Archivo
Novedades Diábolo: noviembre-diciembre 2025

El frío ha llegado y con él las fiestas. Época de pagas dobles -el que las tenga- y de regalos. Y Diábolo Ediciones lo sabe. Así que llega con un buen número de novedades para todos los gustos. Veamos si no: vuelve EC Comics y con dosis doble con el cuarto tomo de ‘The Haunt of Fear’ y el segundo de ‘Two-Fisted Tales’. Anime con el volumen 2 de ‘Mujeres de Ghibli’. Y cuatro muy interesantes libros: ‘Historias de la magia del caos’ (Más allá de Alan Moore y Grant Morrison); ‘Los primeros superhéroes’ (Todos los personajes de la Edad de Oro del cómic norteamericano); ‘Con permiso de la reina’ (El humor inglés. De los bufones a la sitcom) y finalmente, el primer volumen de ‘Siempre nos quedará Lovecraft’ (La influencia del horror cósmico en la cultura popular). Como vemos unas novedades muy apetitosas entre las que cuesta escoger cual será nuestra próxima lectura, si una, otra o…¡todas!

Las lecturas de Serendipia: ‘The Haunt of Fear’ Vol. 2
THE HAUNT OF FEAR VOL. 2
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura.
Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones. Tras completarse Tales from the Crypt, Weird Science, Impact y Shock SuspenStories, vuelve el terror puro y duro con The Haunt of Fear, la colección de la vieja bruja (The Old Witch) pero que, al igual que sucedía con Tales from the Crypt y pasará con The Vault of Horror, contiene historias presentadas por los otros dos incendiarios host: The Vault-Keeper y The Crypt-Keeper.

Como es habitual, Al Feldstein se corona como el guionista casi exclusivo de este tomo, que reúne los números que van del 7 al 12. La plantilla de dibujantes es desigual, pero todos los números los abre el inefable Graham Ingels y los cierra, en su mayoría, el gran Jack Davis, contando con los dibujos de Johnny Craig, el único artista que guioniza sus historietas, además de Jack Kamen, George Roussos, Ed Smalle y Joe Orlano. Las portadas tampoco tienen un ilustrador exclusivo, así que las hay tanto de Al Feldstein como Johnny Craig y Graham Ingels.
Por cierto, acompañando a las imágenes de las portadas de cada número, se ha intentado incluir el habitual dibujo original a tinta. Cuando no ha sido posible, se ha incluido la prueba de color realizada por Marie Severin que se utilizaba como guía en la imprenta.
Y hablando de los Severin…
John Severin (1921-2012)
John Severin nació en Jersey City , Nueva Jersey y era un adolescente en Bay Ridge, Brooklyn , Nueva York, cuando comenzó a dibujar profesionalmente. Mientras asistía a la escuela secundaria, contribuyó con caricaturas para The Hobo News en 1932, recibiendo un pago de un dólar por caricatura.
Asistió a la High School of Music & Art en la ciudad de Nueva York, junto con los futuros artistas de EC Comicsy Mad Harvey Kurtzman , Bill Elder , Al Jaffee y Al Feldstein. Después de graduarse trabajó como aprendiz de maquinista y luego se alistó en el Ejército , sirviendo en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1947 se integró con los profesionales de Crestwood y allí cruzó su camino con el de los grandes demiurgos del cómic de superhéroes yanqui Joe Simon y Jack Kirby. Junto a ellos desarrolló un estilo siempre amigo del realismo, prodigándose más en historias de corte costumbrista que de tipo fantástico. Sus primeros trabajos de cierta importancia aparecieron en Prize Comics Western, historietas de indios y vaqueros protagonizadas por Lazo Kid, Black Bull, American Eagle y otros del estilo.
En EC Comics debutó en el cómic bélico Two-Fisted Tales #19 (febrero de 1951), y continuó trabajando en equipo con su amigo Elder como entintador, en particular en historias de ciencia ficción y guerra. Cuando Kurtzman abandonó los cómics de guerra para dedicar más tiempo a Mad , Severin se convirtió en el único artista de Two-Fisted Tales durante cuatro números, escribiendo también el guion de algunas historias antes de pasar a trabajar en Mad.
A mitad de los años cincuenta EC se vino abajo y John se buscó el pan por otras casas editoriales, como Atlas, en la que ya trabajaba Stan Lee. Cuando éste creo Marvel Comics, John Severin fue uno de los elegidos para dibujar a uno de los personajes emblemáticos del sello: The Hulk. Su hermana, Marie, se fue con él.
Entre Marvel y DC pasaron los Severin los años sesenta, dibujando de todo. Primero muchos soldados y cow-boys: Sgt. Rock, Kid Colt, Ringo Kid, Combat Casey, Billy the Kid, Gunsmoke Western, Battle, Captain Savage o el famoso Sgt. Fury, pero también participaría con portadas y caricaturas para la revista Cracked. No dejó de lado John Severin los mundos de fantasía, pues dibujó varias veces para comic books como Journey into Mystery, Strange Talesy, asimismo, un nutrido número de historietas para las revistas de horror de Warren Publishing, comoEerie, Creepyo el título bélico de la misma casa Blazing Combat.
A comienzos de los años setenta formó equipo con su hermana Marie para dibujar otro cómic fantástico, Kull the Conqueror, lo cual hicieron tras un ejemplar de otro clasicazo del cómic americano, Wally Wood, compañero de fatigas de Severin en EC, Warren y las editoriales de superhéroes. Su hermana Marie también tenía experiencia, había coloreado en EC y desde 1966 dibujó para Marvel títulos como Dr. Strange, Incredible Hulko Namor, the Sub-mariner. Ambos hermanos colaboraron en varios títulos de Marvel, él como dibujante invariablemente, ella como colorista por lo general, aunque siempre fue una excelente caricaturista y también una buena dibujante y entintadora, así como una poco reconocida directora artística. Juntos, terminaron ocho ejemplares de Kull the Conqueror(más algunas cubiertas) en los que lograron una atmósfera muy especial.Posteriormente a este trabajo, aparte de dos portafolios excelentes
que hicieron sobre este mismo personaje, los Severin separarían sus carreras. Marie se integraría para siempre en el bullpen de Marvel realizando la función principal de colorista, aunque se recuerda mucho sus cómics para Tales to Astonish and Not Brand Echh. Su hermano seguiría dibujando viñetas destacando por sus trabajos para Thrilling Adventure Storiesen 1975, Amazing High Adventureen 1985, cómics para la resucitada cabecera Savage Tales a partir de 1986, o la serie bélicaSemper Fi ya cerca de su jubilación. Se vio su nombre en los créditos de Ckacked, Heavy Metaly What the?! durante los años noventa, pero ya no se prodigó demasiado.
En 2002, el escritor Jeff Mariotte recordó que, hacia el año 2000, Severin llamó por teléfono a Scott Dunbier, editor de grupo del sello WildStorm de DC Comics , «y le dijo que estaba buscando volver a hacer cómics«. Esto llevó a Severin a dibujar la miniserie secuela Desperadoes: Quiet of The Grave. Más
tarde se encargó de la controvertida serie limitada de Marvel de 2003 The Rawhide Kid , un western desenfadado de universo paralelo que reimaginó al héroe forajido como un hombre gay, aunque todavía formidablemente pistolero. Severin, ya había dibujado al personaje para Atlas en la década de 1950. También en la década de 2000, Severin contribuyó a The Punisher de Marvel ; Suicide Squad , American Century , Caper y Bat Lashde DC Comics ; y Conan , BPRDy Witchfinderde Dark Horse Comics.
Los miembros de la familia de Severin que trabajan en los campos editorial y de entretenimiento incluyen a su hermana Marie Severin , que como ya vimos, fue artista de cómics y la colorista de los cómics de EC; su hijo John Severin, Jr., director de Bubblehead Publishing; su hija, Ruth Larenas, productora de esa compañía; y su nieto, John Severin III, productor musical e ingeniero de grabación.
(Fuentes: Wickipedia y Tebeosfera)
Un repaso pormenorizado de los contenidos de The Haunt of Fear Vol. 2:
THE HAUNT OF FEAR #7: mayo-junio de 1951.
Tras una estupenda portada de Johnny Craig, tenemos las habituales cuatro historietas, que abre Ingels con ¡Sitio para
uno más! (Room for one More!) en la que la vieja bruja
invita al lector a conocer la historia de Rodney Whitman, un joven huérfano obsesionado en reposar, cuando muera, en el mausoleo familiar. Cuando tan solo hay un hueco, buscará la forma de hacer desaparecer a todos los familiares que le quedan para que ese hueco le pertenezca pero… naturalmente las cosas no saldrán como él desea. La previsible ¡La cesta! (The Basket) está dibujada por Jack Davis y tiene, para aquellos que no se lo vean venir, una sorpresa final de infarto. Horror en el aula (Horror in the School Room) esta realizada por la reconocible pluma de Jack Kamen y protagonizada por un niño con mucha fantasía en su cabeza… o no. Cierra Johnny Craig con su historieta ¡La Banshee aullante! (The Howling Banshee!), en la que el folklore irlandés sirve de excusa para que corra la sangre.
THE HAUNT OF FEAR #8: julio-agosto de 1951.
Nada nos gusta más que un dibujo de Al Feldstein. Y si nos regala una cabeza reducida, ¡mucho más! Abre Graham Ingels con ¡La jauría de la muerte!(Hounded to Death!) una historieta a la medida de Ghastly con celos y venganzas de ultratumba. ¡Una momia muy extraña! (The Very Strange Mummy) esta ilustrada por George Roussos con un no muerto por partida doble en la que es otra vuelta de tuerca a las maldiciones egipcias. El poco conocido Ed Smalle se ocupara en ¡Beneficios decrecientes! (Diminishing Returns!) de llevar al lector al corazón de África, donde además de diamantes, esperan desagradables sorpresas a los protagonistas. Sí, es la historieta a la que hace referencia la portada. Y cierra Jack Davis con ¡Un yerro mortal! (The Irony of Death!) donde tendrá lugar una extrañísima venganza más allá de la muerte.
En la sección de correo del lector, El nicho de la vieja bruja, los lectores escogen la historieta favorita de cada número, y mientras unos, los que más, lanzan flores a los editores de E.C. Comics, otros demuestran su disgusto hacia ellos y de paso el despiste que llevan encima: «No sé por qué todo el mundo habla maravillas de los cómics de E.C. ¡En mi opinión son horribles! ¿Qué tienen sus cómics de cómicos? No me gustan los cómics de terror. No me gustan los cómics de ciencia ficción. No me gustan los cómics de crímenes. Y no me gustan los cómics bélicos«. Entonces… ¿por qué diablos los compra?
THE HAUNT OF FEAR #9: septiembre-octubre de 1951.
¡La verruga es bella! (Warts so Horrible?) es la historieta que abre este número de The 
Haunt of Fear. Ilustrada por Ghastly, nuevamente, y en la que el hedor de la tumba asaltará al lector no avisado. Forbidden Fruit (Fruta Prohibida) es un remedo del viejo testamento protagonizado por dos náufragos en busca de alimento en la isla donde les ha llevado el mar a la deriva ¿comerán de la fruta prohibida? ¡Pueden apostar que si! y Joe Orlando nos lo traduce en imágenes. Jack Kamen ilustra ¡Una vieja historia! (The Age-Old Story!) donde hay experimentos de longevidad humana y una aventajada busca fortunas sin escrúpulos. Finalmente, ¡La pata del gorila! (The Gorilla’s Paw!) que, bueno, sí, tiene bastante que ver con el clásico relato de W.W. Jacobs La pata del mono, sólo que en versión un tanto más salvaje. Y más si la dibuja Jack Davis.
THE HAUNT OF FEAR #10: noviembre-diciembre de 1951.
Una portada de lo más torera realizada por Al Feldstein y que guarda relación con ¡Una 
mala faena! (Bum Steer!) la historieta de Jack Davis que cierra en número y que contará con una folklórica venganza ultraterrena. ¡Oooole! Pero antes llega Graham Ingels y el hedor de la tierra del cementerio con ¡Un negocio de mala muerte! (Grave Business!) en la que un propietario de empresa funeraria pagará duro por todas las estafas y trucos que utiliza para engañar a sus afligidos clientes. Johnny Craig dibuja y escribe ¡La vampiresa! (The Vamp!) en la que el protagonista deberá escoger entre dos mujeres muy diferentes entre ellas… o no tanto. Acabamos con Jack Kamen y ¡Mi tío Ekar! (My Uncle Ekar) una historia protagonizada por un niño de lo más raro.
THE HAUNT OF FEAR #11: enero-febrero de 1952.
Ghastly no se conforma con abrir cada uno de los cuadernos de esta serie, ilustrará la 
portada de este y el siguiente con su pútrida pluma. ¡Un sótano asqueroso! (Ooze in the Cellar?) no podría haber sido dibujada por otro. En ella su protagonista tiene un severo caso de Diógenes que le obliga a guardar todo en su sótano…incluso los cadáveres. ¡La prueba del ácido! (The Acid Test!) está ilustrada por Jack Kamen y es una historieta protagonizada por dos enamorados cuyo amor se unirá aún más gracias al ácido, con una conclusión ciertamente sádica. George Roussos dibuja Exterminio (Extermination) una historieta en la que cucarachas, chinches y termitas campan a sus anchas. Finalmente, ¡Abono de primera! (Ear Today…Gone Tomorrow!) la historieta que cierra el cómic y que ilustra Jack Davis, lo dice todo en su título. En ella los fabricantes de abono se las ingeniarán para encontrar huesos con el que fabricarlo.
THE HAUNT OF FEAR #12: marzo-abril de 1952
Y llegamos al último número de este segundo tomo de The Haunt of Fear, el 12, que como el anterior, cuenta con portada de Ghastly, que también se encarga de realizar la primera historieta, para el que el hedor del cementerio se nos meta bien en los huesos. ¡Justicia poética! (Poetic Justice!) es otra nueva historia de venganza de ultratumba. Por su parte Johnny Craig escribe y dibuja ¡Sobre el pecho de un muerto! (…On a Dead Man’s Chest!) protagonizada por un tipo que adora los tatuajes y a su joven mujer, a la que desea un amigo y que…En ¡Hasta que la muerte nos separe! (Till Death Do We Part!), Joe Orlando dibuja una ingeniosa historia que sorprende bastante en su conclusión. Finalmente, Jack Davis realiza ¿Qué se cuece? (What’s Cookin’?) una historia con la que hacer una buena digestión y esperar la próxima entrega de The Haunt of Fear.
Las lecturas de Serendipia: ‘Impact Vol. 1′

IMPACT VOL. 1
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 168 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones. Tras completarse Tales from the Crypt y Weird Science, e iniciarse Shock SuspenStories, una de las más interesantes de EC Comics (y ya es decir), llega Impact, título perteneciente a la New Direction y, como tal, con contenidos suavizados al haber sido publicada tras las audiencias del Senado sobre la delincuencia juvenil de 1954. Se trata de un tomo único, que contiene la colección completa con sus cinco números.
Tras los problemas que obligaron a EC a retirar sus títulos clásicos del mercado, Gaines y su equipo intentaron encajar en la industria del cómic con unas cabeceras atractivas y plenas de calidad, pero por desgracia exentas de la garra que poseían los títulos de la etapa anterior. Así nacieron seis colecciones que se publicaron con carácter bimensual: Extra! (sobre periodismo); Psychoanalysis (con casos médicos explicados mediante esta técnica); M.D. (protagonizado por médicos); Valor (con historietas de aventuras); Aces High (aventuras de aviación) e Impact, que adaptaba a las nuevas circunstancias el final sorprendente que tan buenos réditos dio a la editorial. Prosiguieron su andadura Incredible Science Fiction y las recientes Panic y Piracy, mientras Mad, pasaba poco después a editarse en formato revista. A pesar de todo, la editorial sufrió sabotajes por parte de distribuidores y quiosqueros, así como por parte de la propia industria, lo que obligó a Gaines a añadir, a partir de mayo de 1955 y bien visible en portada, el sello del Cómic Code en todas sus publicaciones. Pero todo había terminado. A pesar de ceder a las presiones, EC se vio obligada a cerrar todas sus colecciones, y tras replantearse otras opciones, EC tiró la toalla, prosiguiendo en activo tan solo la longeva revista Mad.
Pero esa es otra historia.
El nuevo tomo que ofrece Diábolo ediciones pertenece a una de estas últimas colecciones, Impact, lo que nos permitirá comparar y analizar cómo afectó esta autocensura a los cómics de Bill Gaines. La serie no contará con un equipo fijo de dibujantes y guionistas, que en muchos casos serán anónimos. Tan solo las portadas serán realizadas por un mismo artista: Jack Davis.
Reed Crandall (1917 – 1982)
Reed Crandall nació en Winslow, Indiana en 1917 y se graduó en 1939 en la Escuela de Arte de Cleveland. Con su compañero de escuela Frank Borth, Crandall encontró trabajo pintando carteles en los escaparates de las tiendas. Tras mudarse a Nueva York con su madre y su hermana, Crandall encontró trabajo en el Eisner and Iger Studio, iniciando una carrera en el cómic que cubrió desde 1939 hasta 1973. Su primer trabajo aparece en la editorial Quality Comics, donde creó al superhéroe Firebrand con guion de SM «Jerry» Iger. Otros trabajos iniciales incluyen el entintado del arte a lápiz de Jack Kirby en dos de las primeras historias del Capitán América. En 1942 comenzó su larga carrera como artista de su serie distintiva, la tira del equipo de aviadores de la Segunda Guerra Mundial Blackhawk, en Military Comics #12-22 (octubre de 1942 – septiembre de 1943). Tras su servicio en la Segunda Guerra Mundial en, precisamente, la Fuerza Aérea del Ejército, prosiguió la serie en Modern Comics, concluyendo en agosto de 1953 con una historia de siete páginas más portada en el número 67.
Crandall se casó con la artista Martha Hamilton y tuvieron dos hijos. Debutó en EC Comics con la historia de seis páginas Bloody Sure, escrita por Al Feldstein y publicada en The Haunt of Fear # 20 (agosto de 1953). A partir de entonces participó en diversas cabeceras de la editorial: Crime SuspenStories, Shock SuspenStories, Tales from the Crypt, Two-Fisted Tales, The Vault of Horror, Extra!, Impact, Piracy y Weird Fantasy y su serie secuela, Weird Science-Fantasy .
Tras la desaparición de EC, trabajó como autónomo en diversas editoriales como Atlas Comics (futura Marvel), así como para Gilberton Company, donde realizó proyectos conjuntos con George Evans a principios de los años sesenta. En 1965 comenzó a colaborar en Blazing Combat, el cómic bélico de Warren, y pronto pasó a contribuir a la línea de publicaciones de terror en blanco y negro de la compañía, incluidas Creepy y Eerie, para las que realizó su mejor trabajo. A mediados y finales de la década de los sesenta ilustró historias de superhéroes y espionaje para Tower Comics , y de Flash Gordon para para King Comics.
Crandall, que había abandonado la ciudad de Nueva York en la década de los sesenta para cuidar a su madre enferma en Wichita (Kansas), tuvo problemas con el alcohol. Fallecida su madre y recuperado de su adicción, dejó el mundo de la ilustración en 1974 para trabajar como vigilante nocturno y conserje en la sede general de Pizza Hut en Wichita. Después de sufrir ese año un derrame cerebral, pasó el resto de su vida en un asilo de ancianos y murió en 1982 de un ataque cardíaco. El que posiblemente sea su último trabajo, Soul and Shadow, se publicó en Creepy #58 (1964), trabajo del que podemos ver, a la izquierda, una de sus viñetas originales.
Un repaso pormenorizado de los contenidos de Impact Vol. 1
(Portadas: Jack Davis)
IMPACT #1: marzo-abril de 1955.
Si esta colección es recordada lo es, sin lugar a duda, por este primer número, que contiene una de las más representativas y, a la vez, innovadoras historietas nunca editadas por EC, La raza superior (Master Race), única contribución de Al Feldstein en Impact y toda una creación artística de Bernard Krisgstein, que cierra el cuaderno ofreciendo una nueva y dinámica estructura de página y viñetas que dotan de movimiento a los personajes de esta trama subterránea protagonizada por un antiguo nazi, director del campo de concentración de Belsen que, años después del fin de la guerra y ya instalado en Estados Unidos, se cruza en el metro con uno de los internos. Con un argumento y dibujo de impacto, esta historieta es muy posible que originalmente fuera destinada a algunos de los títulos de la anterior etapa de la editorial pero que, colgada, pasara a formar parte de este primer número de Impact. Una historia a la que Jack Davis rinde pleitesía en su fabulosa portada.
El resto de historietas contrastan, ya no en la calidad de su arte, siempre a la altura de la editorial, sino en que esos finales shock, sangrientos y espeluznantes a los EC nos tenía acostumbrados, pasan a ser, en su mayor parte, inofensivas conclusiones. Unas veces tristes, otras irónicas, e incluso en alguna ocasión, felices, como es el caso de Un poli duro (Tough Cop), historia que, ilustrada por Reed Crandall, abre el cuaderno y en la que veremos que las cosas no siempre son lo que aparentan. El medallón del diamante (The Diamond Pendant) es la contribución de Graham Ingels al número. Con un guion de Carl Wessler basado en una historia de Guy de Maupassant, Ghastly no tiene ocasión de lucirse con sus seres de ultratumba, pero la historieta consigue dejar helado al lector. El vestido (The Dress) es una extraña propuesta de ingeniosa conclusión ilustrada por el siempre eficaz George Evans sin guionista acreditado. El cuaderno se cierra con Master Race, de la que ya hemos hablado.
IMPACT #2: mayo-junio de 1955.
Un segundo número que tiene la particularidad de ser el primero de los cómics EC con el sello del Comic Code en su portada. Tras una promoción de las nuevas series M.D. y Psychoanalysis, se inicia el cuaderno, que cuenta con artistas de primera: Reed Crandall dibuja Tu madre sabe lo que te conviene (Mother Knows Best), una historieta que
habría encajado en Psychoanalysis. Jack Davis ofrece Divorcio (Divorce), la historia que se referencia en portada que cuenta con un sonrojante guion de Carl Wessler, responsable también del guion de El traje (The Suit), que ilustrada por Graham Ingels bien podría haber formado parte de Tales from the Crypt. Joe Orlando cierra el cuaderno con Bien pagado (Paid in Full), una historia repleta de buenos sentimientos de la que se ignora quien fue el responsable del guion.
IMPACT #3: julio-agosto de 1955.

Reed Crandall abre el fuego con Cadena perpetua (Life Sentence), una historieta en la que se desconoce la identidad del guionista. La deuda (The Debt) está ilustrada por Jack Davis con guion de Carl Wessler y es otra historia que no desentonaría en la New Trend, anterior etapa de la editorial. Jack Kamen dibuja A ciegas (Totally Blind), su única contribución a Impact. Con guion de Otto Binder, tiene mucho en común con Marianela, de Benito Pérez Galdós, ya saben, chica fea de la que se enamora un atractivo joven invidente y… lo que pasa a continuación -no- les sorprenderá. En todo caso, resulta muy curioso lo que le cuesta a Kamen dibujar a una mujer fea, pues no siempre lo
consigue. Finalmente, El hada buena (The Good Fairy) es la historieta de portada que ilustra Graham Ingels con guionista desconocido un predecible final feliz.
En este tercer número comienza The Punch Bowl, la página del correo del lector. Las opiniones sobre el primer número de Impact están divididas. Master Race gustó, desde luego, y en general la revista, pero también hay quejas con respecto a las historietas, indicando que los finales son previsibles y no demasiado buenos. Un lector incluso se avergüenza del camino que ha tomado la editorial, aunque lo que posiblemente no sabía este lector es que este cambio de rumbo era obligado por las circunstancias y con el objetivo de que los sueldos siguieran llegando puntualmente a los empleados de la editorial.
IMPACT #4: septiembre-octubre de 1955.
Otra de las grandes portadas e historietas de Impact es la que abre este cuarto número, El solitario (The Lonely One), con dibujo de Jack Davis y guion de Jack Oleck. Un drama bélico ambientado en la guerra de Corea, que tan solo dos años antes había finalizado y en el que el valor y el racismo son los dos grandes protagonistas. Toda una lección de humanidad. Graham Ingels y Carl Wessler ofrecen Más dura será la caída (Fall in
Winter), una historieta protagonizada por un oficinista modélico que, tras 30 años trabajando en la misma empresa es, durante el mismo día, despedido y acusado de robo, todo lo cual le hará tomar una decisión desesperada. Hasta el final (The Bitter End) es casi un folletín de guionista desconocido que ilustra un atípico Reed Crandall con una línea clara muy alejada de las detalladas y barrocas historietas que dibujará para Warren. George Evans cierra el número con Médico rural (Country Doctor), una historia sobre el sacrificio de un doctor que cuenta con una trama de Carl Wessler que podría haber formado parte de la colección M.D.
IMPACT #5: noviembre-diciembre de 1955.
Llegamos al último número de Impact, que cuenta con una fabulosa y pugilística portada de Jack Davis que hace referencia a la historieta Mucho más (So Much More), ilustrada por Bernard Krigstein y de la que se desconoce el autor. Mucho más cierra el cuaderno y la colección y en ella Krigstein no ofrece uno de sus mejores trabajos, muy al contrario, es un dibujo muy diferente al que ofreció en el primer número, con un entintado duro, grueso, y un dibujo que recuerda al de otros artistas, como Larry Lieber o Gene Colan. Adiós con el corazón (Heart Interest) es otra de esas historias que hubieran encajado más en otra colección, en este caso M.D., pero su final inesperado
la hace merecedora de formar parte de Impact. Ilustra George Evans. Joe Orlando dibuja Los viajeros (The Travelers), una extraña narración que cuenta con un guion de Carl Wessler y un cruel final. El general (The General) es la última historia que Ingels dibuja para Impact y al igual que sucede con el resto, con excepción de Los viajeros, se ignora su guionista. Una historieta con final sorprendente e irónico.
Este último número no tiene correo del lector por razones que se ignoran, en su lugar hay una sorprendente página con recomendaciones de películas y discos, donde hay una halagadora crítica de La dama y el vagabundo (Lady and the Tramp, Clyde Geronimi, Hamilton Luske y Wilfred Jackson, 1955), la producción Disney que recientemente se había estrenado.

Artículos publicados:
Tales from the Crypt Vol. 1
Tales from the Crypt Vol. 2
Tales from the Crypt Vol. 3
Tales from the Cript Vol. 4
Tales from the Crypt Vol. 5
Weird Science Vol. 1
Weird Science Vol. 2
Weird Science Vol. 3
Weird Science Vol. 4
Shock SuspenStories Vol. 1
Las lecturas de Serendipia: ‘Tales from the Crypt’ Vol. 4
TALES FROM THE CRYPT VOL. 4
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace retornando a la hedionda cripta en la que esperan The Crypt-Keeper, The Old Witch y The Vault-Keeper dispuestos a poner los pelos de punta al lector con las terroríficas historias incluidas en este nuevo tomo de Tales from the Crypt, el cuarto, que reúne los números que van del 35 al 40.
Continúa la trayectoria ascendente de la más emblemática publicación de E.C. comics. Y lo hace prosiguiendo la dinámica adquirida en números anteriores: las portadas de los seis números que componen el tomo son obra de Jack Davis, así como la primera historieta de cada número. La última de cada cuaderno está reservada para el gran Graham (Ghastly) Ingels, sin duda para que el lector se quede, textualmente, con el corazón en un puño. Finalmente Al Feldstein firma todos los guiones incluidos en el tomo, en los que colaboraba, en muchas ocasiones Bill Gaines, aportando la idea central. También, entre otras cosas, el tomo contiene un entrañable prólogo de Russ Cochran y seremos testigos de la creación del primer club de fans de sus publicaciones: The National E.C. Fan-Addict Club.
Haciendo historia número tras número.
GRAHAM INGELS (1915-1991)
Ghastly: Horrible. Así comenzó a firmar sus historietas de terror Graham Ingels, sin duda las más terroríficas y hediondas de los cómics E.C. Y claro, las que más gustaban. Nacido en Cincinnati, Ingels comienza a trabajar a los 14 años, tras fallecer su padre, el artista comercial Don Ingels. Dos años después estudia en la Hawthorne School of Art de Nueva York, mientras trabaja realizando sus primeros trabajos como ilustrador. Contrae matrimonio a los 20 años y tiene dos hijos. Durante la II Guerra Mundial ingresa en la Marina, pero no es enviado al frente, por lo que puede compaginar su instrucción con su nuevo empleo en Fiction House Publications, editorial para quien realiza tanto trabajos en sus revistas pulp, como en su división de cómics, apareciendo sus ilustraciones en Planet Stories, Jungle Stories, North-West Romances y Wing. Posteriormente, Ingels se convierte en director de arte de Better Publications, asignando los primeros encargos de
cómics a George Evans, con quien entablará una amistad que se prolongará durante toda su vida, y a un joven Frank Frazetta, que reconoce a Ingels como el primero en el negocio que valoró su talento. Ingels dibuja cómics sobre crímenes para Magazine Enterprises (Manhunt, Killers) y westerns para una variedad de compañías, incluidas Magazine Enterprises (Guns), Youthful Magazines (Gunsmoke), Hillman Periodicals (Western Fighters) y DS Publishing Co. (Outlaws), entre otros. En 1948, Al Feldstein contrata a Ingels, que pasa a trabajar en los cómics que por entonces publicaba el sello, Gunfighter, Saddle Justice, Saddle Romances, War Against Crime, Modern Love y A Moon, a Girl… a Romance. Cuando los cómics románticos y del oeste se cancelan pasando a ser ser sustituidos por las cabeceras de terror, Tales From the Crypt, The Vault of Horror y The Haunt of Fear, se hace evidente, tanto para Gaines como para Feldstein, que Ingels es ideal para ellos. Su estilo se adapta a la perfección para los horrores góticos, las casuchas abandonadas, las criaturas grotescas y los retorcidos cadáveres retornados de sus tumbas. Nadie como él refleja el miedo y la desesperación. Graham Ingals, prolífico sin que su trabajo se resienta, colabora en las tres publicaciones, siendo el artista principal de The Haunt of Fear, cuya historia principal presenta su
vieja bruja. También es responsable de todas las portadas comprendidas entre los números 11 y el 28 de la publicación. Cuando cierran las colecciones de terror por el contraataque moralista que da paso a la New Direction, Ingals prosigue trabajando para esos nuevos títulos hasta el cierre definitivo, tras lo cual, comienza a escasearle el trabajo, pues el cómic de terror era lo que le había encumbrado y, sencillamente, ya no se hacía. Ingels deja de dibujar en 1959 y ocupa un puesto docente en la escuela por correspondencia de Artistas Famosos en Westport, Connecticut. Pero en 1962, con serios problemas de alcohol, deja todo y abandona a su familia, desapareciendo. Tendrían que pasar diez años para saber lo que había sido de él: se había fugado con una alumna de las clases de pintura a Florida, donde continuaba dando clases. Una nueva generación de fans y
seguidores, que lo daban por muerto, quieren saber del gran maestro del cómic de terror, pero él rechaza toda entrevista, llegando a pedir a William Gaines que haga saber que si alguien le molesta, tomará medidas legales. El artista, que vive sus últimos años atormentado por la culpa de haber dejado atrás a sus hijos, de los cuales uno no le perdona nunca, ya rehabilitado, concedió, a regañadientes, una entrevista tras mucho insistir sus editores, pero nunca llega a celebrarse, pues un cáncer de estómago empeorado por el consumo prolongado de alcohol se lo lleva en 1991.
Repaso pormenorizado de los contenidos de Tales from the Crypt Vol. 4: (Portadas: Jack Davis. Guiones: Al Feldstein)
TALES FROM THE CRYPT 35. Abril-Mayo 1953.
El cuaderno se abre con un delicioso anuncio, a toda página, anunciando la salida del cuarto número de Mad, ilustrado por John Severin, y a continuación nos espera El Guardián de la Cripta para presentar ¡Bajo el terror de la luna de plata! (By the fright of the Silvery Moon!) la historieta a la que hace referencia Jack Davis en su portada y que, al ser la primera, él mismo ilustra. Un relato algo previsible, pero impecable. Más sorprendente resultará ¡Un bocado a medianoche! (Midnight Mess!), detallado relato de vampiros realizado por Joe Orlando que contiene una mítica historieta, en especial para los aficionados al mejor cine de terror, pues fue adaptada a imagen real por la compañía británica Amicus en el film antológico Vault of Horror (Roy Ward Baker, 1973). Curiosamente, tanto Vault of Horror, como su compañera de viaje Tales from the Crypt (Freddie Francis, 1972), sufrieron de censura, por lo que circulan dos versiones de ambos films, una
expurgada de sangre y la otra con toda la gloriosa substancia roja en su lugar. Así, el final de Midnight Mess!, en la versión ligera de sangre termina con un plano fijo, mientras que en la versión original sin mutilar, vemos unos instantes de la agonía del protagonista… También se «justificará» su sacrificio, pues si en el cómic el protagonista es un ciudadano modélico, en el film será un sádico asesino, así que su final será algo así como merecido producto de justicia poética. Pero continuemos con el cómic y con la siguiente historieta, ¡Matrimonio hecho pedazos! (Busted Marriage!), en la que habrá sortilegios y venganzas de ultratumba por gentileza de Jack Kamen. Y cerrando Ghastly, siempre cómodo entre los no muertos y que en ¡La tumba de la momia! (This Wraps it Up!), ya pueden suponer quien se presentará sin anunciar.

El mítico final de Midnight Mess! comparado con su adaptación cinematográfica
TALES FROM THE CRYPT 36. Junio-Julio 1953.
Tras una ficha-presentación del dibujante George Evans, Jack Davis monta al lector en un Taxi carmesí (Fare Tonight, Followed by Increasing Clottyness…), el mismo que puede verse en la portada. Un vehículo muy especial, como veremos… La curiosidad mató al… (Curiosity Killed…) está ilustrado por el recién llegado George Evans, magnífico dibujante que se estrena con una intrigante y muy retorcida historia. Turno de Kamen con Qué verde era mi calle (How Green was my Alley) en la que el juego a dos barajas de un casanova terminará… por los suelos. Y la vieja bruja traerá una nueva adaptación de una historia de Ray Bradbury, El manipulador (The Handler) en la que Graham (Ghastly) Ingels introduce al lector en la morgue, donde tan bien se desenvuelve y en la que el sádico y juguetón embalsamador se llevará una buena sorpresa… la última.
TALES FROM THE CRYPT 37. Agosto-Septiembre 1953.
Tras mostrar al lector el hedor de la tierra de tumba removida y el putrefacto cadáver que de ella surge, Jack Davis, abre también el cuaderno, pero con una historieta que no guarda conexión con la portada ¡Bien muerto! (Dead Right!), es un relato de experimentos y teorías arriesgadas que, para no defraudar al lector, terminará mal, muy mal. Como también acabará mal el protagonista de ¡Felices gritos! (Pleasant Screams!), una contínua pesadilla que comenzará una y otra vez terminando siempre igual, de forma letal. A continuación, tras una muestra de la poesía y algunos proverbios macabros enviados por los lectores, llega el momento de ponerse ¡Al rojo vivo! (Strop! You’re Killing me!), con arte de Bill Elder, un viejo conocido en una de las cortadas, ¡disculpen!, contadas y sin duda memorables colaboraciones en la cripta. Y para terminar, la vieja bruja, que sacará de su caldero ¡Perros callejeros! (The Rover Boys!), con Graham Ingels encargándose del dibujo, pero no esperen encontrase con «el Torete», «el Corneta» o «el Fitipaldi», no, aquí tendremos perretes de verdad y no solo eso, averiguaremos porque algunos de ellos poseen una mirada casi humana.
TALES FROM THE CRYPT 38. Octubre-Noviembre 1953.
Una de las portadas más míticas de Jack Davis, que esta vez estará, como veremos, realmente conectada con la historieta que abre este número, ¡Bien cerrado! (Tight Grip!) en la que un plan maestro para matar a la esposa y conseguir su herencia terminará hecha trizas con uno de los finales más memorables de E.C. ¡A flor de piel! (…Only Skin Deep!) representa la llegada del gran Reed Crandall a Tales from the Crypt. Un Reed Crandall que, si bien llegaría al culmen (y la decadencia) de su arte en las publicaciones Warren, demuestra su detallada y reconocible técnica en esta simpática historieta de amor ¿ciego? A El Rincón del Guardián de la Cripta, la hoja dedicada al correo del lector llegará una carta desde Nueva Jersey solicitando organizar un club de fans de E.C.,
pero será la propia editorial la que tomará el testigo y organizará el suyo propio, en un «último esfuerzo para sacaros la pasta!«. La última carcajada (The Last Laugh) de nuevo con Bill Elder en los lápices, cuenta la historia de un bromista que va al médico equivocado con un resultado…¡para mondarse de risa! Y para terminar, Graham Ingels invita al lector a tomar un Bocado Funerario (Mournin’ Mess), una historieta que demuestra que Tales from the Crypt puede servir de inspiración hasta a un personaje de historieta. Concretamente, la mencionada ¡Un bocado a medianoche! (Midnight Mess!), que hemos visto estaba en el número 35. Siempre innovando.
TALES FROM THE CRYPT 39. Diciembre 1953-Enero 1954.
Otra portada antológica, seguida por una memorable ilustración de Bill Elder para promocionar Mad, y ya estamos de nuevo en la cripta del terror, donde nos recibe su anfitrión, El guardián de la cripta con su Palidez fúnebre (Undertaking Palor), en la que los tres angelitos de la portada demostrarán que son todo menos inofensivos. Entrando en La Cámara de los Horrores, su guardían nos llevará a ¡La tumba anhelante! (The Craving Grave!) con un Joe Orlando no muy inspirado y
protagonizada por un sarcófago en buscar de contenido y cuya paciencia, tendrá recompensa. La página de correo del lector queda aplazada para otro número, pues hay un importante anuncio: el nacimiento del Club E.C. de fans-adictos, del que hablaremos abajo más detalladamente, pues Jack Kamen espera con un nuevo cuento de hadas, ¡La bella durmiente! (Grim Fairy Tale!), pero con el inconfundible sabor a corrupción cadavérica que expele el Guardián de la Cripta. Un «cuento para cebollinos» más cómico que terrorífico y que sirve para adentrarnos en La sombra de la muerte (Shadow of Death), con el cual la vieja bruja y Graham Ingels cierran el número, que está protagonizada por un encantador anciano pero… ¡con muy mala sombra!
TALES FROM THE CRYPT 40. Febrero-Marzo 1954.

Y llegamos al último número de este tomo, con una estupenda portada de-ya-saben-quien protagonizada por un buscador de ostras que se lleva una desagradable sorpresa. Pero no será Jack Davis el que ilustre esta historieta, él se encargará de dar, literalmente, Alimento para el pensamiento (Food for Thought) en una historia que se desarrolla en un lugar tan bizarro y abierto a lo extraño como es la carpa de un circo, donde se producirá una venganza con un final que rizará el rizo del horror. En Perlas ensangrentadas (Pearly to Dead) George Evans nos llevará a bucear entre amor, celos, muerte y… venganza de ultratumba. Tras un anuncio a toda página que anuncia la llegada de Two-Fisted Tales, cómic bélico al estilo E.C., llega la tercera de las historias, Goleta de tierra firme (Prairie Schooner) ilustrada por… ¡Bernie
Krigstein!, uno de los más innovadores e influyentes ilustradores de E.C. (y eso es decir mucho), que en su corta carrera en el cómic (se retiró en los sesenta para dedicarse a la ilustración), dejó obras antológicas, muchas de ellas en E.C., especialmente cuando la editorial se vio obligada a cerrar sus colecciones y abrir unas nuevas en lo que se conoce como “New Direction”, que se inició a raíz de la caza de brujas que padeció el medio a mediados de la década de los cincuenta, con historietas que se caracterizaron por un suavizamiento de los contenidos, lo cual no quitó que Krigstein realizara la extraordinaria Master Race. Goleta de tierra firme es una triste historia de locura y amor fraternal, magnífica, pero diferente al tipo de historias que acostumbran a formar parte de la linea de terror E.C., como sí es el caso de ¡Poco hecho! (Half-Baked!) el plato que nos reservan Ghastly y la vieja bruja para cerrar el cuaderno y este cuarto tomo de Tales from the Crypt, el penúltimo antes de que finalice la colección. En el relato, un cocinero de lo más sádico, terminará como las langostas que tanto le gusta torturar.
Todo ello en un tomo brillante, de un nivel artístico y de guiones que se supera, número tras número, historia tras historia, viñeta tras viñeta, y que deja al lector con más ganas de E.C.
CLUB DE FANS ADICTOS A E.C.
Como ya hemos señalado, en el número 39 de Tales from the Crypt, con fecha en portada diciembre 1953-enero 1954, se publicaba en la hoja del correo del lector las bases para apuntarse al National E.C. Fans-Addict Club. Y nacía con intención de ser activo, pasarlo bien y (realmente) sin ánimo de lucro, como se detallaba, «Ser miembro del Club de Fans Adictos a E.C. te costará dos octavos de dólar…¡25 centavos! Estos 25 centavos equivalen al coste exacto para nosotros (¡menos una pequeña fracción de un centavo!) de un sobre, un sello y los cuatro objetos arriba mencionados…¡el certificado, el carné, el parche y el pin!», además de «un boletín (…) que contenga artículos sobre la organización nacional y las delegaciones; adelantos sobre nuevos títulos, futuras historias y numeros especiales, etc.; artículos e historias enviadas por los lectores; y un correo de intercambio de números atrasados«, todo exclusivo para los miembros del club, algo que se conseguía, repetimos, por el módico precio de 25 centavos.
Este es el sobre en el que recibía el kit el fan-adicto.
Kit que comprendía este diploma original, dibujado por Jack Davis. Luego hubo otros, e incluso en los años 70 se reedito este mismo, pero esta imagen es la del original de 1953. Nótese que está firmado, como presidente, por Melvin, que era un chiste recurrente de Mad: En los primeros números se hacían continuas referencias al nombre de Melvin Cowznofski, quien acabaría saliendo en el número 24 con el rostro del niño de aspecto bobo y dientes delanteros prominentes y que luego cambiaría de nombre a Alfred E. Neuman, mascota de la revista que ya es un icono popular.
Dibujo original que realizó Jack Davis para el diploma
Parche de tela
Carnet personal
Y la insignia de aguja. En la imagen de arriba pueden verse todos los artículos juntos para hacerse una idea de los tamaños de los mismos.
Finalmente, incluimos algunos boletines, con uno muy curioso e importante, el tercero, en el que ya se anuncian los problemas que pronto empeorarían y que, como puede verse en el quinto boletín, traería cambios importantes para la editorial… pero, no nos adelantemos. Por lo pronto hay un emergente club de fans que debe ponerse en marcha y tras el que hay puesta mucha ilusión.
Las lecturas de Serendipia: ‘Weird Science’ Vol. 3

WEIRD SCIENCE VOL. 3
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace retornando a la ciencia ficción con el tercer volumen de Weird Science
Prosigue esta colección su recorrido por los mundos desconocidos y, en su mayoría, ostiles, y los experimentos científicos que terminan malamente. Como ya vimos al analizar el segundo tomo, la colección tendrá dos elementos que ya la caracterizarán de forma inequívoca: los guiones de Al Feldstein y el arte de Wally Wood y de su «escuela». Así, en este tomo, que reúne los cómic books que van del 13 al 18, todos los guiones serán de Feldstein, dos de ellos adaptados de relatos de Ray Bradbury; y Wood realizará todas las portadas y aportará la historia que abrirá cada número, acompañado de Joe Orlando, artista y amigo, que los cerrará. Junto a ellos, completarán el elenco, con algunas ausencias, Jack Kamen y Al Willimson.
Una cuestión que llama la atención al revisar estas historietas es la del entintado, a causa del cual varía el detalle y el trazo de un mismo ilustrador de una historieta a otra. Y en ocasiones de forma muy acusada: el detallista Al Williamson, cuyo arte y minuciosidad es bien latente en Cautividad (Captivity) o Semilla del espacio (Space-Borne!), se echa totalmente a perder en El monstruo de la isla (The Island Monster). Una cuestión que también se deja notar en otros ilustrandores.
Pero no solo en las historietas radica el interés que tiene esta reedición para el lector actual, pues tanto las páginas de propaganda como el Correo Cósmico servirán para mostrar la evolución y el crecimiento de E.C. Comics, pues informan tanto de la buena aceptación de las tres cabeceras dedicadas al terror, como de la trayectoria de la revista hermana, Weird Fantasy así como de la recién nacida Shock Suspenstories. También, mediante la propaganda, seremos testigos de la llegada de la histórica Mad. Por su parte, el correo traerá interesantes temas, como el pequeño escándalo provocado por una historieta entre un sector de lectores; las quejas por la falta del arte de Feldstein, ocupado exclusivamente en los guiones; además de curiosas misivas de un teniente o de un joven léctor, que cuenta cómo su padre quedó fascinado por los cómics de su hijo. Pequeños y adultos compartiendo lectura, algo inédito hasta entonces, cuyo mérito compartían los guiones y la calidad de los dibujos.
Para terminar de redondear el tomo, el prólogo está escrito por Gene Simmons, que además de lucir la lengua con su grupo Kiss durante los último 50 años, es todo un fanático de los cómics de terror, en especial, los de EC.
JOE ORLANDO
Joe Orlando a las puertas de EC con su carpeta bajo el brazo.
Joe Orlando nació el en Italia. Sus padres emigraron a los Estados Unidos en 1929 y muy pronto se sintió atraído por el dibujo. Se formó en la Escuela de Arte Industrial y a finales de la década de los cuarenta, realizaría su primer trabajo profesional para el cómic católico Treasure Chest. Desde 1948 trabajó regularmente para Charlton Comics y luego los editores Fox, Avon, Youthful para los que realizó historias de ciencia ficción. En septiembre del 1951 se publica su primera historieta en EC Comics, Forbidden Fruit en el número 9 de Haunt of Fear. a la que seguirán muchas más, especialmente de ciencia ficción, en Weird Science, Weird Fantasy, Weird Science-Fantasy, Shock Suspenstories, pero también de terror en Tales from the crypt o Vault of Horror.
Durante su etapa en EC y hasta el cierre del sello en 1956, Orlando no deja de colaborar para otras editoriales como Avon o Timely. Tras la caida de EC Comics en 1956, dibuja para Mad, pero también para Marvel, Prize y otras editoriales, realizando cómics de todo género: western, bélico, terrorífico o fantástico.
Dibujo de Wally Wood que muestra a él mismo dibujando junto a Joe Orlando.
En 1964 participa en el primer número de Creepy editado por Warren Publishing, donde madurará su estilo. Compaginando este trabajo con el de otras editoriales como Gold Key y Marvel, donde realizará tres números de Daredevil y un Giant-Man. A partir de 1966 también dibuja para DC, que dos años después le nombrará editor de House of Mystery, Plop!, Swamp Thing, La hora de las brujas y Weird War Tales, pasando a ser, posteriormente, vicepresidente encargado de proyectos especiales para el sello.
Durante la década de 1980, Joe Orlando se convirtió en profesor en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. Y en 1992, cuando Time Warner, propietario de DC comics, compró Mad, fue nombrado Director de Publicaciones Asociado. Cuando en 1996 se retiró de los cómics de DC, sin embargo mantuvo una oficina en Mad, donde trabajaría hasta su muerte en 1998. (Fuente: frwiki.wiki)
Repasando pormenorizadamente los contenidos de
Weird Science Vol. 3
WEIRD SCIENCE 13. Mayo-Junio 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein
Wally Wood ilustra en Una decisión sopesada (A Weighty Decision), el primer viaje tripulado a la luna que tendrá lugar en 1954, a dos años de publicarse ese mismo número de Weird Science. Hoy sabemos que hubo que esperar algo más, por supuesto, pero la estética, entonces moderna, de esa historieta, hoy resulta irresistible y decididamente camp, con toda esa tecnología ficticia de inequívoco sabor 50’s. Y todo ello se tratará de una historia de amor y dependencia que tendrá una conclusión -casi- humorística, sí, pero con el más negro de los humores. Marca de la casa. Así que, no es de extrañar, leyendo esta y otras historietas, que el equipo de EC tuviera en mente y llevara a cabo, muy, muy poco después, la publicación de la publicación humorística Mad, la única que sobrevivio de todas las cabeceras, ya como revista, tras la polémica debacle por
todos conocida tras la investigación del Congreso. En Una inversión de futuro (Saving for the Future), Jack Kamen pone imágenes a otra propuesta no exenta de humor, en la que planes de futuro, perfectamente pergeñados, se vendrán abajo por la cosa más absurda. De nuevo Wally Wood con Él caminó entre nosotros (He Walked Among Us), el primer relato que creo cierta polémica entre los propios lectores, tal y como se refleja en el Correo Cósmico del número 15 ¿el motivo? el mismo por el cual John Lennon, tan solo 14 años después, tuvo problemas, al igual que Monty Phyton en 1979. Una cuestión compleja que, a pesar de todo, todavía colea. Con Reza tus oraciones (Say your Prayers), Joe Orlando cierra el número y demuestra que, a veces, el azar puede salvarnos a todos.
WEIRD SCIENCE 14. Julio-Agosto 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein
Un atípico número, pues, a excepción de Wood y Orlando, abriendo y cerrando, como es habitual, los otros dos artistas debutan y se despiden, al menos de momento, de Weir Science. Wally Wood avisa que ¡Va a haber algunos cambios! (There’ll be Some Changes Made!) y… desde luego no se equivoca en la que quizás es la más chocante de las historietas del tomo. La verdad interior (Inside Story) aborda la temática de los universos paralelos y es la única ilustrada por Bill Elder, un viejo amigo de Kurtzman que resultará ideal para el
proyecto que nacerá, tan solo, dos meses después, Mad. Otro «novato», Sid Check, se encarga de ¡Estrategia! (Strategy!), un delicioso relato protagonizado por alienígenas con mala suerte. Check, que, tal y como se indica en el propio Correo Cósmico del número, «viene de la ‘escuela de Wood y Orlando’ y trabajó con ambos antes de dar sus primeros pasos en solitario» es, ante todo, entintador como parte de un tandem formado junto a John Severin. Para terminar, prosigue la linea «humorística» con Heredarán la Tierra (They Shall Inherit), que ilustra el habitual Joe Orlando.
WEIRD SCIENCE 15. Septiembre-Octubre 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

Wally Wood sigue puliendo su estilo, que ya casi está en la cima, alcanzada durante su etapa posterior en Warren. Muestra lo aprendido junto a Will Eisner, tal y como puede comprobarse en la distribución de viñetas de la segunda página de ¡Los marcianos! (The Martians!), en la que se demuestra que la belleza depende del ojo que la mire. Un excelente Al Willianson ilustra
Cautividad (Captivity), con una magnífica utilización de tramas y una historieta con un final, aún más, inesperado. Jack Kamen con su habilidad para dibujar bellas mujeres, es el artista ideal para ilustrar ¡Un error de cálculo! (Miscalculation), en la que se hace realidad el sueño de muchos hombres pero que, como no podría ser de otra forma, termina mal. Finalmente, Joe Orlando se ocupará de ¡Como ganado! (Bum Steer!), una pesadilla que dejará, ahora sí, al lector con mal sabor de boca…
WEIRD SCIENCE 16. Noviembre-Diciembre 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

Por lo pronto, la portada interior ya anuncia la llegada de Mad, un comic book que pasará a ser revista y que, como veremos, tendrá una larga trayectoria. El número se inicia con Más dura será la caída (Down to Earth), protagonizada por los alienígenas que también ilustran la portada del número, unos seres que, sin duda, inspiraron a Norman Saunders, ilustrador de las trading cards Mars Attacks para chiclets Topps. Y precisamente la imagen de esas criaturas son lo más memorable de una historieta que, en este caso, tiene una conclusión poco sorprendente, algo que sí que tiene ¡Semilla de Espacio! (Space-Borne!), fantásticamente ilustrado por Al Williamson que se inicia en boda, prosigue en luna de miel y… Resulta, cuanto menos, sorprendente la manera en la que se insinúa el acto sexual entre los dos amantes: «Me incliné…puse la hipervelocidad…y…«. ¡La herencia del pasado! (Given the Heir!), está ilustrado por Jack Kamen y es una de las clásicas historias en las que el plan perfecto terminará saliendo tremendamente mal. ¡El favorito del público! (The People’s Choice!) es una de las más divertidas del tomo. Un tanto ridícula en su conclusión, está ilustrada por Joe Orlando.
WEIRD SCIENCE 17. Enero-Febrero 1953. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein

Como indica la portada este número contiene una adaptación al cómic de una narración de Ray Bradbury, en esta ocasión ¡Los largos años! (The Long Years!), un previsible pero humanista relato, que cierra el número y, por tanto, está ilustrado por Joe Orlando. Más imprevisible resulta ¡La edad del pavo! (Plucked!), que dibuja Wally
Wood y que ofrece un final shock y, en cierto modo, divertido. Por su parte y tal y como hemos comentado más arriba, El monstruo de la isla (The Island Monster), ilustrado por Al Williamson, tiene un pobre entintado que empaña el brillante resultado habitual. Y todo en una historia remedo de King-Kong pasado por el tamiz de la ciencia ficción. Finalmente, Kamen pone imágenes a ¡Día libre! (Off day!), practicamente un chiste ilustrado protagonizado por un científico apocalíptico y… bastante despistado.
WEIRD SCIENCE 18. Marzo-Abril 1953. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

¡Marte es el cielo! (Mars is Heaven!) es otra nueva adaptación al cómic de un relato de Ray Bradbury, ahora con los pinceles de Wally Wood, que realiza una elaboradísima historieta con sórdido final ¿o se creían que Marte era el cielo? ¡Un final explosivo! (Snap Ending!) ilustrada por Al Williamson es una alucinante narración que recuerda el porqué los cómics EC han sobrevivido mejor que el resto de sus imitaciones el paso del tiempo. Por cierto, si se fijan en la penúltima viñeta de la página 5 verán una pequeña broma del dibujante, pues el niño gana un muñeco con gafas que luce una camiseta en la que pone BG, y que no es otro que Bill Gaynes, editor de EC Comics. ¡El paralelo! (The Parallel!) nos explicará, con la colaboración de Jack Kamen, qué son los denominados Déjà Vu. Un descubrimiento
explosivo. Joe Orlando, puntual a su cinta, será el encargado de cerrar el número y con él este tercer tomo de Weir Science con ¡Desmontado! (Disassembled!), en la que el protagonista aprenderá, demasiado tarde, que no hay que llevarse sin permiso cosas de los platillos volantes pues, tarde o temprano, el propietario volverá a por ello. Un broche de oro para un tomo sin desperdicio y un final estupendo que dejará al lector con más ganas de EC., algo que, afortunadamente, no tardará en sucederer, pues Diábolo Ediciones ya tiene listo, recién sacado del horno, el cuarto tomo de Tales from the Crypt, cargado de nuevas y terroríficas historias cuya inminente publicación delata la alarmante proliferación de gusanos necrófagos que se han instalado en nuestros hogares.
Las contraportadas
Por cierto, hemos visto que Diábolo respeta la publicidad que las publicaciones incluían en sus hojas interiores sobre otros títulos del mismo sello, pero… ¿y las contraportadas? Pues como podemos ver en estos ejemplos tomados de dos de los números comentados, se incluía el ya clásico anuncio
del método Charles Atlas para ponerse fuerte y ganarse el respeto de todo el mundo. En especial si se completa el modelo con un slip de leopardo. De hecho, Charles Atlas daba opción a escoger lo que se quería mejorar y siguiendo las instrucciones de un pequeño libro, se volvía uno más poderoso. O debería. Así que, como vemos, lo del culto al cuerpo que tan en boga está en la actualidad, ya comenzó mucho antes. Otros anuncios ofrecían un manual con el que pasar de ser un perfecto inútil a un increíble mecánico, apto para solucionar cualquier avería automovilística.
Las lecturas de Serendipia: ‘Weird Science’ Vol. 2

WEIRD SCIENCE VOL. 2
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace retornando a la ciencia ficción con el segundo volumen de Weird Science
La colección, dedicada a la ciencia ficción va, en comparación con el primer tomo, que reunía los seis primeros números de este cómic book de EC., unificando contenidos con dos claros elementos distintivos que marcarán la primera parte de su trayectoria: los guiones del prolífico responsable de la serie, Al Feldstein que, muy comprensiblemente, dejará de ilustrar historietas y portadas; y el dominio gráfico de Wally Wood, que pasará a encargarse de las portadas, la historia inicial e incluso, en diversas ocasiones, aportará dos historietas en el mismo número. Mientras, su técnica progresa, con tecnologías, cohetes y astronautas herederos directos de la space operas de regusto pulp protagonizada por personajes como Flash Gordon o Buck Rogers. A sus curvilineas damas todavía tardaría un poco en perfeccionarlas, eso sucedería en Mad, donde también desarrollaría su caricaturesco dibujo pero, no adelantemos acontemientos…
Por otra parte, muchas de las historias publicadas en Weird Science podrían perfectamente haber formado parte de la linea terrorífica de EC. No todas estan centradas en un luminoso futuro surcado de naves espaciales, pero muchas si tienen en sus páginas criaturas antropormórficas venidas de quien sabe donde aterrorizando a los protagonistas y, en especial muchas de las ilustradas por Jack Kamen, están ambientadas en época contemporánea con experimentos fallidos. Asímismo, la gran mayoria de estas historias tienen deliciosos «giros O. Henry«, esos finales inesperados marca de la casa, así que uno no puede menos que preguntarse porqué estos cómics tuvieron unas ventas sensiblemente menores que los de terror.
Otro elemento a destacar, nuevamente, es la conexión entre cómic y cine, que queda bastante patente, como veremos, en algunas de las historietas. También Diábolo, muy juiciosamente, ha mantenido tanto las curiosas páginas de propaganda y las biografías de los colaboradores (elaboradas por Bill Gaines), como el correo de los lectores, donde se toma el pulso y evolución de las distintas series. Gracias, precisamente, a este contacto entre lectores y editores tendrá respuesta por fin una de las cuestiones que, todavía hoy, nos hacemos, y que un joven de Indiana ya se preguntaba en 1951: ¿Porqué se mantiene ese relato anónimo breve a todas luces intrascendente que hay en el centro de la publicación? Pues al parecer era obligado incluirlo, tal y como indica el «Correo Cósmico» del número 8 porque, «De acuerdo a las reglas del Servicio Postal de EE.UU., las revistas que se acogen a los privilegios de envíos de segunda clase deben contener el equivalente a dos páginas de texto«, algo a lo que a tenor del añadido «¡Lo sentimos!» con el que finaliza la respuesta indica que, efectivamente, se trataba de una imposición burocrática con la que cubrir el expediente que no terminaba de convencer ni a los editores.

WALLY WOOD
Wallace Allan Wood nació en junio de 1927. Se aficionó a la lectura de cómics desde muy pequeño, sobre todo de los clásicos americanos (Raymond, Caniff, Foster, Roy Crane o Eisner, con el que llegaría a colaborar) y decidio dedicarse él mismo a hacerlos. Tras la II Guerra Mundial encontró su primer trabajo remunerado en la industria del cómic como dibujante de fondos para The Spirit, creación de uno de los autores de sus lecturas juveniles, Will Eisner, un personaje del que ilustraría su última aventura, The Outer Space Spirit, en 1952.
Tras diversas, y escasamente remuneradas labores, en 1950 acepta un trabajo en EC Comics, compartiendo tintas y lápices en títulos de género romántico, como Modern Love o Saddle Romances. Su carrera despegó en los cincuenta, trabajando sin pausa para las empresas Avon y EC Comics, en títulos de toda índole: aventura, romance, ciencia ficción, horror, humor, etc. Se ha señalado que su entusiasmo por el cómic combinado con su amor por la ciencia ficción fue lo que convenció a William Gaines para lanzar las revistas Weird Science y Weird Fantasy, en las que publicó innumerables trabajos. También participó en Two-Fisted Tales, Tales from the Crypt, Valor, Piracy, Aces High y otros títulos de EC.
A mediados de los sesenta, tras pasar por la práctica totalidad de editoriales de cómics norteamericanas, iniciaría una nueve etapa en su carrera como editor independiente de witzend, una nada convencional publicación que mezclaba sátira, acción y fantasía. También creó Sally Forth (1968-1984), una serie de tiras cómico-eróticas destinada a publicaciones militares como Military News y Overseas Weekly. La incursión de Wally Wood en el erotismo prosiguió en otras series llegando a la pornografía en los años ochenta, con aventuras de Sally Forth mostrando sexo explícito.
Wood, cuya vida personal estaba enturbiada por el alcohol y la enfermedad, perdió la visión de un ojo a mediados de los setenta y se suicidó en 1981, con tan solo 54 años, pero con una abultada producción a sus espaldas cuya calidad le hizo merecedor de figurar entre los mejores artistas del cómic norteamericano.
Repasemos pormenorizadamente los contenidos de Weird Science Vol. 2
WEIRD SCIENCE 7. Mayo-Junio 1951. Portada y guion: Al Feldstein (menos el indicado).
Con portada deliciosasmente pulp de Al Feldstein, el cuaderno se inicia con Era el monstruo de la cuarta dimensión (It Was the Monster from the Fourth Dimension) todavía ilustrado por el propio Feldstein y que se adelantaba en siete años a The Blob (Irvin S. Yeaworth Jr., 1958), en la cual una masa similar (y del mismo color) espantaba a los sanos teenagers norteamericanos, entre ellos a un juvenil Steve McQueen.
En esta ocasión las cosas no saldrán, tal y como pueden suponer, tan bien como en la pantalla, como muestra su desolador final. ¡Falta algo! (Some Thing Missing!) es un delicioso relato ilustrado por Jack Kamen con un final de los que nos gustan… ¡Gregory tenía un Ford-T! (Gregory had a Model-T!) es la única incursión en el tomo de Harvey Kurtzman, una historia de amor ¿imposible? con claro regusto cómico. Con Los alienígenas (The Aliens!), Wally Wood cierra el cuaderno con una historia en la que los terricolas, por una vez, no serán responsables de su auto-aniquilación…
WEIRD SCIENCE 8. Julio-Agosto 1951. Portada y guion: Al Feldstein.
Ilustración de portada con monstruos de pesadilla Lovecraftianos y proseguimos con criaturas tentaculares en ¡Semilla de Júpiter! (Seeds of Jupiter!) una estupenda historieta ilustrada por Feldstein y con la que se despediría de dibujar más comics para la colección, centrándose, al menos por el momento, en los guiones, alguna portada y en dirigirla. Por cierto, prosiguiendo con las conexiones cine-cómic, el argumento de esta historieta tiene elementos que, porsteriormente, podrían verse en Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1978) ¿fueron los guionistas del film, Dan
O’Bannon (1946-2009) y, sobre todo, Ronald Shusett (1935) lectores de EC?, pues probablemente, pues por la edad, este último si podría haberlo sido y haber quedado marcado por la aterradora escena que, más tarde, recreó en la película de Ridley Scott. Tras La huída (The Scape), única historieta del tomo ilustrada por George Roussos, llega Irreparable (Beyond Repair) otra maravilla dibujada por Kamen, en tono de comedia romántica con ¿final feliz? Con Los exploradores (The Probers) cierra nuevamente el número Wally Wood, con una historia también hoy de plena actualidad, con naves, exploradores espaciales, vivisecciones y alienígenas repugnantes. Definitivamente, ¡Estos tipos saben lo que nos gusta!
WEIRD SCIENCE 9. Septiembre-Octubre 1951. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.
Tras una estupenda portada de Wally Wood, se inicia la dosis doble de este artista en el número con ¡La nube gris de la muerte! (The Gray Cloud of Death!), una esperanzadora y melancólica historia que apuesta por el sacrificio en aras del bien común, y Los invasores (The Invaders), en la que el ser humano vuelve a
ser ese bastardo que tanto odiamos y que tan poco hospitalario es con ciertas visitas. El monstruo marciano (The Martian Monster), es la ración de Jack Kamen de este número, con una historia llena de intrigas amorosas, traiciones, bellas mujeres y… ¡El zato!. Finalmente, ¡El esclavo del mal! (The Slave of Evil!), es una muy bien ejecutada e intrigante historieta, la única del tomo (y que recordemos de todo lo publicado hasta ahora), dibujada por George Olesen, un prolífico dibujante que ocuparía practicamente 40 años de su carrera (acreditado y sin acreditar) a la popular tira de The Phantom (El hombre enmascarado por estos lares).
WEIRD SCIENCE 10. Noviembre-Diciembre 1951. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.
De nuevo Wally Wood realiza una portada que muestra a una pareja de jóvenes y atractivos cosmonautas, recien llegados a un planeta en un cohete que vemos al fondo de la imagen, que son sorprendidos por un tentacular ser, dejando en el aire lo que podría suceder… aunque el humano ya está echando mano a su arma. Detrás de la portada un anuncio invita al lector
a aprender a tocar la armónica «en pocos minutos» con el cowboy y estrella de la harmónica, Jay Turner. Prosigue la fantasía con la habitual historieta de Wally Wood Las doncellas lloraron (The Maidens Cried), en la que unas bellas alienígenas que no hablan, algo que celebran lo cosmonautas, («¡Mujeres que no hablan! ¡Ni una palabra! ¡Jo, tío!»), con membranas bajo los brazos tendrán,

Plancha original de la extraña ‘Las doncellas lloraron’ (The Maidens Cried) de Wally Wood & Al Feldstein
como veremos, una extraña forma de reproducirse. Dos cosas a destacar en esta extraña historieta: el encantador detalle de que, antes de intimar con las alienígenas, las parejas se casen (¿?), y su sorprendente final, muy poco habitual en los cómics EC. Reducción…de costes (Reducing…Costs), historia ilustrada por Jack Kamen, desarrolla un ingenioso invento que ya quisiera poseer alguna compañía aerea moderna. Algo que no puede salir mal… ¿o si? Transformación completa (Transformation Completed) es la segunda historia del número dibujada por Wood y con la que Al Feldstein daba con la solución perfecta para los individu@s transgénero. Finalmente, con ¡El planetoide! (The Planetoid!) debuta Joe Orlando, un dibujante que se convertirá en habitual en la colección. Con un estilo, inicialmente similar al de Wally Wood, ¡El planetoide! demostrará, una vez más, que los humanos somos poco menos que gusanos.
WEIRD SCIENCE 11. Enero-Febrero 1952. Portada y guion: Al Feldstein.
Este número tiene algunas diferencias con respecto a la linea que va tomando la colección. O eso, o Wally Wood estaba de baja, pues la portada es de Al Feldstein y contiene dos historias ilustradas por Joe Orlando (el novato de la colección). Por lo pronto Wally abre el cuaderno con ¡Los conquistadores de la
luna! (The Conquerors of the Moon!), que ya entonces adviertía de los peligros del cambio climático que, según su primo le ha dicho a Rajoy, no existe. ¡Sólo humano! (Only Human!) es un agradecido Kamen, al que Feldstein parece reservar sus guiones más urbanos y contemporáneos. En esta ocasión incluso una inteligencia artificial terminará locamente enamorada de uno de sus estupendos personajes femeninos. Y cerrando el número, tal y como hemos adelantado, dos Joe Orlando, dos: Por qué papá se fue de casa (Why Papa Left Home), un relato de viajes en el tiempo de lo más ingenioso, y el angustioso Así se retuerce el gusano (The Worm Turns).
WEIRD SCIENCE 12. Marzo-Abril 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.
El segundo tomo de Weird Science de Diábolo Ediciones se cierra con este número, en el que se recupera la «alineación habitual» de artista ya desde la portada, una de las más populares de EC en general y de Wally Wood en particular y que hace referencia a la primera historieta del número, también de Wood, El Gobl es el mejor amigo de Knog (The Gobl is a Knog best Friend). ¡El
último hombre! (The Last Man!) es una nueva maravilla, en este caso apocalíptica, ilustrada por Kamen, que contiene uno de esos ingeniosos finales-shock retorcidos que tanto nos gustan. Wally Wood realiza una segunda historieta, ¡El androide! (The Android!), en la que las cosas no serán, ni mucho menos, lo que parecen. Finalmente ¡Masticados (Chewed Out!) cierra con honores el tomo, pues es una muy elaborado historieta de Joe Orlando con un final estupendo que dejará al lector con ganas de más EC., algo que, afortunadamente, pronto sucederá pues Diábolo Ediciones ya tiene listo, recién sacado del horno, el tercer tomo de Tales from the Crypt, cargado de nuevas y terroríficas historias cuya inminente publicación delata el alarmante hedor a descomposición que se detecta en el ambiente…
Es de justicia destacar, cuantas veces haga falta, la abrumadora labor de Al Feldstein como escritor de la práctica totalidad de los guiones de estas historietas (y de las de Tales from the Crypt, por solo hablar de los publicado por Diábolo) con los que consigue que en ningún momento decaiga la calidad de las publicaciones. Con su trabajo Feldstein se corona como elemento fundamental del universo EC.
Nos despedimos ya de este tomo haciendo referencia a su portada, que utiliza la del número 12 de Weird Science, coincidiendo con aquel ya lejano número 42 de Ilustración+Comix Internacional que en 1984 editó Toutain y que estaba dedicado, en gran parte, a la editorial de Bill Gaines. Entonces solo podíamos soñar con algo que, gracias a Diábolo Ediciones, ya es una realidad: tener a nuestra disposición una edición española a todo lujo de las colecciones que convirtieron en leyenda a los EC Comics
Las lecturas de Serendipia: ‘Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Voodoo’
BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50 VOL. 9:
VOODOO
Prólogo de Mike Howlett
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 192 páginas a todo color
Prosigue la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50 de Diábolo con la edición de un nuevo volumen monográfico, no solo en cuanto a la temática que lo protagoniza, que en parte también, si no en que recopila 6 números de una misma colección, concretamente de Voodoo, uno de los títulos con los que la editorial Farrell se sumaba a la fiebre por los cómics de terror iniciada por E.C. Comics en la Norteamerica de los años cincuenta reciclando, eso sí, varias historietas pertenecientes a colecciones de aventuras selváticas y protagonizadas por tarzanas, herederas de Sheena, unas series que gozaban de popularidad, en parte, por los escuetos modelos que lucían las heroínas. Junto a estas historietas, se publicaron varias cercanas al terror, pero también al género detectivesco, con apariciones de fantasmas y ataques de hombre lobo que finalmente se descubría que no eran reales
Así, los primeros números de Voodoo son un cajón de sastre en el que cabe un poco de todo, como aventuras selváticas protagonizadas la misteriosa Olane, que no es otra que Alani, personaje del que ya se publicaban sus aventuras en otro título de Farrell, Seven Seas Comics. O Khola, en el segundo número, nombre que recibió el personaje conocido como Rulah, al menos, cuando la historieta fue publicada en Fox’s Rulah número 26, del que se recuperó para Voodoo. Será a partir del tercero cuando comenzarán a publicarse nuevas historias de terror, de la mano de The Iger Shop, estudios fundados en solitario por el anterior socio de Will Eisner, Jerry Iger, y en el cual trabajaban un buen número de profesionales,
que abordaban el trabajo de manera comunal. Así, en la mayoría de las historietas y portadas no hay ningún autor acreditado más allá de The Iger Shop, con gran parte de los extraños guiones escritos, también sin acreditar, por la editora y más tarde socia de Iger, Ruth Roche.
El nexo común entre casi todas las historietas de Voodoo, o al menos en los primeros números, es el escenario exótico, ya sea situando la acción en algún lugar de África, como en alguna isla de los mares del sur, emplazamientos idóneos para la el misterio y la fantasía que parece justifica el título de la colección, pues por entonces el vudú y los zombis se identificaban exclusivamente con Haití. Los devoradores de cerebros vendrían mucho después, en 1969, y lo harían desde los cines.
De entre las historietas que contiene el tomo, destacan Un juego llamado muerte, con una mano amputada como ejecutor de la venganza de ultratumba; La plantación del terror, en la que aparecen unas extrañas (y divertidas), raíces de mandrágora antropomórficas que chillan cuando son extraidas de la tierra; El horror reptante, que se desarrolla en Yucatán, en donde al recitar una arcana inscripción
maya despertarán a Quetzalcoalt, la serpiente emplumada… Pero conforme avance la numeración, nuevos escenarios se sumarán a los lugares exóticos en los que se desarrollan las historietas de Voodoo. Con aventuras ambientadas en la edad media, la Irlanda contemporánea o el moderno Nueva York, donde se desarrolla una de las mejores historietas del tomo, Los cadáveres del jurado, con una venganza de ultratumba que caerá, implacable, sobre un asesino nazi huído y refugiado en Estados Unidos. También habrá espacio para el humor negro, muy negro, como el que se encuentra en Gul por un día.
Voodoo retornó a las inocentes historietas de aventuras selváticas a partir del número 20 y a raiz del escándalo que finalizaría con la instauración del Comics Code y su ferrea censura, que obligó a muchas editoriales a cerrar colecciones y/o suavizar mucho, hasta la infantilización, sus contenidos, para que no ofendieran a nadie. En el caso de Farrell, recuperó historietas de The Iger Shop, y las manipuló «limpiándolas» de todo horror. Paradójicamente, en 1965 y con la nueva eclosión del cómic de terror «para adultos» de la mano de Warren, Farrell recicló nuevamente estas historietas, en este caso añadiendo detalles espeluznantes y sangrientos, para publicarlas en la revista (en blanco y negro) Weird. Todo un acto de justicia poética.
Robert Farrell forma parte de la historia de los cómics, como también Voodoo, que podemos disfrutar ahora editada en un exquisito tomo con los seis primeros comic books de la colección que, de ir bien, tendrá continuidad en 2 tomos más hasta completar los 19 números iniciales números iniciales.
Más información en Diábolo Ediciones
Las lecturas de Serendipia: ‘Weird Science’ Vol. 1

En nuestra primera entrada sobre EC Comics hablamos del origen del sello y de sus primeras publicaciones dentro del New Trend, la nueva dirección que Bill Gaines, tras heredar el sello editorial a causa del fallecimiento de su padre, había emprendido con la publicación de nuevos títulos con los que pretendía sacar su editorial de la bancarrota. Vimos así el nacimiento de Tales from The Crypt en abril-mayo de 1950, que inicialmente como The Crypt of Terror sustituyó, prosiguiendo su numeración, a la colección Crime Patrol. También repasamos la llegada de los EC Comics a España y analizamos el primer tomo de Tales from the Crypt (que reunía los seis primeros números) editado por Diábolo Ediciones, que con el primer tomo de Weird Science prosigue la edición más fiel y cuidada de estos influyentes cómics.
No pasó mucho tiempo antes de que a las tres cabeceras dedicadas al terror se les sumaran, principalmente por capricho de Gaines, dos centradas en la ciencia ficción, Weird Fantasy y Weird Science, que a partir del número 22 se unificarían en una sola, Weird Science Fantasy. Y decimos que por capricho del editor porque todavía, a finales de
los años cuarenta/principios de los cincuenta, la ciencia ficción no había alcanzado la popularidad que viviría durante la década de los cincuenta, así que puede decirse que Feldstein y Gaines fueron todo unos visionarios y estos dos títulos, pioneros en el género.
Weird Fantasy y Weird Science eran herederos directos de las publicaciones pulp de los años treinta y cuarenta y del creciente fandom, del que saldrían varios de los más reconocidos escritores de ciencia ficción norteamericanos. Esta popularidad hacia el género se debe a varios factores, como la publicación de noticias sobre los primeros avistamientos de platillos volantes; el nacimiento de la era atómica, iniciada con las dos explosiones en Japón que cambiaron el rumbo de la II Guerra Mundial y los continuos experimentos norteamericanos con bombas de gran potencia en las Islas Marshall, un archipiélago de más de mil islas en el Pacífico, a medio camino entre Hawái y Australia. Un total de 67 explosiones entre 1946 y 1958 para medir el poder de las armas nucleares, que causaron la muerte de muchas personas, el desarrollo de distintos tipos de cáncer en la población y defectos y mutaciones en los neonatos. Sin olvidar la Guerra Fría con su carrera armamentística y el siempre endeble equilibrio de fuerzas, que propiciaban una continua amenaza de inicio de hostilidades entre Estados Unidos y el Telón de Acero. Todo este caldo de cultivo sirvió de alimento a novelistas, guionistas de comics y, sobre todo, a la industria del cine para advertir de los riesgos de la energía atómica mediante atractivos argumentos, ya sea mostrando los efectos de las mutaciones en humanos e insectos, que indefectiblemente se manifestaban en un descomunal aumento de tamaño, como mediante el temor a las invasiones extraterrestres, protagonizadas por unos seres fríos, calculadores y sin conciencia, que reflejaba la imagen que se tenía del comunista, ese archienemigo de los valores norteamericanos nacido tras la II Guerra Mundial con el ciego objetivo de terminar con el american way of life.
Dirigida por Al Feldstein, Weird Science llegó a los kioscos en mayo-junio de 1950 con el número 12 en portada, pues continuaba la numeración de otras colecciones anteriores, concretamente Happy Houlihan (1 y 2), Saddle Justice (3 al 8) y Saddle Romances (9 al 11), y así seguiría hasta el número 15, que daría paso al 5 y de ahí hasta el 22, que unificaría los dos títulos dedicados a la ciencia-ficción. Por lo tanto, la colección tiene dos números 12, dos 13, dos 14 y dos 15. Feldstein se encargaría asimismo de las primeras portadas, así como de los guiones, que ilustraron él mismo y otros como Jack Kamen o un primerizo Wally Wood, que maduraría su estilo hasta convertirse en uno de los mejores ilustradores de comics de ciencia ficción. Por su parte Harvey Kurtzman escribiría la mayoría de sus historietas.
Como veremos, Weird Science también será pionera en adaptar relatos de escritores como Ray Bradbury, que utilizaba la ciencia ficción como metáfora de problemas y situaciones contemporáneas, al igual que

Una de las mejore historias del libro, obra de Harvey Kurtzman
Weird Science que colará algunos guiones, en apariencia inofensivos, con los que criticará la sociedad norteamericana de la época. Cabe recordar que todas estas historietas tendrán un final shock, una resolución sorprendente e inesperada, una de las características de los cómics EC que la diferenciaban de la competencia. No siempre ganaban «los buenos». Es más, rara vez sucedía.
Weird Fantasy y Weird Science fueron las series que peores ventas tuvieron de todas las que conformaron el New Trend, pero su influencia fue innegable, pues el tratamiento que hacían de la ciencia ficción, más madura y alejada de la Space Opera representada hasta entonces por personajes como Flash Gordon o Buck Rogers, contribuyeron a enriquecer el género. También sembraron una profunda semilla en una generación de niños y adolescentes, entre los que estaban Joe Dante, Steven Spielberg o George Lucas.
Precisamente, el creador de Star Wars es uno de los encargados de abrir el primer volumen de Weir Science, recién editado por Diábolo ediciones, con un prólogo en el que narra la gran influencia que estos cómics tuvieron en su educación y en el trabajo que más tarde realizaría para el cine. El tomo contiene los números de Weird Science 12, 13, 14, 15, 5 y 6 y al igual que el anterior volumen, incluye todas las portadas al comienzo de cada comic book, así como propaganda de la época, correo del lector y relatos, todo en inmejorable calidad de papel.
Repasemos pormenorizadamente los contenidos del Weird Science Vol. 1:
WEIRD SCIENCE 12 (1) Mayo-Junio 1950. Portada y guion: Al Feldstein: Un inmejorable comienzo con un cuaderno en el que predomina la fantasía, desmarcándose de platillos volantes, alienígenas o naves tripuladas al espacio y que incluye cuatro historietas escritas por Al Feldstein. La primera de ellas, Perdido en el microcosmos, (Lost in the Microcosm), dibujada por Kutzman, podría decirse que básicamente cuenta la misma historia que The Shrinking Man, Aka, The Incredible Shrinking Man de Richard Matheson, publicada en 1956 y que dio origen al año siguiente a la estupenda película El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man) de Jack Arnold, pero aún con un contenido ético y filosófico más marcado. Sueño mortal (Dream of Doom) cuenta con un Wally Wood todavía muy
alejado de la perfección que alcanzaría en el dibujo y narra una pesadilla durante la cual los autores se permiten bromear y parodiar a sus compañeros dibujantes y al editor (¡Gill Baines!). Experimento… con la muerte (Experiment… in Death) cuenta con el arte de Jack Kamen que ilustra un relato sobre unos científicos que experimentan con la vida más allá de la muerte. Y finalmente, en «Cosas» del espacio exterior («Things» from Outher Space!), habrá seres de otro planeta infiltrados entre nosotros que tan solo se diferenciarán de los terrícolas por un pequeño detalle. Una ingeniosa historieta, ilustrada por el propio Feldstein, cuyo argumento recuerda vivamente uno de los episodios de la posterior serie televisiva The Twilight Zone, concretamente Will the Real Martian Please Stand Up? de la segunda temporada (1961), escrito por Rod Serling. Además, el cuaderno cuenta con dos relatos escritos por Gardner Fox, escritor y guionista de cómics que creó personajes como Flash (con Harry Lampert) y el Hombre Halcón (con Dennis Neville), así como La Liga de la Justicia. En futuros números se mantendrán estas pequeñas narraciones, aunque sin acreditar autor.
WEIRD SCIENCE 13 (2) Julio-Agosto 1950. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): En su primera historia, La invasión de los platillos volantes (Flying Saucer Invasion), Feldstein escribe y dibuja lo que casi es una crónica con todas las teorías sobre qué podrían ser los ovnis, de los que cada vez con mayor frecuencia se producían avistamientos, así de como el ejército decide ocultar, desmentir y dar explicaciones racionales a estos fenómenos. El monstruo del meteoro (The Meteor
Monster) es una fantasía ilustrada por Wally Wood y Harry Harrison sobre un pequeño ser llegado de otro mundo que puede dominar la mente humana. Con La micro-raza (The Micro-Race!) Feldstein, con ilustraciones de Jack Kamen, narra una nueva historia protagonizada por un científico cuyas buenas intenciones no llegarán, precisamente, a buen puerto. Finalmente, El hombre que corrió contra el tiempo (…The Man Who Raced Time) de Harvey Kurtzman, es una estupenda paradoja espacio-temporal.
WEIRD SCIENCE 14 (3) Septiembre-Octubre 1950. Portada y guion: Al Feldstein: La destrucción de la Tierra (Destruction of the Earth!) es el primero de los muchos guiones de Feldstein, que también ilustra, que inciden en el riesgo de la mala praxis con la energía atómica. ¡Sonidos de otro mundo! (The Sounds from Another World) ¿sufren las plantas? El científico Henry Sonotown ha inventado un ingenio que parece demostrar que si o… La historia, con dibujos de Harvey Kurtzman, posee un elemento humorístico que el ilustrador no dejaría
de desarrollar y que culminaría más adelante como alma mater de Mad. La máquina que salió de la nada (Machine from Nowhere), que ilustra Harry Harrison, es quizás la más floja del cuaderno, con viajes en el tiempo y, nuevamente, holocaustos nucleares. Finalmente, El hombre eterno (The Eternal Man), con el siempre excelente Jack Kamen a los lápices, es un relato sobre robots y vida eterna con un final sorprendentemente optimista. Con este número se inicia el Correo Cósmico, un punto de encuentro con los lectores realizado en tono humorístico y con el que la editorial tantea cual es el tipo de historieta que agrada más a su público. También, a partir de aquí el cómic comenzará a tener una estructura y un orden de artistas similar, abriendo Al Feldstein, seguido de Harvey Kurtzman, Wally Wood y finalmente, cerrando el cuadernillo, Jack Kamen.
WEIRD SCIENCE 15 (4) Noviembre-Diciembre 1950. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): ¡Pánico! (Panic!) es una fantasía de Feldstein basada en la famosa emisión radiofónica de La guerra de los mundos que realizaron Orson Welles (aquí Carson Walls) y su equipo y que tanto pánico despertó en la población, aunque con un sorprendente giro final. El niño radioactivo (The Radioactive Child) de Kurtzman narra, con su habitual humor, un accidente nuclear que afectará a un matrimonio de pescadores y a su futuro
hijo, que a resultas de ello desarrollará un intelecto que el dictador de un pequeño país pretenderá utilizar para llevar a cabo sus pérfidos planes. Casa…¡con tiempo! (House, in Time!) es uno de lo escasos comics que Graham Ingels ilustró para Weir Science. Experimentos espacio-temporales con final desolador. Y para terminar, He creado un…¡Gargantúa! (I Created a… Gargantua!), que ilustrado por Jack Kamen ilustra sobre lo peligroso que puede ser presentarse como conejillo de indias para un experimento de crecimiento. Bert I. Gordon rodaría siete años más tarde The Amazing Colossal Man, en la que su protagonista pasa por idénticas circunstancias.

WEIRD SCIENCE 5 Enero-Febrero 1951. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): La novia del futuro (Made of the future!) de Feldstein es una historia protagonizada por un solitario que, de visita al Rockefeller Center efectuará un viaje al futuro del que retornará con un bello y práctico souvenir… Retorno (Return), ilustrado por Wally Wood con guion de Felstein y Bill Gaines es una fantasía futurista de retorno a la Tierra tras un holocausto nuclear. La última guerra del mundo (The Last War on Earth) de Harvey Kurtzman incide en los peligros de las armas nucleares, mientras que El hombre que murió…¡A tiempo! (The Man Who Was… Killed in Time!), ilustrado por Jack Kamen, es otra ingeniosa paradoja temporal. Con este número, Weird Science iniciará su nueva numeración.
WEIRD SCIENCE 6 Marzo-Abril 1951. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): El último cuadernillo de este primer tomo de Weird Science de Diábolo Ediciones se abre con El engendro de Venus (Spawn of Venus) historieta ilustrada por Al Feldstein que tiene la particularidad de tener como villano a una masa devoradora similar, y volvemos al cine y la retroalimentación entre 7º y 9º arte, a la masa púrpura que protagonizó, ocho años más tarde, The Blob (Irvin S. Yeaworth Jr.). ¡Hombre y superhombre! de Kurtzman está protagonizada por
dos cuñados, uno científico y enclenque y otro un culturista cerebro de chorlito que, mediante un experimento, aumentará la masa de su cuerpo y lo que sucede a continuación no se lo creerán. ¡El hundimiento del Titanic! (Sinking of the Titanic!) ilustrado por Wally Wood y que, por fortuna, no tiene nada que ver con el film de Cameron. Es una nueva paradoja temporal cuyo final, en este caso, se ve venir. Eso sí, se nota en algunas de sus viñetas la influencia de Will Eisner, para cuyo estudio también trabajó, concretamente se detecta fácilmente en las viñetas 1 y 2 de la segunda página. Y para cerrar el sexto cuaderno y el tomo, de nuevo Kamen con ¡Divide y vencerás! (Divide and Conquer) historieta protagonizada por un científico que se venga de su joven e infiel esposa con un experimento de lo más curioso.
Una vez finalizado el tomo, uno se maravilla de la gran capacidad de trabajo de estos incansables artistas y de la imaginación e ingenio derrochado en estas historietas, pequeñas obras maestras entre las cuales no hay ninguna de relleno y que como hemos podido ver han influido en varias de las más famosas cintas de ciencia-ficción de los cincuenta. Finales sorprendentes, contenidos variados, contacto con los lectores, dibujos atractivos… EC era diferente, y su éxito influyó también en otras editoriales de cómics pero, como ellos bien advierten en el Correo Cósmico del sexto número, no todos habían sido bendecidos con tal confluencia de talento: «Recordad, buscad los AUTÉNTICOS cómics de ciencia ficción, WEIRD SCIENCE y WEIRD FANTASY. Las imitaciones que están apareciendo en el mercado no se pueden comparar. ¡Si habéis comprado alguno ya lo sabréis!«.
Novedades Diábolo Ediciones: octubre 2021

En octubre llega Diábolo Ediciones con, además del esperado segundo volumen de EC, ahora dedicado a desempolvar y editar en las mejores condiciones Weir Science, el título que la mítica editorial americana dedicó a la ciencia ficción; la habitual dosis de Anime con el primer volumen de Kame Hame Ha! La guía definitiva de Dragon Ball; cómic con Holms y Piorot. El caso de los cadáveres exquisitos, de Jali; la edición mejorada de Livingston contra Fumake de Keko y Mike; y la entrega número 25 de la revista Cthulhu. Sin olvidar literatura de capa y espada, con Bajo la túnica púrpura de Stanley J. Weyman. Buena lectura con la que ir calentando este otoño.


MÁS DETALLES Y PEDIDOS AQUI
Novedades Diábolo mayo 2021: EC Comics,

Por fin llegan la lujosa edición ordenada y a todo color de lo comics EC, un sueño largamente acariciado por todos los fans del buen cómic. Y lo hace, huelga decirlo, de la mano de Diábolo, responsable de la Biblioteca de cómics de terror de los años cincuenta, con lo que la fidelidad y respeto a las fuentes originales están más que garantizadas. Pero este mes Diábolo tiene más novedades en cartera, pues vuelve el Anime de la mano de Candy Candy y el cómic y el coleccionismo de figuras y juguetes con Masters del Universo. También prosiguen los cuentos de fantasmas con un tercer tomo dedicado a la obra de R. H. Malden ¿Quieren más? Pasen y vean:













MAS INFORMACIÓN Y DETALLES:
https://www.diaboloediciones.com/
Diábolo Ediciones publicará los cómics de EC en España


John Severin (1921-2012)
En EC Comics debutó en el cómic bélico
Entre Marvel y DC pasaron los Severin los años sesenta, dibujando de todo. Primero muchos soldados y cow-boys: Sgt. Rock, Kid Colt, Ringo Kid, Combat Casey, Billy the Kid, Gunsmoke Western, Battle, Captain Savage o el famoso Sgt. Fury, pero también participaría con portadas y caricaturas para la revista
que hicieron sobre este mismo personaje, los Severin separarían sus carreras. Marie se integraría para siempre en el bullpen de Marvel realizando la función principal de colorista, aunque se recuerda mucho sus cómics para
tarde se encargó de la controvertida serie limitada de Marvel de 2003
Reed Crandall nació en Winslow, Indiana en 1917 y se graduó en 1939 en la Escuela de Arte de Cleveland. Con su compañero de escuela Frank Borth, Crandall encontró trabajo pintando carteles en los escaparates de las tiendas. Tras mudarse a Nueva York con su madre y su hermana, Crandall encontró trabajo en el Eisner and Iger Studio, iniciando una carrera en el cómic que cubrió desde 1939 hasta 1973. Su primer trabajo aparece en la editorial Quality Comics, donde creó al superhéroe
Crandall se casó con la artista Martha Hamilton y tuvieron dos hijos. Debutó en EC Comics con la historia de seis páginas Bloody Sure, escrita por Al Feldstein y publicada en
Crandall, que había abandonado la ciudad de Nueva York en la década de los sesenta para cuidar a su madre enferma en Wichita (Kansas), tuvo problemas con el alcohol. Fallecida su madre y recuperado de su adicción, dejó el mundo de la ilustración en 1974 para trabajar como vigilante nocturno y conserje en la sede general de Pizza Hut en Wichita. Después de sufrir ese año un derrame cerebral, pasó el resto de su vida en un asilo de ancianos y murió en 1982 de un ataque cardíaco. El que posiblemente sea su último trabajo, Soul and Shadow, se publicó en
Ghastly: Horrible. Así comenzó a firmar sus historietas de terror Graham Ingels, sin duda las más terroríficas y hediondas de los cómics E.C. Y claro, las que más gustaban. Nacido en Cincinnati, Ingels comienza a trabajar a los 14 años, tras fallecer su padre, el artista comercial Don Ingels. Dos años después estudia en la Hawthorne School of Art de Nueva York, mientras trabaja realizando sus primeros trabajos como ilustrador. Contrae matrimonio a los 20 años y tiene dos hijos. Durante la II Guerra Mundial ingresa en la Marina, pero no es enviado al frente, por lo que puede compaginar su instrucción con su nuevo empleo en Fiction House Publications, editorial para quien realiza tanto trabajos en sus revistas pulp, como en su división de cómics, apareciendo sus ilustraciones en Planet Stories, Jungle Stories, North-West Romances y Wing. Posteriormente, Ingels se convierte en director de arte de Better Publications, asignando los primeros encargos de
cómics a George Evans, con quien entablará una amistad que se prolongará durante toda su vida, y a un joven Frank Frazetta, que reconoce a Ingels como el primero en el negocio que valoró su talento. Ingels dibuja cómics sobre crímenes para Magazine Enterprises (Manhunt, Killers) y westerns para una variedad de compañías, incluidas Magazine Enterprises (Guns), Youthful Magazines (Gunsmoke), Hillman Periodicals (Western Fighters) y DS Publishing Co. (Outlaws), entre otros. En 1948, Al Feldstein contrata a Ingels, que pasa a trabajar en los cómics que por entonces publicaba el sello, Gunfighter, Saddle Justice, Saddle Romances, War Against Crime, Modern Love y A Moon, a Girl… a Romance. Cuando los cómics románticos y del oeste se cancelan pasando a ser ser sustituidos por las cabeceras de terror, Tales From the Crypt, The Vault of Horror y The Haunt of Fear, se hace evidente, tanto para Gaines como para Feldstein, que Ingels es ideal para ellos. Su estilo se adapta a la perfección para los horrores góticos, las casuchas abandonadas, las criaturas grotescas y los retorcidos cadáveres retornados de sus tumbas. Nadie como él refleja el miedo y la desesperación. Graham Ingals, prolífico sin que su trabajo se resienta, colabora en las tres publicaciones, siendo el artista principal de The Haunt of Fear, cuya historia principal presenta su
vieja bruja. También es responsable de todas las portadas comprendidas entre los números 11 y el 28 de la publicación. Cuando cierran las colecciones de terror por el contraataque moralista que da paso a la New Direction, Ingals prosigue trabajando para esos nuevos títulos hasta el cierre definitivo, tras lo cual, comienza a escasearle el trabajo, pues el cómic de terror era lo que le había encumbrado y, sencillamente, ya no se hacía. Ingels deja de dibujar en 1959 y ocupa un puesto docente en la escuela por correspondencia de Artistas Famosos en Westport, Connecticut. Pero en 1962, con serios problemas de alcohol, deja todo y abandona a su familia, desapareciendo. Tendrían que pasar diez años para saber lo que había sido de él: se había fugado con una alumna de las clases de pintura a Florida, donde continuaba dando clases. Una nueva generación de fans y
seguidores, que lo daban por muerto, quieren saber del gran maestro del cómic de terror, pero él rechaza toda entrevista, llegando a pedir a William Gaines que haga saber que si alguien le molesta, tomará medidas legales. El artista, que vive sus últimos años atormentado por la culpa de haber dejado atrás a sus hijos, de los cuales uno no le perdona nunca, ya rehabilitado, concedió, a regañadientes, una entrevista tras mucho insistir sus editores, pero nunca llega a celebrarse, pues un cáncer de estómago empeorado por el consumo prolongado de alcohol se lo lleva en 1991.










Por cierto, hemos visto que Diábolo respeta la publicidad que las publicaciones incluían en sus hojas interiores sobre otros títulos del mismo sello, pero… ¿y las contraportadas? Pues como podemos ver en estos ejemplos tomados de dos de los números comentados, se incluía el ya clásico anuncio
del método Charles Atlas para ponerse fuerte y ganarse el respeto de todo el mundo. En especial si se completa el modelo con un slip de leopardo. De hecho, Charles Atlas daba opción a escoger lo que se quería mejorar y siguiendo las instrucciones de un pequeño libro, se volvía uno más poderoso. O debería. Así que, como vemos, lo del culto al cuerpo que tan en boga está en la actualidad, ya comenzó mucho antes. Otros anuncios ofrecían un manual con el que pasar de ser un perfecto inútil a un increíble mecánico, apto para solucionar cualquier avería automovilística.
Wallace Allan Wood nació en junio de 1927. Se aficionó a la lectura de cómics desde muy pequeño, sobre todo de los clásicos americanos (Raymond, Caniff, Foster, Roy Crane o Eisner, con el que llegaría a colaborar) y decidio dedicarse él mismo a hacerlos. Tras la II Guerra Mundial encontró su primer trabajo remunerado en la industria del cómic como dibujante de fondos para The Spirit, creación de uno de los autores de sus lecturas juveniles, Will Eisner, un personaje del que ilustraría su última aventura, The Outer Space Spirit, en 1952.
Tras diversas, y escasamente remuneradas labores, en 1950 acepta un trabajo en EC Comics, compartiendo tintas y lápices en títulos de género romántico, como
A mediados de los sesenta, tras pasar por la práctica totalidad de editoriales de cómics norteamericanas, iniciaría una nueve etapa en su carrera como editor independiente de
Es de justicia destacar, cuantas veces haga falta, la abrumadora labor de Al Feldstein como escritor de la práctica totalidad de los guiones de estas historietas (y de las de Tales from the Crypt, por solo hablar de los publicado por Diábolo) con los que consigue que en ningún momento decaiga la calidad de las publicaciones. Con su trabajo Feldstein se corona como elemento fundamental del universo EC.
Últimos comentarios