Archivo
En abril vuelven Los Vengadores
Valencia contará en 2015 con una gran Feria del Cómic y la Ilustración
Tebeo Valencia. Feria del Cómic y la Ilustración se celebrará del viernes 27 al domingo 29 de noviembre de 2015 en Feria Valencia. Este festival está organizado por Feria Valencia con la colaboración de FICOMIC, la Associació d’Il.lustradors de València (APIV), el Gremi de Llibrers de València, la Asociación Valenciana del Cómic (ASOVAL), Associació d’Editors del País Valencià (AE). Tebeo Valencia permitirá al visitante disfrutar de una gran oferta cultural y lúdica, que incluye exposiciones, talleres, encuentros con autores y conferencias, además de las últimas novedades editoriales.
Los días 27 al 29 de noviembre de 2015 Feria de Valencia acogerá en sus instalaciones la primera edición de Tebeo Valencia, la Feria del cómic y la ilustración. Un evento cultural de grandes dimensiones que arranca con el objetivo de convertirse en una de las citas anuales del sector del cómic y el libro ilustrado y de promover la industria editorial especializada y su lectura. Se trata un festival que organiza Feria Valencia y que coordina FICOMIC, entidad organizadora del Salón Internacional del Cómic de Barcelona y del Salón del Manga de Barcelona, además de promover diversas iniciativas para la promoción de la historieta en diversos ámbitos culturales y sociales. El Presidente de Honor de esta primera edición será el dibujante e ilustrador valenciano Sento Llobell y contará con la dirección técnica de Daniel Tomás.
Con una programación ambiciosa y atractiva el evento resultará interesante tanto al aficionado, como al público en general. Tebeo Valencia tendrá una gran variedad de editoriales, librerías, asociaciones y otras compañías relacionadas con el mundo del cómic y la ilustración. Se ha diseñado un programa de actividades para todos los públicos, entre las que habrá firmas de autores nacionales y extranjeros, exposiciones de originales de cómic e ilustración con espectaculares escenografías, talleres de cómic, encuentros profesionales, espacios lúdicos, espacios infantiles temáticos, mesas redondas y conferencias. Asimismo, los asistentes y el propio salón se beneficiarán del lanzamiento en primicia de las novedades de la campaña de Navidad.
De Valencia al mundo
La cita valenciana se suma a la oferta nacional de otros eventos especializados, pero con unas peculiaridades únicas. En primer lugar, hay que destacar que Valencia ha sido históricamente capital del cómic y la ilustración, acogiendo a parte de la industria y, especialmente, a destacados autores pasados y actuales. En este sentido, es importante destacar la voluntad de esta cita de recoger el testigo de esta historia, presente y futuro valencianos y convertirla en uno de sus ejes principales. Asimismo, presenta otra característica única, ya que es el primer salón de estas dimensiones y filosofía, que abre el abanico de forma explícita a la ilustración. Es un certamen que tiene una clara vocación internacional, que sirva para proyectar al exterior a nuestros autores, emprendedores y empresas del sector, y a la vez difundir las últimas tendencias del cómic y la ilustración de otros países.
Feria Valencia es la entidad organizadora del evento con una trayectoria y experiencia de casi 100 años en la organización de Ferias Profesionales o de Público, Eventos y Salones. Destacar que Feria valencia es una de los recintos más modernos y versátiles de Europa, contando con unas instalaciones preparadas y acondicionadas perfectamente para prácticamente cualquier tipo de evento. Asimismo su excelente ubicación posibilita su conexión directa con la ciudad, tanto en transporte público, (Metro, Autobús, Tranvía, Valenbici), como privado (amplio Parking interior).
Por su parte, FICOMIC aporta su experiencia y estructura comercial como organizadora del Salón Internacional del Cómic de Barcelona y del Salón del Manga de Barcelona. El certamen de cómic barcelonés es el evento más importante de los que tienen lugar en España y el segundo de Europa por afluencia de visitantes, participación de empresas expositoras, actividades y repercusión en los medios de comunicación. FICOMIC responde a las siglas de la Federació d’Institucions Professionals del Còmic, entidad creada en 1988 y dónde están representados los Gremios de Editores, Libreros y Distribuidores de Catalunya. Se trata de una federación sin afán lucrativo cuya finalidad es la promoción del cómic.
El pato Donald cumple 80 años
|
||||
|
Algunos datos sobre el Pato Donald
|
El viento se levanta, il faut tenter de vivre
Siempre tiene un punto de tristeza ver una película sabiendo que es la última de su director. En algunos ocasiones porque el artista ha seguido batallando con las imágenes hasta el final y dejan tras de sí una obra póstuma que constituye todo un legado; ocurría así con Dublineses (The dead) de John Huston que nos dejaba un fundido en negro profundo como el bajar de párpados final que era. En otras ocasiones porque el realizador decide retirarse cuando aún le asiste la lucidez y puede cerrar su obra con dignidad, fue así con Kieslowski que se puso tras las cámaras por última vez con el rojo de su trilogía de los colores (Tres colores: azul; Tres colores: blanco; Tres colores: rojo). Y ahora el que nos deja es Hayao Miyazaki a quien le debemos tantas obras maestras de la animación. Miyazaki se despide con El viento se levanta (Kaze Tachinu), nos regala un biopic impregnado por la melancolía de El cementerio marino de Paul Valery del que toma prestado un verso para el título de este su último trabajo. Los tres filmes postreros que mencionamos tienen en común la suave melancolía de quien está degustando la finitud del tiempo y desde esa conciencia, sin darnos falsas esperanzas, nos alienta a aprovechar y gozar la vida, un trágico canto a la «joie de vivre» contenido e intenso a partes iguales.
El viento se levanta es un repaso sútil como la brisa a la vida de Jirō Horikoshi el hombre que diseño los tristemente célebres cazas Zero (sí, los que usaban los kamikazes para sus ataques suicidas). De la mano de Miyazaki acompañamos a Jiro desde su niñez soñadora hasta su madurez, deteniéndonos en los momentos álgidos que atravesó como el terremoto de Kanto de 1923, la Gran Depresión, la epidemia de tuberculosis y la entrada de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Criticada en su país de origen tanto por los conservadores como por los izquierdistas lo que nos ofrece la película es una visión extendida de cómo la pasión de Horikoshi por volar fue atrapada por los avatares de la guerra y el militarismo. «No construimos armas, mejoramos aviones» dice un personaje en el filme, ese es el punto de vista desde el que se aborda este biopic, vemos a un hombre perseguir su sueño por encima de las circunstancias que le han tocado vivir. Y amar, porque esta es también una gran historia de amor. Es un gran canto a las aspiraciones de superación y a la necesidad de vivir aunque nos veamos rodeados por lo más adverso.
Auténtico poema visual, es posiblemente la menos fantástica de las obras de Miyazaki, pero está llena de magia y de lirismo en el detallado trabajo de sus imágenes. De la mano de Miyazaki hasta las tragedias están armadas de un poderío visual que las vuelve poéticas: así ocurre con el terremoto de Kanto, por lo que se refiere a los dramas colectivos, o el vómito hemoptísico de Nahoko (la amada de Jiro) en lo más íntimo, en el que las gotas de sangre tiñen de rojo las flores componiendo una sinfonía de color delicuescente. El trabajo de los fondos está perfilado con una minuciosidad extrema y la animación dibuja con realismo todos los movimientos. Y aunque el tono general de la cinta sea el realismo no faltan los momentos oníricos que nos hacen elevarnos a otra dimensión. En ellos los sueños de Jiro entran en contacto con los de su ídolo Caproni (ingeniero aeronáutico italiano que le sirvió de inspiración) tejiendo un espacio en el que la conciencia se funde con lo idealizado y en el que el protagonista halla los motivos para seguir viviendo.
El viento se levanta y Miyazaki enfila el camino del adiós, pero nos deja una carrera brillante con la que podremos gozar una y otra vez. Y nos anima a perseguir los sueños en nuestra fugaz existencia, una existencia abocada a desaparecer pero en la que vale la pena tratar de vivir.
The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro y otras batallas

Desde que el ente conocido como Serendipia creó este blog, hace casi 5 años y 825 artículos, muchos de ellos referentes al mundo del cómic y dentro de ese campo al protagonizado por súper-héroes, no había encontrado una excusa para hablar de uno de sus personajes favoritos, presente durante toda su vida y parte imborrable de su memoria sentimental. Así que, a propósito del estreno de Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, se ha complacido en realizar su primer artículo sobre el lanzarredes, así que sean indulgentes con él y permitan que se extienda un poco, deteniéndose en las diferentes encarnaciones del trepamuros: desde el cómic, al merchandising de su infancia. Repasando la filmografía que ha generado y rememorando, por el camino, alguna batallita personal de dudoso interés.
Avisados quedan…
TENGO 47 AÑOS Y SIGO LEYENDO SPIDERMAN
He de confesarlo. Creo que deben saberlo antes de continuar. Desde que cayó en mis manos un desmoronado ejemplar del antiguo volumen uno de editorial Vértice, concretamente el 19, me sentí picado por esa araña radioactiva que también infectó a Peter Parker, aunque si a él le convirtió en el súper-héroe más importante del firmamento, a mí me transformó en un humilde lector de sus aventuras. Durante esa etapa infantil no paré hasta completar esa primera colección del trepamuros revolviendo en librerías de segunda mano y traperías acompañado de Enrique, compañero de aficiones (aunque a él le gustaban más los mutantes). La colección, a todo blanco y negro y en formato librito, constaba de 59 números que desprendían un característico olor que todavía identifico con el de mi infancia, repleta de tebeos de terror y aventuras. Sí, cierto es que a la edición española de Spiderman (escrito todo junto) le llegó su decadencia cuando pasó a ser editada por Bruguera. Y cierto es que mi interés sobre el personaje decayó cuando el vello invadió ciertas zonas de mi anatomía y recibí la llamada de la música, el alcohol y las chicas pero… como cantaban Small Faces, “yesterday is dead but not my memory”, y un día al
adquirir mi Spirit mensual -nunca abandoné la lectura de comics- el viejo lanzarredes me saludó desde la portada de un cuadernillo, ahora editado por editorial Forum y dibujado por un tal Todd McFarlane. La verdad es que el dibujo me llamó la atención, así que decidí llevármelo conmigo reencontrándome de nuevo en esas páginas con Peter Parker. Aquel número 228 fue seguido de muchos otros, hasta conseguir reunir todas sus aventuras (y eso incluye varias cabeceras más y muchos, muchos extras, incluidos algunos inéditos en España). Y es que sí, Peter había vuelto para quedarse en mi vida. Y no como objeto intocable de culto, sino como algo vivo. No en balde y tras muchos años me encuentro disfrutando actualmente de la relectura cronológica de la colección.
Pero ¿Qué tiene este personaje para haberse convertido en uno de los iconos del siglo XX y parte del XXI? ¿Qué le hace incombustible? Por mi experiencia sólo puedo contarles lo que vio aquel niño en Spiderman: aventura, cercanía y cierta ¿verosimilitud? Pues si, ya que frente a otros niños que admiraban las aventuras imposibles de bárbaros, dioses y semidioses con Thor, Conan o el mismísimo Superman en cabeza, lo que me cautivó del personaje arácnido fue, más que las propias aventuras del enmascarado, de
indudable atractivo y sólida construcción, la personalidad y el carisma de Peter Parker y su reparto de secundarios: Flash, el matón del colegio (ahora se le llamaría acosador); la tía May, madre protectora pero también castradora que no parece ver que su niño está creciendo; Harry, el amigo con problemas de adicción; J. J. Jameson, el jefe hijoputa pero necesario para conseguir dinero. Y las chicas, claro. Desde Betty, la primera novieta, a Gwen Stacy, el gran amor de la vida de Peter Parker cuya pérdida, en el número 121 USA de The Amazing Spider-Man (en España el 54 -Vol. 1- Vértice) recuerdo todavía con perplejidad y tristeza. Y Mary Jane Watson, esa mujer independiente y liberada que aparece y desaparece de la colección y de la vida del trepamuros. El caso es que a día de hoy, con 47 años que se me han pasado volando, sigo comprando y leyendo mes a mes las aventuras de Spiderman, superando temporadas anodinas que han puesto mi fidelidad al personaje al límite. Y es que, algo tendrá el mequetrefe de Parker.
AHORA A LOS MUÑECOS Y CROMOS SE LES LLAMA MERCHANDISING
Esto de los personajes populares es lo que tienen: que cuando tienen éxito rápidamente se diversifica su figura en otros campos. Y los súper-héroes no iban a ser menos. Incluso en aquella España del DDT algo parecido al merchandising se generó, y los niños más inquietos lo encontramos. Como esa colección de cromos de Cropán dibujados por el portadista de Vértice, López Espí; el muñeco Mego de Spiderman, uno de los pocos de la casa americana que se importaron en el país de los Madelman; los magníficos pósters que editaba Vértice, también ilustrados por López Espí y… la película de Spiderman. Porque sí señores, hubo una película de Spiderman en los años setenta que, naturalmente, tanto servidor como su amigo de aficiones Enrique procuraron no perderse. De hecho se trataba de una serie de televisión de finales de los setenta que constó de 15 episodios y que en
este sacrosanto país se montó en forma de largometraje mediante la unión de varios de estos capítulos. Pero aquello, que vimos en el cine, no nos convenció para nada. Y es que la tecnología de efectos especiales todavía se encontraba a años luz de poder afrontar el reto que representaba dotar de credibilidad al arácnido. En todo caso uno se consoló viendo esa aventura –hubo dos más, El hombre araña en acción y El desafío del Dragón, pero no nos atrevimos a verlas- y completando la colección de cromos que se lanzó en su momento. Poco después, la llegada del Superman de Richard Donnen a la pantalla grande abrió brecha para que los comics de súper-héroes fueran adaptados con dignidad al cine. Pero todavía deberían de pasar unos cuantos años para que, tanto Spiderman como el resto de los personajes Marvel, fueran llevados al cine con ciertas garantías de no hacer el ridículo.
EN EL PRINCIPIO FUE EL CÓMIC

El Spiderman de Ditko, menos musculoso y base de la versión Ultimate, modelo de la última encarnación cinematográfica
Retrocedamos a un pasado aún más remoto que la niñez de Serendipia. Estamos en 1962 y los súper-héroes andan de capa caída (nunca mejor dicho). Stan Lee, guionista de Marvel Comics, tiene en mente un nuevo concepto de héroe muy diferente a los tan manidos súper hombres. Un nuevo personaje que, a diferencia del resto, es un adolescente normal con el que los lectores en potencia pueden identificarse. Un joven acosado por los problemas habituales del cambio hormonal, pero multiplicados por mil al ser picado por una araña radioactiva que le da poderes. Así que para crear este nuevo concepto, Stan Lee cede la creación visual del personaje a Steve Ditko, en detrimento de Jack Kirby, creador gráfico de la mayor parte de los personajes de la “casa de las ideas”, entre ellos Thor, Capitán América, Los 4 Fantásticos, Los Vengadores y un larguísimo etcétera. Y es que para Spiderman, Stan Lee tenía pensada una apariencia totalmente diferente a la de los hipermusculados modelos de Kirby. Así que con una primera historia que ya presentaba el origen de sus poderes, la muerte de tío Ben y el sacrosanto lema: “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”, se le dio la alternativa al personaje en una colección, Amazing Fantasy, que estaba condenada a desaparecer. Pero contra todo pronóstico dieron en el blanco, ya que las ventas de ese Amazing Fantasy 15 fueron lo suficientemente aceptables como para que la editorial decidiera, meses más tarde, iniciar la colección Amazing Spider-Man, cabecera que continúa publicándose en la actualidad.
El dúo formado por Stan Lee / Steve Ditko creó gran parte de los personajes y antagonistas de la serie hasta la marcha del dibujante en el número 38, momento en el que otro ilustrador, John Romita, se incorporaría a la colección, terminando de perfilar los personajes y creando otros nuevos, tanto para incorporarlos en la vida de Peter Parker como para relacionarlos con su personalidad enmascarada. Tras Romita ha habido un abultado ramillete de guionistas y dibujantes que han llevado al personaje por etapas más o menos brillantes, pero manteniendo el suficiente interés como para que haya llegado con tan buena salud a la actualidad, 52 años después de su creación.
SPIDERMAN EN LA PANTALLA
Nuestro lanzaredes se ha resistido a ser trasladado al cine. Y es que traducir súper-héroes a imágenes en movimiento siempre ha estado peligrosamente cerca del ridículo. Tras los baratos pero eficaces seriales de los años cuarenta que mostraron las aventuras del Capitán Marvel, el Capitán América, Superman o un rechoncho Batman, hubo que esperar a la Batmanía, provocada por la serie televisiva de los años sesenta para que un personaje de cómic se convirtiera en todo un icono pop, repleto de humor e ironía desmitificadora. Un tono en el que tuvo mucho que ver, según su recientemente fallecido guionista, Lorenzo Semple Jr., la sangría, ya que recibió el encargo y comenzó a escribir sus guiones mientras residía en España, concretamente en Torremolinos.
En los setenta y tras alguna olvidable serie televisiva, por fin el cine demostró que un hombre podía volar y se estrenó la mítica Superman (Richard Donner, 1978) una súper producción que fue degenerando en secuelas cada vez menos interesantes. Diez años después vino Batman (Tim Burton, 1989), que también dio la campanada pero, el cine continuaba sin ofrecernos esa películas que Marvel comics y sus seguidores se merecían. Tras la recordada serie televisiva dedicada a La Masa (The Hulk, si prefieren); la fracasada serie del trepamuros que ya les hemos comentado más arriba; una fallida intentona de adaptar Los 4 fantásticos con Roger Corman de por medio que no se llegó a exhibir (por algo sería…); y algunas anodinas tv movies realizadas a finales de los setenta con el Capitán América, llegaría el primer intento [1] de llevar a un personaje Marvel a la pantalla con todo lujo. ¿Y quienes fueron los artífices? Pues inicialmente la productora Cannon, de ahí pasó el proyecto a manos de James Cameron, que escribió un guión que comenzó a circular por productoras hasta llegar a Carolco, y llegándose a formar un reparto -o una idea del mismo- que incluyó durante una época a Leonardo DiCaprio como Peter/Spidey y Nikki Cox como Mary Jane pero… la cosa finalmente no llegó a buen puerto y ya pueden imaginarse que buque puso en marcha Cameron con DiCaprio como polizón.
Afortunadamente en el año 2000 el joven Bryan Singer demostró con X-Men que podía llevarse a la pantalla el universo Marvel de manera digna, dejando el terreno allanado para que Sam Raimi, fan confeso del lanzaredes, llevara el proyecto adelante. Spider-Man (2002) convenció al público en general y al fan del trepamuros en particular, a pesar de ciertas polémicas con los lanzarredes orgánicos y otras licencias respecto al cómic. El casting era bastante convincente, con Tobey Maguire como Peter/Spidey y la bella Kirsten Dunst como Mary Jane (ignorando a Gwen Stacy). Esta primera entrega, además de mostrarnos el origen del personaje, lo enfrentaba al maligno Duende Verde, encarnado por el siempre eficaz Willem Dafoe.
Tan buenos resultados se obtuvieron con el film, que dos años después el mismo equipo creativo y artístico encaró una segunda parte en la que Spiderman medía fuerzas con el Dr. Octopus (Alfred Molina). Pero el bache de la serie llegó con la tercera entrega en 2007, que convenció a unos y enfureció a otros. Quizás tuvo la culpa la saturación de enemigos (Veneno, El hombre de arena, Duende Verde) o algunas imágenes poco afortunadas del ‘reverso tenebroso de Peter Parker’. En todo caso, mientras las sagas mutantes se superaban y nuevos personajes se sumaban a la serie de films con personajes Marvel (Iron Man, Hulk, Daredevil, Elektra, Capitán América, Thor o Los 4 Fantásticos), se decidió retroceder lo andado y ofrecer un nuevo comienzo para Spiderman, tomando como modelo la exitosa revisión (y actualización) del personaje que la editorial ofrecía en la serie Ultimate Spider-Man, y que tan buenos resultados estaba dando en la adaptación de Los Vengadores. Así que en 2012 llega a la pantalla The Amazing Spider-Man, dirigida por Marc Webb, que tan solo tenía un largometraje en su haber, además de varios documentales y video-clips, y producida de Avi Arad, responsable de la práctica totalidad de películas con personajes Marvel. Andrew Gardfield, encarna a un Peter más joven y enclenque que Tobey Maguire, mientras que en esta ocasión el interés sentimental del protagonista recae en Gwen Stacy, interpretada por la bella Emma Stone, que ya había demostrado su poderío en Zombieland (Ruben Fleischer, 2009). El guión se toma bastantes licencias con respecto al cómic, desde el propio origen de Spiderman a la ausencia de varios personajes carismáticos como J. J. Jameson, pero resulta muy eficaz y ofrece una buena y necesaria renovación del personaje, acusando influencias de la muy interesante Kick Ass (Matthew Vaughn, 2010). El enemigo a combatir es El lagarto y el seguidor del personaje se encuentra con figuras familiares como el Capitán Stacy, Flash Thompson y una tía May de lo más atípica encarnada por Sally Field.
Y como la cosa funcionó recaudando más de 750 millones de dólares en taquilla, poco después nos llega:
AMAZING SPIDER-MAN 2: EL PODER DE ELECTRO
Ante todo no esperen que les desvele las numerosas sorpresas que nos depara esta película. Si buscan seguro que encontrarán información, por supuesto, pero les recomiendo, como fan de la serie, que se dejen sorprender por la acción y los personajes que van apareciendo en pantalla, así como sobre los seguros participantes de la tercera entrega. Dicho esto, vamos por ella.

Puede entenderse que en la película se hayan alejado del diseño original del Electro de Ditko. Definitivamente eran otros tiempos.
Sinopsis: A pesar de que antes de morir el capitán Stacy (Denis Leary) hizo prometer a Peter (Andrew Garfield) que se alejaría de su hija Gwen (Emma Stone) para que no peligrara por su doble identidad, Peter se resiste a abandonar a su novia. También quiere averiguar más sobre sus desaparecidos padres. Pero vive su personalidad heroica plenamente. Es estupendo ser Spider-Man. Para Peter Parker no hay una sensación más increíble que la de deslizarse entre los rascacielos, aceptar el hecho de que se ha convertido en un héroe y pasar tiempo con Gwen. Pero ser Spider-Man tiene un precio: Spider-Man es el único capaz de proteger a sus conciudadanos neoyorquinos de los temibles villanos que acechan la ciudad. Con la aparición de Electro (Jamie Foxx), Peter tendrá que enfrentarse a un enemigo más poderoso que él. Y cuando su viejo amigo, Harry Osborn (Dane DeHaan) vuelve, Peter se da cuenta de que todos sus enemigos tienen una cosa en común: OsCorp.
Repitiendo el equipo técnico y artístico de Amazing Spider-Man nos llega su secuela, que profundiza en los personajes y nos presenta nuevos que sin duda tendrán relevancia en el futuro (léase nuevas entregas) de la franquicia arácnida. Conoceremos más intimamente a Peter y su sentido de la responsabilidad, sus problemas personales y su maduración como individuo, que le llevará a tomar decisiones que tendrán gran peso en el futuro, tal y como cuenta Jeff Pinkner, uno de los guionistas, “La película refleja cómo va madurando Peter. No solo en su relación con Gwen, sino también en lo que supone pasar de chico joven a joven adulto. Entre otras cosas Peter tendrá que hacer frente al hecho de que la vida es corta y siempre cambia, las relaciones vienen y van, y lo mejor que puedes hacer es disfrutar el viaje y aprovechar al máximo el tiempo disponible.”
También seremos testigos de la vitalidad que le aporta la máscara, tras la que se siente tan seguro de sí mismo que no deja de bromear, casi fanfarronear, al enfrentarse con sus enemigos, conseguida referencia a una de las características que distingue al personaje desde su creación en 1962. “Queríamos aportarle a esta nueva entrega un punto más juguetón, más divertido,” dice Marc Webb, nuevamente en la silla de director, “Cuando lees los comics salta a la vista sus golpes de humor y sus respuestas, su gracia, su amenidad. Todo ello explica parte de su atractivo y son motivos por los que tantos aman a Spider-Man. Y sin duda es algo que a mí también me encanta.”
Y si ciertamente es inevitable un gran derroche de efectos especiales en las batallas contra poderosos enemigos, no piensen que estas ocupan la mayor parte del metraje, muy al contrario, se ha conseguido equilibrar la acción con las escenas que muestran la relación que une a los diferentes personajes. En definitiva, lo que hace que nos interesemos por ellos y por la suerte que puedan correr. Aunque no es exagerado decir que posiblemente estamos ante las mejores escenas de acción y las más verosímiles que se han mostrado de Spider-Man en movimiento. “Procuramos que fueran (…) reales, recurriendo a ordenadores sólo cuando fuera imposible hacerlas mejor en la vida real,” dice el coordinador de especialistas Andy Armstrong. Y sin duda se capta la esencia del cómic, del que también ofrece el film algunos guiños para los seguidores, aunque sin ceñirse fielmente a lo que en ellos se narra. Asegura Webb que “Nos hemos tomado alguna libertad creativa pero los comics son nuestra fuente de inspiración. Amazing Spider-Man #121 es uno de los fascículos más profundos del canon – profundo por el impacto que tiene en Peter Parker. El destino de Gwen está directamente relacionado con las decisiones del héroe. Gracias a esa historia los cómics pudieron darle un giro más complejo y, a partir de ahí, le dimos un tono más Shakesperiano y operístico al filme.”

Andrew Garfield como Peter / Spiderman profundiza en la complejidad del personaje; Emma Stone como Gwen Stacy demuestra que es más que unos enormes y bellos ojos y nos ofrece un personaje dulce y a la vez fuerte, que en algunos momentos va por delante de Peter en cuanto a tomar decisiones sobre su futuro y el de la pareja:“Peter juró alejarse de Gwen – y ella lo sabe – pero ella está mucho más abierta a estar con él,” explica Stone. “No sólo porque están enamorados. Su padre ha muerto y eso le hace comprender la urgencia del tiempo – que todo es pasajero. Para Peter no es tan fácil, y eso crea mucha tensión entre ellos durante toda la película.”
Electro, interpretado por Jamie Foxx (protagonista, entre otros muchos films, de Django desencadenado de Quentin Tarantino), resultará ser la cara opuesta del arácnido y, por esas paradojas que unen esa frontera tan liviana que lleva del amor al odio resultará ser, inicialmente, uno de los mayores admiradores de Spider-Man: su ídolo. “Spider-Man fue el único que aparentemente se fijó en Max y lo llamó por su nombre,” señala Foxx. “Max siente que en realidad Spider-Man era su amigo y por eso se obsesiona – cuelga fotos en la pared, y cosas por el estilo. Se lo toma muy en serio. Pero luego, cuando Max recibe sus poderes y acude a Times Square, Spider-Man intenta evitar que Max se haga daño y que a su vez haga daño a los demás. Max se siente traicionado por su héroe. Trágicamente malinterpreta lo que Spider-Man intenta hacer.” El aspecto de Electro, muy diferente al original de los comics -que naturalmente ha evolucionado mucho desde su creación- es obra de los míticos Greg Nicotero y Howard Berger, de KNB EFX .

Pero hay otro villano más importante que Electro en la función y de más peso en la historia del lanzaredes, tanto que estuvo presente en la trilogía de Sam Raimi : Harry Osborn, El Duende Verde. O mejor dicho, el segundo Duende Verde, ya que tanto en la historia original como en la primera adaptación cinematográfica, el villano original es el padre del personaje, Norman Osborn. Para encarnar a este importante antagonista se ha contado con Dane DeHaan, que ya con anterioridad se había acercado al universo de los súper-héroes en la muy recomendable Chronicle (Josh Trank, 2012). Con cierto parecido físico con un joven Leonardo DiCaprio, DeHaan se desenvuelve con soltura con este complejo personaje “Harry Osborn representa el singular y clásico conflicto entre Peter Parker y Spider-Man,” dice Arad. “Harry era su mejor amigo y después, por circunstancias de la vida, Harry se torna en un enemigo dispuesto a destruir a Spider-Man. Y para colmo, lo más duro para Spider-Man es sentir la necesidad de ayudar a su amigo y evitar que éste se convierta en un villano autodestructivo.”
Repiten papel en esta segunda entrega de Spider-Man: Sally Field (tía May), Cambell Scott (Richard Parker) y Embeth Davidtz (Mary Parker), entre otros.
Finalmente destacar que The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro nos traslada al ambiente del cómic al ser la primera de la franquicia rodada íntegramente en New York, escenario original de la serie. “Spider-Man es de Nueva York y su historia es una historia de la ciudad,” dice Webb. “Por lo que rodar en nuestra localización real, en lugar de duplicar un estudio de rodaje, fue realmente fascinante.”
[1] Tras la olvidable The Punisher: el vengador (The Punisher, 1989, Mark Goldblatt).







































La muestra incluye una selección de originales que revisa las viñetas autobiográficas de los autores autóctonos desde sus inicios hasta el momento actual. De alguna manera, son historietas que reflejan momento vitales de sus creadores pero también de sus respectivas generaciones, tanto a nivel social como cultural e histórico.
Giménez. Pero también incluye originales de quienes cultivaron el cómic autobiográfico en los 80 y los 90, entre ellos Joan Mundet y Ramón Boldú.
El precio de la entrada única para ver las dos películas es de 9 euros y las cintas se exhiben en versión original subtitulada en castellano. Una vez más, Phenomena – The ultimate cinematic experience, da la oportunidad de disfrutar de dos grandes clásicos, en este caso, del cine bélico, a un precio único. Las entradas pueden adquirirse a través de
La Chaqueta Metálica






Últimos comentarios