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Paul Naschy y el giallo

Eva León en un mal momento de Los ojos azules de la muñeca rota

Eva León en un mal momento de Los ojos azules de la muñeca rota

La fórmula del giallo, que desde Italia se exportó a todo el mundo, no ofreció muy buenos resultados al ser adoptada en otros países. Si ya en Italia resultaba difícil emular a los santos patrones de este subgénero, con Bava y Argento en cabeza, imagínense en el resto del mundo. Pero naturalmente intentos hubo y España, en un momento en el que  vivía una auténtica explosión de cine de género, no fue la excepción. De tal modo que ni Bardem se resistió  a rodar el suyo.

Pero claro, si hablamos de cine de género en España, y en especial de cine de terror, es inevitable no hablar de su máximo exponente, Paul Naschy, al que tampoco el thriller policíaco le resultaba extraño. Ya antes de estrenar su primera película importante, La marca del hombre lobo (1968), rodó con el agonizandomismo director, Enrique López Eguiluz, Agonizando en el crimen, en la que Naschy interpreta a un inspector de la Sureté que persigue a un psicópata. En 1970 hace de gangster sádico en El vértigo del crimen (Pascual Cervera). También interpreta Jack, el destripador de Londres (1971), de la que también escribe el guión junto a su  director, José Luis Madrid, así como Los crímenes de Petiot (1972), otra colaboración conjunta de ambos y todo un antecedente (con temática nazi) de Una libélula para cada muerto. También lo tenemos encarnando a todo un mafioso en Disco Rojo (1972, Rafael Romero Marchent) y dos años después formando parte del abundante reparto de El asesino está entre los trece, una película de Javier Aguirre en clave de whodunit con gotas de giallo en la que Naschy hará de mayordomo, aunque no teman, él no resultará ser el asesino. Colabora en otros títulos en los que los criminales son los protagonistas como, entre otros, Muerte de un quinqui (1975, León Klimovsky) también con guión de Naschy y El huerto del francés (1977) que además dirigió y que tratamos en profundidad con anterioridad.

Pero cuando Paul Naschy se acercó más a la estética del giallo fue durante su estancia en Profilmes, productora para la que escribió e interpretó en 1973 Una libélula para cada muerto y Los ojos azules de la muñeca rota,  películas que ya desde el propio título  declaran su filiación al subgénero que estamos tratando. El primero de ellos resultó ser, además, todo un antecedente de El silencio de los corderos, con el asesino dejando una libélula sobre el cadáver de sus víctimas.

Paul Naschy en el baño fumando y enjabonado por Erika Blanc (Archivo Serendipia)

Paul Naschy en el baño fumando y enjabonado por Erika Blanc (Archivo Serendipia)

Una libélula para cada muerto (1973) está dirigida competentemente por León Klimovsky, director habitual en la filmografía de Naschy, con el que había iniciado su fructífera relación dos años antes con La noche de Walpurgis, todo un éxito  que se prolongó durante  varios títulos más, entre los que destaca El Dr. Jekyll y el hombre lobo (1973).  La película de estamos tratando, rodada en Madrid y Milán, cuenta con un argumento de Jacinto Molina y diálogos de Ricardo Muñoz Suay (uno de los responsables de la productora Profilmes), y se nos relata la investigación que lleva a cargo el brutal inspector Paolo Scaporella para cazar a un asesino en serie cuya marca es, tal  y como  hemos indicado, dejar una libélula en cada víctima, las cuales tienen en común que “estaban relacionadas con la mala vida: prostitutas, drogadictos, viciosos…” características que hacen que incluso el propio inspector simpatice con el asesino, hasta el punto de que llegue a exclamar que “nos está limpiando la ciudad”. Toda una trama bien  1 El cartel español de Una libélula para cada muerto era ciertamente naif y diferente (archivo autor)salpicada de necrofilia, drogas, corrupción, prostitución y travestismo, en la que al final el asesino resultará ser… mejor denle una oportunidad y echen un vistazo a este agradable pero a la vez fallido thriller que, por otra parte, no resulta ser demasiado fiel a las convenciones del giallo, ya que si las muertes “bellas” o ingeniosas son una de sus características, aquí se nos llegan a escamotear varios asesinatos, mientras que otros resultan bastante anodinos.

En cuanto a los personajes, el inspector Scaporella interpretado por Naschy es un arquetipo con bigote y eterno puro que cocina spaghetti y tiene unos métodos nada ortodoxos con los detenidos. La esposa (Erika Blanc) hace poco más  que de objeto (muy) decorativo, y sus válidas opiniones sobre la investigación son tomadas sarcásticamente como un pasatiempo por su machista marido. Quizás se desaprovecha un tanto la siempre agradable presencia de María Kosty y sorprende ver a Antonio Mayans interpretando un pequeño papel como ayudante del inspector.

La banda sonora de archivo chirría a veces, sobre todo durante las conversaciones. También es obvio, por algunas fotos a las que hemos tenido acceso, que se hizo doble versión con desnudos para el extranjero. Aquí, como era habitual, nos escamotearon las rotundas formas de Erika Blanc y las del resto de actrices. Para Naschy fue una experiencia positiva: “Realmente es un homenaje a Dario Argento. Había visto El pájaro de plumas de cristal en el cine Paz y estaba realmente impresionado con lo que hacía este hombre”[1]. “Creo que a León Klimovsky le salió un policíaco bastante aceptable. Yo disfruté interpretando a un exuberante inspector de policía italiano[2].

Uno de los asesinatos más 'artísticos' de Los ojos azules de la muñeca rota

Uno de los asesinatos más ‘artísticos’ de Los ojos azules de la muñeca rota

El segundo acercamiento del actor al giallo, Los ojos azules de la muñeca rota (1973)  se nos antoja quizás mejor película. Rodada con buen pulso por Carlos Aured, es más cercana estilísticamente al subgénero italiano. Escrita por Naschy y con guión de Paul y el director, la película ya destaca por una más que correcta banda sonora compuesta, ahora sí, especialmente para el film por Juan Carlos Calderón.

20001318La historia que narra es bien sencilla y se desarrolla en Francia. Gilles (Paul Naschy)  entra a trabajar en la casa de tres hermanas algo desequilibradas: Claude (Diana Lorys) tiene una prótesis que le cubre su deforme mano, producto de una accidente automovilístico; Ivette (Maria Perschy) está confinada en una silla de ruedas por el mismo suceso y Nicole (Eva León), que está visiblemente muy sana, no puede evitar seducir a todo hombre que ve, no dudando en hacerlo con Gilles e incluso con el anciano doctor que cuida de su hermana Ivette, interpretado por Eduardo Calvo, actor también presente en Una libélula para cada muerto.

Cuando el doctor recomiende a las hermanas disponer de una enfermera las 24 horas del día para cuidar a Ivette, tendremos todas las fichas en la casa de las hermanas,  reducido y claustrofóbico escenario donde se desarrollará la historia y donde pueden reconocerse  algunos interiores y exteriores rodados en Talamanca del Jarama, escenario habitual en el cine de terror de la época.

Aured se toma con mucha calma presentarnos a los personajes, sus traumas y las relaciones entre sí. Nicole no tarda en meterse en la cama de Gilles. Y también Claude, que arrastra un terrible complejo por tener esa mano tullida, lo que añade ciertas gotas de  fetichismo a la trama, sobre todo cuando el personaje de Naschy besa la prótesis. Las escenas de cama pueden disfrutarse en toda su plenitud, sobre todo cuando hablamos de Eva León, en la edición americana del DVD, ya que aquí, al igual que en toda la producción de género de la época, se nos evitaron para preservar nuestra moral intacta, mientras que se rodaba una versión menos pacata para vender en el extranjero.

Magnífico cartel americano de Basil Gogos (archivo autor)

Magnífico cartel americano de Basil Gogos (archivo autor)

Curiosa y totalmente imaginativa carátula americana de Los ojos azules de la muñeca rota (Allí House of Psychotic Women)

Curiosa y totalmente imaginativa carátula americana de Los ojos azules de la muñeca rota (Allí House of Psychotic Women)

Como hemos comentado, Aured se lo toma con calma y no es hasta el minuto 43 que se produce el primer asesinato: la enfermera es degollada y sus ojos extraídos. A partir de ahí comienza el juego de las sospechas sobre todos los personajes, los de la casa y también los habitantes del pueblo, como René (Luis Ciges), que mira aviesamente a las turistas (entre ellas una Sandra Mozarowsky no acreditada en el reparto). El primer asesinato es seguido por varios más bellamente rodados, especialmente el que se produce con un pequeño rastrillo y el de Nicole, gráficamente degollada,  teniendo todas las víctimas en común su rubia cabellera y  la extracción de los globos oculares. Gilles y Claude escapan, pero Gilles es cosido a tiros en su huida por la policía, que sospechaba que él era el culpable de los crímenes.

Ya al final se descubrirá al asesino, que a lo mejor no es el que hubiéramos esperado… o  sí.

Quizás uno de los puntos fuertes de esta película resida en el fantástico plantel femenino, con la austriaca María Perschy en cabeza, actriz con la que Paul Naschy había rodado anteriormente El jorobado de la Morgue (Javier Aguirre, 1973) y con la que coincidiría después en varias ocasiones, como en Exorcismo (1975, Juan Bosch),  La diosa salvaje (1975, Miguel Iglesias Bonns) y Último deseo (1976, León Klimovsky). También con la exuberante Eva León Naschy rodaría más películas, contando con ella cuando se puso tras las cámaras en Inquisición (1976) y El caminante (1979).

En conclusión, dos acercamientos en la filmografía de Naschy al giallo que, si bien puede que no resulten del todo convincentes para los amantes del subgénero italiano, no dejan de atestiguar que también se adaptó, de mejor o peor manera, en el cine de género español por uno de nuestros actores más internacionales de la época.


[1] AGUDO, ÁNGEL Paul Naschy. La máscara de Jacinto Molina, SCFW, 2009. Pág. 160.

[2] NASCHY, PAUL  Memorias de un hombre lobo, Alberto Santos Editor, 1997. Pág. 103.

(Artículo publicado previamente en Klowns Horror Fanzine 2: Todos los colores del giallo)

Categorías:FANTATERROR, Paul Naschy
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