque (Ángel Picazo) descendiente de ‘Cebrián el místico y templario y Gran Maestre de la orden de caballería del Águila de Oro’, orden que pretende reinstaurar con intención de devolver al mundo su pureza original. Para ello se valdrá de sus secuaces, armados con una tronchante máquina fotográfica paralizante. Protagonizada por un actor-cantante canadiense, Donald Lautrec, como agente de Interpol; la también cantante francesa Michèle Torr como su ayudante; y el supuesto karateca Zaaza Razak, posible contribución artística tunecina, como tercero en discordia, la película resulta muy deudora de su época y muy pop.
Aclarado esto, ahora si puede incluirse todo el resto de la filmografía de Elorrieta, sin complejos, dentro del género de terror. Con su nueva compañía, IMT (Internacional de Turísticos), produjo en 1969 el filme de ciencia-ficción S.O.S. Invasión, dirigido por Silvio S. Balbuena que, rodado en gran parte en Portugal, narra la invasión de España, y esto es en serio, por unos robots con forma de exuberante rubia en bikini provenientes de la galaxia de Epsilon. Protagonizan Jack Taylor y el bizarro José María Tasso, presente en muchas de las películas de Elorrieta. La cinta también contaría con dos actores que serían significativos para las siguientes películas del director, Jean Sorel y Aramis Ney.
La primera de las películas de terror del director fue Las amantes del diablo (1971), una coproducción hispano-italiana a medias con la también española Prodimex, compañía responsable de varias coproducciones dirigidas por José Luis Merino (entre ellas Ivanna y La orgía de los muertos), Jesús Franco (El proceso de las brujas) y Eugenio Martín (Réquiem para el gringo). Las amantes del diablo no es, desde luego, la mejor.
El guion, basado en una idea de Elorrieta y su protagonista, Espartaco Santoni, fue escrito por un habitual del director, José Luis Navarro, al que se sumó Marino Girolami (futuro director de Zombi Holocausto) y Miguel Madrid, que firmó como Michael Skaife, el mismo seudónimo con el que dirigió Necrophagus (1971) y la cinta de culto El asesino de muñecas (1975). Las amantes del diablo narra las andanzas del satánico Dr. Tills Nescu (Santoni), un playboy a imagen y semejanza del propio actor que incluso vive en un castillo situado en un lugar sospechosamente similar a Marbella. Al parecer practica magia negra y posee unos poderes hipnóticos con los que conquista a todas las mujeres jóvenes de la zona, incluida la protagonista, Hilda (Krista Nell) que investiga la extraña desaparición de su hermana María (Verónica Luján). Andrea, la secretaría de Nescu, interpretada por una fascinante Teresa Gimpera, también parece haberse prendado de Hilda, así que termina salvándola antes de matar al propio Nescu, que conserva en un ala del castillo los cadáveres de todas las chicas que ha secuestrado. Se descubrirá que el odio que profesa a las mujeres tiene su origen en un trauma infantil causado por su malvada madre. O algo así.
Poco terror en una cinta en la que, como nota curiosa, destaca la presencia de actores y extras ‘de lujo’ en las escenas de los fiestones marbellís. Entre ellos la propia esposa de Santoni, Marujita Díaz y algún que otro elemento de la fauna de Marbella como Jaime de Mora y Aragón. También, como era habitual en la época, se rodaron algunas escenas con desnudo para la versión destinada a la exportación.
El barcelonés Francisco Martínez Celeiro estaba haciendo cierta fortuna en el cine de género gracias a su aspecto de galán foráneo bajo el nombre artístico de George Martin. Tras protagonizar un buen puñado de spaguetti westerns; encarnar a Robin Hood e incluso ser uno de los bizarros tres supermen, George Martin se lanzó a escribir, producir, dirigir e interpretar su primera película y escogió, en vista de que era el género que estaba en boga, una cinta de terror, Escalofrío diabólico (1972), que si figura aquí es porque en su deslavazado guion tomó parte José María Elorrieta, algo de lo que sin duda no debería estar orgulloso, pues el resultado no lo salva ni la presencia de Patty Shepard, ni las localizaciones en San Martín de Valdeiglesias, ni la risible secta de los hermanos de Satán, prestos a sacrificar no una, sino a dos doncellas. La historia resulta confusa, deslavazada, con una madre medio loca, el cadáver del padre conservado en un ala del castillo, un hijo que espera heredarlo todo y su hermano, presuntamente muerto, confinado drogado en una mazmorra. Por medio la secta satánica y un sirviente mudo y algo desequilibrado que cuando le sobreviene un calentón, algo que sucede a menudo, escapa a las familiares ruinas de Valdeiglesias a desfogarse con un maniquí que tiene allí escondido.
Rodada en su mayor parte en exteriores diurnos, y no por decisión artística, no vayan a creer, sino más bien porque posiblemente se olvidaron de poner el filtro para rodar en noche americana, Escalofrío diabólico resulta bastante infame y olvidable, tan solo salvable en algunos momentos en los cuales han cuidado la iluminación ‘a lo Bava’ en las escaleras del castillo que las protagonistas bajan una y otra vez antes de que concluya todo con un vergonzante beso final. Una traumática experiencia recomendable tan solo para estudiosos y completistas del género.
La cinta de terror de Elorrieta que personalmente más nos gusta, por diversos motivos, es La llamada del vampiro (1972), que adapta un guion escrito por el propio director junto a Enrique González Macho, que probaría tener mucha más fortuna como productor. La llamada del vampiro narra la llegada de la doctora Materlick (Diana Sorel) y su enfermera Erica (encarnada por la propia hija del director, Beatriz Elorrieta, bajo el nombre artístico de Beatriz Lacy), a un pueblo aquejado de una rara epidemia en la que los afectados fallecen de anemia. Allí se alojarán en el castillo del extraño Barón von Rysselberg que, como podrán suponer, es un vampiro.
La película entra de lleno en el ciclo fantaterrorífico español, con sus monstruos clásicos, su ambiente foráneo, sus familiares exteriores en Valdeiglesias, sus rubias amenazadas y su doble versión con escenas de desnudo. Y en esta ocasión hablamos de unas escenas bastante subidas de tono, posiblemente las más audaces rodadas nunca para una doble versión de película de terror en España. Una de ellas, protagonizada por dos lesbianas, está realizada por las dos hermanas Tovar, Loreta y Marisa. Por lo demás cabe destacar a Nicholas Ney, actor uruguayo que se especifica en los títulos de crédito que debuta con este film, a pesar de que con su nombre real, Aramis Ney, ya había participado en S.O.S Invasión (Silvio S. Balbuena, 1969. Excesivo e histriónico, de aspecto enfermizo, Aramis Ney estaba muy dotado para los papeles de psicópata, algo que explotaría en las películas de José Luis Elorrieta y prolongaría en su corta carrera cinematográfica, durante la cual trabajaría en diversas ocasiones para Javier Elorrieta, hijo del realizador. Posteriormente obtendría mucho más reconocimiento en su faceta de pintor. Por su parte la protagonista, Jean Sorel, era una actriz madrileña con cierta popularidad en televisión que participó también en S.O.S Invasión y Los monstruos del terror (Tulio Demicheli, 1970), dedicándose al mundo de la canción y retirándose con la llegada del destape.
Noche americana, colmillos a mansalva, vampyrettes relocas y de risa fácil a cámara lenta y una parte final surrealista, mucho más en la versión de exportación, en una película de lo más simpática y que pide a gritos una edición uncut que incluya gloriosamente remasterizados esos locos tres minutos extra.
La última película dirigida por José María Elorrieta antes de que llegara su prematura muerte fue El espectro del terror, en la que una atractiva azafata (Maria Perschy), es acosada por un desconocido (Aramís Ney). Inicialmente nadie la creerá, incluido su psiquiatra (interpretado por Sancho Gracia), galán, caballista y amigo de olvidarse de las recomendables distancias entre paciente y médico. Pero a mitad de la cinta, se producirá un cambio de punto de vista y Elorrieta preferirá centrarse en el desconocido, un excombatiente de Vietnam traumatizado que, tras un itinerario que le ha llevado de Chicago a Madrid, pasando por México y Caracas, malvive en un cuchitril tan desordenado como su mente. Y es aquí donde la cinta de Elorrieta se pone más interesante. El asesino es un sádico sexual y heroinómano al que veremos en su día a día de sordidez y suciedad. Llegando a matar a una prostituta sin recordar nada al despertar al siguiente día. Desgraciadamente, la película contiene tantos momentos ilógicos y tantas lagunas en su guion que casi podría considerarse experimental, vanguardista, sino fuera por lo precipitado y ridículo de su final.
De nuevo como Aramis Ney, el protagonista realiza una estupenda actuación, casi se diría que poniendo mucho de su parte e improvisando. Será la última ocasión en la que copará tanto la pantalla. Maria Perschy hará su papel con la profesionalidad habitual, a pesar de tener que soportar a Sancho Gracia como improbable psiquiatra y macho alfa. La película cuenta con nombres propios del Fantaterror como Víctor Barrera, nombre real de Víctor Alcázar, que volvería a cambiar su nombre por el de Vic Winner, un actor que tendría un 1973 movidito, pues tan solo en ese año estrenaría la friolera cifra de ocho títulos, entre los que hay perlas de la talla de El espanto surge de la tumba (Carlos Aured), El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre) o La rebelión de las muertas (León Klimovsky). El espectro del terror también cuenta con la colaboración de María Dolores Tovar que interpreta su fugaz papel de víctima; y May Oliver, que no es otra que la mexicana Maritza Olivares, a la que veríamos ese mismo año en El retorno de Walpurgis (Carlos Aured), interpretando a una de las dos hermanas enamoradas de Waldemar. Finalmente destaca la elaborada partitura de Federico Contreras y Javier Elorrieta, que debutaba así en la composición de bandas sonoras.
El espectro del terror, a la que se adivina una muy probable existencia de doble versión, posee una suciedad e insania que la sitúa en un lugar especial entre el resto de la producción terrorífica española.
Cuando José María Elorrieta falleció, de manera repentina con tan solo 53 años, se encontraba rodando Las alegres vampiras de Vögel (1974), una comedia que terminó y firmó Julio Pérez Tabernero y que, sin ser gran cosa, resulta simpática. Con ella Elorrieta retornaría al mundo de los vampiros, aunque en clave de humor y sumando a la ecuación la creciente moda del ‘destape,’ que no tardaría en adueñarse de los cines españoles. Para eso contó con la participación de las máximas estrellas de la época, María José Cantudo, que debutó en el cine precisamente el año anterior con El espanto surge de la tumba de Carlos Aured, y Ágata Lys.
El argumento no podría ser más sencillo: una compañía de revista llega a la ciudad de Vögel, que a pesar de tener un nombre con reminiscencias germánicas, está habitado por pueblerinos de refajo y boina calada. Allí descubrirán que hay un castillo habitado por vampiros, entre ellos uno de los actores fetiche de Elorrieta, José María Tasso, y una bellísima Cantudo, además de algún jorobado y hombre lobo que terminarán de animar esta fiesta de chicas en negligé y ropa interior.
Con guion del propio Pérez Tabernero, que hace una pequeña aparición al final del filme y una divertida y entrañable partitura de Alfonso Santiesteban, para nosotros tanto El liguero mágico (Mariano Ozores, 1980) como Las alegres vampiras de Vögel representan para el Fantaterror lo que, salvando distancias, Abbott y Costello contra los fantasmas (Bud Abbott Lou Costello Meet Frankenstein, Charles Barton, 1948) simboliza para los monstruos de la Universal.
En 1975 se estrenó La diosa salvaje (M. I. Bonns), producción Profilmes de aventuras selváticas protagonizada por Kilma (Eva Miller), una especie de Tarzán femenino en cuyo guion al parecer participó José María Elorrieta, a pesar de no salir acreditado. No es una gran pérdida, pues con todo y resultando una película muy simpática, no es gran cosa. Protagonizada por Eva Miller, muy atractiva con su bikini de piel de leopardo y su látigo, cuenta con un argumento muy sencillo e inofensivo que la convierte en un entretenimiento ideal para disfrutar en familia. Villanos codiciosos que buscan diamantes en la selva, un chimpancé que, por supuesto, acompaña a Kilma y hace monerías, un romance y la participación nuevamente de Maria Perschy y Paul Naschy, estrella exclusiva de la productora. Rodada en un bosque mediterráneo que en ningún momento cuela como selva africana, La diosa salvaje tuvo una -más o menos- secuela, Kilma, reina de las Amazonas (1976) que dirigió el mismo Miguel Iglesias Bonns y que contó con un personaje de Kilma más poderoso y reforzado que el que nos ofrece en La diosa salvaje, donde era poco menos que una damisela asustadiza a la que, a la primera de cambio, engañan y dejan sin sentido los villanos.
Finalmente, ese mismo año debutaba en la dirección Javier Elorrieta con un western, Si quieres vivir… dispara (1975), con un guion de Manuel Sebares que adaptaba una historia escrita por el padre del director.
Es posible que estas postreras películas no representen una despedida muy gloriosa para un director tan ecléctico pero que, como hemos visto, profesaba una querencia especial por el fantástico y el terror, tanto cuando no era un género común en el cine español como cuando por fin pudo realizarlo como opción económicamente viable. En todo caso, José María Elorrieta fue un esforzado hombre de cine que, además, inculcó el amor al séptimo arte en sus dos hijos, la actriz Beatriz Elorrieta y el compositor y director, Javier Elorrieta, digno continuador del trabajo de su padre.
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Carlos Benítez (Proyecto Naschy) Publicado originalmente en El Buque Maldito
NOTAS
[1] El hombre que se quiso matar (1942), Viaje sin destino (1942), El fantasma y Doña Juanita (1945) o La otra vida del Capitán Contreras (1955).
[2] La torre de los siete jorobados (1944) o La vida en un hilo (1945)
[3] The Spanish Fantasy Pictures Show (Marcos Ordoñez, Festival de Sitges, 1996)
[4] H. S. G “El cerco del diablo” en La Vanguardia, domingo 6 de septiembre de 1953
[5] Un nombre no demasiado afortunado, pues puede dar pie a confusión por su similitud con Tintín y el secreto del Toisón de Oro (Tintin et le mystère de la Toison d’Or, Jean-Jacques Vierne, 1961) producción francesa estrenada en España en 1963.
El cine nacional más fantástico llega a Sitges2024

Ya queda menos de un mes para el inicio de la 57ª edición del SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, que vuelve a ofrecernos una selección con el mejor cine de género nacional del año, con nombres más que conocidos para los aficionados del certamen como Nacho Vigalondo, Galder Gaztelu-Urrutia o Miguel Llansó… en total, más de 50 títulos.
Se acerca el inicio del Festival de Sitges y con ello se intensifican los anuncios. Hoy toca desvelar los títulos españoles que se unen a las anteriores confirmaciones de Una ballena, de Pablo Hernando, Apocalipsis Z: El principio del fin, de Carles Torrens, Exorcismo, de Alberto Sedano o The Birthday (4K), de Eugenio Mira, cuya celebración del 20 aniversario de su estreno estará acompañada por la presencia de Corey Feldman (podéis consultar dicho anuncio completo a través de este enlace).

Cine nacional en la Secció Oficial Fantàstic a Competició (SOFC)
Empezamos la batería de nuevas incorporaciones por la Secció Oficial Fantàstic a Competició (SOFC), en la que encontramos algunos nombres que ya saben lo que es estar en ella (y que incluso se han coronado allí).
Nacho Vigalondo y Daniela Forever, su último trabajo, no se podían perder esta cita. Protagonizada por Henry Golding y Beatrice Grannò, la película trata sobre un hombre que decide tomar parte de un ensayo clínico con tal de poder controlar sus sueños y conseguir volver a reunirse con su novia fallecida. Evidentemente, este experimento tiene sus riesgos, y en este caso los que afronta Nicolas son los de perderse en sus sueños para siempre. Daniela Forever fue el proyecto presentado por el Festival de Sitges como parte del Fantastic 7 en el Marché du Film – Festival de Cannes, y se trata de uno de los trabajos más personales del director cántabro.

Otro “sospechoso habitual” que regresa a la SOFC es Galder Gaztelu-Urrutia, quien quiere conseguir revalidar premio tras alzarse con el galardón a la Mejor Película en 2020 con El Hoyo. El director bilbaíno vuelve a explorar los temas de la avaricia, la ambición y la riqueza desmedida en Rich Flu, un largometraje en el que un virus está matando a todo aquél que posea cualquier tipo de riqueza, por lo que todo el mundo se está intentando deshacer de unas posesiones que acaban siendo una auténtica maldición. La película cuenta con un reparto de lujo en el que destacan nombres como el de Mary Elizabeth Winstead, Jonah Hauer-King o Timothy Spall.
Un film que promete dar mucho que hablar es Luna, de Alfonso Cortés-Cavanillas, una propuesta de ciencia ficción en el que una expedición privada viaja a la luna para fotografiar un cometa. Un fragmento de éste termina impactando contra la Tierra, cortando toda comunicación y dejándoles completamente aislados, luchando desesperadamente por sobrevivir en el vacío lunar. Con un reparto encabezado por Marian Álvarez, Greta Fernández, Asier Etxeandía y Roberto Álamo Luna podría convertirse en una de las grandes sorpresas de la SOFC.
El último de los largometrajes españoles que estará presente en la Sección Oficial a Competición será la ópera prima de Enrique Buleo, Bodegón con fantasmas, nueva y prometedora voz de la comedia del absurdo avalada por Juan Cavestany que coproduce junto a Alejandra Mora y Sideral. La cinta, que cuenta con una trayectoria impecable por mercados nacionales e internacionales, formó parte de la Incubadora de la ECAM y está recién aterrizada del First Look de Locarno. Se trata de una deliciosa comedia negra coral, con elementos autobiográficos y típicos de la idiosincrasia española como el esperpento o la picaresca, donde la creencia en lo paranormal está totalmente aceptada. En definitiva, un retrato único de la Manchuela que hará las delicias de los espectadores del Auditori.

Cine nacional en las demás secciones oficiales
En Sitges Collection, sección que se estrena en el Festival dedicada al fantástico que ya ha causado sensación en otros grandes certámenes, también podremos encontrar dos nuevas propuestas nacionales que darán mucho que hablar. La primera de ellas es un largometraje de animación que participó en la Sección Contrechamp de la pasada edición del Festival de Annecy. Estamos hablando de Mariposas negras de David Baute, una historia inspirada por mujeres reales que propone un viaje desde África, el Caribe y Asia hacia un futuro incierto para la humanidad. ¿El motivo por el que estos seres tienen que migrar? Un cambio climático que avanza despiadadamente y cuyas víctimas siempre son los más vulnerables.
La segunda incorporación nacional a Sitges Collection (tercera si contamos con la ya anunciada Apocalipsis Z: El principio del fin de Carles Torrens) es El llanto, primer largometraje del director vallisoletano Pedro Martín-Calero. La película trata sobre Andrea (interpretada por Ester Expósito), quien se ve acechada por algo o alguien que ella no es capaz de ver. Veinte años antes, esto mismo le había pasado a Marie (Mathilde Ollivier) y sólo hubo una persona que fue capaz de entender lo que ocurría, una mujer llamada Camila (Malena Villa). Las tres se enfrentarán a esta amenaza en la sombra y las tres escucharán un mismo sonido sobrecogedor: el de un llanto.

La sección Noves Visions siempre nos ofrece algunas de las propuestas cinematográficas más interesantes del año. Centaures de la nit e Infinite Summer son muestras perfectas del espíritu de la sección. La primera de ellas la firma uno de los directores catalanes con más prestigio en la actualidad, Marc Recha. Centaures de la nit, su décimo largometraje, está rodado mayoritariamente con actores invidentes, y está libremente inspirada en el mundo surrealista del fotógrafo invidente esloveno Evgen Bavèar y el imaginario de Luis Buñuel: cine libre, radicalmente independiente, global y transversal. Por otro lado, Infinite Summer llega de la mano de un director más que conocido para los aficionados al Festival de Sitges: Miguel Llansó. La película nos sitúa en una playa estonia, en la que las vacaciones de tres jóvenes se convertirán en un misterio transhumanista. Una exploración de la juventud, la sexualidad y la amistad con los giros surrealistas a los que nos tiene acostumbrados el director madrileño.
En la sección Panorama tendremos una coproducción española y mexicana filmada en Jalisco destinada a convertirse en una de las cintas más inquietantes de esta edición del Festival. Dirigida por Adrián Araujo, Estela es la historia de una pareja que decide mudarse a una mansión frente a un lago, en busca de una tranquilidad que les permita convertirse en padres. Su obsesión termina por atraer al fantasma de una niña que busca una madre. Además de Estela, también tendremos en Panorama Historias de Halloween, lo último de Kiko Prada. Trata sobre el periplo de Luis, quien en una noche de Halloween termina en un viejo anticuario que esconde muchos secretos. La película cuenta con un gran reparto coral en el que encontramos nombres como los de Macarena Gómez, Christian Thomas y Javier Botet.
En Anima’t también tendremos otra coproducción, en la que en este caso participan España, Argentina, Perú, Brasil, Ecuador y Colombia. Estamos hablando de Dalia y el Libro Rojo, de David Bisbano, una cinta de animación fantástica en la que Dalia se convertirá en parte del libro que estaba escribiendo su padre fallecido, enfrentándose cara a cara con los personajes que había creado.
Recuperando cine español de culto
En Julio ya avanzamos que dedicaríamos una retrospectiva dedicada a la figura de León Klimovsky y también que recuperaríamos algún clásico de culto del gran Jesús Franco. En el caso del primero, ya anunciamos las proyecciones de Dr. Jekyll y el hombre lobo y Último deseo. A ellas, se le suman dos de las grandes películas de vampiros que realizó el director nacido en Argentina pero que realizó la mayor parte de su obra en España: El extraño amor de los vampiros y La saga de los Drácula. Nos mantenemos en territorio vampírico con Las Vampiras, Drácula contra Frankenstein (4K) y El conde Drácula, obras de culto de Jesús Franco. A todos estos tesoros añadimos un título que encaja como anillo al dedo a leitmotiv feriante y circense de este año: Balada triste de trompeta, de Álex de la Iglesia.

Cortometrajes con sello nacional
A los largometrajes anunciados hay que añadirle un buen puñado de cortometrajes que se podrán ver en las distintas secciones del certamen sitgetano. En Sección Oficial, se proyectarán Imago, de Rafa Dengrá, Malet de Roger Danès y Alfred Pérez Fargas y Triangle de Joseph Díaz. Como sesiones especiales tendremos la presencia de Los comensales de Mj Fuentes, The Merchant de Gabriel Campoy y Guillem Lafoz y Tengo que acabar el puto TFM de Estíbaliz Burgaleta y Andrea Casaseca. La primera, recordemos, fue la ganadora de la primera edición del Concurso de Creación de Corto-Teaser WomanInFan.
La sección Anima’t – Curts contará con un total de cuatro producciones nacionales: The Hunt de Diogo Costa, Crimson Harbor de Victor Bonafonte, When It Comes (It Will Have Your Eyes) de Izibene Oñederra y La valla de Sam Orti. Por último, destacar también la presencia del cortometraje hispano-andorrano El mal donat, de Hector Mas y Alfons Casal, que participará en Noves Visions – Curts.
Cine español en Brigadoon
Siguiendo con la temática de cortometrajes nacionales, en la sección Brigadoon podemos encontrar una selección más que interesante, que además competirán por el Premio Brigadoon Paul Naschy. Son un total de cuatro: El Cristo de la Calavera de Chus Lara, Voyager de Pablo Pagán, The Harvest, de David Barrera y Manuel Carballo y Céntrico, de Luso Martínez.
En cuanto a largometrajes, hay que destacar la proyección de La tumba de la isla maldita (1973), de Julio Salvador y Ray Danton, que se proyectará como una sesión homenaje a Teresa Gimpera. También estarán presentes los documentales, empezando por José Lifante, una aventura en el cine, que dirige David García Sariñena. Otro documental que se proyectará será Este será el último. Naxo Fiol y su camarita de Carlos J. Lafuente Cerdán y Xavier Gullaumes que estará en una sesión acompañado del cortometraje El fantasma de la mediocridad de Naxo Fiol. Por último, en una sesión organizada por CineAsia podrá verse Los albores del Kaiju Eiga de Jonathan Bellés.

Sitges Family
En Sitges Family también podemos encontrar una buena cantidad de propuestas españolas. En cuanto a largometrajes, tendremos la presencia de Superklaus, de Steve Majaury y Andrea Sebastiá, una coproducción entre España y Canadá que nos cuenta la historia de Papá Noel que, tras golpearse la cabeza, se cree un superhéroe y se enfrenta a un empresario obsesionado con vender juguetes.
En cuanto a cortometrajes, la selección es muy extensa, llegando a los siete títulos nacionales: La gran cita de Conej de Pablo Río Gómez, Flocky de Esther Casas Roura, Gizaki de Xanti Rodríguez, El atrapasueños, de Guillermo Patrikios, Cuando llegue la inundación, de Antonio Lomas Domingo, Sincopat, de Pol Diggler, Un placer (A pleasure), de Sonia Estevez, Buffet Paradís, de Héctor Zafra y Santi Amézqueta y Malas hierbas, de Cristina Merino.
SOFC
‘Bodegón con fantasmas’ – Enrique Buleo (Estreno Mundial)
‘Daniela Forever’ – Nacho Vigalondo (Estreno Europeo)
‘Luna’ – Alfonso Cortés-Cavanillas (Estreno Mundial)
‘Rich Flu’ – Galder Gaztelu-Urrutia (Estreno Mundial)
‘Una ballena’ – Pablo Hernando (Estreno Europeo)
Sitges Collection
‘Apocalipsis Z: El principio del fin’ – Carles Torrens (Estreno Mundial)
‘El llanto’ – Pedro Martín-Calero
‘Mariposas, negras’ – David Baute (Estreno Español)
Noves Visions
‘Centaures de la nit’ – Marc Recha (Estrena Mundial)
‘Infinite Summer’ – Miguel Llansó (Estreno Español)
Anima’t
‘Dalia y el Libro Rojo’ – David Bisbano (Estreno Mundial)
Panorama
‘Estela’ – Adrián Araujo (Estreno Mundial)
‘Historias de Halloween’ – Kiko Prada
Sitges Clàssics
‘Drácula contra Frankenstein’ (4K) – Jesús Franco
‘Dr. Jekyll y el hombre lobo’ – León Klimovsky
‘El conde Drácula’ – Jesús Franco
‘El extraño amor de los vampiros’ – León Klimovsky
‘La saga de los Drácula’ – León Klimovsky
‘Las vampiras’ – Jesús Franco
‘The Birthday’ (4K) – Eugenio Mira
‘Último deseo’ – León Klimovsky
‘Balada triste de trompeta’ – Álex de la Iglesia
Cortometrajes
‘Crimson Harbor’ – Víctor Bonafonte (Anima’t)
‘El mal donat’ – Hector Mas y Alfons Casal (Noves Visions)
‘Imago’ – Rafa Dengrá (SOFC)
La valla – Sam Orti (Anima’t)
‘Los comensales’ – MJ Fuentes (Sesiones Especiales)
‘Malet’ – Roger Danès y Alfred Pérez Fargas (SOFC)
‘Tengo que acabar el puto TFM’ – Estíbaliz Burgaleta y Andrea Casaseca (Sesiones Especiales)
‘The Merchant’ – Gabriel Campoy y Guillem Lafoz (Sesiones Especiales)
‘Triangle’ – Joseph Díaz (SOFC)
‘When It Comes (It Will Have Your Eyes)’ – Izibene Oñederra (Anima’t)
Brigadoon
‘Céntrico’ – Luso Martínez (Cortometrajes)
‘El Cristo de la Calavera’ – Chus Lara (Cortometrajes)
‘El fantasma de la mediocridad’ – Naxo Fiol (Cortometrajes)
‘Este será el último. Naxo Fiol y su camarita’ – Carlos J. Lafuente Cerdán & Xavier Gullaumes (Largometrajes Documental)
‘José Lifante, una aventura en el cine’ – David García Sariñena (Largometrajes Documental)
‘La tumba de la isla maldita’ – Julio Salvador & Ray Danton (Largometrajes)
‘Los albores del Kaiju Eiga’ – Jonathan Bellés (Mediometrajes)
‘The Harvest’ – David Barrera y Manuel Carballo (Cortometrajes)
‘Voyager’ – Pablo Pagán (Cortometrajes)
Sitges Family
‘Cuando llegue la inundación’ – Antonio Lomas Domingo (Cortometrajes)
‘El atrapasueños’ – Guillermo Patrikios (Cortometrajes)
‘Flocky’ – Esther Casas Roura (Cortometrajes)
‘Gizaki’ – Xanti Rodríguez (Cortometrajes)
‘La gran cita de Conej’ – Pablo Río Gómez (Cortometrajes)
‘Sincopat’ – Pol Diggler (Cortometrajes)
‘Superklaus’ – de Steve Majaury & Andrea Sebastiá (Largometrajes)
‘Un placer (A pleasure)’ – Sonia Estevez (Cortometrajes)
‘Malas hierbas’ – Cristina Merino (Cortometrajes)
‘Buffet Paradís’ – Héctor Zafra y Santi Amézqueta (Cortometrajes)
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 6 de septiembre de 2024 *
ESTACIÓN ROCAFORT (Luis Prieto, 2024)
España. Duración: 89 min. Guion: Iván Ledesma, Ángel Agudo, Luis Prieto Música: Nami Melumad Fotografía: Marc Miró Compañías: Estación Rocafort Película, Nostromo Pictures, Showrunner Films. Distribuidora: Filmax Género: Terror
Reparto: Natalia Azahara, Javier Gutiérrez, Valèria Sorolla, Xavi Sáez, Francesc Albiol, Aimar Vega, Tatín Revenga, Celso Bugallo
Sinopsis: Un misterio que durante años ha sacudido a la estación de Metro de Rocafort en Barcelona entra de lleno en la vida de Laura (Natalia Azahara) cuando empieza a trabajar en esta vieja y tranquila parada. No tardará en descubrir una leyenda que la empezará a perseguir: allí ha muerto mucha gente en extrañas circunstancias. Laura, decidida a descubrir la verdad, pedirá ayuda a Román (Javier Gutiérrez), un curtido expolicía que alberga sus propios demonios relacionados con el caso. Lo que sea que ocurre en la estación maldita sigue sucediendo a día de hoy. Irá a por ella, y a por todos los que la rodean.
Confieso que en esta casa somos muy aficionados a que se utilicen escenarios familiares y próximos para el cine de terror. Después de décadas de fantástico acomplejado durante los años setenta y ochenta, que en la gran mayoría de casos ocultaba su origen desarrollando la acción en capitales y poblaciones europeas y norteamericanas, algunos autores dejaron de pensar en la exportación y crearon horrores cercanos, como Pedro Olea y El bosque del lobo (1970) o Jacinto Molina y El huerto del francés (1978). Pero no fue hasta [Rec] (2007) de Paco Plaza y Jaume Balagueró cuando el espectador pudo sentir que el horror palpitaba cerca de su casa. Es por todo ello que cuando supimos que se rodaba Estación Rocafort simpatizáramos inmediatamente con el proyecto, que ha dirigido el realizador afincado en Estados Unidos, Luis Prieto, que hace un alto en su extensa trayectoria americana (Kidnap, Pusher) para filmar esta inquietante película de terror y suspense que transcurre en el metro de Barcelona. Lo malo, es que se ha decidido, por razones que desconocemos, crear una estación ficticia, pues la ubicación y la línea que se muestra, no se corresponde con la antigua estación Rocafort, todavía en funcionamiento. Y puede parecer todo esto una tontería, pero situar la acción del film en un espacio reconocido para el espectador y mostrar otras ubicaciones, no ayuda a dar credibilidad a la película. Y más cuando la voluntad de Showrunner Films era hacer una película de terror donde Barcelona estuviese en el centro de la historia, tal y como explicaban sus productores: «Queremos que los espectadores reconozcan en pantalla la ciudad y la estación de metro por la que podrían pasar cada día para ir al instituto o el trabajo. El público verá hacerse realidad las leyendas que alguna vez ha oído y nunca ha querido creer«
En todo caso y dejando esto de lado, la intriga y la atmósfera del film consigue capturar al espectador, con su bella iluminación a lo Mario Bava, de azules y rojos, además de por ciertos detalles, como el almacén de las atracciones de Montjuïc y la acción que allí se desarrolla. En la parte interpretativa, cuenta con la participación y el buen hacer de Javier Gutiérrez, que sirve de contraste a la expresión de continuo sufrimiento de la protagonista, la joven Natalia Azahara, y del irritante personaje encarnado por Valèria Sorolla. El film también abusa un poco de las piruetas técnicas, que si bien en su inicio carecen de fundamento, quedan más en su lugar conforme la confusión en la psique de la protagonista va aumentando.
Con guion original de Iván Ledesma, Ángel Agudo y el propio Luis Prieto, completan el equipo el director de fotografía Marc Miró (Rainbow); Sarah Webster, la directora artística habitual de Prieto; la montadora Beatriz Colomar y la diseñadora de sonido Laura Díez (Los renglones torcidos de Dios, Venus).
Nacho Vigalondo vuelve con ‘Daniela Forever’
‘Daniela Forever’, el nuevo trabajo de Nacho Vigalondo tendrá su premiere mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) el próximo mes de septiembre.
Sinopsis: La vida pierde todo sentido para Nicolas (Henry Golding) con la pérdida de su novia Daniela (Beatrice Grannò). Un día es invitado a formar parte de un ensayo clínico que le permitirá controlar sus sueños y accede con la esperanza de recuperarse. Ahora Nicolás puede soñar con Daniela cada noche y reanudar su relación, más idílica que nunca. Aunque sea en sueños. Y corriendo el riesgo de perderse en ellos para siempre.
Vigalondo, que ya visitó el festival con Extraterrestre y Colossal, vuelve a Toronto inaugurando la sección Platform. Toronto actualmente está considerado tanto por la industria como por el público uno de los festivales más importantes del mundo y Daniela Forever es el proyecto más personal de Vigalondo hasta la fecha.
La película está protagonizada por dos caras internacionalmente conocidas, Henry Golding (Crazy Rich Asians, The Gentlemen) y Beatrice Grannò (The White Lotus 2), y cuenta también con nombres españoles como Aura Garrido, Rubén Ochandiano y Nathalie Poza.
Nahikari Ipiña y Nacho Vigalondo producen Daniela Forever desde Sayaka Producciones, en coproducción con Benoit Roland de Wrong Men, Leire Apellaniz de Señor y Señora, Gustavo Ferrada de Mediacrest y XYZ FILMS en asociación con IPR.VC. La película cuenta con la participación de Filmin y Movistar Plus+ en España, Wallimage de Bélgica, y cuenta también con la participación del ICAA. Filmax será la encargada de distribuir la película en cines en España.

Biografía Nacho Vigalondo
En 2022 estrenó Nuestra bandera significa muerte, una serie estadounidense en la que dirige varios episodios junto a Taika Waititi. En los últimos años ha dirigido numerosas series como Justo Antes de Cristo (2019) para Movistar+, El Vecino (2019) para Netflix o Pooka (Into the Dark) (2020) para Hulu en EE.UU. De 2019 a 2021 también presentó Vigalondo Midnight Madness para TCM España y durante un año el late night show Los Felices Veinte de Orange TV.
En cuanto a largometrajes, en 2007 dirigió su primer largometraje Cronocrímenes, presentado en el Festival de Sitges, y por el que fue nominado a Mejor Dirección Revelación en los Premios Goya. En los últimos años ha escrito y dirigido los largometrajes Extraterrestre (2011), Open Windows (2014) y Colosal (2016) protagonizada por Anne Hathaway y Jason Sudeikis con los que ganó varios premios internacionales que incluyen Mejor Película en Fantastic Fest.
Ha actuado en proyectos como El otro lado de Berto Romero o en la más reciente serie creada por Javier Calvo y Javier Ambrossi, La Mesías (2020).
Sus primeros cortometrajes como director, recibieron numerosos premios en festivales de todo el mundo; también recibió una nominación al Oscar, entre otros premios, en 2004 con el cortometraje 7:35 de la mañana.
En septiembre llega a los cines ‘Puntos suspensivos’, thriller español premiado en el 42º Festival Internacional de Cine Fantástico de Bruselas

Tras su premiere mundial, dentro de la Sección Oficial Fuera de Concurso del 27º Festival de Málaga de Cine Español y de ser galardonada con el Black Raven al Mejor Thriller en el 42º Festival Internacional de Cine Fantástico de Bruselas, ‘Puntos suspensivos’ llegará a los cines españoles el próximo 20 de septiembre, de la mano de Vértice 360.
Sinopsis: Leo, exitoso escritor de novelas de misterio, se oculta bajo el seudónimo de Cameron Graves. Mientras escribe su próximo libro en un aislado chalet, recibe la extraña visita de Jota, un inquietante personaje que dice ser periodista. Nadie conoce la identidad de Leo y solo Victoria, su agente, sabe que está allí, así que: ¿Cómo ha conseguido Jota llegar hasta él?, ¿Cuáles son sus intenciones? Mentiras, traiciones, amenazas y muerte marcarán el despiadado duelo entre estos personajes.
Puntos suspensivos cuenta con un sorprendente guion cargado de un soterrado humor negro. Apoyándose en soberbias interpretaciones, la trama lleva al espectador de una sorpresa a otra sin prácticamente respiro, siendo una de esas películas en las que, cuanto menos sepas del argumento, mucho más vas a disfrutarla.
El director y coguionista David Marqués es conocido por En temporada baja (2023), El club del paro (2021), Dioses y perros (2014), En fuera de juego (2012) y es guionista de Campeones (2018), una de las películas españolas más exitosas de la última década.
Protagonizada por Diego Peretti (El reino, La ira de Dios), Jose Coronado (Cerrar los ojos, Verano en rojo), Cecilia Suárez (Zorro, La casa de las flores) y Georgina Amorós (Segunda Muerte, Código emperador) Puntos suspensivos, escrita por David Marqués y Rafa Calatayud Cano (Parecido a un asesinato), es un adictivo e incómodo thriller que planta sus bases sobre una propuesta cinematográfica muy en la línea de películas míticas como La huella, La Soga, La trampa de la muerte, Las diabólicas o Misery. Marqués, señala: Siempre me han fascinado las películas donde las palabras son usadas como armas arrojadizas. Para mí eso es cine de acción, solo que, en vez de atacar con un puñetazo o un disparo, el daño lo causa un verbo o una mirada. Esto es lo que hacen los protagonistas de esta historia de traición, venganza y envidias.
Puntos suspensivos es una producción española de Morena Films, producida por Álvaro Longoria, que cuenta con la participación de Prime Video, RTVE y Nos Portugal. Cuenta tambiéncon la subvención de la Consejería de Cultura Turismo y Deportes de la Junta de Extremadura.
Puntos suspensivos llegará a los cines españolesel próximo20 de septiembre de la mano de Vértice 360. Tras su estreno, la película estará disponible en Prime Video y, posteriormente, en TVE.

Tráiler y póster de la película de terror ‘Estación Rocafort’: esta vez el terror esta muy cerca
esEl próximo 6 de septiembre llega a los cines de toda España “ESTACIÓN ROCAFORT”, el nuevo proyecto del director afincado en Estados Unidos, Luis Prieto, que hace un alto en su extensa trayectoria americana (Shattered, Kidnap, Pusher) para filmar esta inquietante película de terror y suspense que transcurre en el metro de Barcelona.
Sinopsis: Un misterio que durante años ha sacudido a la estación de Metro de Rocafort en Barcelona entra de lleno en la vida de Laura (Natalia Azahara) cuando empieza a trabajar en esta vieja y tranquila parada. No tardará en descubrir una leyenda que la empezará a perseguir: allí ha muerto mucha gente en extrañas circunstancias. Laura, decidida a descubrir la verdad, pedirá ayuda a Román (Javier Gutiérrez), un curtido expolicía que alberga sus propios demonios relacionados con el caso. Lo que sea que ocurre en la estación maldita sigue sucediendo a día de hoy. Irá a por ella, y a por todos los que la rodean.
Protagonizada por Natalia Azahara (A través de mi ventana) junto a Javier Gutiérrez (La isla mínima, El Autor, Campeones) y Valèria Sorolla (nominada a Mejor Actriz Revelación en los Premios Goya 2023 por La consagración de la primavera), la película nos sumerge en las entrañas del metro de Barcelona adentrándonos en el corazón de las inquietantes leyendas urbanas que rodean la estación de Rocafort.
“Estación Rocafort no es solo una película de terror, sino también un thriller psicológico que profundiza en la leyenda urbana de la estación maldita de Rocafort en Barcelona. Es una película inquietante, definitivamente no apta para aquellos que se asustan fácilmente. Una película que se queda contigo, que transforma una actividad rutinaria -como es coger el metro por la noche- en una experiencia emocionante y escalofriante a la vez. Te deja una sensación de inquietud difícil de sacudir, y algunos se preguntarán si realmente están solos o si algo siniestro les acecha desde la oscuridad de un túnel. Después de verla, muchos espectadores podrían pensarlo dos veces antes de viajar en metro por la noche.” apunta el director, Luis Prieto.
Estación Rocafort nace de la voluntad de Showrunner Films de hacer una película de terror donde Barcelona estuviese en el centro de la historia, y con el deseo de volver a poner en valor el “sello de terror español”, con capacidad para cruzar fronteras.
En Estación Rocafort , la Barcelona más tenebrosa surge como el viento de la boca del metro y te persigue por la ciudad, telón de fondo de una historia de terror que recoge fabulaciones inspiradas en hechos reales sucedidos en el metro de Barcelona. “Queremos que los espectadores reconozcan en pantalla la ciudad y la estación de metro por la que podrían pasar cada día para ir al instituto o el trabajo. El público verá hacerse realidad las leyendas que alguna vez ha oído y nunca ha querido creer”, afirman los productores Vicente Canales, Julieta Videla, Núria Valls y Adrián Guerra.
Con guion original de Iván Ledesma, Ángel Agudo y el propio Luis Prieto, completan el equipo el director de fotografía Marc Miró (Rainbow); Sarah Webster, la directora artística habitual de Prieto; la montadora Beatriz Colomar y la diseñadora de sonido Laura Díez (Los renglones torcidos de Dios, Venus).
Estación Rocafort es una producción de Showrunner Films y Nostromo Pictures. La película también cuenta con Filmax para la distribución nacional, Film Factory para las ventas internacionales y la participación de Netflix, junto a Mogambo y CreaSGR y el apoyo en la financiación de Caixabank.
Sobre el director
El director madrileño Luis Prieto se graduó en 1994 en el prestigioso Instituto de las Artes de California (CalArts) en Los Ángeles. Su multipremiado cortometraje “Bamboleho” ganó más de 45 premios en festivales internacionales entre los que se incluye el premio a mejor cortometraje en el Festival de Cine de Tribeca (Nueva York) de 2002. Hasta el momento, Prieto ha dirigido 5 largometrajes entre los que se encuentra “Kidnap” protagonizada por Halle Berry y producida por Lorenzo Di Bonaventura, PUSHER, producida por Nicolas Winding Refn y el éxito italiano “Ho Voglia Di Te” ($19M en la taquilla italiana) distribuida por Warner Bros Pictures. Como documentalista ha firmado el largo documental sobre las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 “The Disunited States of America” producido por Sky. También ha dirigido numerosas series de televisión como “White Lines”, serie de Netflix creada por Álex Pina, el creador de “La Casa de Papel”. Para Sony Pictures Television ha dirigido “The Oath” (protagonizada por Sean Bean), «Snatch” (protagonizada por Rupert Grint) y «StartUp” (protagonizada por Martin Freeman) entre otras.
Sobre los productores
Es la segunda producción de Showrunner Films, productora fundada por Vicente Canales y Julieta Videla, que estrenó en 2021 la película de acción de Netflix Xtremo (tres semanas en el Top 10 global de películas de habla no inglesa).
Nostromo Pictures, fundada en 2010, ha producido más de 20 largometrajes nacionales e internacionales entre los que se incluyen Palmeras en la nieve, Luces rojas, La trilogía del Baztán o El amor en su lugar. Recientemente ha estrenado el éxito A través de mi ventana en Netflix, que consiguió ser la tercera película de lengua no inglesa más vista en sus primeros 28 días, y el éxito de taquilla en cines Los Renglones torcidos de Dios de Oriol Paulo. Sus producciones han participado en los principales festivales mundiales como Sundance, Toronto, San Sebastián o Venecia y han obtenido 18 nominaciones a los premios Goya, el premio Forqué, Sant Jordi y Méliés entre otros.
“ESTACIÓN ROCAFORT” llegará a los cines el 6 de septiembre
con distribución de Filmax
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 28 de junio de 2024 *

INVASIÓN (David Martín Porras, 2024)
España. Duración: 92 min. Guion: Guillem Clua Música: Arnau Bataller Fotografía: Jose Martín Rosete Compañías: Secuoya Studios, Álamo Producciones Audiovisuales Género: Ciencia ficción
Reparto: Claudia Salas, Fran Berenguer, Sofía Oria, Álvaro Rico, María Adánez, Andrés Gertrudix, Nourdin Batan, Carlos Fuentes, Marga Arnau
Sinopsis: Una irrupción extraterrestre tiene sometido al planeta Tierra. Dos prisioneros de bandos contrarios encerrados en una celda, tres soldados del ejército español refugiados en una fábrica y un matrimonio de científicos a solas con un extraterrestre preso deberán aprender a confiar en el enemigo para poder sobrevivir a la noche más larga de sus vidas.

Escasas han sido las incursiones de la cinematografía española en el cine de ciencia ficción. Hubo una rara avis que dirigió el denostado Mariano Ozores, La hora incógnita, que se atrevió con una film apocalíptico en pleno 1962 y que además le salió con un resultado muy digno e interesante resultando, como dijo en su autobiografía, ser el único con el que perdió dinero. A partir de ahí el género se ha tocado de refilón y como fondo a historias, básicamente, de terror. Así que, cuanto menos, hay que aplaudir la buena voluntad de levantar en España una cinta sobre invasiones alienígenas, con cierta «trampa», eso sí, pero lo que demuestra gran valentía tanto por parte de los productores como por el director, David Martín-Porras, que con Invasión vuelve a adaptar una obra teatral de Guillem Clua, tras hacerlo con La piel en llamas (2022).
Invasión parte de una buena idea, a la que se han añadido otras ingeniosas como son el formato de pantalla partida en forma de viñeta con las que conectar las acciones de distintos lugares, pues tan solo hay tres escenarios y 9 personajes, cuyas acciones se narran en paralelo. También, esta eventual pantalla dividida en viñetas permite añadir auténticas páginas de cómic, para las cuales se ha contado con los dibujos del gran Carlos Giménez.
El resultado trasmite la frescura de los jóvenes talentos participantes, así como unas buenas ideas, pero la argamasa no termina de cuajar, a pesar de la energía y las buenas intenciones invertidas. Tampoco ayudan algunos actores, bastante bisoños, que no ponen demasiada convicción a sus líneas.
La película está protagonizada por María Adánez (‘Espejo, espejo’), Álvaro Rico (“Elite”), Claudia Salas (“La Ruta”), Fran Berenguer (“Culpa mía”), Sofía Oria (‘Mamá o papá’), Nourdin Batán (‘Todos los nombres de Dios), Marga Arnau (“Hierro”), Carlos Fuentes (“Antártida”) y Andrés Gertrúdix (“American Star”).
Apocalipsis España: el fin del mundo y el ocaso del régimen franquista

Las explosiones nucleares que tuvieron lugar en Hiroshima y Nagasaki en 1945 abrieron un nuevo pulso por la supremacía mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética y sus países de
influencia, alineados en la OTAN y el Pacto de Varsovia respectivamente. Mientras tanto la carpetovetónica España vivía entonces en tierra de nadie y no padecía un temor especial a sufrir un ataque nuclear, lo cual no significaba que no existiera una preocupación por el tenso equilibrio ocasionado por el nuevo orden mundial. Así al menos dos magníficas producciones españolas abordaron el tema: Calabuch (1956) de Berlanga y Bombas para la paz (1959) de Antonio Román, una gema a redescubrir. Dos comedias de cariz pacifista que abrían una puerta a la esperanza.
Y es que el temor era más que fundado, pues en octubre de 1962 la humanidad estuvo a un tris del holocausto atómico cuando Estados Unidos descubrió una base de misiles nucleares de alcance medio soviéticos en territorio cubano. La que sería conocida como la Crisis de los misiles puso, en plena Guerra Fría, en Defcon 2 a los Estados Unidos. La crisis se supero con el desmantelamiento de los misiles y su traslado a la Unión Soviética, pero el mundo contuvo la respiración y nunca más recuperó la tranquilidad.
Mientras tanto, España seguía a lo suyo: si por un lado el gobierno franquista iniciaba una tímida apertura hacia el exterior; por otro lado, mandaba ejecutar en 1963 al militante Comunista Julián Grimau. Todo ello el mismo año en el que ante el creciente aumento del turismo exterior el ministerio del ramo acuñaba el recordado eslogan “España es diferente”, que aún hoy resulta válido para definir la idiosincrasia propia del país y de su paisanaje y que ya entonces hizo que Chumy Chumez realizara una fantástica viñeta (tragi)cómica.
No resulta difícil asegurar que a Mariano Ozores la tensión entre las potencias nucleares le preocupaba. Y también que le había impresionado La hora final (On the Beach, 1959), filme de Stanley Kramer sobre el holocausto nuclear. De hecho, tanto le gustó que decidió, por primera y última vez, dejar de lado los ingresos asegurados por sus comedias y rodar una historia similar a la que escribiera Nevil Shute pero, a la española y sin renunciar al humor, encarnado
especialmente por los personajes interpretados por sus hermanos Antonio y José Luís Ozores. En La hora incógnita Mariano Ozores refleja el apresurado éxodo que se produce en una ciudad, claramente española, ¿el motivo?: por un error de cálculo va a caer, sobre las diez de la noche, una bomba nuclear en ella. Así que, con la ciudad desierta como fondo, iremos descubriendo a varios personajes que todavía permanecen en sus oscuras calles, prolongando su estancia antes de marchar en el último tren, que como averiguarán más tarde, ha sido cancelado: un borracho porque se ha dormido; un ladrón para desvalijar algunos museos y tiendas; unas ancianas para cotillear en casa de sus vecinos; una prostituta porque duerme de día y no se ha enterado; un criminal porque huye; un policía porque lo persigue; unos amantes porque quieren hacer el amor sin que nadie les pueda descubrir; un anciano para librarse de su mujer con la excusa de buscar a su gato Agustín… un variopinto plantel de personajes cuyas motivaciones son magníficamente retratadas por el director, que irá de un personaje a otro de forma modélica informando al espectador, en todo momento, del paso del tiempo y de como los personajes van acercándose a las diez, la hora final.
La ciudad en sombras, magníficamente retratada en un matizado blanco y negro y realzada por la acertada y jazzística partitura de Adolfo Waitzman, consigue dotar a La hora incógnita de una modernidad ejemplar, en contraste con los caracteres, castizos e inconfundiblemente ibéricos de sus personajes, de un costumbrismo muy de la época. Una disparidad que funciona a la perfección, al menos hasta que topamos con la Iglesia y su beatífico cura, encarnado por Fernando Rey, que consigue aglutinar a los supervivientes bajo su techo. Pero en contra de lo que cabía esperar, el sacerdote demostrará su soberbia escogiéndose como juez y salvador con potestad para decidir quien, de los diez individuos, merecerá salvarse huyendo de la ciudad en su moto. Acción que ganará el rechazo de los demás, no reconociéndole ese derecho.

Como es previsible, pues todos tienen cuentas y pecados que saldar, todos morirán por la explosión redentora, convirtiéndose en mártires y ejemplo de lo que pasa cuando se juega con fuego. Finalizando la película con una, como veremos, profética advertencia: “Es lo que puede suceder en cualquier ciudad… En cualquier momento… Ahora mismo”.
La hora incógnita permanece, a pesar de la inevitable moralina y la redención de los personajes, como una interesante e insólita propuesta de cine apocalíptico con toques de comedia netamente española que, desgraciadamente, no tuvo continuidad. Entre otras cosas por su batacazo en taquilla, lo que hizo jurar y perjurar a su director que “a partir de entonces nunca haría una película porque me gustara a mí. Haría lo que el público quisiera ver, como siempre había hecho mi familia”. Y así lo hizo.
Pero si lo de la crisis de los misiles podría sonarle al españolito medio como algo lejano, de rusos y americanos, el incidente de Palomares demostrará que, como predijo Ozores, el desastre “Puede suceder en cualquier ciudad… En cualquier momento… Ahora mismo”.
El 17 de enero de 1966, en una maniobra de aprovisionamiento, explosionó un bombardero norteamericano B-52 y un avión nodriza KC-135 (cargado con 110.000 litros de combustible), perdiendo las cuatro bombas termonucleares Mark 28, de 1,5 megatones cada una, en la costa de la pequeña localidad almeriense de Palomares.
Ya teníamos pues aquí, en plena España del Desarrollismo, un accidente nuclear de los gordos. De hecho, el más gordo, pues todavía es considerado el Broken Arrow (pérdida total de armas nucleares) más grave de la historia. Y es que “España es diferente”. Lo que sucedió a continuación ya lo habrán visto en el NO-DO: tres bombas fueron recuperadas en tierra y la que cayó en el mar, tras una búsqueda infructuosa por parte de la Armada norteamericana, que desplegó un gran operativo con buceadores, 34 buques y 4 minisubmarinos, fue encontrada gracias a la inestimable ayuda de un pescador, Francisco Simó, que desde entonces fue conocido como “Paco el de la bomba”. Y para cerrar el tema y demostrar la inexistencia de contaminación nuclear en la zona, el gobierno español y el estadounidense iniciaron una campaña, muy recordada, que consistió en bañarse conjuntamente Manuel Fraga (ministro de Información y Turismo) y Angier Biddle Duke (embajador estadounidense) en la playa de Quitapellejos (¡ejem!) en Palomares.
Pero ni mucho menos las cosas estaban bien, pues en la actualidad se calcula que una quinta parte del plutonio que se esparció en 1966 todavía contamina la zona, que permanece como la más radiactiva de España.
Poco después de este incidente Fata Morgana, dirigida por Vicente Aranda con guion del director y Gonzalo Suárez, la siguiente cinta española de tintes apocalípticos, se exhibió en el Festival de Cannes, concretamente en mayo de 1966, aunque no fue estrenada hasta noviembre de 1967 en Barcelona y estrictamente en salas de arte y ensayo. Y es que Fata Morgana es una película más bien extraña.
“Esta fábula tiene lugar después de lo acontecido en Londres”. Naturalmente nunca se nos explica lo sucedido allí. Lo que sí vemos es que la ciudad está siendo abandonada por sus habitantes, algo que servirá de fondo para contar la historia de Gim (Teresa Gimpera con su apodo de modelo), con la que viviremos un intenso día durante el cual profetizarán su muerte y finalizará con un lacónico: “Y entonces sucedió lo mismo que en Londres”.
La película, que contiene alguna referencia visual a El hombre invisible (The Invisible Man, James Whale, 1933), e incluso al, tan en boga por entonces, cine de agentes secretos, supone un intento de sumarse a las vertientes progresistas del cine europeo, algo que consigue con éxito ofreciendo un resultado no exento de gracia y también glamour, aportado por la prometedora Marianne Benet y Teresa Gimpera en su mejor momento. Toda una boutade que respira el divertimiento de sus autores, el clima de broma privada en el que brillan los referentes cultos que debieron perlar las conversaciones de esos jóvenes artistas que tenían en Bocaccio su cuartel. De fondo aparecen ya algunas de las obsesiones de Gonzalo Suárez, su querencia por los mitos románticos, su indagación sobre la dialéctica entre el bien y el mal desde la perspectiva de lo maldito. Así, la tesis de fondo de la cinta (las víctimas son las que atraen a sus
verdugos) nos hace recordar la expresionista El asesino esperanza de las mujeres, pieza teatral que firmó Kokoshka y que fue convertida en ópera por Hindemith, una de las cimas del movimiento die brücke, la forma más radical y salvaje del expresionismo. Y todo ello hilvanado con una especie de humor que nace del extrañamiento.
Calificada en su momento de “Kafka mediterráneo”, “pesadilla en estado de vigilia” o incluso de “osadía, casi provocación, un atrevimiento”, lo que no se puede negar es que la película de Aranda se apoya en sistemas narrativos diferentes y posee un tono de pesadilla regado de una atractiva estética pop que le ha impedido envejecer, muy al contrario, sigue siendo una cinta de lo más moderno y sorprendente. No en vano el guion era de Aranda y Suárez y la película representa uno de los mejores y más sólidos ejemplos de lo que dio de sí la denominada Escuela de Barcelona. A partir de ahí Vicente Aranda iniciaría una carrera más convencional, aunque aún persistieran ramalazos de esta estética en La novia ensangrentada (1972), película realizada en pleno boom del cine de terror español, que tendría su apogeo y culmen durante esa década.

(Foto: Archivo Serendipia)
Y, precisamente, el cine de género no podía dejar escapar esta temática, abordándolo en tres ocasiones y de forma harto similar con El refugio del miedo, Último deseo y La casa. Tres producciones que se desarrollan, en su mayor parte, en un único escenario en el que los protagonistas holgazanearán, cometerán infidelidades, beberán como cosacos y lucharán por el liderazgo, conflictos que se desarrollarán con más o menos violencia. “Algo que quizás podría suceder mañana”

(Colección Serendipia)
La productora barcelonesa Profilmes, especializada en el cine de género (fantástico, terror, aventuras…), estrenó El refugio del miedo (José Ulloa, 1974), que se desarrolla en su mayor parte en el refugio del título, en el que los protagonistas se protegen de la radiación del exterior. La acción se sitúa en Estados Unidos, tal y como se esfuerzan de demostrarnos en los títulos de crédito mediante la técnica de rodar unas cuantas escenas allí o, directamente, sacarlas de archivo. La película cuenta nuevamente con Teresa Gimpera, en esta ocasión acompañada de su marido en la vida real, Craig Hill, Fernando Hilbeck, Patty Sheppard y Pedro Mari Sánchez, como hijo de la Gimpera. Rodada directamente en inglés, pues Profilmes tenía un buen mercado en Estados Unidos, la película cuenta con discretos desnudos de Patty Sheppard, actriz que por otra parte realiza el mejor y más intenso trabajo de los cinco protagonistas.
Con una intriga bien manejada y unos diálogos que no resultan sonrojantes, tan solo sabe mal que se desechen esos sonidos espectrales, como lamentos, que coge la emisora a modo de interferencia, lamentos a los que no se vuelve a hacer referencia antes de que comiencen a sucederse las muertes de los habitantes del refugio en extrañas circunstancias a la manera de los whodunit.
La casa (1976) de Angelino Fons parte, al parecer, de un guion que compró el productor a… Pedro Mari Sánchez. Y en vista de las similitudes existentes entre El refugio del miedo, en la que, no olvidemos, actúa Pedro Mari Sánchez y la cinta de Angelino Fons, no parece disparatado pensar que, de ser verdad, se trate de un desarrollo del guion de la anterior. En esta ocasión los habitantes (¿o mejor decimos tripulantes?) descubrirán que se encuentran en una nave espacial, con mobiliario futurista pero bastante estándar, aunque sin llegar a los recios muebles castellanos que pueden verse en El refugio del miedo.
Esta producción hispano-italiana, que se inicia con explosiones atómicas por obra y gracia de los efectos especiales de Emilio Ruiz, se ubica también en Estados Unidos, donde conoceremos a tres parejas que progresivamente descubrirán que se encuentran en un OVNI con aspecto de olla a presión y con comida para unos 40 días, al parecer un plazo razonable para volver a la Tierra si la radiación ha disminuido. Diálogos pretensiosos y supuestamente trascendentes a porrillo, crítica social, lucha por el liderazgo, ridícula lluvia de meteoritos y unas actrices como Helga Liné y Magda Konopka desaprovechadas, serán tan solo algunos de los detalles a destacar de este adorable delirio kitsch.

Colección Serendipia)
“Increíble el drama… y sin embargo cualquier día… aquí o más lejos”. Con esta confusa frase promocional nos adentramos en Último deseo (León Klimovsky, 1976), tercera muestra de Fantaterror hispano con la que conoceremos a varios ricos ociosos (médicos, empresarios, traficantes de drogas…), con mucho de secta o sociedad secreta de adoradores del divino Marqués, que se disponen a pasar un fin de semana en una mansión centroeuropea junto a un volquete de prostitutas compuesto por, entre otras, Julia Sali, Nadiuska y… ¡Teresa Gimpera!, capitaneadas por Maria Perschy como madame lesbiana y su sádico y homosexual secretario. Mucho vicio y depravación.
Pero la orgía no llega a comenzar pues en la bodega de la mansión, excavada bajo los cimientos de la casa “igual que hacen los chinos”, se produce un temblor. Más tarde averiguarán que también se ha producido un gran resplandor que ha dejado ciegos a todos los habitantes de la zona. La casa, pues, servirá de refugio hasta tener más datos de lo sucedido y ya allí comenzarán a producirse las habituales rencillas entre los habitantes. Todo ello en un guion que ha tomado elementos de Soy leyenda de Richard Matheson, El día de los trifidos de John Wyndham y de La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968), a lo que ha añadido algunos elementos de crítica social nivel párvulos.

(Archivo Serendipia)
Último deseo pretende venderse como filme erótico, ya no únicamente por su título, sino también por el póster, que explota la presencia de la diva Nadiuska. Algo, por cierto, absurdo, pues en la película apenas hay desnudos, y menos en la versión que pudo verse en los cines españoles. Algunas ediciones videográficas potenciaron aún más la vertiente erótica engañando al respetable con títulos como La mansión del deseo (Video Cine) o La mansión del deseo oscuro (Whisky Home Video), cuando sin lugar a duda resultaba más acertado el título que tenía durante el rodaje, Planeta ciego.
En todo caso, Último deseo tiene todo el encanto del cine de aquella época, con sus virtudes y defectos, que no hacen más que añadirle valor y encanto: todos los que han quedado ciegos por la explosión llevan gafas de sol y bastón (¿?) y muestran la proverbial mala leche que se les otorga, tradicionalmente, a los invidentes. A esos lugareños cegados por la explosión los vemos protagonizar una escena hilarante: todos se hallan reunidos en la iglesia del pueblo dando vueltas cual musulmanes en La Meca, blandiendo sus bastones y dándose trompazos dignos de un tebeo de Bruguera, a buen seguro no era intención de los autores mover a risa al público, pero, sea como sea, logran que se nos quede marcada a fuego en la retina.
La película contó con aportación norteamericana, concretamente de Sean S. Cunningham Films, la compañía que llenó los cines y video clubs de medio mundo Viernes 13, House y sus secuelas y remakes, además de producir La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, 1972-2009). En Estados Unidos se estrenó como The People Who Own the Dark y fue distribuida por Cinematic Realeasing Corporation, responsables de poner en los cines la infausta Last House on Dead End Street (Roger Watkins, 1977). De todos los títulos que hemos comentado hasta ahora, y también de los que quedan por comentar, este es el único que cuenta con edición digital, aunque tan solo ha sido publicada en Estados Unidos.
“Esta historia no es de ciencia ficción, es de ciencia angustia” Sin lugar a duda una frase antológica para promocionar el siguiente filme apocalíptico que dio la cinematografía española. Más allá del fin del mundo (Espectro), película dirigida por Manuel Esteba entre rodajes con los Hermanos Calatrava y películas clasificadas ‘S’, se contagia del mal hacer del director. Y es que, sí amigos, Esteba es el culpable de El E.T.E y el Oto (1983) y de otras lindezas, entre las que destaca, como una rara avis a recuperar, Viciosas al desnudo (1980).
Pero vayamos con el filme que nos atañe, Más allá del fin del mundo inicia su acción en mayo de 1989 y narra como dos hermanos, Antón (Eduardo Fajardo) y Daniel (Daniel Martín) bajan a una sima para batir el récord de permanencia. Tras tres meses, durante los cuales averiguaremos que Antón, el mayor, odia a Daniel a causa de unos terribles celos, volverán a subir a superficie averiguando que todo está desierto. Cuando lleguen a la ciudad verán que nunca anochece y que todos están muertos y con los ojos en blanco. Así que la participación de actores de la talla de Julián Ugarte y Víctor Israel se limitará a unos pocos planos iniciales antes de ponerles las lentillas. Los hermanos, presos de un ataque agudo de verborrea pseudo científica, dirán un buen puñado de barbaridades ininteligibles con las que explicar el extraño fenómeno que ha sucedido, hasta que se encuentren con Mary Ionesco (Inka María), una científica que resultará ser, ¡ejem! la avanzadilla de unos extraterrestres que buscan un planeta que poblar. La científica tiene un perro (que la protege de los avances de los cada vez más calientes hermanos) y dos monos, que luego sabremos para qué están ahí. Todo contado con enorme torpeza por un Esteba que no se preocupa demasiado en mover la cámara, consiguiendo unos resultados que, precisamente, no son los mismos que obtiene Haneke. Cada vez que un personaje tropieza, descubre algo. Cuando cae, encuentra un libro y este se abre por un pasaje que hace referencia a la historia que estamos viendo. La luz viene y va. Y en una de estas se enchufa un magnetófono que explica, precisamente, algo sobre la historia que se está desarrollando. Todo muy burdo.
El único escenario decente que consigue perfilar el director es el del lugar donde vive la profesora Mary Ionesco, interpretada (es un decir) por una señora con aspecto de vedette de verbena (con posible sorpresa) y que cuenta con una breve filmografía que comprende títulos como Haz la loca… no la guerra (José Truchado, 1976) y La isla de las vírgenes ardientes (Miguel I. Bonns, 1977). Así que mal vamos si la Tierra deber ser repoblada por esta señora y los dos hermanos, que, en lugar de ponerse de acuerdo, se pelearán por los favores de la dama. Al final todos morirán y tan solo quedarán vivos los dos chimpancés, que ya les dijimos que estaban ahí para algo ¿El resultado de todo esto? Un desenlace totalmente opaco al que la falta de presupuesto posiblemente impidió el uso de efectos especiales, pero es el nulo ingenio del artífice el que convierte el final en un jeroglífico de planos cortos cuyo significado es imposible descifrar, sobre todo cuando la trama no permite presumir la dirección del relato. Para más INRI el filme fue presentado en el Festival de Sitges de 1977 y obtuvo una Mención Especial del jurado de ese año, presidido por Dario Argento, “por lo que significa el contenido espiritual de la esperanza de una nueva vida”. Ahí queda eso.
Como vamos viendo, progresivamente la calidad de las películas va descendiendo y llega a su sima más profunda con Animales racionales (1983) de Eligio Herrera. Toda una bomba como colofón a este listado ibérico-apocalíptico. La guinda perfecta para semejante pastel.
“…Porque todo final, es el comienzo de un principio” De nuevo explosiones atómicas, paisaje desolado y tres personajes jóvenes. Dos que parecen salidos de un cóctel de lujo y uno rockero de barrio. Los dos elegantes son hermanos, pero los convencionalismos sociales quedan de lado ante la lucha por la supervivencia. Y la lucha por ser el macho alfa será encarnizada entre el hermano, el proletario y… un perro que aparecerá por allí. El que provea alimento tendrá derecho a ser pagado con las atenciones de la hembra. El que traiga la presa más grande o sabrosa, tendrá derecho a sexo. Incluido el perro. Seremos testigos del nacimiento del oficio más antiguo del mundo. Y del segundo, el de macarra.
Una de las denominadas, por algunos, películas de culto en la que los buenos son rubios y con clase, mientras que el papel de villano será adjudicado al proletario, moreno y con bigote. Todo ello en una narración muy surrealista. En la que nadie habla, así el espectador se ahorra unos diálogos que podrían estar a la altura de la película. Al menos esta metáfora, no sabemos muy bien de qué, pero importante metáfora, está muy bien rodada. Resulta un pelín pedante y tiene espíritu trasgresor al incluir incesto, zoofilia y unas gotas de homosexualidad.
Rodada en Lanzarote y Las Palmas, algo que salta a la vista, la banda sonora está compuesta por una selección de temas pertenecientes al catálogo de Harmony Ed. Musicales.
¿Los protagonistas? Geir Indvard y Carole Kirkham, que encarnan a los hermanos, participaron en Jane, mi pequeña salvaje (1982), la otra película del director de Animales racionales, también rodada en Lanzarote. Carole puede presumir de haber tomado parte en perlas del calado de Yo amo a Hitler (Ismael González, 1984) uno de los higos chumbos del cine español. Por su parte José Yepes tiene una extensa filmografía a sus espaldas, la mayoría compuesta por pequeños papeles, de entre los que posiblemente Animales racionales sea su película más importante.

Como hemos visto, el cine español se ha aproximado a la temática apocalíptica adaptándose en todo momento a la corriente imperante. Y si bien son pocos los largometrajes que han abordado el tema, estos resultan muy representativos de cada época, ya sea del cine español de los cincuenta; como de las corrientes experimentales de los sesenta; el cine de género de los setenta; o de, finalmente y en este caso, nuevos discursos cinematográficos con cierto aire exploitation, de los ochenta.
Carlos y Montse (Proyecto Naschy
Filmin estrena “Mamántula” de Ion de Sosa, el fenómeno underground que mezcla thriller, semen y humor
Filmin estrena este viernes 21 de junio, en exclusiva en plataformas digitales, Mamántula, el mediometraje de 49 minutos del cineasta underground donostiarra Ion de Sosa (“Sueñan los androides»). La película, que tuvo su estreno mundial en la Sección Zabaltegui-Tabakalera del último Festival de San Sebastián, es un thriller de ciencia ficción con mucho humor y mucha violencia sobre un peculiar asesino en serie de hombres gays.
La ciudad asiste aterrorizada a una serie de asesinatos, mientras una pareja de policías (Lorena Iglesias y Marta Bassols) investiga los casos en los que varios hombres homosexuales han aparecido muertos y sus cuerpos vaciados por la sed de sangre y semen de Mamántula, una tarántula gigante travestida de humano que atrae a todos los chicos del lugar y que absorbe la vida de sus víctimas a través del pene, mediante una felación. “Tiene que ver con el mito de Drácula y absorber a otros para seguir vivo a costa de tu humanidad”, explica el director a la vez que admite ante El Cultural que la narración puede ser concebida como una metáfora de la seducción: “Ahí está la cosa de la perdurabilidad y el vampirismo, la idea de vampirizar al otro para ser más longevo, con unos huevos que perpetúan. La idea es perpetuarse de alguna manera a través de la vida de los otros. Mamántula es un explorador, un pionero en un planeta nuevo que conquistar”.
Asimismo, sobre la forma de Mamántula, el cineasta añade: “No es en absoluto (una película) experimental, parto de una fórmula establecida que podría responder a la estructura de Expediente X o Se ha escrito un crimen, series con capítulos autoconclusivos donde hay un crimen por resolver y dos detectives que lo investigan. (…). La voluntad de ser arriesgado surge en este caso más en la forma de retratar ópticas al estar tan cerca de los personajes. Pero la estructura narrativa es ultracomprensible”.
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Los «Premios Filmax Presenta: Nuevo Terror» anuncian el ganador: “Brucólacos” de Lucas Parra y Marina Figueras

Lucas Parra y Marina Figueras son los guionistas de “Brucólacos”, el proyecto ganador de los Premios Filmax Presenta: Nuevo Terror. Estos premios se convocaron con motivo del 70 aniversario de Filmax, que apuesta por Lucas y Marina como voces emergentes en el panorama cinematográfico español de terror. En esta ocasión, no solo se reconoce el guion, sino también la visión del director, ya que Lucas Parra se encargará de la dirección del proyecto, el cual será su ópera prima.
Sinopsis: España, 1898. Tras ser condenado por alta traición, don Cristóbal es enviado con un grupo de presos a realizar trabajos forzados en las profundidades de una mina abandonada. Sin saberlo, se internan en un oscuro laberinto donde una monstruosa criatura se oculta, acechándolos desde las sombras.
“Con Brucólacos queremos homenajear al cine de terror de criaturas con el que hemos crecido, que nos ha inspirado y que tanto nos gusta como Tiburón, Alien o La Cosa. Queremos volver a este tipo de terror y explorar la humanidad a través de un grupo de personas sobreviviendo en un espacio cerrado. Y dar una nueva mirada al género vampírico: volver a una versión más primigenia del mito, más monstruosa y no tan aristocrática” comentan Lucas Parra y Marina Figueras.

Fotografía: Carlota Serarols
Ambos destacan que “estamos muy contentos. Es un honor que el jurado, el comité de selección y una productora como Filmax se hayan fijado en nosotros. Creemos que es un match perfecto. Filmax ha producido [REC], una de las marcas más exitosas del género de terror, y es una puerta de entrada muy satisfactoria”.
Los más de 150 guiones recibidos evidencian el interés que han generado estos premios enfocados en el género de terror. Una edición apadrinada por Carlota Pereda y Jaume Balagueró.
Un comité de expertos profesionales en activo del sector audiovisual formado por Ángel Sala (director artístico del Sitges Film Festival), Aida Méndez (profesora y análisis cinematográfico en Bloody Girls), Javier Parra (crítico de cine y escritor), Natalia Durán (guionista de Benvinguts a la Familia, Loco por Ella) y Pol Cortecans (guionista de Todos Mienten, Sé quién eres) han tenido una implicación fundamental a lo largo de todo el riguroso y exhaustivo proceso de selección y valoración de los proyectos.
Estos premios han contado con el apoyo de Carlota Pereda y Jaume Balagueró, dos destacados referentes del cine fantástico y de terror, que han apadrinado la iniciativa con entusiasmo y compromiso. Además, han sido el jurado final que ha decidido que Brucólacos sea el proyecto ganador, aportando su experiencia y conocimiento del género para seleccionar el guion más prometedor. Cabe destacar que ambos directores han rodado con Filmax, lo que añade un valor adicional a su participación.
Jaume Balagueró y Carlota Pereda destacan de Brucólacos: “Tiene un potencial visual alucinante. A parte del guion de Marina y Lucas, también vimos los cortometrajes de Lucas. Con “Brucólacos” se podrá hacer una monster movie diferente en nuestro país, muy distinta a todo lo que se ha visto antes. La elección final ha sido complicada porque había muchos candidatos con propuestas muy interesantes. Este es el proyecto que nos parecía más preparado y es una apuesta por un talento nuevo y unas nuevas voces en el panorama fantástico local”.
Biografía Lucas Parra:
Lucas Parra es un director y guionista que descubrió su pasión por la cinematografía a temprana edad. Con tan solo siete años empezó a realizar sus primeros cortometrajes stop-motion con piezas de LEGO y, pocos años después, ya se aventuró con piezas audiovisuales influenciadas por sus cineastas de cabecera. La narrativa de Lucas se nutre de experiencias personales y relatos familiares, infundiendo autenticidad y cercanía en cada obra por diferentes que sean los temas que trata. Lucas Parra destacó con su trabajo final de grado de ESCAC, Entreterrestres, usando el código de ciencia ficción de los 70 para tratar una historia personal sobre su abuela. Entreterrestres debutó en el Festival de Sitges y tuvo recorrido en festivales internacionales. Ganador del Gold Screen Award en el Young Directors Award en Cannes, Lucas Parra se ha consolidado como un talento emergente.
Foto: Carlota Serarols
Biografía Marina Figueras:
Marina Figueras es una guionista y dramaturga formada en ESCAC (Universidad de Barcelona). Una apasionada del terror desde que era adolescente, este largometraje es su primera incursión profesional en el género. Su filmografía incluye los aclamados cortometrajes Si Me Quereis, Irse de Sofía Muñoz (Premio Nacional de Cortometrajes dirigidoXmujeres de la Universidad de La Laguna – Mejor Guión 2023) y Muerte en Torrevieja de Adriana Arratia (Premio Mejor Cortometraje el Aguilar Film Festival), ambos candidatos al Goya a mejor cortometraje de ficción 2024.
Ya a la venta el número 38 de ‘El Buque Maldito’

Ya está a la venta un nuevo número del fanzine El Buque Maldito, en el cual Proyecto Naschy ha colaborado con un largo artículo y que el sábado 29 de junio a las 19:30h, en el marco del Cryptshow Festival 2024, tendrá su presentación oficial. El evento será en el Hostal Solimar, situado en la calle De la Caritat, número 29 (Badalona).
Estos son sus contenidos:
Entrevistas
Barbara Bouchet. Premio Nosferatu del SITGES 2023. Repasamos con ella su filmografía en el cine fantástico y de terror italiano.
Ernesto Gastaldi. Mario Bava, Sergio Leone, Umberto Lenzi, Sergio Martino, Riccardo Freda o Antonio Margheriti confeccionaron algunas de sus películas en base a sus guiones.
Eugenio Mira. The Birthday (2004) cumple veinte años, una efeméride perfecta para examinar la cinta con su realizador.
Francisco Regueiro. Amador (1965), Me enveneno de azules (1969) o Carta de amor de un asesino (1972) son parte de la filmografía de un outsider de nuestro cine que, con sus propuestas, en distintas ocasiones ha rozado el género que tanto amamos.
Hugo Stiglitz. ¡Interviú en exclusiva con el actor mexicano!
Desde su relación con el clan Cardona, pasando por sus incursiones en el cine español hasta llegar al mítico papel en La invasión de los zombies atómicos (1980).
Silvia Tortosa. Nos despedimos de la actriz catalana con una entrevista inédita realizada en 2022.
Artículos
Maria Perschy y su huella en el cine español. La actriz austriaca tuvo diversas vidas cinematográficas en distintos países. Analizamos sus caminos, con especial hincapié en España.
Hugo Stiglitz: de infectados, tintoreras, ficheras y narcos. Más de 250 películas como actor en cincuenta años de carrera. ¡Una leyenda reivindicada hasta por el propio Quentin Tarantino!
The Birthday, el cáustico y personal Overlook Hotel de Eugenio Mira. ¿Por qué la película de Eugenio Mira se convirtió en una cinta maldita y de culto?
Pedidos e información
PVP: 5€ + gastos de envío. 46 páginas.
elbuquemalditofanzine@gmail.com
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También disponible
Freaks C/. Ali Bei, nº10, Barcelona
El Setanta-Nou C/. Tallers, 79, Barcelona
La Mansión del Terror C/. Alondra, 44, local 4, Madrid
‘Simon Says’ llega a su ‘Climax’ con Héctor Caño entintado por Joe Rubinstein
Héctor Caño ha realizado su particular homenaje al 45 aniversario del estreno de Supersonic Man en forma de cómic. Caño, principal valedor y el único que durante todos estos años ha mantenido viva la memoria del primer superhéroe español que ha dado el cine, ha realizado un buen puñado de cómics de los que dimos justo repaso en un artículo anterior, junto a la primera entrega de Simon Says, realizado con motivo de esa efeméride, una nueva y muy especial aventura en dos partes cuya conclusión, Climax, con entintado de Joe Rubinstein, se ha publicado recientemente.
Recordemos que en Simon Says se presentaba al lector un nuevo personaje, antagonista de Supersonic Man, extraído también del imaginario de Juan Piquer Simón, Pieces, referencia directa al nombre que recibió en Estados Unidos la película Mil gritos tiene la noche, un salvaje slasher repleto de sangre y artesanales, pero efectivos, efectos especiales. Pero la referencia al universo Piquer Simón no se queda en el nombre del personaje, también el aspecto está basado en el de uno de los carteles promocionales del film, el que mostraba a un personaje similar al clásico La Sombra, tan inspirado, de hecho, en ese personaje, que el dibujo está directamente fusilado de una ilustración de Mike Kaluta, Master of Men (1976),
pero con la diferencia de que el personaje de Piquer Simón blande una motosierra, una herramienta que tiene gran protagonismo en Mil gritos tiene la noche y que en el cómic de Héctor Caño, es la herramienta con la que Pieces despedazará a críticos, productores, profesionales del cómic y todo aquel que hable mal del cine de Juan Piquer Simón, lo que motivará que el Comisario Dan encargue a Supersonic Man la tarea de investigar y hallar al responsable de esas muertes. Y así llegará hasta Pieces, que ha creado un metamorfo, Supersonic Monster, al que deberá enfrentarse.
Y ahí, con algunas páginas más perfiladas a lápiz finalizaba el primer cuaderno,
dejando al lector con la miel en los labios. Pero la espera ha sido leve pues Climax, la conclusión de Simon Says, deja finalizada la aventura y también este homenaje a los 45 años de existencia del personaje de una manera muy especial, pues el entintado de los lápices de Héctor Caño están realizados por el mismísimo Joe Rubinstein ¿Qué quién es Joe Rubinstein? pues es un dibujante, pero especialmente entintador, que aprendió la profesión con Dick Giordano y que tiene en su haber el entintado de la aclamada miniserie Wolverine que crearon Chris Claremont y Frank Miller en 1982, o el de la totalidad de los personajes que conforman el Official Handbook of the Marvel Universe, labor que se ha
prolongado durante 20 años y 15 volúmenes. Rubinstein añade a su basta labor estas nueve trepidantes páginas en las que culmina el enfrentamiento entre ambos colosos. Un final redondo que deja al lector con ganas de más, pero también con la vista puesta en un 50 aniversario en el que es posible que volveremos a encontrarnos con Supersonic Man y nuevas sorpresas.
La segunda entrega reúne Simon Says y Climax en un único y voluminoso comic book, que se completa con interesantes artículos, como las indicaciones que el dibujante dio al entintador y que explican muy bien lo que Caño desea trasmitir con esas últimas páginas; además de tres aportaciones: una de Luis Esquinas, director del documental The Simon’s Jigsaw: un viaje al universo de Juan Piquer Simón, entre otros; otra de José María (Txemita) Gil Gil, editor del primer fanzine sobre cine de terror en España; y, finalmente, una tercera de Mark S. Ditko, sobrino de Steve Ditko, cocreador de Spider-Man y otros personajes como el Dr. Extraño, entre muchas cosas más y que ahora, desde la fundación Ditko State reivindica la fundamental labor de su tío en la historia del cómic. Finalmente el cuaderno se cierra, como si de un cuadernillo de Cómics Fórum se tratara, con la habitual sección de correo de los lectores. Un guiño a una editorial que dio la dignidad, que nunca antes tuvo con otras editoriales, a los cómics Marvel en España.
Simon Says, editado de manera lujosa, con portada en brillo y excelente calidad de papel e impresión, ha salido con ¡12 variaciones de portada! que son las que ilustran este artículo y que merecen ser comentadas:




Las primeras cinco están realizadas a imagen y semejanza de los blisters de figuras de acción coleccionables: de las míticas Secret Wars (Marvel-Mattel) y Super Powers (DC-Kenner) a otras más actuales y sofisticadas, como la de la variante «Almena» (en referencia a los estudios propiedad de Piquer Simón) o las de los enemigos, Pieces y Supersonic Monster. También hay una de las portadas que es una adaptación de las Marvel Milestone Edition, con las que Marvel editaba primeros números y ejemplares históricos. En este caso Famosa 1ª Edición reproduce, añadiendo sutiles variaciones, la portada de Action Comics número 1. Otra de las variaciones de portada utiliza la mejor splash page de Climax. Finalmente hay cinco portadas que recuperan imágenes de la cartelería de la película de alrededor del mundo, con las que Caño emula viejos cómics norteamericanos e incluso manga. Todas ellas muy inspiradas y llamativas.
‘Parecido a un asesinato’: primeras imágenes

Superado el ecuador del rodaje de Parecido a un asesinato. Tras las 3 primeras semanas en Valencia, el equipo se encuentra desde el lunes en el Pirineo de Huesca, donde permanecerá hasta el próximo 21 de junio, día en el que finalizará el rodaje de este apasionante thriller psicológico lleno de tensión, suspense, giros inesperados y terror psicológico, dirigido por Antonio Hernández y basado en la novela homónima de Juan Bolea.
Sinopsis: Eva (Blanca Suárez) vive un momento feliz, con una nueva pareja, Nazario (Eduardo Noriega), escritor de éxito, y su hija, Alicia (Claudia Mora), una adolescente con la que espera congeniar; por fin tiene una familia que le permitirá olvidar el pasado. Pero no será tan fácil. El horror que sufrió con José (Tamar Novas), su ex marido, un policía posesivo y violento vuelve para amenazar su paraíso; de nada le servirá esconderse en el refugio de su infancia, nada podrá protegerla. Será un viaje hacia el miedo, hasta un lugar de consecuencias terribles que afectarán a todos. Nada es lo que parece… Todos son testigos de verdades paralelas.
Parecido a un asesinato es una producción de Sunrise Pictures en coproducción con Parecido a un asesinato la película AIE y la producción asociada de Telespan 2000, productora del grupo Squirrel.

La productora argentina Prisma Cine coproduce Parecido a un asesinato que cuenta con la participación de TVE, Prime Video, À Punt y Aragón TV. La película cuenta además con la participación de Yunit, la financiación de CREASGR e ICO y el patrocinio de TuHuesca (Diputación de Huesca).
Film Factory Entertainment se ocupará de las ventas internacionales y Vértice 360 será la distribuidora a nivel nacional de Parecido a un asesinato que llegará a las salas en 2025. La película está producida por Ramiro Acero que, junto con José Luis Povedano y María Ojeda, ejercen como productores ejecutivos y cuenta con un equipo técnico de reconocido prestigio y amplia trayectoria cinematográfica. La música es obra del compositor Luis Ivars, 3 veces nominado a los premios Goya. Ivars ha participado en más de 100 producciones de directores como Miguel Bardem, Juan Luis Iborra o Vicente Molina Foix entre otros.
Guillem Oliver (La casa, En temporada baja, El lodo) es el responsable de la fotografía. Jesús Moreno (Karabudjan) – director de producción – Paco Puig (Supernormal, El lodo) – jefe de producción – Sany Climent (La unidad, Campeones) – directora de arte – Cristina Martín (Segundo origen, Matar el tiempo) – figurinista -, Amparo Sánchez, ganadora del Goya 2019 a la Mejor peluquería por su trabajo en El hombre que mató a Don Quijote – maquillaje & peluquería –, José Manuel Sospedra (La casa, El agua) – jefe de sonido – Juan Ferro (Dragonkeeper, Galgos, Valle de sombras) – mezclas de sonido – y Antonio Frutos (Bajocero, Todos los nombres de Dios))– montaje – conforman el equipo técnico de Parecido a un asesinato.

Fin de rodaje y nuevas imágenes de ‘Emergency Exit’, dirigida por Lluís Miñarro
Ha finalizado el rodaje de EMERGENCY EXIT, del director y productor Lluís Miñarro (Love me not, Stella Cadente), una road movie coral que explora la dicotomía entre sueño y realidad, vida y muerte, desde un tono guiado por la ironía y el absurdo.
Sinopsis: En la estación de autobuses de una gran ciudad, pasajeros de todo tipo suben a un autobús, con un extraño destino: Circunvalación. El conductor lleva el pelo largo y toda la piel cubierta de tatuajes de huesos, como si pudiéramos ver el esqueleto que hay debajo de él. Su rostro es un misterio.
Miñarro comenta sobre su película: “Mi interés en esta propuesta es el de aportar un registro singular; una visión actualizada del llamado realismo mágico que tan bien han sabido plasmar escritores como Arturo Uslar Pietri, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier o cineastas como Luis Buñuel, Raoul Ruiz o João César Monteiro. Hay una imaginería fascinante no representada cinematográficamente que corresponde a pintoras como Remei Varo o Leonor Carrington, a las cuales también nos aproximamos a nivel estético. Es mi interés poder ofrecer una visión personal que entronque con esta esencia del cine primigenio: sus luces y sus sombras.”

Cuenta con un reparto internacional en el que destacan Marisa Paredes (Todo sobre mi madre), Emma Suárez (Julieta), Oriol Pla (Creatura), el cantautor y actor Albert Pla (La mesías), Francesc Orella (Merlí), Gonzalo Cunill (Dúo), Aida Folch (Amar es para siempre), Miquel Barberà, Lu Colomina, Laia Brugarolas, las actrices y cantantes francesas Arielle Dombasle (Pauline en la playa) y Myriam Mézières (Flores de sangre), el brasileño Jhonattan Burjack y con la participación de la realizadora japonesa Naomi Kawase (Aguas tranquilas).
Emergency Exit ha sido filmada en localizaciones de Catalunya, Tenerife y La Gomera. Es una producción de Lluis Miñarro en coproducción con El Viaje Films y cuenta con el apoyo del ICEC, la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals y el Cabildo de Tenerife.
La película llegará a cines en 2025.

Lluís Miñarro, nacido en Barcelona, ha dirigido los largometrajes Love Me Not (2019), Stella Cadente (2014), Blow Horn (2009) y Familystrip (2009).
En 1989 funda Eddie Saeta. Ha producido más de 45 largometrajes reconocidos internacionalmente con más de 140 premios; entre ellos, la Palma de Oro en Cannes 2010 con Uncle Boonmee who can recall his past lives, de Apichatpong Weerasethakul. También ha participado en filmes de Manoel de Oliveira, Lisandro Alonso, Naomi Kawase, Albert Serra, Marc Recha, José Luis Guerín o Javier Rebollo.
Sus producciones se han proyectado más de 800 veces en festivales internacionales de cine. También se han proyectado en filmotecas y museos como el MoMA, la Tate Modern o el Kunstmuseum de Múnich, así como en galerías de Pekín, en el Centro de Arte Reina Sofía y el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid, entre otros, además de realizarse retrospectivas en lugares como París, Beijing, Tánger, Fortaleza o Génova.
Además de Eddie Saeta, también administra Luis Miñarro Albero, su sello más personal.
Jurado en festivales como Locarno, Karlovy Vary o San Sebastián. En 2020 organizó un ciclo de cineastas catalanas en el Festival de Nara (Japón) con la colaboración del Institut Ramon Llull.
Premio Ciudad de Barcelona 2010 y Premio Pepón Coromina 2020.





Isabel Peña, que también ejerce como coproductora ejecutiva de la película, escribe el guion junto al propio Martín-Calero. Peña ha forjado una prolífica carrera colaborando en la mayoría de sus proyectos junto a Rodrigo Sorogoyen. Es coautora de los guiones de “Stockholm”, “Que Dios nos perdone”, “El Reino”, “Madre” y “As Bestas”, así como de la serie “Antidisturbios”, por los que ha cosechado varios premios nacionales e internacionales incluyendo dos Goyas a mejor guion original. En televisión también ha participado en proyectos como “Apagón” y “La Peste”, ambas presentadas en el Festival de Cine de San Sebastián.
En 1989 funda Eddie Saeta. Ha producido más de 45 largometrajes reconocidos internacionalmente con más de 140 premios; entre ellos, la Palma de Oro en Cannes 2010 con Uncle Boonmee who can recall his past lives, de Apichatpong Weerasethakul. También ha participado en filmes de Manoel de Oliveira, Lisandro Alonso, Naomi Kawase, Albert Serra, Marc Recha, José Luis Guerín o Javier Rebollo.
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