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Sergio Colmenar: sexo, soledad y gusanos.

Nos interesamos por Sergio Colmenar cuando vimos su corto Sabrina en el último festival Cryptshow, donde fue muy bien recibido. Así que hemos decidido saber más de él y le hemos hecho esta entrevista. Lo que nos ha contado no tiene desperdicio: todo un ameno y detallado relato de su trayectoria.

¿Nos cuentas algo sobre ti y tus inicios en el cine?

Nací y crecí en la costa alicantina pero fui a parar a Barcelona aprovechando una oferta de cierta escuela de cine, que abandoné a los pocos meses, y aquí llevo instalado desde 2006. Me considero autodidacta a pesar de haber probado a pagar por unos estudios de dirección, producción y marketing que sólo me valieron para hacer algún que otro contacto y meterme en algún rodaje de meritorio, que es, para empezar por la más bajo, donde realmente se aprende . Creo que soy un fanático perverso de la violencia y el humor negro en la cultura popular desde siempre. Nadie me inculcó esta pasión. Con 8 o 9 años, podías dejarme suelto por un videoclub y a la media hora te venía con una docena de VHS’s con carátulas llenas de imágenes grotescas, sangrientas y monstruosas. La TV, que por aquél entonces lo contracultural estaba públicamente bien visto, por lo novedad, también ayudaba. Así que soy uno de esos, educado en el cine, la literatura y todo el folclore relacionado con la Serie B, los subgéneros, la fantasía y el terror. Escribir de cine es algo que también me tira. He colaborado habitualmente en el fanzine valenciano 2000 Maníacos y soy, por qué no reconocerlo, un blogger bastante bullicioso. Empecé a hacer cortos de guerrilla a los 17 años. Hice tres en mi tierra, cada cual, a su muy limitada manera, más ambicioso en todo, pero eso, nunca trascendiendo de un formato más o menos casero. Tuve problemas con los dos últimos que hice allí en lo moral y personal, en serio. Me pidieron hacerme socio de cierta asociación cultural para recibir un poco de subvención del ayuntamiento del pueblo en el que grabábamos. Resulta que el ayuntamiento dio la pequeña subvención sin saber nada del proyecto, únicamente querían verlo una vez terminado. Cuando lo hicieron, quedaron escandalizados. Vieron mi segundo corto, Sevicia (2001), una paja mental de casi media hora que cruzaba el Wes Craven de La última casa a la izquierda con el David Cronenberg de Crash, con chaperos, yonquis, psicópatas, pervertidos y cosas así. Me pidieron que retirara el logo del ayuntamiento de los créditos o si no me follaban vivo con el corto, prohibiéndome moverlo y tal. Me salí con la mía, pero me gané fama, como que empezaba a estar un poco vetao en mi tierra, y encima entonces llevaba pintas. Con el otro, Los regalos de Enric (2003), se llamó, cuando técnicamente uno ya iba mejorando (poco, pero bueno), me retiraron de un festival de cortos de la comarca, en el que me hacía mucho ilusión participar, por infame, degradante y cruel al atreverme a enseñar/representar el asesinato de una niña de 11 años. Me llamó la directora del festival para comunicármelo. Con lo guapa que era la niña y lo bien que  se moría. ¡Joder, que filmé esa escena con los padres de la cría presentes, que soy muy cuidadoso! ¡Y sin sangre ni nada!

Y llegamos a tu corto Nestor

Ya en Barcelona, con contactos estupendos y veteranos de la industria del cine y la TV que deben de estar muy jodios de allá arriba para creer en mí, me he puesto un poco más serio y hecho un par de cortos con equipo chulo, aunque modestos, que me tira mucho lo humilde de presupuesto, por los ideas, digo, que dan para eso, porque medios y calidad en general para abordarlas intento no escatimar. A dirigir, básicamente, aprendí más currando en rodajes que haciendo el animal en mis cortos de guerrilla. He hecho de todo en pequeñas o grandes dosis, desde el ridículo de extra hasta de ayudante de técnico de Fx, arte o de maquinista. Mi primer corto rodado en Barcelona fue Nestor (2008), cuya polémica aún no sé si sólo es producto de habladuría o cachondeo de colegas y algún que otro pájaro que me conocerá de Internet o real. En todo caso, es un corto de erotismo guarro, medio porno, para pajas, según tengo entendido, porque sus elementos discursivos y apologetas sobre la violencia en el cine, que tan en serio me tomé en primera instancia, parecen ser lo de menos o una completa macarrada. Me gusta muy poco ese corto, la verdad, aunque reconozco que, por los pocos medios con los que a veces contábamos para ciertas escenas, creo que es un buen trabajo, hay entrega ahí, pero sufrí horrores haciéndolo, tuve dos equipos distintos (me deshice del primero por desavenencias irreconciliables) y, encima, me responsabilicé de demasiadas cosas a la vez por la ineptitud de otros (de los del primer equipo, digo). Eso sí, fue un gran entrenamiento y cosechó un premio, el del público en Navidades Sangrientas, La Muestra de cine fantástico y de terror de Alicante en su edición de 2008.

Nestor (2008) from La Setta Films on Vimeo.

Vale. Pero danos detalles, detalles…¿Te escogiste como actor para Nestor por motivos económicos o por retozar con Salma de Nora? ¿Por cierto, como se te ocurrió contar con ella? En nuestra opinión funciona muy bien, al igual que le ocurrió a Dani Moreno con otra actriz porno, Dunia Montenegro.

Por motivos de urgencia, al principio. Hice un casting con algunos actores de teatro y estudiantes de arte dramático y ninguno era Nestor. De pronto, me detuve a pensar y me dije “¿pero qué coño estoy haciendo? ¡Escribí ese personaje pensando en mi voz! Ya he actuado antes. Puedo hacerlo yo mismo. Encima, doy el perfil.” Por eso lo hice. El papel de Salma lo escribí para ella. Como en Nestor hay escenas de sexo bien subiditas de tono, pensé inmediatamente en una actriz que, además de saber follar, supiera actuar. Yo, por aquél entonces, compartía piso con el dueño de una agencia de cine porno bastante importante. Él podía conseguirme a casi cualquier actriz de cine porno afincada en España que se propusiera. Pensé en Salma porque le vi ciertas aptitudes de actriz dramática en no sé qué peli de mete-saca española, y porque no tenía nada de plástico en el cuerpo. Le hicimos llegar el guión y me llamó en nada, aceptando encantada.

¿Alguna anécdota del rodaje? Hubieron varias, pero supongo que la más curiosa para mucha gente es que no disfruté absolutamente nada haciendo las distintas escenas de sexo como actor, más bien al contrario, o que “follaba” con un calcetín en la polla en las escenas con Salma (en la escena con Natalia, la otra actriz con la que tengo sexo no real en el corto, ya “follé” sin nada, pero con la polla fláccida –era como latiguear un coño, o un culo, no me acuerdo, con una manguera-). Pensar en sexo con la presión del rodaje, con las responsabilidades que me tocó asumir, no era posible, aparte de que no convenía para nada. Para un novato, actuar y dirigir a la vez no es fácil o cómodo ni tiene que serlo, y menos desnudo y follando de broma.

Aunque Sergio no esté satisfecho de este corto, sí ha sido de nuestro agrado.  Tiene muchos aciertos de sintáxis: el uso de la cámara de fotos como excusa para el flashback; el corte tras el primer encuentro sexual de Néstor que permite el efecto sorpresa del final (sin que resulte un salto injustificado, que es el mayor problema al que se enfrentan estos giros); y, sobre todo, la utilización del que bien podría llamarse plano Kierostami (por las veces en que este director lo usa), esto es, expresar el desdoblamiento Jeckill/Hyde a través de la imagen del protagonista reflejada en el espejo mirando directamente a la cámara, de modo que ese reflejo es también alter ego del espectador, su lado oscuro es nuestro lado oscuro.

Con pocos elementos consigue una trama bien trabada que cumple debidamente con la exposición del concepto: la reflexión sobre la violencia en el cine y su valor catártico.

Y ahora hablanos de Sabrina, tu, hasta ahora, último corto.

Sabrina, que hice el año pasado, sí fue una buena experiencia. Lo grabamos en tiempo record (una jornada), su duración es de 5 minutos de nada y narra una simple anécdota hogareña o gag macabro que esconde una auténtico bombazo contra las relaciones humanas. Es lo mejor que he hecho, con sólo tres actores y un escenario. Creo que hicimos un gran trabajo con la fotografía, los Fx son muy sofisticados y Jordi Vilches, el prota, sencillamente se sale. Era la primera vez que escribía comedia estricta y estoy muy orgulloso del resultado. A la gente le encanta, se ríe un montón, y eso que el corto, como metáfora, no podría ser más desolador, incómodo y nihilista. De momento aún se está paseando por festivales de todo el mundo, lleva como menos de un año de tour por ellos y no esperaba el éxito que está teniendo, la verdad, porque para mí es un éxito que un corto de 5 minutos con tres actores y un escenario grabado en un día esté siendo seleccionado en los festivales de cine fantástico y de terror más importantes del mundo. Incluso ganó un festival hace muy poco, Postmortem, festival de cine bizarro y extraño de Aguascalientes (México).

 ¿Como decidiste contar con Jordi Vilches? ¿Fue tu primera elección para el papel, que por cierto, borda? Pensé en Jordi más tarde. Su papel lo empecé escribiendo para mí mismo. Cuando me puse con el 2º borrador del guión, tuve claro que ya pasaba de actuar (cosa que sigo manteniendo) y que el papel debía ser más cómico, no tan rematadamente oscuro como era al principio. Con Jordi siempre quise trabajar. Soy muy fan y simplemente lo quise. Jordi en Gracia es el rey del mambo, y yo allí tengo amigos, así que nada, alguno en común tenemos y dar con él no fue difícil. Le hicimos llegar el guión y listo. Le encantó.

Por cierto ¿Cómo se consigue tanto gusano y un amigo dispuesto a dejar que le recorran la cara? Los gusanos los conseguí en una tienda de pesca de Barcelona. No sé si es la única. Está en la Barceloneta. Venían en un taper, y fue complicado rodar con ellos. Son muy escurridizos y no pueden pasar demasiado tiempo fuera de la nevera o se vuelven moscas, que es lo que al final pasó. Teníamos que ir detrás de ellos constantemente. Los colocabas sobre el actor o sobre la mesa y se iban corriendo a todas partes excepto a la zonas donde querías que se quedaran quietos. Tampoco queríamos hacer daño a ninguno. Ivan, el técnico de Fx, insistió en que así fuera, pero no pudo ser, finalmente, alguno tuvimos que sacrificar cruelmente. Lo siento mucho. Pablo es colega y una groupie de Nestor. Fue fácil convencerlo. Se portó estupendamente. Muchos no soportarían lo que el soportó. Aparte de las horas de maquillaje, cuando el factor gusano impactó en su cara, más mal lo pasé yo. Me acojoné. Los gusanos se le quedaban a dormir entre las cejas, y no había manera de sacarlos de allí. Algunos intentaban entrarle por la nariz, ojos y orejas. Creí que, si alguno conseguía entrarle por algún orificio, le iban a comer el cerebro o algo así. Como anécdota graciosa y lavarme yo las manos de algunas cosas, añadir que la idea de que Jordi se comiera un gusano en el último plano del corto, fue idea del propio Jordi. Repetimos dos veces la toma, por lo tanto, se comió dos gusanos.

Sabrina demuestra que Sergio es un director que evoluciona y madura con cada uno de sus trabajos. Arranca con una serie de planos en escorzo tomados desde los dos lados de la mesa en la que están sentados los personajes. Este cambio de ángulo nos provoca la ilusión de un plano-contraplano de modo que nos parece así que aistimos a un diálogo entre dos personajes aunque sólo oigamos hablar a uno. Tras un plano detalle de un vaso lleno de gusanos la cámara retrocede y muestra a un tercer personaje fuera de foco: Sabrina. Ese es el primer replanteamiento de la trama a la que nos conduce Sergio: parece ahora que la conversación tenía por objeto aclarar que no pueden seguir seguir juntos porque el protagonista tiene una nueva pareja. E inmediatamente el contraplano que muestra al personaje que ha permanecido en silencio introduce un segundo y definitivo replanteamiento: la conversación no ha sido tal, sino que todo ha sido un monólogo dirigido a un muerto en descomposición que será sustituido por un nuevo cadáver, el de Sabrina, que será desde entonces la nueva compañera del protagonista. Con estructura de gag, nos obliga igualmente a reflexionar sobre la soledad y las dificultades de las relaciones humanas.

¿Que nuevos proyectos tienes en cartera?

Ahora mismo, como siempre tengo proyectos que quiero sacar adelante, estoy maquinando otro corto con el que ya hemos empezado con la preproducción. Se llama “La escultura”. Cuando le cuento a la gente que su premisa está directamente relacionada con el utópico negocio de las snuff, me dicen que eso está muy pasao, pero precisamente por eso que un tema tan manido necesita un vuelco, que es, por supuesto, lo que pienso darle con este proyecto que me encanta. Además, es una cosa muy coyuntural para bien, aprovecha la asfixia laboral actual, habla irónicamente de la utilidad de las redes sociales de Internet y creo que funciona como sátira del artisteo moderno. Contará con actorazos (Roger Casamajor, Jordi Vilches…), pero su humor será aún más oscuro que el de Sabrina, y de simpático nada. Ya no será tan comedia, qué va, aunque también, un poco.”

Ya solo queda agradecer la amabilidad de Sergio con nosotros, y quedamos a la espera de su nuevo trabajo, que visto lo visto, estamos seguros de que no nos defraudará. Seguiremos informando.

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