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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 7 de julio de 2017 *
TOM OF FINLAND (Dome Karukoski, 2017)
Finlandia / Suecia / Dinamarca / Alemania / USA. Duración: 115 min. Guion: Aleksi Bardy Música: Lasse Enersen, Hildur Guðnadóttir Fotografía: Lasse Frank Johannessen Productora: Helsinki Filmi Oy / Anagram / Fridthjof Film / Neutrinos Productions / Film and Music Entertainment (F&ME) Género: Drama
Reparto: Pekka Strang, Lauri Tilkanen, Seumas F. Sargent, Jessica Grabowsky,Taisto Oksanen, Jakob Oftebro, Niklas Hogner, Christian Sandström, Martin Bahne,Werner Daehn, Þorsteinn Bachmann, Jimmy Shaw, Kari Hietalahti, Jan Lindwall, Emanuel Claesson
Sinopsis: Tom of Finland, protagonizada por Pekka Strang, sigue los pasos de esta figura pionera de la cultura gay, que sufrió la opresión y la homofobia durante su juventud. Volvió como héroe de la Segunda Guerra Mundia, pero la vida en Finlandia en tiempos de paz no fue como esperaba. Perseguido por su homosexualidad, se encontró sumergido en relaciones secretas y presionado para casarse con una mujer. Encontró una válvula de escape a través de su arte, especialmente por sus dibujos homoeróticos con un estilo marcado por musculados cuerpos masculinos vestidos de cuero. Su fama llegó a ser revolución en Estados Unidos bajo su nombre artístico, Tom of Finland.
Tom de Finlandia es un correctísimo biopic sobre el influyente artista Touko Laaksonen, que fue conocido como Tom de Finlandia, todo un icono de la cultura gay y más concretamente de la estética Leather. La historia parte desde su experiencia desgarradora y heroica en la Segunda Guerra Mundial, donde descubre su homosexualidad y un submundo de lugares de encuentro clandestinos entre hombres. Pero tras la guerra tendrá que lidiar otra lucha en su propio país, pues en Finlandia la homosexualidad fue considerada delito desde 1894 hasta 1971. Así que Touko se refugia en su arte, liberador y centrado en dibujos eróticos y pornográficos de hombres musculosos y desinhibidos. Con el tiempo sus imágenes acabarán publicándose en Los Ángeles, donde será invitado a acudir por unos admiradores, descubriendo hasta que punto ha influido creando toda una estética basada en sus dibujos de modelos musculosos, cubiertos con cuero, uniformes… una parafernalia que lo llevará al éxito comercial en los años setenta y ochenta, viviendo también la eclosión del sida.
Dome Karukoski lleva a la gran pantalla la vida y obra de este artista contando con gran sensibilidad, con un buen diseño de producción, unos competentes intérpretes y sobre todo un magnífico guión que no cae en lo folklórico ni en lo más fácil, mostrando los colores apagados y los grises del Helsinki de los cincuenta y sesenta en contraste con la California multicolor de los setenta y ochenta, donde se desarrolla la segunda parte de la cinta. Una historia de rebeldía magníficamente retratada.
THE LOVE WITCH (Anna Biller, 2016)
USA. Duración: 120 min. Guion: Anna Biller Música: Anna Biller Fotografía: M. David Mullen Productora: Anna Biller Productions Género: Fantástico.
Reparto: Samantha Robinson, Gian Keys, Laura Waddell, Jeffrey Vincent Parise,Jennifer Ingrum, Lily Holleman, Dani Lennon, Stephen Wozniak, Bernard Bullen,Clive Ashborn, April Showers, Elle Evans, Robert Michael Anderson,Jacob Peacock, Giselle DaMier, Ron Kari
Sinopsis: Una joven bruja está empeñada en encontrar el amor a base de conjuros y pócimas que le permitan seducir a cualquiera. Cuando por fin encuentra al hombre de sus sueños, su deseo se convierte en desesperación, en locura y luego en… Con un estilo visual que homenajea los thrillers en Technicolor de los sesenta, The Love Witch explora las fantasías femeninas y las consecuencias del narcisismo exacerbado.
The Love Witch (Anna Biller, 1916) es una deliciosa fábula visual que reproduce la estética vintage e incluso los diálogos y la forma de actuar de los protagonistas del cine que rellenaba las sesiones golfas Grindhouse de los setenta. Repleta de encantamientos, sortilegios, modelitos psicodélicos y mucho, mucho color, resulta perfecta en su forma de reflejarlo, ya sea en cuanto a vestuario como en su cuidado diseño de producción. Pero no piensen que la acción se desarrolla a finales de los sesenta, no, si se fijan bien, verán ciertos anacronismos que por inesperados pueden, paradójicamente, pasar desapercibidos. Como que los protagonistas utilicen con toda naturalidad teléfonos móviles o incluso que se hable de realizar pruebas de ADN bastante antes de que este procedimiento fuese habitual. Su satanismo kitsch a lo Anton LaVey y su estética convierten esta película en toda una proeza, a pesar de carecer de una de las principales virtudes de aquellos nudies de los primeros setenta que tan bien reproduce: su ajustada duración. Aún así The Love Witch es una de las cintas más recordadas de la última edición del Festival de Sitges y toda una obra de orfebrería a tenor de lo declarado por su directora, «(…) una labor de amor total. Yo realicé todo el vestuario renacentista y el armario de Elaine, además de todo el atrezo, incluida una alfombra de pentagrama hecha a mano. Hice cientos de sketches del set y del vestuario y storyboards; hice pinturas y escribí partituras; pasé años escribiendo y reescribiendo el guion y trabajé mucho tiempo con mi actriz principal para desarrollar todas las capas del personaje.»
PREVENGE (Alice Lowe, 2016)
UK. Duración: 88 min. Guion: Alice Lowe Música: Pablo Clements, James Griffith, Toydrum Fotografía: Ryan Eddleston Productora: Gennaker / Western Edge Pictures Género: Terror.
Reparto: Alice Lowe, Kayvan Novak, Kate Dickie, Jo Hartley, Gemma Whelan, Tom Davis,Dan Renton Skinner, Mike Wozniak, Eileen Davies, Grace Calder, Tom Meeten,Leila Hoffman, Sara Dee, David Puckridge, Jacqueline Wright, Della Moon Synnott
Sinopsis: Una lunática mujer embarazada de varios meses escucha la voz de su hijo no nato, que le da instrucciones asesinas.
Prevenge supone el debut en la dirección de la actriz y guionista Alice Lowe, que dirige e interpreta esta comedia negra en
su séptimo mes real de gestación. Es bien sabido que el embarazo puede desequilibrar y cambiar el metabolismo de la futura madre, pero quizás no de forma tan extrema como le sucede a la protagonista de Prevenge, cuyo hijo no-nato le dará órdenes para que vaya matando, cuanto más sangrientamente mejor, a varias víctimas que, por cierto, parecen merecerlo: ejecutivas implacables, abusadores de mujeres… un ramillete de personajes que como descubriremos están en su lista mortal por un motivo concreto.
¿Tenía Alice Lowe un embarazo complicado? a tenor de lo que explica, parece ser que sí: «El embarazo tradicionalmente es un mundo de color pastel. Pero yo experimentaba una inesperada intensidad. Una tristeza inexplicable. Transformaciones físicas milagrosas. No era nada parecido a los embarazos que había visto en pantalla. Por lo que creé una anti heroína, Ruth. Una mujer cuya furia la ha tomado por completo. Todo este mundo interior tomó la forma de un bebé no-nato dictador. El muñeco ventrílocuo que susurra en el oído de su madre diciéndole lo que tiene que hacer. Ruth como mujer embarazada era el conducto para explorar esta noción. Todo el mundo tiene que ser amable con una mujer embarazada. Pero Ruth es una vengadora, jurado y juez de los fallos de la sociedad.»
En la linea de la francesa y muy sangrienta Baby Blood (Alain Robak, 1990), destaca la utilización de las alucinantes escenas en blanco y negro pertenecientes a Crime Without Passion, una olvidada producción Paramount dirigida en 1934 por Ben Hecht, Charles MacArthur y Lee Garmes protagonizada por Claude Rains y la exótica Margo.
LLEGA DE NOCHE (It Comes at Night, Trey Edward Shults, 2017)
USA. Duración: 97 min. Guion: Trey Edward Shults Fotografía: Drew Daniels Productora: Animal Kingdom / A24 Género: Terror
Reparto: Joel Edgerton, Riley Keough, Christopher Abbott, Carmen Ejogo,Kelvin Harrison Jr., Griffin Robert Faulkner
Sinopsis: Travis (Kelvin Harrison, Jr.), un adolescente de 17 años, deberá enfrentarse, tras un cataclismo de enormes proporciones, a la existencia en una casa tan segura como desoladora con sus protectores padres (Joel Edgerton y Carmen Ejogo), siempre armados y vigilantes. Cuando una joven pareja desesperada (Christopher Abbott y Riley Keough) irrumpe con su hijo en busca de refugio y se vean obligados a acogerles, la familia se debatirá entre el miedo, la paranoia y la desconfianza, que se sumarán a los horrores del exterior.
Llega de noche no toma al público por tonto. Maneja muy bien la intriga midiendo lo que muestra al espectador y poniéndolo al corriente sin necesidad de parar a explicarlo, ya sea poniéndolo en boca de los personajes o mediante farragosos flashbacks. Va creando una intriga y la va desentrañando de manera inteligente, avanzando con el espectador, mientras uno va rogando que no se recurra a la aparición estelar de los tan manidos zombies. No, no hacen falta efectos tremebundos ni come-cerebros, aunque eso no significa que no se nos muestre continuamente el monstruo. Estamos ante una cinta apocalíptica en la que lo de menos es lo del exterior, la pandemia es un tan solo un macguffin que nos llevará a un homo hominis lupus al que en su día también nos llevó aquella Noche de los muertos vivientes de Romero, con la que Llega de noche, guarda elementos en común que no son, afortunadamente, los cadáveres andantes.
Llega de noche está protagonizada por el ascendente Joel Edgerton, un actor australiano protagonista de cintas tan dispares y eficaces como El regalo (que también escribió y dirigió) o Loving (Jeff Nichols, 2016), que se está construyendo una impecable carrera y al que veremos en importantes cintas actualmente en fase de post-producción, entre ellas su segunda película como director, Boy Erased, junto a Nicole Kidman y Russel Crowe. Mientras que a la londinense Carmen Ejogo hemos podido verla en Selma (Ava Duvernay, 2014) y Alien: Covenant (Ridley Scott, 2017). Llegan de noche, segundo largometraje de su director, es la confirmación de Trey Edward Shults, que con tan solo dos cortometrajes en su haber, convirtió el tercero, Krisha (2014) en un largometraje revelación de igual nombre rodado al año siguiente en tan solo nueve días en casa de su madre y protagonizada por su tía, la actriz Krisha Fairchild, para quien lo había escrito, y otros miembros de su familia.
Con una magnífica banda sonora que incrementa la tensión, con la percusión acompasando nuestras pulsaciones, aunque en algún momento caiga en el susto fácil demuestra que, sin ser con todo una obra maestra, Llega de noche es una digna e inteligente cinta de intriga bien narrada y que evita, en lo posible, repetir esquemas. Una grata sorpresa.
BABY DRIVER (Edgar Wright, 2017)
UK/USA. Duración: 115 min. Guion: Edgar Wright Música: Steven Price Fotografía: Bill Pope Productora: Big Talk Productions / Media Rights Capital / TriStar Productions / Working Title Films Género: Thriller
Reparto: Ansel Elgort, Lily James, Jamie Foxx, Jon Hamm, Kevin Spacey, Eiza González,Jon Bernthal, Ben VanderMey, Thurman Sewell, Allison King, Lance Palmer,Keith Hudson, Patrick R. Walker, Hudson Meek, Troy Faruk
Sinopsis: Baby (Ansel Elgort), un joven y talentoso conductor especializado en fugas, depende del ritmo de su banda sonora personal para ser el mejor en lo suyo. Cuando conoce a la chica de sus sueños (Lily James), Baby ve una oportunidad de abandonar su vida criminal y realizar una huida limpia. Pero después de ser forzado a trabajar para un jefe de una banda criminal (Kevin Spacey), deberá dar la cara cuando un golpe malogrado amenaza su vida, su amor y su libertad.
¿Un thriller? ¿Una comedia? ¿Un musical? Baby Driver es todo eso y mucho más. Es un exceso operístico en el que la omnipresente música es fundamental. Una coreografía de gestos y movimientos de los que ni la cámara se libra. ¿Sabían que la detonación de una pistola podría ser utilizada como instrumentos musical? Edgar Wright sí lo sabe y lo pone en práctica en un par de ocasiones en Baby Driver sin miedo al -y sin resultar- ridículo. Y todo ello al ritmo de las mejores -y menos manidas- grabaciones Soul de la Stax o de Chess, junto a The Tubes, Queen o Damned. Todo sirve para añadir ritmo a esta película, que de ningún modo decae.
El británico Edgar Wright lo ha vuelto a hacer tras las exitosas Zombies Party (Shaun of the Dead, 2004) o Bienvenidos al fin del mundo (The World’s End, 2013) cambiando de género, pero manteniendo siempre un pie dentro de la comedia y el exceso, menos evidente, pero presente en Baby Driver. Recurre a actores bien curtidos como Kevin Spacey, Jamie Foxx, Jon Hann o Jon Bernthal en contraste con los muy jóvenes protagonistas, Lily James (a la que vimos como la Cenicienta ideal o, más desmadrada y tirando de katana en Orgullo+prejuicio+zombies) y Ansel Elgort.
Un argumento bien engarzado y unos diálogos electrizantes completan este entretenimiento de primera, este desmadrado cuento de héroes y villanos en el que triunfará el amor con un final color de rosa como el del cartel original.
The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro y otras batallas

Desde que el ente conocido como Serendipia creó este blog, hace casi 5 años y 825 artículos, muchos de ellos referentes al mundo del cómic y dentro de ese campo al protagonizado por súper-héroes, no había encontrado una excusa para hablar de uno de sus personajes favoritos, presente durante toda su vida y parte imborrable de su memoria sentimental. Así que, a propósito del estreno de Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, se ha complacido en realizar su primer artículo sobre el lanzarredes, así que sean indulgentes con él y permitan que se extienda un poco, deteniéndose en las diferentes encarnaciones del trepamuros: desde el cómic, al merchandising de su infancia. Repasando la filmografía que ha generado y rememorando, por el camino, alguna batallita personal de dudoso interés.
Avisados quedan…
TENGO 47 AÑOS Y SIGO LEYENDO SPIDERMAN
He de confesarlo. Creo que deben saberlo antes de continuar. Desde que cayó en mis manos un desmoronado ejemplar del antiguo volumen uno de editorial Vértice, concretamente el 19, me sentí picado por esa araña radioactiva que también infectó a Peter Parker, aunque si a él le convirtió en el súper-héroe más importante del firmamento, a mí me transformó en un humilde lector de sus aventuras. Durante esa etapa infantil no paré hasta completar esa primera colección del trepamuros revolviendo en librerías de segunda mano y traperías acompañado de Enrique, compañero de aficiones (aunque a él le gustaban más los mutantes). La colección, a todo blanco y negro y en formato librito, constaba de 59 números que desprendían un característico olor que todavía identifico con el de mi infancia, repleta de tebeos de terror y aventuras. Sí, cierto es que a la edición española de Spiderman (escrito todo junto) le llegó su decadencia cuando pasó a ser editada por Bruguera. Y cierto es que mi interés sobre el personaje decayó cuando el vello invadió ciertas zonas de mi anatomía y recibí la llamada de la música, el alcohol y las chicas pero… como cantaban Small Faces, “yesterday is dead but not my memory”, y un día al
adquirir mi Spirit mensual -nunca abandoné la lectura de comics- el viejo lanzarredes me saludó desde la portada de un cuadernillo, ahora editado por editorial Forum y dibujado por un tal Todd McFarlane. La verdad es que el dibujo me llamó la atención, así que decidí llevármelo conmigo reencontrándome de nuevo en esas páginas con Peter Parker. Aquel número 228 fue seguido de muchos otros, hasta conseguir reunir todas sus aventuras (y eso incluye varias cabeceras más y muchos, muchos extras, incluidos algunos inéditos en España). Y es que sí, Peter había vuelto para quedarse en mi vida. Y no como objeto intocable de culto, sino como algo vivo. No en balde y tras muchos años me encuentro disfrutando actualmente de la relectura cronológica de la colección.
Pero ¿Qué tiene este personaje para haberse convertido en uno de los iconos del siglo XX y parte del XXI? ¿Qué le hace incombustible? Por mi experiencia sólo puedo contarles lo que vio aquel niño en Spiderman: aventura, cercanía y cierta ¿verosimilitud? Pues si, ya que frente a otros niños que admiraban las aventuras imposibles de bárbaros, dioses y semidioses con Thor, Conan o el mismísimo Superman en cabeza, lo que me cautivó del personaje arácnido fue, más que las propias aventuras del enmascarado, de
indudable atractivo y sólida construcción, la personalidad y el carisma de Peter Parker y su reparto de secundarios: Flash, el matón del colegio (ahora se le llamaría acosador); la tía May, madre protectora pero también castradora que no parece ver que su niño está creciendo; Harry, el amigo con problemas de adicción; J. J. Jameson, el jefe hijoputa pero necesario para conseguir dinero. Y las chicas, claro. Desde Betty, la primera novieta, a Gwen Stacy, el gran amor de la vida de Peter Parker cuya pérdida, en el número 121 USA de The Amazing Spider-Man (en España el 54 -Vol. 1- Vértice) recuerdo todavía con perplejidad y tristeza. Y Mary Jane Watson, esa mujer independiente y liberada que aparece y desaparece de la colección y de la vida del trepamuros. El caso es que a día de hoy, con 47 años que se me han pasado volando, sigo comprando y leyendo mes a mes las aventuras de Spiderman, superando temporadas anodinas que han puesto mi fidelidad al personaje al límite. Y es que, algo tendrá el mequetrefe de Parker.
AHORA A LOS MUÑECOS Y CROMOS SE LES LLAMA MERCHANDISING
Esto de los personajes populares es lo que tienen: que cuando tienen éxito rápidamente se diversifica su figura en otros campos. Y los súper-héroes no iban a ser menos. Incluso en aquella España del DDT algo parecido al merchandising se generó, y los niños más inquietos lo encontramos. Como esa colección de cromos de Cropán dibujados por el portadista de Vértice, López Espí; el muñeco Mego de Spiderman, uno de los pocos de la casa americana que se importaron en el país de los Madelman; los magníficos pósters que editaba Vértice, también ilustrados por López Espí y… la película de Spiderman. Porque sí señores, hubo una película de Spiderman en los años setenta que, naturalmente, tanto servidor como su amigo de aficiones Enrique procuraron no perderse. De hecho se trataba de una serie de televisión de finales de los setenta que constó de 15 episodios y que en
este sacrosanto país se montó en forma de largometraje mediante la unión de varios de estos capítulos. Pero aquello, que vimos en el cine, no nos convenció para nada. Y es que la tecnología de efectos especiales todavía se encontraba a años luz de poder afrontar el reto que representaba dotar de credibilidad al arácnido. En todo caso uno se consoló viendo esa aventura –hubo dos más, El hombre araña en acción y El desafío del Dragón, pero no nos atrevimos a verlas- y completando la colección de cromos que se lanzó en su momento. Poco después, la llegada del Superman de Richard Donnen a la pantalla grande abrió brecha para que los comics de súper-héroes fueran adaptados con dignidad al cine. Pero todavía deberían de pasar unos cuantos años para que, tanto Spiderman como el resto de los personajes Marvel, fueran llevados al cine con ciertas garantías de no hacer el ridículo.
EN EL PRINCIPIO FUE EL CÓMIC

El Spiderman de Ditko, menos musculoso y base de la versión Ultimate, modelo de la última encarnación cinematográfica
Retrocedamos a un pasado aún más remoto que la niñez de Serendipia. Estamos en 1962 y los súper-héroes andan de capa caída (nunca mejor dicho). Stan Lee, guionista de Marvel Comics, tiene en mente un nuevo concepto de héroe muy diferente a los tan manidos súper hombres. Un nuevo personaje que, a diferencia del resto, es un adolescente normal con el que los lectores en potencia pueden identificarse. Un joven acosado por los problemas habituales del cambio hormonal, pero multiplicados por mil al ser picado por una araña radioactiva que le da poderes. Así que para crear este nuevo concepto, Stan Lee cede la creación visual del personaje a Steve Ditko, en detrimento de Jack Kirby, creador gráfico de la mayor parte de los personajes de la “casa de las ideas”, entre ellos Thor, Capitán América, Los 4 Fantásticos, Los Vengadores y un larguísimo etcétera. Y es que para Spiderman, Stan Lee tenía pensada una apariencia totalmente diferente a la de los hipermusculados modelos de Kirby. Así que con una primera historia que ya presentaba el origen de sus poderes, la muerte de tío Ben y el sacrosanto lema: “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”, se le dio la alternativa al personaje en una colección, Amazing Fantasy, que estaba condenada a desaparecer. Pero contra todo pronóstico dieron en el blanco, ya que las ventas de ese Amazing Fantasy 15 fueron lo suficientemente aceptables como para que la editorial decidiera, meses más tarde, iniciar la colección Amazing Spider-Man, cabecera que continúa publicándose en la actualidad.
El dúo formado por Stan Lee / Steve Ditko creó gran parte de los personajes y antagonistas de la serie hasta la marcha del dibujante en el número 38, momento en el que otro ilustrador, John Romita, se incorporaría a la colección, terminando de perfilar los personajes y creando otros nuevos, tanto para incorporarlos en la vida de Peter Parker como para relacionarlos con su personalidad enmascarada. Tras Romita ha habido un abultado ramillete de guionistas y dibujantes que han llevado al personaje por etapas más o menos brillantes, pero manteniendo el suficiente interés como para que haya llegado con tan buena salud a la actualidad, 52 años después de su creación.
SPIDERMAN EN LA PANTALLA
Nuestro lanzaredes se ha resistido a ser trasladado al cine. Y es que traducir súper-héroes a imágenes en movimiento siempre ha estado peligrosamente cerca del ridículo. Tras los baratos pero eficaces seriales de los años cuarenta que mostraron las aventuras del Capitán Marvel, el Capitán América, Superman o un rechoncho Batman, hubo que esperar a la Batmanía, provocada por la serie televisiva de los años sesenta para que un personaje de cómic se convirtiera en todo un icono pop, repleto de humor e ironía desmitificadora. Un tono en el que tuvo mucho que ver, según su recientemente fallecido guionista, Lorenzo Semple Jr., la sangría, ya que recibió el encargo y comenzó a escribir sus guiones mientras residía en España, concretamente en Torremolinos.
En los setenta y tras alguna olvidable serie televisiva, por fin el cine demostró que un hombre podía volar y se estrenó la mítica Superman (Richard Donner, 1978) una súper producción que fue degenerando en secuelas cada vez menos interesantes. Diez años después vino Batman (Tim Burton, 1989), que también dio la campanada pero, el cine continuaba sin ofrecernos esa películas que Marvel comics y sus seguidores se merecían. Tras la recordada serie televisiva dedicada a La Masa (The Hulk, si prefieren); la fracasada serie del trepamuros que ya les hemos comentado más arriba; una fallida intentona de adaptar Los 4 fantásticos con Roger Corman de por medio que no se llegó a exhibir (por algo sería…); y algunas anodinas tv movies realizadas a finales de los setenta con el Capitán América, llegaría el primer intento [1] de llevar a un personaje Marvel a la pantalla con todo lujo. ¿Y quienes fueron los artífices? Pues inicialmente la productora Cannon, de ahí pasó el proyecto a manos de James Cameron, que escribió un guión que comenzó a circular por productoras hasta llegar a Carolco, y llegándose a formar un reparto -o una idea del mismo- que incluyó durante una época a Leonardo DiCaprio como Peter/Spidey y Nikki Cox como Mary Jane pero… la cosa finalmente no llegó a buen puerto y ya pueden imaginarse que buque puso en marcha Cameron con DiCaprio como polizón.
Afortunadamente en el año 2000 el joven Bryan Singer demostró con X-Men que podía llevarse a la pantalla el universo Marvel de manera digna, dejando el terreno allanado para que Sam Raimi, fan confeso del lanzaredes, llevara el proyecto adelante. Spider-Man (2002) convenció al público en general y al fan del trepamuros en particular, a pesar de ciertas polémicas con los lanzarredes orgánicos y otras licencias respecto al cómic. El casting era bastante convincente, con Tobey Maguire como Peter/Spidey y la bella Kirsten Dunst como Mary Jane (ignorando a Gwen Stacy). Esta primera entrega, además de mostrarnos el origen del personaje, lo enfrentaba al maligno Duende Verde, encarnado por el siempre eficaz Willem Dafoe.
Tan buenos resultados se obtuvieron con el film, que dos años después el mismo equipo creativo y artístico encaró una segunda parte en la que Spiderman medía fuerzas con el Dr. Octopus (Alfred Molina). Pero el bache de la serie llegó con la tercera entrega en 2007, que convenció a unos y enfureció a otros. Quizás tuvo la culpa la saturación de enemigos (Veneno, El hombre de arena, Duende Verde) o algunas imágenes poco afortunadas del ‘reverso tenebroso de Peter Parker’. En todo caso, mientras las sagas mutantes se superaban y nuevos personajes se sumaban a la serie de films con personajes Marvel (Iron Man, Hulk, Daredevil, Elektra, Capitán América, Thor o Los 4 Fantásticos), se decidió retroceder lo andado y ofrecer un nuevo comienzo para Spiderman, tomando como modelo la exitosa revisión (y actualización) del personaje que la editorial ofrecía en la serie Ultimate Spider-Man, y que tan buenos resultados estaba dando en la adaptación de Los Vengadores. Así que en 2012 llega a la pantalla The Amazing Spider-Man, dirigida por Marc Webb, que tan solo tenía un largometraje en su haber, además de varios documentales y video-clips, y producida de Avi Arad, responsable de la práctica totalidad de películas con personajes Marvel. Andrew Gardfield, encarna a un Peter más joven y enclenque que Tobey Maguire, mientras que en esta ocasión el interés sentimental del protagonista recae en Gwen Stacy, interpretada por la bella Emma Stone, que ya había demostrado su poderío en Zombieland (Ruben Fleischer, 2009). El guión se toma bastantes licencias con respecto al cómic, desde el propio origen de Spiderman a la ausencia de varios personajes carismáticos como J. J. Jameson, pero resulta muy eficaz y ofrece una buena y necesaria renovación del personaje, acusando influencias de la muy interesante Kick Ass (Matthew Vaughn, 2010). El enemigo a combatir es El lagarto y el seguidor del personaje se encuentra con figuras familiares como el Capitán Stacy, Flash Thompson y una tía May de lo más atípica encarnada por Sally Field.
Y como la cosa funcionó recaudando más de 750 millones de dólares en taquilla, poco después nos llega:
AMAZING SPIDER-MAN 2: EL PODER DE ELECTRO
Ante todo no esperen que les desvele las numerosas sorpresas que nos depara esta película. Si buscan seguro que encontrarán información, por supuesto, pero les recomiendo, como fan de la serie, que se dejen sorprender por la acción y los personajes que van apareciendo en pantalla, así como sobre los seguros participantes de la tercera entrega. Dicho esto, vamos por ella.

Puede entenderse que en la película se hayan alejado del diseño original del Electro de Ditko. Definitivamente eran otros tiempos.
Sinopsis: A pesar de que antes de morir el capitán Stacy (Denis Leary) hizo prometer a Peter (Andrew Garfield) que se alejaría de su hija Gwen (Emma Stone) para que no peligrara por su doble identidad, Peter se resiste a abandonar a su novia. También quiere averiguar más sobre sus desaparecidos padres. Pero vive su personalidad heroica plenamente. Es estupendo ser Spider-Man. Para Peter Parker no hay una sensación más increíble que la de deslizarse entre los rascacielos, aceptar el hecho de que se ha convertido en un héroe y pasar tiempo con Gwen. Pero ser Spider-Man tiene un precio: Spider-Man es el único capaz de proteger a sus conciudadanos neoyorquinos de los temibles villanos que acechan la ciudad. Con la aparición de Electro (Jamie Foxx), Peter tendrá que enfrentarse a un enemigo más poderoso que él. Y cuando su viejo amigo, Harry Osborn (Dane DeHaan) vuelve, Peter se da cuenta de que todos sus enemigos tienen una cosa en común: OsCorp.
Repitiendo el equipo técnico y artístico de Amazing Spider-Man nos llega su secuela, que profundiza en los personajes y nos presenta nuevos que sin duda tendrán relevancia en el futuro (léase nuevas entregas) de la franquicia arácnida. Conoceremos más intimamente a Peter y su sentido de la responsabilidad, sus problemas personales y su maduración como individuo, que le llevará a tomar decisiones que tendrán gran peso en el futuro, tal y como cuenta Jeff Pinkner, uno de los guionistas, “La película refleja cómo va madurando Peter. No solo en su relación con Gwen, sino también en lo que supone pasar de chico joven a joven adulto. Entre otras cosas Peter tendrá que hacer frente al hecho de que la vida es corta y siempre cambia, las relaciones vienen y van, y lo mejor que puedes hacer es disfrutar el viaje y aprovechar al máximo el tiempo disponible.”
También seremos testigos de la vitalidad que le aporta la máscara, tras la que se siente tan seguro de sí mismo que no deja de bromear, casi fanfarronear, al enfrentarse con sus enemigos, conseguida referencia a una de las características que distingue al personaje desde su creación en 1962. “Queríamos aportarle a esta nueva entrega un punto más juguetón, más divertido,” dice Marc Webb, nuevamente en la silla de director, “Cuando lees los comics salta a la vista sus golpes de humor y sus respuestas, su gracia, su amenidad. Todo ello explica parte de su atractivo y son motivos por los que tantos aman a Spider-Man. Y sin duda es algo que a mí también me encanta.”
Y si ciertamente es inevitable un gran derroche de efectos especiales en las batallas contra poderosos enemigos, no piensen que estas ocupan la mayor parte del metraje, muy al contrario, se ha conseguido equilibrar la acción con las escenas que muestran la relación que une a los diferentes personajes. En definitiva, lo que hace que nos interesemos por ellos y por la suerte que puedan correr. Aunque no es exagerado decir que posiblemente estamos ante las mejores escenas de acción y las más verosímiles que se han mostrado de Spider-Man en movimiento. “Procuramos que fueran (…) reales, recurriendo a ordenadores sólo cuando fuera imposible hacerlas mejor en la vida real,” dice el coordinador de especialistas Andy Armstrong. Y sin duda se capta la esencia del cómic, del que también ofrece el film algunos guiños para los seguidores, aunque sin ceñirse fielmente a lo que en ellos se narra. Asegura Webb que “Nos hemos tomado alguna libertad creativa pero los comics son nuestra fuente de inspiración. Amazing Spider-Man #121 es uno de los fascículos más profundos del canon – profundo por el impacto que tiene en Peter Parker. El destino de Gwen está directamente relacionado con las decisiones del héroe. Gracias a esa historia los cómics pudieron darle un giro más complejo y, a partir de ahí, le dimos un tono más Shakesperiano y operístico al filme.”

Andrew Garfield como Peter / Spiderman profundiza en la complejidad del personaje; Emma Stone como Gwen Stacy demuestra que es más que unos enormes y bellos ojos y nos ofrece un personaje dulce y a la vez fuerte, que en algunos momentos va por delante de Peter en cuanto a tomar decisiones sobre su futuro y el de la pareja:“Peter juró alejarse de Gwen – y ella lo sabe – pero ella está mucho más abierta a estar con él,” explica Stone. “No sólo porque están enamorados. Su padre ha muerto y eso le hace comprender la urgencia del tiempo – que todo es pasajero. Para Peter no es tan fácil, y eso crea mucha tensión entre ellos durante toda la película.”
Electro, interpretado por Jamie Foxx (protagonista, entre otros muchos films, de Django desencadenado de Quentin Tarantino), resultará ser la cara opuesta del arácnido y, por esas paradojas que unen esa frontera tan liviana que lleva del amor al odio resultará ser, inicialmente, uno de los mayores admiradores de Spider-Man: su ídolo. “Spider-Man fue el único que aparentemente se fijó en Max y lo llamó por su nombre,” señala Foxx. “Max siente que en realidad Spider-Man era su amigo y por eso se obsesiona – cuelga fotos en la pared, y cosas por el estilo. Se lo toma muy en serio. Pero luego, cuando Max recibe sus poderes y acude a Times Square, Spider-Man intenta evitar que Max se haga daño y que a su vez haga daño a los demás. Max se siente traicionado por su héroe. Trágicamente malinterpreta lo que Spider-Man intenta hacer.” El aspecto de Electro, muy diferente al original de los comics -que naturalmente ha evolucionado mucho desde su creación- es obra de los míticos Greg Nicotero y Howard Berger, de KNB EFX .

Pero hay otro villano más importante que Electro en la función y de más peso en la historia del lanzaredes, tanto que estuvo presente en la trilogía de Sam Raimi : Harry Osborn, El Duende Verde. O mejor dicho, el segundo Duende Verde, ya que tanto en la historia original como en la primera adaptación cinematográfica, el villano original es el padre del personaje, Norman Osborn. Para encarnar a este importante antagonista se ha contado con Dane DeHaan, que ya con anterioridad se había acercado al universo de los súper-héroes en la muy recomendable Chronicle (Josh Trank, 2012). Con cierto parecido físico con un joven Leonardo DiCaprio, DeHaan se desenvuelve con soltura con este complejo personaje “Harry Osborn representa el singular y clásico conflicto entre Peter Parker y Spider-Man,” dice Arad. “Harry era su mejor amigo y después, por circunstancias de la vida, Harry se torna en un enemigo dispuesto a destruir a Spider-Man. Y para colmo, lo más duro para Spider-Man es sentir la necesidad de ayudar a su amigo y evitar que éste se convierta en un villano autodestructivo.”
Repiten papel en esta segunda entrega de Spider-Man: Sally Field (tía May), Cambell Scott (Richard Parker) y Embeth Davidtz (Mary Parker), entre otros.
Finalmente destacar que The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro nos traslada al ambiente del cómic al ser la primera de la franquicia rodada íntegramente en New York, escenario original de la serie. “Spider-Man es de Nueva York y su historia es una historia de la ciudad,” dice Webb. “Por lo que rodar en nuestra localización real, en lugar de duplicar un estudio de rodaje, fue realmente fascinante.”
[1] Tras la olvidable The Punisher: el vengador (The Punisher, 1989, Mark Goldblatt).




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