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La visita, un inteligente found footage

11 septiembre 2015 Deja un comentario

Shyamalan-festival-terror-portugues-MOTELx_EDIIMA20150907_0789_4Antes de abordar este comentario debo establecer dos previas: me gusta el cine de M. Night Shyamalan, la primera; y soy una enamorada de los ejercicios de estilo. La visita tiene esas dos bazas, de modo que no podía dejar de agradarme. Confesado esto me siento libre, ya juzgará el lector el grado de objetividad que haya podido yo alcanzar, o mejor dicho, reconocerá el sesgo desde el que interpreto.

Me ha parecido pertinente esta aclaración porque Shyamalan es uno de esos directores que goza de acérrimos defensores y de detractores no menos acérrimos. La última vez que discutí sobre su cine en un foro fue en 2008, recién estrenada El incidente, una película que no deja de tener sus peros, allí se pretendía ya que Shyamalan había de ser considerado como un cineasta sobrevalorado puesto que tras El protegido no habría rodado ninguna obra redonda.protegidoA mí se me antojaba, y se me antoja, un juicio precipitado: la valía de un director, muy probablemente, no puede certificarse hasta que éste ha abandonado las cámaras, sólo entonces, cuando disponemos del abanico global de toda su filmografía, es cuando podemos enjuiciar su talento. ¿Cuántas películas tuvo que dirigir Hitchcock hasta rodar Vértigo? Tampoco Sir Alfred estuvo igual de certero en todas sus cintas, pero ya nadie es capaz de negarle su condición de genio.  No pretendo equipararles, pero ambos son autores que se definen por su capacidad de jugar con el público, el uno con su implacable uso del suspense, el otro con esa capacidad de llevar al espectador donde quiere para luego sorprenderle. Y Shyamalan es bueno en lo suyo.

visita 1Los giros de guión gustan a Shyamalan más que un saco de golosinas a un niño glotón. Por esa razón hay quienes le consideran un timador, un tramposo, sin reparar en que una mentira bien contada puede convertirse en obra de arte. Esas vueltas de tuerca tan características de su cinematografía las resuelve con distinto acierto según el filme, pero cuando logra perfilarlas bien, nos ofrece un auténtico prodigio. Un engaño, sí, pero un engaño bello. Y La visita es un ejemplo de buen uso del recurso. Como no podía ser de otro modo, su última cinta esconde un giro en la trama, en esta ocasión bien trabado, perfectamente coherente y que desencadena un desenlace vibrante. Pero hay más, y esto es un SPOILER, el giro verdaderamente interesante es el formal: sólo al final comprendemos que en verdad lo visto hasta ahí nunca fue metraje encontrado sino un auténtico (falso)documental FIN DEL SPOILER. Ya descubrirán ustedes porqué afirmo esto.

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La visita es una producción modesta, sólo se han invertido cinco millones de dólares, pero tal como ocurre con otras producciones de la Bloomhouse es una obra correcta más allá de que satisfaga o no nuestros gustos. La cinta saca el mayor partido posible a su bajo presupuesto consiguiendo aunar en ella el terror (que irá subiendo de intensidad a lo largo del metraje), el drama familiar (calibrando bien el arco de transformación que llevará a los personajes a madurar y superar sus conflictos) y la comicidad (con un humor negrísimo en ocasiones). El acabado del filme nos deja la sensación de que se han seleccionado los elementos exactamente necesarios para dar vida a esta historia hasta el punto de que parece incluso un acierto más su modestia presupuestaria. Los efectos son los justos, su corrección reposa en un guión bien temperado con una evolución que no obliga nunca a suspender la incredulidad, unos actores que bordan sus interpretaciones y, por supuesto, una puesta en escena impecable en la que Shyamalan nos hace ver que hay otros usos posibles para el found footage cuando parecía que ya se había visto todo.

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El found footage de Shyamalan no pierde en ningún momento su lógica (continuamente está justificado el punto de vista de los planos) y demuestra que rodar cámara en mano no tiene porqué implicar una sucesión de imágenes atropelladas, oscuras y de difícil visión. Para quien esto escribe, La visita es junto a The Sacrament de Ti West (sin desmerecer [REC]1) el mejor trabajo dentro de este estilo narrativo. Con el plus en este caso de que sirve al director para llevar a cabo todo un ejercicio de metacine. La excusa para acudir a este recurso es la voluntad de una joven adolescente de llevar a cabo un documental de su primer encuentro con sus abuelos a los que no ha conocido nunca. La quinceañera hace gala de tener un buen conocimiento de la teoría del lenguaje audiovisual de modo que Shyamalan a través de ella nos regala toda una lección de cómo hacer cine que se permite incluso hablarnos de la licitud de los reality televisivos. Como decía de buen principio La visita es todo un ejercicio de estilo, y nada hueco porque está puesto al servicio de la narración y su intriga. Para mí ese es el mayor valor de la cinta. Justo el que hace que, el último trabajo del director hasta el momento, sea la prueba de que Shyamalan se ha ganado por derecho propio un lugar de honor en el fantástico.

¡Anacleto nunca falla!

3 septiembre 2015 Deja un comentario

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ANACLETO: AGENTE SECRETO (Javier Ruiz Caldera, 2015)

España. Duración: 87 min. Guión: Fernando Navarro, Pablo Alén, Breixo Corral (Cómic: Manuel Vázquez Gallego) Música: Javier Rodero Fotografía: Arnau Valls Colomer Productora: Zeta Audiovisual Género: Comedia.

Reparto: Quim Gutiérrez, Imanol Arias, Berto Romero, Alexandra Jiménez, Carlos Areces, Rossy de Palma.

Sinopsis:Adolfo, un treintañero que trabaja de segurata, está pasando una mala racha. No sólo le deja su novia de toda la vida por ser un tipo sin ambición sino que, para colmo, se convierte en el objetivo de una serie de matones liderados por Vázquez, un peligroso criminal que acaba de escapar de la cárcel. Además descubre que su padre tiene una doble identidad. No es un payés dedicado a la producción de embutidos, como él ha creído toda la vida, sino que es Anacleto, un agente secreto en horas bajas y el hombre que encerró a Vázquez hace treinta años. Adolfo tendrá que abandonar su zona de confort y colaborar con su padre, la persona con la que peor se entiende del mundo, para sobrevivir a la venganza de Vázquez y de paso, entre tiroteos y persecuciones, intentar recuperar a su novia.

TeaserImanolbajaEl Anacleto crepuscular que nos ofrecía el filme de Javier Ruiz nos daba algo de miedo, hemos de admitirlo. Además,  rostros tan familiares como el de Imanol Arias encarnando al agente secreto creado por Vázquez, como que se hacía un tanto cuesta arriba, a pesar del cariño que en esta casa se le tiene a la familia Alcántara. Pero afortunadamente Anacleto: Agente Secreto resulta ser una comedia sencilla pero bastante ingeniosa, con buenos gags visuales, acción bien coreografiada y buenos diálogos, así que esta nueva incursión cinematográfica de Z Audiovisual (Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo, Zipi y Zape y el club de la canica) en el universo Bruguera sale, bajo nuestro punto de vista, bastante airosa del envite.

Y es que Anacleto, personaje creado por el mítico ilustrador y vividor Vázquez  y publicado por vez primera en 1964 en Pulgarcito, quizás no ha llegado, al igual que sus otros personajes, al nivel de popularidad que tienen los  creados por Francisco Ibáñez. Pero entre sus, a veces demasiado veloces, dibujos y guiones, podía entreverse un nivel de ironía y modernidad del que carecían los míticos agentes de la T.I.A.

Y este es el personaje y el universo con el que se ha encontrado el director del film, Javier Ruiz, que ya había demostrado que sabía hacer comedias sin caer en el ridículo o en la Quim-teaser-Anacleto-bajachabacanería. Para muestra ahí tienen las magníficas Promoción Fantasma (2012) y Tres bodas de más (2013), comedias inteligentes que dejaron buen sabor de boca a más de uno. De los repartos de sus tres largometrajes ha extraído Ruiz  a los jóvenes protagonistas de Anacleto: Agente Secreto, ya que tanto Quim Gutiérrez (que demuestra de nuevo su vis cómica), como Alexandra Jiménez, Berto Romero y Carlos Areces (todos de eficacia probada) habían participado en anteriores filmes del director. En cuanto a Imanol Arias, defiende bien su papel y a los pocos segundos desistimos de imaginarle llamando a Merche. Es Anacleto y consigue desenvolverse bien tanto en los momentos de acción como en los cómicos, aunque admita que no son precisamente lo suyo, especialmente el humor: “Estuve acojonado con ese tema hasta que me di cuenta de que mi misión en esta película era hacer de crupier de casino y repartir cartas para que otros se lucieran, no para ser yo el gracioso“. Pero el caso es que funciona. Al igual que nuestro admirado Carlos Areces que encarna, en una mezcla rocambolesca, al último Vázquez, autor en la realidad y archienemigo en la ficción, tal y como ocurría en las historietas.

Buena química entre los actores protagonistas, gags visuales a lo Bruguera y cariñosos e impagables detalles decorativos completan esta digna propuesta de dotar de vida a todo un universo que, desgraciadamente está algo olvidado, y que conviene cuidar como lo que es: oro en viñetas. Nuestro patrimonio.

 

Lilting, una melodía ajena a la estridencia

lilting pósterComo los mundos ingrávidos y gentiles de Machado, Lilting es fundamentalmente un filme sutil. Tanto en su fondo como en su forma. Hong Khaou en su ópera prima compone un delicado poema con el que nos narra un drama intimista que apunta hacia la constatación de que el lenguaje de los sentimientos abre más puentes hacia la comunicación que el lenguaje verbal de las palabras. Nos lo cuenta cadenciosamente (como ya indica el título), haciendo hincapié en la línea melódica de la historia. Aborda temas universales (la soledad, el sentimiento de culpa, el choque entre culturas y, sobre todo, la necesidad de comunicarnos y amarnos), pero los muestra de forma liviana tal como si nos estuviera desgranando una sencilla balada. Su levedad es la que la hace profunda.

Junn (Pei-Pei Cheng) es una anciana chino-camboyana que lleva casi treinta años en Inglaterra pero que, y pese a que habla seis idiomas orientales, nunca ha aprendido el inglés. Richard (Ben Whishaw) es un joven sensible, amante de la cocina china que él mismo prepara, pero, aunque ha sido pareja de Kai (el hijo de Junn) durante cuatro años, no conoce la lengua de Junn. A ambos les une la trágica, por inesperada, muerte de Kai, pero a la vez están separados por kilómetros de convenciones sociales encorsetadas y conflictos interculturales, el principal de ellos recae sobre la dificultad de Kai (Andrew Leung) para hablar de su homosexualidad con su madre. Junn pasa sus días en una residencia para ancianos, allí vive su duelo y sigue su vida, incluso tiene una relación romántica con Alan, otro de los asilados; la barrera idiomática no parece ser un impedimento para vivir su romance. De pronto, su mundo es perturbado por la injerencia de Richard. El joven se siente impelido a ayudarla, no quiere que la madre de su amado termine sus días en la soledad del asilo, así que contratará a una traductora que permita que la mujer se comunique con Alan y con él mismo. Pero las paredes del infierno están alicatadas de buenas intenciones: lejos de facilitar la comprensión, entender las palabras del otro hace que la pareja se distancie. Hará falta que la incomunicación roce su límite  para que ambos comprendan que están unidos por el dolor y que el lenguaje de los sentimientos fluye mejor lejos de las traducciones.

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Lilting es una película que nos habla de la sensibilidad, de las emociones, y su valor de universal que va más allá de los condicionantes culturales y/o sociales. Y su mejor logro es defender esta tesis jugando la baza de la conmoción. Lilting nos conmueve, por su tema, pero también (y quizás sobre todo) por su puesta en escena. Hong Khaou se muestra hábil en el manejo de la sintaxis audiovisual, así con un simple contraplano a una cama vacía puede informarnos de la muerte del hijo en la secuencia inicial, montaje que por alguna razón nos lleva a recordar el magnífico travelling final de Los cuentos de la luna pálida. Comparar al joven realizador con el maestro Mizoguchi puede parecer exagerado, pero lo cierto es que comparten el buen uso del arte de la sutileza y el saber acercar al occidental el alma oriental. Lilting nos narra la tragedia de Kai mediante ágiles flashbacks que el camboyano introduce sin estridencias ni subrayados. Así un travelling puede acompañar a un personaje desde el pasado hasta el momento actual (o viceversa) sin necesidad de cortes y sin desorientar al espectador (que es lo más importante). Tal se diría que Khaou domina el arte de convertir en sencillo lo complejo. Porque su película fluye pausada como el agua de un arroyo en el final de su curso, cuando va a maridarse con el mar y de sus rápidos sólo queda el recuerdo.

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De la importancia de los recuerdos también nos habla el filme. De los objetos físicos (Richard y Junn llegan a discutir sobre quién de los dos ha de conservar las cenizas del finado), claro está, pero sobre todo de las evocaciones que nuestra memoria hace a partir de ellos. Evocaciones que habrán de ser las que nos permitan resolver los duelos y dejarán que la vida siga adelante después de la paralización que supone toda muerte. Y la cámara se paraliza literalmente en un abrazo de los dos jóvenes antes de volver a la habitación de Junn para fundir a negro sobre la figura de la anciana. En esa secuencia se dan la mano la fuerza expositiva del filme, la dulce discreción del director a la hora de retratar las relaciones amorosas entre dos hombres (algo que todavía es menos normal de lo que debiera ser), y la sabiduría de sus actores principales que nos regalan unas interpretaciones ricas en matices sin caer en ningún tipo de histrionismos. Y su drama nos alcanza con su suave aroma de tristeza que, paradójicamente, nos reconforta.

Extinction, mi decepción personal

Han pasado cinco años desde que Secuestrados fuera la película revelación de Sitges (aplauso de público y crítica que no fue recogido por el palmarés). Escribí entonces sobre ella en contraste con A Serbian Film y este fue mi juicio: “En verdad, Secuestrados es mucho más extrema que A Serbian Film, la experiencia del espectador es mucho más sangrante, porque los personajes de la cinta española son nuestros semejantes, cada uno de nosotros sabe que podría pasarle lo mismo a él y todos los mecanismos de transferencia se encienden: sufrimos el mismo miedo y la misma angustia que ellos padecen. Esa empatía se da gracias al enfoque que da Vivas quien busca ponernos cara a cara con el terror en directo porque más que historia hay acción y nosotros podríamos ser sus sujetos. (…) Con Secuestrados gozamos sufriendo”. Pura acción, con ritmo envidiable y jugando al verismo en todo momento, el segundo largo de Miguel Ángel Vivas le confirmaba como un director al que habría que seguirle la pista, un director del que esperar grandes cosas.

extinction-cartelTras su paso por televisión (Cuéntame un cuento:los tres cerditos), Vivas vuelve a ponerse detrás de las cámaras de cine conExtinction. Basada en la novela Y pese a todo de Juan de Dios Garduño, la película que nos ocupa se mueve casi en las antípodas deSecuestrados. Si allí lo que primaba era mostrar unos acontecimientos terroríficos, en esta nueva película el drama pasa por delante de la acción durante todo su cuerpo central. Este cambio de registro no es, sin embargo, el que hace que no se alcance el listón de Secuestrados, el eclecticismo no es un mal (ni quien escribe esto es una a fanática del horror), al contrario muchas veces de la mixtura de géneros nacen obras excepcionales que lo son especialmente por su carácter de híbrido. El problema es otro.

“Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne”, así de rotundo es el principio de esa pequeña joya que es El Túnel de Ernesto Sabato. No es la primera vez (ni será la última) que hablo sobre la importancia vital de la primera frase de un relato: de su contundencia depende el interés que va a despertarnos la obra. La primera frase se nos ha de quedar grabada con fuego y ha de hacernos sentir la imperiosa necesidad de saber más sobre la historia. Es en ella donde el relato se juega su capacidad de conmovernos. De una película post-apocalíptica que va a contarnos la difícil supervivencia de quiénes no han perecido víctimas de la infección letal, esperamos que nos impacte su prólogo, sobre todo si viene de la mano de Vivas. Y ahí está el principal defecto deExtinction, su primera escena, aunque sea de acción, no nos arrebata, no nos pega a la silla con la respiración entrecortada. Dicen los expertos en novela negra que el punto de partida ha de ser poner un cadáver sobre la mesa, o, lo que es lo mismo, un golpe seco al estómago. Y Vivas dilata la presentación, no desmesuradamente, pero sí con la suficiente demora que nos lleva a desentendernos de los personajes.

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No entramos en el juego, eso es lo que lastra a Extinction, y es un lastre fatal para una película que va a entretenerse minuciosamente en el drama íntimo de sus personajes. No empatizamos con ellos lo suficiente como para que nos interese su conflicto. Así que el esfuerzo por construir unos caracteres con un mínimo de profundidad psicológica, cae en saco roto. De poco sirve que la intriga sobre qué ocurre entre ellos este correctamente llevada, que la cámara se entretenga en planos preciosistas o que el concept art de sus monstruos sea visualmente efectivo. La película no remonta, no nos contagia la mayor o menor desesperación de los protagonistas, al contrario conforme avanza nos van importando todos menos.

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En el lado negativo del filme, al no totalmente logrado prólogo, hay que sumarle el bache que se produce tras el punto de inflexión de las relaciones narradas. Una ligera pérdida de ritmo que hará que resulte un tanto forzada la llegada del clímax final. Clímax que es sin duda el mejor segmento del filme. Porque no todo es fallido en la película, además de aprobar la resolución del tercer acto, es acertado su reparto en el que destaca especialmente la pequeña Quinn McColgan sobre la que recae el núcleo de la trama y es la fuerza motriz que desencadena el arco de transformación del resto de personajes. Sus pocos años no le impiden soportar ese peso y nos regala la actuación más convincente de la cinta. Vivas se muestra más inspirado en la dirección de actores y eso salva la dignidad del filme.

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En conclusión, y pese a sus inconvenientes, Extinction no es una película despreciable, pero a quien esto escribe se le antoja que da menos de lo esperado. Es meritorio tratar de alumbrar un punto de vista distinto a las casi clónicas películas de infectados, pero no acaba de cuajar su intento de mostrarnos un mundo post-apocalíptico desde los ojos de sus supervivientes y su dramas íntimos. La sombra de The Road (John Hillcoat, 2009), que partía de la excelente novela homónima de Cormac McCarthy, se asoma entre nuestros referentes y eso es algo que aún pone de mayor relieve las insuficiencias de la obra de Vivas. Sobre Extinction se extiende, pues, el pesado manto de la película que pudo haber sido y no fue.

Y de repente tú, una comedia amable

Trainwreck_poster_usaY de repente tú es una elegante comedia romántica con un Nueva York de fondo que, si bien no es un personaje más, sí que es un marco referencial que nos ayuda a situarnos ante el tipo de humor que cabe esperar del filme (todo un guiño que en un momento de la película se haga un chiste sobre Woody Allen). Amy Schumer debuta en el guión cinematográfico (después de haber trabajado en el medio televisivo también en este campo) con una propuesta dedicada a explotar su propia vis cómica como actriz, se regala a sí misma con un personaje sólido que le cuadra como un guante y que llena completamente la pantalla. El suyo es el personaje principal que sostiene toda la trama. Probablemente lo más original del filme sea el ser fiel al punto de vista femenino construyendo a partir de él un rol que, tradicionalmente, solemos asociar más a los protagonistas masculinos. Por lo demás esta comedia se ajusta al esquema más clásico del género: presentación del personaje central y del conflicto; ascensión del protagonista coincidiendo con el despliegue de la máxima comicidad; punto de inflexión y descenso  con la introducción del intermedio dramático; y un tercer acto que resuelve el conflicto a modo de final feliz. Una obra canónica que logra tener luz propia por la acertada dirección de Judd Apatow quien ha conectado plenamente con el espíritu del guión.

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“La monogamia no es realista” ese es el eslogan que desde el prólogo (todo un acierto el tratamiento granulado de la imagen que le da un aire de video casero y un cierto toque documental) regirá los actos de Amy (Amy Schumer). Amy es una mujer inteligente, no demasiado guapa, pero con cierto atractivo (así la define otro personaje) que vive su sexualidad, casi voraz, sin ataduras ni falsas promesas amorosas. Fiel a la enseñanza de su padre y alejada de los valores burgueses, representados en la película por su hermana Kim (Brie Larson), toda una antagonista de la heroína del filme. Todo iba bien hasta que, escribiendo un artículo sobre las razones por las que el deporte es odioso (esa es la línea editorial del magazine en el que trabaja), conoce a Aaron Conners (Bill Hader) médico que conjuga su trabajo como cirujano de deportistas de élite con su colaboración en Médicos sin Fronteras. La aparición de Aaron (un hombre casi perfecto), por una parte, y la muerte de su padre, por otra, hará que se tambaleen sus creencias, Amy ve como su mundo descarrila (de ahí el título original, Trainwreck ) y se habrá de cuestionar todas sus actitudes ante la vida.

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Recorrida por un suave cinismo desde su planteamiento hasta su nudo, Y de repente tú, acaba resolviéndose con un giro hacia la defensa de la bondad de los valores convencionales. Se le perdona, sin embargo, este giro porque ya desde el guion, pero también en la puesta en escena y la interpretación de su reparto, se construye a unos personajes enternecedores, sin caer en lo cursi ni en lo sentimentaloide, para los que deseamos lo mejor. La película resulta una comedia dinámica y amable (en toda la polisemia del término), con buenos gags e ingeniosos diálogos; su único pecado sería haber sobrepasado la frontera de los noventa minutos, cosa que hace que algunas veces decaiga el ritmo. Una sana apuesta por lo canónico que llega a provocar carcajadas en la sala y que nos deja todavía una sonrisa cuando salimos del cine.

I Spit on your Grave: Venganza de mujer

SINOPSIS

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La atractiva Jennifer Hills (Camille Keaton) llega a la retirada casa que ha alquilado en una tranquila población de Nueva Inglaterra con el objetivo de escribir una novela. Pronto se encontrará con Johnny (Eron Tabor), padre de familia, propietario de la gasolinera y líder de un pequeño grupo de perdedores que completan Stanley (Anthony Nichols), Andy (Gunter Kleemann) y Matthew (Richard Pace), un retrasado mental que trabaja en el colmado del pueblo. Los aburridos amigos, que opinan que las mujeres ‘están llenas de mierda’ y deseando ser montadas, fantasean con la recién llegada y con que Matthew pierda, por fin, su virginidad. A la recién llegada le profesarán un odio especial, ya que no solo es mujer, sino que también independiente y de ciudad. Así que los cuatro aburridos amigos no tardan en presentarse en casa de Jennifer, donde la agreden, humillan y es violada por Johnny. Tras huir desnuda  por el bosque volverá a ser alcanzada, golpeada y violada, esta vez analmente, por Andy. Abandonada, la ensangrentada Jennifer inicia un vía crucis hacia la casa, donde la esperarán de nuevo los agresores reiniciando el suplicio de forma aún más violenta. En esta ocasión Matthew saca coraje y consigue violar también a Jennifer, que no deja de suplicar por su vida ante el divertimento de todos: “Eso es lo que me gusta de una mujer, sumisión total”.  Al abandonar la casa, Johnny encarga a Matthew que mate a la joven con una navaja. Pero el idiota se ve incapaz y se limita a manchar la hoja con la sangre que brota de las numerosas heridas de la joven, dejándola con vida.

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Los días pasan y la normalidad retorna a la vida de los cuatro amigos, que extrañados porque no se haya hallado el cadáver de la joven, justifican el ataque contra Jennifer como una defensa: “No llevaba sujetador” y “Exhibió sus piernas caminando muy despacio, asegurándose de que las viese bien”. Mereciéndose lo sucedido porque  “Cualquier hombre habría hecho lo mismo”. Pero mientras,  Jennifer se recupera en soledad. Ya no tiene miedo y ejecutará su venganza: a Matthew lo ahorcará; Johnny será castrado y morirá desangrado y a los otros dos los exterminará también sin piedad ni remordimientos.

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ESA ESCENA TAN DESAGRADABLE

Descubrí tempranamente lo que era una violación. Siendo niño y antes de saber en lo que consistía propiamente el sexo. Con esto no quiero decir que lo sufriera en propia carne, no. La protagonista fue Rosetta (Eleonora Brown), hija adolescente de Cesira (Sophia Loren) en la estupenda película Dos mujeres (La Ciociara, Vittorio de Sica, 1960). En aquel film la frágil Rosetta se quedaba casi catatónica al ser violada, junto a su madre, por un grupo de soldados moros en las ruinas de una iglesia abandonada. Una escena muy gráfica y cruda. Totalmente realista a pesar de (o precisamente por) estar rodada en blanco y negro. Ese blanco y negro neorrealista que se siente en el estómago. No se me puede olvidar la tristeza que sentí cuando vi esta película y que experimento todavía hoy cuando la rescato en formato doméstico. Una sensación similar a la que percibí al ver, en un viejo cine de barrio (concretamente el barcelonés Maragall) una película en la que una adolescente era violada en el hediondo lavabo de un tren. No recuerdo el título ni la he vuelto a ver, pero incluso ya adolescente, continué experimentando esta repulsión hacia el sexo forzado tras ver ciertas escenas gráficas en Deliverance (John Boorman, 1972) y la británica Scum (Alan Clarke, 1977).

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Quizás esta extraña mezcla de repulsión y fascinación que no permiten apartar la vista de la pantalla se deba a lo que explica Joan Ripollés refiriéndose al subgénero ‘Rape & Revenge’ como: (…) “un subgénero sumamente incómodo para el espectador masculino, que se siente vivamente ofendido por lo que ve y –sobre todo- experimenta. (…) Algo se remueve en el bajo vientre y la conciencia del espectador, que vacila entre la excitación y la náusea[1]

Y si hay un título representativo de este subgénero, ese es sin lugar a dudas I Spit on your Grave.

GÉNESIS

cvUna de las películas más polémicas de la historia del cine nació durante los desplazamientos que Meir Zarchi realizaba en metro desde su casa a la oficina en Times Square en la que trabajó durante 25 años. Allí realizaba labores de producción y postproducción para películas, cortos, anuncios y documentales. La inspiración llegó al director y guionista tras ayudar a una joven que había sido violada. Para Zarchi “Es muy difícil imaginarse que alguien pueda ser violado, y más si es alguien que conoces. Penetrar el cuerpo de alguien contra su voluntad es el más violento de los crímenes. Es difícil comprender que suceda, pero en Estados Unidos hay una violación cada cinco minutos y por eso al público le cuesta ver algo tan realista. Resulta duro ver la película[2]

El cineasta, tal y como ha admitido, también se dejo influenciar por algunos films, entre ellos El justiciero de la ciudad (Death Wish, Michael Winner, 1974), El vengador sin piedad (The Bravados, Henry King, 1958) y El manantial de la doncella (Jungfrukällan, Ingmar Bergman, 1960), que como es bien sabido también sirvió de modelo para Wes Craven y su película La última casa a la izquierda (The Last House of the Left, 1972).

Así que con el guión bajo el brazo y un ajustadísimo presupuesto de 650.000 $, Zarchi contactó con unos jóvenes actores, novatos pero voluntariosos, y junto al resto del equipo se largaron en julio de 1977 a casa de Nouri Haviv, director de fotografía del film, en Kent (Connecticut). Un escenario que había descubierto Zarchi en sus visitas al técnico y que inevitablemente terminó influyéndole. Curiosamente esta misma  localización fue escogida tres años después para rodar la segunda entrega de la saga Viernes 13[3].

EL EQUIPO ARTÍSTICO

El film cuenta con un muy reducido elenco en el que, aparte de la víctima y los cuatro lugareños, el resto de papeles está compuesto por poco más que figurantes.

camille-keaton-autographPara el expuesto y exigente papel de Jennifer Hills se contactó con la dulce Camille Keaton, actriz nacida en Pine Bluff, Arkansas, lejanamente emparentada con el popular cómico Buster Keaton[4], cuya carrera se inició en Italia en 1972 protagonizando giallos como ¿Qué habeis hecho con Solange? (Cosa avete fato con Solange?, Massimo Dallamano, 1972) e interesantes films de terror como Trágica ceremonia en Villa Alexander (Estratto dagli archivi segreti della polizia di una capitale europea, Riccardo Freda, 1972). Day of the Woman fue la primera película que interpretó al retornar a Estados Unidos.

El resto del reparto no tenía ni tendría posteriormente más contacto con el mundo del cine, a excepción de Eron Tabor (Johnny) que con anterioridad había colaborado en la música del film nudie Candy Stripe Nurses (Alan Holleb, 1974). Y es que es posible, tal y como admite el director, que la mala prensa que recibió el film fuera responsable de que ninguno de sus actores hicieran fortuna en el cine: “Cuando la película se estrenó en 1978 como Day of the Woman, la gente no sabía de qué iba. Ahora ya la ha visto un montón de gente, pero pienso que causó algún efecto negativo sobre el reparto, puede que fuera demasiado fuerte. Ella (Camille Keaton) es una gran actriz y ha hecho alguna otra película, pero con varios años entre sí. Quizás si la hubiera hecho ahora el mundo vería el film de otra manera. Veamos que sucede a Sarah Butler con el remake”[5].

Zarchi también recurrió a sus hijos, Tammy y Terry para interpretar pequeños papeles, así como a miembros del equipo como William Tasgal o Ronit Haviv, esposa del director de fotografía. Un elenco no muy distinguido cuya inexperiencia posiblemente añadió credibilidad al film.

El equipo técnico tampoco era muy experimentado. Su director de fotografía, Nouri Haviv, había colaborado con anterioridad en tres películas nudies, entre ellas Double Agent 73 (Doris Wishman, 1974), protagonizada por la muy neumática Chesty Morgan, en el papel de una agente secreto que deja K.O. a sus contrincantes golpeándoles con sus enormes pechos. En cuanto a Meir Zarchi, tan solo volvería a dirigir y escribir otra película, Don’t Mess With My Sister (1985), aunque coproduciría Holy Hollywood (1999) que dirigiría su hijo Terry,  y sería director ejecutivo del remake de I Spit on your Grave (2010) y de su secuela de 2013, I Spit on your grave 2.

EL RODAJE

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El film se realizó en pleno verano y ningún actor contó con doble, lo que ocasionó más de un disgusto. Camille recuerda que “Fue agotador. Una vez durante una de las escenas de violación recibí un golpe. Pero es que los chicos eran actores, no especialistas”[6].  Tampoco ellos las tenían todas consigo. En la escena final en la que Anthony Nichols y Gunter Kleemann están sumergidos en el lago, con Camille dirigiéndose hacia ellos en el fueraborda “Uno de los chicos tenía realmente miedo de que no fuera capaz de maniobrar la barca a motor, ya que aprendí en un día”[7]. Richard Pace (Matthew) comenzó a tener convulsiones mientras interpretaba, ahorcado,  la secuencia de su muerte. Zarchi pensó que el actor lo hacía para dar más credibilidad a la escena, pero notó que algo no marchaba bien y es que, si bien Pace no se estaba ahogando, sí que tenía vértigo y estaba sufriendo un ataque de pánico.

El equipo también tuvo que luchar contra la naturaleza: “Los únicos problemas que tuvimos fue con los mosquitos. Aunque era zona de serpientes nadie fue mordido, pero estábamos muy preocupados y rastreamos la zona para estar seguros de que no hubiera sorpresas. Cuando Camille camina por el pantano después de ser violada en la roca, lo hacía por aguas enlodadas habitualmente inundadas de serpientes, pero las habíamos cazado antes. Rodamos rápido, lo más  rápido que pudimos. En el bosque Camille fue picada por cientos de mosquitos. Tanto que tuvo que ser hospitalizada. Estuvo ausente dos días y cuando volvió continuamos rodando…”[8].

Camille Keaton contribuyó al personaje aportando su propio vestuario y no tuvo problema con los desnudos, posiblemente por su experiencia en Italia, pero sí por andar y correr descalza por el bosque. También hubo momentos divertidos. Zarchi contó que mientras rodaba la violación “quería un ángulo más de ella desde arriba con su cabeza golpeando el tronco del árbol y Camille dijo ‘Te desnudas y la haces tú’. La hice, golpeé mi cabeza contra el tronco y entonces ella aceptó a continuación rodar la escena”[9].

Camille muestra en una convención los shorts que lució durante el film y que todavía conserva (Foto: kitleyskript.com)

Camille muestra en una convención los shorts que lució durante el film y que todavía conserva (Foto: kitleyskript.com)

Al igual que con el vestuario, la actriz también aportó al personaje la cicatriz que luce en la parte izquierda de su cara, ya que es real y se la produjo en un accidente de coche. El maquillador la suavizó al principio y al final de la película y la realzó cuando su personaje está magullado.

Dos técnicos abandonaron el rodaje: “Un tipo, electricista y muy competente, después de que rodáramos la primera toma del hombre sodomizando a Camille, dijo ‘No puedo soportarlo más’ y renunció. La maquilladora (…) tras rodar la escena de violación en la casa confesó que había sido víctima de una violación múltiple y también marchó[10].

El magro presupuesto se dejó notar en la parte técnica. Pocas repeticiones, efectos especiales artesanales y zoom a base de poner la cámara en un carrito de supermercado. Por no haber no había ni para banda sonora, así que Zarchi intentó añadir música de archivo. Pero afortunadamente no encontró ninguna apropiada, así que la única música que escuchamos es incidental y proviene del órgano de la iglesia; de la harmónica de Andy; de la radio en una tienda y de un disco que escucha Jennifer mientras Johnny se desangra: ‘Sola, perduta, abbandonata’ de la ópera Manon Lescaut de Giacomo Puccini. Todo un acierto.

Un rodaje tan exigente y duro tuvo también su parte tierna, ya que al finalizar, Zarchi y Camille contrajeron matrimonio.

REPERCUSIONES

001La película se estrenó en 1978 como Day of the Woman pasando casi totalmente desapercibida. El 23 de mayo se presentó en Cannes, acudiendo Zarchi y Camille en plena luna de miel. También se proyectó en el Miami Film Festival donde durante la escena en que la chica corta el pene del  hombre en la bañera, dos mujeres salieran corriendo de la sala. Asimismo formó parte de la sección oficial del Festival de Sitges provocando que “algunas señoras sufrieran desmayos en la sesión inaugural motivados por el impacto de las imágenes de Day of the Woman o bien por la incomodidad de los vestidos de noche[11], obteniendo Camille Keaton una merecida Medalla Clavel de Plata de Ley a la mejor actriz, galardón concedido por un jurado presidido por el entrañable Forrest J. Ackerman. Al siguiente año ella misma sería la encargada de presidir el jurado  del certamen.

El público español tuvo que esperar hasta marzo de 1980 para poder ver la película en cines. Estrenada como La violencia del sexo…el día de la mujer y distribuida por American-European Films, compañía tras la que parece ser estaba Julio Pérez Tabernero, hombre orquesta (actor, director, productor…) y responsable de películas tan psicotrónicas como Terror Caníbal (1980) o Las alegres vampiras de Vögel (1975). El film, eso sí, se estrenó con una ‘S’ bien visible, clasificación que advertía que por el contenido podía herir la sensibilidad del espectador. El cartel reproducía fielmente el americano y las frases publicitarias no tenían desperdicio: ‘Por primera vez en la historia cinematográfica se aborda en la pantalla la batalla de los sexos con tanta franqueza y realismo, que los hombres no volverán a ser lo mismo…. Porque llegó El día de la mujer… el día más aterrador’ o ‘Quien piense que una mujer es frágil e indefensa…¡¡Se equivoca!!’ y ya para rematar: ‘Todo había terminado… pero ella esperó… ¡y comenzó una venganza del único modo que solo la mujer puede hacerlo!’.

Imaginativa carátula alemana.

Imaginativa carátula alemana.

Mientras, en su país de origen tras ser exhibida también como I Hate Your Guts y The Rape and Revenge of Jennifer Hills, fue redistribuida en 1980 como I Spit on your Grave,[12] por Jerry Gross, un distribuidor de cintas exploitation responsable de llevar a las pantalla estadounidenses títulos del calado de Mondo Cane o I Drink your Blood.  El nuevo título no gustó especialmente a Zarchi, que insistió siempre que en los pósters y carátulas se incluyera también el título original, pero sin duda contribuyó al éxito de la película, que paradójicamente recibió el espaldarazo publicitario definitivo cuando fue duramente atacada por los críticos Rogert Ebert y Gene Siskel:

“Una basura llamada I Spit on your grave se proyecta en los cines de Chicago esta semana. Es un film enfermo (…) que me cuesta creer que se exhiba en salas respetables como el Plitt’s United Artists. Pero así es. Fui testigo de una de las experiencias más depresivas de mi vida[13]. Tras detallar algunas de las imágenes del film, Ebert pasa a describir las reacciones del público asistente: “¿Cómo reaccionó la audiencia ante todo esto? Un hombre maduro de pelo blanco que estaba dos butacas delante de mí, por ejemplo, dijo en voz alta tras la primera violación: ‘Eso ha sido bueno’. Después de la segunda: ‘Eso la enseñará’. Y al finalizar la tercera: ‘Las otras estaban bien, pero esta es la mejor’. Cuando las tornas cambian y la mujer comienza su venganza, una mujer gritó desde atrás: ‘¡Córtasela, hermana!’ En las escenas en las que los otros tres hombres intentan animar al retrasado para que viole a la chica, hubo carcajadas y gritos de apoyo entre la audiencia”[14].

También el crítico Gene Siskel puso especial atención en la audiencia:

Lo más chocante de este film no fue nada comparado con el shock que recibí mientras la veía el sábado por la tarde (…) El cine estaba medio lleno, y al menos 30 preadolescentes se encontraban en la sala con sus padres. Me sorprendió, primero, que algún padre llevara a sus hijos a ver una película llamada I Spit on your Grave; y segundo, que no abandonaran el cine tan pronto como comenzara la primera escena de violación. Pero todas las familias permanecieron durante las violaciones, el ahorcamiento y la castración[15]

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El resultado no se hizo esperar y tras publicarse ambos órdagos, el responsable de la cadena de cines Plitt’s declaró: “Después de leer las críticas, pienso que lo mejor es dejar de exhibir el film”, así que a seis días de su estreno, se retiró de las salas que estaban bajo su responsabilidad.

Como vemos, la misma película que se había estrenado dos años antes pasando de puntillas por las carteleras, gracias a estas dos críticos se encontró en el centro del huracán despertando la curiosidad de otros medios como el Manhattan East, que calificó I Spit on your Grave como “Un trabajo inmensamente serio de un talentoso escritor y director llamado Meir Zarchi, remarcablemente bien interpretada por Camille Keaton, como la superviviente de la violación”[16].

Otro de los factores que sin duda contribuyeron a hacer tan popular este film fue su edición en video. Conviene no olvidar que nos encontramos a principios de los ochenta y en pleno despegue de la era del Home Video, cuando una auténtica avalancha de títulos luchaban por llamar la atención de los espectadores desde las estanterías de los video clubs, así que las  distribuidoras pusieron especial cuidado en reclamar esa atención del público con llamativas, y en muchos casos engañosas, carátulas con las que vestir sus productos. Para el lanzamiento en video de I Spit on your Grave se creó un nuevo cartel que es el que ha transcendido hasta nuestros días mostrando a  una chica de espaldas ligera de ropa portando un cuchillo. Sobre la identidad de la joven, que obviamente no es Camille Keaton, existe una curiosa teoría:

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En 1981, antes de embarcarse en Empire y Full Moon Pictures, Charles Band adquirió los derechos de distribución en video de I Spit on your Grave a través de su compañía Wizard Video, que fue la encargada de realizar el nuevo cartel. Por entonces Band estaba rodando una película de ciencia-ficción de bajo presupuesto llamada Parásito (Parasite, 1982) protagonizada por una joven Demi Moore, con la que se rumoreaba que Band tenía un romance. Cuando hubo que escogerse modelo para el póster, Band seleccionó a Demi Moore, que tenía por entonces 19 o 20 años y que, antes de dedicarse a la interpretación (de hecho Parásito es su segunda película), había realizado trabajos de modelo. El dato nunca ha sido confirmado por la propia actriz, pero tanto Band como sus colaboradores aseguran que el bonito trasero que decora la carátula de tantas ediciones mundiales,  primero en videocasete y ahora en Blu-ray, de I Spit on your Grave,  pertenece a Demi Moore.

El deliciosamente exploit cartel italiano.

El deliciosamente exploit cartel italiano.

Para terminar lo referente al cartel, cabe destacar que en la frase promocional que puede leerse en el mismo, se descontaron en el número de agresores y en los medios utilizados para la venganza: “Esta mujer ha cortado, troceado, roto y prendido fuego a cinco hombres pero ningún jurado de America sería capaz de condenarla”. Como se sabe los agresores son cuatro y ninguno de ellos es achicharrado…

Lamentablemente esta película también protagonizó otra agria polémica. En el verano de 1983 el británico Daily Mail urgió en su editorial al reelegido gobierno Thatcher para que plantara cara a las películas violentas, clasificándolas como pervertidoras de la juventud y altamente adictivas. En 1985 el gobierno tomó cartas en el asunto declarando que los productores y distribuidores de ese material no eran mejores que los traficantes de droga, y que merecían un trato legal similar. Y si para la justicia estos films equivalían a droga, I Spit on your Grave era la más tóxica. Astra Video, sello encargado de distribuir el título en el Reino Unido,  recibió la orden judicial de dejar de hacerlo y destruir master, cubiertas, más de 200 copias localizadas, pósters y todo el material promocional. I spit on your Grave recibía así la categoría de ‘Nasty movie’, siendo incluida en la tristemente célebre lista de películas prohibidas en Inglaterra. Pero todo se complicó aún más cuando, aprovechando la psicosis contra este tipo de películas, la Sra. Austin las culpabilizó directamente de provocar que su hijo Martin, de 18 años, violara a dos mujeres. Escribió una carta sobre el tema a la primer ministro de Inglaterra, Margareth Thatcher, manifestando que si su hijo “no hubiera sido corrompido por los videos, él nunca habría atacado a esas pobres mujeres”. La polémica llevó a que el propio Meir Zarchi fuera invitado por el programa televisivo Friday Live para hablar sobre el tema en septiembre de 1983, contando también con la Sra. Austin, que declaró: “su película convirtió a mi hijo en un doble violador”. Zarchi, padre a su vez de dos hijos adolescentes, se defendió como pudo y en contra de las expectativas congenio con la señora, que llegó a confesarle que su ‘angelito’ ya había tenido problemas con la justicia mucho antes de ver I Spit on your Grave o de aficionarse a las ‘nasty movies’. La Sra. Austin justificó su actitud ante Zarchi: “lo que hizo no tuvo nada que ver con la película, pero soy su madre y tengo que hacer lo posible para disculpar y salvar a mi hijo”.

Por todas estas razones I Spit on Your Grave no solo no se estrenó en cines en Inglaterra, sino que además desde que fue prohibida en video en 1984 no se editó hasta 2002, aunque con su metraje aligerado en 7 minutos, especialmente en las escenas de la violación, que parecen ser las más molestas. Habría que esperar a la lujosa  edición especial  editada en DVD en 2010 por 101 Films, que prometía ser ‘la versión más completa editada en UK’ y que podría  haber sido asimismo la más espectacular editada en todo el mundo al incluir un libreto de 24 páginas, una reproducción del póster,  numerosos extras y… también dos minutos amputados en su metraje.

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Y todo y con ello aún se prohibió su comercialización en Irlanda.

Pasan los años pero los guardianes británicos de la moral no descansan.

I SPIT TODAY

Han pasado los años para el film y sus protagonistas. Zarchi y Keaton se divorciaron en 1982, tres años después de casarse. Mientras el director tan solo dirigió una película más y se centró en la producción, tal y como ya hemos señalado, Camille volvió a casarse en 1993 tumblr_n7ug9bnDue1qk5el2o1_1280con el empresario norteamericano Sidney Luft, exmarido de Judy Garland con el que se llevaba 32 años de diferencia de edad y del que enviudó en 2005. Su carrera cinematográfica, tras unos prometedores inicios en Italia, se estancó después de rodar I Spit on Your Grave, limitándose a intervenciones en productos de serie Z e incluso en un, según Alex Zinéfilo, “casposo” remake del film de Zarchi, Savage Vengeance (Donald Farmer, 1993) “que no llega ni a la suela de los zapatos de la original, ni merece ninguna atención[17]”. Es con el nuevo milenio cuando la actriz ha vuelto a ser reclamada por nuevos directores y revalorizada precisamente por ser la protagonista del film de Zarchi. Camille, todavía una mujer muy bella, se deja querer en convenciones de fans e interpretando pequeños cameos en películas como The Butterfly Room (Jonathan Zarantonello, 2012).

Meir Zarchi, que responde “absolutamente si” cuando le preguntan si merecen los violadores terminar como acaban en su film, se muestra satisfecho de haber rodado I Spit on Your Grave: “Por supuesto que estoy orgulloso. Yo lo financié y es uno de los más famosos films de terror de culto de todos los tiempos. El público es libre de escoger ver o no una película, y en todo el mundo la repercusión ha sido importante, lo cual no está mal”[18]. Respecto a la acción de la censura, el director también lo tiene claro: “Nadie debe ser censurado. Ya somos

Camille Keaton y Zarchi durante el rodaje del documental Grow Up with I Spit on your Grave.

Camille Keaton y Terri Zarchi durante el rodaje del documental Growing Up with I Spit on your Grave.

suficientemente mayores como para decidir por nosotros mismos lo que queremos ver. No vivimos en la época de Mussolini (…) ¿Alguien debe decirte que ver y que no? Es humillante para el público que se le diga qué y qué no debe de ver[19], y confiesa que todavía hoy se sorprende de lo que lee sobre su film: “Recuerdo críticas online y comentarios de Internet en Amazon y uno decía ‘Hay que matar a este hombre, ¿Cómo ha podido hacer una película como esta?’ No sé si tomarlas en serio o no[20].

Por su parte Terry, el hijo de Zarchi que aparece brevemente en el film de su padre, también se ha dedicado al cine dirigiendo Holy Hollywood (1999), en la que Camille Keaton interpreta un pequeño papel. Actualmente se encuentra rodando Growing Up with I Spit on your Grave, un documental sobre el film que estamos tratando que promete ser más que interesante.

Indudablemente la obra de Zarchi también ha servido de modelo para otras películas, como es el caso de la comentada Savage Vengeance y de una ultra casposa adaptación turca, Intikam Kadini (Naki Yurter, 1979), que hay que ver para creer. Asimismo inspiró al director Steven R. Monroe, responsable en 2010 de un correcto remake y de su innecesaria secuela, de las que hablamos más adelante.

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Y es que I Spit on your Grave es un film que aún hoy no deja indiferente. Una carga de profundidad que golpea en el bajo vientre, muy cerca de las tripas, vísceras encargadas más que el cerebro de decidir si la actitud de la protagonista contra sus atacantes es la correcta. Si es la justa. Si hay que celebrar esa sangrienta venganza al margen de la ley. No en vano el título que recibió la película en Francia fue Oeil pour oeil (ojo por ojo) y en Argentina, Tomar revancha.  La obra nos enseña en toda su crudeza y mediante la violación más larga de la historia del cine (cerca de 25 minutos) que la mujer no disfruta siendo forzada, algo que el cine parecía haber popularizado en cientos de escenas en las que, tras reducir el galán a la mujer con una fuerte bofetada, pasa a besarla, encadenando la rendición de la mujer con un significativo fundido a negro. Hay que domarlas para que no se desmanden y Jennifer, la protagonista tan bien encarnada por Camille Keaton, no solo tiene el delito de ser mujer atractiva, sino que también es independiente, cultivada, de ciudad. Delitos todos ellos por los que debe de ser reducida brutalmente y volver a ser únicamente un sexo al servicio del varón. Controlada, en este caso, por  la violencia del sexo.

I Spit on Your Grave es un film que más que visionarse se experimenta. Que se siente en las tripas, a menos que no se tenga un mínimo de sensibilidad. Y que el tiempo lo ha puesto en su lugar como un film valiente y para nada misógino. Si en su momento fue considerado como uno de los peores ejemplos de explotación de la mujer, posteriormente su protagonista ha sido vista por ciertos sectores feministas como un modelo, llegando la feminista británica Julie Bindel, que se manifestó inicialmente en contra del film, a considerar I Spit on your Grave un ‘film feminista’. Sobre esto, Camille Keaton declaró: “Me hace sentir bien, me gusta escucharlo, pero pienso que un montón de gente también adora el film por lo que es: un film exploitation[21].

It’s Only Rock & Roll but… I like it

I SPIT AGAIN: DE REMAKES Y SECUELAS

Escupir_sobre_tu_tumba_Dulce_venganza-595506370-largeEn esta época de revisión de títulos más o menos recientes, a base de remakes actualizados de films señeros como Evil Dead o La última casa a la izquierda, era inevitable que le llegara el turno a I Spit on your Grave. Una empresa llevada a cabo con bastante dignidad Steven R. Monroe.

Neoyorquino de nacimiento, Monroe, que comenzó su carrera como auxiliar de cámara, debutó como director con The Contract (1999). Ha trabajado para el canal SyFy y su filmografía incluye It Waits (2004), Storm Cell (2007) y Mongolan Death Worm (2009), pero tenía una deuda adquirida con Meir Zarchi desde que vio su film a los 17 años y le dejó marcado: homenajearlo realizando un remake. Para ello contó con el propio Zarchi en funciones de producción ejecutiva y también se rodeó con un elenco de jóvenes talentos como Sara Butler, que interpreta muy dignamente a una Jennifer Hills sin miedo al reto físico y sin mojigaterías en las escenas de desnudos, tan presentes y necesarias, y un Rodney Eastman bastante irreconocible por el tiempo transcurrido desde que interpretó a Joey, el chico mudo y con la testosterona muy alta en la tercera y cuarta entrega de la saga Pesadilla en Elm Street.

La historia que nos narra Monroe no guarda grandes variantes respecto a su modelo, aunque no se limita a calcar el guión original, ya que ofrece nuevos giros argumentales y cinco atacantes en lugar de cuatro. También ‘corrige’ uno de los temas que llamaron la atención del

La atractiva Sarah Butler.

Sarah Butler, la atractiva Jennifer Hills de 2010.

film original: hubo quien no consideraba responsable de sus actos a Matthew, el retrasado del grupo de violadores, por lo que no veía correcto que este personaje estuviera incluido en la venganza de Jennifer, así que Monroe suavizó la situación poniendo su muerte en manos de uno de sus propios compinches.

Se introduce asimismo la figura del Sheriff como representación de la autoridad, figura que, no solo no servirá de consuelo para la joven, sino que también se sumará al ataque siendo el más feroz de todos: la justicia (su agente) sodomizará a la joven y llevará además el mando de la situación. Finalmente la escena en la que Jennifer acude a una iglesia y pide perdón por lo que va a hacer, incluida en la versión original y que algún crítico tildó de innecesaria, no se incluye en la película de Monroe, aunque como podemos ver revisando los extras del DVD, se grabó una similar que terminó siendo desechada.

La película está rodada con una cámara muy inquieta para añadir tensión a lo que se narra, y su color, al contrario que en la original, es apagado y a base de grises, a tono con su sórdida trama. Monroe también añade elementos found fotage mediante la cámara de uno de los atacantes, obsesionado, como tantos, en grabar todo lo que sucede. Otro punto de vista visual que enriquece el film otorgándole más verosimilitud.

Sarah Butler presentando I Spit on your Grave en el cine Retiro durante el Festival de Sitges.

Sarah Butler presentando I Spit on your Grave en el cine Retiro durante el Festival de Sitges.

Con todo el film de Monroe es un más que correcto remake que respeta la película original aportando quizás una venganza más ‘vistosa’, ya que es la parte violenta la que el director resalta en detrimento de la sexual, con un fundido en negro incluido que nos ‘ahorra’ dos violaciones evitando así lo que más incomoda al espectador, lo que lo posiciona ‘justificando’ la sangrienta venganza de Jennifer Hills, precisamente la crudeza y brutalidad de la violación.

Aún así, y como estos tiempos parece ser que tampoco están para echar cohetes, existen dos versiones del film, una de 108 minutos y otra con tres minutos menos, lo que no ha impedido que la edición en DVD haya sido prohibida en Nueva Zelanda.

¿Y qué opinan los artífices de la original de este remake? Pues Camille Keaton está encantada: “Me impactó, me sorprendió y finalmente me halagó. La imitación es la mayor forma de halago[22]. Mientras que para Meir Zarchi “No es necesario. Nadie necesita una nueva versión de Mona Lisa o de la 6ª Sinfonía de Tchaikovsky, pero el cine es un negocio y querían hacer dinero con el remake. La cuestión es ¿Es buena? ¿Es fiel a la original? En parte si y en parte no. Debe de ser la audiencia quien decida”[23]. A nivel anecdótico, ya que su crítica no ha tenido el peso específico que tuvo en su momento la que realizó de la original, Rogert Ebert calificó el film de “despreciable remake del despreciable film de 1978” algo que, en vista de las circunstancias, debe ser tomado como un halago.

mezarinatukurecegimi_spit_on_your_grave_two_ver2_xlgNo sé si por éxito obtenido, por compromisos adquiridos o por terminar de quemar el tema, Monroe dirigió una innecesaria secuela, I Spit on your Grave 2 en 2013, que mezcla en su guión elementos de la historia original condimentados con altas dosis de trata de blancas en países de la Europa del Este, concretamente Bulgaria, que será donde será llevada la protagonista tras ser secuestrada y donde será torturada, prostituída y finalmente enterrada en vida. Aunque, claro, sobrevivirá y planeará una venganza con la que demostrará una destreza en la tortura digna de Ilsa, la loba de las SS.

El film resulta más brutal y violento que su predecesor, pero no alcanza el nivel de perturbación del original. A pesar de su decepcionante resultado, CineTel Film estuvo en Cannes buscando preventas para una tercera entrega de la serie que todavía no tiene director ni escritor, pero sí un guión bastante disparatado a priori y ya totalmente alejado del espíritu del film original. También, y formando parte de un proyecto totalmente ajeno a Cinetel y Anchor Bay, responsables del remake y su secuela, Zarchi ha escrito una continuación directa de su film titulada I Spit on your Grave – Deja-vu, que piensa dirigir con Camille Keaton como protagonista y producción de Chad Ferrin y Terry Zarchi. El argumento sería el que sigue: Jennifer Hills publica un best seller en el que narra la traumática experiencia que vivió y el controvertido juicio en el que fue acusada de tomarse la justicia por su cuenta. En la pequeña ciudad en la que fue violada brutalmente, los familiares de los cuatro asaltantes están furiosos desde que la declararon inocente y buscan vengarse.

Otra vuelta de tuerca que sin lugar a dudas puede resultar, cuanto menos, curiosa.

(Publicado originariamente en el fanzine Klowns Horror Fanzine nº4: Rape & Revenge)

NOTAS:

[1] Ripollés, J. Ven y mira. El cine fantástico y de terror en la zona prohibida. Coordinado por Rubén Lardín. Ed. Semana de cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Donosti, 2011. Pág. 121

[2] http://www.gorepress.com/2010/09/21/meir-zarchi-interview/

[3] Friday the 13th Part 2, Steve Miner, 1982.

[4] Se ha dicho de todo respecto a este tema, preferentemente que es nieta o bisnieta, pero realmente era prima segunda o tercera y nunca llegó a conocer al genial cómico.

[5] http://www.gorepress.com/2010/09/21/meir-zarchi-interview/

[6] Tweedle, Sam: She Spat On Our Grave: A Conversation with Camille Keaton (http://popcultureaddict.com/interviews/camillekeaton/)

[7] Ibidem

[8] Meir Zarchi entrevistado por Gavin C. Schmitt (http://framingbusiness.net/archives/1315)

[9] http://www.gorepress.com/2010/09/21/meir-zarchi-interview/

[10] Ibidem.

[11] 25 Anys Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges. Ed. Patronato Municipal per a l’organització del Festival. Octubre 1992. Pág. 116

[12]  Título ‘inspirado’ en el de la película francesa J’irai cracher sur vos tombes (Michel Gast, 1959) que en Estados Unidos se distribuyó, precisamente, como I Spit on Your Grave en 1962 y que está basado en la obra del mismo título escrita por Boris Vian en 1946.

[13]   Ebert, R. en Chicago Sun Times. 15 de Julio de 1980.

[14] Ibidem.

[15] Siskel G. en Chicago Tribune. 14 de Julio de 1980.

[16]Stan C. y Boyajian M. en Manhattan East, 13 de enero de 1982.

[17] Zinéfilo, A. La noche de los sexos violentos. Glénat. Biblioteca Dr. Vértigo 22. Barcelona 1998. Pág. 197.

[18] http://www.gorepress.com/2010/09/21/meir-zarchi-interview/

[19] Ibidem

[20] Ibidem

[21] Tweedle, Sam. Opus Cit.

[22] Tweedle, Sam. Opus cit.

[23] http://www.gorepress.com/2010/09/21/meir-zarchi-interview/

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No moriré sola, venganza en Argentina

nomoriresolacov2Adrián García Bogliano es un autor que ha ido madurando con cada nuevo filme, lejos de encorsetarse, a lo largo de su obra ha ido recorriendo los distintos subgéneros del terror y los ha ido abordando, además, desde diversas narrativas y estilos cinematográficos. Empezaba su carrera en el largometraje con Habitaciones para turistas, una ópera prima que revisaba los principios del slasher y mostraba un futuro prometedor para el cineasta, con ese arriesgado blanco y negro que nos llevaba a la Argentina más rural y oscura. Ese mismo paisaje lo visita de nuevo en No moriré sola, su cuarta película, esta vez ensayando una nueva lectura del subgénero dado en llamarse rape&revenge el cual se caracteriza por narrar los hechos en dos actos: el primero es la exposición del ultraje sexual padecido por la (aquí las) víctima, cargado de violencia y de humillación; el segundo es su reverso, la víctima se convierte en verdugo y da caza a sus agresores de la forma más sangrante posible. Es una exploración, pues, de los mecanismos de la venganza que pone al público en la tesitura de valorar si ejercerla después de haber sufrido una agresión feroz es o no de justicia. No moriré sola respeta fielmente este esquema, pero no es un ejercicio académico, Adrián (que firma el guion junto a su hermano Ramiro) deja en la película una impronta personal que se da más en la forma de narrar que en lo narrado.

El argumento es típico. En la zona más desolada del partido de La Plata, atravesando carreteras secundarias, cuatro jóvenes viajan en coche de vuelta a sus casas tras un periodo vacacional. Escena cotidiana que se verá truncada cuando descubran en el arcén a una muchacha gravemente herida de bala. Tras una breve deliberación, las cuatro amigas deciden subirla al auto y llevarla hasta la comisaría de policía más cercana. Una de las jóvenes identifica a lo que parece ser un grupo de cazadores furtivos muy cerca del lugar donde encontraron a la chica herida. Mientras están presentando declaración vemos, en profundidad de campo y a través de una ventana, llegar el coche de los cazadores; descubrimos a la par que las muchachas que el cabecilla de ese grupo vandálico es el jefe de policía. A partir de aquí empezará su odisea. Una intriga que parte de los lugares comunes de la exploitation, pero para abordarlos desde una perspectiva que tiene mucho de experimental.

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Efectivamente, Adrián toma la decisión de darle al sonido una relevancia narrativa que no es siempre habitual en este subgénero. La secuencia de la violación múltiple es la más cruda de la cinta. Ocupó ella sola dos de los nueve días de rodaje, pero la pericia del director hace que nos parezca estar asistiendo a ella en tiempo real. Tiene una duración de casi doce minutos, la cámara se toma su tiempo para ir retratando la acción dejando al fuera de campo sólo lo que, de incluirse, habría dado lugar a sexo explícito, lo suficiente para que lo no visto golpeé todavía más que lo mostrado. Y es que ese fuera de campo está rellenado por los jadeos, las súplicas, los gemidos, los sollozos… que llegan a nuestros oídos como si estuviésemos en el mismo lugar de los hechos. Nos incomoda porque nos hace testigos del sufrimiento exhalado por las chicas, en contraste además con los tranquilos rumores del bosque. Lo que violenta NO MORIRÉ SOLA 2dado dentro de la calma, ese contraste agudiza la brutalidad del acto, una brutalidad estomagante que nos hace revolvernos.

Esa utilización del sonido y ese sostener los planos, dan a la película un efectivo naturalismo. De hecho el realismo es la mejor baza de la cinta. No hay pirotecnia de efectos, cosa que nos obliga a no distanciarnos de lo visto, no nos permite evadirnos. También el segundo acto, la venganza, está retratada con los mismos tintes. Vemos a las jóvenes sumidas en la desolación, se mueven como sonámbulas por el bosque, apenas se cruzan palabras entre ellas, no actúan según un plan, tan sólo se dejan llevar. Tras la violación llegarán las muertes, unas muertes que no tendrán nada de espectacular, la revancha es fruto de la rabia del momento, no hay premeditación. Bogliano quiere alejarse del triunfalismo ochentero norteamericano y aproximar su película a la sobriedad de las fundadoras del subgénero. A nuestras protagonistas las impele tan sólo la necesidad de liberar la energía violenta con la que sus agresores las han cargado. Por eso no hay coreografías esmeradas en No moriré sola, la inercia es la que preside, por eso también no habrá muertes bellas que luzcan en la pantalla; las chicas reaccionan como podría haberlo hecho cualquiera en circunstancias reales. Todo es verista y sucio.

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No moriré sola es una película incomoda porque no nos lleva a una verdadera catarsis. La secuencia que acompaña a los créditos, un travelling de seguimiento de la carretera por la que circula el vehículo de las protagonistas acompañado por la música de Hernan Penner (Putas y Pastillas es el título de la canción) ya nos marca el tono de abandono que va a acompañarnos hasta que la película se cierre con un travelling de alejamiento de la misma carretera (un auténtico ejercicio de simetría). Los personajes son dejados a su suerte y junto a ellos el espectador. El cierre no nos consuela ni nos conforma. Sólo vemos una violencia que engendra violencia sin solución de continuidad. La revancha es inevitable pero insatisfactoria, no hay redención alguna, el daño queda hecho y nada va a aliviarlo.

(Publicado anteriormente EN PAPEL en Klowns Horror Fanzine Nº4)

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