Archivo

Archive for the ‘Las lecturas de Serendipia’ Category

Las lecturas de Serendipia: ‘Las confesiones de Aleister Crowley’ (Valdemar)

LAS CONFESIONES DE ALEISTER CROWLEY

Una autohagiografía posteriormente reanticristiana

Editorial Valdemar. Colección Intempestivas. Tapa dura, 1120 páginas. 170 x 220 mm

A los dieciséis años quedé fascinado por un libro que parecía llamarme desde un escaparate. Se trataba de La gran bestia. Vida de Aleister Crowley. Un tomazo escrito por John Symonds.

Todavía no se que es lo que me llamó la atención del libro. Sabía que Crowley era uno de los muchos que figuraban en la portada de mi disco preferido de mi grupo favorito, The Beatles, y había leído un artículo sobre él en una vieja revista de cine, Terror Fantastic, pero no creo que fuera eso lo que me hizo ir a visitar el libro una y otra vez hasta terminar comprándolo. Y no era barato, y menos para un mocoso adolescente. 773 páginas editadas por Siruela tuvieron la culpa de que dislocara mi magra economía.

Lo leí entero, con el ansia del que se inicia en algo nuevo, y aunque no comprendí muchas cosas, cuando lo terminé se confirmó mi fascinación ante el personaje. Todavía conservo aquel libro. A lo largo de estos años muchos otros han entrado y salido de mi biblioteca, pero ese tomo siempre ha permanecido en ella, sobreviviendo a todos los traslados. Acompañándome.

Soy de la opinión de que lo mejor de Crowley, su mejor creación, fue él mismo. Así que hay que celebrar que Editorial Valdemar, dentro de su imprescindible colección Intempestivas, haya dado voz al mismísimo Baphomet publicando, por primera vez en castellano, su voluminosa autobiografía, Las confesiones de Aleister Crowley, un libro traducido por Jonathan Marqués, autor asimismo del imprescindible prólogo, necesario para descifrar, o intentarlo, todos los pasajes de este tratado. Y como explica el propio traductor, no ha sido labor fácil. Crowley escribió esta biografía de manera discontinua, dictándola a Leah Hirsig, una de sus mujeres escarlata, y hubo que esperar hasta 1969 para poder leerla completa, cuando Kenneth Grant y el mencionado John Symonds, la publicaron. Lejos de su época de plenitud, Frater Perdurabo se encontraba en serios problemas económicos y sumido en falsas acusaciones que le valieron el apodo de “hombre más malvado del mundo”, por tanto este libro también posee ciertas funciones terapéuticas como “defensa a las múltiples acusaciones vertidas sobre él y reivindicación de su legado”, como bien indica Marqués, que reconoce en una segunda introducción, lo complicado que ha resultado traducir el pensamiento de La Bestia 666, interpretar sus giros y juegos con el idioma respetando, en lo posible, lo que Frater Perdurabo quiere decir.

Entren pues sin más dilación en la vida, y por tanto la mejor obra, de Baphomet, un libro complejo y posiblemente repleto de tantas verdades como embustes, pero también de poesía y aventura con el que el lector viajará a exóticos escenarios que van desde México, la India, China o El Cairo, donde Crowley tuvo la revelación que le hizo escribir El libro de la Ley y fundar Thélema, nueva religión cuya máxima,“haz tu propia voluntad”, adoptó como ley de vida.

 

Editorial Valdemar

Las lecturas de Serendipia: Cine de terror 1930-1939. Un mundo en sombras (Desfiladero Ediciones)

13 diciembre 2018 Deja un comentario

CINE DE TERROR 1930-1939. UN MUNDO EN SOMBRAS

Pedro Porcel

Desfiladero Ediciones. Colección Moviola nº2. Rústica con solapas, 392 páginas en blanco y negro con 8 páginas a todo color. 170 x 220 mm

Hay quien pretende demostrar su veteranía en el fandom recordando batallitas, lo difícil que era hallar información y publicaciones sobre nuestro cine favorito antes de la eclosión de internet. Y vaya si era difícil, pues se publicaba poco y mal. Pero ahora, con el exceso de información, no resulta más fácil hacerse con material de primera. Libros de cabecera. Dignos. De confianza. Hay que separar el grano de la paja ante tanto libro mediocre o directamente malo sobre cine. Libros impersonales y sin alma que perpetúan errores. Así que, tras desbrozar, lo que queda de valor es ciertamente poco.

El libro que les presentamos hoy es una de esas piezas que todo aficionado al cine fantástico y de terror debería tener en su biblioteca. Cine de terror 1930-1939 es sencillamente una delicia. Una obra personal ya desde su planteamiento, pues su autor, Pedro Porcel, ha seguido unos estrictos parámetros a la hora de seleccionar qué películas analizar. Unos límites con los que no todo el mundo estará de acuerdo, pero que sitúan al lector justo donde el autor desea, hablando de cine de terror y dejando de lado la fantasía y la ciencia ficción, tantas veces unidos entre sí. Así que no busquen entre sus páginas referencias a películas como King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933), La vida futura (Things to Come, William Cameron Menzies, 1936) o fantasías occidentales y más o menos amables como El hombre que podía hacer milagros (The Man Who Could Work Miracles, Lothar Mendes y Alexander Korda, 1936). No. Lo que interesa a Porcel es la oscuridad de los caserones y castillos. Los sabios locos y los gorilas asesinos. Protagonistas de películas cuya única intención era horrorizar al espectador, no maravillarlo. Que pretendían ponerle los pelos de punta y provocarle pesadillas. Y una vez que el autor consiga que el lector entre en su juego lo dirigirá por las tenebrosas estancias del cine de la década de las treinta, donde los monstruos de la Universal tendrán un lugar preferente, pero también los muy interesantes terrores de la Warner Bros/First National, los de la Metro Goldwyn Mayer y, por descontado, los escasos pero mayúsculos horrores producidos por Paramount. Sin olvidar los provenientes de  pequeños estudios del Poverty Row, ya en las afueras de Hollywood.

Apellidos como los de Lugosi, Karloff, Atwill, Chaney, Barrymore, Browning o Whale, se entremezclarán con otros menos conocidos pero no menos grandes. No nos engañará Pedro Porcel encumbrando películas desconocidas y oscuras como si fueran perlas a descubrir, pero si destacará títulos poco o nada reivindicados por otros autores como Sobrenatural, Congo o Black Moon , tratándolos con el detenimiento que merecen y restituyéndolos en el espacio que deben ocupar junto a cintas más valoradas o conocidas de aquella etapa.

Naturalmente, como primera potencia cinematográfica, el cine norteamericano ocupa un lugar prominente en el libro, con 287 de sus 392 páginas dedicadas a él, pero el autor también ha querido indagar en otros terrores menos conocidos pero igualmente interesantes como el inglés, el mexicano, el alemán y el de otros lugares de Europa y Asia donde se produjo poco, pero sugestivo cine de terror durante los años treinta.

Al texto, nada engorroso ni academicista, con los justos toques de humor, hay que sumarle una impresionante e imprescindible colección de imágenes, algunas poco conocidas, pertenecientes en su mayoría al archivo del responsable de la maquetación del libro, Javier G. Romero, que han sido reproducidas, además, con excelente calidad. Una muy útil bibliografía y un índice onomástico. Todo impreso en un papel de magnífica calidad y en las mejores condiciones.

Con prólogos de Luis Gasca y Manuel Valencia, esta obra es sin duda una de las mejores noticias que podría haber recibido el aficionado al mejor cine de terror ante tanta mediocridad. Un libro con el que el más serio estudioso del tema puede aprender. Y no hay nada que satisfaga más a un buen aficionado al cine que abrir nuevas sendas y descubrir nuevas obras.

Háganse con Cine de terror 1930-1939 y entren de la mano de Pedro Porcel en un mundo en sombras. Sucio, oscuro y lleno de prodigios. No se arrepentirán.

Pedro Porcel. Historiador de mitografías urbanas, lleva más de cuatro décadas navegando por los extensos mares de la cultura de masas. Siempre sin salir de tales aguas, ha dirigido editoriales, colaborado en diversos medios de prensa, impartido conferencias y seminarios universitarios, comisariado exposiciones, ejercido de documentalista en programas televisivos y escrito libros, con el propósito de cartografiar el territorio infinito de la ficción popular.
Ha firmado en solitario libros como Clásicos en Jauja, premio Romano Calizzi al mejor estudio teórico, Tragados por el abismo. La historieta de aventuras en España, que le valdría el XXXV Premio Diario de Avisos, o Superhombres Ibéricos. Coautor de Karpa y de Historia del tebeo valenciano, sus colaboraciones se extienden a muchos otros títulos, entre ellos Bolsilibro & Cinema Bis, La bestia en la pantalla: Aleister Crowley y el cine fantástico, las antologías sobre el cine fantástico español, británico e italiano editadas por la revista Quatermass, o los libros publicados por Cinefanía Cine Pulp, Shock TV, Monstruos y Weird Western. Revistas heterodoxas como 2000 Maníacos, la argentina Cineficción o Mondo Brutto son otros tantos lugares donde ha encontrado acomodo duradero y confortable.
Durante más de seis años su refugio en la red ha sido la página El Desván del Abuelito, espacio de referencia donde ha dado a conocer el patrimonio cultural más recóndito y señalado de las primeras décadas del siglo XX.

www. desfiladeroediciones.com

Las lecturas de Serendipia: ‘Frankenstein’ de Dick Briefer

10 diciembre 2018 Deja un comentario

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50 VOL. II:

FRANKENSTEIN DE DICK BRIEFER 

Seleccionados por Craig Yoe

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 184 páginas a todo color

200 años después de la publicación de Frankenstein o el moderno Prometeo el enigma de la creación sigue siendo eso, un misterio, una llama que poseemos todos pero cuya complejidad va más allá del simple hecho biológico. 200 años después de que la joven Mary Shelley descargara sus demonios internos en la catarsis que fue su obra, estos siguen vivos en cada uno de nosotros y nadie como ella supo mostrar la angustia de la vida y la muerte. La contradicción entre dar la vida al ser que más queremos y al que a la vez, con su creación, darle la muerte.

Diábolo ediciones se ha tomado estos 200 años de no-vida del moderno Prometeo muy en serio. Y si hace bien poco trataba a la autora y a su creación de forma más profunda reeditando la magnífica pieza Mary Shelley: la muerte del monstruo de Raquel Lagartos y Julio César Iglesias ahora nos acerca, de nuevo mediante el lenguaje del noveno arte, a la versión pulp del personaje, la más popular y conocida, la que nos ofreció el binomio Boris Karloff/Jack Pierce, actor y maquillador del monstruo en la seminal El Doctor Frankenstein de 1931. Jack Pierce fue el creador de ese otro monstruo, que pasó a llamarse popularmente como su creador. Fue él el que  colocó los electrodos a ambos lados de la cabeza que luego se convirtieron, en la memoria de todos, en dos tornillos. Fue Pierce el que colocó a Karloff dos altas botas. Fue también el maquillador el que, finalmente, decidió hacerle un cráneo plano. Fue, en definitiva, Pierce el que creo a Frankenstein tal y como todos los recordamos. Sí, Jack Pierce contribuyó a dar vida a ese monstruo que es la industria cinematográfica, insuflando vida a unos estudios Universal que no pasaban por su mejor momento. Y como su criatura, Pierce también fue rechazado y expulsado de la industria ante el avance de otras técnicas de caracterización más rápidas.

Una obra de Briefer recientemente subastada por Heritage Auctions.

La versión cinematográfica del personaje es la que adopta el dibujante Dick Briefer para su Frankenstein, que atravesó tres fases: si durante los primeros capítulos, que comenzaron a publicarse en Prize Comics en diciembre de 1940, fue un villano que buscaba la venganza contra su creador; en 1945, creador y editorial dan un giro a su Frankenstein y lo convierten en un delicioso cómic de humor, con un monstruo que, ya con serie propia, representa un claro antecedente del adorable Herman Munster. Pero no se vayan todavía, pues tras 17 números y con el auge del cómic de terror de los cincuenta, Briefer recibió el encargo de que su Frankenstein volviera al terror, produciéndose una tercera, y última etapa del personaje que abarcó quince números más (de 1952 a 1954), que se truncó cuando llegó la censura al cómic americano tras el proceso contra EC Comics desatado por el psiquiatra Fredric Wertham y su planfletario La seducción del los inocentes

Amplias muestras de estos tres Frankenstein de Briefer son los que nos ofrece Diábolo Ediciones en el segundo tomo de La Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Con los trabajos iniciales del dibujante, guionista y entintador, más crudos e influenciados por las viñetas del Superman de Siegel y Shuster; que darán paso a un divertido monstruo que nos traerán a la mente al Will Eisner más paródico, pues no en vano Briefer trabajo para el viejo maestro. Es aquí donde, en nuestra opinión, se muestra la labor más interesante de Dick Briefer como creador total, y en donde su dibujo alcanzará las cotas más personales, señas de identidad que se difuminarán en su tercera etapa, muy en la linea de los artistas EC menos destacados. De estas tres etapas se han seleccionado las mejores historias, reproduciendo varias portadas y contando con un muy interesante prólogo de Craig Yoe, encargado también de seleccionar las historietas del tomo.

Queda en el aire qué hubiera pasado de haber conseguido Briefer que le contrataran las tiras de prensa humorística sobre el personaje que también había preparado y ofertó a algunos medios. En ellas muestra su mejor trabajo, su maestría  con los  personajes paródicos que, repetimos, trasladan al lector al mejor Spirit. Mientras tanto, no lo duden, háganse con este tomo, que al igual que su predecesor, del que ya hablamos aquí, demuestra el cariño puesto por Diábolo en estos viejos cómics: reproducción extraída de los propios cuadernos originales respetando su colores; impresión en hojas de buen gramaje; tapa dura y formato grande. ¿Qué más puede pedirse? … Mejor dejémonos sorprender por Diábolo ediciones y las próximas entregas de la  Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50.

http://www.diaboloediciones.com/

PORTADAS

Las lecturas de Serendipia: ‘Bruceploitation. Los clones de Bruce Lee’ (Applehead Team)

21 noviembre 2018 Deja un comentario

BRUCEPLOITATION. LOS CLONES DE BRUCE LEE

Iván E. Fernández Fojón

Applehead Team Ediciones. Colección ‘La generación del videoclub’. Encuadernación en cartoné con solapas. 312 páginas con numerosas imágenes en blanco y negro. 

A mediados de los años setenta entró en nuestras salas de reestreno el cine de artes marciales, o como la muchachada lo llamábamos,  las películas de karate. En 1973 se estrenó Karate a muerte en Bangkok, (The Big Boss, 1971) y todos nos quedamos impresionados por Bruce Lee. No solo por su técnica, sino también por sus expresiones salvajes y su candidez. Puedo asegurar que, junto a mi hermano, vimos todas las películas ‘de karate‘ que se estrenaron durante esos años. Y fueron muchas, pues a ellas había que sumar los numerosos wuxias, que entonces llamábamos ‘de samurais‘: La furia del tigre amarillo, El luchador manco, Dos contra el gran asesino, Caza desesperada, Los cuatro dedos de la furia14 Amazonas, La heroína legendaria… pero ningún artista marcial podía superar a Bruce Lee. Lamentablemente nos enteramos que Lee había fallecido poco antes y que quedaban pocas películas suyas por estrenar, que vimos, eso sí, una y otra vez. Hasta que llegó Juego con la muerte (Game of Death, Robert Clouse), en 1978, una chapuza que solo se salvaba por las pocas luchas reales de Lee, doblado en el resto de la película por actores que imitaban sus gestos convirtiéndolos en ridículas muecas. Intérpretes que no se desprendían casi nunca de sus enormes gafas de sol. La operación no convenció a nadie, excepto a los productores, que ante la demanda de películas de Bruce Lee, tras estrenar hasta recopilaciones de episodios de la serie de los años sesenta The Green Hornet e incluso Marlowe, un detective muy privado (Marlowe, Paul Bogart, 1969) donde Lee interpretaba un pequeña papel, decidieron seguir prolongando el filón ¿cómo?: haciendo películas de Bruce Lee sin Bruce Lee. Y lo hicieron hasta la nausea.

Primero llegaron películas biográficas que explotaban la memoria de Bruce Lee mediante dobles, a cual más bizarro, y engañando al espectador al utilizar, en muchos casos, la imagen y el nombre del difunto actor en el título y en el póster, por aquello de pillar a los incautos. Así llegaron Bruce Lee contra los halcones negros, El real Bruce Lee, La verdadera historia de Bruce Lee… que motivaron la progresiva pérdida de interés del espectador, estafado por distribuidores sin escrúpulos.

Pero, ¡Ay! llegó el vídeo doméstico y con él la locura. Se terminó la esclavitud de la TV y el espectador tenía el cine en casa. Así que las distribuidoras videográficas se frotaron las manos y se dispusieron a llenar los estantes de los videoclubs de películas de primera, segunda, tercera categoría y derribo. En esta última categoría podrían englobarse las protagonizadas por los múltiples clones de Bruce Lee, pues aunque alguna era digna, la extensa mayoría eran poco menos que basura. Pero con los años y precisamente por ese carácter exploitation, que ha conseguido que algunas de ellas entren holgadamente  en las enciclopedias del disparate, este subgénero ha conseguido tener sus seguidores entre los aficionados a las películas de artes marciales, los nostálgicos de videoclub y, especialmente, los buscadores del más bizarro y oscuro cine Trash.

Iván E. Fernández Fojón ha tenido el valor de ver todas las películas protagonizadas por Bruces Lee de pacotilla y comentarlas en Bruceploitation. Los clones de Bruce Lee, un simpático y nutritivo libro que Applehead Team ha publicado dentro de su colección La generación del videoclub. En el libro el autor, tras una introducción en la que habla del auténtico Bruce Lee, analiza los tres clones principales del actor, Bruce Li, Bruce Le y Dragon Lee, de los cuales comenta su biografía y filmografía. A continuación presenta otros muchos imitadores con seudónimos como Bronson Lee (sí, un Bruce Lee con bigotazo) o Bruce Leung (protagonista de la increíble El dragón ataca. Lean el libro y sabrán porqué hay que verla para creerla). Destacando su influencia en la Blaxploitation con Jim Kelly o Ron Van Clief; y sin olvidar al enano filipino, Weng Weng. Todo ello hasta llegar a la actualidad. Iván E. Fernández también ha incluido la influencia de Bruce Lee en el cómic y los videojuegos, cerrando su libro con las  filmografías de los tres principales imitadores. En resumen, un completo volumen con el que el autor chapotea en los lodazales de la Bruceploitation y guía al lector en ese viaje al infracine. Toda una experiencia de riesgo en la que se echa en falta un poco más de humor a la hora de abordarlo, algo a disculpar ante el sacrificio y la entereza demostrada por el autor para ofrecernos un libro que ya se hacía necesario.

Más información y pedidos: https://appleheadteam.com/

Las lecturas de Serendipia: ‘Mary Shelley: La muerte del monstruo (Diábolo Ediciones)

20 noviembre 2018 Deja un comentario

MARY SHELLEY: LA MUERTE DEL MONSTRUO

Raquel Lagartos y Julio César Iglesias

Prologos de Fernando Marías y Ángeles Caso

Diábolo Ediciones. Edición especial 200 aniversario Frankenstein. Encuadernación en tapa dura 180 páginas a color. 

Uno tiene la sensación de que no se ha hecho la suficiente justicia a un hito tan importante como es el 200 aniversario de la publicación de Frankenstein o el Moderno Prometeo, obra gótica con la cual la joven Mary Shelley entró en la inmortalidad. El Festival de Sitges, por ejemplo, ha preferido centrarse en otro (gran) hito como es el cincuentenario de 2001, una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), dejando un tanto de lado a Frankenstein. Solo y desangelado. O como decía Gardel, solo, fané y descangallado.

Podríamos decir que el cine sí se fijo en la figura de la escritora con una película biográfica, Mary Shelley (Haifaa Al-Mansour, 2017), pero a pesar de contar con Elle Fanning, fue una cinta bastante decepcionante, pues escoge centrar su acción en la historia de amor entre Mary Wollstonecraft y Percy B. Shelley, añadiendo a la trama unas dosis de empoderamiento femenino -la madre de la escritora fue una de las pioneras del feminismo- y dejando como algo secundario los motivos y el proceso de creación de la obra que inmortalizó a la escritora. En cuanto a la histórica reunión en Villa Diodati, a pesar de ocupar un amplio tramo del filme, se nos muestra como poco más que una reunión campestre con dos reputados poetas,  Shelley y Lord Byron, reducidos a ser un par de juerguistas libertinos exentos de moralidad e incluso de talento, y al doctor Polidori como un santo varón con el cual parece insinuarse un romance en ciernes con Mary, ofreciendo con todo ello un drama amoroso muy convencional. Tanto que consigue que el espectador interesado en la historia deseé revisar otros acercamientos al tema como fueron Remando al viento (Gonzalo Suárez, 1988) o incluso la desaforada Gothic (Ken Russell, 1986).

Así pues, ha tenido que ser el cómic, concrétamente este cómic del que estamos hablando, el que ponga justicia entre Mary Shelley y su creación, rememorando aquel verano boreal de 1816 en el que Mary y Percy Bysshe Shelley visitaron a su amigo Lord Byron en Villa Diodati, lugar que terminó convertido en cuna de monstruos y del que salieron creaciones inmortales como son Frankenstein y El vampiro, primera novela sobre un chupasangre, escrita por John Polidori, médico personal de Byron.

Pero Raquel Lagartos y Julio César Iglesias en su Mary Shelley: la muerte del monstruo, van mucho más allá. Relacionan a la criatura con las numerosas tragedias que atenazaron a la joven, que perdió a dos de sus hijos y a su padre en un corto lapso de tiempo, tras haber perdido a su madre por complicaciones en el parto que le diera la vida, algo de lo que, al parecer, la joven se culpabilizó durante toda su existencia.

Moderna y adelantada a su época, como lo fuera su madre, Mary Shelley se fugó con su amante y no se casó. Además, este creía firmemente en el amor libre, lo que terminó dando más de un quebradero de cabeza a la joven Mary. Sobrevivió a sus compañeros de Villa Deodati, pues todos, como buenos románticos, murieron jóvenes. Pero antes pudo tener un hijo que le sobrevivió, su creación, quizás el que le hizo olvidar todos los monstruos y las pesadillas que nacieron en aquella noche de tormenta.

Bien recibida por crítica y público, la presente edición de Mary Shelley: la muerte del monstruo, está revisada e incluye material extra, como si de un DVD se tratara, con escenas descartadas, estudios de los personajes y de la moda de la época, así como portadas alternativas. El resultado es espléndido, aunque no carece de complejidad. Como explica el propio escritor, Julio César Iglesias, «es una obra de estructura compleja, que exigía bastante implicación intelectual, pero bastante gente nos comentó que había llegado a emocionarse leyéndola, incluso a llorar. Nos hace muy felices haber conseguido transmitir, aunque sea en parte, la emoción que nosotros mismos sentimos al escribir el cómic y al sumergirnos en la vida de Mary Shelley y su criatura«.

Por su parte la dibujante, Raquel Lagartos, entintó sus planchas «con un mismo pincel con la intención de dar una sensación de ambiente más opresivo«, captando, con una evolución que podemos ver en los estudios previos incluidos como extra, la esencia de todos los protagonistas, dotándolos de vida y explicando en imágenes los silencios que Julio César Iglesias introduce en su guión.

Con su obra, que ahora tienen ocasión de pescar los que se despistaron en su momento, los autores consiguieron el mayor de sus propósitos: «Algunas personas (…) nos dijeron que, tras leerse el cómic, se leyeron, o releyeron, la novela de Mary Shelley. Puede que no haya mayor halago, porque uno de nuestros objetivos era reivindicar a Mary como una gran creadora, que vivió a la sombra de su creación más famosa, pero cuyo talento merece ser recordado y reconocido». 

Altamente recomendable para leer y releer, el trabajo de Raquel Lagartos y Julio César Iglesias es literatura de primera.

RAQUEL LAGARTOS: Licenciada en Matemáticas y titulada en Ilustración por la Escuela de Arte de Oviedo. Ha colaborado con diversas publicaciones e instituciones locales y ha participado en varias exposiciones, entre ellas, la dedicada a Mary Shelley: La muerte del monstruo (Diábolo Ediciones) en el Salón Internacional del Cómic de Avilés de 2017.

JULIO CÉSAR IGLESIAS: Licenciado en Historia. Escritor y guionista. Ha colaborado con diversos medios dedicados al análisis literario y a la novela gráfica..

Su primer cómic juntos, Mary Shelley: La muerte del monstruo, se publicó en España con Diábolo Ediciones a finales de 2016. La hierba del estío (Diábolo Ediciones, abril de 2018) es su segunda publicación juntos. También han colaborado en el homenaje colectivo Frankenstein resuturado (Ediciones Alrevés, marzo de 2018).

Las declaraciones de los autores están extraídas de la entrevista que Proyecto Naschy les realizó con motivo de la publicación de La hierba del estío. Tanto Mary Shelley: La muerte del monstruo como la obra posterior de los autores, La hierba del estío están publicadas por Diábolo Ediciones y pueden adquirirse aquí.

 

 

Las lecturas de Serendipia: Michele Soavi (Hermenaute). Crónica de lo que fue y podría haber sido.

16 noviembre 2018 Deja un comentario

MICHELE SOAVI, CINEASTA DE LO MACABRO

Diego López/Lluís Rueda/Ángel Sala/Mike Hostench/Manlio Gomarasca/Gerad Casau

Coordinado por Diego López. Prologo de Luigi Cozzi

Hermenaute (Janus Ensayo). Encuadernación en cartoné con solapas. 172 pág. ilustradas a todo color. 

Hermenaute ha editado, coordinado por Diego López, uno de los mejores ensayos sobre cine que Serendipia ha podido leer últimamente. Su itinerario se inicia con un delicioso prólogo en el que el director y colega de Soavi Luigi Cozzi rememora los inicios de ambos en el cine como asistentes de Dario Argento y otros directores italianos de género. Un relato abierto al humor y también a la esperanza, al parecer muy próxima, de que Michele Soavi reinicie su labor en el fantástico con un secuela de su obra más completa y paradigmática, Dellamorte Dellamore (1994) su, hasta ahora, canto de cisne en el terror.

Tras esa introducción Diego López abre el repaso a las pocas, pero importantes películas que convirtieron a Soavi en un director de culto. Y lo hace aportando su visión a la ópera prima del director italiano, Deliria (1987), que recibió en España el nombre de Aquarius y que representa la perfecta conjunción entre el  Giallo, ya en declive, y el muy en boga, Slasher.

Lluís Rueda, en sus análisis a las dos siguientes cintas del realizador milanés, La Chiesa (El engendro del diablo, 1989) y La Setta (La secta, 1991), realiza una lectura que se detiene en los numerosos elementos mágicos y herméticos que ambas contienen, repasando también los de la opera prima del director y abriendo su ensayo a un mundo de simbología esotérica en el que colores y elementos, en apariencia triviales, poseen una gran importancia simbólica con puntos en común que conectan las diferentes cintas del director, otorgándole la inequívoca categoría de autor, y alejándolo definitivamente de su papel de simple alumno, aventajado, eso sí, de Argento y otros maestros italianos con los que trabajó, aprendió el oficio, y a los que en algunos casos, superó.

Ángel Sala se detiene en Dellamorte Dellamore, auténtica obra maestra del género italiano. Punto final cuando debería haber sido de inflexión en un fantástico italiano que se renovaba con Soavi y Pupi Amati. Un italianísimo canto al terror autóctono reivindicado por la crítica y los fans pero con resultado inversamente proporcional en taquilla, donde se estrelló.

Mike Hostench retoma al director cuando acaba de rodar su obra maestra mostrando su desencanto, que le llevó a decantarse por la televisión y por rodar películas enmarcadas en otros géneros cinematográficos, dejando dos valiosas cintas que Mike anima al lector a revisar: su incursión en el cine bélico (Il sangue dei vinti) y poliziesco (Arrivederci amore, ciao, 2006).

Manlio Gomarasca repasa la labor televisiva de Soavi y recupera tres entrevistas con el realizador fechadas en 1999, 2007 y 2017, dando así voz al propio realizador. Todo ello en una obra imprescindible para el amante del cine fantástico italiano, y por extensión, del mejor fantástico de todos los tiempos. Y obligada también por su  mimada edición, su archivo gráfico a todo color, y su acertada ilustración de portada, obra de Marta Torres. Todo ello a la altura de un realizador, cuyo silencio (dentro del fantástico), no hace más que acrecentar su aura mítica entre los connaisseurs.

Información y pedidos: https://www.hermenaute.com/

 

 

Llega el octavo número de ‘Cine-Bis’

Resultado de imagen de logo cine bis

Para abordar este número de Cine-Bis que, como es habitual, ha paralizado todas las lecturas que tenía iniciadas, he realizado un experimento: no he ojeado los contenidos. Ni siquiera he dado un vistazo a las imágenes de su interior. No se lo que me voy a encontrar al pasar cada página. Ignoro los contenidos. A ver que tal…

Tras varias páginas centradas en diversas presentaciones de publicaciones amigas y cartas de los lectores, leemos el panegírico que ha escrito el director de Cine-Bis, Javier G. Romero, con motivo del reciente fallecimiento de Ramón Freixas, autor de capital importancia en el mundo de la crítica cinematográfica y literaria de nuestro país. De Freixas es, precisamente, ‘Crimen perfecto. El crimen siempre paga‘, el artículo que abre este octavo número de Cine-Bis y en el que, junto a Joan Bassa, analizan perlas de la categoría de La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, John Huston, 1950), Atraco perfecto (The Killing, Stanley Kubrick, 1955), Rififí (Du rififi chez les hommes, Jules Dassin, 1955) o Los dinamiteros (L’ultimo rififi, Juan G. Atienza, 1962), entre muchas otras. Y es que el tema da para mucho, tanto que contará con una continuación y conclusión en un próximo número de Cine-Bis. Sin duda un buen comienzo.

Pasamos página y…¡un Ninja!: Sí, las artes marciales han llegado a nuestra publicación y por la puerta grande. Escrito por Jesús Manuel Pérez Molina, autor de Golden Ninja Operation. Los secretos de la IFD y la Filmark, el artículo, completo, desde luego, pero quizás también un tanto farragoso, analiza el origen de estos ‘asesinos silenciosos’ en la historia del Japón, así como sus primeras apariciones en el cine nipón. Y de ahí a su participación en la saga James Bond y al todo vale de los ochenta, con ferrallas de video-club protagonizadas por Franco Nero y Michael Dudikoff. Puro Cine-Bis.

Y comienzan a llegar nuestros artículos favoritos, como la magnífica entrevista con Tonino Valerii que ha realizado Carlos Aguilar. Maravillosa. Como también lo es la segunda entrega del estudio que, también Aguilar, ha realizado de la saga del Dr. Mabuse, en esta ocasión atendiendo a sus bastardos, dirigidos por Harald Reinl, Wermer Klingler, Paul May y Hugo Fregonese. Un artículo en el que desfilan grandes nombres del cine europeo de género como Lex Barker, Karin Dor, Daliah Lavi, Gert Frobe, Peter van Eyck o Klaus Kinski. Y no cesa la felicidad, de nuevo gracias a Carlos Aguilar, con otra fenomenal y extensa entrevista (de hecho es una síntesis de tres), a Aldo Sambrell, un actor de vuelta de todo que no se calla nada…

‘Aulas conflictivas’, el siguiente artículo, es un erudito estudio sobre las películas basadas en esa temática que ha escrito el crítico Quim Casas. Desde los clásicos del género de los años cincuenta y sesenta (Semilla de maldad, Rebelde sin causa, Los jóvenes salvajes o Rebelión en las aulas) a las Serie-B de Roger Corman protagonizados por estudiantes díscolas y las de los ochenta como Curso 1984 (Class of 1984, 1981) de Mark L. Lester o su vuelta de tuerca Curso 1999 (Class of 1999, 1989) del mismo Lester. Sin olvidar las últimas muestras estrenadas en nuestras salas, como El profesor (Detachment, Tony Kaye, 2011) y Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar, Philippe Falardeau, 2011). Delicioso, sin ánimo completista y con la solvencia que caracteriza al autor.

Con esa gozada de artículos, uno no puede más que sentir cierto desconcierto y sensación de frenazo ante los ‘perros verdes’ de este número: ‘Gorod Zero. Ciudad sin salida’, en el que Javier G. Romero analiza esta extraña y poco conocida película rusa; y ‘Oldrich Lipský. Farsa y estilo ante todo’, en el que Pablo Herranz disecciona la filmografía de este director checo. Cine extraño y desconocido para gran parte de los lectores y que gracias a estos artículos muchos descubrimos.

Y para terminar un fin de fiesta que vuelve a elevar el tono: ‘Cuerpos copiados. La clonación humana en el cine’, un tan completo como ameno estudio realizado por Pedro Triguero-Lizana en el que repasa algunos títulos harto conocidos sobre esta temática (Los niños de Brasil, El quinto elemento…) y nos descubre alguno menos popular o que se nos pasó por alto como La isla (The Island, Michael Bay, 2005) o Nunca me abandones (Never Let Me Go, Mark Romanek, 2010). Un buen artículo que tiene una parte mala, pésima, nefasta: que es el último de este Cine-Bis, así que con él quedamos a la espera, deseando que esta no se prolongue mucho y tengamos pronto a nuestra disposición una nueva entrega, la novena, de esta imprescindible publicación, que ya valdría su precio tan solo por su magnífica selección de imágenes (olvídense de fotografías cutres pixeladas o carteles de dudoso origen) y la exquisita maquetación  que la caracteriza.

Pedidos: quatermass@hotmail.com

 

Las lecturas de Serendipia: ‘Haunted Love’… Horror is in the Air

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50: HAUNTED LOVE

Seleccionados por Steve Banes

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 144 páginas a todo color

¡Por fin un interesante cómic con el que refrescarse durante esta dura canícula! Y además muy indicado para esta época, en la que el amor parece estar en el aire, pues este tomo recopilatorio reúne historietas de terror de los años 50 con el  común denominador del amor. Sí amigos, 142 páginas llenas de amor. Pero el amor tal y como se entendía en los cómics de terror pre-code. O sea, con putrefactos cadáveres que vuelven a la vida para pasar toda la eternidad junto a su amado o amada; enamorados que disecan a su pareja fallecida para que les haga compañía; mandriles que se enamoran de sus dueños y se vuelven locos de celos… sí, hablamos de historias de amor condenadas a terminar mal y que abordan la necrofilia y la zoofilia junto a otras, digamos que más convencionales, protagonizadas por vampiros y muertos vivientes.

Todo ello en un tomo a todo color con páginas de buen gramaje que contiene un total de 22 historietas seleccionadas por Steve Banes provenientes de cabeceras como Journey into Fear, Mysterious Adventures,  Adventures Into the Unknown, Tomb of Terror o The Beyond, ilustradas por artistas como Gene Fauzette, Nick Cardy o Carmine Infantino  nombres que, con excepción de Infantino, han sido en su extensa mayoría olvidados. Títulos editados a rebufo del filón que había abierto William M. Gaines y sus EC Comics tras el fin de la edad de oro de los superhéroes. Unas publicaciones valientes y de gran calidad dedicadas al terror, pero también a la ciencia ficción, la crónica negra, el género bélico y otras temáticas tratadas con un enfoque que llegó a incomodar, ya no solo a las mentes biempensantes de turno, sino también a la propia industria por su osadía. Hasta que en primavera de 1954 el psiquiatra austriaco Frederic Wertham publicó The Seduction of the Innocent, un sensacionalista libro que prácticamente echaba la culpa a los cómics de toda la violencia que inundaba la sociedad norteamericana, dando pie a una investigación del comité del Senado que motivó que la propia industria se autocensurara mediante un  código, cuyo sello, a partir de entonces, se incluiría en todas las portadas de los Comic Books. Este conservador código iba claramente dirigido contra muchas de las cosas que habían contribuido al éxito de la EC y de los comics de terror en general. Vean si no: además de la prohibición de palabras como «horror» y «terror», se prohibió la representación de sangre, violencia, lujuria y «escenas e instrumentos relacionados con muertos vivientes, torturas, vampiros, demonios necrófagos, canibalismo y licantropía«, vamos, prácticamente todo lo que el lector va a encontrar en las páginas de Haunted Love, que Diabolo Ediciones ha publicado a todo lujo, respetando los colores originales y reproduciendo estas antiguas planchas en todo su imperfecto esplendor, para que el acercamiento del lector a estos incunables sea lo más fiel al espíritu de aquellos tiempos.

Un tomo que será el primero de una serie, ya que Diábolo tiene pensado continuar editando nuevas entregas de esta linea de cómics. Sin duda una buena noticia para el lector más inquieto.

GALERÍA DE PORTADAS 

Y para cerrar este artículo, qué mejor que mostrar algunas portadas pertenecientes a los cómics incluidos en Haunted Love, todos y cada uno todavía sin el sacrosanto sello del código de censura. Posteriormente estos títulos desaparecieron o tuvieron que reconvertir sus contenidos para adaptarse a los dictados del Comic Code.


 

Las lecturas de Serendipia: Entrevistamos a los autores de ‘La hierba del estío’

La hierba del estío, segunda novela gráfica realizada conjuntamente por Raquel Lagarto y Julio César Iglesias es una de esas piezas de orfebrería con la cual podría hacerse callar a todo aquel que todavía no considere el noveno arte como literatura de pleno derecho. También una lección de narración gráfica, de delicadeza de lineas, de expresividad, de arte, que nos ha gustado tanto que hemos querido saber más sobre los autores y su obra, uno de los más claros ejemplos de la calidad y la buena salud, a nivel creativo,  con la que cuenta el cómic español. 

ENTREVISTA A RAQUEL LAGARTOS Y  JULIO CÉSAR IGLESIAS

¿Cómo nace vuestra colaboración?

Raquel: Nos conocemos casi desde la época del colegio. Por aquel entonces Julio ya escribía y yo dibujaba en la parte de atrás de las libretas, pero no nos planteamos trabajar juntos en un cómic hasta hace unos pocos años, cuando yo terminé la escuela de arte. Desarrollar algunos proyectos de los que llevábamos tiempo hablando fue un paso bastante natural, porque compartimos una visión muy similar de la narrativa gráfica y de sus posibilidades.LA

¿Qué tal funcionó vuestro primer trabajo conjunto, Mary Shelley: la muerte del monstruo?na

Julio-César: Estamos muy contentos de la reacción de la crítica y del público. Se puede decir que es una obra de estructura compleja, que exigía bastante implicación intelectual, pero bastante gente nos comentó que había llegado a emocionarse leyéndola, incluso a llorar. Nos hace muy felices haber conseguido transmitir, aunque sea en parte, la emoción que nosotros mismos sentimos al escribir el cómic y al sumergirnos en la vida de Mary Shelley y su criatura.

R: Algunas personas también nos dijeron que, tras leerse el cómic, se leyeron, o releyeron, la novela de Mary Shelley. Puede que no haya mayor halago, porque uno de nuestros objetivos era reivindicar a Mary como una gran creadora, que vivió a la sombra de su creación más famosa, pero cuyo talento merece ser recordado y reconocido.

¿Cómo surge la idea de hacer La hierba del estío?

R: Ambos tenemos un interés común en Japón, en su historia, sus costumbres, su sociedad y, desde luego, su producción cultural. Hemos viajado en varias ocasiones a Japón y siempre tuvimos en mente ambientar una historia allí. El año pasado, por desgracia, murió Jiro Taniguchi, un referente para ambos, autor de algunos de los mejores cómics jamás escritos, como ‘El gourmet solitario’, ‘El caminante’ o ‘El almanaque de mi padre’. Escribimos ‘La hierba del estío’, entonces, como un pequeño, pero muy sentido, homenaje a Taniguchi.

¿Cual es la idea central que queréis expresar con La hierba del estío? ¿Por qué escogisteis ambientar la historia en Japón?

J: La historia que queremos contar en ‘La hierba del estío’ tiene mucho que ver con las segundas oportunidades y la capacidad del ser humano para tomar sus propias decisiones, incluso en situaciones límite. Pretendemos capturar ese momento crucial en la vida de cualquier persona en el que se pregunta qué significa ser feliz. Es una historia universal y, por tanto, podría haber sucedido en cualquier pueblo del mundo, y en cada cual tendría sus particularidades. Las peculiaridades japonesas nos parecían especialmente interesantes, en parte por la riqueza que proporciona la compleja interacción entre la figura del samurái y la del campesinado. El protagonista, Sanosuke, está tan atrapado por conceptos como el honor o la lealtad como lo pueden estar los campesinos por la miseria e incertidumbre características de la vida en el campo. Encontrar el propio camino siempre es arriesgado y puede costarnos, incluso, la vida, pero siempre merece la pena romper las cadenas para intentar ser felices. Ese es el tema profundo de la historia.

¿Ha sido difícil documentarte a la hora de realizar el guión?

J: Fue bastante exigente comprobar que los rituales, las canciones o, por ejemplo, las técnicas para luchar contra las plagas, tanto las religiosas como las primeras fórmulas químicas, se ajustasen al período en el que se ambienta el relato. Raquel se encargó de documentar gran parte de la vida material del pueblo, incluyendo la cosecha, cuyos ritmos eran fundamentales para adaptar el guión al color del relato. Hay bastante trabajo de fondo también en aspectos como la vida política, la estructura social o las diversiones de la aldea, y aunque no ocupan un lugar predominante en el relato, era importante que reforzasen la verosimilitud del cómic.

¿Elegiste premeditadamente algún tipo de dibujo, técnica en concreto, color, textura… a la hora de traspasar la historia a imágenes?

R: Suelo trabajar con tinta y acuarelas, y procuro utilizar el color como un elemento narrativo más. En este caso, a diferencia del cómic anterior, los fondos tienen un papel importante a la hora de contar la historia, la naturaleza es un personaje más, así que el dibujo es más detallado que en ‘Mary Shelley’ y el entintado más jerarquizado. En ‘Mary Shelley’ toda la tinta está hecha con un mismo pincel con la intención de dar una sensación de ambiente más opresivo. Sin embargo, en ‘La hierba del estío’ utilicé diferentes calibrados y pinceles para dar más profundidad a los planos.

¿Habéis utilizado alguna influencia pictórica o cinematográfica oriental en La hierba del estío?

R: Me gusta mucho el ukiyo-e, y fue una de mis fuentes de documentación. Precisamente este verano tuve la suerte de ver en Londres una exposición con una recopilación de los trabajos de Hokusai en diferentes épocas de su vida. Sus bocetos de campesinos, soldados, gente en tabernas o haciendo labores cotidianas fueron muy inspiradores a la hora de abordar el proyecto.

J: Soy muy fan del cine de Kurosawa -incluyendo sus obras más costumbristas, como ‘Ikiru’-, de Shindo, Mizoguchi, Oshima… De hecho, una de las viñetas más importantes del cómic es un homenaje directo al baile de los campesinos de ‘Los Siete Samuráis’. También tendríamos que referirnos a la animación y a series como Saraiya Goyou o a las películas de la Ghibli.

¿Habéis quedado satisfechos con la edición de Diábolo? ¿Está teniendo ‘La hierba del estío’ una buena aceptación de crítica y público?

J: Hemos llegado a más medios que con el anterior cómic, y las reseñas están siendo muy positivas. Nos alegra especialmente que varios medios dedicados a la cultura japonesa hayan encontrado interesante nuestro cómic, y parece que entre el público también está gustando. En ese sentido, estamos muy contentos.

¿Está difícil el mercado actual de cómic en España? ¿Cómo está siendo vuestra experiencia?

R: Sólo llevamos dos cómics publicados, el primero en diciembre de 2016, y el segundo ahora en 2018, así que aún no nos ha dado tiempo a formarnos una perspectiva completa del asunto. De todas maneras, nuestra experiencia hasta la fecha ha sido muy buena. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero en Asturias, desde el primer momento, hemos sido muy bien recibidos y nos han llamado para participar en casi todos los eventos que ha habido. Estamos francamente contentos.

¿Nos queréis comentar algún nuevo proyecto en el que estéis enfrascados?

R: Tenemos varias ideas en cartera, pero es pronto para comentar nada.

¿Cual es el tipo de lectura (cómic o literatura) que más os gusta?

R: La verdad es que me gusta leer de todo, de García Márquez a Manu Larcenet, pasando por Abercrombie, Sienkiewicz o Rabagliati. Si está bien hecho, suele gustarme.

J: Comparto la respuesta de Raquel, cualquier tema o autor me puede interesar si hay calidad, desde Virginia Woolf, Bradbury y Ray Loriga hasta Larcenet, las Tamaki, Mark Millar o Warren Ellis.

Añadid lo que queráis.

Os agradecemos mucho haber contado con nosotros para esta entrevista y esperamos que a vosotros y vuestros lectores os haya resultado de interés.

RAQUEL LAGARTOS: Licenciada en Matemáticas y titulada en Ilustración por la Escuela de Arte de Oviedo. Ha colaborado con diversas publicaciones e instituciones locales y ha participado en varias exposiciones, entre ellas, la dedicada a Mary Shelley: La muerte del monstruo (Diábolo Ediciones) en el Salón Internacional del Cómic de Avilés de 2017.

JULIO CÉSAR IGLESIAS: Licenciado en Historia. Escritor y guionista. Ha colaborado con diversos medios dedicados al análisis literario y a la novela gráfica..

Su primer cómic juntos, Mary Shelley: La muerte del monstruo, se publicó en España con Diábolo Ediciones a finales de 2016. La hierba del estío (Diábolo Ediciones, abril de 2018) es su segunda publicación juntos. También han colaborado en el homenaje colectivo Frankenstein resuturado (Ediciones Alrevés, marzo de 2018).

Las lecturas de Serendipia: ‘Universo Twin Peaks’ (Ranas/polilla, Logia Negra, doppelgängers, tulpas, leñadores siniestros, humor-terror-surrealismo y David Bowie convertido en una tetera)

Hace unos años me enfadaba rotundamente y me sentía estafado y ultrajado cuando no entendía una película. Supongo que me atenazaba un profundo complejo de inferioridad cuando sucedía. Vamos, que pensaba que no la entendía porque sencillamente yo no llegaba. Que no daba más. Otras veces pensaba que el director se había pasado de listo o que, sencillamente, era un inepto y no había sabido contar la historia de manera coherente.

Han pasado muchos años y, sobre todo, muchas películas desde entonces. Y todavía a veces sigo pensando tras ver una película que el director es un botarate o que, sencillamente, yo no llego. Pero ya no me enfado. Y menos con David Lynch. Con este genio y su universo más abstracto –el ‘normal’ me encantaba-,  hice las paces tras ver Twin Peaks: fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk With Me, 1992), cinta cuyo terror íntimo entendí a la perfección. Y también Carretera perdida (Lost Highway, 1997) y, sobre todo, Mulholland Drive (2001). Y no solo hice las paces con él, sino que se convirtió en uno de mis directores de cine favoritos. De acuerdo, en una primera visión de, sobre todo, las dos últimas nombradas, no me enteré mucho de que iba la cosa, pero me quedé encandilado con sus imágenes y aprendí a gozar con las visiones producidas por la imaginación desatada de David Lynch. Así que ahora, cuando me pierdo viendo una de sus más enrevesadas películas, no hay dolor: pongo el botón de comprensión en OFF y me dejo mecer por las imágenes. Y ese grado de disfrute no lo consigo con muchos directores. Es un placer y una forma de disfrutar del cine situado en otro nivel. Ya no me molesto en intentar comprender lo que el director me quiero contar o porqué suceden esas cosas tan extrañas en la pantalla. Incluso me da por pensar que que el propio director no entiende lo que cuenta o, sencillamente, no desea que el espectador lo haga. Y no me enfado. Me dejo mecer. Me dejo llevar.

Así que cuando veo algo que me resulta ininteligible y un, digamos, crítico de cine o un, pongamos, cuñado intenta explicarme, ya sea vía revista, libro o red social, lo que he visto, sencillamente no le hago mucho caso. Estoy seguro de que tampoco lo ha entendido, pero a diferencia de mí, se niega a reconocerlo porque para él eso representaría quedar a la altura del espectador medio.

Sin embargo, todo esto no significa que no lea y me documente sobre lo que me gusta. Lo hago y mucho. Pero tan solo si la información proviene de los más cualificados. Y esas voces más cualificadas casi siempre resultan ser también las más humildes. Como me parece la de  Javier J. Valencia, sin lugar a duda la persona más indicada para contarnos absolutamente TODO sobre el universo Twin Peaks. Y es que tras ver el último capítulo de la serie, que me coincidió con la edición de Universo Twin Peaks, tenía una más que enfermiza curiosidad por poner cosas en claro. Y quien mejor que Javier J. Valencia, especialista en la serie y autor del único otro libro que tengo sobre ella, para que me explicara lo que él había sacado en claro de los complejos delirios de David Lynch y Marc Frost, los cuales consiguieron que tanto la crítica televisiva como la cinematográfica exclamaran, unánimemente, que Twin Peaks: The Return fue la mejor ficción rodada en 2017.

Y por supuesto que Universo Twin Peaks no defrauda. Ofrece todo lo que el seguidor y no seguidor de la serie de Lynch y Frost pueda desear y mucho más. Javier inicia su libro analizando el complejo mundo de la televisión o, mejor dicho, de las series, como nuevo paradigma del entretenimiento, el único que podría desbancar al cine. Y es que desde que Javier escribiera en 1999 Twin Peaks: 625 líneas en el futuro, las cosas han cambiado. Y mucho. Por entonces Twin Peaks había sido una serie adelantada a su época, que tras un merecido y desaforado éxito, fue languideciendo hasta desaparecer. En otras palabras: Twin Peaks fracasó, sí, pero permaneció en la mente de sus fieles seguidores y, lo que es más importante, su influencia perduró en posteriores ficciones televisivas. Han tenido que pasar 25 años, justos los que predice Laura Palmer al agente Dale Cooper, para que ambos se volvieran a encontrar y, por medio de esta nueva e inesperada temporada, Twin Peaks ocupara su lugar como reina y pionera de ese nuevo e inabarcable orbe de series. Y ha tenido que volver con una temporada cuyos 18 episodios han conseguido dejar en actitud ojiplática al espectador, demostrando que sigue siendo la más imaginativa, libre, bella, inquietante e ininteligible ficción visual creada por un artista.

Hacía falta un nuevo tipo de espectador. Lynch y Frost no andaban desencaminados y lo han demostrado a la televisión actual, en la que el papel que juegan las series como producto de entretenimiento, es ya más popular, influyente e importante que el que puede producir el cine entre los espectadores del nuevo milenio. Pues para todo ese nuevo y viejo espectador, Lynch y Frost han preparado una bomba,  un revulsivo que no acepta comparaciones y que ha vuelto a dinamitar la ficción mediante una obra de arte que puede o no gustar, pero que definitivamente no deja indiferente. ¿Ha merecido la pena el retorno de Twin Peaks?: Rotundamente SI. ¿Debería continuar?: Rotundamente NO…o al menos hasta dentro de 25 años.

Sin embargo, el cambio en los modos de entretenimiento y el papel que jugará The Return, el tiempo lo dirá. Por el momento, Javier J. Valencia intenta poner un poco de orden en todo este desconcierto, revolviendo en los cascotes y ofreciendo al lector TODO lo que quiere saber sobre Twin Peaks. Y lo que es mejor, de manera atractiva. Nos habla, ya lo hemos mencionado, de televisión. Analiza la tercera temporada y nos narra como ha encontrado un campo abonado, un lugar ideal en el que su vuelta era esperada con auténtica ansia como pionera de ese mundo interminable de series de este nuevo milenio. Nos cuenta como se gestó lo que parecía un imposible. Analiza también los viejos episodios de la serie clásica y todo lo que le rodea. Ofrece sus tesis, personales, sobre lo que él entiende que pueden significar los diferentes enigmas. Intenta desentrañarlos pero ya avisa que lo que le gusta es ejercer de “fontanero de la continuidad”, trabajando a jornada completa para intentar atar cabos entre el pasado y el futuro. Buscando claves y nexos de unión. Y aún a pesar del ingente trabajo realizado, es posible que el autor no pueda explicarnos o hacer encajar todo. Tampoco es necesario. Uno de los atractivos, sino el más grande de Twin Peaks, se encuentra en el enigma. El misterio. Coincidimos con el propio Lynch cuando dijo: “El misterio es lo que más amo, es el magnetismo de la vida y me resulta maravilloso saber que de la mayoría de las cosas no conocemos absolutamente nada”.

El libro, impecablemente editado con el buen gusto que caracteriza a Dilatando Mentes Editorial,  no habría podido recibir mejor nombre que Universo Twin Peaks, pues en él el lector encontrará, además de un pormenorizado comentario de cada uno de los episodios y del largometraje, TODO sobre la serie: merchandising, comentarios de escenas descartadas o no rodadas del largometraje, pero incluidas en el guión; libros que se suman al canon de la serie; bandas sonoras; trading cards, curiosidades, campañas publicitarias… Y todo ello sin resultar engorroso o pedante. Pues ante todo el autor se descubre como un sincero enamorado de Twin Peaks y de todo lo que rodea a la serie. Y ese amor lo trasmite al lector gracias a su escritura ágil, que ha ganado con el tiempo desde que escribiera aquel primer acercamiento a la serie, Twin Peaks: 625 líneas en el futuro que ha sabido desbrozar añandiéndolo a Universo Twin Peaks, ampliando lo necesario y eliminando lo superfluo, ofrecieno como resultado la que sin lugar a duda ya es LA obra de referencia sobre el universo Twin Peaks.

“Todo lo que han leído ha sido mi/mis teoría/teorías sobre el final, y apuntes diversos sobre todas las puertas que abre. Pero, por supuesto, es probable que usted tenga la suya y tenga mucho más sentido que todo lo que acaba de leer: el puzle existe desde que se emitió el episodio piloto en 1990 (…)”

Javier J. Valencia

Las lecturas de Serendipia: Alan Moore despierta a la serpiente

EL LIBRO DE LA SERPIENTE

Los libros iluminados de Alan Moore

ALAN MOORE

La Felguera Editores. Encuadernación en tapa dura. 184 pág. ilustradas. 

Quizás ustedes piensen que alguien que al cumplir los 40 años se proclame mago podría ser una muestra de que ha perdido el entendimiento. Es posible que si se enterasen que este mismo individuo escogió como deidad a la que adorar a la serpiente Glycon, una especie de muppet protagonista de rituales organizados por su creador y falso profeta, el griego Alejandro de Abonutico, piensen que pudiera ser que este mago no se tomara demasiado en serio a sí mismo. Pero quizás no pensarían igual si supieran que, Alan Moore, el sujeto del que estamos hablando, escogió precisamente a esta deidad porque pensó que «Si voy a tener un dios, prefiero que sea un absoluto fraude y un títere, porque así es improbable que empiece a creer que ese títere creó el universo ni nada peligroso por el estilo». 

Nosotros creemos a Alan Moore cuando se proclama mago y  anarquista. Porque este escritor británico ha demostrado a los incrédulos que el cómic, incluso el de superhéroes, puede ser literatura de primera si se aborda seriamente. Varias de sus obras se encuentran entre las mejores que ha dado el noveno arte, ya sea con proyectos más personales como Miracle Man (1982-89), V de Vendetta (1982-87), Watchmen (1986-87), o su etapa en Swamp Thing, como abordando personajes clásicos como Batman o el último hijo de Krypton, entre otros. En todas esas páginas y muchas más, Alan Moore dejó muestras sobradas de su genialidad. Obró pues prodigios. Pero es con From Hell (1989-99) donde el mago de Northampton comienza a adentrarse en un universo que conecta perfectamente con los dos libros que ha puesto a disposición del lector más audaz la editorial La Felguera: Ángeles Fósiles y el que vamos a presentarles: El libro de la serpiente. No en vano, el propio Eddie Campbell se encargó de adaptar e ilustrar en formato cómic The Birth Caul y Snakes & Ladders, dos de las invocaciones/representaciones de Alan Moore incluidas en El libro de la serpiente.

Sabemos que es posible que, incluso tras leer los cómics nombrados, piensen que la magia no existe. Pero nosotros sabemos que sí. Y más sabiendo que Alan Moore está adscrito a la magia más libre que existe: La magia del caos, en cuyos ritos cabe todo lo que el practicante quiera incluir ¿Runas? ¿El universo Lovecraft y sus mitos de Cthulhu? Todo lo que el mago quiera en ese momento y en ese día. Y Alan Moore cuenta con un riquísimo y atractivo cosmos del que extrae su magia: de las calles de Withechapel a la obra de William Blake; desde personajes reales y trágicos como Joe Meek o los siameses Chang y Eng a Cromwell y Arthur Machen. Y todo ello y mucho más observado por el ángel de Highbuy, con las proclamas de las sufragistas como fondo y, siempre siempre, el omnipresente Crowley dejando como testigo de su presencia la fragancia de su pipa de opio.

Todo esto y mucho más es lo que tuvo cabida en las cinco performances que conformaron El Gran Teatro Egipcio de las Maravillas de la Luna y la Serpiente, ejecutadas  entre 1994 y 2001 y en las que Moore se acompañaba de música, danza e incluso tragafuegos. Representándolas para la Golden Dawn Society o en lugares como la Tate Gallery y el Bridewell Theatre. Unas performances  que La Felguera tiene a bien reunir, por primera vez en castellano, en un lujoso volumen que ha contado con la supervisión del mismísimo Mago del Caos y con el que nos contagiaremos de la pasión de los textos que allí fueron leídos y de la envolvente prosa poética de Moore, en la que mezcla tiempo y espacio; ficción y realidad; poesía e historia. Caos. Anarquía. Magia. Todo ello regado con fascinantes imágenes que ha seleccionado con mimo La Intendencia de La Felguera, ilustraciones realizadas ex-profeso para este libro por Mario Rivière y una introducción, e impecable traducción/adaptación, de Javier Calvo. Y todo ello, muy importante, impreso en un papel de gran calidad que convierte este libro en un objeto de culto por sí mismo y en una obra fundamental para el lector más inquieto.

¿Todavía no creen en la magia?

ISBN: 978-84-948305-1-8 | Colección Zodiaco Negro | Cubierta por Mario Rivière | Traducido y prologado por Javier Calvo | 184 páginas | 23 euros | Tapa dura | 200 x 240 mm.

 

Las lecturas de Serendipia: ¡Qué modernos fuimos en los 70!

¡QUÉ MODERNOS FUIMOS EN LOS 70¡

Moda, música, juguetes y otras extravagancias de la década prodigiosa

GUILLEM MEDINA

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 288 pág. Repletas de ilustraciones a todo color. 

Antes de nada avisar de que, cuando se enfrasquen en el multicolor universo de los setenta que nos propone Guillem Medina, no deben ser exigentes en cuanto a la profundidad de campo abarcada. Lo que nos propone este último monstruario pop editado por Diábolo Ediciones es un viaje al kitsch que dejó tras de sí esa década, representada en especial por su desmesurada moda, pero también por los objetos pop más variados y, naturalmente, la música, el cine y la televisión.

¡Qué modernos fuimos en los 70! es un libro en el que prima la imagen, marca de fábrica de la editorial, pero también incluye un un texto explicativo. Especialmente indicado para todos aquellos que no vivieron aquella época, que posiblemente alucinarán ante los modelitos que nuestras madres nos obligaron a lucir, el libro les ayudará a entender nuestro actual estado mental y porque muchos de nosotros terminamos, en los ochenta, metidos en tribus urbanas de diferentes pelajes. Pero, por supuesto, también servirá el libro de Guillem Medina como repaso (¡Oh, no!) para nostálgicos que quieran sumergirse en aquellos tiempos.

Medina mantiene al principio cierta cronología en sus páginas, partiendo de los sesenta del Swinging London, Twiggy y Mary Quant para meternos, sin anestésicos y de cabeza, en un universo en el que ocupan el mismo espacio Las Grecas, los pantalones de pata de elefante, el cine quinqui, el Glam, Leif Garrett o la Jet Set marbellí, todo puesto a lo loco, sin demasiado orden ni concierto, con sus imágenes a-saltándonos a la vista con tan solo girar una página, algo que, por otra parte, en nuestra opinión y tratándose del tipo de libro que es, representa  un factor sorpresa que añade emoción y encanto a la obra.

El libro, al no ser una obra detallada sino tan solo una amplia panorámica, colorista y canalla, eso si, puede servir para que el lector se anime a profundizar en los diferentes aspectos que hicieron de esta época una de las más olvidables en cuanto a estética se refiere.

El libro contiene algunas entradas que debieran haberse excluído por ser más  representativas de otras épocas, como la dedicada a la musa Edie Sedwick (¡murió en 1971!); o a Teresa Gimpera, cuya época más pop y recordada se desarrolló en los sesenta de Bocaccio y de la Escuela de Barcelona; o el muy 60’s look de Mia Farrow en La semilla del diablo (1968); o las referencias al Pop-Art, movimiento artístico que vivió su época de máximo esplendor a mediados de los sesenta  pero, ya les advertimos que no fueran muy puntillosos a la hora de juzgar esta obra, pues no está en su ánimo el resultar definitiva sobre aquellos años ¡Mucho nos tememos que habrá más! Eso sí, el libro también sirve para demostrar los conocimientos que tiene el autor sobre moda y juguetes, pues estos, en especial las muñecas, tienen un gran protagonismo en el libro, aunque sea en detrimento de otros muchos juegos que hubo en aquella época.

¡Qué modernos fuimos en los 70!, que cuenta con un destacable prólogo de Plàcid García-Planas, también contiene, en nuestra opinión, algún pequeño gazapo visual, como algunas imágenes pertenecientes a DVD o CD en lugar de a pósteres y discos originales; o fotografías con marcas de agua de populares portales de venta de segunda mano que podrían haberse disimulado con facilidad; o una imagen de un Madelman karateka que… nunca existió, al menos más allá del prototipo o de las buenas manos del aficionado mañoso.

Pero son minucias en un universo plagado de Blaxploitation, peinados imposibles, ponchos de labores de punto, Georgie Dann, David Bowie y musas del destape ibérico, entre otras monstruosidades,  hasta llegar ¡Bendito sea! al Punk, que trajo tras de sí (aunque con su influencia marcada), la New Wave, el Power-Pop… y lo que nos ofrecieron los años ochenta, también con sus propios monstruos y fantasmas.

Por lo pronto embarquen, junto al prolífico Guillem Medina y de la mano de Diábolo Ediciones, en ¡Qué modernos fuimos en los 70! un viaje al pasado más multicolor, en una nueva entrada en este universo nostálgico que a unos fascina, a otros deleita, a otros aburre, pero a todos, a todos, sorprende.

¿Quieres un chicle? de Vicente Pizarro, el libro que huele a fresa

¿QUIERES UN CHICLE? REGALOS Y SORPRESAS CON SABOR EXTRALARGO

VICENTE PIZARRO

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 

Parece que hay cierto acuerdo en querer demostrar que cualquier tiempo pasado fue mejor a base de traer de vuelta la televisión de nuestra niñez o la música de nuestra juventud. Personalmente no creo que así sea. El pasado es el pasado y conviene mirar hacia adelante porque, sobre todo, se tiende a recordar lo bueno de nuestra niñez y olvidar todo lo malo, que lo hubo y en abundancia. Santones de la nostalgia se esfuerzan en clamar las ventajas del VHS respecto al  DVD como si hubiera punto de comparación en cuanto a calidad (algo que sí sucede entre vinilo y CD) y no fuera mucho mejor disfrutar del cine digital. Ventajas que no están en el sistema en sí, sino en que aquellos cacharros y cintas le traen de nuevo la ilusión de descubrir y ver por vez primera todas aquellas películas. Una experiencia que, por otra parte, no se puede repetir por muchas veces que se ponga la misma película en el mismo viejo magnetoscopio. Los video-clubs  y toda aquella época finalizó como se terminó el cine de los domingos como única posibilidad de distracción de nuestros padres o de los que tenemos ya los cincuenta. Y, entre otras cosas, porque se ha enriquecido con otras propuestas.

Pero si de algo sirve todo este viaje al pasado, esta nostalgia, es que al menos se editan algunos trabajos de investigación tremendamente pop que no podrían haberse afrontado de no haber este interés general por todo ello. Libros como los dedicados a Editorial Novaro, al merchandising español de La Guerra de las Galaxias, a la muñeca Nancy o a programas televisivos como Un, dos, tres, responda otra vez no se hubieran escrito o no se hubieran publicado de no haber todo este interés en el pasado más próximo, así que, como toda moda, hay que aprovechar lo bueno que deja tras su paso y entre ello se cuentan varios de los libros que Editorial Diábolo dedica a la cultura popular y que, realizados por coleccionistas y estudiosos con auténtico afán completista y espíritu de catálogo, se están publicando. Libros en los que, como no podría ser de otra forma, predomina la imagen.

Uno de los más curiosos que ha editado y con el que más ha disfrutado el que todo esto les cuenta es el dedicado a los cromos y obsequios que se daban con la bollería industrial que, en muchos casos, no estaban al alcance del escolar medio de bocadillo en recreo. Muchos envidiábamos a nuestros compañeros cuyas madres (quizás menos dedicadas que las nuestras), compraban Grisines de Panrico, Bonys de Bimbo, o Phoskitos de Cropán a sus hijos. Pero les mirábamos con envidia, sobre todo,  por el cromo que salía. Así que cuando Vicente Pizarro reunió todas aquellas colecciones en su libro ¡Andá!, la merienda… no pudimos más que celebrarlo.

Pues bien, ahora el mismo autor ha afrontado, con idéntica meticulosidad,  las colecciones de cromos y objetos que ofrecían las diferentes marcas de goma de mascar. Huelga decir que a nuestras madres, velando siempre por la salud de sus pequeños, no les gustaba nada que comiéramos chicles. Como tampoco agradaba a muchos profesores el efecto de rumiante que ofrecíamos. O las pompas que los más diestros hinchaban. Ni a donde iba a parar una vez agotado su sabor… Así que completar una colección de cromos era una labor titánica por no decir imposible, por lo que resulta más que interesante poder ver, en ¿Quieres un chicle?  todas estas colecciones.

Vicente Pizarro enumera las diferentes marcas de goma de mascar que estuvieron a la venta desde los años 70 hasta la actualidad, y a continuación las colecciones que ofreció cada una de forma cronológica: Bazoka, Cheiw, Dunkin (la marca estrella por sus figuritas de Lucky Luke, Asterix y Looney Tunes, entre muchas otras), Dubble Bubble… gracias a este libro algunos hemos podido descubrir que existió un chicle Pulga y Linterna (¡Con más de 22, 22, 22 adhesivos!) y  otros como Robocop, Kung-Fu y, el más bizarro, Sabrina, dedicado a la cantante que tantos despertares sexuales causó en aquella Nochevieja de 1987.

El libro cuenta, además de con infinidad de imágenes a todo color de todas las colecciones y sus álbumes, con ejemplos de pósteres y objetos promocionales, propaganda, envoltorios, todo ello hilvanado con un texto explicativo que detalla, además, la historia de las diferentes empresas fabricantes. En resumen: otro loable trabajo de arqueología pop publicado por Diábolo Ediciones en el que tan solo se echa en falta, puestos a ser exigentes, que hubiera incluido una introducción explicando la historia y el origen de tan llamativa golosina, cuyo aroma el lector también podrá rememorar y saborear con el libro, pues sus páginas huelen, y casi saben, a chicle de fresa, lo que añade otro aliciente a este auténtico viaje sensorial a otra época.

 

 

 

La Guerra de las Galaxias ‘Made in Spain’

13 diciembre 2017 Deja un comentario

LA GUERRA DE LAS GALAXIAS ‘MADE IN SPAIN’ LA HISTORIA DE STAR WARS EN ESPAÑA

ÉPOCA VINTAGE 1977-1986

JOSÉ GRACIA. Prólogo Steve Sansweet

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 296 páginas a todo colorS

 

Que no todo está dicho ni escrito sobre el universo Star Wars lo demuestra este voluminoso libro, el cual explora el mundo del merchandising autóctono generado por esta popular franquicia. Pocas veces un libro de estas características resulta tan completo como La guerra de las galaxias ‘Made in Spain’, ya que funciona a varios niveles: a nivel nostálgico permite a los más talluditos rememorar aquellos tiempos recordando promociones de bebidas refrescantes o pastelitos; y como guía de  campo permite a los coleccionistas y completistas ver y conocer todo lo que se realizó y editó sobre estas tres películas. Pero el libro de José Gracia es ante todo el resultado de una investigación exhaustiva realizada desde el conocimiento y el cariño. Me explico: hay libros que no se puede evitar leer como una ocasión perdida de haber realizado ‘EL’ libro, la obra de referencia sobre el tema que trata, no sucede lo mismo con La guerra de las galaxias ‘Made in Spain’ ya que el estar escrita por José Gracia garantiza que vamos a leer un trabajo de alguien que, además de saber perfectamente de lo que habla, lo ha hecho con el corazón y con la intención de ofrecer al lector el libro que le hubiera gustado poder comprar si alguien lo hubiera hecho, pero que como no ha sido así, ha tenido que hacerlo él. Así que tras años de investigación y de reunir material, principalmente de su colección y de las de sus amigos y conocidos, ha inmortalizado todos los objetos mediante fotografías realizadas por él mismo (olvídense de fotos extraídas de internet) y los ha reunido en un tomo acompañadas de amenos textos en los cuales explica detalles referentes a los objetos, junto a deliciosas vivencias personales propias y de otros compañeros de fatigas. Por si todo esto fuera poco, también ha contado con intervenciones de técnicos y actores de la saga que ofrecen su visión de lo que para ellos ha significado pertenecer a este universo tan particular nacido hace ya 40 años.

Si bien habría merecido una revisión más a fondo, que habría servido para detectar algunos pequeños gazapos, estos resultan mínimos en una obra tan detallada y pormenorizada, repleta de curiosidades y que tiene su punto más interesante y divertido en las disparatadas copias y productos piratas inspirados en la saga y sus personajes. También se ha querido enriquecer la obra ofreciendo detalles sobre la historia de algunas jugueteras y editoriales importantes como Vértice, Bruguera y Forum, que ayudan también a ofrecer un retrato de la época, en la cual no  había tanto material a disposición del pequeño aprendiz de Jedi.

Destaca asímismo un extenso apartado que da a conocer y homenajea a todos aquellos actores que doblaron al castellano la trilogía original, un cariñoso recuerdo que comparte hojas junto a álbumes de cromos, discos, guías, fotocromos, libros, maquetas y figuras de acción dedicadas a esta saga ahora inabarcable.

Más que una guía, pues su delicioso texto permite que sea leído y disfrutado por sí mismo, es sin lugar a dudas un libro necesario para fanáticos del universo Star Wars, pero también para estudiosos que se acercan con intención de conocer como se promocionaron estas películas en los años setenta y ochenta y, por supuesto,  para curiosos y nostálgico pues en sus  hojas, imágenes y textos se conserva el sabor de otros tiempos en los cuales muchos fuimos un poco más felices gracias a esta pequeña gran aventura espacial.

 

Las lecturas de Serendipia: caminando por la ‘Plaza de Bacalá’ con ‘Cine-Bis’ y ‘Ceremonia sangrienta’

21 noviembre 2017 Deja un comentario

Serendipia no da abasto con sus lecturas, pero no puede evitar detenerse un momento y recomendarles tres de los últimos trabajos que más le han gustado. Un cómic, Plaza de Bacalá del alicantino Carmelo Manresa,  y dos fanzines, el imprescindible séptimo número de Cine-Bis y el cada día más completo Ceremonia Sangrienta, que con su cuarto número confirma su lugar dentro del fandom. Ambos tan diferentes como interesantes. Lecturas que Serendipia atesorará en su biblioteca después tras haberlas devorado, pues, si en estos tiempos es cierto que se editan muchos libros y publicaciones, también conviene ser selectivo y conservar tan solo lo mejor. Y estos tres son de lo mejor.

 

PLAZA DE LA BACALÁ

Carmelo Manresa

Desfiladero Ediciones. Rústica con solapas.

176 páginas. Blanco y negro.

Bien sabido es que solemos edulcorar el pasado recordándolo como una época deliciosa. Saturando de melaza los recuerdos (buenos) de otra época que, si pudiésemos volver hacia atrás, podríamos comprobar que no fue tan maravillosa. Sin lugar a dudas eran tiempos de descubrimientos, algunos de los cuales marcarían nuestra personalidad de manera perenne. Ahora podemos tener en casa una película en HD repleta de extras, por ejemplo, pero nunca podremos revivir la sensación de aquella vez que la vimos, repleta de cortes, con unos amigos en el cine. Podremos escuchar un disco, pero el descubrimiento, esa piel de gallina al escuchar una canción, nunca volverá a repetirse. Podremos leer un cómic, olerlo incluso, pero nunca será igual que la primera vez que lo vimos, con aquella magia en su portada, en sus dibujos vistos una y otra vez. Podremos rememorar nuestras noches de fiesta, los conciertos, los amigos…

Todo es muy subjetivo, sin embargo. Puedo asegurarles que, personalmente, por mucho Súper-8 o VHS que hubiese tenido, nunca he podido disfrutar más del cine en casa que con el DVD/Blu-ray; mi colección favorita de cómics hace tiempo que se reeditó con mejor papel y a todo color respetando, además, el formato y las portadas originales. Y bueno, el vinilo sigue estando ahí. Eso sí que no ha sido superado. En cuanto a las noches de fiesta… bueno, ni fueron todas las noches, ni todas las semanas ni todas aquellas noches terminaron bien. Recuerden, recuerden…

Lo que pasa es que éramos más jóvenes. Y nuestro tiempo ha pasado muy rápido y ha evolucionado todo tanto que algunos hablamos ya como nuestros padres cuando se mofaban de nuestra música o nuestro aspecto. Y si miramos hacia atrás vemos que muchas cosas han cambiado. Pequeños detalles, maneras de vivir que conocimos y que, sin darnos cuenta, se han marchado para siempre. Y eso es lo que hace Carmelo Manresa en Plaza de La Bacalá: rememorar pequeñas cosas, detalles que todos los de su generación podemos compartir. Entonces se hacía más vida en la calle y había ciertos perfiles, ciertas figuras, que, sorprendentemente, se repetían en otras plazas de otros barrios de otras ciudades: cines de reestreno en los cuales, ahora, nos sería imposible ver una película porque no podríamos concentrarnos en ella dada su incomodidad, su deficiente sonido, sus deficientes copias y su deficiente público, que no callaba ni debajo del agua; los tontos del barrio; kioscos (y kiosqueros) con olor a rancio; habladurías y chismorreos sobre el vecindario, aunque ahora no conozcamos, ni ganas, ni al vecino de la puerta de al lado; recreativos (y su fauna); nunchakus fabricados con palos de escoba… Un universo de retales que se van perdiendo en nuestra memoria pero que, de forma totalmente imprevista, vuelve en el momento más inesperado haciendo que nos demos cuenta de que nos hacemos, irremediablemente, mayores.

Pues bien, pequeños recuerdos, texturas de ese pasado, son las que nos trae, con un lenguaje cercano, de tú a tú, Carmelo Manresa en Plaza de La Bacalá. Y nos lo muestra con trazos claros, que a mí personalmente me traen a la memoria aquellos dibujos voluntariosos de los artistas, muchas veces anónimos y escasamente reivindicados, de los humildes tebeos de editorial Vilmar. Un dibujo ideal para lo que se nos narra. Lo que no significa, ni mucho menos, que hablemos de un dibujo anticuado, pues también recuerda planchas de, por ejemplo, Martí Riera o Daniel Torres dibujantes poderosamente underground pero a la vez con un cierto regusto retro… Y por supuesto Carlos Gimenez con el que, además, comparte ciertas maneras en su forma de narrar,  de trasladar detalles, emociones y tipos.

Pues bien, al igual que sucede precisamente con las historias de Carlos Gimenez, las que nos cuenta Carmelo Manresa en Plaza de La Bacalá tienen, en el cómic, el vehículo ideal con el que ser transmitidas y con el que hacernos sentir de nuevo la nostalgia, sí, pero también el alivio de seguir vivos para contarlo.

CINE-BIS #7 VV.AA (Quatermass Ediciones)

¡Cuánto hemos echado en falta Cine-Bis! Serendipia adquiere escasas publicaciones periódicas, pues igual de escasas son las que despiertan nuestro interés más allá de ojear y leer algún artículo. Pero eso no nos pasa con Cine-Bis. Lo leemos de cabo a rabo porque todo en él  resulta interesante, está muy bien escrito y aprendemos mucho sobre cine.

Este séptimo número, que sus fieles hemos tenido que esperar durante 14 dolorosos meses, trae en sus páginas artículos tan interesantes (alguno incluso apasionante), que ha conseguido que la espera haya merecido, con creces, la pena. Vean si no:

Carlos Aguilar firma tres de las mejores perlas de este número. Un magnífico Dossier Mabuse que en esta primera entrega analiza las cintas que sobre el personaje dirigió Fritz Lang. Pura historia del cine que se prolongará en una segunda parte con las secuelas y nuevas aventuras del genio del mal que vinieron de la mano de Harald Reinl, Werner Klinger, Paul May, Hugo Fregonese, Jesús Franco o Claude Chabrol. De Aguilar también es la suculenta entrevista a Chelo Alonso, uno de los rostros más bellos (y ya es decir) del cine de género europeo de los sesenta; y el artículo sobre Luigi Bazzoni, un realizador con tan escasa como interesante filmografía.

Fernando Usón Forniés aporta un fascinante recorrido por lo que ha dado de sí, cinematográficamente hablando, el duelo en el O.K. Corral. Nueve títulos que abarcan desde los años treinta con Frontier Marshal (Allan Dawn, 1939) a Wyatt Earp (Lawrence Kasdan, 1994), pasando por grandes clásicos como La pasión de los fuertes (My Darling Clementine, John Ford, 1946) o Duelo de titanes (Gunfight at the O.K. Corral, John Sturges, 1956). De la realidad a la ficción.

David Pizarro contribuye con una muy interesante entrevista con el director Juan Bosch, un realizador todoterreno recordado (y no lo suficiente) por sus inicios en el policíaco con películas como A sangre fría (1959) o Regresa un desconocido (1961), pero que contó con una prolífica carrera durante la cual aportó oficio y dignidad a cuanta producción le pusieron a tiro. Una vida en el cine.

Ángel García Romero nos descubre y analiza en profundidad uno de los títulos más oscuros de William Castle, Shanks (1974), un delirio «pintoresco e inclasificable» tal y como lo define Romero, que resulta ser una, «extraña mezcla de historia de horror y cuento de hadas perverso» con el mimo (horreur!) Marcel Marceau como protagonista.

Se cierra el extenso y correcto dossier en dos partes dedicado a los Marx Brothers y se  incluyen, finalmente, dos completos artículos más, uno dedicado a las Biker Movies realizado por Roberto García-Ochoa Peces,  y otro más que interesante (¿cuantas veces utilizo este adjetivo?) centrado en la histórica publicación francesa especializada en genero fantástico Midi-Minuit Fantastique.

172 Páginas de pura cinefilia magníficiamente ilustradas con imágenes de calidad y a todo color en una publicación, no me cansaré de repetirlo, imprescindible para todos los amantes del cine.

Más información y pedidos a: quatermass@hotmail.com

 

CEREMONIA SANGRIENTA #4 (octubre 2017)

Coincidiendo, como suele ser habitual, con el Festival de Sitges  salió a la venta la cuarta entrega de Ceremonia Sangrienta, un fanzine que va encontrando su lugar en el fandom con una línea clara y un diseño muy característico. Aunque se ocupa del cine fantástico y de terror de todas las épocas, tiene una querencia especial por el de última hornada, lo que le diferencia de los demás fanzines, más centrados en rarezas pretéritas. Se caracteriza por tener una cuidada selección de textos, serios y exhaustivos, además de infinidad de imágenes, reproducidas en blanco y negro.

Con un acabado y una linea muy personal, este último número incluye, además de un extenso repaso sobre lo que dio de sí la edición número 49 del Festival de Sitges, artículos sobre La autopsia de Jane Doe (André Øvredal, 2016), The Love Witch (Anna Biller, 2016), 31 (Rob Zombie, 2016), The Last Shift (Anthony DiBlasi, 2014) y The Void (Jeremy GillespieSteven Kostanski, 2016), que se estrenará en nuestras pantallas como El vacío el día 8 de diciembre, además de artículos sobre Twin Peaks, el denominado New French Extremity, una entrevista con Barbara Crampton y un especial centrado en No profanar el sueño de los muertos (Jorge Grau, 1974) que, además de un artículo sobre el rodaje y su repercusión en la época, incluye una entrevista con José Lifante.

106 páginas de amena lectura que pueden conseguir en tiendas como Freaks o escribiendo directamente a:

info@ceremoniasangrientazine.com