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¿Lovecraft y Alan Moore?… Llega el Neonomicón.
Un relato de horror psicológico a cargo del más aclamado escritor de la industria del cómic. Alan Moore presenta a Aldo Sax, un agente del FBI que tiene una impecable hoja de servicios. Sus legendarias habilidades serán puestas a prueba en el que puede ser el caso más confuso de su carrera. Una serie de desmembramientos apuntan al más inesperado de los sospechosos. Las pistas conducen hasta un lugar… ¿Qué es, en realidad, El Patio?
Este mes en su tienda de sueños habitual…
Night of the living dead: El cómic
Nos congratula la publicación en castellano de un cómic que promete ser más que interesante, y más sabiendo que en su guión ha colaborado el mismísimo John Russo, co-guionista del film original junto a Romero.
THE NIGHT OF THE LIVING DEAD VOL. 1 (Colección Avatar). Rústica 192 pags.
En 1968, el director George A. Romero estrenó La noche de los muertos vivientes (Night of the linving dead), la película que hizo famosos a los zombis y que se ha convertido en un auténtico film de culto.
Este cómic cuenta la historia que todos los fans de los muertos vivos quieren conocer. ¿Qué pasó justo antes de aquella terrorífica e inolvidable noche? Coescrita por John Russo, guionista del film original, La noche de los muertos vivientes es un precuela que revela sorprendentes datos sobre algunos personajes de la película e introduce nuevas historias que harán temblar de horror y gozo a los aficionados al género.
Con guión de, además de Russo, Mike Wolfer y guión de Ryan Waterhouse, Sebastian Fiumara, Dheeraj Verma y Tim Vigil.
Ya está aquí el primer Vengador: Capitán América
AL PRINCIPIO FUE EL COMIC
Jack Kirby y Joe Simon formaban un equipo que ya había publicado diversas series desde que unieron sus destinos en 1939, cuando Simon quedo impresionado por Kirby y le propuso que colaboraran: Kirby a los lápices y Simon dando ideas, entintando, realizando bocetos y, lo que era casi más importante, moviéndose a la búsqueda de trabajo y contactos por las editoriales, lo que pronto supone un torrente de trabajo para ambos, que publican en diversas editoriales, entre ellas Timely, editorial que tiempo después cambiaría de nombre pasando a llamarse Marvel, lo que seguro que les suena mucho más.
En 1940, con los quioscos invadidos por los super-heroes a imagen y semejanza del exitoso Superman, Kirby y Simon deciden dar vida a un luchador mucho más humano para enfrentarse a un peligro muy real que más que latente: la ascendencia de los fascismos, creando un super soldado que plante cara al super hombre ario: El Capitán América, y todo eso antes de que Estados Unidos entre en la 2ª Guerra Mundial.
Martin Goodman, propietario de Timely da el visto bueno al personaje, contratando diez números a sus creadores. El primer número salío el 20 de diciembre de 1940, obteniendo todo un éxito pero no consiguiendo retener al equipo creador, que tras estos números abandona la editorial buscando trabajo en otras más importantes. Durante esta corta estancia en Timely Kirby conoció a Stanley Lieber, sobrino de Goodman y poco más que chico de los recados (Simon asegura que les traía el café) un inquieto joven que más tarde se convertiría en el más importante colaborador de Kirby bajo el nombre de Stan Lee.
Lo que narraba el comic es harto conocido, pero no está de menos recordarlo: Steve Rogers es un tipo delgado y enclenque que quiere ayudar a su pais en la lucha contra el enemigo, así que se presenta voluntario para un experimento que pretende crear super-soldados. El experimento es un éxito, pero el científico sufre un atentando llevándose a la tumba la fórmula, así que Steve, como Capitán América quedará como único super-soldado para combatir a sus más acerrimos enemigos nazis como Cráneo Rojo o el propio Hitler, eso sí, contando con la ayuda de su escudo y de Bucky, un adolescente bastante similar al Robin que acompañaba a Batman, aunque con un traje bastante menos ridículo.
El éxito de Capitán América, hace que se siga publicando con otros equipos creativos, entre ellos con el joven Stan Lee de guionista, hasta 1954. Por su parte, el prestigio obtenido por el personaje le proporciona suculentos contratos a sus creadores originales, especialmente con National, la casa del propio hombre de acero, de Batman, Flash… pero con la entrada de Estados Unidos en la guerra, ambos se alistan, lo que ralentiza un poco la actividad del equipo hasta el fin de la contienda. En 1946 vuelven a la actividad con National, pero los super-heroes habian comenzado su decandencia y tuvieron que adaptarse al mercado realizando comics de amor, infantiles (funny animals), policíacos… publicando en 1949 el último trabajo en la casa de Superman. Pero eso no significa que se quedaran sin trabajo, al contrario, tenían más que nunca y lo realizaron para diversas editoriales.
En 1950 se suben al carro del comic de terror, visto el éxito de la legendaria editorial EC y poco después crean Fighting American, heroe basado en el Capitán América pero creado para enfrentarse a los nuevos enemigos de América: los comunistas. Afortunadamente, pronto el comic se convierte en una parodia, ya que los autores vieron que todo aquello del McCarthysmo era una fiebre malsana.
En 1954 crean su propia editorial, Mainline, con tan mala fortuna que ese mismo año se publica el libro de Fredric Wertham, Seduction of the innocent, que supone un golpe en el estómago de la industria del comic book, ya que en el libro se acusa a los comics de pervertir la mente de los niños. La industria languidece y también la asociación entre Kirby y Simon, que finaliza tras 16 años interrumpidos únicamente por la guerra.
A finales de los años cincuenta Kirby, casado y con tres hijas, decide picar a la puerta de Martin Goodman y su editorial, que ahora se llamaba Atlas, siendo bien recibido y realizando diversos trabajos, sobre todo de ciencia-ficción con guiones de Stan Lee. Trabajo que compagina con otras editoriales como National, ahora DC cómics. Pero pronto todo evolucionaría de forma vertiginosa: cuando el 2 de agosto de 1961 sale a la venta el primer número de Los 4 Fantásticos (The Fantastic Four), dibujado por Jack Kirby y guionizado por Stan Lee, que mezclaba el concepto de super-heroe con el de los monstruos gigantes que estaba en boga, todo ello en una editorial que ya se llamaba Marvel Comics. Era un principio y no dejaría de evolucionar, ya que ambos crearian a La Masa ( Hulk), Patrulla-X (X-Men), Sargento Furia (Sargeant Fury), Hombre hormiga (Ant-Man), Antorcha humana (Human Torch) y Vengadores (Avengers), donde resucitarían al viejo super-soldado, Capitán América. ¡Y todo esto sucedió de 1961 a 1969!
Pero centrémonos en Los Vengadores: En su número 4 (diciembre de 1963), el grupo, formado por Thor , El hombre gigante, la avispa y el hombre de hierro, recupera un bloque de hielo que contiene al legendario luchador, que se había quedado congelado tras intentar detener un misil creado por un enemigo suyo, el Barón Zemo. Bucky no tuvo tanta suerte y falleció. El Capitán se une a los Vengadores y en 1965 asume el papel de líder del grupo. Al año siguiente Capitán América tendrá su propia colección, primero en Tales of Suspense, a partir de 58 y más tarde con título propio, al llegar al centenar. En la colección volverá a luchar contra algunos nazis sobrevivientes (su archienemigo Craneo Rojo) y a los comunistas de turno, mientras intenta adaptarse a la nueva época que le ha tocado vivir, con historias en las que también habrá espionaje e importantes conexiones con otro personaje, Nick Furia y la agencia Shield.
Kirby dibujó todas esas historias hasta el número 109, a partir de ahí se encargaron dibujantes de la talla de Gene Colan, John Romita, Sal Buscema o John Byrne, guionizados por Stan Lee, Gerry Conway, Steve Englehart o Roger Stern. Pero hay una pequeña saga que merece destacarse, la que cubre los números 110,111 y 113, realizada por Jim Steranko en 1968. En esta historia, el Capitán América decide dejar de serlo, fingiendo su propia muerte. Quien leyó este comic no lo olvidó nunca, ni por la historia ni por la maligna (y atractiva) Madame Hidra ni por el innovador trabajo de Steranko, que introdujo los estilos pop-art y op-art en el comic, pero que se retiró casi por completo al año siguiente de publicar esta saga, siendo este su último trabajo largo para Marvel. Posteriormente volvería esporádicamente al cómic en los ochenta.
El Capitán América ha seguido adelante, a pesar de que tiene retractores por el tufillo patriotero que desprende, pero ha tenido todo tipo de épocas y aventuras: lo han substituido, le pusieron un compañero afroamericano (El Halcón) e incluso recientemente lo asesinaron (otra vez), naturalmente para volverlo a resucitar un tiempo después (¿que se creían?).
En 1991 se edita un serie en cuatro tomos prestigio, Adventures of Captain America, que representa una vuelta al pasado del personaje. Repasando el origen y enfrentándolo a Craneo Rojo, ambientando todo ello en los años cuarenta. Una deliciosa obra de Fabian Nicieza y Kevin Maguire. Pero si el personaje ha vuelto a los origenes también ha pasado por renovaciones. Allá vamos, porque el Capitán América tiene una importancia capital en The Ultimates, comic que actualiza Los Vengadores y al que debe mucho la película recién estrenada.
Tras los mil experimentos y actualizaciones de los personajes a las que Marvel nos tiene regularmente acostumbrados, la editorial lanza una nueva línea denominada Ultimate. El primer personaje abordado es, claro, el buque insignia de la editorial: Spiderman, siendo seguido por X-Men. El éxito anima a seguir, en este caso, con una serie limitada que sí que representa una renovación o mejor dicho, una nueva interpretación de Los Vengadores, The Ultimates con guión de Mark Millar y lápices de Bryan Hitch. Una innovadora serie realizada de forma cinematográfica, tanto que incluso la encarnación de los personajes está inspirada en actores: Iron Man:Johnny Depp; Nick Furia: Samuel L. Jackson; Capitán América: Brad Pitt; Hombre Gigante: Matthew McConnaghy; Avispa: Zihi Zhang (de La Casade las Dagas Voladoras); Bruja Escarlata: Angelina Jolie; Ojo de Halcón: Bruce Willis y Bruce Banner (alter ego de Hulk): Steve Buscemi.
La serie no evita conflictos realistas como la violencia doméstica o las conspiraciones gubernamentales, además de temas escabrosos como el canibalismo o la relación abiertamente incestuosa de dos personajes.
Mark Millar, claramente inspirado por el trabajo de Alan Moore con los superhéroes, declaró que “La noción de como serian los superhéroes en el mundo real siempre me había hecho gracia y ésta era mi oportunidad de desarrollar el concepto”.
Los 26 episodios realizados por Millar y Hitch forman parte de la historia del comic. Una obra colosal realizada en cinco años y tres meses. Se editó en dos volúmenes: el primer número vio la luz en febrero de 2002 y el último de esa temporada llegó en diciembre de 2004. El segundo ciclo comenzó en diciembre de 2004 y finalizó en mayo de 2007. Sus autores se tomaron todo con calma y el resultado no podría ser más redondo.
PRIMERAS ADAPTACIONES EN LA PANTALLA
La primera adaptación en la pantalla grande de un heroe Marvel es precisamente la del Capitán América y fue en una forma muy popular en la época en que se realizó: el serial por episodios. Sucedió en 1944 y fue de la mano de los estudios Republic, especializados en este formato y en películas de bajo presupuesto, especialmente western. Pero como Hollywood tiene que cambiarlo todo, introdujo muchos cambios: Grant Gardner (no Steve Rogers) , interpretado por Dick Purcell ya no era soldado, sino fiscal del distrito; no llevaba escudo, pero sí pistola y Bucky había sido sustituido por una ayudante femenina (Lorna Gray). También de paso había perdido las alitas de su máscara. Ante tan poco ilustre reparto destaca el gran Lionel Atwill, naturalmente como villano interpretando a The Scarab (El escarabajo), que poseía un arma mortífera, el (¡ejem!) Vibrador Dinámico. El actor había caido en desgracia el año antes al saberse que en su casa se organizaban orgías y tras ser condenado a 5 años de libertad condicional, su carrera cayó en picado, acelerando posiblemente su fallecimiento dos años después de interpretar este serial.
El serial fue dirigido por John English y Elmer Clifton, y elconstaba de 15 episodios de 20 minutos de duración, excepto el primero que duraba media hora.
En 1979 se realizan dos episodios piloto para una posible serie televisiva. En el primero, Captain America, dirigido por Rod Holcomb, el Capitán América (Red Brown) salva Phoenix de una bomba de neutrones, mientras que en la segunda, Captain America II:Death Too Soon, dirigida por Ivan Nagy, el mismo actor que interpretó al Capitán en la primera está inmerso en

Después de ver estas imagenes, no entendemos como fracasó este (¡¡¡ejem!!!) Capitán América televisivo.
una trama que incluye un Christopher Lee revolucionario (General Miguel ¡…!) que tiene secuestrado a un científico capaz de acelerar el envejecimiento. Como es natural Christopher Lee se enfrentará cara a cara con el Capitán América y podrá probar la medicina con la que quería dominar el mundo, envejeciendo en menos de un minuto.En algunos paises europeos se proyectó en cines.
En el film también salian Len Birman, Lana Wood y Connie Selleca y como puede apreciarse por las fotografias el aspecto del, ¡ejem! Capitán América (por llamarlo de alguna forma) es más que ridículo, haciendo pensar que el del serial era más que digno en comparación.
Habría que esperar hasta 1990 para poder volver a ver al capitán en la pantalla, con un uniforme fiel al personaje de Marvel, aunque con una pobre adaptación. Captain America fuedirigida por Albert Pyun e interpretada por un hijo del escritor J. D. Salinger, Matt Salinger en el papel del Capitán América, que se enfrenta a su enemigo Craneo Rojo. El film se estrenó coincidiendo con el 50 aniversario de la creación del personaje pero… en vista del pobre resultado se decidió estrenar directamente en televisión por cable y en video, aunque otra vez se repitió la historia y en algunos paises se estrenó en salas cinematográficas.
EL CAPITÁN AMERICA: EL PRIMER VENGADOR
Cada vez que escucho a Wagner me entran ganas de invadir Polonia dice Woody Allen, y es el preludio al tercer acto de La Walkiria lo que suena cuando Johhan Schmit-Red Skull, primer mando de Hydra, la unidad científica del partido nazi, introduce el Cubo Cósmico de Odín en su artilugio destinado a aniquilar el mundo. La Walkiria, Odín, la Hydra de Lerna, en un sólo plano Joe Johnston recoge, con su esmeradísima puesta en escena, las tres tradiciones mitológicas, escandinava, germánica, griega, de Europa. Y es que el cómic de superhéroes es el heredero directo de nuestros ancestrales mitos (déjense de Tölkien).
Capitán América (Captein America, 2011, Joe Johnston) se le antoja a quien esto escribe como la más sólida de todas las adaptaciones que está llevando a cabo Marvel de cara la esperadísima Los Vengadores (que está anunciada por fin para mayo del próximo año). Hacía tiempo que no me pasaba que, únicamente viendo un cuarto de hora, tuviera la certeza de que estaba ante un film de calidad que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos respetando la herencia de los cómics. Ello pese a las reticencias que tenía al respecto por las suspicacias que entre el público (y en mí mismo) pudieran despertar el carácter patriotero, americanista y militarista que arrastra el personaje. Pero la película supera ese inconveniente de forma excelente, por el aire paródico de algunos episodios y por haber sabido darle un carácter universal a su lucha.
En este último sentido, los más puristas echarán de menos las esvásticas que perlaban al cómic. Pero para mí, precisamente, esa es una gracia del film: es una película bélica en la que se ha injertado perfectamente una película de superhéroes. Y es la sustitución de la esvástica por la hydra el detalle que la convierte en película de fantasía superheroica. Suprimir los símbolos permite darle universalidad al mal (perfecto villano Red Skull) y el combate contra él, así, aunque esté perfectamente ambientada en un periodo real cobra la dimensión de atemporalidad que tienen los mitos y por ende los cómics.
Con todo, esa cuidadosísima ambientación nos remite a un periodo concreto y a sus valores,el director de producción Rick Heinrichs fue minucioso a la hora de representar lugares y momentos históricos, adaptando los exteriores británicos a los entornos americanos con alteraciones y adiciones tanto prácticas como informáticas. Anna Sheppard, quien vistió a unos 300 extras a diario en algunas de las escenas, se basó en materiales de la época y piezas auténticas para aportar mayor autenticidad. El asesor militar Billy Budd, con más de 15 años en la Marina Real Británica ayudó a los actores, explicándoles cómo manipular equipos y armas militares; los productores también incluyeron a militares reales en las escenas de más acción.
De modo que sin necesidad de esváticas sabemos que se nos está hablando del nazismo, sus obsesiones y sus peligros. El nazismo buscaba hundir sus raíces en los mitos germánicos, especialmente en la recomposición de ellos que realizó Wagner y, aprovechando también la obra póstuma de Nietsche (La voluntad de poder) brutalmente manipulada por su hermana Elisabet, deseaba alcanzar el Superhombre la gran Bestia Rubia y así dominar el mundo extendiendo su imperio sobre él. Y eso es lo que nos viene simbolizado en la organización Hydra tanto en el cómic como en esta adaptación cinematográfica, reflejando, de paso, la pasión por lo esotérico que alcanzaba hasta la mismísima cúpula del partido (¿Sabían ustedes que el propio Himmler nos visitó en busca del Grial que creían perdido en Montserrat?). Frente a Hydra y la megalomanía de Johhan Schmid-Red Skull, el Capitán América representa al hombre que alcanza poderes por su propia virtud, por su voluntad de alcanzar la paz y no por ánimo de hacer la guerra. Paradójicamente, pues es él el auténtico Übermensch de Nietszche: no el súperhombre sino el hombre que se supera constantemente a sí mismo. La película muestra esta autosuperación del personaje en su propia metamorfósis, ayudada por el suero del dóctor (símbolo de la otra Alemania, la que combatió con todos sus medios la locura que se había adueñado de su país), son su bondad y su sagacidad las que le hacen merecedor de ser convertido en el súpersoldado.
Respecto a la transformación hay que elogiar el trabajo de el supervisor de efectos visuales Christopher Townsend quien recibió el encargo de crear el look de Steve Rogers antes de ser Capitán América. Habiendo trabajado anteriormente en géneros de fantasía, acción y aventura, Townsend llegó preparado para enfrentar el reto. Para convertir a Evans en el muchacho Steve Rogers de 53 kilos de peso, Townsend empleó una colección de técnicas de efectos visuales, entre ellas sustitución de cabeza, lo cual se realizó con mayor credibilidad al ‘adelgazar’ tanto la cabeza como el rostro de Evans. Un doble corporal más delgado observaba la actuación de Chris Evans en una escena y luego la imitaba lo más fielmente posible. A continuación, unían cuerpo y cabeza con el último toque mágico de Townsend. Incluso midiendo 5’7”, el doble no siempre era lo suficientemente ineficaz así que usaron un software para deteriorarle un poco el cuerpo. “Chris Evans está en plena forma física, casi me pareció un crimen hacerle eso,” explica el productor ejecutivo Louis D’Esposito, “Pero el resultado te sorprenderá y comprobarás lo bien que complementan los efectos visuales su actuación.”
Que nadie se espante con mis menciones a Wagner y a Nietsche, Capitán América no es una película en la que el superhéroe tenga un tratamiento reflexivo como puede ser el planteado por Nolan para Batman.
Al contrario, es una película de hazañas bélicas esquemática y precisa en la que el héroe participa de los arquetipos del género: desafío a la autoridad una vez se decide a entrar en acción, reclutamiento de los compañeros menos disciplinados pero más aguerridos, asaltos a trenes y fortalezas para liberar a los prisioneros de bando amigo y/o para desbaratar los planes del enemigo, etc. Auténtico cine de aventuras al estilo de El desafío de las águilas (Where Eagles Dare, 1968 Brian G. Hutton) con la que comparte paisajes helados, e incluso con cierto aire a Los violentos de Kelly (Kelly’s Heroes, 1970 Brian G. Hutton) o Malditos bastardos (Inglorious Basterds, 2009 Quentin Tarantino), por el carácter de los personajes del comando. Y todo ello siendo a la vez, en perfecta simbiosis, una película de súperheroes fiel al espíritu del universo Marvel. La propia banda sonora de Alan Silvestri muestra este carácter híbrido con temas en los que reconocemos los elementos básicos de las películas de guerra (fanfarrias, uso de la percusión) y otros de aire más fantasioso en el que incluso cambia la instrumentación. Ésta película es la historia del universo Marvel. La historia que todos aprendimos en el colegio va por otro lado, esta es una visión de la historia desde la ciencia ficción. Abundan las películas de guerra, y se han hecho muchas películas en torno a la Segunda Guerra Mundial, pero nunca nadie ha hecho una como ésta.
Conforme iba moldeándose el guión, los guionistas Markus y McFeely se esforzaron continuamente para asegurar que la historia del Capitán América encajara perfectamente con los personajes y argumentos existentes del Universo Marvel. Asegura Markus: Consultábamos con los demás proyectos o nos consultaban ellos para asegurarnos que no faltara el tejido conectivo. Por ejemplo, Howard Stark interpreta a un personaje bastante importante en la película, y su hijo es Tony Stark, Iron Man. Las vínculos han estado presentes desde el principio. Y hay más paralelismos. También contamos con Nick Furia, que está llamado a reunir y dirigir Los Vengadores, y que ya apareció en la segunda parte de Iron Man y en la escena post-créditos de Thor. Pero el auténtico trabajo de adaptación y utilización del universo Marvel para enriquecer, aunque sea variando la historia de los cómics, está en el equipo que acompaña al Capitán América en sus acciones bélicas. Se trata de los Comandos Aulladores, en verdad compañeros del Sargento Furia en la colección Sgt. Fury and his Howling Commandos. Los personajes han sido utilizados de forma magistral, siendo reconocibles el irlandés Dum Dum Dugan y el inglés Pinky. También hay un personaje francés y un negro, Gabe Jones. Respecto a este personaje hay que añadir que, era tan inusual que en un comic hubiera un personaje negro, que tal y como se puede leer en el libro Cinco Fabulosas Décadas de Cómics Marvel (Les Daniels, 1996, Planeta De Agostini), Stan Lee se vio obligado a enviar una nota detallada a la compañía que se encargaba de hacer las separaciones de color para dejar absolutamente claro que era negro. A este equipo se suma un personaje oriental, dando como resultado un equipo del todo mundialista en lucha común contra el totalitarismo que representan los nazis primero y después Red Skull y su organización Hydra.
Los personajes encajan perfectamente en la época que se quiere mostrar, ya que tanto las aventuras del Sgto. Furia como las del Capitán América originales se desarrollaban durante la Segunda Guerra Mundial, así que no es tan descabellada la reunión de ambos personajes en una misma historia. De hecho, el número 13 de la serie del Sgto. Furia contaba con El Capitán América y Bucky de invitados, así que ningún purista puede tirarse de los pelos. Por cierto, hablando de Bucky: si bien no se ha ignorado, se ha evitado mostrarlo como un adolescente en uniforme superheroico, así que, muy inteligentemente se ha incluido como un amigo de toda la vida de Steve Rogers que no duda en luchar a su lado.
En definitiva, Capitán América es una de las mejores y más inteligentes adaptaciones de un cómic al cine. Respetuosa con el esquematismo de sus personajes y el carácter simbólico de sus reflexiones más profundas sobre el bien, el mal y los valores de quienes llegan a héroes. Joe Jonhston , además sabe hacer que la acción trepidante no carezca a la vez de corazón. Y no sólo porque contenga esa sobria historia de amor de Steve Rogers con Peggy Carter, esa mujer rabiosamente hawksiana, sino porque hacemos nuestros los sentimientos que mueven a los personajes a la acción. En él, Marvel encontró al mejor artífice para llevar esta historia al cine. Igual de acertado es todo el reparto, desde los protagonistas a los personajes más secundarios y Johnston ha sabido ser también un gran director de actores.
El casting de Steve Rogers/Capitán América fue un proceso largo y arduo, según cuentan los responsables del estudio. Y es que en el guión su personaje va de un extremo a otro, desde un chico rechazado del cual se aprovechan los demás, un looser, a un líder dinámico y admirado. ¿Dónde encuentras a alguien que al principio aparente ser un tímido y escuálido adulto pero que sea capaz de ganarse la simpatía y el respeto de los espectadores, y se transforme en un líder duro y creíble, capaz de desafiar legítimamente a una fuerza de élite formada por soldados sin escrúpulos de Hitler? A quien escribe le parece todo un acierto que haya recaído en Chris Evans y no sólo porque ya tuviera experiencia con el cine de cómic adaptado, ya que fue la Antorcha Humana en Los cuatro fantásticos , si no porque a lo largo de las dos horas de duración del metraje hace gala de su versatilidad y sabe comunicar la fuerza de su natural canijo y la ternura de su yo heroico y superdotado.
Junto a él, Hayley Atwell (Peggy Carter) compone una heroína en la que la belleza no es impedimento para la fortaleza, comenta al respecto la nominada al Globo de Oro: Lo que más me atrajo al leer el guión es que me podía identificar con esta mujer que vive en un entorno dominado por los hombres. Es luchadora, cualidad que siempre es atractiva en cualquier personaje, y además, es misteriosa. La relación que mantiene con Steve Rogers no es la típica historia de amor. Es una mujer de carrera, tiene dignidad personal y está harta de que los hombres del Ejército no la tomen en serio. Creo que todo esto hace que sea bastante formidable, especialmente para Steve. También resulta acertada la elección de Sebastian Stan como Bucky Barnes, el amigo más cercano de Steve, su gran camarada. No digamos ya la del siempre notable Tommy Lee Jones que inunda la escena con su sola presencia, prácticamente ha patentado el personaje del ‘Americano al mando’ – un hombre de pocas palabras capaz de liderar un ejército, una investigación o una agencia por la mera fuerza de su presencia. También ha sido bendecido con un malvado sentido del humor y el cerebro de un erudito, es decir, que parece haber nacido para interpretar al Coronel Phillips.
Y no destacarían tanto las fuerzas del bien si frente a ellas no existiera un villano potente y bien construido. Red Skull lo es. Johann Schmidt fue inoculado con el mismo suero que Steve Rogers, bonita forma de señalar que la raíz del mal y del bien coinciden y que florecerá el uno o el otro según se desarrolle en cada cual. En el caso de Rogers, su corazón valiente y naturaleza valerosa dieron lugar al Capitán América, pero la crueldad de Schmidt y sus ansias de poder lo convirtieron en un monstruo espantoso deseoso de dominar el mundo. El australiano Hugo Weaving parece nacido para el papel capaz como es de brillar a través del maquillaje protético de Red Skull, capaz de transmitir aún detrás de una máscara. Weaving había demostrado sin lugar a dudas esta capacidad en V de vendetta, en el que proporcionó una interpretación redonda detrás de una máscara completamente estática y aquí vuelve a ratificarse. Él sólo ya resume la esencia del género, sus habitáculos y las invenciones del Dr. Armin Zola (Toby Jones), su particular mad doctor, hacen el resto. Las escenas que protagoniza son las más fastuosas, con ese ambiente casi diabólico y ese ejército de cientos de extras enmascarados
dispuestos a todo por seguirle. Sin la presencia de Red Skull, el Capitán América no sería nadie ni podría sacrificarse por nada. ¿Será que la maldad es el acicate de la heroicidad tal como intuía Borges en su repetido tópico del traidor/héroe?
Con esta pregunta al aire terminamos nuestro análisis concluyendo, como en tantas ocasiones antes, que en el entretenimiento puro y duro, manejando con inteligencia los lugares comunes de un género, se puede también reflexionar sobre cuestiones más profundas. Las buenas películas son como las cebollas, están hechas de capas superpuestas, cada espectador elige con cuál se queda; así, aunque muchas veces las aventuras de superhéroes son calificadas de diversión infantil, son las que dan un trato más adulto al público sin querer dirigirle y dejándole que haga la lectura que más le interese y divierta.
Desde este humilde púlpito recomendamos que este viernes vayáis al cine, cargados de palomitas, a disfrutar de este primer vengador. Ah, y no olvidéis quedaros hasta el final de todos los créditos porque os llevaréis una agradable sorpresa.

En septiembre Tod Browning asalta las librerias
Si hace bien poco pudimos congratularnos de la publicación del magnífico libro sobre James Whale escrito por Juan Andrés Pedrero Santos, en septiembre podremos comprar otro libro dedicado a otro gran director de cine fantástico (y no fantástico), Tod Browning.
Este libro, el número 87 de la colección Signo e imagen /Cineastas de editorial Cátedra y es un volumen del todo necesario ante la escasez actual de bibliografía en castellano sobre el director. Sobre su autor, el gaditano José Manuel Serrano Cueto hay poco que añadir, sus obras hablan sobradamente sobre su amor al cine, con especial dedicación al fantástico como demuestran sus libros Vincent Price, el villano exquisito (T&B Editores), Zombie Evolution (T&B Editores), Horrormanía (Alberto Santos Editor), De monstruos y hombres. Los reyes del terror dela Universal (T&B Editores) y en Italia, Jess Franco. Tutto Sul Suo Cinema «Spiazzante» Da Orson Welles Alla Pornografia (Profondo Rosso).
Estoy seguro de que la biografía de este director, que inició su carrera cinematográfica como actor pero desempeñó también labores de productor y guionista, nos ofrecerá suficientes atractivos como para que el libro de Serrano Cueto sea una lectura apasionante. Lamentablemente, parte de su filmografía está perdida o es difícil de visionar (con excepción de las mudas que se conservan con Lon Chaney de protagonista y varias de las sonoras), pero a bien seguro que descubriremos muchas facetas interesantes de este apasionante director.

No es muy abundante la bibliografía en inglés sobre el director, pero sí tiene gran calidad. Tenemos el gran libro Dark Carnival. The Secret World of Tod Browning, Hollywood Master of the Macabre (1995, Anchor Books /Doubleday), escrito por David J. Skal y Elias Savada, que en la actualidad se encuentra descatalogado. Se encuentan disponibles: Films of Tod Browning (Black Dog Publishing, 2006) y The Cinema of Tod Browning: Essays of the Macabre and Grotesque (McFarland), escritos por Bern Herzogenrath, además de algunos libros dedicados a sus films más conocidos como el magnífico Dracula (Magicimage, 1990), escrito por el especialista Philip J. Riley o Carnival from Hell. Tod Browning’s Freaks (Creation, 2010), edición limitada y numerada de 100 ejemplares que a pesar de sus 36 páginas y 54 fotografías alcanza cifras astronómicas.
En España hemos sido afortunados, ya que en 1996 el Festival de Cine de San Sebastián conjuntamente con la Filmoteca Española publican la edición en castellano del libro de Skal y Savada con el nombre de El carnaval de las tinieblas. El mundo secreto de Tod Browning, maestro de lo macabro en el cine de Holywood, un libro de lujo con infinidad de imágenes magníficamente reproducidas. Lamentablemente este volumen se encuentra descatalogado, así que el libro de Serrano Cueto cubrirá este hueco. También tenemos un magnífico estudio sobre Freaks: Guía para ver y analizarLa Paradade los Monstruos, escrito por Lucía Solaz Frasquet publicado por Nau Llibres /Octaedro en 2004.
Pero, ¿Porqué es tan necesario un libro sobre Tod Browning? Pues porque a pesar de la inmensa popularidad de varios de sus films como La parada de los monstruos (Freaks, 1932) o Drácula(1931), la vida y obra de Browning siguen siendo unos grandes desconocidos para el gran público. Proveniente del mundo del circo, que tan bien conocía y que tan bien reflejó

Tod Browning encendiento el farol de Lon Chaney en compañía de Edna Tichenor durante el rodaje de London After Midnight.
en varios de sus films, su filmografía contiene varias obras de arte de lo retorcido y de lo oscuro, especialmente durante su perfecta alianza con Lon Chaney, indiscutiblemente el más grande actor de cine que ha existido nunca, con quien retrató los bajos fondos y el mundo del hampa en, la felizmente recuperada recientemente La rosa del arroyo (The Wicked Darling, 1919), o en Fuera de la ley (Outside the Law, 1920) o en las dos versiones de El trío fantástico (The Unholy Three, 1925 y 1931) o en Maldad encubierta (The Black Bird, 1926) y Los antros del crimen (The Big City, 1928) pero también en otras fantásticas parábolas sobre el desamor y la venganza como son Garras humanas (The Unknown, 1927) y Los pantanos de Zanzibar (West of Zanzibar, 1928). El dúo Browning / Chaney nos ofrecieron dramas exóticos como La sangre manda (The Road to Mandalay, 1926) y Oriente (Where East Is East, 1929). Sin olvidar la película perdida más importante de la historia del cine, La casa del horror (London After Midnight, 1927) con la iconográfica caracterización de vampiro que creó el mítico hombre de las 1000 caras.
Sobre La parada de los monstruos (Freaks, 1932) ¿Qué más se puede decir? en la época fue denostada, mutilada (casi media hora tras el pre-estreno) y finalmente retirada, terminando alquilada por el genio del cine exploitation Dwain Esper, que la remontó y cortó a gusto, permaneciendo en su poder durante 25 años. Exhibida en sesiones especiales junto a espectáculos de feria, cambió su nombre a placer, proyectándose como Nature Mistakes, Love Live of Freaks e incluso Forbidden Love. Tras volver a su propietario original, Metro-Goldwyn-Mayer, estuvo en sus archivos hasta que la recuperó el Festival de Cannes en 1962, desde donde partió para diversos festivales convirtiéndose en inmortal. La versión que nos ha llegado no es, ni de lejos la que su creador parió, pero conformémonos, al menos podemos disfrutarla. En España nuestros abuelos y padres pudieron verla en la época y también en una reposición posterior durante los años cuarenta. Luego hubo que esperar a 1977, momento en el que la recuperó el Festival de Sitges. Un pase televisivo en los ochenta hizo sacar humo a los magnetoscopios, hasta llegar a la flamante edición en Dvd, que en su versión española venía acompañada de, además de unos magníficos extras presentes en la edición americana, otro film de Tod Browning, Garras humanas (The Unknown, 1927).

Tod Browning junto a Lon Chaney en una escena cortada de West of Zanzibar. Se puede ver que este "Pato Humano" es todo un antecedente de la posterior Cleopatra, la mujer gallina de Freaks.
Tod Browning también tiene otros films fantásticos de valor, ya que, además de en Drácula (1931), dirigió a Bela Lugosi en dos ocasiones más: en The Thirteenth Chair (1929) y en La marca del vampiro (Mark of the Vampire, 1935), nueva versión, ahora sonora de London After Midnight. Sin olvidar films como Muñecos infernales (The Devil-Doll, 1936) con un travestido Lionel Barrymore que rememora al Lon Chaney de El trío fantástico y un film menor pero de interés, Miracles for Sale (1939), último de su carrera.
Por todo ello creo que comprenderán las ganas que desde Proyecto Naschy tenemos de que este libro forme parte de nuestra polvorienta biblioteca de los horrores
El Buque Maldito nos trae a… Umberto Lenzi
El Buque Maldito sigue su andadura. De momento ha salido un lustroso número 15 con el que ya nos hemos hecho. Ha crecido de tamaño y este cambio de formato beneficia y hace más atractivo al fanzine. Los contenidos son de lo más sabrosos: un homenaje a Juan Piquer Simón que consiste en una entrevista al recien fallecido director y un artículo de David Pizarro sobre el universo Verne tan querido del cineasta. Entre otros artículos interesantes destacamos los de Jordi Gigó o las entrevista a Miguel Ángel Vivas (director de la genial y sorprendente Secuestrados), Alberto de Martino, Paco Plaza, Javier Aguirre y Simón Andreu. Con el fanzine en la calle, su creador Diego López puede centrarse en el Festival de Sitges, ya que es el responsable del Brigadoon, pero antes aún nos reserva una proyección en Garcilaso, y además una de altura, ya que el 17 de septiembre podremos ver La invasión de los zombies atómicos (Incubo sulla città contaminata, 1980), coproducción entre España, México e Italia que nos sorprendió, además de por un reparto que mezcla a Mel Ferrer, Paco Rabal o Manuel Zarzo, por los ágiles y veloces zombies que vemos, en unos tiempos en los que todos eran lentos, como ustedes ya saben bien. En todo caso, lo mejor es que
contaremos con las presencia de su director Umberto Lenzi, gran autor de policiacos y de uno de los títulos más prohibidos del cine (¡en 31 paises!) y gran favorito del que les escribe esto: Canibal Feroz (Cannibal Ferox, 1981), una burrada que me parece el gran paradigma del cine de caníbales, mucho mejor (bajo mi punto de vista) que la tan valorada Holocausto Canibal (Cannibal Holocaust, 1979), de Ruggero Deodato.
Pero el director tiene otros muchos títulos destacables como Comidos Vivos (Mangiati Vivi, 1980) o los que protagonizó Carroll Baker: Orgasmo (1969), Así de dulce, así de maravillosa (Cosi dolce… cosi perversa, 1969) o Una droga llamada Helen (Paranoia, 1970) entre una gran filmografía, en gran parte desconocida para nosotros en la que destaca el género policíaco. Así que es una buena ocasión para ver un film raro de ver en buenas condiciones y contando con su director que, como es habitual contestará a las preguntas del público en el coloquio posterior a la proyección.
… y después… ¡¡¡Sitges!!!
Cada vez más cerca el libro Juan Piquer Simón, mago de la serie B
Ahora sí que parece inminente la salida a la venta del libro Juan Piquer Simón, mago de la serie B que ya les avisamos que se estaba cocinando. De momento tenemos la portada definitiva. Se trata de un trabajo conjunto coordinado por Jorge Juan Adsuara con prólogo de la hija del cineasta Isabel Piquer y con trabajos de colaboradores y periodistas, entre los que están Mirek Lipinski (Latarnia /Naschy.com), Diego Morán, Jesús Parrado, Salvador Sáinz, Antonio Garcinuño, Domingo Lizcaino, Luis Silvestre, Javier G. Romero (Quatermass) , Miguel Ángel Plana, Antonio Busquets, Sergio Blasco, Olatz Azurmendi, Pedro Adell, Rubén Higueras, Juan Ángel Saiz, Ana Martí, José Luis Estébenez y servidor de ustedes, que colaborará con la entrevista realizada a Emilio Linder, aunque supongo que ilustrada con algunas fotos inéditas que nos envió el mismo actor. Seguiremos informando.
¡¡Locos estamos de ganas de verlo, oigan!!
Hemos leido el libro James Whale. El padre de Frankenstein y nos ha encantado
En algún sitio leí (o escuché) que a los fans de los films clásicos de terror de Universal nos encantaría meternos en el rodaje y compartir escenas con nuestros monstruos predilectos, de ahí que veamos mil veces las películas buscando pequeños detalles que se nos hayan escapado, leamos todo libro que cae en nuestras manos buscando ese dato que no conocíamos y analicemos cada fotografía minuciosamente. Los más bizarros (entre los que me incluyo) recolectan pequeños vestigios de aquella época como programas, carteles o incluso algún autógrafo (no de los protagonistas, piezas cotizadísimas para el que les cuenta esto) sino de algún co-protagonista o actor que trabajó con ellos. Por no hablar del merchandising que hace desesperar al más equilibrado de los ya de por sí desequilibrados fans. Vemos mil y una veces documentales buscando esa escena cortada o ampliada y… por supuesto también leemos libros, y aunque sobre el tema se han publicado muchos, uno no puede más que alegrarse cuando lee uno que realmente vale la pena. Así que, si hace un tiempo os informábamos de la inminente salida al mercado de un libro que parecía, así de entrada de lo más interesante, nos complace, una vez leído, confirmarlo: estamos ante un libro imprescindible para los amantes del cine de terror y del cine en general. Uno volumen definitivo, especializado y necesario, ya que si sobre cine de terror o sobre los monstruos de Universal ya comienza a haber suficiente bibliografía, ahora toca hacer obras más especializadas y concretas. Si de otros actores o directores, como por ejemplo Bela Lugosi,
Lon Chaney o Ed Wood, las obras editadas en castellano no hacen olvidar los maravillosos trabajos que se han publicado en Estados Unidos escritos respectivamente por Gary D. Rhodes, Michael F. Blake y Rudoph Grey , eso no pasa con este libro, aquí tenemos una obra definitiva que complementa y actualiza perfectamente el libro que sobre James Whale escribió James Curtis y cuya versión española editó en 1989 el Festival Internacional de cine de San Sebastián conjuntamente con Filmoteca Española, una obra que, si bien sirve de referencia para Juan Andrés Pedrero Santos, ni mucho menos lastra su libro, que resulta ser una obra más personal y viva, mucho más que un frío recuento de datos. Derrocha pasión por el director y por el cine.
James Whale, El padre de Frankenstein es el tercer libro escrito por el madrileño Juan Andrés Pedrero Santos, cinéfilo y aficionado a los cómics que, en los ratos libres que les deja su trabajo, escribe sobre cine en Scifiworld Magazine y en las webs amigas Pasadizo.com y La Abadía de Berzano. También es responsable de otros dos interesantes libros: Terror Cinema (2008, Calamar Ediciones) y Johnny Weissmuller. Biografía (2010, T&B Editores) Pero… ¿Como nace este proyecto? Dejemos que nos lo cuente el propio autor:
«En mi caso, el objetivo prioritario a cumplir siempre que encaro un nuevo proyecto va a ser, dentro de lo posible, escribir sobre algo que aporte novedad al mercado editorial, o al menos que refresque una temática o una personalidad que ande un poco olvidada y merezca su revisión y recuerdo. Ese no fue el caso de mi primer libro “Terror Cinema”, pero a partir de ahí esas son la directrices que me marco. Ya digo, siempre en la medida de lo posible. La crisis ha provocado que muchos proyectos, a priori atractivos, puedan ser rechazados por las editoriales que temen (con razón) su supuesta poca comercialidad.
Concretamente hablando de James Whale, no cabe duda de que es un cineasta importante para el cine fantástico, pues sus cuatro películas dedicadas al género pueden estar en cualquier lista que se haga sobre lo mejor del mismo; siempre según gustos. Pero lo que más me atraía y hacía de Whale un personaje interesante estaba en el gran desconocimiento que existe (aparte de su homosexualidad, algo bien conocido) sobre los detalles de su vida y del resto de su filmografía; elementos que merecen una mayor difusión. Además, Whale, lejos de ser un artesano a sueldo de un gran estudio, siempre destacó por su comportamiento un tanto díscolo, siempre que le dejaban, muy afín a su carácter y personalidad. Y el ejemplo más claro es La novia de Frankenstein, su indiscutible y siempre rica obra maestra».
Juan Andrés edita este libro muy poco después (un año) de su anterior obra dedicada a Johnny Weissmuller ¿Como ha afrontado la creación del libro?
«Por mi experiencia –ya tengo tres libros publicados y otro (del que no voy a desvelar nada) en un tercio de su probable extensión–, puedo decir que el tiempo habitual de documentación y escritura está en algo más de un año. El resto de mis ocupaciones (las que me dan de comer) y la familia no me dejan tiempo para ser más rápido. Por otro lado no creo que nunca me plantee temáticas o estudios de directores cuya filmografía sea muy extensa, pues me quemaría demasiado y no me veo capaz de soportar mucho más de un año con un proyecto abierto sin verle el final. Eso sí, cuando acabo un libro siempre me digo que me tomaré unos cuantos meses de descanso para leer libros y cómics, y ver películas sobre las que no tenga que escribir, pero cuando pasan dos meses ya no quepo dentro de mí y ya comienzo a volverme loco pensando en cual va a ser mi siguiente libro».
El libro es muy completo y minucioso. El autor repasa todos los films de Whale y los comenta, descubriendo algunos detalles desconocidos de los rodajes de nuestras películas favoritas, deteniéndose para descubrirnos nuevos matices que obligan a volver a repasar (y gozar) la filmografía del director, al menos de los títulos accesibles, ya que, quitando los grandes clásicos, no todos son tan fáciles de visionar. El mismo Juan Andrés nos cuenta como ha conseguido acceder a los más raros:
(…) «Actualmente Internet es una maravilla que permite encontrar casi cualquier cosa. Y no me refiero a bajarse ilegalmente películas para ahorrarse un dinero, sino que te hablo de películas que jamás se han editado en ningún país ni en video ni en dvd, y que gracias a estar disponibles en Internet emisiones en alguna televisión del mundo se tiene acceso a ellas. Te puedo decir que casos como dos de las películas bélicas de Whale, me refiero a Journey´s End y The Road Back, me han tardado en bajar más de dos meses cada una, con el ordenador echando humo las veinticuatro horas. Así de escasas son las fuentes que las tenían disponibles; pero al final se consiguió, al igual que fue el caso de otras. Podrías decirme que porqué no solicite ayuda dela Filmoteca, por ejemplo; organismo que me consta que es muy amable y se desvive en este tipo de cosas, lo cual es muy de agradecer, pero si te dejaran ver las películas en pantalla grande se lo podía uno pensar; no obstante al final solo la puedes ver en unas condiciones similares a visionarlas en tu casa; con lo que tampoco ganas mucho; siempre, claro, contando con la ayuda de Internet como recurso sustitutivo».
También es muy acertado el retrato biográfico del director, aunque uno hubiera deseado quizás ahondar más pero, según me comenta el propio Juan Andrés, “la única información de este señor es básicamente el libro de James Curtis”
Y todo ello escrito con sencillez y con las notas necesarias para hacer el texto asequible a todo tipo de lector, no únicamente cinéfilos empedernidos, que tendrán ocasión de, por medio de la carrera de Whale, repasar la historia misma del cine.
Si el anterior libro sobre Weissmuller ya fue un trabajo necesario y atractivo para el que escribe esto, este me ha encantado mucho más, es posible que a ello haya contribuido la riqueza de sus imágenes: fotos de calidad cristalina, interesantes carteles, programas de mano y lobby cards. Ese mimo merece un capítulo aparte: Nos lo explica el propio Juan Andrés:
(…) «Salvo un par de dibujos que han sido capricho mío (me refiero al de Alfonso Zapico y al de Corben; el primero de ellos dibujado por el asturiano en exclusiva para mi libro, lo cual siempre lo agradeceré en el alma) todo el material lo ha seleccionado y buscado Miguel San José Romano, el editor responsable de Calamar Ediciones. De este señor siempre podré decir que con él por medio uno puede estar seguro de que la edición (formato, diseño de portada, maquetación, título del libro,…) en cualquier caso siempre será sobresaliente; lo cual es una tranquilidad para el autor, pues aunque parezca fácil desde fuera, no hay más que ver lo desastroso y feo de los diseños y maquetaciones de otras editoriales. Miguel nunca falla».
Y si he disfrutado con las imágenes, también lo he hecho con su lectura, que se me ha hecho corta. Aunque me tranquiliza intuir que el libro de Pedrero es uno de esos que con el tiempo vuelves a leer, aunque sea en espera de su próxima obra, así que no puedo evitar pedirle a Juan Andrés que nos hable, si no es supersticioso, del proyecto que tiene en cartera:
«No soy supersticioso, pero el mundo editorial no está como para ir dando ideas a los colegas escritores. Bastante se rompe uno la cabeza buscando temáticas de interés que no estén trilladas como para dárselo todo hecho a algún competidor más rápido que uno mismo, je je. Solo te diré que, como decía antes, lo duro del mercado del libro me ha obligado a ser un poco más comercial en el proyecto que tengo entre manos, pues proyectos algo menos comerciales me fueron rechazados por varias editoriales y, como también dije antes, yo no puedo estar sin escribir, necesito estar siempre liado con algo. Volviendo a James Whale, solo espero que los lectores se sientan satisfechos con el intento que el libro supone de dar a conocer un director del que hay muy pocos estudios sobre su obra al completo y ninguno en castellano, salvo la traducción que la Filmoteca y el Festival de San Sebastian hicieron del trabajo de James Curtis en 1989; un libro, por otro lado, imprescindible. Existen estudios parciales de sus películas más conocidas, y muy poco escrito (en realidad una o dos cosas en inglés) sobre su biografía. Por eso creo que es un trabajo bonito e interesante. Si lo he conseguido o no serán los lectores quienes lo juzguen. También quisiera dar las gracias a Guillermo del Toro por su amabilidad a la hora de redactar un prólogo como solo él era capaz de hacerlo, cosa que da buen empaque al libro ya de entrada; y, como te puedes imaginar, todo un orgullo para mí. Aprovecho también para darte a ti, Carlos, las gracias por tu interés por el libro y por esta entrevista».
Gracias a ti Juan Andrés y esperamos ya con impaciencia ese nuevo proyecto del que, por supuesto os mantendremos puntualmente informados.
Llega El buque maldito Nº 15
Diego López lanza imparable un nuevo número de su fanzine. Un número que sigue manteniendo sus interesantes contenidos y en un nuevo formato superior al habitual, ya partiendo desde su atractiva portada que reproduce el atractivo cartel de Mil Gritos tiene la noche, del recientemente fallecido Juan Piquer Simón, al que dedica parte de su contenido. Cartel que también ha servido de portada para el, ya lejano, Flash-back especial Fantaterror y más recientemente para el libro Spanish Exploitation de Víctor Matellano.
Pero demos un vistazo a su contenido:
ENTREVISTAS:
Alberto de Martino. Charla con un tótem del cine italiano con repaso a toda su carrera en el Séptimo Arte desde los años treinta hasta la actualidad. Haciendo hincapié en diferentes títulos claves dentro de su filmografía, tales, como Horror (1963), El anticristo (1974) u Holocausto 2000 (1977).
The Butcher Brothers. The violent kind (2010), es una buena muestra del actual panorama que vive el cine de terror independiente en EE.UU. Conversación con uno de sus componentes, Mitchell Altieri.
Sergio Stivaletti. Su trabajo en el campo del maquillaje y FX en Demons (1985), Ópera (1987) o Mi novia es un zombie (1994), entre otras, lo avalan como uno de los grandes de su profesión.
The Theatre Bizarre. Entrevista con el productor francés Fabrice Lambot para hablar de uno de los proyectos más interesantes de este 2011: The Theatre Bizarre. Una película compuesta de seis segmentos que promete ser toda una experiencia. ¡Y atención a sus realizadores, Karim Hussain, Douglas Buck, Richard Stanley o Tom Savini!
Kit Wong. Analizamos junto a la productora y realizadora hongkonesa su película The Black Door (2001). Una pequeña Cult Movie que bien merece ser reivindicada.
Miguel Ángel Vivas. La sensación del cine de género español de estos últimos meses tiene nombre propio: el realizador Miguel Ángel Vivas y su excelente película Secuestrados (2010). Entrevista con su responsable.
Fernando Barreda Luna. Quizás su nombre todavía no sea muy conocido pero su opera prima, Atrocious (2010), ha pasado nuestras fronteras con enorme éxito y ya se está trabajando en un remake en EE.UU.
OTROS CONTENIDOS:
Homenaje a Juan Piquer Simón. Una entrevista exclusiva realizada en el 2010 donde hablan de su film insignia, Mil gritos tiene la noche (1982); un repaso a su carrera bajo el título «Más allá de Jules Verne. El fantástico universo de Juan Piquer Simón»; y un artículo del film citado anteriormente, forman este merecido homenaje al recientemente fallecido J.P. Simón.
Especial [REC] 3 Génesis. Entrevista exclusiva con el realizador Paco Plaza y reportaje sobre el rodaje de su nueva película.
Au revoir, Jean. Artículo sobre la trayectoria cinematográfica del realizador francés Jean Rollin.
Jordi Gigó: Un extraño en nuestro cine. Repaso de la vida y obra del director andorrano Jordi Gigó. Un forastero en nuestra cinematografía.
I nuovi Goblin a Milano. Entrevista con Claudio Simonetti y Massimo Morante, junto a la crónica de su concierto en la ciudad italiana de Milán el pasado mes de febrero.
Monstruos del Fantaterror Español (III Parte). Entrevista con el director Javier Aguirre y el actor Simón Andreu.
Festerror 2011. Crónica de la cuarta edición del Festival de Cinema de Terror i Fantàstic de Lloret de Mar.
En total, 47 páginas con portada y contraportada dedicada al film Mil gritos tiene la noche.
PVP 3,50€.
PUNTOS DE VENTA EN BARCELONA:
THE MONSTER MUSEUM
C/. Camprodon, nº22.
BARCELONA
FREAKS
C/. Ali Bei, nº10.
BARCELONA
ARKHAM COMICS
C/. Xuclà, nº16.
BARCELONA
CINEMASCOPE
C/. Perla, nº29, bajos.
BARCELONA
Para información, contacto y pedidos : www.elbuquemaldito.com
Latidos de pánico, un cómic on line de Javier Trujillo con guión de Paul Naschy.
Trujillo nace en Madrid en 1962 y se pone a dibujar. En 1983 se profesionaliza realizando trabajos publicitarios y en 2005 centra su labor en el cómic, siendo nominado al año siguiente como autor revelación en Expocómic por Los Mitos de Asturdeva, trilogía publicada por Hegats. Pero ese año también es importante para Javier porque conoce a Paul Naschy, con el que adapta en 2007, Waldemar Daninsky – El retorno del hombre lobo, cómic basado en la película que escribió, dirigió y protagonizó Paul Naschy en 1980.
Tanto Javier como Paul acuden durante ese año y el siguiente a cuantas presentaciones y salones del cómic pueden, iniciándose así un contacto cercano de Paul Naschy con sus admiradores. También la colaboración entre Javier y Paul continúa: Javier realiza el cartel de la película Empusa (2007, Paul Naschy) y, esta vez sí, recibe el premio Expocómic a la mejor obra española, además de el Premio ImaginaMálaga al mejor autor 2008. Ese mismo año Dolmen publica, Waldemar Daninsky – El origen de la maldición, primera parte de la adaptación al cómic de La bestia y la espada mágica, otra gran película de Paul Naschy de 1982.
En 2009 prosigue la colaboración con Paul Naschy al ilustrar su novela Alaric de Marnac, libro editado por ScifiWorld, publicación para la que también realiza ilustraciones de iconos del cine de terror y pin-ups vamps.
Ahora Javier Trujillo se encuentra enfrascado en la publicación exclusivamente digital de un nuevo cómic basado en la película Latidos de Pánico (1983, Paul Naschy), que supone una nueva aventura de Alaric de Marnac desarrollada con el arte fantástico de Javier Trujillo.
Nosotros ya lo tenemos pero… mejor el mismo os habla sobre este proyecto y sobre otras muchas cosas:
¿Como nace tu relación con Paul Naschy? ¿Cual es el primer recuerdo que tienes del actor? ¿Cual es tu película favorita de Naschy?
Mi relación personal, que es a lo que creo que se refiere la pregunta, se debe al inicio del contacto y amistad personal con Sergio Molina, uno de sus dos hijos. El primer recuerdo es alguno que permanece en lo profundo de mi subconsciente del cine de terror. Siempre estaba ahí, desde que recuerdo, como Boris Karloff y Frankenstein, y no soy capaz de asignarle una fecha al descubrimiento del hombre lobo, que para mí era la cara de Paul Naschy. Paul Naschy tiene algunas grandes películas como El Huerto del Francés o El Caminante, pero para mi la que más me impresiona y fascina es La bestia y la espada mágica, una película absolutamente especial dentro del cine español, e incluso mundial, diría yo. Inquisición también me gusta mucho.
Los viajes de presentación del cómic Waldemar Daninsky. El retorno del hombre lobo, dieron la oportunidad a Paul de entrar en contacto directamente con sus admiradores ¿Como fueron estos viajes? ¿Que tipo de público se acercaba? ¿Algún recuerdo o anécdota curiosa?
Para mí estos viajes, como en realidad el mismo Paul Naschy lo era como persona, fueron entrañables. Paul era así, una persona entrañable, esa es la palabra exacta. Se acercaba público de todo tipo, pero a mi siempre me sorprendió cuanta gente joven, de generaciones posteriores a su cine, le seguían y admiraban. Sin duda conocían su cine porque lo habían buscado al oir hablar de su trabajo. Por supuesto tengo muchos recuerdos, y algunos que guardo con mucho cariño en mi memoria. Lo que más me gustaba era oírle contar a él mismo, en las presentaciones, todas aquellos recuerdos de sus rodajes, porque era un contador de historias nato, enseguida se hacía con el público que asistía. Más que lo que contaba, era cómo lo contaba, lleno de pasión, lo revivía y lo trasladaba al que le escuchaba.
Del segundo cómic basado en guiones de Paul, Waldemar Daninsky- El origen de la maldición (Dolmen) se ha editado solo la primera parte ¿Se terminará y publicará en formato papel o de forma digital su segunda entrega, Waldermar Daninsky – La katana de plata? Y ya puestos, ¿Entra en tus planes la edición en papel de Latidos de Pánico y los que vayan saliendo? y ya puestos, ¿porqué el cambio de formato a digital?
A ver, este tema merece ser muy concreto y exacto. La bestia y la espada mágica no se continuará bajo los parámetros anteriores. Será editada en formato digital, en la plataforma de cómics independientes Amusedom.com, de forma totalmente nueva y desde el principio. El origen de la maldición se realizó bajo unos parámetros muy concretos con Dolmen, pero el mercado del cómic en papel en los dos últimos años ha cambiado radicalmente. Este mercado ha funcionado en tono bajo para el cómic en España, desde hace décadas, y siempre de forma muy minoritaria, pero es que desde hace un par de años ha caído en picado. Por un lado, las “páginas piratas” han tenido un éxito en el formato digital que hay que tener muy en cuenta. Sí, ya sé que la primera lectura de este hecho, muy simplista, es porque es gratis, pero el análisis del hecho más importante es que el modelo de lectura en pantalla, de acceso multitudinario y fácil en la red, ha sido absolutamente asumido y aceptado como válido por el público, y ese modelo correctamente planteado y con precios bajos de verdad, con seguridad, es el camino del crecimiento, es la solución y no el problema. Por otro lado, el mercado fácil y accesible que Apple ha generado está revolucionando profundamente la industria. Apple lo ha visto venir, se ha adelantado y está pegando muy fuerte, no sólo crea dispositivos que molan mucho, como otras marcas, lo primero que se ha preocupado de crear es un modelo de tienda virtual audiovisual que funciona, eso que se creía imposible tan sólo unos pocos años atrás. Apostar por el modelo anterior es apostar por algo que no va a crecer, si acaso seguirá cayendo y sin parar. Además, la mayoría de autores saben lo doloroso que es la distribución del producto físico, sea libros o DVDs. Yo creo el contenido, la obra, no estoy interesado en vender el continente, es decir, el plástico o el papel. Eso es lo que encarece la obra para el público, y cuesta mucho esfuerzo distribuirlo si no eres alguien con mucho poder económico.
Esto lleva a explicar porqué el cambio de formato de Latidos de Pánico, que se debe a que ha sido concebido específicamente para el medio digital en Amusedom.com, y que si se editara en papel, sería en edición especial bajo demanda y para los compradores digitales en exclusiva. Y digo si se editara, porque el medio digital está posibilitando creaciones que posiblemente sean difíciles de trasladar al papel. En este caso tendría que remontar las secciones de viñetas en otro modo para adaptarlo al formato libro vertical, con lo que la narrativa se vería alterada. En un cómic de terror, es muy importante el uso de lo que no se ve hasta que pasas la página. Es la forma de crear primero incertidumbre y después sorpresa. Pero vamos, si hubiera mucho interés por parte de los seguidores vería la forma. Ahora mi preocupación principal es que se vea bien la historia en las pantallas, ya sean pequeñas como las de un móvil o grandes como las de una televisión con acceso a las plataformas de Internet. Ahí está el futuro y muy cercano.
¿Que tal fueron las ventas de los cómics? ¿A que se debió el cambio de editorial? Que tal han funcionado en Estados Unidos? ¿A cuantos idiomas se ha traducido?
Pues como en España los cómics en general venden poco, pues fueron cortas. Piensa que a día de hoy nadie tira más de 1.500 ejemplares, excepto muy contadas excepciones. Es un mercado inviable, al menos para la mayoría de autores. El cambio se debió a que Aleta pasó por un periodo de posible cambio de dueño. Finalmente acabó asociándose con Dolmen para mucho después separarse. En USA lo iba a editar Fangoria cómics, que al ser presa de la crisis de la que te he hablado, tampoco lo editó.
Ahora esto está solucionado porque en Amusedom.com se puede comprar muy barato y leer en español e inglés, y sin problemas de distribución y acceso a las obras, ahí permanecerán para siempre.
La última colaboración conjunta en vida de Paul fue la novela Alaric de Marnac, que ilustraste y que publicó Scifiworld ¿Hay algún proyecto de adaptar en formato cómic guiones inéditos de Paul Naschy?
No, inéditos no. Tiene tanto y bueno filmado para adaptar a cómic…
Por cierto, en cómic ¿cuales te han influenciado y son tus lecturas favoritas?
Richard Corben, sin duda alguna, y especialmente Bloodstar.
¿Puedes explicarnos el nuevo camino que has abierto con al edición por entregas de Latidos de Pánico en formato digital? Dices que serán bimestrales, ¿En cuantas entregas calculas? ¿Que proyectos tienes tras Latidos de Pánico?
Pues el camino que el cómic llevaba hace mucho tiempo y que abandonó cuando las editoriales fueron sacadas, literalmente, de los kioscos. Las revistas baratas desaparecieron y tuvieron que refugiarse en los guetos que son las librerías especializadas. La ventas bajaron y fueron aguantando con los mismos compradores pero vendiéndoles tomos en ediciones caras. Eso llevó a una endogamia cerrada de comprador de élite, que más que crecer en número, ha ido decreciendo año tras año. Eso lo va a restaurar el mercado digital, que va a permitir producir y vender en entregas baratas, sin problemas de distribución masiva. Yo descubrí los cómics con Dossier Negro, 1984, Creepy… cada mes ansiaba que salieran para poder ver la continuación de las siguientes ocho páginas de mis series preferidas. Eso permitía producir generando dinero para darle sostenibilidad. En aquella época se vendían pocos tomos recopilatorios y eran caros. Ahora el comprador de cómic está acostumbrado al tomo de coleccionista caro, nos hemos vuelto un poco clasistas en esto. Pero es poco sostenible ese modelo con lo que viene ahora.
Serán bimestrales porque dado el estilo realista y muy trabajado que yo tengo, no puedo producir más deprisa. Podría, pero bajando la calidad y el acabado de mis dibujos, y eso no lo voy a hacer. Creo que sería una traición y un engaño para mis seguidores y los de Paul, a él le gustaba que estuvieran así dibujadas. Creo que me llevará cerca de dos años, porque en digital no hay las limitaciones de producción como en papel, así que lo voy a hacer como tenga que ser, de forma libre, sin cortapisas. Es la ventaja de este modelo independiente. Después creo que me gustaría, como ya he dicho antes, realizar La bestia y la espada mágica completa y desde el principio.
De la enriquecedora la relación con Paul ¿Que faceta de él admirabas más?
Su afecto hacia mí, y su inmensa capacidad creadora.
Personalmente Latidos de pánico me ha encantado, aunque se hace tan breve… Además, soy de la vieja escuela (la música en vinilo; los libros (y comics) en papel…) pero comprendo que lo importante es dar a conocer la obra y el futuro es el futuro…
Todos somos de la vieja escuela, porque esto es nuevo, pero yo de la más vieja aún, cuando leía con felicidad de 8 en 8 páginas cada episodio de mis series favoritas en la revistas de los 80. Y me tuve que acostumbrar a los tomos caros y acumular libros unos encima de otros. Ahora va a volver todo a ser así como antes, sin tener que acumular un montón de papel, que leía una o dos veces en la vida. El futuro, no es futuro, créeme, es presente ya en USA, y está llegando a marchas forzadas.
Mejor que se haga corto, que no largo, sobre todo en Internet, que los contenidos densos no tienen aceptación.
Pues poco más que agradecerte la labor realizada en difundir la obra de Paul Naschy y el tiempo tomado en contestar nuestras preguntas.
Gracias por vuestro apoyo y un fuerte abrazo.
Apoyad esta interesante propuesta en esta dirección:
LATIDOS DE PÁNICO – Episodio #1
de Javier Trujillo. Basado en un guión de Paul Naschy.PVP: 0,99 $ (0,70 €) por Paypal.
Publicación Bimensual.
Cómic basado en la película de terror escrita, dirigida y protagonizada por Paul Naschy en 1983. Serie sólo disponible en formato digital en Amusedom.com.:
http://www.amusedom.com/index2.php?option=com_amusedom&view=reader&submission_id=1287#1Dada la naturaleza internacional e independiente de Amusedom.com, la participación en la compra de los episodios digitales se convierte en una forma auténtica y directa de apoyo popular a la producción libre e independiente de esta obra.
Comprando on-line en amusedom.com tendrás acceso libre al cómic para siempre en la plataforma.
Thor, colosal vuelta a Midgar del dios del trueno
Al principio fue el mito
XXI. …Thor es el más noble de ellos [los Æsir], es llamado Thor de los Æsir, u Öku-Thor; es el más fuerte de los dioses y los hombres. Tiene su reino en el lugar llamado Thrúdvangar, y su palacio es llamado Bliskirnir; allí hay 540 habitaciones. Es la mayor morada que conocen los hombres…
Thor tiene dos machos cabríos, que son llamados «dientes esparcidos» y «rechina dientes», y un carro que conduce, y es tirado por ellos; por lo que es llamado Öku-Thor. También tiene tres cosas de gran valor: primero es el martillo Mjolnir, que los gigantes de la escarcha conocen, cuando lo alza saben que no hay esperanza; ha machacado muchos cráneos entre los de su raza. Tiene una segunda cosa de mucho valor: su cinturón de poder, y cuando lo abrocha su fuerza de deidad su duplica. Además tiene un tercer objeto de gran valor: sus guantes de hierro; no puede sin ellos tomar el mango de su martillo. Pero nadie es tan sabio como para contar todas sus grandes hazañas… (La alucinación de Gylfi)
Y el mito se hizo cómic
“Lo genial de la conexión de Marvel con la mitología noruega es su comprensión de que la dimensión humana que hay en el centro de los relatos épicos es el cemento que lo une todo” (Kenneth Branagh)
Cuando era más niño y comencé a leer cómics de superhéroes rápidamente me interesé por los de Marvel. Se trataban de personajes más humanos y con debilidades: Dare Devil era ciego; el hombre de hierro estaba enfermo (y más tarde alcoholizado);La Cosa era… la cosa y, en general, todos eran muy enamoradizos. Pero mi héroe favorito era Spiderman, colección que hasta hoy sigo comprando. Pero devoraba todos los que podía y que por entonces editorial
Vértice editaba por estos lares de una forma más o menos decente.
Pero en cuanto a Thor, a pesar de que me resultaba atractivo, no me hacía ninguna gracia por lo complejo que me parecían sus personajes y sus aventuras en Asgard. Eran tan fantásticas que las veía lejanas y a mi me gustaba, tal y como ya he dicho, ese realismo de un Peter Parker que se quedaba sin telarañas o que tenía que reparar el disfraz o al que las chicas daban calabazas o al que acosaba (como se diría ahora) el matón de su clase.
Pero posteriormente supongo que le dí un poco más de atención y descubrí algunas sagas y épocas, como la de Walter Simonson, que hicieron que me congraciara con la mitología de Asgard y con su Dios más representativo en Midgar.
Pero no quiero aburrirles más, es más interesante saber como nace Thor como personaje del noveno arte y naturalmente todo surge de la mente de Stan Lee.
Vamos a ello:
Cuando Stan Lee vio a inicios de los años sesenta que los superhéroes volvían a ponerse de moda tras la exitosa serie Los 4 Fantásticos, comenzó a experimentar con otros en colecciones ya
abiertas. Así el primer episodio de Spiderman se publicó en el 15 de Amazing Fantasy (Agosto de 1962) o la primera aparición de Iron Man fue en el 39 de Tales of Suspense (marzo de 1963), hasta que consiguieron colección propia (unos antes que otros) una vez se consolidaban los personajes en el mercado. Thor, adaptación al comic de la mitología nórdica por Stan Lee y el dibujante Jack Kirby se publicó por primera vez en Journey Into Mistery nº 83 en agosto de 1962 y esa primera aventura nos narraba como Donald Blake, un médico cojo de vacaciones en Noruega, se quedaba encerrado en una cueva mientras los extraterrestres invadían la tierra. En la cueva encontraba un bastón que al golpearlo le transformaba en el dios Thor y al bastón en su martillo (Mjolnir). Naturalmente Thor terminaba con la invasión alienígena (¡¡De hombres de piedra de Saturno!!) y a partir de ahí con toda amenaza que se cerniera sobre la tierra (principalmente en Estados Unidos). Y como siempre hay un interés romántico, Blake estaba enamorado de su enfermera Jane Foster, a la que no podía desvelar su secreto, mientras esta estaba dividida entre sus sentimientos por el experto cirujano, (que tenía complejo por su cojera) y por el heroico Dios del Trueno.
Las aventuras de Thor fueron la obra más importante de Kirby tras Los 4 Fantásticos y me atrevo a decir que la más personal. Dibujó casi un centenar de episodios desde 1962 a1970 y su evolución como dibujante puede admirarse a partir de 1964, concretamente en los episodios dedicados a Asgard. Kirby era un ávido lector de mitologías de toda índole y con Thor puede dedicarse a dibujar sus obsesiones con los súper-seres, retratando directamente a dioses mitológicos no únicamente nórdicos, sino también griegos o de donde hiciera falta.
Aunque como hemos visto todo comenzó de forma muy naif, con Thor luchando contra los típicos alienígenas, comunistas o incluso con su archienemigo Loki ya en el tercer episodio, la cosa se fue complicando conforme Kirby cogía los hilos de la serie enfrentándolo a enemigos tan desaforados como Ego, el planeta viviente, Hela, diosa de la muerte o Hércules. La serie comenzó desarrollándose enla Tierra, pero más adelante el dibujante (yo creo que debemos casi considerarle autor), realizará episodios que se centrarán en el Asgard mitológico con grandes dosis de la ciencia ficción que caracteriza al Kirby más inspirado y que se incrementaría conforme avanzaban los años sesenta.
Pero… ¿Cómo se le ocurrió a Stan Lee convertir a un Dios en un Superhéroe?, pues dejemos que el mismo lo explique:”Ocurrió cuando fui invitado a dar una charla en un programa de radio en New York. El entrevistador no dejaba de referirse a nuestros coloridos superhéroes como la nueva mitología de nuestra generación. Entonces, cuando me preguntó acerca de qué nueva creación íbamos a desencadenar sobre el indefenso público lector, fue cuando se me ocurrió. Entrar en el mundo del mito. ¡Convertir en personaje a un dios!”.
¡¡Excelsior!! añado yo.
A partir del número 126, la colección pasa a llamarse El Poderoso Thor (The Mighty Thor) permaneciendo Kirby hasta el número 177, culminando así la mejor época de una serie que viviría otros buenos momentos cuando se hizo cargo de ella John Buscema.
En 1983, cuando la colección se daba por perdida, dieron libertad total para hacer con la serie lo que quisiera a Walter Simonson, un dibujante y guionista que a partir del número 337 y durante 45 números levantó al personaje retornándolo a sus raíces mitológicas y eliminando de paso al personaje de Donald Blake, todo ello en una recordada temporada que se inició con la estupenda y original saga de Bill Rayo Beta.
Tampoco hay que olvidar que a partir de 1963 Thor formará parte del grupo de héroes más poderosos de la tierra, Los Vengadores (The Avengers) junto al Capitán América, El hombre gigante, la avispa y el hombre de hierro, entre otros.
Pero existe otro Thor -o mejor dicho, otra interpretación del personaje- al que debe mucho la película.
Y es que tras los mil experimentos y actualizaciones de los personajes a las que Marvel nos tiene regularmente acostumbrados, la editorial lanza una nueva línea denominada Ultimate. El primer personaje abordado es, claro, el buque insignia Spiderman, siendo seguido por X-Men. El éxito anima a seguir en este caso con una serie limitada que sí que representa una renovación o mejor dicho, una nueva interpretación, este caso de Los Vengadores, The Ultimates con guión de Mark Millar y lápices de Bryan Hitch. Una innovadora serie realizada de forma cinematográfica, tanto que incluso la encarnación de los personajes está inspirada en actores: Iron Man:Johnny Depp; Nick Furia: Samuel L. Jackson; Capitán América: Brad Pitt; Hombre Gigante: Matthew McConnaghy; Avispa: Zihi Zhang (de La Casade las Dagas Voladoras); Bruja Escarlata: Angelina Jolie; Ojo de Halcón: Bruce Willis y Bruce Banner (alter ego de Hulk): Steve Buscemi.
La serie no evita conflictos realistas como la violencia doméstica o las conspiraciones gubernamentales y temas escabrosos como el canibalismo o la relación abiertamente incestuosa de dos personajes.
Mark Millar, claramente inspirado por el trabajo de Alan Moore con los superhéroes, declaró que “La noción de como serian los superhéroes en el mundo real siempre me había hecho gracia y ésta era mi oportunidad de desarrollar el concepto”.
Los 26 episodios realizados por Millar y Hitch forman parte de la historia del comic. Una obra colosal realizada en cinco años y tres meses. Se editó en dos volúmenes: el primer número vio la luz en febrero de 2002 y el último de esa temporada llegó en diciembre de 2004. El segundo ciclo comenzó en diciembre de 2004 y finalizó en mayo de 2007. Sus autores se tomaron todo con calma y el resultado no podría ser más redondo.
El personaje de Thor, que sus autores basaron, ni más ni menos que en Jesucristo, es bastante similar al que podemos ver en la película. Un film que demuestra que ha valido la pena esperar para poder ver a nuestros héroes Marvel favoritos en la gran pantalla.
Y el cómic habitó entre nosotros como película monumental
Cuando se apagan las luces en la sala, nos invaden los compases de un viejo conocido: Patrick Doyle va a arropar las imágenes que nos irán llegando complementándolas para desarrollar su pleno sentido. La película se abre con notas intimistas en las que las cuerdas generan un ambiente místico y a la par intrigante hasta que entra la percusión creando una atmósfera agitada que aumenta la tensión dramática; en la pantalla estamos asistiendo al rastreo de la tormenta por parte de Jane Foster, la enfermera enamorada del héroe en el cómic y convertida aquí en una doctora que se ha interesado por la astrofísica para extender lo científico más allá de los límites actuales. Esta secuencia es un auténtico avance de lo que va a ocurrir, nos instala en el presente de la acción precediendo al propio prólogo. Con el prólogo, donde Doyle expone los principales temas de su score, arrancan los títulos de crédito mostrándonos ese escenario (Asgard) mezcla del futurismo de Metrópolis y las Carceri d’invenzione de Piranesi. La banda sonora es totalmente redonda, alternando temas líricos con los que remarcan las escenas de acción y los momentos épicos, son veinticuatro cortes de excelente factura. Por destacar algunos , entre los líricos nos quedamos con el tema de amor que se expone por primera vez en Forgive me y que se desarrolla con máximo esplendor en Can you see Jane?. Teñido de melancolía nos sumerge en ese amor que lleva a la madurez y es estímulo para la lucha por aprender. En cuanto a los motivos épicos sobresale por mérito propio Frost Giant Battle, un tema dinámico en la que las notas parecen perseguirse unas a otras en una carrera por ganar la batalla, contrapunto ideal a las imágenes filmadas por Kennetn Branagh quien desde su primera película mostró su magistralidad en el rodaje de este tipo de secuencias, recuérdese la Batalla de Agincourt en Enrique V también en perfecto maridaje con la música de Doyle que ha formado siempre un excelente tandem con el director.
Branagh aceptó participar en este proyecto porque: “Tiene todo lo que me gusta. Un héroe que es un joven arrogante y obstinado, y que tiene que enfrentarse a su pasado y solucionar una relación complicada con su padre. Hay muchos europeos salvajes acuchillándose a muerte en diversos momentos, y en realidad, a mí me recordaba mucho a “Enrique V”. Me dije a mí mismo: ‘Ya he pasado antes por esto…’ Así que se podría decir que yo empecé en películas de superhéroes, ¡solo que en las anteriores la gente hablaba raro!”. Efectivamente, la cinta está planteada al modo de los dramas shakaspearianos (¡que no se me asuste nadie!) en lo que estos tienen de intriga y acción, aproximándolo así al cómic. De la misma forma, dota al cómic de intensidad trágica al poner los acentos en los vínculos entre padres e hijos y las difíciles relaciones entre ellos. Para Branagh, el cómic que le cautivó en su niñez se basa en los conflictos familiares y universales que han provocado dramas entre los hombres desde el principio de los tiempos: un hijo impaciente por demostrarle su valía a su padre, un hermano letalmente resentido, y una mujer que ayuda a un hombre a ver el mundo con nuevos ojos. Sangre real, mortíferas venganzas, el orgullo y la posterior caída. Una historia que para el director debía ser contada y pone a su servicio toda la megalomanía de su cámara.
El director de Hamlet (1996) no desperdicia ocasión para ofrecernos planos y movimientos de cámara delirantes (gocen ustedes de la secuencia en la que Thor trata de recuperar su martillo enfrentándose a todo el cuerpo de seguridad de la agencia de inteligencia): planos en diagonal, planos cenitales, grúas descendiendo verticalmente desde un plano cenital hasta un plano medio… y las 3D le dan una mayor profundidad de campo que hace todavía más grandiosa la historia. El propio uso de la cámara pone el tempo a la narración tal como ocurría en Morir Todavía (Dead Again, 1991) sin llegar a los desmanes de Mary Shelley’s Frankenstein (la más desmesurada de sus películas). Branagh ha demostrado estar en buena forma y ha dado la razón a quienes en Marvel le tenían como favorito, el productor Feige, por ejemplo que declaraba: “Como bien han subrayado personas mucho más inteligentes que yo, los cómics son la mitología actual, y Ken Branagh es alguien capaz de adaptar la literatura como nadie. Es, en el fondo, un narrador muy dotado, y eso es lo que queríamos, alguien que pudiera contar la historia. Hace siglos, esas historias se contaban alrededor de la hoguera, y hoy es bastante parecido, sólo que el fuego es la luz del proyector”.
Branagh fue además el reclamo para los actores que interpretan los papeles protagonistas. Natalie Portman no sólo era fan del género y del universo de los cómics de Marvel, sino que estaba sumamente interesada en trabajar con el director Kenneth Branagh. Hubo varias reuniones entre la actriz y el director, en donde se enfatizó que Jane no iba a ser ‘el tipo de damisela en apuros atada a las vías del tren’, sino de hecho un factor clave para motivar a Thor en su transformación a lo largo de toda la película. Así elogiaba Natalie el trabajo de Branagh: “Creo que el liderazgo de Ken ha hecho que este proyecto sea muy, muy especial. He trabajado en varias producciones a gran escala, y esta es la primera vez que realmente he sentido tal nivel de intensidad y concentración en la interpretación por parte de un director. Me parece extraordinario poner tanto énfasis en la interpretación, la historia y los detalles, y creo que todo eso hace que los grandes y excitantes momentos de acción sean más reales y, en cierto modo, más entretenidos”. A su personaje lo describe la actriz como: “Al principio, Jane cree que Thor es un tema para estudiar. Aparte de su propio equipo de investigación, ella es la único testigo del extraordinario suceso que han observado sobre las llanuras de Nuevo México, así que él es importante para su trabajo. Lentamente, comienza a sentirse identificada con él y, bueno, sus emociones comienzan a sacar lo mejor de ella, pero luego se enfrenta al desafío omnipresente para todo científico o académico inmerso en una investigación: ser objetivo”.
Jane Foster, el personaje, es la clásica mujer capaz de descubrir y compartir los sentimientos del súperheroe, personaje característico en todos los cómics de superheroes, en su caso no es sólo guapa sino que su inteligencia es igual a su belleza. Por eso se pensó en Natalie Portman para el papel. Y Natalie compone perfectamente el personaje, esa mujer de ciencias que ha llegado a los límites de la astrofísica porque considera mensurable aquello que otros científicos ven como mero esoterismo.
Ya en la primera escena en medio del desierto de Nuevo México la vemos aguardando la tormenta con una mezcla de curiosidad analítica y fe, igual que la Jodie Foster de Contact (Robert Zemeckis, 1997) y esa será su actitud a lo largo del film contagiándonos, además, su entusiasmo. Es Jane Foster la que llevará a Thor a madurar y descubrir la prudencia en toda la amplitud de su significado gracias a su amor, pero también gracias a su coraje. Por supuesto, la clave para Portman estaba en el intensa concentración con que se afinaban los personajes por entre el impresionante paisaje de los platós de acción. Dice: “Creo que el liderazgo de Ken ha hecho que este proyecto sea muy, muy especial. He trabajado en varias producciones a gran escala, y esta es la primera vez que realmente he sentido tal nivel de intensidad y concentración en la interpretación por parte de un director. Me parece extraordinario poner tanto énfasis en la interpretación, la historia y los detalles, y creo que todo eso hace que los grandes y excitantes momentos de acción sean más reales y, en cierto modo, más entretenidos”.
Sobre el trabajo de los interpretes bascula la gran capacidad de Branagh en la dirección de actores y su saber poner la cámara al servicio de los mismos. Por eso no es de extrañar que un actor de la talla de Sir Anthony Hopkins aceptara participar en él. Hopkins admite que puede que no fuera muy fan de los cómics de Thor (“Yo leía El Capitán Marvel, y aquellos cómics de posguerra”), pero sí lo era de su director. “Mi agente me llamó y me dijo que si quería interpretar a Odín, así que me reuní con Ken, con quien ya había coincidido antes varias veces. Es un personaje muy atractivo, un hombre brillante. Un gran actor y un gran director. Es uno de esos tipos imparables que piensan que si pones todo tu empeño en algo, puedes hacer prácticamente cualquier cosa. Y él lo pone todo de su parte, así es su personalidad. Creo que trabajar en esta película ha sido uno de los mejores momentos de mi vida. ¡De hecho, me gustaría haber tenido más cosas que hacer en ella!” En esta ocasión el inglés nos ofrece una interpretación sobria, sin histrionismos, como suele ser por otra parte, pero logra comunicar la fuerza de Odín, su poder como monarca y dios de dioses, sus habilidades guerreras y , a la vez, su prudencia diplomática y sobre todo el gran amor hacia sus hijos, Thor y Loki. Precisamente uno de sus momentos interpretativos más brillantes tiene lugar en el enfrentamiento entre él y Thor después de que este le haya desobedecido y haya puesto en peligro la paz de Asgard. Hemsworth hace memoria de ese momento: “La película llevaba un mes de rodaje y yo me estaba empezando a sentir bien, como que ya tenía controlado al personaje. Así que llegó el día de la gran confrontación entre padre e hijo. Es algo muy colérico, con ambos gritándonos el uno al otro. Entonces Ken se acerca a Anthony y le dice: ‘Deja que te afecte. Altérate. Te desafío. Y Anthony se queda un callado un segundo y luego responde: ‘Vale, buena idea’. Así que yo me preguntaba: ‘Madre mía, ¿qué es lo que va a hacer ahora? Y empezamos la escena de nuevo y yo hago mi entrada. Entro, hago mi parte, y él se queda callado. Sus ojos empiezan a encenderse. Es el padre herido y desilusionado porque su hijo le ha faltado al respeto, y ha deshonrado a la familia, al reino y a todos sus principios. Y uno se da cuenta de que le está rompiendo el corazón. Cuando dijeron ‘¡corten!’, la gente estaba llorando. Luego el equipo empezó a aplaudir y recuerdo que pensé: ‘Eso ha sido impresionante… y yo no hago falta.«
Sin duda esa escena es uno de esos momentos de cine en mayúsculas, pero Hemswoth está equivocado: él no está en absoluto de más. Thor es casi invencible, todo un dios imponente, aunque se enfrente a gigantes mayores que él es él quien se ve imponente; no es altivo pero sí impetuoso y arrogante, se precipita en sus decisiones por sus ansias de demostrar su fuerza y la de Asgard, esto es lo que le conduce al destierro tras provocar la cólera de Odín. Ya en la tierra sigue comportándose como un bárbaro hasta que el amor le dulcifica y apacigua, sacando de él sus mejores virtudes. Es un dios, sí, pero un dios próximo a lo humano, eso hace que podamos sentirnos atraídos y reflejados. Se necesitaba un actor con un físico imponente, capaz de dar el resto en los momentos de acción trepidante, pero a la vez tenía que ser suficientemente maleable como para mostrar con sutileza la evolución de su carácter hacia la temperancia, hacia la capacidad de amar y sacrificarse, que le hará merecedor del trono que le corresponde. Chris Hemsworth parecía llamado para ese papel. El australiano cumplía las condiciones por su físico, físico que además trabajó duramente en el gimnasio durante cuatro meses en el intenso entrenamiento al que fue sometido, y su capacidad para interpretar la coreografía de sus peleas (inspiradas en Mike Tyson); pero también por su sentido del humor que le permite adaptarse a los momentos de comicidad que se producen cuando llega a la tierra y, sobre todo, porque sin dejar de ser un superhéroe todo el tiempo (no tiene identidad secreta) sabe mostrarse a la vez como un simple humano con sus sufrimientos y sentimientos. De hecho, Hensworth confiesa que prefería los momentos más intimistas y cotidianos, a los otros más heróicos: “Thor está llena de grandes momentos, con muchísima acción y pirotecnia, pero algunas de mis secuencias favoritas son entre Thor y Jane: conversaciones normales, cotidianas. Rodamos esas escenas en Nuevo México, con un hermoso fondo de montañas. Eso sí, tuvimos que espera a que la nieve se fundiera, pero creó un bello entorno. Esas fueron las escenas en las que aprovechamos toda la investigación del personaje, los libros sobre observar la existencia y encontrar la tuya. Y poder interpretarlo con Natalie… bueno, un sueño para mí”.
En ninguna historia de hazañas heroicas puede faltar la presencia del villano, aquí tenemos dos: Laufey ,el monarca de Jotunheim (el Reino del Hielo) interpretado por Colm Feore; supone la antítesis de Odín ,un gigante belicoso que asalta la tierra en su beneficio hasta que el máximo dios nórdico y sus ejércitos le derrotan. Laufey, sin embargo, parece cansado de la guerra aunque la paz también le resulte tediosa, así se vale de la traición de Loki pero en su enfrentamiento con Thor nos recuerda al replicante de Blade Runer, así al menos lo compone Feore. Como el resto de los personajes siendo un ser mitológico se nos aparece humano. El auténtico villano, el antagonista del héroe, es su hermano Loki que mantiene con él una intensa relación de amor-odio, Tom Hiddleston le da cuerpo; Branagh había trabajado previamente con él en la serie televisiva Wallander, conocía sus dotes interpretativas y por eso lo eligió, porque: . “Necesitábamos a alguien con muchísima versatilidad y una absoluta falta de temor a ser las muchas clases de personalidades diferentes en las que se convierte Loki. Tom también hace una pareja maravillosa con Chris. Ambos son grandotes, se sienten como hermanos, con el tipo apropiado de cualidades opuestas y complementarias”. Aunque el cómic y, en consecuencia, la película lo hayan convertido en el hermano reprobo del protagonista y explique su carácter por la rivalidad con él, sigue conservando algunos rasgos del dios del fuego de la mitología nórdica, como el Loki del mito, el del cómic-película domina el arte de embaucar con la palabra, un auténtico príncipe de la mentira. Hiddleston construye al personaje desde los celos y la ambición ocultos que le mueven, pero no olvida que también tiene virtudes puesto que, después de todo, lo que más anhela Loki es ser apreciado por su padre, ocupar en su corazón el lugar que parece exclusivo de su hermano. En él el ansia de poder se combina de forma peligrosa con el ansia de ser amado, por eso aunque no dude en traicionar a unos y otros nosotros, los espectadores, podemos sentirlo cercano: sus pasiones son idénticas a nuestros bajos instintos y, al igual que él, nos dejamos dominar por ellos sintiendo simultáneamente placer y dolor por haber caído. Hiddleston le da la réplica a Hemsworth componiendo entre ambos un ejemplo más dentro del tópico de los gemelos que representan el bien y el mal recíprocamente.
No es sólo el apartado artístico es el que le da colosalismo al film: el apartado técnico juega en la misma liga. Nada sería de Thor sin el vestuario, la dirección artística y los efectos especiales.
El vestuario tuvo en vilo a los aficionados, cada vez que se filtraba alguna información era comentada en foros de todo el mundo y la gran mayoría de ellos quedó satisfecha. La encargada de ese trabajo fue Alexandra Byrne, acostumbrada a la teatralidad del ropaje en las artes escénicas, para ella era fácil afrontar el desafío de lograr esa corporeidad y ese movimiento que son características de esos personajes míticos. La capa de Thor fue uno de los mayores retos de Byrne: sabía muy bien que no iba a pasar sin transición de dibujo a prenda completada. Mucho más que un elegante adorno, la capa define a Thor, junto con su casco con alas y su escudo. Para Byrne “La capa tenía que parece a la vez completamente creíble y sublimemente mágica. En los cómics, Kirby la utilizaba como un gran recurso gráfico para el movimiento, la tensión y el dramatismo. Así que nuestra capa necesitaba tener esa clase de expresividad. También tenía que enmarcar la forma y las proporciones de Chris cuando no está moviéndose, y luego henchirse, moverse y volar con él cuando está luchando. Es fácil conseguir que una capa haga todo eso en un dibujo, pero no es tan fácil con un trozo de tela”. Finalmente el tejido elegido fue una lana inglesa que fue teñido varias veces hasta dar con la tonalidad de rojo satisfactoria, luego se empezó a trabajar con ella hasta dar con la definitiva no sin antes haber descartado muchos modelos previos, “Teníamos un cementerio de capas que no gustaron”, bromeaba Byrne. Luego vino el traje. Con una construcción compleja a base de muchas capas de tela, cuero y armadura, el traje de ‘héroe’ de Thor resultante (el principal diseño para la mayoría de las escenas) era pesado y daba calor. Para Hensworth era una auténtica tortura rodar con él hasta que Byrne dio con la solución: el chaleco refrigerante que llevan los pilotos de coches de carreras, un chaleco con pequeños tubos por donde corre agua fría para refrigerarse. La confección del vestuario se inició un año antes de que Hemsworth entrara en el rodaje, la verdad es que ha valido la pena todo ese trabajo porque los resultados logrados son majestuosos como debe ser para el mundo mágico de Asgard.
El mundo de Asgard no es el único escenario del relato. La historia se desarrolla además en Jotunheim y en la tierra. Dos escenarios mitológicos y uno real. Para que la película resultara convincente, los tres espacios debían poderse equiparar, ser todos ellos verosímiles hasta tomar la misma carta de naturaleza que nuestro paisaje terrícola. Bo Welch estuvo al frente de la dirección artística y él es el artífice del prodigio: que la narración se desplace de un lugar a otro sin que se noten fisuras. Construyó en estudio los opuestos mundos de Asgard y Jotunheim, el primero está inspirado por las imágenes del universo que nos muestra el Hubble, mientras que la frialdad de Jotunhein toma el mundo marino como modelo. Si en el primero abundan los dorados y los colores cálidos, la tonalidad del segundo está pintada en azul y colores fríos, en uno todo es luminosidad que se refleja de los propios objetos obra de la fotografía de Haris Zambarloukos , el otro es un espacio brumoso que se consiguió con la ayuda de los efectos especiales de Dan Sudick . Escenario físico y efectos digitales se combinan a la perfección, no se abusó de los CGI para hacer predominante lo tangible, cosa que siempre arropa más el trabajo de los actores. Con todo el mundo advertido de que había que buscar lo creíble en lo fantástico, los actores se sintieron muy complacidos de poder basar su trabajo en sitios muy reales. Anthony Hopkins sacó mucha inspiración de la representación física de Asgard, y le pareció que los escenarios le infundían mucha verosimilitud a sus interpretaciones. Hopkins confiesa: “Los platós de Bo son impresionantes. Fui a echarles un vistazo mientras los construían y pensé: ‘Bueno, no voy a tener mucho que hacer, sólo dejarme barba, decir las frases, aparecer en escena, ponerme la armadura… y dejar que suceda”.
El paisaje terrestre elegido para entrar en consonancia con los dos representados fue Nuevo México. Para Branagh, la naturaleza del estado y su gente le añadieron una plus de atractivo a la película. Comentaba medio en broma: “Estamos en una parte del mundo donde la gente mira de verdad al cielo. Si eres de otro mundo, y te gustaría tener la posibilidad de que te den la bienvenida al llegar a la Tierra, es un buen sitio para aterrizar”. La épica del Western es lo que se perseguía, al principio incluso se pensó en ambientar la historia en 1850, si se abandonó la idea fue para lograr una mayor empatía con los espectadores. Se construyó un pueblo ficticio al que llamaron Puente Antiguo con la clara intención de reforzar la sensación de tránsito entre mundos. El resultado fue un escenario que recuerda la pintura de Edward Hopper. Welch quería sobre todo evocar algo de Asgard en Puente Antiguo. “El Observatorio de Heimdall es la entrada a Asgard, a través del Puente del Arco Iris, hasta un palacio central flanqueado por edificios, en Puente Antiguo, tenemos una calle que sale del desierto, flanqueada por edificios, y que conduce hasta una vieja tienda de coches usados. Smith Motors, de una forma un tanto extraña, recuerda la forma del palacio de Asgard… pero es mucho una versión mucho más modesta, y un poco desgarradora”.
En definitiva, el objetivo de armonizar esos tres escenarios tan dispares se cumple con creces, convirtiéndose así en la plataforma ideal para que director y actores dieran cuerpo al relato.
Para muchos Thor no será más que otro Blockbuster, otra película pensada para el consumo del público menos exigente, nosotros hemos visto algo más en ella. Para quien esto escribe Thor es un drama clásico, épico y colosal, como los antiguos peplums o como las mejores adaptaciones de Shakaspeare, salvo que puesto al día. Si Branahg afirmaba que el acierto de Marvel era haber descubierto el carácter humano del mito, su película tiene el mérito de extraer lo mítico que hay en el cómic. No en vano para muchos los cómics son los relatos mitológicos del presente.
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No nos importaría que se cumpliera el rumor de una segunda parte, de momento nos basta con saber que esta película forma parte de la exposición de los superhéroes que participarán en el máximo proyecto de Marvel, The Avengers, que llegará el año próximo (¡por fin!) a nuestras pantallas y ya ha empezado a promocionarse.
Mientras todavía nos relamemos en el buen sabor de boca que nos ha dejado Thor, vamos preparándonos ya para ese plato fuerte y disfrutamos con los avances lanzados.
Calamar ediciones edita James Whale, El padre de Frankenstein de Juan A. Pedrero Santos
El viernes 13 de enero de 1939 se estrenaba La sombra de Frankenstein (The Son of Frankenstein, 1939 Rowland V. Lee) en el Pantages Theatre junto a la comedia de RKO Next Time I Marry (1938, Garson Kanin) interpretada por Lucille Ball. Fue todo un acontecimiento que inició una nueva era del cine de terror tras los problemas ocasionados por la censura, principalmente en Inglaterra. Fueron años aciagos en los que tanto Karloff como Lugosi tuvieron que rebajar sus respectivos sueldos para poder subsistir. Karloff pudo reciclarse en diversos géneros, mientras que Lugosi conoció el desempleo y las privaciones. Pero a petición popular el cine de terror volvió a las pantallas tras el atronador éxito que cosechó un doble programa que reunía Drácula (Tod Browning) y Frankenstein (James Whale), dos viejas cintas Universal de 1931 que en el verano de 1938 un avispado empresario se animó a alquilar y programar conjuntamente, siendo un bombazo que llegó a proyectarse ininterrumpidamente durante 24 horas seguidas.
Universal vió que el filón volvía a ponerse en marcha, y tras ofrecer un nuevo contrato a Karloff (pero no a Lugosi), rodó un nuevo episodio de la más exitosa saga de los estudios, la protagonizada por la criatura del Dr. Frankenstein.
El día que se estrenó La sombra de Frankenstein, un personaje se dirigió a la taquilla presentándose como el director de El Doctor Frankenstein y La novia de Frankenstein: se trataba de James Whale, que en ese momento se encontraba rodando El hombre de la máscara de hierro (The Man in the Iron Mask) para la pequeña productora Edward Small Productions. El taquillero, en absoluto impresionado por el ilustre director, le invitó a ponerse al final de la cola y comprar su ticket si quería entrar.
Ignoro si finalmente entró en la sala, pero creo que de haberlo hecho la película no hubiera agradado a James Whale, ya que , a pesar de ser un film más que meritorio, no llega a la altura de las grandes películas que el defenestrado director rodó cuando era el niño mimado de unos estudios Universal regentados por los Laemmle, films de la categoría de Journey’s End (1931), El puente de Waterloo (Waterloo Bridge, 1931) , El caserón de las sombras (The Old Dark House, 1932), El hombre invisible (The Invisible Man, 1933) o Magnolia (Show Boat, 1936).
Whale fue otro juguete roto y otra tragedia en el camino de Hollywood, cuya biografía y obra ya pudimos ver en dos libros muy diferentes editados en nuestro país: James Whale de James Curtis editado por la Filmoteca Española y el Festival Internacional de Cine de San Sebastián en 1989, y El padre de Frankenstein, de Christopher Bram editado por Anagrama diez años después.
Los dos son excelentes: el de James Curtis un detallado análisis a la obra del director repleta de magníficas imágenes y el segundo una novela que dió lugar al maravilloso film Dioses y monstruos (Gods and Monsters, 1998 Bill Condon).
Pero no es suficiente. Nunca es suficiente. Y a estas dos obras tenemos las suerte de poder sumar la escrita por Juan Andrés Pedrero Santos, un escritor nacido el mismo año que yo (1966) y aficionado al cine y a los comics (como yo). Pedrero ya tiene en su haber dos libros: Terror Cinema, publicado por Calamar Ediciones en 2008 y Johnny Weissmuller. Biografía, editado por T&B Editores en 2010 que contó con prólogo de Paul Naschy. También colabora con la revista “Scifiworld Magazine” y con las webs dedicadas al cine “Pasadizo.com” y “La abadía de Berzano”.
Ahora tenemos este James Whale, el padre de Frankenstein, un libro necesario editado también por Calamar Ediciones en el que tal y como indica su prologuista de lujo Guillermo del Toro: “encontraremos una puntillosa crónica y un inteligente análisis de la obra de un cineasta único. El ascenso y eventual olvido de Whale se narran con precisión y bien informadas opiniones. En esta crónica encontraremos los fortuitos accidentes que impidieron que Bela Lugosi hiciera el papel del monstruo, la metodología del volcánico y quimérico maquillador Jack Pierce, mago del colodión y el algodón; las castas crónicas de un Hollywood salvaje y descocado y todos los demás detalles que conforman el vía crucis de un hombre que creía tener el alma manchada de hollín, como un minero, y que creó una autobiografía imaginaria sin censura, sin medida y sin final«.
Estamos deseando echarle el diente a este libro y volver a pasear por la edad de oro de los estudios Universal siendo testigos del ascenso y caida de un director excepcional que legó obras que formarán para siempre parte de la historia del cine con mayúsculas.
JAMES WHALE, EL PADRE DE FRANKENSTEIN. Calamar Ediciones. 288 páginas profusamente ilustradas, 24 euros.
Y como somos unos fetichistas, ponemos unos cuantos programas de mano españoles de algunos de sus títulos más representativos:
Interesante libro sobre el descubrimiento del metraje «perdido» de Metrópolis.
Hace un tiempo os hablamos de los estupendos libros que se han editado en Argentina, y más concretamente de los lanzados por Fan Ediciones. Pues bien, su último libro es una muy interesante obra sobre el descubrimiento de la edición íntegra de la obra maestra de Fritz Lang, Metrópolis, hallazgo que hizo realidad la quimera de verla tal y como se estrenó en el lejano 10 de enero de 1927. Lo más interesante del libro es que está narrado por el mismo descubridor de este metraje «perdido», Fernando Martín Peña.
Este «Detective del celuloide», como acertadamente lo llama Kevin Brownlow en el prólogo de este libro—, realizó un descubrimiento considerado por muchos investigadores del cine como el de un verdadero «Santo Grial» cinéfilo: una copia de la versión completa del monumental film «Metrópolis», de Fritz Lang. La noticia se hizo mundialmente conocida en 2008, aunque Peña, para entonces, llevaba varias décadas tras la pista.
Como una cautivante novela policial «Metrópolis», el libro, nos lleva a recorrer la historia de esa cinta perdida desde su desembarco en los cines porteños de la década del ‘20 hasta el reestreno del film completo —posible sólo gracias al reciente hallazgo— en la edición 2010 del Festival de Berlín (que también pudimos disfrutar en Sitges 2010). Contada por su protagonista, el lector disfrutará en primera fila de una historia no exenta de curiosidades, humor y un toque de idiosincrasia bien criolla, como cuando hace su aparición un dúo de paradigmáticos «empleados públicos argentinos» para aguar la fiesta, un momento del relato sólo digerible gracias a la certeza de un —demorado— final feliz.
152 páginas. Pedidos a: http://www.fanediciones.com.ar/la_editorial.html
Fernando Martín Peña nació en Buenos Aires en 1968. Egresó en 1991 de la escuela de cine del Instituto Nacional de Cinematografía, donde se especializó en Investigación y Crítica. Docente y periodista, codirigió la revista Film. Con Octavio Fabiano fundó la Filmoteca Buenos Aires, entidad dedicada a la preservación y difusión del cine. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Gag: La comedia en el cine, René Mugica, Cine de súper acción (en colaboración con Diego Curubeto), El cine quema: Raymundo Gleyzer (en colaboración con Carlos Vallina) y El cine quema: Jorge Cedrón. Ideó y editó el libro Generaciones 60/90. Desde noviembre de 2004 hasta diciembre de 2007 fue director artístico del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI). Desde 2002 es responsable del área de cine del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba). Ideó y conduce, junto a Fabio Manes, el programa de TV Filmoteca – Temas de cine, emitido diariamente por Canal 7.
Nuevo libro de Víctor Matellano: Spanish Exploitation. Sexo, sangre y balas.
En 2009 Víctor Matellano publica Spanish Horror, libro que hacía un ameno repaso al Fantaterror Español, profusamente ilustrado y con un estupendo capítulo dedicado a los rodajes realizados en Talamanca del Jarama, esponsor de este libro junto a la editorial T&B. El libro fue presentado en la sala del terror del museo de cera de Madrid , contando con la presencia de Paul Naschy. También se presentó en la Filmoteca (Ciné Doré) con la presencia de grandes figuras del Fantaterror Español (como pueden comprobar en la foto de abajo)
Ahora Víctor vuelve a la carga y publica un perfecto complemento al anterior libro: Spanish Exploitation. Sexo, sangre y balas. Un libro -el número 17 del autor- en el que trata películas de Jesús Franco, Piquer Simón y en general de directores que hicieron films basando en éxitos americanos ¿Algunos ejemplos? pues ya se pueden imaginar: Superman (1978, Richard Donner)= Supersonic Man (1980, Juan Piquer Simón); Viernes 13 (Friday the 13th, 1980 Sean S. Cunningham) = Mil gritos tienen la noche (1982, Juan Piquer Simón); La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968, George A. Romero)= No profanar el sueño de los muertos (1974, Jorge Grau);… dignas exploitation que en muchos casos figuran entre nuestras favoritas más que las que las inspiraron.
Segun el autor, el libro se divide en tres bloques: Sexo (cine erótico y pornográfico), Sangre (terror) y Balas (western y quinqui), repitiendo apartado especial dedicado a Talamanca del Jarama y los rodajes realizados allí como escenario cinematográfico, tal y como hiciera en su Spanish Horror.
Esperemos que otros géneros como el bélico, peplum o policíaco/espias, por ejemplo, no se queden en el tintero.
El libro fue presentado el 9 de abril en la V edición del Festival Talamanca de Cine 2011 y su autor también se lo llevará a la VIII Edición del Festival de Cine de Alicante (23 al 29 de mayo), lugar donde se han rodado también infinidad de los films reseñados.
El libro con prologo (¿necesario?) de Alaska, también está editado por T&B Editores y esponsorizado por Talamanca de Cine, tendrá 256 páginas, costará 19,50 euros y se espera que para primeros de mayo podamos hincarle el diente los mortales que no acudamos al Festival de Alicante.
Ganas de leerlo hay, aunque lo que tiene por tratar es muy amplio, así que esperemos que no sea un trabajo superficial que quede como una oportunidad desaprovechada de hacer un trabajo a fondo sobre un tema poco tocado y ciertamente apetitoso.

Presentación de Spanish Horror en la Filmoteca (Cine Doré) de izquierda a derecha: José Ramón Larraz, José Lifante, Paul Naschy, Víctor Matellano, Jack Taylor, Antonio Mayans y Saturnino García.



































































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