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Las lecturas de Serendipia: ‘The Haunt of Fear’ Vol. 2
THE HAUNT OF FEAR VOL. 2
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura.
Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones. Tras completarse Tales from the Crypt, Weird Science, Impact y Shock SuspenStories, vuelve el terror puro y duro con The Haunt of Fear, la colección de la vieja bruja (The Old Witch) pero que, al igual que sucedía con Tales from the Crypt y pasará con The Vault of Horror, contiene historias presentadas por los otros dos incendiarios host: The Vault-Keeper y The Crypt-Keeper.

Como es habitual, Al Feldstein se corona como el guionista casi exclusivo de este tomo, que reúne los números que van del 7 al 12. La plantilla de dibujantes es desigual, pero todos los números los abre el inefable Graham Ingels y los cierra, en su mayoría, el gran Jack Davis, contando con los dibujos de Johnny Craig, el único artista que guioniza sus historietas, además de Jack Kamen, George Roussos, Ed Smalle y Joe Orlano. Las portadas tampoco tienen un ilustrador exclusivo, así que las hay tanto de Al Feldstein como Johnny Craig y Graham Ingels.
Por cierto, acompañando a las imágenes de las portadas de cada número, se ha intentado incluir el habitual dibujo original a tinta. Cuando no ha sido posible, se ha incluido la prueba de color realizada por Marie Severin que se utilizaba como guía en la imprenta.
Y hablando de los Severin…
John Severin (1921-2012)
John Severin nació en Jersey City , Nueva Jersey y era un adolescente en Bay Ridge, Brooklyn , Nueva York, cuando comenzó a dibujar profesionalmente. Mientras asistía a la escuela secundaria, contribuyó con caricaturas para The Hobo News en 1932, recibiendo un pago de un dólar por caricatura.
Asistió a la High School of Music & Art en la ciudad de Nueva York, junto con los futuros artistas de EC Comicsy Mad Harvey Kurtzman , Bill Elder , Al Jaffee y Al Feldstein. Después de graduarse trabajó como aprendiz de maquinista y luego se alistó en el Ejército , sirviendo en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1947 se integró con los profesionales de Crestwood y allí cruzó su camino con el de los grandes demiurgos del cómic de superhéroes yanqui Joe Simon y Jack Kirby. Junto a ellos desarrolló un estilo siempre amigo del realismo, prodigándose más en historias de corte costumbrista que de tipo fantástico. Sus primeros trabajos de cierta importancia aparecieron en Prize Comics Western, historietas de indios y vaqueros protagonizadas por Lazo Kid, Black Bull, American Eagle y otros del estilo.
En EC Comics debutó en el cómic bélico Two-Fisted Tales #19 (febrero de 1951), y continuó trabajando en equipo con su amigo Elder como entintador, en particular en historias de ciencia ficción y guerra. Cuando Kurtzman abandonó los cómics de guerra para dedicar más tiempo a Mad , Severin se convirtió en el único artista de Two-Fisted Tales durante cuatro números, escribiendo también el guion de algunas historias antes de pasar a trabajar en Mad.
A mitad de los años cincuenta EC se vino abajo y John se buscó el pan por otras casas editoriales, como Atlas, en la que ya trabajaba Stan Lee. Cuando éste creo Marvel Comics, John Severin fue uno de los elegidos para dibujar a uno de los personajes emblemáticos del sello: The Hulk. Su hermana, Marie, se fue con él.
Entre Marvel y DC pasaron los Severin los años sesenta, dibujando de todo. Primero muchos soldados y cow-boys: Sgt. Rock, Kid Colt, Ringo Kid, Combat Casey, Billy the Kid, Gunsmoke Western, Battle, Captain Savage o el famoso Sgt. Fury, pero también participaría con portadas y caricaturas para la revista Cracked. No dejó de lado John Severin los mundos de fantasía, pues dibujó varias veces para comic books como Journey into Mystery, Strange Talesy, asimismo, un nutrido número de historietas para las revistas de horror de Warren Publishing, comoEerie, Creepyo el título bélico de la misma casa Blazing Combat.
A comienzos de los años setenta formó equipo con su hermana Marie para dibujar otro cómic fantástico, Kull the Conqueror, lo cual hicieron tras un ejemplar de otro clasicazo del cómic americano, Wally Wood, compañero de fatigas de Severin en EC, Warren y las editoriales de superhéroes. Su hermana Marie también tenía experiencia, había coloreado en EC y desde 1966 dibujó para Marvel títulos como Dr. Strange, Incredible Hulko Namor, the Sub-mariner. Ambos hermanos colaboraron en varios títulos de Marvel, él como dibujante invariablemente, ella como colorista por lo general, aunque siempre fue una excelente caricaturista y también una buena dibujante y entintadora, así como una poco reconocida directora artística. Juntos, terminaron ocho ejemplares de Kull the Conqueror(más algunas cubiertas) en los que lograron una atmósfera muy especial.Posteriormente a este trabajo, aparte de dos portafolios excelentes
que hicieron sobre este mismo personaje, los Severin separarían sus carreras. Marie se integraría para siempre en el bullpen de Marvel realizando la función principal de colorista, aunque se recuerda mucho sus cómics para Tales to Astonish and Not Brand Echh. Su hermano seguiría dibujando viñetas destacando por sus trabajos para Thrilling Adventure Storiesen 1975, Amazing High Adventureen 1985, cómics para la resucitada cabecera Savage Tales a partir de 1986, o la serie bélicaSemper Fi ya cerca de su jubilación. Se vio su nombre en los créditos de Ckacked, Heavy Metaly What the?! durante los años noventa, pero ya no se prodigó demasiado.
En 2002, el escritor Jeff Mariotte recordó que, hacia el año 2000, Severin llamó por teléfono a Scott Dunbier, editor de grupo del sello WildStorm de DC Comics , «y le dijo que estaba buscando volver a hacer cómics«. Esto llevó a Severin a dibujar la miniserie secuela Desperadoes: Quiet of The Grave. Más
tarde se encargó de la controvertida serie limitada de Marvel de 2003 The Rawhide Kid , un western desenfadado de universo paralelo que reimaginó al héroe forajido como un hombre gay, aunque todavía formidablemente pistolero. Severin, ya había dibujado al personaje para Atlas en la década de 1950. También en la década de 2000, Severin contribuyó a The Punisher de Marvel ; Suicide Squad , American Century , Caper y Bat Lashde DC Comics ; y Conan , BPRDy Witchfinderde Dark Horse Comics.
Los miembros de la familia de Severin que trabajan en los campos editorial y de entretenimiento incluyen a su hermana Marie Severin , que como ya vimos, fue artista de cómics y la colorista de los cómics de EC; su hijo John Severin, Jr., director de Bubblehead Publishing; su hija, Ruth Larenas, productora de esa compañía; y su nieto, John Severin III, productor musical e ingeniero de grabación.
(Fuentes: Wickipedia y Tebeosfera)
Un repaso pormenorizado de los contenidos de The Haunt of Fear Vol. 2:
THE HAUNT OF FEAR #7: mayo-junio de 1951.
Tras una estupenda portada de Johnny Craig, tenemos las habituales cuatro historietas, que abre Ingels con ¡Sitio para
uno más! (Room for one More!) en la que la vieja bruja
invita al lector a conocer la historia de Rodney Whitman, un joven huérfano obsesionado en reposar, cuando muera, en el mausoleo familiar. Cuando tan solo hay un hueco, buscará la forma de hacer desaparecer a todos los familiares que le quedan para que ese hueco le pertenezca pero… naturalmente las cosas no saldrán como él desea. La previsible ¡La cesta! (The Basket) está dibujada por Jack Davis y tiene, para aquellos que no se lo vean venir, una sorpresa final de infarto. Horror en el aula (Horror in the School Room) esta realizada por la reconocible pluma de Jack Kamen y protagonizada por un niño con mucha fantasía en su cabeza… o no. Cierra Johnny Craig con su historieta ¡La Banshee aullante! (The Howling Banshee!), en la que el folklore irlandés sirve de excusa para que corra la sangre.
THE HAUNT OF FEAR #8: julio-agosto de 1951.
Nada nos gusta más que un dibujo de Al Feldstein. Y si nos regala una cabeza reducida, ¡mucho más! Abre Graham Ingels con ¡La jauría de la muerte!(Hounded to Death!) una historieta a la medida de Ghastly con celos y venganzas de ultratumba. ¡Una momia muy extraña! (The Very Strange Mummy) esta ilustrada por George Roussos con un no muerto por partida doble en la que es otra vuelta de tuerca a las maldiciones egipcias. El poco conocido Ed Smalle se ocupara en ¡Beneficios decrecientes! (Diminishing Returns!) de llevar al lector al corazón de África, donde además de diamantes, esperan desagradables sorpresas a los protagonistas. Sí, es la historieta a la que hace referencia la portada. Y cierra Jack Davis con ¡Un yerro mortal! (The Irony of Death!) donde tendrá lugar una extrañísima venganza más allá de la muerte.
En la sección de correo del lector, El nicho de la vieja bruja, los lectores escogen la historieta favorita de cada número, y mientras unos, los que más, lanzan flores a los editores de E.C. Comics, otros demuestran su disgusto hacia ellos y de paso el despiste que llevan encima: «No sé por qué todo el mundo habla maravillas de los cómics de E.C. ¡En mi opinión son horribles! ¿Qué tienen sus cómics de cómicos? No me gustan los cómics de terror. No me gustan los cómics de ciencia ficción. No me gustan los cómics de crímenes. Y no me gustan los cómics bélicos«. Entonces… ¿por qué diablos los compra?
THE HAUNT OF FEAR #9: septiembre-octubre de 1951.
¡La verruga es bella! (Warts so Horrible?) es la historieta que abre este número de The 
Haunt of Fear. Ilustrada por Ghastly, nuevamente, y en la que el hedor de la tumba asaltará al lector no avisado. Forbidden Fruit (Fruta Prohibida) es un remedo del viejo testamento protagonizado por dos náufragos en busca de alimento en la isla donde les ha llevado el mar a la deriva ¿comerán de la fruta prohibida? ¡Pueden apostar que si! y Joe Orlando nos lo traduce en imágenes. Jack Kamen ilustra ¡Una vieja historia! (The Age-Old Story!) donde hay experimentos de longevidad humana y una aventajada busca fortunas sin escrúpulos. Finalmente, ¡La pata del gorila! (The Gorilla’s Paw!) que, bueno, sí, tiene bastante que ver con el clásico relato de W.W. Jacobs La pata del mono, sólo que en versión un tanto más salvaje. Y más si la dibuja Jack Davis.
THE HAUNT OF FEAR #10: noviembre-diciembre de 1951.
Una portada de lo más torera realizada por Al Feldstein y que guarda relación con ¡Una 
mala faena! (Bum Steer!) la historieta de Jack Davis que cierra en número y que contará con una folklórica venganza ultraterrena. ¡Oooole! Pero antes llega Graham Ingels y el hedor de la tierra del cementerio con ¡Un negocio de mala muerte! (Grave Business!) en la que un propietario de empresa funeraria pagará duro por todas las estafas y trucos que utiliza para engañar a sus afligidos clientes. Johnny Craig dibuja y escribe ¡La vampiresa! (The Vamp!) en la que el protagonista deberá escoger entre dos mujeres muy diferentes entre ellas… o no tanto. Acabamos con Jack Kamen y ¡Mi tío Ekar! (My Uncle Ekar) una historia protagonizada por un niño de lo más raro.
THE HAUNT OF FEAR #11: enero-febrero de 1952.
Ghastly no se conforma con abrir cada uno de los cuadernos de esta serie, ilustrará la 
portada de este y el siguiente con su pútrida pluma. ¡Un sótano asqueroso! (Ooze in the Cellar?) no podría haber sido dibujada por otro. En ella su protagonista tiene un severo caso de Diógenes que le obliga a guardar todo en su sótano…incluso los cadáveres. ¡La prueba del ácido! (The Acid Test!) está ilustrada por Jack Kamen y es una historieta protagonizada por dos enamorados cuyo amor se unirá aún más gracias al ácido, con una conclusión ciertamente sádica. George Roussos dibuja Exterminio (Extermination) una historieta en la que cucarachas, chinches y termitas campan a sus anchas. Finalmente, ¡Abono de primera! (Ear Today…Gone Tomorrow!) la historieta que cierra el cómic y que ilustra Jack Davis, lo dice todo en su título. En ella los fabricantes de abono se las ingeniarán para encontrar huesos con el que fabricarlo.
THE HAUNT OF FEAR #12: marzo-abril de 1952
Y llegamos al último número de este segundo tomo de The Haunt of Fear, el 12, que como el anterior, cuenta con portada de Ghastly, que también se encarga de realizar la primera historieta, para el que el hedor del cementerio se nos meta bien en los huesos. ¡Justicia poética! (Poetic Justice!) es otra nueva historia de venganza de ultratumba. Por su parte Johnny Craig escribe y dibuja ¡Sobre el pecho de un muerto! (…On a Dead Man’s Chest!) protagonizada por un tipo que adora los tatuajes y a su joven mujer, a la que desea un amigo y que…En ¡Hasta que la muerte nos separe! (Till Death Do We Part!), Joe Orlando dibuja una ingeniosa historia que sorprende bastante en su conclusión. Finalmente, Jack Davis realiza ¿Qué se cuece? (What’s Cookin’?) una historia con la que hacer una buena digestión y esperar la próxima entrega de The Haunt of Fear.
Las lecturas de Serendipia: ‘Shock SuspenStories’ Vol. 2

SHOCK SUSPENSTORIES VOL. 2
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones. Tras completarse las dos colecciones que tenía en curso (Tales from the Crypt y Weird Science), prosigue Shock SuspenStories, una de las más interesantes de EC Comics (y ya es decir) por su crítica directa hacia una sociedad que daba muestras sobradas, (eso sí, de puertas para dentro), de estar en avanzado estado de descomposición.
Como ya indicamos, Shock SuspenStories se inició como auténtico cajón de sastre cuya intención inicial era que incluyera una historieta de terror, otra de ciencia ficción, una de crímenes y, finalmente, una bélica. Un popurrí compuesto por los cuatro géneros que le habían dado más rédito a la editorial, aunque potenciando el impacto final. El shock. Pero la fórmula solo se cumplió en el primer número, algo que no es extraño, pues cuando hablamos de los cómics E.C., hablamos de, casi, un único género: el terror, alrededor del cual se desarrollan el resto. El cómic comenzó fuerte y pronto publicó algunas historietas que todavía hoy resultan influyentes por su carácter de denuncia, como ¡Los patriotas! (The Patriots!), ¡El culpable! (The Guilty!), ¡Odio! o ¡Bajo la máscara! (Under Cover!). Unas historias que ya entonces causaron gran controversia entre los lectores, que se mostraron tanto a favor como en contra, tal y como puede comprobarse en las páginas del correo del lector que hay en los diferentes números de la publicación. Pronto la maquinaria del American Way of Life que E.C critica con este tipo de historias, conspirará para parar los pies a la editorial.
El equipo creativo que se encontraba tras Shock SuspenStories continua siendo, con ligeras variaciones, el de los seis primeros números: Al Feldstein a los guiones, dibujando alguna historieta y realizando la mayoría de las portadas, además de encargarse de adaptar las historias originales de Ray Bradbury. Y en el arte Jack Kamen, Wally Wood, Joe Orlando y un recién llegado, el gran Reed Crandall, que se incorporará a la plantilla fija de la revista, a los que hay que sumar la eventual participación de artistas invitados. Sin duda un equipo ganador el que sacó adelante los 18 números que con cadencia bimensual llegaron a los quioscos norteamericanos de febrero de 1952 a enero de 1955. Finalmente, este segundo tomo de Shock SuspenStories cuenta con un bonito prólogo de Dean Kamen, hijo de Jack Kamen.
Frank Frazetta (1928-2010)
Frank Frazetta ha sido y sigue siendo uno de los ilustradores más influyentes que han existido. Nacido el 9 de febrero de 1928 en Nueva York, a los ocho años y ante la insistencia de sus profesores, sus padres lo matricularon en la Brooklyn Academy of Fine Arts, a la que acudió durante ocho años. Publicó sus primeras historias en comic-books (The Snowman) en 1944 a la temprana edad de 16 años. Más tarde hizo series para DC Comics («The Shining Knight» en Adventure Comics), ME («White Indian» en Durango Kid) y las cubiertas de Buck Rogers. También fue negro de Dan Barry en Flash Gordon y en 1952 dibujó su propia serie, Thun’da, para Magazine Entreprisess. E por esa época cuando Frazetta realiza sus escasos trabajos para E.C. Comics, principalmente junto Al Wlliamson, como es el caso del que se nos ofrece en este segundo tomo de Shock SuspenStories. Tan solo realizaría en solitario una historieta para el sello de Gaynes y sería, precisamente, en este mismo titulo, concretamente Squeeze Play, que podremos ver en el número 13, que se editará dentro del tercer y último tomo de la serie.
Durante los años sesenta Frank Frazetta se prodigó principalmente en la ilustración, forjando su leyenda principalmente con su trabajo para Warren Publishing entre 1965 y 1973, editorial para la que realizó gran número de portadas e incluso alguna historieta, como la inolvidable Werewolf! publicada en el primer número de Creepy (1964). Una explosión creativa que ha dejado una profunda huella en muchos de los ilustradores de Ciencia ficción y fantasía heroica (Jeff Jones, Berni Wrightson, Michael Whelan, Don Maitz, Boris Vallejo, etc.) quienes adquirieron el estilo «Frazetta», tan nuevo como dinámico. También trabajó de cartelista cinematográfico, y entre sus posters figuran los de ¿Qué tal, Pussycat?, Tras la pista del zorro, El baile de los vampiros y Ruta suicida, entre otros.
Los años posteriores supusieron una consolidación en su labor artística produciendo una serie de libros que recogen lo mejor de su arte. Una enfermedad lo imposibilitó de pintar con la mano derecha, pero aprendió a desenvolverse con la izquierda en lo que es toda una muestra de voluntad, autodisciplina y superación. Finalmente, Frank Frazetta falleció el 10 de mayo de 2010, a la edad de 82 años, víctima de un derrame cerebral.
Un repaso pormenorizado de los contenidos de Shock SuspenStories Vol. 2 (Guiones: Al Feldstein)
SHOCK SUSPENSTORIES #7: febrero-marzo de 1953.
Abre el número Al Feldstein con una impactante portada que no hace referencia a ninguna de las historietas que contiene el cuaderno, que se inicia con ¡La venus de la playa! (Beauty and the Beach), una Crime SuspenStory ilustrada por Kamen en la que dos bellas esposas son obsequiadas por sus celosos esposos con lo que más les gusta…¡El
soborno! (The Brive!) es una Shock SuspenStory dibujada por Wally Wood en la que un policía corrupto se llevará su merecido tras un único traspiés. Infiltración (Infiltration) es una Science-Fiction SuspenStory que se encarga de ilustrar Joe Orlando y que tiene ciertos aires de thriller, pues se trata de encontrar a un espía infiltrado dentro de un pequeño círculo. Cierra el número ¡El pequeño asesino! (Small Assassin!) una historieta basada en un relato de Bradbury protagonizado por una madre que está aterrada por su hijo recién nacido ¿tendrá motivos reales para estarlo?
SHOCK SUSPENSTORIES #8: abril-mayo de 1953.

Tras una impactante (de eso se trata) portada de Feldstein, este octavo número ofrece un equipo idéntico al que tenía el anterior cuadernillo, a excepción de la cuarta historieta, en la que Joe Orlando es sustituido por Al Williamson, Frank Frazetta y Roy Krenkel. El número se inicia con Picadillo (Piecemeal) en la que de visita al hogar de su hermano mayor, y abusando un tanto de su hospitalidad, el benjamín se encapricha de su cuñada, que le corresponde pero no quiere quedarse sin la fortuna de su esposo, así que idearán un plan para quitarlo de en medio. Como pueden suponer, pues estamos hablando de E.C. Comics, la cosa terminará fatal, haciendo honor, además, al título de la historieta que Kamen se encarga de dibujar. Wally Wood en ¡El asalto! (The Assault!) ilustra la historia más comprometida del número al estar protagonizada por una nueva turba que se toma la justicia por su cuenta. La llegada (The Arrival) es la historia realizada a seis manos que indicábamos al principio de este párrafo, una Science-Fiction SuspenStory de lo más esperanzadora para la Humanidad… o no. Finalmente, Gotera (Seep no More!), dibujada por George Evans, cierra el cuaderno. Se trata de una historia en la línea del clásico El corazón delator, de Edgar Allan Poe, en la que el sentimiento de culpa hará que el propio asesino se descubra a sí mismo. En Shock Talk, la página de correo del lector, todavía hay repercusiones y opiniones, tanto a favor como en contra, de las polémicas historietas Odio y Bajo la máscara, publicadas en números 5 y 6 respectivamente de Shock SuspenStories y que ya analizamos en su momentos (Tomo 1 de la edición de Diábolo).
SHOCK SUSPENSTORIES #9: junio-julio de 1953.

A partir de este número entra en el equipo de Shock SuspenStories un ilustrador del que ya hablamos en otra de nuestras entradas, el genial Reed Crandall, que se une a Wally Wood, Jack Kamen y Joe Orlando, que con guiones y portadas de Feldstein conformará el fenomenal equipo habitual de talentos de esta cabecera, cuyo noveno número inicia Kamen con una historia de Ray Bradbury que Al Feldstein se encarga de adaptar. El juego de octubre (The October Game), es una cruel narración narrada de manera cinematográfica, repleta de tensión y de enorme impacto. Por su parte Wally Wood en ¡Llegó al alba! (Came the Dawn!) presenta la historia de un tipo tan afortunado que no se cree la suerte que ha tenido hasta que él mismo se encarga de estropearlo todo. En ¡Los entrometidos! (The Meddlers!), nuevamente tenemos una historieta en la que una turba ignorante acaba con lo que no comprende, causando un desastre que acabará terminando con los causantes…y de paso con el resto de la Humanidad. Reed Crandall cierra el número con ¡Carroña! (Carrion Death!), la historieta a la que Feldstein hacer referencia en portada. Una angustiosa y retorcida vuelta de tuerca a Fugitivos (The Defiant Ones, Stanley Kramer, 1958), con un delincuente que deberá huir enmanillado al cadáver de su captor, el policía al que ha matado. Mala situación, sin duda, y más si la acción se desarrolla en el desierto.
SHOCK SUSPENSTORIES #10: agosto-septiembre de 1953.

El décimo número de la serie lo abre Jack Kamen. Y lo hace tanto desde la portada como con la primera historieta, El sacrificio (The Sacrifice), que tiene una trama similar a la de Perdición (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944) aunque con una vuelta de tuerca de lo más retorcida. Quien siembra… (…So Shall ye Reap!) es una de las historietas que más calado tuvo entre los lectores, mostrando dos versiones de unos hechos que llevarán al protagonista a un mismo destino ¿Cuál será el motivo de que su vida se haya torcido de tal modo? Vuelta a casa (Home Run!), que cuenta con los lápices de Joe Orlando, es una Science-Fiction SuspenStory con viaje a Marte incluido durante el cual la tripulación descubrirá que tienen un tripulante infiltrado. Y cierra nuevamente Reed Crandall con Dulzura (Sweetie-Pie) una morbosa historia que dejará al lector con un buen sabor de boca. Unos fieles lectores que dejan su opinión, tanto a favor como en contra de ¡El asalto! en la página dedicada al correo, donde por un lado puede leerse «Por favor, sigan publicando historias como Odio o El asalto. Ayudan a que la gente empiece a pensar«, como «era exagerada (…) Estos cómics muestran a grupos de gente matando a personas inocentes. Este tipo de cosas no ocurren en la realidad. ¿Qué pretenden, provocar conflictos?«, opinión esta última expresada por una tal Sra. Anna Towers, de New York, que es casi inmediatamente respondida por Edwin Zureich de Sandusky (Ohio) cuando cuenta como «durante la Segunda Guerra Mundial, una familia de negros murió en su propia casa, a causa de un incendio provocado«.
SHOCK SUSPENSTORIES #11: octubre-noviembre de 1953.
Excepcionalmente el cuaderno contiene una historieta y portada ilustradas por Johnny Craig, que se encargará también de abrir fuego con ¡La cita! (The Tryst!), protagonizada por un celoso marido y que se cerrará con un auténtico final de impacto. En agradecimiento… (In Gratitude…) es un inteligente alegado anti bélico y anti racista que se encarga de ilustrar Wally Wood, mientras que Reed Crandall dibujará Vísteme de espacio (¡ejem!) (The Space Suitors) un nuevo relato de infidelidad y crimen que se desarrolla en el espacio. Más terrenal es …Tres son multitud (...Three’s a Crowd) la historieta a la que hace referencia la portada de Johnny Craig con los celos nuevamente como protagonistas y pésimos consejeros. En esta ocasión el correo se emplea como altavoz de la creación del club de fans de adictos a E.C (del que ya hablamos largo y tendido en otra de nuestras entradas).
SHOCK SUSPENSTORIES #12: diciembre de 1953-enero de 1954.
En esta ocasión tenemos una de las más impactantes portadas de la serie, en la que pueden verse los estragos de la drogadicción y del síndrome de abstinencia, que en portada ilustra Feldstein y Joe Orlando en la historieta El mono (The Monkey), un relato destinado a concienciar a los jóvenes sobre los peligros de jugar con las drogas. Pero el número se abre con la previsible Última oportunidad (Deadline) dibujada por Jack Kamen; prosigue con El secuestrador (Kidnapper) en la que Reed Crandall muestra el horror de unos padres a los cuales han arrebatado a su hijo. Y termina con Más dura será la caída (Fall Guy), en la que un plan aparentemente redondo demostrará no serlo. Y todo por un simple olvido.
Lo que sin duda si es redondo es el tomo, que cuenta con un equipo artístico compacto y guionistas en gracia, todo ello en una colección que se cerrará con la próxima entrega de Diábolo, que reunirá los últimos seis e inolvidables números de la colección.
Las lecturas de Serendipia: ‘Tales from the Crypt’ Vol. 5
TALES FROM THE CRYPT VOL. 5
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace retornando a la hedionda cripta en la que esperan The Crypt-Keeper, The Old Witch y The Vault-Keeper dispuestos a poner los pelos de punta al lector con las terroríficas historias incluidas en este nuevo tomo de Tales from the Crypt, el quinto y último de la serie, que reúne los números que van del 41 al 46.
Sin decaer en ningún momento, prosigue la trayectoria ascendente de la más emblemática publicación de E.C. Comics. Y lo hace continuando la dinámica adquirida en números anteriores: las portadas de los seis números que componen el tomo son obra de Jack Davis, así como la primera historieta de cada uno de ellos, reservando la última para el gran Graham (Ghastly) Ingels. La mejor forma de que el lector no olvide la revista de cómics que acaba de leer. Contando, además, con la participación de otros artistas como Jack Kamen, Bernie Krigstein, George Evans, Joe Orlando y el gran Reed Crandall. En esta ocasión, Al Feldstein no firma todos los guiones, muchos de ellos están firmados por Carl Wessler, sin que la calidad de los mismos se resienta. El tomo no incluye prólogo y, siendo como es el último, en varios de los cuadernos que contiene hay referencias e incluso comunicados en los cuales se explican los problemas que la editorial estaba atravesando y que, finalmente, conseguirían que se cerraran las colecciones policíacas y de terror, mientras se anunciaban, en el último número, los planes editoriales de publicar nuevas colecciones adscritas a lo que se dio en llamar New Trend (nuevo rumbo), series que se sumaron efímeramente a los títulos supervivientes hasta que cerraron todo, a excepción de Mad, que transformado en revista, pudo librarse de las garras del Comic Code.
AL FELDSTEIN (1925-2014)
Albert Bernard Feldstein (octubre de 1925 – abril de 2014), fue un escritor, editor y artista estadounidense cuya labor más recordada es la que desempeñó en E.C. Comics de 1956 a 1985, ya como editor de la revista Mad.
Originario del barrio de Brooklyn (Nueva York) , gana algunos premios de dibujo, lo que le convence de estudiar arte. Tras la II Guerra Mundial entra de chico-para-todo en el Iger Studio. Allí se foguea realizando fondos a lápiz y tinta para terminar dibujando planchas completas. De ahí pasa a Fox Comics, donde era poco menos que explotado. Y poco después contacta con Bill Gaines, que acababa de asumir el cargo de editor de EC Comics tras la muerte de su padre en un accidente, con el que entablará una larga y provechosa relación de trabajo
Al llegar a EC en 1948, Feldstein comenzó como artista, pero pronto combinó el arte con la escritura y finalmente editó la mayoría de los títulos de E.C. Aunque originalmente escribió e ilustró aproximadamente una historia por cómic, además de hacer muchas portadas, Feldstein finalmente se centró en la edición y la escritura, reservando su arte principalmente para las portadas. Desde finales de
1950 hasta 1953, editó y escribió historias para siete títulos de E.C., abordando temas candentes que otros medios procuraban evitar, como el prejuicio racial, la violación, la violencia doméstica, la brutalidad policial, la drogadicción y el abuso infantil. Formando, también, todo un equipo de escritores colaboradores que incluía a Robert Bernstein , Otto Binder , Daniel Keyes , Jack Oleck y Carl Wessler.
Después de que las presiones de la industria y el gobierno obligaron a Gaines a cerrar la mayoría de sus títulos E.C., Feldstein se separó brevemente de la empresa. Pero cuando Harvey Kurtzman dejó Mad en 1956, Gaines recurrió a su antiguo editor, así Feldstein pasó los siguientes 29 años al frente de lo que se convirtió en una de las revistas más importantes e influyentes del país. Tras retirarse de Mad en 1985, Feldstein comenzó a pintar oleo, dotando de vida a la fauna salvaje norteamericana.
Repaso pormenorizado de los contenidos de Tales from the Crypt Vol. 5: (Portadas: Jack Davis. Guiones: Al Feldstein y otros)
TALES FROM THE CRYPT 41. Abril-Mayo 1954.
Tal y como refleja el anuncio ilustrado por Alan Davis que hay en el reverso de la portada, también dibujada por él, y que es la escogida por Diábolo para este quinto tomo, el E.C Fan-Addict Club va sobre ruedas. También comprobamos que todos los guiones continúan siendo de Al Feldstein. El Guardián de la Cripta abre el número presentando Operación amistad (Operation Friendship) historieta dibujada por Davis que, en esta ocasión, no está relacionada con la

Bill Galvan realiza un homenaje en Archie Comics a la portada de Jack Davis
ilustración realizada para la portada. En Operación amistad tenemos un retorcido relato de camaradería llevada hasta sus últimas consecuencias. ¡Vuelve, pequeña Linda! (Come back, Little Linda!) es una enternecedora historia de amor… al estilo E.C., ilustrada por el siempre soberbio George Evans. La página de correo de los lectores aborda diversas, entre ellas la mala distribución que tenían los cómics en los quioscos, y concretamente, el Guardián de la Cripta insta a los lectores a que ayuden a «mis estúpidos editores a deshacerse de un millón de revistas de E.C. en 3-D» que, al parecer, habían sufrido una mala distribución o, sencillamente no habían sido bien recibidas por los lectores. Más abajo les hablamos de ellas. Corriente de atracción (Current Attraction) es la historieta de portada, dibujada por Jack Kamen. Y para cerrar, un Toque de rancho (Mess Call), llamamiento al que acude raudo Ghastly Ingels con un menú no apto para todos los estómagos.
TALES FROM THE CRYPT 42. Junio-Julio 1954.
Es en este número en el que se produce un cambio radical de paradigma en lo que respecta a los guiones. Al Feldstein va cediendo su sitio a otras plumas, y así, tres de las historias están escritas por Carl Wessler. Tras la vampírica portada de Jack Davis, encontramos una deliciosa propaganda de Panic realizada por Bill Elder en la cual un variopinto grupo de individuos se abalanzan sobre una quiosco hasta destrozarlo, todo con tal de hacerse con un número de la revista. Abre el habitual Davis con Concierto para violín y hombre lobo (Concerto fror Violin and Werewolf) que hace referencia a esa imagen, real o no, de los gangsters portando metralletas de incognito en estuches
de violín. A la primera luz del alba (By the Dawn’s Early Light) es la historia de vampiros que se anuncia en la imagen de portada. Por lo que vemos, el nuevo guionista se decanta por los monstruos clásicos, pues sus dos primeras historietas están protagonizadas por hombres lobo y vampiros. El baño (The Bath) es la única historieta guionizada por Felstein (junto a Jack Oleck) del número. Está dibujada por el genial Bernie Krigstein y protagonizada por un cruel terrateniente del Amazonas que se dará un baño de realidad. El último. Finalmente ¡Encapotado! (Hoodwinked!) es una deliciosa historia de dos hermanos, muy diferente entre ellos, y la relación de amor-odio que tienen y que terminará, bueno, terminará mal, por supuesto. Dibuja, como es norma, Graham (Ghastly) Ingels.
TALES FROM THE CRYPT 43. Agosto-Septiembre 1954.
A partir de este número comienzan a ponerse las cosas serias. Y se hace partícipe de ello en todo momento al lector, con la primera referencia a la caza de brujas que se había entablado contra la violencia en los cómics. Y, como no podría ser de otra forma, está realizada con humor e ironía, pero con un lenguaje directo. Después de mostrar unas viñetas caricaturescas en las que vemos como en Rusia está contundentemente prohibido leer cómics, añade, «Aquí, en América, todavía podemos publicar cómics, periódicos, revistas de moda, libros y la Biblia. No tenemos que enviarlos primero a un censor. Por ahora…Porque hay algunas personas en América que quieren censurar… que quieren acabar con los cómics«. Y la nota prosigue entrando en la humorada, pues se llega a la conclusión de que detrás de todo esto se encuentran, por supuesto, ¡los comunistas! Otras disciplinas artísticas como el cine ya estaban siendo investigadas por el Comité de Actividades Antiamericanas, y muchas carreras, e incluso vidas, se quedaron por el camino. Ahora era el turno de los cómics.
En lo que respecta a su contenido de este número, prosiguen los movimientos entre los responsables de los guiones: Al Feldstein se hace cargo de tan solo uno, el ilustrado por Ghastly, mientras el resto se reparten entre el ya mencionado Carl Wessler y Otto Binder. La portada de Alan Davis, aunque modélica, como siempre, rompe un tanto con la norma de oscuridad y tenebrismo habitual, y hace referencia a la retorcida historia con la que, él mismo,
con guion de Binder, abre el número, Cuatro partes iguales (Four-Way Split) en la cual su protagonista descubrirá por qué es imposible ser amigo de jefes y «superiores». Guerra fría (Cold War) con dibujos de Jack Kamen y guion de Wessler, es una extraña historia de poliamor… de ultratumba. Concurso con trampa (Clots my Line), con guion nuevamente de Otto Binder y viñetas de George Evans, ofrece una novedosa propuesta de concurso televisivo poco explotada y con la que todos los concursantes ganan… aunque no un apartamento en Torrevieja (Alicante). Finalmente, Graham Ingels ilustra la única contribución de Al Feldstein al número, Accidentes por compasión (Accidents and Old Lace), título y traducción al español que hacen referencia a los que tuvo el film de Frank Capra Arsénico por compasión (Arsenic and Old Lace, 1944), que adaptaba al cine el éxito teatral protagonizado por Boris Karloff que, más tarde, fue sustituido por Bela Lugosi. La historieta, además, está protagonizada por tres adorables ancianitas aficionadas a confeccionar artísticos tapices.
TALES FROM THE CRYPT 44. Octubre-Noviembre 1954.
Tras otra deliciosa portada de Jack Davis, el mismo dibujante abre, como es habitual, este número 44 con Olorosa obra (Forever Ambergris), el primero de los dos guiones firmados por Al Feldstein incluidos en el cuaderno. Una historia muy retorcida de amistad, engaños, ballenas y… peste bubónica. El gran Red Crandall vuelve por segunda, y última vez a Tales from the Crypt para ilustrar Tumba marina (Burial at Sea) que con guion de Carl Wessler se
desarrolla en una isla en la que, como suele suceder, hay un tesoro y alguien que lo quiere poseer a toda costa. La declaración (The Proposal) también escrita por Wessler pero ilustrada por Jack Kamen es una bonita historia de amor a tres bandas. Y finalmente vuelve Feldstein con La noche del verdugo (The Sliceman Cometh), una historia ideal para los viscosos lápices de Graham Ingels. Localizada en la Francia revolucionaria, en la que tantos y tantas perdieron la cabeza, será precisamente una de ellas la que traerá de la ídem al cruel protagonista de esta historia.
TALES FROM THE CRYPT 45. Diciembre 1953-Enero 1955.
Otra portada antológica, que en esta ocasión hace referencia a la historieta que ilustra Jack Davis y guioniza Carl Wessler, responsable de todos los guiones de este número. Telescopio (Telescope) es una muy sórdida historieta sobre un naufrago y una rata, únicos habitantes de una isla y su lucha por la supervivencia. Jack Kamen dibuja El sustituto (The Substitute), una historia en la cual no tendrá ocasión de dibujar atractivas damas, una de sus especialidades, pues se desarrolla en una colonia penal francesa de la que se fugará un preso con un plan que no puede fallar… o si. Bernie Krigstein ilustra Sueño asesino (Murder Dream), con dibujos muy influenciados por el
surrealismo daliniano y con unas viñetas que buscan trasmitir movimiento, tal y como puede apreciarse en la página 5 de la historieta (que corresponde a la 167 del tomo). Una forma de narrar que culminaría en Master Race (Impact #1, Abril 1955), su obra maestra. Todo ello para reproducir en viñetas lo que resulta ser «el sueño de un maníaco«. Finalmente, con El cambio (The Switch), la vieja bruja y Graham Ingels cierran el número. Se trata de una tragicómica historia protagonizada por un octogenario que desea rejuvenecer su cuerpo para satisfacer a una dama de la que se ha enamorado. Para ello recurrirá a la cirugía. Como vemos, nada excepcional hoy día.
LA SEDUCCIÓN DEL INOCENTE
El número 45 de Tales from the Crypt no tiene página de correo, en su lugar hay, a toda plana, «un llamamiento a la acción«, una carta de los editores a sus lectores redactada ante las graves acusaciones del Subcomité del Senado sobre la Delincuencia Juvenil que culpa, precisamente a los cómics, y en especial a los de terror y crimen, de incitar a los niños a la violencia ya que «deforman las mentes de la juventud de América y afectan el desarrollo de las personalidades de aquellos que los leen«. Entre los responsables de esta campaña se encontraba Fredric Wertham, un psiquiatra germano-estadounidense que en su libro más conocido, La seducción del inocente (Seduction of the Innocent, 1954), consideraba que estas publicaciones causaban un apetito insaciable de violencia en los jóvenes: “En el mejor de los casos, interfieren con el sueño infantil. En el peor de los casos, invitan a los niños a imitar los crímenes que ven representados». Wertham también llamó la atención sobre lo que él consideraba implicaciones de amor homosexual en cómics como Batman y Wonder Woman. Los cómics, como vemos, eran para el psiquiatra los responsables de todo los males que atenazaban la civilización: “Los cómics en el peor de los casos son demoníacos, en el mejor simple basura”.
El impacto que causaron sus palabras, animó a crear la comisión de investigación del Congreso contra
la industria de los cómics y a la creación del Comic Code, con el cual los propios editores autocensuraron sus publicaciones. Al igual que sucedió con el cine y el Codigo Hays en los años treinta. Pero Wertham no era el único que estaba tras los ataques a la industria del cómic, pues como señalan los editores de E.C., asimismo también habría «ciertas editoriales que no publican cómics y que se beneficiarían de su desaparición, muchos grupos de adultos a los que les gustaría culpar de su falta de capacidad como padres responsables a las revistas de cómics, en lugar de a ellos mismos, y varios cazadores de titulares«. Así que con esta carta abierta a los lectores, los editores instaban a que fueran ellos los que escribieran una carta al Congreso, «con tus propias palabras. Que sea una carta amable y educada«, tanto si pensaban que los cómics eran un entretenimiento inofensivo, como si pensaban que eran malos, «lo importante es que la Subcomisión escuche a los lectores reales de cómics y/o a sus padres (en caso de los más jóvenes), y no a personas que, sin haber leído un cómic en su vida, quiere destruirlos«.
El subcomité entrevistó tanto al doctor Wertham como a William Gaines, que expusieron sus argumentos en contra y a favor, todo lo cual fue televisado. Muchas de las conjeturas del psiquiatra, particularmente las de las alusiones sexuales ocultas (por ejemplo imágenes de desnudos femeninos ocultos en los dibujos de los músculos de los personajes y en la corteza de los árboles, o Batman y Robin como amantes homosexuales), fueron recibidas con hilaridad en la industria del cómic. Wertham también afirmaba que Wonder Woman tenía una segunda lectura relacionada con la sumisión y el bondage, algo que en cierto modo ya había sido mejor documentado por su creador, William Moulton Marston, que había admitido eso mismo; a pesar de ello Wertham también afirmó que la fuerza y la independencia de Wonder Woman ponían de manifiesto su carácter de lesbiana. Finalmente, aunque no se cumplió el objetivo buscado y no culpó a los cómics del supuesto auge de la delincuencia juvenil, sí que tuvo serias repercusiones para la industria, pues el subcomité recomendó que las casas editoriales bajaran el tono de sus publicaciones.
Gaines reunió a sus colegas editores y sugirió que la industria se agrupara para combatir la censura externa, formando la Comics Magazine Association of America, con su rama censuradora, el Comics Code Authority. Las normas del CCA eran aún más estrictas que las de la ACMP, ya que su cumplimiento era obligado y todos los cómics debían ser previamente aprobados antes de su
publicación. Entre las nuevas normas impuestas por el Comics Code estaba la prohibición de que en la portada apareciera la palabra «horror», «terror» o «raro», y no era ninguna coincidencia que estas palabras fueran precisamente las que aparecían en los títulos de muchas de las series más vendidas de E.C. Gaines abandonó la asociación y rechazó someter sus historietas al Comics Code; pero cuando los distribuidores se negaron a repartir muchas de sus series, el editor se vio forzado a cerrar su cinco títulos más populares: los tres de terror y los dos de crímenes. Cerrando el resto poco después ante la perspectiva de un conflicto interminable. Y es que, como los propios editores de E.C. señalaron en una carta que abría el número 46 de Tales from the Crypt, «aunque en E.C. seguimos creyendo, como en el pasado, que las acusaciones contra los cómics policíacos y de terror son un completo disparate, a estas alturas no tiene sentido intentar defender este tipo de literatura. Económicamente, nuestra situación es grave. Las revistas que no llegan al quiosco no se venden. Nos vemos obligados a capitular. Nos rendimos. ¡ESTAMOS HARTOS!«. Pero no era una capitulación total, pues en la misma nota se anticipaba la nueva dirección que E.C Comics iba a tomar,
centrándose en una línea de comic books de tono más realista. La que se denominó New Direction, que incluía títulos como M.D.(historias de médicos), Impact (suspense), Extra! (periodismo) y Psychoanalysis (historias de psiquiatras), entre otras. Además, moderó y renombró el título que aún tenía de ciencia ficción como Incredible Science Fiction y prosiguió con Mad, Panic, Piracy y Two-Fisted Tales. Con estos cambios, Gaines terminó sometiendose al Comics Code. Pero este relanzamiento fue un estrepitoso fracaso y ninguno de los nuevos títulos pasó del número cinco, así que tras varios conflictos con el Comics Code, incluyendo una demanda judicial, y las cada vez peores ventas de los títulos que aún tenía, Gaines decidió, en diciembre de 1955, abandonar por completo los comic books, transformando Mad en revista, con lo cual se libraba del Comic Code y pudo tener una trayectoria libre y prolongada durante sus 58 años de vida.
Muchos años después se demostraría que el libro de Wertham no estaba basado en un trabajo académico sólido. El material estaba manipulado para comprometer y fabricar evidencias en su beneficio. Pero el daño ya estaba hecho.
TALES FROM THE CRYPT 46. Febrero-Marzo 1955.
«Puede que nunca llegues a leer esta revista. Es más , puede que nunca se imprima. Si se imprime, puede que nunca se distribuya. Si se distribuye, puede que se guarde en un fardo detrás del mostrador y nunca vea la luz del día. Pero si, por algún milagro, llega a los quioscos, éste será probablemente el último número que leas de esta revista«.
Sí, hemos llegado al último número de la colección. Un número que tal y como se indica en un mensaje de los editores, no iba a ser el último de Tales from the Crypt, sino el primero de una nueva colección, The Crypt of Terror, que se uniría a las otras tres cabeceras dedicadas al género que más rédito daba a la editorial. Pero no pudo ser.
En todo caso quedó un último número al nivel acostumbrado. Con los guiones de las dos primeras historietas escritos por Al Feldstein, y los otros dos por Carl Wessler. Abre Jack Davis con El reflejo (Upon Reflection) la historia de hombres lobo que, ¡ejem!, refleja la portada. Prosigue George Evans con Palos de ciego (Blind Alleys), donde un roñoso casero terminará recibiendo su merecido de mano de sus inquilinos. Success Story (cuya primera plancha original ilustra este artículo), está realizada por Joe Orlando y se ocupa de, posiblemente, la más terrorífica historia narrada en las publicaciones E.C., pues cuenta la historia de un joven recién casado cuyos suegros se instalan en su casa. Desbaratando su -hasta entonces- feliz matrimonio y creando tensiones que el protagonista terminará cortando de raíz. Finalmente cierra, como siempre, Ghastly con Trapos sucios (Tatter Up!) otra bonita y muy sórdida historia de amor con boda entre una tacaña octogenaria rica y un joven y atractivo muchacho, que comenzará la enfebrecida búsqueda del dinero de la vieja desde el primer día pero…
¡¡HORROR EN 3-D!!
La culpa de todo es de la televisión. En los años cincuenta la televisión había llegado a todos los hogares norteamericanos y restado audiencia a los cines, así que había que intentar innovar para combatir la fuerte competencia. Así, se probaron nuevos experimentos como el Cinemascope, el Drive-In o las películas en 3-D, mediante unas gafas con dos tonalidades (azul y rojo).
Esta efímera moda pasó a otro tipo de medio, como las publicaciones de pin-ups (¡¡¡téngalas al alcance de sus manos!!!) y, por supuesto, a los cómics. E.C., siempre atenta a las novedades, editó dos números especiales: Three Dimensional E.C. Classics y Three Dimensional Tales from Crypt of Terror, preparándose uno más que quedó inédito, posiblemente por las pobres ventas motivadas, en gran parte, por la pobre distribución que comenzaban a tener los cómics de terror y crímenes. En todo caso, se trataba de historietas ya publicadas, adaptadas con viñetas nuevas, al sistema de tres dimensiones. Para completistas, estos dos cómics en 3-D han sido editaos en cuatro cuadernos por El Boletín. Y no solo eso, pues van acompañados de dos tomos (eso sí, en edición muy limitada) escritos por el especialista Enrique Torres en los cuales analiza estas historietas con la minuciosidad a la que tiene acostumbrado al lector.
Con este quinto tomo se cierra Tales from the Crypt, pero Diábolo ya está preparando nuevos tomos con otras colecciones E.C. Más tomos brillantes, de un nivel artístico y de guiones inmejorable, que se superan, número tras número, historia tras historia, viñeta tras viñeta.
Las lecturas de Serendipia: ‘Tales from the Crypt’ Vol. 4
TALES FROM THE CRYPT VOL. 4
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace retornando a la hedionda cripta en la que esperan The Crypt-Keeper, The Old Witch y The Vault-Keeper dispuestos a poner los pelos de punta al lector con las terroríficas historias incluidas en este nuevo tomo de Tales from the Crypt, el cuarto, que reúne los números que van del 35 al 40.
Continúa la trayectoria ascendente de la más emblemática publicación de E.C. comics. Y lo hace prosiguiendo la dinámica adquirida en números anteriores: las portadas de los seis números que componen el tomo son obra de Jack Davis, así como la primera historieta de cada número. La última de cada cuaderno está reservada para el gran Graham (Ghastly) Ingels, sin duda para que el lector se quede, textualmente, con el corazón en un puño. Finalmente Al Feldstein firma todos los guiones incluidos en el tomo, en los que colaboraba, en muchas ocasiones Bill Gaines, aportando la idea central. También, entre otras cosas, el tomo contiene un entrañable prólogo de Russ Cochran y seremos testigos de la creación del primer club de fans de sus publicaciones: The National E.C. Fan-Addict Club.
Haciendo historia número tras número.
GRAHAM INGELS (1915-1991)
Ghastly: Horrible. Así comenzó a firmar sus historietas de terror Graham Ingels, sin duda las más terroríficas y hediondas de los cómics E.C. Y claro, las que más gustaban. Nacido en Cincinnati, Ingels comienza a trabajar a los 14 años, tras fallecer su padre, el artista comercial Don Ingels. Dos años después estudia en la Hawthorne School of Art de Nueva York, mientras trabaja realizando sus primeros trabajos como ilustrador. Contrae matrimonio a los 20 años y tiene dos hijos. Durante la II Guerra Mundial ingresa en la Marina, pero no es enviado al frente, por lo que puede compaginar su instrucción con su nuevo empleo en Fiction House Publications, editorial para quien realiza tanto trabajos en sus revistas pulp, como en su división de cómics, apareciendo sus ilustraciones en Planet Stories, Jungle Stories, North-West Romances y Wing. Posteriormente, Ingels se convierte en director de arte de Better Publications, asignando los primeros encargos de
cómics a George Evans, con quien entablará una amistad que se prolongará durante toda su vida, y a un joven Frank Frazetta, que reconoce a Ingels como el primero en el negocio que valoró su talento. Ingels dibuja cómics sobre crímenes para Magazine Enterprises (Manhunt, Killers) y westerns para una variedad de compañías, incluidas Magazine Enterprises (Guns), Youthful Magazines (Gunsmoke), Hillman Periodicals (Western Fighters) y DS Publishing Co. (Outlaws), entre otros. En 1948, Al Feldstein contrata a Ingels, que pasa a trabajar en los cómics que por entonces publicaba el sello, Gunfighter, Saddle Justice, Saddle Romances, War Against Crime, Modern Love y A Moon, a Girl… a Romance. Cuando los cómics románticos y del oeste se cancelan pasando a ser ser sustituidos por las cabeceras de terror, Tales From the Crypt, The Vault of Horror y The Haunt of Fear, se hace evidente, tanto para Gaines como para Feldstein, que Ingels es ideal para ellos. Su estilo se adapta a la perfección para los horrores góticos, las casuchas abandonadas, las criaturas grotescas y los retorcidos cadáveres retornados de sus tumbas. Nadie como él refleja el miedo y la desesperación. Graham Ingals, prolífico sin que su trabajo se resienta, colabora en las tres publicaciones, siendo el artista principal de The Haunt of Fear, cuya historia principal presenta su
vieja bruja. También es responsable de todas las portadas comprendidas entre los números 11 y el 28 de la publicación. Cuando cierran las colecciones de terror por el contraataque moralista que da paso a la New Direction, Ingals prosigue trabajando para esos nuevos títulos hasta el cierre definitivo, tras lo cual, comienza a escasearle el trabajo, pues el cómic de terror era lo que le había encumbrado y, sencillamente, ya no se hacía. Ingels deja de dibujar en 1959 y ocupa un puesto docente en la escuela por correspondencia de Artistas Famosos en Westport, Connecticut. Pero en 1962, con serios problemas de alcohol, deja todo y abandona a su familia, desapareciendo. Tendrían que pasar diez años para saber lo que había sido de él: se había fugado con una alumna de las clases de pintura a Florida, donde continuaba dando clases. Una nueva generación de fans y
seguidores, que lo daban por muerto, quieren saber del gran maestro del cómic de terror, pero él rechaza toda entrevista, llegando a pedir a William Gaines que haga saber que si alguien le molesta, tomará medidas legales. El artista, que vive sus últimos años atormentado por la culpa de haber dejado atrás a sus hijos, de los cuales uno no le perdona nunca, ya rehabilitado, concedió, a regañadientes, una entrevista tras mucho insistir sus editores, pero nunca llega a celebrarse, pues un cáncer de estómago empeorado por el consumo prolongado de alcohol se lo lleva en 1991.
Repaso pormenorizado de los contenidos de Tales from the Crypt Vol. 4: (Portadas: Jack Davis. Guiones: Al Feldstein)
TALES FROM THE CRYPT 35. Abril-Mayo 1953.
El cuaderno se abre con un delicioso anuncio, a toda página, anunciando la salida del cuarto número de Mad, ilustrado por John Severin, y a continuación nos espera El Guardián de la Cripta para presentar ¡Bajo el terror de la luna de plata! (By the fright of the Silvery Moon!) la historieta a la que hace referencia Jack Davis en su portada y que, al ser la primera, él mismo ilustra. Un relato algo previsible, pero impecable. Más sorprendente resultará ¡Un bocado a medianoche! (Midnight Mess!), detallado relato de vampiros realizado por Joe Orlando que contiene una mítica historieta, en especial para los aficionados al mejor cine de terror, pues fue adaptada a imagen real por la compañía británica Amicus en el film antológico Vault of Horror (Roy Ward Baker, 1973). Curiosamente, tanto Vault of Horror, como su compañera de viaje Tales from the Crypt (Freddie Francis, 1972), sufrieron de censura, por lo que circulan dos versiones de ambos films, una
expurgada de sangre y la otra con toda la gloriosa substancia roja en su lugar. Así, el final de Midnight Mess!, en la versión ligera de sangre termina con un plano fijo, mientras que en la versión original sin mutilar, vemos unos instantes de la agonía del protagonista… También se «justificará» su sacrificio, pues si en el cómic el protagonista es un ciudadano modélico, en el film será un sádico asesino, así que su final será algo así como merecido producto de justicia poética. Pero continuemos con el cómic y con la siguiente historieta, ¡Matrimonio hecho pedazos! (Busted Marriage!), en la que habrá sortilegios y venganzas de ultratumba por gentileza de Jack Kamen. Y cerrando Ghastly, siempre cómodo entre los no muertos y que en ¡La tumba de la momia! (This Wraps it Up!), ya pueden suponer quien se presentará sin anunciar.

El mítico final de Midnight Mess! comparado con su adaptación cinematográfica
TALES FROM THE CRYPT 36. Junio-Julio 1953.
Tras una ficha-presentación del dibujante George Evans, Jack Davis monta al lector en un Taxi carmesí (Fare Tonight, Followed by Increasing Clottyness…), el mismo que puede verse en la portada. Un vehículo muy especial, como veremos… La curiosidad mató al… (Curiosity Killed…) está ilustrado por el recién llegado George Evans, magnífico dibujante que se estrena con una intrigante y muy retorcida historia. Turno de Kamen con Qué verde era mi calle (How Green was my Alley) en la que el juego a dos barajas de un casanova terminará… por los suelos. Y la vieja bruja traerá una nueva adaptación de una historia de Ray Bradbury, El manipulador (The Handler) en la que Graham (Ghastly) Ingels introduce al lector en la morgue, donde tan bien se desenvuelve y en la que el sádico y juguetón embalsamador se llevará una buena sorpresa… la última.
TALES FROM THE CRYPT 37. Agosto-Septiembre 1953.
Tras mostrar al lector el hedor de la tierra de tumba removida y el putrefacto cadáver que de ella surge, Jack Davis, abre también el cuaderno, pero con una historieta que no guarda conexión con la portada ¡Bien muerto! (Dead Right!), es un relato de experimentos y teorías arriesgadas que, para no defraudar al lector, terminará mal, muy mal. Como también acabará mal el protagonista de ¡Felices gritos! (Pleasant Screams!), una contínua pesadilla que comenzará una y otra vez terminando siempre igual, de forma letal. A continuación, tras una muestra de la poesía y algunos proverbios macabros enviados por los lectores, llega el momento de ponerse ¡Al rojo vivo! (Strop! You’re Killing me!), con arte de Bill Elder, un viejo conocido en una de las cortadas, ¡disculpen!, contadas y sin duda memorables colaboraciones en la cripta. Y para terminar, la vieja bruja, que sacará de su caldero ¡Perros callejeros! (The Rover Boys!), con Graham Ingels encargándose del dibujo, pero no esperen encontrase con «el Torete», «el Corneta» o «el Fitipaldi», no, aquí tendremos perretes de verdad y no solo eso, averiguaremos porque algunos de ellos poseen una mirada casi humana.
TALES FROM THE CRYPT 38. Octubre-Noviembre 1953.
Una de las portadas más míticas de Jack Davis, que esta vez estará, como veremos, realmente conectada con la historieta que abre este número, ¡Bien cerrado! (Tight Grip!) en la que un plan maestro para matar a la esposa y conseguir su herencia terminará hecha trizas con uno de los finales más memorables de E.C. ¡A flor de piel! (…Only Skin Deep!) representa la llegada del gran Reed Crandall a Tales from the Crypt. Un Reed Crandall que, si bien llegaría al culmen (y la decadencia) de su arte en las publicaciones Warren, demuestra su detallada y reconocible técnica en esta simpática historieta de amor ¿ciego? A El Rincón del Guardián de la Cripta, la hoja dedicada al correo del lector llegará una carta desde Nueva Jersey solicitando organizar un club de fans de E.C.,
pero será la propia editorial la que tomará el testigo y organizará el suyo propio, en un «último esfuerzo para sacaros la pasta!«. La última carcajada (The Last Laugh) de nuevo con Bill Elder en los lápices, cuenta la historia de un bromista que va al médico equivocado con un resultado…¡para mondarse de risa! Y para terminar, Graham Ingels invita al lector a tomar un Bocado Funerario (Mournin’ Mess), una historieta que demuestra que Tales from the Crypt puede servir de inspiración hasta a un personaje de historieta. Concretamente, la mencionada ¡Un bocado a medianoche! (Midnight Mess!), que hemos visto estaba en el número 35. Siempre innovando.
TALES FROM THE CRYPT 39. Diciembre 1953-Enero 1954.
Otra portada antológica, seguida por una memorable ilustración de Bill Elder para promocionar Mad, y ya estamos de nuevo en la cripta del terror, donde nos recibe su anfitrión, El guardián de la cripta con su Palidez fúnebre (Undertaking Palor), en la que los tres angelitos de la portada demostrarán que son todo menos inofensivos. Entrando en La Cámara de los Horrores, su guardían nos llevará a ¡La tumba anhelante! (The Craving Grave!) con un Joe Orlando no muy inspirado y
protagonizada por un sarcófago en buscar de contenido y cuya paciencia, tendrá recompensa. La página de correo del lector queda aplazada para otro número, pues hay un importante anuncio: el nacimiento del Club E.C. de fans-adictos, del que hablaremos abajo más detalladamente, pues Jack Kamen espera con un nuevo cuento de hadas, ¡La bella durmiente! (Grim Fairy Tale!), pero con el inconfundible sabor a corrupción cadavérica que expele el Guardián de la Cripta. Un «cuento para cebollinos» más cómico que terrorífico y que sirve para adentrarnos en La sombra de la muerte (Shadow of Death), con el cual la vieja bruja y Graham Ingels cierran el número, que está protagonizada por un encantador anciano pero… ¡con muy mala sombra!
TALES FROM THE CRYPT 40. Febrero-Marzo 1954.

Y llegamos al último número de este tomo, con una estupenda portada de-ya-saben-quien protagonizada por un buscador de ostras que se lleva una desagradable sorpresa. Pero no será Jack Davis el que ilustre esta historieta, él se encargará de dar, literalmente, Alimento para el pensamiento (Food for Thought) en una historia que se desarrolla en un lugar tan bizarro y abierto a lo extraño como es la carpa de un circo, donde se producirá una venganza con un final que rizará el rizo del horror. En Perlas ensangrentadas (Pearly to Dead) George Evans nos llevará a bucear entre amor, celos, muerte y… venganza de ultratumba. Tras un anuncio a toda página que anuncia la llegada de Two-Fisted Tales, cómic bélico al estilo E.C., llega la tercera de las historias, Goleta de tierra firme (Prairie Schooner) ilustrada por… ¡Bernie
Krigstein!, uno de los más innovadores e influyentes ilustradores de E.C. (y eso es decir mucho), que en su corta carrera en el cómic (se retiró en los sesenta para dedicarse a la ilustración), dejó obras antológicas, muchas de ellas en E.C., especialmente cuando la editorial se vio obligada a cerrar sus colecciones y abrir unas nuevas en lo que se conoce como “New Direction”, que se inició a raíz de la caza de brujas que padeció el medio a mediados de la década de los cincuenta, con historietas que se caracterizaron por un suavizamiento de los contenidos, lo cual no quitó que Krigstein realizara la extraordinaria Master Race. Goleta de tierra firme es una triste historia de locura y amor fraternal, magnífica, pero diferente al tipo de historias que acostumbran a formar parte de la linea de terror E.C., como sí es el caso de ¡Poco hecho! (Half-Baked!) el plato que nos reservan Ghastly y la vieja bruja para cerrar el cuaderno y este cuarto tomo de Tales from the Crypt, el penúltimo antes de que finalice la colección. En el relato, un cocinero de lo más sádico, terminará como las langostas que tanto le gusta torturar.
Todo ello en un tomo brillante, de un nivel artístico y de guiones que se supera, número tras número, historia tras historia, viñeta tras viñeta, y que deja al lector con más ganas de E.C.
CLUB DE FANS ADICTOS A E.C.
Como ya hemos señalado, en el número 39 de Tales from the Crypt, con fecha en portada diciembre 1953-enero 1954, se publicaba en la hoja del correo del lector las bases para apuntarse al National E.C. Fans-Addict Club. Y nacía con intención de ser activo, pasarlo bien y (realmente) sin ánimo de lucro, como se detallaba, «Ser miembro del Club de Fans Adictos a E.C. te costará dos octavos de dólar…¡25 centavos! Estos 25 centavos equivalen al coste exacto para nosotros (¡menos una pequeña fracción de un centavo!) de un sobre, un sello y los cuatro objetos arriba mencionados…¡el certificado, el carné, el parche y el pin!», además de «un boletín (…) que contenga artículos sobre la organización nacional y las delegaciones; adelantos sobre nuevos títulos, futuras historias y numeros especiales, etc.; artículos e historias enviadas por los lectores; y un correo de intercambio de números atrasados«, todo exclusivo para los miembros del club, algo que se conseguía, repetimos, por el módico precio de 25 centavos.
Este es el sobre en el que recibía el kit el fan-adicto.
Kit que comprendía este diploma original, dibujado por Jack Davis. Luego hubo otros, e incluso en los años 70 se reedito este mismo, pero esta imagen es la del original de 1953. Nótese que está firmado, como presidente, por Melvin, que era un chiste recurrente de Mad: En los primeros números se hacían continuas referencias al nombre de Melvin Cowznofski, quien acabaría saliendo en el número 24 con el rostro del niño de aspecto bobo y dientes delanteros prominentes y que luego cambiaría de nombre a Alfred E. Neuman, mascota de la revista que ya es un icono popular.
Dibujo original que realizó Jack Davis para el diploma
Parche de tela
Carnet personal
Y la insignia de aguja. En la imagen de arriba pueden verse todos los artículos juntos para hacerse una idea de los tamaños de los mismos.
Finalmente, incluimos algunos boletines, con uno muy curioso e importante, el tercero, en el que ya se anuncian los problemas que pronto empeorarían y que, como puede verse en el quinto boletín, traería cambios importantes para la editorial… pero, no nos adelantemos. Por lo pronto hay un emergente club de fans que debe ponerse en marcha y tras el que hay puesta mucha ilusión.
Las lecturas de Serendipia: ‘Weird Science’ Vol. 3

WEIRD SCIENCE VOL. 3
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace retornando a la ciencia ficción con el tercer volumen de Weird Science
Prosigue esta colección su recorrido por los mundos desconocidos y, en su mayoría, ostiles, y los experimentos científicos que terminan malamente. Como ya vimos al analizar el segundo tomo, la colección tendrá dos elementos que ya la caracterizarán de forma inequívoca: los guiones de Al Feldstein y el arte de Wally Wood y de su «escuela». Así, en este tomo, que reúne los cómic books que van del 13 al 18, todos los guiones serán de Feldstein, dos de ellos adaptados de relatos de Ray Bradbury; y Wood realizará todas las portadas y aportará la historia que abrirá cada número, acompañado de Joe Orlando, artista y amigo, que los cerrará. Junto a ellos, completarán el elenco, con algunas ausencias, Jack Kamen y Al Willimson.
Una cuestión que llama la atención al revisar estas historietas es la del entintado, a causa del cual varía el detalle y el trazo de un mismo ilustrador de una historieta a otra. Y en ocasiones de forma muy acusada: el detallista Al Williamson, cuyo arte y minuciosidad es bien latente en Cautividad (Captivity) o Semilla del espacio (Space-Borne!), se echa totalmente a perder en El monstruo de la isla (The Island Monster). Una cuestión que también se deja notar en otros ilustrandores.
Pero no solo en las historietas radica el interés que tiene esta reedición para el lector actual, pues tanto las páginas de propaganda como el Correo Cósmico servirán para mostrar la evolución y el crecimiento de E.C. Comics, pues informan tanto de la buena aceptación de las tres cabeceras dedicadas al terror, como de la trayectoria de la revista hermana, Weird Fantasy así como de la recién nacida Shock Suspenstories. También, mediante la propaganda, seremos testigos de la llegada de la histórica Mad. Por su parte, el correo traerá interesantes temas, como el pequeño escándalo provocado por una historieta entre un sector de lectores; las quejas por la falta del arte de Feldstein, ocupado exclusivamente en los guiones; además de curiosas misivas de un teniente o de un joven léctor, que cuenta cómo su padre quedó fascinado por los cómics de su hijo. Pequeños y adultos compartiendo lectura, algo inédito hasta entonces, cuyo mérito compartían los guiones y la calidad de los dibujos.
Para terminar de redondear el tomo, el prólogo está escrito por Gene Simmons, que además de lucir la lengua con su grupo Kiss durante los último 50 años, es todo un fanático de los cómics de terror, en especial, los de EC.
JOE ORLANDO
Joe Orlando a las puertas de EC con su carpeta bajo el brazo.
Joe Orlando nació el en Italia. Sus padres emigraron a los Estados Unidos en 1929 y muy pronto se sintió atraído por el dibujo. Se formó en la Escuela de Arte Industrial y a finales de la década de los cuarenta, realizaría su primer trabajo profesional para el cómic católico Treasure Chest. Desde 1948 trabajó regularmente para Charlton Comics y luego los editores Fox, Avon, Youthful para los que realizó historias de ciencia ficción. En septiembre del 1951 se publica su primera historieta en EC Comics, Forbidden Fruit en el número 9 de Haunt of Fear. a la que seguirán muchas más, especialmente de ciencia ficción, en Weird Science, Weird Fantasy, Weird Science-Fantasy, Shock Suspenstories, pero también de terror en Tales from the crypt o Vault of Horror.
Durante su etapa en EC y hasta el cierre del sello en 1956, Orlando no deja de colaborar para otras editoriales como Avon o Timely. Tras la caida de EC Comics en 1956, dibuja para Mad, pero también para Marvel, Prize y otras editoriales, realizando cómics de todo género: western, bélico, terrorífico o fantástico.
Dibujo de Wally Wood que muestra a él mismo dibujando junto a Joe Orlando.
En 1964 participa en el primer número de Creepy editado por Warren Publishing, donde madurará su estilo. Compaginando este trabajo con el de otras editoriales como Gold Key y Marvel, donde realizará tres números de Daredevil y un Giant-Man. A partir de 1966 también dibuja para DC, que dos años después le nombrará editor de House of Mystery, Plop!, Swamp Thing, La hora de las brujas y Weird War Tales, pasando a ser, posteriormente, vicepresidente encargado de proyectos especiales para el sello.
Durante la década de 1980, Joe Orlando se convirtió en profesor en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. Y en 1992, cuando Time Warner, propietario de DC comics, compró Mad, fue nombrado Director de Publicaciones Asociado. Cuando en 1996 se retiró de los cómics de DC, sin embargo mantuvo una oficina en Mad, donde trabajaría hasta su muerte en 1998. (Fuente: frwiki.wiki)
Repasando pormenorizadamente los contenidos de
Weird Science Vol. 3
WEIRD SCIENCE 13. Mayo-Junio 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein
Wally Wood ilustra en Una decisión sopesada (A Weighty Decision), el primer viaje tripulado a la luna que tendrá lugar en 1954, a dos años de publicarse ese mismo número de Weird Science. Hoy sabemos que hubo que esperar algo más, por supuesto, pero la estética, entonces moderna, de esa historieta, hoy resulta irresistible y decididamente camp, con toda esa tecnología ficticia de inequívoco sabor 50’s. Y todo ello se tratará de una historia de amor y dependencia que tendrá una conclusión -casi- humorística, sí, pero con el más negro de los humores. Marca de la casa. Así que, no es de extrañar, leyendo esta y otras historietas, que el equipo de EC tuviera en mente y llevara a cabo, muy, muy poco después, la publicación de la publicación humorística Mad, la única que sobrevivio de todas las cabeceras, ya como revista, tras la polémica debacle por
todos conocida tras la investigación del Congreso. En Una inversión de futuro (Saving for the Future), Jack Kamen pone imágenes a otra propuesta no exenta de humor, en la que planes de futuro, perfectamente pergeñados, se vendrán abajo por la cosa más absurda. De nuevo Wally Wood con Él caminó entre nosotros (He Walked Among Us), el primer relato que creo cierta polémica entre los propios lectores, tal y como se refleja en el Correo Cósmico del número 15 ¿el motivo? el mismo por el cual John Lennon, tan solo 14 años después, tuvo problemas, al igual que Monty Phyton en 1979. Una cuestión compleja que, a pesar de todo, todavía colea. Con Reza tus oraciones (Say your Prayers), Joe Orlando cierra el número y demuestra que, a veces, el azar puede salvarnos a todos.
WEIRD SCIENCE 14. Julio-Agosto 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein
Un atípico número, pues, a excepción de Wood y Orlando, abriendo y cerrando, como es habitual, los otros dos artistas debutan y se despiden, al menos de momento, de Weir Science. Wally Wood avisa que ¡Va a haber algunos cambios! (There’ll be Some Changes Made!) y… desde luego no se equivoca en la que quizás es la más chocante de las historietas del tomo. La verdad interior (Inside Story) aborda la temática de los universos paralelos y es la única ilustrada por Bill Elder, un viejo amigo de Kurtzman que resultará ideal para el
proyecto que nacerá, tan solo, dos meses después, Mad. Otro «novato», Sid Check, se encarga de ¡Estrategia! (Strategy!), un delicioso relato protagonizado por alienígenas con mala suerte. Check, que, tal y como se indica en el propio Correo Cósmico del número, «viene de la ‘escuela de Wood y Orlando’ y trabajó con ambos antes de dar sus primeros pasos en solitario» es, ante todo, entintador como parte de un tandem formado junto a John Severin. Para terminar, prosigue la linea «humorística» con Heredarán la Tierra (They Shall Inherit), que ilustra el habitual Joe Orlando.
WEIRD SCIENCE 15. Septiembre-Octubre 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

Wally Wood sigue puliendo su estilo, que ya casi está en la cima, alcanzada durante su etapa posterior en Warren. Muestra lo aprendido junto a Will Eisner, tal y como puede comprobarse en la distribución de viñetas de la segunda página de ¡Los marcianos! (The Martians!), en la que se demuestra que la belleza depende del ojo que la mire. Un excelente Al Willianson ilustra
Cautividad (Captivity), con una magnífica utilización de tramas y una historieta con un final, aún más, inesperado. Jack Kamen con su habilidad para dibujar bellas mujeres, es el artista ideal para ilustrar ¡Un error de cálculo! (Miscalculation), en la que se hace realidad el sueño de muchos hombres pero que, como no podría ser de otra forma, termina mal. Finalmente, Joe Orlando se ocupará de ¡Como ganado! (Bum Steer!), una pesadilla que dejará, ahora sí, al lector con mal sabor de boca…
WEIRD SCIENCE 16. Noviembre-Diciembre 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

Por lo pronto, la portada interior ya anuncia la llegada de Mad, un comic book que pasará a ser revista y que, como veremos, tendrá una larga trayectoria. El número se inicia con Más dura será la caída (Down to Earth), protagonizada por los alienígenas que también ilustran la portada del número, unos seres que, sin duda, inspiraron a Norman Saunders, ilustrador de las trading cards Mars Attacks para chiclets Topps. Y precisamente la imagen de esas criaturas son lo más memorable de una historieta que, en este caso, tiene una conclusión poco sorprendente, algo que sí que tiene ¡Semilla de Espacio! (Space-Borne!), fantásticamente ilustrado por Al Williamson que se inicia en boda, prosigue en luna de miel y… Resulta, cuanto menos, sorprendente la manera en la que se insinúa el acto sexual entre los dos amantes: «Me incliné…puse la hipervelocidad…y…«. ¡La herencia del pasado! (Given the Heir!), está ilustrado por Jack Kamen y es una de las clásicas historias en las que el plan perfecto terminará saliendo tremendamente mal. ¡El favorito del público! (The People’s Choice!) es una de las más divertidas del tomo. Un tanto ridícula en su conclusión, está ilustrada por Joe Orlando.
WEIRD SCIENCE 17. Enero-Febrero 1953. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein

Como indica la portada este número contiene una adaptación al cómic de una narración de Ray Bradbury, en esta ocasión ¡Los largos años! (The Long Years!), un previsible pero humanista relato, que cierra el número y, por tanto, está ilustrado por Joe Orlando. Más imprevisible resulta ¡La edad del pavo! (Plucked!), que dibuja Wally
Wood y que ofrece un final shock y, en cierto modo, divertido. Por su parte y tal y como hemos comentado más arriba, El monstruo de la isla (The Island Monster), ilustrado por Al Williamson, tiene un pobre entintado que empaña el brillante resultado habitual. Y todo en una historia remedo de King-Kong pasado por el tamiz de la ciencia ficción. Finalmente, Kamen pone imágenes a ¡Día libre! (Off day!), practicamente un chiste ilustrado protagonizado por un científico apocalíptico y… bastante despistado.
WEIRD SCIENCE 18. Marzo-Abril 1953. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

¡Marte es el cielo! (Mars is Heaven!) es otra nueva adaptación al cómic de un relato de Ray Bradbury, ahora con los pinceles de Wally Wood, que realiza una elaboradísima historieta con sórdido final ¿o se creían que Marte era el cielo? ¡Un final explosivo! (Snap Ending!) ilustrada por Al Williamson es una alucinante narración que recuerda el porqué los cómics EC han sobrevivido mejor que el resto de sus imitaciones el paso del tiempo. Por cierto, si se fijan en la penúltima viñeta de la página 5 verán una pequeña broma del dibujante, pues el niño gana un muñeco con gafas que luce una camiseta en la que pone BG, y que no es otro que Bill Gaynes, editor de EC Comics. ¡El paralelo! (The Parallel!) nos explicará, con la colaboración de Jack Kamen, qué son los denominados Déjà Vu. Un descubrimiento
explosivo. Joe Orlando, puntual a su cinta, será el encargado de cerrar el número y con él este tercer tomo de Weir Science con ¡Desmontado! (Disassembled!), en la que el protagonista aprenderá, demasiado tarde, que no hay que llevarse sin permiso cosas de los platillos volantes pues, tarde o temprano, el propietario volverá a por ello. Un broche de oro para un tomo sin desperdicio y un final estupendo que dejará al lector con más ganas de EC., algo que, afortunadamente, no tardará en sucederer, pues Diábolo Ediciones ya tiene listo, recién sacado del horno, el cuarto tomo de Tales from the Crypt, cargado de nuevas y terroríficas historias cuya inminente publicación delata la alarmante proliferación de gusanos necrófagos que se han instalado en nuestros hogares.
Las contraportadas
Por cierto, hemos visto que Diábolo respeta la publicidad que las publicaciones incluían en sus hojas interiores sobre otros títulos del mismo sello, pero… ¿y las contraportadas? Pues como podemos ver en estos ejemplos tomados de dos de los números comentados, se incluía el ya clásico anuncio
del método Charles Atlas para ponerse fuerte y ganarse el respeto de todo el mundo. En especial si se completa el modelo con un slip de leopardo. De hecho, Charles Atlas daba opción a escoger lo que se quería mejorar y siguiendo las instrucciones de un pequeño libro, se volvía uno más poderoso. O debería. Así que, como vemos, lo del culto al cuerpo que tan en boga está en la actualidad, ya comenzó mucho antes. Otros anuncios ofrecían un manual con el que pasar de ser un perfecto inútil a un increíble mecánico, apto para solucionar cualquier avería automovilística.
Las lecturas de Serendipia: ‘Tales from the Crypt’ Vol. 3
TALES FROM THE CRYPT VOL. 3
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace retornando a la hedionda cripta en la que esperan The Crypt-Keeper, The Old Witch y The Vault-Keeper dispuestos a poner los pelos de punta al lector con las terroríficas historias incluidas en este nuevo tomo de Tales from the Crypt, el tercero, que reúne los números que van del 29 al 34.
A partir del número 29 de Tales from the Crypt, Jack Davis, además de dibujar la historieta inaugural de cada uno de los números del tomo, realizará todas sus portadas, dando como resultado seis antológicas muestras de su arte -y también de su humor-. Mientras tanto, Al Feldstein se centrará exclusivamente en los guiones, firmado todos los incluidos en el tomo. También estarán, puntuales a la cita, Graham Ingels, que cerrará todos los números del tomo, dejando al lector con un fétido sabor de boca; y el imprescindible Jack Kamen, que tan solo faltará a su cita en el número 32, en el que será cubierto por el más descuidado, pero también efectivo, Fred Peters. Como escarnio, el siguiente número, el 33, contará con dos historietas ilustradas por Kamen. La segunda historia del cuadernillo seguirá estando abierta a ser cubierta por diferentes ilustradores. Principalmente Joe Orlando, pero también habrá lugar para los detallistas George Evans y Al Williamson. A todo esto cabe sumar la sección de correo del lector y esas impagables páginas que reproducen los bizarros anuncios de la época, algunos extrañamente piadosos si tenemos en cuenta que estan compartiendo espacio con monstruos, hombres lobo, asesinos, vampiros o caníbales. Este tercer volumen se redondea con un prólogo escrito, en esta ocasión, por el emblemático Bruce Campbell.
JACK KAMEN (1920-2008)
El primer amor de Jack Kamen en el mundo del arte fue la escultura, que estudió con Agop Agopoff y otros maestros. Realizó pequeños trabajos de ilustración hasta que fue llamado a filas. Será a su vuelta cuando comience a dibujar cómics para la agencia Eisner&Iger, donde conoció a Al Feldstein, que lo llevaría a EC Comics, donde al poco fue contratado con carácter exclusivo. Allí realizaría historietas románticas, uno de
los géneros en boga de entonces, pero, esta tendencia cambiaría y sería sustituída por el terror, en cuyas páginas, sus atractivas chicas encajaban a la perfección. También dibujó para EC historietas de suspense, crimen, ciencia ficción o humor, convirtiéndose en uno de los ilustradores más prolíficos del sello. Cuando llegó la censura a la industria y EC se hundió, Kamen se pasó a la ilustración publicitaria. Más tarde, ya en 1982, se encargaría de realizar todas las ilustraciones que salen en Creepshow, el film con el que Stephen King y George A. Romero homenajearon los cómics EC, así como la portada original de la adaptación al cómic de la película, que realizó Berni Wrightson.
Repaso pormenorizado de los contenidos de Tales from the Crypt Vol. 3: (Portadas: Jack Davis. Guiones: Al Feldstein)
TALES FROM THE CRYPT 29. Abril-Mayo 1952.
Las portadas de Jack Davis son tan terroríficas como cómicas. Quizás por la exageración de las situaciones o en ciertos detalles de la ilustración. En la de este número, que retrata un entierro en vida, al improvisado enterrador le sobresale un, totalmente fuera de lugar, pañuelo rojo a topos blancos del bolsillo trasero del pantalón. También podemos ver que sus zapatos están rotos, dejándonos ver sus dedos. Un toque caricaturesco que distiguía sus portadas de otras más serias y solemnes que terminaron siendo pasto de la censura. Vayamos a por su contenido: ¡El armario del horror!, la primera historieta y como tal ilustrada también por Davis, es un relato que mezcla maltrato infantil con la aparición de un amigo imaginario, con un final insuperable. ¡Una jugada repugnante! es la historia de una maravillosa e inimaginable venganza, muy bien retratada por un Joe Orlando que todavía arrastraba
una fuerte influencia de Wally Wood en el trazo y compaginación. El turno de Kamen llega con ¡Enterrada en vida!, que parte de una muy atractiva premisa: el miedo al entierro en vida, pero cuyo final no se encontrará a la altura del tenso relato. Ghastly depara al lector ¡Un enredo de arañas! para cerrar el número. Graham Ingels es quizás el dibujante que mejor sabe reflejar la mezquindad humana. Una mezquindad que, por supuesto, recibirá un merecido castigo. Finalmente, en El rincón del guardián de la cripta, la sección dedicada a la comunicación con los lectores, se destaca la importancia de no echar ni un fugaz vistazo a la última viñeta de las historietas para no romper su impacto, como bien advierte The Crypt-Keeper «¡Avergonzaos, eso es hacer trampa! (…)para disfrutar completamente de la basura que os lanzo, debéis comenzar por el principio y leer hasta el final…Y cuando llegue el final…Ohhh…Os sorprenderéis«. Pues ya saben, no desobedezcan al guardián de la cripta o… lo pagarán caro.
TALES FROM THE CRYPT 30. Junio-Julio 1952.
Nueva portada de Jack Davis, que en esta ocasión muestra el cadaver de un anciano ahogado bajo el agua…¡con un pañuelo rojo de topos blancos sobresaliendo de su bolsillo trasero! ¿Qué les dijimos sobre la portada con la que debutó Davis en el número anterior? Pues se repite el detalle. Y no solo eso, la deliciosa rana y el renacuajo que surcan la escena rompen la seriedad de la imagen, que hace referencia, precisamente, a ¡Una mina…de gas!, la primera historieta del cuaderno. En ella un viejo buscador de oro, asesinado, nos narra su historia mientras se aparece, una y otra vez, y cada vez más descompuesto, a su asesino. Mucho antes del film de Woody Alle, en EC ya tuvieron ¡Un final de Hollywood! que, ilustrado por Joe Orlando, cuenta como un productor cinematográfico que, además de ser piloto y millonario es todo un playboy, hallará a su futura estrella cinematográfica en un poblado esquimal del ártico. El productor, Hugh Howards (sin lugar a duda inspirado en Howard Hughes), tendrá que llevarse a la joven a la fuerza ante la oposición de su padre, que, como veremos en la última -e impactante- viñeta, tan solo buscaba protegerla de los elementos. ¡La carbonera! es una magnífica historieta ilustrada por Kamen sobre un niño y su despótica tía. De nuevo habrá un amigo imaginario de por medio. O mejor dicho, voces en
la cabeza del niño. En la última historia del número, El luto de Ambrose, Ghastly lleva al lector a Hawley Manor, una mansión decrépita, habitada por dos ancianos a la que llega su avaricioso sobrino con aviesas intenciones. Pero, por supuesto, se llevará una macabra sorpresa. En esta ocasión, El rincón del guardián de la cripta se hace eco de la profusión de copias de las publicaciones terroríficas de EC que se van editando, algunas con títulos similares con intenció de confundir al lector. Para terminar con este número, tras su portada, tenemos un sorprendente anuncio de Jolola Sales Limited que ofrece al lector la posibilidad de adquirir La milagrosa cruz del Señor por tan solo 2,98$. O lujosas imágenes benditas enmarcadas y preparadas para obrar milagros: una de Jesús que abre y cierra los ojos; otra de la Virgen que mueve los labios; o una del Papa Pio XII en la que «Su Santidad pronuncia la bendición papal moviendo sus labios, ojos y expresiva mano«, entre otras maravillas. Y tan solo por 1,50$ unidad o 4$ si se adquieren las tres. Una ganga.
TALES FROM THE CRYPT 31. Agosto-Septiembre 1952.
Nuevo número y nueva portada. Aquí no hay elementos paródicos o no hemos sabido verlos. Donde sí figuran es en la primera hoja de sus historietas, donde las presentaciones del guardián de la cripta están repletas de un pútrido humor negro. Supervivencia…¡o muerte!, es la previsible historia que Davis ilustra en este número. El guion de ¡La cosa de los pantanos!, dibujada por Al Williamson, no contribuye a subir el listón cualitativo, en cuanto a guiones, de este número, pues ese privilegio le tocará a ¡La kalamidad de Kamen!, un estupendo relato en el que Kamen se autoparodia, así como a Feldstein y Haynes, retratando el cambio de paradigma que le llevó de hacer historietas románticas al terror. Una historia pionera en mostrar los entresijos de una editorial, plena de humor y
que, sin duda, humaniza a los responsables de llevar, cada dos meses, los cómics EC a los kioscos. Finalmente en ¡El tesoro enterrado! el enrevesado arte de Graham Ingels nos deleitará con otra historia que explica lo que les pasa (o debería pasar) a los mezquinos y avaros. Por cierto, en esta ocasión Consumers Mart nos ofrecerá tras la portada la oportunidad increíble de comprar fantásticas joyas al mejor precio. Como el elegante reloj de caballero «The Millonaire» en «solid GOLD color» por 7,98$; las alianzas de matrimonio «Eternal Love«, que posee «12 pseudo DIAMONDS imported from Europe«, y está fabricado en «natural GOLD color» y por tan solo 4,89$ la pareja; o incluso un anillo de veterano de guerra para que, por tan solo 2,95$, todos sepan que luchaste por tu país.
TALES FROM THE CRYPT 32. Octubre-Noviembre 1952.
Jack Davis ilustra la portada del número con una escena circense. En ella, la pata de un enorme elefante se cierne sobre la cara de una atractiva joven que está tendida debajo suyo. Todo parece formar parte de un número de circo. Pero algo anda mal, la cara del domador refleja preocupación, al igual que la de los simpáticos payasos que vemos en el fondo. No todo está bajo control, algo que sabremos en ¡Espachurrada! (vaya, el título parece ser todo un spoiler), que ilustra Ghastly Ingels y que, por tanto, cierra el número. Así que comencemos, ahora sí, con la primera historieta, ¡Carne de primera!, una delicia con transfondo social protagonizada por un carnicero que en tiempos de racionamiento vende carne podrida a sus clientes más humildes. Igual se lo están preguntando a sí mismos, pero ya le decimos que no, no termina bien, como pueden suponer. ¡En la red!, ilustrada por el estupendo George Evans, nos explica lo que les pasa a unos
constructores que utilizan, cual Jesús Gil, materiales de mala calidad en sus obras, ignorando el riesgo de que estas terminen derrumbándose con los vecinos dentro. Finalmente Kamen… ¡No!, en este número no hay historieta de Jack Kamen, en su lugar tenemos ¡Cortar las cartas!, una sorprendente historia ilustrada por Fred Petters, un dibujante que tiene un estilo menos elaborado, pero no por ello menos efectivo.
Como es habitual, entre la escasa propaganda que incluyen los cómics EC, se encuentran las promociones de otras colecciones, que van añadiéndose a las de terror, como las bélicas (antibélicas) Frontline Combat, Two-Fisted Tales o la fenomenal Shock Suspenstories . En este número llega el turno de Mad, que nació con formato cómic book y sobrevivió, ya como revista, a la debacle de EC, sirviendo de refugio de varios de sus artistas. Pero no nos adelantemos.
TALES FROM THE CRYPT 33. Diciembre 1952-Enero 1953.
Con baja ¡Baja cuna! y la portada de este número, ambos de Jack Davis, se confirma lo que les venimos comentando desde la primera portada realizada. En esta, el humor negro, negrísimo, se mezcla con la corrupción proveniente de la tumba, la descomposición y el formaldeído. Y la mezcla casa perfectamente. Además, se trata de la primera historia de amor en Tales from the Crypt que termina ¿bien?… Digamos que si. En ¡Un truco para morirse!, Jack Kamen y George Evans se encargan conjuntamente de los lápices, aunque predomine la impronta de Kamen, en una nueva historia de egoismo que tendrá un final merecido. Y con este número se inicia una nueva tendencia, la de la incluir en sus páginas un tétrico cuento de hadas. Pero un cuento de hadas muy especial, cuya moraleja final se aleja
mucho de la tradicional. Ilustrados por, nuevamente, Jack Kamen, la serie se inicia con una bonita fábula titulada, El funeral. En ¡Corazón solitario!, la última historieta del cuaderno, un barbazul moderno y cazadotes se llevará un chasco cuando vaya a conocer a su última novia, que conoció por correspondencia, y se constate de lo mucho que ha cambiado desde que se hizo la foto que le envió, tomada dos años atras. En el correo, los lectores se quejan, y mucho, de la historieta ¡La kalamidad de Kamen!, que como les hemos contado dos números antes, retrataba a los responsables de Tales from the Crypt, Al Feldstein y Bill Haynes con Kamen, que se caricaturizaba también a sí mismo, contando con la colaboración de Graham Ingels, Johnny Craig y Jack Davis, que realizarán los suyos.
TALES FROM THE CRYPT 34. Febrero-Marzo 1953.
Y llegamos al último número de este tomo. Una entrega que, como la anterior, también traera novedades. ¡Espejito, espejito!, la historieta de Jack Davis, no será muy sorprendente, sobre todo porque el mismo autor ya nos ofrece la resolución del relato en la portada, que es todo un homenaje a la criatura de Jack Pierce, el inmortal maquillador de los estudios Universal ¡Bien está lo que bien excava! trae a las páginas de Tales from the Crypt un nuevo trabajo de George Evans, que tan expresivos rostros sabe retratar. La historia, impecáblemente orquestada por Al Feldstein, tendrá un final explosivo. Tras un nuevo cuento de hadas ilustrado por Kamen ¡Impuesto sobre el horror!, que deberían leer todos los sádicos inspectores de hacienda, llega la novedad, pues ¡Érase una anciana! es la primera adaptación de un guion ajeno, concretamente de uno de los genios surgidos de Weird Tales, Ray Bradbury. Todo gracias a una «colaboración» se había iniciado algunos números antes y en la que Al Feldstein, digamos, se había «olvidado» de indicarlo, ahorrandose así la obligación de pagar los derechos de autor al escritor, motivo por el cual la editorial recibió una amable misiva de Bradbury en la que reclamaba el importe de sus regalías
achacando, «comprensivamente» el olvido a «la confusión general del trabajo de oficina«, y esperando, eso sí «su pago en un futuro cercano«. Algo que parecía dejar claro, por otra parte, que Bradbury era fiel seguidor de los cómics EC. Lejos de causar una batalla judicial, Feldstein, no tan solo le envió agradecido el importe reclamado, sino que le propuso seguir adaptando sus relatos al cómic, indicando, eso sí, su autoría. La fructífera colaboración dejó tras sí un importante número de historietas, concretamente 25, repartidas entre diferentes publicaciones: Crime Suspenstories (2), Shock Suspenstories (2), Haunt of Fear (2), Tales from the Crypt (2), The Vault of Horror (3), Weird Fantasy (6), Weird Science (6) y Weird Science-Fantasy (2), unas historias que, como comprobamos, cubrían varias temáticas, aunque preferentemente se decantaban por el género de Ciencia-Ficción que vivía, por esa época, toda una edad de oro.
Artículos publicados:
Tales from the Crypt Vol. 1
Tales from the Crypt Vol. 2
Weird Science Vol. 1
Weird Science Vol. 2
Las lecturas de Serendipia: ‘Tales from the Crypt’ Vol. 2
TALES FROM THE CRYPT VOL. 2
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace recuperando Tales from the Crypt, tras ofrecernos, entre el primero y este segundo, el primer tomo de la serie dedicada a la ciencia ficción, Weird Science.
En esta segunda entrega, que reúne los números que van del 23 al 28, el lector se reencontrará con el anfitrión de la colección, The Crypt-Keeper, pero también y en divertida rivalidad, con The Old Witch (anfitriona de The Haunt of Fear) y The Vault-Keeper (invitante de The Vault of Horror). Cada cuaderno, que seguirá constando de 34 páginas, contará con cuatro historietas completas con guion de Al Feldstein, pero, muy importante, entrará en escena el magnífico Jack Davis, ilustrador que comenzará su labor en el número 23 pasando, con el siguiente, a sustituir al propio Feldstein en las labores artísticas, abriendo el resto de los números de Tales from the Crypt incluidos en el segundo tomo de Diábolo. Feldstein, además de los guiones de todas las historietas, aportará cuatro de las seis portadas, entre ellas una de las más representativas de los comics EC, la del número 24, a partir del cual, cada número se abrirá indefectiblemente con una historieta dibujada por Jack Davis, a las que se sumarán otras realizadas por los ya conocidos George Roussos, Jack Kamen, Graham Ingels, Johnny Craig o Wally Wood, este último, además, encargado de realizar las portadas de los dos números restantes. Se incorporarán al elenco de artistas Joe Orlando y Howard Larsen, manteniéndose la página dedicada a El Rincón del Guardián de la Cripta, pionero correo de los lectores, y el más bien intrascendente relato, de los cuales, además, no se señalan autorías. El maravilloso color de las portadas, que Diábolo reproduce fielmente, es obra de Marie Severin y el contenido de este segundo volumen se redondeará con un prólogo escrito por el director de cine Joe Dante, fan veterano de los comics de terror EC, que rememora como los descubrió siendo un niño.
En paralelo con los últimos de estos números, a principios de 1952, comenzaría a editarse una nueva serie que se sumaba así al resto de las colecciones de la etapa New Trend que la editorial estaba publicando (1), tal y como muestra la propaganda original: en febrero-marzo de 1952, nace con su primer número la colección EC que, personalmente, es una de mis favoritas (junto a Crime Suspenstory, las de terror, las…), y una de las que más problemas traería a la editorial en el futuro: Shock! Suspenstories.
JACK DAVIS (1924-2016)
Al pequeño Jack, se le despertó la pasión por el dibujo desde bien pronto. Participando, ya adolescente, en diferentes publicaciones del ámbito universitario. Perfecciona su estilo en Art Students League de Nueva York y poco después, en 1950, comienza a trabajar para EC Comics publicando historietas y portadas para varios de sus títulos. Aunque dibujó para otras editoriales, es su trabajo para EC Comics
el que lo ha inmortalizado y donde desarrolla ese estilo que combina el puro terror de ultratumba, con tipos caricaturescos, facultad que le convertirían en perfecto candidato para formar parte de la aventura que Harvey Kurtzman iniciaría poco después en EC: la revista satírica Mad.
Jack Davis destacaría también en otras disciplinas, como su muy valorada faceta de ilustrador de libros, portadas de discos, carteles de películas y propaganda. Suyo es el mítico póster de el monstruo de Frankenstein que se anunciaba en las publicaciones Warren durante los años setenta, aquel póster gigante que tantas habitaciones de adolescentes decoró. También, y como no podría haber sido de otra manera, suya fue también la portada del primer número de Creepy.
Su muerte en 2016 a los 91 años representó el paso a la inmortalidad de toda una generación de dibujantes y guionistas que desde EC Comics, y cargados de pasión, cambiaron la manera de hacer cómics, contribuyendo a convertir a los, hasta entonces, inofensivos tebeos, en arte y literatura, pero también en un arma con el que denunciar y protestar ante las injusticias de la sociedad.
Repasemos pormenorizadamente los contenidos de Tales from the Crypt Vol. 2
TALES FROM THE CRYPT 23. Abril-Mayo 1951. Portada y guion: Al Feldstein.
La primera de las cuatro historietas, Reflejo mortal (Reflection of Death), está dibujada por Al Feldstein antes de centrarse, a partir del número 24, exclusivamente en los guiones y algunas portadas. Este Reflejo mortal es una historia con pesadillas premonitorias con resultado letal, por supuesto. El último respeto (Lasts Respect) es la contribución, siempre sórdida, de Graham Ingels al número. Una historia de amor con un horrendo final shock como, tan solo el arte de Ingels podría haber mostrado en toda su crudeza. Sin duda, una de las mejores historietas de este segundo tomo de Diábolo. Con Sesión de espiritismo (Seance) debuta Jack Davis en la colección, y lo hace con una historia de espiritismo, mediums y tipos excépticos que concluirá con otro final sorprendente. El número termina con Muerte Vudú (Voodoo Death), con la que Johnny Craig transportará al lector al Haiti de las ceremonias vudú.
La portada de este número 23 será la escogida para el tomo, algo sorprendente pues es la del siguiente, también de Feldstein, una de las más representativas de los cómics de terror de EC: la del espectro que, agarrado a su desventurada víctima, se hunde en arenas movedizas.
TALES FROM THE CRYPT 24. Junio-Julio 1951. Portada y guion: Al Feldstein.
Como ya hemos señalado, Jack Davis sustituye a los lápices a Feldstein abriendo, a partir de este número, la cripta del terror. Y lo hace con una versión más roída y hedionda del guardián presentando Oído de murciélago (Bats in my Belfry), en la que el protagonista encontrará una cura para su sordera que tendrá algo más que molestos efectos secundarios. Turno para The Old Witch y, por lo tanto, para Graham Ingels y La muerte viviente (The Living Death), una «adaptación» en toda regla de La verdad sobre el caso del señor Valdemar (The Facts in the Case of M. Valdemar), que publicó Edgar Allan Poe en 1845. No debe sorprender a nadie esta relación entre EC Comics y los clásicos norteamericanos del terror y el fantástico… pero sin acreditar, una cuestión que se repetirá, como veremos, en el futuro, con sorprendentes soluciones. The Vault Keeper ofrece un Tentempié de medianoche (Midnight Snack) que cocina Johnny Craig con un plato especial para necrófagos. Cierra el cuaderno Wally Wood y Susto de muerte (Scared to Death), donde un crimen será vengado desde ultratumba. Esta es la historieta a la que la portada de Feldstein hace referencia.
TALES FROM THE CRYPT 25. Agosto-Septiembre 1951. Portada y guion: Al Feldstein.
Una nueva visita a la cripta que se abre con El trofeo (The Trophy), realizada con buen pulso por un Jack Davis que ya desde sus presentaciones deja constancia de su humor (negro), azuzando de paso la rivalidad entre los tres ilustres (y podridos) anfitriones. El trofeo es una historieta de cazador cazado, pero con altas dosis de crueldad. Judy, estás muy cambiada (Judy, you´re not yourself Today) cuenta como villana de la función con una bruja de lo más clásico, tanto, que tan solo se echa de menos la escoba para completarla. Wood no acababa de madurar su estilo, pero era bien palpable la influencia de su maestro, Will Eisner (pag. 91) y las ganas de innovar, al menos, en la forma de distribuir las viñetas en la página (pág. 94). Con Amor hasta la muerte (Loved to Death) entra en escena el gran Jack Kamen, a cuyas damas ya comenzábamos a echar de menos en la cripta, y lo hace con una historia de amor forzado mediante una pócima. Entre el humor y el horror, la historieta demuestra que hay que tener cuidado con lo que se desea. Graham Ingels será el encargado de cerrar el número llevándonos a El museo de cera (), una historieta que se desarrola en ese inquietante escenario, que tantas historias de terror ha inspirado. También es en esta historieta en la que se inspirará Feldstein a la hora de hacer la portada de este número.
TALES FROM THE CRYPT 26. Octubre-Noviembre 1951. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.
Con Dibujado y descuartizado (Drawn and Quartered) se inicia esta nueva incursión en la cripta del terror. Y lo hace contando con un inmejorable Jack Davis, que ilustra un argumento con ciertas reminiscencias, en este caso, a El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray) de Oscar Wilde, que tan solo seis años antes había sido adaptada al cine por la Metro-Goldwyn-Mayer bajo la dirección de Albert Lewin. Howard Larsen, el encargado de ilustrar El cuerpo prestado (The Borrowed Body), es un artista poco habitual en las publicaciones EC. Con un estilo lejanamente parecido al de Kamen, sus personajes resultan poco expresivos. Tampoco estuvo Feldstein muy inspirado con el guion, todo hay que decirlo. La tumba india (Indian Burial Mound), Ilustrado por un poco inspirado George Roussos, introduce al lector en el hallazgo de unos extraños montículos funerarios de los indios norteamericanos (2). Graham Ingels salva los muebles de este número ilustrando Naufragio político (Political Pull), una nueva venganza de ultratumba con una conclusión en su última viñeta que sigue hoy tan vigente, o más, que entonces.
TALES FROM THE CRYPT 27. Diciembre 1951-Enero 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.
El número comienza con Al rojo vivo (Well-Cooked Hams), una historieta ilustrada deliciosamente por Jack Davis y protagonizada por dos socios sin escrúpulos que quieren conseguir los secretos del arte del Grand Guignol francés para llevárselo a los teatros norteamericanos. Y los conseguirán por la vía rápida matando al poseedor, pero… ¡lo que sucede a continuación no se lo van a creer…! Madame Barbazul (Madam Bluebeard) es un relato que ya ofrece, en su título, una poderosa pista sobre lo que va. De los dibujos se encarga Joe Orlando, que va ganando peso en la publicación. Jack Kamen es el artista más indicado para ilustrar El regreso (Return), con su romántica trama de fantasmas y ¿final feliz…? El cuadernillo se cierra con ¡Que le corten la cabeza! (Horror! Head… it off!) en la que el siempre eficaz Graham Ingels, que firma su historieta ya como Ghastly (Horrible), lleva al lector a 1792, a la etapa conocida en Francia, tras la Revolución, como «El reinado del Terror». Una época en la que, ese invento conocido como guillotina, que podemos ver en la portada de Wally Wood, no dejó de cercenar cabezas.
TALES FROM THE CRYPT 28. Febrero-Marzo 1952. Portada y guion: Al Feldstein.
Pero todo termina, y el tomo 2 de Tales from the Crypt, también. Y no podría hacerlo mejor que con una estupenda (y terrorífica) portada de Al Feldstein que hace referencia a la primera historieta del cuaderno, Oferta mortal (Bargain in Death) en la que una perfecta jugada maestra, terminará no siéndolo. Y todo modélicamente ilustrado por el ya imprescindible Jack Davis. Un largo trance (Ants in her Trance), ilustrada por Joe Orlando, llevará hasta el lector los efluvios corruptos de ultratumba. Orlando, por cierto, es el protagonista de una nota biográfica incluida en ese número. Y es que otra de las muchas innovaciones que EC Comics ofreció, fue la de poner cara a sus artistas y acercarlos a los lectores. Una historia sentimental (A-Corny Story) está realizada por Jack Kamen y su argumento gira entorno a la búsqueda de la eterna juventud ¡Y vaya si la consigue el protagonista! Y cierra «Ghastly» Ingels con una historieta protagonizada por uno de los más terroríficos arquetipos del terror ¿hombres lobo?, ¿vampiros?… ¡No! El muñeco de ventrílocuo (The Ventriloquist’s Dummy) ¡Nada hay más que añadir!
Por cierto, en El Rincón del Guardián de la Cripta de varios de los números incluidos en este tomo se habla de «una vomitiva instantánea» de 13×18 dedicada «en carne podrida y hueso» por cada uno de los tres anfitriones de los cómics EC de terror: The Crypt-Keeper, The Old Witch y The Vault Keeper, que podían adquirirse por el módico precio de 10 centavos la unidad o 25 las tres. La curiosidad nos ha podido y hemos escarbado por la web no parando hasta encontrarlas, así que reproducimos las tres imágenes y el sobre que las contenía, tal y como fueron enviadas a su afortunado poseedor hasta ahora, que ya como pura historia del cómic, han sido subastadas por una conocida firma. Cabe añadir que el modelo que posó para las tres imágenes fue Johnny Craig, con el propio Feldstein ejerciendo de maquillador.
NOTAS:
(1) Hasta entonces las series EC que se estaban publicando, en orden cronológico, eran: Tales from the Crypt (abril-mayo 1950), The Vault of Horror (abril-mayo 1950), Weird Fantasy (mayo-junio 1950), Weird Science (mayo-junio 1950), The Haunt of Fear (octubre-noviembre 1950), Crime Suspenstory (octubre-noviembre 1950) y Two-Fisted Tales (noviembre-diciembre 1950).
(2) Una temática, esta de los cementerios nativo-americanos, que también inspiró a Spielberg el guion de Poltergeist (Tobe Hooper, 1982)
Las lecturas de Serendipia: ‘Weird Science’ Vol. 1

En nuestra primera entrada sobre EC Comics hablamos del origen del sello y de sus primeras publicaciones dentro del New Trend, la nueva dirección que Bill Gaines, tras heredar el sello editorial a causa del fallecimiento de su padre, había emprendido con la publicación de nuevos títulos con los que pretendía sacar su editorial de la bancarrota. Vimos así el nacimiento de Tales from The Crypt en abril-mayo de 1950, que inicialmente como The Crypt of Terror sustituyó, prosiguiendo su numeración, a la colección Crime Patrol. También repasamos la llegada de los EC Comics a España y analizamos el primer tomo de Tales from the Crypt (que reunía los seis primeros números) editado por Diábolo Ediciones, que con el primer tomo de Weird Science prosigue la edición más fiel y cuidada de estos influyentes cómics.
No pasó mucho tiempo antes de que a las tres cabeceras dedicadas al terror se les sumaran, principalmente por capricho de Gaines, dos centradas en la ciencia ficción, Weird Fantasy y Weird Science, que a partir del número 22 se unificarían en una sola, Weird Science Fantasy. Y decimos que por capricho del editor porque todavía, a finales de
los años cuarenta/principios de los cincuenta, la ciencia ficción no había alcanzado la popularidad que viviría durante la década de los cincuenta, así que puede decirse que Feldstein y Gaines fueron todo unos visionarios y estos dos títulos, pioneros en el género.
Weird Fantasy y Weird Science eran herederos directos de las publicaciones pulp de los años treinta y cuarenta y del creciente fandom, del que saldrían varios de los más reconocidos escritores de ciencia ficción norteamericanos. Esta popularidad hacia el género se debe a varios factores, como la publicación de noticias sobre los primeros avistamientos de platillos volantes; el nacimiento de la era atómica, iniciada con las dos explosiones en Japón que cambiaron el rumbo de la II Guerra Mundial y los continuos experimentos norteamericanos con bombas de gran potencia en las Islas Marshall, un archipiélago de más de mil islas en el Pacífico, a medio camino entre Hawái y Australia. Un total de 67 explosiones entre 1946 y 1958 para medir el poder de las armas nucleares, que causaron la muerte de muchas personas, el desarrollo de distintos tipos de cáncer en la población y defectos y mutaciones en los neonatos. Sin olvidar la Guerra Fría con su carrera armamentística y el siempre endeble equilibrio de fuerzas, que propiciaban una continua amenaza de inicio de hostilidades entre Estados Unidos y el Telón de Acero. Todo este caldo de cultivo sirvió de alimento a novelistas, guionistas de comics y, sobre todo, a la industria del cine para advertir de los riesgos de la energía atómica mediante atractivos argumentos, ya sea mostrando los efectos de las mutaciones en humanos e insectos, que indefectiblemente se manifestaban en un descomunal aumento de tamaño, como mediante el temor a las invasiones extraterrestres, protagonizadas por unos seres fríos, calculadores y sin conciencia, que reflejaba la imagen que se tenía del comunista, ese archienemigo de los valores norteamericanos nacido tras la II Guerra Mundial con el ciego objetivo de terminar con el american way of life.
Dirigida por Al Feldstein, Weird Science llegó a los kioscos en mayo-junio de 1950 con el número 12 en portada, pues continuaba la numeración de otras colecciones anteriores, concretamente Happy Houlihan (1 y 2), Saddle Justice (3 al 8) y Saddle Romances (9 al 11), y así seguiría hasta el número 15, que daría paso al 5 y de ahí hasta el 22, que unificaría los dos títulos dedicados a la ciencia-ficción. Por lo tanto, la colección tiene dos números 12, dos 13, dos 14 y dos 15. Feldstein se encargaría asimismo de las primeras portadas, así como de los guiones, que ilustraron él mismo y otros como Jack Kamen o un primerizo Wally Wood, que maduraría su estilo hasta convertirse en uno de los mejores ilustradores de comics de ciencia ficción. Por su parte Harvey Kurtzman escribiría la mayoría de sus historietas.
Como veremos, Weird Science también será pionera en adaptar relatos de escritores como Ray Bradbury, que utilizaba la ciencia ficción como metáfora de problemas y situaciones contemporáneas, al igual que

Una de las mejore historias del libro, obra de Harvey Kurtzman
Weird Science que colará algunos guiones, en apariencia inofensivos, con los que criticará la sociedad norteamericana de la época. Cabe recordar que todas estas historietas tendrán un final shock, una resolución sorprendente e inesperada, una de las características de los cómics EC que la diferenciaban de la competencia. No siempre ganaban «los buenos». Es más, rara vez sucedía.
Weird Fantasy y Weird Science fueron las series que peores ventas tuvieron de todas las que conformaron el New Trend, pero su influencia fue innegable, pues el tratamiento que hacían de la ciencia ficción, más madura y alejada de la Space Opera representada hasta entonces por personajes como Flash Gordon o Buck Rogers, contribuyeron a enriquecer el género. También sembraron una profunda semilla en una generación de niños y adolescentes, entre los que estaban Joe Dante, Steven Spielberg o George Lucas.
Precisamente, el creador de Star Wars es uno de los encargados de abrir el primer volumen de Weir Science, recién editado por Diábolo ediciones, con un prólogo en el que narra la gran influencia que estos cómics tuvieron en su educación y en el trabajo que más tarde realizaría para el cine. El tomo contiene los números de Weird Science 12, 13, 14, 15, 5 y 6 y al igual que el anterior volumen, incluye todas las portadas al comienzo de cada comic book, así como propaganda de la época, correo del lector y relatos, todo en inmejorable calidad de papel.
Repasemos pormenorizadamente los contenidos del Weird Science Vol. 1:
WEIRD SCIENCE 12 (1) Mayo-Junio 1950. Portada y guion: Al Feldstein: Un inmejorable comienzo con un cuaderno en el que predomina la fantasía, desmarcándose de platillos volantes, alienígenas o naves tripuladas al espacio y que incluye cuatro historietas escritas por Al Feldstein. La primera de ellas, Perdido en el microcosmos, (Lost in the Microcosm), dibujada por Kutzman, podría decirse que básicamente cuenta la misma historia que The Shrinking Man, Aka, The Incredible Shrinking Man de Richard Matheson, publicada en 1956 y que dio origen al año siguiente a la estupenda película El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man) de Jack Arnold, pero aún con un contenido ético y filosófico más marcado. Sueño mortal (Dream of Doom) cuenta con un Wally Wood todavía muy
alejado de la perfección que alcanzaría en el dibujo y narra una pesadilla durante la cual los autores se permiten bromear y parodiar a sus compañeros dibujantes y al editor (¡Gill Baines!). Experimento… con la muerte (Experiment… in Death) cuenta con el arte de Jack Kamen que ilustra un relato sobre unos científicos que experimentan con la vida más allá de la muerte. Y finalmente, en «Cosas» del espacio exterior («Things» from Outher Space!), habrá seres de otro planeta infiltrados entre nosotros que tan solo se diferenciarán de los terrícolas por un pequeño detalle. Una ingeniosa historieta, ilustrada por el propio Feldstein, cuyo argumento recuerda vivamente uno de los episodios de la posterior serie televisiva The Twilight Zone, concretamente Will the Real Martian Please Stand Up? de la segunda temporada (1961), escrito por Rod Serling. Además, el cuaderno cuenta con dos relatos escritos por Gardner Fox, escritor y guionista de cómics que creó personajes como Flash (con Harry Lampert) y el Hombre Halcón (con Dennis Neville), así como La Liga de la Justicia. En futuros números se mantendrán estas pequeñas narraciones, aunque sin acreditar autor.
WEIRD SCIENCE 13 (2) Julio-Agosto 1950. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): En su primera historia, La invasión de los platillos volantes (Flying Saucer Invasion), Feldstein escribe y dibuja lo que casi es una crónica con todas las teorías sobre qué podrían ser los ovnis, de los que cada vez con mayor frecuencia se producían avistamientos, así de como el ejército decide ocultar, desmentir y dar explicaciones racionales a estos fenómenos. El monstruo del meteoro (The Meteor
Monster) es una fantasía ilustrada por Wally Wood y Harry Harrison sobre un pequeño ser llegado de otro mundo que puede dominar la mente humana. Con La micro-raza (The Micro-Race!) Feldstein, con ilustraciones de Jack Kamen, narra una nueva historia protagonizada por un científico cuyas buenas intenciones no llegarán, precisamente, a buen puerto. Finalmente, El hombre que corrió contra el tiempo (…The Man Who Raced Time) de Harvey Kurtzman, es una estupenda paradoja espacio-temporal.
WEIRD SCIENCE 14 (3) Septiembre-Octubre 1950. Portada y guion: Al Feldstein: La destrucción de la Tierra (Destruction of the Earth!) es el primero de los muchos guiones de Feldstein, que también ilustra, que inciden en el riesgo de la mala praxis con la energía atómica. ¡Sonidos de otro mundo! (The Sounds from Another World) ¿sufren las plantas? El científico Henry Sonotown ha inventado un ingenio que parece demostrar que si o… La historia, con dibujos de Harvey Kurtzman, posee un elemento humorístico que el ilustrador no dejaría
de desarrollar y que culminaría más adelante como alma mater de Mad. La máquina que salió de la nada (Machine from Nowhere), que ilustra Harry Harrison, es quizás la más floja del cuaderno, con viajes en el tiempo y, nuevamente, holocaustos nucleares. Finalmente, El hombre eterno (The Eternal Man), con el siempre excelente Jack Kamen a los lápices, es un relato sobre robots y vida eterna con un final sorprendentemente optimista. Con este número se inicia el Correo Cósmico, un punto de encuentro con los lectores realizado en tono humorístico y con el que la editorial tantea cual es el tipo de historieta que agrada más a su público. También, a partir de aquí el cómic comenzará a tener una estructura y un orden de artistas similar, abriendo Al Feldstein, seguido de Harvey Kurtzman, Wally Wood y finalmente, cerrando el cuadernillo, Jack Kamen.
WEIRD SCIENCE 15 (4) Noviembre-Diciembre 1950. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): ¡Pánico! (Panic!) es una fantasía de Feldstein basada en la famosa emisión radiofónica de La guerra de los mundos que realizaron Orson Welles (aquí Carson Walls) y su equipo y que tanto pánico despertó en la población, aunque con un sorprendente giro final. El niño radioactivo (The Radioactive Child) de Kurtzman narra, con su habitual humor, un accidente nuclear que afectará a un matrimonio de pescadores y a su futuro
hijo, que a resultas de ello desarrollará un intelecto que el dictador de un pequeño país pretenderá utilizar para llevar a cabo sus pérfidos planes. Casa…¡con tiempo! (House, in Time!) es uno de lo escasos comics que Graham Ingels ilustró para Weir Science. Experimentos espacio-temporales con final desolador. Y para terminar, He creado un…¡Gargantúa! (I Created a… Gargantua!), que ilustrado por Jack Kamen ilustra sobre lo peligroso que puede ser presentarse como conejillo de indias para un experimento de crecimiento. Bert I. Gordon rodaría siete años más tarde The Amazing Colossal Man, en la que su protagonista pasa por idénticas circunstancias.

WEIRD SCIENCE 5 Enero-Febrero 1951. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): La novia del futuro (Made of the future!) de Feldstein es una historia protagonizada por un solitario que, de visita al Rockefeller Center efectuará un viaje al futuro del que retornará con un bello y práctico souvenir… Retorno (Return), ilustrado por Wally Wood con guion de Felstein y Bill Gaines es una fantasía futurista de retorno a la Tierra tras un holocausto nuclear. La última guerra del mundo (The Last War on Earth) de Harvey Kurtzman incide en los peligros de las armas nucleares, mientras que El hombre que murió…¡A tiempo! (The Man Who Was… Killed in Time!), ilustrado por Jack Kamen, es otra ingeniosa paradoja temporal. Con este número, Weird Science iniciará su nueva numeración.
WEIRD SCIENCE 6 Marzo-Abril 1951. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): El último cuadernillo de este primer tomo de Weird Science de Diábolo Ediciones se abre con El engendro de Venus (Spawn of Venus) historieta ilustrada por Al Feldstein que tiene la particularidad de tener como villano a una masa devoradora similar, y volvemos al cine y la retroalimentación entre 7º y 9º arte, a la masa púrpura que protagonizó, ocho años más tarde, The Blob (Irvin S. Yeaworth Jr.). ¡Hombre y superhombre! de Kurtzman está protagonizada por
dos cuñados, uno científico y enclenque y otro un culturista cerebro de chorlito que, mediante un experimento, aumentará la masa de su cuerpo y lo que sucede a continuación no se lo creerán. ¡El hundimiento del Titanic! (Sinking of the Titanic!) ilustrado por Wally Wood y que, por fortuna, no tiene nada que ver con el film de Cameron. Es una nueva paradoja temporal cuyo final, en este caso, se ve venir. Eso sí, se nota en algunas de sus viñetas la influencia de Will Eisner, para cuyo estudio también trabajó, concretamente se detecta fácilmente en las viñetas 1 y 2 de la segunda página. Y para cerrar el sexto cuaderno y el tomo, de nuevo Kamen con ¡Divide y vencerás! (Divide and Conquer) historieta protagonizada por un científico que se venga de su joven e infiel esposa con un experimento de lo más curioso.
Una vez finalizado el tomo, uno se maravilla de la gran capacidad de trabajo de estos incansables artistas y de la imaginación e ingenio derrochado en estas historietas, pequeñas obras maestras entre las cuales no hay ninguna de relleno y que como hemos podido ver han influido en varias de las más famosas cintas de ciencia-ficción de los cincuenta. Finales sorprendentes, contenidos variados, contacto con los lectores, dibujos atractivos… EC era diferente, y su éxito influyó también en otras editoriales de cómics pero, como ellos bien advierten en el Correo Cósmico del sexto número, no todos habían sido bendecidos con tal confluencia de talento: «Recordad, buscad los AUTÉNTICOS cómics de ciencia ficción, WEIRD SCIENCE y WEIRD FANTASY. Las imitaciones que están apareciendo en el mercado no se pueden comparar. ¡Si habéis comprado alguno ya lo sabréis!«.
John Severin (1921-2012)
En EC Comics debutó en el cómic bélico
Entre Marvel y DC pasaron los Severin los años sesenta, dibujando de todo. Primero muchos soldados y cow-boys: Sgt. Rock, Kid Colt, Ringo Kid, Combat Casey, Billy the Kid, Gunsmoke Western, Battle, Captain Savage o el famoso Sgt. Fury, pero también participaría con portadas y caricaturas para la revista
que hicieron sobre este mismo personaje, los Severin separarían sus carreras. Marie se integraría para siempre en el bullpen de Marvel realizando la función principal de colorista, aunque se recuerda mucho sus cómics para
tarde se encargó de la controvertida serie limitada de Marvel de 2003 
Bill Elder (1921-2008)
Cuando Kurtzman creó 

Quizás una de las más retorcidas historietas editadas por E.C Comics sea La huerfanita (The Orphan) con la que Jack Kamen y Al Feldstein abren este número de
en el mar en un bote a la deriva. El confidente (The Confidant) tiene como protagonistas a los habitantes de un pequeño pueblo que se tomarán la justicia por su mano. ¡A voz en grito! (For Cryin’ Out Loud!) está ilustrada por Reed Crandall y es la historia a la que se hace referencia en portada. Protagonizada por un asesino cuya conciencia no le deja en paz y se siente observado y acusado por todo aquel con el que se cruza. Cierra el cuaderno La única vía (Well Trained) un cómic realizado por George Evans con un protagonista obsesionado con que un asesino muera electrificado en la silla eléctrica… o donde sea, pero bajo el efecto de los voltios. En Shock Talk la polémica y el grueso del correo está centrado en la historieta Hermanos de sangre, que como hemos visto se publicó en el número 13. Como suele suceder, la mayoría de cartas felicitan a la editorial por editar este tipo de historias con fondo abiertamente anti racista, pero siempre hay quien disiente de ello. Se hace referencia a una carta que escribió un militar en aquel mismo número quejándose del contenido de otra historieta anti racista: «Me pareció muy buena hasta que leí una historia sobre el amigo negro de un soldado. Esta historia apesta tal y como la escribieron, y me gustaría que la persona que la escribió tuviera que dormir, comer y convivir con negros o negratas. Estoy de servicio y no me gustaría que un negrata comiera en la misma mesa que yo...», una carta que levantó en general las iras del resto de lectores, pero que se encontró también con apoyos, como estas que reproducimos aquí: «Hermanos de sangre es estrictamente para los negratas. ¿Qué vais a hacer, dedicar vuestra revista a los negros?» o «Estoy llorando a lágrima viva por ese pobre negrata después de leer la última tontería pro-negros de Wood (y Feldstein)«. Como vemos la mala sangre no es un privilegio de las actuales redes sociales. Ya en los años cincuenta había este tipo de reacciones no muy diferentes a las que se pueden encontrar hoy escarbando por internet.
pero que sorprenderá a más de uno. The Hazing (La iniciación) es una propuesta ilustrada por Joe Orlando que tiene como protagonistas las falsas acusaciones y las habladurías. En este caso las cosas se complicarán cuando un profesor universitario sea falsamente acusado de comunismo. En Cierta justicia (A Kind of Justice) el mal corre por todos los lados y cualquiera puede ser el culpable aunque la multitud termina con el que piensa que se acerca más al perfil del agresor que están buscando. El poder de las palabras (The Pen is Nightier) es una de esas historietas en las que el criminal se libra mientras hace caer a todo aquel que si interpone ante él. En cuanto a Shock Talk, prosigue la polémica que abrió el militar con su carta, en esta ocasión otros militares escriben para disculparse en nombre de su compañero de armas, mientras otros lectores comentan La paliza, otra polémica historia publicada, en este caso, en el número 14.
cuadrilátero (4-Sided Triangle) en la que veremos de los que es capaz un tipo por ser acariciado por una bella joven. En su papel (In Character) es una interesante historieta realizada por Reed Crandall y Al Feldstein protagonizada por Bela Kardiff, un actor especializado en cine de terror. Un actor que se lamenta de haber sido encasillado en cine fantástico y cuyo aspecto recuerda a la criatura de Frankenstein que encarnó Boris Karloff, con cuyo apellido componen el de Kardiff, eso sí, poniéndole el nombre de la otra super estrella del género, Bela Lugosi. El asesino (The Assassin) está ilustrada por George Evans y es una historieta que no cuenta con diálogos y en la que serán los carteles explicativos los que contendrán los pensamientos del propio protagonista: el asesino. Precisamente en cine se había hecho recientemente, tan solo dos años antes, un experimento de cine sin diálogos,
Nuevamente Evans realiza portada y primera historieta en el que será último número de
Frank Frazetta ha sido y sigue siendo uno de los ilustradores más influyentes que han existido. Nacido el 9 de febrero de 1928 en Nueva York, a los ocho años y ante la insistencia de sus profesores, sus padres lo matricularon en la Brooklyn Academy of Fine Arts, a la que acudió durante ocho años. Publicó sus primeras historias en comic-books (The Snowman) en 1944 a la temprana edad de 16 años. Más tarde hizo series para DC Comics («The Shining Knight» en Adventure Comics), ME («White Indian» en Durango Kid) y las cubiertas de Buck Rogers. También fue negro de Dan Barry en Flash Gordon y en 1952 dibujó su propia serie, Thun’da, para Magazine Entreprisess. E por esa época cuando Frazetta realiza sus escasos trabajos para E.C. Comics, principalmente junto Al Wlliamson, como es el caso del que se nos ofrece en este segundo tomo de Shock SuspenStories. Tan solo realizaría en solitario una historieta para el sello de Gaynes y sería, precisamente, en este mismo titulo, concretamente Squeeze Play, que podremos ver en el número 13, que se editará dentro del tercer y último tomo de la serie.
Albert Bernard Feldstein (octubre de 1925 – abril de 2014), fue un escritor, editor y artista estadounidense cuya labor más recordada es la que desempeñó en E.C. Comics de 1956 a 1985, ya como editor de la revista Mad.
1950 hasta 1953, editó y escribió historias para siete títulos de E.C., abordando temas candentes que otros medios procuraban evitar, como el prejuicio racial, la violación, la violencia doméstica, la
la industria de los cómics y a la creación del Comic Code, con el cual los propios editores autocensuraron sus publicaciones. Al igual que sucedió con el cine y el Codigo Hays en los años treinta. Pero Wertham no era el único que estaba tras los ataques a la industria del cómic, pues como señalan los editores de E.C., asimismo también habría «ciertas editoriales que no publican cómics y que se beneficiarían de su desaparición, muchos grupos de adultos a los que les gustaría culpar de su falta de capacidad como padres responsables a las revistas de cómics, en lugar de a ellos mismos, y varios cazadores de titulares«. Así que con esta carta abierta a los lectores, los editores instaban a que fueran ellos los que escribieran una carta al Congreso, «con tus propias palabras. Que sea una carta amable y educada«, tanto si pensaban que los cómics eran un entretenimiento inofensivo, como si pensaban que eran malos, «lo importante es que la Subcomisión escuche a los lectores reales de cómics y/o a sus padres (en caso de los más jóvenes), y no a personas que, sin haber leído un cómic en su vida, quiere destruirlos«.
El subcomité entrevistó tanto al doctor Wertham como a William Gaines, que expusieron sus argumentos en contra y a favor, todo lo cual fue televisado. Muchas de las conjeturas del psiquiatra, particularmente las de las alusiones sexuales ocultas (por ejemplo imágenes de desnudos femeninos ocultos en los dibujos de los músculos de los personajes y en la corteza de los árboles, o Batman y Robin como amantes homosexuales), fueron recibidas con hilaridad en la industria del cómic. Wertham también afirmaba que Wonder Woman tenía una segunda lectura relacionada con la sumisión y el bondage, algo que en cierto modo ya había sido mejor documentado por su creador, William Moulton Marston, que había admitido eso mismo; a pesar de ello Wertham también afirmó que la fuerza y la independencia de Wonder Woman ponían de manifiesto su carácter de lesbiana. Finalmente, aunque no se cumplió el objetivo buscado y no culpó a los cómics del supuesto auge de la delincuencia juvenil, sí que tuvo serias repercusiones para la industria, pues el subcomité recomendó que las casas editoriales bajaran el tono de sus publicaciones.
publicación. Entre las nuevas normas impuestas por el Comics Code estaba la prohibición de que en la portada apareciera la palabra «horror», «terror» o «raro», y no era ninguna coincidencia que estas palabras fueran precisamente las que aparecían en los títulos de muchas de las series más vendidas de E.C. Gaines abandonó la asociación y rechazó someter sus historietas al Comics Code; pero cuando los distribuidores se negaron a repartir muchas de sus series, el editor se vio forzado a cerrar su cinco títulos más populares: los tres de terror y los dos de crímenes. Cerrando el resto poco después ante la perspectiva de un conflicto interminable. Y es que, como los propios editores de E.C. señalaron en una carta que abría el número 46 de Tales from the Crypt, «aunque en E.C. seguimos creyendo, como en el pasado, que las acusaciones contra los cómics policíacos y de terror son un completo disparate, a estas alturas no tiene sentido intentar defender este tipo de literatura. Económicamente, nuestra situación es grave. Las revistas que no llegan al quiosco no se venden. Nos vemos obligados a capitular. Nos rendimos. ¡ESTAMOS HARTOS!«. Pero no era una capitulación total, pues en la misma nota se anticipaba la nueva dirección que E.C Comics iba a tomar,
centrándose en una línea de comic books de tono más realista. La que se denominó New Direction, que incluía títulos como M.D.(historias de médicos), Impact (suspense), Extra! (periodismo) y Psychoanalysis (historias de psiquiatras), entre otras. Además, moderó y renombró el título que aún tenía de ciencia ficción como Incredible Science Fiction y prosiguió con Mad, Panic, Piracy y Two-Fisted Tales. Con estos cambios, Gaines terminó sometiendose al Comics Code. Pero este relanzamiento fue un estrepitoso fracaso y ninguno de los nuevos títulos pasó del número cinco, así que tras varios conflictos con el Comics Code, incluyendo una demanda judicial, y las cada vez peores ventas de los títulos que aún tenía, Gaines decidió, en diciembre de 1955, abandonar por completo los comic books, transformando Mad en revista, con lo cual se libraba del Comic Code y pudo tener una trayectoria libre y prolongada durante sus 58 años de vida.
La culpa de todo es de la televisión. En los años cincuenta la televisión había llegado a todos los hogares norteamericanos y restado audiencia a los cines, así que había que intentar innovar para combatir la fuerte competencia. Así, se probaron nuevos experimentos como el Cinemascope, el Drive-In o las películas en 3-D, mediante unas gafas con dos tonalidades (azul y rojo).
Esta efímera moda pasó a otro tipo de medio, como las publicaciones de pin-ups (¡¡¡téngalas al alcance de sus manos!!!) y, por supuesto, a los cómics. E.C., siempre atenta a las novedades, editó dos números especiales: Three Dimensional E.C. Classics y Three Dimensional Tales from Crypt of Terror, preparándose uno más que quedó inédito, posiblemente por las pobres ventas motivadas, en gran parte, por la pobre distribución que comenzaban a tener los cómics de terror y crímenes. En todo caso, se trataba de historietas ya publicadas, adaptadas con viñetas nuevas, al sistema de tres dimensiones. Para completistas, estos dos cómics en 3-D han sido editaos en cuatro cuadernos por El Boletín. Y no solo eso, pues van acompañados de dos tomos (eso sí, en edición muy limitada) escritos por el especialista Enrique Torres en los cuales analiza estas historietas con la minuciosidad a la que tiene acostumbrado al lector.
Ghastly: Horrible. Así comenzó a firmar sus historietas de terror Graham Ingels, sin duda las más terroríficas y hediondas de los cómics E.C. Y claro, las que más gustaban. Nacido en Cincinnati, Ingels comienza a trabajar a los 14 años, tras fallecer su padre, el artista comercial Don Ingels. Dos años después estudia en la Hawthorne School of Art de Nueva York, mientras trabaja realizando sus primeros trabajos como ilustrador. Contrae matrimonio a los 20 años y tiene dos hijos. Durante la II Guerra Mundial ingresa en la Marina, pero no es enviado al frente, por lo que puede compaginar su instrucción con su nuevo empleo en Fiction House Publications, editorial para quien realiza tanto trabajos en sus revistas pulp, como en su división de cómics, apareciendo sus ilustraciones en Planet Stories, Jungle Stories, North-West Romances y Wing. Posteriormente, Ingels se convierte en director de arte de Better Publications, asignando los primeros encargos de
cómics a George Evans, con quien entablará una amistad que se prolongará durante toda su vida, y a un joven Frank Frazetta, que reconoce a Ingels como el primero en el negocio que valoró su talento. Ingels dibuja cómics sobre crímenes para Magazine Enterprises (Manhunt, Killers) y westerns para una variedad de compañías, incluidas Magazine Enterprises (Guns), Youthful Magazines (Gunsmoke), Hillman Periodicals (Western Fighters) y DS Publishing Co. (Outlaws), entre otros. En 1948, Al Feldstein contrata a Ingels, que pasa a trabajar en los cómics que por entonces publicaba el sello, Gunfighter, Saddle Justice, Saddle Romances, War Against Crime, Modern Love y A Moon, a Girl… a Romance. Cuando los cómics románticos y del oeste se cancelan pasando a ser ser sustituidos por las cabeceras de terror, Tales From the Crypt, The Vault of Horror y The Haunt of Fear, se hace evidente, tanto para Gaines como para Feldstein, que Ingels es ideal para ellos. Su estilo se adapta a la perfección para los horrores góticos, las casuchas abandonadas, las criaturas grotescas y los retorcidos cadáveres retornados de sus tumbas. Nadie como él refleja el miedo y la desesperación. Graham Ingals, prolífico sin que su trabajo se resienta, colabora en las tres publicaciones, siendo el artista principal de The Haunt of Fear, cuya historia principal presenta su
vieja bruja. También es responsable de todas las portadas comprendidas entre los números 11 y el 28 de la publicación. Cuando cierran las colecciones de terror por el contraataque moralista que da paso a la New Direction, Ingals prosigue trabajando para esos nuevos títulos hasta el cierre definitivo, tras lo cual, comienza a escasearle el trabajo, pues el cómic de terror era lo que le había encumbrado y, sencillamente, ya no se hacía. Ingels deja de dibujar en 1959 y ocupa un puesto docente en la escuela por correspondencia de Artistas Famosos en Westport, Connecticut. Pero en 1962, con serios problemas de alcohol, deja todo y abandona a su familia, desapareciendo. Tendrían que pasar diez años para saber lo que había sido de él: se había fugado con una alumna de las clases de pintura a Florida, donde continuaba dando clases. Una nueva generación de fans y
seguidores, que lo daban por muerto, quieren saber del gran maestro del cómic de terror, pero él rechaza toda entrevista, llegando a pedir a William Gaines que haga saber que si alguien le molesta, tomará medidas legales. El artista, que vive sus últimos años atormentado por la culpa de haber dejado atrás a sus hijos, de los cuales uno no le perdona nunca, ya rehabilitado, concedió, a regañadientes, una entrevista tras mucho insistir sus editores, pero nunca llega a celebrarse, pues un cáncer de estómago empeorado por el consumo prolongado de alcohol se lo lleva en 1991.










Por cierto, hemos visto que Diábolo respeta la publicidad que las publicaciones incluían en sus hojas interiores sobre otros títulos del mismo sello, pero… ¿y las contraportadas? Pues como podemos ver en estos ejemplos tomados de dos de los números comentados, se incluía el ya clásico anuncio
del método Charles Atlas para ponerse fuerte y ganarse el respeto de todo el mundo. En especial si se completa el modelo con un slip de leopardo. De hecho, Charles Atlas daba opción a escoger lo que se quería mejorar y siguiendo las instrucciones de un pequeño libro, se volvía uno más poderoso. O debería. Así que, como vemos, lo del culto al cuerpo que tan en boga está en la actualidad, ya comenzó mucho antes. Otros anuncios ofrecían un manual con el que pasar de ser un perfecto inútil a un increíble mecánico, apto para solucionar cualquier avería automovilística.
El primer amor de Jack Kamen en el mundo del arte fue la escultura, que estudió con Agop Agopoff y otros maestros. Realizó pequeños trabajos de ilustración hasta que fue llamado a filas. Será a su vuelta cuando comience a dibujar cómics para la agencia Eisner&Iger, donde conoció a Al Feldstein, que lo llevaría a EC Comics, donde al poco fue contratado con carácter exclusivo. Allí realizaría historietas románticas, uno de
los géneros en boga de entonces, pero, esta tendencia cambiaría y sería sustituída por el terror, en cuyas páginas, sus atractivas chicas encajaban a la perfección. También dibujó para EC historietas de suspense, crimen, ciencia ficción o humor, convirtiéndose en uno de los ilustradores más prolíficos del sello. Cuando llegó la censura a la industria y EC se hundió, Kamen se pasó a la ilustración publicitaria. Más tarde, ya en 1982, se encargaría de realizar todas las ilustraciones que salen en 
Al pequeño Jack, se le despertó la pasión por el dibujo desde bien pronto. Participando, ya adolescente, en diferentes publicaciones del ámbito universitario. Perfecciona su estilo en Art Students League de Nueva York y poco después, en 1950, comienza a trabajar para EC Comics publicando historietas y portadas para varios de sus títulos. Aunque dibujó para otras editoriales, es su trabajo para EC Comics
el que lo ha inmortalizado y donde desarrolla ese estilo que combina el puro terror de ultratumba, con tipos caricaturescos, facultad que le convertirían en perfecto candidato para formar parte de la aventura que Harvey Kurtzman iniciaría poco después en EC: la revista satírica 

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