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Archive for enero 2019

Cine apocalíptico español: el fin del mundo y el ocaso del régimen franquista

Las explosiones nucleares que tuvieron lugar en Hiroshima y Nagasaki en 1945 abrieron un nuevo pulso por la supremacía mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética y sus países de influencia, alineados en la OTAN y el Pacto de Varsovia respectivamente. Mientras tanto la carpetovetónica España vivía entonces en tierra de nadie y no padecía un temor especial a sufrir un ataque nuclear, lo cual no significaba que no existiera una preocupación por el tenso equilibrio ocasionado por el nuevo orden mundial. Así al menos dos magníficas producciones españolas abordaron el tema: Calabuch (1956) de Berlanga y Bombas para la paz (1959) de Antonio Román, una gema a redescubrir, dos comedias de cariz pacifista que abrían una puerta a la esperanza.

Y es que el temor era más que fundado, pues en octubre de 1962 la humanidad estuvo a un tris del holocausto atómico cuando Estados Unidos descubrió una base de misiles nucleares de alcance medio soviéticos en territorio cubano. La que sería conocida como la Crisis de los misiles puso, en plena Guerra Fría, en Defcon 2 a los Estados Unidos. La crisis se supero con el desmantelamiento de los misiles y su traslado a la Unión Soviética, pero el mundo contuvo la respiración y nunca más recuperó la tranquilidad.

Mientras tanto, España seguía a lo suyo: si por un lado el gobierno franquista iniciaba una tímida apertura hacia el exterior; por otro lado, mandaba ejecutar en 1963 al militante Comunista Julián Grimau. Todo ello el mismo año en el que ante el creciente aumento del turismo exterior el ministerio del ramo acuñaba el recordado eslogan “España es diferente”, que aún hoy resulta válido para definir la idiosincrasia propia del país y de su paisanaje.

No resulta difícil asegurar que a Mariano Ozores la tensión entre las potencias nucleares le preocupaba. Y también que le había impresionado La hora final (On the Beach, 1959), filme de Stanley Kramer sobre el holocausto nuclear. De hecho, tanto le gustó que decidió, por primera y última vez, dejar de lado los ingresos asegurados por sus comedias y rodar una historia similar a la que escribiera Nevil Shute pero, a la española y sin renunciar al humor, encarnado especialmente por los personajes interpretado por sus hermanos Antonio y José Luís Ozores. En La hora incógnita Mariano Ozores refleja el apresurado éxodo que se produce en una ciudad, claramente española, ¿el motivo?: por un error de cálculo va a caer, sobre las diez de la noche, una bomba nuclear en ella. Así que, con la ciudad desierta como fondo, iremos descubriendo a varios personajes que todavía permanecen en sus oscuras calles, prolongando su estancia antes de marchar en el último tren, que como averiguarán más tarde, ha sido cancelado: un borracho porque se ha dormido; un ladrón para desvalijar algunos museos y tiendas; unas ancianas para cotillear en casa de sus vecinos; una prostituta porque duerme de día y no se ha enterado; un criminal porque huye; un policía porque lo persigue; unos amantes porque quieren hacer el amor sin que nadie les pueda descubrir; un anciano para librarse de su mujer con la excusa de buscar a su gato Agustín… un variopinto plantel de personajes cuyas motivaciones son magníficamente retratadas por el director, que irá de un personaje a otro de forma modélica informando al espectador, en todo momento, del paso del tiempo y de como los personajes van acercándose a las diez, la hora final.

La ciudad en sombras, magníficamente retratada en un matizado blanco y negro y realzada por la acertada y jazzística partitura de Adolfo Waitzman, consigue dotar a La hora incógnita de una modernidad ejemplar, en contraste con los caracteres, castizos e inconfundiblemente ibéricos de sus personajes, de un costumbrismo muy de la época. Una disparidad que funciona a la perfección, al menos hasta que topamos con la Iglesia y su beatífico cura, encarnado por Fernando Rey, que consigue aglutinar a los supervivientes bajo su techo. Pero en contra de lo que cabía esperar, el sacerdote demostrará su soberbia escogiéndose como juez y salvador con potestad para decidir quien, de los diez individuos, merecerá salvarse huyendo de la ciudad en su moto. Acción que ganará el rechazo de los demás, no reconociéndole ese derecho.

Como es previsible, pues todos tienen cuentas y pecados que saldar, todos morirán por la explosión redentora, convirtiéndose en mártires y ejemplo de lo que pasa cuando se juega con fuego. Finalizando la película con una, como veremos, profética advertencia: “Es lo que puede suceder en cualquier ciudad… En cualquier momento… Ahora mismo”.

La hora incógnita permanece, a pesar de la inevitable moralina y la redención de los personajes, como una interesante e insólita propuesta de cine apocalíptico con toques de comedia netamente española que, desgraciadamente, no tuvo continuidad. Entre otras cosas por su batacazo en taquilla, lo que hizo jurar y perjurar a su director que “a partir de entonces nunca haría una película porque me gustara a mí. Haría lo que el público quisiera ver, como siempre había hecho mi familia”. Y así lo hizo.

Pero si lo de la crisis de los misiles podría sonarle al españolito medio como algo lejano, de rusos y americanos, el incidente de Palomares demostrará que, como predijo Ozores, el desastre “Puede suceder en cualquier ciudad… En cualquier momento… Ahora mismo”.

El 17 de enero de 1966, en una maniobra de aprovisionamiento, explosionó un bombardero norteamericano B-52 y un avión nodriza KC-135 (cargado con 110.000 litros de combustible), perdiendo las cuatro bombas termonucleares Mark 28, de 1,5 megatones cada una, en la costa de la pequeña localidad almeriense de Palomares.

Ya teníamos pues aquí, en plena España del Desarrollismo, un accidente nuclear de los gordos. De hecho, el más gordo, pues todavía es considerado el Broken Arrow (pérdida total de armas nucleares) más grave de la historia. Y es que “España es diferente”. Lo que sucedió a continuación ya lo habrán visto en el NO-DO: tres bombas fueron recuperadas en tierra y la que cayó en el mar, tras una búsqueda infructuosa por parte de la Armada norteamericana, que desplegó un gran operativo con buceadores, 34 buques y 4 minisubmarinos, fue encontrada gracias a la inestimable ayuda de un pescador, Francisco Simó, que desde entonces fue conocido como “Paco el de la bomba”. Y para cerrar el tema y demostrar la inexistencia de contaminación nuclear en la zona, el gobierno español y el estadounidense iniciaron una campaña, muy recordada, que consistió en bañarse conjuntamente Manuel Fraga (ministro de Información y Turismo) y Angier Biddle Duke (embajador estadounidense) en la playa de Quitapellejos (¡ejem!) en Palomares.

Pero ni mucho menos las cosas estaban bien, pues en la actualidad se calcula que una quinta parte del plutonio que se esparció en 1966 todavía contamina la zona, que permanece como la más radiactiva de España.

Poco después de este incidente Fata Morgana, la siguiente cinta española de tintes apocalípticos, se exhibió en el Festival de Cannes, concretamente en mayo de 1966, aunque no fue estrenada hasta noviembre de 1967 en Barcelona y estrictamente en salas de arte y ensayo. Y es que Fata Morgana es una película más bien extraña.

 “Esta fábula tiene lugar después de lo acontecido en Londres”. Naturalmente nunca se nos explica lo sucedido allí. Lo que sí vemos es que la ciudad está siendo abandonada por sus habitantes, algo que servirá de fondo para contar la historia de Gim (Teresa Gimpera con su apodo de modelo), con la que viviremos un intenso día durante el cual profetizarán su muerte y finalizará con un lacónico: “Y entonces sucedió lo mismo que en Londres”.

La película, que contiene alguna referencia visual a El hombre invisible (The Invisible Man, James Whale, 1933), e incluso al, tan en boga por entonces, cine de agentes secretos, supone un intento de sumarse a las vertientes progresistas del cine europeo, algo que consigue con éxito ofreciendo un resultado no exento de gracia y también glamour, aportado por la prometedora Marianne Benet y Teresa Gimpera en su mejor momento. Toda una boutade que respira el divertimiento de sus autores, el clima de broma privada en el que brillan los referentes cultos que debieron perlar las conversaciones de esos jóvenes artistas que tenían en Bocaccio su cuartel. De fondo aparecen ya algunas de las obsesiones de Gonzalo Suárez, su querencia por los mitos románticos, su indagación sobre la dialéctica entre el bien y el mal desde la perspectiva de lo maldito. Así, la tesis de fondo de la cinta (las víctimas son las que atraen a sus verdugos) nos hace recordar la expresionista El asesino esperanza de las mujeres, pieza teatral que firmó Kokoshka y que fue convertida en ópera por Hindemith, una de las cimas del movimiento die brücke, la forma más radical y salvaje del expresionismo. Y todo ello hilvanado con una especie de humor que nace del extrañamiento.

Rodaje de Fata Morgana

Calificada en su momento de “Kafka mediterráneo”, “pesadilla en estado de vigilia” o incluso de “osadía, casi provocación, un atrevimiento”, lo que no se puede negar es que la película de Aranda se apoya en sistemas narrativos diferentes y posee un tono de pesadilla regado de una atractiva estética pop que le ha impedido envejecer, muy al contrario, sigue siendo una cinta de lo más moderno y sorprendente. No en vano el guión era de Aranda y Gonzalo Suárez y la película representa uno de los mejores y más sólidos ejemplos de lo que dio de sí la denominada Escuela de Barcelona. A partir de ahí Vicente Aranda iniciaría una carrera más convencional, aunque aún persistieran ramalazos de esta estética en La novia ensangrentada (1972), película realizada en pleno boom del cine de terror español, que tendría su apogeo y cúlmen durante esa década.

Y el cine de género no podía dejar escapar el cine de temática apocalíptica, abordándolo en tres ocasiones y de forma harto similar con El refugio del miedo, Último deseo y La casa. Tres producciones que se desarrollan, en su mayor parte, en un único escenario en el que los protagonistas holgazanearán, cometerán infidelidades, beberán como cosacos y lucharán por el liderazgo, conflictos que se desarrollarán con más o menos violencia. “Algo que quizás podría suceder mañana”

La productora barcelonesa Profilmes, especializada en el cine de género (fantástico, terror, aventuras…), estrenó El refugio del miedo (José Ulloa, 1974), que se desarrolla en su mayor parte en el refugio del título, en el que los protagonistas se protegen de la radiación del exterior. La acción se sitúa en Estados Unidos, tal y como se esfuerzan de demostrarnos en los títulos de crédito mediante la técnica de rodar unas cuantas escenas allí o, directamente, sacarlas de archivo. La película cuenta nuevamente con Teresa Gimpera, en esta ocasión acompañada de su marido en la vida real, Craig Hill, Fernando Hilbeck, Patty Sheppard y Pedro Mari Sánchez, como hijo de la Gimpera.  Rodada directamente en inglés, pues Profilmes tenía un buen mercado en Estados Unidos, la película cuenta con discretos desnudos de Patty Sheppard, actriz que por otra parte realiza el mejor y más intenso trabajo de los cinco protagonistas.

Con una intriga bien manejada y unos diálogos que no resultan sonrojantes, tan solo sabe mal que se desechen esos sonidos espectrales, como lamentos, que coge la emisora a modo de interferencia, lamentos a los que no se vuelve a hacer referencia antes de que comiencen a sucederse las muertes de los habitantes del refugio en extrañas circunstancias a la manera de los whodunit.

La casa (1976) de Angelino Fons parte, al parecer, de un guión que compró el productor a… Pedro Mari Sánchez. Y en vista de las similitudes existentes entre El refugio del miedo, en la que, no olvidemos, actúa Pedro Mari Sánchez y la cinta de Angelino Fons, no parece disparatado pensar que, de ser verdad, se trate de un desarrollo del guión de la anterior. En esta ocasión los habitantes (¿o mejor decimos tripulantes?) descubrirán que se encuentran en una nave espacial, con mobiliario futurista pero bastante estándar, aunque sin llegar a los recios muebles castellanos que pueden verse en El refugio del miedo.

Esta producción hispano-italiana que se inicia con explosiones atómicas por obra y gracia de los efectos especiales de Emilio Ruiz se ubica también en Estados Unidos, donde conoceremos a tres parejas que progresivamente descubrirán que se encuentran en un OVNI con aspecto de olla a presión y con comida para unos 40 días, al parecer un plazo razonable para volver a la Tierra si la radiación ha disminuido.  Diálogos pretensiosos y supuestamente trascendentes a porrillo, crítica social, lucha por el liderazgo, ridícula lluvia de meteoritos y unas actrices como Helga Liné y Magda Konopka desaprovechadas, serán tan solo algunos de los detalles a destacar de este adorable delirio kitsch.

Increíble el drama… y sin embargo cualquier día… aquí o más lejos”. Con esta confusa frase promocional nos adentramos en Último deseo (León Klimovsky, 1976), tercera muestra de Fantaterror hispano con la que conoceremos a varios ricos ociosos (médicos, empresarios, traficantes de drogas…), con mucho de secta o sociedad secreta de adoradores del divino Marqués, que se disponen a pasar un fin de semana en una mansión centroeuropea junto a un volquete de prostitutas compuesto por, entre otras, Julia Sali, Nadiuska y… ¡Teresa Gimpera!, capitaneadas por Maria Perschy como madame lesbiana y su sádico y homosexual secretario. Mucho vicio y depravación.

Paul Naschy y Alberto de Mendoza viéndolas venir en Último deseo

Pero la orgía no llega a comenzar pues en la bodega de la mansión, excavada bajo los cimientos de la casa “igual que hacen los chinos”, se produce un temblor. Más tarde averiguarán que también se ha producido un gran resplandor que ha dejado ciegos a todos los habitantes de la zona. La casa, pues, servirá de refugio hasta tener más datos de lo sucedido y ya allí comenzarán a producirse las habituales rencillas entre los habitantes. Todo ello en un guión que ha tomado elementos de Soy leyenda de Richard Matheson, El día de los trifidos de John Wyndham y de La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968), a lo que ha añadido algunos elementos de crítica social nivel párvulos.

Último deseo pretende venderse como filme erótico, ya no únicamente por su título, sino también por el póster, que explota la presencia de la diva Nadiuska. Algo, por cierto, absurdo, pues en la película apenas hay desnudos, y menos en la versión que pudo verse en los cines españoles. Algunas ediciones videográficas potenciaron aún más la vertiente erótica engañando al respetable con títulos como La mansión del deseo (Video Cine) o La mansión del deseo oscuro (Whisky Home Video), cuando sin lugar a duda resultaba más acertado el título que tenía durante el rodaje, Planeta ciego.

El atractivo cartel del estreno norteamericano de Último deseo

En todo caso, Último deseo tiene todo el encanto del cine de aquella época, con sus virtudes y defectos, que no hacen más que añadirle valor y encanto: todos los que han quedado ciegos por la explosión llevan gafas de sol y bastón (¿?) y muestran la proverbial mala leche que se les otorga, tradicionalmente, a los invidentes. A esos lugareños cegados por la explosión los vemos protagonizar una escena hilarante: todos se hallan reunidos en la iglesia del pueblo dando vueltas cual musulmanes en La Meca, blandiendo sus bastones y dándose trompazos dignos de un tebeo de Bruguera, a buen seguro no era intención de los autores mover a risa al público, pero, sea como sea, logran que se nos quede marcada a fuego en la retina.

La película contó con aportación norteamericana, concretamente de Sean S. Cunningham Films, la compañía que llenó los cines y video clubs de medio mundo de Viernes 13, House y sus secuelas y remakes, además de producir La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, 1972-2009). En Estados Unidos se estrenó como The People Who Own the Dark y fue distribuida por Cinematic Realeasing Corporation, responsables de poner en los cines la infausta Last House on Dead End Street (Roger Watkins, 1977). De todos los títulos que hemos comentado hasta ahora, y también de los que quedan por comentar, este es el único que cuenta con edición digital, aunque tan solo ha sido publicada en Estados Unidos.

“Esta historia no es de ciencia ficción, es de ciencia angustia” Sin lugar a duda una frase antológica para promocionar el siguiente filme apocalíptico que dio la cinematografía española. Más allá del fin del mundo (Espectro), película dirigida por Manuel Esteba entre rodajes con los Hermanos Calatrava y películas clasificadas ‘S’, se contagia del mal hacer del director. Y es que, sí amigos, Esteba es el culpable de El E.T.E y el Oto (1983) y de otras lindezas, entre las que destaca, como una rara avis a recuperar, Viciosas al desnudo (1980).

Pero vayamos con el filme que nos atañe, Más allá del fin del mundo inicia su acción en mayo de 1989 y narra como dos hermanos, Antón (Eduardo Fajardo) y Daniel (Daniel Martín) bajan a una sima para batir el récord de permanencia. Tras tres meses, durante los cuales averiguaremos que Antón, el mayor, odia a Daniel a causa de unos terribles celos, volverán a subir a superficie averiguando que todo está desierto. Cuando lleguen a la ciudad verán que nunca anochece y que todos están muertos y con los ojos en blanco. Así que la participación de actores de la talla de Julián Ugarte y Víctor Israel se limitará a unos pocos planos iniciales antes de ponerles las lentillas. Los hermanos, presas de un ataque agudo de verborrea pseudo científica, dirán un buen puñado de barbaridades ininteligibles con las que explicar el extraño fenómeno que ha sucedido, hasta que se encuentren con Mary Ionesco (Inka María), una científica que resultará ser, ¡ejem! la avanzadilla de unos extraterrestres que buscan un planeta que poblar. La científica tiene un perro (que la protege de los avances de los cada vez más calientes hermanos) y dos monos, que luego sabremos para qué están ahí.

El extraño diseño para la carátula de la edición VHS del filme

Todo contado con gran torpeza por un Esteba que no se preocupa demasiado en mover la cámara, consiguiendo unos resultados que, precisamente, no son los mismos que obtiene Haneke. Cada vez que un personaje tropieza, descubre algo. Cuando cae, encuentra un libro y este se abre por un pasaje que hace referencia a la historia que estamos viendo. La luz viene y va. Y en una de estas se enchufa un magnetófono que explica, precisamente, algo sobre la historia que se está desarrollando. Todo muy burdo.

El único escenario decente que consigue perfilar el director es el del lugar donde vive la profesora Mary Ionesco, interpretada (es un decir) por una señora con aspecto de vedette de verbena (con posible sorpresa) y que cuenta con una breve filmografía que comprende títulos como Haz la loca…  no la guerra (José Truchado, 1976) y La isla de las vírgenes ardientes (Miguel I. Bonns, 1977). Así que mal vamos si la Tierra deber ser repoblada por esta señora y los dos hermanos, que, en lugar de ponerse de acuerdo, se pelearán por los favores de la dama. Al final todos morirán y tan solo quedarán vivos los dos chimpancés, que ya les dijimos que estaban ahí para algo.

¿El resultado de todo esto? Un desenlace totalmente opaco al que la falta de presupuesto posiblemente impidió el uso de efectos especiales, pero es el nulo ingenio del artífice el que convierte el final en un jerogrífico de planos cortos cuyo significado es imposible descifrar, sobre todo cuando la trama no permite presumir la dirección del relato. Para más INRI el filme fue presentado en el Festival de Sitges de 1977 y obtuvo una Mención Especial del jurado de ese año, presidido por Dario Argento, “por lo que significa el contenido espiritual de la esperanza de una nueva vida”. Ahí queda eso.

Como vamos viendo, progresivamente la calidad de las películas va descendiendo y llega a su sima más profunda con Animales racionales (1983) de Eligio Herrera. Toda una bomba como colofón a este listado ibérico-apocalíptico. La guinda perfecta para semejante pastel.

“…Porque todo final, es el comienzo de un principio” De nuevo explosiones atómicas, paisaje desolado y tres personajes jóvenes. Dos que parecen salidos de un cóctel de lujo y uno rockero de barrio. Los dos elegantes son hermanos, pero los convencionalismos sociales quedan de lado ante la lucha por la supervivencia. Y la lucha por ser el macho alfa será encarnizada entre el hermano, el proletario y… un perro que aparecerá por allí. El que provea alimento tendrá derecho a ser pagado con las atenciones de la hembra. El que traiga la presa más grande o sabrosa, tendrá derecho a sexo. Incluido el perro (interpretado por el perro Larry). Seremos testigos del nacimiento del oficio más antiguo del mundo. Y del segundo, el de macarra.

Una de las denominadas, por algunos, películas de culto en la que los buenos son rubios y con clase, mientras que el papel de villano será adjudicado al proletario, moreno y con bigote. Todo ello en una narración muy surrealista. En la que nadie habla, así el espectador se ahorra unos diálogos que podrían estar a la altura de la película. Al menos esta metáfora, no sabemos muy bien de qué, pero importante metáfora, está muy bien rodada. Resulta un pelín pedante y tiene espíritu trasgresor al incluir incesto, zoofilia y unas gotas de homosexualidad.

Rodada en Lanzarote y Las Palmas, algo que salta a la vista, la banda sonora está compuesta por una selección de temas pertenecientes al catálogo de Harmony Ed. Musicales.

¿Los protagonistas? Geir Indvard y Carole Kirkham, que encarnan a los hermanos, participaron en Jane, mi pequeña salvaje (1982), la otra película del director de Animales racionales, también rodada en Lanzarote. Carole puede presumir de haber tomado parte en perlas del calado de Yo amo a Hitler (Ismael González, 1984) uno de los higos chumbos del cine español. Por su parte José Yepes tiene una extensa filmografía a sus espaldas, la mayoría compuesta por pequeños papeles, de entre los que posiblemente Animales racionales sea su película más importante. Lástima que sea un despropósito con ínfulas que puede continuar en la oscuridad.

Como hemos visto, el cine español se ha aproximado a la temática apocalíptica adaptándose en todo momento a la corriente imperante. Y si bien son pocos los largometrajes que han abordado el tema, estos resultan muy representativos de cada época, ya sea del cine español de los cincuenta; como de las corrientes experimentales de los sesenta; el cine de género de los setenta; o de, finalmente y en este caso, nuevos discursos cinematográficos con cierto aire exploitation, de los ochenta.

VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 25 de enero de 2019 *

THE OLD MAN AND DE GUN (David Lowery, 2018)

USA. Duración: 93 min. Guion: David Lowery, David Grann (Artículo: David Grann) Música: Daniel Hart Fotografía: Joe Anderson Productora: Identity Films / Wildwood Enterprises / Endgame Entertainment / Conde Nast Entertainment / Sailor Bear. Distribuida por Fox Searchlight Género: Drama

Reparto: Robert Redford, Sissy Spacek, Casey Affleck, Danny Glover, Tika Sumpter,Elisabeth Moss, Tom Waits, Isiah Whitlock Jr., Robert Longstreet, Keith Carradine,Jordan Trovillion, John David Washington, Augustine Frizzell, Barlow Jacobs,Gene Jones, Leah Roberts, Kevin McClatchy, Patrick Newall, Todd Terry,James Siderits, Christine Dye, Toby Halbrooks

Sinopsis: Narra una historia real, la de Forrest Tucker, un ladrón de bancos que pasó la mayor parte de su vida en la cárcel o intentando escapar de ella. De hecho, logró fugarse en 18 ocasiones y cometió su último atraco en el año 2000 cuando tenía 80 años.

Para los ignorantes que todavía denostan el buen cine norteamericano reduciéndolo a ese de acción y efectos especiales que, en secreto, van a ver al cine, en beneficio de la última comedia mala francesa o producción japonesa (de festival), les diríamos que fueran a ver The Old Man and the Gun, una buena película americana protagonizada por dos de las leyendas que hicieron grande el cine.

Buenas actuaciones y buena química entre actores, como la que se establece entre Robert Redford y Sissy Spacek (o entre Redford y sus compinches; o entre Casey Affleck y Redford). Pero también una historia muy bien contada, melancólica con algunos retazos de comedia y una deliciosa banda sonora de aires jazzisticos. En resumen, una buena película americana con la que Redford se despide del cine. Todo un lujo.

Categorías: VAMOS DE ESTRENO

Las lecturas de Serendipia: ‘Las confesiones de Aleister Crowley’ (Valdemar)

LAS CONFESIONES DE ALEISTER CROWLEY

Una autohagiografía posteriormente reanticristiana

Editorial Valdemar. Colección Intempestivas. Tapa dura, 1120 páginas. 170 x 220 mm

A los dieciséis años quedé fascinado por un libro que parecía llamarme desde un escaparate. Se trataba de La gran bestia. Vida de Aleister Crowley. Un tomazo escrito por John Symonds.

Todavía no se que es lo que me llamó la atención del libro. Sabía que Crowley era uno de los muchos que figuraban en la portada de mi disco preferido de mi grupo favorito, The Beatles, y había leído un artículo sobre él en una vieja revista de cine, Terror Fantastic, pero no creo que fuera eso lo que me hizo ir a visitar el libro una y otra vez hasta terminar comprándolo. Y no era barato, y menos para un mocoso adolescente. 773 páginas editadas por Siruela tuvieron la culpa de que dislocara mi magra economía.

Lo leí entero, con el ansia del que se inicia en algo nuevo, y aunque no comprendí muchas cosas, cuando lo terminé se confirmó mi fascinación ante el personaje. Todavía conservo aquel libro. A lo largo de estos años muchos otros han entrado y salido de mi biblioteca, pero ese tomo siempre ha permanecido en ella, sobreviviendo a todos los traslados. Acompañándome.

Soy de la opinión de que lo mejor de Crowley, su mejor creación, fue él mismo. Así que hay que celebrar que Editorial Valdemar, dentro de su imprescindible colección Intempestivas, haya dado voz al mismísimo Baphomet publicando, por primera vez en castellano, su voluminosa autobiografía, Las confesiones de Aleister Crowley, un libro traducido por Jonathan Marqués, autor asimismo del imprescindible prólogo, necesario para descifrar, o intentarlo, todos los pasajes de este tratado. Y como explica el propio traductor, no ha sido labor fácil. Crowley escribió esta biografía de manera discontinua, dictándola a Leah Hirsig, una de sus mujeres escarlata, y hubo que esperar hasta 1969 para poder leerla completa, cuando Kenneth Grant y el mencionado John Symonds, la publicaron. Lejos de su época de plenitud, Frater Perdurabo se encontraba en serios problemas económicos y sumido en falsas acusaciones que le valieron el apodo de “hombre más malvado del mundo”, por tanto este libro también posee ciertas funciones terapéuticas como “defensa a las múltiples acusaciones vertidas sobre él y reivindicación de su legado”, como bien indica Marqués, que reconoce en una segunda introducción, lo complicado que ha resultado traducir el pensamiento de La Bestia 666, interpretar sus giros y juegos con el idioma respetando, en lo posible, lo que Frater Perdurabo quiere decir.

Entren pues sin más dilación en la vida, y por tanto la mejor obra, de Baphomet, un libro complejo y posiblemente repleto de tantas verdades como embustes, pero también de poesía y aventura con el que el lector viajará a exóticos escenarios que van desde México, la India, China o El Cairo, donde Crowley tuvo la revelación que le hizo escribir El libro de la Ley y fundar Thélema, nueva religión cuya máxima,“haz tu propia voluntad”, adoptó como ley de vida.

 

Editorial Valdemar

El 8 de febrero llega… ‘The Prodigy’ y ¡tenemos el trailer!

«THE PRODIGY” está dirigida por Nicholas McCarthy (“El Pacto”, “Home”) y protagonizada por Taylor Schilling (“Orange Is The New Black”), Jackson Robert Scott(“It: Capítulo 1”), Colm Feore (“El exorcismo de Emily Rose”) Peter Mooney (serie“Rookie Blue”).

“THE PRODIGY” está escrita por Jeff Buhler (“El vagón de la muerte”, coguionista de“Cementerio de animales” y creador de la serie “Nightflyers”, adaptación de la novela de George R.R. Martin)producida por Tripp Vinson (“El exorcismo de Emily Rose”, “El Rito”, “Premonición”) y cuenta con una banda sonora compuesta por Joseph Bishara (“The Conjuring”, “Insidious”).

Sinopsis:
El perturbador comportamiento del pequeño Miles (Jackson Robert Scott) hace sospechar a su madre, Sarah (Taylor Schilling), que una fuerza maligna y probablemente sobrenatural se ha apoderado de él.
Temiendo por la seguridad de su familia, Sarah debe elegir entre su instinto maternal de amar y proteger a Miles y la desesperada necesidad de investigar qué o quién le está provocando ese inquietante comportamiento. Pronto descubrirá que para poder salvar a Miles se verá obligada a buscar respuestas en un pasado muy peligroso y aterrador.

 

Categorías: TRAILERS RECOMENDADOS

‘Lucero’, la última creación de Norberto Ramos del Val

Fiestas navideñas de por medio y posteriores días de asueto por Córdoba cogieron a Serendipia con la reseña de la última película de Norberto Ramos del Val por hacer. Pero al final y con las pilas recargadas nos despertamos no con una, sino dos reseñas. Ahí van:

Barajé la palabra ‘provocación’ para el subtítulo de este comentario porque el cine de Norberto Ramos del Val siempre busca agitarnos, removernos ya sea por agrado o por su contrario, incomodarnos o, mejor, deplazarnos al extrañamiento, pretende (y consigue) no dejarnos indiferentes. Si acabé sustituyéndola por ‘creación’ fue porque nuestro director no queda reducido a mero agente provocador, su cine desafía porque con él el autor desarrolla nuevos lenguajes y nuevos códigos que son, en verdad, una profundización en (o una decodificación de, si se prefiere) lo clásico para alumbrar nuevos caminos, creando, así, una pléyade de constantes personales e intransferibles que articulan su autoría. Y Lucero, su nueva película, no es una excepción a esta regla.

Lucero cuenta la breve historia de menos de un día en la vida de una mujer sola, una célula más de un tejido humano, una parte del barrio de Lucero. Eva espera una visita, la vemos prepararse, vestirse, maquillarse… La vemos fumar, beber, fumar, beber… Desesperarse porque su cita no llega. Eso y algún problema más, que no desvelaremos, es su excusa argumental. Con esta trama, para hablarnos de soledad, de (in)comunicación, Ramos del Val nuevamente se adentra en el terror, siguiendo las directrices del género pero siendo al mismo tiempo experimental, un fantástico weird que ya ha perlado antes su carrera, pero que, aquí, su extrema consigna, no incluir ni una sola línea de diálogo, hace más evidente. La exclusión de diálogos no es un mero capricho pensado para epatar al público, es todo un recurso dispuesto para lograr trascender fronteras: las del individuo, porque lo que le acontece se puede universalizar; las espaciales, porque no se instala en lo local aunque podamos reconocer su procedencia; e, incluso, las temporales, el director busca mirar al presente desde todos lo tiempos posibles, tanto desde la estética como desde el mismo trabajo de la fotografía. Lucero es, de algún modo, la película más rabiosamente moderna, vanguardista incluso, de Ramos del Val y, al mismo tiempo, la más vehementemente atemporal.

Rodada casi cronológicamente según el tiempo de ficción, apostando por las primeras tomas, y dejando la duración del plano sujeta prácticamente a la magia del momento creativo, nos encontramos con una película de abundantes planos fijos de larga duración que Claudia Molina, protagonista absoluta, sostiene con rotunda solvencia. El trabajo de la actriz es una de las mejores bazas de esta cinta de (casi)único personaje, tanto que el propio Ramos del Val la nombra como co-creadora. Y es que a la interpretación de la actriz se le fía mucho del peso de la verosimilitud de lo narrado, su concentración había de ser máxima y su entrega al personaje absoluta o de otro modo todo lo construido se vendría abajo como un castillo de naipes. Y Claudia Molina supera con nota la prueba.

Ahora bien, sería injusto no reconocer que la verdadera alma mater del filme es el propio Ramos del Val. Y no solo porque simultanea las tareas de dirección de fotografía, composición de la banda sonora y dirección propiamente dicha, sino porque sobre la cinta vacía sus impresiones vitales más personales. Nada existiría sin sus reflexiones sobre esta época ultraconectada y a la vez inmensamente solitaria que nos ha tocado vivir. Ni menos sin el punto de ironía con el que se relaciona con el mundo, con su reflexión sobre él y hasta consigo mismo. Con Ramos del Val nos instalamos muy adentro pero a la vez muy afuera, vemos lo interior en perspectiva, sin autocontemplaciones ni autocomplacencias. Por eso su cine resulta liviano en su profundidad. Confiesa que quería hablarnos de «la necesidad de reivindicar la individualidad consciente; el sentirse a la vez individuo y parte de algo más grande», y eso es lo que rezuma Lucero. Resume el fracaso de las relaciones humanas en esta época de redes sociales que nos dan la apariencia de estar en contacto con todo y con todos pero que en verdad supone un gran aislamiento. Declara que «esta sociedad que hemos creado nos da a la vez todas las opciones posibles de comunicarnos… y nos acalla brutalmente» y nos lo cuenta, como los mejores artistas gráficos, en una excelente viñeta sin diálogos.

… PERO NO SE VAYAN TODAVÍA, PUES AÚN HAY MÁS:

Para todos aquellos que sitúan a Norberto Ramos del Val como ese director que hace películas en las que sus protagonistas no paran de hablar y hablar; selecciona muy bien a sus actrices femeninas; e, indefectiblemente, las retrata ligeritas de ropa, hay que decirles que llega Lucero, última cinta del director, con la que  contradice totalmente la primera aseveración; casi la tercera; y confirma la segunda, pues su película carece de diálogos, no se desnuda a su actriz hasta el final, y Claudia Molina realiza un auténtico tour de force interpretativo, saliendo más que airosa y confirmando, una vez más, el buen ojo de este viejo zorro.

Con Lucero Norberto deja de lado las comedias protagonizadas por jóvenes modernos atacados de verborrea y nos devuelve la extrañeza que mostró en El último fin de semana (2011), aunque si aquella era, más o menos, de ciencia ficción, Lucero nos adentra en un submundo de satanismo, soledad, comezón y frustración con una ansiosa protagonista que pasa una extraña noche en vela. Eterna, repleta de visiones y viajes oníricos a la manera de aquel Allan Grey, protagonista de  Vampyr (1932) de Dreyer.

Con una acertada banda sonora, que añade tensión y sensación de irrealidad a la pesadilla, y que está compuesta por el propio Norberto, cuenta con un tema final en el que, como catarsis, canta la propia Claudia Molina, pues la barcelonesa también es cantante y posee una bonita voz.

Además de Claudia, actriz de dilatada carrera que debutó a los nueve años protagonizando La moños (Mireia Ros, 1996), Norberto Ramos del Val cuenta para pequeños papeles con la participación de dos actores que ya han trabajado con él, Jaime Adalid (Faraday, 2013) y Edgar Calot (Call TV, 2017). Sin olvidar al gato Obi Wan, que sin acreditar realiza un logrado papel de felino.

 

Novedades Diábolo Ediciones para enero de 2019: Lovecraft, Miyazaki, Mel Brooks y novela histórica

Diábolo ediciones inicia bien fuerte el año con interesantes propuestas: una curiosa manera de entrar en  la vida y obra de uno de los autores más influyentes de la literatura fantástica, H. P. Lovecraft de la mano de los argentinos Agustín y Hernán Conde de Boeck; ‘Mi vecino Miyazaki’ se reedita por sexta vez y remasterizada: ¡más páginas, más imágenes, más Miyazaki!; por su parte Jorge San Román estudia la vida y obra del genial Mel Brooks; y para terminar, Diábolo Ediciones nos presenta una nueva novela histórica de Juan Antonio de Blas. Sin lugar a dudas una manera imponente e inmejorable de comenzar 2019.

 

Categorías: LA BIBLIOTECA DE BABEL

Primer avance y cartel del tercer BCN Film Fest

El Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi (BCN FILM FEST), que este año se celebrará del 22 al 30 de abril, ha presentado esta tarde en la sede del Festival, los Cines Verdi del barrio de Gràcia, el cartel oficial de la próxima edición del certamen y las primeras novedades confirmadas de su programación. El acto ha sido conducido por la nueva directora del BCN FILM FEST, la periodista y crítica de cine Conxita Casanovas.

“Esta chica con el libro abierto y las entradas de cine que aparecen en el cartel del festival son el símbolo de lo que queremos: teniendo a la literatura como compañera de viaje, hacer una programación de calidad para un público amante de la cultura que, además de divertirse, quiera aprender con el cine”, explica Conxita Casanovas. Y añade sobre esta nueva edición: “El BCN FILM FEST es un festival muy joven, vamos paso a paso, y confiamos que esta 3ª edición sea la de la consolidación como un festival de referencia en la primavera barcelonesa”.

Esta rueda de prensa ha tenido lugar en el marco del Día de Puertas Abiertas de los Cines Verdi, un evento especial iniciativa del BCN FILM FEST para celebrar la profunda remodelación de la sede del festival. Una jornada que cuenta, entre otros actos, con el preestreno español de DESTROYER. UNA MUJER HERIDA.

Estas son las películas que ya tienen confirmada su participación en el III Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi. Más información en la web del festival:www.bcnfilmfest.com.

PETER BOGDANOVICH, DARIO GRANDINETTI y CYRANO DE BERGERAC

La Sección Oficial del Festival vuelve a apostar por los vínculos entre el Cine, la Literatura y la Historia. Las películas seleccionadas son, fundamentalmente, adaptaciones de obras literarias, producciones relacionadas con algún hecho histórico y filmes biográficos sobre personalidades relevantes.

EDMOND, una de las producciones francesas más importantes del año, recrea la gestación y la escritura de la emblemática obra de teatro Cyrano de Bergerac por parte de un joven Edmond Rostand. Película al estilo de la británica «Shakespeare in love», es la ópera prima del joven dramaturgo Alexis Michalik y está interpretada por Thomas Solivérès, Olivier Gourmet y Mathilde Seigner. YA CONFIRMADA LA VISITA DE SU DIRECTOR.Première española.

SIR
, producción de la Índia, que se presentó en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. La opera prima de la directora Rohena Gera, muestra el choque cultural y de clases en la India contemporánea. Première española.

ROJO, la gran triunfadora de la última edición del Festival de San Sebastián, ganadora de los Premios al Mejor DirectorMejor Actor Mejor Fotografía, se presentará en Sección Oficial (Fuera de competición). Thriller argentino, en los convulsos años 70, con Dario Grandinetti y Andrea Frigerio, dirigido por Benjamin Naishtat.Première catalana.

EL GRAN BUSTER
 («The Great Buster») es el documental definitivo sobre la vida y obra de Buster Keaton del gran Peter Bogdanovich, uno de los grandes directores norteamericanos surgidos en los años 70. La película tuvo su première mundial en la Mostra de Venecia. Première española.

LEONARDO, QUINTO CENTENARIO. 500 años después de su muerte, Leonardo da Vinci sigue siendo uno de los hombre más admirados y reconocidos de la historia de la humanidad. Este documental analiza las obras de Leonardo a través de las implicaciones modernas de su trabajo. Première española.

LOS PIONEROS DEL CINE AMERICANO

   

Además de estas películas, ya se han confirmado los títulos de IMPRESCINDIBLES, la sección paralela del festival que cada año recupera clásicos de la historia del séptimo arte para la gran pantalla. Este año, a partir del documental EL GRAN BUSTER de Peter Bogdanovich, la sección abordará la obra y figura de dos de los pioneros más importantes e innvovadores del cine norteamericano, Buster Keaton y Charles Chaplin.

PELÍCULAS DE BUSTER KEATON
EL MAQUINISTA DE LA GENERAL
SIETE OCASIONES
EL MODERNO SHERLOCK HOLMES

PELÍCULAS DE CHARLES CHAPLIN
EL GRAN DICTADOR

CANDILEJAS
LA QUIMERA DE ORO

Por último, aunque la sección y el premio Educacine se mantendrá durante el Festival, el III BCN FILM FEST ha organizado desde el 8 al 12 de abril la SETMANA DE L´ESCOLA, para que profesores y alumnos puedan disfrutar de un catálogo de películas escogidas por su valor educativo al precio especial de 3 € por entrada.

 

Categorías: BCN Film Fest

VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 4 de enero de 2019 *

LA GRACIA DE LUCÍA (Troppa grazia, Gianni Zanasi, 2018)

ITA. Duración: 109 min. Guion: Gianni Zanasi, Federica Pontremoli Música: Niccolò Contessa Fotografía: Vladan Radovic Productora: IBC Movie / Pupkin Production Género: Drama

Reparto: Alba Rohrwacher, Elio Germano, Giuseppe Battiston, Hadas Yaron, Carlotta Natoli,Thomas Trabacchi

Sinopsis: Lucía es una mujer joven que cuida a su hija adolescente ella sola a pesar de las dificultades económicas. Para seguir adelante trabaja en un estudio de arquitectura, donde le piden evaluar un importante terreno de gran interés para todo el mundo. Pronto descubre que algo va mal, un problema en los mapas que podrían acarrear grandes riesgos geológicos. Al principio decide callarse, pero cuando la cosa se complica, Lucía luchará por sus principios para salvar el valle en el que creció.

La gracia de Lucía es la gracia de Alba Rohrwacher, actriz que convierte esta película en un monólogo, en un tour de force interpretativo en el que ella, como Lucía, es la protagonista. Vital, fuerte, guerrera, madre, trabajadora, independiente y, sobre todo, íntegra, es un relato de madurez, con el que su guionista, en boca de Lucía pretende, por encima de todo, trasmitir a nuestros hijos, representados por la gélida hija de la protagonista, unos principios de integridad y de ecología. 

Una aparición mariana (encarnada por Hayas Yaron) ejercerá funciones de Pepito Grillo en la conciencia de Lucía desvelándole el camino que deberá seguir para estar conforme consigo misma y con la herencia que pretende dejar.

Rohrwacher contagia al espectador su energía y carisma, así como su inseguridad y sencillez, con un personaje que lleva el peso de la acción, una acción que hacia el final amenaza cierta deriva en su esperanzadora conclusión.

JULIET DESNUDA (Juliet, Naked, Jesse Peretz, 2018)

USA Duración: 105 min. Guion: Tamara Jenkins, Evgenia Peretz, Jim Taylor (Novela: Nick Hornby) Música: Nathan Larson Fotografía: Remi Adefarasin Productora: Apatow Productions Género: Comedia.

Reparto: Rose Byrne, Ethan Hawke, Chris O’Dowd, Megan Dodds, Jimmy O. Yang,Lily Newmark, Lily Brazier, Johanna Thea, Azhy Robertson, Ayoola Smart,Georgina Bevan, Laura Camberley, Michael Chapman, Begoña Fernández Martín,Karol Steele, Janine Catterall, Lee Byford, Florence Keith-Roach,Andrew Dunkelberger, Thomas Gray, Sascha Panknin

Sinopsis: Annie (Rose Byrne) y Duncan (Chris O’Dowd) están cerca de la cuarentena y son pareja desde hace quince años. Ambos llevan una vida tranquila, pero a Annie le inquieta el paso del tiempo sin ninguna pasión. Duncan, en cambio, concentra toda su atención en Tucker Crowe (Ethan Hawke), un músico americano que desapareció tras publicar el exitoso álbum ‘Juliet’. Pero cuando los caminos de Annie, Tucker y Duncan comienzan a cruzarse, descubrirán que la vida nos da sorpresas y que todo puede cambiar.

Jesse Peretz sabe manejar los problemas generacionales, ya no solo de los jóvenes como demostró en la magnífica serie televisiva Girls, sino también los de los eternos adolescentes que se resisten a madurar, como demuestra, con nota, en esta Juliet, desnuda, agridulce comedia romántica en la que la música y la erudición de los fans tendrán mucho protagonismo. Y de eso tiene mucho la culpa el autor de la novela en la que se basa, Nick Hornby, autor también de la deliciosa Alta fidelidad, pues contiene los sellos auténticos e irresistibles del escritor: una intensa obsesión con la cultura popular; personajes modernos, idiosincrásicos y cariñosamente creados; una mezcla de humor y calidez oculta bellamente labrada; y sabiduría sobre la naturaleza de la vida.

El resultado no podría ser mejor, Juliet, desnuda es un reflejo de la inmadurez de un sector de jóvenes que ya han dejado de serlo y no lo saben (o no lo asumen)  y siguen apegados a sus pasiones. Humor, traiciones, infidelidades y buena música se mezclan con una reflexión sobre la creación artística en forma,  este caso,  del único Lp de un músico desaparecido,  y en lo que puede convertirse cuando pasa a formar parte de la vida de otros individuos. De trascender a su creador. También sobre el peligro de conocer a tus ídolos, sobre el paso del tiempo, y los últimos trenes que pasan y que no conviene dejar perder.

Una deliciosa e inteligente comedia que invita a la reflexión protagonizada por Rose Byrne, Ethan Hawke y Chris O’Dowd.

EL COLLAR ROJO (Le collier rouge, Jean Becker, 2018)

FRA. Duración: 83 min. Guion: Jean Becker, Jean-Christophe Rufin, Jean-Loup Dabadie (Novela: Jean-Christophe Rufin) Música: Johan Hoogewijs Fotografía: Yves Angelo Productora: ICE3 / K.J.B. Production / France 3 Cinéma Género: Drama

Reparto: François Cluzet, Nicolas Duvauchelle, Sophie Verbeeck, Jean-Quentin Châtelain,Patrick Descamps

Sinopsis: Ambientada en la Primera Guerra Mundial, y coincidiendo con el Centenario de su finalización, el filme cuenta la historia de un juez que tendrá que luchar contra sus principios al finalizar la Gran Guerra juzgando a un heroe acusado de un delito no tan terrible como uno se podría imaginar. Fuera del cuartel donde se encuentra, su perro no dejará de ladrar esperando a su amo.En el verano de 1919, Jacques Morlac, un héroe de la Primera Guerra Mundial encarcelado, le cuenta su historia al juez, un aristócrata que duda de sus principios a causa de la guerra. Delante de la puerta del cuartel, el perro del soldado le espera, ladrando día y noche.

Una nueva ocasión de disfrutar del talento de François Cluzet, actor al que el espectador está más habituado ver en papeles de comedia, (IntocablePequeñas mentiras sin importancia) y que ahora se pone en la piel del juez Lantie, que tendrá que hacer frente a sus ideas sobre la milicia y el patriotismo al tener que defender a un reo acusado de traición.

La película denunciará, nuevamente, la hipocresía que hay detrás de banderas y consignas enarboladas por unos políticos que lo único que buscan es defender sus intereses enviando a los jóvenes a luchar por ellos en la guerra.

Bellamente narrada, el espectador irá conociendo los hechos y los personajes conforme avance la acción de la cinta, básicamente una historia de amor, con altas  dosis de conciencia social que está escrita por el propio director y por Jean-Christophe Rufin, el escritor del best seller homónimo en el cual se basa la película. 

Categorías: VAMOS DE ESTRENO

CRISWELL PREDICTS! 7: Madre Tierra… ¡El apocalipsis según Criswell!

¡Oh, amigo mío!, a medida que avanzan las oscuras estaciones, ¿Qué hay de tu increíble futuro? ¿Puede nuestra tierra que gira, da vueltas, se agita, durar eternamente? Nuestros geólogos nos dicen que el peligro para la Madre Tierra no radica en el insondable espacio exterior, ¡Sino en el interior de la Tierra!

¡Como la manzana que se pudre desde el centro y explota en una masa en descomposición! ¡Como el cuerpo humano cuando tras ser enterrado se corroe desde dentro! Esto es lo que probablemente sucederá con la Tierra, y citamos a nuestros geólogos: «Las mareas causarán estragos sin ninguna razón. La superficie de la tierra se hinchará levemente y las carreteras se doblarán. Los edificios se inclinarán. ¡Cuando levantes una taza de café o un vaso de agua, el borde no se nivelará!

Teléfonos y máquinas expendedoras se negarán a trabajar. Los instrumentos se volverán locos. Los ascensores caerán de golpe. Las Juke Box quedarán en silencio. La radio y la televisión fallarán. Toda la energía eléctrica, gas y servicio de agua cesará. Y luego llegará el momento en que la basura inundará las calles.

Entonces, y solo entonces, se darán cuenta de la llegada del fin de nuestra Tierra. Los mares se llenarán rápidamente con una masa pegajosa de escombros de la tierra interior. Nuestras calles, granjas y desiertos se desvanecerán, marcando el colapso completo. ¿Ha pasado esto antes?: ¡Más que probable! ¡Y volverá a suceder en tu increíble futuro!

CRISWELL PREDICTS. Droke House, Estados Unidos, 1968.

 

Categorías: CRISWELL PREDICTS!
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