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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Miércoles 8 de abril de 2020 *

VIVARIUM (Lorcan Finnegan, 2019)

USA. Duración: 97 min. Guion: Garret Shanley (Historia: Lorcan Finnegan, Garret Shanley) Música: Kristian Eidnes Andersen Fotografía: Miguel De Olaso Productora: Fantastic Films / Frakas Productions / PingPong Film. Distribuida por: XYZ Films Género: Ciencia ficción
Premios: 2019: Sitges Film Festival: Mejor actriz (Imogen Poots)
Reparto: Imogen Poots, Jesse Eisenberg, Jonathan Aris, Olga Wehrly, Danielle Ryan, Senan Jennings, Molly McCann, Eanna Hardwicke, Shana Hart
Sinopsis: Gemma (Imogen Poots) y Tom (Jesse Eisenberg) son una joven pareja que se ha planteado la compra de su primera casa. Para ello visitan una inmobiliaria donde los recibe un extraño agente de ventas, que les acompaña a Yonder, una nueva, misteriosa y peculiar urbanización donde todas las casas son idénticas, para mostrarles una vivienda unifamiliar para ellos. Volviendo de la visita, quedan atrapados en una laberíntica e interminable pesadilla surrealista.
Vivarium quedará en nuestra memoria como uno de los primeros filmes que tuvo estreno comercial en tiempos del coronavirus, una ficción laberíntica, que roza a veces lo distópico, para una distopía presente y real, que tiene bastante de laberíntica. Terrores modernos para momentos terribles. Nunca un estreno tuvo un momento tan adecuado a su propia medida.

Un terror sin monstruos clásicos, porque los miedos contemporáneos son más abstractos y existenciales, en palabras de su director: «Ya no tenemos miedo a los monstruos, sino un miedo más existencial a que nos quiten nuestra libertad, las esperanzas y a que los sueños de un futuro emocionante se conviertan en aburrimiento, los padres se alejan de sus hijos, que pasan todo su tiempo en línea, viendo televisión y hablando con extraños en Internet. Vivarium solo amplifica estas ansiedades sociales, por lo que se puede ver cuán extraño y aterrador podría ser ese tipo de vida». El segundo largo de Lorcan Finnegan explora la atomización de nuestra sociedad postmoderna y el yugo del compromiso social que impone un modelo de vida aséptica y estandarizada como ideal. Algo de lo que los barrios residenciales (suburbios en USA) son metonimia. Eso es lo que expone Vivarium en clave de fábula de invasión alienígena cruzada con buenas dosis de cuento de terror.

Vivarium arranca con una situación fácilmente reconocible: una pareja joven (Jesse Eisenberg y Imogen Poots) busca casa. Por casualidad se tropiezan con una agencia que las vende en las afueras y van a visitar una de las residencias, la número 9, en compañía de un extraño e inquietante agente. Pero una vez dentro del complejo de viviendas quedan atrapados, sin poder volver a la ciudad. Y eso no es todo: pronto tendrán ocasión de poner en marcha una familia disfuncional perfectamente normal, con el “regalo” de un bebé que alguna fuerza desconocida deja frente a su casa con una nota: “Abrazadlo y os liberaréis”. Su vida es un mal sueño dentro de un escenario de pesadilla en el que se cruza el arte de Magritte con el de Escher para sumirnos en un mundo de postal, con su sol artificial y sus nubecillas perfectas, que hace de la simetría y los colores fríos una geografía infernal construida, milimétricamente, con casas unifamiliares. En el diseño de arte se reconoce igualmente la influencia de las fotografías de Gregory Crewdson, inspirador del estilo del nuevo terror independiente urbano de películas como It Follows (David Robert Mitchell, 2014) o Hereditary (Ari Aster, 2018).

Rabiosamente actual por su concepción y representación del terror, el filme no deja de reconocerse deudor de la cultura del Siglo XX. En palabras del director:  «Mi película es retorcida, extraña, surrealista y oscura. Su tono es cercano al de The Twilight Zone y las películas de ciencia ficción de los 70«. Junto a esas influencias reconocidas estaría también la estela de El pueblo de los malditos (Village of the Damned, Wolf Rilla,1960), con la que comparte la carga metafórica del ciclo vital de los cucos, esos pájaros que parasitan los nidos de otros pájaros para hacer crecer a sus crías, una acción que acompaña a los títulos de crédito de Vivarium. Pero, si algo agradece quien esto escribe, son las alusiones al mítico episodio Juego de niños (1984) de la serie Hammer’s House of Mystery and Suspense, cuya memoria ha acompañado mi formación como espectadora. En él una familia iba dándose cuenta progresivamente de que no tenía recuerdos mientras su casa se iba calentando y no podían salir, para acabar descubriendo que son los juguetes de una casa de muñecas de una niña extraterrestre, escondida por el hermano de ella en el circuito de la calefacción. Un episodio progresivamente decadente y con un punto existencialista que parece calcado en Vivarium.

No tendríamos completo el cuadro de influencias de nuestro director si no mencionáramos a Kafka. La filiación Kafkiana de Finnegan y su guionista, Garret Shanley, estaba ya presente en su corto de terror sobrenatural de 2011, Foxes. Y se había incrementado en, la no suficientemente valorada, Without Name (2016) con la que el irlandés debutó en el largo y en la que la narración sigue a un agrimensor en su tarea de medir un bosque antiguo para un constructor, pero que pronto perderá la razón en un entorno sobrenatural que tiene sus propios planes. La espiral que devora impávida, la imposibilidad de encontrar el centro que ilustre el sentido en un mundo consumido por lo burocrático, son los rasgos que definen lo kafkiano y Vivarium participa de ellos. La pareja protagonista, atrapada en un laberinto del que no se atisba el fin, que por mucho que se recorra siempre devuelve en círculo al punto de partida, se ve obligada a sobrevivir a expensas de unos captores que nunca se hacen visibles, por mucho que traten de sorprenderles. Están a merced de un amo sin presencia que les exige que vivan lo programado, sin mostrarse ni menos mostrarles las razones de su encierro. Vigilados por un retoño de crecimiento acelerado que hace las veces de carcelero. Están atrapados por la vida sin posibilidad de alterar un plan que desconocen. Una vida vacua y esclavizada por su propia abundancia. Metáfora extrema de nuestro existir contemporáneo marcado por la avaricia capitalista, que nos obliga a medrar en la escalera de la propiedad, a hipotecarnos como medida de la prosperidad, dejándonos atrapados en el circuito alimentando una vida que no acaba de ser la que planeamos.

La interesante propuesta de Finnegan es efectiva, además, gracias a la excelente labor interpretativa de sus protagonistas. Un Jesse Eisenberg que nada como pez en el agua en la piel de su personaje, un joven al que le asusta el compromiso y que se verá obligado a rendirse a él, pero no sin tratar de encontrar un camino de salida. Y una inmensa Imogen Poots, que obtuvo el galardón a mejor actriz en la edición de 2019 del Festival de Sitges por esta interpretación. Ella es el alma de la cinta, entregada a una maratón emocional desgarradora en la que pugnan el amor y el miedo, el anhelo de felicidad y la desesperación, en un intento de enderezar la situación desde su comprensión. Un esfuerzo que no llegará a buen puerto.

Vivarium, pesadillesca y surrealista, incisiva y retorcida, eminentemente inquietante, puede ser una buena compañía en estos días de encierro.

Estreno en: salavirtualdecine.com

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 18 de octubre de 2019 *

18 octubre 2019 Deja un comentario

ZOMBIELAND: MATA Y REMATA (Zombieland: Double Tap, Ruben Fleischer, 2019)

USA. Duración: 99 min. Guion: Dave Callaham, Rhett Reese, Paul Wernick Música: David Sardy Fotografía: Chung Chung-hoon Productora: Columbia Pictures / Pariah Género: Comedia

Reparto: Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Emma Stone, Abigail Breslin, Zoey Deutch, Bill Murray, Rosario Dawson, Luke Wilson, Dan Aykroyd, Avan Jogia

Sinopsis: En esta secuela el grupo de protagonistas tendrá que viajar desde la Casa Blanca hasta el corazón de los Estados Unidos, sobreviviendo a nuevas clases de muertos vivientes que han evolucionado desde lo sucedido hace algunos años, así como a algunos supervivientes humanos rezagados. Pero, por encima de todo, tendrán que tratar de soportar los inconvenientes de convivir entre ellos.

Diez años después de que ‘Bienvenidos a Zombieland’ se convirtiera en un gran éxito, el reparto principal (Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Abigail Breslin y Emma Stone) se vuelve a unir al director Ruben Fleischer (Venom) y los guionitstas originales Rhett Reese y Paul Wernick (Deadpool) para ‘Zombieland: Mata y remata’, una película que no solo no engaña a nadie, ofreciendo todo lo que gusto al público de la primera, sino que además no repite la fórmula, ofreciendo algunas situaciones de lo más jocosas, como la emancipación de la pequeña del grupo, ahora toda una adolescente, y la relación entre la joven pareja.

La secuela, que no aparenta tener ánimos de continuidad, ni falta que le hace, tan solo parece ser un divertimento de los responsables y protagonistas por repetir lo que se adivina como un rodaje divertido. O eso trasmiten y además muy bien: buenos gangs, ironía, diversión y muchas cabezas reventadas, además de nuevas clases de zombies, de los que no les pensamos desvelar nada, pero que van de lo  divertido a lo más peligroso.

Wichita, Tallahassee, Little Rock y Columbus gozan de muy  buena salud y a ellos se les suman otros personajes muy, muy divertidos que incluyen a pijas, y hippies, entre otros elementos. Agrada ver una secuela que no ofrece la sensación de tedio y déjà vu habitual, lo que hace que resulte tan bienvenida como inesperada. Todo un soplo de aire fresco y un oasis de diversión.

Un consejo: quédense hasta el final de la película. Vale la pena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 4 de marzo *

JANIS (Janis: Little Girl Blue, Amy Berg, 2015)

USA. Duración: 115 min. Fotografía: Jenna Rosher Productora: Disarming Films / Jigsaw Productions Género: Documental

Reparto: Janis Joplin, Cat Power, Peter Albin, Dick Cavett, D.A. Pennebaker

Sinopsis: Documental sobre la legendaria cantante norteamericana Janis Joplin. La artista americana Cat Power, cantante de rock de origen sureño, narra en primer persona cómo Janis Joplin llegó a convertirse en una estrella, a través de las cartas que Joplin escribió durante años a sus familiares, amigos y colaboradores, antes de su fatídica muerte a los 27 años.

Janis_Little_Girl_Blue-929666351-largeDe vez en cuando es necesario recordar a estos artistas inmortales, y más si se hace desde el cariño y de forma documentada, como es el caso. Para realizar este documental, su directora ha conseguido reunir las cartas que la cantante enviaba a su familia, así como un buen puñado de fotografías raras e imágenes televisivas y privadas, con las que se nos ofrece un retrato íntimo y cercano de la cantante de la voz rota que es imposible deje indiferente al espectador. Desde sus inicios como adolescente rebelde y conflictiva hasta sus primeros pinitos en bandas de folk y blues. Sus primeros escarceos con las drogas y el alcohol, su inseguridad e infelicidad. Su larga temporada en un San Francisco en ebullición y su primer grupo importante, Big Brother & The Holding Company, con quienes actúa en Monterrey, el primer gran  festival. Su nueva carrera en 1969 y el gran vacío que no sabe llenar entre actuación y actuación y causante de su tonteo, una y otra vez, con la heroína, que finalmente la llevó a la inmortalidad el 4 de octubre de 1970. Todo ello narrado por los supervivientes de aquella época en un documental dinámico, repleto de imágenes en perpetuo movimiento, siempre en la carretera, donde Janis, la muchacha triste, era feliz. Sí, no hay que olvidar a todos estos grandes iconos que hicieron grande la música del siglo XX, y este documental es el digno recordatorio de una de las mejores voces que dieron los años sesenta. Mucho más que una imagen estampada en una camiseta de boutique.

 

13 MINUTOS PARA MATAR A HITLER (Elser: Er hätte die Welt verändert, Oliver Hrischbiegel, 2015)

GER. Duración: 110 min. Guión: Léonie-Claire Breinersdorfer, Fred Breinersdorfer Música: David Holmes Fotografía: Judith Kaufmann Productora: Lucky Bird Pictures / Delphi Medien / Philipp Filmproduction Género: Drama

Reparto: Christian Friedel, Katharina Schüttler, Burghart Klaußner, Johann von Bülow, Felix Eitner, David Zimmerschied, Rüdiger Klink, Simon Licht, Cornelia Köndgen, Martin Maria Abram

Sinopsis: Es la impresionante historia sobre Georg Elser, el carpintero de la resistencia que intentó asesinar a Hitler en Munich el 8 de noviembre de 1939. Por solo 13 minutos de diferencia, si el Führer no hubiese abandonado su podio antes de lo previsto, podría haber cambiado la historia.

13_minutos_para_matar_a_Hitler-499689577-largeLa magnífica cinta de Oliver Hirschbiegel, director de la memorable El Hundimiento, nos cuenta la epopeya de este héroe anónimo que podría haber cambiado la historia de la Humanidad y cuya gesta ha quedado reducida tan solo a nota a pie de página. La película nos muestra la implacable ascensión del nazismo en una época en la que convivieron con pequeños partidos revolucionarios  antes de hacerse con el poder. Todo ello nos lo relata el director mediante los flash-back del protagonista, Georg Elser (Christian Friedel), mientras es interrogado y torturado. Elser era  pacifista hasta que intuyó el desastre al que se abocaba la nación Alemana en manos del megalomaníaco dictador. La película cuenta con un magnífico reparto, entre ellos el nombrado Christian FriedelBurghart Klaußner, que ya coincidieron con anterioridad en La cinta blanca (2009) de Haneke. Conviene no olvidar que hasta en los momentos más sombríos de la Humanidad, hay personas anónimas que saben ver lo que la masa se niega a aceptar y que son capaces de comprometerse por lo que es justo.

 

VULCANIA (José Skaf, 2015)

España-Suecia-Francia. Duración: 90 min. Guión: José Skaf, Diego Soto Fotografía: Emilio Guirao Productora: Zentropa Género: Fantástico

Reparto: Aura Garrido, Rubén Ochandiano, José Sacristán, Jaime Olías, Sílvia Abril, Ana Wagener, Miquel Fernández, Francesc Pagès, Ginés García Millán, Andrés Herrera, Borja Espinosa, Andreu Castro, Joan Carles Suau, Ignasi Vidal

Sinopsis: Jonás, que acaba de perder a su familia en un misterioso accidente, comienza a trabajar en la fundición del pueblo. Ahí conoce a Marta, con la que comparte tragedia y de la que intentará sacar información sobre lo sucedido. Su descubrimiento sacudirá los cimientos de la comunidad.

VulcaniaPosterTrailerVulcania es un noble intento de hacer cine de género tomándolo en serio, sin ninguna voluntad de parodia ni ironía brechtiana (aunque pueda contener humor), en la línea de Autómata (Gabe Ibáñez) o la televisiva El ministerio del tiempo, con la que comparte protagonista femenina (Aura Garrido en el papel de Marta). El ganador de un Goya por su cortometraje Regreso a Viridiana (2012), José Skaf, debuta en el largo de ficción con una distopía de manual (y no lo decimos en sentido peyorativo), un subgénero que parece estar disfrutando de un momento de esplendor. ¿Qué caracteriza a las distopias? Desde su trilogía fundacional (Un mundo feliz, 1984 y Fahrenheit 451) las distopías son representaciones imaginarias de una sociedad futura (o cuanto menos ubicada en un tiempo incierto) con características negativas que son causantes de alienación moral. A través de esa ficción lo que se busca es criticar lacras sociales del presente contemporáneo al autor, aunque también, y más allá, se trata de retratar los males inherentes al género humano. Así, 1984 (por tomar uno de los ejemplos citados) persigue cantar los males del totalitarismo (con especial hincapié en el stalinista), pero su denuncia sigue vigente en nuestro mundo híperconectado en el que las fronteras de lo público y lo privado parecen diluirse concediendo a los estados herramientas cada vez más eficaces para el control de los individuos.

De la imaginación de Skaf, que además de dirigir la cinta es coautor del guión, nace Vulcania una comunidad aislada entre altos montes en la que conviven dos clanes familiares opuestos que, sin embargo, permanecen unidos por un objetivo común: mantener vivo el fuego de la fragua (en su nombre hay una nada velada alusión al célebre cuadro de Velázquez). Un libro arcano recoge las sentencias que dan sentido a la vida en Vulcania, estableciendo los deberes y las tradiciones que deben respetarse para el bienestar común y el propio, así como la advertencia del insondable peligro que supondría atravesar la frontera. Una voz omnipresente preside las jornadas de los habitantes de Vulcania, aparentemente motivadora, alentadora, en verdad lo que busca es adoctrinar paternalmente a los habitantes del poblado. Ese gran padre es el Sr. Valoquia (interpretado por un siempre convincente José Sacristán), figura a la par afable e imponente, cuya presencia, aunque autoritaria, es balsámica hasta el punto de que nadie parece cuestionarse la realidad circundante. Entre los habitantes se encuentra Jonás (Miquel Fernández), quien tras la muerte de su familia acepta un peligroso trabajo que le hace desarrollar un sorprendente poder. Sin embargo, el conocer a Marta, perteneciente al bando contrario, y quien también parece guardar un secreto, hará que Jonás inicie una investigación para descubrir qué esconden los cimientos de esta comunidad cuyos oscuros líderes intentan que la verdad no salga a la luz.

Skaf no ha omitido ni un sólo detalle canónico: el aislamiento en un paraje agreste; los símbolos herméticos que proliferan por todo el poblado desde los dinteles de las casas a los brazaletes con los que cada miembro señala su pertenencia a uno u  otro bando (con reminiscencia, además, de los signos masónicos); la figura del líder carismático; el misterio que se cierne sobre la comunidad advirtiendo del  peligro indefinido que caerá sobre quienes no acaten las ordenanzas del libro sagrado y/o traten de ir más allá de los lindes del pueblo y su fundición; y, por supuesto, los rebeldes que acabarán subvirtiendo ese orden (auto)impuesto. De ahí que hayamos hablado de distopía de manual, el suyo es un tratamiento con sabor naif, pero esa ingenuidad se nos antoja un valor admirable porque es la que permite que su película sea fresca y desacomplejada. En un mundo en el que todos parecemos venir de vuelta es estimulante que aparezcan obras como esta, con sus aciertos (excelente el momento en que descubrimos que el Sr. Valoquia no es más que el mayordomo de los cabecillas de cada clan, alusión a que el estado es la primera víctima de los poderes fácticos) y sus defectos (algunos giros de guión añaden una truculencia innecesaria).

 

CIEN AÑOS DE PERDÓN (Daniel Calparsoro, 2016)

España- Argentina-Francia. Guión: Jorge Guerricaechevarría Música: Amy Marie Beauchamp, Jose Cancela Fotografía: Josu Inchaustegui Productora: Morena Films / Vaca Films / Telecinco Cinema / K&S Films / Telefonica Studios Género: Thriller

Reparto: Luis Tosar, Rodrigo De la Serna, Raúl Arévalo, José Coronado, Patricia Vico, Joaquín Furriel, Marian Álvarez, Nani Jiménez

Sinopsis: Una mañana lluviosa. Seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica, y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, “El Uruguayo” (Rodrigo de la Serna) y “El Gallego” (Luis Tosar). Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?

Cien_a_os_de_perd_n-503722289-largeEstamos ante una película cuya trama se nos instala en las tripas. Está perfectamente pergeñada y logra resultar muy emocionante porque Calparsoro maneja bien los mecanismos de la intriga a pesar de los muchos giros del guión. En su primera parte estamos ante un clásico filme de atracos que se desarrolla con el telón de fondo de una torrencial y atmosférica, nunca mejor dicho, lluvia, pero que tiene un papel en la acción mucho más destacado que el de dar un tono a la trama. Conforme avance la acción se irán introduciendo otros elementos como la corrupción política (la acción se desarrolla en Valencia) o la crisis que atenaza tanto a los atracadores como a los empleados de la oficina bancaria, que se encuentra en proceso de fusión con otra compañía con la subsiguiente regulación de plantilla. Todo se irá desarrollando muy ingeniosamente, manteniendo la tensión durante toda la cinta e introduciendo unas agradables notas de humor. El reparto resulta muy creíble y convincente, y aunque destaca Luis Tosar, le siguen muy de cerca los argentinos Rodrigo de la Serna y Joaquín Furriel. Calparsoro sigue en sus trece con el cine de género desde su debut en 1995 con A ciegas,  y nosotros que nos alegramos. Y más si dispone de un guión tan completo como el que le ha escrito Jorge Guerricaechevarría, mano derecha de Alex de la Iglesia. Y lo dejamos aquí, no conviene contar mucho más, ya que cuanto menos se sepa de la trama, más agradable resultará el visionado de Cien años de perdón, un título que por cierto, le viene que ni pintado.

EL AMOR ES MÁS FUERTE QUE LAS BOMBAS (Louder Than Bombs, Joachin Trier, 2015)  

Noruega-Francia-Dinamarca. Duración: 105 min. Guión: Joachim Trier, Eskil Vogt Música: Ola Fløttum Fotografía: Jakob Ihre Productora: Bona Fide Productions / Memento Films Production / Motlys / arte France Cinema Género: Drama

Reparto: Jesse Eisenberg, Gabriel Byrne, Isabelle Huppert, David Strathairn, Rachel Brosnahan, Devin Druid, Amy Ryan, Ruby Jerins

Sinopsis: Una exposición de la obra de la fotógrafa de guerra Isabelle Reed (Isabelle Huppert), tres años después de su prematura muerte, lleva a su hijo mayor (Jesse Eisenberg) de vuelta a la casa familiar. Allí pasará tiempo con su padre Gene (Gabriel Byrne) y su hermano menor (Devin Druid). Estando los tres bajo el mismo techo, Gene tratará de estrechar lazos con sus dos hijos mientras ellos luchan por reconciliar sus sentimientos hacia su fallecida madre, mujer que recuerdan de manera diferente.

el_amor_es_mas_fuerte_que_las_bombas_49373Una película sobre el duelo que debe pasar la familia de la fotógrafa de prensa Isabelle Reed (Isabelle Hupper) tras su suicidio. Veremos tres formas de atravesarlo: el del marido y el de sus dos  hijos. Con la narración yendo hacia delante y hacia atrás, mezclándose con sueños y recuerdos, resultando en algún momento confusa. Veremos que casi todos los protagonistas guardan secretos y traiciones. Y seremos testidos de situaciones que nos parecerán incomprensibles y que adquirirán sentido cuando sea otro el punto de vista que nos lo narre. El eslabón más débil de la cadena resultará ser el más fuerte, inteligente y el que crecerá ante la adversidad, encontrando un nuevo sentido a su existencia.

El amor es más fuerte que las bombas, tercer largometraje del noruego Joachin Trier, cuenta con un muy reconocible reparto (Jesse Eisenberg, Gabriel Byrne, Devin Druid, entre otros), que puede, no digo que lo pretenda, hacernos  pasar la cinta por norteamericana. Una propuesta interesante.

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 22 de enero *

MIA MADRE (Nanni Moretti, 2015)

Italia/Francia/Alemania. Duración: 102 min. Guión: Nanni Moretti, Francesco Piccolo, Valia Santella Fotografía: Arnaldo Catinari Productora: Sacher Film / Fandango / Le Pacte / Films Boutique Género: Drama

Reparto: Margherita Buy, John Turturro, Giulia Lazzarini, Nanni Moretti, Beatrice Mancini, Stefano Abbati, Enrico Ianniello, Anna Bellato, Tony Laudadio, Lorenzo Gioielli, Pietro Ragusa, Tatiana Lepore, Monica Samassa, Vanessa Scalera, Davide Iacopini, Rossana Mortara, Antonio Zavatteri, Camilla Semino, Domenico Diele, Renato Scarpa

Mia-madre1Sinopsis: El punto de vista es el de una mujer de unos cuarenta años, Margherita (Margherita Buy), una directora de cine políticamente comprometida, que se está separando de Vittorio, uno de sus actores. Su hermano (Nani Moretti) decide dejar el trabajo para dedicarse completamente a su madre, gravemente enferma en el hospital. La película es un análisis sobre el papel dramático que una enfermedad tiene en las dinámicas de familia y sobre la crisis que estos cambios comportan.

Nanny Moretti revuelve en sus experiencias para componer un nuevo retrato certero y emotivo, en este caso sobre la vejez y la muerte de la madre, pero también  sobre la soledad; y lo hace, de nuevo, recurriendo al cine dentro del cine, convirtiendo a su protagonista en directora de cine, actividad que será, por cierto, la que dará los momentos de humor y de distensión en una narración en la que la enfermedad y el inminente fallecimiento de la madre de la cineasta, la convertirá en figura omnipresente. Plena de melancolía y cierto hastío, Moretti sabiamente nos regala a un John Turturro que, interpretando a una algo pedante estrella de Hollywood de origen italiano y venida a menos, nos ofrecerá buenos momentos cómicos. La protagonista, una muy comedida Margherita Buy, que repite de nuevo con el director, representa una caída en picado en la que no llegará a estrellarse pero en la que sueño y realidad, pasado y presente se mezclarán. Una bonita composición y una nueva lección de cine del italiano.

 

LA JUVENTUD (La Giovinezza, Paolo Sorrentino, 2015)

Italia Duración: 118 min. Guión: Paolo Sorrentino Música: David Lang Fotografía: Luca Bigazzi Productora: Coproducción Italia-Suiza-Francia-Reino Unido; Indigo Film / Medusa Film / C-Films / Bis Films / Pathé / Number 9 Films Género: Drama

Reparto: Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda, Tom Lipinski, Poppy Corby-Tuech, Emilia Jones, Mark Kozelek, Rebecca Calder, Anabel Kutay, Ian Keir Attard, Roly Serrano

Sinopsis: Fred Ballinger (Michael Caine), un gran director de orquesta, pasa unas vacaciones en un hotel de los Alpes con su hija Lena y su amigo Mick, un director de cine al que le cuesta acabar su última película. Fred hace tiempo que ha renunciado a su carrera musical, pero hay alguien que quiere que vuelva a trabajar; desde Londres llega un emisario de la reina Isabel, que debe convencerlo para dirigir un concierto en el Palacio de Buckingham, con motivo del cumpleaños del príncipe Felipe.

poster_lajuventudEstoy seguro de que seré la nota discordante, pero como mi opinión carece de peso, no creo que consiga influir en el ánimo de nadie. La juventud, cinta que sin duda será aclamada por la crítica (y por la otra parte de Serendipia que se desvincula de este comentario) y definida como obra maestra, para el que esto escribe está muy lejos de serlo. Muy al contrario, el director nos ofrece un pretencioso conjunto de sketches que se desarrollan en un lujoso balneario suizo en el que está de vacaciones un microcosmos de seres con el común denominador de la sabiduría, que nos trasmiten mediante sentencias y frases lapidarias que colmarán de saber nuestra espíritu.

Cierto es que agrada (casi) siempre ver a grandes actores dando lecciones de interpretación, como las que nos ofrecen los veteranos Michael Caine Harvey Keitel, sin olvidar a  Rachel Weisz, pero hace falta mucho más para llenar estas casi dos eternas horas. Posiblemente porque nuestro pozo de ignorancia debe estar, por entonces, saturado con la sabiduría con la que Sorrentino, en boca de sus personajes, nos colma.

Será quizás el entorno lo que me ha impedido entrar del todo en la trama. Los ambientes lujosos suelen echarme a patadas de la narración, sobre todo si lo que se narra está tan vacío como lo está lo que nos ofrece el elitista director italiano. Eso sí, con una narración repleta de planos preciosistas  con estética de video-clip y de anuncio de yogurt 0% que sin duda hará vibrar de emoción a los que tan solo saben ver virtudes en el cine firmado con apellido italiano. A esta  oda a la emoción como motor de la vida se le ve el cartón, el truco. Escudándose en los actores, en las imágenes pretendidamente fascinantes y en frases lapidarias, no hay más que pretenciosidad repartida en pequeñas meadas, cortas, como las que sufren los dos protagonistas, ambos con sus próstatas afectadas por el correr de los años. Y el director lo ha hecho con todo el conocimiento de causa. Quizás por ello ha puesto pequeñas cortinillas entre los sketches, con fotos fijas preciosistas y escenas rodadas en el balneario con las que dar tiempo al espectador para aplaudir, pensar, reír… o llorar, preparándolo para la próxima máxima con la que su espíritu volverá a alimentarse.

Eso sí, al menos la imagen escogida para el cartel del filme ilustra uno de los mejores momentos de la cinta (y no tan sólo por el escultural cuerpo femenino que muestra).

 

LA GRAN APUESTA (The Big Short, Adam McCkay, 2015)

USA. Duración: 130 min. Guión: Adam McKay, Charles Randolph (Libro: Michael Lewis) Música: Nicholas Britell Fotografía: Barry Ackroyd Productora: Paramount Pictures / Plan B Género: Drama

Reparto: Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carell, Brad Pitt, Karen Gillan, Marisa Tomei, Melissa Leo, Selena Gomez, Margot Robbie, Max Greenfield, Finn Wittrock, Rafe Spall, Billy Magnussen, Hamish Linklater, Byron Mann, John Magaro, Anthony Bourdain

Sinopsis: Cuando cuatro tipos fuera del sistema descubren que los grandes bancos, los medios de comunicación y el gobierno se niegan a reconocer el colapso de la economía, tienen una idea: «La Gran Apuesta»… pero sus inversiones de riesgo les conducen al lado oscuro de la banca moderna, donde deben poner en duda todo y a todos… Adaptación del libro “La gran apuesta” de Michael Lewis, que reflexiona sobre la quiebra del sector inmobiliario norteamericano que originó la crisis económica mundial en 2008.

apuestaLa gran apuesta nos cuenta, de forma didáctica, la gran mentira que se instaló en el corazón de la economía americana y que nos llevó a todos a la situación en la que nos encontramos. Basada en un hecho real, tal y como reza en el poster, en esta ocasión el equipo de marketing del filme no se ha lucido mucho a la hora de promocionar esta cinta como lo que es, un documento a veces con textura de documental que deja claro lo que todos sabíamos, que la tormenta que se cernió sobre todos nosotros se veía venir, lo entendemos y nos indignamos aún más, pero de forma apasionante, ya que el director lo narra como si se tratara de un thriller, con diálogos ágiles y unos actores en estado de gracia. Heredera de El lobo de Wall Street , no se espanten si averiguan que su director, Adam McCkay, tiene como actor fetiche a Will Farrell ya que, además de no estar en esta, se ha rodeado de un destacando elenco encabezado por Christian Bale, Ryan Gosling y  Brad Pitt en el que destaca especialmente Steve Carell. También cuenta la cinta con la retornada Marisa Tomei, a la que vimos recientemente en Navidades, ¿bien o en familia.

A uno se le despiertan ciertos instintos asesinos cuando sale de ver esta película. Se sorprende con la idea de desear ver bancos arder;  o incluso pensando que quizás no sería muy triste ver colgar algún banquero desde el palo mayor. De verdad, aunque les aburra la economía y el mundo de las finanzas tanto como al que esto escribe, no les sucederá lo mismo con La gran apuesta. Además, ¿van a poder dormir sin saber lo que es una hipoteca subprime o un CDO? Pues en La gran apuesta se lo explicarán con tanta claridad como los números en Barrio Sésamo.

 

THE END OF THE TOUR (James Ponsold, 2015)

USA. Duración: 105 min. Guión: Donald Margulies Música: Danny Elfman Fotografía: Jakob Ihre Productora: Modern Man Films / Anonymous Content / Kilburn Media Género: Drama

Reparto: Jesse Eisenberg, Jason Segel, Anna Chlumsky, Joan Cusack, Mamie Gummer, Mickey Sumner, Chelsea Anne Lawrence, Lindsey Elizabeth, Noel Fletcher, Gina Ferwerda, Dan John Miller, Joel Thingvall, Punnavith Koy, Stephanie Cotton

Sinopsis: La película se centra en la historia de la entrevista de cinco días entre el reportero de la revista Rolling Stone David Lipsky y el aclamado novelista David Foster Wallace, que tuvo lugar justo después de que se publicara la novela épica y revolucionaria de Wallace en 1996: «La broma infinita».

MV5BMTUwODU3NjQxNF5BMl5BanBnXkFtZTgwODE2NTE4NTE@__V1_SX640_SY720_Aunque no puede decirse que David Foster Wallace sea un escritor muy popular en nuestro país, si que es indudablemente conocido en ciertos círculos, en el que aprecian el irreverente humor sardónico de este literato de breve, pero productiva, existencia. The End of the Tour nos narra cinco días de su vida en los que convivirá con David Lipsky (Jesse Eisenberg), que lo entrevistará para Rolling Stone ofreciendo un retrato del enigma Wallace repleto de soledad e inseguridades, pero también de éxito y fama. Una película muy bien narrada que disfrutará tanto el conocedor de la obra de Wallace, como el que se acerque al personaje por primera vez. Los actores realizan un soberbio trabajo, tanto Jason Segel que interpreta al escritor, como Jesse Eisenberg, un actor que selecciona muy bien sus trabajos, equilibrando su labor entre grandes producciones y escogidas cintas independientes. Pronto lo veremos como Lex Luthor en la próxima cinta que unirá a Superman y Batman, pero también lo hemos visto en  The Double o American Ultra. Por su parte Ana Chlumsky, vuelve al cine tras haber concentrado su actividad en la televisión. Deberían recordarla como la adorable Vada Sultenfuss, cuya  muerte tanto hizo sufrir a Macaulay Culkin en Mi chica (My Girl, Howard Zieff, 1991).

El punto de vista y la forma fragmentada de acercarse al personaje, guardan paralelismos con la recientemente estrenada Life de Anton Corbijn, que narraba el encuentro entre el fotógrafo Dennis Stock y un James Dean a punto de saltar a la fama y los días que pasarán juntos, durante los que Stock realizará las mejores y más íntimas imágenes del actor.

Como elogio al filme cabe añadir que es capaz de inocularnos el deseo de leer la obra de Foster Wallace.

LA QUINTA OLA (The The Fifth Wave (The 5th Wave) J. Blakeson, 2016)

USA. Año: 2016 Guión: Susannah Grant (Novela: Rick Yancey) Productora: Columbia Pictures / GK Films / Material Pictures Género: Ciencia ficción.

Reparto: Chloë Grace Moretz, Nick Robinson, Alex Roe, Liev Schreiber, Maika Monroe, Zackary Arthur, Gabriela Lopez, Lindsey Elizabeth, Michael Beasley, Oona Laurence, Cade Canon Ball, Flynn McHugh, Geoffrey Kennedy, Matthew Zuk, Charles Green

Sinopsis: Tras una planificada invasión extraterrestre de la Tierra en 4 oleadas que ha acabado casi con toda la humanidad, la joven Cassie Sullivan intenta encontrar a su hermano pequeño mientras trata de sobrevivir junto a otros supervivientes.

la_quinta_ola_46271Y para terminar un estreno bien diferente a los anteriores, cine de catástrofes en línea apocalíptica y con invasores extraterrestres de por medio, dirigido al público adolescente (casi preadolescente), sin demasiadas pretensiones y altamente predecible. Protagonizado por Chloe Moretz que, lamentablemente sigue creciendo, aunque evoluciona satisfactoriamente. Ignoramos si esta cinta, con espíritu de franquicia tendrá una, dos o ninguna continuación, algo que dependerá seguramente de la respuesta del público (tan solo hace falta recordar La huésped (The Host, Andrew Niccol) de cuya continuación nunca más se supo). De momento no parece haber nada anunciado a corto plazo.

Con gotas en su argumento de La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956) y de Están vivos (They Live, John Carpenter, 1988), esta cinta nos muestra una invasión alienígena en cinco fases, de ahí el título: primero terminan con las fuentes de energía, después sube el nivel del mar, inundándolo casi todo, lo que es seguido por una epidemia. La cuarta ola consistirá en la invasión extraterrestre propiamente dicha, pero en forma parasitaria: parte de los supervivientes serán ocupados por los invasores sin  cambiar de apariencia. La quinta y última será… También tenemos a un invasor amigo, una especie de lagarto bueno, una célula durmiente de una avanzada alienígena que de vivir en nuestro planeta durante tantos años se ha acostumbrado e incluso descubre que tiene sentimientos. Líos amorosos, extraterrestres y jovencitos con la testosterona desbocada por todos lados en una película cuyo tráiler podría aclarar que va dirigida al target adolescente para evitar sorpresas en el espectador.

Eso sí, afortunadamente no hay zombis a la vista ni nada que se le parezca, tan solo uno de los personajes tiene ese apodo (¿?)

 

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