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Sitges 2014: una inauguración de estreno, Rec 4
¿Qué sería de nosotros si no existiera lo cíclico? No voy a (ni puedo) entrar en una disquisición sobre el tiempo, sólo a apuntar que, si nos percibiéramos constantemente en una fuga lineal e irrevocable del mismo hacia ese final del cual todos sabemos su qué aunque no sepamos su cómo, enloqueceríamos. Quizás sea por ello que hemos inventado sucedáneos de repetición: esos eventos que celebramos siempre en fechas idénticas de años distintos. Jalonamos con ellos nuestro camino y rellenamos con fiesta lo que bien podría ser un vacío. Fiesta es el Festival de Sitges. El certamen no es sólo una muestra de filmes más o menos relevantes, supone también, y a lo mejor sobre todo, el esperado retorno de unos días que parecen estar fuera del transcurso ordinario, unos días de locura y excesos que nos hacen sentir que nos hemos fugado del tiempo. Sitges nos hace un poco eternos.
Sitges es un anhelo y esta edición no podía haber tenido una inauguración más esperada: [Rec] 4, Apocalipsis, la cinta con la que Jaume Balagueró pone fin a la saga de terror española más celebrada de todos los tiempos. Después del interludios fallero de [Rec]3 firmada en solitario por Paco Plaza, Balagueró prometía, para su propia entrega individual, que volvería a la senda oscura inaugural. Recapitulemos un poco.
[Rec] (2007) supuso todo un hito para el género, nos enfrentaba a un terror moderno rodado modernamente, un bien aprovechado bajo presupuesto que se apuntó en la línea del hiperrealismo, del falso documental de unos hechos narrados en presente y rodados con cámaras digitales y teléfonos móviles. Su éxito se vio afirmado con el remake americano, Quarantine (2008), aunque no pasara de ser un producto desleído de segunda fila. Al mismo tiempo su final abierto había creado muchas expectativas, así que la secuela se volvió inevitable. [Rec] 2 llegaba a los cines el octubre de 2009 y la polémica quedó servida, para algunos fue decepcionante, el terror había disminuido en aras de una mayor acción, otros salimos satisfechos porque el tándem de jóvenes realizadores nos seguía pareciendo vigoroso y capaz de continuarse sin repetirse. Fue en mayo del 2010 cuando Fílmax acababa con todos los rumores sobre si habría o no continuidad: el cinco de ese mes anunciaban lo que ahora ya es historia, iba a haber no una sino dos continuaciones, la primera a modo de precuela de la mano de Paco Plaza y la última como conclusión dirigida por Balagueró. [Rec] 3 (2012) no acabó con la división del público, al contrario, para algunos era todo un soplo de aire fresco que la convertía en prácticamente mejor que la primera entrega, otros no comulgaron con el abandono de los tonos oscuros y perversos que se habían conservado en la segunda (en esta casa hicimos una crítica bastante dura, pero puedo confesarles que en el seno de esta entidad que les escribe se dio la misma división que en la platea). Así que a [Rec] 4 la esperan unas expectativas muy crecidas, todos están esperando ver si renace o no el espíritu que la hacía especial. No sabemos cómo van a reaccionar público y crítica, pero (vista dos veces) ya podemos afirmar que esas expectativas le van a ir en contra. Veamos por qué.
Última pieza del puzzle, [Rec] 4 sigue estando más centrada en la acción, al igual que la segunda parte de la que es continuación directa. Desecha teorías y orígenes (de la tercera entrega no queda más que algún guiño en el argumento), ofrece respuestas a algunas de las claves de la saga y un final un tanto abierto a pesar de que Balagueró ha jurado y perjurado que con esta cuarta entrega finaliza la saga.
La acción abandona el emblemático edificio del ensanche barcelonés y se desplaza a un barco completamente aislado en medio del mar, a fin de que la situación sea todavía más claustrofóbica si cabe y, a priori parece la intención, se agudice la impresión de terror. En ese barco nos encontramos con la heroína, Ángela Vidal (Manuela Velasco) única superviviente de lo acontecido en la finca, los dos soldados que la rescataron, Guzmán (Paco Manzanedo) y Lucas (Críspulo Cabezas) y la también única superviviente de la boda (María Alfonsa Rosso) en la que se produjo el otro brote (el guiño del que hablábamos). Su situación es de aislamiento, en principio como supuesta cuarentena, vigilados por un equipo médico; pronto descubriremos que es más bien un confinamiento, de ellos y de la tripulación del barco, casi un secuestro. ¿La finalidad? Confeccionar el antídoto contra el virus de la infección, más bien parásito a través del que el Maligno se sirve para extender su reino del mal, todo un experimento en el que estarían implicados los servicios secretos. Un fallo en la vigilancia hace que se reproduzca la infección en el barco. El equipo médico, y su escolta, hacen las veces de villanos, de antagonistas, aunque tal vez no lo sean tanto como revelarán los giros de guión.
[Rec] 4 no nos ofrece un ejercicio de terror puro, no hay ninguna potencia, sobrenatural o no, que lo cree, nos conduce más bien hacia el pánico que se desata en los protagonistas de los survivals el cual provocará en el público intriga y tensión. Los espectadores se sienten más interesados en ir siguiendo los intrincados hilos de la trama (aunque esta sea siempre un MacGuffin) que en buscar un posible sentido más profundo que se oculte tras ella. Insistimos, la última cinta de Balagueró es una intriga de acción (thriller si lo prefieren) con algunos apuntes gore para satisfacer a la platea (ese motor de lancha que tritura infectados y que viene a
ocupar el lugar de la canónica sierra mecánica). El cineasta renuncia en esta entrega totalmente al found footage, todo está narrado en cámara objetiva perfectamente anclada, a lo que no renuncia es a los planos cortos y el montaje acelerado que se ha venido a convertir en estándar al menos ( si no antes) desde los 28 días después (2002) de Danny Boyle. Para los que amamos la narrativa clásica (hace poco nos relamíamos de nuevo con La noche del cazador) esta planificación y montaje representan un hándicap, aunque reconocemos que es un buen recurso para desatar la adrenalina, lamentamos que no se le dé fisicidad plástica a las escenas. Todo se vuelve oscuro y confuso, e incluso los excelentes efectos de maquillaje quedan deslucidos. Claustrofóbica resulta, pero también opaca. No se ocupa de mostrar sino que busca impactar, y lo consigue, pero quizás el segmento del público que se ha de ver complacido por esa narrativa le pediría más carnaza.
Aunque sea una obra propia, casi parece que Balagueró la haya emprendido como un encargo, tal vez porque más que una necesidad de contar le mueve el compromiso con la productora y los fans. No es una cinta mediocre, pero se queda en correcta porque le falta alma. Tiene sin duda méritos, por su ritmo mantiene el interés durante su metraje con suficientes momentos climáticos para que no haya declives. Los actores están convincentes en sus interpretaciones y los personajes no están mal trazados (aunque el «mad» doctor sea un poco esquemático). Entre los que se incorporan en esta entrega hay que destacar a Nic (Ismael Fritschi) el radiotelegrafista de la tripulación, experto en informática y hacker ocasional (entra en el sistema cerrado de cámaras para poder ver a su admirada Ángela Vidal), sus conocimientos acabarán siendo fundamentales en un momento del filme.
Nic va cobrando importancia conforme avanza la película hasta llegar a compartir protagonismo con la actriz principal. Se trata de un friqui (dicho cariñosamente, claro) en el que se podrá ver reconocido el segmento del público al que se dirige el filme especialmente. Ismael Fritschi presta su encarnadura para construir un personaje que resulta un trasunto del fan: él acaba siendo pieza clave para el desenlace, del mismo modo que son los aficionados (auténticos feligreses en algunos casos) los verdaderos impulsores de la continuidad de la saga.
¿Y ese final abierto significa que habrá más? Balagueró declaraba expresamente: «no seguirá«, sino que «es un modo de que el espectador se vaya a casa con la cabeza llena de cosas e imagine posibles evoluciones de la historia«. Al respecto, recordó que «el género se caracteriza porque nunca tiene finales muy contundentes, y en eso hemos querido ser fieles«. Así que hasta aquí llegó lo que se daba. La pelota está en el tejado de los aficionados para determinar si fue complaciente o no (e incluso, si se quiere, de continuarlo mediante fan movies ¿por qué no?). De lo que no va a quedar duda es de la relevancia que supone esta saga para la historia del fantaterror patrio en la que quedará inscrita por derecho propio.
Filmax sigue apostando por el cine fantástico: Sweet Home y Summer Camp
SUMMER CAMP y SWEET HOME son las nuevas apuestas de género de FILMAX. Ambos tráilers, que se presentaron en el pasado Festival de Sitges en la sección ‘Coming Soon’ y también fueron proyectados en la gala inaugural antes de [REC]4, se podrán ver desde hoy en pantalla grande junto con [REC]4 en muchos de los cines donde está previsto su estreno.
SUMER CAMP
Dirigida por el debutante Alberto Marini, conocido por su trabajo de guionista en
Mientras Duermes, de Jaume Balagueró. Summer Camp está protagonizada por Diego Boneta (Rock of Ages), Jocelin Donahue (La casa del diablo), Maiara Walsh (Los muertos del hambre) y Andrés Velencoso (Fin).
Summer Camp sumerge al espectador en un viaje cargado de adrenalina aportando una visión innovadora al concepto clásico de adolescentes perdidos en los bosques.
Es una coproducción entre España y Estados Unidos: Filmax ([REC]), The Safran Company (Expediente Warren: The Conjuring; Annabelle), Pantelion Films y Rebelión Terrestre (Los Últimos Días). La película supone la primera incursión de Jaume Balagueró en la producción ejecutiva.
SWEET HOME
Dirigida por Rafa Martínez, también debutante en la dirección. La protagonizan Ingrid García Jonsson (que nos sorprendió en Hermosa Juventud) y Bruno Sevilla (Mindscape; Leaving Hotel Romantic).
La trama se sitúa en un entorno cotidiano: una pareja decide pasar una noche romántica en un piso de un edificio semiabandonado al que se cuelan porque ella trabaja como asesora de inmuebles para el Ayuntamiento y tiene las llaves. Durante la velada descubren que unos encapuchados han asesinado al único inquilino que quedaba en el edificio… y ellos se convierten en su nuevo objetivo.
SWEET HOME es una producción de Julio Fernández para Filmax y cuenta con la participación de TVE.
Ambas películas fueron rodadas en inglés y tienen previsto su estreno en 2015.
Tráiler y póster de Vampyres de Víctor Matellano
Ya puede verse el trailer de la nueva versión de Vampyres que ha dirigido Víctor Matellano, así como el cartel. En este enlace pueden leer la entrevista que realizamos al director y sus tres protagonistas.
Prepárate, las vampiras están muy cerca…
En abril vuelven Los Vengadores
Pere Koniec presentará en Sitges ‘Difuminado’
Hace un tiempo ya hablamos con el cineasta Pere Koniec y compartimos parte de su obra, incluyendo su mediometraje Policromía (2010). Ahora les presentamos todavía calentito Difuminado, un nuevo proyecto del director con una duración de 53 minutos que será presentado en la sección Brigadoon del Festival de Sitges. Veamos unas pistas de lo que vamos a encontrarnos.
Difuminado (2014) es una película independiente rodada en blanco y negro sin diálogos con una misteriosa trama y un extrañísimo reparto lleno de arte. Apariciones de los ilustradores Josep M. Beà, Isidre Monés, Marcos Prior, Raquel Garcia Ulldemolions o Clara-Tanit Arqué. Escritores como Javier Pérez Andújar, Sergi Puertas o Joan Ripollès, apariciones cinéfilas del director Agustí Villaronga, Juan Carlos Olaria, Lluís Marco, Carmen Serret, Dolo Beltrán y la colaboración especial de Aina Clotet.
La trama de Difuminado, que conviene no desvelar, habla de la fascinación por un automóvil como obra de arte, imágenes de infancia que marcan la trayectoria erótica y recuerdos de aquellos amigos que fueron cayendo en una juventud politoxicómana. Armonizan el proyecto las suaves notas de Sergei Prokofiev, la nostalgia de King Crimson y el impulso suicida de Stereolab.
Pere Koniec (Varsovia, 1980) es diseñador gráfico y cineasta independiente. En 2003 dirigió su ópera prima L de Lorena estrenada en el Festival de Sitges y recibido como la sorpresa barcelonesa del año. Ha dirigido el frenético cortometraje Efímero 87 (2006) y el mediometraje Policromía (2010), en la que ensayaba su particular estilo alejado de todo diálogo y apoyado únicamente en el lenguaje cinematográfico como motor de la narración. Todos pueden verse en el artículo que realizamos sobre el director. Difuminado (2014) es su última película.
Respecto al reparto, el mismo director nos narra porqué es tan heterogéneo:
“Uno de los principales placeres de rodar Difuminado (2014) fue poder contar con una multitud de artistas que irradiaron el proyecto de buena energía. El director Agustí Villaronga aparecía en Perros Callejeros (1979) o Petit Indi (2009) y en nuestra cinta nos regala un mini-prólogo como declaración de principios. Juan Carlos Olaria, que en los 70 facturó la hoy de culto El hombre perseguido por un Ovni (1976), protagoniza un emotivo encuentro con una joven. Y recuperamos a Carmen Serret, que en la época de Iquino y compañía firmó varias cintas como Carla Dey. El título del film, como mi anterior cinta Policromía (2010), remite a una técnica gráfica relacionada con la ilustración. En un instante del film, todos los personajes atracados en un túnel subterráneo son dibujantes en la vida real. Es el caso de Marcos Prior (Potlatch), Raquel Garcia Ulldemolins (Canallades) y Clara-Tanit Arqué (Wassalon). Dos veteranos de la viñeta como Isidre Monés y Josep M. Beà nos ayudan a completar el reparto artístico. Y de las viñetas pasamos a la letras con las breves apariciones de Joan Ripollès Iranzo (Quemar el cielo), Sergi Puertas (Cómo destruir ángeles) o Javier Pérez Andújar (Los príncipes valientes). La cantante y actriz Dolo Beltrán protagoniza un emotivo segmento, el gran Lluís Marco toma el relevo del protagonista vía Henry Miller y la actriz Aina Clotet cierra brillantemente esta película independiente rodada sin permisos y con mucho amor difuminado”.
Difuminado se proyectará en la sección Brigadoon del Festival de Sitges el sábado 11 de octubre a las 21 horas.
El amanecer del planeta de los simios: el valor de la confianza
Preguntado recientemente a Colin Arthur su parecer sobre los CGI, afirmaba que cada época les brinda nuevos medios a los creadores con los que pueden dar expresión a su arte, de modo que los efectos digitales permiten soluciones que antes no podían alcanzarse. No había nostalgia en él respecto a los FX de antaño, y, sin embargo, sí concluía que pese a todo las nuevas criaturas digitales no llegan a tener alma. Sin duda, si llega a ver los logros de la nueva saga del planeta de los simios, matizará aún más su opinión. Porque los nuevos primates de El amanecer del planeta de los simios, interpretados digitalmente, sí capturan el alma de sus personajes.
Es inevitable empezar el comentario del filme de Matt Reeves hablando de sus prodigios técnicos porque sin duda son lo mejor de la película. Un despliegue visual y sonoro auténticamente espectacular, conseguido en gran medida por la mezcla de localizaciones exteriores y rodaje en 3D. La yuxtaposición de la belleza de la Madre Naturaleza y la alta tecnología de Hollywood resulta llamativa. Jason Clarke (Malcolm, uno de los cabecillas de los humanos, en la película) cuenta cómo es adentrarse en un decorado situado en medio del exuberante bosque pluvial de Columbia Británica: “Es sencillamente asombroso: bosques primitivos, cámaras de 3D, cámaras de captura de movimientos, cables por todas partes, máquinas fumígenas, máquinas de niebla, lluvia y barro, un equipo técnico de cientos de miembros y, luego, 50 actores interpretando simios que recorren el bosque. Yo siempre prefiero rodar en exteriores antes que en un estudio de sonido, porque aporta mucho realismo al proyecto. Esto vale para los actores que encarnan a los personaje humanos y también para los ‘actores de simios’. Éstos no se limitan a estar sentados en grupo. Tienen que interactuar con personas, con el bosque, con el barro y con todo lo demás; con las rocas, las piedras y la lluvia”.
El prodigio de Weta Digital se debe a que, para la interpretación digital, se disponía de 35 personas en cada unidad, un despliegue de unas 50 cámaras de captura de movimientos y ocho cámaras testigo que estaban rodando constantemente cualquier cosa en la que participara un personaje simio. De este modo se conseguía que todo el equipo, los actores protagonistas y los actores «simio», estuviesen juntos a la vez en el mismo lugar, de ahí que la acción resultará realista y se pudiera captar lo más difícil, las emociones que se trasladan a la pantalla tal cual si hubieran existido simios evolucionados hasta el dominio del fuego y el lenguaje. Todo el trabajo técnico estuvo puesto al servicio del relato y sobre todo al servicio de lo que más le interesaba plasmar a Matt Reeves: cómo sería en su origen un mundo de simios que progresivamente van adquiriendo habilidades culturales.
La descripción del mundo simio es el pasaje más brillante del filme y es dónde Reeves consigue aportar más al canon de El planeta de los simios. Su comienzo es colosal, una escena de caza en grupo de proporciones monumentales, en la que nos invade desde la pantalla una colonia de simios dispuestos a saltar sobre una manada de rumiantes (ese 3D que la prensa barcelonesa no pudo ver) bajo la lluvia que cae sobre un bosque de árboles afilados desde los que vemos descender a centenares de simios. Excelente resulta la planificación majestuosa de Reeves que concede a la escena su carácter épico. Tras ella y durante casi media hora asistimos a una secuencia protagonizada exclusivamente por simios, sin ningún personaje humano. El neoyorquino ensaya la hipótesis sobre cómo podría ser el origen de una civilización, por eso no cae en el simple paisaje postapocalíptico sino que recrea un mundo sobre el que la naturaleza ha vuelto a tener dominio y en el que va a emerger una nueva especie dominante. Nos sitúa en un entorno que nos puede recordar el despertar de la especie humana en 2001, una odisea del espacio, salvo que aplicado aquí a los simios, y cuida minuciosamente los detalles en los que se ve el despertar de una nueva civilización haciendo especial hincapié en la adquisición del lenguaje articulado. Esta es la principal aportación personal con la que contribuye a la saga (propuesta suya que cambió todo el proyecto original que iba a ser dirigido por Rupert Wyatt ) y ya sólo por ella su obra merece los halagos con los que la ha acogido la crítica americana que vienen a reconocerla como un nuevo modelo de blockbuster no reñido con la inteligencia y la profundidad.
No les falta razón a los especialistas, sin embargo, hay que puntualizar que la saga original era, en su conjunto, más inteligente que la actual con una trabazón de la trama más redonda y una propuesta distópica más seria. El amanecer del planeta de los simios ofrece un interesante planteamiento sobre el origen de la civilización, pero, más allá de ello, el trasfondo al que apunta no es original ni está minuciosamente perfilado. Argumentalmente, El amanecer del planeta de los simios nos habla de una creciente nación de simios genéticamente evolucionados, encabezados por César, que se ve amenazada por una banda de humanos que sobrevivieron al devastador virus desencadenado diez años antes. Virus que ha conducido a la práctica extinción de la especie humana y ha acabado con nuestra civilización. Los simios han prosperado y los humanos están en decadencia. Una escena postapocalíptica, pero la película trata de hablar de supervivencia más que de apocalipsis. Supervivencia a la que aspiran simios y humanos, el interrogante es si pueden sobrevivir ambas especies en un clima de paz que elimine el recelo de unos ante los otros. En ese debate entran en consideración las formas antagónicas de entender el liderazgo (César pacificador, frente a Koba el belicista, en la comunidad simia; y la misma dialéctica entre los humanos donde las dos opciones son representadas por Alexander y Dreyfus (Gary Oldman) respectivamente y el marco referencial último: la confianza.
El valor de la confianza es, pues, la reflexión última a la que apunta el filme, pero para exponerla cae en lo superficial y el abuso de momentos emotivos muy convencionales: pequeñas nubes oscuras que empañan lo que podría haber sido brillante. Con todo, sus defectos no arruinan su aciertos y consideramos que El amanecer del planeta de los simios es una propuesta interesante merecedora de estar entre los principales éxitos que nos va a deparar la temporada estival. Un filme a tener en cuenta.
Filmax inicia el rodaje de Sweet Home en Barcelona
El próximo miércoles, 16 de julio, comienza el rodaje de Sweet Home, película con la que Rafa Martínez debuta al frente de la dirección de un largometraje. SWEET HOME es una película realista y claustrofóbica que no pierde de vista el lado más terrorífico.
Está protagonizada por la muy prometedora Ingrid García Jonsson (Hermosa Juventud) y Bruno Sevilla (Mindscape, Leaving Hotel Romantic).
Rafa Martínez firma también el guión junto a Teresa de Rosendo (series “Gavilanes”, “Suárez y Mariscal. Caso Cerrado”) y Ángel Agudo (cortometrajes ‘Trooper’ y ’ Go Home’).
La trama se sitúa en un entorno cotidiano: una pareja decide pasar una noche romántica en un piso de un edificio semiabandonado al que se cuelan porque ella trabaja como asesora de inmuebles para el Ayuntamiento y tiene las llaves. Durante la velada descubren que unos encapuchados han asesinado al único inquilino que quedaba en el edificio… y ellos se convierten en su nuevo objetivo.
RAFA MARTÍNEZ se licenció en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y estudió Guión de ficción para TV y Cine en la Universidad Pontificia de Salamanca.
Su carrera como realizador de publicidad y de videoclips arrancó a finales de los 90 y también se especializó en marketing cinematográfico, realizando y montando teasers y tráilers de infinidad de películas (Zipi y Zape; 3 bodas de más; [REC]3 Génesis; Promoción Fantasma; Extraterrestre,…)
Sus últimos trabajos como director son dos cortometrajes de terror: Zombies and Cigarettes (junto a Iñaki San Román) y Halloween Before Christmas, ambos seleccionados y premiados en festivales de todo el mundo como Sitges, Hollywood Film Festival o Leeds Film Festival, entre otros.
Sweet Home, una producción de Julio Fernández para Filmax, con la participación de TVE, se rodará en Barcelona y en inglés. Hasta el momento ya ha sido vendida a toda América Latina y a Oriente Medio.

Open Windows, un thriller online
Al principio fue la Batbola, toda una lección de cine. Terminaba un siglo y un joven Nacho Vigalondo cortometrajista hacía metacine haciendo cine. Si no entienden mis palabras, es tan sencillo como pinchar el vídeo:
En esta obra primeriza el director de Los cronocrímenes demuestra que, a la hora de contar historias, importa tanto o más el cómo que el qué. Y nos habla de uno de los principios básicos del relato cinematográfico: la generación de expectativas en el público. El mecanismo de la intriga es el que mejor pulsa en su último trabajo, Open windows, un trhiller que bebe en los clásicos (debe mucho a La ventana indiscreta) para llevarlos a todo un nuevo mundo: nuestras vidas marcadas por Internet. Así lo declaraba su protagonista, Elijah Wood: «Es un thriller muy emocionante, muy intenso, que bebe de raíces clásicas pero utiliza un lenguaje experimental, trabajando a través de diversas pantallas. Se caracteriza por su gran ambición por contar la historia de una forma nada convencional (…) Creo que su punto fuerte es esa forma de contar la historia de una forma no convencional sin que parezca un truco fácil, porque tiene un enorme trabajo detrás”.
Las formas importan, pues, porque de ellas se desprende (si no siempre, muchas veces, al menos) la intención del autor. Vigalondo ha querido convertir la gran pantalla cinematográfica en la reducida pantalla de un ordenador, una forma de expresar como en la era de la información casi toda imagen nos viene mediada por su exposición a través del filtro de las pantallas. Y muy especialmente por las cibernéticas, porque, como dice el propio director, Internet es el telón de fondo de nuestras vidas. Si el cine quiere seguir siendo reflejo del mundo, tendrá que acercarse a las nuevas tecnologías de la información y la imagen, o se perderá una buena parte de la realidad que nos rodea. Así confiesa su pretensión Vigalondo: «yo quería contar una historia que tuviera una relación muy estrecha con el formato en sí. Y contar una historia que tuviese mucha relación con Internet. Y si en nuestra relación con Internet, lo primero que se cuestiona es nuestra identidad ¿Quiénes somos? ¿Qué actitud tenemos respecto a los demás?… es por eso que casi todos los personajes tienen una identidad que se cuestiona a medida que avanza la película”.
Las formas, así, marcan un fondo que va más allá de lo meramente argumental. Bajo el ropaje del thriller (que por momentos roza la comedia de enredos, todo hay que decirlo), el cántabro somete a nuestro juicio los nuevos interrogantes que la tecnología ha volcado sobre nuestra existencia. Todos estamos exhibidos en el expositor de la red, a merced unos de otros. Vigalondo lo refleja a través del máximo exponente de la violación de intimidades, el hacker, figura extrema que le sirve para formular hipótesis sobre nuestro mundo más cotidiano.
Citábamos antes La ventana indiscreta, allí Hitchcock nos llevaba a reflexionar sobre nuestra condición de voyeurs cuando asistimos al cine, hoy, los medios informáticos han elevado a la enésima potencia nuestra posibilidad de regodearnos viendo sin ser vistos. Open Windows muestra como la web 2.0 ha multiplicado las posibilidades de construirnos una atalaya desde la cual observar el desfile de la realidad desde la intimidad de nuestros hogares. Y no sólo de mirar, sino de hacerlo de modo inquisitivo hacia los demás. No somos meros oteadores, somos también jueces implacables (amparados, además, por el anonimato). Internet ha trastocado los límites entre lo privado y lo público, contemplamos todo lo que nos llega expuesto a través de la pantalla de nuestros ordenadores como objeto de juicio, y disfrutamos de saber que nuestros actos tendrán repercusión sobre los personajes públicos de los que seamos seguidores. De lo que muchas veces no somos tan conscientes es de que todo en la web 2.0 circula en doble dirección, es decir, que a la vez que observadores somos objetos de observación. Y si nuestros actos pueden manipular a otros, también los otros pueden manipularnos a nosotros.
¡Ah! y por cierto, sí, a Sasha Grey se le ven los pechos.
Solo los amantes sobreviven, la trágica inmortalidad
Uno de los temas que con más asiduidad se asoma a las páginas de la obra de Jorge Luis Borges, junto al lenguaje, al tiempo o a los límites de la razón, es la posibilidad de la existencia eterna. Según el argentino, para acceder a la inmortalidad el individuo ha de transformarse en una suerte de ser superior mediante la recolección de vivencias ajenas, es decir, un hombre sería inmortal al aglutinar en sí mismo todas las experiencias de todas las vidas de todos los seres humanos. Así lo leemos en su relato El inmortal, en él su protagonista, Marco Flaminio Rufo, descubre que la inmortalidad es una especie de condena. La muerte da sentido a cada acto ante la posibilidad de ser el último; la inmortalidad se lo quita.Esa tragedia de la inmortalidad es la que alumbra las eternas vidas de los vampiros salidos del magín de Jim Jarmusch.
La incursión de Jim Jarmusch en el género vampírico da pie a un filme crepuscular totalmente nocturno. Nos cuenta la historia de Adam y Eve (nombres fundacionales donde los haya) dos vampiros amantes que deciden reencontrarse (él está en Detroit, ella en Tánger) para afrontar la enorme depresión que le produce a Adam la decadencia de nuestro tiempo. Only lovers left alive es una película hipnótica que nos regala algo más de dos horas de disertaciones existenciales sobre nuestra condición en el mundo.
Adam (Tom Hiddleston) y Eve (elegantísima Tilda Swinton) , igual que los inmortales de Borges habían sido todos y cada uno de los hombres, llevan deambulando durante siglos, han conocido todas las épocas y han aquilatado toda la cultura de aquellas que fueron más doradas que la presente. Son pedantes, en el buen sentido del término, porque han atesorado el acervo cultural de siglos, ahora viven aislados de un mundo que ya no entiende la delicadeza, contaminado por enfermedades más morales que corporales, y en la que los hombres actúan masificados como auténticos zombies. La humanidad está podrida y a la pareja protagonista no le queda otra que refugiarse en su propio mundo cerrado y marginal, donde se entregan a la música, la literatura, la ciencia y el arte en general.

Adam y Eve son vampiros refinados, degustan la sangre no contaminada (cada vez más difícil de encontrar) en vasos de cristal de Murano, rojo elemento que consiguen en bancos de sangre porque la que corre por la venas es cada vez más insalubre y porque ellos ya no son alimañas, las alimañas son los humanos. Frente a ellos contrasta la figura de Ava (Mia Wasikowska), hermana de Eve, quien (como ocurría en Kiss of de damned) todavía se alimenta asaltando humanos y pone en peligro a los protagonistas. Este personaje al que podríamos, clasificar de inadaptado dentro de los inadaptados, sirve al relato como motor de la acción, pues por su causa la pareja tendrá que darse a la fuga. Una fuga que les llevará al límite donde acabaremos descubriendo que sólo el amor nos permite dignificarnos y vivir.
Para Carlos Boyero la película «Logra superar el grado de tontuna existencial, misterios sin sentido y nadería pretenciosa de ‘Los límites del control’ (…) Es otro irritante disparate de Jarmusch» . Nada que ver con nuestro juicio. Como decíamos, los vampiros de Jarmusch son pedantes, como lo fueron los hombres del Renacimiento, rasgo que podría haberlos vuelto pretenciosos, sin embargo, Jarmusch no olvida darles una cierta pátina de humor, no se toma plenamente en serio a sus personajes y eso los aparta de la pomposidad. Pese a ofrecernos un retrato crepuscular que invita a reflexionar sobre nuestra condición humana, no hay grandilocuencia en la película. Sus ingredientes están perfectamente calculados y combinados, de manera que a la pesadumbre existencial se le sobrepone el esperanzador mensaje de que, incluso habiendo perdido la motivación, siempre vale la pena seguir adelante.
Pase en Barcelona de ‘Zarpazos!’ un documental sobre el Fantaterror español
El público de Barcelona tiene la oportunidad de ver en pantalla grande el documental Zarpazos!: un viaje por el Spanish Horror, dirigido por Víctor Matellano y dedicado a dar un repaso a lo que se dio en llamar Fantaterror Español con ayuda de muchos de sus protagonistas. La cita será en el recién abierto Zumzeig Cinema de Barcelona, un espacio en el que también puede tomarse algo antes o después de la proyección. Habrá cuatro pases durante el mes de junio, y el primero de ellos, el viernes 20 a las 20 horas, contará con la presencia del guionista y director Víctor Matellano, Diego López (web y fanzine «El buque maldito») y Ángel Mora (Director ejecutivo de Artistic Metropol).
SALA ZUMZEIG CINEMA: C/ Béjar 53 (Metro Tarragona, Linea 3)
Big Bad Wolves llega a las salas comerciales
Después de siete meses de su pase en Sitges, llega por fin este miércoles a nuestra cartelera el segundo largometraje de Aharon Keshales y Navot Papushado. Filmax presenta Big Bad Wolves como una comedia negra sobre el lado más brutal de la violencia, pero en nuestra opinión no lo es puramente. En esta cinta hebrea nos encontramos más bien con un thriller dramático salpicado (eso sí) de grandes dosis de humor negro. Mezcolanza que no todo el mundo acogió bien, sobre todo porque en el fondo nos encontrábamos ante un caso de pederastia y no todos aceptan que se frivolice sobre un tema que tanto nos sensibiliza. Nos enfrentamos a una serie de brutales asesinatos que ponen en rumbo de colisión la vida de tres hombres: el padre de la última víctima, sediento de venganza; un justiciero detective de policía que opera en los límites de la ley; y el principal sospechoso de los homicidios, un estudiante de religión arrestado y luego liberado debido a una negligencia policial (argumento extraído de Filmaffinity). Próxima en su argumento a Prisoners, se separa de la película de Denis Villeneuve por su tratamiento: si la primera hacía hincapié en el drama para explorar los límites morales de la venganza, Big Bad Wolves se apoya en la sátira para ponernos igualmente ante el mismo dilema moral, una forma más cáustica de encararnos a la dialéctica entre la ley racional y la justicia.
Considerada por Tarantino como la mejor película del 2013, se alzaba en Sitges con el premio a la mejor dirección para Aharon Keshales y Navot Papushado, viejos conocidos de los aficionados por su ópera prima, Rabies, también vista en una anterior edición (año 2010). La película arranca con una secuencia prólogo de tintes casi oníricos en la que de forma elegante se nos explica la desaparición de una niña, tras ella asistimos a un radical cambio de tono: nos trasladamos a los sótanos de una escuela donde tiene lugar el violento interrogatorio a un supuesto sospechoso practicado al margen de las ordenanzas, una violencia tiznada de comicidad en alguno de sus momentos. Así desde el arranque nos encontramos con lo que será el tono de todo el filme, esos tres hilos que se van trenzando: la violencia, el humor negro y la elegante estilización cuando se nos presenta a las pequeñas víctimas.
Aunque su carácter híbrido no haya sido disfrutado por todos, hay que reconocerle a los israelitas que han sabido huir con acierto de la corrección política para abordar temas a la par universales y de rabiosa actualidad (la pedofilia, la tortura, los límites racionales de la ley y la justicia…), a la vez que ironizar con problemas más circunscritos a la cuestión israelita como el papel del ejército o la convivencia con los palestinos. De modo que no puede decirse que Big Bad Wolves no cumpla con la dimensión crítica del cine: con su acidez y mordacidad nos golpea bien hondo, porque nos incomoda ante nosotros mismos y nos hace reflexionar sobre nuestros propios principios; y en ello es más efectiva que otras cintas más de tesis como la ya mencionada Prisoners (que es también una notable película, por supuesto). En definitiva, un filme que busca removernos y lo consigue, que nos pone sonrisas en los labios pero para sacudirnos las entrañas.
En algún lugar sin ley, revisando el amor fou
No sólo de fantástico vive el hombre, sobre todo no vive Serendipia. Y no es porque pretenda sumarse a ninguna tendencia actual (parece que ahora se lleva lo ecléctico), no, es que este ente es un auténtico amante del cine más allá de los corsés de género. Así que es justo que alguna vez se dé cabida en estas páginas a piezas que no se pueden adscribir fácilmente a ninguna categoría establecida. Eso es justo lo que ocurre con En algún lugar sin ley (Ain’t Them Bodies Saints).
Ganadora del premio a la mejor fotografía en Sundance, el tercer filme de David Lowery está llamado a convertirse en una de las grandes películas indie del año. Lowery, partiende de un corto suyo, nos narra la historia de dos fugitivos, Bob (Casey Affleck) y Ruth (Rooney Mara). Enamorados y despreocupadamente felices, sobreviven gracias a los delitos que cometen, ajenos a los peligros de vivir al margen de la ley. Un día Ruth, accidentalmente, hiere a uno de los policías que los están persiguiendo. Bob asume la culpa y es arrestado. Cuatro años después, incapaz de soportar por mas tiempo la separación de su mujer y de su hija, a la que no ha llegado a conocer, Bob escapa de prisión con un único objetivo: recuperarlas.

Aunque la acción se sitúa en la década de los setenta, Lowery sabe dotar a la historia con la aureola arquetípica de los mitos y leyendas. En algún lugar sin ley rezuma una dulce tristeza sobre la que brilla el retrato de un amor tejido con las ciegas (y dulces) esperanzas de unos personajes que se saben sin salida. La misma planificación nos indica esa imposibilidad de conseguir el objetivo de crear un hogar, con esos planos cortos rodados contra un fondo siempre próximo ( y los personajes en el primer plano del encuadre) que nos deja la sensación de no tener escapatoria. Si hubiera que elegir un sólo adjetivo para describirla este sería ‘envolvente’, porque la narración se desarrolla más con la atmósfera que con la acción. Asentada sobre elipsis, la cámara no tiene prisa por abandonar planos y escenas, ese tempo pausado es el que nos deja con el corazón en un puño y nos sumerge con delicadeza en el fondo de los sentimientos de los personajes que no se exponen con estridencia sino con la sutil pincelada de la insinuación (ese no poder parar de mirarse a los ojos mientras son arrestados, esas cartas leídas en off mientras en pantalla se muestra el texto escribiéndose sin enseñar al personaje ).
En algún lugar sin ley toma el tópico del amor fou para darle una vuelta de tuerca. El filme de Lowery parte como premisa del interrogante sobre cómo seguiría la historia si los dos amantes (y forajidos) no murieran al final sino que sobrevivieran a su peripecia e incluso llegarán a tener cargas familiares. Para responder a esa pregunta Lowery deconstruye los géneros (el negro, el drama romántico, incluso unas briznas de western) mezclándolos hasta darle una voz propia a su película. Toda la cinta se asienta en la espera del reencuentro de los amantes, deseado y temido a la vez por parte de ella (ya no está sola, tiene la responsabilidad de cuidar de la hija de ambos). La trama se desarrolla dentro de ese arco tensado imposible de disparar: aunque hayan sobrevivido, su amor sigue estando condenado a no poder realizarse. La fatalidad sigue persiguiéndoles, el mundo que habitamos no está preparado para tanta intensidad sobre todo cuando sobre ella pesa una culpa a expiar. Bob no podrá ver sus sueños cumplidos y Ruth, aunque le haya esperado cual si fuera una Penélope puesta al día, habrá de resignarse y sacrificarlo en aras de la sensatez y la responsabilidad. Nadie escapa a su destino.
Increíble trailer de El amanecer del planeta de los simios
En su momento ya les contamos que nos encantó la nueva versión que se ha realizado de El planeta de los simios por Rupert Wyatt (Rise of the Planet of the Apes, 2011). Bien es cierto que tenía muchas trabas que superar, principalmente el recuerdo sentimental de los que crecimos con la serie original y el mal recuerdo que dejó el remake de Tim Burton, pero la verdad es que nos pareció una revisión muy interesante. Como estupenda parece ser, a tenor del brutal y extenso tráiler que la productora acaba de compartir, la continuación que se estrenará durante en julio de este año con Matt Reeves en la dirección. Vean y disfruten de este maravilloso tráiler de más de dos minutos y medio. Les garantizamos que no les dejará indiferentes.
‘Fist of Jesus’ da el salto al largo

Buenos días queridos feligreses:
Fist of Jesus, el cortometraje español que el año pasado en solo dos meses alcanzó el millón y medio de visitas en YouTube y que obtuvo 66 premios en algunos de los festivales de género fantástico más importantes del mundo, arranca ahora su campaña de mecenazgo para convertirse en largometraje.
Once Upon a Time in Jerusalem, la adaptación al largo del cortometraje narra en clave de comedia las aventuras de un joven Jesús en una película a medio camino entre La Vida de Brian y los primeros trabajos más gamberros de Peter Jackson.
Sus directores, David Muñoz y Adrián Cardona llevan a sus espaldas una larga carrera en el mundo del cortometraje contando con más de 200 premios alrededor del mundo en festivales como el Fantastic Fest de Austin o el festival de Sitges, donde también Fist of Jesus, tras ganar en el festival de Gales, se encuentra nominado al Méliès de Oro para el Festival de Sitges 2014.
Ahora arrancan la campaña de mecenazgo en Indiegogo para producir el largometraje este 2014
https://www.indiegogo.com/projects/once-upon-a-time-in-jerusalem
En www.fistofjesus.com encontraréis más información, podréis ver el cortometraje Fist of Jesus, …

























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