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Diario de Serendipia en Sitges 2024: Séptima cápsula
Cuatro películas más, cuatro. Tres de ellas Oficial Fantàstic Competició (Fréwaka, Sanatorium Under the Sign of the Hourglass y Else) y una Noves Visions (Pepe). Todas ellas bien diferentes. Todas ellas interesantes…pero más raras que los ratones coloraos. Vamos, pues, con ellas.

Folk horror irlandés con Fréwaka (Aislinn Clarke), una película repleta de imaginería religiosa católica y también magia y sortilegios, que serán la razón de ser de la anciana a la que la protagonista, Shoo (Clare Monnelly) va a
cuidar en una remota aldea. Shoo sobrevive a una traumática infancia marcada por el integrismo religioso de su madre, que termina suicidándose en soledad. Así que la vida y costumbres de la anciana no la cogerán desprevenida. Es agorafóbica, pero ella asegura que no sale al exterior porque fue secuestrada la noche de bodas por unos seres del folklore irlandés. La estudiante de enfermería necesita dinero, pues su pareja pronto a a ser madre. Atmosférica e inquietante, Fréwaka utiliza todos los recursos del cine de terror de casas encantadas, pero a ello cabe sumar la extrañeza de esos ritos ancestrales y sus sortilegios.
Buen inicio, de largo es la menos críptica. A continuación comenzó el sindiós con Sanatorium Under the Sign of the Hourglass, una cinta de animación stop-
motion que era pura carne de Noves Visions, pero que en Oficial Fantàstic Competició se presentó, para sorpresa de Serendipia. Dirigida por los hermanos Quay, Sanatorium… es un fantasmagórico viaje a un remoto sanatorio completamente decadente que resultará ser un mundo flotante a medio camino entre el sueño y la vigilia, con su propia noción del tiempo y siete historias reunidas en un extraño aparato que contiene la retina de su propietario y que, una vez al año, cobra vida. Extraña y no apta para todos los gustos, el film está basado en una novela del polaco Bruno Schulz.
Por su parte Else (Thibault Emin) es otra muestra de body horror (y de Noves Visions fuera de sección), con cuerpos que se fusionan con objetos a causa de una extraña epidemia. Más terror pandémico. Más extrañeza, tanta que Pepe (Nelson Carlo de los Santos Arias), la historia de un hipopótamo contada por él mismo después de morir, asemeja un cándido cuento infantil. Y algo de eso hay, aunque hay que reconocer que la película resulta fascinante y es imposible apartar la vista y dejar de seguir las peripecias de Pepe, uno de los hipopótamos que el narco Pablo Escobar pasó de contrabando de África a Colombia para su zoo privado. Realismo mágico y mucho, mucho humor, con partes de documental y crítica social.
Después de tanta rareza, Pepe, el manso Pepe, se alza como una melodía relajadora y cautivadora. Les dejamos con el tráiler, para que se crean que no nos hemos inventado nada: Pepe existió y su peripecia vital pudo verse en Sitges.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Quinta cápsula

Se abre una nueva semana y Serendipia se enfrenta a un maratón en Tramontana compuesto de cuatro películas seguidas: dos pertenecientes a la sección Oficial Fantàstic Competició (Canina y Sister Midnight) y dos Noves Visions (Your Monster y Love Me). A lo loco. A lo loco. A lo loco se vive mejor.

LUNES 7 DE OCTUBRE
Canina (Nightbitch, Marielle Heller) es una amable comedia, que a veces se torna negrísima, sobre lo complicado que es
ser madre e intentar llevar una vida laboral. O, sencillamente, una vida. Y es que para la protagonista (magnífica Amy Adams), el horror es la maternidad. Una constante pesadilla que intentará compaginar con lo que queda de «su vida», que parece haberse diluido en favor de su hijo, centro de toda su existencia. Muy inteligente y bien narrada, el film consiguió emocionar a más de una que sabía de lo que se estaba hablando en la pantalla.
Y de ahí a una recién casada frustrada ante lo que se le viene encima. Pero no una recién casada «normal», pues Sister Midnight (Karan Kandhari), una producción británica, arranca desde un matrimonio concertado en India en el que el hombre parece no querer enfrentarse a su nueva situación, teniendo ella que correr con todas las tareas e incluso a
tomar la iniciativa en el tema sexual. Con toques de comedia naif y de cartoon hasta que, de pronto, todo se vuelve tremendamente macabro y el tono del humor se torna negro. Dos propuestas, como vemos, algo atípicas en el Festival de Sitges y que juntas, consiguieron que, prescindiendo de su calidad, Serendipia se preguntará si el festival en el que estaba todavía era el de cine fantástico y de terror.
Sigamos, ahora con Noves Visions, y la cosa sigue siendo terriblemente amable. Your Monster (Caroline Lindy) trae a la mente el cuento de La bella y la bestia, con una
Melissa Barrera que tras una ruptura amorosa y en plena crisis, entablará una relación amistosa, primero, y amorosa después, con un monstruo que se oculta en el armario de su vieja casa familiar. Toda una comedia romántica de aires indies y con toques de El fantasma de la ópera que será la tercera muestra de empoderamiento femenino de la jornada. Simpática y correcta, sí pero… ¿Noves Visions? pues, en un más difícil todavía, Serendipia vivirá una nueva historia de amor con Love Me, un romance protagonizado esta vez por una boya y un satélite, el último que queda activo alrededor del globo terráqueo, pues ha habido una gran guerra que ha terminado con la vida en la Tierra, ¿les parece descabellado?, pues eso es lo que nos cuenta el matrimonio Sam y Andy Zuchero, que se aventuran a debutar en la dirección con esta historia que tuvo cierto éxito en su estreno en Sundance. En el reparto dos estrellas contemporáneas: Kristen Stewart, que no duda en apuntarse a un bombardeo cuanto más extraño mejor, y Steven Yeun.
Y finalizamos la jornada. Sin duda, una de las más extrañas que Serendipia ha vivido en el Sitges Film Festival. Pero oigan, ni tan mal.
TerrorMolins 2024: Palmarés de la 43ª edición

El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei 2024 culminó con un acto de clausura que incluía una sesión doble con The Rule of Jenny Pen y Drizzle in Johnson, y un homenaje especial a Montse Ribé, quien recibió el Premio Honorífico en reconocimiento a su contribución artística en el ámbito del maquillaje y los efectos especiales.
Emocionada, agradecía especialmente a su familia por el apoyo incondicional a su carrera que, recalcaba, requería mucha dedicación y no poder pasar todo el tiempo que le gustaría con los suyos.
Como marca la tradición, este sábado se ha celebrado la Maratón de 12 horas de Cine de Terror, que ha reunido a los aficionados desde las 19:30 hasta el amanecer del domingo, con conciertos y performances para animar la noche.
El festival finaliza su 43.ª edición con El baño del diablo como gran protagonista. La película dirigida por Severin Fiala y Veronika Franz ha sido galardonada con varios premios en la Sección Oficial de Largometrajes, consolidándose como la gran ganadora del certamen. El film sigue así una trayectoria meteórica que lo ha llevado a ser reconocido en destacados festivales, desde Berlín hasta Sitges, donde también se alzó con el premio principal.
El jurado, compuesto por Rocío Alés, Júlia Lara y Caye Casas, ha otorgado al film los premios a Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Interpretación por la impactante actuación de Anja Plaschg, Mejor Guion y Mejor Fotografía por el trabajo de Martin Gschlacht. Estos reconocimientos han destacado su capacidad para combinar una narrativa absorbente con un trabajo técnico y artístico de alta calidad.
Durante más de una semana de proyecciones y actividades, el Festival ha contado con la presencia de talentos destacados como el equipo de El instinto, con su director Juan Albarracín, los productores Juan y Pedro Poveda, y el actor Javier Pereira. También han participado el director de Blood Star, Lawrence Jacomelli, el equipo de An Taibhse con John Farrelly y Tom Kerrisk, la protagonista de Heresy, Anneke Sluiters, y la catalana Montse Ribé, galardonada con el Premio Honorífico.
Las premiadas del TerrorMolins 2024. Otros premiados en la Sección Oficial incluyen a Sebastien Romero, quien ha obtenido el premio a la Mejor banda sonora por Heresy (Witte Wieven), y Exhuma, galardonada con el premio a los Mejores efectos y maquillaje. El jurado ha otorgado una mención especial a The Rule of Jenny Pen por su originalidad.
En la sección Being Different, El instinto ha sido premiada como Mejor película, mientras que Isaac Ezban ha recibido el premio a la Mejor dirección por Párvulos. Hijos del apocalipsis, y Mateo Ortega ha sido reconocido con el premio a la Mejor interpretación por su papel en la misma película. El premio al Mejor guion ha sido para Juan Albarracín por su obra El instinto.
La sección Bloody Madness ha coronado a Krazy House como Mejor película y ha reconocido a Sasha Rainbow con el premio a la Mejor dirección por Grafted. Nick Frost ha sido premiado por la Mejor interpretación en Krazy House, mientras que los Mejores efectos especiales han sido para V/H/S/Beyond. Se ha otorgado también una mención especial a Handsome Guys por su capacidad de mezclar géneros.
En la sección Oficial de cortometrajes, Wander to Wonder ha sido premiado como Mejor cortometraje y Pissen aufs Patriarchat ha obtenido el premio al Mejor guion. La actuación de Youngji Jo y Malbok Yang en Home ha sido galardonada con el Premio Víctor Israel a la Mejor interpretación, mientras que Demons ha destacado con los Mejores efectos especiales.

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TerrorMolins 2024 Premio Honorífico, invitados y detalles

TerrorMolins 2024 presenta todos los detalles de la 43ª edición. Finalmente no ha podido ser en rueda de prensa a causa del aviso de peligro por tiempo violento en el Baix Llobregat, después de que se pospusiera por los tres días de luto oficiales convocados por el Ayuntamiento a causa de las víctimas de la DANA.
La primera de las novedades anunciadas es el spot del festival, dirigido por Paco Ruiz. La obra del cineasta de Molins homenajea La matanza de Texas, máximo exponente del terror rural, pero tal como anticipaba el cartel de esta edición, diseñado por él mismo, subvierte los roles y le otorga una lectura actualizada sin traicionar su espíritu.
El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei tendrá lugar entre el 8 y el 17 de noviembre y, como en años anteriores, ofrecerá la mayor parte de su programación de forma presencial en el Teatre de La Peni y una pequeña parte online a través de la plataforma Filmin. En total son 114 películas —42 largometrajes y 72 cortometrajes— de 33 nacionalidades, entre los cuales hay 4 premières mundiales, 5 internacionales o europeas, 30 estrenos en el Estado español y 5 catalanes. Los films están divididos en seis secciones competitivas —Sección Oficial, Being Different, Bloody Madness, Ç-Trencada, Globus y TerrorKids— y dos fuera de competición.
Entre las novedades anunciadas destaca también la del Premio Honorífico de este año, que recae en Montse Ribé, artista de efectos especiales. Ribé tiene una extensa trayectoria profesional junto a cineastas como Pedro Almodóvar o José Antonio Bayona y obtuvo un Oscar por El laberinto del fauno junto con David Martí. Entre sus trabajos sobresalen igualmente otras obras icónicas del cine de género como La comunidad, [REC]4: Apocalipsis, La cumbre escarlata o Un monstruo viene a verme.

Talentos en el TerrorMolins 2024. Además de Montse Ribé, asistirán al festival otras personalidades para presentar sus películas. Entre los talentos de los largometrajes estarán presentes Abel Danan, director del film inaugural La Damnée; Lawrence Jacomelli, director de Blood Star; Anneke Sluiters, protagonista de Heresy (Witte Wieven); John Farrelly, director de An Taibhse (The Ghost), primer film de terror rodado en irlandés gaélico de la historia; y el equipo de El instinto, gran triunfadora del festival Abycine, encabezado por el director Juan Albarracín. A estos y otros talentos de los más de setenta de cortometrajes programados se suman los jurados de las diferentes secciones. El jurado de la Sección Oficial de largometrajes estará formado por Rocío Alés, escritora y docente; Júlia Lara, actriz; y Caye Casas, director de la gran triunfadora del TerrorMolins 2023, La mesita del comedor. El jurado de las secciones Being Different y Bloody Madness lo forman Enrique Garcelán, Cristina Borobia y Víctor Català; el de la Sección Oficial de cortometrajes está formado por Heidi Honeycutt, Max Gee y Julia Cranney; el de Ç-Trencada por Diego Collado, Alberto Romo y Sabina Pujol; y el Jurado de la Crítica lo forman Carlos Penela, Ylenia Cañadas y Jordi González.
Exposición y presentaciones literarias, entre las actividades paralelas. No todo son proyecciones en el TerrorMolins. Entre las actividades que también forman parte del certamen está la exposición «Terror a Quatre Rodes» by Joso. A partir del 7 de noviembre la Sala de exposiciones Ca n’Ametller acogerá una muestra de diseños para engalanar la carrocería del coche oficial del festival, solo uno de los cuales ha sido escogido por Renault e impreso en formado vinilo. También se presentarán varias novedades editoriales con el terror como telón de fondo. Son La maldición de la luna llena, con Alberto Romo y Raul Ruiz; América profunda, con Rocío Alés; y Cine de Terror contado a los niños, con Manuel Mañero. A todo esto se le suman actividades como los Molins Horror Games, ya celebrado, y varias charlas, además de unas Jornadas profesionales que acogerán, entre otras, el IV Foro de Coproducción Iberoamericana.
Nuevas colaboraciones. El TerrorMolins forma parte de alianzas de festivales de género como el TAC (Terror Arreu de Catalunya) o Noviembre Fantasma y busca siempre nuevas vías de colaboración. Dos de ellas son con 3Cat, a través del canal infantil SX3, que ofrece a niños la posibilidad de asistir a las sesiones del TerrorKids; y con la plataforma del mismo 3Cat, donde a partir del 30 de noviembre el TerrorMolins tiene una colección propia abierta con films en catalán que han pasado por el festival. Son el largo Avemaria y los cortos Agorafòbia, Al Nadal toca fusta, Cases d’algú, La masia, Llengua amb tàperes, Un llit ple de sang y Zombiosi. Otra colaboración es con la Acadèmia del Cinema Català, que cada año realiza una Acción de Recuperación del Patrimonio Cinematográfico. Este año la acción lleva el título “El cinema de terror: una geografia del gènero a Catalunya”, una selección de 8 títulos icónicos del género en Catalunya, comisariada por el investigador y programador Jordi Sánchez Navarro, presentación de la cual acogerá el TerrorMolins. Además, se proyectará uno de los films seleccionados, ¿Quién puede matar a un niño?, de Chicho Ibáñez Serrador, y se realizará una mesa redonda con el director Jaume Balagueró, la crítica Desirée de Fez y el mismo Jordi Sánchez Navarro.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Segunda cápsula

Segunda jornada de Serendipia en el festival y promete ser una jornada dura: cuatro película cuatro. Dos de Oficial Fantàstic Competició (Get Away y Bury Your Dead); una de Noves Visions (Body Odissey) y finalmente, Apocalipsis Z, que se ofreció dentro de ese cajón de sastre que es Sitges Collection. Este fue el menú gourmet que deleitó las retinas de Serendipia en su segunda jornada de madrugón y fiambrera. Y no, Terrifier 3 (Damien Leone), que se ofreció en pase único, no pudimos verla. Y Serendipia confiesa que le ha cogido cierto cariño a ese payaso burlón (y sanguinario). Ya habrá oportunidad.

Fotos: Serendipia
VIERNES 4 DE OCTUBRE

Nick Frost (Sitges Film Festival)
Tramontana espera a Serendipia para comenzar el día nuevamente con una comedia, en este caso británica, Get Away (Steffen Haars), una de las tres cintas protagonizadas por Nick Frost (junto a Timestalker y Krazy House) que se han podido ver durante esta edición. Y es que Frost es una figura admirada por el fandom y por el festival, pues no en vano es una importante pieza del núcleo que compone la trilogía del Cornetto, principal mérito para hacerlo merecedor de la Màquina del Temps con la que el certamen le ha homenajeado este 2024. Hay sed de volverle a ver formar equipo con Edgar Wright y Simon Pegg, algo que ocurrirá algún día, tal y como explicó el actor ante la inevitable pregunta, precisamente con la que se inició la rueda de prensa. Frost creé que será así porque los ve con frecuencia y hablan constantemente de ello, pero hay tanta expectación que deberán elegir muy bien el proyecto. Mientras, nos contentamos con seguirles en su carrera individual, en la que han corrido una suerte desigual, siendo, quizás Frost el menos afortunado hasta ahora. De los tres títulos que le representaron en esta ocasión, el más logrado fue el que Serendipia tuvo la suerte de visionar: Get Away en el que nuestro actor (que también firma el guion y ejerce de productor) interpreta al padre de una familia de turistas ingleses,
amante de los destinos remotos que serán muy mal recibidos por los habitantes de Svälta, una isla nórdica de la que se dice que, hace siglos y durante una cuarentena, sus habitantes recurrieron al canibalismo y donde, además, hay suelto un asesino múltiple buscado por la policía. Con un arranque que bebe mucho del primer capítulo de Drácula, los dos primeros tercios del filme nos sitúan ante lo que se diría que es el cruce gamberro entre Midsommar (Ari Aster, 2019) y Turistas (Ben Wheatley, 2012). Toma unas gotas del Folk Horror, tan en boga, para abundar en un subgénero que podríamos nombrar como relatos de repudio y asalto al forastero, y que tienen como variante más específica el encarnizamiento con el turista, algo, esto último, especialmente inspirador en tiempos de turistificación/turismofobia. Ni que decir que ese prolongado segmento de Get Away se apoya en el humor cafre que asociamos al actor. Desde su base cómico-cáustica se oculta y cimienta el giro de guion que da entrada al tercer acto: un festín de sangre, cuerpos descuartizados, efectos gore, y vísceras, en el que la víctima se manifiesta victimaria, como si estuviéramos ante el reverso pulp de The Wicker Man (1973). Esta explosión de violencia final, al estilo Grand Guignol, que se suma a esa mordacidad con ciertos visos de crítica social que rezuma la primera parte, hace de Get Away un agradable bocado para empezar la jornada. Cierto que no es una delicatesen culinaria sino algo semejante a un huevo Kinder. Una cinta agradable y simpática aunque intrascendente.
Coincidiendo en el tiempo con el pase de Get Away, en l’Auditori tenía lugar la proyección del film que, sin duda y de manera unánime, ha marcado esta edición del festival, La sustancia (The Substance, Coralie Fargeat). Detengámonos un momento aquí pues, habrá quien ataque/defienda La sustancia como un desaforado alegato feminista. Otros la verán como una desagradable orgía body horror en respuesta a todo ese culto al cuerpo y la belleza, al exhibicionismo constante. Los habrá que vean en esta comedia agria un retrato de la soledad en la cumbre, la fragilidad de la fama y la lucha contra el olvido. También se verá como una oda/denuncia muy loca al consumismo, al desear-pedir-conseguir todos los deseos con la consiguiente moraleja moralista. Y todo eso es. Pero también mucho más. La sustancia es un homenaje al terror más inteligente y salvaje de los ochenta, con guiños a Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), la incomprendida Society (Brian Yuzna, 1989) y, sobre todo, a toda la nueva carne del profeta Cronenberg. Y más aún. Su esencia está fuertemente apuntalada en grandes clásicos del fantástico como son Dr. Jekyll y Mr. Hyde y El retrato de Dorian Gray. Todo ello en un sorprendente y gigantesco paso adelante en la filmografía de su directora, Coralie Fargeat, cuya más que correcta opera prima, Revenge (2017), hacía presagiar un futuro interesante, pero no que su siguiente proyecto fuera ya esta «locura absoluta», a la par que pieza madura y con mucho fondo, que sin duda está llamada a ser una película de culto de manual.
Con un guion perfectamente construido, que también ha escrito la directora, La Sustancia es todo un portento que cuida mucho sus planos, no dudando en poner todo el detalle en funciones orgánicas habituales hasta conseguir que resulten desagradables, aunque tan solo se trate de ampliar el sonido para alcanzar, con ello, un mayor nivel de repugnancia. Las actrices protagonistas brillan, sobre todo Demi Moore, que inteligentemente se enfrenta a un personaje que, si bien no tiene porqué ser autobiográfico, sí que se encuentra en una encrucijada vital que la actriz puede reconocer al estar viviéndola en la realidad. Por su parte Margaret Qualley es el arquetipo de la perfección y alter ego del personaje que interpreta la Moore, y tanto un cuerpo como el otro son retratados al detalle por la directora, como expresión artística: uno con sus «imperfecciones» y otro sin mácula que pueda ensombrecerlo. Arte sin mancha. Perfección -exterior- inmaculada. Con La sustancia los fans del fantástico y, en general, los del buen cine tenemos en Coralie Fargeat una voz muy estimulante. Una esperanza de buenas historias exenta de todo prejuicio a la hora de narrarlas. Libre y con una belleza salvaje.
Esta bilocación de Serendipia, que le permite comentar dos filmes que se vieron a la vez en salas distintas, tiene truco, que no trampa. En verdad, su cuerpo físico no se movió de Tramontana, donde también vio el siguiente título de su agenda: Apocalipsis Z. El principio del fin, cinta postapocalíptica que se desarrolla en Galicia, en la que una extraña enfermedad similar a la rabia empieza a extenderse sin freno por todo el planeta transformando a la gente en agresivos «resucitados» caníbales (de otro modo, zombis). Basada en la novela de 2007 de Manel Lourerio, nos trae la historia de un duelo, de un viaje de supervivencia, tanto físico como emocional, con acción, tensión, infectados rabiosos, un poco de sangre… y un malhumorado gato de nombre en latín, Lúculo, verdadero robaescenas. La película nace con vocación de ser primera parte, pues el proyecto de Prime Video incluye, en origen, adaptar la saga de Loureiro completa. La novela inicial que nació como relato por entregas en el blog del autor (versión 2.0 de los folletines decimonónicos), narraba el apocalipsis zombi en forma de diario. Debido a su éxito fue editada en formato de libro y pronto tuvo que ser expandida en dos secuelas más. Auténtico longseller, en palabras del novelista, la obra ha conocido innúmeras reediciones, elevadas a la enésima potencia, por supuesto, a raíz del COVID-19, de modo que lo que había empezado como una especie de historia de ficción especulativa, se ha transformado, tras la pandemia real, en una historia de política ficción salpicada con algo tan irreal como es que los muertos caminen entre los vivos. El propio Carles Torrens, director barcelonés escogido por la plataforma para trasladar el relato literario al leguaje del cine, alimentó el material original, conjuntamente con Ángel Agudo, que
firma el guion adaptado, con todo aquello que nos retrotrae al 2020: Supermercados desabastecidos, individualismos, privilegios, videollamadas… En manos del director de Pet (2016), el fenómeno zombi toma carácter documental, por eso, sobre todo en la primera parte de la cinta hay poca acción y poca sangre, pero mucha verosimilitud puesta al servicio de la denuncia del egoísmo humano, que sería capaz de llevarnos a la extinción antes que los mordiscos de los infectados. Tras la presentación del protagonista, y el planteamiento de ese subtexto crítico, la cinta abandona los interiores y se convierte, en su segunda parte, en un relato de aventuras: el foco se traslada del conflicto interno del personaje central a su fuga hacia adelante para conseguir sobrevivir. Él y Lúculo pronto se ven empujados a salir, y se irán encontrando, por tierra y por mar, con compañeros de viaje improbables pero esenciales para su crecimiento (y para justificar, un poco tramposamente, algunos giros de guion). Apocalipsis Z. El principio del fin no alcanzará, quizás, puestos de honor en el subgénero de muertos vivientes, pero seguramente tampoco lo pretende, a cambio, inaugura de forma eficaz la puerta de entrada a la que podría ser la primera gran franquicia del género Z en nuestro país. Bien resuelta y con un electrizante clímax, no generó debate en los corrillos, obtuvo sólo una tibia acogida que se explica, quizás, por las ambivalentes valoraciones que han ido cosechando las anteriores obras de Torrens. Serendipia, en cambio, incluso desde Emergo, siempre ha considerado que Carles Torrens es un cineasta al que seguir, curiosamente, en el apartado de anécdotas de esta edición quedará registrado el descubrimiento de que el interés es mutuo, el director fue quien nos reconoció al acercarnos a él.

Y de una cinta con acogida tibia a otra que la tuvo peor. Serendipia se aleja momentáneamente de la Sala Tramontana para cumplir con la siguiente escala del día. En el Auditori le está aguardando otra película espoleada por la reciente pandemia,
el último trabajo de Marco Dutra (As Boas Maneiras) presentada por el propio director y su actor protagonista, Selton Mello, una estrella en Brasil. Dutra refirió que la crisis del COVID le había provocado un descenso al abismo de la depresión, hay que recordar que, con Bolsonaro en el poder, en Brasil los efectos de la pandemia fueron especialmente devastadores en todos los estratos de la vida. Y el director rompió una lanza en favor del valor curativo del arte cinematográfico, así, la realización de Enterre Seus Mortos (Bury your Dead) le habría reconciliado con el género humano, al permitirle descubrir la importancia del trabajo colaborativo y el valor de la denuncia y la empatía. Pero esta emotiva presentación no impidió que el público suburense recibiera con estupefacción su obra. Y es que Enterre Seus Mortos (Bury your Dead) es un críptico film que sobrepasó las capacidades de comprensión de los espectadores, así, era casi unánime la sensación de que habíamos estado expuestos a una pieza incomprensible por nuestra falta de referentes concretos que explicaran la mitología desplegada, en el mejor de los casos, cuando no directamente causada por una exposición narrativa oscura y desmañada. Serendipia tiene que reconocer que, en un primer momento y en primera impresión tras el visionado, participó de esa perplejidad general. Con todo, no compartió el juicio que achacaba esa cualidad de indescifrable a su tempo exasperantemente lento, de hecho a Serendipia lo que la exaspera es esa cantinela perenne que denosta cualquier relato que no se exponga y desarrolle con un ritmo taquicárdico. Pese a verse desbordada por el carácter intrincado de la película y su trama, ya de primeras Serendipia advirtió que se encontraba ante una especie de western fronterizo apocalíptico con no pocos puntos en común con Atolladero, de Óscar Aibar, pero mentando oscuras entidades lovecraftianas. Impresión que,
junto al reconocimiento de la belleza plástica con la que se expresa Dutra, fue motivo suficiente como para desear investigar sobre qué había visto. La acción transcurre en torno a las circunstancias y vicisitudes de Edgar Wilson, sin duda uno de esos personajes dignos de perdurar archivados en la galería de caracteres memorables, un taciturno operario encargado de recoger cadáveres de animales atropellados en una zona rural de Brasil, que sueña con escapar de su existencia con Nete, el amor de su vida. Estructurando su cinta en siete capítulos, el director traslada al espectador a un terreno inestable, donde el peligro viene del más allá, de las entrañas del proceso civilizador. Esta tierra se llama Abalurdes, ciudad ficticia instalada en la inercia inherente a la certeza de que la Tierra está en sus últimas horas. Completan el panorama cierto fenómeno catastrofista (repasado, pero nunca detallado) que, sin duda, evoca nuestra pandemia, y algo parecido a una secta que practica ceremonias con un aura ritual. Dutra parte de las novelas de Ana Paula Maia (que participó en la redacción del guion), tomándose libertades y huyendo del cine de tesis, aunque en su relato se aprecian muchas de las vicisitudes de Brasil, empezando por el fundamentalismo religioso. El director está más interesado en componer un espectáculo fílmico (de lo más inquietante) que le sirva para explorar misterio por el misterio. La mística de lo macabro. Lamentablemente, el interés de Enterre Seus Mortos (Bury your Dead) se ve empañado por un exceso de ambición que acaba lastrando su claridad expositiva. No es una película redonda, pero su innegable poderío visual nos hace pensar que, tal vez, en un futuro vaya a ser reivindicada como perla del cine raro (Weird si se quiere decir en inglés). Tal vez. No nos atrevemos a afirmarlo, pues ya hemos reconocido que durante el visionado nos embargó la sensación de no saber qué estaba ocurriendo en la pantalla. De lo que sí estamos seguros es de que la hubiéramos incluido en la programación de la sección Noves Visions, donde hubiese encontrado un público más afín y dispuesto a dejarse llevar por lo extraño.

Sí estaba incluido en Noves Visions el siguiente bocado que degustó Serendipia de vuelta a la Sala Tramontana. Una inclusión que no nos convenció. Serendipia siempre recordará su impresión al ver The Invitation (Karyn Kusama), una cinta a la que llegó por azar (era la que cuadraba en su horario) y de la que se enamoró instantáneamente, fue su apuesta personal en esa edición y ganó la porra, puesto que la película de 2015 se alzó con el máximo galardón. Esa misma emoción es la que sintió viendo Body Odissey (2023). El debut en el largo de Grazia Tricarico se le antojó fascinante, vivo ejemplo de que todavía pueden contarse historias originales, que lo son porque son fruto de un acercamiento personal, y con una voz propia ya muy desarrollada, a temas universales. Así, en manos de la directora el body horror deviene un canto lírico a la esterilidad del esfuerzo de superación cuando se convierte en objetivo por sí mismo, en ir siempre más allá en una fuga continúa hacia una perfección imposible de alcanzar. Esta metáfora de los peligros del culto extremo al cuerpo, que tanta predicación y seguimiento tiene en nuestros tiempos (es uno de los males del hoy, nos atreveríamos a afirmar), servida con un embalaje formal exquisito, exhaustivamente pulido, sin caer en lo superfluo, fue toda una revelación para quien esto escribe. Son muchas las cosas que atraen a Serendipia del Festival de Sitges, pero, no es la menor, tropezarse con cintas únicas en su especie y que sólo allí pueden descubrirse. Body Odissey se instaló entre nuestras preferidas, por eso nos hubiera gustado que la hubiesen programado en Sección Oficial, pues quiérase o no, es la que da mayor visibilidad a los autores y sus obras, y ambas, la directora y su película, lo hubieran merecido con creces ¿No se trataba, además, de apostar por la incursión femenina en el fantástico?
Tricarico se estrena en el largo, pero ya no era una desconocida en la escena del género. Su presencia en el circuito era frecuente, sobre todo a raíz de cortos como Persefone (2014) o, y sobre todo, Mona Blonde (2014), germen del que ha sido su primer largo. Mona es el personaje protagonista de ambas ficciones, una culturista de élite que está obsesionada con tener el mejor cuerpo posible. La fijación por ese cuerpo perfecto es tan grande que llega a cotas
estratosféricas gracias al apoyo de Kurt (Julian Sands), su refinado entrenador especial. Versión enfermiza de Pigmalión, Kurt, a la vez, la estimula y la somete, es su puntal y su carcelero, como si fuese el ejemplo paradigmático de la sentencia cervantina, «quien bien te quiere te hará llorar«. Sands lo encarnó con más que probada solvencia, bordando su interpretación (una de las últimas), pero si alguien lidera la función esa es la suiza Jacqueline Fuchs (que también puede verse en Mad Heidi) dando vida a Mona, otro de esos roles que guardáremos en la galería de personajes dignos de memoria. Mona es una paradoja viviente, eligió voluntariamente su carrera y continúa persiguiéndola, pero su autonomía está limitada, y es que es tanto creadora, como creación. Mona es una nueva caracterización de la criatura de Frankenstein, pero sin la inocencia que definía al monstruo de Mary Shelley. Tricarico retrata con habilidad su dicotomía, actúa según sus elecciones, pero en contra de sus deseos. A medida que se enfrenta a los exigentes estándares físicos y sacrificios que exige la competición, empieza a perder de vista sus propios objetivos y su capacidad de decisión. Su ascesis es su descenso. El de Mona es un drama psicológico que reproduce a escala la odisea del cosmos, la perpetua e irresoluble dialéctica que pauta lo real. Body Odyssey es una película que asume riesgos considerables para brindar una perspectiva alternativa, y para algunos incómoda, sobre temas como la feminidad, el cuerpo y la construcción de los propios estándares de belleza, y, más allá, sobre la intrínseca tensión entre los polos opuestos. Cautivadora y fascinante, no deja indiferente al espectador, que se preguntará hasta qué sacrificio está dispuesto el individuo llevado por su culto a la apariencia. Sin trampa ni cartón. Sin maquillaje ni prótesis. El horror.
La de Tricarico, premiada con el galardón de mejor dirección de Noves Visions, es otra de la voces femeninas que viene a sumarse al futuro del fantástico. Voces innovadoras que llegan dispuestas a iluminar perspectivas nunca abordadas. Voces que Serendipia quiere escuchar. Como la de Coralie Fargeat a cuya rueda de prensa tuvo la suerte de asistir. Sirva un somero repaso de ese encuentro como cierre de nuestra segunda cápsula.
Un encuentro con Coralie Fargeat
Amable y muy cordial, la joven directora gala se explayó en sus explicaciones durante la rueda de prensa que ofreció a los medios, de la cual hemos destacado algunos pequeños jirones.
La sustancia no era un proyecto pensado con anterioridad a Revenge, aunque ambos están relacionados. Sin Revenge no habría podido haber hecho La sustancia.
En el cine todo influye: lo que lees, lo que ves, todo influye y se utilizan estas influencias para realizar tu propio proyecto. Aunque reconozco la influencia de Cronenberg o Lynch en La sustancia. En mis películas prefiero prescindir de diálogos, que no se explique todo y que cada cual tenga su opinión sobre lo que está sucediendo.
Respecto a la participación de Demi Moore en el film, ya cuando escribí el guion buscaba un símbolo, un icono para representar a la estrella que cuando su público la abandona, desaparece. Fue todo un reto hablar con la actriz por el tipo de papel que le iba a ofrecer. Pero, a pesar de que no confiara que aceptara participar en La sustancia, lo hizo. Y una vez aceptó quise reunirme antes con ella para explicarle el proyecto y el maquillaje que iba a conllevar, así como los desnudos. También le comenté que el rodaje tendría lugar en Francia, fuera de su zona de confort. Pero dijo que le gustaba tomar riesgos y así lo hizo. Por otra parte, a pesar de la participación de estrellas norteamericanas en el proyecto, quería mantener la independencia y que siguiera siendo una cinta independiente y experimental.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Primera cápsula

Fotos: Montse Rovira
Una nueva edición del Festival de Sitges, la número 57, con el público volcado en ella. Hay hambre de Sitges y se nota en el ambiente desde el primer día. Hay apetito de compartir en comunión con otros acólitos la fantasía, el caos y el terror que nos ofrecen las pantallas del festival. Hay necesidad de evadirse de los horrores cotidianos.
En esta ocasión el histórico Cine Retiro ha permanecido cerrado por (profundas y necesarias) reformas, ausencia que ha intentado ser solventada con la incorporación de otra pequeña sala, la de L’ Escorxador, lugar habitual del Brigadoon, que ha tenido que volver a celebrarse, como sucedió el pasado año, en la Sala Llevant del Melià.

JUEVES 3 DE OCTUBRE
Nuevamente la Sala Tramontana será el hogar de Serendipia. Y lo será más que nunca. Allí iniciará su festival particular y lo hará con buen pie con El segundo acto (Le deuxième acte) una nueva gamberrada de Quentin Dupieux, un director que se ha tornado en, si no imprescindible, sí una presencia habitual con una o más de sus películas en cada edición del festival. El idilio de Serendipia con Dupieux no fue un amor a primera vista, de hecho el argumento marciano de Rubber (2010) no le convenció y en aquella su primera edición no seleccionó en su programa la obra del francés, pero poco a poco fueron coincidiendo los caminos, primero casi por azar y después ya voluntariamente, hasta que desde Au poste! (2018), si
puede, inicia el periplo suburense con lo que sea que se le haya ocurrido al galo. El segundo acto, que participó en la sección Oficial Fantàstic Competició, nos hizo olvidar la decepción con Daaaaaalí! (2023) a la par que nos retrotrajo a aquella noche de agosto de 1985 en la que vimos descender a María Casares las escaleras del Teatre Grec de Montjuic. La gran dama de la Comedie Française interpretaba La nuit de Madame Lucienne, una pieza inclasificable de Copi, a su vez un autor tan insólito y extravagante como el propio Dupieux. En La nuit de Madame Lucienne, una escalera que sale del escenario permite que los actores utilicen el pasillo central del patio de butacas del teatro, saliendo y entrando repetidamente, igual que Léa Seydoux, Vincent Lindon, Raphaël Quenard y Louis Garrel, los interpretes del segundo acto de Dupieux, no dudan en romper la cuarta pared mezclando «realidad» y ficción. En la pieza de Copi, los intérpretes se ven inducidos a ensayar el ensayo de un ensayo y la teatralidad se exacerba hasta el delirio. Al final de ella, la señora que limpia el teatro asesina a todos los actores y exclama triunfante: “¡Se acabó el teatro!”. En la última cinta de Dupieux también nos encontramos con un ejercicio metacinematográfico, los personajes están interpretando la primera película dirigida por una Inteligencia Artificial y constantemente entran y salen del guion del filme que ruedan en la trama, cosa que no es otra que cumplir con el guion que interpretan para Dupieux, la cinta nos obliga a reconsiderar continuamente dónde termina la realidad (la de los personajes, que para nosotros es igual ficción) y dónde empieza la ficción, dándole al cine un valor simbólico extremo como herramienta para la reflexión filosófica sobre la existencia y sus límites. Como en Copi ocurre con el teatro. Pero ya no estamos en tiempos de la muerte del arte, por eso nuestro director no concluye que se acabó el tiempo del cine, más bien ese largo plano aéreo sobre el travelling que ha filmado a los personajes da cuenta de que sólo desde lo cinematográfico se puede atisbar lo que se esconde debajo del fenómeno, la esencia de nuestra realidad. Pero eso se da sólo desde el terreno de la conjetura, Dupieux entona un enorme “quizás”, algo que queda advertido ya desde el título del filme. Toda esta obra es un segundo acto, aquel en el que se desarrolla la trama y se intensifican los conflictos, pero todavía no se alcanza la resolución. Quizás el mundo, como la película que inauguró nuestro festival, no sea más que una obra sin conclusión posible.
Si Serendipia disfruta con el possurrealismo de Dupieux, tanto o más disfruta con el cine de animación. Hubiera querido degustar el stop-motion de Adam Elliot, Memorias de un caracol (Memoir of a Snail), pero asistir a su pase en el Cine Prado era incompatible con estrenar L’Auditori visionando el filme inaugural, y Serendipia no se ha perdido ninguno de ellos en las quince ediciones que lleva cubriendo el festival. Así, tras El segundo acto, se encaminó con el corazón partido a la cita con el actual buque insignia de las salas del festival, en vez de dirigirse a aquella otra que lo fue cuando el certamen nacía. No se trata de ser un animal de costumbres, es ser fiel al rito. Porque ese pistoletazo de salida de L’Auditori tiene algo de ceremonia, con un Ángel Sala como oficiante que siempre aprovecha la ocasión para darnos la bienvenida a los miembros de la prensa. Las formalidades pueden parecer corsés, pero, en verdad, con su artificialidad solemne, marcan la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario y nos permiten moldear y modelar el tiempo humano. Las formas puede ser tan importantes como el fondo. Si no más. De la relevancia de lo formal Presence, película de inauguración y último trabajo de Steven Soderberg, es un ejemplo perfecto.

Serendipia sigue la pista a este ganador del Óscar del 2000 por Traffic, desde que iniciara su carrera en 1989 ganando la Palma de Oro con Sexo, mentiras y cintas de video, auténtico sinécdoque del cine indie, y lo sigue no sólo porque todos fuéramos jóvenes en los 90, sino porque es un director que demuestra una y otra vez que no está reñida la asunción de un género y la voluntad de darle una impronta autoral a cada trabajo. Contagio (Contagion, 2011) es una buena muestra de ese equilibrio, y esta Presence, con la que regresa a Sitges trece años después, también. Soderberg recorre la
misma senda que abrió David Lowery en 2017 con A Ghost Story, y que podríamos definir como historia de fantasmas de autor. Tanto la de Lowery (más) como la que nos ocupa, han hecho las delicias de Serendipia y es que romperemos todas las lanzas que hagan falta para defender que, a la hora de contar, es más importante el cómo que el qué. Al fin y al cabo, los argumentos posibles son contados, si los relatos son infinitos es porque las variaciones son las que dan carta de naturaleza a cada narración. Quizás Lowery fue más rompedor, después de todo Soderberg reutiliza todos los tópicos del canon, como (casi) siempre nos encontramos con una familia disfuncional, aunque acomodada, que se muda a una mansión en las afueras (con el consiguiente enfado de los hijos adolescentes) en la que empezarán a ocurrir sucesos paranormales, unos fenómenos que el director confiesa que conoció bien en su propio hogar como hijo de una médium que es. Pero Presence no es una película parapsicológica más, pues la forma subvierte el fondo, lo que la distingue y hace especial es que Soderberg la plantea como una narración subjetiva de la propia presencia fantasmal. Los largos y fluidos planos secuencia en gran angular que se pueden conseguir con la pequeña cámara digital Sony A9 III se bastan por sí mismos para conducirnos al centro del terror, un terror que no se apoya ni en el susto ni en la sangre. (Casi) La única violencia que se muestra es la emocional, al menos, hasta que se llega al desenlace y se revela que el mal no está sino del lado de los vivos. Es, pues, el tratamiento de la cámara y la planificación el que sostiene la narración y nos fuerza a ver desde la mirada del espectro. Los fundidos a negro que cierran todas las secuencias casi parecen un parpadeo, una caída de párpados que es el recurso que el director utiliza para dosificar la información que quiere irle dando al espectador, una caída de párpados que, al estar contemplando una cámara subjetiva, es la del propio público que ve la película. Esta alineación de vistas por sí misma logra que la cinta se cierre con un giro que no tiene nada que envidiarle a los de Shyamalan, ante nuestros ojos, casi desde ellos, se ha tejido la ilusión que nos ha mantenido confundidos. Una enigmática frase en el epílogo despertó en Serendipia las ganas de volver a verla, algo que podrá hacer puesto que se estrenará en salas comerciales el próximo 31 de enero gracias a Diamond films.
Y, aunque ya nos encaminemos hacia la siguiente sesión del día, no queríamos dejar de mencionar el gusto de reencontrarnos con Lucy Liu como protagonista bordando una notable interpretación. Todos la recordaremos siempre como la villana que daba la réplica a Uma Thurman en Kill Bill. El díptico de Tarantino es uno de los filmes de cabecera de Serendipia por ser un sentido homenaje a las películas de Kung-Fu que devoró en su infancia en los cines de barrio. Hong Kong estará siempre en la médula cinéfilo-cinéfaga de Serendipia, quizás por eso no duda nunca en disfrutar del cine que
de allí nos llega todavía hoy. En esta 57 edición del festival ha habido menor presencia de cine oriental, pero el que se ha presentado ha tenido un buen nivel. Y disfrutamos de algunos títulos, empezando por ese 九龙城寨之围城 (Twilight of the Warriors: Walled In, Soi Cheang) que cerraba nuestra primera jornada en la Sala Tramuntana. Una producción chino-hongkonesa basada en hechos históricos, que retrata la Ciudad Amurallada de Kowloon, la cual en los años ochenta fue el único lugar de Hong Kong donde no se aplicaba la ley británica. Un enclave entregado a las bandas y al tráfico de todo tipo. En este claustrofóbico lugar y huyendo del poderoso jefe de las tríadas Mr. Big (Sammo Hung), el emigrante ilegal Chan Lok-kwun (Raymond Lamb) es acogido bajo la protección de Ciclón, líder de la Ciudadela (Louis Koo). En manos de Soi Cheang la Ciudad Amurallada se convierte en un escenario de leyenda, tan hábil siempre este director en capturar esa belleza hiriente que anida en lo sórdido y, aunque no está a la misma altura de su anterior Limbo, que pudimos disfrutar en la edición de 2021, logra darle a lo marginal un aire mitológico. A la vez, el de Macao, consigue irisar sus thrillers con visos de fantástico, aquí con la presencia de un villano sobrehumano, un (anti)héroe (Ciclón) con toques de santo laico y unas gotas de prodigio casi mágico en su desenlace. Destacan las coreografías, pero también el diseño de una galería de personajes que, sin dejar de ser arquetipos, presentan matices psicológicos hasta el punto de movernos a empatía. Acción, violencia, suciedad, artes marciales y aires distópicos en un filme en el que junto a grandes leyendas del cine de Hong Kong, podemos encontrar nuevos talentos luchando en los rincones y vericuetos de una réplica de la laberíntica ciudad amurallada que se construyó a tamaño real y que fue derruida tras finalizar el rodaje. Todo ello en una producción que también se presentó en Oficial Fantàstic Competició y de la que ya se está preparando una secuela.

Esta fue la experiencia en salas de Serendipia, pero aún pudo gozar de más cine en streaming por cortesía de su productora: Párvulos, con la que Isaac Ezban ofrecía un relato apocalíptico protagonizado por tres hermanos de corta edad que viven en una casa en el bosque. Poco a poco el director nos irá mostrando qué los ha llevado a esa situación. Y explicará qué extraños seres habitan en el sótano y que, de largo, no son lo peor con lo que se toparán los muchachos. Con color degradado, pero que no apaciguará el rojo de la sangre, Párvulos es un mal viaje que resalta el característico aspecto feísta del cine mexicano de terror. Producto de la pandemia, su ajustado presupuesto no es óbice para que se ofrezca al espectador una buena historia, salpicada de sangre, zombis y vísceras, con pasajes duros y crudos y una electrizante conclusión. El cine mexicano de terror encanta a Serendipia y mientras haya directores como Isaac Ezban, continuará estando en buenas manos y trayendo sorprendentes historias a la pantalla.
Buen promedia en esta entrada de festival. Lamentablemente en esta ocasión no se han realizado los maravillosos video-resúmenes, así que deberán contentarse con un tráiler de uno de los films de la jornada.
Una selección de cortometrajes llena de grandes nombres completa la programación del TerrorMolins 2024

Se acerca el noviembre y con él el Festival de Cine de Terror de Molins de Rei, en una 43ª edición dedicada al terror rural que tendrá lugar entre los días 8 y 17 de este mes. A todas las novedades y programación ya anunciadas se suman dos largometrajes muy especiales, las selecciones de cortometrajes, divididas en tres secciones donde se podrá ver el más destacado del género en formato corto y dónde habrá una gran presencia de terror en lengua catalana, y dos sesiones dedicadas al público infantil, con la tradicional TerrorKids, y adolescente, con TerrorJove. Además, el TerrorMolins estrena web, una página que renueva la imagen y ordena y hace más clara toda la información del certamen.
Los cortometrajes de terror más destacados. Además de las tres secciones competitivas, las sesiones de inauguración y clausura constarán, como cada año, de un cortometraje ligado al leitmotiv que vertebra el festival o que destaque especialmente. Serán Un dia al camp, de Albert Portal, y Drizzle in Johnson, de Ivan Li, respectivamente. El primero es una comedia de terror en catalán que parodia clásicos como La matanza de Texas y el segundo es una animación psicodélica que sigue a un hombre en su búsqueda de la verdad y que ha pasado por festivales como MotelX o Fantastic Fest.

Drizzle in Johnson
La Sección Oficial de cortometrajes constará de veinte films entre los cuales hay algunos títulos y nombres especialmente destacados. Kelsey Bollig, directora de Kickstart My Heart, ganador del Premio Víctor Israel a la mejor interpretación en el TerrorMolins 2022, vuelve por tercera vez al festival con su nuevo film, Inked, alrededor de un tatuaje siniestro que despierta ecos del pasado. El nuevo film del cineasta indio Adesh Prasad, codirector del largometraje premiado en Sitges Tumbbad (2016), estará presente en la Sección Oficial del TerrorMolins con Demons, una historia de terror queer con toques gore. La holandesa Nina Gantz aterriza en el festival con la joya animada Wander to Wonder, tragedia metacinematogràfica seleccionada en el festival de Venecia y ganadora de un premio Méliès d’Argent. También destaca, entre la principal sección competitiva, el nuevo trabajo del veterano director argentino Andrés Borghi, que codirige con Iván Rojas Devora, sobre una pareja que asiste a una cena sospechosamente extraña, la primera incursión cinematográfica del mago Jandro, Cava, premiada en una decena de certámenes, o el film en catalán Mu, de Javier Méndez Cañada.
La sección Ç-Trencada, dedicada a las producciones catalanas, será, este año, mayoritariamente en lengua catalana. Destacan, entre los ocho cortometrajes seleccionados, nuevas obras de cineastas conocidos y asiduos en la programación del festival, como Cris Gambín y Toni Pinel, ganadores del premio Ç-Trencada en 2019 y que este año presentan Aamon; Ferran Carbonell, que vuelve al festival con Aigua seca después de haber proyectado a la sesión de clausura de 2023 Na Ribas, o Ian Garrucho y Daniel Noblom, con 3, 2, 1 y Parasomnia, respectivamente. También habrá films como Berta, de Lucía Forner Segarra, que llega después de pasar por la Seminci de Valladolid, o 7 minuts al paradís, de Victoria Aviñón, que se verá en estreno mundial.
En cuanto a la sección online, Globus, que pone un foco especial en la diversidad y las nuevas miradas y que, igual que la Retrospetiva de largometrajes, se podrá ver en la plataforma Filmin, constará de diez obras y dos bloques de cortometrajes latinoamericanos programados en colaboración con el prestigioso Festival Nieve Roja de Argentina y de la alianza FantLatam.
Largometrajes: dos incorporaciones de lujo
La programación de largometrajes del festival incorpora dos últimas películas que acabarán de redondear la selección. Se trata de El baño del diablo, de los directores austríacos Severin Fiala y Veronika Franz, gran triunfadora del Festival de Sitges, y la coreana Ghost Train, de Tak Se-woong, que se estrenará internacionalmente en el TerrorMolins. Además, la sección Retrospectiva, que se podrá ver a través de Filmin, reunirá algunos de los títulos más emblemáticos de terror rural, como Las colinas tienen ojos, Wake In Fright o La última casa a la izquierda, además de La matanza de Texas.
TerrorKids y TerrorJove
El TerrorMolins mantiene su apuesta para llegar a públicos de todas las edades con las ya habituales sesiones TerrorKids, donde se podrán ver una selección de cortometrajes para niños divididos en dos bloques, entre los cuales hay 4 premieres españolas, una catalana y una europea y films como Impossible Maladies, premio Méliès d’Argent en el Festival de Estrasburgo. También habrá talleres simultáneos donde los asistentes podrán crear un espantapájaros y sembrar semillas “terroríficas”. Para el TerrorJove, una sesión que se consolida después del éxito del primer año y en la que un grupo de jóvenes colaboradores del certamen programan la película y dinamizan un debate posterior, el film seleccionado es Párvulos: Hijos del apocalipsis, del director mexicano Isaac Ezban.

Inked
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Tercera cápsula

Ya está aquí el primer fin de semana del festival, lo que incluye la tradicional Zombie Walk. También, además de tres nuevas películas a sumar en nuestro itinerario: dos de Oficial Fantàstic Competició (El baño del diablo y Mads) y una de Sitges Collection (Bookworm) Serendipia inicia las actividades paralelas con una visita a los protagonistas y director de Terrifier 3. Un momento fan supremo.

SÁBADO 5 DE OCTUBRE
La tercera jornada no podía empezar mejor para Serendipia que disfrutando desde la primera fila de la Tramontana del último trabajo de los austríacos Severin Fiala y Veronika Franz, tía y sobrino son responsables esta vez de haber cultivado uno de los mejores ejemplares de la cosecha cinematográfica de este 2024: El baño del diablo (Des Teufels Bad). Elegida como candidata a representar a Austria en la carrera por los Oscar, galardonada con el Premio a la mejor a la mejor fotografía (Martin Gschlacht) en la Berlinale, la última criatura de los directores de Buenas noches, mamá (Ich seh, Ich seh, 2014), está llamada a convertirse en un clásico de la exploración de las profundidades de la psique femenina como cruce perfecto que es del cine más psicologista de Bergman con el del Haneke más encarnizado. La Agnes (vibrante Anja Plaschg) de El baño del diablo tiene mucho en común con la Anne del Dies Irae de Dreyer, ambas jóvenes verán desasistida su sensualidad, prisioneras como están de un marido incapaz de corresponder a su demanda (y juzgadas por las respectivas suegras como causa de los males del hijo que ha caído bajo su influencia) y, aunque víctimas, a las dos les espera un trágico desenlace en el que lo religioso tiene un papel decisivo.
Elegante y pictórica, con tableaux vivants a la manera de Murnau, el film de Fiala y Franz ahonda en la incomprensión de
las necesidades amatorias femeninas por parte de una sociedad que prácticamente las reduce a su función de futuras madres, una función que, en el caso de Agnes, va a ser imposible de cumplir pues cualquier esperanza de convertir el lecho conyugal en su propio edén privado se ve frustrada al final de su noche de bodas, cuando el novio le pide a su novia que se aleje de él para poder masturbarse, sombríamente, bajo las sábanas. No cumplir las expectativas que otros albergan sobre nosotros, decepcionar, es (antes y ahora) una de las principales causas de insatisfacción y autoinculpación, de frustración, y ésta nos arroja al abismo de la depresión. El baño del diablo es, sobre todo, el acompañamiento a una mujer desesperada a la que no le queda siquiera la escapatoria de darse muerte por mano propia. En la mente de Agnes está fijada la advertencia del sacerdote local sobre el destino de los suicidas, mueren sin confesarse, así que les espera un llanto y crujir de dientes. Si pone fin abruptamente a su tormento, sólo logrará condenarse a una eternidad en el infierno.
Franz y Fiala inician su relato con un prólogo de impacto y, aberrantemente bello también (¿O debiéramos decir sublime?): una mujer camina por el bosque con un bebe hasta llegar a una cascada de un rio. Allí arroja al niño, que se precipita al vacío, y después acude al pueblo donde se declara culpable de asesinato. Una secuencia que la fotografía de Martin Gschlacht y la música de la propia Anja Plaschg convierten en premonición, un presagio de que sobre el filme se cierne una velada promesa de muerte, que cuando se materialice en el desenlace, pese a estar advertidos, nos repugnará. Nos aterrará. Y esto último quizás venga propiciado, paradójicamente, porque esa conclusión no está suavizada por el lenguaje del género (dato éste al que volveremos más adelante), así que nos resulta de un naturalismo que duele. Casi tanto como le duele el alma a Agnes. Igual que la iluminación de la cinta evoluciona desde la calidez de los ocres hasta la brumosa frialdad de los grises azulados, el proceso mental de Agnes es una caída en picado hacia la desesperación. Una desesperación que ninguno de sus pequeños ritos para volverle propicia la naturaleza (y aquí el filme toma tintes de Folk Horror) logrará reparar. No es de extrañar que Agnes, cada vez que tiene un momento libre, regrese de forma semiconsciente a la criatura sin cabeza (la homicida del inicio) que se encuentra en el bosque. Por espantoso que pueda ser
su cuerpo en descomposición, con los dedos de las manos y los pies mordidos por la fauna silvestre o amputados en nombre de supersticiones esotéricas, al menos su alma está libre de las limitaciones terrenales de una mujer mortal. Larvadamente, de forma totalmente inconsciente, se va forjando en su interior una idea: para salir de su prisión interior no le va a quedar otra opción que pasar de ser víctima a ser victimaria. Si, como advierte el eclesiástico, el suicidio es el peor asesinato, quizás no lo sea emular a la descabezada del bosque y segar la vida de un inocente. Después de todo, quien puede matar a un niño, está dándole a Dios un santo que le acompañará en la corte de la Rosa Mística.
Lo que sigue es un episodio que nos vuelve a traer a Dreyer a la memoria. Pero en esta ocasión al de La pasión de Juana de Arco. La secuencia del encarcelamiento de Agnes y, sobre todo, el momento de confesar su crimen es el único que nos sitúa ante su rostro de plena felicidad. Agnes se nos muestra beatífica. El asesinato permite un suicidio con la bendición de Dios. Perder la vida mortal es una liberación de las cargas terrenales de una mujer. Alcanzar la libertad. Más aún, no sólo ser libre, sino gozar de la Gloria del cielo. Y aquí sería quizás pertinente aludir a las muradas, esas mujeres medievales que, arrastradas por una fe fuera de lo normal, elegían el camino de convivir en vida con su tumba. Emparedarse voluntariamente contra los muros de una iglesia, morir en vida, fue para ellas un culto a la libertad personal. Sin embargo, extendernos en ello sería una disquisición que, llevándonos al centro de El baño del diablo, según nuestra libre asociación de ideas, nos apartaría de los límites sensatos de un comentario. Baste decir que caer en el delirio del fervor extremo, ejecutando acciones que hoy en día nos aberran, fue alguna vez un acto revolucionario de liberación.

Pronunciarnos sobre si este último filme de nuestra pareja austríaca favorita es pertinente o no de ser seleccionada por un festival como Sitges es también un excursus. Pero este si nos parce pertinente. El baño del diablo hay cosechado elogios allá donde se ha proyectado, su excelencia está fuera de dudas. La crítica generalista, que mira al fandom por encima del hombro, celebra que la dupla haya desestimado el camino del cine de terror. Para ellos, seguramente, su valía le viene precisamente por haber realizado un trágico drama rural sobre la enfermedad mental femenina ambientado en el siglo XVIII y basado en hechos reales. Los prejuicios siempre son nocivos. También son muy tiernos los intentos de la crítica especializada en el género de englobarla sí o sí entre sus terrores favoritos, sus gotas de Folk Horror pueden permitirle a algún crítico hacer cabriolas para emparentarla con Midsommar (2019, Ari Aster), del mismo modo que, al ser el suicidio por poderes una práctica no inusual entre las mujeres del Siglo XVIII, podría ser motivo suficiente como para considerarla una brillante incursión en el true crime tan en boga. ¿Qué piensa sobre ello Serendipia? Que no importa demasiado, a la hora de ponerla en valor, el género al que se adscriba, tratar de encasillarla sería un intento tan vano como el de las hermanastras de Cenicienta por calzarse los zapatitos de cristal. Poliédrica y inclasificable, fue la mejor cinta exhibida en
esta 57 edición. Y además, y sin duda, la más aterradora de las películas de los austríacos, porque nada matiza, ni estiliza, el horror de lo que nos muestra. Serendipia aún no lo sabía, pero, la entonces futura DANA, le haría patente que lo terrible cuando es real no tiene nada de liberador. Los horrores inherentes a la existencia no tienen nada de catárticos. Y de ello quisieron hablarnos al dar cuerpo a El baño del diablo. Una cinta excelente que no tiene nada que probarle a nadie y de la que, siendo su favorita, tampoco sabía aún Serendipia que lograría el triplete en el palmarés, emulando la gesta que ya consiguieron en la edición de 2014 en la que su opera prima se alzó con el Méliès d’Argent y el premio de la crítica. Quizás en 2014 eran una promesa, ahora, diez años después Severin Fiala y Veronika Franz ya han demostrado con creces que están entre los realizadores más inquietantes e interesantes que pueblan el paisaje cinematográfico de la actualidad. En el terror y más allá.
Y ahora, después de la intensa experiencia de acompañar a Agnes, tocaba cambiar de sala y cambiar de registro. La cita era con Ant Timpson, en esta ocasión el productor de The ABCs of Death, Turbo Kid, Deathgasm y The Greasy Strangler, se arrancaba, no por bulerías, sino por una cinta apta para todos los públicos, una especialidad pocas veces servida en Sitges más allá de alguna cinta de animación. Al director de Come to daddy, su reciente paternidad le ha conmovido y enternecido, a la vez que le ha hecho descubrir uno de los mayores temores humanos: no saber estar a la altura de las necesidades y demandas de los hijos. Y eso es, entre otras cosas, lo que indaga y expresa en Boookworm, casi un cruce de buddy movie y relato de crecimiento en el que, el director, repite tándem con Elija Wood, pero en un registro radicalmente distinto al que los
uniera en el debut del neozelandés. De la comedia negra al entretenimiento blanco que (casi) siempre son las películas con niño. Nell Fisher es Mildred, una niña de once años (el gusano de biblioteca del título) precoz y superdotada, que no ha conocido nunca a su padre. Cuando un accidente doméstico deja en estado de coma a su madre, Mildred tendrá que aceptar los cuidados de ese padre que ha estado ausente, un mago fracasado que interpreta con solvencia Wood. La carga del humor en Bookworm cae del lado de las chanzas a ese padre neófito que se esfuerza en vano en sorprender a la pequeña, una pátina de fracaso perfuma sus comportamientos y despierta nuestra simpatía, y poco a poco la de su propia hija. ¿El elemento fantástico? Aparece en el MacGuffin, padre e hija salen de excursión para fotografiar a un animal legendario como el Monstruo del lago Ness, una bestia mitológica conocida como la pantera de Canterbury. Y un poco más. La verdadera magia es tener fe en el otro y dejarse sorprender. En un episodio central de la cinta ambas circunstancias coincidirán y la película nos querrá sembrar la duda sobre si ha habido o no prodigio sobrenatural. Si ha habido o no magia real. Una inclusión en el género un poco forzada que se le perdona a una cinta que se aspira como una bocanada de aire fresco. E intrascendente. Pero lo liviano también es necesario y el visionado de Bookworm es como aquellos dulces que no amargan a nadie. Una deliciosa experiencia en la que Serendipia entró de grado.
Menos satisfactoria le resultó Mads, la última propuesta de David Moreau. Y ello a pesar de que el Nuevo extremismo francés ocupa un lugar de honor en los anaqueles de Serendipia dedicados al terror moderno y de que la propuesta de Moreau, a priori, resultaba atractiva. Sangrienta y efectista, poco se habló de ella en los burladeros suburenses y casi siempre para tildarla de película que logra el entretenimiento pero no acaba de ser redonda, en otros auditorios, sin embargo, fue mejor acogida, como lo prueba su puntuación en Rotten Tomatoes. Lo sugerente de la propuesta de
Moreau viene sobre todo desde la perspectiva de su apuesta formal: rodar toda la acción en una única toma continua, un ambicioso ejercicio técnico que obliga a tenerlo todo muy planificado, a la vez que deja mucha libertad a los actores para la improvisación. Y el recurso se adecúa, además, al relato que se quiere contar. ¿El problema, pues? Aunque Serendipia le reconoce el mérito de haber logrado con ese artificio una experiencia sensorial realista e inmersiva, le critica a Moreau haber desaprovechado un tanto la fuerza de su historia al haber dejado pocas dudas sobre qué es alucinación y qué es real en la cinta. Nos hubiera gustado un tratamiento más ambiguo que nos dejara en suspenso y aturdidos como a los protagonistas del filme. Porque se nos sugiere que vamos a bucear en el estado alterado de conciencia del protagonista, que vamos a movernos dentro de su alucinación, pero acabamos saliendo del recinto de ese yo para aterrizar en lo objetivo y así es como Mads se convierte en otra cinta más de infectados. Cuenta la historia del primer día de un brote mortal a través de la ilusión de una toma continua, y no está mal, pero habríamos deseado que cumpliera su promesa de sumergirnos en la experiencia y el aturdimiento del personaje principal. Pudo ser mejor.

Con ese regusto a pequeño desengaño, terminaba la mañana, no habrían más proyecciones en esta jornada, pero aún quedaban más experiencias. Desde cruzarse con huidizos muertos vivientes, hasta escuchar con atención al mismísimo Art the Clown. El Festival de Sitges es siempre un pozo de sorpresas y un recital de emociones.
EN SITGES CON ART THE CLOWN
Tras alimentarse, fue el momento para que Serendipia se encontrara con los responsables de que Terrifier se haya convertido en todo un repulsivo para los fans del género: el director Damien Leone, los actores David Howard Thornton (Art the Clown) y Samantha Scaffidi y la diseñadora de producción, Olga Turka. En el festival también estuvo presente la actriz protagonista, Lauren LaVera, pero no participó en esta charla, teniendo una propia dentro de la sección Woman in Fant.
La charla, que estuvo moderada por Xavi Sánchez Pons, versó sobre diferentes temas relacionados con el film. El director indicó que siempre investigan «muertes» y efectos no vistos en otros slashers, siendo este uno de los elementos innovadores de la saga.
Una saga en la que no ha tenido que censurarse nada y que está abierta a la improvisación. Así, cuando el payaso Art está en la tienda de disfraces en la segunda parte, el director tan solo tuvo que decirle a su actor: «Dave, just acting» quedando una toma perfecta. Por su parte, David Howard Thornton confesó que a veces ha llegado a asustarse de su propio reflejo como Art. Un maquillaje y unos efectos que se ha intentado que, en su mayor parte, sean físicos y no generados por ordenador.
Terminada la charla el equipo atendió amablemente a todos los asistentes, que no dejaron pasar la oportunidad de hacerse con el autógrafo o fotografiarse con los miembros del equipo.
Y feliz, Serendipia marcha a descansar, pues al siguiente día le aguardan cuatro películas más, mientras que en el pueblo los zombis rugen en libertad con diversas dificultades para hallar su alimento: cerebros.
Paul Urkijo presenta su tercer largometraje, ‘Gaua’ (Noche), en el Festival de Sitges

Durante esta edición del Sitges Film Festival se ha presentado ‘Gaua’ (‘Noche’ en castellano), el nuevo proyecto de Paul Urkijo Alijo tras las exitosas ‘Errementari’ e ‘Irati’. Como en trabajos anteriores, su tercer largometraje transitará entre los códigos de la fantasía y la realidad histórica, pero en esta ocasión sumergiéndose en el mundo nocturno de la Mitología vasca, ambientado en el siglo XVII.
Sinopsis: Montañas vascas, siglo XVII. En plena caza de brujas, Kattalin sale del caserío en mitad de la noche huyendo de su marido. Perdida en la negrura del bosque, siente una presencia que la persigue. En su camino se topa con tres afables mujeres que mientras lavan la ropa comparten cuentos de miedo y habladurías del pueblo. Para el asombro de Kattalin, ella misma acabará formando parte de dichas historias.
Las dos películas previas del director, Irati y Errementari, destacan como ejemplos exitosos de historias que fusionan elementos de fantasía y mitología rural. Precisamente Irati se ha convertido en la película más taquillera de la historia rodada en euskera, mientras que ambas han obtenido resultados excepcionales a nivel mundial en las plataformas Amazon Prime Video y Netflix, respectivamente. En relación al éxito de Irati, Paul Urkijo Alijo recogió el X Premio EZAE (Asociación de Salas de Cines de Euskadi) en la Gran Gala del Cine Vasco del Festival de San Sebastián.
Gaua es una producción de Irusoin (Marco), Ikusgarri Films (Irati), Gaua AIE y Vilaüt Films (Alcarràs). El inicio de rodaje está previsto para principios de 2025 en diversas localizaciones del País Vasco. Gaua combinará el inquietante mundo mitológico de los seres nocturnos con imaginario de la superstición rural de una manera nunca vista en nuestra cinematografía, creando un universo lleno de misterio, emoción y épica.
Paul Urkijo explica así el origen del proyecto: «Desde niño me han fascinado las historias relacionadas con la noche que hay en la mitología de nuestro país. Cuentos con los que se educaba a los más jóvenes a tenerle respeto a los peligros de la oscuridad, así como las leyendas sobre espíritus, demonios y brujas que se crearon a raíz de las persecuciones del siglo XVII y que hoy en día han derivado en figuras de empoderamiento femenino. Es un tema que siempre me ha interesado y que con Gaua pretendo llevar de manera espectacular, inquietante y épica a la gran pantalla. Escenas más terroríficas, pero a la vez bellas de las leyendas nocturnas de nuestra tradición oral».
Es la primera vez que Paul Urkijo Alijo y la productora Irusoin trabajan juntos. Ander Sagardoy, uno de los productores de Irusoin, valora así esta unión: «la alianza de Irusoin con Paul llega de una manera muy natural. Es un cineasta al que admiramos desde hace años y con el que estábamos deseando colaborar. La autenticidad y ambición que desprenden todas sus obras lo convierten en un talento único. Por eso estamos convencidos de que Gaua será el primero de muchos proyectos que vendrán después».
La presentación de Gaua en el Festival de Sitges ha tenido lugar en el marco de Sitges FanPitch, un evento internacional centrado en largometrajes y producción serializada en desarrollo con temática de terror, ciencia ficción y/o fantástica. La selección participante se compone de un máximo de siete largometrajes y cinco series de todo el mundo.
GAUA es una producción de Irusoin, Ikusgarri Films, Gaua AIE y Vilaüt Films. Cuenta con el apoyo de EITB, RTVE, Gobierno Vasco, Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y Diputación Foral de Álava. Filmax se encargará de su distribución en cines de España.
PAUL URKIJO ALIJO (Vitoria-Gasteiz, 1984)
Desde muy pequeño le apasionan el cine, la ilustración, la literatura, el cómic y el género fantástico, siendo un gran aficionado a la lectura de mitología y cuentos tradicionales. En 2008 se licencia en Bellas Artes y profesionalmente se dedica a la realización audiovisual, la ilustración y la infografía. Así comienza a escribir y realizar sus propios cortometrajes de ficción y animación. En 2016 escribe, produce y dirige su primer largometraje titulado Errementari. Una película de género fantástico basada en el cuento del folklore vasco “Patxi Errementaria”. En 2023 estrena Irati, la película en euskera más vista hasta la fecha en salas de cine. Las películas que ha escrito y dirigido han ganado más de 130 premios nacionales e internacionales y más de 400 selecciones en todo el mundo.
B-RETINA, Festival de Cinema Sèrie B de Cornellà de Llobregat, cierra su novena edición con récord de asistencia y éxito rotundo en todas sus actividades

B-RETINA, el Festival de Cinema Sèrie B de Cornellà de Llobregat, clausuró su novena edición superando las expectativas. A pesar de la reducción de días, de seis a cuatro, y la coincidencia con el puente de la Mercè y episodios de lluvia, más de 1.800 espectadores se congregaron en el Auditori Sant Ildefons (Plaça Carles Navales S/N), superando así la cifra de 1.700 asistentes del año anterior.
El público, procedente no sólo de diferentes puntos de España, sino también del extranjero –como los miembros del BUTT Festival de Holanda–, disfrutó de una programación homogénea en cuanto a afluencia, con casi todas las sesiones rozando el sold out. Uno de los puntos álgidos fue la premiere de Crotón, así como la presentación de lo que promete ser un éxito, The Emu War. Además, las actividades exteriores en la Plaza Carles Navales, como el concierto de Hombre Lobo Internacional, atrajeron a numerosos curiosos, llenando por completo el espacio y creando una atmósfera vibrante.9
GRANDES NOVEDADES Y AMPLIA DIFUSIÓN MEDIÁTICA
El festival también se ha destacado este año por la incorporación de novedades como el punto lila, la sesión MAC, donde se proyectaron trabajos realizados por el alumnado del bachillerato de artes del instituto Maria Aurèlia Capmany de Cornellà, y el notable incremento de la presencia femenina en el staff. Todo ello contribuyó a una mayor acogida por parte del público y una amplia cobertura mediática. A este éxito ha contribuido el considerable aumento en la difusión del festival en medios generalistas nacionales, que han mostrado un creciente interés en la original propuesta de B-RETINA. Más de 20 medios acreditados cubrieron el evento, lo que refleja la notoriedad y el continuo crecimiento de un festival producido en su totalidad por voluntarios.

«En B-RETINA, lo que nos impulsa no son los aplausos ni las estadísticas, sino la conexión real que se crea entre el público y las películas. Este año, a pesar de competir con la Mercè y esquivar alguna que otra nube caprichosa, hemos visto cómo nuestras salas vibraban con casi cada butaca ocupada. Y si algo nos enorgullece es que aquí no hay jurados externos: el verdadero juez es el público, que con su entusiasmo ha dictado el veredicto del éxito de esta edición.» Son palabras de David Bravo, director del certamen.
PALMARÉS
En cuanto al palmarés, la película australiana The Emu War fue galardonada con el Premio del Público al Mejor Largometraje, dotado con trofeo y 300 euros en metálico. En la categoría de cortometrajes, el Premio DACIA al Mejor Cortometraje, que incluye trofeo y 200 euros en metálico, fue para Mi Padre de Yago Casariego. Después, el Premio CDMON al Segundo Mejor Cortometraje, compuesto por trofeo y lote de obsequios, lo recibió Feminancy de Uxuri Etxegia. Por último, el Premio al Mejor-Peor Cortometraje, único galardón que elige el equipo organizador, lo obtuvo ¿Quién está ahí? de José García Pérez, compuesto por trofeo y lote de obsequios.
La respuesta del público reafirmó el éxito de las secciones más queridas del festival, como la Golden Ticket y el Concurso Internacional de Cortometrajes. Este año, la sesión Golden Ticket, en la que se otorgó el premio homónimo, estuvo dedicada al actor de culto Antonio Mayans en reconocimiento a su trayectoria. Durante la sesión, se proyectó “Camino Solitario”, una de sus mejores colaboraciones con Jess Franco, convirtiendo el momento en uno de los más memorables de esta edición.
A través de su variada y singular programación, el festival B-RETINA ha confirmado una vez más que el cine de Serie B vive un gran momento y ha superado los estigmas que lo acompañaron en el pasado. Lejos de ser considerado «malo, barato o de baja calidad», se ha consolidado como un tipo de cine apreciado por su autenticidad y creatividad. Este es uno de los grandes logros que persigue la organización, y el creciente número de seguidores demuestra que el objetivo está siendo alcanzado.
B-RETINA ha contado un año más con el apoyo de importantes marcas: Mundoplus TV -medio oficial-, DACIA/BYMYCAR -vehículo oficial- FILMIN, IBERIA, RENFE/RODALIES, TMB (Metro de Barcelona), Hotel Esperia Sant Just y CDMON.

“The Emu War”, la increíble historia de la guerra contra las avestruces australianas, gana el Premio del Público al Mejor Largometraje en la 9ª edición del festival de cine B-RETINA

La película australiana The Emu War (2023) ha ganado el Premio al Mejor Largometraje en la pasada edición de B-RETINA, el Festival de Cinema Sèrie B de Cornellà de Llobregat, que se celebró del 19 al 22 de septiembre en el Auditori Sant
Ildefons (Plaça Carles Navales S/N). Se trata de una hilarante comedia de acción que adapta, con mucha imaginación y sentido del humor, un hecho histórico real ocurrido en Australia a finales de 1932, cuando el gobierno decidió utilizar soldados armados para controlar una plaga de emús, un tipo de ave autóctona muy similar al avestruz y que devastaba cultivos. El filme vencedor se comunicó el pasado 22 de septiembre en el Auditori Carles Navales de Cornellà de Llobregat, dentro de la gala de premios celebrada durante la última jornada. En dicha gala también se dieron a conocer los vencedores de la sección de cortometrajes, donde el Premio DACIA al Mejor Cortometraje, dotado con trofeo y 200 euros en metálico, fue para Mi padre de Yago Casariego. Después, el Premio CDMON al Segundo Mejor Cortometraje, compuesto por trofeo y lote de obsequios, lo recibió Feminancy de Uxuri Etxegia. Por último, el Premio al Mejor-Peor Cortometraje, único galardón que elige el equipo organizador, lo obtuvo ¿Quién está ahí? de José García Pérez, compuesto por trofeo y lote de obsequios.
EMÚS ARMADOS CON METRALLETAS
La absurda y sorprendente historia en la que se basa The Emu War, se conoce como La Gran Guerra del Emú y ha trascendido en el imaginario popular como uno de los conflictos más insólitos de la historia de la humanidad, inspirando memes, videojuegos y películas como esta. Dirigida por Jay Morrissey, Lisa Fineberg y John Campbell, esta comedia australiana de 75 minutos lleva al extremo la ya de por sí peculiar situación histórica, retratando a los emús como temibles máquinas de matar expertas en el uso de metralletas y que ponen en jaque a un desorganizado pelotón de soldados. Entre estos militares se encuentra el Mayor Meredith, quien, atormentado por el secuestro de su hijo a manos de los emús, lidera una misión suicida tras las líneas enemigas con el objetivo de matar a la Reina Emú, la astuta líder de la plaga. The Emu War no es solo una sátira cargada de humor negro, sino también una mirada absurda y excéntrica a uno de los episodios más ridículos del pasado militar. Y es que los emús, a pesar de ser incapaces de volar, demostraron ser rivales formidables debido a su velocidad (hasta 50 km/h) y sus movimientos estratégicos. Los soldados, armados con ametralladoras Lewis, se vieron sorprendidos al descubrir que las aves eran más rápidas que los vehículos militares, dejando en ridículo a las fuerzas armadas australianas.
B-RETINA se ha consolidado como uno de los festivales de cine más singulares y destacados dentro del circuito catalán y nacional. A lo largo de sus ediciones, ha logrado atraer a un público fiel que no solo proviene de toda Cataluña, sino también de diferentes puntos de España e incluso del extranjero, cautivados por su propuesta única. Grandes medios generalistas ya se hacen eco de su éxito y crecimiento constante, destacando su capacidad para reunir a los amantes del cine de culto y de serie B, que es el objetivo del festival. Como comenta David Bravo, director de B-RETINA, «En B-RETINA, lo que nos impulsa no son los aplausos ni las estadísticas, sino la conexión real que se crea entre el público y las películas. Este año, a pesar de competir con la Mercè y esquivar alguna que otra nube caprichosa, hemos visto cómo nuestras salas vibraban con casi cada butaca ocupada, rozando constantemente el ‘sold out’. Merece una especial mención el concierto de Hombre Lobo Internacional, que transformó la noche del sábado en una experiencia salvaje y única. Y si algo nos enorgullece es que aquí no hay jurados externos: el verdadero juez es el público, que con su entusiasmo ha dictado el veredicto del éxito de esta edición.«
B-RETINA cuenta con el apoyo de las siguientes entidades: Mundoplus TV -medio oficial-, DACIA/BYMYCAR -vehículo oficial- FILMIN, IBERIA, RENFE/RODALIES, TMB (Metro de Barcelona), Hotel Esperia Sant Just y CDMON.
‘El instinto’ y ‘Terrifier 3’, entre los grandes títulos del TerrorMolins 2024

El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei anuncia una segunda hornada de films que se unen en la programación del certamen. Son 10 nuevas propuestas que se podrán ver entre el 8 y el 17 de noviembre en el Teatre de La Peni de Molins de Rei, y que formarán parte de las diferentes secciones del festival.
Entre la decena de títulos destaca la vuelta al certamen de uno de los personajes más célebres del cine de terror actual, Art el payaso, cuyo anterior film tuvo su estreno español en el TerrorMolins. Terrifier 3, en sesión especial, será uno de los platos fuertes de la 43ª edición junto con El instinto. La ópera prima de Juan Albarracín, con un trío protagonista de lujo —Javier Pereira, Eva Llorach y Fernando Cayo—, tendrá su estreno catalán en Molins pocas semanas de verse mundialmente por primera vez en el festival Abycine.
Diez films, diez siglos y cuatro continentes
Los diez títulos que se incorporan al programa del 43º TerrorMolins son un surtido diverso de procedencias, tiempos y temáticas, e incluyen nuevas propuestas de cineastas consolidados como el tailandés Kongkiat Komesiri (Operation Undead), el polaco Bartosz M. Kowalski (Night Silence) o el mexicano Isaac Ezban (Párvulos: Hijos del apocalipsis) así como debuts tan potentes como el de Sasha Rainbow (Grafted) o el mismo Juan Albarracín (El instinto).
En el film neerlandés Heresy (Witte Wieven), una joven que pertenece a una pequeña comunidad rural en la Holanda de la edad mediana se adentra en el bosque prohibido, en un camino de no retorno de liberación y rituales paganos que remite a grandes títulos del folk horror como La bruja de Robert Eggers. En la salvaje Operation Undead, la invasión japonesa a las costas tailandesas durante la Segunda Guerra Mundial sirve de marco para reconfigurar la Historia y los tópicos sobre los muertos vivientes. Kongkiat Komesiri (Art of the Devil 2) propone una epopeya bélica de terror que se mueve entre el gore más festivo y la emotividad más solemne. Justin Benson y Aaron Moorhead, directores de films de culto como El infinito, producen Things Will Be Different, de Michael Felker, una propuesta de ciencia ficción y terror sobre dos hermanos que huyen
después de haber cometido un robo. En Night Silence, del polaco Bartosz M. Kowalski, conocido por la impactante Playground, un anciano se traslada a una bucólica residencia cuyas paredes albergan unas extrañas criaturas.
En la neozelandesa Grafted, la directora Sasha Rainbow propone un body horror inquietante y juguetón sobre experimentos fallidos y choques culturales; desde Irlanda, y después de causar sensación en el festival de Locarno, llega Fréwaka, de Aislinn Clarke, historia sobre una enfermera de curas paliativas atormentada por un trauma del pasado; y desde Bélgica, y después de pasar por Toronto, lo hace Else, singularísima ópera prima de Thibault Emin, entre el film de terror, el romántico y el fantástico, alrededor de una pareja que se conoce en medio de una pandemia que provoca que la gente se funda con su entorno. Y sobre pandemias, o sus fatales consecuencias, habla la mexicana Párvulos: Hijos del apocalipsis, de Isaac Ezban (El incidente), cinta de terror postapocalíptico donde una familia intenta sobrevivir de las amenazas exteriores refugiándose en una casa en el bosque que esconde un oscuro secreto.
A todas estas se suman Terrifier 3, retorno navideño del sádico payaso Art para martirizar los habitantes del condado de Miles, y El instinto, debut de Juan Albarracín protagonizado por un trío estelar formado por Fernando Cayo y los ganadores de un Goya Javier Pereira y Eva Llorach. Un thriller de terror en el cual un arquitecto desesperado por su agorafobia se dejará ayudar por un adiestrador de perros con un trasfondo turbio.

Fantboi arranca motores y abre convocatoria para su quinta edición
5º 
Tras la exitosa cuarta edición, debido a la calidad de sus propuestas y al numeroso público, los organizadores del Fantboi (Festival de cine fantástico de Sant Boi de Llobregat) han dado a conocer las fechas de la edición del 2025, que se celebrará entre los días 19 y 22 de Junio. Aunque aún no han desvelado el leit motiv sobre el que girará la quinta edición, si han adelantado que es un elemento muy común en nuestra vida diaria y, por tanto, será una sorpresa ver cuánto miedo puede dar.
Asimismo, el Fantboi abre la convocatoria para la recepción de cortometrajes y largometrajes que configurarán la programación de la próxima edición, todo los creadores podrán enviar su material a través de Festhome y Filmfreeway desde el día cinco de septiembre del 2024 hasta el 5 de Abril del 2025. Fantboi calienta motores para su quinta edición y tú puedes formar parte de ella!
¡Que el fantástico jamás descanse!

guion completo y luego, una película. Pero con esa idea descabellada (que alguien borracho pueda pilotar en los límites de un parque infantil un kaiju en Tokio o el funcionamiento de una Bat-bola) Vigalondo construye divertidas películas, casi juegos. Únicos. Y eso es lo que ha vuelto a hacer con 
una inteligencia extraterrestre contacta con ella y le ofrece devolver a su hermano si, a cambio, ella hace un encargo muy especial. Y difícil. Muy difícil.
un gran caserón repleto de secretos y silencios. Cabe destacar que el director, el polaco Bartosz M. Kowalski, ya había impactado al público con su crudo retrato de la infancia en
Amable y muy cordial, la joven directora gala se explayó en sus explicaciones durante la rueda de prensa que ofreció a los medios, de la cual hemos destacado algunos pequeños jirones.
Tras alimentarse, fue el momento para que Serendipia se encontrara con los responsables de que Terrifier se haya convertido en todo un repulsivo para los fans del género: el director Damien Leone, los actores David Howard Thornton (Art the Clown) y Samantha Scaffidi y la diseñadora de producción, Olga Turka. En el festival también estuvo presente la actriz protagonista, Lauren LaVera, pero no participó en esta charla, teniendo una propia dentro de la sección Woman in Fant.
Una saga en la que no ha tenido que censurarse nada y que está abierta a la improvisación. Así, cuando el payaso Art está en la tienda de disfraces en la segunda parte, el director tan solo tuvo que decirle a su actor: «Dave, just acting» quedando una toma perfecta. Por su parte, David Howard Thornton confesó que a veces ha llegado a asustarse de su propio reflejo como Art. Un maquillaje y unos efectos que se ha intentado que, en su mayor parte, sean físicos y no generados por ordenador.
PAUL URKIJO ALIJO (Vitoria-Gasteiz, 1984)
La producción cinematográfica del AFFBCN es tan extensa como diversa, a imagen y semejanza de sus países de origen, con películas procedentes de Irán, Afganistán, Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, Australia, Nueva Zelanda, Bangladesh, Camboya, Indonesia, Malasia, Pakistán, Filipinas, Singapur, Tailandia, Vietnam, Mongolia, Nepal; y nuevos títulos de industrias cinematografías tan consolidadas como son las de Japón, Corea del Sur, China, Hong Kong e India.
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