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¡Ni te me acerques!, una farsa pandémica

John L. Sullivan quería rodar una película sobre la miseria y el sufrimiento de una sociedad devastada por la Gran Depresión, por eso inicia un viaje por la América menos glamurosa para conocer de primera mano los apuros y padecimientos de sus conciudadanos. Todo viaje tiene mucho de iniciático, el de Sullivan lo es, y el conocimiento que extrae le hace replantear todas sus convicciones: no es el drama el que libera al oprimido, sino el humor que le permite distanciarse de su realidad, evadirse por un momento de sus yugos, y así encarar su vida con mayor presencia de ánimo. Preston Sturges, el director de Los viajes de Sullivan (Sullivan’s Travels, 1941), realiza con esta película toda una toma de conciencia: la risa es la mejor arma que tienen los humanos para combatir sus males.

Y lo cierto es que son las épocas más marcadas por acontecimientos históricos adversos aquellas en las que florece con más vigor la comedia. En la España de la transición, que no fue tan modélica como quisieron vendernos sino que se cobró mucha sangre y sembró mucho dolor, nacía en la capital del reino una corriente generacional que acabó denominándose “Nueva comedia madrileña”. Un plantel de realizadores jóvenes debutaban con películas que plasmaban las cuitas cotidianas de aquella generación que había germinado en el tardofranquismo y se había enfrentado a la vorágine de cambios que había acelerado la muerte (en la cama) del dictador. Necesitaban aire fresco y es el que vinieron a traer.

También ahora estamos atravesando un momento crítico, el primer mundo se ha visto enfrentado a algo que parecía ocurrir solo en las lejanas tierras tercermundistas. Y no estábamos preparados. La pandemia reúne en sí misma una crisis sanitaria que lo es (y será más) también económica y social. Una situación que trae consigo secuelas psicológicas que nos acompañarán durante un buen periodo de tiempo. Y habrá que hacer cine de guerrilla para exorcizarlas. Alimentará nuestros miedos y, a la vez, nuestra indignación. Acelerará los cambios que venían de la mano de la progresiva globalización digital haciendo que algunos casi queden a contrapié y otros, más raudos a la hora de coger el tren, vivan la intensificación de las contradicciones de la era tecnológica en todas las esferas, también, por supuesto, en la personal. Todos vamos a necesitar coger aire. Va a hacer falta mucha comedia.

Si habrá una corriente de comedias pandémicas, se verá, lo que sí es presente es el último trabajo de Norberto Ramos del Val: ¡Ni te me acerques! El director cantábrico (que no cántabro) ha disparado la primera bala y ha tomado el pulso de estos tiempos de cuarentena que nos han tocado en suerte. ¡Ni te me acerques! nos trae a un Ramos del Val más tranquilo y accesible, quizás más maduro, que logra reírse de las dificultades que ha impuesto el virus en nuestras relaciones más inmediatas, ahora mediadas por la distancia de seguridad y la reducción del contacto social. Y lo hace con una farsa romántica en la que los personajes padecen las mismas angustias neuróticas que han recorrido lo que llevamos de siglo, pero a las que se ha sumado el descalabro de la situación que hace al otro todavía más temible. Paradójicamente, si se quiere, los protagonistas de este último trabajo son más capaces de retomar las riendas de sus vidas, como si la pandemia, como buena situación límite que es, hubiera permitido encarar las limitaciones, propias y ajenas, con una precisión mucho más quirúrgica que antes. Porque todo es más incierto, más provisional, ahora acopiamos fuerzas de flaqueza y nos desprendemos de las vendas de nuestros ojos, de las excusas que nos damos para no hacer o no ser lo que deseamos.

¿Qué hará Juan Manuel de Prada implicado en esta comedia?

El miedo nos hace más valientes, parece decirnos Ramos del Val. Su comedia es fresca, pero también reflexiva, viene aderezada con grandes dosis de desfase, otras tantas de ironía, y unas cuantas gotas de metatextualidad, como ya es marca de la casa. Parodia cañí de El resplandor (Stephen King está sobrevalorado, es la broma), las desventuras del escritor nobel en tiempos de confinamiento que la protagoniza sirven como vehículo para transitar los caminos que hemos de recorrer para encontrarnos y sincerarnos. Con todos los tics de una generación, ¡Ni te me acerques! logra traspasar las barreras de la edad y hacerse entender por todos. Quizás porque el confinamiento nos ha vuelto a todos frágiles como infantes indefensos. Quizás porque el encierro con nuestro propio yo a cuestas todo el tiempo ha hecho que todos maduremos.

¡Ni te me acerques! es una cinta de visionado obligatorio, porque es pionera, porque es liviana y alivia, porque es ponderada y necesaria para entender qué está pasando. Y porque nace sin ínfulas, es un acto sincero de catarsis personal al que estamos todos invitados, pero dejemos que el comentario lo acabe el propio autor: “Rodada en julio, justo después del primer confinamiento en Ariño (Aragón), ¡NI TE ME ACERQUES! tiene el propósito de hacer reír al espectador y hacerlo en los extraños y a veces sombríos días que seguimos viviendo.

Dicen que comedia es tragedia más tiempo y por eso buscamos hacer reír desde la distancia de los peores días y siempre desde el respeto. Pero sonriendo, porque ya nos hace falta.

Sin pretender quitarle importancia al maldito virus, mientras creábamos esta agridulce comedia romántica nos enfrentábamos a sobrellevar la cuarentena con una visión positiva. Una visión que hemos plasmado en una comedia con la que pasar un sano buen rato, ya sea en casa o en los diezmados cines. Porque ya es hora de reírse, de relajarse un rato, de evadirse.

Y esperamos que ahora, mientras seguimos intentando pasar este mal trago de la mejor manera posible y luchando para que acabe pronto, nos riamos de nosotros mismos viéndonos reflejados en los conflictos y absurdas decisiones de los personajes de ¡NI TE ME ACERQUES!, nuestra pequeña farsa pandémica.

Bienvenidos a la nueva anormalidad“.

Y bienvenida sea esta especie de nueva conciencia, que nos hace dar cuenta de nuestra fragilidad, si de ella han de nacer obras que nos renuevan mientras nos arrancan una sonrisa. ¡Ni te me acerques! es esa comedia fresca que necesitamos para comprender qué nos está pasando, para sobrellevar el temporal con nuestra mejor cara. Reír es y será siempre necesario. Y desde hoy podemos hacerlo desde nuestras casas con la fantasía de Norberto Ramos del Val gracias a la plataforma Filmin: https://www.filmin.es/pelicula/ni-te-me-acerques ¡ Ya están tardando en hacer clic en el enlace!

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