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Archive for the ‘Sitges Film Festival’ Category

SITGES 2025 – Primeros títulos e invitados que se suman a los ya conocidos

En la Fàbrica Moritz Barcelona, Ángel Sala y Mònica Garcia i Massagué, Director Artístico del Festival y Directora de la Fundación respectivamente, han ofrecido un primer avance de la 58ª edición del certamen referente del cine fantástico.

Alpha, de Julia Ducournau, será la encargada de inaugurar la 58ª edición de SITGES -Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya tras el impacto en el certamen de Crudo (2017) y Titane (2022), los trabajos previos de la directora francesa que se llevó la Palma de Oro de Cannes por ésta última. La proyección contará con la presencia de la directora francesa y marca la tercera ocasión que el festival estará inaugurado por una película dirigida por una mujer (las dos primeras fueron American Psycho (2000) de Mary Harron y Mona Lisa and the Blood Moon (2021) de Ana Lily Amirpour). En AlphaJulia Ducournau nos presenta un drama familiar en un contexto de distopía social que aborda temas como el desastre climático, la transformación del cuerpo y las tensiones familiares en un fascinante viaje visual y sensorial que juega constantemente con la percepción del espectador.

Alpha abrirá una amplia selección de títulos que se desplegarán por las diferentes secciones del festival que demostrarán la heterodoxia de temáticas, enfoques y estilos visuales del género en la actualidad. Precisamente una de esas temáticas recurrentes en el género es la de la maternidad. Mother’s Baby, de Johanna Moder es un título que expone los miedos de una madre en torno al extraño comportamiento de su bebé mientras que If I Had Legs I’d Kick You, de Mary Bronstein, ejemplifica en clave de relato paranoico la ansiedad derivada del nacimiento de un hijo en una mujer en crisis emocional brillantemente interpretada por Rose Byrne. De crisis emocionales, en este caso referidas a la pérdida, habla The Thing with Feathers, dirigida por Dylan Southern y protagonizada por un Benedict Cumberbatch que lucha contra sus propios fantasmas y otras presencias invisibles que habitan los silencios. Y esas mismas amenazas serán las que afrontará el protagonista de Good Boy, de Ben Leonberg, aterradora historia de fantasmas contada desde la mirada del fiel perro que convive con su dueño en una apartada casa de campo.

Mike Flanagan adapta a Stephen King en La vida de Chuck, una fábula moderna que nos cuenta la vida de Charles Krantz, interpretado por Tom Hiddleston en su versión adulta, en orden inverso, desde su muerte hasta su infancia en una casa encantada. En plena campiña británica nos encontraremos con una peculiar venganza con katanas en Tornado, la nueva película de John Mclean (Slow West) con Tim Roth como protagonista.

El terror más canónico, aunque reformulado desde puntos de vistas visuales contemporáneos estará representado por Eye for an Eye, de Colin Tilley, que construye un universo de terror fascinante con algunas de las imágenes más impactantes del año mientras que The Home, el esperado retorno de James DeMonaco (responsable de la saga The Purge), convierte una residencia de ancianos en un espacio donde lo cotidiano se vuelve retorcido. Por otra parte, el aterrador psycho-thriller Dolly, de Rod Blackhurst, propone un cuento de terror retorcido sobre infancia secuestrada y crianza monstruosa.

También habrá espacio para la ciencia ficción y la fantasía en Sitges. Redux Redux, de Kevin y Matthew McMAnus, es una experiencia metacinematográfica que desafía los límites del lenguaje audiovisual a través de la repetición, la reescritura y la memoria, mientras que Orang Ikan, de Mike Wiluan, convierte una isla perdida en el Pacífico en un campo de batalla donde la guerra entre hombres queda eclipsada por el acecho de una criatura implacable.

Y como todo buen Sitges necesita su dosis de espada y brujería, llega Deathstalker, la reimaginación del clásico de culto homónimo de los 80, con la firma de Steven Kostanski y todos los ingredientes que amamos: bárbaros, hechiceros malvados y monstruos. Más poética pero igual de épica es The Legend of Ochi de Isaiah Saxon, que nos transporta a un universo de fantasía en el que una joven protagonista se lanza a explorar un mundo desconocido habitado por criaturas asombrosas.

El cine de terror japonés regresa a Sitges con tres propuestas que demuestran la vigencia y capacidad de reinvención del género. Exit 8, de Genki Kawamura, convierte un trayecto en metro en una pesadilla psicológica de primer nivel inspirada en el videojuego homónimo. New Group, de Yuta Shimotsu (Best Wishes to All) encierra al espectador en una atmósfera claustrofóbica de un instituto donde los alumnos se comportan de pronto de manera inquietante en un filme que recoge las texturas del horror de Junji Ito así como las dinámicas narrativas del género en las redes sociales. Por su parte, The Curse, de Kenichi Ugana, de recupera el espíritu de la maldición tradicional taiwanesa para llevarla a nuevas cotas de tensión y renovar el estilo del J-Horror de comienzos del milenio. También desde Asia, en este caso de Tailandia, llega A Useful Ghost de Ratchapoom Boonbunchachoke, una fantasía poética sobre la pérdida en la que el espectro de un ser querido regresa poseyendo a un aspirador, en una de las películas más sorprendentes y originales del género en 2025, ganadora de la Semana de la Crítica del último Festival de Cannes.

Otros títulos de Sitges 2025 explorarán nuevas temáticas o renovarán las viejas historias en clave contemporánea. La hermanastra feade Emilie Blichfeldt, reimagina el cuento clásico de La cenicienta desde una óptica feminista, oscura, sarcástica y muy dolorosa mientras Fucktoys, de Annapurna Sriram, es otra odisea femenina donde una joven maldita recorre los suburbios de Trashtown intentando reunir mil dólares para librarse de una maldición. Uno de los títulos más celebrados del año está siendo Dead Lover, de Grace Glowicki una comedia de terror gótico donde una sepulturera se ve atrapada en un romance imposible. Touch Me, de Addison Heimann, por su parte, apuesta por una mezcla de sci-fi, relaciones poliamorosas con visitantes de otros planetas y estética camp mientras que Mermaid, de Tyler Cornack, ofrece un cuento oscuro sobre la marginalidad, que arranca cuando un adicto encuentra una sirena herida en la costa de Florida.

El cine español de género busca nuevos caminos

La producción española de este año vuelve a destacar por su personalidad arrolladora y su capacidad para explorar lo fantástico desde perspectivas únicas. Gaua, el nuevo trabajo de Paul Urkijo, nos sumerge en una oscuridad ancestral inspirada en el folclore vasco; en un viaje hipnótico y aterrador hacia las raíces del mito y la naturaleza. También conectada con el territorio, pero desde una óptica femenina y radical, La virgen de la tosquera de Laura Casabé, a partir de la obra literaria de Mariana Enriquez, ofrece una experiencia sensorial que promete sacudir los límites de lo real. Más contemporánea y provocadora, Silencio encumbra el universo estético y emocional de Eduardo Casanova, con una propuesta tan incómoda como hipnótica que derriba tabúes y cuestiona nuestra relación con el cuerpo, el dolor y la belleza en una sorprendente historia de vampiros queer.

Decorado apuesta por una crítica existencial cargada de sarcasmo y con la estética inconfundible de un conocido del festival como es Alberto Vázquez, que tras el éxito de Unicorn Wars vuelve a poner en un listón altísimo el nivel del cine de animación español. Con su ópera prima LugerBruno Martín aborda las segundas oportunidades a través de un violento y trepidante thriller que se desarrolla a tiempo real en un vasto y laberíntico polígono industrial, cine desacomplejado y de impacto donde volveremos a encontrarnos con parte del elenco de Os reviento, el filme de acción que sorprendió al público de Sitges en 2023.

Protagonismo de la animación en Sitges2025

La animación cobra este año un gran protagonismo en el festival, con una selección que demuestra la fuerza creativa y la versatilidad del formato para explorar universos fantásticos. Heart of Darkness de Rogério Nunes ofrece una adaptación visualmente arrolladora de la obra de Joseph Conrad, mientras que The Great History of Western Philosophy plantea un viaje tan ácido como brillante por las grandes ideas de la civilización occidental, su proyección dará testimonio, por desgracia de manera póstuma, del gran talento de su directora, Aria Covamonas.

El festival también acoge propuestas valientes que juegan con el lenguaje y el tono: Lesbian Space Princess de Emma Hough y Leela Varghese mezcla ciencia ficción e identidades disidentes con humor pop y espíritu punk, y ChaOdirigida por Yasuhiro Aoki, explora los límites de la percepción en una propuesta experimental hipnótica. El lado más emocional llega con Arco, una tierna y esperanzadora cinta de animación dirigida por Ugo Bienvenu y premiada en Annecy, y Another World de Tommy Kai Chung Ng, que aborda el duelo y el afecto con una gran delicadeza visual. Otra cinta que podrá verse es All you need is Kill, una explosiva cinta de acción y ciencia ficción con sello japonés que adapta la novela gráfica homónima (también fue adaptado al live-action con Al filo del mañana) y que firma Kenichiro Akimoto. Para los nostálgicos del anime clásico, Angel’s Egg (1985) brindará una experiencia mística e hipnótica, una auténtica obra de culto a manos de Mamoru Oshii, que sigue fascinando. Otra obra que va a recuperarse en la gran pantalla es Willy, el gorrión (1989), una joya de animación húngara que firma József Gémes.

Siguiendo en el apartado de clásicos, Sitges2025 ofrecerá una oportunidad única con la retrospectiva dedicada al director de animación e historietista italiano Bruno Bozzetto, conocido en Italia sobre todo por la creación del famoso personaje de Señor Rossi (Signor Rossi). Se podrán ver obras que recorren toda su carrera, desde los largometrajes The SuperVips (1968) y Allegro non troppo (1976) hasta cortometrajes como Tapum! La storia delle armi (1958), Opera (1973), Rapsodeus (2011) o Cavallette (1991), por el que estuvo nominado al Oscar.

Recuperando y reivindicando clásicos de culto

El Festival de Sitges siempre ha sido un lugar de recuperación y reivindicación de clásicos del cine fantástico. En este sentido, podemos encontrar dos documentales que reivindican el cine de género que tanto nos gusta: Strange Journey: The Story of Rocky Horror de Linus O’Brien es una mirada afectuosa al fenómeno del cine de culto y Hammer: Heroes, Legends and Monsters de Benjamin Field nos cuenta la historia de la productora Hammer Films a través de los ojos de sus actores, cineastas y aficionados.

Por otro lado, tendremos la recuperación de algunos hitos del cine de género como Vera, un cuento cruel (1973) un clásico a reivindicar del cine español que protagoniza Fernando Fernán Gómez y dirige Josefina Molina. Siguiendo en el terreno del cine clásico nacional, se podrán ver Atolladero (1995), western futurista de Óscar Aibar y Memoria (1976), cinta de ciencia-ficción de Francisco Macián, ambos títulos gracias a una ambiciosa restauración por parte de la Filmoteca de Catalunya y que formarán parte de nuestro sello Catalunya Imaginaria.

Seven Chances, la Semana de la Crítica del Festival, proyectará Lo spettro (1963), clásico del terror italiano que firma Riccardo Freda con Barbara Steele y Peter Baldwin como pareja protagonista, en una espectacular restauración en 4K por parte de Severin Films. Por su parte, Jigoku (1960) la aterradora visión del infierno de Nobuo Nakagawa también se podrá disfrutar en su restauración en 4K auspiciada por Toho Co.

Por último, celebraremos el cuadragésimo aniversario de una cinta de culto que aúna a la perfección terror y comedia, el leitmotiv de la edición: Re-Animator (1985). En este sentido, se realizará una proyección especial de la película que contará con las presencias estelares de la actriz Barbara Crampton, el compositor Richard Band y parte del equipo. Una oportunidad única de revivir el clásico con algunos de sus grandes protagonistas. Además de Re-Animatortendrá lugar una retrospectiva sobre el género de la comedia de terror, con títulos que anunciaremos en la próxima rueda de prensa.

Brigadoon

Este año, la sección Brigadoon vuelve a convertirse, como ya es tradición, en un punto de encuentro para los amantes del cine más outsider. Clásicos por redescubrir, joyas ocultas del género y una selección de documentales que celebran la pasión cinéfila y la resistencia creativa conforman una programación rica y sin complejos.

En cuanto a los largometrajes de ficción, este año podrán verse Test Screening, de Clark Baker, una deliciosa carta de amor al cine de género ambientada en un pequeño pueblo de Oregon; The Devil’s Teardrop, de Gonzalo Otero, que nos traslada a los Andes, donde un grupo de documentalistas ignora las advertencias sobre un espíritu demoníaco ancestral; Thinestra, de Nathan Hertz, una inquietante distopía sobre una droga milagrosa capaz de darte el cuerpo de tus sueños; y Death Cycle, de Gabriel Carrer, que ofrece un intenso thriller slasher en el que un misterioso asesino en moto pone patas arriba la vida de una mujer y de un investigador obsesionado con detenerlo.

En el apartado documental, Brigadoon acoge Occupy Cannes, de Lily Hayes Kaufman, un viaje irrepetible entre bastidores del Festival de Cannes de la mano de Lloyd Kaufman, mítico creador de The Toxic Avenger y figura clave de la contracultura cinematográfica. También podrá verse Masters of the Grind, de Jason Rutherford, una celebración visceral del cine más extremo, barato y excesivo, y un homenaje a los directores que, sin dinero ni permisos, hicieron historia desde la marginalidad.

Jurados para Sitges 2025

Una de las conditio sine qua non de un buen festival es la de tener un jurado a la altura. Este año no podemos estar más orgulloso de los nuestros. En sección oficial tendremos al director, guionista y productor Peter Chan, a Mary Harron, directora de American Psycho (2000) en el vigésimo quinto aniversario de la película, a la supervisora de efectos especiales Laura Pedro, doble ganadora de un Goya, al director, productor y presidente de la Academia de Cine de Argentina Hernán Findling y a la directora canadiense Jovanka Vuckovic.

#Sitges2025 también puede leerse

Como viene siendo habitual estos últimos años, en el Festival de Sitges se presentarán dos publicaciones que harán las delicias de los aficionados al cine de terror. La primera de ellas, Horror Girls: Estados Unidos & Canadállega con el sello WomanInFan e invita a recorrer dos territorios clave donde lo monstruoso, lo sobrenatural y lo inquietante han sido moldeados por la mirada femenina. Desde los tiempos silentes de Lois Weber hasta el fenómeno global de The Walking Dead producido por Gale Anne Hurd, este ensayo colectivo traza un mapa tenebroso y fascinante, celebrando el talento de la mujer creadora en la historia del género. Escriben Ángel Sala, Heidi Honeycutt, Shelagh Rowan-Legg, Amanda Reyes, Alexandra West y Paul Corupe, bajo la batuta de Mònica García i Massagué.

El segundo será Risas y escalofríos, un ensayo colectivo que trata sobre dos pulsiones en principio antagónicas: el espanto y la carcajada, leitmotiv de esta edición. Y, sin embargo, ahí están, entrelazadas, desafiando categorías estéticas, contaminando géneros y poniendo en cuestión nuestras formas de mirar. La confluencia del horror y la risa ha generado no solo nuevas formas de narrar, sino también nuevas formas de sentir y pensar. El trayecto incluye a los clásicos, el exceso camp, el carnaval gore, la sátira lúcida y las reescrituras del monstruo irónico. Escriben Violeta Kovacsics, Lluís Rueda, Guillermo Triguero, Víctor Matellano y Gerard Casau, bajo la coordinación de Jordi Sánchez-Navarro y Ángel Sala.

Apuntad fechas: venta de abonos, packs e inicio de solicitud de acreditaciones

Ya os podemos anunciar la fecha de inicio para la compra de packs y abonos para Sitges2025: será el 30 de julio. ¡No os despistéis!

En cuanto a las acreditaciones de Industry, abrimos período de solicitud a partir del jueves 17 de julio.

Para la prensa, la fecha en la que se abrirá el período de solicitud será el viernes 18 de julio. Estad atentos a nuestras redes sociales para más información.

Categorías: Sitges Film Festival

El Festival de Sitges presenta el cartel y adelanta los primeros premiados e invitados

En un acto en el Festival de Cannes, el certamen da el pistoletazo de salida a su 58ª edición, que contará con invitados especiales como Joe Dante, director de Gremlins, y buena parte del equipo del icónico film Re-Animator; y rendirá homenaje a la trayectoria de Sean S. Cunningham, director de Viernes 13.

Hoy, el Fantastic Pavilion del Marché du Film del Festival de Cannes ha acogido el pistoletazo de salida oficial de la 58ª edición de SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

Ángel Sala, director artístico del Festival, y Mònica Garcia i Massagué, directora de la Fundación Sitges, han presentado, ante medios de comunicación, profesionales del sector audiovisual y representantes institucionales, el cartel oficial de esta edición —uno de los momentos más esperados por los seguidores del Festival—, así como un avance de los primeros premiados e invitados de este año.

La presentación ha incluido también una conversación entre Ángel Sala y el cineasta Pablo Berger, como antesala de Fantastic 7, un proyecto liderado por el Festival de Sitges (del cual Berger es el padrino este año), que mañana celebrará su 7ª edición en un acto en la Sala Palais K del Palais des Festivals, con la participación de más de 150 profesionales de la industria.

El horror-comedy, el gran protagonista

La 58ª edición del Festival se celebrará del 9 al 19 de octubre y pondrá el foco en la comedia dentro del cine de terror y ciencia ficción.

La imagen de este año invita al público a jugar, siguiendo el leitmotiv de una edición que quiere reivindicar el placer de reír con las películas de terror, así como el estimulante goce de recordar que el humor puede ser el mejor catalizador de nuestros miedos. Celebraremos una de las combinaciones que mejor ha sabido reinventar, renovar, subvertir y desmontar los motivos recurrentes que, históricamente, han definido el cine fantástico.

Un año más, la identidad surge de la colaboración con la agencia CHINA, parte de LLYC.

“El cartel de esta edición parte de la pregunta más directa posible: ¿qué pasa cuando el universo Sitges se cruza con la comedia? Y nos ha salido responderla con dos elementos deliberadamente obvios que conviven en un punto intermedio entre lo inquietante y lo lúdico. Y que dejan una lectura tan abierta como lo es el propio cine nacido de ese cruce de géneros”, dicen desde la agencia, que ha confiado, como ya hizo en la edición de 2023, para su elaboración en el fotógrafo Nacho Alegre.

Reanimando el género 40 años después

Para rendir homenaje al género, el Festival contará con la presencia de uno de sus grandes maestros: Joe Dante. El cineasta estadounidense revolucionó el humor macabro con Gremlins (1984) y Gremlins 2: La nueva generación (1990), producidas por Steven Spielberg, consolidando así el subgénero del horror-comedy; y con películas como Piraña (1978), una parodia salvaje del clásico Tiburón; o Hollywood Boulevard (1976), su ópera prima codirigida con Allan Arkush. Su visión única —que combina terror, ironía y un impecable sentido del ritmo— lo llevó a dirigir muchos otros títulos emblemáticos, entre los que destacan Aullidos (1981), La dimensión desconocida (1983), Exploradores (1985), Vecinos invasores (1989), Matinee (1993) y The Hole (2009).

También visitará Sitges buena parte del equipo de Re-Animator, de Stuart Gordon, una de las películas más emblemáticas y cómicas del cine de terror y ciencia ficción. Nos pondremos nostálgicos y reuniremos al equipo para recordar su premio a Mejor Película del Festival de Sitges, hace ahora 40 años, en 1985, un reconocimiento que consolidó su estatus de obra de culto. Además, proyectaremos una espectacular versión restaurada del filme en 4K, producida especialmente para celebrar su 40 aniversario. Basada en el relato corto de H. P. Lovecraft, la película es una excelente muestra del terror de los años ochenta que, como proclamaba Sam Raimi, concebía los baños de vísceras como una irresistible disolución donde “la risa y el escalofrío” se presentan como dos caras de la misma moneda.

Sean S. Cunningham, padre de Viernes 13, Premio Máquina del Tiempo

El Festival de Sitges reconoce este año la trayectoria de Sean S. Cunningham, creador de la legendaria franquicia de terror Viernes 13, que dio vida al icónico Jason Voorhees y se convirtió en una de las sagas más influyentes del género slasher. Con el estreno de la primera película en 1980, asentó las bases de una nueva corriente de cine de terror adolescente, convirtiendo el miedo en un fenómeno de masas para toda una generación.

Con más de una decena de secuelas, un remake, adaptaciones en cómics y videojuegos, y una comunidad de fans fiel en todo el mundo, podemos afirmar que Cunningham ha influido en cineastas de todo el planeta y ha dejado una huella imborrable en el imaginario popular. A lo largo de su carrera, también ha producido otras películas de terror, entre las que destacan House (1985) y House II: The Second Story (1987), que consolidaron su reputación como productor de referencia en el género.

 

 

 

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Diario de Serendipia en Sitges 2024: Cuarta cápsula

La primera semana de festival se cierra cargada de buen cine con tres películas seguidas en el Tramontana, dos de Oficial Fantàstic Competició (Rich Flu y A Different Man) y una Noves Visions (A Desert), finalizando la jornada en l’Auditori con la producción china 从21世纪安全撤离  (Escape from 21st Century, Li Yang) también correspondiente a la sección Oficial Fantàstic Competició


DOMINGO 6 DE OCTUBRE


Galder Gaztelu-Urrutia vuelve con otra película con contenido social. Si en la exitosa El hoyo (2019) trataba el tema de la lucha de clases, en su nueva propuesta, Rich Flu, consigue que se cumpla el sueño húmedo de todo proletario con conciencia de clase que se precie: un virus infecta a aquellos con más recursos, así que los más ricos deberán tratar de salvarse deshaciéndose de sus pertenencias, que naturalmente nadie quiere, para no contraer la enfermedad. Pero, claro, el egoísmo es el egoísmo. Con cine dentro del cine, Rich Flu es todo un puñetazo en las tripas de la fábrica de sueños y su «glamour», que es donde se sitúa a la protagonista, interpretada por Mary Elizabeth Winstead, de esta parábola plutofóbica que parece caer siempre de pie, tan solo hace falta recordar como esas  grandes fortunas, lejos de arruinarse, crecieron durante la pandemia.

Aaron Schimberg recupera para su última película, A Different Man, al actor Adam Pearson, con el que ya trabajó en  Chained for Life (2018) y que sufre un vistosa neurofibromatosis. El film de Schimberg, de aspecto indie, habla sobre los cánones de belleza rezumando mucho humor negro con toques del primer Lynch. Es melancólica y feroz y está producida por A24. Quizás hubiera estado más en su lugar de haber formado parte de Noves Visions y no A Desert (Joshua Erkman), que sí que forma parte de esa sección y encajaría mejor, bajo nuestro punto de vista, en Oficial Fantàstic. A Desert es el descenso al infierno del fotógrafo Alex Clark (Kai Lennox) que se abre camino a través de una América polvorienta y desierta, fotografiando fábricas abandonadas, antiguos cementerios de mascotas y lugareños al azar, sin saber que cuando se encuentre con Renny (Zachary Ray Sherman) y Susie Q (Ashley Smith), puros ejemplares de white trash, en un motel, su vida cambiará de forma radical. Con evidentes guiños a Psicosis, este telúrico y sugerente híbrido entre noir y terror, triste y polvoriento, fue una de las pequeñas sorpresas del festival.

Finalmente, y ya en l’Auditori, Serendipia se las tuvo que ver con una descabellada propuesta proveniente de China: 从21世纪安全撤离  (Escape from 21st Century, Li Yang)que parece unirse temáticamente con otras películas de paradojas temporales vistas en anteriores ediciones del festival  como las  producciones niponas de Junta YamaguchiMás allá de los dos minutos infinitos (ドロステのはてで僕ら, 2020) o Atrapados en un bucle infinito (リバー、流れないでよ, 2023), que Serendipia les recomienda encarecidamente por lo marciano de las propuestas y el ejercicio mental que suponen. O, ¿no les parece de otro planeta el siguiente argumento?: tres amigos descubren que tienen el poder de viajar 20 años atrás y adelante con un estornudo. Sin embargo, el futuro no es tan bueno como esperaban y tienen que asumir la responsabilidad de salvar el mundo. De acuerdo, es fácil que dependiendo de la hora en la que vean esta película, sus cabezas terminen explotando ante tanto viaje al pasado y al presente, pero no deja de ser una propuesta divertida que consigue su propósito. 

Y con esta locura Serendipia se retira pues se avecina su maratón particular en el Tramontana. Pero eso sucederá otro día.

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Diario de Serendipia en Sitges 2024: nuestro álbum fotográfico

14 diciembre 2024 Deja un comentario

Y tras ponerle a la crónica su punto final, llega el momento de pegar con cuidado al álbum de los recuerdos las mejores imágenes que registraron nuestras retinas. Acompáñennos en nuestro recorrido sentimental. [Todas las fotos son originales de Serendipia, menos la acreditada a otros autores]

Invocado el espíritu de los Freaks de Browning, comienza la 57 Edición:

un poco más allá de la King Kong Área se detiene lo real y lo imposible…

Art the clown es rey y señor, siempre preparado para saciar la sed de sangre…

…de un público que  aguarda fiel y con ansia del siempre más extremo todavía.

Desde el escenario, el maestro de ceremonias…

…y el gran rey Kong, atemperan una atmósfera…

…que el fan se apresura en atesorar.

Extrañas criaturas saltan de la pantalla…

…milicianos zombis…

…y hasta angelicales trabajadoras del Fnac.

Porque bajo cielos henchidos de sol…

…o cubiertos por las más negras nubes,

Sitges siempre promete la mejor oferta…

…para disfrutarla en sus mágicas salas…

…que nos hacen sentir auténticos VIP.

Siempre hay un espacio para alternar con las estrellas bajo la atenta mirada de la novia…

…o para adquirir nuevos fetiches para nuestras colecciones.

Disfrutando de viejos amigos célebres…

…o descubriendo jóvenes y prometedores cineastas.

Sitges no morirá nunca, porque cultiva su cantera…

…y hasta las mascotas no quieren perderse detalle. (Foto de @sitgesfestival)

Cuando toca a su fin, ya empieza a renacer.

¡¡¡Preparen sus mejores camisetas que el Festival vuelve en 2025, entre el 9 y el 19 de octubre!!!!

Gastón, que tiene tantos años como ediciones lleva Serendipia viviendo el festival (16), lo sabe. Y también ha prometido que hará todo lo posible por volver a vernos el próximo octubre, cuando renazca todo.

Diario de Serendipia en Sitges 2024: Palmarés y conclusiones

28 noviembre 2024 Deja un comentario

Ya solo queda ofrecer el acertado palmarés, que de manera casi unánime ha premiado El baño del diablo (The Devil’s Bath) de Veronika Franz & Severin Fiala por estar situada a una distancia abismal respecto a sus competidoras. Un film que no satisfará a los que les ha parecido Smile 2 la mejor película de terror del año, o a los que les pareció estupenda la ¿olvidada? ganadora de la edición anterior, pues en el film de los austríacos, el horror es muy real pero no por ello menos efectivo. O ¿no es terrorífico que la protagonista del film tenga que hacer lo que hace para que su religión la premie con su buscada muerte? o ¿No son terroríficos los secretos y mentiras de una sociedad que llega a enfermarla? o ¿no son bellas las naturalezas muertas que aguardan en el bosque, que más que disuadir representan una promesa de paz?

Pues eso, que este año y sin que sirva de precedente, Serendipia se muestra muy de acuerdo con el premio del jurado y de la crítica. Incluso con el del público, con su galardón a la muy resultona Strange Darling de JT Mollner 


PALMARÉS COMPLETO


 

SECCIÓ OFICIAL FANTÀSTIC A COMPETICIÓ 

Jurad: Lisa Dreyer, Stephen Thrower, Christophe Gans, Fred Dekker, Carlota Pereda

Mejor película de la SOFC

El baño del diablo (The Devil’s Bath) de Veronika Franz & Severin Fiala 

Premio especial del Jurado de la Sección Oficial Fantàstic

Exhuma de Jang Jae-hyun

Mejor dirección de la SOFC 

Soi Cheang per Twilight of the Warriors: Walled In 

Mejor interpretación femenina de la SOFC

Kristine Froseth per Desert Road   

Mejor interpretación masculina de la SOFC

(ex-aequo) 

John Lithgow per The Rule of Jenny Penn

Geoffrey Rush per The Rule of Jenny Penn

Mejor guion de la SOFC (patrocinado por Caixabank) 

Aaron Schimberg per A Different Man 

Mejores efectos especiales, visuales o de maquillaje de la SOFC

Equips de Digital District & Machina Infinitum per Else

Mejor música de la SOFC 

 Die Hexen per Fréwaka

Mejor fotografía de la SOFC

Giovanni Ribisi per Strange Darling

 

NOVES VISIONS 

Jurado: Olivia Cooper-Hadjan, Rebecca de Pas, José Enrique Monterde

Mejor película de la sección Noves Visions

A Desert de Joshua Erkman

  Mejor dirección de la sección Noves Visions

Grazia Tricarico per Body Odyssey 

Mejor corto Noves Visions Petit Format 

Say Wuff! de Fabian Podeszwa

 

JURADO MÉLIÈS DE PLATA

Jurado: Victoria McCollum, Marysia Nikitiuk, Álex Mendíbil

Premio Méliès de Plata a la mejor película de género fantástico

Animale de Emma Benestan

Premio Méliès Corto europeo de género fantástico

Meat Puppet de Eros V

 

ANIMA’T 

Jurado: Bill Kopp, Verónica Buide, Juanjo Sáez

Mejor largometraje de animación de la sección Anima’t

Memorias de un caracol (Memoir of a Snail) de Adam Elliot

  Mejor cortometraje de animación de la sección Anima’t

Free the Chickens de Matúš Vizár 

 

ÒRBITA 

Jurado: Douglas Buck, Roxana Ramos, Mar Canet

Mejor pel·lícula de la sección Òrbita

Zero de Jean Luc Herbulot 

 

BLOOD WINDOW 

Jurado: Douglas Buck, Roxana Ramos, Mar Canet

Premio Blood Window a la mejor película

Mi bestia de Camila Beltrán 

 

JURADO DE LA CRÍTICA

Jurado: Llorenç Esteve, Paola Franco, Sergi Sánchez

Premio de la crítica José Luis Guarner a la mejor película SOFC

El baño del diablo (The Devil’s Bath) de Veronika Franz & Severin Fiala

Premio Citizen Kane para el mejor director revelación

Thibault Emin per Else  

Mejor cortometraje de la SOFC

Chew de Félix Dobaire  

 

PREMIOS BRIGADOON

Jurado: Nerea Torrijos, Ivan Villamel, Meritxell Civil

Premio Brigadoon Paul Naschy al mejor corto

Céntrico de Luso Martínez

 

SGAE NOVA AUTORIA

Jurado: Jaume Balagueró, Aina Clotet, Francesc Gener

Premios SGAE Nova Autoria: Millor direcció-realització

(ex-aequo)

Blava Terra de Marine Auclair

DARU/N de Benjamin Hindrichs

Premios SGAE Nova Autoria: Mejor guion

Benjamin Hindrichs per DARU/N

Premios SGAE Nova Autoria: Mejor música original 

Yuliya Protasova per De-sastre 

JURADO CARNET JOVE

Jurado: Ángela Sánchez, Arnau Querol, Borja López, Ignacio Garriga, Marina Figueras

Premio Jurado Carnet Jove a la major película SOFC

El baño del diablo (The Devil’s Bath) de Veronika Franz & Severin Fiala

Premio Jurado Carnet Jove a la mejor película Sitges Documenta

Grand Theft Hamlet de Pinny Grylls & Sam Crane 

 

PREMIOS DEL PÚBLICO

Gran Premio del Público a la mejor película de la SOFC 

Strange Darling de JT Mollner 

Premio del Público Panorama Fantàstic

Handsome Guys de Dong-Hyub Nam

Premio del Público Sitges Collection

Dead Talents Society de John Hanchiang Hsu

Premio del Público Focus Asia

Dead Talents Society de John Hanchiang Hsu

Premio del Público Midnight X-treme

Die Alonde Lowell Dean


CONCLUSIONES


Ya finalizó una nueva edición del festival de cabecera de Serendipia. Terminaron las carreras entre película y película, entre sala y sala, algunas con un lapso de tiempo tan escaso que ocasionaron alguna que otra aparatosa caída de Serendipia. Recordado será, por los que lo vieron, su aterrizaje forzoso en el Prado. También pases de películas a duermevela, confusión de argumentos entre títulos, aturdimiento en algunas sesiones e incluso, nos les engañamos, alucinaciones visuales en l’Auditori. Vamos, lo habitual en este festival, en el que no es raro empalmar cuatro o cinco títulos. Habrá quien diga que nos quedamos cortos o que exageramos, pero Serendipia lo vive así. Y no crean por ello que esto es una queja, muy al contario, forma parte de la magia y encanto del festival y de su extensa programación. Una programación para todos los gustos (más o menos).

Hubo una sala nueva, l’Escorxador, pensada para aliviar la falta de el Cinema Retiro, cerrado por profundas reformas, que buena falta le hacen Lástima que en l’Ercorxador estuviera, comprensiblemente, vetada la prensa, lo que impidió a Serendipia compaginar retrospectivas o pases alternativos en su agenda. Pero no todo es posible.

También, en esta edición ha habido un gran nivel de invitados: directores, actores, figuras míticas, otras en alza, todas plenas de amabilidad y con las que hubo algún momento emotivo. No hizo falta, como sucedió en otras ocasiones (la edición 51, si no nos equivocamos) aquella especie de guardia pretoriana que llevaba a los invitados casi en volandas para que nadie se acercara. No, no es necesario y queda demostrado. Pero de ley es denunciar la presencia de ciertos cazadores de autógrafos profesionales que lo único que buscan es material para  poner a la venta y que llegan a atosigar a los invitados, tanto que no es de extrañar que a veces se nieguen a parar cuando un fan de verdad desea obtener de ellos un recuerdo para toda la vida. Eso no está bien y por culpa de ellos quizás todo cambie en un futuro. Y, la verdad, esa posibilidad restaría mucha magia al festival que tanto queremos.  

Tan solo queda agradecer a todos los responsables el que los soñadores tengamos esta burbuja temporal que nos aleja durante 10 ocupados días de los horrores cotidianos y de los noticiarios, y a esos voluntarios y responsables de sala que hacen tan bien su trabajo y que lejos de ser controladores y severos vigilantes son ayudantes, siempre dispuestos a atender a los espectadores.

Ahora sí, esto se ha terminado un año más, 38 películas vistas, alguna rueda de prensa y encuentros (los pocos que pueden programarse entre pase y pase) y ya son 15 años los que Serendipia, con ProyectoNaschy.com acude acreditado al Sitges Film Festival. Y espera acudir, al menos, a 15 más, así que…

¡NOS VEMOS EN SITGES DEL 9 AL 19 DE OCTUBRE DE 2025 PARA CELEBRAR EL 48 SITGES FILM FESTIVAL!

 

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Diario de Serendipia en Sitges 2024: Décima cápsula

28 noviembre 2024 Deja un comentario

Bueno, pues los días se sucedieron rápidamente y el festival llegó a su fin. Este año Serendipia ha decidido no terminar, como es habitual, en el Prado con Seven Chances, pero casi. Visitamos todas las sedes para despedirnos una por una hasta el próximo año, si Nyarlathotep quiere. Así, de buena mañana y tras un buen madrugón vio la película de clausura Nunca te sueltes de Alexander Aja en l’Auditori. A continuación la comedia involuntaria Luna, de la Oficial Fantàstic Competició en el Tramontana; Vampyros Lesbos (que no Las vampiras) de Jesús Franco en el Prado; terminando el día en nuestra sala favorita, Tramontana, con el documental 2073.

Nunca te sueltes (Never Let Go, Alexander Aja) es una cinta postapocalíptica protagonizada por Halle Berry, como una angustiada madre que junto a sus dos hijos gemelos viven en una cabaña en el bosque bajo el influjo de un espíritu maligno. Necesitan estar conectados en todo momento, aferrándose los unos a los otros, llegando incluso a atarse con cuerdas. Pero, cuando uno de los niños se pregunta si el mal es real, los lazos que los unen se rompen, desencadenando una aterradora lucha por la supervivencia. Estamos, obviamente, ante otra película producto de la pandemia, que, demuestra que el mal puede manifestarse de diversas formas para cazar a sus presas. Con un buen grado de intriga y misterio, Nunca te sueltes que el director definió como «un cuento de hadas realmente oscuro«, consigue su propósito de entretener y repartir algunas reflexiones sobre el dolor, la cordura, la rebelión y la redención, y también pone al espectador en el mismo brete en el que termina el más pequeño de los niños ¿será todo real o producto de una paranoia de la madre? ¿Habrá algo más allá de los límites del hogar?

Ya nos advirtieron sobre Luna (Alfonso Cortés-Cavanillas). Nos dijeron que estábamos locos si queríamos verla, que el público de los dos pases anteriores desertaba de las salas y en algunas partes del film reía a mandíbula batiente. Nos dijeron muchas cosas, pero no nos convencieron de desistir en nuestra convicción de ver Luna. Es más, Serendipia tuvo aún más ganas de verla pues, el humor involuntario es una de las últimas fronteras que le quedan al buen cinéfago, así que, decidido: nos encaminamos al Tramontana para ver Luna.

Y mal comenzamos, pues una película producida por La Caña Brothers y La Caña Sisters ya cuesta tomársela en serio. Pero cuando Serendipia comenzó a ver a buenos actores como Roberto Álamo, Asier Etxeandia o Greta Fernández dando botecitos en la luna, perdidos en el espacio con su banderita rojo y gualda prendida del brazo,  todo fue un venirle a la cabeza la película El astronauta (Javier Aguirre, 1970) con un genial Toni Leblanc; o aquella Pandeirada Sideral que cantaban los inefables reyes del rock tuno Zapato Veloz y que decía algo así:

Hay un gallego en la Luna, Luna.
Hay un gallego en la Luna, Luna.
Hay un gallego en la Luna
que ha venido del Ferrol.

Pá calentar las marcianas sí.
Pá que votaran a Fraga sí.
Y al cabo de una semana
el planeta conquistó.

Así, así se sentía Serendipia viendo a los terrícolas españoles dando botecitos por la luna sin ningún objetivo. Yendo a ninguna parte. Entre ellos un niño que no tarda en morir; una influencer gilipollas (vamos, lo que viene siendo un/una influencer); y otros personajes que verán, desde la luna, como un cometa chocará contra la superficie de la Tierra y cómo se quedarán, además, a causa de un accidente, sin nave con la que regresar al maltrecho planeta azul.  Pero… saldrá la bondad, la solidaridad, los chinos, que hasta en la luna se encontrarán, y el inmortal espíritu del capitán Moscardó, que poseerá a uno de los bravos astronautas haciendo que se sacrifique dando su vida por otros, harán el milagro. Serendipia no sabe si fue a causa del film, o por ese final apoteósico con canción de Nino Bravo incluida, pero el caso es que al terminar de ver Luna descubrió que tenía un escandaloso derrame en su ojo izquierdo. Tampoco es que el film de Alfonso Cortés-Cavanillas fuera tan, tan malo, ¿no?… ¿o si?

Por fortuna en el Prado nos esperaba material conocido, muy conocido. Vampyros Lesbos (1971) es una de las películas más populares del prolífico Jesús Franco. Protagonizada por una Soledad Miranda (aquí Susan Korda) perfecta, que consigue encoger el corazón de todo aquel o aquella que tenga sangre corriendo por sus venas. Mágica. Su argumento es otra vuelta de tuerca a Drácula, pero en clave femenina. La película, que también es generosa en momentos disparatados, consigue enganchar también gracias a su banda sonora, que mezcla jazz y psicodelia con sitar y que ha conseguido gran popularidad, ya no solo entre los fans del cine de terror español, si no también entre los modernos durante los años noventa, cuando tuvo gran predicamento.

Con esta, mi película favorita de Jesús Franco, del que aguanto bien pocas, la verdad sea dicha, Serendipia tuvo una experiencia curiosa hace unos años. Yo leía que era fantástica y que tenía una estupenda banda sonora, así que cuando pude hacerme con una copia beta de Las  vampiras y la vi… no entendí para nada la pasión que desataba. Ni el film, ni su música, ni Soledad Miranda. Y es que hay que tener en cuenta que Las vampiras, que así se llamó la versión de Vampyros lesbos que se estrenó en su época en España tiene tantos cortes que tuvieron que poner una anodina banda sonora de archivo. Tampoco se entendía nada (menos aun) y las escenas de Soledad Miranda estaban suprimidas, por el tema de los desnudos, así que cuando finalmente pude recuperarla completa lo entendí todo: se trataba de otra película totalmente diferente.

Una vez disfrutada Vampyros lesbos y nuestra estancia en el palco del gallinero del Prado, nos encaminamos, ahora sí, a por la última del festival, 2073 (Asif Kapadia) un falso documental que juega a proyectarse en un futuro cercano con un mundo en el que se han cumplido la mayor parte de los anunciados desastres: cambio climático, contaminación, ciudades repletas de cámaras para vigilar a los disidentes, control policial mediante drones, grandes diferencias entre clases… todo lo que ya está sucediendo, jugando así, como hemos comentado, a la falsa ficción o realidad ficcionada como advertencia y concienciación de lo que se nos viene encima si no lo evitamos. La lástima es que, como es de esperar, tras enumerar todos los desastres que están por venir, no ofrece soluciones. Quizás porque no las haya.

Y ahora, les dejamos con el único making of que ha realizado este año el equipo de Quim Crusellas, un merecido homenaje a todos los que hacen posible, con su dedicación y trabajo bien hecho, que cada año se celebre el Festival de Sitges.


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Diario de Serendipia en Sitges 2024: Novena cápsula

28 noviembre 2024 Deja un comentario

Ya es viernes en la Blanca Subur y Serendipia va a su encuentro con el Fantaterror y el cine de terror español más añejo con un programa doble: el estreno de Exorcismo (Alberto Sedano) que participa en el certamen dentro de la sección Sitges Documenta, y Último deseo (1976) el clásico de León Klimovsky que ha remasterizado Severin. Una sesión que lleva a Serendipia a su adorado cine Prado. Ya por la tarde nos esperaría una sesión órbita (Cloud) en l’Audori y, nuevamente en el Prado, una sesión (muy) especial, The Soul Eater. Hoy no habría Oficial Fantàstic Competició para Serendipia. Hoy jugará sobre seguro.


VIERNES 11 DE OCTUBRE


Exorcismo (Alberto Sedano) es una excelente y bien documentada película documental sobre el cine de terror español, en especial, el que ya en Democracia se hizo bajo la clasificación ‘S’. En sus casi dos horas de duración, hay espacio para todo lo más importante, incluido un necesario preámbulo histórico que sitúa al espectador en una época, la de la dictadura del General Franco, en la que la censura hizo que los productores y directores se las ingeniaran para poder vender mejor sus productos en el extranjero. Ejército e Iglesia componían las juntas de censura que vigilaban la moralidad de los españoles, pero que se mostraron más liberales con las copias de películas españolas que se vendían al extranjero, permitiendo que existieran las dobles versiones, con escenas picantes y de desnudo para exportar.

Exorcismo también se detiene en la edad de oro de las coproducciones (años sesenta y en especial setenta) hasta llegar al erotismo que todo lo invadió con la muerte del dictador. Así, se creó la clasificación ‘S’ que reunía bajo su sello todo aquello que pudiera, en opinión de la industria, herir la sensibilidad del espectador. Básicamente sexo, violencia y contenido político.  El documental toca muchas teclas y resulta muy didáctico, aunque Serendipia detecta algún error, como el de calificar la escena de costura de La residencia como trasgresora por su banda sonora, cuando es bien sabido que esta cambió en la versión española. O la escena de Una vela para el diablo en la que Aurora Bautista se auto flagela con ramas de espino tras ver a unos niños y chicos bañarse desnudos. Otra de esas escenas que fueron aligeradas en el montaje español. Ciertamente peccata minuta con el resultado final que ofrece el documental, que concede cierto grado de dignidad hacia el tan denostado cine ‘S’ español al que tiene reservado la última media hora del documental, posiblemente el mejor que se ha hecho sobre el cine de terror español de los años 70 y 80. Esa última media hora se centrará en esas producciones ‘S’ como Sexo sangriento (Manuel Esteba, 1981), Escalofrío (Carlos Puerto, 1978), Más allá del

 Póster norteamericano de ‘Último deseo’

terror (Tomás Aznar, 1980), Animales racionales (Eligio Herrero, 1983), Morbus (o bon profit)  (Ignasi P. Ferré, 1983), Los violadores (Paul Grau, 1981), Secta siniestra (Iquino, 1982), Los ritos sexuales del diablo (J.R. Larraz, 1982) a los que se suman, naturalmente, un buen número de películas de Jesús Franco, filmes que lucían, todos ellos, una vistosa ‘S’ en el cartel. El documental se cierra con la llegada de la tan denostada e incomprendida Ley Miró y la irrupción de las Salas X, y da voz a diferentes actores, productores y directores del género, como Ricard Reguant, Jack Taylor, Carmen Serret, Carlos Puerto o Antonio Mayans; sn olvidar la presencia de algún heredero de todos aquellos directores, como Álex de la Iglesia; y estudiosos como David Gregory y Álex Mendibil, entre muchos otros.

Tras este, repetimos, estupendo documental llegó el turno de Último deseo, el film apocalíptico de León Klimovsky protagonizado por Paul Naschy, Nadiuska y Teresa Gimpera, entre otros, que luce genial con el lavado de cara que le ha realizado Severin, el sello videográfico que más está contribuyendo a la ruina monetaria de Serendipia.

Y ya por la tarde, es el momento de volver a vernos con viejos amigos, como son Kiyoshi Kurosawa, Alexandre Bustillo y Julien Maury. El primero ofreció con Cloud, una de las tres películas que estrenará este año, una efectiva sátira anticapitalista protagonizada por Yoshii (Masaki Suda), un tipo que gana dinero mediante la reventa online, efectuando pequeñas inversiones y obteniendo grandes ganancias, pero que al final sufrirá la venganza de todos los que ha apretado e incluso empujado al suicidio con sus implacables métodos. Por su parte los galos Bustillo & Mauri, habituales al festival de Sitges, ofrecieron Le mangeur d’âmes (The Soul Eater) una cinta muy diferente a las que ofrecen habitualmente a su público, con ciertos toques de folk horror. Su argumento versa sobre la desaparición de niños después de que sus padres se hayan matado entre sí con una extraña y truculenta muerte que les lleva al orgasmo. Un misterio algo alejado de los terrores habituales, pero que contiene grandes dosis de sangre y una misteriosa figura, el devorador de almas, protagonizando una trama que se alarga durante tres horas.

No vamos a cerrar esta edición del festival sin un momento para recordar a «los nuestros».

 

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Diario de Serendipia en Sitges 2024: Octava cápsula

28 noviembre 2024 Deja un comentario

Comienza a vislumbrarse el final de esta 57 edición del festival ¡ya es juernes! pero Serendipia no piensa bajar ni un ápice su media, así que cuatro películas esperan verle durante el día, tres de Oficial Fantàstic Competició (The Rule of Jenny Pen, Call of the Water y Planet B) y una de Órbita, (Maldoror). 


JUEVES 10 DE OCTUBRE


Serendipia tenía ganas de ver The Rule of Jenny Pen, principalmente por los dos talentos que la protagonizaban, pero también por su director, pues quedó impactado por su anterior película, Atrapados en la oscuridad (Coming Home in the Dark (2021). Y, para nada quedó defraudado, pues el actor y director neozelandés James Ashcroft había preparado una película bien distinta a la que ofreció, también en Sitges, tres años antes. Ahora nos presenta a un severo juez (encarnado por el gran Geoffrey Rush) que sufre un ictus que hace que termine (temporalmente, como no se cansa de repetir) sus días en una residencia de ancianos. El cascarrabias juez mira todo y a todos por encima del hombro, pero encontrará la horma de su zapato en otro interno (John Lithgow), un sádico jubilado que disfrutará haciendo el mal y visitando por la noche a los otros internos con su terrorífica marioneta de mano. Es como si el terrible asesino en serie Trinity, auténtica némesis de Dexter en la serie del mismo nombre y  también interpretado por Lithgow, se hubiera jubilado y estuviera interno en un geriátrico.

Grandes interpretaciones tanto que, como veremos, serían merecedores del gran premio, todo ello en una nueva historia desarrollada en residencias geriátricas, al parecer, la nueva casa de (nuestro) terror tras las fraternidades y las fiestas de Halloween. Y es que la generación del Baby Boom se acerca a su senectud. Y eso sí que es terrorífico.

En Par amour (Call of Water, Élise Otzenberger) Sarah (Cécile de France), interpreta a una mujer de cuarenta años que vive una situación límite y al borde del agotamiento. Sus hijos de 9 y 5 años ocupan todo su tiempo y su marido está constantemente en viajes de negocios. Pero lo sobrenatural terminará de redondear su situación después de que su hijo mayor, Simon, desaparezca unos minutos en la playa y se vuelva extraño: pasa horas en su baño (no, no es eso que están pensando)  y busca el contacto con el agua a la menor oportunidad. Lo que le sucede es algo que solo una madre será capaz de creer y comprender.

Planète B (Aude Léa Rapin, 2023) es una imaginativa, pero para nada descabellada, parábola situada en un futuro cercano en el que los elementos incómodos son hacinados en cárceles virtuales, a las que los presos van en forma de avatar, mientras sus cuerpos se encuentran en animación suspendida. Un gran hermano penitenciario para un Estado policial. Entre los protagonistas del film, uno de los grandes nombres del cine galo, Adèle Exarchopoulos

Y Serendipia finaliza el día con Maldoror, película que se basa en el mediático caso de Marc Dutroux que asoló Bélgica en los años noventa. Un true crime de manual aunque su director, Fabrice du Welz, quiso alejarlo de esa popular vertiente cinematográfica y, sobre todo, televisiva que tan en auge se encuentra hoy en día. Nuestro Sergi López se pone en la piel del brutal secuestrador de niñas, pues la plana mayor de los actores belgas se negó a encarnar al criminal. Tan sensible se sigue mostrando la sociedad ante el caso 40 años después.

La cinta de du Welz muestra, al modo Ciudadano X (Citizen X, Chris Gerolmo, 1995), la acción desde el punto del vista del investigador, con los habituales problemas burocráticos entre cuerpos policiales que consiguieron que la detención del monstruo se prolongase, lo que ocasionó que dejará más cadáveres por el camino. Bien narrada, consigue trasmitir la sordidez de los hechos.

Y nuevamente, la jornada concluye y el cine deja paso a otras actividades festivaleras, como visitas a la King Kong Area y a la casbah de la playa, que incluye la obligada parada en el 79 la tienda de nuestro amigo Joan Castelló y en Imagen Death del entrañable Javier Perea. Serendipia aprovechó también para hacer una búsqueda, infructuosa, de un lugar en el que comprar el último número de El Jueves, lectura imprescindible para emprender el viaje de vuelta que ya se otea en el horizonte. Pero antes, aún queda mucho y buen cine.

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Diario de Serendipia en Sitges 2024: Séptima cápsula

28 noviembre 2024 Deja un comentario

Cuatro películas más, cuatro. Tres de ellas Oficial Fantàstic Competició (Fréwaka, Sanatorium Under the Sign of the Hourglass y Else) y una Noves Visions (Pepe). Todas ellas bien diferentes. Todas ellas interesantes…pero más raras que los ratones coloraos. Vamos, pues, con ellas.

Folk horror irlandés con Fréwaka (Aislinn Clarke), una película repleta de imaginería religiosa católica y también magia y sortilegios, que serán la razón de ser de la anciana a la que la protagonista, Shoo (Clare Monnelly) va a cuidar en una remota aldea. Shoo sobrevive a una traumática infancia marcada por el integrismo religioso de su madre, que termina suicidándose en soledad. Así que la vida y costumbres de la anciana no la cogerán desprevenida. Es agorafóbica, pero ella asegura que no sale al exterior porque fue secuestrada la noche de bodas por unos seres del folklore irlandés. La estudiante de enfermería necesita dinero, pues su pareja pronto a a ser madre. Atmosférica e inquietante, Fréwaka utiliza todos los recursos del cine de terror de casas encantadas, pero a ello cabe sumar la extrañeza de esos ritos ancestrales y sus sortilegios. 

Buen inicio, de largo es la menos críptica. A continuación comenzó el sindiós con Sanatorium Under the Sign of the Hourglass, una cinta de animación stop-motion que era pura carne de Noves Visions, pero que en Oficial Fantàstic Competició se presentó, para sorpresa de Serendipia. Dirigida por los hermanos Quay, Sanatorium… es un fantasmagórico viaje a un remoto sanatorio completamente decadente que resultará ser un mundo flotante a medio camino entre el sueño y la vigilia, con su propia noción del tiempo y siete historias reunidas en un extraño aparato que contiene la retina de su propietario y que, una vez al año, cobra vida. Extraña y no apta para todos los gustos, el film está basado en una novela del polaco Bruno Schulz.

Por su parte Else (Thibault Emin) es otra muestra de body horror (y de Noves Visions fuera de sección), con cuerpos que se fusionan con objetos a causa de una extraña epidemia. Más terror pandémico. Más extrañeza, tanta que Pepe (Nelson Carlo de los Santos Arias), la historia de un hipopótamo contada por él mismo después de morir, asemeja un cándido cuento infantil. Y algo de eso hay, aunque hay que reconocer que la película resulta fascinante y es imposible apartar la vista y dejar de seguir las peripecias de Pepe, uno de los hipopótamos  que el narco Pablo Escobar pasó de contrabando de África a Colombia para su zoo privado. Realismo mágico y mucho, mucho humor, con partes de documental y crítica social.

Después de tanta rareza, Pepe, el manso Pepe, se alza como una melodía relajadora y cautivadora. Les dejamos con el tráiler, para que se crean que no nos hemos inventado nada: Pepe existió y su peripecia vital pudo verse en Sitges.

 

 

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Diario de Serendipia en Sitges 2024: Sexta cápsula

28 noviembre 2024 Deja un comentario

Nueva jornada y reencuentro con nuestro querido Nacho Vigalondo, esta vez en Oficial Fantàstic Competició, con Daniela Forever. En la misma sección también compiten Meanwhile on Earth y Night Silence, tres películas que Serendipia se zampó en l’Auditori una detrás de otra en formato mini-maratón, cerrando la jornada en su querido Tramontana con Noves Visions y She Loved Blossoms More.


MARTES 8 DE OCTUBRE


A Serendipia Nacho Vigalondo siempre le ha parecido un tipo de talento y divertido. El argumento de sus películas siempre parece haber salido de una idea nacida en un bar. Una pequeña semilla que se va ampliando hasta formar un guion completo y luego, una película. Pero con esa idea descabellada (que alguien borracho pueda pilotar en los límites de un parque infantil un kaiju en Tokio o el funcionamiento de una Bat-bola) Vigalondo construye divertidas películas, casi juegos. Únicos. Y eso es lo que ha vuelto a hacer con Daniela  Forever. Con aires neoyorkinos a lo Woody Allen, el asunto que nos plantea Vigalondo es la superación de la pérdida, pero con una terapia muy particular: Tras la muerte de su pareja en un accidente de tráfico, Nicolas (Henry Golding) se apunta a una terapia experimental mediante el sueño lúcido. Ese tipo de sueño en el que se es consciente de estar soñando. Así, y contradiciendo a los doctores, Nicolas volverá a reunirse y vivir, en sus sueños, con Daniela (Beatrice Grannò). Definida por Nacho Vigalondo como su película más española, «por cómo respira y deja que los personajes desfilen por la ciudad«, lo cierto es que, a pesar de que la acción se desarrolla en Madrid, se trata de un Madrid un tanto irreal, muy neoyorkino, como ya hemos comentado antes. A lo que también contribuye el estar rodada en inglés y con actores protagonistas foráneos y no muy conocidos, que están respaldados por otros españoles como Aura Garrido, Nathalie Poza o Rubén Ochandiano, para que no olvidemos, aunque cueste, donde se desarrolla la acción. La película no fue muy bien recibida, como lamentablemente es habitual cuando se trata de Vigalondo, pero Nacho, no hagas caso y tu sigue con lo tuyo y como lo haces, aferrándote a tus descabelladas ideal e imaginando que «cada película puede ser la última, para quitarme ambiciones relativas al prestigio o la  taquilla, y dedicarme a la película como si fuera mi último mensaje al mundo«.

Y mientras tanto, en la Tierra, Serendipia volvia a l’Auditori y se sumergía en otra fantasía, Meanwhile on Earth  (Pendant ce temps sur Terre, Jérémy Clapin) en la que la animación y la imagen real, disciplina de la que proviene el director (¿Dónde está mi cuerpo?), se mezclan para narrar la existencia de Elsa (Megan Northam), aficionada a dibujar y que trabaja cuidando ancianos. Su hermano es astronauta y se ha perdido durante su última misión. Todo cambia cuando una inteligencia extraterrestre contacta con ella y le ofrece devolver a su hermano si, a cambio, ella hace un encargo muy especial. Y difícil. Muy difícil.

Night Silence (Cisza Nocna, Bartosz M. Kowalski) es una muestra, una de las dos que pudimos detectar en esta edición, de que envejecemos. Y cada vez es más palpable la preocupación sobre lo que el futuro nos depara. Y no deja de ser sorprendente como, mediante los múltiples lenguajes del fantástico, se tratan temas como la muerte, la pérdida, la maternidad o, en este caso, la senectud. La acción de Night Silence se desarrolla en una residencia de ancianos, un entorno que puede causar pavor y más si se desarrolla en un gran caserón repleto de secretos y silencios. Cabe destacar que el director, el polaco Bartosz M. Kowalski, ya había impactado al público con su crudo retrato de la infancia en Playground (Plac zabaw, 2016), así que ahora parece cerrar un círculo con su incursión en la vejez, aunque en este caso sea de manera menos descarnada y recurriendo más al goticismo fantástico.

Finalmente, la producción indie griega, She Loved Blossoms More (Yannis Veslemes), adentrará al espectador en la locura y en el sinsentido, capitaneado por tres hermanos que quieren construir, en un armario Art Decó, una máquina del tiempo para evitar la muerte de su madre. Una Noves Visions de manual que terminó con la escasa cordura que le quedaba a Serendipia, que agotado y en estado de duermevela, vio y también soñó está extraña producción griega.

Quedémonos mejor con el recuerdo de Daniela Forever y Night Silence, con cuyo tráiler cerramos esta cápsula.

 

 

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Diario de Serendipia en Sitges 2024: Quinta cápsula

28 noviembre 2024 Deja un comentario

Se abre una nueva semana y Serendipia se enfrenta a un maratón en Tramontana compuesto de cuatro películas seguidas: dos pertenecientes a la sección Oficial Fantàstic Competició (Canina y Sister Midnight) y dos Noves Visions (Your Monster y Love Me). A lo loco. A lo loco. A lo loco se vive mejor. 


LUNES 7 DE OCTUBRE


Canina (Nightbitch, Marielle Heller) es una amable comedia, que a veces se torna negrísima, sobre lo complicado que es ser madre e intentar llevar una vida laboral. O, sencillamente, una vida. Y es que para la protagonista (magnífica Amy Adams), el horror es la maternidad. Una constante pesadilla que intentará compaginar con lo que queda de «su vida», que parece haberse diluido en favor de su hijo, centro de toda su existencia. Muy inteligente y bien narrada, el film consiguió emocionar a más de una que sabía de lo que se estaba hablando en la pantalla.

Y de ahí a una recién casada frustrada ante lo que se le viene encima. Pero no una recién casada «normal», pues Sister Midnight (Karan Kandhari), una producción británica, arranca desde un matrimonio concertado en India  en el que el hombre parece no querer enfrentarse a su nueva situación, teniendo ella que correr con todas las tareas e incluso a tomar la iniciativa en el tema sexual. Con toques de comedia naif y de cartoon hasta que, de pronto, todo se vuelve tremendamente macabro y el tono del  humor se torna negro. Dos propuestas, como vemos, algo atípicas en el Festival de Sitges y que juntas, consiguieron que, prescindiendo de su calidad, Serendipia se preguntará si el festival en el que estaba todavía era el de cine fantástico y de terror.

Sigamos, ahora con Noves Visions, y la cosa sigue siendo terriblemente amable. Your Monster (Caroline Lindy) trae a la mente el cuento de La bella y la bestia, con una Melissa Barrera que tras una ruptura amorosa y en plena crisis, entablará una relación amistosa, primero, y amorosa después, con un monstruo que se oculta en el armario de su vieja casa familiar. Toda una comedia romántica de aires indies y con toques de El fantasma de la ópera que será la tercera muestra de empoderamiento femenino de la jornada. Simpática y correcta, sí pero… ¿Noves Visions? pues, en un más difícil todavía, Serendipia vivirá una nueva historia de amor con Love Me, un romance protagonizado esta vez por una boya y un satélite, el último que queda activo alrededor del globo terráqueo, pues ha habido una gran guerra que ha terminado con la vida en la Tierra, ¿les parece descabellado?, pues eso es lo que nos cuenta el matrimonio Sam y Andy Zuchero, que se aventuran a debutar en la dirección con esta historia que tuvo cierto éxito en su estreno en Sundance. En el reparto dos estrellas contemporáneas: Kristen Stewart, que no duda en apuntarse a un bombardeo cuanto más extraño mejor, y Steven Yeun.

Y finalizamos la jornada. Sin duda, una de las más extrañas que Serendipia ha vivido en el Sitges Film Festival. Pero oigan, ni tan mal.

 

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Diario de Serendipia en Sitges 2024: Segunda cápsula

27 octubre 2024 Deja un comentario

Segunda jornada de Serendipia en el festival y promete ser una jornada dura: cuatro película cuatro. Dos de Oficial Fantàstic Competició (Get Away y Bury Your Dead); una de Noves Visions (Body Odissey) y finalmente, Apocalipsis Z, que se ofreció dentro de ese cajón de sastre que es Sitges Collection. Este fue el menú gourmet que deleitó las retinas de Serendipia en su segunda jornada de madrugón y fiambrera. Y no, Terrifier 3 (Damien Leone), que se ofreció en pase único, no pudimos verla. Y Serendipia confiesa que le ha cogido cierto cariño a ese payaso burlón (y sanguinario). Ya habrá oportunidad. 

Fotos: Serendipia


VIERNES 4 DE OCTUBRE


Nick Frost (Sitges Film Festival)

Tramontana espera a Serendipia para comenzar el día nuevamente con una comedia, en este caso británica, Get Away (Steffen Haars), una de las tres cintas protagonizadas por Nick Frost (junto a Timestalker y Krazy House) que se han podido ver durante esta edición. Y es que Frost es una figura admirada por el fandom y por el festival, pues no en vano es una importante pieza del núcleo que compone la trilogía del Cornetto, principal mérito para hacerlo merecedor de la Màquina del Temps con la que el certamen le ha homenajeado este 2024. Hay sed de volverle a ver formar equipo con Edgar Wright y Simon Pegg, algo que ocurrirá algún día, tal y como explicó el actor ante la inevitable pregunta, precisamente con la que se inició la rueda de prensa. Frost creé que será así porque los ve con frecuencia y hablan constantemente de ello, pero hay tanta expectación que deberán elegir muy bien el proyecto. Mientras, nos contentamos con seguirles en su carrera individual, en la que han corrido una suerte desigual, siendo, quizás Frost el menos afortunado hasta ahora. De los tres títulos que le representaron en esta ocasión, el más logrado fue el que Serendipia tuvo la suerte de visionar: Get Away en el que nuestro actor (que también firma el guion y ejerce de productor) interpreta al padre de una familia de turistas ingleses, amante de los destinos remotos que serán muy mal recibidos por los habitantes de Svälta, una isla nórdica de la que se dice que, hace siglos y durante una cuarentena, sus habitantes recurrieron al canibalismo y donde, además, hay suelto un asesino múltiple buscado por la policía. Con un arranque que bebe mucho del primer capítulo de Drácula, los dos primeros tercios del filme nos sitúan ante lo que se diría que es el cruce gamberro entre Midsommar (Ari Aster, 2019) y Turistas (Ben Wheatley, 2012). Toma unas gotas del Folk Horror, tan en boga, para abundar en un subgénero que podríamos nombrar como relatos de repudio y asalto al forastero, y que tienen como variante más específica el encarnizamiento con el turista, algo, esto último, especialmente inspirador en tiempos de turistificación/turismofobia. Ni que decir que ese prolongado segmento de Get Away se apoya en el humor cafre que asociamos al actor. Desde su base cómico-cáustica se oculta y cimienta el giro de guion que da entrada al tercer acto: un festín de sangre, cuerpos descuartizados, efectos gore, y vísceras, en el que la víctima se manifiesta victimaria, como si estuviéramos ante el reverso pulp de The Wicker Man (1973). Esta explosión de violencia final, al estilo Grand Guignol, que se suma a esa mordacidad con ciertos visos de crítica social que rezuma la primera parte, hace de Get Away un agradable bocado para empezar la jornada. Cierto que no es una delicatesen culinaria sino algo semejante a un huevo Kinder. Una cinta agradable y simpática aunque intrascendente.

Coincidiendo en el tiempo con el pase de Get Away, en l’Auditori tenía lugar la proyección del film que, sin duda y de manera unánime, ha marcado esta edición del festival, La sustancia (The Substance, Coralie Fargeat). Detengámonos un momento aquí pues, habrá quien ataque/defienda La sustancia como un desaforado alegato feminista. Otros la verán como una desagradable orgía body horror en respuesta a todo ese culto al cuerpo y la belleza, al exhibicionismo constante. Los habrá que vean en esta comedia agria un retrato de la soledad en la cumbre, la fragilidad de la fama y la lucha contra el olvido. También se verá como una oda/denuncia muy loca al consumismo, al desear-pedir-conseguir todos los deseos con la consiguiente moraleja moralista. Y todo eso es. Pero también mucho más.  La sustancia es un homenaje al terror más inteligente y salvaje de los ochenta, con guiños a Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), la incomprendida Society (Brian Yuzna, 1989) y, sobre todo, a toda la nueva carne del profeta Cronenberg. Y más aún. Su esencia está fuertemente apuntalada en grandes clásicos del fantástico como son Dr. Jekyll y Mr. Hyde  y El retrato de Dorian Gray. Todo ello en un sorprendente y gigantesco paso adelante en la filmografía de su directora, Coralie Fargeat, cuya más que correcta opera prima, Revenge (2017), hacía presagiar un futuro interesante, pero no que su siguiente proyecto fuera ya  esta «locura absoluta», a la par que pieza madura y con mucho fondo, que sin duda está llamada a ser una película de culto de manual.

Con un guion perfectamente construido, que también ha escrito la directora, La Sustancia es todo un portento que cuida mucho sus planos, no dudando en poner todo el detalle en funciones orgánicas habituales hasta conseguir que resulten desagradables, aunque tan solo se trate de ampliar el sonido para alcanzar, con ello, un mayor nivel de repugnancia. Las actrices protagonistas brillan, sobre todo Demi Moore, que inteligentemente se enfrenta a un personaje que, si bien no tiene porqué ser autobiográfico, sí que se encuentra en una encrucijada vital que la actriz puede reconocer al estar viviéndola en la realidad. Por su parte Margaret Qualley es el arquetipo de la perfección y alter ego del personaje que interpreta la Moore, y tanto un cuerpo como el otro son retratados al detalle por la directora, como expresión artística: uno con sus «imperfecciones» y otro sin mácula que pueda ensombrecerlo. Arte sin mancha. Perfección -exterior- inmaculada. Con La sustancia los fans del fantástico y, en general, los del buen cine tenemos en Coralie Fargeat una voz muy estimulante. Una esperanza de buenas historias exenta de todo prejuicio a la hora de narrarlas. Libre y con una belleza salvaje.

Esta bilocación de Serendipia, que le permite comentar dos filmes que se vieron a la vez en salas distintas, tiene truco, que no trampa. En verdad, su cuerpo físico no se movió de Tramontana, donde también vio el siguiente título de su agenda: Apocalipsis Z. El principio del fin, cinta postapocalíptica que se desarrolla en Galicia, en la que una extraña enfermedad similar a la rabia empieza a extenderse sin freno por todo el planeta transformando a la gente en agresivos «resucitados» caníbales (de otro modo, zombis). Basada en la novela de 2007 de Manel Lourerio, nos trae la historia de un duelo, de un viaje de supervivencia, tanto físico como emocional, con acción, tensión, infectados rabiosos, un poco de sangre… y un malhumorado gato de nombre en latín, Lúculo, verdadero robaescenas. La película nace con vocación de ser primera parte, pues el proyecto de Prime Video incluye, en origen, adaptar la saga de Loureiro completa. La novela inicial que nació como relato por entregas en el blog del autor (versión 2.0 de los folletines decimonónicos), narraba el apocalipsis zombi en forma de diario. Debido a su éxito fue  editada en formato de libro y pronto tuvo que ser expandida en dos secuelas más. Auténtico longseller, en palabras del novelista, la obra ha conocido innúmeras reediciones, elevadas a la enésima potencia, por supuesto, a raíz del COVID-19, de modo que lo que había empezado como una especie de historia de ficción especulativa, se ha transformado, tras la pandemia real, en una historia de política ficción salpicada con algo tan irreal como es que los muertos caminen entre los vivos. El propio Carles Torrens, director barcelonés escogido por la plataforma para trasladar el relato literario al leguaje del cine, alimentó el material original, conjuntamente con Ángel Agudo, que firma el guion adaptado, con todo aquello que nos retrotrae al 2020: Supermercados desabastecidos, individualismos, privilegios, videollamadas… En manos del director de Pet (2016), el fenómeno zombi toma carácter documental, por eso, sobre todo en la primera parte de la cinta hay poca acción y poca sangre, pero mucha verosimilitud puesta al servicio de la denuncia del egoísmo humano, que sería capaz de llevarnos a la extinción antes que los mordiscos de los infectados. Tras la presentación del protagonista, y el planteamiento de ese subtexto crítico, la cinta abandona los interiores y se convierte, en su segunda parte, en un relato de aventuras: el foco se traslada del conflicto interno del personaje central a su fuga hacia adelante para conseguir sobrevivir. Él y Lúculo pronto se ven empujados a salir, y se irán encontrando, por tierra y por mar, con compañeros de viaje improbables pero esenciales para su crecimiento (y para justificar, un poco tramposamente, algunos giros de guion). Apocalipsis Z. El principio del fin no alcanzará, quizás, puestos de honor en el subgénero de muertos vivientes, pero seguramente tampoco lo pretende, a cambio, inaugura de forma eficaz la puerta de entrada a la que podría ser la primera gran franquicia del género Z en nuestro país. Bien resuelta y con un electrizante clímax, no generó debate en los corrillos, obtuvo sólo una tibia acogida que se explica, quizás, por las ambivalentes valoraciones que han ido cosechando las anteriores obras de Torrens. Serendipia, en cambio, incluso desde Emergo, siempre ha considerado que Carles Torrens es un cineasta al que seguir, curiosamente, en el apartado de anécdotas de esta edición quedará registrado el descubrimiento de que el interés es mutuo, el director fue quien nos reconoció al acercarnos a él.

Y de una cinta con acogida tibia a otra que la tuvo peor. Serendipia se aleja momentáneamente de la Sala Tramontana para cumplir con la siguiente escala del día. En el Auditori le está aguardando otra película espoleada por la reciente pandemia, el último trabajo de Marco Dutra (As Boas Maneiras) presentada por el propio director y su actor protagonista, Selton Mello, una estrella en Brasil. Dutra refirió que la crisis del COVID le había provocado un descenso al abismo de la depresión, hay que recordar que, con Bolsonaro en el poder, en Brasil los efectos de la pandemia fueron especialmente devastadores en todos los estratos de la vida. Y el director rompió una lanza en favor del valor curativo del arte cinematográfico, así, la realización de Enterre Seus Mortos (Bury your Dead) le habría reconciliado con el género humano, al permitirle descubrir la importancia del trabajo colaborativo y el valor de la denuncia y la empatía. Pero esta emotiva presentación no impidió que el público suburense recibiera con estupefacción su obra. Y es que Enterre Seus Mortos (Bury your Dead) es un críptico film que sobrepasó las capacidades de comprensión de los espectadores, así, era casi unánime la sensación de que habíamos estado expuestos a una pieza incomprensible por nuestra falta de referentes concretos que explicaran la mitología desplegada, en el mejor de los casos, cuando no directamente causada por una exposición narrativa oscura y desmañada. Serendipia tiene que reconocer que, en un primer momento y en primera impresión tras el visionado, participó de esa perplejidad general. Con todo, no compartió el juicio que achacaba esa cualidad de indescifrable a su tempo exasperantemente lento, de hecho a Serendipia lo que la exaspera es esa cantinela perenne que denosta cualquier relato que no se exponga y desarrolle con un ritmo taquicárdico. Pese a verse desbordada por el carácter intrincado de la película y su trama, ya de primeras Serendipia advirtió que se encontraba ante una especie de western fronterizo apocalíptico con no pocos puntos en común con Atolladero, de Óscar Aibar, pero mentando oscuras entidades lovecraftianas. Impresión que, junto al reconocimiento de la belleza plástica con la que se expresa Dutra, fue motivo suficiente como para desear investigar sobre qué había visto. La acción transcurre en torno a las circunstancias y vicisitudes de Edgar Wilson, sin duda uno de esos personajes dignos de perdurar archivados en la galería de caracteres memorables, un taciturno operario encargado de recoger cadáveres de animales atropellados en una zona rural de Brasil, que sueña con escapar de su existencia con Nete, el amor de su vida. Estructurando su cinta en siete capítulos, el director traslada al espectador a un terreno inestable, donde el peligro viene del más allá, de las entrañas del proceso civilizador. Esta tierra se llama Abalurdes, ciudad ficticia instalada en la inercia inherente a la certeza de que la Tierra está en sus últimas horas. Completan el panorama cierto fenómeno catastrofista (repasado, pero nunca detallado) que, sin duda, evoca nuestra pandemia, y algo parecido a una secta que practica ceremonias con un aura ritual. Dutra parte de las novelas de Ana Paula Maia (que participó en la redacción del guion), tomándose libertades y huyendo del cine de tesis, aunque en su relato se aprecian muchas de las vicisitudes de Brasil, empezando por el fundamentalismo religioso. El director está más interesado en componer un espectáculo fílmico (de lo más inquietante) que le sirva para explorar misterio por el misterio. La mística de lo macabro. Lamentablemente, el interés de Enterre Seus Mortos (Bury your Dead) se ve empañado por un exceso de ambición que acaba lastrando su claridad expositiva. No es una película redonda, pero su innegable poderío visual nos hace pensar que, tal vez, en un futuro vaya a ser reivindicada como perla del cine raro (Weird si se quiere decir en inglés). Tal vez. No nos atrevemos a afirmarlo, pues ya hemos reconocido que durante el visionado nos embargó la sensación de no saber qué estaba ocurriendo en la pantalla. De lo que sí estamos seguros es de que la hubiéramos incluido en la programación de la sección Noves Visions, donde hubiese encontrado un público más afín y dispuesto a dejarse llevar por lo extraño.

Sí estaba incluido en Noves Visions el siguiente bocado que degustó Serendipia de vuelta a la Sala Tramontana. Una inclusión que no nos convenció. Serendipia siempre recordará su impresión al ver The Invitation  (Karyn Kusama), una cinta a la que llegó por azar (era la que cuadraba en su horario) y de la que se enamoró instantáneamente, fue su apuesta personal en esa edición y ganó la porra, puesto que la película de 2015 se alzó con el máximo galardón. Esa misma emoción es la que sintió viendo Body Odissey (2023). El debut en el largo de Grazia Tricarico se le antojó fascinante, vivo ejemplo de que todavía pueden contarse historias originales, que lo son porque son fruto de un acercamiento personal, y con una voz propia ya muy desarrollada, a temas universales. Así, en manos de la directora el body horror deviene un canto lírico a la esterilidad del esfuerzo de superación cuando se convierte en objetivo por sí mismo, en ir siempre más allá en una fuga continúa hacia una perfección imposible de alcanzar. Esta metáfora de los peligros del culto extremo al cuerpo, que tanta predicación y seguimiento tiene en nuestros tiempos (es uno de los males del hoy, nos atreveríamos a afirmar), servida con un embalaje formal exquisito, exhaustivamente pulido, sin caer en lo superfluo, fue toda una revelación para quien esto escribe. Son muchas las cosas que atraen a Serendipia del Festival de Sitges, pero, no es la menor, tropezarse con cintas únicas en su especie y que sólo allí pueden descubrirse. Body Odissey se instaló entre nuestras preferidas, por eso nos hubiera gustado que la hubiesen programado en Sección Oficial, pues quiérase o no,  es la que da mayor visibilidad a los autores y sus obras, y ambas, la directora y su película, lo hubieran merecido con creces ¿No se trataba, además, de apostar por la incursión femenina en el fantástico?

 

Tricarico se estrena en el largo, pero ya no era una desconocida en la escena del género.  Su presencia en el circuito era frecuente, sobre todo a raíz de cortos como Persefone (2014) o, y sobre todo, Mona Blonde (2014), germen del que ha sido su primer largo. Mona es el personaje protagonista de ambas ficciones, una culturista de élite que está obsesionada con tener el mejor cuerpo posible. La fijación por ese cuerpo perfecto es tan grande que llega a cotas estratosféricas gracias al apoyo de Kurt (Julian Sands), su refinado entrenador especial. Versión enfermiza de Pigmalión, Kurt, a la vez, la estimula y la somete, es su puntal y su carcelero, como si fuese el ejemplo paradigmático de la sentencia cervantina, «quien bien te quiere te hará llorar«. Sands lo encarnó con más que probada solvencia, bordando su interpretación (una de las últimas), pero si alguien lidera la función esa es la suiza Jacqueline Fuchs (que también puede verse en Mad Heidi) dando vida a Mona, otro de esos roles que guardáremos en la galería de personajes dignos de memoria. Mona es una paradoja viviente, eligió voluntariamente su carrera y continúa persiguiéndola, pero su autonomía está limitada, y es que es tanto creadora, como creación. Mona es una nueva caracterización de la criatura de Frankenstein, pero sin la inocencia que definía al monstruo de Mary Shelley. Tricarico retrata con habilidad su dicotomía, actúa según sus elecciones, pero en contra de sus deseos. A medida que se enfrenta a los exigentes estándares físicos y sacrificios que exige la competición, empieza a perder de vista sus propios objetivos y su capacidad de decisión. Su ascesis es su descenso. El de Mona es un drama psicológico que reproduce a escala la odisea del cosmos, la perpetua e irresoluble dialéctica que pauta lo real. Body Odyssey es una película que asume riesgos considerables para brindar una perspectiva alternativa, y para algunos incómoda, sobre temas como la feminidad, el cuerpo y la construcción de los propios estándares de belleza, y, más allá, sobre la intrínseca tensión entre los polos opuestos. Cautivadora y fascinante, no deja indiferente al espectador, que se preguntará hasta qué sacrificio está dispuesto el individuo llevado por su culto a la apariencia. Sin trampa ni cartón. Sin maquillaje ni prótesis. El horror.

La de Tricarico, premiada con el galardón de mejor dirección de Noves Visions, es otra de la voces femeninas que viene a sumarse al futuro del fantástico. Voces innovadoras que llegan dispuestas a iluminar perspectivas nunca abordadas. Voces que Serendipia quiere escuchar. Como la de Coralie Fargeat a cuya rueda de prensa tuvo la suerte de asistir. Sirva un somero repaso de ese encuentro como cierre de nuestra segunda cápsula.

 

Un encuentro con Coralie Fargeat

Amable y muy cordial, la joven directora gala se explayó en sus explicaciones durante la rueda de prensa que ofreció a los medios, de la cual hemos destacado algunos pequeños jirones.

La sustancia no era un proyecto pensado con anterioridad a Revenge, aunque ambos están relacionados. Sin Revenge no habría podido haber hecho La sustancia.

En el cine todo influye: lo que lees, lo que ves, todo influye y se utilizan estas influencias para realizar tu propio proyecto. Aunque reconozco la influencia de Cronenberg o Lynch en La sustancia.  En mis películas prefiero prescindir de diálogos, que no se explique todo y que cada cual tenga su opinión sobre lo que está sucediendo. 

Respecto a la participación de Demi Moore en el film, ya cuando escribí el guion buscaba un símbolo, un icono para representar a la estrella que cuando su público la abandona, desaparece. Fue todo un reto hablar con la actriz por el tipo de papel que le iba a ofrecer. Pero, a pesar de que no confiara que aceptara participar en La sustancia, lo hizo. Y una vez aceptó quise reunirme antes con ella para explicarle el proyecto y el maquillaje que iba a conllevar, así como los desnudos. También le comenté que el rodaje tendría lugar en Francia, fuera de su zona de confort. Pero dijo que le gustaba tomar riesgos y así lo hizo.  Por otra parte, a pesar de la participación de estrellas norteamericanas en el proyecto, quería mantener la independencia y que siguiera siendo una cinta independiente y experimental. 

Categorías: Sitges Film Festival

Diario de Serendipia en Sitges 2024: Primera cápsula

20 octubre 2024 Deja un comentario

Fotos: Montse Rovira

Una nueva edición del Festival de Sitges, la número 57,  con el público volcado en ella. Hay hambre de Sitges y se nota en el ambiente desde el primer día. Hay apetito de compartir en comunión con otros acólitos la fantasía,  el caos y el terror que nos ofrecen las pantallas del festival. Hay necesidad de evadirse de los horrores cotidianos.

En esta ocasión el  histórico Cine Retiro ha permanecido cerrado por (profundas y necesarias) reformas, ausencia que ha intentado ser solventada con la incorporación de otra pequeña sala, la de L’ Escorxador, lugar habitual del Brigadoon, que ha tenido que volver a celebrarse, como sucedió el pasado año, en la Sala Llevant del Melià. 

 


JUEVES 3 DE OCTUBRE


Nuevamente la Sala Tramontana será el hogar de Serendipia. Y lo será más que nunca. Allí iniciará su festival particular y lo hará con buen pie con El segundo acto (Le deuxième acte) una nueva gamberrada de Quentin Dupieux, un director que se ha tornado en, si no imprescindible, sí una presencia habitual con una o más de sus películas en cada edición del festival. El idilio de Serendipia con Dupieux no fue un amor a primera vista, de hecho el argumento marciano de Rubber (2010) no le convenció y en aquella su primera edición no seleccionó en su programa la obra del francés, pero poco a poco fueron coincidiendo los caminos, primero casi por azar y después ya voluntariamente, hasta que desde Au poste! (2018), si puede, inicia el periplo suburense con lo que sea que se le haya ocurrido al galo. El segundo acto, que participó en la sección Oficial Fantàstic Competició, nos hizo olvidar la decepción con Daaaaaalí! (2023) a la par que nos retrotrajo a aquella noche de agosto de 1985 en la que vimos descender a María Casares las escaleras del Teatre Grec de Montjuic. La gran dama de la Comedie Française interpretaba La nuit de Madame Lucienne, una pieza inclasificable de Copi, a su vez un autor tan insólito y extravagante como el propio Dupieux. En La nuit de Madame Lucienne, una escalera que sale del escenario permite que los actores utilicen el pasillo central del patio de butacas del teatro, saliendo y entrando repetidamente, igual que Léa Seydoux, Vincent Lindon, Raphaël Quenard y Louis Garrel, los interpretes del segundo acto de Dupieux, no dudan en romper la cuarta pared mezclando «realidad» y ficción. En la pieza de Copi, los intérpretes se ven inducidos a ensayar el ensayo de un ensayo y la teatralidad se exacerba hasta el delirio. Al final de ella, la señora que limpia el teatro asesina a todos los actores y exclama triunfante: “¡Se acabó el teatro!”. En la última cinta de Dupieux también nos encontramos con un ejercicio metacinematográfico, los personajes están interpretando la primera película dirigida por una Inteligencia Artificial y constantemente entran y salen del guion del filme que ruedan en la trama, cosa que no es otra que cumplir con el guion que interpretan para Dupieux, la cinta nos obliga a reconsiderar continuamente dónde termina la realidad (la de los personajes, que para nosotros es igual ficción) y dónde empieza la ficción, dándole al cine un valor simbólico extremo como herramienta para la reflexión filosófica sobre la existencia y sus límites. Como en Copi ocurre con el teatro. Pero ya no estamos en tiempos de la muerte del arte, por eso nuestro director no concluye que se acabó el tiempo del cine, más bien ese largo plano aéreo sobre el travelling que ha filmado a los personajes da cuenta de que sólo desde lo cinematográfico se puede atisbar lo que se esconde debajo del fenómeno, la esencia de nuestra realidad. Pero eso se da sólo desde el terreno de la conjetura, Dupieux entona un enorme “quizás”, algo que queda advertido ya desde el título del filme. Toda esta obra es un segundo acto, aquel en el que se desarrolla la trama y se intensifican los conflictos, pero todavía no se alcanza la resolución. Quizás el mundo, como la película que inauguró nuestro festival, no sea más que una obra sin conclusión posible.

Si Serendipia disfruta con el possurrealismo de Dupieux, tanto o más disfruta con el cine de animación. Hubiera querido degustar el stop-motion de Adam Elliot, Memorias de un caracol (Memoir of a Snail), pero asistir a su pase en el Cine Prado era incompatible con estrenar L’Auditori visionando el filme inaugural, y Serendipia no se ha perdido ninguno de ellos en las quince ediciones que lleva cubriendo el festival. Así, tras El segundo acto, se encaminó con el corazón partido a la cita con el actual buque insignia de las salas del festival, en vez de dirigirse a aquella otra que lo fue cuando el certamen nacía. No se trata de ser un animal de costumbres, es ser fiel al rito. Porque ese pistoletazo de salida de L’Auditori tiene algo de ceremonia, con un Ángel Sala como oficiante que siempre aprovecha la ocasión para darnos la bienvenida a los miembros de la prensa. Las formalidades pueden parecer corsés, pero, en verdad, con su artificialidad solemne, marcan la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario y nos permiten moldear y modelar el tiempo humano. Las formas puede ser tan importantes como el fondo. Si no más. De la relevancia de lo formal Presence, película de inauguración y último trabajo de Steven Soderberg, es un ejemplo perfecto.

Serendipia sigue la pista a este ganador del Óscar del 2000 por Traffic, desde que iniciara su carrera en 1989 ganando la Palma de Oro con Sexo, mentiras y cintas de video, auténtico sinécdoque del cine indie, y lo sigue no sólo porque todos fuéramos jóvenes en los 90, sino porque es un director que demuestra una y otra vez que no está reñida la asunción de un género y la voluntad de darle una impronta autoral a cada trabajo. Contagio (Contagion, 2011) es una buena muestra de ese equilibrio, y esta Presence, con la que regresa a Sitges trece años después, también. Soderberg recorre la misma senda que abrió David Lowery en 2017 con A Ghost Story, y que podríamos definir como historia de fantasmas de autor. Tanto la de Lowery (más) como la que nos ocupa, han hecho las delicias de Serendipia y es que romperemos todas las lanzas que hagan falta para defender que, a la hora de contar, es más importante el cómo que el qué. Al fin y al cabo, los argumentos posibles son contados, si los relatos son infinitos es porque las variaciones son las que dan carta de naturaleza a cada narración. Quizás Lowery fue más rompedor, después de todo Soderberg reutiliza todos los tópicos del canon, como (casi) siempre nos encontramos con una familia disfuncional, aunque acomodada, que se muda a una mansión en las afueras (con el consiguiente enfado de los hijos adolescentes) en la que empezarán a ocurrir sucesos paranormales, unos fenómenos que el director confiesa que conoció bien en su propio hogar como hijo de una médium que es. Pero Presence no es una película parapsicológica más, pues la forma subvierte el fondo, lo que la distingue y hace especial es que Soderberg la plantea como una narración subjetiva de la propia presencia fantasmal. Los largos y fluidos planos secuencia en gran angular que se pueden conseguir con la pequeña cámara digital Sony A9 III se bastan por sí mismos para conducirnos al centro del terror, un terror que no se apoya ni en el susto ni en la sangre. (Casi) La única violencia que se muestra es la emocional, al menos, hasta que se llega al desenlace y se revela que el mal no está sino del lado de los vivos. Es, pues, el tratamiento de la cámara y la planificación el que sostiene la narración y nos fuerza a ver desde la mirada del espectro. Los fundidos a negro que cierran todas las secuencias casi parecen un parpadeo, una caída de párpados que es el recurso que el director utiliza para dosificar la información que quiere irle dando al espectador, una caída de párpados que, al estar contemplando una cámara subjetiva, es la del propio público que ve la película. Esta alineación de vistas por sí misma logra que la cinta se cierre con un giro que no tiene nada que envidiarle a los de Shyamalan, ante nuestros ojos, casi desde ellos, se ha tejido la ilusión que nos ha mantenido confundidos. Una enigmática frase en el epílogo despertó en Serendipia las ganas de volver a verla, algo que podrá hacer puesto que se estrenará en salas comerciales el próximo 31 de enero gracias a Diamond films.

Y, aunque ya nos encaminemos hacia la siguiente sesión del día, no queríamos dejar de mencionar el gusto de reencontrarnos con Lucy Liu como protagonista bordando una notable interpretación. Todos la recordaremos siempre como la villana que daba la réplica a Uma Thurman en Kill Bill. El díptico de Tarantino es uno de los filmes de cabecera de Serendipia por ser un sentido homenaje a las películas de Kung-Fu que devoró en su infancia en los cines de barrio. Hong Kong estará siempre en la médula cinéfilo-cinéfaga de Serendipia, quizás por eso no duda nunca en disfrutar del cine que de allí nos llega todavía hoy. En esta 57 edición del festival ha habido menor presencia de cine oriental, pero el que se ha presentado ha tenido un buen nivel. Y disfrutamos de algunos títulos, empezando por ese 龙城寨之围城 (Twilight of the Warriors: Walled In, Soi Cheang) que cerraba nuestra primera jornada en la Sala Tramuntana. Una producción chino-hongkonesa basada en hechos históricos, que retrata la Ciudad Amurallada de Kowloon, la cual en los años ochenta fue el único lugar de Hong Kong donde no se aplicaba la ley británica. Un enclave entregado a las bandas y al tráfico de todo tipo. En este claustrofóbico lugar y huyendo del poderoso jefe de las tríadas Mr. Big (Sammo Hung), el emigrante ilegal Chan Lok-kwun (Raymond Lamb) es acogido bajo la protección de Ciclón, líder de la Ciudadela (Louis Koo). En manos de Soi Cheang la Ciudad Amurallada se convierte en un escenario de leyenda, tan hábil siempre este director en capturar esa belleza hiriente que anida en lo sórdido y, aunque no está a la misma altura de su anterior Limbo, que pudimos disfrutar en la edición de 2021, logra darle a lo marginal un aire mitológico. A la vez, el de Macao, consigue irisar sus thrillers con visos de fantástico, aquí con la presencia de un villano sobrehumano, un (anti)héroe (Ciclón) con toques de santo laico y unas gotas de prodigio casi mágico en su desenlace. Destacan las coreografías, pero también el diseño de una galería de personajes que, sin dejar de ser arquetipos, presentan matices psicológicos hasta el punto de movernos a empatía. Acción, violencia, suciedad, artes marciales y aires distópicos en un filme en el que junto a grandes leyendas del cine de Hong Kong, podemos encontrar nuevos talentos luchando en los rincones y vericuetos de una réplica de la laberíntica ciudad amurallada que se construyó a tamaño real y que fue derruida tras finalizar el rodaje. Todo ello en una producción que también se presentó en Oficial Fantàstic Competició y de la que ya se está preparando una secuela.

Esta fue la experiencia en salas de Serendipia, pero aún pudo gozar de más cine en streaming por cortesía de su productora: Párvulos, con la que Isaac Ezban ofrecía un relato apocalíptico protagonizado por tres hermanos de corta edad que viven en una casa en el bosque. Poco a poco el director nos irá mostrando qué los ha llevado a esa situación. Y explicará qué extraños seres habitan en el sótano y que, de largo, no son lo peor con lo que se toparán los muchachos. Con color degradado, pero que no apaciguará el rojo de la sangre, Párvulos es un mal viaje que resalta el característico aspecto feísta del cine mexicano de terror. Producto de la pandemia, su ajustado presupuesto no es óbice para que se ofrezca al espectador una buena historia, salpicada de sangre, zombis y vísceras, con pasajes duros y crudos y una electrizante conclusión. El cine mexicano de terror encanta a Serendipia y mientras haya directores como Isaac Ezban, continuará estando en buenas manos y trayendo sorprendentes historias a la pantalla.

Buen promedia en esta entrada de festival. Lamentablemente en esta ocasión no se han realizado los maravillosos video-resúmenes, así que deberán contentarse con un tráiler de uno de los films de la jornada.

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Diario de Serendipia en Sitges 2024: Tercera cápsula

17 octubre 2024 Deja un comentario

Ya está aquí el primer fin de semana del festival, lo que incluye la tradicional Zombie Walk. También, además de tres nuevas películas a sumar en nuestro itinerario: dos de Oficial Fantàstic Competició (El baño del diablo y Mads) y una de Sitges Collection (Bookworm) Serendipia inicia las actividades paralelas con una visita a los protagonistas y director de Terrifier 3. Un momento fan supremo. 


SÁBADO 5 DE OCTUBRE


La tercera jornada no podía empezar mejor para Serendipia que disfrutando desde la primera fila de la Tramontana del último trabajo de los austríacos Severin Fiala y Veronika Franz, tía y sobrino son responsables esta vez de haber cultivado uno de los mejores ejemplares de la cosecha cinematográfica de este 2024: El baño del diablo (Des Teufels Bad). Elegida como candidata a representar a Austria en la carrera por los Oscar, galardonada con el Premio a la mejor a la mejor fotografía (Martin Gschlacht) en la Berlinale, la última criatura de los directores de Buenas noches, mamá (Ich seh, Ich seh, 2014), está llamada a convertirse en un clásico de la exploración de las profundidades de la psique femenina como cruce perfecto que es del cine más psicologista de Bergman con el del Haneke más encarnizado. La Agnes (vibrante Anja Plaschg) de El baño del diablo tiene mucho en común con la Anne del Dies Irae de Dreyer, ambas jóvenes verán desasistida su sensualidad, prisioneras como están de un marido incapaz de corresponder a su demanda (y juzgadas por las respectivas suegras como causa de los males del hijo que ha caído bajo su influencia) y, aunque víctimas, a las dos les espera un trágico desenlace en el que lo religioso tiene un papel decisivo.

Elegante y pictórica, con tableaux vivants a la manera de Murnau, el film de Fiala y Franz ahonda en la incomprensión de las necesidades amatorias femeninas por parte de una sociedad que prácticamente las reduce a su función de futuras madres, una función que, en el caso de Agnes, va a ser imposible de cumplir pues cualquier esperanza de convertir el lecho conyugal en su propio edén privado se ve frustrada al final de su noche de bodas, cuando el novio le pide a su novia que se aleje de él para poder masturbarse, sombríamente, bajo las sábanas. No cumplir las expectativas que otros albergan sobre nosotros, decepcionar, es (antes y ahora) una de las principales causas de insatisfacción y autoinculpación, de frustración, y ésta nos arroja al abismo de la depresión. El baño del diablo es, sobre todo, el acompañamiento a una mujer desesperada a la que no le queda siquiera la escapatoria de darse muerte por mano propia. En la mente de Agnes está fijada la advertencia del sacerdote local sobre el destino de los suicidas, mueren sin confesarse, así que les espera un llanto y crujir de dientes. Si pone fin abruptamente a su tormento, sólo logrará condenarse a una eternidad en el infierno.

Franz y Fiala inician su relato con un prólogo de impacto y, aberrantemente bello también (¿O debiéramos decir sublime?): una mujer camina por el bosque con un bebe hasta llegar a una cascada de un rio. Allí arroja al niño, que se precipita al vacío, y después acude al pueblo donde se declara culpable de asesinato. Una secuencia que la fotografía de Martin Gschlacht y la música de la propia Anja Plaschg convierten en premonición, un presagio de que sobre el filme se cierne una velada promesa de muerte, que cuando se materialice en el desenlace, pese a estar advertidos, nos repugnará. Nos aterrará. Y esto último quizás venga propiciado, paradójicamente, porque esa conclusión no está suavizada por el lenguaje del género (dato éste al que volveremos más adelante), así que nos resulta de un naturalismo que duele. Casi tanto como le duele el alma a Agnes. Igual que la iluminación de la cinta evoluciona desde la calidez de los ocres hasta la brumosa frialdad de los grises azulados, el proceso mental de Agnes es una caída en picado hacia la desesperación. Una desesperación que ninguno de sus pequeños ritos para volverle propicia la naturaleza (y aquí el filme toma tintes de Folk Horror) logrará reparar. No es de extrañar que Agnes, cada vez que tiene un momento libre, regrese de forma semiconsciente a la criatura sin cabeza (la homicida del inicio) que se encuentra en el bosque. Por espantoso que pueda ser su cuerpo en descomposición, con los dedos de las manos y los pies mordidos por la fauna silvestre o amputados en nombre de supersticiones esotéricas, al menos su alma está libre de las limitaciones terrenales de una mujer mortal. Larvadamente, de forma totalmente inconsciente, se va forjando en su interior una idea: para salir de su prisión interior no le va a quedar otra opción que pasar de ser víctima a ser victimaria. Si, como advierte el eclesiástico, el suicidio es el peor asesinato, quizás no lo sea emular a la descabezada del bosque y segar la vida de un inocente. Después de todo, quien puede matar a un niño, está dándole a Dios un santo que le acompañará en la corte de la Rosa Mística.

Lo que sigue es un episodio que nos vuelve a traer a Dreyer a la memoria. Pero en esta ocasión al de La pasión de Juana de Arco. La secuencia del encarcelamiento de Agnes y, sobre todo, el momento de confesar su crimen es el único que nos sitúa ante su rostro de plena felicidad. Agnes se nos muestra beatífica. El asesinato permite un suicidio con la bendición de Dios. Perder la vida mortal es una liberación de las cargas terrenales de una mujer. Alcanzar la libertad. Más aún, no sólo ser libre, sino gozar de la Gloria del cielo. Y aquí sería quizás pertinente aludir a las muradas, esas mujeres medievales que, arrastradas por una fe fuera de lo normal, elegían el camino de convivir en vida con su tumba. Emparedarse voluntariamente contra los muros de una iglesia, morir en vida, fue para ellas un culto a la libertad personal. Sin embargo, extendernos en ello sería una disquisición que, llevándonos al centro de El baño del diablo, según nuestra libre asociación de ideas, nos apartaría de los límites sensatos de un comentario. Baste decir que caer en el delirio del fervor extremo, ejecutando acciones que hoy en día nos aberran, fue alguna vez un acto revolucionario de liberación.

Pronunciarnos sobre si este último filme de nuestra pareja austríaca favorita es pertinente o no de ser seleccionada por un festival como Sitges es también un excursus. Pero este si nos parce pertinente. El baño del diablo hay cosechado elogios allá donde se ha proyectado, su excelencia está fuera de dudas. La crítica generalista, que mira al fandom por encima del hombro, celebra que la dupla haya desestimado el camino del cine de terror. Para ellos, seguramente, su valía le viene precisamente por haber realizado un trágico drama rural sobre la enfermedad mental femenina ambientado en el siglo XVIII y basado en hechos reales. Los prejuicios siempre son nocivos. También son muy tiernos los intentos de la crítica especializada en el género de englobarla sí o sí entre sus terrores favoritos, sus gotas de Folk Horror pueden permitirle a algún crítico hacer cabriolas para emparentarla con Midsommar (2019, Ari Aster), del mismo modo que, al ser el suicidio por poderes una práctica no inusual entre las mujeres del Siglo XVIII, podría ser motivo suficiente como para considerarla una brillante incursión en el true crime tan en boga. ¿Qué piensa sobre ello Serendipia? Que no importa demasiado, a la hora de ponerla en valor, el género al que se adscriba, tratar de encasillarla sería un intento tan vano como el de las hermanastras de Cenicienta por calzarse los zapatitos de cristal. Poliédrica y inclasificable, fue la mejor cinta exhibida en esta 57 edición. Y además, y sin duda, la más aterradora de las películas de los austríacos, porque nada matiza, ni estiliza, el horror de lo que nos muestra. Serendipia aún no lo sabía, pero, la entonces futura DANA, le haría patente que lo terrible cuando es real no tiene nada de liberador. Los horrores inherentes a la existencia no tienen nada de catárticos. Y de ello quisieron hablarnos al dar cuerpo a El baño del diablo. Una cinta excelente que no tiene nada que probarle a nadie y de la que, siendo su favorita, tampoco sabía aún Serendipia que lograría el triplete en el palmarés, emulando la gesta que ya consiguieron en la edición de 2014 en la que su opera prima se alzó con el Méliès d’Argent y el premio de la crítica. Quizás en 2014 eran una promesa, ahora, diez años después Severin Fiala y Veronika Franz ya han demostrado con creces que están entre los realizadores más inquietantes e interesantes que pueblan el paisaje cinematográfico de la actualidad. En el terror y más allá.

Y ahora, después de la intensa experiencia de acompañar a Agnes, tocaba cambiar de sala y cambiar de registro. La cita era con Ant Timpson, en esta ocasión el productor de The ABCs of Death, Turbo Kid, Deathgasm y The Greasy Strangler, se arrancaba, no por bulerías, sino por una cinta apta para todos los públicos, una especialidad pocas veces servida en Sitges más allá de alguna cinta de animación. Al director de Come to daddy, su reciente paternidad le ha conmovido y enternecido, a la vez que le ha hecho descubrir uno de los mayores temores humanos: no saber estar a la altura de las necesidades y demandas de los hijos. Y eso es, entre otras cosas, lo que indaga y expresa en Boookworm, casi un cruce de buddy movie y relato de crecimiento en el que, el director, repite tándem con Elija Wood, pero en un registro radicalmente distinto al que los uniera en el debut del neozelandés. De la comedia negra al entretenimiento blanco que (casi) siempre son las películas con niño.  Nell Fisher es Mildred, una niña de once años (el gusano de biblioteca del título) precoz y superdotada, que no ha conocido nunca a su padre. Cuando un accidente doméstico deja en estado de coma a su madre, Mildred tendrá que aceptar los cuidados de ese padre que ha estado ausente, un mago fracasado que interpreta con solvencia Wood. La carga del humor en Bookworm cae del lado de las chanzas a ese padre neófito que se esfuerza en vano en sorprender a la pequeña, una pátina de fracaso perfuma sus comportamientos y despierta nuestra simpatía, y poco a poco la de su propia hija. ¿El elemento fantástico? Aparece en el MacGuffin, padre e hija salen de excursión para fotografiar a un animal legendario como el Monstruo del lago Ness, una bestia mitológica conocida como la pantera de Canterbury. Y un poco más. La verdadera magia es tener fe en el otro y dejarse sorprender. En un episodio central de la cinta ambas circunstancias coincidirán y la película nos querrá sembrar la duda sobre si ha habido o no prodigio sobrenatural. Si ha habido o no magia real. Una inclusión en el género un poco forzada que se le perdona a una cinta que se aspira como una bocanada de aire fresco. E intrascendente. Pero lo liviano también es necesario y el visionado de Bookworm es como aquellos dulces que no amargan a nadie. Una deliciosa experiencia en la que Serendipia entró de grado.

Menos satisfactoria le resultó Mads, la última propuesta de David Moreau. Y ello a pesar de que el Nuevo extremismo francés ocupa un lugar de honor en los anaqueles de Serendipia dedicados al terror moderno y de que la propuesta de Moreau, a priori, resultaba atractiva. Sangrienta y efectista, poco se habló de ella en los burladeros suburenses y casi siempre para tildarla de película que logra el entretenimiento pero no acaba de ser redonda, en otros auditorios, sin embargo, fue mejor acogida, como lo prueba su puntuación en Rotten Tomatoes. Lo sugerente de la propuesta de Moreau viene sobre todo desde la perspectiva de su apuesta formal: rodar toda la acción en una única toma continua, un ambicioso ejercicio técnico que obliga a tenerlo todo muy planificado, a la vez que deja mucha libertad a los actores para la improvisación. Y el recurso se adecúa, además, al relato que se quiere contar. ¿El problema, pues?  Aunque Serendipia le reconoce el mérito de haber logrado con ese artificio una experiencia sensorial realista e inmersiva, le critica a Moreau haber desaprovechado un tanto la fuerza de su historia al haber dejado pocas dudas sobre qué es alucinación y qué es real en la cinta. Nos hubiera gustado un tratamiento más ambiguo que nos dejara en suspenso y aturdidos como a los protagonistas del filme. Porque se nos sugiere que vamos a bucear en el estado alterado de conciencia del protagonista, que vamos a movernos dentro de su alucinación, pero acabamos saliendo del recinto de ese yo para aterrizar en lo objetivo y así es como Mads se convierte en otra cinta más de infectados. Cuenta la historia del primer día de un brote mortal a través de la ilusión de una toma continua, y no está mal, pero habríamos deseado que cumpliera su promesa de sumergirnos en la experiencia y el aturdimiento del personaje principal. Pudo ser mejor.

Con ese regusto a pequeño desengaño, terminaba la mañana, no habrían más proyecciones en esta jornada, pero aún quedaban más experiencias. Desde cruzarse con huidizos muertos vivientes, hasta escuchar con atención al mismísimo Art the Clown. El Festival de Sitges es siempre un pozo de sorpresas y un recital de emociones.

EN SITGES CON ART THE CLOWN

Tras alimentarse, fue el momento para que Serendipia se encontrara con los responsables de que Terrifier se haya convertido en todo un repulsivo para los fans del género: el director Damien Leone, los actores David Howard Thornton (Art the Clown) y Samantha Scaffidi y la diseñadora de producción, Olga Turka. En el festival también estuvo presente la actriz protagonista, Lauren LaVera, pero no participó en esta charla, teniendo una propia dentro de la sección Woman in Fant.

La charla, que estuvo moderada por Xavi Sánchez Pons, versó sobre diferentes temas relacionados con el film. El director indicó que siempre investigan «muertes» y efectos no vistos en otros slashers, siendo este uno de los  elementos innovadores de la saga. Una saga en la que no ha tenido que censurarse nada y que está abierta a la improvisación. Así, cuando el payaso Art está en la tienda de disfraces en la segunda parte, el director tan solo tuvo que decirle a su actor: «Dave, just acting» quedando una toma perfecta. Por su parte, David Howard Thornton confesó que a veces ha llegado a asustarse de su propio reflejo como Art. Un maquillaje y unos efectos que se ha intentado que, en su mayor parte, sean físicos y no generados por ordenador.

Terminada la charla el equipo atendió amablemente a todos los asistentes, que no dejaron pasar la oportunidad de hacerse con el autógrafo o fotografiarse con los miembros del equipo.

Y feliz, Serendipia marcha a descansar, pues al siguiente día le aguardan cuatro películas más, mientras que en el pueblo los zombis rugen en libertad con diversas dificultades para hallar su alimento: cerebros.

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Paul Urkijo presenta su tercer largometraje, ‘Gaua’ (Noche), en el Festival de Sitges

Durante esta edición del Sitges Film Festival se ha presentado ‘Gaua’ (‘Noche’ en castellano), el nuevo proyecto de Paul Urkijo Alijo tras las exitosas ‘Errementari’ e ‘Irati’. Como en trabajos anteriores, su tercer largometraje transitará entre los códigos de la fantasía y la realidad histórica, pero en esta ocasión sumergiéndose en el mundo nocturno de la Mitología vasca, ambientado en el siglo XVII.

Sinopsis: Montañas vascas, siglo XVII. En plena caza de brujas, Kattalin sale del caserío en mitad de la noche huyendo de su marido. Perdida en la negrura del bosque, siente una presencia que la persigue. En su camino se topa con tres afables mujeres que mientras lavan la ropa comparten cuentos de miedo y habladurías del pueblo. Para el asombro de Kattalin, ella misma acabará formando parte de dichas historias.

Las dos películas previas del director, Irati Errementari, destacan como ejemplos exitosos de historias que fusionan elementos de fantasía y mitología rural. Precisamente Irati se ha convertido en la película más taquillera de la historia rodada en euskera, mientras que ambas han obtenido resultados excepcionales a nivel mundial en las plataformas Amazon Prime Video y Netflix, respectivamente. En relación al éxito de IratiPaul Urkijo Alijo recogió el X Premio EZAE (Asociación de Salas de Cines de Euskadi) en la Gran Gala del Cine Vasco del Festival de San Sebastián.

Gaua es una producción  de Irusoin (Marco),  Ikusgarri Films (Irati), Gaua AIE y Vilaüt Films (Alcarràs). El inicio de rodaje está previsto para principios de 2025 en diversas localizaciones del País Vasco. Gaua combinará el inquietante mundo mitológico de los seres nocturnos con imaginario de la superstición rural de una manera nunca vista en nuestra cinematografía, creando un universo lleno de misterio, emoción y épica.

Paul Urkijo explica así el origen del proyecto: «Desde niño me han fascinado las historias relacionadas con la noche que hay en la mitología de nuestro país. Cuentos con los que se educaba a los más jóvenes a tenerle respeto a los peligros de la oscuridad, así como las leyendas sobre espíritus, demonios y brujas que se crearon a raíz de las persecuciones del siglo XVII y que hoy en día han derivado en figuras de empoderamiento femenino. Es un tema que siempre me ha interesado y que con Gaua pretendo llevar de manera espectacular, inquietante y épica a la gran pantalla. Escenas más terroríficas, pero a la vez bellas de las leyendas nocturnas de nuestra tradición oral».

Es la primera vez que Paul Urkijo Alijo y la productora Irusoin trabajan juntos. Ander Sagardoy, uno de los productores de Irusoin, valora así esta unión: «la alianza de Irusoin con Paul llega de una manera muy natural. Es un cineasta al que admiramos desde hace años y con el que estábamos deseando colaborar. La autenticidad y ambición que desprenden todas sus obras lo convierten en un talento único. Por eso estamos convencidos de que Gaua será el primero de muchos proyectos que vendrán después».

La presentación de Gaua en el Festival de Sitges ha tenido lugar en el marco de Sitges FanPitch, un evento internacional centrado en largometrajes y producción serializada en desarrollo con temática de terror, ciencia ficción y/o fantástica. La selección participante se compone de un máximo de siete largometrajes y cinco series de todo el mundo.

GAUA es una producción de Irusoin, Ikusgarri Films, Gaua AIE y Vilaüt Films. Cuenta con el apoyo de EITB, RTVE, Gobierno Vasco, Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y Diputación Foral de ÁlavaFilmax se encargará de su distribución en cines de España.

PAUL URKIJO ALIJO (Vitoria-Gasteiz, 1984)

Desde muy pequeño le apasionan el cine, la ilustración, la literatura, el cómic y el género fantástico, siendo un gran aficionado a la lectura de mitología y cuentos tradicionales. En 2008 se licencia en Bellas Artes y profesionalmente se dedica a la realización audiovisual, la ilustración y la infografía. Así comienza a escribir y realizar sus propios cortometrajes de ficción y animación. En 2016 escribe, produce y dirige su primer largometraje titulado Errementari. Una película de género fantástico basada en el cuento del folklore vasco “Patxi Errementaria”. En 2023 estrena Irati, la película en euskera más vista hasta la fecha en salas de cine. Las películas que ha escrito y dirigido han ganado más de 130 premios nacionales e internacionales y más de 400 selecciones en todo el mundo.