Archivo
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 23 de agosto de 2024 *

MAXXXINE (Ti West, 2024)
USA/Nueva Zelanda/Canadá. Duración: 103 min. Guion: Ti West Música: Tyler Bates Fotografía: Eliot Rockett Compañías: A24, Bron Creative, Film New Zealand Género: Terror
Reparto: Mia Goth, Elizabeth Debicki, Michelle Monaghan, Bobby Cannavale, Kevin Bacon, Moses Sumney, Giancarlo Esposito, Halsey, Lily Collins, Larry Fessenden, Chloe Farnworth, Uli Latukefu, Ned Vaughn
Sinopsis: Años 80 del siglo pasado. Maxine Minx, estrella del cine para adultos y aspirante a actriz, tiene por fin su gran oportunidad. Pero mientras un misterioso asesino acecha a sus compañeras, un rastro de sangre amenaza con revelar el siniestro pasado de Maxine.
En esta trilogía dirigida por Ti West el interés ha ido en aumento. Tras X (2022), una correcta primera entrega ambientada en los años setenta con Mia Goth interpretando dos papeles: el de Maxine, una descarada actriz porno; y el de la anciana Pearl, llegó, precisamente, Pearl (2022), en la que retrocedemos en el tiempo otorgando al film el aspecto de una feliz película de los años cincuenta en Technicolor, a pesar de que la historia realmente se desarrolla en unos años veinte que veían desarrollar un nuevo arte, en blanco y negro y silente. Con todo, el film de West consigue que el espectador penetre en la mente de Pearl y sea testigo de sus ilusiones y decepciones, pero también de su desmoronamiento y bajada a los infiernos. Puro American Gothic en el que Mia Goth tiene todo el protagonismo y se enfrenta a retos interpretativos tales como un largo monólogo y una antológica escena final que convirtieron a Pearl y a la interpretación de la actriz, en inolvidables. Ahora, con Maxxxine, recuperamos el tono y el personaje avanzando en el tiempo, y situando la historia en los años ochenta, con Maxine en la cima del porno y buscando una salida por la que entrar en el cine convencional. Una barrera que no ha conseguido superar ninguna de las actrices que se lo han propuesto, más allá del cine de serie B. Maxxxine retoma la acción e incluso el film hace referencia a X, pero puede verse como un ente autónomo con una historia propia y totalmente disfrutable. Maxxxine, el film que cierra la trilogía es, al igual que Pearl, una declaración de amor al cine, pero que no duda en mostrar a la industria como una secta satánica y el triunfo como un pacto con el diablo.
Al igual que las otras dos entregas anteriores, la época está perfectamente retratada, y la forma de exponerla
también. Colores, grano y estética videográfica para una época en la que los asesinos en serie campan a sus anchas y el cine porno vive su época dorada gracias al video doméstico. Suciedad y esa entente entre el cine X y el de terror como géneros malditos, relegados de la industria y con sus propios canales autónomos de distribución. Géneros que han compartido caudal de seguidores y que, finalmente y en el caso del terror, han sabido situarse y ganar algo de respetabilidad, mientras que el cine pornográfico, como industria, desapareció. Ti West rinde pleitesía al genio del suspense, visitando el Motel Bates y tiñendo a su heroína de rubia a lo Hitchcock, pero no serán los únicos guiños al orondo director y padre del cine de terror moderno al que tanto se le debe. Ni al cine, en general, con un clímax que se produce donde todo comenzó: en la letra H del cartel de Hollywood Land desde la que, el 16 de septiembre de 1932 y con tan solo 24 años, la joven starlette Peg Entwistle se sacrificó saltando al vacío.
Maxxxine es un inmejorable broche de oro a esta trilogía de Ti West, un director al cual personalidades del peso de Paul Schrader ven facultades que le hacen merecedor de pasar a «ligas mayores» que las que les pueden ofrecer estos slashers. Por nuestra parte, y venerando al viejo guionista y director, pensamos que los films de Ti West son dignas películas, que cuentan historias más allá del simple body count, como es este auge, caída y tragedia de una industria, la de Hollywood, fábrica de sueños que sigue siendo secta siniestra y en la que la fama, la frágil y a veces efímera fama, se consigue, muchas veces, a cambio de sacrificar el alma al diablo.
Por cierto, además de Mia Goth, gran protagonista del film y de la trilogía, la cinta cuenta con la participación de reputados actores y actrices, de entre los cuales destaca un Kevin Bacon al que no dejan de sacudir la badana durante todo el metraje.
ISLA PERDIDA (Haunted Heart, Fernando Trueba, 2024)
España/Colombia Duración: 128 min. Guion: Rylend Grant, Fernando Trueba Música: Zbigniew Preisner Fotografía: Sergio Iván Castaño Compañías: Fernando Trueba P.C., Caracol Televisión, Atlántika Films, RTVE, ICAA Género: Thriller
Reparto: Matt Dillon, Aida Folch, Juan Pablo Urrego, Kika Georgiou, Polydoros Vogiatzis
Sinopsis: Álex es una española que comienza un nuevo trabajo como camarera en un restaurante de una isla perdida. A pesar de ganarse rápidamente el corazón del brasileño Enrico, Alex se enamora de Max, el gerente norteamericano del establecimiento. Mientras su amor florece, se empiezan a descubrir inquietantes pistas sobre el oscuro y misterioso pasado de Max.
Fernando Trueba no comparte generación con José Luis Garci, pero ambos cineastas tienen más en común que el mero hecho de haber sido obsequiados por la industria norteamericana con un Óscar. Los dos poseedores de la ansiada estatuilla se definen por tener en el cine clásico el cofre que alberga su memoria sentimental, hombres que se han forjado como personas a partir de su fascinación infantil por la fábrica de sueños y sensaciones que es el séptimo arte. Cinéfilos de pro, esencialistas del lenguaje clásico, aman al cine, otra cosa es que sean correspondidos por éste. Y es que es necesario algo más que admiración y dominio técnico de los recursos a imitar para conseguir que la imagen-movimiento sea arte y no un mero ejercicio de copista monacal, comparación que no es del todo justa con los monjes pues al menos éstos hacían gala de su pericia artística en su control de la iluminación miniada. Si acaso Trueba llegó a tener la gracia del cine, ésta hace décadas que lo abandonó. Desde su adaptación cinematográfica de la novela de Marsé, El embrujo de Shanghái (2002), el madrileño ha encadenado productos que, aunque sean bellos en su esteticismo, no tienen alma. Isla perdida es una película hueca, pero con pretensiones. Quiere emular el suspense hitchcockiano y hasta parece que quiere elevarse hasta entrar en el reino de la tragedia shakespeariana (si aguantan hasta el final, entenderán por qué lo decimos), pero el infierno está empedrado de buenas intenciones. Su preciosismo es impostado, su intriga no sorprende nunca (el espectador siempre va dos pasos por delante de la acción) y su diseño de personajes, que se pretenden complejos y profundos, no llega a tener ni el grosor del A4 de 80 gramos que emplea cualquier impresora doméstica. Nada funciona en la isla, no sabemos si perdida o no, pero de lo que sí estamos seguros es de que invertir dos horas largas en desentrañar el macguffin menos disimulado de toda la historia del cine es una absoluta pérdida de tiempo.
Hay quien ha dicho que Fernando Trueba rinde tributo, en su última película, a los maestros del suspense, en especial a Alfred Hitchcock y Patricia Highsmith, y es posible que esa sea su intención, pero es una crítica muy generosa, pues el resultado no pasa de ser un anticuado thriller de consumo televisivo que se toma la molestia de detenerse en todos y cada uno de los habituales tópicos y que bien podría haberse titulado Isla letal. En el film, además, el director añade detalles propios que tan solo el oscarizado director sabrá el porqué han sido incluidos (no se pierdan la serpiente, el 11-S y el mimo, sobre todo, el mimo), todo lo cual ofrece un resultado tan exagerado que, de haber estado protagonizado por un actor como Will Farrell, tendríamos una estupenda comedia. Isla griega en al que todos se lo pasan en grande trabajando, jugando al ajedrez y bailando el sirtaki y, por supuesto, cocina mediterránea (increíble el plato que el personaje que interpreta Matt Dillon prepara al que encarna Aida Folch, un menú que no nos imaginamos ni en las peores pesadillas de Ferran Adrià). Todo tiene encanto en esta isla. Todo es de ensueño: mercados de antigüedades vintage, playas de aguas cristalinas, diálogos que invitan a la hilaridad, desorden ordenado en las rústicas estancias ¡Si hasta el misterioso protagonista fue un reputado clarinetista de jazz antes de dejarlo todo y montar, de la nada, un restaurante de lujo en una isla griega! Pero no todo es negativo. Lo mejor es la expresión de felicidad de Aida Folch cuando ve cumplido uno de sus sueños de juventud besando y retozando con un Matt Dillon muy, muy perdido. Tan perdido y remoto como la isla.
ODIO EL VERANO (Fernando García-Ruiz, 2024)
España, Guion: David Marqués Música: Vanessa Garde Fotografía: Ángel Amorós Compañías: Telecinco Cinema, Sony Pictures, Mediaset España. Distribuidora: Sony Pictures España Género: Comedia
Reparto: Julián López, Kira Miró, Jordi Sánchez, María Botto, Roberto Álamo, Malena Alterio, Mariano Venancio
Sinopsis: Alonso (barrendero; Roberto Álamo) y Marisa (tarotista; Malena Alterio), Torres y Fátima (propietarios de una charcutería; Jordi Sánchez y María Botto) y Calatrava (cirujano estético; Julián López) y Vicky (influencer; Kira Miró) han reservado una casa aislada en Canarias para pasar las mejores vacaciones de su vida con sus respectivas familias. Lo que no saben es que, por un error de la agencia, han alquilado la misma casa. Ninguno está dispuesto a renunciar a ella y tampoco hay muchas alternativas, por lo que se ven obligados a compartir habitáculo durante todas sus vacaciones. Las patentes diferencias entre cada uno de sus miembros convierten esos días en un caótico cúmulo de divertidas y desmadradas situaciones. A pesar de ello, tienen que aprender a convivir y comprender a toda esa gente tan distinta… Y a ellos mismos.
No engañan el título ni el cartel de esta adaptación española de la italiana Odio l’estate (Massimo Venier, 2020), comedia coral que se centra en la historia de tres hombres que reservan, sin saberlo, la misma casa para sus vacaciones estivales en familia, convirtiendo el verano en un cómico ejercicio de tolerancia, y basando el supuesto humor en las situaciones derivadas de las abisales diferencias entre las diferentes unidades familiares por pertenecer a diferentes clases sociales. Una situación que, como es previsible, terminará uniendo a estos polos opuestos, pues todos tienen su corazoncito y el dinero, ya saben, no da la felicidad.
No hay verano sin comedia coral de situación desternillante para toda la familia con la que forzar un poco el mecanismo del humor, y más si se cuenta con caras tan conocidas realizando variaciones de sus personajes habituales: Jordi Sánchez no hace de cascarrabias pescatero. En esta ocasión tiene una charcutería; Malena Alterio retoma su caricatura de esposa de clase media-baja que sabe disfrutar con lo (poco) que le ha deparado la vida; Kira Miró es una estirada pija de cuerpo vertiginoso y quizás la más digna dentro de esta comuna, pues sabe poner una impecable cara de desagrado ante todas las situaciones; Julián López es el cómico al que todos conocen por Julián López, aunque con un papel menos histriónico y la dentadura reparada; y Roberto Álamo y María Botto salvan sus papeles de la mejor forma posible, pues por ello son unos todoterreno.
El director, Fer García-Ruiz, que este año ha estrenado, por el momento, dos películas, pues no hace mucho llegaba a los cines Mala persona, ya había recurrido anteriormente a un reparto coral en la más destacable Descarrilados (2021), que además de contar con Julián López en su reparto, tenía un guion escrito por David Marqués, responsable de esta adaptación y que además de guionista es director. Entre sus películas recordamos El club del paro (2021).
En conclusión, Odio el verano ofrece al espectador justo lo que se espera de ella. No engaña a nadie. Un rato de agradable distracción con algún afortunado gag bien defendido por curtidos actores en el campo de la comedia.
Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Séptima cápsula

Una nueva jornada en la que el cansancio comienza a hacer mella en Serendipia. Las películas se van editando en duración y sus argumentos mezclándose debido al sueño y las breves cabezaditas que van produciéndose… Pero afortunadamente encontramos un momento para cargar las baterías dando un paseo por la costa y visitando la King Kong Area:

Fotos: Serendipia
INCISO
KING-KONG AREA / COLECCIÓN FANTATERROR (Ediciones Setanta-Nou)
A la zona de tiendas que hay en la linea de costa, se les ha añadido otra de actividades y bares que
consiguen empalmar con la zona de tracker food, consiguiendo un paseo temático y en cierto modo un oasis entre cines que tuvo gran afluencia de público. Nuestra intención primera, eso sí, era poder ir a nuestro establecimiento preferido del festival, El Setanta-Nou, lugar de parada obligatoria para todo asistente y fan del cine de terror, pues allí podrá comprar a un precio sin competencia, lo mejor del cine fantástico y de terror en formato DVD y Blu-ray. Y ya habían llegado nuestros niños, bueno, nuestros en parte, pues Serendipia ha puesto su granito de arena para que salgan lo mejor posible, pues se trata de las primeras cuatro entregas de la Colección Fantaterror,
bajo cuyo genérico nombre se reúne lo mejor del cine fantástico y de terror español en una necesaria iniciativa editada por el propio sello de la tienda, Ediciones Setanta-Nou. Cuatro titulazos cuyas ediciones especiales (con póster, libreto y slipcover) fueron las estrellas del festival: Pánico en el Transiberiano (Eugenio Martín, 1972), No profanar el sueño de los muertos (Jordi Grau, 1974), Ceremonia Sangrienta (Jordi Grau, 1973) y Misterio en la isla de los monstruos (Juan Piquer Simón, 1981). Cuidadas ediciones, con numerosos extras y con ánimo de continuidad, pues pendiente quedó El bosque del lobo (Pedro Olea, 1970) por falta de dos tempranos cortometrajes del director, El parque de juegos (1962) y Anabel (1963), ambos de temática fantástica, con los que Olea se graduó como director en la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC) y que quedaron pendientes de servir por la Filmoteca Española. Además, durante la presentación de El aullido del diablo, Sergio Molina anunció parte de los nuevos once títulos de su padre con los que la colección proseguirá su andadura durante el próximo año. Así
que se abre un 2022 interesante, seguro, para los amantes del cine de terror español y en particular los de Paul Naschy. También se presentaron, fuera de colección, dos estupendas ediciones en Blu-ray: una en formato doble dedicada a Elio Quiroga con No-Do (2009) y La hora fría (2006), y Amigo, la fenomenal opera prima de Óscar Martín, directores ambos presentes durante el festival, Óscar brevemente, pues partía hacia otro situado en los Cárpatos (no es broma) y Elio como jurado de la sección Noves Visions.
EXPOSICIÓN: LOS MUNDOS DE WALDEMAR DANINSKY
En un año dedicado a la bestia interior, con el hombre lobo en cabeza, no podía faltar un homenaje a nuestro licántropo particular y el más prolífico en el cine, Paul Naschy. Así, además de poder disfrutar en
pantalla grande de El retorno del hombre lobo (Jacinto Molina, 1981), dentro de la retrospectiva dedicada a las películas del mito y con la actriz Silvia Aguilar como presentadora de lujo, se le sumó la exposición Los mundos de Waldemar Daninsky, comisariada por Diego López y que contó con material de su propia colección, así como perlas pertenecientes al propio Naschy, dentaduras, la katana original del film coproducido con Japón, La bestia y la espada mágica (Jacinto Molina, 1983) y guiones, entre ellos el santo grial, el manuscrito de Satanás contra el hombre lobo, que dio pie a La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1971). También había unas estupendas fotografías originales que muestran el proceso de maquillaje utilizado en La maldición de la bestia (Miguel Iglesias Bonns, 1975), realizadas por el artista Pierrot, publicadas en su revista, Vudú y aportadas por su biógrafo y autor del documental, Lentejuelas de sangre (2012), Eduardo Gión. Todo en una pequeña gran exposición de la que compartimos un video realizado y publicado por el canal de YouTube Los mundos de ENORM. Hemos intentado comunicarnos con su responsable para pedir permiso para hacerlo, pero de momento la búsqueda ha sido infructuosa. En todo caso, clicando en el nombre del canal, pueden acceder a muchas más entradas con un nexo común, el cine, especialmente fantástico y de animación: coleccionismo, figuras, muñecos, libros, cómic, VHS… , y todos esos objetos de los que se nutren nuestros sueños.
Pero después de este necesario inciso, vayamos a por más películas:
Y el día comienza con el madrugón habitual en la sesión despertador de l’Auditori, donde nos espera Antlers (Scott Cooper, 2021), una cinta que debe mucho al Festival de Sitges, como confesaba su guionista principal, y autor del cuento en el que se inspira el guion (y que puede leerse íntegro aquí, Nick Antosca (presente en esta edición por ser uno de los galardonados con el Premi Màquina del Temps): «es curioso, porque el proyecto de ‘Antlers’ nació aquí mismo [en el festival de Sitges de 2017] en el año que vino Guillermo del Toro. Yo vine como invitado para una masterclass a raíz del estreno de ‘Channel Zero’ y él presentaba ‘La forma del agua’. Yo soy un admirador de su trabajo y la sorpresa llegó cuando me dijo que quería trabajar conmigo. De ahí viene el hecho de que haya sido el productor de la película» (en la entrevista concedida a eCartelera). Antosca es uno de los jóvenes valores del cine norteamericano (hasta ahora vinculado al audiovisual televisivo), para algunos al mismo nivel que Ari Aster o Jordan Peele gracias a su manejo de temáticas sobrenaturales contrapuestas con situaciones cotidianas y dramáticas. En The Quiet Boy, el cuento de partida, el escritor sigue la historia de Julia, una joven maestra de buenas intenciones, atrapada en la monotonía de un poblado en West Virginia quien, en su afán por ayudar al niño introvertido y desnutrido de su clase de cuarto año, termina por desatar una serie de sucesos violentos y atroces a manos de una fuerza sobrenatural que se alimenta del dolor. En su traslado al guion literario a esta trama principal se le sumaba la intención de anclar la historia la mitología de la tradición nativa americana y el espíritu diabólico ancestral del Wendigo. Folk Horror de raigambre norteamericana, ideada por un joven talento y producida por Guillermo del Toro, nada podía pintar mejor, sin embargo, el resultado no está a la altura de las expectativas: nos pareció bastante rutinaria y carente de ritmo, algo quizás
achacable al cansancio acumulado por Serendipia, pero en sintonía con los comentarios que clamaba el murmullo de los espectadores. Es posible que la cinta se resienta del cambio de director a principios del rodaje y por los numerosos reshoots (retoques de filmación posteriores para mejorar lo insuficiente), con el consiguiente retraso de producción, pero lo cierto es que la versión final va falta de timón, no logra integrar las distintas capas de lo relatado, no consigue ensamblar bien el thriller psicológico de la maestra y el alumno introvertido con el terror sobrenatural de la maldición indígena. Pudiendo haber sido sugerente malbarata su atmósfera para convertirse en una monstermovie común y corriente. En todo caso pronto podrán comprobar por ustedes mismos si la cinta tiene carencias o fue Serendipia la que no estuvo atinada, pues tendrá estreno en cines el 19 de noviembre de la mano de Disney como Antlers: Criatura oscura.
A continuación deseábamos haber visto Offseason (Mickey Keating, 2021), pero la ya habitual escasez de tickets para medios en los, insistimos, pases de prensa abiertos al público, causó que se agotaran en escasos minutos haciendo que volviéramos a Tramontana y a la sección Noves Visions y tuviéramos que escoger una película que en
principio nos inspiraba cierto rechazo, Mayday (Karen Cinorre, 2021). Nuevamente el azar jugó bien sus cartas, pues, sin ser un descubrimiento de primera, resultó ser todo un soplo de aire fresco y una oda a la libertad e igualdad en forma de cuento de hadas. En clave femenina y con elementos de Peter Pan y Alicia en el país de las maravillas, en Mayday el enemigo a combatir, inicialmente, serán los hombres, a los cuales cual sirenas, el grupo de mujeres protagonista dirigirán hacia la perdición. Pero ese enfrentamiento, retratado como una guerra basada en el exterminio mutuo, no satisfará a la protagonista, Ana (Grace Van Patten) que, a pesar de que en principio ha encontrado fuerza en ese nuevo mundo, escogerá buscar su lugar luchando y compitiendo como una mujer, y no a la manera del hombre. Contada en clave fantástica, entre bélica y de aventuras, la película está protagonizada por un estupendo elenco femenino (ademas de Van Patten, Mia Goth, Soko, Juliette Lewis) y con ella ha debutado en el largometraje su directora y guionista, Karen Cinorre.
Más Noves Visions con Vampir (Branko Tomovic, 2021), una producción británica con un inicio similar al de Drácula (y por extensión a casi todas las historias vampíricas), con la llegada de un forastero a una pequeña población, en este caso situada en Serbia y en la actualidad, en la que su protagonista, un escritor inglés (interpretado por el propio director, productor y guionista del film), se instalará en busca de tranquilidad, aceptando un empleo como sepulturero que le dará opción a una vieja casa adyacente al cementerio. Allí se dará cuenta de que los habitantes, además de tener un folklore y unas costumbres un tanto bizarras, tienen un tono de piel de lo más pálido. Pero no se adelanten, pues la historia no irá por donde pueden imaginar, y ahí, además de en la angustiante claustrofobia que el personaje nos contagia , radica la originalidad de esta interesante opera prima. El bajo presupuesto de Vampir es obvio, pero también lo es la capacidad de Tomović para crear una atmósfera con escasos medios.
Para terminar el día, una nueva cita en Sitges con un viejo conocido del Festival, Fabrice du Welz, que presentaba Inexorable (2021) dentro de la sección Oficial Fantàstic Competició. Una historia de obsesiones y mentiras protagonizada por un escritor, Marcel Bellmer (Benoît Poelvoorde), en busca de inspiración, padre de una niña angelical y felizmente casado con la hija del editor que convirtió su novela, Inexorable, en un bestseller. Todo es luz y espacio abierto cuando arranca la cinta, la familia acaba de mudarse a la, recientemente heredada, finca del editor, una mansión noble en la pacífica campiña belga, hasta «estrenan» perro para la pequeña
ahora que han abandonado la ciudad. Completamente idílico e impoluto. Pero pronto ese espacio ideal será invadido por un elemento discordante que tendrá tanto de seductor como de turbador: la joven Gloria (Alba Gaïa Bellugi), un personaje que resulta ser un perfecto cruce entre la Annie Wilkes de Misery (novela llevada al cine en 1990) y la Alexandra «Alex» Forrest de Atracción Fatal (1987), con suaves toques de la Peyton Flanders de La mano que mece la cuna (1992). En la secuencia de presentación de la misteriosa Gloria, du Welz emplea espacios urbanos, cerrados y nocturnos, una elección de puesta en escena que ya muestra las dos fuerzas antagónicas que van a cortocircuitarse en el filme, sin necesidad de explicar más de lo necesario sobre el origen o la razón que mueve a la joven. La colisión entre los dos mundos, en un primer momento, no podría ser menos amenazante, Gloria aparece en el jardín familiar acompañando al perro de la niña, que se había extraviado en un descuido. Un gesto servicial que permite a la joven introducirse en el universo burgués como un engranaje indispensable para el buen funcionamiento de ese hogar. Lo de Gloria es una auténtica home invasion seductora, sensual, de hecho. Nada saben de la extraña, más allá de esa afabilidad y diligencia que la hacen querida y necesaria, pero ella sabe todo sobre sus antagonistas e incluso se hará con la información más oculta, que, con sus manejos, acabará desmantelando el equilibrio del hogar hasta su aniquilación absoluta y trágica. Sabremos lo justo para definírnosla, es una admiradora del autor, la más acérrima, una verdadera fan fatal, que busca hacerse central para reactivar el genio creativo del novelista, convirtiéndose para ello en su fantasía erótica primordial. Se quiere musa y quiere serlo a través de la pulsión sexual y la total posesión, aun en el caso de que ello conduzca a la muerte del artista y de ella misma. Nuevamente, pues, du Welz, se adentra en una radiografía de la pasión desmesurada, lo hace esta vez bajo el envoltorio del suspense, del thriller de personaje a la guisa en que tanto nos ofreció en los últimos ochentas, primeros noventas. Pero el
belga usa los tópicos del género y los modos hollywoodienses con una impronta personal que, en el fondo, dinamita las estructuras morales del mismo en las producciones mainstream. Porque no hay una línea divisoria que separe a los personajes positivos de los negativos, puede que Gloria sea el lobo, pero en su intención podría estar el deseo de subvertir el darwinismo social que impide el flujo de una clase a otra. Lo que está claro es que los Bellmer del mundo no son ovejas, su ansia de control y poder es incisiva, por eso basta con rascar un poco la superficie de su aparente orden para descubrir su realidad disfuncional. En Inexorable nada nos mueve a la empatía, no es una pieza para el gran público, a pesar de ser una de las obras más convencionales del belga. No será la mejor de su filmografía, pero maneja bien la tensión y, sobre todo, tiene carácter.
¿Qué más podríamos decir? Quizás señalar que el elemento fantástico brilla por su ausencia y, en cuanto al terror, sólo se acerca a él en la medida en que lo fatídico y lo funesto son fuentes de trauma y angustia (tres términos que la teoría psicoanalítica ve concomitantes). Nos moveríamos, pues, en las arenas movedizas de lo limítrofe. Sólo lo apuntamos. ¡No hemos venido aquí para hablar de los límites del fantástico!
Y para finalizar inmejorablemente la jornada, nada mejor que una buena mesa compartida con amigos. En este caso Serendipia disfrutó de la compañía de su viejo amigo José Miguel Rodríguez, responsable del blog Dioses y Monstruos y uno de los fundadores de la recordada editorial Tyrannosaurus Books.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Miércoles 5 de diciembre de 2018 *
SUSPIRIA (Luca Guadagnino, 2018)
Italia/USA. Duración: 152 min. Guion: Dave Kajganich (Personaje: Dario Argento, Daria Nicolodi) Música: Thom Yorke Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom Productora: First Sun / Frenesy Film Company / MeMo Films / Amazon Studios / Mythology Entertainment / K Period Media / Muskat Filmed Properties / Vega Baby Releasing. Distribuida por Amazon Studios Género: Terror
Reparto: Dakota Johnson, Tilda Swinton, Chloë Grace Moretz, Mia Goth, Jessica Harper, Sylvie Testud, Angela Winkler, Malgorzata Bela, Renée Soutendijk, Ingrid Caven,Lutz Ebersdorf, Vanda Capriolo, Toby Ashraf, Fabrizia Sacchi, Elena Fokina,Christine Leboutte, Olivia Ancona
Sinopsis: Susie Bannion (Dakota Johnson) es una joven estadounidense que viaja a Berlín para cursar sus estudios de danza en una de las escuelas más prestigiosas del mundo, dirigida por Madame Blanc (Tilda Swinton). El mismo día en el que ingresa en la escuela, una de las alumnas recientemente expulsada es asesinada. No se trata de un hecho aislado, lo que hace sospechar a la brillante estudiante sobre la implicación de la escuela en los homicidios. Su desconfianza aumenta cuando una compañera le cuenta que antes de que Pat muriera, ésta le confesó que conocía un terrorífico secreto. Remake del clásico giallo dirigido por Dario Argento en 1977, ‘Suspiria’.
Después de su sonoro debut en el largometraje de ficción con Melissa P. (2005), con María Valverde encarnando a una adolescente que narra sus experiencias sexuales y tras su primera colaboración con Tilda Swinton en Yo soy el amor (Io sono l’amore, 2009), Luca Guadagnino rodó Cegados por el sol (A Bigger Splash, 2015) en la que repetía con Swinton e incorporaba en el reparto a Dakota Johnson y con la que el director abordaba su primer remake, en este caso de La piscina (Le piscine, Jacques Deray, 1969). Pero la consagración llegó con la excelente Call Me by Your Name (2017). A pesar de todo ello, el anuncio de que se disponía a abordar una obra tan personal como Suspiria, de Dario Argento, se antojaba un tanto absurda y despertaba cierto temor.
La acción de Suspiria se desarrolla en el convulso Berlín de 1977, el mismo año en el que se estrenó la original de Argento. Tenemos también una escuela de danza dirigida por inquietantes damas que trasmiten su condición de hermandad de brujas, con el baile y las coreografías como aquelarres, invocaciones. La Suspiria de Guadagnino se enmarca en ese grupo de películas de terror de última hornada en las cuales parece no pasar nada, pero lo extraño se oculta en cada fotograma y lo maligno acecha en lo más cotidiano, teniendo en el clímax su eclosión. Respiren tranquilos los fans de Argento, pues la película que ha dirigido el palermitano poco o nada tiene que ver con la original más allá de la presencia de las tres madres y el marco de acción desarrollado en una escuela de danza. Guadagnino ha sido lo suficientemente inteligente como para no intentar hacer algo parecido al original y su película tiene gran belleza, pero… Sí, ya llegaron los peros: abre tantas subtramas y caminos sin salida que consigue que el espectador se pierda intentando comprenderla y… a todo esto llega su conclusión, su bella, delirante y excesiva conclusión.
En todo caso la otra parte de Proyecto Naschy, infinitamente más juiciosa que esta que les está hablando, ha escrito sus impresiones sobre esta película y es posible que estén más de acuerdo con lo que ella explica. Pero sea como sea, Suspiria es una de esas películas que HAY QUE VER.
Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Cuarta cápsula
DOMINGO 8 DE OCTUBRE Fotos:Serendipia
Nueva jornada durante la cual Serendipia sufrió una excepcional y voluntaria citocinesis tras ver Bushwick (Cary Murnion, Jonathan Milott, 2017), la primera de las cinco película que vería Serendipia durante este cuarto día de festival. Todo ello en un día que amaneció recuperándose aún de las secuelas ocasionadas por la proyección de The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975) en el Auditori que tuvo lugar la madrugada anterior (¿No han visto el video que hay al final de la crónica del sábado siete? ¡Pues deberían!)
Pero prosigamos: ¿Qué sucedería si al salir del metro camino al hogar se
encontrarán con que su ciudad ha sido invadida por un extraño ejército y hay explosiones e intercambio de balas por todos lados? Pues esto es lo que Bushwick nos narra de manera muy eficaz y próxima, pues la cámara es otro personaje más que sigue muy de cerca a los protagonistas, desplazándose y zafándose de las balaseras con ellos. Y todo rodado de manera muy inteligente, dinámica y a tiempo real, lo que ofrece un resultado bastante emocionante durante el cual iremos averiguando, junto a los protagonistas, lo sucedido. Mucho más que un videojuego (y mal jugado, decían viperinamente, cómo no, en otra cola) nos hace sentir de forma bien aproximada el desconcierto que experimentaríamos si de pronto sobreviniera una rebelión que pillara por sorpresa hasta a los adictos a las redes sociales, mucha visión en primera persona y poca información global. Día muy oportuno, además, para esta proyección, pues estábamos ante una jornada en la que los asuntos políticos que atravesamos en este país nos reclamaban un poco de atención hasta en el remanso que supone el festival.
Respecto a la siguiente de la lista, Thelma (2017) de Joachim Trier, debo dejarles, y les dejo, con la parte bella de Serendipia, ya que fue durante esta película cuando tuvimos que separarnos a causa de una cita ineludible con William Friedkin, pues había un encuentro con el director, no tan solo de la merecidamente mítica El exorcista (The Exorcist, 1973), sino también de cintas tan emblemáticas como Contra el imperio de la droga (The French Connection, 1971), Carga maldita (Sorcerer, 1977), A la caza (Cruising, 1980) o Killer Joe (2011). Una velada que consistió en más de lo que esperábamos. El director, cómodo, habló largo y tendido de lo que se le preguntó y más allá. Ofreciendo toda una clase de historia del cine. Compartió sabiduría con el público e incluso respondió detalladamente a una pregunta nuestra sobre A la caza. Hubo tan buen ambiente que incluso bromeó acusándome de ser habitual en los clubs sadomasoquistas gays como el que se muestra en el film de 1980. Durante hora y media demostró su gran humanidad ante una entregada concurrencia, algo que, afortunadamente registró el festival, dándonos la oportunidad a los asistentes de rememorarlo y a ustedes de verlo en diferido. Con ustedes… William Friedkin:
Y mientras tanto, como les hemos dicho, la parte bella de Serendipia estaba viendo Thelma (Joachin Trier). Dejemos que nos cuente:
Me mira con buenos ojos, mi belleza es cada vez menos física y más espiritual. Bella es Eili Harboe que da cuerpo a Thelma, una joven de severa formación católica que por primera vez debe separarse de sus padres cuando empieza la universidad. Joachim Trier regresa a sus tierras nórdicas para traernos esta cinta que en parte podríamos definir como un singular cruce del Bergman de Fanny y Alexander (1982) y el Stephen King de Carrie. La película advierte en su cabecera de que contiene imágenes centelleantes que pueden provocar ataques epilépticos y no advierte en vano, así nos aproxima el director, casi
experimentalmente, a las sensaciones vividas por la protagonista. Thelma llama cada día a sus padres, habla con su padre de hecho, la figura más severa, y les cuenta todo lo que experimenta, por su formación nunca ha probado el alcohol, ni el tabaco, ni casi ha frecuentado amigos, es por eso que todo lo que le ocurre en la universidad, todos los mundos que conoce, causan en ella una honda impresión, un sentimiento ambivalente que se refuerza con esa llamada diaria. Por una parte su nueva vida la llena de sensaciones atractivas, por otra, entran en conflicto con su educación, todo se complicará además cuando conozca a Anja (Kaya Wilkins) y sienta por ella una atracción más allá de la amistad. La respuesta de la joven es física, cada nuevo conflicto le provoca unos ataques nerviosos muy similares a la epilepsia y, mientras tanto, extraños fenómenos se suceden. La búsqueda de un diagnóstico la llevará a una investigación sobre sí misma que la hará descubrir cosas sobre su familia que le han sido ocultadas y, a la vez, aprenderá sobre su poder, su fuerza sobrenatural. Thriller psicológico de tempo pausado, una teme que la vertiente fantástica resulte ambigua al final, pero no, Trier sostiene su apuesta sobrenatural y nos acaba ofreciendo uno de los títulos más sólidos de esta edición. Todo un nuevo enfoque del género en esta cinta plenamente de autor ¿estará tranformándose el fantástico? De momento dejo la pregunta meramente formulada.
Todavía con la emoción de haber estado tan cerca de Friedkin, y de nuevo al completo, Serendipia se sumergió otra vez en su festín cinéfago con Sword Master 3D (2016) un espectacular wuxia (lo que de niños llamábamos películas de samurais) realizado a la antigua usanza pero con los efectos 3D en mente, lo cual ofrece muchos momentos espectaculares a base de espadas y dagas lanzadas directamente hacia el espectador. Dirigida por Derek Yee, antigua estrella de los estudios Shaw Brothers y producida por Tsui Hark, del que sobran presentaciones, Sword Master 3D es una puesta al día del clásico de los estudios Shaw Duelo a muerte (San shao ye de jian, Chu Yuan, 1977), con marcados tintes fantásticos y elementos místicos que junto a su espectacular colorido y las magníficas coreografías la convierten en una espectacular superproducción.
El punto bajo de la jornada llegó con la muy decepcionante Gloves Off (Steve Nesbit, 2017), un drama pugilístico totalmente fuera de lugar, ya no únicamente por su temática, sino también por la factura del mismo. Con un argumento cercano a la comedia Cuestión de pelotas (Dodgeball: A True Underdog Story, Rawson Marshall Thurber, 2004) aunque ni mucho menos con la gracia de aquella, la cinta fue la única de todo el certamen que hizo a Serendipia abandonar la sala. Nada parece encajar bien en esta cinta en la que los actores no consiguen trasmitir al espectador nada más que tedio. Presentada por su director, que la anunció dando las gracias por ser ya la tercera de sus películas que se presentan en Sitges, se ofreció como estreno mundial en ‘Oficial Fantastic fuera de competición’ ¿un favor personal? No queremos ser malpensados, ni mucho menos levantar falsos testimonios. No es su problema el que ni siquiera roce tangencialmente el género, es que todo es fallido en ella, sobre el papel las situaciones que nos presenta son cómicas, pero llevadas a escena desabridamente resultan sonrojantes como esos chistes que contados por según quien, pierden toda la gracia. No era su espacio ni nosotros teníamos nada que compartir con ella y nos fuimos a hacer cola, ya saben, esos mentideros que tantas ideas fraguan.
Pero el haber estado en esta sesión ofreció a Serendipia, y a todo el público presente, un momento muy emotivo, ya que, previamente al pase, se le otorgó una muy merecida María Honorífica a Juan Mariné, un hombre de cine (también fantástico gracias a su estrecha colaboración con Juan Piquer Simón) que demostró su gran sabiduría, su humildad y la envidiable memoria que a sus 97 años todavía conserva, rememorando el primer día en el cual se puso tras una cámara ¡En 1934!. Sin lugar a dudas escuchar a Mariné fue uno de los momentos mágicos de este festival.
Afortunadamente las aguas volvieron a su cauce con El secreto de Marrowbone (Narrowbone, Sergio G. Sánchez, 2017), una producción española con aspecto totalmente foráneo a pesar de estar rodada en Asturias y con la que Sergio G. Sánchez, escritor de Fin (2011) de Jorge Torregrosa y de El orfanato (2007) y Lo imposible (2012) de J. A. Bayona, debuta en la dirección. De atmósfera victoriana, a pesar de estar situada su acción en 1969, si bien no puede presumir de un guión imprevisible sí puede, y mucho, jactarse de haber conseguido una interesante cinta, muy bien interpretada y con una trama de misterio que recorre toda la historia, mostrando ingeniosamente lo justo, para que el espectador sepa que algún secreto se nos oculta… Pero no conviene revelar demasiado su argumento, pues este es como el de un viejo cómic de DC, que desvela su sorprendente final sorpresa en la última viñeta. Su director, al presentarla, dio la perfecta clave para disfrutar más su visionado: destacó una crítica ya recibida que la definía como un relato de Enid Blyton pero con más truculencia, y esa es la actitud, estamos ante una cinta de misterio juvenil que nos atrapa por su propia inocencia. Es, sí, esa típica película con trampa, pero no engaña a nadie y ofrece grandes dosis de evasión. Muy buena factura. Entre sus actores destaca Anya Taylor-Joy, que ya nos dejó prendados para siempre de sus ojos como Thomasin en The Witch (Robert Eggers, 2015) y más tarde en Morgan (Luke Scott, 2016). O Mia Goth, que nos dejó sin respiración en La cura de bienestar (A Cure for Wellness, 2016) y a la que veremos en el remake de Suspiria (Luca Guadagnino, 2018) junto a Chloë Grace Moretz y Dakota Johnson.
Una memorable jornada para Serendipia que, flotando todavía por su encuentro con William Friedkin, tendría una cita al día siguiente con David J. Skal, uno de sus escritores cinematográficos de cabecera.
consiguen empalmar con la zona de tracker food, consiguiendo un paseo temático y en cierto modo un oasis entre cines que tuvo gran afluencia de público. Nuestra intención primera, eso sí, era poder ir a nuestro establecimiento preferido del festival, El Setanta-Nou, lugar de parada obligatoria para todo asistente y fan del cine de terror, pues allí podrá comprar a un precio sin competencia, lo mejor del cine fantástico y de terror en formato DVD y Blu-ray. Y ya habían llegado nuestros niños, bueno, nuestros en parte, pues Serendipia ha puesto su granito de arena para que salgan lo mejor posible, pues se trata de las primeras cuatro entregas de la Colección Fantaterror,
bajo cuyo genérico nombre se reúne lo mejor del cine fantástico y de terror español en una necesaria iniciativa editada por el propio sello de la tienda, Ediciones Setanta-Nou. Cuatro titulazos cuyas ediciones especiales (con póster, libreto y slipcover) fueron las estrellas del festival:
que se abre un 2022 interesante, seguro, para los amantes del cine de terror español y en particular los de Paul Naschy. También se presentaron, fuera de colección, dos estupendas ediciones en Blu-ray: una en formato doble dedicada a Elio Quiroga con
pantalla grande de 




Últimos comentarios