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Programa doble Phenomena: ‘Mil gritos tiene la noche’ y ‘Demons’ en 35 mms.

Diversos crímenes están ocurriendo en una Universidad de Estados Unidos. Una chica aparece asesinada sin cabeza, otra, ahogada en la piscina con el cuerpo brutalmente destrozado… La policía no logra encontrar al criminal así que introducen a una mujer policía haciéndose pasar por profesora de tenis para que investigue y descubra al autor de tan atroces asesinatos. Días después, una periodista que también llevaba el caso, es asesinada y otras chicas son encontradas con su cadáver terriblemente mutilado.

Dos jóvenes deciden ir al preestreno de una película de terror y viven una auténtica pesadilla al quedarse atrapados en el cine con los demás espectadores. Pronto descubrirán que las terribles cosas que ocurren en la película comenzarán a traspasar la pantalla y vivirán el horror en la propia sala de cine que se verá inundada de horribles criaturas.
El Buque Maldito inicia 2015 con empuje: vuelven las proyecciones con invitados y nuevo número de la publicación
Se echaban en falta los pases que El Buque Maldito realizaba regularmente en Barcelona. Una oportunidad única para que el aficionado disfrutara de títulos raros o reverenciados del cine de terror contando, además, con la presencia de algunos de los protagonistas del filme: directores, actores… Así que su retorno es una gran noticia y más si es a lo grande, ya que tras una larga pausa de 18 meses debido a diversos motivos, y tras abandonar el Espai Jove Garcilaso, pasarán a realizarse, gracias al realizador Nacho Cerdà, en la nueva sala de Phenomena | the ultimate cinematic experience, ¡un marco espectacular para reanudar los pases!
Pero si esta no fuera suficiente noticia bomba para los aficionados, también está disponible el número 22 del fanzine El Buque Maldito, número enmarcado dentro del décimo aniversario de la publicación y como es habitual por estas fechas, centrando gran parte de sus contenidos en las últimas ediciones de los diversos festivales nacionales de género fantástico y de terror.
Crash), Hermanos Prada (Queridos monstruos, Vicente Aranda. 50 Años de cine), Nicolas Kleiman, Rob Lindsay & Tal Zimerman (Why Horror?), junto a las entrevistas con las actrices María Kosty y Montserrat Prous.Además de una entrevista a Rob Zombie acerca de su nueva película, 31 y con el director chileno Alejandro Jodorowsky con motivo del 25 aniversario de Santa Sangre.
Un total de 47 páginas disponibles con dos portadas a escoger por 3,50 euros + gastos de envío a: elbuquemaldito_zine@hotmail.com
Disponible también en las siguientes tiendas de Barcelona:
FREAKS. C/. Ali Bei, nº10
ARKHAM COMICS. C/. Xuclà, nº16
CINEMASCOPE. C/. Torrent de l’olla, 101
THE MONSTER MUSEUM (Interior Flamingos Gallery). fC/. Tallers, nº68
El Buque Maldito proyectará Mil gritos tiene la noche
EL BUQUE MALDITO presenta el sábado 15 de septiembre de 2012 a las 18h la proyección de Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982) con la presencia de la actriz May Heatherly.
El pase contará con la presencia de May Heatherly. Enrolada a la interpretación desde los años sesenta y con una destacada presencia en el cine de género la actriz estadounidense continúa en activo desde entonces. Ella y el miedo (León Klimovsky, 1962), Los muertos no perdonan (Julio Coll, 1963), El asesino está entre los trece (Javier Aguirre, 1973), Un par de zapatos del 32 (Rafael Romero Marchent, 1974), Manchas de sangre en un coche nuevo (Antonio Mercero, 1974), El paranoico (Francisco Ariza, 1975), Virus (Antonio Margheriti, 1979), Al filo del hacha (José Ramón Larraz, 1988) o Los fantasmas de Goya (Milos Forman, 2006), son algunos de los films en los que ha trabajado. Entrada gratuita.
Espai Jove Garcilaso
C/. Garcilaso, nº103
Barcelona
<M> Sagrera L1-L5.
Estrategias comerciales en el cine de Piquer Simón
Es indiscutible que Juan Piquer Simón sabía promocionar sus obras, no en vano su carrera comenzó en la publicidad donde trabajó durante unos 18 años, primero para una multinacional anglo-holandesa, con la que por ejemplo rodó en Londres los recordados anuncios españoles de jabón Lux, y más tarde con su propia compañía, lo que le sirvió para recoger dinero con el que entrar en lo que de verdad le interesaba: el cine.
Con la publicidad aprendió lo que es promocionar bien el producto; lo que son los rodajes y además fue un aprendizaje en efectos especiales. También su vocación desde su primer film fue ofrecer un cine internacional, desgajado de la producción nacional, «disfrazando» todos sus rodajes con un reparto que tuviera nombres extranjeros (Peter Cushing, Terence Stamp, Kenneth More, Cameron Mitchell…) junto a unos actores autóctonos que, si bien no eran figuras demasiado conocidas, formaron parte de varios de sus films, para lo que era imprescindible que hablaran inglés ya que las películas se rodaban en ese idioma. Entre los actores de «su» compañía se pueden nombrar a Frank Braña (recientemente fallecido), Emilio Linder o Ian Sera. Todo esto unido a rodar en escenarios naturales hacía que sus películas colaran como americanas ante el espectador español, que en aquella época era reticente a todo lo que sonara a cine español de género, al cual, por lo general, el público autóctono miraba con cierto aire jocoso tras un par de décadas de westerns rodados en Almería y del boom del Fantaterror, films que en la época eran en general poco respetados.
Así que, además de con atractivos pósters, guías y fotocromos, Piquer Simón apoyó la promoción de sus films de diversas formas, algunas realmente novedosas (cómics, discos…). Vamos a analizar algunas. Recuerdo perfectamente ver por todas partes el cartel de la primera película dirigida por Piquer Simón, Viaje al centro de la tierra (1978) y en ningún momento pensar que se tratara de una
producción española. El espectacular póster estaba decorado con monstruos y un prometedor gorila gigante (no en vano apenas un año antes había vuelto a las pantallas un renovado King Kong de la mano de John Guillermin), además de destacar a Kenneth More de protagonista, actor a quien los niños de la época identificábamos con una serie que recientemente habíamos visto en televisión dedicada al detectivesco Padre Brown. Con su siguiente film la estrategia es más audaz, ya que se trata de promocionar al que creo es el primer súper-héroe del cine español, aunque también desde una óptica «americana». Supersonic Man (1980) nos promete desde el cartel un combinado de ciencia ficción, aventuras, robots psicotrónicos y claro, un personaje volador en pijama a imagen y semejanza de los salidos de los comic books americanos. Y todo ello en un momento en el que triunfaba en todo el mundo Superman (1978, Richard Donner) y la saga galáctica Star Wars, que no sólo resucitó para el cine la televisiva Star Treck en 1979, sino que a su vez también hizo que el fenómeno saltara a la pequeña pantalla mediante series como Galáctica (1978-79). Por su parte los súper-héroes tenían su versión doméstica en nuestras pantallas con El Gran Héroe Americano (1981-83) o El increíble Hulk (1978-82).
Pero en este caso se creó algo alrededor del personaje totalmente nuevo en el cine fantástico español: el merchandising. Si bien de una forma un tanto sencilla pero no por ello escasa de interés. Por un lado tenemos un single editado por RCA con el machacón y tremendamente discotequero tema principal de la película, compuesto por Juan Luis Izaguirre. Y por otro, la edición de unos cómics sobre el personaje. Detengámonos aquí.
Editorial Valenciana publicó, dentro de una colección genérica llamada Colosos del Cómic que reunía aventuras de personajes como El hombre enmascarado, Flash Gordon o Popeye, cuatro números que reproducían la trama de la película y que dibujó el archiconocido dibujante Sanchís (¿Recuerdan a Pumby, su personaje más popular?). Números que más tarde se reunieron en un tomo único que utilizó el cartel de la película como portada. La serie continuó brevemente durante cuatro números más con una nueva saga. Una propuesta totalmente original e inédita en nuestro país al interconectar el mundo del cómic y el del cine.
Su siguiente film, Misterio en la Isla de los monstruos (1981), tuvo un más que interesante lanzamiento. Ya desde el cartel los niños de la época podíamos ponernos a soñar porque mostraba un amenazador saurio gigante rodeado de misteriosos personajes, todo ello en otra adaptación de Julio Verne. Los atrayentes nombres de Peter Cushing y Terence Stamp añadían interés a un cartel que compartido con Blanca Estrada, Ian Sera, Ana Obregón o Paul Naschy, en la que queda como única colaboración con el director. La campaña se apoyó, además de en los elementos promocionales habituales, de nuevo en Editorial Valenciana, que adaptó el film en dos cómics y también en un single con el tema principal que interpretaba el horrible grupo infantil, Regaliz, formación que por cierto dio una patada en el hígado al Fantaterror protagonizando Buenas noches, señor monstruo (1982, Antonio Mercero), película que contó con la colaboración del mismísimo Paul Naschy como licántropo.
Con Los diablos del mar (1982) reincide Piquer Simón en el universo de Julio Verne que tan caro era para el director, y lo hace mediante un estupendo cartel realizado por el genial y popular ilustrador Sanjulián. Una obra que ya desde el papel nos promete aventuras, misterio y una amenazadora ballena. Para la ocasión se distribuyó en las salas un pequeño programa de mano adhesivo que reproducía el póster y que rápidamente los niños de la época ubicaron en sus carpetas y libretas. También se editó una publicación con fotos de la película la cual, una vez más, aprovechaba el soberbio dibujo de Sanjulián en su portada.
Para el primer largometraje dirigido a un público claramente adulto, la terrorífica Mil gritos tiene la noche (1982), Piquer Simón no utilizaría directamente el cómic, propuesta que quizás hubiera sido más que interesante en un momento en el que la nueva encarnación de Creepy arrasaba de la mano de Toutain Editor, pero sí en espíritu, ya que uno de sus carteles estaba ilustrado por el gran 
Mike Kaluta (o por alguien claramente inspirado en él) y en los trabajos que realizó para el personaje pulp The Shadow. Y digo en uno de sus carteles, ya que para la ocasión se editaron dos propuestas totalmente diferentes, algo bastante raro para la época y que el mismo Piquer explicó que hizo por cuestiones de «marketing», aunque claramente se puede decir que de los dos diseños el que reflejaba más lo que nos ofrecía el film era el «inspirado» o ilustrado por Mike Kaluta, ya que además del misterioso asesino de negro nos mostraba parte de su arma (¡una «atractiva» y destructora motosierra!) y a la semi desnuda damisela de rigor.
De nuevo la producción en sí, las localizaciones en Boston y la gran cantidad de nombres extranjeros que figuran en su cartel, «maquillan» la película haciéndola pasar como una producción americana.
Su siguiente propuesta, Los nuevos extraterrestres (1983) tenía en la exitosa E.T. (1982, Steven Spielberg) el espejo en el que reflejarse y de nuevo iba dirigida al público infantil. Si bien el cartel de Jano no mostraba tanto esta influencia, para su edición en video fueron menos discretos y se pueden ver ciertos ojos que nos recuerdan directamente al simpático extraterrestre desarraigado de Spielberg. En todo caso se editó un Lp con la banda sonora de Liberto Pastor, un disco que contenía únicamente cuatro temas, uno de ellos cantado por el actor Ian Sera.
Si bien poco o nada hay que decir de la puramente alimenticia Guerra Sucia (1984), es más que interesante abordar la campaña que se preparó para el lanzamiento de Slugs, muerte viscosa (1988). Tenemos un atractivo cartel y un logotipo que se adaptaron para el programa de mano que se repartió en las salas, además de una propuesta mucho más interesante, impactante y también inédita por estas tierras, ya que en algunas salas se repartieron bolsas para el mareo similares a las que dan en los aviones. Este «gimmick» promocional, que ya se utilizó unos
años antes en Estados Unidos para el lanzamiento de, por ejemplo, Las torturas de la inquisición (Hexen bis aufs Blut gequält, 1970 Michael Armstrong) se adaptó aquí de forma ejemplar con unas discretas bolsas que han pasado a ser un raro objeto de colección.
A partir de La Grieta (1990), las campañas dejan de apoyarse en objetos o programas que ofrecer al público. Su eficaz cartel, ejemplar en su simpleza, nos lleva directos al fondo del mar y, claro, a films de temática similar como Abyss (The Abyss, 1989 James Cameron), que también inspiró Leviathan, el demonio del abismo (Leviathan, 1989, Pan Cosmatos) y Profundidad 6 (Deepstar Six, 1989, Sean S. Cunningham), entre otros.
Tras el fallido intento de entrar en el universo Lovecraft con La mansión de Cthulhu (1992), La Isla del diablo (1994) nos devuelve el Piquer Simón aventurero de los inicios, y no es extraño que para el cartel recurra de nuevo al eficaz Sanjulián, que realiza una obra a la altura o superior a la que realizó para Los diablos del mar. Un cartel que nos ofrece todo el misterio y las aventuras con las que Piquer Simón cerraría su filmografía, recurriendo a otros grandes clásicos en sus dos últimos films: Emilio Salgari para Manacoa, ciudad de oro (1999) (basada en El tesoro de los incas) y Edgar Allan Poe, cuyo Escarabajo de oro (1999) adaptaría pero no dirigiría. Para ambos carteles contaría también con la colaboración de un inspirado Sanjulián.
Como hemos podido ver, Piquer Simón aprovechó su formación en el mundo de la publicidad para promocionar sus films, si bien de una forma sencilla, también inédita en España, sobre todo cuando hablamos de cine fantástico.
El último vuelo de Supersonic Man: Muere Juan Piquer Simón
Otro de los grandes nos abandona, eso sí, legándonos un buen lote de películas que demuestran el gran cariño que profesaba por el cine de género puro y duro, apostando por él en un momento en el que, al igual que todos los francotiradores del cine fantaterrorífico español, era denostado y él poco menos que tratado de demente. La apuesta de Piquer Simón era por una producción desacomplejada, alejada del cine autóctono y cercana a los parámetros americanos. Sin lugar a dudas una apuesta más que arriesgada, pero con la que consiguió obras más que dignas y todas centradas en el cine fantástico, de terror y aventuras.
Este director, productor y guionista, nace en Valencia en 1935 e inicia su carrera en el campo de la publicidad creando en 1959 la productora Cinedinter. En 1964 comienza su andadura cinematográfica con un corto documental sobre la Guerra Civil Española, España Violenta que sería sin duda curioso de ver, ya que fue prohibido por la «simpática» censura del régimen.
En 1972 monta la productora Almena Films que dispone de sus propios estudios y en ellos rueda su primer film, Viaje al centro de la Tierra (1976), basada en la conocida novela de Julio Verne que contó con el inglés Kenneth More de protagonista, secundado por un buen lote de actores autóctonos, entre los que destacan algunos viejos conocidos de los amantes de cine de terror español, como Jack Taylor y Lone Fleming. La película contenía unos artesanales pero eficaces efectos especiales, labor en la que también destacaba el cineasta.
El film es ampliamente promocionado y adorado por los más jóvenes. Al año siguiente colabora con el cine de terror por primera vez con Escalofrío (1978), que aunque consta como dirigida por Carlos Puerto, contiene varias escenas rodadas por Piquer Simón, que también la produce.
Piquer se anima en su siguiente film con los súper-héroes creando Supersonic Man (1979), otra rara avis que surge como respuesta al reciente y exitoso Superman (1978, Richard Donner). Con un, vista ahora, increíble encanto kitsch, las aventuras de Supersonic Man, que merecieron incluso una adaptación al cómic, animaron al director a proyectar una secuela con protagonista femenina, Fantastika. Supersonic Girl, que lamentablemente no se materializó. La película contó con un villano de lujo, Cameron Mitchell, y en todo caso los efectos de vuelo están bastante conseguidos, la banda sonora es puro delirio con un tema principal discotequero del que incluso se editó un single y la identidad secreta del Superhéroe es todo menos discreta, con ese chulo de enorme bigote tan lejos de los Clark Kent y los Peter Parker.
Tras colaborar en el guión y producir Más allá del terror (1980, Tomás Aznar), vuelve al registro de su primer film con otras dos adaptaciones de Verne: Misterio en la isla de los monstruos (1981), en esta ocasión con un reparto de lo más surtido: Terence Stamp, Peter Cushing, Blanca Estrada, ¡¡Ana Obregón!!, Paul Naschy y Frank Braña entre otros, y al año siguiente con Los diablos del mar, con Ian Sera, Patty Shepard, Frank Braña y Aldo Sambrell.
También en 1982 se embarca, sin duda influenciado por el éxito de la saga Viernes 13, (de hecho uno de sus productores, Steven Minician lo es también de esta) en un sangriento y valorado slasher, Mil gritos tiene la noche, coproducida con Estados Unidos y Puerto Rico y rodada en Boston. La película obtuvo un gran éxito en USA, convirtiéndose en un film de culto y siendo el «slasher» favorito de Eli Roth (Hostel), siendo recientemente editada lujosamente en DVD (en Estados Unidos, por supuesto). Contando con un asesino inspirado en el personaje pulp The Shadow, entre sus actores destaca un Christopher George venido a menos, que fallecería al año siguiente y protagonista de otras joyas del terror europeo como Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, 1980) del maestro Lucio Fulci, secundado por, entre otros, Edmund Purdom, Jack Taylor y Frank Braña.
Quizás saturado de tanta sangre, Piquer Simón decide pasarse a registros más amables y en 1983 le toca el turno a revisar E.T, El extraterrestre (E.T:The Extra-terrestrial, 1982 Steven Spielberg), realizando Los nuevos extraterrestres, film mucho menor coproducido con Francia que contó con la presencia de un extraterrestre que se llamaba… ¡Trompi! , que será seguido por otro de aventuras, Guerra sucia (1984). Pero esta étapa amable dura poco, ya que a continuación rueda sus films más recordados: Slugs, muerte viscosa (1988), un producto terrorífico con aspecto totalmente norteamericano, rodado allí y con mayoría de actores autóctonos (aunque también salen Concha Cuetos y Emilio Linder); el fallido intento de adaptar al solitario de Providence con La mansión de Cthulhu (1990), y una de las más valoradas, La Grieta (1990) especie de Alien bajo el mar que tuvo la mala suerte de coincidir en cartelera con otros films similares como Leviathan, el demonio del abismo (Leviathan, 1989 George Pan Cosmatos), Profundidad 6 (Deepstar Six, 1989 Sean S. Cunningham) y por supuesto, Abyss (The Abyss, 1989 James Cameron) pero que a diferencia de todas ellas tenía el dudoso encanto añadido de contar entre sus actores con la presencia de Pocholo Martínez-Bordiu (¡¡!!).
Tanto Slugs como La Grieta se llevan Goyas a los efectos especiales y buena distribución en el exterior, al ser ambas producciones de Francesca de Laurentiis, hija de ya saben ustedes quien. A partir de entonces su obra se va espaciando y dirigiendo de nuevo hacia la aventura con films como La isla del diablo (1994) y Manoa, la ciudad de oro (1999), última que dirigió. También realizó trabajos de guionista para otros directores, y colaboraciones en films como Brácula, Condemor 2 (1997, Álvaro Sáenz de Heredia), como coordinador artístico, además de la realización de series de televisión como la inefable Manos a la obra.
Sin conseguir rodar proyectos como la segunda parte de Barbarella (con Bridget Fonda), La Casa en el confín de la tierra (basada en la novela de William Hope Hodgson que adaptó de forma maestra Richard Corben), La Torre de los siete jorobados (¡alucinante!), El Capitán Trueno, El Guerrero del Antifaz, Roberto Alcázar y Pedrín (¡digno de verse!) y más obras de Verne, Juan Piquer ejerce durante los últimos años de director de la Mostra de Valencia y fallece a los 75 años de edad este 7 de enero de un cáncer, enfermedad que al final ha podido con este gran luchador.
¡¡¡Que la fuerza de las galaxias sea contigo!!!
Y como curiosidad, algunas portadas de los comics de Supersonic Man editados en 1979 por Editorial Valenciana.




























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