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Serendipia en Sitges 2013: La ira de Dios

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Si, amigos, parece que la justicia divina se ha cebado en la Blanca Subur en vista de ciertos accidentes y sinsabores que se han vivido durante el Festival de Sitges. Quizás el que esta accidentada edición estuviera dedicada al maligno, con irreverentes spots promocionales que hacían referencia al culto al diablo, ha desatado la ira de Dios. Incluso damos fe que durante esos días nos cruzamos repetidamente con el  mismísimo hijo del creador paseando de incógnito por las calles de Sitges tras protagonizar el pasado año Fist of Jesus, donde repartía leña y bendiciones a partes iguales.

En esta edición del festival tanto público, como prensa y organización  hemos sido víctimas de la ira del creador, que ha desatado varias plagas: cortes durante la proyección de películas (una incluso con final inconcluso) que ocasionó silbidos y reproches por parte del público ante incidencias técnicas inesperadas de la que la organización  no era responsable…   ; falta de gafas 3-D durante un pase;  crujir de dientes ante la escasez de tickets para prensa; quejas y mal ambiente entre esa misma prensa, que además de en tickets,  también sufrió recortes en la tradicional bolsa y el libro del festival, ya que solo tuvieron derecho a una unidad por medio, independientemente de las personas acreditadas por el mismo…

Sin duda ha sido una de las ediciones más accidentadas de los últimos años y todos tendremos que tomar nota de ello para no volver a despertar la cólera divina.

Pero de todo esto ya hablaremos al final. Comencemos por…

Entre los carteles... ¡La trilogía del cerdo!

Entre los carteles… ¡La trilogía del cerdo!

LA PROGRAMACIÓN: CORRECTA, LISA, SIN SOBRESALTOS.  

Esa es la sensación que le quedó a Serendipia tras meterse casi cuarenta películas entre pecho y espalda. Una opinión personal de películas sobre las que vamos a dar cuatro pinceladas. Notarán los menos avezados con el tema de Internet que algunos títulos están en azul, eso, amigos, es porque clikando sobre ellos tendrán acceso a críticas más desarrolladas que este breve inventario que vamos a ofrecerles en este artículo. ¿Todo claro? ¿Preparados?: Pues bienvenidos a…

LAS AVENTURAS DE SERENDIPIA EN SITGES 2013: LAS PELÍCULAS

Más que interesante nos resultó el suspense transmitido por Grand Piano, película que inauguraba el festival y con la que  Elijah Wood  repitió estancia y correrías en Sitges para evitar el acoso de los fans. Eugenio Mira, su director, había presentado en 2010 otra película inaugural en Sitges, Agnosia.  En Green Inferno cambiaron papeles Ely Roth y el chileno Nicolás López. Si el año pasado también estuvieron ambos presentes en el festival con Aftershock, dirigida por el segundo y producida e interpretada por Roth, en esta ocasión le tocó dirigir al americano y producir al chileno The Green Inferno, revisitación del viejo subgénero transalpino de caníbales, aunque bastante más comedido que los filmes emblemáticos en los que se inspira. Entretenida y a ratos divertida, tiene esas características introducciones tan prolongadas a las que Ely Roth nos tiene acostumbrados. Nos pareció una gran idea hacer doblete con otra producción selvática que programaron a continuación, The Jungle (Andrew Traucky) ¡Gran error! ya que lo que nos encontramos fue un tedioso found footage sobre la búsqueda de un tigre totalmente carente de imaginación, soporífero y que los únicos aplausos que despertó fue al finalizar,  por el propio hecho de haber terminado, poniendo fin así a nuestro martirio. Ahora que lo pienso, debería haber incluido este título entre las plagas con las que El Creador nos castigó durante el festival.

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Mindscape, película con la que debuta en la dirección el madrileño Jorge Dorado,  resultó una película interesante, entretenida y correcta, que contó con las intervención de dos interesante actores: por un lado el veterano y curtido Mark Strong, como el hombre que puede entrar en los recuerdos de los demás. Y por otro la joven e impresionante, Taissa Farmiga, como adolescente problemática de la que el personaje interpretado por Strong deberá determinar si es víctima de un trauma o una peligrosa sociópata. El curioso apellido de Taissa igual les suena por su hermana Vera, también actriz, bastante más veterana y protagonista de Expediente Warren (The Conjuring) celebérrimo film del último santo barón del fantástico, James Wan. A Taissa la descubrimos en esa serie que tanto nos gusta, American Horror Story y en Midscape demuestra que tiene madera mindscape-2para ofrecernos grandes cosas en el futuro.

Muy interesante y terrorífica (por fin), nos resultó la segunda entrega de los zombis tercermundistas de los hermanos Ford: The Dead. India  en la que retoman a los zombies a lo Fulci que ya retrataran en su primera película, que también se presentó en Sitges, ambientada en África. Es una correcta (otra vez ese adjetivo), sangrienta, emocionante y colorista cinta, algo artesanal, con final algo desigual y un rodaje accidentado, tal y como comentó uno de los realizadores, ya que fueron atacados por los habitantes del pueblo donde filmaban. Gajes del oficio.

Machete Kills (Robert Rodríguez) daba más de lo que se esperaba. Si  uno  podía predecir  algo muy loco, se encontró con algo excesivo. Un chiste tan alargado que llegó a aburrir con un final  sencillamente delirante. No sé el tipo de setas con las que el amigo Rodríguez condimentará sus comidas, pero en vista de los resultados obtenidos, no me extrañaría que fueran alucinógenas. Eso sí, la chiquillería disfrutó de lo lindo. Nosotros la primera hora y gracias en gran parte al contundente reparto femenino.

We Are What We Are (Jim Mickle) es el remake americano de la producción mexicana Somos lo que hay,  de Jorge Michel Grau, que ya se estrenó en este festival en 2010. Aunque lo de remake es un pour parler, ya que partiendo de ciertas semejanzas argumentales, el director ha realizado una película totalmente diferente, acercándola más al gusto americano y dotándola de una personalidad más acorde con ese público. Aún así no está nada mal el camino por el que su director lleva la historia, que culmina en final grand guignol. Correcta (y vuelve ese adjetivo a relucir…) no nos hace olvidar la original, que recordamos con más agrado por su terrible verismo. Destacable la interpretación de las dos jóvenes actrices: Julia Garner y Ambyr Childers, como sensibles hijas del titánico patriarca del clan que les obliga, por ignorancia y tradición, a devorar carne humana una vez al año para no heredar una enfermedad que, paradójicamente… bueno, ya si eso la ven.

The Demon’s Roock daba algo de grima. Pero demostró ser una película artesanal, si, pero con cierto encanto. Una ópera prima en la que su director, guionista y actor principal, James Sizemore, una especie de hippy aficionado a la criptología, el doom metal y el veganismo mezcla demonios, hechiceros, zombies (estos no se pierden una), brujas y mucho gore,  dando como resultado resultones efectos especiales a base de látex en los que la infografía queda totalmente desechada. Pero The Demon’s Roock  también ofrece actuaciones despreciables y un argumento pillado por los pelos en el que el exceso campa a sus anchas. Aún así la cosa tiene su encanto, repito. Es contundente y sincera. Simpaticona, la verdad.

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Gente en sitios de Juan Cavestany es una propuesta arriesgada para enmarcar en un festival como Sitges, pero fue muy apoyada con lleno total en el Prado, donde se proyectó. Tras Dispongo de Barcos, film presente en la edición del festival de 2010, Cavestany nos ofrece una película de sketchs protagonizados por los más populares actores del último cine español en un despliegue de humor absurdo y muy especial que conectó con el público. Sin duda es la película de la que nadie hablará mal para que no le llamen tonto, ignorante o rancio. Pero de la que, sin duda, podría hablarse mal si se deseara ¿Por qué no? No puede ser que una propuesta tan radical guste a todo el mundo. ¿O si? Ustedes mismos. A nosotros en general nos  hizo gracia, pese a ciertos momentos que, en nuestra opinión, estaban un tanto fuera de sitio.

The Congress (Ari Folman) resultó ser una de las películas más interesantes para el que esto escribe. Mezcla de imagen real y alucinógena animación, presenta una parábola futurista basada en una novela de Stanislaw Lem que, quizás no esté tan lejos como se pudiera pensar, retratando un futuro en el que todos vivimos una falsa realidad creada por nosotros mismos gracias a la química. Nos conquistó a pesar de que la proyección estuvo marcada por cortes, tras los cuales tardaba en volver a reanudarse la película. Vista a trompicones nos cortó un poco pero… aún así mantuvo la magia. Lamentablemente estos cortes continuaron con la siguiente película, Open Grave, un remarcable (y sí), correcto, film estadounidense de intriga y misterio dirigido por el madrileño Gonzalo López-Gallego que se cortó diez minutos antes de finalizar sin ofrecernos el final. Y la cosa estaba emocionante, la verdad, así que digamos que el personal salió desencantado del cine. La organización ofreció al público la devolución del dinero y a la prensa la posibilidad de volver a verla en el otro pase programado o visionar esos últimos minutos a las 10 de la mañana del siguiente día en la sala Tramontana pero… nos pilló asistiendo a otro proyección así que… ya veremos el final. Afortunadamente la  opera prima de E. L. Katz Cheap Thrills, comedia negrísima sobre lo que somos capaces de hacer por dinero, arregló el día. Otra de las comedias remarcables que se pudieron disfrutar durante el festival fue The World’s End (Edgar Wright), nueva obra del director de Zombies Party (2004) en la que reúne a parte de su  reparto. Una comedia etílica que dice mucho más de lo que parece hablándonos de eterna juventud y ofreciendo un mensaje esperanzador que muchos sabemos: son los demás los que han cambiado, nosotros seguimos  siendo los mismos, para bien o para mal, y mucho me  temo que así seguirá siendo. De hecho, tanto han cambiado los demás que los guionistas del film, el director y el protagonista Simon Pegg, los transforman en replicas robóticas del espacio exterior ¿Delirante? no es lo que más en esta loca y recomendable comedia.

La magia de The Congress

La magia de The Congress

Gallows Hill, una producción estadounidense rodada en Bogotá y dirigida por el catalán Víctor García, que ya nos ofreció esa olvidable secuela del universo cenobita que se llamó Hellraiser: Revelations, resultó ser una película terrorífica a lo Evil Dead pero sin chispa.  No sé, igual no teníamos el día.  Pero no nos pasó igual con Big Bad Wolves, (Aharon Keshales y Navot Papushado) cinta que demostró que se puede ser irreverente y poner humor, aunque sea negrísimo, en temas intocables, como en este caso un pedófilo asesino. La exótica película israelí sorprendió a propios y extraños por sus trompicones narrativos: cuando uno ya ha entrado en ‘modo comedia’ y se dispone a disfrutar de ello, de pronto uno de los protagonistas coge una sierra y brutalmente con parsimonia comienza a aserrar el cuello del supuesto pederasta de una forma tan verista que definitivamente no invita definitivamente a la carcajada. Ciertamente descoloca, pero el resultado es bastante gratificante y así se lo pareció al jurado, ya que obtuvo el premio del festival a la mejor dirección. Por cierto, ambos directores participaron con anterioridad en el Festival de Sitges con su primer largo, Rabies (Kalevet, 2010).

Tras Only Lovers Left Alive, una de vampiros New Age de Jim Jarmush (creo que con el nombre del director ya les digo todo), nos preparamos para pasar la tarde con Alejandro Jodorowsky, ya que se pasaba Jodorowsky’s Dune, un documental de Frank Pavich sobre el Dune que el director, escritor y en general vividor tenía previsto rodar y La danza de la realidad, su última película como director. El documental gustó a todo el mundo. Y es que el proyecto Dune que proponía Jodorowsky era tan atractivo que uno no puede más que fabular en qué habría terminado.  Jodorowsky, un perfecto narrador que embelesa con su labia, nos sumerge en su Dune secundado por los demás compañeros de viaje, que comprendía a, entre otros, Giger, Moebius, Dalí, Orson Welles y Dan O’Bannon. Tras el documental, que se alzó con un merecido premio del público, vino La danza de la realidad, delirio surrealista supuestamente biográfico que  terminó con la poca cordura que nos quedaba tras una larga jornada cinefagas.

Jodorowsky ofreció una breve introducción a su película. La obra habló por él.

Jodorowsky ofreció una breve introducción a su película. La obra habló por él.

Retornados (The Returnet, Manuel Carballo) es una inteligente película de zombies (bueno, de infectados) pero de la que decir solo esto es decir muy poco. Resulta muy interesante esta parábola (sí, otra vez) sobre cierta enfermedad que tuvo muy mala prensa y que en principio se decía que solo afectaba a homosexuales y drogadictos, cosa que pareció aliviar (y alegrar) a ciertos sectores que todavía pululan por nuestra sociedad. Al final todos estamos expuestos, como también lo estamos a ser un retornado. El director rueda esta película para Filmax, productora con la que hizo sus primeros pinitos realizando diversas tareas en filmes de la casa como Dagon, la secta del mar (2001, Stuart Gordon), Beyond Re-Animator (2003, Brian Yuzna) y Romasanta (2004, Paco Plaza). Tras lo que realizó algunas películas más, entre ellas la anterior a Retornados, La posesión en Emma Evans (2010) . Y la película nos pareció interesante, oigan. En mi opinión mejor que la que vinos a continuación, la esperada Insidius 2 de James Wan, secuela directa de la anterior que me pareció un auténtico  tostón con un argumento demasiado dependiente de la primera entrega. Excesiva (otro de los adjetivos recurrentes de esta crónica) y rimbombante. Me resultó mucho más simpática, redonda, inquietante e ingeniosa Expediente Warren (The Conjuring, 2013). En fin, el director ha expresado su intención de dejar el género de terror, algunos lo lamentarán. Pero bueno, igual les consolará saber que está rodando Fast & Furious 7… Y seguimos flojeando y degenerando con All Cheerleaders Die, historia que sus directores, Lucky Mckee y Chris Sivertson  ya rodaron en video en 2001 y que ahora vuelven a retomar con más medios. Me gustaría ver esa primera versión, porque esta siento decir que, no es que no sea gamberra y desmadrada pero… no. No nos convenció en absoluto. Esperábamos algo más del director de la magnífica May (2002) y  de la resultona The Woman (2011).

Afortunadamente esa misma jornada nos adentramos en el experimento Interior, Leather Bar, que nos parece ciertamente interesante. No sé bien como definir esta película que pretende mostrar el rodaje de la recreación de unas supuestas imágenes censuradas del film A la caza original_664688(Cruising, 1980) de William Friedkin. Los directores Travis Mathews y James Franco nos ofrecen un juego durante el cual  el actor que recrea a Al Pacino (Val Lauren) parece terminar molesto ante las escenas de sexo explícito gay de las que es testigo (que no participante). Franco habla con él sobre la poca tolerancia que hay en mostrar sexo explícito, concretamente homosexual, en el cine convencional. Habla de libertad y está hablando al público, ya que el actor con el que habla no deja de ser un sosia del espectador, del público heterosexual concretamente, al que parece ir dirigida la cinta y el mensaje que quiere narrar. Una película que en algún momento busca la provocación y la reacción y que, dependiendo del público que haya en la sala, puede conseguirla. Un juego ingenioso aunque Franco Y Mathews  nos engañen: Val Lauren actúa y hace su papel a la perfección y  esas supuestas imágenes no  existieron y lo que se rueda es una excusa para dejarnos el mensaje. De hecho alguna de las imágenes, concretamente la tercera con el actor que interpreta a Al Pacino bailando dentro del club, sale íntegra en la cinta de Friedkin. También Mathews y Franco nos engañan, o parecen vivir en otra galaxia si piensan que el  sexo explícito heterosexual  está permitido en el cine comercial. Baste recordar recientes (y no tan recientes) escándalos como el que se produjo con Fóllame (Baise-moi, 2000, Virginie Despentes y Coralie). Que se muestren más las relaciones heterosexuales en el cine convencional que las homosexuales  es una cosa totalmente cierta, pero que se muestren tan explícitas como nos las muestran los directores en algunas escenas de Interior, Leather Bar, es otra cosa.

Una propuesta muy interesante y  un lleno total en la sala.

Haciendo cola en el entrañable Prado

Haciendo cola en el entrañable Prado

Battle of the Damned, coproducción entre Estados Unidos y Singapur prometía mucho: Dolph Lundgren+zombies+robots, pero… es poco menos que una película de acción futurista rodada en una chatarrería con unos infectados que deambulan más perdidos que el público y unos robots que hacen poco más que lucir animación. ¿Disfrutable? Pues puede que sí, pero con alto nivel de alcohol en sangre y en compañía de elementos en idéntico estado, a ser posible con cierto ingenio en sus comentarios. Por cierto, su director, Christopher Hatton, parece tener cierta querencia por el tema de los robots, ya que en 2011 rodó  Robotropolis . Ahí queda eso.

Hatchet III se hace simpática por la desvergüenza con la que su director, BJ McDonell, mezcla humor, terror gore, el slasher de los ochenta y rednecks. Repleta de topicazos y guiños al espectador curtido, con presencia de la clásica motosierra (y otras herramientas de corte portátiles) y monstruo sobrenatural, deforme y prácticamente inmortal enfundado en un peto tejano, la película para nada pretende ser original, pero resulta simpática, y todo un detalle, cuenta en su reparto con la presencia de Carolyne Williams,  protagonista y prácticamente lo mejor de La matanza de Texas 2 (The Texas Chainshaw Massacre 2, 1986 Tobe Hooper) y el bueno de Sid Haig, que tan buenos momentos nos ha ofrecido en películas de Rob Zombie. Ambientada en los pantanos de Lousiana, Hatchett III agradará a los fanáticos de los slashers de los ochenta, ya que tiene ese aire, a lo que contribuyen también sus efectos especiales, todos a base de látex y maquillaje con cero efectos digitales. No en vano la frase promocional de la primera entrega, rodada en 2006 por Adam Green, era «Old school american horror» , toda una declaración de principios. Ya esta primera contó con actores invitados muy familiares para el fan, como Robert Englund (ya saben, Freddy) y Tony Todd (Candyman). Este último repitió en la segunda parte, que dirigió también Green en 2010,  a la que se sumó Lloyd Kaufman (Troma), para acabar de confirmar el tono de la franquicia. Para esta tercera entrega, que comienza justo donde termina la anterior, Green ha pasado la dirección a BJ McDonell, que debuta con esta película tras más de una década como cámara en muchos films, la mayoría de ellos de  terror, entre los que figuran las dos primeras entregas de Hatchet.

Una simpáatica pareja de zombies pescados en el Brigadoom durante la zombie walk, que este año no estuvo pasada por agua, como la anterior.

Una simpáatica pareja de zombies pescados en el Brigadoon durante la zombie walk, que este año no estuvo pasada por agua, como la anterior.

Sobre The Sacrament, película de clausura del festival, ya pueden leer aquí nuestras consideraciones, así como también el de otras cintas proyectadas durante el festival como  Byzantium, un drama vampírico de Neil Jordan que nos gustó bastante con Saorise Ronnan haciendo el papel al que nos tiene acostumbrados desde la magistral Lovely Bones (Peter Jackson); Magic, Magic (Sebastián Silva), con una magnífica Juno Temple, a la que igual, bueno, seguro que recuerdan por Killer Joe (William Friedkin) película sorpresa en la edición del festival de 2010 y actriz ganadora a la mejor interpretación femenina en Sitges 2013; Passion del gran clásico Brian de Palma con la que demuestra que  todavía está en muy buena forma; Kiss of the Damned  de Xan Cassavetes, otra película, al igual que Bizantium, o la de Jim Jarmush,  a base de vampiros «civilizados»; la por muchos esperada Only God Forgives, la última incursión conjunta del director  Nicolas Winding Refn  y el actor Ryan Gosling tras Driver en un film radicalmente diferente pero igualmente cautivador, algo que pueden comprobar en la pantalla de su cine habitual, pues es una de las pocas afortunadas que va a conocer estreno en salas; Frankenstein’s Army (Richard Raaphoorst) podría haber sido más interesante de lo que al final acaba siendo ya que, si bien la idea nos parece fenomenal, así como los diseños de las criaturas… ese found footage (¡Oh no!) y la alarmante pobreza de medios evitan que sea un producto redondo. Igual habrá que darle una nueva oportunidad ya que ¡quiero que me guste!; Europa Report,  del chileno Sebastían Cordero, juega también la baza del found footage, pero de forma precisa y correcta, lo suficiente para no aburrir, también gracias a su sorprendente final que, naturalmente, no vamos a desvelarles; tediosa (sin llegar a los niveles de The Jungle), nos resultó VHS 2, pero como cuenta con un buen número de defensores, también nos aventuramos a verla; The Rambler resultó ser una propuesta arriesgada y experimental que nos llevó de cabeza a Lynch aunque… uf!

Takeshi Miike, protagonista del homenaje del festival, no paró de arriba abajo repartiendo autógrafos, fotografiándose con quien lo deseó y presentado todas sus películas.

Takeshi Miike, protagonista del homenaje del festival, no paró de arriba abajo repartiendo autógrafos, fotografiándose con quien lo deseó y presentado todas sus películas.

La nota oriental la tuvimos con Lesson of the Evil (Akuno Kyoten) la última producción del homenajeado Takashi Miike. Una auténtica ensalada de tiros en un instituto que lamentablemente tarda en arrancar. La extraña Rigor Mortis (Geung Si, Juno Mak), una de esas películas que uno no sabe si le ha gustado o no. En principio no pero… hay ciertas imágenes que a uno le cuesta sacarse de la cabeza. Y el  thriller de Johnnie To Drug War (Dhu zhan), que nos resultó un tanto aburrido, desangelado y gélido. Tanto que unánimemente  desistimos de llegar al final. Lástima, ya que nos esperábamos algo más…

Los dos documentales que pudimos ver, el ya nombrado Jodorowsky’s Dune y Milius tuvieron un gran nivel. Este segundo, dedicado al director de Conan, The Barbarian (1982), resultaba interesante, emocionante y divertido. Después de verlo uno desea volver a repasar su filmografía y que se recupere cuanto antes, para que vuelva a dirigir una nueva película con la que disfrutar del buen hacer de este peculiar personaje.

Las retrospectivas lamentablemente han sido pasto de la crisis, y aparte de varios títulos de Miike que se han pasado en pantalla grande para reconocimiento del director homenajeado, unicamente ha habido dos películas clásicas: El desierto de los tártaros (1976, Valerio Zurlini) , que está pormenorizadamente analizada aquí) y El mago de Oz (1939), la maravillosa película de Victor Fleming que se proyectó en 3-D. Lo del relieve personalmente nos daba cierto miedo, pero en

Uno de los, a pesar de las apariencias, animados puestos de venta.

Uno de los, a pesar de las apariencias, animados puestos de venta.

vista del resultado se puede decir que no desvirtúa nada el clásico. Tampoco lo mejora, ya que es imposible, pero bueno, se puede ver e incluso disfrutar en ese sistema, como así lo hizo todo el público asistente, muchos de ellos niños acompañados por sus padres que, hay que decir, se portaron muy bien y no hicieron demasiado ruido, al igual que los niños. Sin lugar a dudas es la

película con la que personalmente más disfruté durante el festival.

Pero echamos mucho de menos un clásico que aunque se ha proyectado en un espacio alternativo nuevo «a la fresca», lamentamos que no se proyectara en condiciones. Hablamos, naturalmente, de  la película que esta edición del festival ha homenajeado y leif motiv de Sitges 2013: La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, 1968 Roman Polansky), cuyo pase en pantalla grande en L’Auditori dábamos por hecho.

Bueno, en todo caso la película sorpresa también resultó ser una retrospectiva. Y aunque hubo ciertos rumores de que sería Carrie, la nueva versión dirigida por Kimberly Peirce e interpretada por nuestra querida Chloe Grace Moretz, finalmente fue El retorno del Jedi (Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi- 1983, Richard Marquand). Deberían haber visto lo entusiasmado que salíó el personal del cine. El bueno de nuestro amigo Gallardo no cabía en sí de gozo.

Por cierto, les dejamos un enlace en el que ver detalladamente el Palmarés del Festival de Sitges 2013: http://sitgesfilmfestival.com/cas/noticies/?id=1003192

Bien, y ahora tras repasar la programación que pudimos disfrutar, pasemos a otras cuestiones que se pudieron vivir durante el festival y que se pueden resumir en:

1 – PROBLEMILLAS TÉCNICOS O  «¡OH, NO! ¡LA PELÍCULA SE HA VUELTO A CORTAR!»

Ya les hemos hablado sobre los problemas que hubo en algunos pases, concretamente en las tres primeras proyecciones del miércoles 16 en L’Auditori,  motivados por los servidores (¿o se creían que las productoras enviaban las películas en celuloide o en DVD?) Ahora todo se hace en streaming (o sea, un enlace para poder verla online, para que nos entendamos) y  la sección oficial se ha realizado casi al 100% en este sistema y el fallo en dos servidores (ya es mala suerte) motivó esos fallos técnicos por los que hubo quien pidió dimisiones o silbó al subdirector del festival cuando salió a dar explicaciones desde la pantalla de l’Auditori. Tampoco pensamos que se trate de pedir cabezas por un imprevisto que, por cierto también se produjo en una ocasión el año anterior, pero que estamos seguro no se producirá en futuras ediciones, ya que seguro que la organización pasó un mal rato teniendo que dar explicaciones, ya no solo al público y a la prensa, sino también a los directores afectados, principalmente  Gonzalo López-Gallego (Open Grave) e Israel Adrián Caetano (Mala). Al primero porque no se pudieron proyectar los últimos minutos de su película y se tuvieron que recuperar al día siguiente en un pase especial para prensa en la Sala Tramontana del Melià; y el segundo porque directamente, producto de los retrasos que los cortes ocasionaron en las dos películas anteriores (The Congress y Open Grave), saltó de programación, quedando únicamente la posibilidad de verla ese mismo miércoles , o mejor dicho, el jueves, a partir de las dos y media de la madrugada. Después de este día todo se solucionó, pero nos quedamos con el miedo en el cuerpo y cada vez que se producía un fundido en negro más largo de lo normal nuestros corazones comenzaban a acelerarse.

Otras incidencias no las vivimos pero fueron bastante comentadas: la falta de gafas 3D durante el pase de Space Pirate: Captain Harlock (Shinji Aramaki) también en L’Auditori, que se intentó paliar ofreciendo entradas para el pase de Patrick (Mark Hartley) a los que quedaron fuera. También el director Ely Roth protagonizó una simpática anécdota cuando llegó tarde, muy tarde a  la gala de presentación de su Green Inferno, motivando que la posterior maratón zombi se programara bastante más tarde de lo normal. Al día siguiente continuaba habiendo zombis por Sitges tras la zombie walk: los asistentes a esa maratón. Por cierto, ¿por qué se pasó Wolf Creek 2 (Greg McLean) únicamente en una maratón de madrugada? confieso que no la hemos visto y no sabemos que tal será, pero la primera nos pareció magistral y apetecía mucho ver esta secuela dirigida por el artífice de la original.

2 – ¿TÚ ERES A O B? O «NO PUEDE SER, EN EL PRIMER SEGUNDO YA NO HAY PASES»

Hubo polémica ante las nuevas categorías que dividieron a la prensa en A y B. La prensa A comprendía generalmente a medios más profesionales que los incluidos en la categoría B, compuesta por blogs, páginas web, fanzines…  Quien estaba en la B tenía que sacar más tickets,  ya que se le exigían para entrar en más sesiones que en otros años, mientras que el A, podía entrar en más sesiones sin tener que sacar ticket.  Paradójicamente estos tickets se terminaban a una velocidad imposible. Así que nos tememos que los recortes también han afectado a  los pases permitidos a prensa (B) y aunque el sistema inaugurado el pasado año para solicitar tickets para acceder a pases que no sean de prensa ha funcionado francamente bien, evitándose aquellas molestas colas, la verdad es que los tickets puestos a disposición de la prensa B han sido bastantes pocos, y en algunos casos sospechamos que ninguno (o uno) dada la velocidad con la que se agotaron. Cuestión de un minuto (o menos) .Y todo ello pagando ambas categorías el mismo importe, que se ha incrementado respecto al año anterior pasando a ser  40 euros.

Así que algunos nos tuvimos que conformar y no ver alguna película: Patrick (Mark Hartley)  fue imposible. Y mientras la otra parte de Serendipia veía The Zero Theorem,  yo disfrutaba de un especial Chiquito de la Calzada que pusieron en TV2. En otra ocasión mientras mi compañera veía Haunter, la última propuesta de Vincent Natali, yo gozaba con un Cine de Barrio muy especial al contar con el cantante de Formula V como invitado, con el que repasamos los grandes éxitos del grupo, previamente al  largometraje Abuelo made in Spain (1969, Pedro Lazaga) con el inefable Paco Martínez Soria. Suerte que cuando mi compañera salió del cine, me rescató y pude disfrutar de una cena con los amigos en el Melià y felicitar al amiguete Conrad Mess, premiado en la primera edición de Phonetastic por su corto The Other Side. Phonestatic es una nueva categoría dentro del  festival de Sitges en el que compiten cortos realizados con teléfono móvil. En la imagen pueden ver a personas muy poco recomendables rodeando al director poco antes de que le intentaran arrebatar el galardón.

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PERO BUENO,  NO SOLO DE PELÍCULAS SE PUEDE (NI SE DEBE) VIVIR EN SITGES

Y es que no  piensen que la media de películas vistas por Serendipia al completo ha bajado demasiado en comparación con otras ediciones. La media ha sido similar y el no poder asistir a ciertas proyecciones nos hizo hacer otras actividades, también gozosas,  como estar en presentaciones de libros (nosotros incluso presentamos el nuestro dedicado a Chicho Ibáñez

Simón Andreu en Brigadoon, atendiendo a sus fans

Simón Andreu en Brigadoon, atendiendo a sus fans

Serrador), acudir a ruedas de prensa o visitar en más ocasiones Brigadoon, donde pudimos coincidir con Simón Andreu, flamante premio Nosferatu de este año; entrevistar largamente a Antonio Mayans; saludar y dar dos besos a la flamante Carmen Serret;  estar con los amigos de Exhumed Movies, que presentaron su voluminoso quinto número y ver Symptoms (1974), la rara película del recientemente desaparecido José Ramón Larraz.

Antonio Mayans nos ofreció una interesante charla.

Antonio Mayans nos ofreció una interesante charla.

Aunque la asistencia de «famosos» no ha sido tan numerosa como en otras ocasiones, haberlos los hubo, así que tanto los caza-autógrafos que montan sus puestos de guardia en el hall del Melià, como  los ocasionales, tuvimos algún momento de gloria fetichista. En mi caso en concreto no se escaparon, entre otros ni Jodorowsky, ni Miike, ni Germán Monzó (si, si Germán Monzó) ni Simón Andreu.

Otra actividad que nos resultó maravillosamente relajante fue asistir en directo a Cine Basura, programa que en Canal Plus realizan Paco Fox y José Viruete, dos locos maravillosos que comentaron Secta siniestra (1982), rarísima película de ¿terror? de Steve McCoy… ¿Qué no les suena? Igual les suena más su numbre real, Ignacio F. Iquino. En cuanto a Secta siniestra, no sé si será la peor película que hemos visto en nuestra vida pero, sin duda, estará entre las cinco más lamentables. La grabación del programa en directo desde la Sala Tramontana del hotel Melià fue sencillamente descacharrante gracias a los comentarios de ambos y del público, que se lo pasó genial. Desde aquí rogamos que el próximo año se repita, experiencia que, si nada lo impide,  volveremos a vivir y que les recomendamos encarecidamente.

Fox y Viruete animaron la velada con su descacharrante Cine Basura.

Fox y Viruete animaron la velada con su descacharrante Cine Basura.

EN DEFINITIVA 

Ha habido que madrugar cada día para intentar tener un ticket que resultaba, en muchos casos, imposible de conseguir; mi trasero ha terminado severamente perjudicado por estar tantas horas sentado en cines; el agotamiento a veces resultó increíble; he realizado muchas carreras para coger un buen sitio (soy poco amigo de hacerme el encontradizo y colarme); hemos visto un buen montón de películas;  lo hemos pasado bien y a veces (pocas) me he sentido triste, sobre todo mientras sabía que estaban dando la de Terry Gilliam y yo no podía verla. Pero sobre todo lo hemos pasado bien. Muy bien. Y todo ello a  pesar de los abusivos precios del chiringuito/bar de la zona d’Auditori (había que decirlo). Lo hemos pasado lo mejor posible y espero que el próximo año haya más, porque lo que es nosotros, queremos más. Y nos resulta un privilegio pasar estos días de cine acompañados de tantos amigos: virtuales que conocemos por fin; viejos amigos que solo vemos  en contadas ocasiones (incluso mi más antiguo amigo de la infancia); los habituales; los nuevos e incluso algunos voluntarios y personal de la organización que han demostrado paciencia y amabilidad. Y todo ello en Sitges.

Todos sabéis quienes sois y espero que nos volvamos a ven en Sitges 2014, porque sin vosotros no sería lo mismo.

(Todas las fotografías: SERENDIPIA) Coge la que quieras pero, si lo haces, se agradecería indicar que las hemos hecho nosotros.

7 ESCENARIO

Categorías: Sitges Film Festival
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