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Es Pop Ediciones publicará el imprescindible ‘Hollywood Gothic’ de David J. Skal
Por fin hay una editorial que apuesta por publicar este más que imprescindible libro de David J. Skal. Sí, imprescindible. Si tienen en sus bibliotecas Monster Show, del mismo autor que tuvo a bien editar en castellano Valdemar, saben que no se trata de un libro más para completistas y coleccionistas. Este libro es pura bibliografía. Profundiza de tal forma en la creación literaria de Stoker y en sus traslaciones al teatro, al cine, a la literatura… a todos los medios, que puede considerarse como la obra definitiva sobre Drácula. Así que hay que felicitar a Es Pop y… puestos a soñar, desear que se animen con las obras dedicadas a Bela Lugosi escritas por Gary Don Rhodes, o sobre Lon Chaney de Michael F. Blake o, ya puestos a pedir, el magnífico y voluminoso Lugosi y Karloff de Gregory Mank. Por pedir…
Es Pop Ediciones publicará, el próximo mes de abril, Hollywood gótico: la enrevesada historia de Drácula. David J. Skal, autor de estudios fundamentales como Monster Show: una historia cultural del horror, centra en esta ocasión su incisiva mirada y su talento investigador en los orígenes, la historia y la infinidad de lecturas de uno de los iconos más universales del terror y la cultura popular, trazando su evolución a partir de la novela original de Bram Stoker mediante su paso al teatro y, por último, la pantalla.
La imagen primordial del conde Drácula se ha convertido en una presencia continua e indeleble en el imaginario colectivo moderno. La mayoría de nosotros somos capaces de recitar, sin necesidad de que nadie nos las sople, las características más destacadas del vampiro: dormir durante el día para alzarse de su ataúd a la llegada del ocaso y nutrirse con la sangre de los vivos; el poder de asumir la forma del murciélago, el lobo o la niebla; su vulnerabilidad ante el ajo, el sol, la estaca y el crucifijo. Hemos recibido la información, no siempre mediante la experiencia directa sino a través de una curiosa transfusión cultural.
Siempre moldeable, Drácula se ha ido adaptando paulatinamente a los roles más variados: pesadilla sexual victoriana, presencia habitual en el teatro, icono cinematográfico, marca registrada, peluche, helado y hasta cereales para el desayuno. A estas alturas, ha sido recreado en el cine en más ocasiones que prácticamente cualquier otro personaje de ficción (con la única excepción posible de Sherlock Holmes) y ha acabado infiltrándose de tal manera en el mundo da las comunicaciones y la publicidad que hace tiempo que dejó de ser necesario leer la novela o incluso ver una de sus adaptaciones fílmicas para estar completamente familiarizado con el conde y sus hazañas.
En esta celebrada excursión por la vida de uno de nuestros grandes iconos culturales, David J. Skal traza la implacable trayectoria del más arquetípico de los vampiros, desde sus orígenes literarios hasta su última reencarnación como moderno producto cultural y de consumo, raspando el barniz populista para sacar a la luz todo cuanto este complejo, contradictorio y desconcertante príncipe de las tinieblas revela sobre todos nosotros.
David J. Skal es, ademas de uno de los principales estudiosos de la cultura del horror, autor de numerosos ensayos aclamados por la crítica, entre ellos: Monster Show (Valdemar, 2008), Tod Browning: el carnaval de las tinieblas (Filmoteca Española, 1996; a medias con Elias Savada) y otros todavía inéditos en castellano, como Death Makes a Holiday, Screams of Reason y Bram Stoker: The Final Curtain, inminente biografía de Bram Stoker que será publicada en 2015. Fue el coeditor, junto a Nina Auerbach, de una excelente edición crítica de Drácula publicada por Norton en 1997 y sus escritos han aparecido en publicaciones tan variadas como Cinefantastique y The New York Times. También ha dirigido una docena de documentales, varios de los cuales pueden verse subtitulados en castellano como contenido extra de las ediciones en DVD y Blu-Ray de las clásicas películas de monstruos de la productora Universal.
«Cualquiera interesado en el Drácula de Bram Stoker se va a encontrar con un libro indispensable».
—Ray Bradbury
«Desde mi embriagador encuentro a los doce años con una manoseada edición de bolsillo del clásico de Bram Stoker, me he considerado una especie de experto en Drácula, pero ahora sé que me quedaba corto. Esta fascinante crónica del ascenso del gran vampiro hasta su consagración como leyenda de la cultura pop contiene suficientes revelaciones, reflexiones y sorpresas como para templar la sangre hasta del más aguerrido fanático del cine de terror».
—Joe Dante
«Una crónica absorbente. Con un talento para la descripción y la caracterización propio de un novelista, Skal escribe la biografía de uno de los iconos dramáticos más populares del siglo. Excepcional».
—Booklist
«Meticulosamente documentado, escrito con entusiasmo y rebosante de imágenes rara vez vistas. La historia de Drácula se lee como una novela en sí misma».
—The San Francisco Bay Guardian
«Skal sigue las huellas del vampiro más popular de Transilvania con grandes dosis de ingenio y la habilidad de un buen detective».
—The New York Times Book Review
«Fascinante. Va más allá de los límites habituales de la documentación para alcanzar algo cercano a la arqueología».
—American Cinematographer
«Agudo y exhaustivo».
—Los Angeles Times Book Review
ENTREVISTA A JÖRG BUTTGEREIT: DE NEKROMANTIK A GERMAN ANGST
Ya desde que conocí por fanzines los films de Jörg Buttgereit me interesé por ese rubio teutón, alto, delgado y de expresión divertida. Desprendía jovialidad y salud, muy al contrario que sus películas, en las que trataba temas, digamos, que bastante más sombríos, tal y como pude comprobar tras ver su filmografía: La muerte, el amor, el suicidio, la locura y la pérdida de toda esperanza se mezclaban en sus cuatro largometrajes y en su mediometraje Hot Love (1985). Pero no siempre fue así. Los inicios de Jörg Buttgereit en el campo del cortometraje en súper 8, bastante amateur todo hay que decirlo, combinan el humor y un profundo amor por los monstruos clásicos y los súper héroes, desfilando en ellos referencias a Frankenstein, la momia, Godzilla, Bruce Lee o Spiderman, todo ello realizado de forma artesanal, desprovisto de prejuicios y con toda la energía adolescente que vivía el joven Jörg en el Berlín de los ochenta, todavía segregado por el muro y que se abría al Punk y la New Wave a principios de los ochenta.
Han pasado varios años desde que el díptico Nekromantik (1988/1991) pudo verse cómodamente desde nuestro sillón orejero y tras una última película, Schramm (1993), vino un silencio respecto al director solo roto por su numeroso grupo de seguidores. Ahora, en plena era digital, podemos ver que Jörg Buttgereit no solo no ha estado quieto durante este nuevo milenio, sino que sigue siendo alto (por supuesto), delgado (todavía) y rubio (aunque…) pero ante todo conserva esa expresión de pasarlo muy bien con lo que hace, retomando viejos personajes y creando en varios campos: radio, televisión, teatro, cómic, literatura y, de nuevo, cine. Así que hemos pensado que es buen momento para hablar con él del pasado, del presente y del futuro de un artista que nos sigue interesando y que mantiene una de las virtudes que desde aquí más valoramos: que sigue siendo totalmente libre e independiente.
¿Como se te ocurrió la idea de rodar un film sobre la necrofilia?
¿Te refieres a Nekromantik (1988)? Verás, durante los 80 cuando se hizo la película había un movimiento muy fuerte de censura en Alemania. Nekromantik fue algo así como una especie de protesta contra ese movimiento. También estaba leyendo libros sobre Ed Gein, que inspiró Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960), El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, Jonathan Demme, 1990) o La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, 1974). Este tipo de atmosfera me influía mucho en esa época.
¿Qué querías expresar con la película?
Bueno realmente quería hacer una película de terror en Alemania, donde no es fácil hacer películas de este tipo y tienen muy mala reputación. Aunque no tenemos una tradición de cine terror, siempre he sido muy fan del género, por lo que quería hacer una película de terror por mi cuenta, sin pedir permiso a las autoridades, sin pasar por la censura. Seguí el espíritu del cine underground y una gran influencia fue John Waters y sus películas de finales de los 70. Él hizo cine underground y ese era mi objetivo. Si lo piensas es una mezcla entre cine underground y cine de terror, pero si prestas atención te darás cuenta de que no hay tensión ni elementos grotescos, ni música de terror. En mi opinión no es realmente una película de terror. Por suerte el público de terror fue muy abierto.
Es verdad, pero la película provoca repulsión en el espectador y sentimientos de rechazo, así que aunque no sea puro terror acaba provocándolo.
Si, quizás; pero hay muchas escenas que no funcionan si las pones en un contexto de terror. Por ejemplo, la última escena puedes decir que es asquerosa, pero en realidad es lo opuesto. Funciona por contraste con la música, me gusta trabajar así
Volviendo a lo que decías, tras tus películas pioneras ¿es más común hacer cine de género en Alemania ahora?
Realmente no. Ahora estoy en medio de la producción de German Angst (Jörg Buttgereit, Michael Kosakowski y Andreas Marschall, 2014) y es muy difícil encontrar dinero. La reputación de las películas de terror no ha cambiado. Para esta película fueron mis co-directores quienes me convencieron para participar, ya que yo no creía que se pudiesen hacer películas de terror en Alemania. La gente no las aprecia, las odian, y así no tiene ningún sentido hacerlas. Los fans del terror aquí son muy fieles y apasionados, pero hay muy pocos.
A lo mejor es porque tus películas van en contra del sistema y son muy independientes porque recuerdo que Anatomía (Anatomie, Stefan Ruzowitky, 2000) llego a tener incluso una secuela.
Si, pero Franka Potente fue muy criticada por participar en este película. Y lo mismo le ocurrió cuando participó en Creep (Christopher Smith, 2004).
¿Qué piensas de tus películas ahora casi 30 años después? ¿Piensas que han madurado bien? ¿Las ves tan transgresoras como entonces?
Es muy difícil para mí responder a esta pregunta ya que no tenía mucha fe en la primera cuando la hice. Piensa que la hicimos los fines de semana un grupo de amigos y jamás pensé que la gente se la tomaría tan en serio. La rodamos en Super 8 y fue muy difícil venderla, solo a unos pocos países. Para mi siguen siendo underground, ya que incluso para hacer el máster HD desde el súper 8 es muy, muy difícil.
¿Qué es lo mejor y lo peor que has escuchado sobre tu cine o sobre ti como creador?
Lo peor es que la gente asume que las cosas que muestras en tus películas son cosas que te gustan en la vida real. Otra cosa muy mala es que muchas de las críticas más duras vienen de críticos que ni siquiera han visto la película, ya que están disgustados por el solo pensamiento de verla. Eso me molesta porque mucha gente que me ha criticado ni siquiera las ha visto y no saben de qué están hablando. Yo no pienso que mis películas sean muy violentas, son más bien sensibles.
¿En cuántos países se han prohibido o continúan siendo prohibidas a día de hoy las dos Nekromantik?
Es que son películas que ni siquiera se consideran para ciertos países, porque obviamente serían prohibidas. Se ven en festivales de cine. Nekromantik pudo verse legalmente el año pasado en Inglaterra, ya que por fin la censura dejó que se proyectara. Es curioso porque la película tiene 25 años pero sigue prohibida en muchos países. Con decirte que solo se ha estrenado en 5 países ya se explica bastante sobre mis problemas con la censura.
En vista del éxito obtenido por Nekromantik ¿piensas que la gente se la tomó más como una película arty en lugar de terror?
Ahora seguro. Hace poco estuve en Los Ángeles, donde pusieron la película en la Filmoteca Americana. Estoy seguro de que esto no hubiese pasado hace 25 años, así que han envejecido bien.
¿Cuál es la edición de Nekromantik más mutilada que has visto?
Solo la japonesa, que no estaba realmente cortada pero le pusieron un desenfoque en los genitales. Es la única cosa que se censuró ya que si no tendrían que cortar toda la película, y si lo hiciesen no tendría ningún sentido.
¿Cómo decides hacer la segunda parte de Nekromantik? ¿La considera mejor?
Nekromantik 2 es muy diferente. Está basada en una entrevista con una necrófila que leí en un libro. El punto de vista es el de una mujer. Otra gran diferencia es que la rodamos en 16 mm y creo que cambia mucho en lo que se refiere a la atmosfera, ya que es muy lenta. Esta sí que la considero una película arty. La primera es una broma underground, pero en la segunda puedes ver que está hecha por gente que lo ha tomado muy en serio. A mucha gente que le encanta la primera no le gusta la segunda porque es muy lenta.
¿Nekromantik 3? ¿Has pensado alguna vez en rodarla o con la úlcera que te motivó el rodaje de la segunda tienes suficiente?
La verdad es que no. Como te decía antes las dos primeras eran una especia de protesta y son películas que se han pirateado tanto, que creo que si hiciese una película como esta hoy en día, es decir, que consiguiese el dinero para rodarla con la situación actual, no creo que tuviese una sola oportunidad de recuperarlo. En la era digital estaría en la red al día siguiente de acabarla. Internet está eliminando la oportunidad de hacer este tipo de películas y recuperar tu dinero. Por ejemplo hice una obra de teatro en Berlin llamada Captain Berlin vs Hitler (2009), el personaje de cómic que cree yo, así que también la rodamos en video y la sacamos en DVD. Dos días después de sacarlo a la venta ya estaba para descargar en internet. Si hubiese sido una película y no una obra de teatro me hubiese sido imposible recuperar el dinero. Ahora he rodado este episodio para German Angst y tengo un productor, y tengo curiosidad por ver si recuperará su dinero. Por supuesto, lo que está intentando hacer es vender la película antes. Cuando hice mis películas la única manera de recuperar el dinero era ponerlas en el mercado en VHS y ganar algo vendiéndolas, al menos la piratería no era tan rápida en esa época. Nekromantik llegó a ser la película mas pirateada de la historia, pero tardo mucho, había que hacer la copia, enviarla, etc. Resumiendo, que no tengo intención de hacer Nekromantik 3, para mí es un concepto demasiado ochentero.
¿Te molesta años después ser conocido y recordado como el director de Nekromantik?
Es divertido, porque eso depende del país en el que esté. En Alemania me conocen por mis películas, pero soy mucho más famoso como director de teatro. He hecho El hombre elefante (Der Elefantenmensch, 2013) y es por eso por lo que me conocen. Para ellos soy un director de teatro. También hice una obra sobre Ed Gein que se llamaba Cannibal and love (Kannibale Und Liebe, 2012), y tiene algo que ver con mis películas, pero al hacerse en el teatro es mucho más fácil porque el ambiente es diferente, en el teatro tengo total libertad artística y además las obras de teatro no se pueden piratear. También para la radio he dirigido mucho teatro y he escrito criticas. Hay gente que ni siquiera sabe que yo hice esas películas.
Visitaste muchos festivales ¿Dónde fuiste mejor y peor recibido?
Es difícil de decir, porque en cada festival el público es particular. Las reacciones más raras u oscuras fueron en Corea del Sur, donde había 700 personas en la sala y muchos eran estudiantes de cine. También recuerdo un gran pase en Donostia, en Sitges y en Gran Bretaña. A veces la ves en un país que tiene censura y la aprecian más.
Cuéntanos alguna anécdota ¿Conociste a alguno de tus “héroes” del cine?
Si, como también escribía sobre cine, ya había tenido la oportunidad de conocer a algunos y entrevistarles. Yo soy muy fan de los kaiju eiga, así que cuando fui a Japón a rodar un documental sobre el tema para la televisión alemana, pude encontrarme con los creadores de esas películas. Hice un documental llamado Monster Island (Die Monsterinsel, 2002) y otro llamado Monsterland (2008), así que gracias a este trabajo encontré a muchos creadores de efectos especiales de Estados unidos, Suiza, etc También pude conocer al actor de Godzilla (Gojira, Ishirô Honda, 1954). Conocí a mucha gente de esta manera. También en los festivales, por supuesto.
De tus películas, ¿Cuál piensas que es la que te quedó mejor? ¿Tu favorita?
Es difícil decirlo. La gente me dice que El rey de la muerte (Der Todesking, 1990) es la que más les gusta y paradójicamente es la que menos se vende. La más famosa es la primera Nekromantik. Pero las mejores críticas las he tenido por El rey de la muerte y Schramm (1993). No sé realmente cual es la mejor para mí.
Has editado recientemente todas tus películas en un formato lujoso[1] Dado que has vuelto al cine, ¿es una forma de dejar cerrado el pasado?
El caso es que estas películas ya no se encontraban disponibles. Todos los derechos habían caducado en los respectivos países, por lo que éramos los únicos que las distribuíamos en ese momento. Puede que la situación cambie a finales de año, ya que Nekromantik va a ser editada en USA, Alemania, Japón y quizás en Inglaterra, pero a día de hoy somos los únicos que sacamos ediciones oficiales de mis películas. Los estudios tienen gente que se ocupa de esto, pero como no quiero que mis películas sean alteradas o cortadas, ahora mismo somos los únicos que las podemos sacar sin cortar. Así que la razón ha sido sacar ediciones cuidadas de las películas.
Por cierto, en la edición Hardbox de Nekromantik 2 (1991) se incluye como extra un CD con un concierto que recrea la banda sonora en el que participa Monika M. ¿Cómo es que habéis vuelto a colaborar después de tanto tiempo? ¿Te gustaría volver a rodar con ella?
Bueno, ella vive muy cerca de mí y trabaja en diferentes campos, siempre hace la música para mis programas de radio, por ejemplo. Trabajamos mucho juntos. Ha cantado en algunas de mis obras radiofónicas. Lo que pasa es que ya no actúa, canta y trabaja para la televisión, pero detrás de las cámaras.
Después de tu cuarto largometraje, Schramm, no volviste a rodar ¿Por qué? ¿Nos cuentas algún proyecto que no siguiera adelante?
Sí, hubo proyectos tras Schramm, pero finalmente los convertí en obras para la radio o el teatro. Si no puedo hacer un proyecto en un medio pero tengo la oportunidad de hacerlo en otro, entonces sencillamente cambio de medio. El problema es que estos trabajos, al estar realizados en lengua alemana, no son conocidos fuera de mi país ya que no puedes retransmitir en directo en otra lengua. He hecho algunas obras de teatro en estudio con actores muy famosos que fueron retransmitidas por la radio a nivel nacional y que después podían ser descargadas de manera gratuita, pero solo en Alemania.
En las entrevistas que te hacían en los noventa siempre decías que no firmabas con ninguna productora por temor a que no te dejaran hacer lo que quisieras. Has seguido independiente. ¿Piensas que perdiste la oportunidad de seguir haciendo cine? ¿Qué piensas sobre la decisión que tomaste?
Nunca se me acerco ningún estudio grande, pero sí que hice algún trabajo de segunda unidad y de FX. Por ejemplo fui director de FX para El condón asesino (Kondom des Grauens, Martin Waltz, 1996) e hice los maquillajes de varios episodios de Lexx (1997) una serie de ciencia ficción canadiense, o sea que si que hice trabajos profesionales, pero era muy aburrido ya que no eran mis proyectos. Era un trabajo más. Y ahora German Angst es de nuevo una producción independiente. Tiene un presupuesto muy ajustado, está producida por Michal Kosakowski, que trabajó en producción conmigo durante los 80 y 90, pero sigue siendo independiente, lo cual creo que es importante.
¿Piensas que tu cine no fue entendido?
Todavía sigue sin ser entendido por la mayoría de la gente. Sabes, a final del año sale Nekromantik en Blu Ray y tengo curiosidad por ver que pasa, ya que para mucha gente va ser la primera vez que la vean. Es difícil de saber, pero tengo curiosidad por saber cómo funcionará la película hoy en día, puesto que es muy diferente a todo lo que se ve actualmente. El hecho de que esté filmado en súper 8 hace que tenga un estilo muy arty. Si miras muchas películas de los 80, ya estaban rodadas en vídeo y tienen un aspecto horroroso.
¿Puedes contarnos algo más de tu actividad teatral?
Algunas de mis obras están editadas en DVD, pero es difícil saber si son interesantes para la gente de fuera de Alemania. Acabamos de sacar un DVD que se llama Monsters of Arthouse que recopila tres obras de teatro que he hecho[2] Pero aun teniendo subtítulos en inglés no la han comprado mucho fuera de Alemania. El concepto es muy extraño… es algo complicado de explicar, tú ves a los actores en el escenario y este reproduce un cine, así que el público tiene la sensación de que está en un cine y los actores pretenden reinterpretar lo que ven en la pantalla, pero en realidad no hay nada en esta. Asi que pretenden estar viendo una película de monstruos japonesas, la obra llamada Green Frankenstein (2011) que es algo así como una película de monstruos ecológica. Luego tengo otra que es como un sexploitation de los 70 llamada SexMonster! (2011), basada en una obra de radio. O sea que hago cosas con estos géneros pero lo hago en el teatro. Y eso es raro ya que no trato los temas habituales que se suelen hacer en la escena, hago las obras con mi subcultura y mi estética de trash films, por lo que mi público de teatro está compuesto mayormente por cinéfilos, no gente de teatro. Mi misión es llevar este tipo de cultura a los teatros normales.
¿Haces tú mismo los FX del teatro?
Sí, más o menos. Cuando hicimos Sexmonster!… ¿has visto Berberian sound studio (Peter Strickland, 2012)?, pues es un poco como allí, lo oyes todo pero no ves nada. Pero cuando hice El hombre elefante, que se está representando ahora en Dortmund, era una cosa mas convencional, o sea, que construimos un cuerpo entero con maquillaje muy profesional, pero no lo hice yo, ¡soy el director! Es algo que solo hago cuando no hay más remedio. Además, últimamente estoy muy perezoso. Lo que me gusta de hacer esta obra es que te da la oportunidad de hacer los maquillajes en directo. Lo bueno del teatro es que no puedes usar efectos digitales, que no me gustan nada.
¿A qué se debe que hayas recuperado tu súper héroe paródico Captain Berlin que creaste en 1982? Con el personaje no solo has realizado, además de dos cortos en la época, una obra de teatro (Captain Berlin Vs. Hitler) y un cómic cuyo primer número, de estética totalmente Kirby, acaba de salir a la venta.
Era una película que hice en súper 8, Captain Berlin – Retter der Welt (1982), y ahora acaba de salir el primer número del cómic book. Primero fue una película, luego, hace 8 años, una obra para la radio, después teatro, más tarde un DVD[3] y ahora un cómic. Y el cómic va ser una serie, ya que estamos escribiendo el segundo número. Siempre evoluciona en algo diferente.
Porque es divertido hacer todo tipo de cosas con este personaje. En los 80 era una parodia de los súper héroes USA. Pero ahora podemos ver en el primer numero del cómic como viaja a Japón para enfrentarse al monstruo de Fukushima y este tipo de cosas. Es el típico héroe antinazi. En Alemania no tenemos superhéroes y creo que los alemanes necesitamos este tipo de héroes positivos. Quizás por esto el cómic ha tenido una respuesta tan positiva. Fuimos muy inexpertos: del primer número sacamos 1000 copias en edición limitada y tras unas pocas semanas ya se había agotado, así que además del segundo número, tendremos que hacer un reimpresión del primero. Y el año que viene el número tres.
¿Dónde pueden adquirirlo los interesados de fuera de Alemania?
En amazon.de. Es un distribuidor muy pequeño que lleva la editorial él solo. Totalmente independiente. Puede pedirse directamente a él[4] También esta publicando cómics de terror en la línea de EC. Captain Berlin es más como un cómic Marvel de los 60 pero con referencias políticas. Soy fan de los comics desde pequeño y esto es como un sueño hecho realidad.
Cuéntanos algo sobre tu reciente retorno al cine, German Angst, y el segmento que has dirigido, Final Girl, así como sobre sus actores y actrices.
Es un concepto muy básico, como las películas que hice en los 80, muy básico. Será el primero de los tres episodios de la película[5] El protagonista (Axel Holst) que es el mismo actor que hizo de Ed Gein en mi obra de teatro, interpreta a un hombre de 50 años. Luego tenemos a nuestra actriz principal (Lola Gave), muy joven y que no tiene ninguna experiencia; es amiga de la hija del productor y era un poco complicado, ya que al ser tan joven y trabajar en una película de terror hemos tenido que doblarla con especialistas constantemente, supongo que es el mismo problema que tuvieron en El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973) La historia está en la línea de Nekromantik 2. La chica decide que está harta de ser la víctima, ya que en el terror la joven es siempre la víctima pero esta vez…realmente no quiero revelar demasiado de esta película…

El director y Lola Gave durante el rodaje de Final Girl, segmento de Buttgereit en el film German Angst.
¿Cuándo estará lista?¿La presentareis en festivales? ¿Visitarás Sitges de nuevo con el film?
Eso espero. El caso es que mientras hablamos están rodando el segundo episodio, que estará terminado la semana que viene. Y dentro de tres semanas empiezan a rodar el tercer episodio. Y este último es muy complicado. Así que a lo mejor estará acabado al final del verano, si no se nos acaba el dinero antes. Sería muy grande estrenarla en Sitges.
¿Nos puedes decir alguna película que te haya impactado últimamente?
Bueno estoy esperando ver la nueva de Godzilla (Gareth Edwards, 2014), el director me parece muy interesante, me gustó su anterior película, Monsters (2010). Lo que me parece curioso y divertido es que lo mas interesante no viene de USA. Los franceses están haciendo una películas muy intensas de terror. Berberian Sound Studio, que tenía un concepto diferente, me gusto. La verdad es que me aburren las películas de terror convencionales.
Hablando con el director de Thanatomorphose (Éric Falardeau, 2012) salió tu nombre como referencia.
Le conocí en Texas. Estaba muy contento porque fui a ver su película en el festival de Austin y pude comprobar que mis películas le habían influido.
Y para terminar, ¿Tienes algún recuerdo especial de tus estancias en España?
Sí, claro. Cuando estuve en Sitges por primera vez y fui jurado fue una gran experiencia. Conocí a Ken Russell. Una noche estuve hablando de la saga de Gamera con Quentin Tarantino. También conocí a Barbara Steele. Además cuando fui era muy joven y a veces me preguntaba qué hacía allí con mi película casera.
Un gran agradecimiento a Jörg Buttgereit por su total disponibilidad para atender esta entrevista y por su amabilidad. Y también a Gonzalo López, que no solo dio la cara traduciendo las preguntas que preparé y conversando con Buttgereit, sino que también añadió varias sugerencias y cuestiones de su cosecha que han enriquecido mucho esta extensa entrevista, que también se ha ocupado de transcribir. Sin él no hubiera sido posible realizarla.
[1]http://www.joergbuttgereit.com/english/home/dvd/
[2] Green Frankenstein, Sex Monster y Video Nasty.
[3] Captain Berlin Versus Hitler (2009)
[4] (https://weissblechcomics.com)
[5] Los otros dos segmentos, Make a Wish y Alraune, están dirigidos por Michal Kosakowski y Andreas Marschall, respectivamente.
Hablando con Howard J. Ford de la saga The Dead
Howard J. Ford y su hermano Jonathan, cineastas ambos, juntaron fuerzas en 2010 para añadir su granito de arena a la ya prolífica filmografía zombi con The Dead, un film que situaba su acción en África, a imagen y semejanza de films italianos de los ochenta como Nueva York bajo el terror de los zombis de Lucio Fulci y Zombi Holocausto de Marino Girolami. A pesar de los muchos problemas que surgieron durante el rodaje (que llevó a Howard J. Ford a escribir un libro para relatarlos), el film gustó lo suficiente como para embarcar a los directores en una secuela, en esta ocasión rodada en la India. Tras proyectarse en diversos festivales, tanto The Dead 2: India, como uno de sus directores, Howard J. Ford, desembarcaron en el Cryptshow Festival. Howard ya puede considerarse amigo del pequeño gran festival de Badalona, ya que también estuvo presente durante la edición de 2011, en aquella ocasión con The Dead bajo el brazo.
Hablamos con él tras el exitoso pase de The Dead 2: India en el festival.
¿Cómo nace The Dead? ¿Fue concebida desde el principio como una saga?
Cuando hicimos la primera parte sabíamos que la película tenía potencial para una secuela. No sabíamos exactamente si existiría, pero sabíamos que era posible ya que era diferente y especial, pero no se concibió como una franquicia con diversas partes, nunca fue la idea. Pero empezamos a recibir correos de fans pidiéndonos una continuación, así que decidimos hacer la segunda parte. Y si tiene éxito, perfecto, ¡nos quedan todavía 150 países por visitar!
¿Cómo han funcionado los films?
Bueno, la primera parte fue el Blu ray y DVD más vendido en USA entre febrero y abril del 2012. Fue increíblemente bien y es una de las razones de esta segunda parte, vimos que había un mercado para esta película. Además, artísticamente podíamos hacer cosas que en la primera no pudimos por los problemas del rodaje, como poner mas acción. También es una manera de agradecer al publico su respuesta con la primera, una forma de devolverles algo. Todavía no sabemos cómo funcionará la segunda parte, ya que sale a la venta el 16 de septiembre en USA y esperamos que en más países. Pero espero que la gente se la compre, estaremos muy agradecidos si lo hacen.
¿Por qué habéis escogido películas de zombies? ¿Crees que aún se puede contar algo sobre el tema?
Sí, elegimos los zombis al ver Zombi (Dawn of the Dead, George A. Romero, 1978) y Posesión infernal (Evil Dead, Sam Raimi, 1982) cuando éramos muy jóvenes, así que queríamos hacer películas de zombis desde que teníamos 13 años. Pero tras dirigir otras cosas y bastante publicidad descubrimos África y dijimos «tenemos que hacer una película aquí» y creo que fue Jon quien dijo «¿porqué no nuestra película de zombis?» y pensamos que era bastante original. Todavía pienso que se pueden hacer películas originales con zombis. Al igual que de una comedia romántica puedes hacer muchas variaciones, pienso lo mismo de las pelis de zombis. Cada cultura, como África o India, te da una visión diferente. Y las respuestas de los diferentes pueblos a la invasión son muy distintas en cada país, permitiéndote contar la historia de distintas maneras. Todos los países tiene diferentes geografías y creencias y cambia la manera de afrontar la supervivencia. Por ejemplo, la jungla del Amazonas es muy diferente a las playas de Badalona. Las diferencias del terreno cambian la manera de enfrentarse al problema y su manera de afrontar la supervivencia. A nosotros no nos interesa hacer una película solo por la violencia y el gore. Es algo que está bien, pero muchas películas de zombis son solo eso y no nos interesa como directores, preferimos hacer algo diferente. Por ejemplo, en la segunda parte hay una cosa que ha molestado un poco a algunos fans del terror que es la historia de amor, pero creo que la gente debe darle una oportunidad, porque hay más cosas
¿Por qué piensas que el personaje del zombie se ha impuesto como monstruo del nuevo milenio?
Porque pienso que los zombis pueden ser tus parientes, tu madre, tu hermano, tu hermana, tu hija… no hay barreras, desaparecen, y creo que en estos tiempos de crisis, cuando somos conscientes del daño que le hacemos a la naturaleza, nos vemos a nosotros mismos como enemigos de la tierra. Pienso que esto hace al zombi más accesible y mas terrorífico, porque el monstruo puede ser tu amada, tu vecino; los zombis llevan el terror a tu lado, a la luz del día, no es solo un tipo con un cuchillo en una casa oscura. Están en todas partes y los problemas de nuestra sociedad están en todos lados y los zombis lo reflejan.
Al ver la primera entrega recuerda películas de Fulci y de otros directores italianos ¿Estás de acuerdo con ello?
Sí, estoy de acuerdo. Nueva York bajo el terror de los zombis (Zombi 2, Lucio Fulci, 1979) fue una gran influencia para la primera parte. Admiramos la atmósfera que Fulci consiguió en la isla, donde el ambiente se convierte en otro personaje más, queríamos lograr eso, que nuestra localización fuese un personaje. De hecho queríamos que nuestros zombis fuesen como los de Fulci, pero no tuvimos tiempo para hacerlo con todos los problemas que tuvimos en el rodaje de la primera. No nos dio tiempo de maquillarlos más y fue frustrante, ya que tuvimos que simplificar el aspecto de los zombis.
¿Cuales fueron estos problemas? ¿Pusieron trabas las autoridades para rodar?
Sí, en la primera tuvimos desde problemas con las autoridades locales a ser amenazados con cuchillos. El equipo enfermó; nos robaron a punta de AK 47; el protagonista estuvo dos semanas en el hospital a causa de una malaria cerebral y casi muere; y no pudimos sacar nuestro material de aduana durante cinco semanas. El plan de rodaje era de seis semanas y perdimos las cinco primeras esperando el material. Y luego el actor enfermó, por lo que en total pasamos tres meses en África. Tuvimos muchos problemas.
En la segunda parte también, pero debo admitir que no de la misma envergadura. Creo que la primera estaba maldita. La maldición no llegó a la segunda, pero hubo cosas bastante acojonantes: gente que nos quería lapidar y que no nos dejaban marchar hasta que les pagásemos, o cuando la actriz principal tuvo que subir al jeep y huir porque los extras que hacían de zombis querían violarla. Justo antes de que llegásemos allí habían violado a una mujer y alguna actriz llegó al casting asustada, ya que le habían amenazado y metido mano por la calle. Cuando nos lo contaban nos quedábamos pensado «joder…» fue un gran problema y nos asustó bastante. También una vez localizando en una pueblo precioso llamado Kuhara donde queríamos rodar, tuvimos que dejarlo, ya que los niños eran como los chicos del maíz, primero fueron muy simpáticos cuando estábamos localizando, pero de repente empezaron a tirarnos piedras, a mi hermano le dieron y finalmente no rodamos allí. Entonces vino un tío que nos quería alquilar un equipo de seguridad para que rodásemos y que nos contó que a su primo, que es policía, le cortaron la oreja. Así que no rodamos allí y me partió el corazón, ya que era un sitio precioso. Cuando nos íbamos nos empezaron a gritar que no nos fuésemos. Esto es una exclusiva que no había contado a nadie.
¿Hubo complicaciones para encontrar actores autóctonos y figuración? ¿Fue difícil explicarles lo que se esperaba de ellos?
Sí, un poco. Yo sabía que como en India hacen miles de películas no habría problemas con los actores, pero me sorprendió que no encontrásemos actores que hablasen inglés bien. Así que pusimos anuncios, pero no nos tomaban en serio porque la película no se rodaba en Mumbai, y por lo visto eso es raro ya que todo el mundo rueda allí y nosotros estábamos localizando en pueblos pequeños, y eso lo encontraban muy raro, así que finalmente fuimos a una escuela de interpretación de Delhi donde enseña Barry John y nos ayudaron mucho. Shark Kahn, el mayor actor de la India estudió allí, y también descubrieron a Frida Pinto de Slumdog Milloniare (id., Danny Boyle, 2008). Pero era difícil encontrar una actriz .
Aunque el tono de ambos films es apocalíptico, el mensaje que dan es positivo y esperanzador: tolerancia, mestizaje de razas, solidaridad en los momentos difíciles… ¿Fue algo buscado?
Sí, totalmente. Personalmente creo que si haces el bien te pasaran cosas buenas y al revés, si haces algo malo va a volver a ti de una manera que quizás no esperas. Quizás no ahora, pero algún día. Sin desvelar el final, en la segunda parte quería que la gente volviese atrás y viese que las decisiones que han tomado los personajes, algunas egoístas, otras no, les afectan. Es como un sistema de puntos: si consigues muchos puede llegar un momento en el que tengas cierta seguridad, pero si por el contrario no ayudas a nadie y solo miras por ti mismo, entonces pueden pasar cosas malas. Creo que es muy interesante y siempre intentamos poner cosas de este tipo, así como elementos de esperanza en ambas películas. Pero también hay una parte que dice que hagas los que hagas vas a morir: da igual que te comportes como un héroe, ya que lenta pero inexorablemente la muerte se acerca a ti. Estas películas son una metáfora sobre eso.
Jon y yo hemos sido conscientes de la existencia de la muerte desde niños. Recuerdo que pensábamos que nuestros padres podían morir y nos impactó cuando, con cinco años, se lo preguntamos directamente a ellos y nos explicaron que la gente se moría. Quedamos muy marcados y estas películas surgen un poco de ahí.
Es inevitable preguntar si se rodará The Dead 3
Es posible que si y es posible que no. En realidad depende del éxito que tenga la segunda. Si la gente no responde no podremos hacer la tercera. Mientras tengo un proyecto que quizás ruede entre Marruecos y España sobre una madre que busca a su hija secuestrada, una mezcla entre Venganza (Taken, Pierre Morel, 2008) y Frenético (Frantic, Roman Polanski, 1988). Jon está preparando una thriller muy interesante que mezcla drama y venganza, muy violento, en el que tres personajes se encuentran por circunstancias arrastrados a tomarse la justicia por su mano. Así que posiblemente primero cada uno hará una película por su cuenta y si la segunda The Dead tiene éxito, iremos a por la tercera y si no… ¡se acabó la saga!
¿En caso de rodarse dónde seria?
Hemos pensado tres sitios: Sudamérica, Afganistán o Tailandia. Este último país lo conocemos bien porque hicimos los efectos sonoros de las anteriores allí. Quizás en Tailandia los zombis serían un pelín mas rápidos, como ya sucede en la segunda. Los de la primera sabíamos que iban a ser lentos, pero hubo gente que los encontró demasiado lentos, por lo que en la segunda los hicimos un poco más rápidos, así que en Tailandia quizás serían todavía un poco más rápidos, pero sin llegar a correr, como en las películas de ahora. El problema con los zombis rápidos es que no puedes construir el suspense, y creo que el suspense es una herramienta más poderosa que la acción .
¿Cuáles son tus filmes favoritos del género zombie? ¿Los que han servido como modelo?
Por supuesto Zombi de Romero; la de Fulci que acabamos de mencionar (*) y, es curioso, Holocausto caníbal (Cannibal Holocaust, Ruggero Deodato, 1980) por el uso de las localizaciones. También Apocalipsis Caníbal (Virus, Bruno Mattei, 1980), que es una película que aunque tiene algunos problemas, está muy cerca de ser grande, por el buen uso de las localizaciones y por su acción con los protagonistas atrapados e intentado huir con el jeep. De hecho durante el rodaje de la primera The Dead siempre teníamos en mente su delirante principio, con el indicador de energía volviéndose loco, así que cuando teníamos algún momento poco realista, Jon y yo siempre decíamos en broma que el indicador se había vuelto loco y que mejor que no lo hiciéramos, ya que el público diría que estaba mal.
(*) De hecho el cartel de The Dead 2:India es un homenaje en toda regla al póster inglés realizado en 1979 por Tom Beauvais para el film de Fulci
Queda agradecer a Howard J. Ford su amabilidad, así como a Gonzalo López su eficaz labor como intérprete y mucho más. Y naturalmente a la organización del Cryptshow Festival, que nos ofrecieron la oportunidad de entrevistar con tranquilidad al realizador.
Fotos Howard J. Ford: Serendipia
Solo los amantes sobreviven, la trágica inmortalidad
Uno de los temas que con más asiduidad se asoma a las páginas de la obra de Jorge Luis Borges, junto al lenguaje, al tiempo o a los límites de la razón, es la posibilidad de la existencia eterna. Según el argentino, para acceder a la inmortalidad el individuo ha de transformarse en una suerte de ser superior mediante la recolección de vivencias ajenas, es decir, un hombre sería inmortal al aglutinar en sí mismo todas las experiencias de todas las vidas de todos los seres humanos. Así lo leemos en su relato El inmortal, en él su protagonista, Marco Flaminio Rufo, descubre que la inmortalidad es una especie de condena. La muerte da sentido a cada acto ante la posibilidad de ser el último; la inmortalidad se lo quita.Esa tragedia de la inmortalidad es la que alumbra las eternas vidas de los vampiros salidos del magín de Jim Jarmusch.
La incursión de Jim Jarmusch en el género vampírico da pie a un filme crepuscular totalmente nocturno. Nos cuenta la historia de Adam y Eve (nombres fundacionales donde los haya) dos vampiros amantes que deciden reencontrarse (él está en Detroit, ella en Tánger) para afrontar la enorme depresión que le produce a Adam la decadencia de nuestro tiempo. Only lovers left alive es una película hipnótica que nos regala algo más de dos horas de disertaciones existenciales sobre nuestra condición en el mundo.
Adam (Tom Hiddleston) y Eve (elegantísima Tilda Swinton) , igual que los inmortales de Borges habían sido todos y cada uno de los hombres, llevan deambulando durante siglos, han conocido todas las épocas y han aquilatado toda la cultura de aquellas que fueron más doradas que la presente. Son pedantes, en el buen sentido del término, porque han atesorado el acervo cultural de siglos, ahora viven aislados de un mundo que ya no entiende la delicadeza, contaminado por enfermedades más morales que corporales, y en la que los hombres actúan masificados como auténticos zombies. La humanidad está podrida y a la pareja protagonista no le queda otra que refugiarse en su propio mundo cerrado y marginal, donde se entregan a la música, la literatura, la ciencia y el arte en general.

Adam y Eve son vampiros refinados, degustan la sangre no contaminada (cada vez más difícil de encontrar) en vasos de cristal de Murano, rojo elemento que consiguen en bancos de sangre porque la que corre por la venas es cada vez más insalubre y porque ellos ya no son alimañas, las alimañas son los humanos. Frente a ellos contrasta la figura de Ava (Mia Wasikowska), hermana de Eve, quien (como ocurría en Kiss of de damned) todavía se alimenta asaltando humanos y pone en peligro a los protagonistas. Este personaje al que podríamos, clasificar de inadaptado dentro de los inadaptados, sirve al relato como motor de la acción, pues por su causa la pareja tendrá que darse a la fuga. Una fuga que les llevará al límite donde acabaremos descubriendo que sólo el amor nos permite dignificarnos y vivir.
Para Carlos Boyero la película «Logra superar el grado de tontuna existencial, misterios sin sentido y nadería pretenciosa de ‘Los límites del control’ (…) Es otro irritante disparate de Jarmusch» . Nada que ver con nuestro juicio. Como decíamos, los vampiros de Jarmusch son pedantes, como lo fueron los hombres del Renacimiento, rasgo que podría haberlos vuelto pretenciosos, sin embargo, Jarmusch no olvida darles una cierta pátina de humor, no se toma plenamente en serio a sus personajes y eso los aparta de la pomposidad. Pese a ofrecernos un retrato crepuscular que invita a reflexionar sobre nuestra condición humana, no hay grandilocuencia en la película. Sus ingredientes están perfectamente calculados y combinados, de manera que a la pesadumbre existencial se le sobrepone el esperanzador mensaje de que, incluso habiendo perdido la motivación, siempre vale la pena seguir adelante.
Pura fantasía: Los mundos perdidos de Willis O’Brien
Nos gusta, y mucho, el pequeño gran festival que se celebra en Castellón, Fantasti’CS, que va por su cuarta edición y de cuya historia y última edición les hablamos ya largo y tendido en este artículo, así que no nos repetiremos. Pero queremos destacar el especial cuidado que sus responsables ponen, además de en el cine, en la literatura de género fantástico, lo que les lleva también a editar un libro en cada edición que aúna esas dos disciplinas artísticas. Si en 2012 se homenajeó a un director autóctono con el libro Juan Piquer Simón, mago de la serie B, que acaba de agotar su segunda edición, en la edición de 2013 le tocó el turno a uno de los responsables de que muchos nos rindiéramos al fantástico con Los mundos perdidos de Willis O’Brien, una monumental obra dedicada al que fue uno de los pionero de los efectos especiales y responsable de hacer creíble King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) de cuyo estreno acaban de cumplirse 80 años.
Willis O´Brien nació en Oakland en 1886. En 1914 descubrirá las técnicas de la animación y realizará diversos cortometrajes para Edison. Más tarde trabajará en El mundo perdido (The Lost World, Harry O. Hoyt, 1925) cuyo guión será un antecedente de King Kong, film con el que logrará en 1933 fama internacional gracias al misterio de sus innovadores efectos especiales, que le convirtieron en un verdadero mago. Gran especialista en la animación stop-motion, O´Brien dio vida a toda clase de dinosaurios, gorilas gigantes y animales prehistóricos en la gran pantalla. Después de King Kong, su mayor éxito, O´Brien se debatió entre tragedias personales y una multitud de proyectos abortados. Aún con todos esos contratiempos, consiguió un merecido Oscar por su trabajo en El gran gorila (Mighty Joe Young, Ernest B. Schoedsack, 1949) y trabajó en la industria cinematográfica hasta su muerte en 1962.
En las amenas 210 páginas profusamente ilustradas de este libro, además de dar un paseo por la biografía del homenajeado, sus trabajos y proyectos no realizados, viajaremos a mundo perdidos, veremos King Kong desde varios puntos de vista, sus secretos y curiosidades, así como las pifias. Leeremos las reacciones que ocasionó en la prensa de la época, revisaremos el mito de la bella y la bestia, tan presente en esta película, y recordaremos a Fay Wray, la bella por antonomasia. También habrá recuerdos personales y echaremos un vistazo a los hijos bastardos y las imitaciones, muchas veces risibles, de nuestro peludo amigo, sin olvidar la influencia en otros medios como el cómic. No faltará a la cita Ray Harryhausen, su alumno más aventajado, con entrevista inédita incluida, así como un revelador artículo sobre el stop-motion.
Un precioso y exhaustivo libro a todo color editado en formato A4 con prólogo de Miguel Fernando Ruiz de Villalobos en el que han colaborado un buen grupo de especialistas coordinados por Jorge Juan Adsuara: Javier G. Romero, Narcís Ribot, Rubén Higueras, José Luis Salvador, Jesús Parrado, Miguel Ángel Plana, Joaquín Vallet, José Ángel de Dios, Domingo Lizcano, Enrique Torres, Salvador Sainz, David García, Adrián Encinas, Javier Ludeña y el que desde aquí les cuenta todo esto, que está más que orgulloso de figurar en esas páginas junto a tan destacadas plumas.
El libro, que como los buenos vinos ha tenido una lenta maduración, ya está disponible por la muy ajustada suma de 18 euros+gastos de envío en la siguiente dirección: edicionesmuseofantastico@gmail.com, así como en la tienda Freaks de Barcelona y la librería Argot de Castellón.
INDICE DE LA OBRA:
– Prólogo (Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos )
– Presentación (Jorge Juan Adsuara )
I. Los mundos perdidos (Javier G. Romero )
II. El maravilloso mundo de Willis O’Brien (Narcís Ribot )
III. El mundo perdido (Rubén Higueras )
IV. King Kong (José Luis Salvador Estébenez )
V. El dios Kong y el mito de la manzana (Jesús Parrado )
VI. Volvamos a los árboles: de bellas y bestias (Miguel Ángel Plana )
VII. Cooper y Schoedsack (Joaquín Vallet )
VIII. Fay Wray (José Ángel de Dios )
IX. Larrinaga, Delgado (Domingo Lizcano )
X. Curiosidades de King Kong (Enrique Torres )
XI. La secuencia perdida de las arañas (Enrique Torres )
XII. Y King Kong llegó a España (Carlos Benítez )
XIII. El amigo Kong (Salvador Sáinz )
XIV. ¿Karloff, Lugosi, Lorre y… King Kong? (Carlos Benítez )
XV. Los muchos hijos bastardos de King Kong (David García )
XVI. Ray Harryhausen y la influencia de King Kong (David García )
XVII. Más mundos perdidos: Entrevista inédita a Ray Harryhausen (Miguel Ángel Plana )
XVIII. King Kong en los cómics (José Ángel de Dios )
XIX. El gran gorila (José Luis Salvador Estébenez )
XX. Willis H. O’Brien y las monster movies (Rubén Higueras )
XXI. Los proyectos inacabados del abuelo Willis (Adrián Encinas )
XXII. Historia del stop-motion (Javier Ludeña )
– Filmografía (Jorge Juan Adsuara )
– Bibliografía (Jorge Juan Adsuara )

Entre los proyectos no realizados un curioso y bizarro King Kong Vs. Frankenstein, del que se recogen diseños originales.
La Aventura Audiovisual nos trae un doble estreno: Los huéspedes y Seguridad no garantizada
Visitaba hace poco el nuevo multicine que han abierto en la barcelonesa calle Balmes con enorme felicidad, ya que pese a que van cerrando cines históricos de la ciudad todavía hay quien arriesga y nada contracorriente. Y lo evoco porque queremos felicitar a otros nadadores que se han lanzado al mar proceloso de la crisis del cine llevando la contraria: queremos felicitar a un nuevo sello, La Aventura Audiovisual, que iniciaba su singladura a finales del pasado año y que tras presentar en pantalla grande títulos del género que más amamos como The Woman (2011, Lucky McKee) -¿Quién de los presentes en el festival de Sitges no cayó rendido ante su protagonista, Pollyanna McIntosh?- o la extraña Upstream Colors (2013, Shane Carruth), nos ofrece ahora dos nuevos estrenos: The Innkeepers (Los huéspedes) y Seguridad no garantizada. Dos películas que al igual que las ya mentadas pudieron disfrutarse en festivales, como el de Sitges. Pero La Aventura Audiovisual no se detiene ahí, ya que durante mayo tienen previsto estrenar la trepidante Snowpiercer (2013, Joon-ho Bong) y el polémico, y para nosotros muy válido, remake de Maniac (2012, Franck Khalfoun), entre otras films más de género que seguro darán más de una alegría al espectador. No pensamos perder de vista a este nuevo sello.
The Innkeepers (2011) del talentoso Ti West llegará a las pantallas el próximo 25 de abril. Previamente pudo verse en diferentes festivales, donde llegó arropada con el elogio de Eli Roth («Una de las películas de terror más entretenidas, inteligentes y terroríficas que he visto nunca”) y la propia fama de su director, que se había ganado al público con La casa del diablo (2009). Así que las expectativas eran altas y fácilmente se convirtió en una de las cintas más esperadas de la 44 edición del Festival de Sitges. Pero después de su proyección pasó a ser catalogada como la mayor decepción del festival, ante lo cual sólo cabe decir que a veces el fandom no es demasiado justo, porque no es en absoluto una producción despreciable.
Vayamos por partes y empecemos resumiendo su argumento: conocido por muchos como “el hotel encantado” y después de más de un siglo de servicio, el Yankee Pedlar Inn está a punto de cerrar sus puertas para siempre. Los últimos empleados –Claire (Sara Paxton) y Luke (Pat Healy)- están decididos a reunir las pruebas que demuestran el terrorífico pasado del hotel, y deciden pasar las últimas noches en vela con cámaras y magnetófonos con el ánimo de registrar actividad paranormal. Cuando la fecha de cierre se aproxima, extraños huéspedes empiezan a alojarse a la vez que los dos jóvenes comienzan a experimentar sucesos alarmantes e insólitos…
A la luz de la sinopsis diríamos que nos encontramos ante una incursión al subgénero de las casas encantadas, pero eso no es exactamente así: The Innkeepers es fundamentalmente una comedia que acabará teniendo un giro hacia la historia de fantasmas. Algunos de sus detractores le echaron en cara al director la ausencia de elementos sobrenaturales durante más de dos tercios de la cinta, cosa que les llevaba a afirmar que carecía de ritmo y acción. Consideramos que quienes así hablaron no supieron entrar en la lógica del relato: el filme está más interesado en retratar a sus personajes humanos, solitarios y un tanto excéntricos, que en dar a luz un nuevo producto convencional de casas encantadas. Quien esto escribe se sitúa en las antípodas de esas críticas, pues según nuestro parecer habría sido más redonda aún si no hubiese habido ningún tipo de aparición.
Fue precisamente durante el rodaje de La casa del diablo cuando Ti West concibió la idea de filmar la película que nos ocupa. Todo el equipo estuvo alojado en el hotel The Yankee Pedlar Inn y durante su estancia West empezó a tener noticia de la fama de casa encantada que tenía el viejo hotel, viviendo incluso algunas experiencias típicos de los relatos de fantasmas: bombillas que explotan y se queman o una televisión que se enciende y apaga sola…“Había realmente un ambiente en general raro – como si alguien estuviera en la habitación conmigo». Ti West tuvo claro que ese hotel era una localización de lujo para un filme de género, tanto que, de haber recibido una negativa para filmar en él, The Inkeepers no existiría. Afortunadamente le fue concedida la localización y su película vio la luz.
Ti West es un autor querido por el Festival de Sitges. Si en 2011 se proyectaba The Innkeepers, en la última edición (2013) otra obra suya fue elegida como película de clausura: The Sacrament (2013), una cinta inspirada en los sucesos de Guyana, uno de los mayores suicidios colectivos que ha dado la historia. Y si para este falso documental Ti West eligió el recurso de la cámara en mano, el found footage, la puesta en escena de The Innkeepers está justo en el polo contrario: se define por una planificación clásica y unos largos y elegantes travellings que marcan una coreografía visual que se basta para crear la atmósfera del filme.
Y cuando hablamos de atmósfera no nos referimos a la acumulación de efectos asociados al terror gótico, muy al contrario, West no cae en ninguno de los tópicos ni construye la intriga apoyándose en continuos sustos. Del mismo modo no hay en la película el menor derroche de hemoglobina. Todo ello la convierte en una pieza única en la que no sería justo no mencionar la química que se desarrolla entre los dos protagonistas, que nos regalan una actuación convincente (especialmente Sara Paxton en el papel de Claire) y nos permiten empatizar con unos personajes que no dejan de tener un toque bizarro. Si bien el director ya conocía de unos años antes a Pat Healy, que encarna al especialista de tecnología solitario, Luke, más tiempo le llevó encontrar a Claire, la entusiasta cazadora de fantasmas: “Mi mánager me llamó para decirme que un tal Ti West quería hablar conmigo y que leyera un guion”, cuenta Paxton. (…)»Me gustó el guión, me encantó la idea y que toda la película gire en torno a la cuestión de si hay fantasmas realmente. Lo que me atrajo de mi personaje es que ella era muy agradable”.
Bien dirigida, bien interpretada, con sentido del humor y alejada de los tópicos, consideramos que no mereció las descalificaciones de sus detractores. Esperamos que sea mejor comprendida en su estreno en salas.
En la misma dirección de The Innkeepers se desplaza Seguridad no garantizada (Safety Not Guaranteed, 2012) de Colin Trevorrow. Nuevamente nos enfrentamos a una comedia que acaba teniendo un giro hacia el fantástico. Sobre ella pudo leerse en Variety: «Una pequeña película con un gran corazón…’Safety Not Guaranteed’ es una excéntrica comedia teñida de ciencia-ficción sobre el amor como la última aventura arriesgada«. El sentimiento que este filme nos produjo es el de la satisfacción de haber descubierto una joyita donde no esperábamos encontrarla. Y es que, ¿Cómo no dar una oportunidad a un film con semejante punto de partida?: un estrambótico anuncio clasificado (el que pueden leer a su derecha) inspira a tres cínicos periodistas de Seattle a buscar la noticia que hay detrás. Así dan con el misterioso y excéntrico Kenneth, un agradable a la par que paranoico empleado de supermercado, que cree haber resuelto el enigma de los viajes en el tiempo y tiene la intención de partir pronto. Juntos se embarcan en un hilarante e inesperadamente sincero viaje que revelará hasta dónde puede llevarnos un acto de fe. Bien, ya sabemos que en ocasiones hay argumentos que nos cautivan por su carácter delirante y luego acaban decepcionándonos, pero no es el caso del Seguridad no garantizada, el debutante Trevorrow maneja perfectamente a sus cuatro bizarros personajes y los actores responden a lo exigido.
El resultado es una película solvente que acaba enseñándonos con su humor grotesco que los diferentes, los no adaptados, también pueden acabar aceptándose y viendo cumplidos sus sueños. Y todo ello sin caer en el sentimentalismo ni la lágrima fácil. Para su director «era una oportunidad para contar una historia de un viaje en el tiempo de una manera metafórica y al mismo tiempo literal» (…) «En realidad no es una película sobre la máquina del tiempo. Y sí, sólo ves una parte de ella muy brevemente en el medio, pero podría ser cualquier cosa. Todos queríamos mantener la tensión en la película evitándola y dejando que el espectador se preguntase si realmente cree que hay una máquina del tiempo«. Su vertiente de ciencia ficción, pues, está puesta al servicio de la metáfora del reconocimiento de uno mismo y la apertura a los demás. Después de todo cualquier viaje tiene algo de reencuentro con el pasado, con la herencia que otros han dejado. Al igual que es también un encuentro con el yo y sus expectativas. En este sentido todos los personajes del filme viajan y acaban reconociendo la importancia de la fe en uno mismo y en los demás como único camino para dar salida a nuestros deseos.
De bajo presupuesto, Seguridad no garantizada, destila ingenio e ingenuidad a partes iguales. Demuestra así que los grandes resultados no necesariamente surgen de grandes inversiones. Su grandeza le viene de saber utilizar todos los recursos humanos y de guión, apostando por lo modesto pero efectivo. Así, al igual que en Los huéspedes, esta película se beneficia de una reparto joven pero competente, recayendo en ambas el peso de la historia en la heroína, en los dos casos jóvenes y astutas next door girls (Sara Paxton y Aubrey Plaza, respectivamente) que aportan un buen grado de frescura al filme, sin ser solo meras comparsas del héroe de turno o pura carnaza para solaz visual, despertando simpatía y ternura. También ambos films coinciden en no basar su eficacia en la pirotecnia, sino en sus ingeniosos guiones, que mezclan comedia y fantasía alejándose de escenarios trillados y visitados en infinidad de ocasiones, funcionando ambas historias en diversos campos. Precisamente el guión de Seguridad no garantizada le ha proporcionado al film dos importantes premios en 2012 en el Independent Spirit Awards y en Sundance.
La Aventura Audiovisual demuestra buen tino escogiendo sus títulos y desde aquí les deseamos la mejor de las suertes.
Las favoritias de Serendipia 2013
El año que acaba siempre quedará en mi memoria como aquel a partir del cual ya no podré decir que nunca me he roto un hueso. Ha sido un año bien surtido de médicos y hospitales, aunque todas esas visitas han acabado con final feliz. Eso prueba que por mal que vayan las cosas, antes de que la parca nos llame, siempre hay remansos de bondad. Y a la hora de los balances siempre cabe destacar lo positivo, aunque sólo sea como ejercicio para forzar el optimismo y arrinconar el miedo.
En cine, 2013 no ha alumbrado ningún título absolutamente incuestionable, pero sí ha dado filmes notables para todos los gustos, tanto para el cine en general como para el género en especial. La singladura personal de Serendipia se estrenaba con Amor de Haneke y todo apunta a que habrá terminado con Paranormal Activity: Los señalados, un viaje, pues, que va desde un polo a su contrario. Desde la obra que busca permanecer en la historia hasta su filme opuesto, aquel pensado para el consumo rápido y el olvido. Desde el cuidado por el encuadre perfecto, llevado hasta el paroxismo del plano fijo de larga duración, a la cámara en mano temblorosa y en constante movimiento para adscribirse, una vez más, en el found footage. Así de eclécticos son sus gustos, así lo son también las tendencias del cine actual.
De invierno a invierno y tira porque me toca, ha llegado el momento de elegir las favoritas del año, no por ánimo de juzgar y sentar cátedra, sino más bien de hacer recuento y dejar constancia en la memoria escrita de aquello que pasó a formar parte de nuestra historia particular. Y, claro, el listado por coherencia con este blog-proyecto lo hemos confeccionado exclusivamente con las cintas de género que más huella nos dejaron.
De mayor a menor preferencia hemos elegido los siguientes diez títulos (diez el número mágico de los pitagóricos):
1,- Gravity, Alfonso Cuarón
2,- Siete psicópatas, Martin McDonagh
3,- The Conjuring, James Wan
4,- The Congress, Ari Folman
5,- Jodorowsky’s Dune, Frank Pavich
6,- Stoker, Park Chan-wook
7,- You are the next, Adam Wingard
8,- Pacific rim, Guillermo del Toro
9,- The Dead 2: India, Howard J. Ford, Jonathan Ford
10,- Mamá, Andrés Muschietti
Y además queremos dar una mención especial a Tanatomorphose con cuyo director, Éric Falardeau tuvimos ocasión de conversar (y hasta bailar) durante su presentación en el Cryptshow. Esta es una lista que marcará coincidencias con otras, pero que también mantendrá discrepancias, especialmente por Mamá, pero a nosotros nos gusta que directores noveles tengan ocasión de llegar al gran público y consideramos que aunque sólo fuera por su segmento inicial debía de haber recibido mejor trato por la crítica.
En suma, ha sido un año en el que hemos disfrutado del cine en pantalla grande, esa gran fábrica de sueños e ilusiones que nos ayuda a encontrar sentido en nuestros días. Esperamos que así siga siendo en el 2014 que ya mismo empieza. Feliz año de cine para todos!!!!
Gravity, es necesario siempre intentar vivir
El subtítulo que le hemos dado a este comentario es la traducción del último verso de El cementerio marino de Paul Valery. El mismo verso que me sirve desde ni sé cuándo para dejar constancia de mis condolencias en cada funeral al que acudo. Es el resumen más conciso del optimismo trágico que me ayuda a levantarme cada mañana a esta existencia diseñada para llegar a la muerte como único destino infalible. Valery es mi excusa para armarme de valor y encarar día a día mi existencia nada ajena al pensamiento de la muerte. Si lo traigo aquí es porque siento que esa filosofía de vida es la misma que imprime Alfonso Cuarón a su última odisea cinematográfica, Gravity.
Gravity, tras su éxito en el Festival de Venencia, ha sido comparada al Avatar de James Cameron y el 2001, una odisea del espacio de Kubrick. Durante un paseo espacial rutinario, dos astronautas sufren un grave accidente y quedan flotando en el espacio. Una es la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock), una brillante ingeniera en su primera misión espacial en la Shuttle. Su acompañante es el veterano astronauta Matt Kowalsky (George Clooney). Durante el paseo algo sale mal y ocurre el desastre: el shuttle queda destrozado, dejando a Ryan y Matt completamente solos, momento a partir del cual intentarán por todos los medios volver a la Tierra (argumento extraído de Filmaffinity). La respiración de la doctora Stone se agita cuando se ve flotando sin rumbo en el espacio y con ello se nos anuda la angustia en el estómago como espectadores y no nos despegamos de nuestras butacas hasta que termina la proyección. Si se la puede emparejar con 2001 es porque como la película de Kubrick la de Cuarón es más que una película del espacio, es toda una metáfora del sentido de estar vivos como humanos. Todos sabemos que vamos a morir, todos estamos en la piel de la protagonista, todos sentimos su miedo y todos aprendemos con ella a aceptar la muerte y la vida a la misma vez. Porque tanto la una como la otra son experiencias límite y limítrofes. Gravity nos habla de renacer y de alzarnos heroicos sobre nuestros pies aunque bajo ellos sólo se extienda una superficie resbaladiza de transitoria belleza.
La película de Cuarón funciona como metáfora, pero no es un filme discursivo ni retórico. Se trata de un guión en el que sólo queda lo esencial, esa fue la aportación de Jonás Cuarón a este trabajo con su padre: “El experimento del guion era despojar todo de narrativa y crear un viaje visceral y emocional donde el espectador se convierte en otro personaje”. Para su director la película había de funcionar como thriller pero también como drama y ese difícil equilibrio está perfectamente logrado, asistimos a noventa minutos de tensión continúa, pero a la vez empatizamos con ese personaje cuya psicología va perfilándose sin subrayados y esa conexión emocional es la que nos lleva al trasfondo, a los temas profundos que hemos esbozado. Gravity funciona como un mecanismo de relojería perfectamente engranado. Y todo ello rodeado de un derroche visual de altos vuelos en el que la ingravidez espacial está filmada como si realmente el filme estuviera rodado en atmósfera cero.
La idea de Gravity fue concebida antes de que hubiera la tecnología suficiente como para grabarla, en verdad se ha tenido que ir inventando y desarrollando durante los cuatro años y medio que duró el proceso de concepción, rodaje y postproducción del filme. Sobre los
aspectos tecnológicos declaró Alfonso Cuarón para La Vanguardia que: «Es una combinación de muchas cosas. Depende de qué tomas. Lo principal es una combinación de robótica, que son esos robots que están para construir autos, que aquí usamos para mover las luces y las cámaras, junto con unos robots especiales donde estaba Sandra y que la movían de una manera absolutamente milimétrica. Por otro lado utilizamos un cubo perfecto de 3×3 metros donde todas las paredes internas son luces LED. En ese cubo se presentaba lo que básicamente era el punto de vista de Sandra cuando flotaba en el espacio. Pero, como ella está girando, ese punto de vista se está moviendo y eso es lo que ilumina al personaje. El cubo tenía agujeros por donde la cámara podía ver al personaje. Era todo una combinación, pero tenía que estar todo perfectamente programado. Las luces, la cámara, el movimiento de los robots y toda la logística de Sandra. En esta película ella fue como una bailarina que tuvo que aprenderse cuarenta y cinco pasos para cada fragmento. Y lo que resultó impresionante de ella era que se los aprendía a la perfección para tenerlos muy claros, para después preocuparse únicamente por la parte emocional.«
Cuarón destaca justamente el trabajo de Sandra Bullock porque la actriz salda con excelentes resultados el reto de sostener casi la totalidad del metraje. Bullock que en 2009 aceptó simpáticamente la concesión del razzie a la peor actriz a la vez que recibía el óscar por The Blind Side, compone para Gravity un trabajo modulado y preciso para encarnar a esa joven ingeniera que puede estar acometiendo el último día de su vida. Demuestra su excelente estado físico para llevar a término la acción trepidante del filme, además de belleza suficiente como para llevar a cabo un pseudo estreaptease que recuerda al de Jane Fonda en Barbarella, y la sensibilidad necesaria para hacernos comprender el calado emocional del drama que está viviendo. El nombre de Bullock empieza a sonar ya como uno de los favoritos para la nominación a los Óscars por este papel. Por otra parte, su único compañero de reparto, George Clooney, le da convenientemente la réplica interpretando al veterano Kowalsky cuyo carácter vitalista y extrovertido tendrá un peso definitivo en uno de los momentos más decisivos del filme.
Gravity, apabullante en lo visual, emotiva en lo humano, con mimbres de tragedia griega, inscribe el nombre de Cuarón con letras de oro en el género. La mejor película del espacio para James Cameron, según declaraciones a Variety. Un filme ingrávido y sutil que nos encoraja para seguir intentando vivir.
R.I.P.D. la policía del más allá
R.I.P.D. departamento de policía mortal viene anunciada con un jugoso argumento: Nick Walker (Ryan Reynolds) y Roy Pulsipher (Jeff Bridges) son dos policías especiales. Nick acaba de morir, pero es llamado para trabajar con Roy, un agente que murió hace cientos de años. Ambos formarán el Rest In Peace Department y se encargarán de perseguir a los demonios que habitan en el mundo de los vivos y de mandarlos al infierno. Se trata pues de una buddy movie con tintes sobrenaturales, que nos lleva al purgatorio de los policías que aún no están preparados para el juicio final. Y aunque no vaya a convertirse en película de culto no decepciona en sus planteamientos.
La película adapta un cómic de Dark Horse Comics escrito por Peter M. Lenkov (responsable también de los guiones de C.S.I) y es fiel al espíritu cartoonesco de la aventura gráfica. Típica historia de compañeros tiene como eje central de la trama la relación entre el recién muerto Nick Walker y el experto Roy Pulsipher y como tal nos irá mostrando el crecimiento del iniciado y la evolución del mentor. La posibilidad de crear un mundo muy intrincado entusiasmó a Neal H. Moritz: “A nivel conceptual, R.I.P.D. era una historia única acerca de un departamento de policía dedicado íntegramente a encontrar a los muertos que viven entre nosotros y llevarlos al otro lado para ser juzgados. Pero a otro nivel, está directamente relacionada con películas de compañeros como Límite: 48 horas o Arma letal. Hay una dinámica genial entre los dos actores. Decidimos hacer una película del tipo pareja de policías con mucha acción, asegurándonos de que hubiera mucho en juego y de que se convirtiera en una de las películas de este verano”.
Aunque se mantiene fiel al cómic que adapta, el filme aporta la creación de los villanos a los que se enfrentan los protagonistas. Se trata de los Diñados. Fue una idea de Robert Schwentke (director que recibió el encargo de llevar al cine la historia) y de los guionistas Phil Hay y Matt Manfredi, y gira en torno a una nueva amenaza para el género humano. Además de los demonios de la novela gráfica, los Diñados pueden pasar de un mundo a otro. Los guionistas y el director estaban seguros de que el concepto añadiría otro toque al apocalíptico enfrentamiento final.
Básicamente, se trata de almas destinadas al infierno que rehúsan andar hacia el vórtice de luz y pasar al otro lado. Los Diñados prefieren esconderse en el mundo de los vivos mientras puedan. “Queríamos que los Diñados, los malos de la historia, pareciesen humanos al principio antes de exponerlos”, explica Matt Manfredi. “Se nos ocurrió que si alguien muere y no quiere pasar al Más Allá, podríamos ayudar a la historia enseñando qué ocurre si alguien debe morir y no lo hace: el alma adopta curiosas manifestaciones”.
El director de producción Alec Hammond, y los diseñadores de criaturas Crash Mccreery y Eddie Yang, así como la productora de efectos visuales Juliette Yager, se encargaron de diseñar las decenas de Diñados una vez que aparecen y revelan su auténtica naturaleza. Gracias a las oportunidades ilimitadas que ofrecen las imágenes digitales, pensaron en crear una multitud de criaturas malvadas, amenazantes y a menudo de aspecto humorístico. Solo era necesario respetar una sencilla regla: un Diñado aparecido debía recordar al ser humano que fue en la vida real. En otras palabras, debía ser una manifestación exagerada de su maldad anterior. Por ejemplo, si era un ladrón en la vida real, el monstruoso Diñado tendría unas manos enormes en cuanto se revelara su auténtica naturaleza. Y el tono cómico se refuerza por su alergia al comino que es el que les arrebata su camuflaje humano.
La imagenería visual que desarrolla R.I.P.D departamento mortal se redondea en su proyección 3D. Un 3D que sin ser de los más espectaculares (no se trata, pues, de un caso como el de Pacific Rim) es eficaz para rematar la puesta en escena muy hábil para transmitir el espíritu de aventura gráfica, el alma pop del relato. Se diría que pese a gozar de un buen presupuesto el equipo técnico, presidido por los productores, se han esforzado en darle a la cinta ese aire de serie B que se echa de menos en el cine actual. Otra de sus bazas es que la película no se toma en serio a sí misma y así se ingiere como un caramelo refrescante. En suma, estamos ante una película menor que no deja de sorprender y permite pasar un rato agradable.
Pacific Rim & Elysium, un tandem para el verano
Para los que nos quedamos en la city, agosto es como un largo y aciago domingo, un gloomy sunday como aquel que dio título a una vieja canción de suicidas. Si algo puede salir mal, si algo puede complicarse en una ciudad en la que no está de turno ni el sereno, saldrá mal como en las peores pesadillas de Murphy. Sudor, calles desiertas llenas sólo de tiendas cerradas y, lo peor, de bares cerrados. Un paisaje apocalíptico en el que las hordas de turistas descamisetados actúan como una auténtica plaga bíblica. Calor, vacío y sensación de que somos los únicos desamparados de la mano de Dios que no tenemos playa o piscina que echarnos a la espalda entre siesta y cerveza fresca.
Agosto es un secarral en el que todo parece quedarse entre paréntesis hasta que la nueva vida se ponga en marcha con la vuelta al cole en El Corte Inglés. Pero todo desierto tiene su oasis y los cines, pese a sus precios, siguen siéndolo para muchos. O como mínimo son su doble perverso, el espejismo, porque ya se sabe que cine y verano es una suma que da como total blockbuster. Las salas oscuras en verano son cómplices como nunca del placer culpable y es que, ya se sabe, blockbuster es depauperado entretenimiento para la masa, producto industrial que no arte, insulto para la inteligencia incluso para según quien, pero, ay, ay, a veces alguno está tan bien facturado que es difícil resistirse a su canto y, por apelar a lo más básico, acaban por gustar incluso a quienes no quisieran. Ese es el caso de Pacific Rim (2013, Guillermo del Toro) y de Elysium (2013, Neill Blomkamp), dos películas destinadas a aliviarnos los calores y a deshacernos los malos humores si sabemos entrar en su juego, películas que cosecharán críticas furibundas y parabienes a partes iguales, porque son lo que son, productos de perfecto alicatado programados para hacernos evadir.
«No éramos los más deportistas ni los mejores de la clase, sólo teníamos la virtud de ser óptimos en el combate» así se describe en off el protagonista de Pacific Rim en el apretado prólogo de la cinta, y parece toda una declaración de intenciones de del Toro sobre el filme. El mexicano se plantea su película homenaje al cine de los Kaiju eiga como un colosal combate contra los sentidos del espectador, se trata de pegarnos a la butaca y dejarnos anonadados tal como nos quedábamos en nuestra infancia al ver aquel cine de bestias gigantes. Por eso esta vez es imprescindible que vayamos a verla al cine con la mayor pantalla y el mejor 3D posible, porque sino nos habremos quedado sin apreciar sus mejores mimbres y elementos (si hay que sacrificar la V.O., creánnos, ¡sacrifíquenla!). Pacific Rim es espectáculo, espectáculo visual, el placer que pretende depararnos es el de ver cómo gigantes, robots, personajes y objetos, dinamitan continuamente la cuarta pared, ahí es donde está su poesía y su razón de ser.
Se trata de encasquetarnos las gafas y dejarnos arrollar, porque si lo hacemos la cinta nos irá revelando sus pequeños secretos. La acción nos cuenta que la tierra padece una invasión alienígena surgida de una brecha en el fondo del océano a través de la que salen monstruos (Kaijus) cada vez más espectaculares, invasión que es combatida por poderosos engendros mecánicos (llamémoslos robots o mechas según el grado de especialización que deseemos darle a nuestras palabras) pilotados por dos tripulantes conectados neuronalmente (Jaegers, palabra alemana que significa cazador, pero que habrá sido elegida por su proximidad fonética a eiga en un guiño al espectador avisado). Cuando la amenaza de los Kaijus parezca superar las fuerzas de los Jaegers de última generación digital, se habrá de poner toda la esperanza en un antiguo Jaeger analógico (y nuclear) pilotado por Raleigh Becket (Charlie Hunnam) vieja gloria que se había retirado y la neófita Mako Mori (Rinko Kikuchi) brillante alumna que aún no ha entrado en combate. La trama tiene todos los tópicos propios del género y del Toro no va a hacer nada por evitar que sean superficiales personajes y situaciones, así habrá quien diga que en temas como el honor, la lucha, el compromiso con la patria, el respeto a la autoridad o la importancia del desacato, el méxicano adopta un punto de vista ramplón e incluso patriotero. No, no es en los trazos gruesos de la trama donde cabe buscar el mensaje, se diría que para del Toro eso no es más que una excusa superflua para abordar lo que verdaderamente le interesa: los propios Kaijus y Jaegers; esto es, la propia imagenería que va a desplegar virtuosísticamente a lo largo de las más de dos horas de metraje. Pacific Rim es un homenaje al mundo del anime, mejor aún, del anime que empezó a exportarse desde Japón en los años 70 y que llenó las pequeñas pantallas de muchos hogares haciendo las delicias de quienes eran niños, como el propio del Toro, por entonces, a todo el subgénero de los mechas (seamos precisos aquí) con Mazinger Z a la cabeza. Y siendo un homenaje a ese género lo es, por tanto, a la infancia, o mejor aún, a la necesidad de conservar la visión infantil en esta época de tanto adelanto técnico y tanta crisis de valores; así, quedándonos en la superficie es como mejor conectamos con el verdadero quid, y como aflora el del Toro autor desde el mejor del Toro artesano.
Sin tomarse en serio a sí misma, Pacific Rim resulta un ejercicio de épica pop que comunica diversión y entretenimiento festivo. En el otro extremo del ring (pero sin ser su opuesta) se alza Elysium como un intento de tejer una ciencia ficción comprometida, pero igualmente mainstream, pop y popular.
El sudafricano Neill Blomkamp se daba a conocer en 2009 con su ópera prima Distrito 9, película que con un modesto presupuesto abordaba el lamentable tema del apartheid en clave de ciencia ficción. Se perfilaba, pues, como un autor capaz de conjugar reflexión y evasión. En esa misma línea le vemos avanzar cuatro años más tarde con Elysium, una distopía que acierta a plantear algunos de los temas candentes de nuestra realidad actual. Estamos en el siglo XXII, la tierra se ha convertido en un planeta contaminado, superpoblado y enfermo; las clases pudientes lo han abandonado para instalarse en la base espacial Elysium, construida por la empresa Armadyne, allí gozan de una vida paradisíaca en grandes mansiones rodeadas de verdes espacios y a la que no afecta ni la enfermedad gracias a los avances tecnológicos. Max (un Matt Damon fornido como un toro bravo) es un huérfano acostumbrado a buscarse la vida desde niño que trabaja como obrero para las instalaciones de la compañía en la tierra y que, como todos, desearía poder emigrar a la base. Cuando sufra un accidente radioactivo en la fábrica, Max se verá inmiscuido en una peligrosa misión de la que acabará dependiendo el destino de la humanidad. En su aventura es perseguido por Kruger (Sharlto Copley componiendo un interesante villano), un mercenario que trabaja a las órdenes de Rhodes (Jodie Foster) la ministra de defensa de Elysium, que prepara un golpe de estado que va a endurecer aún más las diferencias y la persecución de los ilegales que acuden a Elysium en busca, sobre todo, de los tratamientos que la sanidad terrestre no cubre. La enfermera Frey (Alice Braga), cierra la trama introduciendo el elemento romántico.
Son varios los temas actuales sobre los que reflexiona Blomkamp en esta su segunda película (en la que ha contado con un amplio presupuesto), de entrada asistimos a la polarización de la sociedad en prácticamente dos clases, claro reflejo de la crisis que atraviesa el mundo desarrollado y que está acabando con las clases medias. Basta con extrapolarlo al máximo y tendremos la situación que predice la cinta, porque la brecha que separa a las clases conduce ya a existencias paralelas en las que los pudientes casi parecen vivir en otro mundo. Es también un reflejo de la pérdida de derechos sociales, ahí estamos todos sufriendo los recortes que afectan a áreas tan básicas como la sanidad. Y, por supuesto, plasma las diferencias entre el primer y el tercer mundo que conducen al problema de la inmigración ilegal (esas naves que son como pateras). Ahora bien, que nadie espere un análisis profundo, de todo ello se exponen sólo las líneas básicas sin expandirse en las múltiples aristas de estos problemas, amén de que la resolución del filme es harto simplista. Hay compromiso por parte de Blomkamp, pero como ya decíamos, es un compromiso mainstream que nos da una distopía popular (y populista, si se quiere) que sólo será suficiente para complacer al público más mayoritario.
Y es que de eso se trata, porque como el propio director ha manifestado, de lo que se trata es de hacer género, diferente, porque el mundo está cambiando, pero haciendo prevalecer siempre al entretenimiento por encima de todo. En ese apartado, el de la acción y la evasión, la película brilla con luz propia: hay explosiones, combates, evasiones, naves que aterrizan forzosamente arramblando con todo lo que se ponga por delante… Todo un lujo pirotécnico con efectos FX realistas como ya no se ven y que, junto con la ambientación futurista de Syd Mead (sí, el ambientador de Blade Runner) para la estación espacial, son lo mejor que presenta la obra de Blomkamp. Matt Damon prueba de nuevo que es un todo terreno, para esta película ha tenido que machacarse horas y horas en el gimnasio para conseguir ese cuerpo musculado y rotundo, y resulta convincente en su interpretación del personaje mesiánico que viene a liberar a los más pobres, exoesqueleto incluido. Algo más de hora y media de acción continúa que fue recibida con aplausos en el pase de prensa de Barcelona.
Tanto Pacific Rim como Elysium vienen como anillo al dedo para sofocar los calores caniculares, son dos películas estivales que nos traen aire fresco y que bien valen que les dediquemos nuestro tiempo porque con ellas el tedio se suspende junto a la incredulidad, y eso lo agradecerá siempre nuestro cuerpo y hasta nuestra mente.
Expediente Warren, The Conjuring: revisitando las casas encantadas
Movimientos de cámara que nos acercan al personaje, movimientos de cámara que nos muestran aquello que se presiente, movimientos de cámara que acompañan al personaje en sus propios movimientos… Movimientos de cámara que se bastan por sí mismos para crear la intriga. El padre de Saw construye en The Conjuring (Expediente Warren en español) un relato con buen pulso que nos lleva a atravesar todos los estadios de una invasión paranormal en una casa encantada, desde su inicio (ruidos, puertas que se abren o se cierran, luces que se apagan, todo el rosario de poltergeist) hasta la posesión demoníaca, pasando por el miedo y la debilidad que sienten quienes los viven en primera persona. Nada que no hayamos visto antes, pero eso no importa, al fin y al cabo las historias que componen los humanos son casi siempre las mismas, lo que les da valor no es tanto el qué nos cuentan sino el cómo. Y ahí, en los modos de narrar, James Wan aprueba con nota.
Ed y Lorraine Warren han sido dos de los investigadores de fenómenos paranormales más célebres que han existido, en buena medida por haber intervenido en los sucesos de Amityville especialmente conocidos por los amantes del terror. The Conjuring es la adaptación de otro de los casos en el que los parapsicólogos intervinieron: las aterradoras vivencias de la familia Perron en su granja de Rhode Island. Como reza su argumento: «Ed y Lorraine Warren, investigadores de renombre en el mundo de los fenómenos paranormales, son llamados por una familia aterrorizada por una presencia oscura en una granja aislada. Obligados a enfrentarse a una poderosa entidad demoníaca, los Warren se encontraron atrapados en el caso más terrorífico de sus vidas… (FILMAFFINITY)». Un matrimonio y cinco niñas de diferentes edades que darán mucho juego para la creación de alarmas que no siempre acaban en susto (cosa que es de agradecer) en una historia en la que se combinan los tópicos de las películas sobre casas encantadas y las de posesiones demoníacas, exorcismo incluido coincidiendo con el clímax del filme.
Hechos reales que acontecieron en 1971, la película cuenta con una cuidad ambientación y está perlada de esmeradas interpretaciones. Especial mención merecen Vera Farmiga (los aficionados al fantástico la recordarán por su intervención en Código Fuente) en el papel de Lorraine Warren, y Lily Taylor interpretando a esa madre que adora a su familia y que va a tener que enfrentar al mal dentro de sí.
Pero el auténtico protagonista es el propio James Wan que demuestra que es uno de los grandes nombres en el cine de terror actual. Wan maneja con precisión el ritmo (la acción es un crescendo continuo), la composición de personajes (logra retratarnos su psicología interna) y, sobre todo, la puesta en escena midiendo bien qué muestra y qué sugiere. En este sentido, aunque la cinta no olvida los sobresaltos (no podían dejar de estar en un filme de casas encantadas) no cae en el exceso y sabe jugar la baza de la sugerencia, esos planos con aire en un lado que no siempre se llenan con la presencia de la aparición y que nos intriga aún más cuando es así dejando a nuestra imaginación completar el resto. En una historia de fantasmas es fácil caer en la tentación de mostrar las apariciones con lujo de detalles y derroche de efectos especiales (cayendo así muchas veces en lo grotesco), James Wan sabe controlar ese impulso y jugar con la insinuación, dejando las visiones para los momentos exactos; es así como logra agarrar al espectador que ve cómo no disminuye su interés a lo largo del metraje. Y es así también como consigue comunicarnos el crisol de sensaciones que podría llegar a despertar un lugar verdaderamente encantado. Alguna risa nerviosa en el pase de prensa hace evidenciar que la cinta alcanza su objetivo, transmite miedo. Y nos hace reflexionar sobre el mismo.
El miedo es nuestra reacción ante la inminencia de un peligro, actúa como alerta que estimula nuestra prudencia y nos hace buscar soluciones que nos eviten salir malparados. Somos hijos del miedo porque los temerosos sobreviven más que los temerarios, sin embargo, el miedo es también un arma de doble filo porque si se perpetúa en nosotros nos vuelve débiles, vulnerables. Paradoja. Entonces, al debilitarnos, si hubiera un ente portador del mal, sería fácil hacernos presas. ¿Contesta The Conjuring sobre la existencia de una fuerza maligna? Dejaremos que el espectador lo descubra.
Thanatomorphose: la descomposición como poema visual
Zumbaban las moscas sobre este vientre pútrido
del cual salían negros batallones
de larvas que manaban como un líquido espeso
por aquellos vivientes andrajos.
Charles Baudelaire
Si lo bello mana de la armonía de las formas y la proporción de la apariencia, lo sublime surge del desbordamiento y la penetración en la poesía de lo deforme. La ópera prima de Éric Falardeau es un ejemplo de cómo lo sórdido encierra una fuerza capaz de conmovernos estéticamente. La ópera prima del canadiense es sublime.
La protagonista de Thanatomorphose es una joven escultora cuya vida está tocando fondo. Mantiene una relación sentimental que no la llena, su pareja parece interesarse en ella únicamente como objeto sexual, y está atravesando, además, una crisis creativa en parte porque no obtiene el reconocimiento que merece. Su vida se esta estancando y ella ya no tiene fuerzas para seguir luchando, está al borde de tirar la toalla y se abandona a la renuncia de la sensibilidad. El proceso de disolución de su espíritu va a somatizarse y progresivamente su cuerpo iniciará un proceso de descomposición. Un descenso a los infiernos que no arroja la esperanza redentora del conocimiento sino que la abandona en el más descarnado nihilismo.
Dividida en tres actos, Thanatomorphose se inicia como un drama intimista que retrata la vida vacía de la protagonista mostrándola en el espacio de su apartamento, un auténtico correlato de ella misma. Larga presentación que utiliza jumcuts y transparencias a modo de breves elipsis que no interrumpen su tempo pausado hasta la exasperación: se trata de hacernos empatizar con el personaje en su desesperación. La primera mitad del primer acto busca sumergirnos en la mente de la joven escultora, en su decepción y su desánimo, quiere desasosegarnos y abocarnos al vacío de alguien que ya está muriendo en vida.
Lo siguiente es llevarnos al fenómeno de mutación y metamorfosis tanática de su cuerpo, desde los primeros moratones hasta la licuación de su carne, hasta hacernos apreciar una angustia existencial que va mucho más allá de la anécdota de su argumento. Y es que lo importante de la cinta del canadiense no reside en su trama, no reside tampoco en su trasfondo más superficial, aquel que nos habla de la deshumanización de las relaciones interpersonales y de la putrefacción de la sociedad contemporánea que nos cosifica. No, no es que el festín de sangre y fluidos se mantenga gracias al intento de hablarnos de nuestras circunstancias accidentales, la película brilla con luz propia porque no escatima recursos visuales para mostrarnos lo que sabemos pero negamos en nuestro quehacer diario: somos seres para la muerte y estamos condenados a la descomposición de todo nuestro yo. Es cuando se olvida de su excusa argumental que llega a la esencia. Cuando se abandona al regodeo estético en la corrupción de la carne y la propia imagen se derrite hasta la abstracción, es cuando Thanatomorphose entona sus más excelsas notas.
Éric Falardeau se doctoró con una tesis que habla del sentido de los fluidos corporales en los géneros cinematográficos más extremos, el porno y el gore, puesto en relación con el sentimiento trágico de la vida de Shören Kierkegaard, y ya desde sus cortos ha buscado expresar sus conocimientos ahondando en el terreno de la sordidez. Contra lo que pudiera parecer, el director es un joven inquieto y vitalista que no esconde sus influencias sino que se manifiesta orgulloso de ellas y se muestra entusiasmado cuando el público las reconoce. El filme del canadiense parte de la estela del Polanski de Repulsión para llevarnos más allá hasta el ambiente malsano del mejor Cronenberg y del extremo Buttgereit. No es tanto la nueva carne lo que toma de Cronemberg sino la insania de Inseparables con esa proyección de la desintegración del personaje sobre el mismo espacio que habita. Y el Buttgereit al que se aproxima, más que al de Nekromantik, es al de Der Todesking (El Rey de la Muerte). Pero no hay que detenerse ahí, Falardeau se expresa a través de una fotografía feísta que recurre al desenfoque de la imagen hasta llevarla a alcanzar la abstracción, en una concepción de lo cinematográfico pareja a la del dadaísmo francés.
Nada mejor que la abstracción para hacernos evidenciar el nihilismo, para hablar de la disgregación que nos espera como destino. Así, el cuerpo de la protagonista no sólo muestra su putrefacción gracias a los efectos de maquillaje (excelentes, por otra parte), más allá de ello se desdibuja en el mismo tratamiento del encuadre, en el trabajo de la fotografía. A Thanatomorphose se le puede dedicar uno de los mayores elogios que puede recibir un filme: tiene su baza principal en la explotación de todas las posibilidades de lo audiovisual. Sin apenas diálogos, todo se compone/descompone ante nuestros ojos en la propia imagen. Dejándonos fascinados ante imágenes duras y muy bien resueltas ofreciéndonos, sin llegar a la vulgaridad, esfínteres desatados, explosiones de gusanos y olores que casi pueden percibirse desde la pantalla y que nos llevarán, irremediablemente, a un crescendo de moscas que culminará con la total licuación del cuerpo.
Viaje hasta el fin de la noche, Thanatomorphose nos hace asistir a la desesculturización de la mujer que esculpe, cuya obra acaba suspendida en el non finito. Un non finito que, como los de Miguel Ángel, señala la lucha del artista por extraer vida de la materia inerte, pero aquí acaba en la imposibilidad, en la conciencia de que la única forma de escapar de una vida vacua es la muerte. Y la muerte es el fin. Pero ese es el periplo de la protagonista, la película de Falardeau nos salva de ese nihilismo extremo en su propio existir: el canadiense sí es capaz de crear. Y de crear una obra que nos lleva a experimentar al placer estético que, pese a todo, reside en lo más sórdido. El pesimismo se convierte así en vitalismo trágico, en el sentir que la desolación puede quedar suspendida en un futuro. Falardeau no nos deja sumidos en el más hondo escepticismo, al contrario, su obra parece decirnos que el arte es todavía capaz de redimirnos del sinsentido.
Entonces, oh belleza mía,
di a los gusanos que te comerán a besos,
¡que he guardado la forma y la esencia divina
De mis amores descompuestos!
Charles Baudelaire
El día que Ray Harryhausen me dedicó el poster de El viaje fantástico de Simbad
Aunque ya había visto Hace un millón de años (One Million Years D.C., 1966 Don Chaffey), la que recuerdo como mi primera película de Ray Harryhausen fue El viaje fantástico de Simbad (The Golden Voyage of Simbad, 1973 Gordon Hessler) y ya digo bien, de Harryhausen, ya que aunque la hubiera dirigido otro, esta y resto de las películas en las que intervino Harryhausen, son lo que son gracias al mago de los efectos especiales y a la paciencia, imprescindible para el stop-motion. El caso es que esta película se me quedó marcada cuando la vi por primera vez a los nueve años principalmente por dos cosas : por sus fantásticos monstruos gigantes y por Caroline Munro. Ustedes ya me entienden.
Sabía quien era Ray Harryhausen por Famosos «Monsters» del cine, pero ver el espectáculo en pantalla…era otra cosa. De hecho tanto me gustó la película, que ese día vi más de una vez ya que como ustedes recordarán en los cines de reestreno uno podía quedarse a repetir, que no pude más que pedir al dueño del cine que cuando la retiraran de cartel me diera el póster. Y así fue y ese magnífico poster lo atesoro desde entonces.
Luego vería muchas más películas de Harryhausen, ya fuera en cine: Simbad y el ojo del tigre (Sinbad and the Eye of the Tiger, 1977 Sam Wanamaker) y Furia de titanes (Clash of the Titans, 1981 Desmond Davis). Como en televisión: Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, 1963, Don Chaffey), Simbad y la princesa (The 7th Voyage of Sinbad, 1958 Nathan Juran) además de todas las que, primero el video y después el DVD no han permitido recuperar y ver cuantas veces queramos.
Lo que no me podía imaginar es que tendría ocasión de conocer a Harryhausen y hablar brevemente con él.
Y es que el Salón del Cómic de 2008 fue memorable por dos poderosas razones: Pude conocer a Paul Naschy y a Ray Harryhausen. Tras estar con Paul fui corriendo, ya que el tiempo apretaba, a donde firmaba Harryhausen y me puse a la cola. Y sí, allí estaba Ray. Repartiendo sonrisas y autógrafos. El hombre estaba bastante mayor, la verdad, pero estaba allí para nosotros y no pensaba dejarlo escapar. La cola tras de mi iba incrementándose y la hora en la que tenía previsto terminar se estaba acercando. Lo sorprendente fue cuando una chica de la organización puso un cartel en la espalda del que estaba delante mío (¡puso un cartel en su espalda! ¿Pero esto que es?) con lo que quería indicar que hasta ahí atendería Harryhausen por terminarse el tiempo, dejando un buen puñado de ilusiones por los sueños y la primera la mía… Pero aquí es donde vi un gesto de Ray que me emocionó y todavía pensando en ello me emociona: Ray Harryhausen dijo que atendería a todos y cada uno de los que estábamos en la cola. Y así fue.
Llego mi turno, saqué mi cartel de El viaje fantástico de Simbad que hacía tantos años estaba conmigo, y le conté mi pequeña historia y desde cuando lo tenía. Me sonrió, me lo dedicó, nos dimos la mano y ahí tienen el resultado. Y dos fotos que están en un disco duro que no se pone en marcha (Por cierto, ¿alguien puede recomendarme que hacer para recuperar todas las imágenes que contiene?). Un momento mágico. Y yo volviendo a casa con un cartel firmado por Harryhausen, un cómic y una foto dedicadas por Paul Naschy y fotos con ambos. No estuvo nada mal el día. Lo cierto es que con la muerte de Naschy y la reciente de Ray Harryhausen, estos dos encuentros son casi imposibles. Y de nuevo si, digo bien, casi. Ya que quedan todas las películas de ambos y la posibilidad que la tecnología nos ofrece de revisarlas cuando queramos.
¿Qué más puede pedirse?
Por cierto, el día siguió marchando bien pero… eso ya es otra historia…
Evil Dead 2013: más sangre y menos humor
Cuando los amiguetes Sam Raimi, Bruce Campbell y Robert Tapert, tras rodar varios cortos, se emperraron en sacar adelante su Book of the Dead (previamente convertido en 1978 en un corto de 30 minutos, Within the Woods, que sirvió como muestra para conseguir financiación) seguro que no sabían hasta donde podría llegar su alocada aventura. De una forma u otra Book of the Dead se convirtió en 1982 en Posesión infernal (Evil Dead), una película rodada en 16 mm. que mezclaba en principio un cóctel nada original: adolescentes, posesiones demoníacas, sangre y mucho speed. Pero no era así, ya que contaba con un añadido que la hacía (y hace) más atractiva: grandes dosis de comedia hasta el punto de transformar a su protagonista, Bruce Campbell en un personaje de dibujos animados. Y todo ello, no hay que olvidarlo, sin dejar de ser un atmosférico y terrorífico film.
Posesión infernal triunfó en los video-clubs de medio mundo y posibilitó que Raimi pasara a la primera división de su profesión. Esa bienvenida incluyó que rodara una secuela de su film, naciendo Evil Dead 2 (Terroríficamente muertos, 1987) que no resultó ser finalmente una secuela sino un remake con todas las de la ley, aunque más loco si cabe, con más medios y mejores resultados en los maquillajes y efectos especiales (cosa en la que tuvieron mucho que ver la santa trinidad Berger, Kurtzman y Nicotero). Ese primer remake daría pie a (ahora sí) una secuela, El ejército de las tinieblas (Army of Darkness, 1993).
No acaba ahí la historia, en mayo del 2012 se iniciaba el rodaje de un nuevo remake, el que este viernes llega a nuestras pantallas. Esta vez Raimi no está al frente de la dirección, el equipo inicial (Raimi, Tapert y Campbell) ha preferido ocuparse únicamente de la producción y dar la alternativa al joven debutante Fede Álvarez, del que ya os hablamos en este blog. El propio Fede Álvarez, junto a Rodo Sayagues (colaborador suyo desde los tiempos de Ataque de Pánico, corto con el que se dieron a conocer) se ha ocupado de adaptar el guión, así que nos ofrece una relectura personal de la obra de Raimi. Rodada en Nueva Zelanda, algo habitual en Raimi, el reparto de esta nueva Posesión Infernal está compuesto por eficientes actores jóvenes: Jane Levy (Mia), Shiloh Fernández (David), Lou Taylor Pucci (Eric), Jessica Lucas (Olivia) actriz ya conocida para los productores por Drag me to hell (2009) y Elizabeth Blackmore (Natalie). Protagonismo tienen también los 25.000 litros de sangre artificial que han sido necesarios para el filme, muuuuuucha hemoglobina, pues, es la que nos ofrece esta nueva versión.

Esta Posesión Infernal de 2013 no es una mera repetición sino toda una reinterpretación del tópico de la cabaña en el bosque parodiado en la de 1981 (en puridad más que un remake es un reboot). Sin renunciar a los elementos fundamentales (la cabaña, el libro de los muertos o Necronomicón) Álvarez ha pretendido dotar a los personajes de una mayor profundidad psicológica, ya no son unos jóvenes cuasiadolescentes que van al bosque en busca de experiencias etílicofestivas sino un grupo de amigos que se han reunido para ayudar a Mia, la protagonista, a desengancharse de la droga (en el extremo opuesto, pues). Hay también drama familiar, el hermano de Mia es uno de los integrantes del grupo, cosa que supone un reencuentro entre ambos después de que él la hubiese dejado pasar sola el trance de la muerte de la madre en un centro psiquiátrico. No hay que esperar un análisis exhaustivo de los recovecos de las relaciones, sólo un esbozo que sirve al fin de explicar el porqué de sus conductas cuando se haga manifiesta la presencia (así, por ejemplo, la primera en tener evidencias de la fuerza que les acosa será Mia y los demás creerán que son causadas por su síndrome de abstinencia). Ocurre que este mayor naturalismo de los personajes no se ha dado sin eliminar esa comicidad cartoonesca que tenía la original y que, en nuestra modesta opinión es lo que la hacía especial. En la película de Ávarez no hay apenas lugar para el humor, todo está tratado con seriedad, y a nosotros se nos antoja que eso supone una pérdida del remake frente a la original. Podemos decir que, al tratar de darle alma a los personajes, es la película la que se ha quedado huérfana de ella. Esto no significa que a nuestro juicio sea una mala película, simplemente opinamos que el remake no consigue superar al original.
Así pues, aún sin tener el carisma que identificaba a la saga Evil Dead, la Posesión Infernal de Álvarez cautivará a los aficionados al género. A los conocedores de las de Raimi porque está repleta de guiños a elementos del guión que las caracterizaban. Ahí están esos bellos travellings subjetivos desde el punto de vista de la presencia atravesando al bosque; la violación en el bosque y por el bosque; la amputación de la mano; y, cómo no, la motosierra. Pero creemos que sobre todo gustará a los más jóvenes que quizás ni siquiera hayan conocido sus precedentes, por su factura, su ritmo trepidante por momentos y esos miles de litros de sangre y gore bien entendido. Tanto los iniciados como los neófitos agradecerán que no se haya abusado de la imagen digital, al contrario Álvarez se ha inclinado por conseguir los efectos con la cámara siempre que le ha sido posible y dejar a los de maquillaje hacer el resto. Y mención de honor merecen estos últimos junto a la banda sonora del español Roque Baños. En suma, puede decirse que Fede Álvarez no defrauda las esperanzas depositadas en él.
La pregunta del millón sería responder a si era necesario este remake (o reboot) tratándose como se trata de una película de correcta ejecución. Para quien esto escribe no se trata de una revisión que aporte ingredientes relevantes al original, como sí podía darse en el Maniac de, ni sirve para darle mayor actualidad (después de todo la original sigue igual de vigente que en su presente), de modo que no podemos considerarlo como necesario. Ahora bien, la buena factura del filme evita que se le pueda tildar de prescindible y, sobre todo, muestra las dotes de su joven director, más elogiable él que su propia ópera prima. Deseamos ver pronto a Fede Álvarez al frente de una obra personal que no se deba ya a ningún trabajo previo.














































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