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El retorno del hombre lobo: El retorno de Waldemar Daninsky
“En El retorno del hombre lobo están las coordenadas , todas ellas, de mi propia vida, plasmadas en piezas que, si se analizan, encajan: el claustrofóbico castillo, las tumbas góticas, los amores sin futuro, las amenazas de los no muertos, la marginación de alguien condenado porque es distinto y la muerte, que lo impregna todo. Todos estos elementos forman mi personalidad y mi obra.”[1]
Tras adquirir bagaje dirigiendo seis películas y asegurarse de disponer de medios y control absoluto sobre su obra, Paul Naschy por fin se anima a dirigir su primera película sobre su más popular creación, el licántropo Waldemar Daninsky. Y lo hace en un momento en el que dispone de total libertad para hacerlo, ya que gracias a un acuerdo de preventa cerrada con Japón, puede rodarla con su propia productora, Dálmata Films, fundada junto a Julia Saly, Augusto Boué y el japonés Masurao Takeda y con la que ya ha coproducido con Japón El carnaval de las bestias (1980) y Howaito Rabu (1979), filme para el mercado japonés en el que Naschy ejerció exclusivamente labores de producción.
En un principio el director piensa en realizar una secuela de La maldición de la bestia, anterior cinta de la serie protagonizada por el licántropo rodada en 1975 por Miguel Iglesias Bonns con guión, como es habitual, del propio Naschy y que, al contrario que todas las demás películas de la saga, tenía un final feliz con Waldemar curado de su maldición. Pero El asesino de la luna llena, que es como se piensa titular esta secuela, no se rueda, optándose por realizar un inconfeso remake de La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1971) al que se le añaden diversos elementos de otros títulos de la saga.
La acción se inicia en Hungría en el siglo XVI, donde es juzgada la Condesa Erzebeth Wandessa Bathory[2] acusada de beber la sangre de sus víctimas para conservar su juventud. También se enfrentan con la justicia sus cómplices, entre ellos el licántropo Waldemar Daninsky. Declarados culpables son condenados y mientras la Condesa será emparedada de por vida en su cuarto, Waldermar será apuñalado con una cruz forjada con la plata del cáliz de Mayenza. La acción pasa a la actualidad donde tres estudiantes, Karen (Azucena Hernández), Bárbara (Pilar Alcón) y Erika (Silvia Aguilar) viajan a los Cárpatos en busca del lugar donde fue enterrada la Condesa maldita. Lo que no saben sus compañeras es que Erika quiere resucitarla con ayuda de un medallón que ha sustraído a su profesor (Narciso Ibáñez Menta), tras asesinarle.
Este es el punto de partida de El retorno del hombre lobo, casi un compendio mejorado de varios filmes de la saga extrayendo de La noche de Walpurgis la mayor parte de la trama: en ambas historias un Waldemar revivido y desterrado en un caserón salva del peligro y acoge a unas jóvenes estudiantes, se enamora de una de ellas y se enfrenta como licántropo con la condesa sangrienta, vuelta a la vida como vampira. Una vez destruido el mal, la joven de la que se ha enamorado tendrá que liberarlo de la maldición hundiendo la cruz de Mayenza en su pecho.
Pero el argumento también posee puntos en común con otros filmes: así a bote pronto el inicio en pretérito en Hungría, con ejecución de Bathory (encarnada entonces por María Silva), pudo verse en El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1973); la ejecución de los brujos, con maldición y promesa de volver de por medio, nos la hicieron también Alaric de Marnac y Mabille de Lancré en El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973); otros forasteros fueron atacados por bandidos en la carretera de Baliavasta en Dr. Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972), donde la joven superviviente fue rescatada por Waldemar, al igual que en este filme, de ser violada y asesinada.
El retorno del hombre lobo mantiene también constantes con el cine de terror clásico, del que Paul Naschy era un gran entusiasta. Baliavasta es un lugar anclado en el siglo XIX y situado en la misma Europa que nos mostraba los filmes de Universal. Habitada por supersticiosos lugareños que fuman en pipa, visten ropas autóctonas y se reúnen en la acogedora taberna, donde el espantado dueño no deja de recomendar a los forasteros no frecuentar ciertos lugares de noche. Quizás por ello no parece extrañar a las tres jóvenes la forma de vestir que tiene el revivido Waldemar, a la usanza de un caballero del siglo XVI. Otra presencia familiar en las cintas clásicas era la del criado o ayudante deforme o jorobado, personaje recurrente tanto en las películas Universal como Hammer, que no olvidemos en principio adaptaron, con su propia idiosincrasia, los filmes americanos. En El retorno del hombre lobo este personaje, habitual también en el cine de Naschy, recae en Beatriz Elorrieta[3], que encarna a la fiel sirvienta de Waldemar, Mircaya, con su bello rostro sepultado tras unas capas de látex.
Más iconográficas y particulares resultaron algunas escenas incluidas en El retorno del hombre lobo. Tanto que pueden calificarse como homenajes: la máscara que le ponen a Waldemar antes de ejecutarlo nos recuerda inevitablemente a La máscara del demonio (La Maschera del Demonio, Mario Bava, 1960), y la forma de resucitar a la Condesa Bathory con el cuerpo de Bárbara suspendido sobre el sarcófago, para que al degollarla caiga la sangre sobre los restos de la bruja, es similar a la de la resurrección de Drácula príncipe de las tinieblas (Dracula: Prince of Darkness, Terence Fisher, 1966).
Quizá sea acertado pensar que todas estas referencias (propias y ajenas) forman parte del ideario de Jacinto Molina, responsable de todos los guiones de las películas protagonizadas por su licántropo, y cuya posible intención al escribir y rodar El retorno del hombre lobo, sea la de poder hacer, por fin, su película definitiva sobre Waldemar Daninsky, un objetivo para muchos conseguido.
Rodada en el verano de 1980 en familiares localizaciones de Talamanca del Jarama, así como en los castillos de Villafranca del Castillo (Madrid) y Belmonte (Cuenca), además de otros lugares de Madrid como Navacerrada y Valdepiélagos, brilla especialmente en El retorno del hombre lobo la fotografía de Alejandro Ulloa, elogiada unánimemente, que sigue fielmente las indicaciones que Naschy tenía en mente:
“La fotografía de Alejandro Ulloa, tiene una textura quemada, como de pergamino antiguo; para lograr este efecto, estuvimos en el Prado estudiando a Brueghel (…) Tenía muy claro que el tono de la película tenía que ser gótico, pero por elementales problemas de presupuesto tenía que ambientarla en la actualidad. Así que opté por hacer la película en la época actual, pero aislando a Waldemar en un castillo, lo que me permitió conservar el decorado y el vestuario medievales. (…) Solo me arrepiento de haber empleado en más ocasiones de las debidas el zoom; pero se trataba de un recurso muy de la época que entonces a todos nos parecía pintiparado”[4]
La resurrección de los espectros y la aparición de las vampiras entre brumas y a cámara lenta (inspirado por Klimovsky) resultan muy efectivas. Sobre todo con ese acompañamiento de coral fantasmal. Según Ángel Agudo, para la banda sonora Naschy contacta con Ennio Morricone, que le vende una base musical que luego el cineasta trabaja con dos músicos españoles. Pero también hay música enlatada de Guido y Maurizio de Angelis y Stelvio Cipriani seleccionada por el propio director en los archivos de CAM, ediciones musicales.
En otros aspectos técnicos, como productor figura, junto a Julia Saly, un viejo conocido del director, Modesto Pérez Redondo, al que Naschy conocía desde La noche de Walpurgis y los tiempos de Profilmes. Del montaje se encargó Pedro del Rey, y del vestuario León Revuelta, que también lo habían hecho en recientes cintas de Naschy como Los Cántabros (1980) y El carnaval de las bestias (1980), ambas de Jacinto Molina.
En la parte artística Naschy recurrió a experimentados actores que conocía por otros rodajes, varios de ellos presentes en El carnaval de las bestias, su película anterior, como Julia Saly, Azucena Hernández, Silvia Aguilar, Rafael Hernández, Pepe Ruiz, Ricardo Palacios, Tito García, Manuel Pereiro, Ramón Centenero, Alexia Loreto y José Thelman. Contando con el veterano Narciso Ibáñez Menta para un pequeño papel, al igual que con David Rocha, que se incorporó al rodaje porque “Jacinto me llamo una mañana y me pidió que le hiciera un papel por la tarde, porque falló el actor que iba a hacerlo y por supuesto que allí estuve. También recuerdo algo de una escena que hice junto a Pilar Halcón”[5]. Precisamente la escultural actriz, que debutaba en el cine con este film, recordaba el buen ambiente que hubo durante el rodaje y como se hizo una de sus escenas, aquella en la que es degollada cabeza abajo para, con su sangre, revivir a la condesa Bathory:
“La noche del hombre lobo era el titulo del guión que me dieron para estudiar. La primera escena que rodé creo que fue en la que me colgaron. Y… ¡vaya tela! Nueva en el rodaje y me dejé hacer ¡Casi me quedo sin pies! Me pusieron una atadura en los tobillos para colgarme boca abajo e hicieron mal la sujeción y me dolía terriblemente. Como yo no quería que por mí cortasen la escena, aguanté como una jabata mucho rato ¡Y encima los demás se equivocaban mucho! (risas). Cuando me descolgaron se echaron las manos a la cabeza de como tenía los tobillos. ¡Qué malos los de atrezzo o quien cñ hiciese la atadura! “¿Quien cñ ha hecho esto tan mal?” gritaba Paul…”[6]
Con Paul Naschy volvería a coincidir Pilar Alcón en Aquí huele a muerto (Álvaro Sáenz de Heredia, 1990). Lamentablemente esta sería la última colaboración de Azucena Hernández con el director. La actriz sevillana sufrió un trágico accidente de circulación en octubre de 1986 que truncó su carrera cinematográfica.
Julia Saly pone toda la carne en el asador para encarnar a la malvada condesa vampira, pero no consiguió hacernos olvidar a Patty Shepard. Como tampoco El retorno del hombre lobo, a pesar de su cuidada factura, consiguió que muchos de sus fans dejaran de mostrar preferencia por La noche de Walpurgis. Para Ángel Sala “Fue una película algo anacrónica para la época, pero vista en la perspectiva de la saga Daninsky, se revela posiblemente como el mejor título de la misma, y uno de los mejores trabajos de su realizador, aunque no contenga la magia del filme de Klimovsky.”[7] Algo en lo que coincide Adolfo Camilo Díaz[8]

¿Cartel? ¿Diseño para video? en todo caso una variación del que no hemos podido averiguar procedencia.
Por entonces los monstruos clásicos ya formaban parte de otra época y el público parecía haberles perdido el miedo. Lluis Bonet Mojica, que destaca que el filme está “realizado con esmero y cierta brillantez formal”[9], también opina que “Al guión le falta garra –y no es un chiste fácil, tratándose del hombre lobo-, o tal vez ocurra que los mitos clásicos del terror ya no infunden ningún temor en una época en la que el pánico cotidiano tiene aspectos nada fantásticos.”Conviene no olvidar también que la más cuidada entrega de la saga de Waldemar Daninsky, a pesar de que contenía uno de los más elaborados maquillajes de hombre lobo realizado hasta la fecha, llegaba en un momento en el que las carteleras nos mostraban unos licántropos muy diferentes al de Naschy, pues el mismo año que se estrenaba El retorno del hombre lobo, llegaban a las pantallas Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis) y Aullidos (The Howling, Joe Dante), películas que revolucionaron el concepto del licántropo
despojándolo de la humanidad que caracterizaba a Waldemar Daninsky, mostrando además unas transformaciones como nunca antes se habían visto en el cine. Lo que no fue óbice para que Joe Dante incluyera en su película un reconocimiento hacia la labor de Naschy bautizando como Jack Molina a uno de los personajes. Y precisamente Jack Molina es el nombre que pusieron en el cartel americano de El retorno del hombre lobo cuando como The Craving, se estrenó fugazmente en 1985 en los cines norteamericanos de la mano de Film Concept Group con cerca de tres minutos de película cortados, la mayoría pertenecientes a una escena ‘cómica’ protagonizada por Pepe Ruiz. The Craving también fue la última película de Naschy estrenada en salas cinematográficas estadounidenses.
Los años han pasado y el film ha despertado pasiones encontradas. Donde unos ven virtudes: “(…) universo de goticismo lúgubre nunca igualado en la cinematografía española. (…) Un portentoso alarde técnico en el que nada chirría.”[10] “(…) una de las cumbres del fantaterror mundial y una obra de culto para el verdadero aficionado.”[11] Otros ven defectos: “(…) abundancia de zooms, montaje descuidado, música enlatada y hortera en el mayor de los casos (…) interpretaciones mediocres y guión deslavazado.”[12] “Calamitosa planificación, destartalada banda sonora, evidentes fallos de raccord.”[13]
Pero Paul Naschy, que tiene este filme como favorito dentro de la saga del licántropo junto con el posterior La bestia y la espada mágica (Jacinto Molina, 1983), tuvo claro que consiguió el objetivo que buscaba: “En ella pude reflejar mi carácter y mis obsesiones, así como mi concepto de cine fantástico, con absoluta libertad.”[14]
Lamentablemente la película no consigue rentabilizar la inversión, lo que motiva el cierre de Dálmata Films. Naschy no tarda en abrir una nueva productora, Acónito Films, con la que abordará nuevas películas: Latidos de pánico[15] (1983), La bestia y la espada mágica (1983), Mi amigo el vagabundo (1984), El último kamikaze (1984) y Operación Mantis (1985), que será la más costosa y que causará la ruina de la productora, empañando la relación que Naschy mantenía con los productores japoneses.
Tras la debacle de Acónito, Julia Saly se retiró del cine y se dice que tiene un restaurante en algún lugar de España. En 1987 murió Takeda, el socio japonés de la compañía, que continuaba incansablemente buscando financiación japonesa para los filmes de su amigo.
Por su parte Paul Naschy atravesó una mala temporada (que analizamos en este artículo) de la que afortunadamente fue resurgiendo poco a poco gracias, en parte, a los homenajes y rodajes que tuvo en el extranjero y al reconocimiento de su labor por parte de las nuevas generaciones de amantes del cine.
En 2007 el argumento y la estética de El retorno del hombre lobo, fueron adaptados con éxito en el cómic Waldemar Daninsky por Javier Trujillo y el propio Naschy, lo que llevó al veterano actor a realizar diversas presentaciones personales, como la que tuvo lugar en el Salón del Cómic de Barcelona en 2009, donde coincidió con otro invitado de excepción, Ray Harryhausen, al igual que Naschy, un mito del cine fantástico.
[1] Naschy, P.: Memorias de un hombre lobo. Alberto Santos Editor, Madrid, 1997. Pág. 129-131
[2] Noble húngara (1560-1614) obsesionada con la belleza a la que se le atribuyen 630 muertes de jóvenes, a las que desangraba para bañarse en su sangre. También se dice que todo fue una invención de sus enemigos para buscar su perdición y muerte. Fue juzgada y emparedada de por vida en su cuarto.
[3] Beatriz Elorrieta es hija del director José María Elorrieta y hermana de Javier Elorrieta. Inició su carrera con el nombre de Beatriz Lacy y dentro del cine de terror ha participado en Necrophagus (Miguel Madrid, 1971) y La llamada del vampiro (José María Elorrieta, 1972), volviendo a coincidir con Paul Naschy en Mi amigo el vagabundo (Jacinto Molina, 1984).
[4] Prada, J. M. de: ‘El ciclo de Waldemar Daninsky’. La marca del hombre lobo. Alberto Santos Editor, Madrid, 2003. Pág. 133
[5] Declaración de David Rocha al autor de este artículo.
[6] Benítez, C.: ‘De El retorno del hombre lobo a Conan el Bárbaro, pasando por otros rodajes’ Proyecto Naschy, Barcelona, 2012.
https://proyectonaschy.wordpress.com/2012/07/04/pilar-alcon-de-el-retorno-del-hombre-lobo-a-conan-el-barbaro-pasando-por-otros-rodajes/
[7] Sala, A.: Profanando el sueño de los muertos. Scifiworld, Pontevedra, 2010. Pág. 168.
[8] Camilo Díaz, A.: ‘Los ojos de Paul Naschy’. Fangoria Nº 18, Ed. Zinco, Barcelona, abril 1993. Pág. 65.
[9] Bonet Mojica, Ll. ‘El retorno del hombre lobo’ La Vanguardia, Barcelona, martes 21 de abril de 1981.
[10] Prada, J. M.: “El ciclo de Waldemar Daninsky” en La marca del hombre lobo. Alberto Santos Editor, Madrid, 2003. Pág. 133.
[11] Alonso Barahona, F.: El cine fantástico y de terror en España” en Las tres caras del terror. Alberto Santos editor, Madrid, 2000. Pág. 198.
[12] Aguilar, M.: “El retorno del hombre lobo” en Quatermass Nº 4-5, Bilbao, Otoño 2002. Pág. 108
[13] López, D. y Pizarro, D.: Silencios de Pánico, Tyrannosaurus Books, 2013. Pág. 279.
[14] Prada, J. M.: Ibídem.
[15] Donde el director recuperaba a Alaric De Marnac, protagonista de El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973) y otra creación de Naschy, basada en esta ocasión en el personaje histórico Gilles de Rais (1405-1440), aristócrata francés que mato a centenares de niños y niñas en su corte formada por brujos, alquimistas y adoradores del diablo antes de ser juzgado y ajusticiado por sus atroces crímenes.
El carnaval de las bestias: una de las propuestas más extrañas de Paul Naschy
A pesar de que a mediados de los años setenta comenzaba a decaer la producción de cine de terror en España, Paul Naschy no podía comenzar con mejor pie la década de los ochenta. En 1976 había dado por fin el salto a la dirección con la soberbia Inquisición y su alter ego, Jacinto Molina, había diversificado la
temática de sus guiones adaptándose a los nuevos tiempos que estaba viviendo España tras la muerte de Franco. Abordó la política en El francotirador (Carlos Puerto, 1978), Comando Txikia: Muerte de un presidente (José Luis Madrid, 1976) o Madrid al desnudo (Jacinto Molina, 1979), no desechando otros temas de actualidad como el secuestro de Patty Hearts, que adaptó en Secuestro (León Klimovsky, 1976) o entrando en el mundo de los homosexuales y transexuales con El transexual (José Jara, 1977). Sus últimos filmes de esa década figuran, todavía hoy, entre los mejores que firmó nunca: El huerto del Francés (Jacinto Molina, 1978) y El caminante (Jacinto Molina, 1979). Películas que, pese a quien pese, definen a Naschy como autor.
Pero por si todo ello fuera poco, tras rodar Los Cántabros (Jacinto Molina, 1980), Paul Naschy entraría en los que él mismo definió como mejores años de su vida a nivel profesional. A través de la embajada japonesa la productora Hori Kikaku Seisaku contacta con él ofreciéndole rodar diversos documentales culturales. También participará en series televisivas realizadas exclusivamente para el mercado japonés y fundará, junto a la actriz Julia Saly, Augusto Boué (que ya colaboró en la producción de Los Cántabros) y el japonés Masurao Takeda, la productora Dálmata Films, que coproducirá con Japón el siguiente filme de Paul Naschy, El carnaval de las bestias.
Conocida también como The Pig, Cannibal Killer y Human Beasts, El carnaval de las bestias pasa por ser una de las propuestas más extrañas del cine de Paul Naschy. Su historia, que se inicia en el lago Hakone a los pies del Fujiyama y finaliza en el madrileño Valle de Lozoya, narra los avatares de Bruno[1] (Paul Naschy), un asesino profesional que es contratado por un grupo terrorista japonés al que acaba enfrentándose al fugarse con unos diamantes. La persecución culminará en España, en el chalet de don Simón (Lautaro Murúa) donde Bruno se refugiará. Don Simón vive alejado junto a sus hijas Mónica (Silvia Aguilar), Alicia (Azucena Hernández) y la criada Raquel (Roxana Dupré). Pero tras esa pacífica apariencia se oculta una familia de caníbales para los que Bruno será el siguiente plato.
Con semejante premisa argumental no extraña que Adolfo Camilo Díaz la defina como “una película desquiciada y desquiciante de radical, no podría ser de otra manera, culto.”[2] Su guión guarda elementos en común con Los ojos azules de la muñeca rota (Carlos Aured, 1974). En ambos el personaje interpretado por Naschy se refugia en una mansión habitada por jóvenes hermanas para las que terminará siendo objeto de deseo. Y al igual que en el film de Aured se acostará con todas pero se enamorará de una de ellas, aunque en el caso de El carnaval de las bestias, el argumento dará un giro inesperado y atípico en los guiones de Naschy, ofreciéndonos una estampa pesimista de la sociedad muy en consonancia con El caminante.
La secuencia más popular del filme es sin duda la que muestra al actor Pepe Ruiz devorado por una piara de cerdos, una imagen en la que muchos vieron similitudes con otra de la novela (y película) Hannibal[3]. Esta escena fue rodada en la cuadra de La Cartuja de Talamanca del Jarama, mientras que el macabro festín-fiesta de disfraces, fue realizado en la bodega de esta localización, escenario de tantos y tantos filmes memorables[4]. Anécdotas al margen este “monumento al mal”, tal y como lo define Ángel Sala[5], no obtiene éxito, pero inicia la sólida relación del actor con la productora japonesa y le anima a dirigir por primera vez a su personaje más popular, Waldemar Daninsky, en El retorno del hombre lobo, siguiente proyecto de Dálmata Films.

Fotocromo que muestra el banquete/fiesta de disfraces. Rodado en la bodega de la Cartuja de Talamanca del Jarama.
De su banda sonora, proveniente de archivo, destaca el Dies Irae Psichedélico que compuso Ennio Morricone para el filme Escalation (1968) de Roberto Faenza, un acompañamiento ideal para las imágenes de El triunfo de la muerte de Brueghel que muestran los títulos de crédito.
Al igual que en Los Cántabros el director quiso rodearse de caras conocidas repitiendo, además del mencionado Pepe Ruiz, Paloma Hurtado, Luis Ciges, Ricardo Palacios, Rafael Conesa, Manuel Pereiro y Julia Saly. Para el papel de Don Simón contó con el chileno Lautaro Murúa, actor que hizo carrera en el cine argentino hasta que tuvo que exiliarse en España por
razones políticas. Silvia Aguilar y Azucena Hernández interpretan a sus hijas. Silvia Aguilar ya había trabajado con Naschy en Madrid al desnudo y El caminante, y tendrá oportunidad de lucirse especialmente en El retorno del hombre lobo, al igual que la preciosa Azucena Hernández. Por su parte Raquel, la sirvienta de color, está interpretada por Roxana Dupré[6], actriz de origen dominicano que fue la primera presentadora negra de televisión española, concretamente en el programa ‘625 líneas’, donde alcanzó popularidad precisamente por lo exótica que resultaba por entonces la propuesta. En el cine no puede decirse que tuviera mucha suerte, ya que además de en El carnaval de las bestias, su última cinta, participó en La isla de las vírgenes ardientes (1977) de Miguel Iglesias Bonns y Los Bingueros (1979) de Mariano Ozores. Finalmente, El carnaval de las bestias también cuenta con la participación de actores japoneses,
algunos todavía en activo y populares en su país como Eiko Nagashima, que interpreta a Mieko, la amante despechada de Bruno. La actriz, al igual que el resto del elenco japonés, tuvo la paciencia y disciplina de aprenderse los diálogos en castellano, a pesar de que no había necesidad de ello. “Les di libertad total (…) para que rodaran en el idioma en el que se mostraran más seguros, pero se empeñaron en aprenderse los diálogos en español porque el guión estaba en ese idioma. Asombroso, vinieron sabiéndose los diálogos mejor que yo.”[7]
En la parte técnica la película cuenta de nuevo con la fotografía de Alejandro Ulloa, el montaje de Pedro Ruiz, el vestuario de León Revuelta, y los decorados de Luis Vázquez, colaboradores todos en Los Cántabros y que lo harán, con la excepción de Vázquez, en El retorno del hombre lobo, la siguiente aventura de Paul Naschy (y Waldemar Daninsky) en el celuloide.
[1] Sin duda un guiño a su primogénito , Bruno Molina.
[2] Camilo Díaz, A.: ‘El carnaval de las bestias’. Quatermass 4-5, Astiberri Ediciones, Bilbao, Otoño 2002. Pág. 107
[3] Hannibal (2001) es un filme de Ridley Scott basado en la novela de Thomas Harris que era la continuación de la excelente El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, Jonathan Demme, 1991), novela escrita por el mismo Harris.
[4] Para más detalles sobre los rodajes realizados en Talamanca se recomienda encarecidamente la lectura de Spanish Horror de Víctor Matellano, T&B Editores, Madrid, 2009.
[5] Sala, A.: Profanando el sueño de los muertos. Scifiworld, Pontevedra, 2010. Pág. 168.
[6] Nefastamente doblada al estilo ‘Zeñorita Ecalaaata” por María Luisa Rubio.
[7] Agudo, A.: Paul Naschy. La máscara de Jacinto Molina. Scifiworld, Pontevedra, 2009. Pág. 232.
Jacinto Molina y su primera pasión: la halterofilia
Interesado de siempre por el deporte, que había practicado desde sus tiempos en el colegio Alemán, Jacinto Molina comenzó a frecuentar el gimnasio, aunque todavía sin una disciplina específica que practicar. El primer local que frecuentó fue el Gimnasio Parra, un local lujoso que no terminó de convencerle. A continuación, gracias a un amigo, descubrió el Moscardó, un local muy avanzado para la época donde descubrió el levantamiento de pesas, ya que allí se entrenaban algunos campeones: «aquellos atletas levantaban barras cargadas de kilos que a mí me parecían descomunales«. La halterofilia comenzó a llamarle seriamente la atención, pasando a entrenarse en el
gimnasio Juventud, de la calle Fuencarral, donde según Jacinto Molina reinaba un ambiente un tanto golfo. El por entonces autodidacta Jacinto Molina, optó por investigar con la poca bibliografía que había sobre el tema, «Yo tenía como fuente de inspiración el famoso libro sobre culturismo de Marcel Rouet (1), que era todo lo que sobre este tema se había publicado entonces».
Indeciso todavía, se decantó por el boxeo durante una temporada, pero tras sufrir una lesión de tobillo jugando a fútbol, decidió levantar pesas para fortalecer la musculatura atrofiada por tres meses de escayola, siendo este el inicio de la carrera de Jacinto Molina en la halterofilia.
En 1958 subió por primera vez al podio en Valencia, proclamándose campeón de España de pesos ligeros (67’5 Kgs.), batiendo posteriormente 28 récords absolutos y llegando a ser internacional. Se cambió al gimnasio Guzmán el Bueno y fichó por el Real Madrid, ganando con el equipo el campeonato de España seis veces seguidas .
Compitiendo y viajando fue cuando conoció a algunos levantadores que le dejaron honda huella: «El mejor de todos fue el campeón de mi categoría, Waldemar Baszanowski, un polaco centelleante. Waldemar y polaco. ¿Les suena de algo? Un húngaro llamado Naschy ganó la categoría de los 60 kg. Y me hice muy amigo de él. ¿Ese apellido no les dice nada?»
En 1961 nace Desarrollo y Vigor, la primera publicación española sobre halterofilia, que dedicó muchas hojas a Jacinto Molina. Ya en el primer número se publica su biografía y copa la portada, además de ser nombrado en diferentes artículos.
Sube de categoría, pasando a peso medio. En 1961, además, fue seleccionado para representar a España en los Campeonatos del Mundo y de Europa que se celebrarían en Viena, quedando sexto de Europa y noveno del mundo. También fue seleccionado para tres olimpiadas: Roma, Tokio y México. Pero por distintos avatares no pudo competir, y esto marco su retirada, que pasó a ser definitiva en 1971, cuando ya estaba sumergido en el mundo del cine.
Jacinto Molina resumía así su paso por la competición deportiva: «Esos quince años seguidos en el mundo de los hierros me trajeron sinsabores, pero también grandes satisfacciones, los premios, los viajes, los trofeos (más de seiscientos entre copas, medallas y placas)… y las mujeres: parece mentira pero ese deporte gustaba a las chicas y los levantadores más» 86
(1) Marcel Rouet (1909-1982) inventó en 1945 el termino culturismo, que significaba: “El arte de practicar la cultura física en todas sus formas para alcanzar la salud y mantenerla por el equilibrio físico”. Persona culta, escribió varios libros sobre deporte, salud, alimentación e incluso educación sexual. También estaba interesado en el hipnotismo, la sugestión y el ocultismo.
Juan Luis Galiardo se va de picos pardos a otro barrio
A mi de joven Juan Luis Galiardo no me caía demasido bien. Su registro principalmente era de galán con regusto indiscutiblemente ibérico. Pero conforme se hizo mayor y se convirtió en un bon vivant de verbo rápido, grandilocuente y algo enloquecido comenzó a hacerme gracia. Era una delicia ver esas entrevistas en las que descolocaba a su interlocutor con salidas inesperadas.
De extensísiva carrera no se ha prodigado mucho en el cine fantástico, ha tenído un par de titulos de fantaterror remarcables: uno humilde, Autopsia (1973, Juan Logar), una descacharrante película que mezcla ficción con documental y cuya principal baza es que incluye una autopsia real. El otro es más interesante, ya que formó parte del film con el que debutó en la dirección Jacinto Molina, Inquisición (1976).
El caso es que nos caía muy bien, así que cuando sorprendentemente nos cruzamos con él durante el pasado festival de Sitges en el hall del Melià, no pude más que decirle a la parte femenina de Serendipia que le pidiera un autógrafo, ya que yo le tenía cierto respeto y no sabía por donde me podría salir. Tontadas, fue muy amable y no únicamente nos firmó, sino que también y en voz alta mientras lo escribía nos puso lo siguiente: «Todo irá a peor. Esperad nada de nadie. Sin vosotros no se puede hacer la revolución. Juan Luis Galiardo». Eso sí, otra persona al ver que nos firmaba y reconocerlo se acercó diciendo que le admiraba mucho: craso error, ya que ahí salió el histrión que a grandes voces le espetó: «¡Pues hace usted muy mal!» , mientras, eso sí, le dedicaba su autógrafo.
Por eso y por lo inesperado, porque nos ha pillado de sorpresa, sabe mal la reciente muerte del actor. Un buen actor y viendo los recuerdos de sus compañeros de profesión, seguro que también una buena persona.
Se ultima Crotón el Grande, con guión de Paul Naschy (Jacinto Molina):Entrevistamos a sus protagonistas.
“Acabo de empezar a buscar localizaciones y rodar recursos para Crotón el grande. Es una película que sucede en la posguerra española. Trata de un circo ambulante. Y cuenta la historia de un forzudo de la época, ya sin fuerza, y de un payaso sin gracia. En su más absoluta miseria, se dedican a robar tumbas. Como siempre, estará escrita y dirigida por mí. En mi escritorio, siempre a mano y en cuartillas. Como Juan Palomo”.
(El País, entrevista realizada a principios de Octubre por Guillermo Abril y publicada el 01/12/09)
«Crotón el Grande, es con diferencia el mejor guión que haya escrito nunca»
(Paul Naschy, verano de 2009)
Pero como es bien sabido, Naschy no pudo hacerse cargo de Crotón el Grande, así que Luis Colombo, su socio en este proyecto y operador de cámara en Empusa, el último film dirigido por Naschy, tuvo que sustituirle en las labores de dirección, ya que, iniciado el rodaje, la enfermedad del actor no le permitió continuar, aunque estuvo al pié del cañón hasta el último momento.
Al darse la triste noticia del fallecimiento de Paul Naschy, el equipo, mientras rodaba unas escenas en un antiguo caserón de Altea, guardó un minuto de silencio como recuerdo merecido al incansable cineasta.Y no sólo eso, ya que Luis Colombo se ha propuesto dar vida cinematográfica a dos guiones más de Jacinto Molina: El Solitario y Mi perro Aquiles. Pero no nos adelantemos y conozcamos a Luis Colombo:
Colombo es un veterano profesional con casi treinta años a sus espaldas, ya que comenzó su andadura en 1976 como Corresponsal de Noticieros y Documentales NO-DO. Ingresa posteriormente en TVE, en donde trabajará como Reportero Gráfico más de 20 años. En 1998 comienza en Canal 9 Televisión Valenciana en donde actualmente presta sus servicios. Entre tanto filma más de 30 largometrajes, infinidad de cortometrajes y cientos de documentales y reportajes de todo tipo.
Como operador de cámara ha rodado muchas veces con, entre otros: Jesús Franco: Justine (1979), El Caníbal (1980), Los Caníbales/La Diosa bárbara (1979), Las Chicas de Copacabana (1979), La jungla del miedo (1993); Jean Rollin (À la poursuite de Bárbara, 1991) co-dirigida con Jesús Franco; Bigas Luna (Huevos de Oro, 1993) Andrea Bianchi (Commando Mengele, 1987), Richard Lester (Los tres mosqueteros, 1973), José Luis Sáenz de Heredia (Solo ante el streaking, 1975). Como director ha realizado, entre otras: Reír más es imposible (1986) con ¡Juanito Navarro y Antonio Ozores!, Commando Terrorista (1990) y el corto de terror Entre las llamas, que se presentó en el Festival de Cine Fantástico de San Sebastián 2004.
Todo ello hasta llegar a Crotón el Grande, película basada en un guión original de Jacinto Molina que bebe mucho de la novela picaresca y del film de Fellini La Strada (1954), un guión que llegó a manos de Luis Colombo tras el rodaje de Empusa, donde desempeñaba funciones de operador de cámara.
Ambientada en la posguerra de la Guerra Civil Española, comenzó a rodarse en vida de Paul a principios de 2009 en Alicante y alrededores, Benidorm, Campello, Altea y Monovar. Rodándose escenas en las que no aparecía Paul, con la idea de que más tarde fuera a Benidorm a completar su papel de Crotón. Lamentáblemente Paul falleció en noviembre de ese año, pero Luis Colombo tenía rodado un 25% de la película y decidió continuar con el rodaje.
El argumento del film es, a grandes rasgos, el siguiente:
Crotón (Damián Varea) es un artista de circo venido a menos. Antaño fue muy popular por sus exhibiciones como forzudo y levantador de pesas. Ahora, en el año 1944, acostumbra a engañar al público que va a verle a las plazas de los pueblos por donde actúa: las cadenas están trucadas, las pesas están huecas y en general es un embaucador. Junto con su compañero de viajes, Gedeón (Ricardo Pastor), que es el payaso del circo, se dedican a asaltar tumbas en los cementerios y a hacer un botín con las alhajas y joyas robadas. Pero Gedeón no deja de culparse por ello, e intenta que su egoísta y pendenciero compañero lo deje, pero sin éxito.
Cloe (Silvia Galve), es un revulsivo que actúa como detonante en el triángulo que se forma, al tiempo que es un referente moral que sirve como intermediaria entre los conflictos de los opuesto Gedeón y Crotón. Cloe también es fruto del deseo de Genaro Baltanás (Alfonso Dorbe), un empresario sin escrúpulos muy bien relacionado con el Gobierno Franquista.
Tras una agresión contra Baltanás por su lucha por conseguir los favores de Cloe, ella, Crotón y Gedeón son perseguidos por el coronel Pomeroy (Pedro Perea), que encarga al Capitán Von Kafren (Luis Colombo) oficial alemán destinado en España, el operativo del seguimiento contra los protagonistas en su huida hacia Francia. También son perseguidos por Sorpresas (Alex Spijksma) un asesino con pinta de haber salido de un western contratado por Baltanás. Al final, una vez acorralados por las brigadas de Von Kafren, y pese a la gran diferencia de fuerzas, Crotón, Gedeón y Cloe, darán una sorpresa inesperada.
El film, todavía en fase de rodaje cuando se escribe esto, supone una gran oportunidad para sus tres protagonistas, DAMIÁN VAREA (Crotón), RICARDO PASTOR (Gedeón) y SILVIA GALVE (Cloe) ya que se trata del trabajo más importante en cine que han rodado. Así que es una buena oportunidad para conocerlos gracias a la entrevista conjunta que amablemente nos han contestado:
¿Como decides dedicarte a la interpretación?
DAMIAN: Por casualidad. No puedo negar que con el tiempo he descubierto que desde pequeño tenía inquietudes que apuntaban en esta dirección, pero mi vocación ha sido siempre más literaria que interpretativa.
SILVIA: Siempre me ha apasionado desde que tengo uso de razón. Llegó a tal punto la obsesión que tenía que hasta mis profesores llegaron a llamar a mis padres para que no me dejaran ver la televisión, porque no paraba de interpretar diferente personajes (mi favorito era Rita Hayworth) y no prestaba la suficiente atención en clase. A los 15 años y tras mucho insistir hice un curso de modelo en Valencia (mis padres no estaban para nada de acuerdo, pero conseguí que mi tía lo financiara a cambio de pasar un verano de niñera en su casa) y a partir de ahí entré en el mundo de la moda, realizando varios desfiles, fotos eventos y demás. Pero aunque me siento muy cómoda y me encanta, no es lo mismo que la interpretación, donde disfruto realmente. En mi familia no hay nadie con dotes artísticas con lo cual para todos es bastante extraña mi pasión.
RICARDO: Pues desde muy pequeño me había gustado el cine y fui una rata de videoclub durante mucho tiempo. A los 15 me alié con un compañero de clase en el instituto (David Valero), para enredar a otros amigos y empezar a hacer cortos caseros con una cámara VHS. Yo siempre había mostrado más interés por aquellos efectos especiales ochenteros que por la propia interpretación, pero de pronto, acabé poniéndome delante de la cámara y empecé a cogerle el gustillo. Teníamos una especie de idea o argumento y nos lanzábamos a grabar por el campo, la calle, las casas de los papas, donde fuera; sin guión previo, pero muchas ganas.
Mas tarde, en segundo de BUP, cogí como optativa teatro, esperando ocuparme de la luz o el sonido ya que por aquel entonces aún no me veía interpretando ante un grupo de gente. Pero un día determiné romper con aquello y en un casting para una obra conseguí el papel protagonista. Se trataba de El maestro de Eugène Ionesco, una puesta en escena de una media hora, de carácter surrealista, en la que hice el papel de presentador. Las críticas fueron buenas y claro…me animé a continuar. Aparte de mis colaboraciones con la gente de teatro del instituto, conseguí entrar en la compañía Raspeig donde estuve 5 años compaginando con talleres y cursos de interpretación.

Se ha intentado cuidar la ambientación y los accesorios. Aquí vemos uno de los coches de época del coleccionista Manuel Ferrando, que los prestó para la ocasión e incluso hizo el papel de chófer.
¿Que tal ha ido tu carrera?
DAMIAN: En 2002 me animé a realizar un taller de interpretación buscando lo que pensaba sería una buena posibilidad para aprender a crear personajes literarios. Al poco tiempo conseguí un papel en «Carasses Teatro» para encarnar a «Alcésimo» en El disputado amor de la deseada Cásina de Plauto y desde entonces me quedé con ellos para afrontar diferentes papeles en todos los proyectos que sucedieron a aquel. Lo demás ha ido viniendo a fuerza de trabajo y de tocar puertas, teatro de calle, cuentacuentos, recitales, publicidad, locuciones, cortos, televisión, presentaciones de galas… pero sobre todo teatro. Y ahora gracias a Crotón el Grande también el cine.
SILVIA:
Mi carrera como actriz realmente empieza en el 2006, teniendo ya 29 años. Antes estudié Derecho en Valencia (mis padres no estaban muy por la labor del arte dramático y sencillamente, también me gustaba) y ya enfoque mi carrera profesional que me hizo llegar a Alicante donde vivo y trabajo. Aunque siempre he estado conectada al mundo de la moda (realizando desfiles, catálogos, publicidad y fotos) es con el apoyo de mi amiga Lian cuando decido que no es demasiado tarde y me voy a Madrid un año a estudiar a la escuela de Cristina Rota (siempre manteniendo mi trabajo de abogada en Alicante y con ayuda y compresión de mis jefes). Después de ese año estudié en la Ciudad de la Luz en Alicante y en una escuela llamada ESECAV también en Alicante. Y a partir de ahí empiezo a hacer castings, entro en un grupo de teatro en San Vicente del Raspeig, y voy realizando cortos y mediometrajes combinándolo todo con el trabajo recibido de la Agencia Kara de Alicante y algunas de Madrid de publicidad (¡y remunerado!)Es una cuestión de sembrar y a largo plazo recoger. Despues de estos cuatro años la gente te conoce y se ha quedado satisfecha con lo que has realizado con ellos y ya te llaman para un corto, una escena, o el mismo cliente para otra publicidad
RICARDO: Ha sido una carrera con bastantes altibajos. Lo de actor lo he estado compaginando con mi trabajo como técnico audiovisual, hasta que el año pasado nos dieron la patada con una bota marca E.R.E., tan de moda en estos días. Pero bueno, uno quiere / debe que ver el lado positivo. Ahora me es más fácil rodar que nunca.
He colaborado en bastantes cortometrajes con mayor o menor fortuna, donde cabe destacar «El chico del pueblo» y «La venganza», ambos de Enrique Vasalo, algunas colaboraciones con David Valero como un falso teaser o un spot. Y por supuesto, sigo con el teatro.
¿Como llegas al proyecto Crotón el Grande?
DAMIAN: Colombo contactó conmigo para hacer un secundario de la película. Pero esperando mi plan de rodaje, la salud de Paul Naschy empeoró y el proyecto se paralizó. Al poco vino la muerte de Paul y pensé que mi intervención en la película como tantas otras cosas anteriormente se había ido al garete. Semanas después entrado el 2010 Luís Colombo me citó para ponerme al día de la nueva situación de la película y ofreciéndome una prueba para el papel de Paul. Empecé a rodar en abril y todavía no termino de creerlo.
SILVIA: A través de un compañero, Alex, que también participa en la película. Lo conocí en el curso que realizamos en la Ciudad de la Luz y partir de ese momento hemos realizado varios proyectos juntos (el corto El juego del Escondite y varias figuraciones), compartido castings e información, y fue él el que me presento a Luis Colombo, y a partir de ahí y de varias reuniones hemos ido perfilando el personaje y esperando el momento de poder rodar.
Desgraciadamente, debido a la enfermedad de Paul, el proyecto ya empezado se fue retrasando y nunca tuve el placer de conocerle en persona ni hablar con él, pero Luis me pidió durante ese año paciencia y me dijo que seguía contando conmigo.
RICARDO: Me enteré por una amiga que andaban buscando a alguien, me presenté, estuve un tiempo a prueba con otros actores y conseguí el puesto. No mucho mas :-)
Describe a tu personaje.
DAMIAN: Crotón es un forzudo de circo venido a menos después de un accidente. Un tipo tosco, antipático, quizás un poco misterioso. La guerra lo ha dejado sin futuro y sobrevive junto a su compañero el payaso Gedeón por las plazas de las aldeas y los pueblos en la España del 44.
Es un tipo complicado, inquieto, emprendedor, ambicioso, alguien con pocas posibilidades pero con mucha agudeza para tramar ideas con el fin de conseguir dinero sucio. Amante de los trueques y de las malas compañías, muy familiarizado con los peristas y con esa parte más oscura, sucia y sumergida del mundo de los empresarios artísticos de la época.
Creo que representa a todos esos seres humanos, víctimas en definitiva de una generación, que hubiesen podido conseguir cualquier cosa en la vida si no hubiese venido una guerra a pudrir las huellas de su pasado y de su futuro. Sencillamente ha ido perdiendo sus principios. Vamos, «un pedazo de cabrón y un hijo de puta de mucho cuidado» dirían algunos. Pero otros personajes de la película nos demostrarán que todavía existe gente de peor calaña.
SILVIA: Cloe es un personaje misterioso, con muchos matices, que va evolucionando a lo largo de la película. En realidad no se sabe muy bien de donde viene o adonde va, si está viva o muerta, y mantiene en vilo al espectador hasta el final. Ella busca venganza, pero va cambiando a medida que conoce a Crotón y Gedeón y a medida que les van ocurriendo cosas, enamorándose del rudo Crotón y teniendo un cariño sobrenatural por Gedeón, al cual protege y cuida.
RICARDO: Gedeón es un payaso, compañero de Crotón. Ambos van por los pueblos de la España de los años 40 con un espectáculo circense y sacando lo que pueden para subsistir, con triquiñuelas. Gedeón no esta de acuerdo con los métodos de Crotón pero no tiene otra que seguirle, no se ve afrontando esa vida solo. Creo que se trata de un personaje algo débil y asustadizo, que un día se enamora estableciéndose un curioso triángulo amoroso entre Crotón, el personaje de Silvia (Cloe) y yo.
¿Como va el rodaje? ¿Ha finalizado ya? ¿Como está el proyecto de avanzado?
DAMIAN: La película sigue en fase de rodaje. Me consta que vamos despacio. No hay un plan de rodaje cerrado. Nos quedan muy pocas secuencias pero son complicadas, aún así, espero que terminemos en las próximas semanas. Luís Colombo tiene prevista tenerla pre-montada y lista para meter en el estudio de doblaje en diciembre. A mí me da la impresión de que si no hay ningún contratiempo lo conseguirá.
Ha sido maravilloso poder participar en él. Ha habido risas, momentos súper divertidos, situaciones comprometidas, secuencias complicadas (¡¡¡cuando saltamos del acantilado!!! que al día siguiente no me podía mover), hemos pasado calor y frío, el «dire» nos ha echado la bronca, otras veces nos ha animado y otras hasta le hemos sorprendido!
Lo bonito es que somos un equipo y hay muy buen ambiente y ya somos como una familia (quien viene a vernos siempre repite)
RICARDO: El rodaje aún no esta terminado aunque no creo que le quede demasiado. Se trata de un rodaje de muy bajo presupuesto, que se va planeando semana a semana y por eso su duración. No es nada fácil rodar largos en España.
Alguna anécdota del rodaje
DAMIAN:
Lo cierto es que podría contarte muchas. El ambiente en el equipo es fabuloso y cada jornada se presta a ser escenario de muchas anécdotas divertidas. Por concretar algo, la pasada semana rodábamos en una zona de bosque en Benisa. Ricardo y yo teníamos un diálogo en un carro tirado por una mula. La mula, por cierto un animal precioso, era enorme, y tenía el vientre hinchado de gases, según nos dijo el dueño del carro. Pues allí que estábamos nosotros, el cámara, el técnico de sonido, Ricardo y yo tratando de decir en marcha nuestro diálogo y la mula soltando gases ruidosos y apestosos a casi cada paso. La verdad es que fue dificilísimo contener la risa durante la secuencia.SILVIA: Ufff… hay muchas! La más reciente es la del salto del acantilado… en un principio yo quería saltar, me hacía ilusión y no era demasiada altura (creo 5-6 metros) mis «compis» no estaban muy convencidos, pero bueno, decidimos saltar. En el momento del rodaje a mi me entró un poco de miedo, no salió el sol, hacía frío, y además el mar rugía!!! Así que en el momento del salto, paré tres veces a Damián (que contaba hasta tres para saltar) porque necesitaba más tiempo… y Luis, el director, se reía y creía que no saltábamos… al final saltamos, pero cogí a Damián cuando no debía por el miedo… Ahora es divertido pero no lo pasé muy bien….
Igual me pasó con las explosiones… Cuando nos persiguen los Nazis, cuando estas allí da miedo… o con el intento de violación… mi brazo estaba lleno de moratones de lo fuerte que me cogía el supuesto violador, aunque hay que decir que la escena quedó estupenda.
También me quemé con el fuego de la hoguera… no sé, hay muchas cosas, pero sobre todo hay una, con el tema de las fotos, cuando Luis saca la cámara para realizar las fotos para el blog tardamos más que rodando la secuencia, porque a Damián y a mi nos entra la risa tonta y no hay quien nos pare… je jeje!
RICARDO: Así de buenas a primeras, una de las más recientes es el plano en el que nos tiramos desde un acantilado y bueno… los teníamos de corbata. Perdí el sombrero que llevaba.
¿Esta es la película más importante, o el papel más largo que has interpretado en una película?
DAMIAN: Oh, sí, por supuesto, mi experiencia en cine se resumía en figuraciones en rodajes como Martin i Soler, Il Valenciano (2008, Miguel Perelló), El diario de Carlota (2010, José Manuel Carrasco), DiDi Hollywood (2010, Bigas Luna) o El Gran Vázquez. (2010, Óscar Aibar). Pero nunca tuve hasta ahora la oportunidad de desarrollar un personaje así.
SILVIA: Sin duda alguna es la película más importante, el papel más largo y una oportunidad que no pensé que tendría. Estoy disfrutando al máximo y espero dar lo mejor al espectador y a todo el equipo.
RICARDO: Si, por supuesto, siempre es importante. ¡¡¡Estoy acostumbrándome a rodar en las condiciones mas duras!!!
¿Conocías el cine de Paul Naschy?
DAMIAN: Sabía de él, pero no conocía su cine. Es ahora cuando poco a poco voy poniéndome al día con su filmografía. Todavía me queda mucho por descubrir.
SILVIA: Sí lo conocía y me ilustre más aún cuando supe que tenía la oportunidad de trabajar con él.
RICARDO: No demasiado, creo que habré visto dos o tres pelis de él, Mucha sangre (2002) de Pepe de las Heras o School Killer (2001) de Carlos Gil
¿Coincidiste con él?
DAMIAN: Desgraciadamente no. Había una reunión en la cual iba a conocer a los secundarios que había elegido Colombo pero desgraciadamente aquella reunión nunca se pudo celebrar.
SILVIA: Por desgracia no, aunque quedamos dos veces cuando bajó a Alicante, al final Luis canceló la cita porque no se encontraba bien.
RICARDO: En este rodaje no, yo me incorporé en abril y el murió en diciembre. Pero sí me invitaron a asistir al rodaje de Empusa dos o tres días y coincidimos.
¿Te gusta el cine de terror? Alguna favorita (o de cine en general)
DAMIAN: No soy un ferviente seguidor del género de terror, pero reconozco que hay verdaderas obras maestras en el género y que he disfrutado con muchas de ellas. En el cine amo por encima de todo una buena historia y sus personajes, independientemente del género en el que se desarrollen. Últimamente me quedaría con Los cronocrímenes (2007) de Nacho Vigalondo o con Rec (2007) de Jaume Balagueró.
SILVIA: Si me gusta el cine de terror, y también el de acción, suspense y drama ( en esta peli de Paul, va haber más acción de lo habitual!!). Favoritas, soy una gran fan de la trilogía de El Padrino, me encanta el cine de Martin Scorsese, y de Álex de la Iglesia: Acción Mutante (1993), El día de la Bestia (1995), La Comunidad (2000)…
RICARDO: Sip, mucho, aunque no tengo demasiadas favoritas, me es muy difícil seleccionar en un momento. Si hay un género que me produce auténtica pereza verlo es la comedia romántica americana. Tengo predilección por un tipo de cine diferente, extraño, poco habitual…, pero no desdeño las producciones comerciales. Me gustan directores como Aronofsky, Terry Gilliam o David Lynch, Cronenberg, Spielberg en sus años mozos, y un largo etc… Son los primeros que me han venido a la cabeza, pero ya os digo que no soy mucho de hacer favoritos.
Proyectos
DAMIAN: Afortunadamente llevo en paralelo varios proyectos. Estreno con Carasses Teatro en Noviembre Trufaldino Servidor de dos patronos de Goldoni y acabamos de empezar con los ensayos del texto nuevo, Qué me quiten lo bailao de Rafael Mendizabal que pretendemos estrenar en primavera. Para 2011 y 2012 respectivamente tengo previsto rodar El solitario y Mi perro Aquiles también con Colombo Films, y también con guiones de Paul Naschy. Pero eso aún queda lejos y pueden pasar muchas cosas. Más a corto plazo tengo el corto de Pablo Llorens El autoestopista y el estreno de El monstruo de Ramas de José Manuel Payá que terminamos de rodar en mayo y que está todavía en fase de postproducción. Empiezo en octubre una nueva temporada de «El Requetemagazine» un programa de humor de Carasses Teatro para Tele Elda y bueno, confío en que todo lo mejor esté todavía por venir.
SILVIA: Bueno, en principio tengo un mediometraje a finales de septiembre que iré compaginando con la peli ( algún día me van a echar de mi trabajo, ¡en serio!) y para el año que viene puede ser que tenga un papel en otro proyecto de Paul El solitario.
RICARDO: Ahora mismo empezamos a promocionar una obra de teatro, Las manos de Eurídice de Pedro Bloch y dirigida por Manuel de la Dueña de la compañía Variable (http://www.youtube.com/watch?v=aWqLPm-kzdE) y también La Biblia en pasta 2, junto con Rubén Padilla de Ribonucleicos Teatro, en plan café teatro.
El proyecto más inmediato para cine será posiblemente Engendros, un largo gore donde interpretaré un personaje secundario, dirigido por Manolito Motosierra
Añade lo que quieras.
DAMIAN: Intentaré mantener información actualizada en mi página sobre toda la actualidad y futuros proyectos en los que participe.
Muchísimas gracias y hasta siempre.
SILVIA: Sólo que espero que os guste mucho la película, que la disfrutéis, que hay mucho trabajo detrás y muchas ilusiones y espero que el resultado sea bueno. A mi me da un miedo atroz verlo, porque soy súper crítica y es lo primero de esta magnitud que he realizado, ¡Pero hay que lanzarse!
Muchas gracias por vuestro tiempo, ya sabéis que estamos a vuestra disposición cuando queráis.
RICARDO: Pues ha sido un placer contestar a estas preguntas y espero haberme extendido lo suficiente o haber sido lo suficientemente breve. Un abrazo y un placer.
Únicamente queda agradecer a los tres su amabilidad y desearles toda la suerte en los proyectos que emprendan. Estaremos al tanto.
Por otra parte, como ya he indicado más arriba, Colombo Films tiene entre sus próximos proyectos El Solitario (2011) y Mi perro Aquiles (2012), ambas con guión de Jacinto Molina. De Mi perro Aquiles el actor habló en diversas entrevistas, valgan como ejemplo y pista de por donde puede ir la cosa estos dos fragmentos que reproduzco:
“Mi próximo proyecto, Mi perro Aquiles, es bastante extraño. Es la historia de un ermitaño, que incluso llega a levitar, y cuyo personaje principal es Don Quijote. Se va a rodar parte en La Mancha. Será un Don Quijote muy en la línea de Cervantes, pero con innovaciones. Don Quijote, a pesar de ser una novela apegada a la tierra, es un relato fantástico. La película juega con elementos insólitos (un asesino en serie, traficantes de órganos), a pesar de respetar la figura del hidalgo, pero también hay elementos muy clásicos. Será una película muy cara, en el caso de que la consiga montar, porque materialmente la estoy promoviendo yo solo. La protagonizará Christopher Lee. En este caso, se ha ofrecido él. Le pregunté qué personaje le gustaría interpretar y me dijo que le enloquecería hacer de Quijote. La idea me pareció magnífica”.
(…)“Y tengo pendiente un proyecto con mi amigo Christopher Lee. Estamos a ver si hacemos una película juntos. Sobre un Don Quijote viejo. Hace poco le dije, Christopher, ahora que ya has hecho de todo, ¿qué te parece hacer de Don Quijote? La película se va a llamar Mi perro Aquiles. Ya tengo la idea. Se verá todo a través de los ojos de un perro. Tendremos que hacerla pronto, porque tiene 87 años. Aunque a él no le gusta hablar nada de su salud y de su edad”.
Y llegando al final del trayecto, ¿Qué mejor que leer un fragmento inspirado por Crotón el Grande surgido de la pluma de su propia encarnación, Damián Varea de Lamo? …Sin duda el espíritu de Naschy está presente en cada linea
«¿Qué vamos a hacer ahora, Gedeón?
Después de tantos años soñando que alcanzaríamos el éxito… Íbamos por el buen camino, amigo. Claro que sí. ¿Te acuerdas? Fueron buenos tiempos para el circo del Gran Titán. Nunca conocí a un hombre tan fiero. La gente se volvía loca por ver a aquel hombre que peleaba con las fieras dentro de una jaula a pecho descubierto. Jamal, el Gran Faquir, los gemelos enanos… Y luego estaba la pequeña Bibiana y sus hermanas, fantasía en el trapecio. Le encogían el corazón a todo el público que miraban boquiabiertos hacia arriba siguiéndolas con la mirada en cada voltereta provocando suspiros y gritos en cada mortal. ¡Dios! Y luego en cabeza de cartel tú y yo: Gedeón, el Payaso de las Estrellas y Crotón el Grande, el hombre más fuerte del mundo. Y todos los demás… ¿Qué habrá sido de ellos?
La guerra lo pudre todo. A los hombres, los gobiernos, todos los sueños se acaban pudriendo con la guerra, Gedeón.
Y justo ahora que nos pasaba algo bueno, ¡maldita sea! Llegó Cloe y se convirtió en nuestra oportunidad, quizá en el último tren. Lo único limpio y puro que hemos tenido… Y se nos ha derramado entre los dedos como agua valiosa en medio de un desierto. Baltanás, hijo de mil perras, tenía que haberte arrancado los ojos y haberte abierto la barriga en canal y haberme meado en tus tripas hasta comprobar que estabas bien muerto.
¿Qué vamos a hacer ahora, Gedeón? ¿Qué vamos a hacer ahora?
Tengo miedo. Lo siento pero por una vez tengo miedo. Miedo por ti, por Cloe, por Bibiana, que tiene que volver precisamente ahora. Ahora que había conseguido olvidarla. La mayor zorra que he conocido nunca, la mujer que me traicionó y me partió el corazón. Te das cuenta que la mujer que me destrozó la vida es ahora nuestra única esperanza.
¿Nos estará engañando otra vez, Gedeón?
No encuentro otra manera de escapar a Francia. Sin su ayuda no podremos librarnos de Baltanás, ni de ese asesino que ha contratado y que dicen que nunca falla. Ni de Pomeroy y Von Kafren y todas sus SS. Estamos muy jodidos, amigo. Cómo hemos llegado a esto. En qué nos hemos convertido. En unos tramposos primero, en asaltadores de tumbas después, en asesinos, en fugitivos. Ya no hay sueños. Ya no hay esperanza porque ya nunca seremos lo que quisimos ser, porque ni siquiera podremos ser lo que fuimos. Y qué me dices de Cloe, qué va a pasar con Cloe si tú la amas y yo también».
(Damián Varea De Lamo)















































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