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Iván Cardoso nos habla de Um Lobisomem Na Amazonia, la película brasileña de Paul Naschy
El Dr. Moreau (Paul Naschy) se instala en la selva amazónica tras haber tenido que abandonar la isla en la que convivía y hacía experimentos mutando animales y hombres. Uno de estos mutantes es su ayudante, Zoltan (Guará Rodrigues), y con él y desde allí, el Dr. Moreau se dispone a dar un paso adelante creando vida artificial utilizando parte de los secretos del doctor nazi Josef Mengele. Para todo ello necesita material humano. También ha creado una raza de amazonas, con cuya reina Pentesileia (Joana Medeiros), se permite alguna fiesta privada. Pero el Dr. Moreau tiene una “enfermedad” adquirida durante un “accidente” en los Cárpatos que se manifiesta en las noches de plenilunio. Casualmente, las noticias informan de la aparición en la zona de cadáveres despedazados por algún tipo de bestia.
¿Qué les parece como punto de partida? ¡Pues hay más!:
Cuatro jóvenes amigos, Bruno (Pedro Neschling), Raúl (Bruno de Luca), Samantha (Karina Bacchi), María (Tanía Boscoli) y Natasha (Danielle Winits), junto al guía J.P (Evandro Mesquita) marchan, precisamente hacía esa zona, con lo que ya tenemos chicas guapas y víctimas en potencia. También van hacía allí a investigar las extrañas muertes el Delegado Barretto (Tony Tornado) y el Profesor Corman (Nuno Leal Maia).
Bien, ya pueden hacerse una idea pero ¿y si a todo esto le sumamos la aparición de un sacerdote inca, Sidney Magal, interpretando una operística canción en medio de la selva, varios momentos de “humor” absurdo y la colaboración de exuberantes muchachas con el denominador común del buen tamaño de sus pechos? Pues tenemos como resultado Um Lobisomem na Amazônia, un delirio psicotrónico realizado en Brasil por Iván Cardoso, en su momento ahijado de José Mojica Marins y creador del cine Terrir, cóctel resultante de mezclar la comedia más absurda, el terror y un erotismo en la linea Esteso/Pajares.
Pero no piensen con ello que la película no tiene virtudes, ya que posee, además de los alicientes apuntados: una banda sonora no del todo desechable; las chicas, en especial Karina Bacchi, Daiana Amêndola y Danielle Winnits; Un argumento pulp hasta decir basta en el que cabe de todo; humor (en sus manos queda el juzgar si voluntario o involuntario); una atractiva fotografía nocturna que inunda de azules la pantalla. Pero sobre todo la película cuenta con la presencia de un Paul Naschy desatado, recitando frases semejantes a las escritas por Ed Wood para el Dr. Eric Vornoff que inmortalizó Bela Lugosi en Bride of the Monster (1955). Y no nos olvidamos del propio Lobisomem. Un hombre lobo con un magnífico maquillaje interpretado por Naschy, aunque doblado en las escenas más movidas y que luce, como debe de ser, el pentagrama en su pecho.
Una película encantadora que da la sensación de haber tenido un rodaje feliz y respetuoso con el actor y que demuestra que, aunque fuera en producciones de serie B, en el extranjero se quería y reconocía a Paul Naschy como uno de los actores de género de terror más importantes del mundo. Es por eso que quisimos saber más sobre el rodaje de esta película y contactamos con su director, Iván Cardoso, que nos contó todo y más sobre la estancia de nuestro Lobisome en Brasil.
IVÁN CARDOSO NOS CUENTA TODOS LOS ENTRESIJOS DEL RODAJE DE UM LOBISOMEN NA AZONIA
Desde los inicios de mi carrera he hecho las películas que me gustaría ver en el cine, de manera que para mí es fundamental que mis películas convenzan a los espectadores, como a mí, otro espectador más pero obsesionado por convertir mi fantasía en película.
La verdadera historia de Um Lobisomen na Amazonia comenzó en 1993, cuando el genial maestro Roger Corman estuvo en Brasil y nos hicimos amigos. Paseamos una tarde por Río de Janeiro, que es una ciudad maravillosa, en un Porsche Super 90Q descapotable que yo tenía y me dijo que tenía uno igual en California. Nos hicimos amigos y Roger recomendó a Mick Vraney, de Something Weird, una distribuidora de los buenos tiempos del VHS, que lanzara mis películas en video, lo que hizo con gran éxito. Esta distribuidora ya había lanzado en Estados Unidos como Coffin Joe a nuestro querido Zé Do Caixao (José Mojica Marins), con un éxito enorme. Pues bien, por entonces yo tenía un proyecto llamado Naiara, A filha de Dracula, basado en un personaje de cómic brasileño súper sexy que quería que Roger me produjera, pero Roger Corman sugirió que, siendo un cineasta brasileño, hiciese un guión que tuviese el Carnaval y la selva amazónica como escenarios, dos temas brasileños que despiertan gran interés en el mundo. Decidí seguir su consejo y abandonar el otro proyecto.
Un amigo me recomendó el libro Amazonia Misteriosa de Gastón Cruls. Y varias cosas de él me llamaron la atención. Parecía una parodia de La isla de las almas perdidas, una de las películas que más me gustan, basada en un libro del gran H. G. Wells. Por supuesto me refiero a la versión interpretada por el inolvidable Charles Laughton, (Island of Lost Souls, 1932 Erle C. Kenton), con el gran Bela Lugosi en el papel de freak, personaje que fue recreado en mi película por Zoltán, interpretado por Guará Rodrigues. Pero como iba diciendo, la historia de este libro con científicos locos, terribles mujeres guerreras, -las famosas y sensuales amazonas- y un monstruo desconocido me pareció fascinante para el tipo de cine que hago, e inmediatamente vi la posibilidad de transformarlo en una parodia tropical de la obra de Wells. Ya he hecho películas con momias (cuatro), vampiros (tres), necrófilos, estranguladores… ¡hasta el Escorpión escarlata! y siempre deseé hacer una película con hombres lobo, Frankenstein, zombies (de los clásicos de las antillas), Jack el destripador y otros grandes personajes clásicos del terror y del cine de serie B, que me encanta desde siempre. Así que pensé que podría transformar a ese mutante amazónico en el hombre lobo de la Universal, a pesar de las diferencias climáticas y la ausencia de lobos en esta región. Todo ello con el espíritu del “terrir”, género cinematográfico que yo he creado a base de mezclar sexo, terror y mujeres bonitas en las dosis exactas.
No pensé este proyecto especialmente para Paul Naschy, pero pensé en poner un hombre lobo en el amazonas al conocerlo en el Fantasporto, ahora no recuerdo en que año, creo que en 1998, cuando presenté El escorpión escarlata (O Escorpiao Escarlate, 1990). Sabía que él era un gran especialista en este tipo de personajes, un auténtico hombre lobo sanguinario, como debe de ser, y así tendría como reclamo comercial una estrella en el reparto. Y puedo garantizar que al menos por mi parte fue amor a primera vista. Yo nunca había pensado en hacer esa película con un lobisomem brasileiro, porque nosotros no tenemos ningún actor que conozca ese extraño personaje del que Naschy conocía todos sus secretos y que sabía interpretar como nadie.
Nunca había visto ninguna película de Paul Naschy, porque la mayoría de sus filmes no se pasaron en Brasil, pero pude ver algunos en DVD. Todo lo que sabía sobre Paul es que lo que estaba escrito en su libro Memorias de un hombre lobo, que había comprado en Fantasporto y que, por cierto, es genial. Al ser Brasil el único país que habla portugués en América Latina, nuestro contacto con vuestra cultura es más pequeño y viceversa. Para que os hagais una idea, ningún actor brasileño de los que trabajaron en Um Lobisomem na Amazonia sabía quien era Paul Naschy. De igual forma que Paul no conocía a ninguno de los actores con los que trabajó en mi película, y todos ellos eran muy populares en televisión, concretamente en TV Globo.
Escoger a Paul para protagonizar el filme fue una decisión mía, pero por otro lado puedo garantizar que más allá de haber acertado con la elección, una de las cosas que más me animaba a hacer realidad este proyecto fue la posibilidad de trabajar con el actor ideal para el difícil papel de hombre lobo. Un actor que supiese hacer a la perfección este impresionante mito del cine. Era vital para la película que los espectadores creyeran que estaban viendo a un auténtico hombre lobo, un ser horripilante, y en eso Paul era un experto. Un hombre de cine que sabía ejecutar a la perfección su papel.
Durante la preproducción del filme, cuando estábamos contratando el reparto, varias veces el productor Diler Trindade, me preguntó si no sería mejor y más fácil contratar un actor brasileño para interpretar el papel doble de hombre lobo y Dr. Moreau, pero como ya dije antes, necesitaba un especialista y ya tenía a la persona ideal.
Paul me dijo que una de las cosas que le convenció de venir a Brasil fue la oportunidad de interpretar al legendario Dr. Moreau, que según sus propias palabras, “solo ha sido interpretado por tres famosos actores: Charles Laughton, Marlon Brando y Burt Lancaster” y no quería perderse la oportunidad que el destino le ofreció. Por otra parte debo decir que esta contratación fue realizada gracias a mi asistente de dirección particular, Luisa Arantes Pedroso, que me acompaña desde As Sete Vampiras (1986), que es portuguesa y por eso habla perfectamente español. Fue la responsable de toda la negociación, en la que pesó también el deseo de nuestra querida Elvira, esposa de Paul, de conocer Brasil. En Elvira encontré también una amiga y Paul bromeaba diciendo que él había ido a Brasil para trabajar y ella para ir de compras.
Cuando Paul y Elvira llegaron a Brasil, fui con mi asistenta portuguesa Luisa Arante a recogerlos en el aeropuerto con un coche de lujo que había alquilado. Habían tenido un buen viaje y era una linda tarde. Hicimos algunas fotos de Paul en el aeropuerto y salimos para el hotel, donde el productor ejecutivo del filme ya nos esperaba con el 50% del salario de Paul, tal y como estaba previsto en el contrato. Durante su estancia les hospedamos, por apenas tres semanas, en el lujoso Hotel Sheraton, enfrente de la playa Barra Da Tijuca, próxima al estudio donde rodamos la película.
Tras instalarse en una gran suite con la última revisión del guión de la película, quedamos al día siguiente para ir a cenar. Me despedí dejando a Luisa con ellos para resolver los últimos asuntos. A las 21 horas estaba tranquilo en casa, feliz de la llegada de Paul y a pocas horas de iniciar el rodaje cuando el teléfono sonó. Era Luisa desesperada avisándome de que a Paul no le gustaba nuestro último guión y amenazaba con volver a España. Me pedía que volviera inmediatamente al hotel. No entendía lo que pasaba, nadie atraviesa el Atlántico para decir que no va a hacer una película para la que ha sido contratado. Durante la negociación ya le habíamos enviado dos tratamientos diferentes del guión y Paul nunca se había quejado. Volví al hotel Sherathon y me encontré a la Armada Española dispuesta para atacar. Paul estaba hecho una fiera y me dijo que no había posibilidad de rodar ese guión y que en caso de insistir, él prefería devolver el dinero que había recibido y volver al día siguiente a España. Le dije que el rodaje comenzaba en tres días y que ya le habíamos enviado anteriormente el guión sin que se hubiese quejado. Pero él estaba enfurecido con el guión y no había nada que le hiciera cambiar de idea. Tanto que la única solución sería organizar una reunión nosotros dos con el productor de la película para intentar encontrar una solución que contentase a todas las partes. Naschy estaba irreductible y no quería hablar con el productor. Alegaba que su personaje estaba descaracterizado, que los hombres lobo eran monstruos especiales y que también faltaba la maldición del pentagrama en nuestra historia. Otra cosa que a Paul le molestó fue el hecho de hacer comedia de terror.
Poco a poco conseguí calmarlo y acordamos que él podría escribir un nuevo guión, que tuviese el mismo número de secuencias que el anterior, que no cortase escenas de los otros actores brasileños contratados y que no cambiase totalmente el sentido de nuestra historia. Yo pensaba que era una locura en apenas tres días descansar, preparar el rodaje y escribir un nuevo guión, pero es exactamente eso lo que mi amigo Paul hizo, alegando que ya había escrito muchos guiones y que le gustaba mucho hacerlo, principalmente si la película ganaba con ello. Así que el domingo por la noche Paul estaba exhausto, pero me entregó el nuevo guión, escrito totalmente a mano, que conservo con mucho cariño hasta hoy.
Conseguí salir ileso de todo eso. He trabajado en el cine durante muchos años y toda película es una locura porque el cine provoca pasiones de todo tipo.
Puedo garantizar que no hizo falta dirigir a Paul. Apenas llegaba al escenario hacíamos un ensayo y rodábamos. Siempre estaba a punto e interpretaba siempre con gran eficacia las escenas. Era un auténtico hombre de cine: actor, director, guionista, productor… Garantizo que los días de filmación con Paul Naschy fueron los más placenteros de mi larga carrera cinematográfica. Tanto como los rodajes que hice con Wilson Grey, gran actor brasileño que trabajó en casi todas mis películas. En verdad Paul ocupó un lugar en mi corazón que estaba vacío desde la muerte de Wilson Grey.
No realizamos ninguna escena en el Amazonas. Todas las escenas fueron rodadas en Río de Janeiro. Nuestra película, por sugerencia y decisión de nuestro productor Diler Trindade, fue enteramente rodada en estudios Polo de Cinema & Video de Jacarepagua y en localizaciones en Río de Janeiro. El productor estaba seguro de que si los americanos recreaban África en Río de Janeiro, nosotros podríamos transformar nuestra ciudad en la selva amazónica. También cuando se hace una película en tres semanas, como fue nuestro caso con 18 días de rodaje, cualquier lluvia puede ser desastrosa, y rodando en un estudio se pueden planear mejor las escenas, asegurándose de cumplir el calendario de rodaje. Eso por no hablar de los gastos de trasladar a todos esos actores, incluido Paul, a la selva amazónica. En términos de lenguaje cinematográfico, como mis películas generalmente son parodias de filmes americanos de serie B, filmar en estudio también facilita mi trabajo en este campo.
En Brasil todas las películas americanas que pasan por televisión están dobladas al portugués, tenemos excelentes dobladores y el espectador brasileño está muy acostumbrado a ver estos filmes hablados en portugués, esta es la razón por la que doblo todas mis películas y siempre pongo en los contratos con los actores que se me permita doblarlos en el caso de que no me guste su voz. Pero en el caso de Paul era diferente, porque no tenía sentido doblar a un gran actor como él cuya voz, entonación e idioma formaban parte de su brillante actuación. Um Lobisimem na Amazonia fue mi primera película con sonido directo y no tenía intención de doblar a Paul por otra persona. Luego, cuando terminó el rodaje, mi asistente tradujo todo el diálogo de Paul al portugués y él lo grabó en el estudio, pero a pesar de que el portugués de Paul mejoró bastante con el nuevo doblaje, su fuerte acento castellano impedía que el publico brasileño entendiera lo que estaba hablando, así que la única solución fue colocar subtítulos en portugués en sus diálogos.
Originalmente había pensado en Cauby Peixoto, un viejo icono de la música popular brasileña, para interpretar el papel del misterioso sacerdote inca en Um Lobisomem… Sería una forma de dar brillo a mi reparto y al mismo tiempo homenajearlo, pero desgraciadamente los artistas son muy vanidosos y Cauby, que fue una de las mayores estrellas de la radio nacional en los años cincuenta, se veía muy viejo para aparecer en películas, así que tuvimos que buscar otra opción que terminó siendo muy feliz ya que escogí a Sidney Magall, cuyo número musical en la película es una de las secuencias preferidas del publico. Cuando la película se exhibió con gran éxito en Turín había entre el público varios colegas que adoro como Walter Hill, Claude Chabrol, Joe Dante y John Landis. Estos últimos me dijeron que les había gustado mucho mi película y les pedí si podían escribir una frase promocional. Al día siguiente Joe tenía su frase: “uma obra prima do primeiro ao ultimo fotograma”. Pero Landis todavía no tenía preparada la suya y no sabía que escribir, de manera que para motivarlo le pregunté que secuencia le había gustado más. Sabiendo que él ya había hecho una película de hombres lobo, imaginé que escogería alguna de Paul Naschy, pero me respondió inmediatamente que la que más le gustó fue “aquella del sacerdote cantando rumba”. Fue impresionante que el gran John Landis adorara la secuencia de Sidney Magall.
También aprovechamos la estancia de Paul en Río para hacerle una larga entrevista para otro proyecto titulado “As Confissoes de um Hombre Lobo”. Naschy, como toda estrella, adoraba estar ante la cámara y respondió durante casi dos horas a mis preguntas sobre su carrera, su vida y otros asuntos con mucho humor, inteligencia y cariño.

No solo salen monstruos y científicos locos en la película de Iván Cardoso. En la foto dos de las bellas protagonistas, Danielle Winnits y Karina Bacchi
Luego, ya rodada la película, Paul Naschy y yo volvimos a vernos en el festival de Estepona de 2005, donde me hicieron una retrospectiva muy bonita y recibí un premio por el conjunto de mi obra dedicada al cine fantástico y de terror. Paul y el resto de público estuvieron encantados y fue un éxito que resumió el escritor Juan Manuel de Prada en su crónica dominical para ABC que tituló “El descubrimiento de un genio”. Pasamos una semana maravillosa en Estepona, en un hotel sensacional, viendo películas y haciendo planes para el futuro. Como ya he contado, aunque no estuvo acreditado, Paul Naschy fue guionista de Um Lobisomem na Amazonia, le encantaba escribir guiones de cine y ya teníamos en mente dos proyectos guionizados e interpretados por él: “Extrangulador de Mulatas” y “A Filha de Dracula”. Pasé unos días maravillosos en compañía de Paul, de José Manuel, de Álex de la Iglesia y de otros cinéfilos, todos encantadores conmigo. A la hora de despedirme me emocioné mucho y comencé a llorar porque sabía que en poco partiría y ya no estaría más en compañía de un gran artista, mucho más que eso, de un gran amigo que me recibió con todo el cariño de su gran corazón y que también había conquistado un espacio enorme en el mío. La inesperada muerte de Paul Naschy en 2009 por un error médico me dejo anonadado. La última vez que hablamos, una semana antes de la tragedia, estaba muy bien. Finalmente estábamos lanzando Um Lobisomem na Amazonia a la pantalla y realmente no esperaba esta triste noticia. Me gustaba mucho Paul y él también tenía cariño por mí.
Paul Naschy fue, sin duda, el mayor astro cinematográfico con el que tuve el placer de trabajar.
(Todos las fotografías gentileza de Iván Cardoso)
Fimucité premia al compositor Antón García Abril
El octavo Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ), que se celebrará del 4 al 12 de julio de 2014 bajo el patrocinio del Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Santa Cruz, concederá este año su máximo galardón, el FIMUCITÉ Award, a uno de los rostros más emblemáticos de la música para el cine y la televisión en España, cuya indeleble huella recorre la producción audiovisual de nuestro país desde hace más de 50 años: Antón García Abril.
El veterano compositor, autor de famosas partituras de la pequeña pantalla como “El hombre y la tierra”, “Anillos de oro”, “Fortunata y Jacinta”, “Brigada Central” o “Segunda enseñanza”, y de la música de obras tan dispares del cine nacional como Sor Citröen o Los santos inocentes, recogerá personalmente el premio en el marco del Concierto Sinfónico que tendrá lugar el viernes 11 de julio en el Auditorio de Tenerife Adán Martín, durante el cual el público asistente podrá escuchar, asimismo, algunas de sus piezas más recordadas.
García Abril, quien gracias a este acto se unirá a la amplia nómina de invitados de excepción de FIMUCITÉ 2014, ha sido además Catedrático de Composición y Formas Musicales del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Asimismo, es Premio Nacional de Música de España, y Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria, considerado el equivalente al Cervantes de la música clásica.
Su trabajo para el cine es muy abundante, iniciándose en 1954 y continuando de manera ininterrumpida hasta bien entrados los años noventa, dándose el caso de que en algunos años se han llegado a estrenar hasta trece películas con la banda sonora compuesta por García Abril. En el apartado dedicado al Fantaterror su labor ha sido fructífera y notoria, especialmente en su colaboración con el director Amando de Ossorio, para quien compone la música de su tetralogía templaria, que se inicia con La noche del terror ciego (1972) y se completa con El ataque de los muertos sin ojos (1973), El buque maldito (1974) y La noche de las gaviotas (1975). Además de otros conocidos títulos como La noche de Walpurgis (1971, León Klimovsky), ), El Dr. Jekyll y el hombre lobo (1972, León Klimovsky), Las garras de Lorelei (1974) también de Amando de Ossorio y El retorno de Walpurgis (1973, Carlos Aured).
Por otro lado, los compositores Pascal Gaigne y Víctor Reyes también han confirmado su presencia en FIMUCITÉ 8, en este caso para recoger, respectivamente, los galardones correspondientes a las categorías de Mejor Compositor Nacional y Mejor Banda Sonora Nacional, por Grand Piano, dentro de los X Premios de la Crítica Musical Cinematográfica Española, que auspicia el prestigioso digital Score Magacine y que desde hace 4 años hallan en el Festival la sede de su entrega.
Gaigne, conocido por sus trabajos para películas como AzulOscuroCasiNegro o El sol del membrillo, repetirá de este modo como presencia invitada por FIMUCITÉ tras haber conocido el Festival durante su quinta edición, mientras que Víctor Reyes, responsable de la música de títulos tan recientes e interesantes como Buried o Luces Rojas, se suma, con su estancia en Tenerife, a un amplio elenco sobre el que todavía quedan múltiples sorpresas por descubrir.
Javier Perea, Imagen Death y La sonrisa del lobo
Personalmente no recuerdo como conocí Imagen Death. Supongo que por medio de un anuncio en algún fanzine. Sí, seguro. Vi que vendían películas raras y difíciles de encontrar, así que me animé a pedirles información y al poco de contactar con ellos recibí un voluminoso catálogo con infinidad de VHS’s muy difíciles de conseguir. Hablo de los tiempos en los que
no existía Internet y uno leía y escuchaba hablar de muchas películas que no podía ver. Muchas estaban descatalogadas y otras no se habían editado en España. Para intentar paliar esta escasez comenzaron a abrir con cuentagotas tiendas como Gorgon en Barcelona, en las que se podía comprar las pocas películas editadas en España de género fantástico y muchas de importación, así como libros y publicaciones sobre el género. Lo malo es que las películas de importación, además de tener un alto precio, estaban en inglés. Pero Imagen Death ofrecía muchas de esas películas con audio en castellano y, al ser copias, a precios más económicos. También había en su catálogo películas descatalogadas y, por descontado, originales. Así que fue inevitable el goteo de pedidos que correspondían, irremediablemente, con las pagas extra, en especial la de verano: como nunca coincidía en vacaciones con mi compañera, compraba un lote de películas a Imagen Death y a pasar el verano tan ricamente en casa haciendo el Rodríguez.
Mucho más tarde y con el DVD ya asentado, tuve ocasión de saludar a la persona que estaba detrás de Imagen Death en Sitges. Nunca nos habíamos visto en persona, tan solo nos habíamos comunicado por carta. Y sorprendentemente fue presentarme, decirle mi nombre y me dijo mi apellido. Recordaba mi apellido. Fue como saludar a un viejo amigo.
Y es que Javier Perea es una figura tan familiar dentro del fandom que si no existiera habría que inventarlo. Corpulento, bonachón y casi siempre con cerveza al ristre, es una de las presencias más longevas y fieles en festivales como el de Sitges o Donosti, donde vende merchandising, películas y todo lo que se pueda imaginar relacionado con el género. Ha editado fanzines y libros, tiene su propio festival en Toledo que ya lleva 16 ediciones y lejos ya aquellos tiempos de copias de películas, ha editado obras de directores noveles, primero en VHS y ahora en formato digital. Algunas las ha dirigido. Por hacer incluso ha hecho el bárbaro interpretando un pseudo-Jason en Viernes 13 XXL de Ángel Mora. Y a pesar de todo ello Javier es un tipo de lo más discreto, amigable y humilde, que mantiene su lucha por sacar adelante su negocio. Sin él, como sin otros muchos, festivales como el de Sitges no serían lo mismo. Y queremos y nos gusta verlo allí al menos una vez al año. Rodeado de miembros amputados, películas, libros y todos esos armatostes que tanto nos gustan y que Javier lleva tantos años vendiendo. Así que con la excusa de un documental que ha rodado con Paul Naschy y que permanece inédito, La sonrisa del lobo, por el que cada año le he estado preguntando hasta que me lo ha dejado ver, aprovecho para hacerle una entrevista en toda regla en la que hablar de esa película y de otras muchas cosas. Hoy en Mondo Fandom: Javier Perea.
…AL PRINCIPIO FUE IMAGEN DEATH
¿Cómo nace Imagen Death?
Desde mi tierna juventud me atraían las películas prohibidas, esas de dos rombos que podía devorar cuando mis padres dormían o no estaban en casa. Aprovechando mi estatura me colaba en los cines para ver sesiones de “mayores de 18 años”, y siempre o casi siempre (ya que alguna erótica también caía), eran películas de terror o etiquetas similares. A partir de la salida de las cintas de video, comencé una colección que me animo a recopilar todos los títulos que había visionado en el cine, y unos años mas tarde comencé a contactar con todas las productoras y/o distribuidoras que venían reflejadas en la parte trasera de las caratulas de video, con la intención de conseguir todos los títulos posibles que entonces ofrecía el mercado. Decidí compartirlos con todos aquellos que tenían mis gustos cinematográficos, ofreciendo intercambios o copias a un precio justo, con lo que conseguía algo de dinerillo para seguir comprando más y más películas. Esto me llevo a conseguir paquetes económicos de cintas originales que ponía a la venta. Surgió la idea de poner un nombre “comercial” y el nacimiento de IMAGEN DEATH.
También publicas tu primer fanzine sobre cine, comic y todo relacionado con el terror, Xacatrax, del que salen dos números y que tiene continuidad en Imagen Death, con también dos entregas. Posteriormente editarías el boletín Imagen Death.
En una película que no recuerdo su título experimentaban con la extracción de las almas en cuerpos aún vivos. Yo me interesé por esto y me puse a buscar en enciclopedias ¿que era esto?, encontrando la palabra “XacatraX”, o algo similar, que se asemejaba a esta acción, por lo que la retomé como nombre de mi futura publicación. Tras alguna camiseta que hice y dos números editados, decidí cambiar el nombre por la complejidad que tenía el palabro, por la ya creada Imagen Death que comenzaba a ser un nombre conocido. Curiosamente XacatraX fue el nombre que le puse a la Asociación Cultural que gesto la Muestra de Cine Independiente y Fantástico de Toledo.
¿Por qué decidiste dejar de editar fanzines y libros?
El esfuerzo era importante en cuanto al tiempo y al económico, y tras ganar la “Guerra de Fanzines” en su primera y última apuesta, que organizaba la Semana de Terror de San Sebastián, decidí que era el momento de centrarme en otras cosas sin dejar mi pasión por el miedo. Creo que lo dejé en un momento apoteósico, haciéndome entrega del premio en el Kursaal al mejor Fanzine el mismísimo “Drogas” de Barricada. Por otro lado, respecto al tema de los libros, hace un año Imagen Death edito el libro DOREMIFA ZOMBI, por lo que aún esta faceta de alguna forma sigue activa.
¿Cómo ves la situación actual del «fandom» en comparación con los años noventa, cuando comienza Imagen Death su andadura?
El conjunto de aficionados a esta temática es “sostenible”, por usar una palabra actual, jajaja. Cierto es que desde hace unos años la posibilidad de información y acceso a canales antes difíciles de acceder hace que la legión de seguidores siga su curso e incluso aumente, pero también es cierto que la diversidad de entretenimientos que ofrece el mercado hace que quizás dividamos nuestros gustos en un abanico de posibilidades mas variado. No obstante esto es como los seguidores del rock, fidelidad hasta que seamos zombies.
También eres un veterano de festivales ¿Cómo ves la situación de los mismos? ¿El público lo ves diferente? Y el ambiente ¿mejor o peor?
Mis veintisiete años asistiendo a Sitges o veintitrés años en asistencia continua a la Semana de Terror de San Sebastián, entre otros, demuestran mi fascinación por este género. El contagio me obligo a crear mi propio Festival en Toledo con 16 ediciones a mis espaldas.
Actualmente nos encontramos en una situación un tanto jodida, muy jodida. Recortes y hachazos han provocado que se mantengan los más fuertes con importantes rebajas, pero los peques lo están pasando muy mal e incluso algunos han dejado de funcionar. Creo que la insistencia y la profesionalidad de los que siguen luchando por su Festival hace que año tras año podamos disfrutar de la amalgama de títulos que ofrece el mercado, por lo cual “chapeau” por esos adorables locos. En cuanto al público, lo dicho anteriormente, el fiel se mantiene dentro de sus posibilidades, y hay una captación de nuevos cromosomas que hacen que el ambiente siga manteniendo la atmosfera que únicamente el fantástico, el terror y el miedooor!… puede provocar.
¿Cómo piensas que ha afectado internet y el nacimiento del DVD a todo esto?
Está claro que internet es la autentica revolución social que ha marcado un antes y un después en prácticamente “todo”, por lo que para muchas cosas ha sido muy bueno y evidentemente para otras no tanto. Enumerar cuales han sido las positivas y las negativas seria un arduo trabajo, yo creo, que cada cual saque sus propias conclusiones en razón a su particular posición. En mi caso pienso que tenemos toda la información de primera mano en cuanto a eventos, fechas, películas, trailers, información general y hasta la reserva y plan de viaje. De lo peor, el poder ver una película incluso antes del estreno en el propio festival. Y lo peor, el fiarte de las críticas de críticos que, o no la han visto, o bien la valoran frente a sus gustos, por lo que puede decidir el que la visiones o no.
Y evidentemente el DVD, es el soporte por excelencia que ha contribuido a que mantengamos viva por muuuuchos años esa película que deseamos tener, aunque también se está haciendo viejito frente a las nuevas tecnologías.
¿Echas de menos los tiempos pasados del VHS, ahora que hay una reivindicación de esa época y tecnología?
No, creo que cada época que vivimos nos ofrece ofertas que se cursan en su momento, y el VHS fue una de ellas. Un grato momento que en mi caso me marco positivamente para los restos, ya que formé parte plenamente de este “movimiento del roce”, y me sumergí en él de todas las formas posibles: vendiendo copias, distribuyendo títulos de las productoras que finiquitaban sus almacenes, produciendo mis propias películas y editando títulos internacionales. Tuve la suerte de ser prácticamente el “limpia
fondos” de JF (Jose Frade PC), navegando por aquellas estanterías y recogiendo todas las VHS que se me ponían delante, hasta que no entraban mas en el coche. «Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes”, “El Más Allá”, “Aquella Casa al Lado del Cementerio”, “Comidos Vivos”, “Canibal Ferox”, etc, etc, etc….. Pósters a mansalva, foto-cromos, y un largo etcétera de material que entonces hacían las delicias de los seguidores. Recuerdo reeditar para España títulos como “Street Trash”, producir y editar ese “Gorex, The Zombie Horror Picture Show” o “Viernes 13 XXL, Jason se lo Monta de Miedo”, magníficos pornetes en versiones “soft” de Ángel Mora, y por otro lado hacer maravillosas copias de cintas americanas currándome el “dubbing” con el audio de alguna emisión televisiva nacional. Tengo grandes recuerdo “vintage”, pero no, no lo echo de menos. Hace apenas dos años me deshice de prácticamente toda mi colección VHS y Betamax (unas 4000 cintas), que evidentemente tengo en DVD o pasadas a disco duro…. Y no, ¡no estoy loco!, conservo todas las carátulas originales.
¿Cuál es el artículo y la película que mejor has vendido?
En VHS original “El Mas Allá” de Lucio Fulci; de derechos adquiridos “Street Trash”; de cosecha propia “Gorex, The Zombie Horror Picture Show”. En camisetas “El Vengador Toxico”. Y mi producto estrella de los últimos años: “El Llavero Dedo”.
¿Algún proyecto de Imagen Death que quieras compartir?
No paro de crear ideas aunque todas no han podido salir a la luz de momento, pero están en el horno. Hace poco editamos el libro Doremifa Zombi, el cual estamos preparando como representación para teatros en formato musical. Por otro lado estoy experimentando con nuevos llaveros y pendrives. Preparando una exposición de “Artefactos Mitológicos”. Arreglando detalles de mi última película “Daimôn” y buscando co-productor para el documental “Paul Naschy, La Sonrisa del Lobo”.
¿Tienes algún fanzine favorito? Recomiéndanos una película….
Reconozco que hace tiempo he dejado de seguir la lectura en los fanzines, y tengo muy buenos amigos que siguen invirtiendo un enorme esfuerzo en sacar una publicación lo mas puntualmente posible, que en ocasiones parecen autenticas revistas, sin perder la esencia. Por lo que me quedo con todos los que siguen apostando por la creatividad en sus creaciones.
Y una película… Soy un clásico y ALIEN (las cuatro), la tengo de todos los colores posibles, aunque las películas de infectados, zombis, etc…, son las que mas me fascinan. Hace poco visione “The Demented” de Christopher Roosevelt, que me dejo un maravilloso regustillo.
SOBRE LA SONRISA DEL LOBO
Paul Naschy, la sonrisa del lobo es un documental en el que el con la compañía del propio actor, guionista y director y teniendo como escenario rincones míticos de Toledo, repasamos toda la filmografía licantrópica de Paul Naschy, tanto las películas protagonizadas por el personaje que creó, Waldemar Daninsky, como otras en las que el licántropo no es el protagonista absoluto, como El aullido del diablo (1987, Jacinto Molina) o Buenas noches Sr. Monstruo (1982, Antonio Mercero). Un emotivo viaje cronológico repleto de vivencias y anécdotas.
¿Cómo surge el proyecto y como lo recibió Paul Naschy?
Desde hacia unos cuantos años atrás ya mantenía una entrañable amistad con Paul, y en alguno de nuestros viajes comentábamos la realización de una producción videográfica de su vida. Naschy empezó a trabajar en un guión que contemplaba su andadura desde el comienzo de su niñez, que me relataba por teléfono cual programa de radio de terror. Se me ocurrió hacer algo rápido como a modo de prueba, y aprovechando un dinerillo que tenía de una subvención, le propuse hacer una entrevista navegando únicamente en su filmografía como Hombre Lobo. Simplemente le gusto la idea y con la siempre admirable predisposición de Paul para hacer las cosas, se gesto todo de una manera rápida y concisa.
¿Cuántas personas estaban en el proyecto?
La verdad es que fue un trabajo ligero en cuanto a los participantes, ya que no requería de un elevado número de personas para su realización. Diego López que se marcó una arqueología informativa en cuanto a la localización y enumeración de las películas. Héctor García que se curro la actual portada y unos gráficos que anteceden a los comentarios de Paul en cada uno de los títulos. Juan Pablo Orduñez “El Pirata”, que puso la voz en off. Natalia Alegria como ayudante de producción, Zaira Pantoja en sus labores de maquillaje y Rafael Martín como operador de cámara y edición. Y mi menda como propulsor, productor, director e inventor de la contienda.
¿Cómo se inició la colaboración con Diego López y en que consistió?
Diego es una persona que apoya a muerte todo lo que ve interesante, se involucra con palabras y hechos, a pesar de estar siempre en mil batallas. Como he comentado llevaba, y si esto sigue para adelante espero que siga llevando, todo lo relacionado con las informaciones referentes a cada título de Naschy, en su unión con el Licántropo. Imprescindible y minuciosa labor de investigación para que no se escapara ningún detalle. Preparó preguntas, aporto iniciativas y compartíamos los distintos apartados del documental. Podría decir que fue uno de los culpables en mantener mis ideas de progreso. Sitges, su Buque Maldito, el buen rollo y nuestra afinidad por compartir gustos nos llevó a esta y otras colaboraciones que mantenemos dentro del audiovisual. Y lo mas importante, compartimos una inmarcesible amistad.
Cuéntanos algunas anécdotas del rodaje
Paul era un entrañable personaje curtido en mil batallas y recuerdo su llegada a Toledo en un taxi. Tras bajar del mismo lo primero que hizo fue sacar su parte más oscura renegando de todo lo que se movía. La razón era que tenía una rodilla muy jodida y por los dolores que esta le provocaba. Mi equipo se quedo con la cara de acojone nada mas verlo y escucharlo, pero yo lo conocía bien y cuando me vio y me dio un abrazo, todo el panorama cambió, jajajaja ¡claro!, hasta que le hice subir a una terraza de una típica casa antigua de la ciudad con mas de cuarenta escalones para tener un plano con la Catedral . Y por lo demás cositas típicas del directo, un colegio de niños visitando una de las localizaciones, por lo que la grabación era imposible, e incluso algo hay reflejado en el documental. ¡Ah! y el momento de comer, que Paul no perdonaba que se pasara de la hora prevista. La verdad es que fue todo bastante dinámico y en buena sintonía.
Tanto dentro como fuera del rodaje, Paul era una persona muy amable y dispuesta a meterse en cualquier locura. Siempre abría su casa a cualquier proyecto de interés. Hemos viajado juntos a distintos lugares en donde ofrecía alguna charla dentro de algún festival o actividad, Priego de Córdoba, Salamanca, Albacete y por supuesto en varias ocasiones en mi ciudad. Podría escribir una novela de la cantidad de buenos momentos que he pasado con Paul en estos viajes y en los lugares en donde hemos coincidido. Nos llamábamos con cierta frecuencia y echo de menos esas conversaciones…
¿Cómo fue el rodaje? ¿Cuánto duró?
Como he comentado, fue un rodaje muy amable y sencillo, ya que no dejaba de ser una prueba de lo que acontecería mas adelante. Un equipo humano justo y un equipo técnico básico. Prácticamente a plano único y fijo, sin trabajarlos prácticamente nada. Un sonido muy elemental que suspira por sus rincones. Era eso, el preludio de un trabajo con mucha mas envergadura y profesionalidad. Lo realmente interesante de este documental es la presencia de Naschy y lo que cuenta. Es puro Naschy, sin tapujos, sin efectos, sin misterio. La mejor prueba posible de un proyecto no terminado, que quedara para los tiempos como el único documental con la total presencia de su personaje mas emblemático, Waldemar Daninsky.
Y su duración, dos meses de pre producción, un día de rodaje y otro par meses de edición y montaje…¡Hasta ahora!, porque puede estar acabado, pero puede enriquecerse aún mucho mas.
¿Incluirás material de las películas de las que habla Paul en el documental?
¡Equili Cua! ¡o algo así!. Unos 6.000 € tienen la culpa de poder adquirir esas imágenes en casi su totalidad, ya que hay alguna película que es imposible de localizar, al parecer porque no llegó a realizarse. Este es el dilema: o busco co-producción, o se lanza sin esas imágenes salvo, claro está, las que son propiedad de la familia de Paul, que muy amablemente nos ceden.
El documental se proyectó en el Festival de Sitges a modo de Work in Progress, para obtener impresiones, que acabaron confirmando que tal y como estaba, con unos pequeños arreglos, es un extraordinario producto para fieles seguidores de Naschy.
¿Además de este documental, cuántas películas has dirigido?
He producido “La Raíz del Mal” dirigida por Adrian Cardona, coproducido dos largos y un falso documental con el amigo Ángel Mora. Dirigido ocho o diez cortos, dieciocho spots. Otros ocho o diez videoclips, un par de documentales. Unos treinta programas y/o secciones de TV y editado unas trece películas. Pero solo he dirigido un largo “Daimôn”, que por cierto, algún día sacaré… Peliculón donde los haya, jejeje.
¿Algún proyecto que nos puedas adelantar?
Estoy trabajando en el musical Doremifa Zombi para cine y para representación teatral, del cual se ha editado el libro novelado, así como en algunos proyectillos más, que creo ya he comentado anteriormente. Y poco más, de momento estoy escribiendo y pensando lo que quiero escribir.
Pues nada más, añade lo que quieras
Ánimos para todos aquellos que tengan algún proyecto en su cabeza, que al igual que yo no llegaremos a grandes altares, pero la sensación de haber creado y llegado a un sector de esta inmensa minoría que somos los amantes del fantástico y el terror en todas sus etiquetas, te deja un ok en una de las facetas o partes de la vida. A pesar de los sufrimientos, horas sin dormir, amistades que van y vienen, algunas se quedan casi para siempre y otras te alegras que se vayan. Al igual que algunas lamentas que se hayan ido y otras no sabes muy bien de donde vinieron y a donde se fueron, ILUSION, querido creador.
Ahí queda eso amigo Javier. Nos vemos en la próxima trinchera.
Fotografías gentileza de Javier Perea.
Y ustedes, no olviden darse un paseo por la página web de Imagen Death: www.imagendeath.com
Por fin en DVD El hombre que vio llorar a Frankenstein
“Paul Naschy en su libro de memorias describe bajo el título ‘El hombre que vio llorar a Frankenstein’, como en el rodaje en España de un episodio de la serie I Spy con Boris Karloff , encontró a éste, muy anciano y enfermo sollozando de frío y de dolor en una pausa del rodaje -sólo, ausente, triste-. Yo he de decir que pese al dolor que sentía (físico, psíquico), pese a la cercanía de su muerte, Paul murió sin miedo, murió como quería, con su familia, con las botas puestas (hablando de cine) y que ni yo ni nadie podré/podrán decir aquello de que ‘vieron llorar al hombre lobo’.” Ángel Mora
Tras haber sido editada únicamente en formado blu-ray formando parte del pack que reunía las dos partes de La herencia Valdemar (2010, José Luis Alemán), por fin el documental El hombre que vio llorar a Frankenstein (2010, Ángel Agudo) se edita de la mano de Tema Distribuciones individualmente y en formato 2DVD. Y hay que añadir que la edición no está nada mal ya que además de la película, en su primer disco incluye los temas de la banda sonora, mientras que el segundo contiene los cortos El corazón delator (2001, Alfonso S. Suárez) y Lágrimas de papel (2008, Ángel Gómez Hernández), ambos protagonizados por Naschy, así como una extensa galería de imágenes compuesta de carteles, fotografías y lobby cards. Quizás se podría haber incluido, puestos a buscarle algún «pero», alguna entrevista ampliada e imágenes del rodaje. O algún corto más pero, no nos quejemos, en El hombre que vio llorar a Frankenstein podemos repasar la carrera de Paul Naschy mediante los recuerdos de amigos, familia y compañeros de profesión, entre los que se encuentran: Antonio Mayans, Jordi Grau, Javier Aguirre, Joe Dante, Víctor Matellano, John Landis, Caroline Munro, Miguel Iglesias Bonns, J. A. Pérez Giner, Ángel Sala, Nacho Cerdà, Jack Taylor, José Luis Alemán, María José Cantudo, Laura de Pedro y Donald F. Glut, entre muchos otros. Además de sus hijos Sergio y Bruno Molina y su esposa Elvira Primavera. Toda una delicia narrada por Mick Garris, ilustrada por imágenes personales y de sus películas más representativas y arropada por la música de Enrique García. Un homenaje al actor, guionista y director producido por José Luis Alemán, Luis Miguel Rosales y Sergio Molina bajo la dirección de Ángel Agudo, responsable del libro Paul Naschy, la máscara de Jacinto Molina, editado por ScifiWorld en 2009.
Por cierto, les recomiendo que cuando vean este documental no lo quiten antes de haber visto todos los títulos de crédito. Ya descubrirán porque.
Y para celebrar este magnífico lanzamiento, por gentileza de Cameo/Tema, sorteamos un DVD recién salido del horno, que obtendrá el primero en contestar a tres preguntas sobre el actor. Estén atentos a Serendipia Naschy en Facebook el miércoles 5 de febrero a las 20 horas. Suerte a todos.
(Lo sentimos, pero este sorteo solo está dirigido a residentes en España por cuestiones de gastos de envío)
Revisitando El asesino de muñecas con David Rocha
«Lo más negativo que puede sucederle a un guionista-realizador es que su obra pase desapercibida. Si una película arma revuelo es porque promueve discusión, polémica. En definitiva: interesa»
Michael Skaife, director de El asesino de muñecas[1]
sorpresa, una película fresca y con múltiples y complejas lecturas. Mucho más que una película de terror: un laberinto que ha terminado formando parte de las denominadas película de culto. Y es que, sin lugar a dudas todo género tiene sus «rara avis», y el Fantaterror español no iba a ser menos. Compartiendo época con entrañables hombres lobo, templarios y vampiros, también el cine de terror autóctono nos ha ofreció temáticas e historias diferentes que con el tiempo se han revalorizado. Este, sin lugar a dudas, es el caso de El asesino de muñecas, una película-isla del director Michael Skaife que se vistió de cine de terror para contar una historia compleja que gana con cada visionado y sorprende por la audacia demostrada en su época. Una audacia que todavía conserva y sorprende.
Michael Skaife, que realmente se llamaba Miguel Madrid, nace en 1933 en Daimiel (Ciudad Real). Su carrera en el cine se inicia interpretando pequeños papeles, alguno de ellos para Jesús Franco (La mano del hombre muerto (1962) y La muerte silva un blues (1964)). Debutando en la dirección con Necrophagus (1971), fallida película de atractivo título y cartel que fue motivo de una sonora pitada en el IV festival de Sitges, por entonces todavía Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror, cuando obtuvo, ex-aequo, el premio a mejor película en la edición de 1971 junto a la polaca Lokis, de Janusz Majewski. Cuatro años después dirige la película por la que será recordado, El asesino de muñecas, y después tan solo dirigirá Bacanal en directo (1979) un (sub)producto erótico protagonizado por la encantadora Azucena Hernández.
El asesino de muñecas nos narra los traumas que vive Paul (David Rocha), hijo de los jardineros de un parque cercano a Montpelier (Francia). El muchacho se enfrenta a una paradoja, ya que desea ser cirujano cardiovascular pero tiene aversión a la sangre, motivo por el que es suspendido y se queda sin vacaciones y a cargo del jardín como castigo. La tranquilidad se ve turbada por varios asesinatos de chicas que tienen lugar en el parque cometidos por un extraño individuo vestido de negro con peluca, careta de muñeca y voz femenina. Desde el primer momento sabemos que el asesino es Paul, que arrastra el trauma de haber pasado una niñez vestido de niña y obligado por su madre a jugar con las muñecas de su hermana Catherine (Lupe Rocha), fallecida antes de su nacimiento. Esas muñecas decoran su habitación, presidida por la máscara con la que comete sus crímenes.
En una finca que hay en el interior del parque reside la condesa Olivia (Helga Liné), que intenta seducir a Paul sin resultado, al contrario que su hija Audrey (Inma de Santis) con la que pronto el muchacho iniciará un romance. Paul tiene frecuentes pesadillas y alucinaciones. La realidad se mezcla con los sueños y aparecen más cadáveres flotando en el río con el corazón extraído. Paul se deshace de sus muñecas porque ya no está solo, tiene a Audrey, que una noche le sorprende regalándole un maniquí vestido igual que ella. Durante una fiesta organizada por la condesa, los jóvenes pasan la noche juntos en casa de Paul, que entre bromas realiza una operación a corazón abierto al maniquí . Más tarde descubrirá, para su horror, que a quien ha extraído el corazón es a Audrey.
Lo primero que llama la atención en El asesino de muñecas es la presentación que realiza el propio director al inicio del filme, que podemos revisar en el primer video incluido y en el que, desmontando una muñeca, Michael Skaife nos narra lo que vamos a ver, según él basado en «el drama de la doble personalidad«, que descubriremos está motivada por la presencia en la mente de Paul de su hermana muerta, que la madre intentó reencarnar -y de hecho consiguió mantener viva- en su nuevo hijo a base de obligarle a vestir de niña y jugar con muñecas. Destaca también que a pesar de estar la historia ambientada en Francia, son más que reconocibles localizaciones muy populares de Barcelona (Parque Güell, Ciudadela, Parque Cervantes…) así como de Castelldefels y Sitges (Palacio Maricel), exquisitos lugares de los que el director saca buen partido. Precisamente en el Palacio Maricel de Sitges, donde se celebra la fiesta de la condesa, tenemos una presencia familiar en la figura de Ráfales, uno de los invitados, creador y por entonces director del Festival de Sitges. Pero la participación de Ráfales en la película fue malinterpretada: «No hay razón para que (la crítica barcelonesa) intentara naturalmente sin conseguirlo, boicotear el estreno de mi obra, como tampoco parecía haberla para que intentaran boicotear el rodaje, como lo hicieron algunos técnicos barceloneses. Tuve que luchar contra viento y marea pero recibí generosos apoyos de Sitges. Pusieron a mi disposición gratuitamente los salones del Palacio Maricel y unos modestos hoteleros colaboraron con la financiación de la producción. Creo que fue eso lo que molestó a cierta crítica contraria al Festival de Cine de Terror de Sitges, y circuló un rumor que afirmaba que la dirección del certamen tenía algo que ver con mi película. Tal vez por eso, los mencionados críticos decidieron negarme también a mí el pan y la sal. (…) Siento por Sitges y los sitgetanos especial afecto, conservo una medalla de oro del Festival con la debida devoción y hasta me propongo rodar uno de mis más espectaculares guiones en esa ciudad. Será otro gran éxito de taquilla, aunque Iván Tubau (crítico cinematográfico barcelonés) asegure que mis obras son verdaderos atentados contra el público«[2]
En La Vanguardia del día 6 de febrero de 1975 se publicó una crítica, recogida en el estupendo Blog Ausente, que publicamos como muestra del recibimiento que tuvo el film entre los desorientados críticos:
«Esperamos con cierto interés esta película que ya había sido presentada a una considerable parte de la crítica, en sección especial, durante el último festival de cine de San Sebastián. Es un filme trémulo, apasionante y desorbitado, que se sigue con interés, pero sin conseguir esquivar grandes reservas. El realizador, que es también argumentista y autor del guión, se le ha ido manifiestamente la mano en lo delirante y espasmódico. La trama se centra en un caso de doble personalidad, fuertemente dramática, como suelen serlo estos casos freudianos. La acción se supone transcurrida en Francia, en una gran mansión señorial , cerca de Montpelier. El joven Paul, hijo del jardinero de la suntuosa residencia, con amplio y fastuoso jardín de unos aristócratas, sufre las consecuencias del trauma que le produjera en su infancia el hecho de que su madre, al perder una niña, le hiciese pasar al muchacho por la muerta, vistiéndolo con ropas femeninas y haciéndole jugar con muñecas. Este caso clínico es posible, e incluso no es raro. Pero las derivaciones que adquiere en este filme son disparatadas, ajenas a toda posible verosimilitud, incluso la más convencional, y rebasan los efectos de un caso semejante. Paul no es sólo una víctima de la doble personalidad, sino sencillamente un loco delirante, un esquizofrénico sangriento, en pleno desvarío. Ocurre, en consecuencia, que la película que en un principio nos parece inteligente y ambiciosa, degenere rápidamente hacia un corriente y moliente relato de terror ni peor ni mejor que tantos otros. La circunstancia de que el realizador, Skaife, haya sido también autor del guión, le han impedido ver lo que había en la cinta de excesivo, desorbitado y falso. La sobrecarga de alucinaciones, pesadillas, fantasías oníricas, etc, terminan por restarle al filme fuerza y atracción, cuando, según parece, lo que se intenta con este derroche de fantasmagorías es lo contrario. Los intérpretes están a la altura del filme. David Rocha, en la figura de Paul, revela un cierto brío, pero le faltan otras cualidades. La joven y atractiva Inma de Santi se imita a cumplir con cierta discreción. Mucho mejor está en su repelente papel la experta y sugestiva Helga Liné, y con su dinamismo habitual Elisenda Ribas. La película ha sido rodada en lugares de Barcelona y otras zonas próximas, como el Parque Güell, el de la Ciudadela, Castelldefels y Sitges. La música de Santisteban subraya con acierto muchos momentos de la proyección, y la fotografía es siempre excelente» -A. MARTÍNEZ TOMAS.
La estupenda banda sonora de Alfonso Santiesteban cuadra con toda la iconografía pop que nos ofrece el film, repleto de pesadillas y alucinaciones que incluyen incluso una especie de video clip, que aquí debajo podemos ver, interpretado por el «conjunto músico-vocal Amores». Todo muy setentero pero extrañamente moderno.
La película recibió duros palos de la crítica cuando se estrenó en cinco salas barcelonesas el 3 de febrero
de 1975 en programa doble junto a Comisario San Antonio (Sale temps pour les mouches, 1966 Guy Lefranc). Pero los críticos no son tan duros con el film en el resto del Estado, tal y como declara su director: «En cada plaza que se estrena hay críticas terriblemente negativas y formidablemente positivas. Excluída Barcelona, claro. Fuera de España, los corresponsales de EFE han informado de que la película está haciendo taquillazos bastantes sonoros , sobre todo en Estados Unidos«[3]. En julio de ese mismo año la película se estrena en el madrileño Cine Bulevar, siendo vista, según el Ministerio de Cultura, por 244.972 personas y obteniendo una recaudación de 72.587,81 €. Buenas ganancias para la productora Huracán Films, que se estrenaba con esta cinta. La compañía, que tuvo corta vida, llegó a rodar al menos tres títulos más: La llamada del sexo (Tulio Demicheli, 1977), Dinero maldito (Sergio Garrone, 1979) y Juventud sin freno (José Ulloa, 1979).
Es innegable que el film tiene un muy arriesgado y para la época valiente transfondo homosexual, que se demuestra en la aptitud e indumentaria del protagonista cuando comete sus crímenes; en algunas escenas de la película y ciertos diálogos, como el que mantiene Paul con la condesa «¿Es que no has estado nunca con una mujer? ¿Quiere decir tu silencio que has estado con hombres?«, un transfondo que se deja entrever sin que predomine como temática en el film. Pero también tenemos fetichismo, necrofilia, misoginia y en algún momento, cierto tufillo pedófilo. Y todo ello, no lo olvidemos, en 1975 con el inquilino de El Pardo todavía caliente.
Demos ahora un repaso al elenco artístico de la película. Y que mejor que comenzar con Inma de Santis (o Inma de Santi o de Santy) una adorable actriz que había comenzado su carrera, al igual que Maribel Martín, siendo niña, concretamente a los seis años, para sobrepasar con éxito la barrera de los niños prodigio y labrarse una extensa carrera que justo cuando se diversificaba hacia el guión y la dirección se vio truncada por un accidente de tráfico en 1989. Entre los trabajos que nos dejó tanto en cine, como en televisión, destacan películas como El juego del diablo (1975 Jorge Darnell) y Juego de amor prohibido (1975, Eloy de la Iglesia). En El asesino de muñecas realiza un papel muy especial como Audrey, la joven que enamora a Paul y con la que parece superar sus traumas. De la alemana Helga
Liné poco podemos añadir que no sepan los fans del Fantaterror español, ya que esta señora ha formado parte del reparto de un buen puñado de producciones, entre las que destacan Pánico en el Transiberiano (1972, Eugenio Martín), El espanto surge de la tumba (1973, Carlos Aured), Las garras de Lorelei (1974, Amando de Ossorio) y La orgía nocturna de los vampiros (1974, León Klimovsky). En el film que tratamos interpreta a la libidinosa Condesa Olivia, madre de Audrey. Elisenda Rivas y José Lifante, matrimonio en la vida real, participan con pequeños papeles. Lifante fue el inolvidable Martin en No profanar el sueño de los muertos (1974, Jorge Grau) entre multitud de interpretaciones en teatro, cine y televisión que tuvimos ocasión de repasar con él en la entrevista que nos concedió para este mismo blog. Enric Majó hace un minúsculo papel, al igual que otros actores de abultada filmografía como Antonio Molino Rojo o Juan Torres. Antes del rodaje se llegó a anunciar que como actor invitado el film contaría con Paul Naschy, pero finalmente no intervino en la película. Como curiosidad cabe indicar que el papel de Catherine, hermana de Paul, está interpretado por Lupe Rocha, hermana del protagonista del film David Rocha, del que pasamos a ocuparnos a continuación.
AL HABLA CON DAVID ROCHA: EL ASESINO DE MUÑECAS
Comienza su carrera cinematográfica en películas de Jesús Franco (Relax Baby, 1973) e Iquino (Aborto criminal, 1973) antes de conseguir el papel protagonista de El asesino de muñecas, donde su interpretación, a veces un tanto sobreactuada, resulta muy convincente como el psicópata Paul. Sus escenas de ducha fueron muy comentadas y el actor se convirtió en una especie de icono con reportajes en publicaciones de la época como Party o Deporte y salud, revista esta última supuestamente dirigida a aficionados al culturismo. Las revistas, especialmente las del «corazón», publicaron reportajes que dejaban entrever que la pareja protagonista de El asesino de muñecas, David Rocha e Inma de Santis, también eran pareja en la vida real. Tras intervenir en films de Luis Buñuel (Ese oscuro objeto del deseo, 1978) o Pilar Miró (Gary Cooper que estás en los cielos, 1980), además de en varios de Paul Naschy, como El caminante (1979), Los Cántabros (1980), El retorno del hombre lobo (1981) y Mi amigo el vagabundo (1984), decide encaminar su carrera hacia el doblaje.
Con David Rocha hemos contactado para que nos cuente algunas cosas de su carrera y de su película más recordada, El asesino de muñecas. David ha sido bastante escueto en sus respuestas, ya que tal como indica «No voy a extenderme mucho en mis respuestas pues he concedido entrevistas a otros profesionales. Algunas has salido a la luz y otras lo van a hacer próximamente y no quiero chafarles el trabajo a los que se te han adelantado, pero tampoco quiero fallarte a ti, pues te prometí que lo haría». Y como David también nos comenta que » Siempre que respetes el sentido de mis palabras tienes mi OK» , hemos decidido poner la entrevista tal y como se la enviamos y nos la contestó, tipo cuestionario. Respetamos pues la decisión de David y le agradecemos encarecidamente el detalle que ha tenido al contestar nuestras preguntas, ya que es una entrevista que hace tiempo teníamos en mente y por fin hemos podido materializar:

Propaganda sobre El asesino de muñecas realizada por Pierrot y publicada en la revista Vudú en la época del estreno del film.
– ¿Como inicias tu carrera artística?
A los 17 años comencé a estudiar Arte Dramático en la escuela Adrià Gual de Barcelona. Pocos meses después y con el nombre artístico de José Luis Rocha intervine en roles de diferentes categorías en teatro, televisión (en los estudios Miramar de Barcelona), fotonovelas, etc. Películas como Una cuerda al amanecer, del director Manuel Esteba Gallego; Relax Baby de Jesús Franco (que no he tenido ocasión de ver pues no la encuentro); dos capítulos de la serie hispano francesa Poly en España, del director Claude Boisol que tampoco encuentro; Aborto Criminal de Iquino, etc. A partir de El asesino de muñecas cambié mi nombre artístico por el de David Rocha.
– ¿Cómo entras en el reparto de El asesino de muñecas?
Michael Skaife , tras una pequeña prueba con otros actores, me asignó el papel. De la película tengo maravillosos recuerdos y la ilusión que puse en ella…No es el momento para comentar nada más.
– ¿Eras consciente del posible transfondo homosexual de la película?
Sí, el director me explicó todo lo referente a mi personaje y no tuve ningún reparo, Paul tenía vida propia.
– Para la época me parece audaz. Tanto por ese transfondo como por tus desnudos ¿Te resultó incómodo rodarlos?
En absoluto, siempre mantuve que yo no me duchaba en calzoncillos y me importaba un … lo que pensaran los demás. (Conseguí mi propósito)
– De niño estaba enamorado de Inma de Santis, tu compañera en la película. La prensa de la época os presentó como pareja
En aquella época, no solo tú estuviste enamorado de Inma.
– ¿Qué tal fue con Helga Liné? ¿Cómo fue la relación con los compañeros y con el director?
La admiré por su belleza, No tuve ningún problema con ella. Con el director me entendí de maravilla, pero ese entendimiento fue de respeto: cada uno pensó lo que quiso pensar y yo no hice lo que a muchos les hubiera gustado que hiciera. Los bulos siempre me los he pasado por…, siempre he creído que las que los difunden son personas insatisfechas y no están en la cama con quienes les gustaría estar, pero sí con quien a veces se ven obligados por el qué dirán. Suelen hacer de su vida y la de los que les rodean un verdadero infierno.
¿Lupe Rocha tiene algo que ver contigo?
Lupe Rocha es mi hermana en la vida real. El que estuviera en la película fue por…

Una propaganda sobre el rodaje del filme en el que puede leerse que se contó con un papel para Paul Naschy que finalmente no se materializó.
-¿Has vuelto a saber algo de Michael Skaife (Miguel Madrid)?
Murió hace ya bastantes años.
– ¿Recuerdas incidencias o anécdotas del rodaje?
Solo se tuvieron que cambiar los nombres de los personajes pues según los “censores”, en España no podían suceder esas cosas tan morbosas . Entre otros muchos, cuando lloro en la bañera el agua estaba fría.
– ¿Hubo estreno oficial? ¿Recuerdas dónde y si acudiste?
Fui al estreno en el cine Bulevar de Madrid, que ya no existe, y en muchos otros lugares de España.
– ¿Recuerdas si hubo cortes de censura o si el director se autocensuró?
Nadie se autocensuró. Repasa las escenas de Inma desnuda y recuerda que solo tenía 14 años, y ocurrían cosas muy fuertes en ella: Analízalas respóndete a ti mismo con sinceridad. ¿Crees que hoy tantos años después se podría conseguir que Inma se desnudara a tan temprana edad, en rivalidad con…. Piensa y encontrarás muchos más motivos, yo no te los voy a decir.
-¿Te doblaste tú mismo en la película?
Sí, me doblé a mí mismo. No tenía ninguna experiencia , el resto de los actores fueron doblados.
– ¿Recuerdas si duró mucho el rodaje?
El rodaje duró cuatro semanas y en un 90% se rodó a la primera toma, pues como tantas películas de la época los presupuestos eran muy bajos.
-¿Qué piensas de El asesino de muñecas ahora, casi cuarenta años después?
Analizándola con el tiempo y dada mi casi nula experiencia y la carga de mi personaje, creo que está bastante conseguido lo que el director me pidió, pero por supuesto todo se puede mejorar, incluso nuestra vida.
-¿Qué opinas de que se considere una película de culto y que como tal se haya incluído en la colección Películas de Culto del Cine Fantástico Español editada por Filmax?
A tu pregunta sobre el “Cine de culto español” incluida El Asesino de muñecas, me parece muy interesante que se llame así esta colección. Los españoles de entonces evitaban muchas películas españolas y veían y siguen viendo mucha “basura Americana”. De no ser por la publicidad que invierten, muchos no se enterarían de que existen.
– Paul Naschy contó contigo para varias de sus películas ¿Tenías una buena relación con él?
De Paul Naschy como ya he dicho en muchas ocasiones, tengo y tendré el recuerdo de una gran y honesta persona que amaba y creía en su profesión como pocos.
-Por cierto ¿Por qué anunciaste en el segundo número de la revista Vudú (febrero 1975) que ibas a suicidarte el 16 de abril de 1985 a las 7 de la mañana, cosa que afortunadamente no cumpliste? Lo declaraste en una entrevista realizada por el director de la publicación, Pierrot.
A veces, cuando se tienen pocos años se dicen cosas que se pueden, o no, posponer. De momento no te diré más.
-¿Qué opinas del cine de terror? ¿Te gusta?
El cine de terror me gusta, pero creo que actualmente se hacen pocas cosas originales y en la mayoría de ellas solo aguanto 10 o 15 minutos, son muy previsibles en su final . El cine de terror que me gusta es el terror psicológico que te mantiene con el corazón y la mente en un puño.
– ¿Por qué abandonas el cine tan pronto?
Estaba muy cansado de tantas fotografías para reportajes y entrevistas para todos los medios de aquella época, pero sobre todo de algunas personas que…. Entré en doblaje, por una prueba que sin pedirla me dio el gran profesional ya desaparecido, Carlos Revilla, y me dio el papel en el que pensó. Cuando le conocí él dirigía el doblaje de El Caminante y yo me doblaba a mí mismo. Creí que era la mejor ocasión para abandonar el cine pues el doblaje me gustó, pensé que su ambiente era más…, pero como en tantas otras ocasiones y salvo en honrosas excepciones me equivoqué. Aunque parezca exagerado puedo decir que no me gusta agrandar las cosas, pero tampoco empequeñecerlas. ¡¡Qué cada uno piense lo que quiera!!
Muchísimas gracias a David Rocha por responder pacientemente a nuestras preguntas, que hemos publicado tal y como él las escribió. También queremos agradecer a nuestro amiguete Ausente por cedernos la crítica de La Vanguardia, así como algunas de las imágenes incluidas en este artículo. Y por supuesto a http://inmadesantis.blogspot.com.es por cedernos también varias fotos maravillosas, algunas de ellas pertenecientes al álbum de la desaparecida actriz. Aprovechamos también para avisar que el magnífico fanzine Exhumed Movies presentará el próximo día 1 de febrero su flamante sexto número en la Filmoteca de Madrid, ocasión en la que se proyectará El asesino de muñecas contando con la presencia de David Rocha y José Lifante, así como con Lone Fleming, Ricard Reguant, Sandra Alberti y Elisenda Ribas. Una celebración muy especial que coincide también con el segundo aniversario de esta publicación.

La máscara original de El asesino de muñecas que David Rocha conserva (foto gentileza de David Rocha)
[1] DOMÍNGUEZ, M. El padre de El asesino de muñecas, Michael Skaife. Entrevista con el director en Famosos «Monsters» del cine Nº 3, Barcelona, junio de 1975.
[2] Íbidem.
[3] Ibídem.
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Loreta Tovar : una rubia en el Fantaterror
Loreta Tovar es uno de los rostros más bellos y reconocibles del Fantaterror español. Ha trabajado con los más importantes directores del género (Ibáñez Serrador, Paul Naschy, Amando de Ossorio, Jesús Franco…) antes de tener que adaptarse a la comedia y dejar definitivamente el cine de forma prematura tras quince años de carrera.
Nacida en Cáceres como María Dolores del Loreto Tovar, es hija de un abogado de éxito y estudió en un colegio de monjas, concretamente en las Escolapias de Sevilla, tras lo que estudia la carrera de Técnico de Publicidad en paralelo a su actuación en películas. Comienza su carrera en el cine de manera casual a los catorce años de la mano de Narciso Ibáñez Serrador: “Mi hermana Marisa y yo no empezamos juntas en el cine, realmente, lo que ocurrió fue que Narciso Ibáñez Serrador era vecino de la casa y me dijo si quería trabajar en una película. Yo tenía 14 años y me quedé obnubilada. Me dijo que iba a hacer una película bastante importante que se llamaba La Residencia. Yo pensaba ‘¿Qué me está diciendo este hombre?’. Le dije, ‘¿Usted sabe la edad que tengo?’ y me dijo: ‘Si, si. Por eso, porque necesito chicas de tu edad y como tú me das el tipo del estilo de chica que quiero y necesito para esta película, pues me gustaría’. Le dije que como tenía 14 años tenía que hablar con mi madre. Y me dijo, ‘Bueno, pues hablaré con tu familia a ver si me dan permiso’. Y se lo dieron. Yo todo lo vi muy bonito y muy agradable. Era como estar en un cuento».
«Chicho era serio, pero era muy cariñoso. Cuando tú tenias que hacer tus cosas las tenías que hacer bien, porque sino era mucha pérdida de tiempo para todo el mundo. Había que tener un respeto. Desde al señor que coge el sonido hasta la persona que pone, con perdón, la braga en el foco, que es para que no te resalte mucho la luz. Chicho hacía sentir que era un trabajo de equipo, no era una estrella. Era un trabajo en equipo y si el iluminador quiere tú puedes salir maravillosa y si no quiere, pues pobre de ti… Cuando emprendes un trabajo, por mucho o poco que te paguen (…) tienes que dar el 100% de ti. Si no es mejor no hacerlo.
Lilli Palmer era un señora muy seria. Muy profesional y bellísima, con un tipazo impresionante. En Comillas rodé exteriores. El rodaje duró dos meses y casi todas las niñas que trabajaban en La Residencia eran top model. Pero increíbles. No te puedes hacer una idea. Tenían unos books que yo pensaba ‘quiero ser como ellas…’ «
En este primer acercamiento al mundo del cine, Loreta trabaja sin acreditar, pero tres años después inicia una carrera ininterrumpida hasta 1985 mutando su apellido en diversos nombres artísticos: Loreta Tovar (con una y dos T), Loreto Tovar, Loli Tovar, Dolores Tovar, Loretta Martin, María Dolores Tovar y Lorena Tower:
“Tras La Residencia comencé con el cine, porque enseguida me llamó José Luis Merino con el que hice La rebelión de los bucaneros (1972) con un papel protagonista con actores italianos. Una coproducción en la que El Vaticano era la parte italiana. Después hice varias películas para niños y me llamaron para hacer una campaña de tomate Pomodoro en Italia y empecé a hacer cosas de modelo. Por cierto, durante el rodaje de La Residencia me llamaron para hacer un spot de publicidad y me pagaban mucho dinero. Entonces Narciso Ibáñez Serrador, cariñosamente Chicho, me dijo: ‘No pierdas esta oportunidad, vete a Canarias a hacer el spot de publicidad, que no vas a ganar ese dinero aquí en los dos meses de rodaje y en cuatro días te vas a llevar un dineral. Hazlo y que venga tu hermana’. Y mi hermana hizo de alumna también como yo, pero ella en morena y yo en rubia.”
Y Loreta entra de lleno en el boom del Fantaterror español con La llamada del vampiro
(Aquelarre de vampiros en el título de rodaje) de José María Elorrieta, donde interpreta a una vampira sexy y rueda por primera vez en San Martín de Valdeiglesias, escenario de muchos otros filmes de género: “Me conocía hasta a los tenderos de San Martín de Valdeiglesias, porque a mí me encantan las chocolatinas y siempre a mitad de rodaje me escapaba y me iba a comprar las chocolatinas a un colmado”
En esta película rueda sus primeras escenas destinadas a doble versión. De hecho son posiblemente las más explícitas rodadas para una versión destinada al extranjero de un film de terror español de los setenta: “Cuando te preguntaban si estabas dispuesta a todo y tu querías triunfar no ibas a decir ‘oye, que no, que yo…’decías: pues sí. Entonces te decían ‘tienes que hacer esto, esto y esto otro’ y claro, una vez ya has firmado un contrato lo tienes que hacer. Es así. Mi madre se llevó un par de disgustos cuando se enteró, pero le dije que si hubiera estado papá nos habría matado a todas (risas) por lo cual tenemos que dar gracias de que papi no está con nosotros.
Estas escenas se rodaban con mucho respeto. Muchísimo respeto. Solamente estaba el iluminador, el técnico y decían al resto que se marchara. De vez en cuando alguno estaba por ahí en lo alto colgado. Pero bueno que más da. Era su problema, no el mío.
No había engaños, en serio, no había engaños. Yo es que, como siempre he dicho, veraneaba desde muy pequeña en Ibiza y entonces el top less para mí era lo normal, así que, que vamos a decir de una cosa que hago gratis en la playa. No se me puede criticar por nada. Si hiciera escenas realmente morbosas eso ya me daría más… pero enseñar algo cuando puedes… porque cuando ya no puedes una retirada a tiempo es una victoria.”
Entre otros compañeros de reparto estaba el extraño protagonista Nicholas Ney, un uruguayo que no rodó más películas o Beatriz Lacy, hija del director. Aquí también comparte rodaje con su hermana Marisa, que hizo más papeles pequeños en el cine, siendo por ejemplo atacada en dos ocasiones por el hombre lobo en La noche de Walpurgis y El Dr. Jekyll y el hombre lobo. También coincidieron ambas hermanas en Las garras de Lorelei.
Como buena vampiresa, durante el rodaje de La llamada del vampiro tiene ocasión de lucir unos atractivos colmillos y saborear “sangre”: “Los colmillos eran cómodos porque los hacía un protésico dental a la medida. El problema es que no había manera de vocalizar con ellos. En cuanto a la sangre, a mí me sabía como a dulzón. Yo creo que le ponían sirope de algo, porque era como dulzón todo. En Ceremonia Sangrienta pusieron mercromina y se me tiñó todo el pelo de rosa ¡fue tremendo!” (risas)

Una cartelera italiana en la que se puede apreciar el curioso nombre que se le dio en ese país a El gran amor del Conde Drácula. En la imagen Loreta en la cama a punto de ser mordida por el conde (Paul Naschy)
En 1973 se estrenan siete películas en las que Loreta Tovar toma parte y las seis son de terror, aunque en cuatro de ellas con papeles muy pequeños: Aurora Bautista y Esperanza Roy la matan en el minuto uno de la excelente Una vela para el diablo de Eugenio Martín. En El gran amor del Conde Drácula es víctima del vampiro que interpreta Paul Naschy. Y en ambas hay doble versión. En Ceremonia sangrienta de Jorge Grau, era degollada por Espartaco Santoni para proveer de sangre a Lucía Bosé. También figura en el reparto de El espectro del terror de José María Elorrieta. Y en Autopsia, extraña película medio ficción medio documental sobre la muerte con dos autopsias reales, tiene también un breve papel como modelo fotográfica: “Creo que no la vi terminada. Ni la doblé ni nada. Me dieron las cuatro páginas que yo tenía y no vi ni el guión entero.”
En Los ojos siniestros del Dr. Orloff (Jesús Franco), tiene un papel más extenso, aunque no se libra de morir en manos de Kali Hansa (con quien volverá a coincidir en La noche de los brujos): “Un actor me tenía que dar una bofetada y yo veía que cada vez tenía la cara más coloradita, pero no me atreví a decir nada y Jesús Franco me dijo “Mira, cuando repitamos otra vez esta escena, te retiras” Fíjate si el actor dio fuerte la bofetada que le dio a la cámara y a Jesús Franco le puso un ojo así, por lo que le dijo ‘Eres un salvaje. Una y nada más’. Porque la verdad es que daba. El compañero daba.
Jesús Franco me regañó porque me iba a cenar por ahí con mis amigos de Barcelona y no estaba con el equipo. Pero era encantador. No recuerdo, de verdad, ninguna palabra malsonante que me haya dicho un director. Nunca. Conmigo han sido súper amables. Pero también les decía, mira, yo soy como la plastilina y me tienes que moldear para sacar lo bueno de mí, y si le dices esto a un director yo creo que está todo dicho”.
Y el último de esos siete filmes de terror estrenados en 1973 es uno de los más interesantes en los que Loreta Tovar ha tomado parte, ya que se trata de El ataque de los muertos sin ojos, donde tiene un papel bastante extenso y cuenta con compañeros de la talla de Fernando Sancho, Lone Fleming y Esperanza Roy. Con esta película inicia la actriz su colaboración con Amando de Ossorio, con quien rodará dos películas más: La noche de los brujos y Las garras de
Lorelei: “Ossorio lo único que te decía era ¿sabes leer?, si sabes leer eres buen actor, porque si interpretas lo que yo he escrito y lo comprendes y asimilas, está claro que no puede haber ni un fallo. Pero si no sabes leer no te metas a actriz (risas). Esperanza Roy es lo más, es divina y una gran persona. Fernando Sancho era fantástico. Lone un bellezón de señora ¡Qué te voy a decir! Yo he tenido mucha suerte con mis compañeros y siempre me he llevado bien con ellos. El rodaje era en una iglesia abandonada y todo esto lo hicimos de noche y de verdad que pasamos un frío que nos moríamos. Y te imponían bastante, fíjate, los templarios”.
En 1974 se diversifican un tanto los géneros. Rueda acción con Las violentas (Fernando Miranda); comedia con El amor empieza a medianoche (Pedro Lazaga) y drama con Juegos de sociedad (José Luis Merino), entre otras. Pero también una coproducción de acción, Los cazadores (Peter Collinson), producida por varios países, entre ellos Estados Unidos, donde tiene ocasión de compartir reparto junto a Peter Fonda, John Phillip Law y William Holden: “Todos me dieron la dirección y luego fui a Los Ángeles, porque mi hermana fue a estudiar allí, y estuve hablando con ellos y me trataron muy bien. El rodaje fue en inglés, que ya era un trabajito. Y luego los americanos tienen una manera de hacer las cosas muy fluida, muy seria. Es otra manera. Allí fluye el dinero a lo bestia. Pero nuestro cine tiene para mí más valor porque realmente el gobierno español no se ocupa de esto para nada y es una pena, porque el cine es cultura”.
Pero también en este año comienza su colaboración con Profilmes, productora barcelonesa especializada en cine de género, en especial de terror, rodando la película de aventuras: Tarzán y el tesoro Kawana de José Truchado: “Amando de Ossorio me recomendó a Profilmes porque todo esto es de boca a oído. Si tú trabajas bien no das problemas y te adaptas a todo, es un aliciente para que la gente te contrate. Truchado tenía un caos mental total. Además, había un productor que era, bueno, no voy a hablar de la vida privada de otras personas, pero se peleaba con la novia un día sí y otro también. De verdad que fue divertido el rodaje. El mono no era mona, sino mono, porque si no no se acercan a una mujer. Pero el mono se ponía a cien ¡tenía lo suyo! Y yo decía ¡a ver si voy a coger algo! (risas). Y (a pesar de estar rodada en Costa de Marfil) no aparecieron las fieras. Yo creo que montamos tal jaleo y veían tanta gente que huían”.
No abandona la selva, aunque de forma más autóctona, ya que en La noche de los brujos de Ossorio se recrea África en Madrid con María Kosti, Kali Hansa, Simón Andreu y Bárbara Rey, además de Loreta, en el reparto. Da la sensación de que las actrices se lo pasaron de miedo dándose de latigazos y luciendo bikinis de leopardo y colmillos. También se rodó
doble versión, y el nombre de Loreta se internacionalizó pasando a ser Lorena Tower (Bárbara Rey figura como Bárbara King, en un alarde de ingenio): “La noche de los brujos se rodó en Hoyo del Manzanares y Estudios Ballesteros. ¡Cuando vi la puesta en escena ya me dio un ataque de risa! Aquellas botas con flecos tenían lo suyo. Y me encantó el figurinista, porque en África con una minifalda con lo que pican los mosquitos… (risas) Era total. Los que hacían de aborígenes estaban contratados en la facultad de medicina y uno, en la vorágine, me metió mano (risas) y cuando se cortó el plano yo: ‘¡ese cochino! ¡que se muestre si es hombre!’ Como una niña histérica. Y Amando que dice: ‘Por favor Loreta, no digas ni hagas nada porque mañana nos quedamos sin morenos, porque son todos estudiantes de medicina y como digas a uno que no venga, todos hacen piña y no aparecen más’. O sea, que me tuve que aguantar (risas).
Los latigazos eran en el aire y siempre los daba el especialista, el maestro de armas, que era el que sabía manejar el látigo. Porque si no te meten una que…”.

Vamos a ver un ejemplo de doble versión. Arriba tenemos la versión que se nos ofreció a los españolitos en la época, que con eso ya nos poníamos como toros y…
Al siguiente años rueda su última película con Profilmes, Las garras de Lorelei, de nuevo con Amando de Ossorio pero interpretando un papel más pequeño. Silvia Tortosa contó sobre esta película que hacía mucho frío y que alguna de las chicas suspiraban por el galán protagonista, Tony Kendall: “Hacía un frío que te morías porque era invierno. En las escenas de piscina todas nos lanzábamos a por los abrigos en cuanto decían ‘corten’. Me llevé fenomenal con Tony. Además, conocí a su mujer que era un bellezón italiano increíble.
Era guapo este señor. Yo me hice muy amiga de él y además le llevé a que le echara las cartas una señora que conocía. Me hice muy amiga de él. Que te diga Esperanza Roy, que nos invitaba a él y a mí a paella. No te digo más. Nos reíamos mucho. Tony estaba hospedado en el Hotel Plaza, donde estaban todas las azafatas, que eran pibones increíbles y hacía así y las tenía a todas ¿para qué se iba a mezclar con alguien del rodaje?
El monstruo era de latex. Un poquillo de repelús si que daba, pero bueno… ¡Quería ser actriz!” (risas)
Y Loreta no hizo mucho más género, aunque recuerda con cariño todo este cine de terror: “Había que echarle mucho valor (risas). He hecho películas en las que se iba escribiendo el guión sobre la marcha y te decía el director ‘hoy tienes que tener la mente ágil, porque te toca hablar’ (risas). Me quedé dormida en un ataúd (risas) me parece que fue en El ataque de los muertos sin ojos. Me quedé roque pero roque y nadie se podía creer que me hubiera dormido. Tenía exámenes y por la noche estudiaba mucho porque es cuando tienes más calma, no hay ruido y puedes concentrarte más en los estudios y me quedé, pero vamos, totalmente dormida como dos o tres horas. Se fueron a comer y yo seguía dormida en el ataúd. Y es que a mí, las cosas siniestras como que nunca me han dado miedo».
«Conocía el cine de Paul Naschy. Él era cariñoso y muy buena persona y te lo explicaba todo muy bien. En Inquisición, la primera película que dirigió, lo tenía muy clarito. Que luego ya en el montaje saliera mejor o peor, que yo no la he visto nunca, ya… Me acuerdo que trabajó Cuenca, el fotógrafo de la revista 10 Minutos haciendo de monje (risas).
Me invitaron al Festival de Sitges, pero estaba trabajando fuera y les dije que lo sentía mucho porque a mí Cataluña me tira mucho. Yo me lo pasó muy bien aquí”.
Otras películas en las que participa son: Los pasajeros (José Antonio Barrero) con Aurora Bautista, Eva León y Paul Naschy; el policíaco El socarrón (Jaime J. Puig); la coproducción Leonor de Juan Luís Buñuel, con actores como Michel Piccoli, Liv Ullmann, Ornella Muti y en la parte española Antonio Ferrandis o Ángel del Pozo. Y luego llegaron las comedias como Haz la loca… no la guerra de José Truchado con Lolita Flores, Máximo Valverde y un gran electo de actores españoles; El in…moral con los hermanos Calatrava; Mi adúltera esposa de Joaquín Coll Espona con Cassen, Esperanza Roy y Bárbara Rey y a partir de ahí su última etapa en el cine con una fructífera colaboración con Mariano Ozores, con el que ya trabajó con anterioridad, rodando cinco películas seguidas de 1980 a 1985, año en el que hace su último papel en el cine. En todas ellas cuenta con Fernando Esteso y Andrés Pajares, ya sea juntos (Yo hice a Roque III y los Liantes) o por separado (Queremos un hijo tuyo, ¡Que gozada de divorcio! -con Pilar Alcón y Azucena Hernández- y 4 Mujeres y un lío). Luego vendría un nuevo campo en su carrera como fue la televisión, donde hizo varias series como Veraneantes, La comedia musical española y Clase media, con la que se despide de la interpretación: “Tuve una época muy buena como modelo y me fui a trabajar a Milán y Japón, y la verdad es que, honradamente, estuve haciendo caja».
El fotógrafo Castelví es maravilloso. Hice una sesión con él cuando estaba haciendo una obra de teatro con Carlos Larrañaga en la que era primera actriz y me hizo cortarme el flequillo. Fue mi primera obra de teatro de primera actriz. Yo fui a la escuela de arte dramático tres años porque no se pueden hacer las cosas sin conocimiento de causa. Ibáñez Menta me dirigió en una obra.
Yo, como todo el mundo, en el cine quería hacer papeles interesantes, pero si no los había que voy a hacer. No voy a regañar al director y decir ¿Porqué no le das a la masa gris y me das un papel que a mí me guste? Es absurdo.
Para mí el cine ‘S’, bajo mi punto de vista era como bajar peldaños. Por eso te digo que para ir a peor… una retirada a tiempo es una victoria. Si puedes sobrevivir con otras cosas y tener un dinerito para vivir dignamente, es preferible dejarlo en el mejor momento”.
Por nuestra parte tan solo nos queda agradecer la ayuda de Diego López (El Buque Maldito) y al director Eduardo Gión para poder realizar esta entrevista. Y naturalmente a Loreta Tovar, por su simpatía y amabilidad. Todo un torbellino de mujer.
Paul Naschy y el giallo
La fórmula del giallo, que desde Italia se exportó a todo el mundo, no ofreció muy buenos resultados al ser adoptada en otros países. Si ya en Italia resultaba difícil emular a los santos patrones de este subgénero, con Bava y Argento en cabeza, imagínense en el resto del mundo. Pero naturalmente intentos hubo y España, en un momento en el que vivía una auténtica explosión de cine de género, no fue la excepción. De tal modo que ni Bardem se resistió a rodar el suyo.
Pero claro, si hablamos de cine de género en España, y en especial de cine de terror, es inevitable no hablar de su máximo exponente, Paul Naschy, al que tampoco el thriller policíaco le resultaba extraño. Ya antes de estrenar su primera película importante, La marca del hombre lobo (1968), rodó con el
mismo director, Enrique López Eguiluz, Agonizando en el crimen, en la que Naschy interpreta a un inspector de la Sureté que persigue a un psicópata. En 1970 hace de gangster sádico en El vértigo del crimen (Pascual Cervera). También interpreta Jack, el destripador de Londres (1971), de la que también escribe el guión junto a su director, José Luis Madrid, así como Los crímenes de Petiot (1972), otra colaboración conjunta de ambos y todo un antecedente (con temática nazi) de Una libélula para cada muerto. También lo tenemos encarnando a todo un mafioso en Disco Rojo (1972, Rafael Romero Marchent) y dos años después formando parte del abundante reparto de El asesino está entre los trece, una película de Javier Aguirre en clave de whodunit con gotas de giallo en la que Naschy hará de mayordomo, aunque no teman, él no resultará ser el asesino. Colabora en otros títulos en los que los criminales son los protagonistas como, entre otros, Muerte de un quinqui (1975, León Klimovsky) también con guión de Naschy y El huerto del francés (1977) que además dirigió y que tratamos en profundidad con anterioridad.
Pero cuando Paul Naschy se acercó más a la estética del giallo fue durante su estancia en Profilmes, productora para la que escribió e interpretó en 1973 Una libélula para cada muerto y Los ojos azules de la muñeca rota, películas que ya desde el propio título declaran su filiación al subgénero que estamos tratando. El primero de ellos resultó ser, además, todo un antecedente de El silencio de los corderos, con el asesino dejando una libélula sobre el cadáver de sus víctimas.
Una libélula para cada muerto (1973) está dirigida competentemente por León Klimovsky, director habitual en la filmografía de Naschy, con el que había iniciado su fructífera relación dos años antes con La noche de Walpurgis, todo un éxito que se prolongó durante varios títulos más, entre los que destaca El Dr. Jekyll y el hombre lobo (1973). La película de estamos tratando, rodada en Madrid y Milán, cuenta con un argumento de Jacinto Molina y diálogos de Ricardo Muñoz Suay (uno de los responsables de la productora Profilmes), y se nos relata la investigación que lleva a cargo el brutal inspector Paolo Scaporella para cazar a un asesino en serie cuya marca es, tal y como hemos indicado, dejar una libélula en cada víctima, las cuales tienen en común que “estaban relacionadas con la mala vida: prostitutas, drogadictos, viciosos…” características que hacen que incluso el propio inspector simpatice con el asesino, hasta el punto de que llegue a exclamar que “nos está limpiando la ciudad”. Toda una trama bien
salpicada de necrofilia, drogas, corrupción, prostitución y travestismo, en la que al final el asesino resultará ser… mejor denle una oportunidad y echen un vistazo a este agradable pero a la vez fallido thriller que, por otra parte, no resulta ser demasiado fiel a las convenciones del giallo, ya que si las muertes “bellas” o ingeniosas son una de sus características, aquí se nos llegan a escamotear varios asesinatos, mientras que otros resultan bastante anodinos.
En cuanto a los personajes, el inspector Scaporella interpretado por Naschy es un arquetipo con bigote y eterno puro que cocina spaghetti y tiene unos métodos nada ortodoxos con los detenidos. La esposa (Erika Blanc) hace poco más que de objeto (muy) decorativo, y sus válidas opiniones sobre la investigación son tomadas sarcásticamente como un pasatiempo por su machista marido. Quizás se desaprovecha un tanto la siempre agradable presencia de María Kosty y sorprende ver a Antonio Mayans interpretando un pequeño papel como ayudante del inspector.
La banda sonora de archivo chirría a veces, sobre todo durante las conversaciones. También es obvio, por algunas fotos a las que hemos tenido acceso, que se hizo doble versión con desnudos para el extranjero. Aquí, como era habitual, nos escamotearon las rotundas formas de Erika Blanc y las del resto de actrices. Para Naschy fue una experiencia positiva: “Realmente es un homenaje a Dario Argento. Había visto El pájaro de plumas de cristal en el cine Paz y estaba realmente impresionado con lo que hacía este hombre”[1]. “Creo que a León Klimovsky le salió un policíaco bastante aceptable. Yo disfruté interpretando a un exuberante inspector de policía italiano”[2].
El segundo acercamiento del actor al giallo, Los ojos azules de la muñeca rota (1973) se nos antoja quizás mejor película. Rodada con buen pulso por Carlos Aured, es más cercana estilísticamente al subgénero italiano. Escrita por Naschy y con guión de Paul y el director, la película ya destaca por una más que correcta banda sonora compuesta, ahora sí, especialmente para el film por Juan Carlos Calderón.
La historia que narra es bien sencilla y se desarrolla en Francia. Gilles (Paul Naschy) entra a trabajar en la casa de tres hermanas algo desequilibradas: Claude (Diana Lorys) tiene una prótesis que le cubre su deforme mano, producto de una accidente automovilístico; Ivette (Maria Perschy) está confinada en una silla de ruedas por el mismo suceso y Nicole (Eva León), que está visiblemente muy sana, no puede evitar seducir a todo hombre que ve, no dudando en hacerlo con Gilles e incluso con el anciano doctor que cuida de su hermana Ivette, interpretado por Eduardo Calvo, actor también presente en Una libélula para cada muerto.
Cuando el doctor recomiende a las hermanas disponer de una enfermera las 24 horas del día para cuidar a Ivette, tendremos todas las fichas en la casa de las hermanas, reducido y claustrofóbico escenario donde se desarrollará la historia y donde pueden reconocerse algunos interiores y exteriores rodados en Talamanca del Jarama, escenario habitual en el cine de terror de la época.
Aured se toma con mucha calma presentarnos a los personajes, sus traumas y las relaciones entre sí. Nicole no tarda en meterse en la cama de Gilles. Y también Claude, que arrastra un terrible complejo por tener esa mano tullida, lo que añade ciertas gotas de fetichismo a la trama, sobre todo cuando el personaje de Naschy besa la prótesis. Las escenas de cama pueden disfrutarse en toda su plenitud, sobre todo cuando hablamos de Eva León, en la edición americana del DVD, ya que aquí, al igual que en toda la producción de género de la época, se nos evitaron para preservar nuestra moral intacta, mientras que se rodaba una versión menos pacata para vender en el extranjero.

Curiosa y totalmente imaginativa carátula americana de Los ojos azules de la muñeca rota (Allí House of Psychotic Women)
Como hemos comentado, Aured se lo toma con calma y no es hasta el minuto 43 que se produce el primer asesinato: la enfermera es degollada y sus ojos extraídos. A partir de ahí comienza el juego de las sospechas sobre todos los personajes, los de la casa y también los habitantes del pueblo, como René (Luis Ciges), que mira aviesamente a las turistas (entre ellas una Sandra Mozarowsky no acreditada en el reparto). El primer asesinato es seguido por varios más bellamente rodados, especialmente el que se produce con un pequeño rastrillo y el de Nicole, gráficamente degollada, teniendo todas las víctimas en común su rubia cabellera y la extracción de los globos oculares. Gilles y Claude escapan, pero Gilles es cosido a tiros en su huida por la policía, que sospechaba que él era el culpable de los crímenes.
Ya al final se descubrirá al asesino, que a lo mejor no es el que hubiéramos esperado… o sí.
Quizás uno de los puntos fuertes de esta película resida en el fantástico plantel femenino, con la austriaca María Perschy en cabeza, actriz con la que Paul Naschy había rodado anteriormente El jorobado de la Morgue (Javier Aguirre, 1973) y con la que coincidiría después en varias ocasiones, como en Exorcismo (1975, Juan Bosch), La diosa salvaje (1975, Miguel Iglesias Bonns) y Último deseo (1976, León Klimovsky). También con la exuberante Eva León Naschy rodaría más películas, contando con ella cuando se puso tras las cámaras en Inquisición (1976) y El caminante (1979).
En conclusión, dos acercamientos en la filmografía de Naschy al giallo que, si bien puede que no resulten del todo convincentes para los amantes del subgénero italiano, no dejan de atestiguar que también se adaptó, de mejor o peor manera, en el cine de género español por uno de nuestros actores más internacionales de la época.
Novedades Tyrannosaurus: Colección Double Feature y Silencios de Pánico
COLECCIÓN DOUBLE FEATURE
Tyrannosaurus Books Double Feature es una colección de libros de cine: ensayos escritos por destacados críticos sobre películas fundamentales del terror, la ciencia ficción y la cultura pop. Cada volumen incluye el análisis en profundidad de dos largometrajes afines en temática o por autoría y, tanto en el fondo como en la forma, la colección constituye una reivindicación del cine como entretenimiento y de la cultura popular, sin obviar su importancia como documento de un momento histórico y su valor crítico.tYR
Por un lado, el hecho de escoger dos filmes para el estudio conforma un homenaje a las legendarias sesiones dobles que acompañaron a varias generaciones de amantes del cine, especialmente del fantástico, cuando el cine se veía en pantalla grande antes de la proliferación de las multisalas y de la irrupción de nuevas ventanas de distribución. Por otro lado, el diseño de la colección, donde cada ejemplar simula con todo detalle una carátula de cinta de vídeo, pretende rendir homenaje a los videoclubs con los que creció el mismo público que acudía a esas salas, especialmente en los años 80.
Los autores que han colaborado hasta el momento en la colección son: Lluís Rueda y Pau Roig (Judex Fanzine), Manu Argüelles (Cine Divergente), Carlos Benítez y Montse Rovira (Proyecto Naschy) y Toni Bascoy.
Los títulos que inauguran la colección a primeros de octubre, ya a la venta en la web de Tyrannosaurus y en librerías son:
-Vol 1: Crimen en la noche + Muertos y enterrados: cuyo nexo son los zombies alternativos. (Lluís Rueda y Pau Roig)
-Vol 2: Dark Star + El regreso de los muertos vivientes: centrado en la figura de Dan O’Bannon. (Toni Bascoy)
A estos le seguirán a finales del mes de octubre:
-Vol 3: La residencia +¿Quién puede matar a un niño? : especial dedicado a Chicho Ibáñez Serrador. (Carlos Benítez y Montse Rovira)
-Vol 4: Velvet Goldmine + Hedwig and the Angry Inch: cine, rock e identidad. (Manu Argüelles)
Presentaciónes:
Además de la presentación que tuvo lugar durante el festival de Sitges, los libros serán presentados en el Festival Cardoterror el 26 de octubre a las 13 h. y en FNAC Triangle de Barcelona, el viernes 15 de noviembre a las 19 h.
SILENCIOS DE PÁNICO
Que la época dorada de lo que muchos han venido llamando el Fantaterror español se dio lugar entre los últimos años de la década de 1960 y los iniciales de 1970, periodo que sirvió como base para el desarrollo de una industria cinematográfica “semideshauciada”, es más o menos conocido por todos. Sin embargo, el origen de este período y el desarrollo del cine fantástico español en toda su expresión, desde los orígenes hasta la actualidad, tiene más recovecos y sorpresas ocultas de lo que pensamos.
Diego López y David Pizarro han armado una auténtica trama detectivesca que arroja luz al cine fantástico español, como pocos hasta la fecha, desde las primeras décadas del fenómeno cinematográfico hasta 2010. Para ello se han centrado en las principales figuras de nuestro cine y han trabajado con una mentalidad amplia del concepto fantástico, llevando su estudio por los caminos más transitados, pero también mediante un recorrido exuberante que en sus 670 páginas transita por sendas más oscuras como son el spanish gothic, el giallo, el cine X y el cine de animación, todo ello complementado con entrevistas a figuras clave como Jacinto Molina, Jordi Grau, Carlos Aured, Sebastián D’Arbó, Juan Piquer Simón, Paco Plaza, Jaume Balagueró o Álex de la Iglesia, entre otros, para conseguir esa visión de conjunto tan particular que nos proponen.
Una obra indispensable para los amantes del cine que incluye un prólogo a cargo de Ángel Sala, director de Sitges-Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.
Sobre los autores
Diego López (Barcelona, 1977). Editor de El buque maldito, colabora en diversas publicaciones como Scifiworld, Amazing Monsters, Judex… Junto a Javier Perea realiza el documental La sonrisa del lobo (2009) y, desde 2010, es el programador de la sección Brigadoon del SITGES-Festival Internacional de Cinema de Catalunya.
David Pizarro (Puertollano, 1978). Tras trabajar varios años como fotógrafo, interviene en la realización de diversos cortometrajes. En 2006 funda el fanzine Diabolik. Es colaborador habitual de revistas especializadas como Quatermass, El buque maldito, Monster World, Dirigido por… En 2010 dirige junto a Diego López el documental Los perversos rostros de Víctor Israel.
Más información y compras en http://books.tyrannosaurus.es/
Nueva versión de Vampyres (Las hijas de Drácula)
Durante el 46 Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya – Sitges 2013 y dentro de la sección Coming Soon, se presentó esta nueva versión de Vampyres, escrita y dirigida por Víctor Matellano (Wax, Spanish Horror), con nuevo argumento de José Ramón Larraz. La película traerá a la actualidad la historia original rodada en inglés en 1974 y estrenada cinco años más tarde en España como Las Hijas de Drácula. El prestigioso Colin Arthur, creador de los efectos especiales de la primera versión, repetirá en esta ocasión al frente del maquillaje.
La trama se centra en dos insaciables vampiras que habitan en una oscura mansión donde atraen a hombres a los que les ofrecen orgías de sexo que terminan siendo orgías de sangre.
La película fue presentada por Víctor Matellano, así como por su productor Ángel Mora, responsable también de Empusa, de la que tanto les hemos hablado aquí y que inicia, con Vampyres, otra nueva andadura dentro del campo de la producción. Deseamos toda la suerte a ambos y prometemos informarles puntualmente.
Sorprendentes novedades sobre la muerte de Paul Naschy
De un tiempo a esta parte, desde Proyecto Naschy hemos evitado hacer artículos sobre defunciones de actores o directores o, en general, personas apreciadas por los fanáticos del cine de terror y en general del cine. Tuvimos que poner una buena cantidad se obituarios seguidos y, la verdad, decidimos dejar de publicarlos. Siempre estarán vivos para nosotros. Pero al leer esta noticia nos hemos llenado de indignación. Primero por la persona a la que se refiere, pero a continuación porque todos estamos expuestos, bueno, todos no, ya que los que hacen los recortes son, precisamente, los que tienen acceso a la medicina privada. Me ha indignado leer esto y hemos decidido compartir desde este blog esta noticia íntegra tal y como se publica en El Mundo (enlace que incluímos al final para que puedan ver el valiente video en el que la viuda de Jacinto Molina, Elvira Primavera, explica lo sucedido. Desde aquí el apoyo a la familia de Jacinto Molia y a todos los que tenemos familiares con problemas de salud. Que somos o seremos casi todos.
LA MUERTE POR NEGLIGENCIA DE PAUL NASCHY, EL MÍTICO HOMBRE LOBO ESPAÑOL
- Condenado a pagar 43.682 euros un urólogo por no hacerle la biopsia que le hubiera detectado el cáncer de próstata que a la postre le mató
Quico Alsedo | Daniel Izeddin (vídeo) | Madrid
Ni el Conde Drácula, ni La Momia, ni el Jorobado de Notre Dame… Ni siquiera el mismísimo Quentin Tarantino –uno de sus fans más ilustres– pudo, en vida, con Jacinto Molina, de nombre artístico Paul Naschy, un tipo fuerte, mental y físicamente: además de pionero del cine español, fue campeón de España de halterofilia allá por 1958.
Hasta que el mítico Hombre-Lobo español, una estrella que levantaba pasiones incluso en Hollywood, se puso en manos del urólogo M.H.K. Naschy comenzó a visitarle en 2003, y en 2006 empezó a tener niveles analíticos inusuales en su próstata.
El médico, no obstante, se negó a hacerle la prueba más recurrente, una simple biopsia: «La próstata es grande, eso es todo», repitió como un mantra, dice la familia. Tan grande que en 2009 tuvo que quitársela. Por pura inercia, mandó los restos a analizar. Naschy estaba ya invadido de metástasis. Duró apenas unos meses más. Murió, a los 75 años de edad, entre dolores «insoportables», explica, serena, su viuda, Elvira.
Un juzgado madrileño acaba de condenar al urólogo, que trabajaba entonces en la Clínica La Milagrosa, a pagar 43.682 euros a la familia del actor por no haberle realizado «pruebas imprescindibles» para su diagnóstico. No se puede asegurar que la biopsia de marras le hubiera salvado, pero las posibilidades de un tratamiento exitoso habrían sido altas en todo caso. El médico, cuenta la viuda, se negó en redondo a hacerla, «y eso que le dijimos que no escatimara en nada». La sentencia es firme.
Ni siquiera la intervención de un singular fan, oncólogo español en el prestigioso hospital Monte Sinaí de Nueva York, sirvió de mucho: «Quería comprar una escultura del hombre lobo firmada por Paul, y cuando le contaron que estaba enfermo ofreció todo: asesoramiento a los médicos españoles, terapias… Pero nada resultó».
A Elvira le quedó, después de la muerte «sufriendo mucho» de Jacinto, un magro consuelo: «Cuando falleció, el oncólogo me estuvo llamando durante un tiempo, pero yo no tenía fuerza para contestarle. Al final, pude hacerlo, y me dijo: ‘Elvira, después de lo de tu marido, le hago biopsias a todo el mundo’. Le dije: ‘Mira, pues me das una alegría, al menos lo que sufrió él ha servido para algo’».
«Me he decidido a denunciar esta situación», zanja la mujer, «porque mis hijos y yo hemos pasado unos años muy malos, muy malos, sufriendo mucho… Veíamos a ese hombrón tan fuerte, que no se le ponía nada por delante, que nunca se apagaba, totalmente destruido, hundido…Por una prueba completamente rutinaria», cuenta con una paradójica tranquilidad.
http://www.elmundo.es/elmundo/2013/10/02/madrid/1380744855.html
Charlando con Jack Taylor
Un día de julio de 2013 tuve ocasión de realizar un sueño: reunirme con George Brown Randall, norteamericano nacido en Oregón el 21 de octubre de 1936. Pienso que con ese nombre no sabrán quien es pero, ¿Y si les digo que más tarde se dedicó a la actuación bajo el nombre de Grek Martin? Vaya, tampoco. Y no me
extraña, ya que ese es el nombre artístico que tuvo durante su estancia en Méjico. Pero tras aterrizar en Madrid un caluroso día de agosto de 1961, decidió quedarse y proseguir su profesión en España con el nombre de Jack Taylor. Ahora sí, ¿verdad?, pues el entrañable Jack Taylor me contó muchas cosas durante el transcurso de la conversación que mantuvimos. Su proverbial amabilidad, de la que ya habíamos escuchado hablar, rebasaba todo lo imaginado y fue generoso a la hora de contarnos anécdotas. Vivencias que él mismo les cuenta, tal y como hizo conmigo, y que únicamente les trascribo tal y como él las narró. Espero que disfruten tanto como lo hicimos todos los presentes en esa velada en Badalona, que además de agradecer al propio Jack y a su representante, José Marzilli, hay que agradecer efusivamente a la organización del festival Cryptshow y al magnífico restaurante Can Frai, que además de ofrecernos unas delicias culinarias finas, finas, también dispone de un personal de lo más amable. Y sin dejar de lado al amigo Eduardo Gión, ya que esta entrevista fue rodada con intención de formar parte de su documental El espanto surgió de Profilmes, que por razones ajenas está, digamos, esperando reiniciarse.
Apaguen sus móviles, les dejo con Jack Taylor.
Estuve en Los Angeles e hice televisión, pero en seguida me dí cuenta de que no tenía nada que hacer porque no era tan alto como Rock Hudson ni tenía el tipo de Marlon Brando. Entonces pensé, bueno, ¿Dónde me puedo ver? Estaba pensando en Italia, pero no tenía dinero, así que me fui a Méjico y me contrataron para una película que se llamaba… bueno, no recuerdo el título pero era sobre Joaquín Murrieta[1], el poeta bandido, con Carlos Thompson, me acuerdo muy bien, el hermano de Linda Christian[2].
Luego por mi tipo, supongo, que no tenía nada que ver con el tipo típicamente mejicano, hice allí dos series para la televisión norteamericana[3] y luego comencé a trabajar en español. Hablaba muy poco cuando llegué a Méjico, y en seis meses estaba hablando más o menos. Aprendí en la calle. Iba al Mercado Central, compraba los cancioneros, y con las letras de las rancheras aprendí español (risas). Luego me llamaron para hacer otra película en español y después Federico Curiel me llamó para Nostradamus[4]. Más tarde estuve haciendo teatro, porque en Méjico no importa si tienes acento o no. Hice Anastasia y luego una comedia musical con la que vinimos a España. Y lo que había sido un gran éxito en Méjico fue un fracaso total aquí. Pero es curioso, mi compañero de camerino era un tenor de diecinueve años que se llamaba Plácido Domingo. Era octubre de 1961.
Yo quiero mucho a España. Me siento muy feliz aquí y siempre digo que es mi segunda patria, pero cuando llegué a Madrid el 29 de agosto de 1961 con ese calor… ¡Había una sola persona en toda la Gran Vía! Pensé ¿Dónde me he metido? Era un país gris, hasta cierto punto, porque Méjico por aquel entonces era como París al lado de Madrid. Era un poco chocante pero, aquí estoy.
En seguida me salió un contrato para hacer una película francesa, después una italiana y pensé “me quedo. Ya está”. Así de fácil. La vida de un cómico, ya sabes. Hay futuro en todas partes solo hay que saber aprovechar el momento.
El primer western que hice[5] fue con Leo (León Klimovsky), un ser maravilloso. Hace una semana estuve con su viuda, Erika (Szel), que trabajaba como script en todas sus películas. Leo era un hombre muy culto, muy respetuoso, un gran director. Hizo películas menores, digamos, pero Leo tenía la facilidad de que si le dabas unos metros de película te hacía un largo ¿me entiendes? y por eso trabajó tanto. Le guardo un gran cariño.
Personalmente no me gustan los western. Yo nací en el oeste pero no me gustan los western (risas), pero estaban muy de moda aquí. Se rodaba sin sonido. Yo en Méjico estaba acostumbrado a rodar con sonido y en mitad de una escena comenzó Klimovsky a dirigirme y paré, porque no sabía que hacer. Con George Martin me acuerdo que rodamos una pelea y, no recuerdo si fue culpa mía o suya, pero le pegué sin querer y en una escena casi me ahoga en un abrevadero (risas).

Efectivamente, este fotocromo original (coloreado, tal y como se hacía antes) muestra el momento abrevadero)
Paul Naschy fue el precursor aquí del movimiento este de películas de terror. No lo inventó, por supuesto, pero fue el primero. Antes había habido películas que habían hecho incursiones en este género, pero lo que a mí me tocó en esa época lo comenzó Paul.
Él estaba completamente entregado a su personaje y al género. Lo tomaba muy, muy en serio. Lo vivía. Y era un gran profesional.
Me acuerdo bien de todos mis directores. Carlos Aured también era un gran artesano. Todos estos directores cumplían muy bien su cometido y tengo la suerte de haber sido amigo de todos, de Leo, de Carlos, de todos. A todo ese cine lo que le faltaba era dinero, por supuesto, pero con lo poco que había se hizo mucho. Todas estas películas eran modestas, digamos que eran de serie-B, pero lo curioso es que de más de una película de serie-A nadie se acuerda, pero de estas sí.

Imagen de distribuidora para exhibidores con una imagen de Rina Ottolina, que porta Jack Taylor, y que, naturalmente no se utilizó en la época.
Por ejemplo, La venganza de la momia (1973) es muy lujosa para la época. Está muy bien. Rodamos en el Castillo de Viñuelas. Hay secuencias con Helga Line que rodamos en la antigua embajada de Santo Domingo. Estuvimos en el Puente de Londres rodando, y al ver la película terminada vi un autobús cruzando el puente (risas).
Por cierto, sobre la protagonista, Rina Ottolina, el padre se llamaba René, la hermana Rona y el perro Runa, me parece (risas).
Hice un western con Amando de Ossorio, La tumba del pistolero (1964). Me acuerdo que Ossorio se enfadó mucho conmigo. Estábamos haciendo El Buque Maldito (1974) y yo me equivoqué después de una jornada muy larga, y me dijo: “me sobran actores”, porque estaba pensando en sus muñequitos. Por eso hice Serpiente de mar (1987), porque soy libra y no puedo tener enemigos. Hice una actuación de dos minutos, pero lo más curioso de esta película es que estaba Ray Milland [6] y hablaba español. Me contó que cuando tenía quince años viniendo en un barco de Alejandría se le había infectado el brazo y se lo querían cortar. Lo desembarcaron en Almería y un médico lo recogió en su casa, donde estuvo unos seis meses curándose. Así aprendió español.
En El Buque Maldito hay un momento, cuando los templarios surgen del mar, que es impresionante. Yo no sé como un director de ahora no retoma esos personajes y hace algo con ellos, porque es una buena idea.
De La noche de los brujos me acuerdo muy poco. Recuerdo que estuvimos cerca, en Madrid, en una selva de plantitas. Un fondo como un cuadro de Rousseau, y me acuerdo de una secuencia donde estábamos en mitad de un riachuelo.
Todos los rodajes se hacían en español y luego se doblaban. Hasta hace muy poco tuve que ser doblado, pero es que en aquella época se doblaban hasta las películas argentinas.
Yo tengo una idea muy particular sobre estas películas de género. Pienso que eran una manera de engañar la censura. Supongo que ver un monstruo corretear detrás de una chica en minifalda por un cementerio no era algo sumamente erótico, no lo sé, pero era una manera de mostrar un poquito más. Creo que algo había.
Os voy a contar una cosa. Cuando vine a España en pleno verano del 61 me fui al cine Fuencarral con una camisa de manga corta y no me dejaron entrar. Pregunté el porqué y me dijeron que “usted puede tocar algo con el brazo desnudo”. Esa era la mentalidad.
Las cosas han cambiado.
Sobre las dobles versiones que se rodaban para el extranjero con desnudos, no creas que afectaban menos a los hombres. Hay alguna película por ahí dirigida por un señor recientemente fallecido de la que hay cuatro o cinco versiones que… (risas). Después hablamos de eso. Sí, había dobles versiones, pero la doble versión por entonces era un poquito más de pierna o un poco más de seno. Con o sin sostén, digamos.
Es curioso trabajar mostrando algo de tus encantos o desnudo. Estás trabajando, estás actuando, no estás pensando ¡Dios mío!
Hice ocho películas con Jesús Franco en un periodo de diez años, pero hay películas por ahí de Jesús Franco con Jack Taylor que yo no he hecho. Son trozos y cosas así. Hay una película de la que hay cuatro o cinco versiones, tal y como te he comentado[7]. Hasta una versión porno, que yo no hice. Era un truculento (risas). Pues esa película nunca se terminó y no me la pagó. Después dijo “Jack me hizo esta película gratis”. Gratis si, porque no me pagó. Y lo digo en broma y con mucho cariño.
Estuvimos en Madeira y me dio 50 escudos para comer, y media hora después me los pidió prestados.
Durante el rodaje de El conde Drácula (1970) me parece que Christopher (Lee) y Herbert (Lom) nunca se vieron, si recuerdo bien. Yo sí trabajé con Christopher. Esta se hizo en inglés. Herbert Lom era un caballero muy correcto, muy profesional, pero tuvimos muy poco contacto, y con Christopher igual. Con Christopher Lee he rodado dos o tres veces, no me acuerdo[8]. Soledad Miranda murió poco después. Con María Rohm he trabajado mucho [9]. Era buena película porque había un productor detrás, Harry Alan Towers, que cuidaba los guiones. Porque había un guión, ya que muchas veces en las películas de Jesús no había guión. Un buen rodaje, si.
Vampir Cuadecuc (1971) de Pere Portabella, el gran amigo Pere, me gusta muchísimo. Es una gran película. Un making off pero una película en sí. Incluso se puede decir que me gusta más Vampir Cuadecuc que El conde Drácula. Sí, es una gran película. Me ha entrado un poco de emoción porque me acuerdo tanto, tanto, tanto de Soledad Miranda. En una escena ayudando a colocarla en el ataúd… yo estaba muy emocionado cuando rodamos eso.
José Ramón Larraz es un gran amigo mío, le quiero mucho y le tengo un gran cariño. Hice tres cosas con él: Goya (1985), que fue donde le conocí, es una serie en la que hice de duque de Wellington. Y después hice dos películas, Descanse en piezas (1987) con la famosa Dorothy Malone, y Al filo del hacha (1988). No eran muy buenas películas en realidad. No me gustaban mucho.

Jack Taylor durante la presentación del libro Spanish Horror junto al autor Víctor Matellano y José Ramón Larraz, José Lifante, Paul Naschy, Antonio Mayans y Saturnino García.
Viaje al centro de la tierra (1977, Juan Piquer Simón) era muy divertida, con Pep Munné, Kenneth More… bonita película. Me encanta también Mil gritos tiene la noche (1982, Juan Piquer Simón), tuvo mucho, mucho éxito fuera de España, sobre todo en Estados Unidos.
Yo creo que aquellas películas tienen un valor. Hay público todavía para estas películas. Yo me acuerdo hace diez años que estuve en Miami y un fan, un admirador, me dijo “quiero mostrarte algo”, y me llevó a una nave inmensa donde tenía todas las películas españolas de género. Todas las mías estaban allí y no se encontraban en España, porque en aquel entonces en España no interesaban y se burlaban mucho de, bueno, no quiero decir de quien, posiblemente de todos nosotros por haber hecho esas películas. Y después rodé con Polanski, con Milius… y pensaron, bueno, a lo mejor no es tan mal actor como habíamos creído (risas).
Viciosas al desnudo (1980, Manuel Esteba) es una película puramente alimenticia con Silvia Solar, que trabajó conmigo (o yo con ella) en La tumba del pistolero y luego en una película que hicimos en Italia, que no recuerdo como se llamaba[10].
Con lo que vi durante el rodaje de Autopsia (1973, Juan Logar) tuve suficiente. Para esta película, y creo que nadie lo ha dicho, utilizaron tres cadáveres de verdad. Presenciar una autopsia no era nada para mí porque cuando estaba estudiando y necesitaba ganar dinero trabajé en una funeraria y estaba acostumbrado a ver esas cosas pero… era muy desagradable. La rodamos en la morgue del Hospital San Pablo, que ahora es el Museo Reina Sofía.
¿He hecho de todo, eh?
Voy a ser sincero. Hubo un momento en que me molestaba que se me reconociera solo por el cine de terror, pero ahora no. En un momento pensé, bueno, si solamente me recuerdan por esto… pero no, soy muy feliz de haber hecho estas películas.
Hice también varias cosas para televisión española, con muy buenos directores que tenían una calidad que no tenían muchas películas. Es una pena que ahora que la programación es tan pobre no saquen estas cosas ¿Por qué no pasan otra vez series como Los libros, El quinto jinete, Cuentos y leyendas…? Ahí estaban Martínez Lázaro, Páramo, Alfonso Hungría… buenísimos directores. Y se hacía como cine de verdad.
En los últimos cinco años he rechazado algún trabajo, no voy a decir cual, porque muchas cosas que he aceptado eran puramente alimenticias, voy a ser sincero, pero cuando uno puede decir que no, no es que dé una gran satisfacción, pero si puedo quiero ser más selectivo. Y ahora estoy trabajando probablemente más que nunca. Acabo de estrenar Hijo de Caín (2013, Jesús Monllaó), una película que me gusta mucho hablada en catalán y español; creo que en septiembre sale Presentimientos (2013, Santiago Tabernero). Y claro, Wax, que está muy bien y que está en montaje ahora. Está un pelín retrasada porque había que esperar un montador, pero están en ello, y es una película que disfruté mucho haciéndola y (Víctor) Matellano ha hecho un buen trabajo. Es una película muy clásica tipo Hammer y disfruté inmensamente interpretando al Dr. Knox, que tiene unos gustos culinarios un poco extraños. Espero que guste. Lo pasé muy bien haciéndola y hay un buen trabajo de maquillaje y dirección. Estoy deseando ver la copia final.
Y hay una cosa en la parrilla que vamos a ver si sale. Lo importante es seguir trabajando. Me han preguntado ¿has pensado en jubilarte? Y no, me quiero caer muerto delante de la cámara.
Humildad, amabilidad, profesionalidad y elegancia: JACK TAYLOR.

Jack Taylor con Serendipia tras la entrevista ¡Más contentos que unas castañuelas! (Foto: David ‘Cinephone’ Cornado )
[1] La película es El último rebelde (1958, Miguel Contreras Torres) y Jack Taylor todavía se hacía llamar Grek Martin.
[2] Mejicana como su hermano, quería estudiar medicina pero se encontró con Errol Flynn que se la llevó a Hollywood, donde realizó una extensa carrera. Se casó con Tyrone Power y es la madre de Romina y Taryn Power.
[3] Al menos una de ellas fue en Captain David Grief , serie basada en narraciones de Jack London en la que, todavía como Grek Martin, interpretó un episodio de la segunda temporada, The Terrible Solomons (1960)
[4] Aunque Jack Taylor trabajó en Méjico con otros directores como Alfonso Corona Blake, es con Federico Curiel con el que más rodó, interviniendo en un total de 6 películas, tres de ellas pertenecientes a la serie dedicada a Nostradamus, donde tenía un personaje fijo, Igor: La maldición de Nostradamus (1960), Nostradamus y el destructor de monstruos (1962) y Nostradamus, el genio de las tinieblas (1962) y tres títulos más pertenecientes a la serie dedicada a Neutrón: Neutrón, el enmascarado negro (1960), Los autómatas de la muerte (1962) y Neutrón contra el Dr. Caronte (1963).
[5] Fuera de la ley (1964).
[6] Y por cierto, Taryn Power, de la que hemos hablado antes.
[7] Aquí conocida en DVD como El ataque de las vampiras (Les Avaleuses, Female Vampire…) 1973.
[8] Y a nosotros también nos pilla desprevenidos. Sabíamos del film de Jesús Franco y su “altenativo” Vampir Cuadecuc, de Pere Portabella fuera de esos, Eugenie (1970) otro filme de Jesús Franco.
[9] Sin escarbar mucho en Sex Charade (1969) y en Eugenie (1970) ambas de Jesús Franco.
[10] Posiblemente se refiera a Mercancía humana (Agente Sigma 3- Missione Godwhater, 1967, Gian Paollo Callegari).
Silencios de pánico. Historia del cine español fantástico y de terror español, 1897-2010
Nos llena de alegría que se siga ampliando la bibliografía dedicada al cine fantástico y de terror español. Sobre todo si es con nuevos puntos de vista que puedan enriquecerla y crear opiniones que amplíen las que tantas veces han podido leerse repetidas en diversas obras y artículos. También nos alegra que la obra venga de la mano de dos especialistas en el tema como son Diego López y David Pizarro. Conozcamos más detalles sobre el libro:
Que la época dorada de lo que muchos han venido llamando el Fantaterror español se dio lugar entre los últimos años de la década de 1960 y los iniciales de 1970, periodo que sirvió como base para el desarrollo de una industria cinematográfica “semideshauciada”, es más o menos conocido por todos. Sin embargo, el origen de este período y el desarrollo del cine Fantástico español en toda su expresión, desde los orígenes hasta la actualidad, tiene más recovecos y sorpresas ocultas de lo que nos pensamos.
Diego López y David Pizarro han armado una auténtica trama detectivesca que arroja luz al cine Fantástico español, como pocos hasta la fecha, desde las primeras décadas del fenómeno cinematográfico hasta 2010. Para ello se han centrado en las principales figuras de nuestro cine y han trabajado con una mentalidad amplia del concepto fantástico, llevando su estudio por los caminos más transitados, pero también mediante un recorrido exuberante que transita por sendas más oscuras como son el spanish gothic, el giallo, el cine X y el cine de animación, todo ello complementándolo con entrevistas a figuras clave como Jacinto Molina, Jordi Grau, Carlos Aured, Sebastián D’Arbó, Juan Piquer Simón, Paco Plaza, Jaume Balagueró o Álex de la Iglesia, entre otros, para conseguir esa visión de conjunto tan particular que nos proponen.
Prologado por Ángel Sala, el libro tiene 670 páginas repletas de ilustraciones. Su presentación oficial será el domingo 13 de octubre a las 17:30h. en la carpa FNAC, dentro del marco del SITGES-Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.
Ya en pre-venta en la web de Tyrannosaurus y a partir del 16 de octubre en librerías.
Marián Salgado: la niña mala del Fantaterror
Marián Salgado podría haber sido uno más de los muchos niños actores que ha dado nuestro país, pero tenía una particularidad única, ya que lejos de ser un niño o niña cantora a la usanza de Marisol o Joselito, o simplemente un adorable infante encantador y sonriente como Pablito Calvo, Marián, vaya usted a saber porqué, se especializó, posiblemente sin pretenderlo, en hacer de niña mala. Provista de unas de las miradas más bordes y malas que se han podido ver en la pantalla y de una de las risas más maléficas, su figura ha brillado en dos películas (y en una muy especial labor de doblaje) las cuales dan fe de que Marián sabía, y muy bien, helarte la sangre en las venas con una simple mirada. Pecosa y con el pelo castaño, su imagen es popular para el aficionado principalmente por La Endemoniada (1975) , película de Amando de Ossorio que protagoniza totalmente, a pesar de contar con queridas actrices de la talla de Lone Fleming o María Saly. También su intervención en ¿Quién puede matar a un niño? (1975, Narciso Ibáñez Serrador) es sencillamente inolvidable. Por estas dos películas entra con honores en el pequeño panteón de figuras del Fantaterror. Y no, no se equivoquen, no piensen que su corta edad la convierte en más inofensiva que sus compañeros de viaje… Así que estamos más que contentos de haber podido hacerle esta entrevista que tan amablemente nos ha concedido.
La idea de entrar en el mundo del cine no es algo que surgiera de la mente de Marián, fue una idea «Absolutamente de mi madre, la mamá de la artista, ya se sabe…» Sin antecedentes familiares en la profesión, comienza su carrera en 1972 desde la televisión, donde hace un papel en la serie, Hora once, que fue seguida, tres años después, por su colaboración con Amando de Ossorio en La endemoniada.
Pero Marián antes fue la voz de Linda Blair en El Exorcista (The Exorcist, 1973, William Friedkin) ¿Como? Pues sí, fue escogida para doblarla: «Hice un casting. La selección la hizo la productora de El Exorcista y Fernando Rey fue el director» . Marián se encargó de la voz normal, no de la poseída, cuyo doblaje realizó Mimí Muñoz. El director se encargó de que no viera ninguna escena escabrosa.
Ossorio ya tenía una buena filmografía a sus espaldas en la que había tocado varios géneros, pero La noche del terror ciego (1972) y sus secuelas le aseguraron un lugar en el cine de terror con unos personajes, los esqueléticos templarios, que han convertido esos filmes en películas de culto en todo el mundo. Precisamente el año en el que rueda La endemoniada, retomaría los personajes por cuarta y última vez en La noche de las gaviotas.
La Endemoniada se suma a la moda del cine de posesiones satánicas que El exorcista había desatado en 1973 y que tantas películas con mayor o menor fortuna generó, como Exorcismo (1975, Juan Bosch) en España o El anticristo (L’Anticristo, 1974, Alberto de Martino) en Italia, por poner dos ejemplos. La endemoniada tiene en común con estos dos títulos que la posesión no viene directamente de un demonio, como es el caso del film de Friedkin, sino de un ser maléfico, en este caso un bruja. Pero lo que sí que tiene en común la película de Ossorio con El exorcista es que el mal se refugia en una inocente niña. Y es ahí donde entra Marián: «Recuerdo una despacho enorme y un casting en el que sólo estaba yo» Ya desde el principio con El exorcista flotando en el ambiente: «Sé que en la rueda de prensa sí se habló de eso, pero no olvides mis once años, me fijaba en otras cosas».
Marián es elegida y pronto se mete en un rodaje en el que deberá hacer invocaciones, decir muchas barbaridades e improperios (especialmente al cura que interpreta Julián Mateos), acuchillar (fuera de campo) a un bebé y devorar su brazo e incluso intentar seducir y castrar a Daniel Martín, novio del personaje interpretado por Lone Fleming ¿quizás algo fuerte para una niña de once años? «Trabajar ya era fuerte para mi edad, nada me parecía raro.Todo salía de una manera espontánea: leías el guión, ya sabías quién tenías que ser y ya está. El tema de la castración me fue ocultado claro, y yo no hacía más que preguntar ‘Pero ¿qué es lo que le corto?’ y nadie quería contestar» (risas).
Pero no todo fue tan fácil, ya que hay cosas que no se le han olvidado del rodaje como «Las escenas de noche por el frío» que en parte se aliviaban con «la bolsa de agua caliente que llevaba mi madre, lo más demandado por los actores en las frías noches de rodaje» También conserva un recuerdo especial de la escena en «la que se me ve comiendo el brazo de un bebé, el sabor de la tinta roja en la boca …repulsivo».

El bizarro final de la película con gran parte del reparto: Fernando Sancho, Julián Mateos, Marián, Ángel del Pozo y Lone Fleming (Archivo Marián Salgado)
Marián tuvo como compañeros a actores y actrices históricos en el cine español como Julián Mateos, Tota Alba, María Kosty, Kali Hansa, Daniel Martín y Fernando Sancho, y aunque la relación «En realidad fue buena con todos, quizás fuera mucho más cercana con Ángel del Pozo y Lone, por supuesto. Siempre fue mi mejor amiga y ahora la tengo a mi lado siempre que la necesito, pero ya sabemos que Lone es una hada con todo el mundo». En cuanto a Amando de Ossorio, Marián no se puede quejar ya que «A mi me prestaba especial atención, claro que, ¿era lógico no?»
Marián tiene que lucir el repugnante aspecto de la bruja, Madre Gautère, que interpreta Tota Alba, por lo que las sesiones de maquillaje «Eran largas pero no molestas gracias al cariño de los maquilladores, con Ramón de Diego al frente». Ramón de Diego es un maquillador de extensa carrera y todavía en activo que, entre otras muchas labores, es responsable de haber convertido en convincente monstruo de Frankenstein al actor José Villasante para la película El espíritu de la colmena (1973, Víctor Erice). Los efectos especiales son artesanales pero ingeniosos, aunque alguno chirría, como la escena de la levitación de la niña «Es tan evidente, Ayy ese armario… supongo que todos os habéis dado cuenta»
La joven actriz, que se pudo doblar a sí misma, tuvo oportunidad de ver la película en la época en el cine «La vi en el estreno. Entonces había descanso, ya sabes, ‘visite nuestro bar’. Salí a tomar una coca-cola y a una señora que me vio por la escalera del cine casi le da un infarto.
Hace años que no he visto la película. Es como un hijo que no cumple las expectativas, pero le quieres».
Tras su experiencia con Ossorio, rodaje que duró 43 noches (que alternaba con trabajo en el teatro) y que le supuso 50.000 pesetas, Marián Salgado entra a formar parte de un proyecto que, aunque requiere menos de su atención al tratarse de un papel mucho más pequeño, pasará a la historia del cine español al tratarse de la segunda película de Narciso Ibáñez Serrador: ¿Quién puede matar a un niño?
«Un día apareció en mi casa un ayudante de Chicho. Él quería verme, así de sencillo. Esperando en una salita, él paso por delante, me miró, me hizo pasar a su despacho y lo primero que dijo fue ‘Tú serás la niña que mata al viejo’ no hubo un comentario más. No hubo ninguna posibilidad de diálogo, no hice pruebas. Nada. Dijo eso y se acabó hasta el rodaje… No tenía el guión, ya sabes que apenas digo una frase, era un papel más de efecto. Creo que me escogió por mis pecas, no me digas porqué pero estoy segura».
También se trató de un rodaje en el que Marián no sabía a ciencia cierta de qué iba la película «No , recuerdo que sabía lo que escuchaba hablar a otros, tenía una ligera idea pero nada más. La verdad es que lo que recuerdo de Chicho es más su forma de hablarme a mi. Me concentré mucho en eso. En la memoria retengo pequeños detalles, yo me fijaba mucho en las personas que componían el rodaje, algunas muy curiosas. También guardo un cuaderno con la firma de los actores y una dedicatoria de Chicho muy especial. He visto la fecha de algunas firmas: 24 de Septiembre de 1975, yo tenía doce años ¿ha llovido no?».
Aunque la participación de Marián en ¿Quién puede matar a un niño? no es muy prolongada, si que protagoniza una de las escenas más duras del film, aquella en la que mata a un anciano a golpes de bastón, momento en el que es increpada por el protagonista (Lewis Fiander). Posteriormente ayuda a subir y bajar el cadáver del anciano cuando es convertido en una macabra piñata ¿Cómo explicó el director a Marián lo que quería de ella?: «Mi parte se rodó en poco tiempo, quizás un par de días. Me hizo llamar y muy despacio me explicó lo que quería. Le importaba mucho ese primer encuentro con el protagonista, quería causar impacto. En mi escena no hubo más que un problema, se hacía en inglés y yo sólo tengo una frase, un ligero cambio en el texto que yo había aprendido y el que decía el protagonista. Como yo lo que hacía era repetir su frase se lo dije a Chicho, me miró muy fijamente y llamó a una mujer preciosa que no recuerdo que hacía ahí exactamente, pero le cayó una buena (risas) cosas de Chicho. Chicho no era paciente…no, nunca lo fue con nadie, tenía las ideas tan claras que creo que no podía aceptar que no se le entendiera. Yo personalmente le recuerdo con mucho cariño, me trató muy bien.
No
recuerdo el rodaje con especial cariño, pero por mi. Yo siempre fui una niña solitaria, me gustaba mas mirar que hablar, así que no hice amistad con nadie. Paseaba por el pueblo esperando mi escena, nada más. Apenas hablé con los demás pero les recuerdo con simpatía.
En esta ocasión Marián no vio la película en su época en el cine: «No, la vi al tiempo, supongo que por mi edad. No sé, ni fui al estreno. Volví a ver la peli hace años. Es curiosa, extraña, muy de Chicho. Quizás ahora me gusta menos que la primera vez que la vi.
Después «Hice más de cien programas de tv; pertenecí al cuadro de actores de la cadena Ser; hice mucho doblaje; varias obras de teatro; canté coros de zarzuela y escribí cuentos para la revista AMA…» pero más películas de terror «¡Noooo, me dan pánico!»
Y poco a poco abandonó la actuación «En realidad el espectáculo me abandonó a mi. Tenía una edad difícil, 13, 14 años y no había papeles para mi, así que busqué otros caminos.
Gracias por removerme la memoria y sobre todo por mantenerme en la vuestra».
No, Marián. Gracias a ti por compartir estos recuerdos y momentos y por cedernos un poquito de tu tiempo.
LONE FLEMING: A PROPÓSITO DE MARIÁN SALGADO Y LA ENDEMONIADA
De La endemoniada no recuerdo mucho. Lo que más recuerdo sobre todo era mi amistad con Marián. Ella pasaba personalmente por un momento difícil y estábamos bastante tiempo juntas, que duró un tiempo largo después de la película. Hasta que de pronto desapareció. Del rodaje no recuerdo especialmente gran cosa, como éramos bastantes actores, es difícil de recordar. Creo que mi papel allí era un poco soso, jejeje. Sin mucha carne. Amando estaba muy encima de Marián, ya que era un papel difícil, y lo hizo fenomenal.
Besos Lone.
El Fantaterror español invadirá Nueva York en Halloween
Bajo el título The Golden Age of Spanish Horror Cinema, se celebra en Nueva York un magnífico y completo ciclo dedicado al cine de terror español con la proyección en 35 m/m. de las películas más señeras que el género nos ofreció. La cita tendrá lugar del 30 de octubre al 10 de noviembre, fechas mágicas que incluyen la noche de Halloween, velada en la que se ofrecerá un cocktail especial por gentileza de Freixenet.
La magnífica selección de títulos ha sido obra de Javier Pulido, autor del libro La década de oro del cine de terror español, e incluye gemas de Jesús Franco, Eugenio Martín, León Klimovsky, Jorge Grau, Amando de Ossorio, Narciso Ibáñez Serrador, Javier Aguirre, José Ramón Larraz y, por supuesto, Paul Naschy.
El mismo Javier nos ofrece algunas detalles sobre este ciclo del que es Comisario:
A partir de ahí, yo les pasé una propuesta inicial con los títulos que consideraba imprescindibles. Algunos de ellos se han quedado fuera por varias razones: no se encontró copia en 35mm, no había versiones en español con subtítulos en inglés, las copias estaban deterioradas o se pedían cantidades astronómicas por parte de las compañías que tienen los derechos, que no nombraremos porque no se lo merecen. Hay que tener en cuenta que hablamos de un ciclo para personas a las que el género no les es familiar, de ahí que algunas elecciones puedan parecer muy obvias a los seguidores del cine de terror español. De la búsqueda de películas se encargaron en el Anthology Film Archives de Nueva York. Yo les gestioné todos los contactos que pude desde España, pero las cuestiones logísticas eran materia suya. Lamento algunas ausencias en la lista, pero espero que las películas que sí están incluidas sirvan al público no iniciado para conocer un género fascinante. El ciclo se ha preparado con mucho cariño y respeto».- La Residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969)
- La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1970
- La Marca del Hombre Lobo (Enrique Aguiluz, 1967)
- No profanar el sueño de los muertos (Jordi Grau, 1974)
- Gritos en la Noche (Jess Franco, 1961)
- El Ataque de los Muertos sin Ojos (Amando de Ossorio, 1973)
- Pánico en el Transiberiano (Eugenio Martín, 1973)
- Exorcismo (Juan Bosch, 1975)
- Drácula contra Frankenstein (Jess Franco, 1972)
- El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972)
Diez opcionales
- La torre de los siete jorobados (Edgar Neville, 1944)
Arrebato (Iván Zulueta, 1979)- Una vela para el diablo (Eugenio Martín, 1973)
- El jorobado de la Morgue (Javier Aguirre, 1972)
- Miss muerte (Jess Franco, 1976)
- Quién puede matar a un niño (Narciso Ibáñez Serrador, 1976)
- Los ojos azules de la muñeca rota (Carlos Aured, 1973)
- La novia ensangrentada (Vicente Aranda, 1972)
- Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982)
- La orgía de los muertos (José Luis Merino, 1973)/La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1973)
Cinco rarezas
- Un vampiro para dos (Pedro Lazaga, 1965)
- La llamada (Javier Setó, 1965)
- La campana del infierno (Claudio Guerin Hill, 1973)
- El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973)
- El techo de cristal (Eloy de la Iglesia, 1970)
En vista de los títulos seleccionados, de los que ya explica Javier que algunos quedaron fuera por distintas razones, puede decirse que la búsqueda ha sido todo un éxito, con películas importantísimas y otras totalmente imprescindibles.
Como siempre ha pasado, y nos tememos que pasará, vuelve a suceder que tanto estas películas como sus artífices son más apreciadas fuera de nuestras fronteras que en su lugar de origen y, como hemos podido averiguar recientemente, no siempre es culpa de los medios o de los ministerios de cultura de turno.
Para los afortunados que se puedan desplazar, la muestra tendrá lugar en:
Anthology Film Archives
32 Second Avenue (at 2nd St.) New York, NY 10003 USA
Y constará de los siguientes títulos:
- León Klimovsky THE WEREWOLF VERSUS THE VAMPIRE WOMAN (La noche de Walpurgis, 1971) October 30 at 7:15 PM November 3 at 9:15 PM
- Narciso Ibáñez Serrador THE HOUSE THAT SCREAMED (La Residencia, 1969) October 30 at 9:15 PM November 4 at 7:00 PM November 9 at 5:00 PM
- Jorge Grau LET SLEEPING CORPSES LIE (No profanar el sueño de los muertos, 1974) October 31 at 7:15 PM November 8 at 9:15 PM
- Javier Aguirre COUNT DRACULA’S GREAT LOVE (El gran amor del conde Drácula, 1973) October 31 at 9:15 PM November 8 at 7:15 PM
- Jess Franco VENUS IN FURS (1969) November 1 at 7:15 PM November 5 at 7:15 PM November 9 at 9:30 PM
- Jess Franco THE DEMONS (Los demonios, 1973) November 1 at 9:15 PM November 9 at 7:15 PM
- Amando de Ossorio LORELEY’S GRASP (Las garras de Lorelei, 1976) November 2 at 5:15 PM November 4 at 9:15 PM
- Amando de Ossorio NIGHT OF THE SEAGULLS (La noche de las Gaviotas, 1975) November 2 at 7:15 PM November 5 at 9:15 PM November 10 at 7:00 PM
- Jose Ramon Larraz VAMPYRES (Las hijas de Drácula, 1974) November 2 at 9:15 PM November 7 at 7:15 PM November 10 at 5:00 PM
- Paul Naschy THE CRAVING (El retorno del hombre lobo, 1981) November 3 at 5:15 PM November 10 at 9:00 PM
- Eugenio Martín HORROR EXPRESS (Pánico en el Transiberiano, 1972) November 3 at 7:15 PM November 7 at 9:15 PM



























































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