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‘Disco Inferno’ de Alice Waddington: cuando Judex encontró al diablo
Disco Inferno es el primer cortometraje escrito y dirigido por Alice Waddington (1990). Asistente de fotografía de Kike López (‘Sótano’ 2008, ‘Ander’ 2009) desde los 16 años. Con 18 pasa a la fotografía y dirección de fashion film (Harpers Bazaar, Neo 2, Pearls for the Swine). Y con 20 y durante tres años es creativa publicitaria, asistente de producción y editora en las agencias Leo Burnett y Social Noise. Con el capital reunido viaja por todo el mundo para conseguir financiación para el que será su primer corto, Disco Inferno, que producido por Yadira Ávalos y la propia Alice, contiene un imaginario fascinantemente fotografiado en un elegante blanco y negro que mezcla la Francine Vergé del Judex de Franju con el diablo, que como no podría ser de otra forma es una mujer, encarnada por una maravillosa Aitana Sánchez-Gijón, muy bien acompañada en el reparto por Ana Rujas y Olivia Baglivi.
Actualmente y gracias al apoyo de un muy notorio director del cine de terror actual, Alice Waddington se prepara para rodar el que será su primer largometraje, adscrito a la ciencia ficción y el horror con un cásting diverso de protagonistas femeninas, Paradise Hills, del que todavía no podemos desvelar más.
Disco Inferno.
Sinopsis:Una funcionaria infernal tiene la misión de rescatar a su jefa. Pero el Diablo no está dispuesto a volver a su rutina diaria.
Actualmente seleccionado en más de 20 festivales a nivel mundial desde España hasta Japón pasando por Suecia, hasta la fecha ha cosechado un premio en cada uno. Entre ellos:
– Mejor cortometraje en Sitges, categoría Noves Visions.
– Mejor Dirección en Fantastic Fest, categoría Shorts with Legs, de Austin, Texas
– Mejor Cortometraje de Terror en Post Mortem Fest, México
– Segundo mejor proyecto de largometraje en el Fantastic Market de Austin, Texas.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 27 de noviembre *
THE DIARY OF A TEENAGE GIRL (Marielle Heller, 2015)
USA. Duración: 102 min. Guión: Marielle Heller Música: Nate Heller Fotografía: Brandon Trost Productora: Caviar Films / Cold Iron Pictures Género: Drama
Reparto: Bel Powley, Alexander Skarsgard, Kristen Wiig, Christopher Meloni, Margarita Levieva, Madeleine Waters, Abby Wait, Quinn Nagle, Austin Lyon, Miranda Bailey, Natalie Stephany Aguilar
Sinopsis: San Francisco, años 70. Minnie Goetze (Bel Powley) es una chica de 15 años que aspira a ser artista de cómics. Con una insaciable curiosidad por el mundo que le rodea, es una adolescente bastante típica, pero con un despertar sexual algo complicado, ya que decide que sea el novio de su madre quien la desvirgue.
Contundente ópera prima de la directora, guionista y actriz Marielle Heller. Una historia de iniciación repleta de frescura que recrea magníficamente los kitsch años setenta contraculturales. Minnie está influida por el cómic underground americano, así que algunos dibujos cobrarán vida mezclándose con la imagen real, decorando el estrepitoso despertar de los sentidos de la joven, sobresalientemente encarnada por la aniñada Bel Powley, una actriz británica que, no teman, había sobrepasado los veinte años cuando interpretó su personaje. Todo destaca en esta película, otro clavo en la tumba para aquellos que se quejan de que las carteleras están repletas de cintas anodinas. Lenguaje directo, historia salvaje y la inevitable lección moral que cabe esperar pero que no empaña esta historia inusual. Por cierto Monroe, el objeto de deseo e iniciador sexual de Minnie, está interpretado por el sueco Alexander Skarsgård, el próximo Tarzán cinematográfico.
LA CALLE DE LA AMARGURA (Arturo Ripstein, 2015)
México / España. Duración: 99 min. Guión: Paz Alicia Garciadiego Fotografía: Alejandro Cantú (B&W) Productora: Productora 35 / Wanda Visión / Equipment & Film Design / Cinema Maquina / Alebrije Cine y Video Género: Drama
Reparto: Patricia Reyes Spíndola, Nora Velázquez, Silvia Pasquel, Arcelia Ramírez, Alejandro Suárez, Emoé de la Parra, Greta Cervantes, Alberto Estrella, Eligio Meléndez
Sinopsis: De madrugada, dos putas de mediana edad vuelven a sus cuchitriles. No están cansadas de trabajar. Están cansadas de no hacerlo. Una tiene problemas con una hija adolescente y un marido travestido. La otra tiene que enfrentarse a la soledad. Pero esa noche van a ir a celebrar la victoria en el ring de dos luchadores enanos. En el hotel, para desvalijar a los hombres, los narcotizan. Pero están tan asustadas y confusas que cometen toda clase de errores.
Tras inaugurar el Festival de Cine de Gijón se estrena este melodrama mexicano habitado por putas viejas y luchadores enmascarados enanos (o liliputienses, como especifica uno de ellos), fotografiado en un maravilloso blanco y negro repleto de grises. Pura orfebrería visual y todo un homenaje al cine mexicano, excesivo ya desde sus inicios, en su retrato de la miseria y la canallesca, aunque manteniendo la distancia con los personajes y añadiendo gotas de ironía y humor. Un fatalismo que puede recordar al que destilaban los personajes de Los olvidados (1950), y es que no en vano, Ripstein fue amigo personal de Luis Buñuel, iniciando sus pinitos en el cine trabajando para él. Incluso el cartel parece basarse en los clásicos, muchos de ellos ilustrados por Clavé. Poética de la sordidez donde las prostitutas son llamadas ‘sexo servidoras’ con la tragedia y el fatalismo tan caro a una cultura mexicana que escoge convivir con la muerte en su fiesta de difuntos.
‘Vienes, nos echamos unos tragos y odiamos a todo y a todos’.
Se rueda: Expedicionarios. Explore the Darkness
Las cinco reglas de la exploración urbana:
# 1. No ser visto al entrar
# 2. No forzar un acceso
# 3. No robar
# 4. No revelar la ubicación
# 5. No ser visto al salir
¿Entrarías en un edificio abandonado marcado por un pasado de horror?
¿Te embarcarías en una aterradora aventura para salvar a un amigo?
¿Crees qué en la oscuridad y las tinieblas hay algo más?
Todo esto y mucho más plantea Expedicionarios. Explore the Darkness, una película de horror y aventuras, protagonizada por exploradores urbanos. Pero dejemos que sea su director el que cuente su proyecto, F. Carlos Campillos:
“Expedicionarios es una película de terror y aventuras ‘como las de antes’. En el terror, porqué como en aquellas películas de los años 70, primaba antes crear una atmósfera y como último recurso el susto fácil. En el cine de aventuras, porqué en aquellas maravillosas películas de los años 40 y 50, la aventura no era un simple espectáculo vacío. La aventura era la amistad, los valores, perseguir una utopía sin leyes.
También queremos romper con el cine de terror español de estos últimos años, que no es más que una fotocopia del americano. Pensamos que en España tenemos una Historia y cultura propias muy rica, única, que por sí sola es suficientemente atractiva.
Con la experiencia ganada en el mundo del documental, del cual provengo, la idea es rodar con poco equipo técnico, que nos permita filmar con agilidad, sin estar atados a las restricciones y ataduras habituales de un rodaje. Pensamos que el cine es movimiento, y además nos encantaría experimentar, intentar no hacer lo habitual.
Pero a pesar de todo lo que aquí menciono, nuestra idea no es filmar un Mockmumentary (falso documental), sino con la elegancia de directores de género, hoy considerados maestros, como Terence Fisher, o John Carpenter.
Otro de los elementos que más nos atrajo del guión fue integrar una afición muy desconocida como el Urbex, o la exploración de lugares abandonados. Tema que conozco bien, ya que estuve filmando durante 2 años una película documental en 5 países de Europa, siguiendo a los exploradores urbanos. Por desgracia, en el cine se ha tocado poco y mal, de manera muy superficial, sin llegar a las motivaciones de estos modernos exploradores. Además, estos lugares tienen una luz y sonidos únicos, que los hacen muy especiales. Captar toda esa magia es una de nuestras ideas.
En el apartado fotográfico nuestros referentes son la nómina de excepcionales directores de fotografía con los cuales contó la Hammer: Arthur Grant, Michael Reed o Jack Asher. La utilización expresionista de las sombras. Sus colores no realistas.
La música, apoyada por la atmósfera sonora, ha de transportar al espectador a otro mundo, el de la exploración urbana. La película ha de ser un viaje para el espectador, que una vez lo atrapa, no le deja respirar hasta que aparezcan los títulos de crédito finales.
Gran parte del presupuesto se ha conseguido gracias a patrocinadores e inversores privados. Llevamos dos meses de campaña, y el próximo mes de Diciembre iniciamos el crowfunding en Indiegogo para conseguir el poco dinero que nos falta para comenzar a rodar».
F. Carlos Campillos. Director de EXPEDICIONARIOS Explore the darkness
SINOPSIS:
Sebastián Mateus (Rondador Nocturno), explorador urbano de renombre, recibe la inesperada visita de Blanca, quien le pide ayuda para rescatar a su hermano, antiguo compañero de Sebastián, atrapado en un edificio al que sólo alguien como él es capaz de acceder.Tras una larga y amarga separación, Sebastián reunirá y liderará por última vez al mejor grupo de Urbex (Exploración Urbana) en Europa
http://l.facebook.com/l/-AQEMkBktAQFC2ByRTKAmtMstDnET_JZgDjGGIi3Hw_FZSQ/expedicionariosmovie.com/
Amor Tóxico, lo último de Norberto Ramos, se estrena en SEFF
Amor Tóxico, la nueva comedia no tan romántica del director independiente Norberto Ramos del Val (Summertime, Faraday) se estrenará en la sección Resistencias del SEFF, el Festival de Cine Europeo de Sevilla, cuya duodécima edición tendrá lugar del 6 al 14 de noviembre de 2015. Protagonizada por Ann Perelló (Otel-lo) y Edu Ferrés (La Final, Faraday), esta pesimista comedia narra la primera e incómoda cita de dos jóvenes un tanto peculiares, mostrando una desesperanzada e incluso terrorífica visión sobre las relaciones humanas en la actualidad. Así, el director carga contra la epidemia del “distanciamiento irónico” tras el que se protegen cada vez más y más personas, “incapaces de vivir la vida de verdad”. Se trata de la primera película confirmada para la sección Resistencias, un apartado del festival que apuesta por el cine español “más estimulante y combativo”, como señalan desde la organización de un evento “comprometido con la producción cinematográfica independiente española”. Asimismo, el premio de esta sección está otorgado por un jurado FIPRESCI.
Como avance del filme ahora se presenta el videoclip del tema “Starless”, una versión del clásico de los King Crimson grabada para la banda sonora de la película por el músico Caballero Reynaldo y que puede visualizarse en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=Tdp23LzBxd8 Caballero Reynaldo es un artista que en los últimos tiempos ha enfocado su carrera a reescribir el cancionero de grupos tan diversos como Zappa, Motörhead, King Crimson o Yes, y aporta a la película varias más de sus versiones.
La cinta, con vocación de película generacional y escrita por los guionistas Pablo Vázquez y Toni Junyent, narra la histora de Toni (Edu Ferrés), un chico de unos veintipocos años, ni más guapo ni más feo que otros, que no comprende a las mujeres. Se esfuerza por quedar con ellas de todas las formas posibles, pero sólo obtiene desencuentros que no hacen más que subrayar su fragilidad y lo solo que está en el mundo. Pero las cosas van a cambiar cuando conozca por Internet a Irene (Ann Perelló, premio mejor actriz en el European Independent Film Festival de París), una mujer de armas tomar que se lo va a hacer pasar muy mal durante una noche terrible, imprevisible y progresivamente irrespirable. Irene cambiará de ángel a demonio constantemente, mostrándose a ratos como una chica chispeante y encantadora, y en otros momentos como una desquiciada que le va a hacer sudar sangre y que desmontará todos sus prejuicios e ideas preconcebidas sobre las mujeres. Todo ello en la que va a ser la peor cita de su vida, entre las angostas paredes de un bar semidesierto, con las nada agradables interferencias de un camarero entrometido (Daniel Castro), una ex violenta, el enloquecido novio de ésta y la atónita mirada de un grupo de clientes asustados.
Tras varios años en el circuito del cortometraje en 35mm con varios cortos de éxito en la década de los 90, el director Norberto Ramos del Val consiguió estrenarse en el largometraje en el 2004 con Muertos Comunes, thriller protagonizado por Javier Albalá y Ernesto Alterio, que inauguró el Festival de Cine Mediterráneo de Montpellier y pasó después por el Festival de Málaga entre otros. En 2009 publicó su pionero serial web Hienas y dos años después filmó El último fin de semana, un thriller con tintes fantásticos protagonizado por Irene Rubio, Alba Messa y Marian Aguilera, con el que consigue buenas críticas y pasa por festivales internacionales como el Buenos Aires Rojo Sangre o el BUTFF de Breda. Fue en 2012 cuando produjo y dirigió Summertime, la película española más rentable de aquel año, protagonizada por Ana Rujas y Alba Messa, que recibió críticas muy favorables en revistas especializadas y pasó por festivales como el Cineuropa o el Fancine de Málaga. Al año siguiente, tras diversos proyectos como la serie web Obi o un videoblog para Fotogramas, volvió al largo con Faraday, comedia fantástica protagonizada por Javier Bódalo y Diana Gómez, que se estrenó en el Festival de Sitges en la sección Nuevas Visiones.
King Kong, Godzilla y otros míticos monstruos gigantes unidos en una nueva franquicia
KONG: SKULL ISLAND confirmada para 2017, GODZILLA 2 para 2018, GODZILLA VS. KONG para 2020
Tras el éxito de Legendary y Warner Bros. Pictures en 2014 con la reinvención mundial de la franquicia Godzilla, las compañías se han unido para crear de manera conjunta una nueva y épica franquicia cinematográfica. Los todopoderosos monstruos se convierten en importantes héroes para una nueva generación, revelando una mitología que une a Godzilla y el King Kong de Legendary en un ecosistema de otras súper-especies de gigantes, tanto clásicas como nuevas. Monarch, la organización humana que descubrió a Godzilla en la película de 2014, ampliará su misión a través de múltiples estrenos.
La continuación de la reinvención de monstruos fue anunciada por el director ejecutivo de Legendary, Thomas Tull, y Kevin Tsujihara, presidente y director ejecutivo de Warner Bros. El trío inicial de películas es el siguiente: KONG: SKULL ISLAND en 2017; GODZILLA 2 en 2018; y más adelante, GODZILLA VS. KONG, que llegará a los cines en 2020. Mientras que Legendary mantiene su nuevo hogar en Universal Pictures, las películas de GODZILLA permanecen en colaboración con Warner Bros., que ahora también distribuye KONG como parte de esta franquicia. La producción de KONG: SKULL ISLAND comienza el 19 de octubre.
Warner Bros. y Legendary anunciaron Godzilla en mayo de 2014 y acordaron estrenar Godzilla 2 el 8 de junio de 2018. La organización humana Monarch está presente en ambas películas. Poco después del acuerdo entre Legendary y NBC Universal, Legendary adquirió los derechos sobre los personajes clásicos adicionales a partir del universo Godzilla de Toho, incluyendo a Rodan, Mothra y el Rey Ghidorah. Esto sentó las bases para desarrollar una franquicia centrada alrededor de Monarch y anclada por Godzilla, King Kong y otras criaturas famosas.
Cuando Legendary anunció las películas centradas en Godzilla y Kong, los fans de todo el mundo supusieron que estos dos personajes se encontrarían algún día en la misma película. Los clásicos monstruos de Toho incluyendo al Rey Ghidorah, Mothra y Rodan, tal y como se anunció en Comic-Con 2014, podrían en adelante unirse también al panteón del caótico monstruo gigante de Legendary. “El público reaccionó de verdad ante Godzilla” -declaró Tull- “Hoy, me emociona revelar que la película es solo el principio de un nuevo y épico universo de entretenimiento. Como fan de toda la vida de estos personajes, siempre he querido ver el enfrentamiento definitivo, y hoy estamos encantados de anunciar esto y más”.
“Trabajando con nuestros socios en Legendary, disfrutamos de un enorme éxito creativo y comercial con Godzilla” dijo Tsujihara. “Es genial poder retomar estos personajes y ayudar a crear una franquicia con tantas posibilidades creativas para los productores cinematográficos. Los fans adoran estas grandes y mundiales películas icónicas y no se podría haber hecho de mejor forma”.
Sobre las Producciones:
KONG: SKULL ISLAND está protagonizada por Tom Hiddleston, Sam Jackson, Brie Larson, John Goodman, Tian Jing, Corey Hawkins, Jason Mitchell, John Ortiz, Shea Whigham y Toby Kebbell. Está dirigida por Jordan Vogt-Roberts y escrita por Max Borenstein, John Gatins, Dan Gilroy y Derek Connolly. KONG: SKULL ISLAND sumergirá por completo al público en el misterioso y peligroso hogar del rey de los simios cuando un equipo de exploradores se aventura en las profundidades de la traicionera y primordial isla. Thomas Tull, de Legendary, y Jon Jashni producirán. Warner Bros. distribuirá esta película en 3D e IMAX 3D el 10 de marzo de 2017.
GODZILLA 2 será escrita por Max Borenstein y dirigida por Gareth Edwards. Legendary produce con Mary Parent y Alex Garcia es el productor ejecutivo. El estreno de la película está previsto para el 8 de junio de 2018 por Warner Bros.
GODZILLA VS. KONG se estrenará en 2020.
‘Stop Over in Hell’: Víctor Matellano apuesta por el western
Víctor Matellano sigue imparable con el cine de género tras Wax y Vampyres, apostando en esta ocasión por el western. Como siempre, desde Proyecto Naschy le deseamos toda la suerte con este nuevo proyecto.
El western regresa al cine español. En décadas pasadas se llegaron a rodar en España centenares de películas de vaqueros, indios y pistoleros, films producidos desde aquí en solitario o con la participación de otros países europeos, que supusieron un gran éxito.
Stop Over in Hell es el título provisional del western cuyo rodaje ha comenzado, producido por Andrés Acevedo para las productoras La bala que dobló la esquina y Parada en el Infierno A.I.E. Se trata de la tercera película de ficción dirigida por Víctor Matellano, contando en esta ocasión con un reparto que incluye a uno de los padres del eurowestern, el actor y director Enzo G. Castellari, autor de la mítica Keoma, y mentor de Quentin Tarantino.
El rodaje de Stop Over in Hell ha sido presentado en el Almería Western Film Festival que se celebra en Tabernas, el único europeo de su especialidad.
La película, rodada en inglés y escrita por Juan Gabriel García y Antonio Durán junto al propio Matellano, centra su argumento en el asalto de un cargamento de oro. Será un planteamiento moderno y actualizado de los viejos mitos del cine del oeste, sin escatimar acción, violencia y gran tensión.
Junto a Castellari, el reparto de carácter internacional incluye a Tania Watson, Pablo Scola, Veki Velilla, Denis Rafter, Maarten Dannenberg, Armando Buika, Víctor Vidal Tábata Cerezo o Andrea Bronston, hija del mítico productor Samuel Bronston. También participaciones especiales en papeles destacados de Manuel Bandera, Nadia de Santiago, Ramón Langa o Guillermo Montesinos.
En la ilustre nómina de técnicos, destacar la participación en los efectos especiales de Colin Arthur, autor de los efectos de La historia interminable o el western La leyenda de Bill Doolin. También de un clásico de la decoración western, José Luis Galicia, artífice de Por un puñado de dólares o Las petroleras, aquí como Art Consultant.
A pesar del carácter de los anteriores largometrajes de ficción de Matellano, Wax y Vampyres, en esta ocasión el realizador se aparta del género fantástico y de terror, siendo este proyecto un western moderno pero con las claves propias del género.
Stop Over in Hell se rueda íntegramente en España, como tiempos atrás hiciese Sergio Leone, en localizaciones de Manzanares el Real, Titulcia, Almería, Granada y, especialmente, en un decorado construido en Colmenar Viejo, lugar de rodaje de westerns míticos como El bueno, el feo y el malo de Leone o Django de Corbucci.
Facebook: https://www.facebook.com/stopoverinhell
Twitter @StopOverInHell
Primeras imágenes de ‘Cien años de perdón’ el nuevo thriller de Daniel Calparsoro
CIEN AÑOS DE PERDÓN, una producción de Vaca Films y Morena Films para Telecinco Cinema dirigida por Daniel Calparsoro presenta sus primeras imágenes. Los responsables de El Niño y Celda 211 -títulos con una gran acogida de público y crítica- han reunido en este thriller a un extraordinario elenco en el que destacan Luis Tosar (El Desconocido, El Niño), Raúl Arévalo (La Isla Mínima), José Coronado (No habrá paz para los malvados, El Príncipe), Patricia Vico (Rabia, Hospital Central), Marian Álvarez (La Herida) y los actores argentinos Rodrigo de la Serna (Diarios de Motocicleta), Joaquín Furriel (Entre Caníbales) y Luciano Cáceres (Carne de Neón). Twenty Century Fox estrenará la película en cines a principios de 2016.
Daniel Calparsoro vuelve a la gran pantalla con un guión escrito por Jorge Guerricaechevarría. Para su director, CIEN AÑOS DE PERDÓN “es uno de los guiones más entretenidos y a la vez más comprometidos. Es un thriller de robos y una historia de amistad y gente al límite. Una película de alto voltaje con una rica galería de personajes de todos los ámbitos sociales donde el puro entretenimiento da paso a una reflexión más profunda sobre la condición humana”.
Sinopsis: Una mañana lluviosa. Seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y el enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, El Uruguayo y El Gallego. Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?
Sitges 2015: ‘Parasyte’
PARASYTE (Kiseijuu, Takashi Yamazaki)
Esta cinta, dividida en dos partes, está basada en un popular manga de horror y ciencia ficción ilustrado por Hitoshi Iwaaki, que ya fue adaptado anteriormente en forma de anime. Narra una invasión ¿alienígena? de la Humanidad por medio de una especie de orugas que se adueñan de los cuerpos que parasitan introduciéndose en su cerebro por los diferentes orificios de la cabeza: nariz, orejas… pero a nuestro apocado protagonista Shin’Ichi (Shôta Sometani) el parásito, de nombre Migi, se le adueñará de la mano derecha, produciéndose la particularidad de que ambos convivirán compartiendo cuerpo.
Relatada en clave de comedia, aunque mezclando drama y terror, Parasyte es un buen divertimento que combina momentos divertidos junto al más desorbitado gore, ya que una vez toman el mando de un humano, los parásitos deben alimentarse de carne humana. Shôta Sometani, encarnando una especie de Peter Parker, muestra otra vez su capacidad para la comedia, cualidad que ya pudimos comprobar recientemente con su trabajo en Wood Job! (Shinobu Yaguchi, 2014), cinta que obtuvo el premio del público en la última edición de las Nits de Cinema Oriental de Vic.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 16 de octubre *
SLOW WEST (John McLean)
My name is john Ford, I make westerns. Todo el mundo conoce esta concisa autopresentación del genial cineasta, escueta y contundente. Decir Western es pensar en Jonh Ford, porque casi todas las claves del género nacen en él y los mejores personajes, también. Ford es el padre de los arquetipos, a los que capturó en
memorables escenas que darían para hacer toda una tesis sobre qué es el cine. Uno de los más memorables (y de los más queridos por mí) es el tío Ethan de Centauros del desierto (me gusta mucho más el poético título en español que el original en inglés). Ethan Edwards (de otro modo, John Wayne) es el solitario, el outsider que no pertenece a ningún grupo, con cierto toque de perdedor (estuvo en la batalla de El Álamo), pero que será vital en la reconstrucción del hogar, de un hogar del que nuevamente quedará ausente porque él no puede echar raíces, sólo actuar como catalizador y luego partir (ese emocionante plano final). Elegir un sólo momento del filme es casi un sacrilegio, pero quería hacer hincapié en uno de los más emblemáticos: aquel en el que Wayne alza al vuelo a Nathalie Wood (su sobrina raptada en la ficción) y vence su primer impulso (el mejor indio es el indio muerto y ella ya es casi una india) para acabar abrazándola tiernamente. Ahí está la redención del héroe, o mejor del antihéroe, y uno de los elementos más relevantes del relato.
Encabezar un artículo sobre Slow West hablando de Ford puede inducir a pensar que hemos elevado excesivamente el listón, pero es que la película de John Maclean es fiel a los cánones del género (para algunos hasta demasiado) y Fassbender se resuelve excelentemente en la encarnación de un personaje que en otro tiempo habría sido encargado a Wayne. Por otra parte Slow West comparte con Centauros su estructura de viaje de iniciación, de camino hacia el crecimiento de los personajes, y de historia de redención (con una interesante vuelta de tuerca en su final). El título se le
ajusta a la película como un guante, porque vamos a encontrarnos ante un fresco que retrata el Oeste tomándose su tiempo, como si nos condujera a cámara lenta (sin usar ese recurso, no se me asusten) hacia un entorno mitológico poblado de seres casi fantasmales. Y a esta humilde comentarista le ha venido a la mente Dead Man, el clásico de culto de Jim Jarmusch, por ese abanico de personajes extravagantes, esas charlas en campamentos surreales y esa atmósfera casi onírica que se sostiene durante todo el filme .
Slow West tiene mucho de crepuscular, pero a la vez también de amanecer, porque después de todo nuestra mirada, pese a la voz en off de Silas (Fassbender), se vuelve cómplice de la de Jay, el adolescente escocés que ha cruzado medio mundo para recuperar a su amada, encarnado por Kodi Smit-McPhee (el niño de The Road que ya no es tan niño y empieza a perfilarse como promesa). Él es el noble, por nacimiento y por actitud, que es capaz de apreciar el lado bello de las cosas, por eso ante ese desfile de los rostros y tipos que pueblan el Oeste y que, como decíamos, se presentan como en un desfile sonámbulo, sólo él conserva la esperanza en su mirar. Jay es el héroe romántico en el sentido estricto del término quien, análogamente a lo que ocurre con Alférez Cristoph Rilke (nos referimos al protagonista del relato de Rilke), convierte Slow West en una canción de amor y de muerte de la que saldremos redimidos igual que el personaje interpretado por Fassbender. Podríamos decir que Slow West es una balada a la esperanza dentro del crepúsculo, que nos reconforta llenándonos de dulce melancolía.
¿Está esta cinta realmente en la órbita del fantástico tal como se nos presenta en el Festival de Sitges? Ya no sé qué respuesta dar a esta pregunta, más que pronunciar un titubeante tal vez (por su atmósfera onírica y sus personajes sonámbulos), cada vez veo menos claro cuáles son los contornos de los géneros. Lo que sí sé es que Slow West es un buen filme que no nos deja indiferentes tras su visionado.
Sitges 2015: ‘Slow West’ y ‘Hellions’. De órbitas lejanas y fantástico
SLOW WEST (John McLean)
My name is john Ford, i make westerns. Todo el mundo conoce esta concisa autopresentación del genial cineasta, escueta y contundente. Decir Western es pensar en Jonh Ford, porque casi todas las claves del género nacen en él y los mejores personajes, también. Ford es el padre de los arquetipos, a los que capturó en
memorables escenas que darían para hacer toda una tesis sobre qué es el cine. Uno de los más memorables (y de los más queridos por mí) es el tío Ethan de Centauros del desierto (me gusta mucho más el poético título en español que el original en inglés). Ethan Edwards (de otro modo, John Wayne) es el solitario, el outsider que no pertenece a ningún grupo, con cierto toque de perdedor (estuvo en la batalla de El Álamo), pero que será vital en la reconstrucción del hogar, de un hogar del que nuevamente quedará ausente porque él no puede echar raíces, sólo actuar como catalizador y luego partir (ese emocionante plano final). Elegir un sólo momento del filme es casi un sacrilegio, pero quería hacer hincapié en uno de los más emblemáticos: aquel en el que Wayne alza al vuelo a Nathalie Wood (su sobrina raptada en la ficción) y vence su primer impulso (el mejor indio es el indio muerto y ella ya es casi una india) para acabar abrazándola tiernamente. Ahí está la redención del héroe, o mejor del antihéroe, y uno de los elementos más relevantes del relato.
Encabezar un artículo sobre Slow West hablando de Ford puede inducir a pensar que hemos elevado excesivamente el listón, pero es que la película de John Maclean es fiel a los cánones del género (para algunos hasta demasiado) y Fassbender se resuelve excelentemente en la encarnación de un personaje que en otro tiempo habría sido encargado a Wayne. Por otra parte Slow West comparte con Centauros su estructura de viaje de iniciación, de camino hacia el crecimiento de los personajes, y de historia de redención (con una interesante vuelta de tuerca en su final). El título se le
ajusta a la película como un guante, porque vamos a encontrarnos ante un fresco que retrata el Oeste tomándose su tiempo, como si nos condujera a cámara lenta (sin usar ese recurso, no se me asusten) hacia un entorno mitológico poblado de seres casi fantasmales. Y a esta humilde comentarista le ha venido a la mente Dead Man, el clásico de culto de Jim Jarmusch, por ese abanico de personajes extravagantes, esas charlas en campamentos surreales y esa atmósfera casi onírica que se sostiene durante todo el filme .
Slow West tiene mucho de crepuscular, pero a la vez también de amanecer, porque después de todo nuestra mirada, pese a la voz en off de Silas (Fassbender), se vuelve cómplice de la de Jay, el adolescente escocés que ha cruzado medio mundo para recuperar a su amada, encarnado por Kodi Smit-McPhee (el niño de The Road que ya no es tan niño y empieza a perfilarse como promesa). Él es el noble, por nacimiento y por actitud, que es capaz de apreciar el lado bello de las cosas, por eso ante ese desfile de los rostros y tipos que pueblan el Oeste y que, como decíamos, se presentan como en un desfile sonámbulo, sólo él conserva la esperanza en su mirar. Jay es el héroe romántico en el sentido estricto del término quien, análogamente a lo que ocurre con Alférez Cristoph Rilke (nos referimos al protagonista del relato de Rilke), convierte Slow West en una canción de amor y de muerte de la que saldremos redimidos igual que el personaje interpretado por Fassbender. Podríamos decir que Slow West es una balada a la esperanza dentro del crepúsculo, que nos reconforta llenándonos de dulce melancolía.
¿Está esta cinta realmente en la órbita del fantástico tal como se nos presenta en el Festival de Sitges? Ya no sé qué respuesta dar a esta pregunta, más que pronunciar un titubeante tal vez (por su atmósfera onírica y sus personajes sonámbulos), cada vez veo menos claro cuáles son los contornos de los géneros. Lo que sí sé es que Slow West es un buen filme que no nos deja indiferentes tras su visionado.
HELLIONS (Bruce McDonald)
Lo que comienza como otra rutinaria cinta de terror con la festividad de Halloween como escenario, termina siendo una sorprendente pesadilla lisérgica. Un ejercicio de puro terror enmarcado en el más perfecto American Gothic. Un mal viaje en el que lo de menos es su argumento, y lo primordial la atmósfera, que consigue transmitir inquietud mediante el buen manejo de diferentes elementos como el sonido, la música, y sobre todo la luz, que desde la tarde al ocaso de una luna de sangre, juega con los colores consiguiendo trasmitir una atmósfera irreal a esta pequeña pieza de artesanía.
La acción, situada tal y como se ha comentado en Halloween, está protagonizada por la joven Chloe Rose, actriz que realiza un soberbio solo de interpretación enfrentándose a los diferentes miedos que la acosarán durante tan especial noche, especialmente unos siniestros niños, pero también sangrientas visiones. El filme también cuenta con Robert Patrick, que ustedes recordarán como el frío T-1000 de Terminator 2 (Terminator 2: Judgment Day, James Cameron, 1991) y Rossif Sutherland hijo, efectivamente, de Donald Sutherland y medio hermano de Kiefer en el papel de médico. En cuanto a Bruce McDonald, su prolífico director, ya pudo disfrutarse de su talento en Sitges durante la edición de 2009, cuando se proyectó Pontypool (2008),
En Hellions se entra o no se entra, pero sin duda no dejará indiferente al espectador. Una de las piezas interesantes de puro género que se han podido ver durante esta edición del festival aunque fuera de competición y relegada a la sección Panorama Fantàstic.
Sitges 2015: ‘Cop car’, ‘Strangerland’ y ‘Stung’
STRANGERLAND (Kim Farrant)
El cine australiano, tan caro de ver en nuestras pantallas, tiene siempre un punto de enigmático. Quizás porque la fiereza de algunos de sus paisajes hace nacer la convicción de que lo telúrico influye determinantemente en nuestra existencia. Picnic at The Hanging Rock sería uno de sus máximos ejemplos. Tampoco son pocas las cintas que manifiestan una especie de nihilismo fatigado, como si estuviera quemado por el sol, y que da pie a atmósferas pesadillescas cercanas al esperpento. Pensamos por ejemplo en Wake in fright, la pieza de culto dirigida por Ted Kotcheff . Y, además, siempre hay latente en el fondo una pugna entre el puritanismo y la voluptuosidad.
No he citado esos dos clásicos por casualidad, en Strangerland (el relato sobre unos padres, Catherine y Matthew, que ven con terror como sus dos hijos adolescentes han desaparecido en el desierto en plena tormenta de arena), está presente tanto el enigma, el peso de lo telúrico, como la atmósfera de pesadilla.
Estamos en el outback, el interior remoto y árido de Australia. Una tierra abonada para la proliferación de leyendas sobre deidades oscuras que pueden castigar a los hombres si no se las conjura. La debutante Kim Farrant sabe dónde poner la cámara para transmitirnos la credibilidad que el paisaje concede a esas supersticiones. Tanto es así que en sus manos la árida naturaleza que envuelve al relato juega como un personaje más. Un personaje que interactúa con los demás llevándoles a mantener conductas extremas, que los situa en el borde de la enajenación. Especialmente a Catherin, la madre doliente impecablemente interpretada por Nicole Kidman (su trabajo es de lo mejor del filme) que llegará a internarse ella misma en el desierto para volver al pueblo con el atavío de Lady Godiva, una escena de gran fuerza visual. Del retrato de la naturaleza cabe destacar también un plano aéreo que muestra cenitalmente la sinuosidad del cañón, una sinuosidad que nos desasosiega y a la vez nos seduce como el abismo puede llegar a atraernos.
Los montes parecen replegarse sobre sí mismos convirtiéndose en una espiral petrificada. Y la espiral es el símbolo por naturaleza para expresar la evolución del universo, para designar las formas cósmicas en lo que tienen de creadoras, pero también de destructoras. Se trata además de un símbolo que nos remite a la simbología de la serpiente (los montes del plano citado, de hecho, emulan a una serpiente enroscada). La serpiente designa a la energía a la fuerza pura y sola, al poder ciego de la naturaleza que pervive a costa de los individuos. Es vista, también, como el principio de la tentación y así se vincula a la sexualidad. No es casualidad, pues, que uno de los personajes (el patinador que mantiene relaciones con Lily, la adolescente desaparecida) lleve tatuada una serpiente. En esa tierra-serpiente la sexualidad exuberante de Lily se desboca todavía más, mientras que su padre (principio represor) parece extremar más aún su puritanismo. El choque de trenes es inevitable. Un choque que desestabilizará todo el entorno familiar y que será el detonante del drama.
Strangerland es una ópera prima ambiciosa que mezcla el drama familiar con el thriller psicológico y el relato de misterio. Ya hemos celebrado el trabajo de su protagonista, también Joseph Fiennes, en le papel de marido, le da perfectamente la réplica. Pero esta cinta australiana no es sólo una obra de actores, brilla con luz propia la fotografía de P.J. Dillon que es la que permite a Farrant crear esa atmósfera fatalista que respira toda la cinta. Una película abrasada por el sol, incómoda, que nos contagia su aridez, su asfixia. Pero también enigmática y fascinante. En suma, un filme que augura a su directora una prometedora carrera.
STUNG (Benni Diez)
La picadura (Stung) a la que hace referencia el título del filme es la que propinan las descomunales avispas mutantes que persiguen a los protagonistas del filme, Paul (Matt O’Leary) y Julie (Jessica Cook), empleado y jefa de un servició de catering durante la velada que organizan en una elegante mansión campestre. Un soplo, sino de originalidad, al menos de aire fresco ante los habituales y algo cansinos zombis e infectados. Aunque solo un poco, ya que a pesar de introducir bastante humor, la fórmula del filme se consume pronto y comienza a desinflarse tras la primera hora. Y eso que la historia recurre a la tensión sexual entre sus protagonistas y a cierta crítica social. Pero ni por esas.
Efectos especiales apañados con algunas secuencias pringosas y la siempre agradecida presencia de Lance Henriksen en esta coproducción entre Estados Unidos y Alemania, desigual ópera prima del alemán Benni Diez, un técnico especialista de efectos visuales y de animación con compañía propia aquí metido a director. Eso sí, cabe destacar la química y simpatía de su pareja protagonista y un tono general agradable.
COP CAR (Jon Watts)
Dos niños que han escapado de su hogar, encuentran un coche de policía abandonado que convertirán en su juguete. Pero el vehículo tiene dueño y su propietario, el sheriff Kretzer, que había salido a deshacerse de un cadáver, quiere que se lo devuelvan.
Este es el imponente punto de partida de este thriller perfectamente calibrado con unos ligeros toques de humor que no subvierten su pureza. Destaca en su narración la importancia del sonido, protagonista en un entorno desierto como es el que forma el escenario del filme, así como la actuación de los cinco personajes que conforman el reparto del filme, en especial los dos niños (James Freedson-Jackson y Hays Wellford), que lejos de resultar repelentes realizan un buen trabajo, recayendo sobre ellos el grueso del buen resultado artístico de la cinta; y el policía corrupto interpretado por un frío Kevin Bacon. Los tres protagonistas del juego que el azar convertirá en mortal.
Su director Jon Watts, que debutó el pasado año con Clown, filme en el que Eli Roth interpretaba a Frowny, el payaso asesino, será el responsable del nuevo reebot de Spider-man, que se estrenará en 2017.
Sitges 2015: ‘Maggie’, ‘Bound to Vengeance’ y ‘German Angst’
MAGGIE (Henry Hobson, 2015)
Esta nueva incursión en el popular, y quizás un tanto manido, universo zombie, tiene la novedad de que el peso de la historia recae en Maggie, una adolescente infectada, y su lento proceso de transformación a devorador de vivos, momento en el que los familiares deben llevar al infectado a cuarentena, que no es otra cosa que a practicarles la eutanasia. Y ahí está la baza de Maggie: ya que el filme profundiza en la angustia que sufre tanto la protagonista como su familia ante un hecho irremediable, mostrando la vida pretendidamente normal que quieren llevar, pero que continuamente les recuerda el avance del mal, así como el rechazo ante los infectados y la tortura del padre que debe escoger qué será lo mejor para su hija, que también vive una historia de amor sin esperanza.
La pérdida de personalidad, la muerte anunciada, la eutanasia, nos lleva a una lectura de la historia en la que los zombies tan solo son una excusa para preguntas más profundas sobre la propia existencia y la pérdida de la identidad. Una desoladora historia en un paisaje apocalíptico, gris en el que no hay lugar para la esperanza.
El filme se desarrolla con un ritmo pausado. A veces demasiado, brillando la actuación de un contenido y creíble Arnold Schwarzenegger y la de la protagonista Abigail Breslin, que a pesar de su juventud tiene una abultada carrera a sus espaldas, con un anterior encontronazo con los muertos vivientes en Zombieland (Ruben Fleischer, 2009).
Es de agradecer que ante tanto fantástico mainstream, orbital o con lectura a lo Noves Visions, la doble sesión Midnight Extreme que se nos ofreció ayer, nos proporcionara dos productos de lo más apetecibles pero que, lamentablemente pasarán desapercibidos al ser ofrecidos en un horario prohibitivo:
BOUND TO VENGEANCE (José Manuel Cravioto)
Un rape&revenge en toda regla coproducido entre Estados Unidos y México que va directo al hueso desde el minuto cero, ofreciendo otra vuelta de tuerca a este cruel subgénero pero sin deleitarse, como tiende a suceder en otros títulos, en los imaginativos modos de venganza, narrando de una forma elegante los antecedentes de la historia y dejando que descubramos, junto a la protagonista, a los culpables de su prolongado cautiverio. Manteniendo la intriga en todo momento y ofreciendo al espectador giros, volteretas e incluso algún salto mortal con un punto de perversión disfrutable si se disculpan las situaciones ilógicas y previsibles. Un buena actuación de su protagonista, la rusa Tina Ivlev, que como pueden imaginarse se pasa gran parte del metraje sufriendo, tanto en el papel de víctima como en el de verdugo. Por su parte, José Manuel Cravioto, su director, debuta en la pantalla grande con esta cinta.
GERMAN ANGST (Jörg Buttgereit, Michal Kosakowski y Andreas Marschall)
Cinta de episodios que reúne a tres talentos extremos del cine alemán, Jörg Buttgereit, Michal Kosakowski y Andreas Marschall, que nos ofrecen tres historias repletas de sangre, sexo y transgresión. De Büttgereit hay poco que podamos añadir más. De hecho ya le entrevistamos y pueden leer todas sus impresiones sobre su obra, incluido lo que pudo declarar en aquel momento sobre su German Angst, en este enlace. Los otros dos directores tienen cintas realmente interesantes en su filmografía, como Tears of Kali y Zero Killed, aunque ciertamente son más desconocidos para el aficionado español.
En todo caso el resultado obtenido con la mezcla de estos tres talentos es de lo más interesante. Paradójicamente Final Girl, el episodio de Büttgereit, es el más flojo de los tres, a pesar de su bienvenido feísmo formal, la buena utilización del sonido ambiental y las sugerencias de su argumento, que demuestran que el berlinés no ha perdido ni un ápice de su capacidad de perturbar.
Make a Wish, el segmento de Kosakowsky utiliza, en principio, una premisa sobrenatural para su historia sobre xenofobia, ofreciendo un resultado cercano a lo que sería un episodio ultra violento de Twiligh Zone.
Finalmente el tercer y último corto, que dirige Andreas Marshall, es el más introducido en la cultura germánica, pues nos lleva al mito de la Mandrágora, ampliamente reflejado en la literatura y cinematografía alemana como Alraune, una raíz vegetal a la que se le atribuyen propiedades mágicas, amén de afrodisíacas. Y no solo incide en el pasado fantástico alemán por ello, también con alguna referencia a Mabuse, uno de sus personajes clave. Guiño este que no deja de ser anecdótico para un desasogante relato de sexo extremo y clubs privados con momentos delirantes apoyados con un gore artesanal pero muy efectivo. En total, tres relatos en una cinta muy, muy interesante que conviene ver en buenas condiciones y, a ser posible, a mejor hora.
Esperemos que otros festivales la sepan valorar como es debido.
Sitges 2015: ‘The Boy’ y ‘Vulcania’
THE BOY (Craig William Macneill)
Dejenme que les hable del Bolero de Ravel. Sin duda conocerán la pieza, es una de las obras más reproducidas en todos los medios, considerada además como uno de los ejercicios más punteros de la música clásica del Siglo XX. Descrita más técnicamente, se trata de un movimiento orquestal inspirado en una danza española, se caracteriza por un ritmo y un tempo invariables, con una melodía obsesiva —un ostinato— en do mayor, repetida una y otra vez sin ninguna modificación salvo los efectos orquestales, en un crescendo que, in extremis, se acaba con una modulación a mi mayor y una coda estruendosa. Es todo un ejemplo de cómo componer para la orquesta al completo tratada como si fuera un instrumento en ella misma. La melodía es apenas una frase musical que se repite invariable mientras van incorporándose más y más instrumentos concluyendo en un tutti orquestal apoteósico.
¿Por qué he querido hablar de ello? Fácil, porque la estructuración narrativa de The Boy me hace pensar en la pieza de Ravel. El segundo largo de Craig William Macneill es también un crescendo construido con motivos que se repiten casi invariables, pero que cuyas ligeras modificaciones suponen toda una escalada de violencia, desde la casi inocua práctica de quemar insectos hasta el asesinato múltiple. Sin embargo, la película no obtiene el mismo resultado magistral de la composición con la que la comparo, porque su joven director parece desconfiar de sí mismo (o de la pericia del espectador) y dilata excesivamente la entrada del «pleno orquestal». Y es que si algo tiene bueno la cinta es la creación de la atmósfera y la intriga, ambas bien destiladas en esta película de largos silencios, hasta el punto de que nos hace comprender perfectamente la evolución que está siguiendo su protagonista infantil, el excesivo aplazamiento de la coda estruendosa provoca una bajada en el interés del espectador medio y el filme pierde fuelle. Podría decirse que, paradójicamente, la película naufraga en su propio acierto por un mal cálculo de su tempo.
No piense el lector que aún no haya visto la película que se trata de una obra totalmente fallida. Pese al defecto que enuncio (desde mi punto de vista) en el párrafo anterior, The Boy es uno de esos filmes inquietantes que nos incomodan por su violencia contenida, más cuando el sujeto que la ejecuta es un niño. A los nueve años de edad, Ted Henley (Jared Breeze) vive con su padre John (David Morse) en un apartado motel en medio de las montañas occidentales de Estados Unidos. Desde que la madre de Ted les abandonó, John es una sombra de sí mismo y es incapaz de cuidar de su hijo. Ted, que pasa el caluroso verano de 1989 machacando alimañas, entabla amistad con un misterioso forastero (Rainn Wilson) que se ha visto obligado a pernoctar en el motel por culpa del propio niño (prepara una trampa en la carretera en la que caerá un ciervo contra el que se estrella el forastero). El forastero vive envuelto en sus propios fantasmas, su mujer acaba de morir en un incendio, y sospechamos que la misma pareja lo provocó para cobrar el seguro (como parece que habían ido haciendo en diferentes puntos de la geografía estadounidense). Este huésped forzado va a sustituir a la figura paterna e involuntariamente dará alas al lado oscuro del infante.
The Boy bucea en los orígenes de la sociopatía, hace la autopsia al proceso que se habría de desarrollar en la mente de un niño para que acabara convirtiéndose en un asesino. Como ya se ha dicho, su recreación de la atmósfera que envuelve al proceso es impecable (y hay que elogiar también la actuación del pequeño), así nos ofrece un retrato convincente que habría resultado aterrador si hubiese calibrado algo mejor su ritmo. Un buen filme que lamentablemente no ha sabido cocinar bien su gran potencial dejándonos con un cierto regusto de decepción al finalizar la ingesta.
VULCANIA (José Skaf)
Vulcania es un noble intento de hacer cine de género tomándolo en serio, sin ninguna voluntad de parodia ni ironía brechtiana (aunque pueda contener humor), en la línea de Autómata (Gabe Ibáñez) o la televisiva El ministerio del tiempo, con la que comparte protagonista femenina (Aura Garrido en el papel de Marta). El ganador de un Goya por su cortometraje Regreso a Viridiana (2012), José Skaf, debuta en el largo de ficción con una distopía de manual (y no lo decimos en sentido peyorativo), un subgénero que parece estar disfrutando de un momento de esplendor.
¿Qué caracteriza a las distopias? Desde su trilogía fundacional (Un mundo feliz, 1984 y Fahrenheit 451) las distopías son representaciones imaginarias de una sociedad futura (o cuanto menos ubicada en un tiempo incierto) con características negativas que son causantes de alienación moral. A través de esa ficción lo que se busca es criticar lacras sociales del presente contemporáneo al autor, aunque también, y más allá, se trata de retratar los males inherentes al género humano. Así, 1984 (por tomar uno de los ejemplos citados) persigue cantar los males del totalitarismo (con especial hincapié en el stalinista), pero su denuncia sigue vigente en nuestro mundo híperconectado en el que las fronteras de lo público y lo privado parecen diluirse concediendo a los estados herramientas cada vez más eficaces para el control de los individuos.
De la imaginación de Skaf, que además de dirigir la cinta es coautor del guión, nace Vulcania una comunidad aislada entre altos montes en la que conviven dos clanes familiares opuestos que, sin embargo, permanecen unidos por un objetivo común: mantener vivo el fuego de la fragua (en su nombre hay una nada velada alusión al célebre cuadro de Velázquez). Un libro arcano recoge las sentencias que dan sentido a la vida en Vulcania, estableciendo los deberes y las tradiciones que deben respetarse para el bienestar común y el propio, así como la advertencia del insondable peligro que supondría atravesar la frontera. Una voz omnipresente preside las jornadas de los habitantes de Vulcania, aparentemente motivadora, alentadora, en verdad lo que busca es adoctrinar paternalmente a los habitantes del poblado. Ese gran padre es el Sr. Valoquia (interpretado por un siempre convincente José Sacristán), figura a la par afable e imponente, cuya presencia, aunque autoritaria, es balsámica hasta el punto de que nadie parece cuestionarse la realidad circundante. Entre los habitantes se encuentra Jonás (Miquel Fernández), quien tras la muerte de su familia acepta un peligroso trabajo que le hace desarrollar un sorprendente poder. Sin embargo, el conocer a Marta, perteneciente al bando contrario, y quien también parece guardar un secreto, hará que Jonás inicie una investigación para descubrir qué esconden los cimientos de esta comunidad cuyos oscuros líderes intentan que la verdad no salga a la luz.
Skaf no ha omitido ni un sólo detalle canónico: el aislamiento en un paraje agreste; los símbolos herméticos que proliferan por todo el poblado desde los dinteles de las casas a los brazaletes con los que cada miembro señala su pertenencia a uno u otro bando (con reminiscencia, además, de los signos masónicos); la figura del líder carismático; el misterio que se cierne sobre la comunidad advirtiendo del peligro indefinido que caerá sobre quienes no acaten las ordenanzas del libro sagrado y/o traten de ir más allá de los lindes del pueblo y su fundición; y, por supuesto, los rebeldes que acabarán subvirtiendo ese orden (auto)impuesto. De ahí que hayamos hablado de distopía de manual, el suyo es un tratamiento con sabor naif, pero esa ingenuidad se nos antoja un valor admirable porque es la que permite que su película sea fresca y desacomplejada. En un mundo en el que todos parecemos venir de vuelta es estimulante que aparezcan obras como esta, con sus aciertos (excelente el momento en que descubrimos que el Sr. Valoquia no es más que el mayordomo de los cabecillas de cada clan, alusión a que el estado es la primera víctima de los poderes fácticos) y sus defectos (algunos giros de guión añaden una truculencia innecesaria).
Sitges 2015: ‘Contracted Phase 2’, ‘Cooties’ y ‘Le Tout Noveau Testament’
CONTRACTED: PHASE 2 (Josh Forbes)
En Contracted, película que fue programada durante la edición del festival de 2013, la joven Samantha (Najarra Townshen), adquiría una enfermedad de transmisión sexual que le causaba unos molestos síntomas cercanos a la descomposición post-mortem: dolores abdominales, preocupantes salpullidos cutáneos, pérdida de uñas y cabello y copioso sangrado vaginal con aparición de gusanos. Algo que poco antes nos había contado el canadiense Éric Falardeau de forma más gráfica y beligerante y revestido con un trasfondo más profundo en su cinta Thanatomorphose (2012). En todo caso la cinta de Eric England resultaba simpática y tenía ciertos toques de humor macabro de lo más saludable a pesar de su anticlimático final que presagiaba una secuela ya encuadrada presumiblemente dentro del más manido cine zombie. Y más o menos así ha sido, aunque tomando todos los caminos posibles y no decantándose por ninguno en concreto. England sabiamente se ha apartado de la secuela de su película, recayendo la dirección en el debutante Josh Forbes y el trastabillante guión en el casi también novato Craig Walendziak, quienes lejos de ofrecernos un producto interesante y rompedor han evitado, a pesar de iniciarse la acción de esta segunda parte justo donde terminaba la anterior, repetir la historia de la primera entrega, mostrando subtramas con las que da erráticos pasos por el cine zombi, satánico y apocalíptico, dejando de lado la parábola sobre el sexo no seguro que mostraba el film original. Afortunadamente tiene un buen surtido de efectos especiales repugnantes y su duración es lo suficientemente ajustada como para no salir corriendo de la sala o dormirse durante la proyección pero… ¡Su final abierto amenaza al espectador con una nueva entrega…!
COOTIES (Cary Murnion y Jonathan Milott)
Cooties es la perfecta gamberrada para sesión de madrugada. Más comedia que cinta de terror, se vale de una mera excusa argumental para llenar la pantalla de vísceras y niños zombis devorando a sus profesores. Elijah Wood de nuevo apuesta en su faceta como productor por el cine fantástico. Así, tras presentar en ediciones anteriores el modélico remake Maniac (Franck Khalfound, 2012); la intrigante Grand Piano (Eugenio Mira, 2013); Una chica vuelve sola a casa de noche (I Girl Walks Home Alone at Midnight, Ana Lily Amirpour, 2014) y este año, The Boy (Craig William McNeill, 2015), ya merece ser reconocida su labor por el cine de género, con varios proyectos en cartera y este Cooties, cinta en la que además ejerce de protagonista interpretando a un escritor fracasado que vive con su madre y que tendrá que enfrentarse a esa horda de niños zombis infectados por nuggets de pollo en mal estado.
Sus directores debutan en el largo con esta cinta en la que intervienen, además de Elijah Wood, que se permite bromear sobre su pasado hobbit; la simpática Alison Pill, actriz canadiense a la que hemos podido ver en dos cintas de Woody Allen (A Roma con amor y Midnight in Paris), además de en la magnífica Rompenieves (Snowpiercer, Bong Joon Ho, 2013); Rainn Wilson, al que podemos ver también en The Boy, aquí como desquiciado profesor de gimnasia; o el ‘Lost’ Jorge García en un papel del todo descacharrante.
Con unos personajes que pecan de excesivos y un guión que, tal y como hemos indicado, no pasa de ser una excusa, no puede pedirse una obra maestra, pero es que el film no tiene más pretensión que hacernos pasar un buen rato. Y vaya si lo consigue.
Quizás lo más terrorífico de la cinta sea su inicio, en el que vemos el proceso de elaboración de los nuggets. Mejor no pensar mucho en lo que comemos.
LE TOUT NOVEAU TESTAMENT (Jaco Van Dormael)



























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