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VAMOS DE ESTRENO * Viernes 10 de noviembre de 2023 *

Sinopsis: Tras escapar de su agobiante vida en la ciudad, Nat (Laia Costa), treintañera, encuentra refugio en el pequeño pueblo de La Escapa, en lo más profundo de la España rural. En una casa rústica y en ruinas, acompañada de un perro salvaje y tosco, esta joven intenta reconstruir su vida de nuevo. Después de enfrentarse a la hostilidad de su casero y a la desconfianza de los habitantes del pueblo, Nat se descubre a sí misma aceptando una inquietante propuesta sexual de su vecino Andreas (Hovik Keuchkerian). A partir de este extraño y confuso encuentro, surge una pasión devoradora y obsesiva que consumirá a Nat completamente y le hará poner en cuestión el tipo de mujer que cree ser.
Un amor no es, ni mucho menos, una historia de amor al uso. De hecho la única historia de amor compartida que puede verse es la de Nat (Laia Costa) con su perro Sieso. Un amor es más un viaje iniciático, pero un viaje de esos en los que la lección se aprende a base de batacazos. Y varios son los que se lleva su protagonista cuando descubre que la vida no es como pensaba y que no todo el mundo es amable ni las cosas son fáciles. Y que quien algo quiere, algo le cuesta. Y que no todo el monte es orégano.
Natalia ha dejado la vida en la ciudad y su trabajo de traductora simultánea para una ONG de refugiados de conflictos bélicos, atemorizada por los relatos que le cuentan los supervivientes provenientes de África. Huye a lo que piensa es una vida más sana y sencilla. Pero allí aprenderá lo que cuesta vivir. Comprobará lo chismosa que es la gente en un lugar tan pequeño. Desde el inhumano casero (odiosamente interpretado por Luis Bermejo); a un vecino «civilizado» y «agradable», Piter (Hugo Silva), artesano llegado de la ciudad que no cesa de meterse en su vida con la excusa de ayudarla; pasando por una familia que va exclusivamente los fines de semana, ridículos animales de ciudad; y, sobre todo, el alemán (que nadie sabe de donde vino), un huraño y gordo vecino, un hombre en el que ella nunca se hubiera fijado, que le pedirá un trueque a cambio de arreglar su tejado: que le deje entrar en ella. De la repugnancia inicial nacerá una historia de amor que no lo es, una historia de dependencia anti-natura, de la que saldrá más fuerte que nunca, eso sí, a base de fuertes batacazos. Y además de salir más fuerte conseguirá una buena compañía, la de su perro Sieso, un chucho al que nadie quiere, con el rostro marcado de cicatrices del pasado.
Isabel Coixet retrata la dureza del pueblo, el frío, la tormenta y sus habitantes. También se fija en pequeños detalles. Ruinas, carteles arruinados, restos de lo que una vez fueron hogares y vidas. Basada en la novela homónima de Sara Mesa (Un amor, publicada por Anagrama), la película cuenta con guion de la propia Coixet y la escritora, periodista y guionista Laura Ferrero. Un amor tuvo su estreno mundial en la 71ª edición del Festival de Cine de San Sebastián dentro de la Sección Oficial a Concurso y recibió el Premio Feroz Zinemaldia 2023. Además de Laia Costa y Hugo Silva, el film está protagonizado por Hovik Keuchkerian (fue galardonado con la Concha de Plata a la Mejor Interpretación de Reparto), Hugo Silva, Luis Bermejo, Ingrid García-Jonsson y Francesco Carril.
Teaser tráiler de ‘Cazafantasmas: imperio helado’
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Teaser tráiler oficial de Cazafantasmas: imperio helado, la nueva entrega de la exitosa saga basada en la película Cazafantasmas (1984) de Ivan Reitman, dirigida por Gil Kenan estará exclusivamente en cines. ¡Sentirás escalofríos!
SINOPSIS
En Cazafantasmas: Imperio Helado, la familia Spengler regresa al lugar donde empezó todo-el icónico parque de bomberos de Nueva York- para formar equipo con los Cazafantasmas originales, que han desarrollado un laboratorio de investigación ultra secreto para llevar la caza de fantasmas al siguiente nivel. Pero cuando el descubrimiento de un antiguo artefacto desata una fuerza maligna, los nuevos y los viejos Cazafantasmas deben unir sus fuerzas para proteger su hogar y salvar al mundo de una segunda Edad de Hielo.
Diario de Serendipia en Sitges 2023: Interludio en ‘El otro lado’

¡¡¡UN MOMENTO!!!
ANTES DE REPASAR MÁS PELÍCULAS,PERMITAN QUE NOS DETENGAMOS EN UNA SERIE. QUE NOS DETENGAMOS A COMPROBAR LO QUE HAY EN
EL OTRO LADO
Ya instalados en Sitges, pero con un día libre antes de comenzar nuestra particular ensalada de películas, Serendipia recibió, de mano de Movistar+, los enlaces de visionado que había solicitado de El otro lado, serie producida por la plataforma en colaboración con El Terrat y dirigida por Javier Ruiz Caldera y Alberto de Toro, que precisamente iba a presentarse durante esta edición del festival. Ocho episodios de veinte minutos que nos dispusimos a ojear y que no pudimos abandonar hasta su conclusión. Basada en una idea original de Berto Romero, El otro lado supone un avance en su carrera como actor, pues si bien la serie tiene mucho humor, este no viene dado especialmente por su personaje.
Pero no nos avancemos y veamos en qué es El otro lado, ¿una serie de terror? ¿una comedia? Pues todo eso y bastante más. En la serie Nacho Nieto (Berto Romero), periodista especializado en lo paranormal, pasa por su peor momento profesional y personal. Tiene dificultades para adaptarse a las nuevas tecnologías, para él una titánica tarea en la cual cuenta con la colaboración de un ayudante bastante inepto (Albert García). Y es que Nieto es un claro heredero de aquel periodismo, algo bizarro, todo hay que decirlo, que se cultivaba en espacios de radio y televisión como Más allá y publicaciones tipo Karma-7 y Mundos Desconocidos, durante los años setenta y ochenta.
Tras un intento fallido de suicidio, vuelve a la vida acompañado por el fantasma de su mentor, el doctor Estrada (Andreu Buenafuente), mítico comunicador del misterio, y una de las notas de humor de la serie, pues fallecido hace más de 20 años, su lenguaje y modo de comportarse resulta muy chocante para los parámetros del siglo XXI. En ese momento se cruza en la vida del periodista un virulento caso poltergeist en un piso del extrarradio de Barcelona, quizás el caso paranormal más importante de los últimos años. Nacho acude al piso de los fenómenos, donde viven Eva (María Botto) y Rubén (Hugo Morenilla), acompañado por el espíritu de su mentor y ayudado por Juana (Eva Ugarte), su mano derecha en su antiguo programa de radio. Mientras Nacho desenreda el misterio, se enfrentará a un oscuro secreto de su pasado. Un secreto que le relaciona directamente con Gorka Romero (Nacho Vigalondo), antiguo compañero de investigaciones, y que ahora se ha convertido en el referente del periodismo del misterio en España, un clarísimo y cómico sosias de Iker Jiménez.
En vista de este argumento, ¿puede considerarse El otro lado una serie de humor? Pues sí, lo cierto es que resulta muy cómica, sobre todo cuando intervienen los personajes interpretados por Andreu Buenafuente y Nacho Vigalondo, pero nos parece también una serie de terror. Y muy digna, con todo muy bien medido y equilibrado, como tuve ocasión de comentarle al mismo Buenafuente durante el festival. Algo que suponemos los responsables de El otro lado se habrán hartado de escuchar pero, es que se trata de algo muy meritorio por la dificultad que entraña. No predomina una cosa sobre la otra. El humor no pisa a la intriga y el terror.
Muchas han sido las propuestas de combinar humor y terror desde que en 1948 los estudios Universal mezclara a sus, hasta entonces, terroríficos monstruos con dos cómicos de vodevil, en Abbott y Costello contra los fantasmas (Bud Abbott and Lou Costello Meet Frankenstein, Chas T. Barton) y en la mayoría de ocasiones el resultado no ha pasado de ser eminentemente cómico, con el terror como complemento. En España muchas han sido las cintas que han intentado mezclar pavor y humor. Sin ser exhaustivos recordamos a los Hermanos Calatrava en Horror Story (Manuel Esteba, 1972); Joe Rígoli en El pobrecito Draculín (Juan Fortuny, 1977); Andrés Pajares en El liguero mágico (Mariano Ozores, ) o Martes y 13 en Aquí huele a muerto… (¡Pues yo no he sido!) (1991) y el gran Chiquito de la Calzada en Brácula. Condemor II (1997), perpetradas ambas por Álvaro Sáenz de Heredia. Por fortuna, El otro lado no tiene nada que ver con todo esto pues, repetimos, el equilibrio entre géneros funciona a la perfección, algo que se debe a que Berto Romero, responsable de la serie, es también un buen amante del cine de terror, algo que se deja entrever en los guiños que hace en la serie a dos terrores castizos (y bien diferentes) como son ¿Quién puede matar a un niño? (1976) de Chicho Ibáñez Serrador y Mil gritos tiene la noche (1982) de Juan Piquer Simón. Su cinefilia también queda bien latente en la serie Zombis (2009), así que no es extraño que se aventurara en ofrecer algo diferente: «Se juntaron dos elementos: por un lado, la voluntad de hacer algo nuevo y por otro poder, por fin, escribir algo de lo que a mí me gusta. Tenía muchas ganas de realizar un cambio de registro, de tratar temas que a mí me interesan más como espectador desde siempre, de toda la vida, de terror y de fantástico. No tanta comedia ni autoficción».
Para dirigir El otro lado se ha contado con Javier Ruiz Caldera, que ya dirigió a Berto Romero y Eva Ugarte en la magnífica serie Mira lo que has hecho (2018), también para El Terrat / Movistar+, y a Berto en 3 Bodas de más (2013). En esta ocasión Javier Ruiz Caldera ha optado por dirigir la serie a cuatro manos junto a Alberto de Toro, con el que ya dirigiera Malnazidos (2020), largometraje que tuvo muy mala suerte y que urge recuperar.
Berto Romero y Andreu Buenafuente han demostrado, sobre todo el primero, que pueden considerarse actores sin sonrojarse. Juntos participaron en la estupenda El pregón (Dani de la Orden, 2016), y Berto, por separado, ha realizado diversos papeles, la mayoría de comedia, pero tan variopintos como los que encarna en Algo muy gordo (Carlo Padial, 2017), Ocho apellidos catalanes (Emilio Martínez-Lázaro, 2015) o en el memorable cortometraje Hostiable (2015) de David Galán Galindo.
Así que no se llamen a engaño, si bien resulta inevitable comenzar a ver El otro lado con una sonrisa al ver aparecer en pantalla a Berto Romero, (viniendo de paso a la cabeza del espectador ciertos sketches televisivos en los que visitábamos ‘la nave del misterio)’, esa sonrisa desaparece pronto, pues también hay mucho terror sobrenatural, con una mezcla tan bien construida que tras el modélico primer episodio, no queda otra que seguir desentrañando los misterios que esperan en El otro lado. Aparecidos, poltergeist y sanadores se mezclarán con cosas más terrenales y mundanas hasta su conclusión, perfecta y, afortunadamente, abierta a una segunda temporada pues, en nuestro caso estamos dispuestos a volver a cruzar a El otro lado.
Al otro lado se estrena en doble episodio semanal el jueves 23 de noviembre en Movistar Plus+
Y AHORA, PROSEGUIMOS CON LA PROGRAMACIÓN HABITUAL DEL FESTIVAL EN NUESTRA CUARTA CÁPSULA
Diario de Serendipia en Sitges 2023: Tercera cápsula

Fotos: Serendipia
Primer fin de semana de festival y las cosas se van calentando. Ya se dejan ver algunos de los más esperados invitados y homenajeados y termina, en cierto modo, la tranquilidad con el máximo de pases que nos permite nuestra acreditación…¡Y nuestra salud! Este sábado será el día en el cual Serendipia podrá comprobar por qué tenía tantas ganas de ver la última de Pablo Berger, Robot Dreams, también descubrirá una perla oculta, Moon Garden (Ryan Stevens Harris) y revisará una, bastante mal envejecida, Siesta (1987), de Mary Lambert. Mientras tanto, Oriente Medio volvía a temblar víctima de un terror del que no da cuenta la ficción, pero permanecíamos ajenos a todo ello desde la oscuridad de los cines. Sitges es la mejor de las burbujas, una fiesta en su sentido griego. Un tiempo fuera del tiempo en el que los villanos sólo son de cartón piedra y maquillaje. Como los inofensivos muertos vivientes, protagonistas absolutos de la Zombie Walk, que llenaron las calles de la Blanca Subur la misma jornada en la que volvía a temblar la paz del orbe.

Este sábado, Serendipia se lo pasa íntegramente en la sala Tramontana, donde se dejará llevar por un maratón que irá de las 8,30 a cerca de las 17,30 horas. Nueve horas, pues, de buen cine que se inició de inmejorable manera con Moon Garden (Ryan Stevens Harris), una apuesta a la que no se apuntó
demasiado público, que al parecer prefirió volcarse con nuevas entregas de las 30 Monedas de Álex de la Iglesia. Moon Garden está rodada con celuloide caducado de 35 milímetros, una elección que, pudiera parecer absurda pero que, vistos los resultados, resulta fundamental para obtener la textura y la atmósfera onírica que requiere este film con sabor a cuento clásico, protagonizado por una niña y que cuenta con sus hadas y villanos. Un universo feérico en el que la protagonista se ve inmersa tras sufrir un terrible accidente y entrar en coma. Un mundo industrial, oscuro, y surrealista en el que es atormentada por un espectro de pesadilla que se alimenta de sus lágrimas. Deberá seguir la voz de su madre para encontrar el camino de regreso a la vida.
La mejor baza de la cinta es haber sabido penetrar en el mundo alucinado de la percepción durante un episodio de estado alterado de la mente. Ryan Stevens Harris parece saber cómo la realidad, en situaciones cerebrales extremas, queda mezclada y confundida con los materiales irreales de la alucinación, y da cuenta de ello con un excelente dominio de los dos planos de la narración. La cinta se centra en la acción que no tiene correlato real fuera de la mente de la pequeña, pero tiene la habilidad de no ignorar qué está ocurriendo allá fuera. Más aún, logra ilustrar cómo una mente, casi desconectada de la conciencia, transforma lo acontecido en el mundo objetivo en construcciones oníricas que sirven a efecto de explicación y herramienta con las que elaborar estrategias de subsistencia. Vemos el debate entre la vida y la muerte como nunca antes lo habíamos conocido. Y la cinta nos mantiene en vilo durante los 93 intensos minutos de su duración.
Realizada con efectos especiales tradicionales, el director no duda en utilizar stop-motion en algunos pasajes de la cinta los cuales, lejos de resultar postizos, añaden aún más encanto y autenticidad a la cinta. Dirigida y escrita por Ryan Stevens Harris, si la película se hubiera presentado como un desconocido título perdido en los años ochenta y hallado dentro de un baúl, les aseguramos que nos lo hubiéramos creído. Bajo presupuesto pero muy bien utilizado, y sobre todo mucha fantasía y cine. Puro cine fantástico que vio su esfuerzo recompensado con el premio a mejor película en la sección Noves Visions.
De la fantasía más desbordante al terror más extravagante con Where the Devil Roams, la última barrabasada de la familia Adams. Y no nos referimos a la deliciosa creación de Charles Addams que dio pie a
una inolvidable serie (y unas más olvidables películas), nos referimos a John y Zelda Adams y Toby Poser, directores, interpretes y compositores a los que conocimos con Hellbender (2021) y que se sumergen con Where the Devil Roams en el American Gothic, representado por las decadentes ferias de fenómenos en plena Gran Depresión. Y lo hacen a su modo, respetando los lugares comunes del género, pero llevándolos a su propia estética, en la que intercalan momentos con tempo de videoclip que realzan la banda sonora de la que son autores (casi como si asistiéramos a un recital), con otros en los que la oscuridad es reina reforzando un horror que huele a descomposición. Los rituales posteriores a los asesinatos implican de todo, desde tomar fotografías de las escenas del crimen hasta tocar un ukelele junto a los cadáveres, inyectando a las muertes una apariencia extrañamente bizarra.
Where the Devil Roams es una road movie que acompaña a la familia protagonista en su periplo sangriento, el cual coincide con el progresivo éxito de su número de feria. Un éxito que aumenta proporcionalmente a la escalada de violencia de los protagonistas. Hábil es su
tratamiento de la fotografía, que se vale por sí mismo para situarnos en el contexto temporal de la acción. Esa América de la Gran depresión, cuya desesperanza lo tiñe todo de desolación y añoranza, se deja retratar bien con los modos digitales que reproducen la textura de los daguerrotipos, esa antesala de la fotografía que nos ha llegado desvaída como si hubiera capturado un mundo espectral. Las imágenes van cambiando gradualmente del color al blanco y negro para reflejar el descenso de la propia familia en el horror y la putefracción, esto último literalmente, además.
Supersticiones, brujería, religión, música y una matriarca que entre sus tareas del hogar está incluido asesinar a todo el que estorba. Y amor. Seven, Maggie y Eve, así se llaman los integrantes del grupo familiar, manifiestan una delicada atención los unos por los otros. Así, la película intercala sus interludios más sangrientos con escenas de tipo doméstico: los vemos lavando la ropa, cenando alrededor de una fogata y quejándose de los ronquidos de los demás. Puede que sean asesinos descompuestos, pero también son extrañamente adorables, y eso es lo que nos mantiene atentos. Casi cómplices.
Un cóctel variopinto es Where the Devil Roams, levantado con un presupuesto más que ajustado, pero bien rentabilizado, que le da un inequívoco sabor a película indie con un resultado marciano. Una aproximación al American Gothic particular y moderna.
Y, de lo actual, marchamos de vuelta al sabor del cine de los ochenta, ahora real, con Siesta (1987), una producción que en España se estrenó, directa a video, como Relación fatal, por aquello de aprovecharse del éxito de la Fatal Attraction de Adrian Lyne (1987) que puso en boga en su momento los thrillers eróticos, subgénero en el que no todos los acercamientos resultaron igual de afortunados. Siesta no estuvo llamada a figurar entre los mejores ejemplos.
Rodada en España, resulta involuntariamente divertida por el modo de retratar nuestro país, en donde todo el mundo parece estar en constante sopor (a lo que pudiera contribuir la banda sonora de Miles Davis). Tampoco el paisanaje patrio sale bien parado, su más representativo exponente es un taxista sucio y de aviesas intenciones interpretado por el británico Alexei Sayle, al que los más viejos del lugar recordarán por sus locas intervenciones en la serie de culto The Young Ones (Els joves / Los jóvenes, 1982-84) donde interpretaba al inefable Balowski. La trama nos lleva de nuevo por terrenos oníricos cuando su protagonista (Ellen Barkin) despierta en una carretera cubierta de sangre que no es suya, sin recordar nada de las últimas 24 horas y con la convicción de que ha asesinado a alguien. Así que seguiremos sus pesquisas para recomponer ese último día. Con una abultada filmografía a
sus espaldas, Ellen Barkin se ganó el cielo con esta interpretación, bien acompañada por figuras como Gabriel Byrne, Isabella. Rossellini, Jodie Foster, Martin Sheen, Grace Jones o el recientemente fallecido Julian Sands, algunos de los cuales parecen preguntarse qué diablos hacen allí. Además de algunos rostros autóctonos como los de Daniel Martín, Santiago Álvarez, Blaki, Frank Braña o José María Cañete, que realizan pequeños papeles. Destaca la participación de la pareja de flamenco Lole y Manuel, mucho antes de que Tarantino escogiera una de sus canciones para Kill Bill, ante los que la Barkin nos sorprende con sus dotes de funambulista.
Con este hilarante engendro debutó en el cine Mary Lambert, eficaz directora de algunos de los videoclips más célebres de Madonna, The Go-Go’s o Janet Jackson que tiene su lugar en el fantástico por ser la primera mujer en dirigir un film de terror y que este fuera, con permiso de Stanley Kubrick, la mejor adaptación de una novela de Stephen King, El cementerio viviente (Pet Sematary, 1989), y su secuela en 1992, tras lo cual su labor se limitó, principalmente, a la televisión. La directora fue homenajeada con un premio Màquina del Temps.
Serendipia finaliza esta tercera jornada con la encantadora Robot Dreams de Pablo Berger, que participaba tanto en Oficial Fantàstic Competició, como en Anima’t y acabó alzándose con el Premio del Público. Una deliciosa película
de animación sobre la vida y el amor que se mira en la tradición del anime japonés a la hora de poner en movimiento a sus personajes. Protagonizada por Dog, un perro solitario que vive en Manhattan y que decide comprarse un robot armable para tener compañía. No sabemos si los androides sueñan con ovejas eléctricas, pero el de Berger sí tiene inquietudes y sentimientos: se sorprende y se entusiasma con todo lo que descubre en sus primeros pasos; se emociona hasta la risa con lo divertido y se entristece con lo infortunado, colmando los días de Dog con una amistad que va más allá de lo que éste había esperado. La que les une es, como la Annie Hall de Woody Allen, casi una historia de amor. Viven momentos mágicos que afianzan sus vínculos en un crescendo de felicidad que se diría no va a conocer fin. Pero toda comedia que se precie tiene su punto de inflexión dramático. Por un accidente Dog debe abandonar a su robot en la playa la última tarde del verano, la burocracia impedirá que vuelva con ayuda hasta el siguiente, y lejano, verano. Las estaciones se suceden parsimoniosas y la suerte que correrá cada uno juega en contra del feliz reencuentro. Ambos acabarán reiniciando su vida con nuevas compañías. Habrá un momento en el que sus caminos están a punto de volver a cruzarse, pero ¿Acaso sería deseable y justo que ello sucediese? El primer amor existe para vivir en nuestra memoria, idealizado e intocable, mientras lo sensato se impone, como si fuera ese beso que Peter Pan dejó prendido en las comisuras de los labios de Wendy.
Basada en el cómic de idéntico título de Sara Varon, editado por Norma, Pablo Berger traslada la acción a Nueva York (en la historieta no se concreta la ubicación) que, a la postre, se convierte en un protagonista más. Y firma el guion junto a la autora de la novela gráfica, a la que prometió que “respetaría el espíritu y el alma de la obra original”, algo con lo que Sara Varon está totalmente de acuerdo, llegando incluso a afirmar que “la película es más divertida”. El director también habló en la rueda de prensa sobre la banda sonora de Alfonso de Vilallonga, con el que vuelve a trabajar, y de cómo en una película que no tiene diálogos, “la música es la voz de los personajes”. Para el director era muy “importante que la banda sonora representara a la perfección la ciudad de Nueva York.” Earth, Wind & Fire y su canción September nunca ha sonado tan bien y ha trasmitido tanto buen rollo como en Robot Dreams. A pesar de que suene admonitoriamente con las torres gemelas de fondo.
Y tras Robot Dreams Serendipia se recoge, con una sonrisa agridulce, y abandona, después de nueve horas de cine, su Sitges particular por hoy. No sin dejarles un nuevo video con otra cara del festival, la más pública con los oropeles y el lujo; las alfombras rojas y las reuniones de industria. Dos días condensados en cuatro minutos y medio por Quim Crusellas y su estupendo equipo.
«L’Home dels nassos», candidata a los Premis Gaudí, llega a los cines el 27 de diciembre
L’Home dels nassos, ópera prima de Abigail Schaaff, y candidata a los Premis Gaudí llegará a las salas de cine de la mano de Filmax el próximo 27 de diciembre. La película tendrá su premiere mundial este mes de noviembre dentro del Festival internacional de cine de Almería dedicado a las óperas primas.
La película es un drama de época que combina aventura y fantasía, y a través de este ser mitológico, un hombre visible sólo el 31 de diciembre y que tiene tantas narices como días el año, se narra una historia que conecta los años 30 y los 60 y se adentra en la mentira y el silencio impuestos durante décadas.
Pablo Derqui e Ivan Benet son los protagonistas de este film que navega entre la mitología y la memoria histórica. Completan el reparto Mercè Llorens, Pep Munné, Maria Molins, Jeannine Mestre, Jorge Motos, Berner Maynes y Malcolm McCarthy, acompañados por los jóvenes actores Salli Diallo, Miranda Munné y Lluc Miravete.
Sinopsis:
En el invierno de 1968, en un pequeño pueblo de montaña, tres niños intentan escapar del llamado Home dels nassos (hombre de las narices), un ser legendario que captura a los niños mentirosos durante el último día del año. Pero ellos no son los únicos que lo temen: las mentiras del pasado también se pueden oler.
Sobre la leyenda:
El hombre de las narices (Home dels nassos) es un personaje mitológico cuya tradición se mantiene en Cataluña, Comunidad Valenciana, Islas Baleares. Tradicionalmente, se suele explicar a los niños que el día 31 de diciembre sale a la calle el Hombre de las narices, un hombre que tiene tantas narices com días tiene el año.
L’Home dels nassos una coproducción de Aguacate & Calabaza Films, Turanga Films, Lhome de los nazarenos AIE e Inaudita. Es una coproducción cultural con la productora francesa Halley Production. Cuenta con el apoyo de Televisió de Catalunya, el ICEC, TMV y CREA SGR. Filmax distribuirá la película en las salas de cine y también se encarga de las ventas internacionales.

«L’HOME DELS NASSOS» se estrena el 27 de diciembre solo en cines
El TerrorMolins 2023 cierra su primer fin de semana con el Premio Honorífico a Mar Targarona y las salas llenas

Fotos: Joan Gosa
El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei ha finalizado su primer fin de semana con unos registros extraordinarios de público, que ha llenado el patio de butacas del Teatro de La Peni en varias de sus sesiones. La inauguración, con La mesita del comedor, y la sesión de Cuando acecha la maldad, colgaron el cartel de entradas agotadas, y las de cortometrajes de Sección Oficial y TerrorKids, llenaron la práctica localidad de las entradas. Cerca estuvieron las sesiones de V/H/S/85, Sleep y Ç-Trencada. Todo ello supone el mejor arranque del TerrorMolins en sus 42 ediciones, sumando más de 2.500 espectadores, contando solo proyecciones, en el primer fin de semana.

Los primeros días de certamen estuvieron marcados también por el homenaje a Mar Targarona, Premio Honorífico del festival de este año. La cineasta barcelonesa presentó su última película, El cuco, en una jornada dedicada en el cine catalán, y agradeció el reconocimiento y el galardón, diseñado por la escultora y forjadora Berta Canals Vilanova.
Premio de Ç-Trencada y TerrorKids
La noche de sábado se entregaron los premios de la sección Ç-Trencada después de la proyección de la selección de este año, valorada por el jurado formado por Laia Aubia, Max Calvera y Mentxu Sesar. El premio al mejor cortometraje fue para The Holy Yield, de Diego Collado Castells, “por su apuesta valiente en el lenguaje y por su inteligencia en el uso de las herramientas cinematográficas”. El Premio del Público de la sección fue a parar al corto Co-haunting, de Adrián Carande, Pepe Rico y Paula Sánchez Álvarez.
La mañana de domingo empezó con la sección infantil TerrorKids, con una platea llena de niños y familias que disfrutaron de dos sesiones de cortometrajes y que por primera vez recibían premio. El premio del Público Caca a la Butaca, que se medía con un contador de decibelios según la ovación que recibía cada film, fue para el sueco At the Window, de Tomas Stark y Peter Larsson, y el Premio del Jurado Joven, que decidían un grupo de jóvenes cinéfilos después de hacer un taller impartido por Agustí Lloberas donde se explicaban los principales criterios y herramientas para ser un buen jurado de festival, fue para la estadounidense Hector’s Hell House, de John Adam Krueger.

La jornada dedicada a niños y adolescentes finalizó con la proyección del largo No tengas miedo (Cobweb), de Samuel Bodin, programada por un grupo de jóvenes y dedicada al público que se empieza a sumerger en el cine de terror.
Durante el domingo también tuvieron lugar, a la Pista de La Peni, varias actividades profesionales, como la charla sobre montaje en el cine de terror impartida por Gerard Vila o la mesa redonda «Bruja, más que bruja!», con Carme Puche Moré, Sergio Álvarez-Napagao, Magdalena Oliver y Vibha Daryanani Melwani, donde se hablaba del imaginario colectivo y de las interrelaciones con el mundo del séptimo arte hacia la figura de la bruja.
Programación de la Undécima edición del festival FantaElx

La undécima edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX se celebrará del 9 al 25 de noviembre de 2023, siendo todas sus actividades de acceso gratuito.
Para esta nueva edición, el ilustrador y cineasta Mario-Paul Martínez se ha encargado de la elaboración de los cuatro carteles que, conectados entre sí, responden a leitmotiv de este año: Ciencia y Criaturas Fantásticas. En ellos, encontramos a grandes emblemas de lo fantástico devorándose uno tras otro como: al colosal gorila King Kong, cuya primera película en blanco y negro se estrenó hace 90 años; al famoso Tyrannosaurus Rex de la película “Parque Jurásico”, la cual cumple 30 años desde su estreno; a la entidad cósmica de la ciencia ficción Cthulhu, creada por H.P. Lovecraft; y al clásico Godzilla, el kaiju más famoso de Nipón, fruto de la radiación nuclear. El Festival también contará con la proyección gratuita en pantalla grande de “Parque Jurásico”, cuyo homenaje tendrá lugar el jueves 9 de noviembre a las 20:00h en Cines Odeón, actividad que dará el pistoletazo de salida de esta edición.
Seguidamente, el viernes 10 de noviembre a las 19:00h, en la librería Ali i Truc, tendrá lugar la presentación del libro “Territorios de la Alta Fantasía”, obra que aborda una diversidad de propuestas y reflexiones en torno a la Alta Fantasía, un género donde lo fantástico desarrolla una mitología propia cuya marca distintiva se fundamenta en el épico enfrentamiento entre las fuerzas del bien y del mal.
En la presente edición, además, el Festival expande sus actividades a nuevos municipios, como es el caso de Catral, donde el sábado 11 de noviembre a las 19:00h tendrá lugar el “Ciclo Raíces del Fantástico Valenciano”, con la proyección y coloquio del documental “Segrelles. Il·lustrador Universal”, y la asistencia de José Enrique Segrelles (curador de arte y sobrino nieto de Segrelles), e Ignacio Estrela (director de la película); y el domingo 12 de noviembre con la exhibición de los primeros cortometrajes a competición.
Además, el Festival contará con otras actividades detalladas en su programación, como la “Formación Fantástica” para públicos infantiles y juveniles desarrollada en centros educativos de Sant Joan d’Alacant y Benidorm; el Premio Especial FANTAELX-L’ALJUB, donde parte del estudiantado de la Universidad Miguel Hernández tendrá la oportunidad de presentar y estrenar sus trabajos en los cines ABC del centro comercial (además de la proyección de cortometrajes en su megascreen) y las conferencias dentro de una nueva edición del Congreso Internacional de Género Fantástico, Audiovisuales y Nuevas Tecnologías, en conexión directa con el citado letimotiv de este año. El Congreso tendrá lugar los días 23 y 24 de noviembre en formato presencial y online. Así, las ponencias del jueves 23 se realizarán en modalidad online a través de la web del festival; mientras que las ponencias del viernes 24 se llevarán a cabo de forma presencial en el Auditorio del Centro de Congresos “Ciutat d’Elx”, entre cuyos invitados se encontrarán el cineasta e investigador Jasper
Vrancken, que acudirá a Elche desde Bélgica para estrenar su nuevo trabajo, o Ainara Aberasturi, directora del Museo Paleontológico de Elche (MUPE).
Por otro lado, el jueves 23 de noviembre a las 19:00h, en el Auditorio del Centro de Congresos “Ciutat d’Elx”, se celebrará la “Sección Transversal”, una sesión que tiene como objetivo visibilizar y debatir los diversos aspectos que giran en torno a las cuestiones de género, queer y LGTBI+, dentro de la producción audiovisual de corte fantástico, en la que se proyectará una selección temática de cortometrajes y tendrá lugar un coloquio con parte de sus creadores y creadoras, y personalidades expertas en la materia, tales como Augusto Almoguera (cineasta y organizador del Cortesina Fest), Fernando Fernández (artista e ilustrador) o Toni Díaz (actriz, y vicepresidenta trans de Diversitat Alacant).
Asimismo, aquellas personas que deseen disfrutar de una Sesión Especial “Ciencia y Criaturas Fantásticas”, tendrán una cita el sábado 25 de noviembre a las 12:00h en el Auditorio del Centro de Congresos “Ciutat d’Elx”. En ella, habrá una presentación de la película documental “Los albores del Kaiju Eiga”, la cual vendrá acompañada de un coloquio junto a Jonathan
Bellés (director de la película), Gloria Costas (bióloga ambiental y marina) y Octavio López Sanjuán (escritor especializado en género fantástico). Por otro lado, las tardes del 24 y 25 de noviembre, también en el Centro de Congresos, se llevarán a cabo las últimas proyecciones de cortometrajes a competición, donde se podrán ver reconocidos trabajos de género fantástico, muchos de ellos proyectados por primera vez en la provincia.
Finalmente, el sábado 25 de noviembre a las 19:30h en el Centro de Congresos, llegará la Gala de Clausura y entrega de premios, presentada por la actriz, cineasta y jurado, Silvia Conesa. En esta nueva edición, los cortometrajes ganadores recibirán por primera vez premios en metálico, además del acceso a festivales colaboradores como el Skyline Benidorm Film Festival, el Festival de Cine Sant Joan d’Alacant, el Festival de Cortometrajes de Terror y Fantástico 1000 Gritos de Buenos Aires, o el Navidades Sangrientas – Weekend Horror Awards de Alicante.
Toda la programación detallada con sedes y horarios, se encuentra disponible en la web del festival: https://www.festivalcinefantaelx.com/programa/
La undécima edición del Festival está organizada por la asociación “Unicornio Negro”, el Centro de Investigación en Artes (CIA) y el grupo de investigación Massiva, de la Universidad Miguel Hernández. Asimismo, también cuenta con el apoyo de diversos organismos, como la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Elche, Visit Elche, el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad Miguel Hernández, el Instituto Valenciano de Cultura, el centro comercial L’Aljub, la tienda alicantina Cinema Paradiso, la librería ilicitana Ali i Truc, el I.E.S. Luis García Berlanga, el Lope de Vega International School, Santō Pub Elche, o la Asociación Cineclub Catral.
Novedades Diábolo Ediciones: 1-15 de noviembre de 2023

Halloween ha pasado, el año va terminando y Diábolo Ediciones presenta sus novedades para noviembre. Y hay tantas que hay un boletín para cada quincena. El primer boletín, todo hay que decirlo, viene bien cargado: cómic con el primer tomo de Shock SuspenStories, una de las más impactantes colecciones de E.C., en este caso dedicada al género policíaco. Y con prólogo de Steven Spielberg. Más cómic con el número 28 de la revista Cthulhu, dedicado enteramente al horror cósmico de Lovecraft; No escupas al viento, de Stefano Cardoselli y Dan Lee; y finalmente un cuento que Mauro Entrialgo realizado para los más pequeños, Los monstruos también tienen miedo. ¿Suficiente? ¡No! Hay más: Anime con las segundas ediciones de Viaje al mundo Digimon de Sergio Reyes y En busca de Totoro de Sebastián Hirr. Y cultura popular con Los circos de nuestra infancia, nuevo libro de Juan José Montijano y Rutas hacia el misterio. Lugares sobrenaturales en España, un estudio realizado por varios autores que promete poner los pelos de punta… Pasen y lean









MÁS INFORMACIÓN Y PEDIDOS: https://www.diaboloediciones.com/
Novedades Astiberri · Diciembre de 2023




Las lecturas de Serendipia: ‘La universidad de la vida #Ranciofacts 6’
LA UNIVERSIDAD DE LA VIDA #RANCIOFACTS 6
Pedro Vera
¡Caramba!, 2023. 112 páginas. Color. Rústica con solapas. 20 x 27 cm
Durante el reciente Festival de Sitges Serendipia se topó con un habitual del mismo, Manuel Bartual, dibujante de cómics y editor de ¡Caramba! al que, tras los saludos de rigor y hablar sobre algunas novedades a punto de ser editadas, no pudo evitar preguntarle, con impaciencia, para cuando estaría disponible la nueva entrega de Ranciofacts de Pedro Vera. Y es que no nos cansamos ni nos cansaremos de repetir que Pedro Vera es lo mejor que le ha pasado al cómic humorístico español en los últimos años. Pero también es lo más grande que le ha sucedido a los futuros estudiosos que quieran saber como era y de donde salió el español medio del siglo XX y XXI, pues el dibujante manchego ha sabido capturar mejor que nadie todos los guiños, costumbres y frases que nos unen, que nos aúnan, pese a quien pese, a todos los habitantes de esta península ibérica.
Así que, hagánse un gran favor y adquieran ya la sexta entrega de Ranciofacts, esa enciclopedia del milenario saber rancio ibérico que, afortunadamente, tiene visos de no terminarse nunca. Superado el tema del coronavirus, que sirvió para dejar en la quinta entrega un documento definitivo sobre lo que aportó todo ello a la idiosincrasia rancia, Pedro Vera vuelve con una recopilación que trae lo peor de cada casa, recurriendo, pues dibujado sería harto difícil de creer,
a pruebas fotográficas de destrozos en forma de tatuaje, figuras de cera nada realistas, animales disecados, grafitis, juguetes de mercadillo, casetes de gasolinera o fotos de estudio de embarazadas y sus parejas, la última lacra que estan sufriendo nuestras sufridas córneas. Pero hay más, mucho más. Desastres más grandes que la vida, frases popularizadas en twitter o varias páginas dedicadas a First Dates, ese fenómeno televisivo, auténtico experimento sociológico que explica, mejor que cualquier estudio, las carencias de aprendizaje que poseé el español medio y que le ha llevado a, por ejemplo, dejarse llevar por líderes que «hablan claro y no se callan» y dar su voto a la extrema derecha. Y todo ello Pedro Vera lo ha sabido captar y trasladar a sus cada vez mejores viñetas, pues nada escapa al sabio ojo del cronista, auténtico cazador de comportamientos revenidos y frases y sentencias con olor a humedad, a cochambre, a rancio.
Cada semana desde las páginas de El Jueves se publica Ranciofacts, que ¡Caramba! reúne regularmente en imprescindibles tomos, como hizo antes con otra creación del autor, Ortega y Pacheco, cuyas aventuras reunió la editorial en cuatro espléndidos tomos que conforman todo un festín para el fan de la obra de Pedro Vera en particular y del amante del cómic de humor en general.
No dejen escapar pues La universidad de la vida, pues en sus páginas queda más que latente que de esta pandemia no salimos ni mejores ni más fuertes, pero sí más rancios.
Pedro Vera
Tras participar en la fundación de la revista El Tío Saín y colaborar con publicaciones como La Comictiva, Kovalsky Fly, Annabel Lee o Subterfuge, Pedro Vera (Murcia, 1967) comienza a publicar sus historietas en 1998 en la revista El Jueves.
Es el padre de personajes como Nick Platino o los famosos Ortega y Pacheco, de los que ¡Caramba! ha recopilado todas sus entregas en la colección Ortega y Pacheco Deluxe. En 2012 crea en la misma revista, Ranciofacts, donde repasa semanalmente las costumbres y dichos más rancios de la cultura popular española. La serie ha sido recopilada en libro por ¡Caramba! en cuatro volúme, nes, Ranciofacts (2014 ), Mi puto cuñado (2015), Rancio no, lo siguiente (2016) Saliendo de la zona de confort (2018) Aquí, sufriendo (2020) y el tomo monográfico Ranciofacts de cine (2022)
El 42º TerrorMolins embruja el público con el estreno de la película catalana más premiada del año

Fotos: Joan Gosa

El Teatre de La Peni, sede principal del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei, ha acogido la noche del 3 de noviembre la que ya se ha convertido en la sesión con más entradas vendidas de la historia del festival. La première de la multigalardonada producción catalana La mesita del comedor ha congregado en la sala más de 400 personas en una sesión que abría el cortometraje Knit One, Stab Two, de Alison Peirse, y que dará paso a una semana larga de terror en todas sus formas. Habrá cine, pero también literatura, ilustración y música, todo alrededor de este género y de un eje común: las brujas.
Caye Casas, director de la película, junto con Cristina Borobia, guionista, los intérpretes Estefanía de los Santos, David Pareja y Gala Flores y el productor Norbert Llaràs, han asistido a la proyección y han reivindicado el espíritu provocativo e independiente de la que ya se ha convertido en la película de género más premiada del año a nivel internacional y, con esto, en el film catalán que más reconocimientos ha recogido en todo el mundo el 2023, con una veintena. Y es que La mesita del comedor inauguraba el TerrorMolins el mismo día que se anunciaba como ganadora a la Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia, festival con el que el TerrorMolins comparte leitmotiv y algunas actividades.
Una de ellas es la exposición del festival. Antes de la sesión de apertura, la sala de exposiciones Ca n’Ametller ha acogido la inauguración de “Bruixes-Sorginak-Brujas: Aquelarre Ilustrado”, una muestra de una veintena de ilustraciones originales de 24 artistas catalanas y vascas comisariada por Borja Crespo, historietista y uno de los responsables del Comic Barcelona. El mismo Crespo, junto con la ilustradora Nadia Hafid, el alcalde de Molins de Rei, Xavi Paz, y la concejala de Políticas Feministas y LGTBI, Jessica Revestido, han sido los encargados de presentar la exposición, que permanecerá abierta durante el transcurso del festival y hasta el día 26 de noviembre, coincidiendo con el Día Internacional por la Erradicación de la Violencia hacia las Mujeres.
El 42º TerrorMolins levanta así el telón y se prepara para un primer fin de semana donde se homenajeará a la cineasta Mar Targarona, gran referente del cine de terror del país, y en el que los cortometrajes y el cine catalán serán los grandes protagonistas, con la gala de la sección Ç-Trencada y el encuentro del TAC – Terror Arreu de Catalunya, las proyecciones de los cortometrajes de Sección Oficial y de la sección TerrorKids.
Diario de Serendipia en Sitges 2023: Segunda cápsula

Miyazaki es mucho Miyazaki, no cabe duda, pero El chico y la garza es una de las más ricas y fantásticas películas que ha realizado el venerable responsable de Ghibli. Club Zero (Jessica Hausner), a pesar de las reticencias que tuvimos a la hora de reservarla, terminaría siendo, de largo, la gran favorita de Serendipia de la sección Oficial Fantàstic Competició. Finalmente, Wake Up, sin ser nada del otro mundo, no dejó de ser una entretenida cinta dirigida a seis manos por los responsables de Turbo Kid. Este fue el menú gourmet que deleitó las retinas de Serendipia en su segunda jornada de madrugón y fiambrera.

No amanece más temprano, pero, a quien madruga, Miyazaki le regala un magnífico universo de fantasía pintado con todos los colores de los estados anímicos. Algunas películas nacen con vocación de testamento, aunque sus autores no se la hayan planteado así conscientemente. Ocurría con la Fedora de Billy Wilder, el Eyes wide shut de Stanley Kubrick o, la más reciente, Cerrar los ojos de Víctor Érice; también El chico y la garza juega en esta liga. Obras creadas en verdadero estado de gracia a través de las cuales fluye lo mejor de la savia de sus autores. Películas obsequio llamadas a perdurar como broches de oro de toda una producción. Capturan los rasgos estilísticos, las obsesiones temáticas y los modos narrativos que han hecho grandes a sus creadores, y están tocadas, además, con el halo de la melancolía de quien sabe que su labor está culminándose sin que haya alcanzado todas las respuestas. Tal vez ninguna está llamada a ser la mejor del conjunto de una obra, pero todas comparten una aureola de acendrada espiritualidad que las hace inasibles. Eternas.
Hayao Miyazaki a sus 82 años levanta una cinta que es un verdadero derroche de imaginación a través del que circulan todas sus convicciones y todos sus anhelos. Una pieza vibrante que, de pura madurez, transmite lozanía y en la que el fundador de Studio Ghibli crea un trabajo intransferible aunque esta vez haya partido de una novela ajena. ¿Cómo vives? (En japonés: Kimitachi wa Dō Ikiru ka, 君たちはどう生きるか) de Genzaburo Yoshino es la novela que Mahito, el niño de 12 años protagonista, lee en un momento crucial de la trama, auténtico ejercicio de meta-referencia pues es la misma pieza que inspira el guion de la película. Nos gusta observar que el japonés ha venido a construir su propia historia interminable, en la que al pequeño héroe le cabe la responsabilidad de mantener en pie un mundo de fantasía en el que la realidad encuentra su sentido. Miyazaki sigue siendo un mago desdoblando mundos como medio para trazar un coming of age que apunta más allá del propio individuo que crece, lo hizo en El viaje de Chihiro y lo ha vuelto a hacer magistralmente en El chico y la garza. Porque esta última sirve a modo de relato que habla de cómo superar los duelos, pero también informa de qué supone Japón como cultura y como forma de estar y de ser en el mundo. La madre del protagonista muere en un incendio en plena Segunda Guerra Mundial, una pérdida que ve engrosado su dolor por el hecho de que el padre haya contraído segundas nupcias con su propia cuñada, Mahito no se sobrepondrá hasta que entre en una especie mundo subterráneo en el que los vivos y los muertos conviven, guiado por una misteriosa Garza que cumple la misma función que el conejo de Alicia en su caída en el país de las maravillas. Una trama que el japonés añade de su propio magín al material literario original que le inspira y con la que aborda sus grandes obsesiones temáticas, que van desde la superación de las pérdidas y ausencias, hasta el repaso del legado cultural japonés y sus grandes hitos históricos (siempre la Meiji y la II Guerra mundial como raíces del Japón moderno), pasando por la condición mística de la naturaleza que carga de sentido universal y trascendente lo que, de otro modo, sería simple circunstancia individual.

Con El chico y la garza (君たちはどう生きるか), Miyazaki añade un nuevo eslabón a su universo de fantasía, aportando a su ya rica mitología personal nuevos personajes y seres maravillosos. En esta ocasión la galeria se llena con una pléyade de animales antropomórficos que van desde la garza del título español a unos aviesos y glotones periquitos que van siempre pertrechados con sus servilletas y sus cuchillos. Mención especial merecen los Warawara, pequeños seres de luz que se hinchan y flotan cuando un infante está próximo a su nacimiento y que nos hizo pensar en el Mito de Er que cierra La república de Platón en el que se da cuenta de cómo las almas eligen su propio fardo de hados cuando están prestas a reencarnar. Un plantel de criaturas que hará las delicias de quienes los adquieran una vez se hayan convertido en merchandising. Esta muestra de puro cine repleta de humanismo tiene múltiples lecturas y está salpicada de detalles, tanto que puede parecer críptica en muchos momentos cuando nos acrecamos a ella en un primer visionado. Desbordante, casi apabullante, siempre fascinante, El chico y la garza es una de esas películas que llega al corazón y nos hace (aunque sea por un breve lapso de tiempo), mejores personas. Habríamos apostado por ella como caballo ganador de no haberse presentado fuera de competición.
Sí pertenecía a la Sección Oficial Fantático Competición la siguiente parada fílmica: la última obra de la austríaca Jessica Hausner, Club Zero (2023). Parte de la cosecha recolectada por los organizadotres en el Marché du Film por excelencia, el Festival de Cannes.
La sinopsis argumental de Club Zero no nos terminaba de llamar, pero, casi por meras razones de cuadrar otros títulos que sí nos interesaban a priori, acabó incluida en nuestra selección. Cosas del bendito azar. Quizás por eso la sorpresa al verla, de quien escribe esto, fue máxima. Cuando no esperas nada y te plantas delante de un trabajo saldado con la excelencia con la que Hausner borda su último largo, no puedes por más que caer rendido de admiración. No haberla descartado, acabó revelándose como una sabia decisión.
Esa sinopsis rezaba: «Mia Wasikowska interpreta a Miss Novak, una maestra nutricionista en una escuela de élite, la cual establece un vínculo muy estrecho con cinco de sus alumnos, que comienzan a referirse a sí mismos como el Club Zero. Pronto, la verdadera naturaleza del grupo se revela y las alarmas saltan entre el resto del profesorado». Poco (o nada) hacía sospechar que el filme iba mucho más allá de abordar los excesos que pueden provocar los nuevos hábitos alimenticios en un grupo de jóvenes. Lo que se presentaban como thriller psicológico se desplegó como amarga y aterradora reflexión sobre el hoy que nos toca vivir. La austriaca nos enfrenta a nuestro mundo devorado por fanatismos de nuevo cuño que enarbolan las banderas del mesianismo, en este caso, centrados en los discursos sobre la alimentación responsable y sostenible. Y la cinta es eficaz porque todo es abordado desde una pátina de aparente asepsia formal, con una frialdad que ya es marca de la casa, recuérdese Little Joe (2019) -con la que comparte también el uso del color con valor narrativo-, una desafección aparente por lo mostrado que nos hace sentir que, las consecuencias nefastas de los actos de los personajes, caen inapelables sobre ellos (y nosotros) a modo de sentencias derivadas de la propia coherencia de la acción. Una acción que nos resulta próxima, pues la percibimos en el entorno que nos envuelve, cuando no hemos comulgado directamente con alguno de sus principios sin casi quererlo. Al fin y al cabo, la directora nos habla de la necesidad perentoria de creer en algo, aunque se intuya a leguas que
hay un timo detrás, como hacía en Lourdes (2009). Ahora, con un humor nada blanco, nos mueve a sonreír durante buena parte de la proyección, con esos adolescentes negándose a comer como vía para la ascesis, con esas madres a dieta perpetua, o con esos padres que, o bien repiten el modelo masculino de ordeno y mando, o bien son progres necios que contratan a gurús de moda para quitarse la culpa de no saber cómo educar a sus hijos. Pero poco a poco, conforme avanza el metraje, la sonrisa se nos va congelando y convirtiéndose en mueca. Nos adentramos en la senda de la captación sectaria por parte de iluminados que se valen de nuestras debilidades en horas críticas (y la adolescencia es pura crisis) para onnubilarnos y anularnos, conduciéndonos a un punto sin retorno racional posible. Club Zero es un auténtico ejemplo de cómo el verdadero terror de nuestros días no cae del lado de zombies, poseídos, infectados, y otras figuras de la retórica del género (las cuales, muchas veces, lo que logran es evadirnos de la realidad), sino que pasa por la disección irónica, casi cínica, del presente y sus premisas ideológicas. Porque lo que puede darnos miedo real es ver cómo las derivaciones de nuestros pequeños actos adscritos a las últimas tendencias, por moda, en muchos casos, por fanatismo, en otros tantos, se cernirán sobre nosotros arrollando las bases de la convivencia. Sumiendo a la humanidad en el mar del desastre colectivo. Así, inapelablemente y sin ornamento ficcional, bajo su ropaje de triller psicológico late un corazón que es puro terror, aunque no sea terror puro.
Lucidez, inteligencia y sobriedad son las constantes que definen el cine de esta directora austríaca, una autora que domina el arte de la puesta en escena y la dirección de actores a partes iguales. Si se acerca a lo fantástico siempre es con la mirilla puesta en los códigos que nos atosigan como sociedad, por eso el terror que nos lega está ligado a nuestra psique. Club Zero es quizás su ejemplo más maduro hasta la fecha. Cuando su luz en la pantalla incidió sobre las retinas de Serendipia, lo primero que impresionó fue su punto de vista. Una planificación que golpea por su pura precisión, una precisión que hace a las imágenes autosuficientes (los diálogos son continuación de lo visto, nunca sustitución) y que es la que traba la fatalidad que espera a los personajes. Su ritmo no tiene tacha, sincopado y lacerante, completado en una banda sonora percutante que mereció el galardón del jurado. Su cinismo formal nos cautiva. Su belleza nos acompañaría hasta el final del certamen en un puesto de honor en nuestras preferencias.
Serendipia finalizaba, después, la jornada con otro de los títulos de la sección Oficial Fantàstic Competició, Wake Up, película dirigida por RKSS (Roadkill Superstars) o lo que es lo mismo, el trío de zumbados canadienses François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell, responsables de los largometrajes Turbo Kid (2015) y Verano del 84 (2018), ambos títulos deudores del cine de los ochenta. En esta ocasión llevarán al espectador a una enorme tienda de muebles y complementos del hogar llamada -ejem- HOMEIDEA, que un grupo de activistas medioambientales asaltará de noche como protesta política. No obstante, lo que no esperan es que allí dentro se encuentra un sanguinario guardia de seguridad con severos problemas de control de la ira, un sosias de Bud Spencer que intentará cazarlos uno a uno antes de que la noche termine. Esta sí una propuesta de género desacomplejada, que respeta la fórmula sin, por ello, dejar de aportar elementos personales a la misma.
Así, la habitual cinta de adolescentes que mueren sucesivamente uno tras otro en manos del psicópata de turno, aquí se materializa como una refrescante versión del cine de cazadores de hombres. Es como si fuera algo así como una adaptación para la Generación Z de clásicos como el influyente cuento de 1924 escrito por Richard Connell, The Most Dangerous Game (el cual, desde 1932, con una pieza que se conoció en España como El malvado Zaroff, se ha ido versionando para el séptimo arte con distinta calidad en sus resultados). Prima su aire cartoonesco, pero asentado sobre un fondo oscuro; después de todo la cinta nos dejará sin catarsis, con un plano casi final que tiene mucho de desolador (máxime cuando a continuación vemos que el mundo sigue sin haberse inmutado). El filme es una golosina para los amantes de las muertes vistosas y rezuma humor, un humor negrísimo, pero dejándonos clara conciencia de que lo que les sucede a los anarquistas pro animales y anticorporativos es inmerecido y demasiado violento. Wake Up da la impresión de ser una barra de chocolate con una hoja de afeitar en el centro. Una salvajada divertida, pero con suficiente personalidad como para deslindarse de la media.
Con guion de Alberto Marini (Mientras duermes, El desconocido, Summer Camp), fue para Serendipia una entretenida locura. Perfecta para culminar una poderosa jornada.

Mientras tanto, comenzaba a calentar motores (y vísceras) la Zombie Walk 2023, que se celebraría al día siguiente, con pregón de Mary Lambert y donde los incansables RKSS presentarían, dentro de los maratones nocturnos Midnight X-Treme, otra película más, We Are Zombies (2023), muy indicada para esa noche…
Diario de Serendipia en Sitges 2023: Primera cápsula

Una nueva edición del Festival de Sitges, la número 56, y llega con el público volcado en ella. Hay ganas de Sitges y se nota en el ambiente ya desde el primer día. Algunos problemas informáticos a la hora de reservar entradas agriaron el festival a más de uno, pero una vez en las colas para acceder a las salas, ese y todos los problemas tienden a olvidarse. Y de eso se trata, de compartir en compañía la fantasía, el caos y el terror que nos ofrecen las pantallas del festival con la esperanza de evadirnos de los horrores cotidianos

JUEVES 5 DE OCTUBRE
Serendipia inicia su itinerario harto pronto y en la sala Tramontana, donde más estará durante esta edición por diversos motivos: es la más accesible a la hora de hacer las reservas de prensa y, personalmente, es la única sala en la cual Serendipia puede sentarse en las primeras filas, algo vetado para prensa en el resto de cines del festival. Pero de las diferentes salas ya iremos hablando cuando toque. En Tramontana prácticamente ya formamos parte del mobiliario. El festival lo iniciamos, como ya va siendo tradición, con un film perteneciente a la sección Noves Visions, In my Mother’s Skin, película producida en régimen de coproducción entre Filipinas,
Singapur y Taiwán, bajo el manto de Amazon, que traslada al espectador al archipiélago filipino durante la II Guerra Mundial. El país insular sufrió los horrores de una cruel ocupación japonesa, primero, y de una liberación a base de bombardeos norteamericanos, después. Su rica historia y cultura quedó reducida a cenizas. Sangrada además por la infinidad de matanzas que cometieron los nipones durante su retirada con política de tierra quemada. El horror permea siempre todas las capas de la sociedad, ansiosos muchos de sacar la mejor tajada de la situación, todo lo corrompe la guerra haciendo aún más intenso el imperio de la crueldad.
De todo ello habla la segunda cinta de Kenneth Dagatan en clave de cuento de hadas sombrío. Es la historia de Tala (Felicity Kyle Napuli), la hija mayor de una rica familia filipina que está varada en una mansión con su madre, su hermano y su ama de llaves (Angeli Bayani) mientras su padre se va a luchar en el conflicto. Cuando su madre (Beauty González) sufre una misteriosa enfermedad, Tala confía ciegamente en una cautivadora hada del bosque (Jasmine Curtis-Smith) que promete curarla. ¿Qué podría salir mal? El director se adentra en el drama sirviéndose de todos los mimbres de un folklore popular en el que convive la imagenería cristiana, llevada a su expresión más paroxística, y los relatos ancestrales de un pueblo que batalla con la fuerza insondable de sus parajes selváticos. Ambas tradiciones se imbrincan, además, componiendo un sistema de creencias que tiene mucho de realismo mágico y que, aquí, en In my Mother’s Skin, muestra su rostro más oscuro. Con un presupuesto modesto, la cinta nos ofrece imágenes impresionantes que irán volviéndose espeluznantes conforme el hada vaya manifestando su auténtica naturaleza. Destacable es el ropaje que luce ese ser primordial, ansioso de sangre, una vestimenta que parece el reverso de los hábitos de esa virgen que preside el altar de la entrada de la mansión sitiada. Pero es sobre todo el acertado uso del sonido el que convierte el visionado en una experiencia inmersiva, aspecto que Serendipia puedo apreciar con su máximo esplendor pues el volumen de esta primera proyección en su sala preferida estaba especialmente alto. Atronador.
El director de In my Mother’s Skin, es nieto de un guerrillero filipino que se enfrentó a los japoneses, y su abuela, tuvo que lidiar con su ausencia y ese enemigo que constantemente amenazaba su seguridad y la de sus hijos. Ellos, como todos los supervivientes, tuvieron que vivir con las secuelas del horror sufrido. Ese horror se aborda en su segunda película, con un tono sombrío, inequívocamente pesimista, que el autor define como «un cuento de hadas para nuestros abuelos, padres, niños, amigos y vecinos, que han estado experimentando esos aterradores cambios«.

Jasmine Curtis-Smith como El Hada, y Felicity Kyle Napuli como Tala (Copyright – Amazon Studios)
Y más iconografía religiosa nos esperaba en Hermana Muerte, la precuela de la magnífica Verónica (2017) con la que Paco Plaza profundiza en uno de los personajes de aquella: la aterradora monja ciega. Es más un spin-off que un mero relato que pone los antecedentes de su película precedente, algo que da entidad propia y personal a esta obra que se inicia con el tono del terror clásico para derivar, en su desenlace, hacia un giro narrado con el ritmo acelerado del terror actual. Cambio de registro que no fragmenta el relato, sin embargo, sino que está puesto
al servicio de darle al clímax un carácter espectacular que impacte, sorprenda y atrape al espectador. Un final que está haciendo las delicias del público, pero que a quien esto escribe le pareció excesivamente operístico.
La cinta arranca en clave de esos documentales en blanco y negro que después trufaron el No-Do. Las imágenes nos sitúan en la España de la Guerra Civil, vemos a una aglomeración de fieles adorando a una niña. Como los pastorcillos de Fátima, supuestamente la infante es sujeto de visiones marianas. Un milagro que habrá de marcar su destino. La llamarán «Niña Santa» y su fama la irá precediendo cuando decida tomar los votos. Y el color irrumpe en la pantalla cuando, diez años más tarde, llega a un convento, antes de clausura pero que se ha reconvertido en asilo para niñas sin recursos, como Hermana Narcisa (Aria Bedmar). Plaza sabe tomarle el pulso a esa España devota y oscura que constriñó los destinos desde la postguerra hasta bien entrado el desarrollismo. Una España de cirios y hábitos que imperó auspiciada por el Movimiento. Pero no se queda sólo en el costumbrismo (en el que tan bien se mueve), más allá, también se hace eco del problema de la autenticidad de la fe, expresada en las dudas íntimas de esa protagonista que no sabe hasta dónde fue cierto lo vivido en su infancia y que espera una señal que confirme o no su vocación. Hermana muerte es una cinta que pivota en torno a la noción de visión en toda su polisemia, desde su aproximación al campo semático de la alucinación, hasta su acepción de discernimiento claro, pasando por su condición de sacar a la luz lo oculto y su índole de profecía. Cegarse puede ser la única manera de ver más allá de las apariencias. Y todo ello lo logra sin abandonar la perspectiva del género.
Hermana muerte avanza ligera como una película de misterio que no es simple. En ella se dan la mano los fenómenos paranormales y la depravación de quienes ocultan un secreto criminal. Un laberinto que se recorre con el ovillo de la inocencia, la de quienes pagan las atrocidades de unos y otros en un mundo en guerra, y aquella otra que reviste a los libres de culpa, que son los únicos capaces de alumbrar la justicia. Sin abusar de los sustos fáciles. Con la dosis justa de suspense. Un terror de efecto que sabe arrancar de lo cotidiano su raíz. Como en aquella otra cinta de la que ésta se quiere preludio.
Hermana Muerte se estrenó directamente en plataforma, concretamente el 27 de octubre en Netflix, así que el haberla podido disfrutar previamente en pantalla grande ha sido todo un privilegio.
Y Serendipia vuelve a Filipinas para concluir su primera jornada en el Festival de Sitges, pues allí (y en Corea del Sur), se desarrolla el hiper-violento thriller The Childe (귀공자) de Park Hoon-jung, responsable de la modélica New World (신세계, 2013). The Childe llegará a las salas comerciales de la mano de A contracorriente y cuenta la historia de Marco (Kang Tae-Ju), un kopino, que es como de forma despectiva se llama a los hijos de padre coreano y madre filipina. Un joven que pelea en estadios de boxeo ilegales en Filipinas y busca a su padre coreano para conseguir dinero para la operación de su madre enferma. Un día, recibe un mensaje de alguien que dice ser su progenitor, y vuela a Corea del Sur para encontrarse con él. Al llegar será perseguido por distintos bandos sin saber la razón de su persecución. Un desconocimiento que comparte con el espectador. Esta es la trama con la que el director jugará ofreciendo giros y equívocos, mezclando las imágenes violentas con las situaciones cómicas. Un trabajo de enredo que consigue difuminar quien juega en el bando del bien y quien es el malvado. Acción, mucha acción y humor, en su mayor parte protagonizado por el dandi, y brutal asesino, encarnado por Kim Seon-Ho. Una manera buena y adrenalítica de cerrar la jornada con una sonrisa en los labios.
Finalizamos esta primera entrega de nuestro diario con el primer y espectacular, como siempre, Making Of del festival, reflejo de ese Sitges glamouroso, oficial, que no tiene nada que ver con el nuestro de guerrilla: colas, madrugones, calor y fiambrera.
VAMOS DE ESTRENO * Miércoles 1 de noviembre de 2023 *

VIDAS PASADAS (Past Lives, Celine Song, 2023)
USA/Corea del Sur. Duración: 106 min. Guion: Celine Song Música: Christopher Bear, Daniel Rossen Fotografía: Shabier Kirchner Productoras: 2AM, A24, CJ Entertainment, Killer Films. Distribuidora: A24 Género: Drama romántico
Reparto: Greta Lee, Yoo Teo, John Magaro, Jonica T. Gibbs, Isaac Cole Powell, Jane Yubin Kim, Kristen Sieh, Nathan Clarkson, Keelia, Federico Rodriguez, Moon Seung-ah, Nadia Ramdass, Emily Cass McDonnell, Skyler Wenger, John-Deric Mitchell, Bob Leszczak
Sinopsis: Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia con una fuerte conexión, se separan cuando la familia de Nora emigra desde Corea del Sur. Dos décadas más tarde, se reencontrarán en Nueva York durante una semana que les enfrentará al amor, el destino y las elecciones que componen una vida.

¿Es la lengua en la que hablamos en sueños la que expresa nuestro yo más íntimo? Nora (o Na-Young como se la conocía en Corea) lo hace en coreano, a pesar de que su lengua de uso habitual en los últimos 24 años ha sido y es el inglés. Su marido, Arthur, se lo hace saber mientras le confiesa que para él ese misterio da miedo. Se lo da a él porque no se siente merecedor de su amor, ella que es ese ser tan especial, Nora le tranquiliza aclarándole que su vida actual está con él en Nueva York y no en Corea. Pero la imagen de ellos dos hablando en la cama da paso a otra del carrusel bajo el puente al que han solido acudir en sus momentos especiales, todo está iluminado con una luz dorada, hasta que el carrusel se apaga y queda en sombras. Vidas pasadas es una película que mima los detalles hasta el punto de que nada es meramente estético en sus encuadres, es ese buen hacer con lo sutil lo que permite que sea mucho más que una película bonita. El debut de Celine Song es un bella reflexión sobre las relaciones sentimentales en nuestro presente, un análisis que, además, trasciende la coyuntura y se eleva hasta lo que el amor tiene de universal. Nos sitúa ante un triángulo equilátero en el que todos sus integrantes nos dan motivos para ponernos en su piel, así, la cinta nos mantiene sumidos en un estado de emoción intensa en el que nuestro corazón se parte de igual modo que el de los protagonistas. Song se adentra en la senda del melodrama con pulso firme y no cae nunca en los sentimentalismos. Su premisa nos cala como una fina lluvia, una llovizna que nos habla de cómo la afinidad y la fatalidad nos une a, o nos separa de, nuestro sujeto amoroso como si hubiera una fuerza superior que determinase nuestros destinos.
Nombrado en coreano, esa fuerza es el in yeon, una suerte de providencia que nos marca el camino y funde nuestros karmas si se han tejido 8000 capas a través de nuestras vidas pasadas. Un concepto religioso que añade una dimensión casi trágica a la relación de Nora con Hae-Sung, su amigo de la infancia y tercer vértice de ese triángulo que se mueve entre dos ciudades y dos mundos. Dos sensibilidades. La vida les ha puesto en contacto y les ha distanciado, los ha unido y los ha separado a lo largo de los meandros del tiempo. Vidas paralelas, sus caminos se aproximan en tres momentos separados por doce años cada uno: se conocen de niños, son los mejores de su clase y, él uno por la otra, sienten esa atracción intensa que sólo puede experimentarse la primera vez que se ama y que se vuelve aún más intensa cuando Na-Young emigra de Corea con sus padres; doce años después Na-Young ya es Nora, una joven escritora que se abre camino en Nueva York y, porque Hae-Sung la busca y porque el azar es rey, contactan de nuevo en las redes sociales, pero una relación a distancia que no llega a nombrarse como unión en pareja es difícil de mantener, el hilo vuelve a quebrarse; aún doce años más tarde, Hae-Sung vuelve a luchar por su primer amor y recorre kilómetros de tiempo para visitarla en su ciudad de acogida, que ya es su ciudad de vida. Vidas pasadas no es, sin embargo, un mero Waht if…?, porque de lo que nos habla es de lo ineluctable, de la irreversibilidad de los ríos en los que los amores y las renuncias navegan. La vida que es y la que pudo ser comparten el mismo canal con todo lo que ello supone. Celine Song nos mantiene con el corazón en un puño incluso después de finalizar la proyección.
Vidas pasadas es uno de los debuts más vibrantes del año. La novel directora se muestra experta en el manejo de los tiempos, en el dibujo de los personajes a través de la imagen, planos y encuadres plenamente significativos que vienen perlados con unos diálogos que no los empañan sino que los realzan. Pocas veces una opera prima resulta tan madura. La crítica ha sido unánime y no ha vacilado en poner a Song a la altura de artistas consagrados como Woody Allen, Noah Baumbach o Richard Linklater. Recién llegada al cine, su voz es firme y se nos presenta como una autora que maneja a la perfección el arte de capturar el fondo de las relaciones humanas. Que es lo que más nos mueve. Que es lo que más nos emociona.
Esta producción de A24 habría merecido mayor confianza por parte de los exhibidores españoles, pero así es el mercado. Así que felicitamos a los pocos que puedan verla y puedan sentir que este presente que nos sume es, quizás, sólo una vida pasada que trae la promesa de reunirnos de nuevo con nuestros mayores sueños.
SABEN AQUELL (David Trueba, 2023)
España. Guion: David Trueba, Albert Espinosa Música: Andrea Motis Compañías: Ikiru Films, Atresmedia Cine, La Terraza Films, Movistar Plus+, TV3. Distribuidora: Warner Bros. España Género: Biopic
Reparto: David Verdaguer, Carolina Yuste, Pedro Casablanc, Marina Salas, Ramón Fontserè, Boris Ruiz, Matt Lo Cascio, Matilde Muñiz
Sinopsis: Barcelona, finales de los 60. Eugenio Jofra, un joven joyero, conoce a Conchita en un autobús de línea. El flechazo es instantáneo y los dos comienzan la historia de amor de sus vidas. Eugenio aprende a tocar la guitarra para acompañar a Conchita, para lo que tendrá que luchar contra el miedo escénico. Empieza así la carrera musical de ‘Els dos’. Cuando Conchita se tiene que ausentar durante dos semanas de Barcelona, convence a Eugenio de que lleve las actuaciones a cabo él solo. Cuando vuelve, Eugenio se ha convertido en un fenómeno del humor underground de la ciudad. Poco a poco, entre los dos irán construyendo al personaje: las gafas, la camisa negra, el taburete, los cigarrillos y el vaso de tubo, que se convertirá en un éxito inesperado en una España deprimida que busca desesperadamente reírse con ese singular cómico que empieza todos sus chistes con ‘Saben aquell…‘.
En Saben aquell, la película de David Trueba que cuenta los primeros años de carrera artística de Eugenio Jofra, Eugenio, se cumple la máxima del payaso trágico de la ópera de Ruggero Leoncavallo, que hace reír al público mientras porta una tristeza eterna en su interior. El film, que cuenta con un guion escrito por su director y Albert Espinosa, está basado en las memorias y libros de Gerard Jofra, hijo mayor del artista y albacea de la obra de su padre, y se inicia justo cuando, en la Barcelona de los sesenta Eugenio trabaja en un taller de joyería y está a punto de contraer matrimonio con su primera novia. Es entonces cuando conoce a la cantante Conchita Alcaide, con la que su vida dará un giro de 360 grados, y con la que formará el dúo artístico Els Dos (Los Dos, cuando graban en castellano).
Pronto tendrán descendencia, mientras actúan en diversos locales sin que Eugenio pueda permitirse dejar, del todo, su trabajo como joyero. Será en estas actuaciones cuando, entre canción y canción, Eugenio comenzará a contar acudits, de tal modo que, cuando Conchita se ausenta para cuidar a su moribunda madre, se negará a cantar solo y actuará, con todas las reticencias por parte de su empresario y de él mismo, contando chistes. Ahí comenzará la leyenda de un humorista cuyo genio ha sobrevivido a la muerte del artista en 2001. Un personaje enjuto, de gesto impasible, vestido de negro, siempre sentado en un taburete con un vodka con naranja y fumando sin pausa. Un personaje que, tal y como sugiere el film de Trueba, fue creado en su mayor parte por Conchita, el gran amor del humorista, que lo dejó viudo en 1980 y cuya ausencia el cómico nunca pudo superar.
La película de Trueba realiza un impecable recorrido por aquella Barcelona de los sesenta y setenta, que retrata cuidadosamente, con aquellos pequeños artistas ‘de la legua’, que se trasladaban con su propio vehículo y cuyas obras se vendían en cintas de casete en gasolineras y bares. En el caso de Eugenio, a millares. Pasa de refilón, pero elegantemente, por las infidelidades y adicciones del humorista y finaliza su itinerario en 1980, con el fallecimiento de Conchita.
Saben Aquell, a pesar del trasfondo trágico de su historia de amor, no puede dejar de verse con una sonrisa e incluso alguna carcajada causada, sobre todo, al escuchar nuevamente aquellos chistes y acudits, que, aunque conocidos, narrados por Eugenio se convertían en oro puro y que llegaron a nuestros hogares gracias al boca-oreja de amigos, vecinos y padres. La cinta cuenta con música original de Andrea Motis, que ha adaptado los temas que interpretan Carolina Yuste y David Verdaguer en el film y que realizan un gran trabajo encarnando al dúo artístico y que en el caso de David Verdaguer es fundamental para que no quede como una burda imitación. Completan el reparto Pedro Casablanc, Marina Salas y Ramon Fontserè junto a varios personajes que formaban parte del entorno profesional de Eugenio y que se interpretan a sí mismos.

Comenzar la jornada con Pedro Olea está más que bien. Si es en el Prado y sin ningún tipo de restricción para ocupar la butaca que se deseé, mejor. Y si lo que se proyecta es una versión remasterizada (gentileza de Mondo Macabro) de una de sus más oscuras cintas, eso, ya no tiene precio.
Daniel (Toni Isbert), que busca trabajo e instalarse en Bilbao. Ya en la propia estación averigua la dirección de una pensión económica y conoce a un extraño individuo, con el que se topa en diversas ocasiones (José Orjas), que se ofrece a facilitarle un contacto para conseguir un empleo. Una vez en la dirección que le ha sido dada recibirá el encargo de localizar a Lucía Alfaro (Geraldine Chaplin), antigua integrante de la misteriosa organización que le ha contratado y que se hace llamar La casa sin fronteras. Absoluto fracaso en su momento, lo que le costó tener que cerrar su productora, Amboto Producciones Cinematográficas, pese al éxito obtenido con su anterior film, la película ha permanecido semioculta entre la producción del bilbaíno hasta que el sello norteamericano Mondo Macabro se ha animado a editarla remasterizada para su óptimo visionado, como pudo comprobar el público del Prado y el propio Olea, que no perdió la ocasión de ver su película restaurada.
protagonizada por una familia norteamericana, los Nordheim, que retorna a sus raíces tras heredar una casa en las montañas de Noruega. Los productores de
Hora de volver al Prado y al mejor cine clásico con
considerada bruja en el pueblo y sobre la que se cernirá la sospecha de ser la artífice de los infanticidios. Una escena de alta intensidad dramática, pavorosa por su crudeza y violencia, pues no en vano es una película de Lucio Fulci. Esa brutalidad que se respira desde el propio montaje, contrasta con la sensualidad de otras tomas y otras escenas, como aquella de desnudo y seducción a un menor protagonizada por Patrizia, el personaje que interpreta la Bouchet, escena que todavía hoy llama la atención y escandaliza, por lo cual es una pregunta recurrente en las entrevistas que le hacen al actriz el saber cómo se pudo rodar esa secuencia, así que Barbara Bouchet no esperó a que se la hiciera el público y explicó directamente que los planos en los que se ve a las dos figuras juntas, con el niño de espaldas, este era sustituido por un enano. Amable y diva, en el buen sentido del término, Barbara Bouchet se mostró cercana y accesible con sus fans y no dejó de recordar que se encuentra todavía en activo, como demuestra el gran número de películas y series en las que ha participado desde los años sesenta a este mismo año.
las simpatías de los espectadores en la edición de 2021 con su debut, 
mecanismo de relojería bien afinado y rebosa talento, incluso para sacar rédito significativo de la localización, ese río que se pone de relevancia en el título original (que podría traducirse como No dejes que el río fluya). El río no es solo el escenario sino la inspiración de la evolución de la trama. Símbolo del cambio continuo y, a la vez, de la permanencia constante (mismo cauce, distintas aguas) es toda una metáfora de la transformación personal como desarrollo de las propias características que nos definen. Sin ningún efecto especial, todo a base de un buen uso de cámara y cambios de plano para representar el salto en el pliegue, esta repetición con variaciones de un mismo tema es grácil y ligera. Divertida. También profundamente seria. 
Pedro Vera
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