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Entrevistamos a John Tones autor de ‘Empire: El cine de Charles Band Vol. 1’

Dentro de la colección La generación del Videoclub de Applehead Team, John Tones, un nombre más que reconocido dentro del fandom y la crítica cinematográfica publica ‘Empire: El cine de Charles Band Vol. 1‘, un estudio en profundidad, y cuando decimos en profundidad hablamos de 500 páginas, con todo lo que ha dado de si el sello Empire, que tutelado por Band, produjo cosas como Ghoulies, Trancers, Eliminators, Creepzoids, TerrorVision, Dolls, Robot Jox, Troll y, claro, Re-Animator y From Beyond, títulos que hicieron ganar mucho dinero al productor, tanto en salas cinematográficas como después en los videoclubs de todo el mundo. Y cuyas ganancias engorilaron a  Band de tal modo que llegó a comprar en Italia un castillo del siglo XII con intención de utilizarlo como base europea de operaciones y lugar de rodaje. Charles Band también compró Dino de Laurentiis Cinematografica, el estudio fundado por Dino De Laurentiis en 1946. Y todo ello sucedió en un periodo que cubrió de 1983 a 1988, año en el que los problemas financieros hicieron que Empire se fuera a pique… y Charles Band se embarcar en Full Moon. Pero esa es otra historia y otro libro y de momento, John Tones y Applehead Team han lanzado este primer y voluminoso tomo con el que el autor nos lo cuenta todo sobre Empire.

Dejemos pues que sea el propio John Tones el que nos explique como ha podido repasar toda la filmografía del sello Empire y sobrevivido a semejante exposición al cine fantástico y de terror de los años ochenta.  

¿Cómo surge la posibilidad de realizar este proyecto?

Applehead ya tenía un proyecto de características similares en mente, y yo llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de revisar todo el cine de Empire y Full Moon y publicarlo de algún modo, quizás en algún blog. Surgió esta oportunidad y no me lo pensé demasiado, pese a que el trabajo ha sido considerable: he revisado todas las películas de Empire, muchas no las había vuelto a ver desde los tiempos del VHS y algunas muy concretas no había podido verlas aún. El resultado son quinientas hermosas páginas de repaso de todo el cine de Empire, y me ha llevado un par de años porque no siempre he tenido la disponibilidad que me habría gustado para avanzar con el tocho.

¿Cómo has enfocado el trabajo?

Al ser un número limitado de películas, algo más de sesenta, y de todas poder decir algo relevante o significativo dentro de la historia de Empire, simplemente las he analizado en orden cronológico. Dentro del comentario de cada una, iba incluyendo las disgresiones necesarias para contextualizarlas en la historia de Empire. Así, en un momento dado de principios de los ochenta, hablo del nacimiento de Wizard Video, la distribuidora de VHS de Band, y según se va acercando el final de los ochenta de sus problemas financieros. He intentado también ir revisando por encima el trabajo fuera de Empire de sus muchos colaboradores técnicos e intérpretes recurrentes. Bajo una apariencia de videoguía o listado cronológico de películas he intentado hablar de por qué es tan importante Empire: más allá de los títulos que produjo, lo fue por el entramado de artistas que en algún momento colaboraron con Band, lo que arroja una perspectiva bastante amplia sobre la producción de serie B de la época en Estados Unidos.

¿Cuántas películas te ha supuesto escribir estos libros?

La producción de Charles Band Productions y Empire es de 64 películas, que he vuelto a ver en su integridad (con mucho gusto en la mayoría de los casos, la verdad). A ello se suma el típico completar algún fleco aquí y allá para redondear el texto. Parece mucho, pero el drama va a venir con el libro de Full Moon, donde claramente no podré seguir una estructura tan exhaustiva.

¿Cual es la peor y la mejor película que has tenido que repasar?

Las mejores son las que sabemos todos que son las mejores: Re-Animator, Dolls, Re-Sonator, Ghoulies, Trancers… son las que median entre el bombazo de Ghoulies, el afortunado encuentro de Empire con Stuart Gordon y la inversión generosa en presupuestos no enormes, pero sí lo suficientemente holgados como para que las películas no se resolvieran de forma apresurada. Mi favorita es, sin duda, Re-Animator, una auténtica película-milagro que significó la confluencia de muchísimos talentos creativos y una mezcla explosiva de valor, sentido del riesgo y suerte.

Por otra parte, las peores también son fáciles de identificar: en la segunda mitad de los ochenta, cuando a Band le entraron las prisas por producir películas que se rodaban en diez días con presupuestos bajísimos. Les tengo manía a muchas, pero me resultan especialmente cargantes las comedias de Gorman Bechard como Psychos in Love, Galactic Gigolo y Cemetery High. También es muy odiosa Arma mortal, una pseudo-secuela de la estupenda El rayo destructor del planeta desconocido.

¿Ha ganado el cine de Charles Band con el tiempo o es un fenómeno exclusivamente de su época, destinado ahora a nostálgicos?

Particularmente pienso que no es un cine exclusivamente para nostálgicos, pese a que la estética, medios y circunstancias de la mayoría de sus producciones son muy de su época. Sus mejores películas mantienen intactos sus valores: la perfección de los efectos especiales de animación de David Allen y el descaro de los muñecos de goma de Ghoulies o Troll. La agudeza del guión de Trancers o la explosión de creatividad de Re-Animator o Re-Sonator, absolutamente incomparables con la mayoría del cine de terror actual. No hace falta perdonarles la vida ni echar mano de la nostalgia para disfrutar de ellas. Son películas directas y baratas, la mayoría en torno a los setenta minutos y que en casos abiertamente de explotación y buscando el dinero rápido, como Creepozoides, Rawhead o El morador de las tinieblas, brillan por su desvergüenza y por un ir al grano del que carece la serie B actual, digital, feísima y demasiado autoconsciente.

¿Qué crees que tiene aquel cine para que se siga hablando y escribiendo de él?

El cine de serie B de los ochenta tiene un espíritu muy difícil de describir y que creo que se resume en que no necesitaba justificarse para ser loco, ridículo, imaginativo o extraño. No pedía permiso al espectador ni necesitaba contenerse para no pasarse de la raya. Por eso a veces las películas tienen esas explosiones de ideas que no se sabe de donde salen, o tienen tantos altibajos, la sensación era que se echaban los restos, también en espíritu, con cada película (en las buenas, claro), y ahora el género no funciona así. Exigimos a los monstruos que den mucho miedo y que estén muy torturados para autoconvencernos de que no estamos perdiendo el tiempo, o todo lo contrario, exigimos el cartel de la ironía y la nostalgia con letras fluorescentes para que nos quede claro que todos participamos del chiste. Creo que ese espíritu tan libre, que se perdió con la desaparición de los presupuestos medios y con la sobredosis actual de información, es lo que nos hace volver una y otra vez a ese cine. Re-Animator, Re-Sonator, Dolls, Presidio, Terrorvision, recuperadas ahora siguen sorprendiendo por su descaro y atrevimiento, lo que hace que no envejezcan tanto como producciones de ayer mismo.

Escarbando en los cajones de Empire y Full Moon ¿has encontrado alguna joya que te haya sorprendido? ¿Que desconocieras?

Me ha sorprendido que algunas películas con las que temía reencontrarme me hayan gustado incluso más que en su día: algunas como Terrorvision, El rayo destructor del planeta desconocido, Creepozoides o Rawhead conservan su frescura y su potencia, para mi sorpresa. Descubrimientos absolutos ya ha habido menos, pero alguno ha habido: Mujeres caníbales in the Avocado Jungle es quizás la parodia más frenética e inteligente de Empire, oculta bajo una apariencia de explotación selvática. Catacombs no la conocía y también ha sido una sorpresa total, con una atmósfera y unos efectos que son una delicia.

¿Incluyes entrevistas? 

Por desgracia no he incluido, aunque sí hay gran cantidad de declaraciones procedentes de fuentes muy diversas. Mi intención para el libro de Full Moon es hablar con los responsables del sello para que me cuenten su experiencia en primera persona.

¿Estás satisfecho con la edición que ha realizado Applehead Team? 

Sí, las ediciones de Applehead son estupendas y destacan sobre todo por su amplísima documentación gráfica. En un tema como Empire, donde las portadas brillaban con tanto ímpetu como las propias películas, es un aspecto importante, y lo han trabajado mucho, intercalando carátulas en color con cada ficha.

¿Tendrá presentación tu libro durante el inminente Festival de Sitges?

¡Sí! Miércoles 10 de octubre a las 18 horas.

Pues esto es todo. Añade lo que quieras

El libro está hecho desde la devoción absoluta a un cine irrepetible. Si ese entusiasmo se ha conseguido comunicar y contagiar al lector, misión cumplida. Y nos leemos en el volumen 2.

Se publican muchos libros sobre cine, pero pocos cuentan con la garantía de estar escritos, ya no solo por un  cinéfago y cinéfilo de categoría, sino además, por alguien que narra y escribe de manera tan ágil como John Tones, cuyas 500 páginas a buen seguro serán una compañía deliciosa… y delirante.

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