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Las lecturas de Serendipia: ‘Two-Fisted Tales’ Vol. 2

TWO-FISTED TALES VOL. 2


Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura.

Formato magazine, 216 páginas a todo color


Una nueva entrega del cómic bélico Two-Fisted Tales. Pero un cómic bélico que, como no podría ser de otra forma, es totalmente atípico y más al tener ya a Harvey Kurtzman con el control total de los guiones, en los que como veremos no siempre tira hacia el bando ganador o propio, resultando ser sus páginas antibélicas.

Cuando sale a la venta Two-Fisted Tales en noviembre de 1950, todavía estaba caliente el fin de la II Guerra Mundial y en junio de ese mismo año America se metía en un nuevo conflicto contra Corea del Norte. EC tenía en las calles los tres cómics dedicados al terror, dos de Ciencia Ficción, Shock Suspenstories y también acababa de aparecer Mad. Así que el cómic bélico fue más que bien recibido y tuvo una larga vida que se prolongó hasta el número 41, de febrero-marzo de 1954, con el conflicto bélico ya concluido.

En este segundo tomo ya tenemos a Harvey Kurtzman como único guionista, cuya dedicación repercutirá en su trabajo, por lo que a partir del número 26 dejará de ilustrar la habitual tercera historieta. Eso sí, continuará realizando todas las portadas. En las páginas de este segundo tomo disfrutaremos de un equipo de ilustradores excepcional compuesto por Jack Davis, Wally Wood, John Severin en solitario o asistido por Bill Elder, además del propio Kurtzman, un grupo de ilustradores sin lugar a duda, insuperable y que, además, sabían de lo que hablaban, pues como se escribe en la sección de correo del lector (Correo de combate), durante la II Guerra Mundial «Severin fue soldado en el Pacífico, Elder entró en combate en Alemania y Bélgica, Davis sirvió en la Marina en el Pacífico, Woody fue marinero mercante y paracaidista y Kurtzman estuvo con la infantería estadounidense«. Cabe destacar que aunque la mayoría de los guiones se sitúan en la guerra de Corea, que es la que se estaba desarrollándose, también se comienzan a publicar historietas ambientadas en otros conflictos, algunas basadas en hecho reales e incluso números monográficos centrados en una única situación. Finalmente, destacar el prólogo de Rocco Versaci, uno de los más completos publicados en estos tomos, pues más allá de las primeras hojas, se extiende comentando cada uno de los números al final de los mismos a modo de epílogo.

Dave Berg (12 de junio de 1920 en Brooklyn-17 de mayo de 2002 en Marina del Rey, California)

Berg mostró talentos artísticos tempranos, asistiendo al Pratt Institute cuando tenía 12 años y más tarde estudiando en Cooper Union . Sirvió un período de tiempo en las Fuerzas Aéreas del Ejército . En 1940, se unió al estudio de Will Eisner, donde escribió y dibujó para la línea Quality Comics. El trabajo de Berg también apareció en Dell Comics Fawcett Publications. A partir de mediados de la década de 1940, trabajó con Stan Lee en Timely Comics (más tarde Marvel Comics ), que abarcaban desde Combat Kelly y The Ringo Kid hasta Tessie the Typist . También trabajó como freelance para media docena de otras empresas, incluyendo EC Comics. Berg adquiere notoriedad como «artista de chicas buenas«, contribuyendo durante los años 50 y 60 en publicaciones como Humorama del editor Abe Goodman, representando a mujeres atractivas usando estilos de pin-up generalmente en forma de gags humorísticos de un solo panel. Las contribuciones de Berg durante este período lo sitúan a la altura de contemporáneos reconocidos como Bill Ward y Bill Wenzel. 

Berg empezó a trabajar en Mad en 1957, al principio del mandato de Al Feldstein como editor. Durante cuatro años ofreció visiones satíricas sobre temas como la navegación, el cuidado de niños y el béisbol. En 1961, lanzó la sección «El Lado Más Ligero» de la revista , su creación más famosa. Berg tomaba un tema general (como «Ruido», «Espectadores» o «Dueños de Perros») y presentaba aproximadamente 15 viñetas sobre el tema. A partir del número 218 (octubre de 1980), abandonó el enfoque temático y, a partir de entonces, abordó varios temas en cada artículo. Berg solía incluir caricaturas de él y su propia familia —encabezada por su álter ego gruñón e hipocondríaco, Roger Kaputnik—, así como del equipo editorial de Mad

Berg tenía un doctorado honorario en teología. Publicaba regularmente obras de temática religiosa para Moshiach Times y el boletín B’nai Brith . Su interacción con Bill Gaines, el editor ateo de Mad , fue apropiadamente irreverente: Berg le decía a Gaines: «Que Dios te bendiga», y Gaines respondía: «Vete al infierno».

Caricatura de Bill Gaines y de parte del equipo de Mad realizada por Berg

Su compañero colaborador de MadAl Jaffee, describió en 2009 la personalidad única de Berg: «Dave tenía una especie de complejo mesiánico . Luchaba… tenía el bien y el mal dentro de él, chocando constantemente. Era triste, en cierto sentido, porque quería que lo tomaran muy en serio, y ya sabes, el personal de Mad simplemente no se tomaba nada en serio. Sobre todo, nosotros mismos… Se notaba en muchas de sus acciones. Tenía una personalidad muy moralista… Escribió un libro titulado Mi amigo Dios . Y, por supuesto, si escribes un libro así, sabes que el personal de Mad se va a burlar de ti. Le hacíamos preguntas como: «Dave, ¿cuándo se hicieron tan buenos amigos Dios y tú? ¿Fuisteis juntos a la universidad o qué?»»

Berg colaboró ​​en Mad durante 46 años hasta su fallecimiento, apareciendo en 368 números. Su última tira dibujada a mano apareció en el número 423 de Mad. Su última serie de tiras «Lighter Side», que dejó escritas pero no dibujadas, fueron ilustradas tras la muerte de Berg por 18 artistas de Mad como homenaje final; esta afectuosa despedida incluyó las últimas contribuciones de Jack Davis y George Woodbridge y apareció en el número 427 de Mad.



Un repaso pormenorizado a los contenidos de Two-Fisted Tales Vol. 2. (Todos los guiones Harvez Kurtman):



TWO-FISTED TALES #24: noviembre-diciembre de 1951.

Un expléndido Jack Davis abre con ¡La colina 203! (Hill 203!) un relato sobre la inutilidad de la guerra, en la que no hay ganadores y las situaciones absurdas que se producen. Un trabajado Wally Wood aborda, con ¡Retirada! (Bug Out!) el inútil toma y daca entre ejércitos que alguna vez produce víctimas entre sus propias filas. También tenemos una referencia a la salud mental, cuyas secuelas son menos vistosas que las físicas pero que también producen muchas víctimas. ¡Escombros! (Rubble!) es otra de las historias clave de este tomo. Dibujada por Kurtzman narra, viñeta a viñeta, página a página, como un coreano construye su casa, un hogar que comparte con su esposa y su pequeño hijo, y como la guerra la destruye «con una sola explosión de artillería«. Una nueva parábola de la inutilidad de la guerra, donde a veces el simple fallo de «El eslabón más débil» (Weak Link!) que ilustran Severin y Elder, puede hacer caer a todo un regimiento de  hombres.


TWO-FISTED TALES #25: enero-febrero de 1952.

Jack Davis abre con ¡Barro! (Mud!) uno de los escasos relatos de Two-Fisted Tales que tiene un final feliz. Feliz si lo comparamos con el tono medio de los guiones de Kurtzman, un pesimismo que diferencian estos cómics bélicos de todos los publicados antes y después. Con ¡Bunker Hill! y Wally Wood viajamos a otro confilicto bélico, concretamente a la Guerra de Independencia norteamericana, retornando a Corea con ¡Un cadáver en el Imjin! (Corpse on the Imjin!), un relato magníficamente secuenciado por Kurtzman. Finalmente, con ¡Bomba volante! (Buzz Bomb!) vamos a la II Guerra Mundial, justo cuando las germanas V-1 y V-2 tenían aterrorizado al ejército a la población y, tal y como narra este relato que ilustran Severin y Elder, incluso a los propios alemanes.


TWO-FISTED TALES #26: marzo-abril de 1952.

Este número 26 es un monográfico que hacer referencia a una misma acción militar desarrollada en Corea tan solo un año antes de publicarse. El resultado es impresionante, con las tropas norteamericanas marchando hacia la costa dedicando una historieta a cada ciudad que atraviesan. Severin se encarga en ¡La trampa! (The Trap!) de poner en marcha a los marines desde una colina hacia su próxima parada, ¡Hagaru-ri! (Hagaru-Ri!) donde Jack Davis prosigue la marcha del destacamente acosado por la aviación y las tropas surcoreanas, y lo hace desde el punto de vista de uno los soldados «enemigos». La tropa tendrá que esperar a un ¡Enlace! (Link-Up!) para poder proseguir su marcha hacia la costa. Se encargarán Severin y Elder de ilustrar las vicisitudes de la espera. Mientras que Wally Wood finalizará la pequeña saga llevando a los soldados a la costa de ¡Hungnam! (Hungnam!), desde donde partirán los soldados y en la que el protagonista no será un soldado de ningún bando. Todo en una dinámica saga que sabrá conectar con el lector de una manera especial.


TWO-FISTED TALES #27: mayo-junio de 1952.

En ¡Suerte! (Luck!) Severin y Elder ilustrarán las vicisitudes de un teniente que se cree inmortal. Wally Wood, muy cómodo en el género bélico, lleva al lector de Corea a 1876, concretamente a La última batalla de Custer (Custer’s Last Stand) en Little Bighorn, donde el pequeño ejército norteamericano fue sitiado por uno mayor compuesto por varias tribus indias. Lejos de ser un relato de triunfadores y de leyenda, es una matanza que viviremos junto a un soldado conciente de que van a morir todos, pues la batalla está perdida. Avanzamos hasta 1944 junto a Severin a una de sus jornadas más dramática, el ¡Día D! (D-Day!), que aborda el desenbarco de Normandía desde el punto de vista más humano. Finalmente volvemos a Corea con ¡Jeep! (Jeep!) otro de los platos fuertes del tomo, en la que Jack Davis ilustra la historia de un novato muy unico a su jeep, al que dota de personalidad bautizándolo como Katherine.


TWO-FISTED TALES #28: julio-agosto de 1952.

Severin y Elder llevan al lector al paralelo 38 de Corea donde los tanquistas, en un momento de calma, juegan a las ¡Damas! (Checkers!). Reciben la llamada de recuperar a una patrulla que están en una emboscada ¿terminarán la partida? Wally Wood nos lleva a la Guerra de Independencia norteamericana, concretamente a la batalla de ¡Pell’s Point! y de allí al Texas de 1836 en plena batalla de ¡El Álamo! donde Severin narra, desde el punto de vista de un soldado mexicano, la legendaria derrota norteamericana. Jack Davis avanza hasta la II Guerra Mundial, concretamente a la linea de defensa japonesa, en ¡Saipán! 


TWO-FISTED TALES #29: septiembre-octubre de 1952.

Abre el número 29, último del tomo, Jack Davis con ¡Corea! una historia que reflexiona sobre la vida y la muerte. Sobre que todas las vidas tienen valor y que incluso en el infierno hay que hacer lo posible por preservarlas. Un nuevo canto al pacifismo que hace tan diferentes estos cómics al resto. Severin demuestra lo bien que se le da dibujar aviones de la primera guerra mundial en ¡El barón rojo! (Red Knight!) donde se narran las últimas batallas del mítico aviador alemán. En el caso de Washington! es al futuro presidente de Estados Unidos al que Severin y Elder dan vida, desarrollándose la acción en un episodio que se produjo en la isla de Manhattan. Es posiblemente el que, por su tono, más desentona del tomo, que se cierra con ¡Abran fuego! (Fire Mission!), una reflexión sobre el miedo que tiene la particularidad de estar ilustrada por Dave Berg, autor que debuta en estas páginas pero que como hemos visto más arriba, será de capital importancia en la hojas de Mad.


Las lecturas de Serendipia: ‘Two-Fisted Tales’ Vol. 1

TWO-FISTED TALES VOL. 1


Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura.

Formato magazine, 216 páginas a todo color


Llega una nueva colección y una nueva temática a añadir a la colección de cómics de EC editada por Diábolo. Si ya teníamos lujosos tomos dedicados al terror con Tales from the Crypt y The Haunt of Fear; la ciencia ficción con Weird Science; y el suspense y la intriga con Shock Suspenstories e Impact, ahora es el momento de un cómic bélico como es Two-Fisted Tales. Pero un cómic bélico que, como no podría ser de otra forma, es totalmente atípico y que tal y como Harvey Kurtzman se hace con el control total de los guiones, veremos que no siempre se ponen de parte del bando ganador y sus páginas resultan, cuanto menos, antibélicas.

Cuando sale a la venta Two-Fisted Tales en noviembre de 1950, todavía estaba caliente el fin de la II Guerra Mundial y en junio de ese mismo año America se metía en un nuevo conflicto contra Corea del Norte. EC tenía en las calles los tres cómics dedicados al terror, dos de Ciencia Ficción, Shock Suspenstories y también acababa de aparecer Mad. Así que el cómic bélico fue más que bien recibido y tuvo una larga vida que se prolongó hasta el número 41 de febrero-marzo de 1954, con el conflicto bélico ya concluído.

Aunque el cómic se inicia con pasos un tanto caóticos, pronto Harvey Kurtzman tomará, tal y como veremos, el poder total de la publicación y además de todas las portadas y la tercera historieta, se encargará de escribir todos los guiones, que ganarán mucho y tendrán un tono que representará la principal diferencia con respecto a otras revistas competidoras. En las páginas de este primer tomo, que reúne los seis primeros números de Two-Fisted Tales, disfrutaremos del arte de Jack Davis, Wally Wood, John Severin y Bill Elder, Alex Toth, Al Feldstein y Johnny Craig, además del propio Kurtzman, un grupo de ilustradores que bien pronto se limitará a Davis, Kurtzman, Wood y Severin y Elder un equipo, sin lugar a duda, insuperable. Descubramos, pues, el cómic bélico vía EC Comics con Two-Fisted Tales.



Harvey Kurtzman ( 3 de octubre de 1924 – 21 de febrero de 1993) fue un dibujante y editor estadounidenseSus trabajos más conocidos incluyen la escritura y edición del cómic paródico Mad , de 1952 a 1956, y la redacción de las tiras de Little Annie Fanny en Playboy , de 1962 a 1988. Su obra destaca por su sátira y parodia de la cultura popular, la crítica social y la atención al detalle. Fue reclutado en 1943 para servir en la Segunda Guerra Mundial y se entrenó para la infantería, pero nunca fue enviado al extranjero. Estuvo destinado en Luisiana, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Texas. Ilustró manuales de instrucciones, carteles y folletos, y contribuyó con caricaturas a los periódicos y boletines del campamento. Tras realizar innumerables trabajos para diversas editoriales, Kurtzman comenzó a trabajar en la línea de cómics New Trend en EC Comics en 1950 de cómics de terror, fantasía y ciencia ficción y Kurtzman contribuyó con historias en estos géneros. Sus ingresos se duplicaron con respecto al año anterior y a finales de 1950, comenzó a escribir y editar un título de aventuras, Two-Fisted Tales , que ofrecia un grado de realismo aún no visto en los cómics estadounidenses. Las historias de guerra de Frontline Combatsiguieron a mediados de 1951. Las historias no solo trataban sobre la guerra moderna, sino que también derivaban de la historia profunda, como las legiones romanas y las campañas napoleónicas . Kurtzman rechazó la idealización de la guerra que había barrido los EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial. Pasó horas en la Biblioteca Pública de Nueva York buscando la verdad detallada tras las historias que escribía, a veces tardando días o semanas en investigar una historia. Su investigación incluyó entrevistas y correspondencia con soldados , un viaje a bordo de un avión de rescate y el envío de su asistente Jerry DeFuccio a un submarino para recopilar efectos de sonido. Las historias ofrecían una perspectiva compasiva de ambos bandos del conflicto, independientemente de su nacionalidad o etnia. Buscó contar lo que consideraba la verdad objetiva sobre la guerra, desglamorizándola y mostrando su inutilidad, aunque las historias no eran explícitamente antibélicas.

Gaines le dio a Kurtzman una gran libertad artística, pero él mismo era un estricto supervisor. Insistía en que los artistas que dibujaban sus historias no se desviaran de sus diseños. Los artistas generalmente respetaban los deseos de Kurtzman por respeto a su autoridad creativa, pero algunos, como Bernie KrigsteinDan Barry, sintieron que su propia autonomía artística se veía vulnerada.

A partir de abril de 1954, la publicación bimensual Mad pasó a ser mensual tras la cancelación de Frontline Combat , cuyas ventas habían decaído al finalizar la Guerra de Corea . Pronto, surgieron numerosos imitadores de Madde otras editoriales, así como de la propia EC con Panic , editado por Feldstein . Kurtzman se dedicó por completo a Mad , dedicándole el mismo esfuerzo que a sus historietas de guerra. Kurtzman escribió el guion de las historias y las hizo dibujar por los mejores dibujantes de EC, con mayor frecuencia Will Elder , Wally WoodJack Davis ; el primer Mad fue famoso por su crítica social y parodias de la cultura pop. El cómic cambió a un formato de revista en 1955, y Kurtzman lo dejó en 1956 por una disputa con el propietario de EC, William Gaines, sobre el control financiero. Después de su partida, hizo una variedad de trabajos de caricatura, incluyendo la edición del efímero Trumpy el autoeditado Humbug . En 1959, produjo el primer trabajo de cómic original en formato de libro, el satírico y orientado a adultos Jungle Book . Editó la revista de humor de bajo presupuesto Help! de 1960 a 1965, que incluía obras del futuro miembro de Monty Pythony director de cine Terry Gilliam, así como los primeros trabajos de dibujantes underground como Robert Crumb y Gilbert Shelton . FinalizóHelp! después de que el éxito de la atrevida película de Playboy , Little Annie Fanny, comenzara a ocupar su tiempo. Si bien Annie Fanny le proporcionó gran parte de sus ingresos durante el resto de su carrera, continuó produciendo una obra ecléctica, que incluyó el guion de la película animada Mad Monster Party? en 1967, trabajo que consiguió por recomendación de Jack Davis, quien había estado diseñando personajes para la productora de la película , Rankin/Bass. También se encargó Kurtzman de la dirección, escritura y diseño de varios cortometrajes para Barrio Sésamo en 1969.

Desde 1973, Kurtzman enseñó dibujo en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. Su obra alcanzó mayor reconocimiento hacia el final de su vida, y supervisó reimpresiones de lujo de gran parte de su obra. El Premio Harvey recibió su nombre en 1988. Fue incluido en el Salón de la Fama del Cómic Will Eisner en 1989, y su obra obtuvo cinco puestos en la lista de los 100 Mejores Cómics del Siglo XX de The Comics Journal .



Un repaso pormenorizado de los contenidos de Two-Fisted Tales Vol. 1:



TWO-FISTED TALES #18: noviembre-diciembre de 1950.

Algo que destaca de este cómic bélico es que sus historietas no se desarrollan durante el mismo conflicto. Así, en Conquista (Conquest) la acción tiene lugar en el siglo XVI durante la conquista de América, demostrándose aquello de que más que una conquista fue una masacre y muy cruel, pero claro, el capitán Juan Alvarado no estárá preparado para lo que le espera…Kurtzman abre muy potente este número de transición y demuestra por donde van a ir, nunca mejor dicho, los tiros. Intriga en Hong-Kong (Hong Kong Intrigue) es una insustancial historieta de espionaje dibujada y guionizada por Al Feldstein; ¡Revolución! (Revolution!) está protagonizada por dos amigos norteamericanos que son mercenarios y que luchan, por dinero, para el gobierno de un estado de Centroamérica, pero uno de ellos tiene unos ideales que el otro no comparte y que los acabará enfrentando. En esta ocasión tanto el guion como el dibujo estan a cargo de Wally Wood. Finalmente Motín (Mutiny), escrita y dibujada por Johnny Craig, es una intriga que se desarrolla en un barco y que es la que sirve para inspirar la portada de este primer número. Como en el resto de publicaciones EC, se incluyen dos relatos sin ilustrar y habrá, como veremos, una página de correo del lector


TWO-FISTED TALES #19: enero-febrero de 1951.

Otro número de transición con una portada de Kurtzman que hace referencia a la primera del cuaderno, ¡Historia bélica! (War Story!), ilustrada por Severin y Elder con guion de Kurtzman en la que ya sorprende el trato que se le da al enemigo, los japoneses en este caso, pues la historia se desarrolla durante la II Guerra Mundial. El odio no conduce a nada bueno… ¡La muerte jíbara! (Jivaro Death!) con ilustración y guion de Kurtzman se desarrolla en la cuenca del Amazonas, donde el egoísmo de los protagonistas les hará perder la cabeza. ¡Huida del peligro! (Flight from Danger!) es otra insulsa aventura dibujada y guionizada por Johnny Craig con intriga y armas secretas. Afortunadamente no tardará Harvey Kurtzman en tomar las rienda con ¡El brutal capitán Bull! (Brutal Capt. Bull!) una historieta dibujada por Wally Wood protagonizada por los tripulantes de un barco de la Armada británica del siglo XVIII. Una inofensiva fantasía.

Por cierto, en este número ya se comienza a tantear y preguntar al lector qué historia le ha gustado más con destino a dedicar una hoja al correo del lector. Una hoja que, como veremos, resultará sorprendente.


TWO-FISTED TALES #20: marzo-abril de 1951.

Con este tercer número ya tendremos la estructura que continuará durante el resto de cuadernos del tomo: guiones exclusivamente de Harvey Kurtzman ilustrados por él mismo, Jack Davis, Wally Wood y John Severin y Bill Elder. ¡Masacre! (Massacred!) será una dura historieta dibujada por Severin y Elder, un duo que realiza atractivos dibujos muy indicados para este tipo de cómic. Tanto como Wally Wood, que muy detallista se atreve con ¡Los diablos del cielo! (Devils in Baggy Pants!) en la que un novato que es atosigado continuamente por su sargento demostrará ser más arrojado y valiente que él; Colt Single Action Army Revolver! es una historia realizada por Jack Davis con sabor a western que en lugar de estar protagonizada por un hombre, lo está por un revolver; ¡El oro de los piratas! (Pirate Gold!) es una historia sobre un tesoro enterrado en una isla que todos desearán para sí mismo pero que tiene un secreto que, demasiado tarde, averiguará el protagonista, con dibujo de Kurtzman y atención a la coloración como parte activa del drama, como por ejemplo las cuatro primeras viñetas de la página 113.


TWO-FISTED TALES #21: mayo-junio de 1951.

En ¡Emboscada! (Ambush!) Jack Davis nos muestra como a veces la confianza en amuletos no es fundada. Por cierto, en España, durante la Guerra Civil, en el bando «nacional» había unos amuletos que se llamaban Detente bala y que eran un corazón de Jesús que se ponían los soldados a la altura de su propio pecho con la esperanza de que, al llevarlo, las balas no le dieran. Ignoramos, aunque nos la podemos imaginar, la eficacia de estos amuletos. Con Cerdos del  Imperio Romano (Pigs of the Roman Empire), Severin, Elder y Kurtzman nos llevan a la mismísima Roma de los Césares. Allí deberán enfrentarse contra los vándalos. ¡La ruta de Murmansk! (The Murmansk Run!), con dibujos de un poco inspirado Wally Wood, nos cuenta que cuando hay submarinos cerca no hay que llamarles la atención con luces y llamas por lo que puede pasar… Con ¡Búsqueda! (Search!) es el turno de Kurtzman con una inquietante historia que se desarrolla en el crater que ha dejado una bomba. La última del cuaderno y una de las grandes historias de Two-Fisted Tales.


TWO-FISTED TALES #22: julio-agosto de 1951.

Las buenas historias de Two-Fisted Tales no han hecho más que comenzar e irán in crescendo. Para muestra ¡Contacto con el enemigo! (Enemy Contact!), en la que Jack Davis demuestra, una vez más su maestría con el dibujo. Vean si no la primera página con su sucesión de viñetas que reflejan una ráfaga de metralleta. Todo en una historia humana y de solidaridad que resultará ser inútil.

¡Ciudad moribunda! está dibujada por Kurtzman y otra leyenda del cómic norteamericano, Alex Toth, toda una obra maestra de carácter pacifista. Por su parte ¡La masacre de Agincourt! (Massacre at Agincourt!) es eso, una cruel masacre a la que, aquí si, un aplicado Wally Wood nos permite asistir desde la primera fila. El cómic lo cierran Severin y Elder con otra historia de crueldad que se desarrolla en 1945 y que muestra la estupidez que algunos mandos no se molestan en disimular pero por la que aquí pagará un caro precio.





TWO-FISTED TALES #23: septiembre-octubre de 1951.

Número a número los guiones de Kurtzman son más y más mordaces y acertados. Solo hace falta leer ¡Duelo con la muerte! (Death Stand!) para darse cuenta de ello. Ilustrado por Jack Davis es otro combate contra el azar. ¡Los viejos soldados nunca mueren! (Old Soldiers Never Die!) además de una detallada obra maestra de Wally Wood habla de aquello de que la experiencia es un grado pero que el azar, nuevamente el azar, siempre está dispuesto a decir la suya. ¡Matar! (Kill!) está realizada por Harvey Kurtzman con su estilo directo y nos narra las ansias de matar de un soldado de cada bando, ansias que les seran satisfechas, aunque no del todo como se esperan. Finalmente, de nuevo es el azar el gran protagonista de la historieta que cierra el cuaderno, ¡Escaramuza Aérea! (Dog Fight), así lo demuestra. Conviene resaltar la gran labor de los dibujantes, Severin y Elder con el dibujo de aviones. También hay en este número una página de correo del lector que destaca porque muchas de las cartas que se reciben son de soldados que están en Corea o otros destinos.


Hoja de color de Kill! la historieta de Harvey Kurzman que hay en el número 23 de Two-Fisted Tales

Las lecturas de Serendipia: ‘Shock SuspenStories’ Vol. 2

SHOCK SUSPENSTORIES VOL. 2


Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color


Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones. Tras completarse las dos colecciones que tenía en curso (Tales from the Crypt y Weird Science), prosigue Shock SuspenStories, una de las más interesantes de EC Comics (y ya es decir) por su crítica directa hacia una sociedad que daba muestras sobradas, (eso sí, de puertas para dentro), de estar en avanzado estado de descomposición.

Como ya indicamos, Shock SuspenStories se inició como auténtico cajón de sastre cuya intención inicial era que incluyera una historieta de terror, otra de ciencia ficción, una de crímenes y, finalmente, una bélica. Un popurrí compuesto por los cuatro géneros que le habían dado más rédito a la editorial, aunque potenciando el impacto final. El shock. Pero la fórmula solo se cumplió en el primer número, algo que no es extraño, pues cuando hablamos de los cómics E.C., hablamos de, casi, un único género: el terror, alrededor del cual se desarrollan el resto. El cómic comenzó fuerte y pronto publicó algunas historietas que todavía hoy resultan influyentes por su carácter de denuncia, como ¡Los patriotas! (The Patriots!), ¡El culpable! (The Guilty!), ¡Odio! o ¡Bajo la máscara! (Under Cover!). Unas historias que ya entonces causaron gran controversia entre los lectores, que se mostraron tanto a favor como en contra, tal y como puede comprobarse en las páginas del correo del lector que hay en los diferentes números de la publicación. Pronto la maquinaria del American Way of Life que E.C critica con este tipo de historias, conspirará para parar los pies a la editorial.

El equipo creativo que se encontraba tras Shock SuspenStories continua siendo, con ligeras variaciones, el de los seis primeros números: Al Feldstein a los guiones, dibujando alguna historieta y realizando la mayoría de las portadas, además de encargarse de adaptar las historias originales de Ray Bradbury. Y en el arte Jack Kamen, Wally Wood, Joe Orlando y un recién llegado, el gran Reed Crandall, que se incorporará a la plantilla fija de la revista, a los que hay que sumar la eventual participación de artistas invitados. Sin duda un equipo ganador el que sacó adelante los 18 números que con cadencia bimensual llegaron a los quioscos norteamericanos de febrero de 1952 a enero de 1955.  Finalmente, este segundo tomo de Shock SuspenStories cuenta con un bonito prólogo de Dean Kamen, hijo de Jack Kamen.


Frank Frazetta (1928-2010)

Frank Frazetta ha sido y sigue siendo uno de los ilustradores más influyentes que han existido. Nacido  el 9 de febrero de 1928 en Nueva York, a los ocho años y ante la insistencia de sus profesores, sus padres lo matricularon en la Brooklyn Academy of Fine Arts, a la que acudió durante ocho años. Publicó sus primeras historias en comic-books (The Snowman) en 1944 a la temprana edad de 16 años. Más tarde hizo series para DC Comics («The Shining Knight» en Adventure Comics), ME («White Indian» en Durango Kid) y las cubiertas de Buck Rogers. También fue negro de Dan Barry en Flash Gordon y en 1952 dibujó su propia serie, Thun’da, para Magazine Entreprisess. E por esa época cuando Frazetta realiza sus escasos trabajos para E.C. Comics, principalmente junto Al Wlliamson, como es el caso del que se nos ofrece en este segundo tomo de Shock SuspenStories. Tan solo realizaría en solitario una historieta para el sello de Gaynes y sería, precisamente, en este mismo titulo, concretamente Squeeze Play, que podremos ver en el número 13, que se editará dentro del tercer y último tomo de la serie.

Durante los años sesenta Frank Frazetta se prodigó principalmente en la ilustración, forjando su leyenda principalmente con su trabajo para Warren Publishing entre 1965 y 1973, editorial para la que realizó gran número de portadas e incluso alguna historieta, como la inolvidable Werewolf! publicada en el primer número de Creepy (1964). Una explosión creativa que ha dejado una profunda huella en muchos de los ilustradores de Ciencia ficción y fantasía heroica (Jeff Jones, Berni Wrightson, Michael Whelan, Don Maitz, Boris Vallejo, etc.) quienes adquirieron el estilo «Frazetta», tan nuevo como dinámico. También trabajó de cartelista cinematográfico, y entre sus posters figuran los de ¿Qué tal, Pussycat?Tras la pista del zorroEl baile de los vampiros y Ruta suicida, entre otros.

Los años posteriores supusieron una consolidación en su labor artística produciendo una serie de libros que recogen lo mejor de su arte. Una enfermedad lo imposibilitó de pintar con la mano derecha, pero aprendió a desenvolverse con la izquierda en lo que es toda una muestra de voluntad, autodisciplina y superación. Finalmente, Frank Frazetta falleció el 10 de mayo de 2010, a la edad de 82 años, víctima de un derrame cerebral.


Un repaso pormenorizado de los contenidos de Shock SuspenStories Vol. 2  (Guiones: Al Feldstein)



SHOCK SUSPENSTORIES #7: febrero-marzo de 1953. 

Abre el número Al Feldstein con una impactante portada que no hace referencia a ninguna de las historietas que contiene el cuaderno, que se inicia con ¡La venus de la playa! (Beauty and the Beach), una Crime SuspenStory ilustrada por Kamen en la que dos bellas esposas son obsequiadas por sus celosos esposos con lo que más les gusta…¡El soborno! (The Brive!) es una Shock SuspenStory dibujada por Wally Wood en la que un policía corrupto se llevará su merecido tras un único traspiés. Infiltración (Infiltration) es una Science-Fiction SuspenStory que se encarga de ilustrar Joe Orlando y que tiene ciertos aires de thriller, pues se trata de encontrar a un espía infiltrado dentro de un pequeño círculo. Cierra el número ¡El pequeño asesino! (Small Assassin!) una historieta basada en un relato de Bradbury protagonizado por una madre que está aterrada por su hijo recién nacido ¿tendrá motivos reales para estarlo?


SHOCK SUSPENSTORIES #8: abril-mayo de 1953. 

Tras una impactante (de eso se trata) portada de Feldstein, este octavo número ofrece un  equipo idéntico al que tenía el anterior cuadernillo, a excepción de la cuarta historieta, en la que Joe Orlando es sustituido por Al Williamson, Frank Frazetta y Roy Krenkel. El número se inicia con Picadillo (Piecemeal)  en la que de visita al hogar de su hermano mayor, y abusando un tanto de su hospitalidad, el benjamín se encapricha de su cuñada, que le corresponde pero no quiere quedarse sin la fortuna de su esposo,  así que idearán un plan para quitarlo de en medio. Como pueden suponer, pues estamos hablando de E.C. Comics, la cosa terminará fatal, haciendo honor, además, al título de la historieta que Kamen se encarga de dibujar. Wally Wood en ¡El asalto! (The Assault!) ilustra la historia más comprometida del número al estar protagonizada por una nueva turba que se toma la justicia por su cuenta. La llegada (The Arrival) es la historia realizada a seis manos que indicábamos al principio de este párrafo, una Science-Fiction SuspenStory de lo más esperanzadora para la Humanidad… o no. Finalmente, Gotera (Seep no More!), dibujada por George Evans, cierra el cuaderno. Se trata de una historia en la línea del clásico El corazón delator, de Edgar Allan Poe, en la que el sentimiento de culpa hará que el propio asesino se descubra a sí mismo. En Shock Talk, la página de correo del lector, todavía hay repercusiones y opiniones, tanto a favor como en contra, de las polémicas historietas Odio y Bajo la máscara, publicadas en números 5 y 6 respectivamente de Shock SuspenStories y que ya analizamos en su momentos  (Tomo 1 de la edición de Diábolo).


SHOCK SUSPENSTORIES #9: junio-julio de 1953.

A partir de este número entra en el equipo de Shock SuspenStories un ilustrador del que ya hablamos en otra de nuestras entradas, el genial Reed Crandall, que se une a Wally Wood, Jack Kamen y Joe Orlando, que con guiones y portadas de Feldstein conformará el fenomenal equipo habitual de talentos de esta cabecera, cuyo noveno número inicia Kamen con una historia de Ray Bradbury que Al Feldstein se encarga de adaptar. El juego de octubre (The October Game), es una cruel narración narrada de manera cinematográfica, repleta de tensión y de enorme impacto. Por su parte Wally Wood en ¡Llegó al alba! (Came the Dawn!) presenta la historia de un tipo tan afortunado que no se cree la suerte que ha tenido hasta que él mismo se encarga de estropearlo todo. En ¡Los entrometidos! (The Meddlers!), nuevamente tenemos una historieta en la que una turba ignorante acaba con lo que no comprende, causando un desastre que acabará terminando con los causantes…y de paso con el resto de la Humanidad. Reed Crandall cierra el número con ¡Carroña! (Carrion Death!), la historieta a la que Feldstein hacer referencia en portada. Una angustiosa y retorcida vuelta de tuerca a Fugitivos (The Defiant Ones, Stanley Kramer, 1958), con un delincuente que deberá huir enmanillado al cadáver de su captor, el policía al que ha matado. Mala situación, sin duda, y más si la acción se desarrolla en el desierto.


SHOCK SUSPENSTORIES #10: agosto-septiembre de 1953.

El décimo número de la serie lo abre Jack Kamen. Y lo hace tanto desde la portada como con la primera historieta, El sacrificio (The Sacrifice), que tiene una trama similar a la de Perdición (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944) aunque con una vuelta de tuerca de lo más retorcida. Quien siembra… (…So Shall ye Reap!) es una de las historietas que más calado tuvo entre los lectores, mostrando dos versiones de unos hechos que llevarán al protagonista a un mismo destino ¿Cuál será el motivo de que su vida se haya torcido de tal modo? Vuelta a casa (Home Run!), que cuenta con los lápices de Joe Orlando, es una Science-Fiction SuspenStory con viaje a Marte incluido durante el cual la tripulación descubrirá que tienen un tripulante infiltrado. Y cierra nuevamente Reed Crandall con Dulzura (Sweetie-Pie) una morbosa historia que dejará al lector con un buen sabor de boca. Unos fieles lectores que dejan su opinión, tanto a  favor como en contra de ¡El asalto! en la página dedicada al correo, donde por un lado puede leerse «Por favor, sigan publicando historias como Odio o El asalto. Ayudan a que la gente empiece a pensar«, como «era exagerada (…) Estos cómics muestran a grupos de gente matando a personas inocentes. Este tipo de cosas no ocurren en la realidad. ¿Qué pretenden, provocar conflictos?«, opinión esta última expresada por una tal Sra. Anna Towers, de New York, que es casi inmediatamente respondida por Edwin Zureich de Sandusky (Ohio)  cuando cuenta como «durante la Segunda Guerra Mundial, una familia de negros murió en su propia casa, a causa de un incendio provocado«.


SHOCK SUSPENSTORIES #11: octubre-noviembre de 1953.

Excepcionalmente el cuaderno contiene una historieta y portada ilustradas por Johnny Craig, que se encargará también de abrir fuego con ¡La cita! (The Tryst!), protagonizada por un celoso marido y que se cerrará con un auténtico final de impacto. En agradecimiento… (In Gratitude…) es un inteligente alegado anti bélico y anti racista que se encarga de ilustrar Wally Wood, mientras que Reed Crandall dibujará Vísteme de espacio (¡ejem!) (The Space Suitors) un nuevo relato de infidelidad y crimen que se desarrolla en el espacio. Más terrenal es …Tres son multitud (...Three’s a Crowd) la historieta a la que hace referencia la portada de Johnny Craig con los celos nuevamente como protagonistas y pésimos consejeros. En esta ocasión el correo se emplea como altavoz de la creación del club de fans de adictos a E.C (del que ya hablamos largo y tendido en otra de nuestras entradas).


SHOCK SUSPENSTORIES #12: diciembre de 1953-enero de 1954.

En esta ocasión tenemos una de las más impactantes portadas de la serie, en la que pueden verse los estragos de la drogadicción y del síndrome de abstinencia, que en portada ilustra Feldstein y Joe Orlando en la historieta El mono (The Monkey), un relato destinado a concienciar a los  jóvenes sobre los peligros de jugar con las drogas. Pero el número se abre con la previsible  Última oportunidad (Deadline) dibujada por Jack Kamen; prosigue con El secuestrador (Kidnapper) en la que Reed Crandall muestra el  horror de unos padres a los cuales han arrebatado a su hijo. Y termina con Más dura será la caída (Fall Guy), en la que un plan aparentemente redondo demostrará no serlo. Y todo por un simple olvido.

Lo que sin duda si es redondo es el tomo, que cuenta con un equipo artístico compacto y guionistas en gracia, todo ello en una colección que se cerrará con la próxima entrega de Diábolo, que reunirá los últimos seis e inolvidables números de la colección.


 

Las lecturas de Serendipia: ‘Shock SuspenStories’ Vol. 1

20 diciembre 2023 Deja un comentario

SHOCK SUSPENSTORIES VOL. 1


Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color


Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones. Tras completarse las dos colecciones que tenía en curso (Tales from the Crypt y Weird Science), comienza Shock SuspenStories, una de las más interesantes de EC Comics (y ya es decir) por su crítica directa hacia una sociedad que daba muestras sobradas, (eso sí, de puertas para dentro), de estar en avanzado estado de descomposición.

Shock SuspenStories se inició como auténtico cajón de sastre (que no desastre) de EC Comics. Como cuentan los mismos editores en la presentación que acompaña al primer número, la intención inicial de la colección era que incluyera una historieta de terror, otra de ciencia ficción, una de crímenes y, finalmente, una bélica. Un popurrí compuesto por los cuatro géneros que le habían dado más rédito a la editorial, aunque potenciando el impacto final. El shock. Pero la fórmula solo se cumplió en el primer número, algo que no es extraño, pues cuando hablamos de los cómics E.C., hablamos de, casi, un único género: el terror, alrededor del cual se desarrollan los diferentes géneros. Lo más importante es que, ya a partir del segundo número, se dio paso a incluir historietas que, vistas hoy, pero mucho más entonces, ponían el dedo en la llaga al señalar algunos de los trapos sucios del paraíso capitalista: racismo, paranoia anticomunista, linchamientos, abuso policial… temas que no eran habitualmente tratados en ningún otro medio y que encontraron su lugar natural en los E.C. Comics contribuyendo a, por un lado, educar a los jóvenes lectores (instruir deleitando), pero también a desatar las iras de los guardianes de la moral que muy pronto, tal y como vimos en otro capítulo, acabarían cuestionando, acusando y contribuyendo al fin de los revolucionarios cómics de Gaines.

El equipo creativo que se encontraba tras Shock SuspenStories no podía ser mejor: Al Feldstein a los guiones, a menudo en colaboración con Bill Gaines; y el arte de Jack Kamen, Wally Wood, Joe Orlando, Graham Ingels y Jack Davis. Sin duda un equipo ganador que consiguió sacar adelante los 18 números que con cadencia bimensual llegaron a los quioscos norteamericanos de febrero de 1952 a enero de 1955.


William Maxwell «Bill» Gaines (1922 – 1992)

William M. Gaines en su oficina de New York en mayo de 1990. (David Cantor)

Nacido en Brooklyn (NY), el padre de Bill, Max C. Gaines, fue uno de los creadores de la industria del cómic, cuyo inesperado fallecimiento en 1947, obligó a Bill a hacerse cargo del negocio familiar. Hasta entonces, al nuevo editor, los cómics no le habían interesado lo más mínimo, pero poco a poco se aficionó al medio y  decidió realizar algunos cambios en la editorial fundada por su padre, que pasó de ser Educational Comics y publicar títulos como Historias ilustradas de la Biblia, a convertirse en Entertaining Comics, sello que cambiaría la historia del medio con la edición de sus tres títulos dedicados al terror: Tales from the Crypt, The Haunt of Fear y The Vault of Horror; los dos de ciencia ficción: Weird Science y Weird Fantasy (más tarde unidos en Weird Science-Fantasy); los dedicados a crímenes: Shock SuspenStories y Crime SuspenStories; el de género bélico:  Front line combat; y de aventuras, Two-Fisted Tales y Piracy. A los que se les sumaron dos de carácter cómico: Mad y Panic. Un conjunto de títulos y un estilo que fue copiado pero nunca igualado por la competencia, y que a los buenos guiones, sumaba grandes ilustradores.

Pero a finales de la década de los cuarenta, la industria del cómic fue convirtiéndose, al igual que la del cine, en blanco de crecientes críticas debidas a su contenido violento y sexual, que se pensaba podía influir en los niños, lectores potenciales de cómics. El problema llegó a un punto crítico en 1948 con la publicación por el Dr. Fredric Wertham de dos artículos: Horror in the Nursery (en Collier) y La psicopatología de los cómics (en Revista Estadounidense de Psicoterapia). Como resultado, en 1948 se fundó la Asociación de Editores de Revistas de Cómics, con el fin de auto-regularse, pero resultó ineficaz y  E.C. abandonó la asociación en 1950. 

Johnny Craig, Al Feldstein y Bill Gaines

En 1954 todo se tambaleó con un nuevo ataque al medio, ahora en forma de libro, escrito nuevamente por el Dr. Fredric Wertham, La seducción del inocente, que terminó provocando una investigación del Subcomité del Senado sobre Delincuencia Juvenil, siendo los cómics que publicó Gaines los que más llamaron la atención del Congreso de Estados Unidos. En 1954, Gaines tuvo que testificar ante el subcomité, al mismo tiempo que una investigación federal provocaba una reorganización en las empresas de distribución de cómics y revistas pulp en todo Estados Unidos, conflicto que terminó provocando el desplome de las ventas y el cierre de varias editoriales. 

Aunque los cómics salieron bien parados de la investigación, Gaines  convocó una reunión con sus colegas editores y sugirió que la industria del cómic se reuniera para luchar contra la censura externa y ayudar a reparar la reputación dañada de la industria. Formaron la Asociación de Revistas de Cómics de América y su Autoridad del Código de Cómics. Pero el nuevo código CCA y sus reglas parecían haber estado creadas para terminar, en especial, con los cómics de Gaines: amplió las restricciones del ACMP y, a diferencia de su predecesor, el código CCA se aplicó rigurosamente y todos los cómics requerían la aprobación del código antes de su publicación. Al no ser esto lo que Gaines pretendía, se negó a unirse a la asociación, que, entre sus nuevas reglas figuraba el prohibir las palabras «horror», «terror» o «raro» en la portada de los comic books. Así que cuando los distribuidores se negaron a gestionar muchas de sus cabeceras, que se publicaron sin el sello del Comic Code, Gaines puso fin el 14 de septiembre de 1954 a la publicación de sus tres títulos de terror y los dos SuspenStories. Pero eso solo fue el principio del fin.

Mirando de salvar su editorial, EC cambió de enfoque iniciando lo que se llamó New Direction, con una línea de cómics más realistas y que comprendían historias de médicos (M.D. y Psicoanálisis) y periodistas (¡Extra!), pero también aventuras (Aces High y Valor) y un equivalente de SuspenStories que se tituló Impact. La ciencia ficción en un cómic con otro nombre. Dado que las ediciones iniciales continuaban sin llevar el sello del Comics Code, los mayoristas se negaron a distribuirlos, así que, después de consultar con su personal, Gaines comenzó a regañadientes a enviar sus cómics al Comic Code, que llevaron a partir del segundo número, bien visible, el sello en portada.

A pesar de la calidad que seguían teniendo las propuestas de E.C, este intento de renovación fracasó comercialmente y después del quinto número, todos los títulos de la New Direction fueron cancelados. Como recordaba el propio Gaines, «Saqué los seis primeros números, seis bimensuales, y vendieron entre el 10 y el 15 por ciento. No puedes creer lo horrendas que fueron las ventas. Y más tarde descubrí que era porque los mayoristas habían dicho: «¡a por él!» Y  me atraparon»

La salvación vino de un lado inesperado. Gaines convirtió Mad en revista en 1955, en parte para mantener en plantilla a su talentoso editor, Harvey Kurtzman, que había sido tentado con ofertas de otros lugares, y también para evitar las restricciones del Comic Code. De todos modos, Kurtzman dejó Mad un año después y fue reemplazado por el prolífico Al Feldstein, mano derecha de Gaines, que supervisó Mad desde 1955 hasta 1986. 

En 1961 Gaines vendió Mad a Premier Industries, un fabricante de persianas venecianas, pasando de mano en mano hasta llegar a formar parte del grupo Warner Communications, pero el viejo editor prosiguió siéndolo hasta el día de su muerte, que se produjo a los 70 años, mientras dormía plácidamente en su casa.

Ateo convencido desde los 12 años, William M. Gaines se casó tres veces: la primera vez con su prima segunda Hazel Grieb mediante un matrimonio concertado por su madre. En 1947 se divorciaron. En 1955 Gaines se casó con Nancy Siegel, con quien tuvo tres hijos, Cathy (1958) , Wendy (1959) y Christopher (1961) y de la que se divorció en 1971. Finalmente, en 1987 se casó con Anne Griffiths, con la que permaneció casado hasta su fallecimiento cinco años después.


Un repaso pormenorizado de los contenidos de Shock SuspenStories Vol. 1 

(Guiones: Al Feldstein)



SHOCK SUSPENSTORIES #1: febrero-marzo de 1952. 

Inaugura la nueva colección Al Feldstein con una impactante portada que no hace referencia a ninguna de las historietas que contiene el cuaderno y que, temáticamente, podría pertenecer perfectamente a Crime SuspenStories. El resto de portadas de los siguientes números, todas relacionadas con alguna de las historietas del interior, serían ilustradas por Wally Wood.

Como ya hemos indicado, el plan original es que cada comic book incluyera cuatro historietas de cuatro géneros diferentes: policíaco, terror, ciencia ficción y bélico. En el relato criminal ¡Un trabajo limpio! (The Neat Job!) Jack Kamen retrata a una abnegada ama de casa que tiene como marido a un puntilloso maníaco del orden. El final no se lo pueden imaginar, pero todo terminará en impecable orden, al gusto del marido. ¡Cobarde! (Yellow!) es la historieta bélica, pero tal y como EC entiende el género, con el terror como ingrediente principal. Jack Davis se encarga de dibujarla. ¡Los monstruos! (The Monsters!) es la historia de ciencia ficción y corre a cargo de Joe Orlando, cerrando Graham Ingels con una terrorífica ¡La alfombra! (The Rug!) en la que sucede algo al protagonista que muchos desearíamos sucediera a los defensores de la caza como deporte.


SHOCK SUSPENSTORIES #2: abril-mayo de 1952. 

Palabras mayores. Aún mayores. El número se abre con una impactante portada de Wally Wood que hace referencia directa a la historieta que ilustra Jack Davis. Una imagen que podría suceder hoy mismo y no solo en Norteamérica: el linchamiento del diferente. Del disidente.

El cuaderno se inicia con ¡Sin salida! (Kickback!), una historia criminal ilustrada por Jack Kamen protagonizada por una joven y bonita esposa que cuida a su anciano (y millonario) marido, impedido e inmovilizado por un ataque cardíaco. Ustedes no pueden imaginarse el plan que pasará por la cabeza de la esposa cuando conozca a un atractivo joven. O si. Deja de deshojar la margarita (Gee, Dad…It’s a Daisy!) es una historia de ciencia ficción que demuestra que, donde las dan, las toman. ¡Los patriotas! (The Patriots!) es una de las historietas más influyentes del cómic. Se celebra un desfile militar para celebrar el retorno de los soldados de la guerra de Corea. Todos los vitorean menos un individuo, actitud que llama poderosamente la atención de algunos de los ciudadanos que hay a su alrededor. Que pasarán a reaccionar cuando pase la bandera y este no salude ¿el resultado? una de las historietas icónicas de E.C. Comics y en general del noveno arte. Ghastly ilustra ¡Halloween!, con la que termina el número, una historia de terror que solo podría ilustrar Graham Ingels. Curiosamente, en la página de presentación del primer número se consultaba a los lectores sobre si estas últimas historias de terror deberían estar presentadas por alguno de los tétricos host de la editorial, algo que, al parecer, no importó al lector. También, en este número, los editores mostraron su interés de conocer la opinión de sus lectores sobre ¡Los patriotas!, sabedores de que por su temática, este tipo de historias podrían impactar a los aficionados.


SHOCK SUSPENSTORIES #3: junio-julio de 1952.

La reacción de los lectores ante la «arriesgada» (en palabras de los editores) historieta publicada en el anterior número no tarda en llegar. Tanto entusiastas «es importante que tengamos cuidado de no acusar a la gente sin pruebas. Se puede causar un daño irreparable a personas inocentes. Los Patriotas ilustra bien esta peligrosa tendencia que ahoga nuestra democracia«. Como en forma de crítica a los editores, «¡Creo que es terriblemente injusto representar al americano medio como una bestia salvaje y viciosa! Toda la historia me resultó muy exagerada. No creo que algo así pueda llegar a ocurrir«. E.C. no se amilana ante todo ello y tanto en este número, como en los siguientes, volverá a añadir historietas en esta linea. En esta ocasión Wally Wood ilustrará ¡El culpable! (The Guilty!), una historia sobre racismo, linchamientos y abuso policial que, naturalmente, creará también división de opiniones entre los lectores. Pero antes, Kamen presenta su historia criminal con una reunión muy especial. Como para perder la cabeza en ¡El postre justo! (Just Desserts!), una historia que se caracteriza por tener una viñeta-shock final a toda página. Wood se encarga de la ciencia ficción en ¡El gran chasco! (The Big Stand-Up!) una historia de amor interplanetaria que resultará ser imposible. Cierra Graham Ingels con ¡Mala pata! (Stumped!), la historieta de la portada, protagonizada por tramperos a la búsqueda de pieles en parajes helados, donde uno de ellos tendrá, como reza el título, muy mala pata…


SHOCK SUSPENSTORIES #4: agosto-septiembre de 1952.

Continúan llegando a la editorial felicitaciones por las historietas «arriesgadas», de algunas de las cuales se reproducen fragmentos en la página de contacto con los lectores, Shock Talk. Kamen abre el número con ¡Un buen partido! (Split Second!), una historia criminal protagonizada por otra de las mujeres fatales que tan bien sabe retratar el artista y que, como es habitual, pagará su maldad con la vida. La Shock SuspenStory del número es Confesión (Confession) en la que la gran protagonista será la corrupción policial y el abuso de autoridad. Ahí es nada. Wally Wood se encarga de ilustrarla, mientras Joe Orlando lo hace en ¡Estrictamente comercial! (Strictly Business!), la habitual historia de ciencia ficción con final (in)feliz que precede a la de terror de, en este caso, Jack Davis, que con ¡Golpe bajo! (Uppercut!) nos lleva a un ring de boxeo ¿tendrá el lector estómago para llegar hasta el final? Ya lo veremos.


SHOCK SUSPENSTORIES #5: octubre-noviembre de 1952.

Shock Talk, el correo de los lectores, pasa a ocupar el habitual espacio interior en la revista, como en las otras publicaciones, y allí van llegando las reacciones a las historias «comprometidas», tanto favorables como, en contra. Veamos dos de estas últimas: (…) «la historia del negro me resultó intolerable. No tengo prejuicios contra ninguna raza, pero la historia me impactó… me di cuenta de que podía llegar a ocurrir. Pero no creo que sea el tipo de historia que debe publicarse en un cómic«. O esta, quizás más furibunda: «He leído El culpable… Me parece que es la historia más desagradable, degradante y gratuita que ha llegado a mis manos. No encuentro el sentido a su cómic… ¡Cada vez que se plantea un problema de minorías, se pone como ejemplo a los negros!». Pues como si fuera en respuesta a estas dos cartas, este quinto número nos lleva desde de su portada a un nuevo escenario desolador: el de un lichamiento realizado por unos hombres con armas y sin escrúpulos. Una de las mejores portadas de E.C. Comics y de Wally Wood. A continuación, tras un anuncio de Mad, revista que, paradójicamente, será la única que sobrevivirá de la editorial, Kamen ilustra su habitual historia criminal, ¡Vía Crucis! (Well-Traveled!), protagonizada por un marido que verá materializados dos de sus sueños… para desgracia de su esposa. ¡Odio! es la Shock SuspenStory del número que se referencia en portada. También realizada por Wally Wood, en ella se demuestra que el antisemitismo no es algo que sea patrimonio exclusivo de la Alemania nazi. La ciencia ficción llega de la mano de Joe Orlando con A flor de piel (What Fur?!), que tiene un argumento bastante similar a Deja de deshojar la margarita, historieta incluida en el segundo número. El mensaje es idéntico: hay que respetar la naturaleza y a todas las especies. Jack Davis nos trae el terror (aunque también podría funcionar como Crime SuspenStory), con ¡Un fiambre muy sabroso! (Cold Cuts!), cuyo título en español deja bien poco a la imaginación.


SHOCK SUSPENSTORIES #6: diciembre de 1952-enero de 1953.

Sin ningún tipo de sutileza y demostrando mucho valor, tras una portada que ofrecía los efectos de un linchamiento en el número anterior, en este nos encontramos con otra que hace una nada velada referencia al Ku-Klux-Klan, también realizada por Wally Wood, y que corresponde a ¡Bajo la máscara! (Under Cover!), una historia también ilustrada por Wood en la que una mujer es castigada (y ejecutada) por relacionarse con «los elementos más viles de nuestra sociedad«. Un alegato anti racista que no se queda tan solo en eso, pues muestra como este grupo de encapuchados está compuesto por las propias fuerzas vivas del sistema, que «¡A salvo bajo sus máscaras de prejuicios, estos traficantes encapuchados de odio racial, religioso y político siguen actuando!» (…)»¡Es hora de denunciar a estos usurpadores de nuestras libertades constitucionales!«.

Kamen abre con una impactante escena de bella y bestia para ¡Acierto mortal! (Dead Right!) en la que la protagonista descubrirá, muy tarde, que no hay que dejarse llevar por los vaticinios y cantos de sirena de pitonisas y adivinas, aunque de hacerlo, hay que  interpretar bien las señales si no se quiere llevar una muy desagradable sorpresa. En ¡Ablandado! (Not so Tough!), Joe Orlando nos lleva nuevamente a una misión espacial que, en este caso, finaliza de modo sorprendente por culpa del abuso de autoridad del despótico comandante de la nave. El horror cerrará, una vez más, la publicación, y ¿quién mejor que «Ghastly» para hacerlo? junto a él conoceremos a Una vieja muy dulce (Sugar ‘n Spice ‘n) nada amiga de los niños…


De los árboles del Sur cuelga una fruta extraña,
sangre en las hojas y sangre en la raíz,
cuerpos negros balanceándose en la brisa del Sur,
extraña fruta colgando de los álamos.

Billie Holiday cantaba en Strange fruit (extraña fruta) de Abel Meeropol, sobre una extraña fruta que crecía en los árboles del Sur, una fruta extraña creada provocada por turbas de paletos racistas que temían la pérdida de sus privilegios. Y lo cantaba en una canción que el sello habitual de la artista, Columbia, se negó a grabar, lo que obligó a que Billie Holliday la registrara para otro sello, Commodore. Una canción que terminó convirtiéndose en estandarte de la campaña contra los linchamiento y canción protesta del colectivo negro en su lucha por los derechos civiles.

El linchamiento, la muerte de personas por la acción extrajudicial de una muchedumbre, ha existido en Estados Unidos sobre todo desde finales del siglo XVIII hasta la década de los 60 del siglo xx. Así, entre 1880 y 1970, se linchó a 3265 negros, 1082 blancos, 71 mexicanos, 38 indios, 10 chinos, y un japonés.​

El linchamiento en los estados del sur se asocia con la reimposición de la supremacía blanca tras la Guerra de Secesión y alcanzó su punto álgido a finales del siglo XIX y a principio del XX, tras la retirada del Sur de las tropas federales, y la toma de control de las asambleas legislativas estatales por parte de los demócratas sureños: se aprobaron nuevas normas constitucionales y electorales para evitar que los negros y muchos blancos pobres se inscribieran en el censo electoral. Los inscritos fueron castigados con violencia si votaban, o para evitar que votasen. Se promulgaron una serie de leyes de segregación racial para restablecer la supremacía blanca y se instauró la segregación racial entre negros y blancos, otorgando un estatus de segunda clase a los ciudadanos de piel negra. También se produjeron linchamientos por el control de las tierras. Tan alto fue el índice de violencia que se vivía, que entre 1910 y 1970 se produjeron dos grandes oleadas de migraciones de ciudadanos negros hacia las ciudades del norte y del medio oeste. Así, 6,5 millones de negros americanos abandonaron el sur.

Los motivos para que se produjera un linchamiento eran de lo más variados. Solo un tercio de las víctimas negras eran acusadas de violación o intento de violación (aunque se alegaban infracciones sexuales muy a menudo para justificar el crimen). La acusación más habitual era asesinato o intento de asesinato, seguida por una lista de infracciones que incluían agresión verbal o física, competencia desleal o independencia mental. Se formaron multitudes blancas de linchamiento para restaurar lo que se consideraba orden social. La «política» de linchamientos solía conducir al asesinato de las víctimas por multitudes blancas. En ocasiones, las fuerzas de seguridad participaban directamente, o mantenían al sospechoso en la cárcel hasta que se formaba un gentío que perpetraba el crimen. Con frecuencia las víctimas morían a manos de pequeños grupos de vigilantes blancos a altas horas de la noche. No obstante, en ocasiones los linchamientos se convirtieron en un espectáculo de masas con un ambiente circense destinado a poner de relieve el poder de la mayoría. A menudo los linchamientos se anunciaban antes en periódicos, y se sabe que se organizaban para que los periodistas tuvieran tiempo de escribir sus artículos. Incluso los fotógrafos aprovechaban para realizar fotos y venderlas a los periódicos y editores de postales. Los linchamientos se solían publicitar como amenaza velada para afroamericanos y para cualquiera que incumpliera las normas sociales.

Menos del 1% de los participantes en turbas de linchamiento fueron condenados por tribunales locales. A finales del siglo XIX, los jurados de la mayoría de los estados del Sur estaban compuestos solo por blancos, porque los afroamericanos habían sido eliminados del censo electoral y solo los votantes registrados podían formar parte de un jurado. Gracias a los jurados, estos delitos rara vez iban más allá de la investigación.

​A comienzos del siglo XX, los linchamientos eran un deporte fotográfico en Estados Unidos. La gente enviaba postales de linchamientos que había presenciado. Esta práctica era tan indigna que un colaborador de Time escribió en el año 2000 que «ni siquiera los nazis cayeron tan bajo como para vender recuerdos de Auschwitz, sin embargo, las escenas de linchamiento se convirtieron en un floreciente departamento de la industria de las postales. Hacia 1908, el comercio había crecido tanto, y la práctica de enviar postales de las víctimas de estos asesinatos se había hecho tan repugnante que el Director General de Correos de EE.UU. prohibió enviarlas por correo».​

En 1915, tres sucesos resaltaron las tensiones raciales y sociales: el juicio y linchamiento de Leo Frank, el estreno de la película El nacimiento de una nación (The Birth of a Nation, D.W. Griffith, 1915) y el resurgimiento del Ku Klux Klan, que entre 1910 y 1930 adquirió poder y popularidad en las ciudades con mayor ritmo de crecimiento, alcanzando su máximo número de miembros e influencia alrededor de 1925. ​

El asesinato en 1915 cerca de Atlanta (Georgia) de Leo Frank, judío americano director de una fábrica, adquirió gran resonancia. Al principio, los relatos de los periódicos sensacionalistas hicieron que la ira popular se concentrase en Frank, declarado culpable del asesinato de Mary Phagan, una joven empleada en su fábrica. Frank fue condenado después de un juicio plagado de defectos en Georgia, y sus apelaciones fueron desestimadas. Cuanto el gobernador conmutó la pena de muerte impuesta a Frank por cadena perpetua, una turba autodenominada «Caballeros de Mary Phagan» lo sacó de la prisión de Milledgeville (Georgia) y lo linchó.

En la década de los 30 varias organizaciones comunistas se unieron para apoyar la eliminación del linchamiento. Muchos sureños se sentían agraviados por lo que consideraron una «interferencia» en los asuntos locales. Según uno de los investigadores, un blanco de Tuscaloosa dijo: «Lo único que faltaba eran judíos de Nueva York entrometiéndose y propagando ideas comunistas».​

Varias obras literarias y películas retrataron algunos de estos asesinatos cometidos por turbas furibundas, destacando cintas como Furia (Fury, 1936), la primera película norteamericana de Fritz Lang; Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird, 1962) de Robert Mulligan, basada en la novela de Harper Lee; o  Conspiración de silencio (Bad Day at Black Rock, 1955) de John Sturges, pero los cómics de E.C., se adelantaron en la denuncia contra el racismo y los linchamientos por religión o raza. Su denuncia sigue abierta y su mensaje vigente hoy en día.

Las lecturas de Serendipia: ‘Weird Science’ Vol. 3

WEIRD SCIENCE VOL. 3

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color


Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace retornando a la ciencia ficción con el tercer volumen de Weird Science

Prosigue esta colección su recorrido por los mundos desconocidos y, en su mayoría, ostiles, y los experimentos científicos que terminan malamente. Como ya vimos al analizar el segundo tomo, la colección tendrá dos elementos que ya la caracterizarán de forma inequívoca: los guiones de Al Feldstein y el arte de Wally Wood y de su «escuela». Así, en este tomo, que reúne los cómic books que van del 13 al 18, todos los guiones serán de Feldstein, dos de ellos adaptados de relatos de Ray Bradbury; y Wood realizará todas las portadas y aportará la historia que abrirá cada número, acompañado de Joe Orlando, artista y amigo, que los cerrará. Junto a ellos, completarán el elenco, con algunas ausencias, Jack Kamen y Al Willimson.

Una cuestión que llama la atención al revisar estas historietas es la del entintado, a causa del cual varía el detalle y el trazo de un mismo ilustrador de una historieta a otra. Y en ocasiones de forma muy acusada: el detallista Al Williamson, cuyo arte y minuciosidad es bien latente en Cautividad (Captivity) o Semilla del espacio (Space-Borne!), se echa totalmente a perder en El monstruo de la isla (The Island Monster). Una cuestión que también se deja notar en otros ilustrandores.

Pero no solo en las historietas radica el interés que tiene esta reedición para el lector actual, pues tanto las páginas de propaganda como el Correo Cósmico servirán para mostrar la evolución y el crecimiento de E.C. Comics, pues informan tanto de la buena aceptación de las tres cabeceras dedicadas al terror, como de la trayectoria de la revista hermana, Weird Fantasy así como de la recién nacida Shock Suspenstories. También, mediante la propaganda, seremos testigos de la llegada de la histórica Mad. Por su parte, el correo traerá interesantes temas, como el pequeño escándalo provocado por una historieta entre un sector de lectores; las quejas por la falta del arte de Feldstein, ocupado exclusivamente en los guiones; además de curiosas misivas de un teniente o de un joven léctor, que cuenta cómo su padre quedó fascinado por los cómics de su hijo. Pequeños y adultos compartiendo lectura, algo inédito hasta entonces, cuyo mérito compartían los guiones y la calidad de los dibujos.

Para terminar de redondear el tomo, el prólogo está escrito por Gene Simmons, que además de lucir la lengua con su grupo Kiss durante los último 50 años, es todo un fanático de los cómics de terror, en especial, los de EC.


JOE ORLANDO

Joe Orlando a las puertas de EC con su carpeta bajo el brazo.

Joe Orlando nació el en Italia. Sus padres emigraron a los Estados Unidos en 1929 y muy pronto se sintió atraído por el dibujo. Se formó en la Escuela de Arte Industrial y a finales de la década de los cuarenta, realizaría su primer trabajo profesional para el cómic católico Treasure Chest. Desde 1948 trabajó regularmente para Charlton Comics y luego los editores Fox, Avon, Youthful para los que realizó historias de ciencia ficción. En septiembre del 1951 se publica su primera historieta en  EC Comics, Forbidden Fruit en el número 9 de Haunt of Fear. a la que seguirán muchas  más, especialmente de ciencia ficción, en Weird ScienceWeird FantasyWeird Science-Fantasy, Shock Suspenstories, pero también de terror en Tales from the crypt o Vault of Horror.

Durante su etapa en EC y hasta el cierre del sello en 1956, Orlando no deja de colaborar para otras editoriales como Avon o Timely. Tras la caida de EC Comics en 1956, dibuja para Mad, pero también para Marvel, Prize y otras editoriales, realizando cómics de todo género: western, bélico, terrorífico o fantástico.

Dibujo de Wally Wood que muestra a él mismo dibujando junto a Joe Orlando.

En 1964 participa en el primer número de Creepy editado por Warren Publishing, donde madurará su estilo. Compaginando este trabajo con el de otras editoriales como  Gold Key y Marvel, donde realizará tres números de Daredevil y un Giant-Man. A partir de 1966 también dibuja para DC, que dos años después le nombrará editor de House of MysteryPlop!, Swamp Thing, La hora de las brujas Weird War Tales, pasando a ser, posteriormente, vicepresidente encargado de proyectos especiales para el sello.

Durante la década de 1980, Joe Orlando se convirtió en profesor en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. Y en 1992, cuando Time Warner, propietario de DC comics, compró Mad, fue nombrado Director de Publicaciones Asociado. Cuando en 1996 se retiró de los cómics de DC, sin embargo mantuvo una oficina en Mad, donde trabajaría hasta su muerte en 1998.                                                                                                                                                                                                    (Fuente: frwiki.wiki)


Repasando pormenorizadamente los contenidos de

Weird Science Vol. 3


WEIRD SCIENCE 13. Mayo-Junio 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein 

Wally Wood ilustra en Una decisión sopesada (A Weighty Decision), el primer viaje tripulado a la luna que tendrá lugar en 1954, a dos años de publicarse ese mismo número de Weird Science. Hoy sabemos que hubo que esperar algo más, por supuesto, pero la estética, entonces moderna, de esa historieta, hoy resulta irresistible y decididamente camp, con toda esa tecnología ficticia de inequívoco sabor 50’s. Y todo ello se tratará de una historia de amor y dependencia que tendrá una conclusión -casi-  humorística, sí, pero con el más negro de los humores. Marca de la casa. Así que, no es de extrañar, leyendo esta y otras historietas, que el equipo de EC tuviera en mente y llevara a cabo, muy, muy poco después, la publicación de la publicación humorística Mad, la única que sobrevivio de todas las cabeceras, ya como revista, tras la polémica debacle por todos conocida tras la investigación del Congreso. En Una inversión de futuro (Saving for the Future), Jack Kamen pone imágenes a otra propuesta no exenta de humor, en la que planes de futuro, perfectamente pergeñados, se vendrán abajo por la cosa más absurda. De nuevo Wally Wood con Él caminó entre nosotros (He Walked Among Us), el primer relato que creo cierta polémica entre los propios lectores, tal y como se refleja en el Correo Cósmico del número 15 ¿el motivo? el mismo por el cual John Lennon, tan solo 14 años después, tuvo problemas, al igual que Monty Phyton en 1979. Una cuestión compleja que, a pesar de todo, todavía colea. Con Reza tus oraciones (Say your Prayers), Joe Orlando cierra el número y demuestra que, a veces, el azar puede salvarnos a todos.

WEIRD SCIENCE 14. Julio-Agosto 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein

Un atípico número, pues, a excepción de Wood y Orlando, abriendo y cerrando, como es habitual, los otros dos artistas debutan y se despiden, al menos de momento, de Weir Science. Wally Wood avisa que ¡Va a haber algunos cambios! (There’ll be Some Changes Made!) y… desde luego no se equivoca en la que quizás es la más chocante de las historietas del tomo. La verdad interior (Inside Story) aborda la temática de los universos paralelos y es la única ilustrada por Bill Elder, un viejo amigo de Kurtzman que resultará ideal para el proyecto que nacerá, tan solo, dos meses después, Mad. Otro «novato», Sid Check, se encarga de ¡Estrategia! (Strategy!), un delicioso relato protagonizado por alienígenas con mala suerte. Check, que, tal y como se indica en el propio Correo Cósmico del número, «viene de la ‘escuela de Wood y Orlando’ y trabajó con ambos antes de dar sus primeros pasos en solitario» es, ante todo, entintador como parte de un tandem formado junto a John Severin. Para terminar, prosigue la linea «humorística» con Heredarán la Tierra (They Shall Inherit), que ilustra el habitual Joe Orlando.

WEIRD SCIENCE 15. Septiembre-Octubre 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

Wally Wood sigue puliendo su estilo, que ya casi está en la cima, alcanzada durante su etapa posterior en Warren. Muestra lo aprendido junto a Will Eisner, tal y como puede comprobarse en la distribución de viñetas de la segunda página de ¡Los marcianos! (The Martians!), en la que se demuestra que la belleza depende del ojo que la mire. Un excelente Al Willianson ilustra Cautividad (Captivity), con una magnífica utilización de tramas y una historieta con un final, aún más, inesperado. Jack Kamen con su habilidad para dibujar bellas mujeres, es el artista ideal para ilustrar ¡Un error de cálculo! (Miscalculation), en la que se hace realidad el sueño de muchos hombres pero que, como no podría ser de otra forma, termina mal. Finalmente, Joe Orlando se ocupará de ¡Como ganado! (Bum Steer!), una pesadilla que dejará, ahora sí, al lector con mal sabor de boca…

WEIRD SCIENCE 16. Noviembre-Diciembre 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

Por lo pronto, la portada interior ya anuncia la llegada de Mad, un comic book que pasará a ser revista y que, como veremos, tendrá una larga trayectoria. El número se inicia con Más dura será la caída (Down to Earth), protagonizada por los alienígenas que también ilustran la portada del número, unos seres que, sin duda, inspiraron a Norman Saunders, ilustrador de las trading cards Mars Attacks para chiclets Topps. Y precisamente la imagen de esas criaturas son lo más memorable de una historieta que, en este caso, tiene una conclusión poco sorprendente, algo que sí que tiene ¡Semilla de Espacio! (Space-Borne!), fantásticamente ilustrado por Al Williamson que se inicia en boda, prosigue en luna de miel y… Resulta, cuanto menos, sorprendente la manera en la que se insinúa el acto sexual entre los dos amantes: «Me incliné…puse la hipervelocidad…y…«. ¡La herencia del pasado! (Given the Heir!), está ilustrado por Jack Kamen y es una de las clásicas historias en las que el plan perfecto terminará saliendo tremendamente mal. ¡El favorito del público! (The People’s Choice!) es una de las más divertidas del tomo. Un tanto ridícula en su conclusión, está ilustrada por Joe Orlando.

WEIRD SCIENCE 17. Enero-Febrero 1953. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein 

Como indica la portada este número contiene una adaptación al cómic de una narración de Ray Bradbury, en esta ocasión ¡Los largos años! (The Long Years!), un previsible pero humanista relato, que cierra el número y, por tanto, está ilustrado por Joe Orlando. Más imprevisible resulta ¡La edad del pavo! (Plucked!), que dibuja Wally Wood y que ofrece un final shock y, en cierto modo, divertido. Por su parte y tal y como hemos comentado más arriba, El monstruo de la isla (The Island Monster), ilustrado por Al Williamson, tiene un pobre entintado que empaña el brillante resultado habitual. Y todo en una historia remedo de King-Kong pasado por el tamiz de la ciencia ficción. Finalmente, Kamen pone imágenes a ¡Día libre! (Off day!), practicamente un chiste ilustrado protagonizado por un científico apocalíptico y… bastante despistado.

WEIRD SCIENCE 18. Marzo-Abril 1953. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

¡Marte es el cielo! (Mars is Heaven!) es otra nueva adaptación al cómic de un relato de Ray Bradbury, ahora con los pinceles de Wally Wood, que realiza una elaboradísima historieta con sórdido final ¿o se creían que Marte era el cielo? ¡Un final explosivo! (Snap Ending!) ilustrada por Al Williamson es una alucinante narración que recuerda el porqué los cómics EC han sobrevivido mejor que el resto de sus imitaciones el paso del tiempo. Por cierto, si se fijan en la penúltima viñeta de la página 5 verán una pequeña broma del dibujante, pues el niño gana un muñeco con gafas que luce una camiseta en la que pone BG, y que no es otro que Bill Gaynes, editor de EC Comics. ¡El paralelo! (The Parallel!) nos explicará, con la colaboración de Jack Kamen, qué son los denominados Déjà Vu. Un descubrimiento explosivo. Joe Orlando, puntual a su cinta, será el encargado de cerrar el número y con él este tercer tomo de Weir Science con ¡Desmontado! (Disassembled!), en la que el protagonista aprenderá, demasiado tarde, que no hay que llevarse sin permiso cosas de los platillos volantes pues, tarde o temprano, el propietario volverá a por ello. Un broche de oro para un tomo sin desperdicio y un final estupendo que dejará al lector con más ganas de EC., algo que, afortunadamente, no tardará en sucederer, pues Diábolo Ediciones ya tiene listo, recién sacado del horno, el cuarto tomo de Tales from the Crypt, cargado de nuevas y terroríficas historias cuya inminente publicación delata la alarmante proliferación de gusanos necrófagos que se han instalado en nuestros hogares.


Las contraportadas

Por cierto, hemos visto que Diábolo respeta la publicidad que las publicaciones incluían en sus hojas interiores sobre otros títulos del mismo sello, pero… ¿y las contraportadas? Pues como podemos ver en estos ejemplos tomados de dos de los números comentados, se incluía el ya clásico anuncio del método Charles Atlas para ponerse fuerte y ganarse el respeto de todo el mundo. En especial si  se completa el modelo con un slip de leopardo. De  hecho, Charles Atlas daba opción a escoger lo que se quería mejorar y siguiendo las instrucciones de un pequeño libro, se volvía uno más poderoso. O debería. Así que, como vemos, lo del culto al cuerpo que tan en boga está en la actualidad, ya comenzó mucho antes. Otros anuncios ofrecían un manual con el que pasar de ser un perfecto inútil a un increíble mecánico, apto para solucionar cualquier avería automovilística.


Las lecturas de Serendipia: ‘Weird Science’ Vol. 2

WEIRD SCIENCE VOL. 2

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color


Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace retornando a la ciencia ficción con el segundo volumen de Weird Science

La colección, dedicada a la ciencia ficción va, en comparación con el primer tomo, que reunía los seis primeros números de este cómic book de EC., unificando contenidos con dos claros elementos distintivos que marcarán la primera parte de su trayectoria: los guiones del prolífico responsable de la serie, Al Feldstein que, muy comprensiblemente, dejará de ilustrar historietas y portadas; y el dominio gráfico de Wally Wood, que pasará a encargarse de las portadas, la historia inicial e incluso, en diversas ocasiones, aportará dos historietas en el mismo número. Mientras, su técnica progresa, con tecnologías, cohetes y astronautas herederos directos de la space operas de regusto pulp protagonizada por personajes como Flash Gordon o Buck Rogers. A sus curvilineas damas todavía tardaría un poco en perfeccionarlas, eso sucedería en Mad, donde también desarrollaría su caricaturesco dibujo pero, no adelantemos acontemientos…

Por otra parte, muchas de las historias publicadas en Weird Science podrían perfectamente haber formado parte de la linea terrorífica de EC. No todas estan centradas en un luminoso futuro surcado de naves espaciales, pero muchas si tienen en sus páginas criaturas antropormórficas venidas de quien sabe donde aterrorizando a los protagonistas y, en especial muchas de las ilustradas por Jack Kamen, están ambientadas en época contemporánea con experimentos fallidos. Asímismo, la gran mayoria de estas historias tienen deliciosos «giros O. Henry«, esos finales inesperados marca de la casa, así que uno no puede menos que preguntarse porqué estos cómics tuvieron unas ventas sensiblemente menores que los de terror.

Otro elemento a destacar, nuevamente, es la conexión entre cómic y cine, que queda bastante patente, como veremos, en algunas de las historietas. También Diábolo, muy juiciosamente, ha mantenido tanto las curiosas páginas de propaganda y las biografías de los colaboradores (elaboradas por Bill Gaines), como el correo de los lectores, donde se toma el pulso y evolución de las distintas series. Gracias, precisamente, a este contacto entre lectores y editores tendrá respuesta por fin una de las cuestiones que, todavía hoy, nos hacemos, y que un joven de Indiana ya se preguntaba en 1951: ¿Porqué se mantiene ese relato anónimo  breve a todas luces intrascendente que hay en el centro de la publicación? Pues al parecer era obligado incluirlo, tal y como indica el «Correo Cósmico» del número 8 porque, «De acuerdo a las reglas del Servicio Postal de EE.UU., las revistas que se acogen a los privilegios de envíos de segunda clase deben contener el equivalente a dos páginas de texto«, algo a lo que a tenor del añadido «¡Lo sentimos!» con el que finaliza la respuesta indica que, efectivamente, se trataba de una imposición burocrática con la que cubrir el expediente que no terminaba de convencer ni a los editores.


WALLY WOOD

Wallace Allan Wood nació en junio de 1927. Se aficionó a la lectura de cómics desde muy pequeño, sobre todo de los clásicos americanos (Raymond, Caniff, Foster, Roy Crane o Eisner, con el que llegaría a colaborar) y decidio dedicarse él mismo a hacerlos. Tras la II Guerra Mundial encontró su primer trabajo remunerado en la industria del cómic como dibujante de fondos para The Spirit, creación de uno de los autores de sus lecturas juveniles, Will Eisner, un personaje del que ilustraría su última aventura, The Outer Space Spirit, en 1952.

Tras diversas, y escasamente remuneradas labores, en 1950 acepta un trabajo en EC Comics, compartiendo tintas y lápices en títulos de género romántico, como Modern Love Saddle Romances. Su carrera despegó en los cincuenta, trabajando sin pausa para las empresas Avon y EC Comics, en títulos de toda índole: aventura, romance, ciencia ficción, horror, humor, etc. Se ha señalado que su entusiasmo por el cómic combinado con su amor por la ciencia ficción fue lo que convenció a William Gaines para lanzar las revistas Weird Science Weird Fantasy, en las que publicó innumerables trabajos. También participó en Two-Fisted Tales, Tales from the Crypt, Valor, Piracy, Aces High y otros títulos de EC.

A mediados de los sesenta, tras pasar por la práctica totalidad de editoriales de cómics norteamericanas, iniciaría una nueve etapa en su carrera como editor independiente de witzend, una nada convencional publicación que mezclaba sátira, acción y fantasía. También creó Sally Forth (1968-1984), una serie de tiras cómico-eróticas destinada a publicaciones militares como Military News y Overseas Weekly. La incursión de Wally Wood en el erotismo prosiguió en otras series llegando a la pornografía en los años ochenta, con aventuras de Sally Forth mostrando sexo explícito.

Wood, cuya vida personal estaba enturbiada por el alcohol y la enfermedad, perdió la visión de un ojo a mediados de los setenta y se suicidó en 1981, con tan solo 54 años, pero con una abultada producción a sus espaldas cuya calidad le hizo merecedor de figurar entre los mejores artistas del cómic norteamericano.


Repasemos pormenorizadamente los contenidos de Weird Science Vol. 2

WEIRD SCIENCE 7. Mayo-Junio 1951. Portada y guion: Al Feldstein (menos el indicado).

Con portada deliciosasmente pulp de Al Feldstein, el cuaderno se inicia con Era el monstruo de la cuarta dimensión (It Was the Monster from the Fourth Dimension) todavía ilustrado por el propio Feldstein y que se adelantaba en siete años a The Blob (Irvin S. Yeaworth Jr., 1958), en la cual una masa similar (y del mismo color) espantaba a los sanos teenagers norteamericanos, entre ellos a un juvenil Steve McQueen. En esta ocasión las cosas no saldrán, tal y como pueden suponer, tan bien como en la pantalla, como muestra su desolador final. ¡Falta algo! (Some Thing Missing!) es un delicioso relato ilustrado por Jack Kamen con un final de los que nos gustan… ¡Gregory tenía un Ford-T! (Gregory had a Model-T!) es la única incursión en el tomo de Harvey Kurtzman, una historia de amor ¿imposible? con claro regusto cómico. Con Los alienígenas (The Aliens!), Wally Wood cierra el cuaderno con una historia en la que los terricolas, por una vez, no serán responsables de su auto-aniquilación…

WEIRD SCIENCE 8. Julio-Agosto 1951. Portada y guion: Al Feldstein.

Ilustración de portada con monstruos de pesadilla Lovecraftianos y proseguimos con criaturas tentaculares en ¡Semilla de Júpiter! (Seeds of Jupiter!) una estupenda historieta ilustrada por Feldstein y con la que se despediría de dibujar más comics para la colección, centrándose, al menos por el momento, en los guiones, alguna portada y en dirigirla. Por cierto, prosiguiendo con las conexiones cine-cómic, el argumento de esta historieta tiene elementos que, porsteriormente, podrían verse en Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1978) ¿fueron los guionistas del film, Dan O’Bannon (1946-2009) y, sobre todo, Ronald Shusett (1935) lectores de EC?, pues probablemente, pues por la edad, este último si podría haberlo sido y haber quedado marcado por la aterradora escena que, más tarde, recreó en la película de Ridley Scott. Tras La huída (The Scape), única historieta del tomo ilustrada por George Roussos, llega Irreparable (Beyond Repair) otra maravilla dibujada por Kamen, en tono de comedia romántica con ¿final feliz? Con Los exploradores (The Probers) cierra nuevamente el número Wally Wood, con una historia también hoy de plena  actualidad, con naves, exploradores espaciales, vivisecciones y alienígenas repugnantes. Definitivamente, ¡Estos tipos saben lo que nos gusta!

WEIRD SCIENCE 9. Septiembre-Octubre 1951. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

Tras una estupenda portada de Wally Wood, se inicia la dosis doble de este artista en el número con ¡La nube gris de la muerte! (The Gray Cloud of Death!), una esperanzadora y melancólica historia que apuesta por el sacrificio en aras del bien común, y Los invasores (The Invaders), en la que el ser humano vuelve a ser ese bastardo que tanto odiamos y que tan poco hospitalario es con ciertas visitas. El monstruo marciano (The Martian Monster), es la ración de Jack Kamen de este número, con una historia llena de intrigas amorosas, traiciones, bellas mujeres y… ¡El zato!. Finalmente, ¡El esclavo del mal! (The Slave of Evil!), es una muy bien ejecutada e intrigante historieta, la única del tomo (y que recordemos de todo lo publicado hasta ahora), dibujada por George Olesen, un prolífico dibujante que ocuparía practicamente 40 años de su carrera (acreditado y sin acreditar) a la popular tira de The Phantom (El hombre enmascarado por estos lares).

WEIRD SCIENCE 10. Noviembre-Diciembre 1951. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

De nuevo Wally Wood realiza una portada que muestra a una pareja de jóvenes y atractivos cosmonautas, recien llegados a un planeta en un cohete que vemos al fondo de la imagen, que son sorprendidos por un tentacular ser, dejando en el aire lo que podría suceder… aunque el humano ya está echando mano a su arma. Detrás de la portada un anuncio invita al lector

a aprender a tocar la armónica «en pocos minutos» con el cowboy y estrella de la harmónica, Jay Turner. Prosigue la fantasía con la habitual historieta de Wally Wood Las doncellas lloraron (The Maidens Cried), en la que unas bellas alienígenas que no hablan, algo que celebran lo cosmonautas, («¡Mujeres que no hablan! ¡Ni una palabra! ¡Jo, tío!»), con membranas bajo los brazos tendrán,

Plancha original de la extraña ‘Las doncellas lloraron’ (The Maidens Cried) de Wally Wood & Al Feldstein

como veremos, una extraña forma de reproducirse. Dos cosas a destacar en esta extraña historieta: el encantador detalle de que, antes de intimar con las alienígenas, las parejas se casen (¿?), y su sorprendente final, muy poco habitual en los cómics EC. Reducción…de costes (Reducing…Costs), historia ilustrada por Jack Kamen, desarrolla un ingenioso invento que ya quisiera poseer alguna compañía aerea moderna. Algo que no puede salir mal… ¿o si? Transformación completa (Transformation Completed) es la segunda historia del número dibujada por Wood y con la que Al Feldstein daba con la solución perfecta para los individu@s transgénero. Finalmente, con ¡El planetoide! (The Planetoid!) debuta Joe Orlando, un dibujante que se convertirá en habitual en la colección. Con un estilo, inicialmente similar al de Wally Wood, ¡El planetoide! demostrará, una vez más, que los humanos somos poco menos que gusanos.

WEIRD SCIENCE 11. Enero-Febrero 1952. Portada y guion: Al Feldstein.

Este número tiene algunas diferencias con respecto a la linea que va tomando la colección. O eso, o Wally Wood estaba de baja, pues la portada es de Al Feldstein y contiene dos historias ilustradas por Joe Orlando (el novato de la colección). Por lo pronto Wally abre el cuaderno con ¡Los conquistadores de la luna! (The Conquerors of the Moon!), que ya entonces adviertía de los peligros del cambio climático que, según su primo le ha dicho a Rajoy, no existe. ¡Sólo humano! (Only Human!) es un agradecido Kamen, al que Feldstein parece reservar sus guiones más urbanos y contemporáneos. En esta ocasión incluso una inteligencia artificial terminará locamente enamorada de uno de sus estupendos personajes femeninos. Y cerrando el número, tal y como hemos adelantado, dos Joe Orlando, dos: Por qué papá se fue de casa (Why Papa Left Home), un relato de viajes en el tiempo de lo más ingenioso,  y el angustioso Así se retuerce el gusano (The Worm Turns).

WEIRD SCIENCE 12. Marzo-Abril 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

El segundo tomo de Weird Science de Diábolo Ediciones se cierra con este número, en el que se recupera la «alineación habitual» de artista ya desde la portada, una de las más populares de EC en general y de Wally Wood en particular y que hace referencia a la primera historieta del número, también de Wood, El Gobl es el mejor amigo de Knog (The Gobl is a Knog best Friend). ¡El último hombre! (The Last Man!) es una nueva maravilla, en este caso apocalíptica, ilustrada por Kamen, que contiene uno de esos ingeniosos finales-shock retorcidos que tanto nos gustan.  Wally Wood realiza una segunda historieta,  ¡El androide! (The Android!), en la que las cosas no serán, ni mucho menos, lo que parecen. Finalmente ¡Masticados (Chewed Out!) cierra con honores el tomo, pues es una muy elaborado historieta de Joe Orlando con un final estupendo que dejará al lector con ganas de más EC., algo que, afortunadamente, pronto sucederá pues Diábolo Ediciones ya tiene listo, recién sacado del horno, el tercer tomo de Tales from the Crypt, cargado de nuevas y terroríficas historias cuya inminente publicación delata el alarmante hedor a descomposición que se detecta en el ambiente…


Es de justicia destacar, cuantas veces haga falta, la abrumadora labor de Al Feldstein como escritor de la práctica totalidad de los guiones de estas historietas (y de las de Tales from the Crypt, por solo hablar de los publicado por Diábolo) con los que consigue que en ningún momento decaiga la calidad de las publicaciones. Con su trabajo Feldstein se corona como elemento fundamental  del  universo EC.

Nos despedimos ya de este tomo haciendo referencia  a su portada, que utiliza la del número 12 de Weird Science, coincidiendo con aquel ya lejano número 42 de Ilustración+Comix Internacional que en 1984 editó Toutain y que estaba dedicado, en gran parte, a la editorial de Bill Gaines. Entonces solo podíamos soñar con algo que, gracias a Diábolo Ediciones, ya es una realidad: tener a nuestra disposición una edición española a todo lujo de las colecciones que convirtieron en leyenda a los  EC Comics

Las lecturas de Serendipia: ‘Weird Science’ Vol. 1

20 noviembre 2021 Deja un comentario

En nuestra primera entrada sobre EC Comics hablamos del origen del sello y de sus primeras publicaciones dentro del New Trend, la nueva dirección que Bill Gaines, tras heredar el sello editorial a causa del fallecimiento de su padre, había emprendido con la publicación de nuevos títulos con los que pretendía sacar su editorial de la bancarrota. Vimos así el nacimiento de Tales from The Crypt en abril-mayo de 1950, que inicialmente como The Crypt of Terror sustituyó, prosiguiendo su numeración, a la colección Crime Patrol. También repasamos la llegada de los EC Comics a España y analizamos el primer tomo de Tales from the Crypt (que reunía los seis primeros números) editado por Diábolo Ediciones, que con el primer tomo de Weird Science prosigue la edición más fiel y cuidada de estos influyentes cómics.

No pasó mucho tiempo antes de que a las tres cabeceras dedicadas al terror se les sumaran, principalmente por capricho de Gaines,  dos centradas en la ciencia ficción, Weird Fantasy y Weird Science, que a partir del número 22 se unificarían en una sola, Weird Science Fantasy. Y decimos que por capricho del editor porque todavía, a finales de los años cuarenta/principios de los cincuenta, la ciencia ficción no había alcanzado la popularidad que viviría durante la década de los cincuenta, así que puede decirse que Feldstein y Gaines fueron todo unos visionarios y estos dos títulos, pioneros en el género.

Weird Fantasy y Weird Science eran herederos directos de las publicaciones pulp de los años treinta y cuarenta y del creciente fandom, del que saldrían varios de los más reconocidos escritores de ciencia ficción norteamericanos. Esta popularidad hacia el género se debe a varios factores, como la publicación de noticias sobre los primeros avistamientos de platillos volantes; el nacimiento de la era atómica, iniciada con las dos explosiones en Japón que cambiaron el rumbo de la II Guerra Mundial y los continuos experimentos norteamericanos con bombas de gran potencia en las Islas Marshall, un archipiélago de más de mil islas en el Pacífico, a medio camino entre Hawái y Australia. Un total de 67 explosiones entre 1946 y 1958 para medir el poder de las armas nucleares, que causaron la muerte de muchas personas, el desarrollo de distintos tipos de cáncer en la población y defectos y mutaciones en los neonatos.  Sin olvidar la Guerra Fría con su carrera armamentística y el siempre endeble equilibrio de fuerzas, que propiciaban una continua amenaza de inicio de hostilidades entre Estados Unidos y  el Telón de Acero. Todo este caldo de cultivo sirvió de alimento a novelistas, guionistas de comics y, sobre todo, a la industria del cine para advertir de los riesgos de la energía atómica mediante atractivos argumentos, ya sea mostrando los efectos de las mutaciones en humanos e insectos, que indefectiblemente se manifestaban en un descomunal aumento de tamaño, como mediante el temor a las invasiones extraterrestres, protagonizadas por unos seres fríos, calculadores y sin conciencia, que reflejaba la imagen que se tenía del comunista, ese archienemigo de los valores norteamericanos nacido tras la II Guerra Mundial con el ciego objetivo de terminar con el american way of life.

Dirigida por Al Feldstein, Weird Science llegó a los kioscos en mayo-junio de 1950 con el número 12 en portada, pues continuaba la numeración de otras colecciones anteriores, concretamente Happy Houlihan (1 y 2), Saddle Justice (3 al 8) y Saddle Romances (9 al 11), y así seguiría hasta el número 15, que daría paso al 5 y de ahí hasta el 22, que unificaría los dos títulos dedicados a la ciencia-ficción. Por lo tanto, la colección tiene dos números 12, dos 13, dos 14 y dos 15. Feldstein se encargaría asimismo de las primeras portadas, así como de los guiones, que ilustraron él mismo y otros como Jack Kamen o un primerizo Wally Wood, que maduraría su estilo hasta convertirse en uno de los mejores ilustradores de comics de ciencia ficción. Por su parte Harvey Kurtzman escribiría la mayoría de sus historietas.

Como veremos, Weird Science también será pionera en adaptar relatos de escritores como Ray Bradbury, que utilizaba la ciencia ficción como metáfora de problemas y situaciones contemporáneas, al igual que

Una de las mejore historias del libro, obra de Harvey Kurtzman

Weird Science que colará algunos guiones, en apariencia inofensivos, con los que criticará la sociedad norteamericana de la época. Cabe recordar que todas estas historietas tendrán un final shock, una resolución sorprendente e inesperada, una de las características de los cómics EC que la diferenciaban de la competencia. No siempre ganaban «los buenos». Es más, rara vez sucedía.

Weird Fantasy y Weird Science fueron las series que peores ventas tuvieron de todas las que conformaron el New Trend, pero su influencia fue innegable, pues el tratamiento que hacían de la ciencia ficción, más madura y alejada de la Space Opera representada hasta entonces por personajes como Flash Gordon o Buck Rogers, contribuyeron a enriquecer el género. También sembraron una profunda semilla en una generación de niños y adolescentes, entre los que estaban Joe Dante, Steven Spielberg o George Lucas.

Precisamente, el creador de Star Wars es uno de los encargados de abrir el primer volumen de Weir Science, recién editado por Diábolo ediciones, con un prólogo en el que narra la gran influencia que estos cómics tuvieron en su educación y en el trabajo que más tarde realizaría para el cine. El tomo contiene los números de Weird Science 12, 13, 14, 15, 5 y 6 y al igual que el anterior volumen, incluye todas las portadas al comienzo de cada comic book, así como propaganda de la época, correo del lector y relatos, todo en inmejorable calidad de papel.


Repasemos pormenorizadamente los contenidos del  Weird Science Vol. 1:

WEIRD SCIENCE 12 (1) Mayo-Junio 1950. Portada y guion: Al Feldstein: Un inmejorable comienzo con un cuaderno en el que predomina la fantasía, desmarcándose de platillos volantes, alienígenas o naves tripuladas al espacio y que incluye cuatro historietas escritas por Al Feldstein. La primera de ellas, Perdido en el microcosmos, (Lost in the Microcosm), dibujada por Kutzman, podría decirse que básicamente cuenta la misma historia que The Shrinking Man, Aka, The Incredible Shrinking Man de Richard Matheson, publicada en 1956 y que dio origen al año siguiente a la estupenda película El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man) de Jack Arnold, pero aún con un contenido ético y filosófico más marcado. Sueño mortal (Dream of Doom) cuenta con un Wally Wood todavía muy alejado de la perfección que alcanzaría en el dibujo y narra una pesadilla durante la cual los autores se permiten bromear y parodiar a sus compañeros dibujantes y al editor (¡Gill Baines!). Experimento… con la muerte (Experiment… in Death) cuenta con el arte de Jack Kamen que ilustra un relato sobre unos científicos que experimentan con la vida más allá de la muerte. Y finalmente, en «Cosas» del espacio exterior («Things» from Outher Space!), habrá seres de otro planeta infiltrados entre nosotros que tan solo se diferenciarán de los terrícolas por un pequeño detalle. Una ingeniosa historieta, ilustrada por el propio Feldstein, cuyo argumento recuerda vivamente uno de los episodios de la posterior serie televisiva The Twilight Zone, concretamente Will the Real Martian Please Stand Up? de la segunda temporada (1961),  escrito por Rod Serling. Además, el cuaderno cuenta con dos relatos escritos por Gardner Fox, escritor y guionista de cómics que creó personajes como Flash (con Harry Lampert) y el Hombre Halcón (con Dennis Neville), así como La Liga de la Justicia. En futuros números se mantendrán estas pequeñas narraciones, aunque sin acreditar autor.

WEIRD SCIENCE 13 (2) Julio-Agosto 1950. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): En su primera historia, La invasión de los platillos volantes (Flying Saucer Invasion), Feldstein escribe y dibuja lo que casi es una crónica con todas las teorías sobre qué podrían ser los ovnis, de los que cada vez con mayor frecuencia se producían avistamientos, así de como el ejército decide ocultar, desmentir y dar explicaciones racionales a estos fenómenos. El monstruo del meteoro (The Meteor Monster) es una fantasía ilustrada por Wally Wood y Harry Harrison sobre un pequeño ser llegado de otro mundo que puede dominar la mente humana. Con La micro-raza (The Micro-Race!) Feldstein, con ilustraciones de Jack Kamen, narra una nueva historia protagonizada por un científico cuyas buenas intenciones no llegarán, precisamente, a buen puerto. Finalmente, El hombre que corrió contra el tiempo (…The Man Who Raced Time) de Harvey Kurtzman, es una estupenda paradoja espacio-temporal.

WEIRD SCIENCE 14 (3) Septiembre-Octubre 1950. Portada y guion: Al Feldstein: La destrucción de la Tierra (Destruction of the Earth!) es el primero de los muchos guiones de Feldstein, que también ilustra, que inciden en el riesgo de la mala praxis con la energía atómica. ¡Sonidos de otro mundo! (The Sounds from Another World) ¿sufren las plantas? El científico Henry Sonotown ha inventado un ingenio que parece demostrar que si o…  La historia, con dibujos de Harvey Kurtzman, posee un elemento humorístico que el ilustrador no dejaría de desarrollar y que culminaría más adelante como alma mater de Mad. La máquina que salió de la nada (Machine from Nowhere), que ilustra Harry Harrison, es quizás la más floja del cuaderno, con viajes en el tiempo y, nuevamente, holocaustos nucleares. Finalmente, El hombre eterno (The Eternal Man), con el siempre excelente Jack Kamen a los  lápices, es un relato sobre robots y vida eterna con un final sorprendentemente optimista. Con este número se inicia el Correo Cósmico, un punto de encuentro con los lectores realizado en tono humorístico y con el que la editorial tantea cual es el tipo de historieta que agrada más a su público. También, a partir de aquí el cómic comenzará a tener una estructura y un orden de artistas similar, abriendo Al Feldstein, seguido de Harvey Kurtzman, Wally Wood y finalmente, cerrando el cuadernillo, Jack Kamen.

WEIRD SCIENCE 15 (4) Noviembre-Diciembre 1950. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): ¡Pánico! (Panic!) es una fantasía de Feldstein basada en la famosa emisión radiofónica de La guerra de los mundos que realizaron Orson Welles (aquí Carson Walls) y su equipo y que tanto pánico despertó en la población, aunque con un sorprendente giro final. El niño radioactivo (The Radioactive Child) de Kurtzman narra, con su habitual humor, un accidente nuclear que afectará a un matrimonio de pescadores y a su futuro hijo, que a resultas de ello desarrollará un intelecto que el dictador de un pequeño país pretenderá utilizar para llevar a cabo sus pérfidos planes. Casa…¡con tiempo! (House, in Time!) es uno de lo escasos comics que Graham Ingels ilustró para Weir Science. Experimentos espacio-temporales con final desolador. Y para terminar, He creado un…¡Gargantúa! (I Created a… Gargantua!), que ilustrado por Jack Kamen ilustra sobre lo peligroso que puede ser presentarse como conejillo de indias para un experimento de crecimiento. Bert I. Gordon rodaría siete años más tarde The Amazing Colossal Man, en la que su protagonista pasa por idénticas circunstancias.

WEIRD SCIENCE 5  Enero-Febrero 1951. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): La novia del futuro (Made of the future!) de Feldstein es una historia protagonizada por un solitario que, de visita al Rockefeller Center efectuará un viaje al futuro del que retornará con un bello y práctico souvenir… Retorno (Return), ilustrado por Wally Wood con guion de Felstein y Bill Gaines es una fantasía futurista de retorno a la Tierra tras un holocausto nuclear. La última guerra del mundo (The Last War on Earth) de Harvey Kurtzman incide en los peligros de las armas nucleares, mientras que El hombre que murió…¡A tiempo! (The Man Who Was… Killed in Time!), ilustrado por Jack Kamen, es otra ingeniosa paradoja temporal. Con este número, Weird Science iniciará su nueva numeración.

WEIRD SCIENCE 6  Marzo-Abril 1951. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): El último cuadernillo de este primer tomo de Weird Science de Diábolo Ediciones se abre con El engendro de Venus (Spawn of Venus) historieta ilustrada por Al Feldstein que tiene la particularidad de tener como villano a una masa devoradora similar, y volvemos al cine y la retroalimentación entre 7º y 9º arte, a la masa púrpura que protagonizó, ocho años más tarde, The Blob (Irvin S. Yeaworth Jr.). ¡Hombre y superhombre! de Kurtzman está protagonizada por dos cuñados, uno científico y enclenque y otro un culturista cerebro de chorlito que, mediante un experimento, aumentará la masa de su cuerpo y lo que sucede a continuación no se lo creerán. ¡El hundimiento del Titanic! (Sinking of the Titanic!) ilustrado por Wally Wood y que, por fortuna, no tiene nada que ver con el film de Cameron. Es una nueva paradoja temporal cuyo final, en este caso, se ve venir. Eso sí, se nota en algunas de sus viñetas la influencia de Will Eisner, para cuyo estudio también trabajó, concretamente se detecta fácilmente en las viñetas 1 y 2 de la segunda página. Y para cerrar el sexto cuaderno y el tomo, de nuevo  Kamen con ¡Divide y vencerás! (Divide and Conquer) historieta protagonizada por un científico que se venga de su joven e infiel esposa con un experimento de lo más curioso.


Una vez finalizado el tomo, uno se maravilla de la gran capacidad de trabajo de estos incansables artistas y de la imaginación e ingenio derrochado en estas historietas, pequeñas obras maestras entre las cuales no hay ninguna de relleno y que como hemos podido ver han influido en varias de las más famosas cintas de ciencia-ficción de los cincuenta. Finales sorprendentes, contenidos variados, contacto con los lectores, dibujos atractivos… EC era diferente, y su éxito influyó también en otras editoriales de cómics pero, como ellos bien advierten en el Correo Cósmico del sexto número, no todos habían sido bendecidos con tal confluencia de talento: «Recordad, buscad los AUTÉNTICOS cómics de ciencia ficción, WEIRD SCIENCE y WEIRD FANTASY. Las imitaciones que están apareciendo en el mercado no se pueden comparar. ¡Si habéis comprado alguno ya lo sabréis!«.

Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50: Zombis

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50: ZOMBIS

Seleccionados por Steve Banes y Craig Yoe

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 144 páginas a todo color

Por fin llega una nueva entrega de la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50 que edita Diábolo Ediciones, una lectura adictiva que en esta ocasión dedica sus páginas al monstruo por excelencia del siglo XXI: el zombi. El muerto andante. Y ese simpático e inquieto cadáver protagoniza las 17 terroríficas historias de este tercer tomo de gloriosos cómics clásicos seleccionados por Craig Yoe, ganador de un premio Eisner, y Steve Banes, propietario del famoso blog The Horrors of It All. Ambos han revuelto entre los sepulcros, apartando gusanos y otras liendres y quitando mortajas para desvelar las mejores historias seleccionadas de viejos y raros cómics pre-code como Adventures Into The Unknown, The Beyond, Blac Cat, Dark MysteriesEerie, que no hay que confundir con el más famoso y posterior editado por Warren. Ofreciendo autores de la talla de Wally Wood, Gene Colan, Jack Cole o Basil Wolverton, todo ello en un magnífico tomo que muestra aquellas historias tal y como se publicaban, con el color original, pues las reproduce directamente de las páginas de los cómics. Pero no solo eso, este tercer tomo presenta una agradable sorpresa, pues incluye dos historietas reproducidas directamente de los o originales entintados en blanco y negro. Dos auténticas piezas supervivientes pertenecientes a la colección de Bill Leach que permiten admirar los delicados trazos de los ilustradores, Vic Donahue y Al Eadeh, trazos que en muchos casos quedan sepultados ante el color y sus tramas, tal y como podemos comprobar, por ejemplo, en la historieta Ken Shannon, ilustrada por un casi irreconocible Reed Crandall, cuyo talento afloraría en todo su esplendor primero en EC y más tarde en Creepy.

En cuanto a las historias, tenemos vudú, mucho vudú, pues antes de que George A. Romero abriera la puerta a los zombis degustadores de vísceras y cerebros, este era el zombi habitual, el tradicional, que tan bien supo llevar el cine a las pantallas ya desde tan temprana fecha como 1932 con White Zombie de Victor Halperin, con un inolvidable Bela Lugosi, a la que siguieron algunas cintas menores, en su mayor parte de serie B, hasta culminar con la gran obra maestra pre-Romero: Yo anduve con un zombie (I Walked with a Zombie, 1942) de Jacques Tourneur. Pero aquí hemos venido ha hablar de un magnífico libro repleto de cadáveres mugrientos que regresan de la tumba para vengarse, como en La criatura del mar y La cripta de los muertos vivientes; o de difuntos que deberán enfrentarse a detectives  e investigadores aguafiestas como Ken Shannon y Purple Claw; o periodistas y escritores que en busca de historias lúgubres meterán sus narices en lugares prohibidos, como sucede en La misión de las almas perdidas y Experto en los no muertos.

El volumen se completa con dos introducciones de Yoe y Banes y un buen puñado de putrefactas portadas de cómics, auténticas reliquias reproducidas a toda página e ilustradas por Lee Elias, Frank Frazetta o Basil Wolverton, este último todo un precedente de los cómics underground de los setenta.

Es posible que alguna de estas historias le resulte familiar a los lectores más talluditos, y es porque fueron publicadas por una de las editoriales antepasadas de Marvel, Atlas, y recicladas como complemento de los cómics Marvel editados en España por Vértice, así como en las colecciones de terror que la misma editorial barcelonesa lanzó en los años setenta, como Fantom y Espectros.

Escalofriantes relatos que poco después sufrirán el peso de la censura, como ya explicamos cuando comentamos el primer tomo de esta colección, y que daría al traste con todo este imaginativo terror, unas veces tétrico, otras naíf, pero siempre entrañable de aquellos viejos cómics que Diábolo Ediciones pone a disposición de los lectores españoles en cuidadas ediciones de corte temático que sin duda ayudarán a combatir la canícula que se nos viene encima. Y prepárense, porque el siguiente tomo también estará repletos de muertos andantes, pero de otro tipo. No se pierdan Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50 Vol. 4: ¡momias!