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Hallan unos restos mortales que podrían ser del reportero gráfico Sean Flynn

Hallan unos restos mortales que podrían ser del reportero gráfico Sean Flynn

Pues sí, después de tantos años desaparecido, el hijo de Errol Flynn parece que ha aparecido. Sean Flynn,  inició su carrera precisamente con el film El hijo del Capitán Blood (Il Figlio del Capitano Blood, 1962 Tulio Demicheli), oportunista título donde los haya, ya que el primer film importante de su padre fue, precisamente El Capitán Blood (Captain Blood, 1935 Michael Curtiz), ¿lo cogen? , desarrollando su breve carrera principalmente en Italia haciendo subproductos de acción y del oeste, hasta que, ignoramos si fue ese el motivo, tras interpretar un film junto a Pili y Mili (Dos pistolas gemelas, 1966  Rafael Romero Marchent), decide dedicarse a la aventura, al igual que hiciera su padre antes de dedicarse al cine. Viajando como reportero gráfico a zonas de conflicto, donde desapareció en 197o.

Publicamos aquí una nota de prensa que cubre la noticia:

| Dana Stone Efe | Phnom Penh

Un equipo de voluntarios cree haber localizado los restos mortales del reportero gráfico Sean Flyn, hijo del célebre actor de Hollywood Errol Flynn, que desapareció en la selva de Camboya hace 40 años durante la guerra civil, según ha informado la embajada de Estados Unidos. Los restos, que incluyen huesos, ropa y cuatro dientes,-dos de los cuales se encuentran en buen estado -, fueron hallados el pasado día 14 y enviados el viernes a un laboratorio de Estados Unidos para que la pruebas de ADN confirmen si son los de Sean, que tenía 28 años en el momento de su desaparición. El hallazgo fue realizado cerca de la frontera vietnamita por el británico Keith Rotheram y el australiano David MacMillan tras cuatro meses de excavaciones en la selva del noreste de Camboya, como parte de una investigación financiada parcialmente por la propia familia Flynn. Flynn, quien colaboraba para la revista ‘Time’, desapareció el 6 de abril de 1970 con la periodista de la cadena CBS Dana Stone, cuando se desplazaban en una motocicleta y fueron capturados en un control montado por la guerrilla comunista en la llamada Ruta Uno, que conduce a la antigua Saigón, ahora Ho Chi Minh City Las investigaciones realizadas anteriormente por colegas de los dos periodistas desaparecidos, apuntan que Flynn y Stone fueron asesinados por guerrilleros del Jemer Rojo camboyano en junio de 1971, unos 14 meses después de que fueran capturados. Según Macmillan, un experto confirmó que los dientes encontrados fueron objeto de trabajo dental en Estados Unidos durante la década de los cincuenta del pasado siglo, cuando Sean Flynn pretendía seguir los pasos de su padre en el mundo del cine. «Tenemos el 50 por ciento de posibilidades de que se trate de los restos de Sean Flynn», dijo Rotheram a la prensa local. La localización de los restos fue posible gracias a la información de un aldeano de esa zona familiarizado con los lugares en los que se cometieron ejecuciones durante la guerra que enfrentó al gobierno del general Lon Nol y al Jemer Rojo entre 1970 y 1975. Este testigo, que entonces era pastor de búfalos, condujo a los investigadores al sitio donde en 1971 fue ejecutado un occidental alto y rubio, cuya descripción coincidía con la del joven Flynn. Según el testigo, fallecido recientemente, Flynn fue obligado a excavar su propia tumba y asesinado a golpes con una piedra al fallar la pistola con la que el verdugo quiso matarle de un tiro en la nuca. Para llevar a cabo la búsqueda, los dos exploradores alquilaron una excavadora tras haber removido tierra sin éxito durante semanas con la única ayuda de palas. «Si lo haces a mano, pasan semanas y no encuentras nada. Con la excavadora en sólo hora y media ya teníamos algo. Aquello está en medio de la nada y si no sabes dónde cavar no tienes ninguna opción», dijo Rotheram. Desde que se firmó la paz en Camboya, en 1991, antiguos compañeros de Flynn y Stone, como el fotoperiodista Tim Page, han llevado a cabo intentos para dar con sus restos. La madre de Sean Flynn, la actriz Lili Damita (fallecida en 1994), gastó importantes cantidades de dinero para financiar expediciones de búsqueda de los restos de su hijo. Antes de desaparecer en Camboya, Flynn paso un tiempo en Vietnam del Sur, a donde llegó por primera vez en 1966, como periodista «free-lance» para el semanario francés «Paris Match», aunque después trabajó también para la agencia estadounidense de noticias United Press International (UPI) Hasta 36 periodistas extranjeros y camboyanos fueron asesinados o desaparecieron durante la guerra civil camboyana, entre 1970 y 1975, más que durante toda la contienda en el vecino Vietnam. Varios corresponsales que cubrieron entonces el conflicto camboyano se reunirán otra vez en Phnom Penh del 20 al 23 de abril en un acto en el que se dará homenaje a los periodistas fallecidos. El Ayuntamiento de Phnom Penh instalará un monumento en recuerdo de los periodistas muertos y desaparecidos frente al Hotel Le Royal, en el que solían hospedarse los corresponsales extranjeros.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/03/29/cultura/1269873769.html

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Norman Bates cumple años: Los carteles de Psicosis

23 marzo 2010 1 comentario

¿Ya han leido el artículo que mi otra cabeza ha escrito? Bien, ahora les propongo echar un vistazo a los carteles, tanto los utilizados en el estreno como los utilizados durante alguna de sus reposiciones.

Empezaremos por los españoles:

Aquí tenemos el programa y los dos carteles  de cine que se editaron para su estreno, que fue el dos de abril de 1961. En todo el mundo se utilizó una campaña de promoción que recalcaba que una vez comenzada la película, no se dejaría entrar a nadie en el cine, así como la petición, por parte del mismo Hitchcock,  de que no se desvelara el final de la película. También se resaltó el magnífico busto de Janet Leigh aprisionado en las copas de su sujetador blanco pero… aquí en los sesenta no se podía permitir esa osadía. Aunque aún así el cartel me parece fantástico.

Programa español de época.

El cartel es bastante similar al programa. Además de magnífico, ¡Que leches!

Aquí tenemos un cartel poco difundido con la seria advertencia del mago del suspense.

La primera reposición de Psicosis en España fue en agosto de 1971, realizando el cartel el magnífico Mac, aunque en mi opinión el original era bastante mejor en su sobriedad. También se repartió programa de mano, siendo ambos iguales.

Ahora veremos algunos ejemplos de carteleria realizada en Europa:

Cartel belga.

Este cartel italiano de época también me resulta soberbio.

Cartel italiano.

Ahora veremos cuatro ejemplos de los coloristas Fotobustias italianos, que  son las carteleras que se ponen en el vestíbulo del  cine,  y que tienen un tamaño más grande que las españolas. No se pierdan la de Janet Leigh, impensable de publicar en la sacrosanta España de la cruzada.

Y aquí tenemos dos modalidades de cartel italiano pero pertenecientes a la primera reposición. Tiene un diseño de los más setentero pero no deja de ser de lo más poderoso, ¿no?

Cartel alemán.

Cartel inglés (Donde la clasificaron X)

Otro cartel inglés con Hitchcock realizando las advertencias de rigor.

Cartel rumano.

En Checoslovaquia Psicosis se estrenó en 1970 y se realizaron dos carteles promocionales de lo más curiosos, obra de Zdenek Ziegler:

Bueno, y vayamos ya a por los carteles americanos. Para comenzar dos sudamericanos:

Cartel argentino.

Cartelera mexicana.

Y estos son algunos de los carteles y lobby cards americanos.

Cartel autografiado por Janet Leigh.

Lobby cards originales USA.

Y para terminar con los carteles dos pertenecientes a  reposiciones:

Aquí se han comido poco el coco. Han utilizado el cartel original con un «It’s Back» y listos.

En esta reposición la anuncian como completa, en contraste con la que se pudo ver, de forma mutilada, en la Tv. Por otra parte el cartel es del todo explotaition art.

Y para terminar algunos objetos más:

Diseño para video (años 90) con la firma de Vera Miles.

Portada de la novela editada por Plaza & Janes en 1961 (Primera edición española)

Primera edición española de bolsillo editada en 1961 por G.P.

Curiosa postal del Motel Bates:

Parte trasera.

Ahora sabemos porque Hitchcock no sonreía mucho.

Norman Bates cumple años: cincuenta aniversario de Psicosis

Han pasado ya cincuenta años desde la primera vez en que Norman Bates asesinó a Marion Crane en la bañera de una sala de cine.

No asistí a ese estreno, pero sí a una de sus reposiciones en los 70, tendría yo unos nueve años y mi recuerdo más vivo en relación a ese primer visionado es cómo me maravilló la duración exacta del plano en que Vera Miles daba vuelta al balancín para descubrir la momia de la madre.  Duración perfectamente calculada para provocar el impacto en aquellos que, como yo entonces, la ven por primera vez (eso me llamó la atención en vez de asustarme, Serendipia ya apuntaba maneras desde la infancia). Y es que la planificación de Psicosis es una filigrana calculada al milímetro.

Hablar de la planificación como mecanismo de suspense en Psicosis obliga a hablar de la secuencia de la ducha y sus violines asesinos. Siete días de rodaje, setenta posiciones de cámara, y todo para cuarenta y cinco segundos de película.

Hitchcock rechazó el torso artificial que habían fabricado y prefirió usar una modelo de desnudo para rodar un asesinato brutal sin que el cuchillo, evidentemente, llegue a rozar el cuerpo de la muchacha.  Todo es una ilusión del montaje.  Efecto de ilusionista es también el segundo asesinato, el asesinato del investigador Arbogast.  Cuenta Hitchcock en su entrevista con Truffaut que Saul Bass realizó los dibujos para esa secuencia y que llegó a rodarse con ese plan, pero, tras ver los resultados, se dio cuenta de que así no funcionaba: esa subida de la escalera, la ideada por Bass, transmitía la impresión de culpabilidad, parecía que Arbogast fuera un asesino y lo deseado era justo lo contrario.  Hitchcock se sirvió de una sola toma del investigador y cuando este sube el último peldaño eleva la cámara para poder filmar a la madre en vertical y así no darle al espectador la impresión de que se ocultaba deliberadamente su rostro; Hitchcock quiere que el público siga apiadándose de Norman Bates haciéndoles creer en su subyugación a una madre piscópata.  Después, para la caída del detective ya muerto, acudió a otro truco de prestidigitador: en primer lugar rodó con la Dolly el descenso por la escalera sin el personaje; después, en una silla especialmente construida para la ocasión, rodó a Arbogast sobre la transparencia del descenso de la escalera, al actor le bastaba con mover los brazos mientras se movía la silla.

Hitchcock en Psicosis hace magia para dotarla de realismo, por eso la consideraba una película para los cineastas, porque actúa sobre el espectador con los recursos más técnicos del cine. El argumento poco le importaba, poco le importaban los personajes, lo que pretendía era demostrar que los segmentos del lenguaje audiovisual (banda sonora, fotografía, planificación, movimientos de cámara, etc. ) bastaban para hacer gritar al público.  Una auténtica obra de cine en estado puro.

Es por esta condición, la de no explicar nada con elementos extracinematográficos, que es criticada la última secuencia.  Ese epílogo, con la voz en off de la madre sobre un Norman Bates sentado delante de un fondo neutro, mastica una conclusión que al espectador ya se le ha narrado.  Sin embargo, yo sigo mirando esos planos finales, la mosca paseándose sobre el cuerpo de Norman y su monólogo, con cariño, porque, aunque entiendo las críticas, sigo recordando mi emoción infantil ante ese discurso que  ahonda en la locura del personaje.  Y es que, aunque afirmara no haberse preocupado por la construcción de los personajes, estos tienen plena entidad en la película.  Puede, y no es una afirmación, que no se haya profundizado en su perfil más psicológico, en la evolución de sus emociones, pero Hitchcock nos ofrece auténticos arquetipos universales.  Igual que Camus en sus novelas, Hitchcock ha ido más allá del relato para crear un mito que penetra en la esencia de la locura.  En un crescendo pasa por todas los grados de la obnubilación de la mente: desde el transtorno más pasajero de la angustia ante una situación que oprime y no hace dudar de la ejecución del delito y la posterior tensión de la culpa en el caso de Marion, a la obsesión por el dominio y manipulación de los demás en la madre, hasta llegar a la piscopatía de Norman.

Hitchcock nos lleva a recorrer el paisaje de la turbación mental de la escisión entre lo racional y lo perverso, pero pese a todo su cálculo en la planificación no lo habría conseguido sin las magistrales notas de Herrman; escuchar ese score a oscuras y cerrando los ojos nos provoca el desasosiego de perdernos en los recovecos del delirio.

Psicosis es uno de los mejores ejemplos para demostrar que la banda sonora no es algo accesorio sino que se imbrinca en la imagen dotándola de plenitud narrativa. Basta con ver la secuencia de la huida de Marion en coche bajo la lluvia, que es un auténtico segmento de cine mudo, primero sin la música de Herrmann y después  con sus notas pautando la acción, para comprobar que es la música la que nos introduce en el estado mental de la joven, permitiendo así la identificación con ella, y la que nos cautiva e inmerge en la trama y su suspense.

Cincuenta años después Psicosis sigue siendo rabiosamente moderna e inalcanzable, no sólo por sus secuelas, sino también por ese experimento de Gust Van Sant de repetir su rodaje plano a plano.  La mano del artista es la que da grandeza a la obra y Hitchcock realizó auténticas películas de autor sin necesidad de abrumar a los espectadores con obras crípticas y sin renunciar al género que además revoluciona con Psicosis haciendo nacer el terror moderno.  Su obra nunca dejará de ser una lección de cine con mayúsculas ni dejará de arrobar a todos aquellos que disfruten de sus películas por primera vez. Les dejamos con Mr. Hitch, que les dará un tour preliminar por la casa de Norman.

Azarías está de luto: Miguel Delibes nos ha dejado

Puede parecer improcedente dar la noticia de la muerte de Delibes en un blog como este, pero no hemos querido dejar de sumarnos al duelo.  Y es que el cine le debe mucho al laureado vallisoletano, su prosa medida, elegante, justamente descriptiva y haciendo prevalecer siempre la acción narrada, pedía a gritos ser convertida en película.  Mario Camus así lo supo entender y nos brindó una de las mejores películas españolas de todos los tiempos: Los Santos Inocentes.

No es una película de terror, pero sí una película sobre el miedo, ¿o acaso no es terrorífico ese abuso de poder de los señoritos, su absoluto desprecio por las vidas ajenas?  Los miedos cotidianos son más sórdidos que los fabulados, por eso tienen más cuerpo y nos remueven más.  En las salas sentíamos el dolor de Landa, nos tragamos con él la humillación expresando nuestra rabia en los espantosos gritos de la Niña Chica.  Y Azarias es nuestro héroe, el loco que colma la venganza, a la vez carnal y mítico.  Es una novela realista, sí, y la película su fiel reflejo, pero es también una película de monstruos: los que representan los hacendados, esos cazadores de hombres; y también los otros, esos que hacen honor a la etimología del término, los que son dignos de ser mostrados, como los Freaks de Browning, Azarías nuestro héroe, el inocente capaz de derramar sangre y conducirnos a la catarsis de acabar con mano certera con el servilismo.  Azarías es un grito de libertad, el monstruo azotador de monstruos que nos devuelve la fe.

Se nos ha ido un grande, con discreción y hasta con la gentileza de anunciarnos su muerte para que no nos cogiera por sorpresa.  De todas sus obras en el altar de mi corazón brillará siempre su Señora de rojo sobre fondo gris, porque está más allá de la ficción, porque con sencillez y contención habla de amor, de ese amor que es más grande que la muerte.  Nunca olvidaré el cuadro que da título a esa novela y que seguía luciendo en el despacho de Don Miguel muchos años después, cuando lo vi con mis propios ojos ahí a su espalda supe que Delibes fue sobre todo un hombre enamorado.  Y eso para mí es lo más espléndido que puede ser un hombre.

Descanse en paz, Don Miguel, siga siendo usted un cazador de relatos ahí en la eternidad que hoy le acoge.

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Jean Simmons: Dulce como un beso, fría como el hielo.

Jean Simmons (1929-2010) Cuanto lamento que mi colección de autografos se revalorice de esta forma…

Con su cara de ángel hizo perder  fatídicamente el sentido a Robert Mitchum, pero, en cambio, enamoró y redimió a Marlon Brando en un enfrentamiento entre ellos y ellas.  Antes su gelidez le permitió convertirse en la misteriosa y perversa Estela de Grandes Esperanzas;  pero si fue fría como el hielo, también supo ser dulce como un beso y por eso fue toda ternura en Espartaco.   Como la inolvidable Varinia la queremos recordar, cada vez que pensemos en ella sonarán las bellas notas de Alex North que ahora dejamos para acompañar su partida hacia la imortalidad:

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El arrebato sin fin: Iván Zulueta en las minas del rey Salomón.

31 diciembre 2009 Deja un comentario

Parece que este 2009 además de darnos por el culo a todos los mortales, está empecinado en dejarnos de disfrutar de la presencia de ciertos seres, que no por familiares, dejan de ser impresncindibles en nuestra existencia. Hoy me toca hablar de la muerte física de Iván Zulueta, alguien muy diferente a los que pueden estar acostumbrados a ver aquí, ya que se trata de otra generación de cineastas a la representada por los  pertenecientes al cine de género. Este tipo estaba al margen de todo.

Nacido en 1943, abandona San Sebastián y embarca hacia Nueva York, volviendo a España en 1964, examinándose a los 21 años en la escuela de cine y realizando un corto de 35 mm. que es una adaptación libre de El retrato Oval, de Poe  y realizando en  Madrid programas televisivos innovadores donde demostró ser el más moderno de todos realizando Último grito, gérmen de Un, dos, tres… al escondite inglés, la única película pop española que no produce sonrojo (bueno, igual alguna de Los Brincos tampoco), con la mágica Patty Shepard pre-Walpurgis y grupos tan mágicos como Pop Tops, Los Ángeles, Los Buenos, Formula V o Los Íberos.

A mediados de los setenta desembarca en Madrid, y con la heroína como bandera Zulueta se instala en la movida madrileña, esa movida real que dejó varios «cadáveres exquisitos» por el camino: algunos fallecidos, como el Benavente Pegamoide, Eduardo Haro o Ulises Montero entre los más sonoros; otros dignos Syd Barrets ibéricos como Leopoldo María Panero (o incluso su hermano menor) y Zulueta, que tras la realización de algún cortometraje y su obra emblemática, Arrebato (1980), debe retornar a la casa familiar en San Sebastián, desde donde sus apariciones fueron poco más que anecdóticas forjándose la leyenda del solitario.

Arrebato es el paradigma del cine raro, de lo raro e inclasificable. Lo más raro, que no es poco, con el permiso de nuestro admirado  Sr. Cuerda y de todos los advenedizos directorcitos que han pretendido llegarle a la suela de los zapatos  con discursos elitistas e intelectuales. No es lo mismo. Este hombre decía lo que sentía y entendía lo que decía. Aunque solo lo entendiera él. Un discurso fascinante que nadie ha sabido clasificar: hay quien lo incluye en el cine fantástico, no sé si será así.

It’s only Rock & Roll, but… I like it!

Zulueta era un adelantado en los sesenta: cuando aquí eran ye-yés él ya totalmente pop. Y en los ochenta cuando la movida de plástico se iniciaba, el ya volvía a casa dejando tras de sí una obra que, aún hoy es lo más moderno de los ochenta. Atemporal, como las obras inmortales.

A partir de entonces… carteles de cine para los nuevos dioses de la modernidad que pasaron a la historia iletrada como padres de la movida y más tarde cineastas con derecho a óscar (desde Almodovar a Gutierrez Aragón, Borau y Garci se beneficiaron de su arte)  y sobretodo para nuestros adorados dioses  clásicos: del Hollywood de siempre al  genial Luis Buñuel.

Alguna salida de su feudo después: un documental fantástico (Ivan Z. 2005, Andrés Duke) donde nos muestra su particular mundo, su fetichismo por sus viejos álbunes de cromos y apariciones en San Sebastián en 2002 o en Málaga en 2008 después, a los escasos treinta años de Arrebato, Iván Zulueta ha dicho basta.

Descansa en paz pues.

… Y no te olvides tu álbum de cromos…

El día que Soledad Miranda se volvió inmortal.

23 diciembre 2009 Deja un comentario

Fue el 18 de agosto de 1970 en Lisboa y hasta  la prensa española  lo reflejó detalladamente. Cuanto tardaría aquel país en poder verla en todo su esplendor en films de Jesús Franco como Sie Tötete in Ekstase (1971) o Vampiros Lesbos (1971) y olvidar la recortadísima y absurda versión española que se exhibió  con el nombre de  Las Vampiras.

Como nos cautivaría a los nuevos buscadores de perlas la magia de la mirada de Soledad, de los gestos de Soledad. Nunca Jesús Franco rodó tan bellamente,  realizando todo un homenaje a la belleza de su musa, una belleza que ese agosto pasaría a ser inmortal quedándose para siempre en ese celuloide precioso, donde nunca envejecerá.

REVISTA SEMANA, 29 DE AGOSTO DE 1970.

Fallece Dan O’Bannon, creador de Alien y de otros mundos inolvidables.

21 diciembre 2009 Deja un comentario

Otra vez, y espero que por última vez (al menos en este año) tenemos que notificar un fallecimiento. Dan O’Bannon, escritor de la historia que cambió el terror espacial nos ha dejado a los 63 años.

Aunque su nombre estará unido siempre a la historia del gorrón espacial y a todas sus secuelas, también es el responsable, solo o en colaboración, de los  guiones y adaptaciones  de  films como: Estrella negra (Dark Star, 1974  John Carpenter) que lejos queda eso, ¿eh John? donde también realizó efectos especiales, actuó y realizó el montaje; el sorprendente clásico Muertos y enterrados (Dead & Buried, 1981 Gary Sherman); Heavy Metal (1981) segmento B-17  (Soft Landing); El Trueno Azul (Blue Thunder, 1983 John Badham); Fuerza Vital (Lifeforce, 1985 Tobe Hooper) con una  inolvidable Mathilda May de vampira espacial… ¡como olvidarla!; Invaders from Mars (1985, Tobe Hooper) y  Desafío Total (Total Recall, 1990 Paul Verhoeven), sin olvidar su contribución a los efectos especiales de La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977 George Lucas). De una forma u otra, O’Bannon ha estado presente en gran parte de los más prestigiosos scifi-horror films de los ochenta.

Pero su filmografía también incluye una perla del terror con grandes dosis de humor, El retorno de los muertos vivientes (The Return of the Living Dead, 1985) que también dirigió y que fue copiada una y mil veces, siendo un producto típicamente ochentero pero siempre disfrutable. En ella los zombies comenzaron a ser sibaritas de cerebrossssss.

Dirigió una sola película más, The Resurrected (1992) basada en El caso de Charles Dexter Ward de H. P. Lovecraft.

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Sin City está de luto

21 diciembre 2009 Deja un comentario

Algunas estrellas se apagan antes de brillar como hubieran debido y merecido.

Las blancas navidades se están tiñendo de duelo para el mundo del cine fantástico en este fin de década.  Algunas muertes golpean más que otras y la de  Britanny Murphy con sólo 32 años es una de esas que nos hacen sentir que la ley de vida tiene demasiadas excepciones.  Escribir descanse en paz en este blog se está convirtiendo ya en rutina y no nos gusta.  No nos gusta nada.

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Adiós dulce, Jennie

17 diciembre 2009 Deja un comentario

Porque a veces me dejo llevar por la melancolía, he coleccionado una lista de títulos que me permitan gozar de esa alegre tristeza o tristeza alegre.  Y como no podía ser de otro modo entre ellos figuran títulos importantes dentro del género fantástico.  Algún día hablaré de todos ellos pero hoy quiero hacerlo de uno de los más especiales,  Jennie (Portrait of Jennie, 1948, William Dieterle).

Jennie lo tiene todo para hacernos esbozar una sonrisa soñadora y agridulce: el amor más allá de la muerte; la fantasmal presencia de una niña que se hace mujer ante nuestros ojos en cada nueva aparición; el artista que no consigue crear su obra maestra hasta encontrar lo que siempre había buscado, la pasión  arrebatadora que llene de sentido la vida, la existencia; y esa misteriosa canción compuesta por el gran genio, por Bernard Herrman.

Este retrato oval invertido en el que cuadro y modelo cobran fuerza conforme el pintor avanza en su obra me embriagó de ternura una tarde de otoño hace mucho y su ensoñadora cadencia me enamoró.  William Dieterle compone un retrato en el que la historia se desliza como los copos de nieve que marcan el primer encuentro entre Joseph Cotten y Jennifer Jones, bajo la supervisora mirada de David O’Selznick, marido amado de esa dulce Jennie que nos ha dicho adiós, y con la presencia de Ethel Barrymore y Cecil Kallaway como magistrales secundarios más la intervención de Lillian Gish. Esta película es la mejor muestra de que Dieterle no era sólo un director eficaz en la realización de films complacientes con el público sino todo un maestro que no malogró su aprendizaje con Max Reinhart aunque, paradójicamente, esta pieza que es la mejor de su colección no tuvo éxito entre los espectadores. A pesar de que el atrayente eslogan comercial de Jennie rezaba «La más tierna y aterradora historia de amor jamás contada», la película no fue lo suficientemente atractiva para un público que no entendió esta rareza dentro de la producción americana de finales de los años 40. Fue un rotundo fracaso comercial y tampoco fue bien entendida y acogida por la crítica.  Pero eso es ahora un dato que aumenta el romanticismo de la cinta: lo maldito se revaloriza con el tiempo.

Su argumento es redondo: Eben Adams, un pintor pobre y en crisis creativa (Joseph Cotten) conoce un día de invierno en Central Park a una niña llamada Jennie Appleton (Jennifer Jones) que canta una extraña canción de otro tiempo. Jennie le pide que le espere mientras se da prisa por crecer y que le pinte un retrato. Mientras tanto Eben descubre que Jennie viene de una época pasada. Jennie se hace mujer y Eben termina su retrato. Ambos prometen no separarse nunca pero el destino de Jennie será otro y en un paseo en barca se desata una violenta tormenta y desaparece. Su cuadro termina expuesto en el Museo Metropolitan de Nueva York. Pero lo mejor es su atmósfera en blanco y negro de impecable fotografía que acentúa la ambivalencia de Jennie, puede que su aparición sea fruto sólo de la mente del pintor, pero se nos deja abierta la esperanza de que sea real y nos aferramos a ella todos los que creemos en el amor. Y Dieterle es el que nos hace creer con ese plano en color, el único de la cinta, en el que se nos muestra el retrato terminado.

Para muchos será la salvaje protagonista de Duelo al sol (Duel in the sun, 1946, King Vidor), para otros tantos Madame Bovary y todos la recordarán por su oscarizada interpretación de Bernadette Soubirous. Para mí en cambio siempre será la dulce Jennie.

 

 

Descansa en paz bella Jennifer 

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El retorno del hombre lobo

1 diciembre 2009 2 comentarios

Corre un bulo por la web y por los mentideros de la capital: Dicen que ha fallecido el hombre lobo Waldemar Daninsky; dicen que ha muerto Alaric de Marnac; dicen que se nos ha ido El Caminante para no volver jamás; que el último kamikaze ha chocado contra el último objetivo; que los latidos de pánico han cesado y que el diablo ha dado su último aullido.

Dicen muchas tonterias los mismos de siempre: Que los monstruos del terror han reclamado a Paul Naschy en su seno en la última noche de Walpurgis; que Gotho ha ido a la morgue para no volver a salir; que hasta los muertos se rebelan mientras el espanto surge de la tumba. Pero yo sé que ni las ratas duermen de noche y que siempre hay algún Jack o algún Petiot que han incordiado a nuestro francotirador.

Publican que las sesiones dobles de cine de barrio de mi infancia se estan  llenando de lágrimas; que el rojo sangre se ha tornado negro de luto; que la herencia Valdemar será  el último latido de pánico que veremos en los cines; que hasta en Japón se echará de menos a la bestia y la espada mágica;  que el mariscal del infierno yace en el huerto del francés; que hay una orgía de muertos celebrando el retorno de Walpurgis y el del hombre lobo.

Pero todos nosotros sabemos que no es posible. Sabemos que únicamente ha vuelto al lugar del los grandes, celosos ellos de no contar con él durante tanto tiempo, asi que ha sido reclamado. Y allí ha ido a conversar con los suyos, con Lon Chaney y con su hijo, con el que ha comparado maquillajes; ha vuelto a saludar a Boris Karloff y a decirle lo mucho que le admira; echará unas partidas de ajedrez con Bela Lugosi  y tomará unos refinados vinos con Peter  Lorre y Vincent Price. También echará pestes sobre el amiguismo y la mafia en el cine español con Victor Israël, Amando de Ossorio, Leon Klimovsky  y Carlos Aured. Y se reirá ya de todo ello… porque a fin de cuentas todos sabemos que Paul Naschy, Don Jacinto, tiene lo que pocos actores pueden desear: el cariño y reconocimiento de los fans de todo el mundo, que incluyen su figura junto a las de los demás mitos del fantaterror universal, donde siempre va a permanecer.

Así que a esos que dicen que Paul Naschy ha muerto, decirles que eso es imposible. Otra nueva patraña. Es más, está más vivo que nunca y ha vuelto (aunque nunca se había ido) para quedarse y permanecer, tomando vida en DVD, en celuloide o en donde sea.

Y como siempre, como tantos otros fans, humildemente seguiremos informando  de cualquier novedad que sobre nuestro actor se produzca.

Así que no hagan caso de esos bulos y patrañas y pongan una de esas películas que han visto tantas veces de Paul Naschy. Vayan también  a ver La herencia Valdemar cuando se estrene,  y así podrán ver que,  naturalmente Paul Naschy esta vivo, y siempre va a estarlo.

 

Fallece José Luis López Vázquez a los 87 años.

3 noviembre 2009 1 comentario

programa445José Luis López Vázquez no únicamente forma parte de nuestra memoria personal desde siempre, también es historia del cine español. El Morito», apodo con el que era conocido López Vázquez tal y como indicó su compañero de profesión Alfredo Landa en el polémico libro biográfico que se publicó el pasado año, era un trabajador incansable que realizó teatro, televisión y más de doscientas películas, muchas de ellas inolvidables.

 Aunque quizás en donde más despuntó su talento fuera en la comedia, en los setenta realizó difíciles papeles dramáticos como es el radical registro que consiguió con Mi querida señorita (1971 Jaime de Armiñán), donde demostrando su valía y valentía realizó un modélico papel de señora sin despertar risas en el perplejo público, ganándose el respeto de los pocos que podían pensar que era únicamente un resultón actor cómico. Bueno, resultón no, genial, ya que como auténtico robaplanos que era, su aparición por minúscula que fuera siempre quedaba en la memoria del espectador.

 El actor inicia su carrera en 1951 a las órdenes de Bardem y Berlanga con Esa pareja feliz y a lo largo de su carrera su histriónico personaje nos deleitó en una larga lista de películas, de las que destaco a bote pronto: Los jueves, milagro (1957 Luis Gª Berlanga), El pisito (1958 Marco Ferreri), El cochecito (1960 Marco Ferreri), Plácido (Luis Gª Berlanga), La gran familia (1962 Fernando Palacios), Atraco a las tres (José Mª Forqué), El verdugo (Luis Gª Berlanga), Los Palomos (1964 Fernando Fernán Gómez), ¡Como está el servicio! (1968 Mariano Ozores), Mi marido y sus complejos (1968 Luis Mª Delgado), Habla mudita (1973 Manuel Gutiérrez Aragón), La prima Angélica (Carlos Saura), La escopeta nacional (1977 Luis Gª Berlanga), El fascista, la beata y su hija desvirgada (1978 Joaquín Coll Espona), La colmena (1982 Mario Camus), La avispita Ruinasa (José Luis Merino) , Torrente 2: Misión Marbella (2001 Santiago Segura)  pura historia del cine español que abarca desde la obra de arte a la más infame peliculita, de Berlanga a Ozores, de Saura a Santiago Segura; de compartir fluidos con la mejor Jane Birkin (La Miel, 1979 Pedro Masó)  a ser dirigido por George Cukor en Viajes con mi tía  (Travels with my aunt, 1972), López Vázquez pertenece a esa casta de actores profesionales para los que cualquier papel era importante aunque se limitara a una única línea.

 programa442Pero a estas alturas habrá quien se pregunte que qué hace López Vázquez en estas páginas dedicadas al cine fantástico, pues bueno, todo tiene una explicación. Les cuento:

 Cuando era pequeño (unos seis o siete años) el miedo se me metió en el cuerpo cuando por la tele pasaron una pequeña película de treinta y siete minutos  (lo que ahora se llama TV movie, tú)  de Antonio Mercero. No, no me refiero a Verano Azul, ese terror vendría años más tarde traumatizando a otra generación, me refiero a  La Cabina. Ni historias para no dormir, ni Dráculas, ni ostias, con La Cabina sencillamente me cagaba de miedo. 

 El argumento, por si alguien lo ignora, contaba como el personaje interpretado por J. L.  López Vázquez  tras entrar en una cabina telefónica se queda encerrado sin poder salir e incomunicado, lo que causa la curiosidad e hilaridad del personal (algunos van incluso a verlo bocadillo en ristre). Desde fuera nadie puede oírlo y se comunica con gestos, y aunque varias personas, incluidos los bomberos,  intentan sacarlo, todos los esfuerzos son inútiles ya que la cabina  parece irrompible.  El individuo atrapado en la cabina poco a poco va perdiendo interés entre los transeúntes y finalmente se lo llevan los que parecen pertenecer a la empresa de mantenimiento, que cargan la cabina en un camión. Durante el trayecto se encuentra con otro camión en el que hay otro individuo atrapado en una cabina (Agustín González) con el que intercambia gestos, ante la imposibilidad de comunicarse.

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Tanto miedo pasé que hasta lo dibujé

 La cabina llega a su destino tras recorrer varios subterráneos, un lugar en el que hay miles de cabinas ocupadas por otros individuos, algunos muertos ya  y  momificados, incluido el individuo que se encontraba encerrado en su misma situación y con el que se cruzó durante el trayecto, que no pudiendo soportar la situación se había  suicidado estrangulándose con el cable del teléfono. Poco a poco el personaje interpretado por López Vázquez parece comprender que no tiene salida… y la película termina mientras él se va dejando caer en la cabina.

 Una historia que como ven tiene más fondo del que se ve a simple vista, se interpretó como una crítica al sistema (estábamos en 1972 con cierto tipo residiendo en El Pardo) y escapando a la obtusa censura obtuvo, entre otros, el premio de la crítica en el XIII Festival de Montecarlo. 

Bueno, supongo que los más mayores recordarán que no hace tanto tiempo  no todas las casas tenían teléfono instalado, y muchos teníamos que bajar a la cabina telefónica a efectuar llamadas, pues bién, esta película hizo que el que esto les cuenta, cada vez que mi madre bajaba a la calle a hacer una llamada,  yo fuera con ella y le sujetara la puerta para que no se quedara encerrada, fobia que me duró un tiempo largo y que aún hoy (tantos años después…) sigue siendo motivo de befas y chascarrillos en las fiestas familiares.

 mantisvagabundoPero hay más motivos para incluir aquí a López Vázquez sin que me corran ustedes  a boinazos, ya que ha sido dirigido en dos ocasiones por Paul Naschy, o mejor dicho, por Jacinto Molina: protagonizando Mi amigo el vagabundo (1984), una comedia sentimental donde también intervenían otros grandes como José Bódalo, Florinda Chico y Gracita Morales, además de Naschy y su hijo Sergio Molina; y en Operación Mantis (1984), parodia de las películas tipo Bond con José Sazartornil Saza, Fedra Lorente y el mismo Paul Naschy.

programa443programa444 Y no hay que olvidar la descacharrante comedia Un vampiro para dos (Pedro Lazaga 1965) en la que López Vázquez y Gracita Morales emigran a Alemania y entran a trabajar al servicio de un conde que resulta ser un vampiro (Fernando Fernán Gómez), al que combaten entre otras cosas con sopas de ajo; ni La otra residencia, realizada en 1970 por Alfonso Paso para  parodiar La Residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969); ni la comedia El astronauta (Javier Aguirre, 1970) con esa ciencia-ficción a la española con tecnología de la S.A.N.A; o ya más recientemente, en 1997  colaboró en  Memorias del ángel caído de Fernando Cámara  y David Delgado.

 6371952bosque1Pero si merece estar en estas páginas es sobre todo por su estupenda interpretación del buhonero Benito Freire que cree  transformarse en un salvaje lobisome en las Galicia de  El bosque del lobo, realizada en 1971 por Pedro Olea, otra de esas grandes interpretaciones dramáticas que hacen enmudecer al que piensa que López Vázquez no era un actor completo.

Nos ha dejado un gran actor, pero afortunadamente siempre quedan las obras, y mientras estén ahí y en nuestra memoria no pueden morir.

 

El día que a Víctor Israël se le pusieron ojos de pez hervido

14 octubre 2009 Deja un comentario

israel reducidaVaya  faena inaugurar este blog  abriendo con una defunción especialmente dolorosa al  tratarse de un actor que, si bien no hizo papeles protagonistas en las películas en las que participó, sí que era una presencia inolvidable y una figura querida por todos  los seguidores del cine de género español y europeo.

Pero bueno, sacaremos vida de la muerte y fuerza de su prolífico trabajo, compuesto por  un extenso catálogo de pequeños personajes en films que van desde grandes superproducciones a subproductos que en los mejores casos pasaron de tapadillo o fueron directo a video.

Josep María Soler Vilanova nació en 1929 en Mataró, y tras descubrir que lo suyo era la interpretación se dedicó de lleno al teatro formándose en el Instituto  de Teatro de Barcelona, organizando después junto a Julio Coll y Fernando Espona una escuela de actores desde la que impartirán el método Stanislawski durante unos cuatro años, entrando en el mundo del cine sin demasiada convicción en 1961 con Tierra de todos (Antonio Isasi-Isasmendi) película que a continuación fue seguida ya con un Spaguetti –Western, el primero de los muchos que rodaría: Tierra Brutal dirigida por Michael Carreras con Richard Basehart y… ¡Paquita Rico! (¡Esos descabellados elencos de las coproducciones!).

Poco después interviene en El Fabuloso Mundo del Circo (Circus World, 1964) y su director Henry Hathaway le convence de que con ese físico debe  dedicarse al cine, consejo que sigue fielmente ya que dejará el teatro casi por completo interviniendo a partir de entonces en una interminable lista de películas (más de 200) que iban desde Spaghetti-Western como Dinamita Jim (Ita. /Esp. 1966 Alfonso Balcázar), Sugar Colt (Ita. / Esp. 1966 Franco Giraldi) o El Bueno, el feo y el malo (Ita./Esp./Alem. 1966 Sergio Leone) .Comedias como Operación Mata Hari (Esp. 1968  Mariano Ozores) donde interpreta a un militar alemán bizco, Pobrecito Draculín (Esp. 1977 Juan Fortuny) junto al inclasificable Joe Rígoli, de infausto recuerdo y Josele Román o El Jovencito Drácula (Esp. 1977 Carlos Bempar y Jordi Gigó) con un título que intenta explotar, vanamente, la estela de El Jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, 1974 Mel Brooks) y donde Víctor  realiza un papel bastante más extenso junto a Susana Estrada  y la neumática Verónica Miriel.

Hablando de musas del destape, también intervino en algún título adscrito al género como Me siento extraña (Esp.1977 Enrique Martí Maqueda) esa soporífera película  donde Bárbara Rey y Rocío Dúrcal tienen juntas escenitas subidas de tono; Viciosas al desnudo (Esp. 1980 Manuel  Esteva) que también cuenta con un Jack Taylor en horas bajas y Neumonía erótica y pasota (Esp. 1981 Jaime Bayarri) de la que a la vista de semejante título prefiero no añadir nada más. Bueno sí: ¡Cuanto ha cambiado la sociedad española y aquello de lo políticamente correcto!

Víctor también ha visto su nombre unido a joyas del trash como Mónica Stop (Esp. 1967) de Luís María Delgado, un elemento del que procuraremos hablar con calma; El Ángel (Esp. 1969 Vicente Escrivá) con un Raphael (sí, él)  de sacerdote cantarín y Rocky Carambola (Esp. 1981 Javier Aguirre) junto a  Torrebruno, Saza y la  maravillosa María Kosty.

israel 1Pero es en el cine de terror, el favorito del actor, donde nos ha dejado las actuaciones más memorables, como, entre otras: La Residencia (Esp. 1969 Narciso Ibáñez Serrador); Pánico en el Transiberiano (Esp. / Ing. 1972 Eugenio Martín) junto a Christopher Lee, Peter Cushing, Telly Savalas y Silvia Tortosa; La Maldición de la Bestia (Esp. 1975 Miguel Iglesias Bonns) como un guía que deja colgado al mismísimo Paul Naschy en medio del “Tibet”, concretamente en el “Paso de los Demonios de la Luna Roja” ; Apocalipsis Caníbal (Esp. /Ita. 1980 Bruno Mattei) donde hace una inesperada y fenomenal aparición como sacerdote zombi; El Ser (Esp. 1982) y  Más allá de la muerte (Esp. 1984) ambas de Sebastián D’Arbó con Narciso Ibañez Menta; Serpiente de Mar (Esp. 1984 Amando de Ossorio) y Anticristo 2 / Magic London (Esp. 1989) de Germán Monzó, otro de estos directores de los que sin duda leerán mucho más por aquí.

En el medio televisivo y concretamente en Catalunya,  Víctor se hizo muy popular al colaborar en la serie  Doctor Caparrós junto a Joan Capri a finales de los setenta,  y ya en los ochenta también trabajó para Alfonso Arús en La Casa por la ventana.

Lo dicho, una extensa carrera la de este humilde y profesional actor que trabajó en películas dirigidas por Henry Hathaway, David Lean, Sergio Leone, Fernando Fernán-Gómez o Berlanga, compartiendo metraje con actores de la talla de Kirk Douglas, Rita Hayworth, James Mason, Jean Seberg,  John Wayne, Yul Brinner, Claudia Cardinale, Orson Welles, Clint Eastwood, Omar Sharif, Mickey Rooney, Paul Naschy, Marty Feldman, Lee Van Cleef o Soledad Miranda, tomándose seriamente cualquier papel por minúsculo que este fuera y trabajando para el cine desde 1961 hasta 2006, año en el que vuelve ante las cámaras de la mano de Milos Forman con un, por supuesto pequeño papel de monje inquisidor en Los Fantasmas de Goya. Ese mismo año recoge un premio Brigadoon Nosferatu en el Festival de Sitges como homenaje a toda su carrera. Premio que este año ha recibido Jack Taylor,  otro esforzado actor y compañero de Víctor Israël en alguna cinta, galardones y homenajes que confirman el fuerte reconocimiento del festival , particularmente de Ángel Sala, por este género y estos actores largamente ignorados por los medios oficiales y siempre apoyados con cariño por todos los fans del Fantaterror.

programa405Yo por mi parte le tengo un cariño especial a este actor desde que vi Pánico en el Transiberiano cuando tenía unos once años en un pequeño festival de instituto. Su pequeño pero inolvidable papel de vigilante del departamento de equipajes cuya curiosidad le lleva a terminar con ojos de pescado hervido (ver la imagen de aquí abajo) me llegó muy dentro, todo lo dentro que nos llegaban entonces las películas que veíamos y disfrutábamos. Si ahora nos dijeran que eso pasa porque el monstruo antopomórfico sorbe los conocimientos de sus víctimas por los ojos dejándoles además de los ojos blancos,  el cerebro liso (cosa que comprobamos cuando realizan la autopsia al pobre Víctor) igual nuestra nula credibilidad nos haría sonreir y desenterrar de nuevo el alcoholizado cadáver de Ed Wood, pero entonces aquella idea me impactó, quedando en mi memoria para siempre unas imágenes que ahora -vía dvd-  puedo rememorar cuando deseé.

Mucho más tarde lo veía por mi barrio al mediodía tomándose algo en un bar, a veces incluso en la mesa del lado, pero me daba un respeto tremendo saludarle y siempre me arrepentí de no hacerlo, aunque la vida da muchos giros y finalmente tuve la suerte de hacerlo en septiembre del año pasado durante un pase de Pánico en el Transiberiano que organizó el fanzine El Buque Maldito. Allí conocí a una persona muy  simpática y entrañable que amablemente me firmó unas fotos comentándome alguna anécdota nutritiva y canalla, sobre todo una sobre la foto que abre este artículo. Víctor me supo decir el año y el director de la película, pero a su prodigiosa memoria se  le resistió el título. Se trataba de Kill de Romain Gary (Alem./Esp./Ita./Fran. 1971) como más tarde averigüe. Me comentó que las chicas que se pueden ver tras él en la fotografía eran en verdad prostitutas cuyo único objetivo era lucir desnudas en la escena a rodar, así que los responsables de casting pensaron que no habría problemas a la hora de pedirles que se desprendieran de la ropa. Pero a la hora de la verdad se mostraron más pudorosas de lo que cabía esperar, así que el Gary tuvo que tomar cartas en el asunto recriminándoles a gritos que ante sus clientes no tenían tantos remilgos, haciendo así que las chicas se desnudaran y rodando así la escena.  Más tarde, durante el coloquio que se celebró tras el pase de la película, nos siguió deleitando junto a Eugenio Martín, director de la cinta y la excelente Lone Fleming, eso sí, sin dejar de darle vueltas sobre a qué película pertenecía la foto que le había firmado a una persona del público.

Tanto había sido su interés, que más tarde envié un mail al responsable de El Buque Maldito pidiéndole que le notificara a Víctor Israël el título de la película a la que pertenecía la dichosa fotografía.

Así que cuando me enteré de su fallecimiento sentí una extraña sensación,  y como este blog iba a comenzar su andadura me pareció una bonita forma de hacerlo homenajeando a este pequeño gran actor.

Eso sí, estoy seguro que la próxima vez que nos veamos no me dará corte saludarle.

Cushing, Lee, Israël y Peña

Peter Cushing, Christopher Lee, Víctor Israël y Julio Peña.