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El hijo de John Old: una charla con Lamberto Bava
Lamberto Bava mamó cine desde la cuna. Nieto de Eugenio Bava (1886-1966) cámara y técnico de efectos ópticos durante el cine mudo, e hijo de uno de los más importantes e influyentes directores de cine de Italia, Mario Bava (1914-1980), Lamberto nace en Roma en 1944 con el destino marcado por el celuloide.
Fotos: Serendipia
Comencé en el cine como ayudante de mi padre, Mario Bava. Cuando rodaba con él yo era el más joven y ahora soy el más viejo del equipo. Han pasado 30 o 40 años y ¿qué he hecho durante todos estos años? Rodar. Y, bueno, también viajar, conocer gente, dar entrevistas, ir a festivales… Y es que el cine ha cambiado mi vida y quizás debería comenzar a vivir.
Recuerdo la primera vez que mi padre me llevó al cine. Daban una película de un gran actor italiano, Aldo Fabrizi[1], muy amigo de mi padre. Y el primer encuentro que tuve con un actor, a los seis o siete años fue precisamente con Aldo Fabrizi, que para mí era como un ogro, con su gran panza y mirada intensa.
Joe Dante ha escrito en el prologo de un libro sobre mi padre algo que me parece muy acertado, que para comprender el cine de Mario Bava no basta con ver una película o dos, hay que verlas todas. De sus películas, las que más me gustan son Las tres caras del miedo (I tre volti della paura, 1963) y Operazione Paura (1966). Según ciertos estudiosos su cine consta de tres fases: la fase gótica, una segunda como precursor del Giallo, y una tercera como pionero del Splatter, pero cuando rodábamos juntos recuerdo que él no decidía hacer una película gótica o un Giallo, él escogía una historia, para él eso era lo importante. Y cuando estaba dirigiendo cambiaba a menudo lo que no le gustaba del guión, de tal modo que la historia no la contaba el guión, la contaba la atmósfera que él creaba, una atmósfera con la que superaba, en muchas ocasiones, a la propia historia. Su cine era así, la atmósfera narraba. Por ejemplo, recuerdo los estupendos títulos de crédito de Seis mujeres para el asesino (6 donne per l’assassino, 1964) con los actores posando como maniquíes. Aquí la atmósfera la consigue el color y el asesino, impersonal y sin rostro, rodado en cámara subjetiva.
Creo que es el primer film en el que se hizo. Yo hasta los 16 años no pensaba en hacer cine y precisamente durante el rodaje de esta película, recuerdo que estábamos en un parque, era de noche y estaba todo oscuro y en silencio, tan solo se escuchaba el canto de los grillos y de pronto se encendió la luz, la imagen, y se creó el cine. En ese mismo momento decidí que iba a dedicar mi vida a esta profesión.
Ser el hijo de Mario Bava no fue fácil. Fue mi padre y mi maestro. Y aunque mis películas son de épocas diferentes a las suyas, en todas está la huella de mi padre. O eso espero.
Mi padre y yo también hicimos publicidad. Rodar publicidad ayuda a medir el tiempo, que en la publicidad es diferente al tiempo cinematográfico. Antes en Italia se llamaba carosello (carrusel) a la publicidad, que duraba tres minutos, pero uno de mis primeros trabajos como director de publicidad fue un spot de 15 segundos para Alemania, así que tuve que ajustar el tiempo a la historia que debía contar. Todo esto ayuda mucho porque ofrece una sensación diferente del tiempo.
EL CAMINO HACIA DEMONS
Lamberto Bava comienza a ejercer como ayudante de dirección de su padre en Terror en el espacio (Terrore nello spazio, 1965), cubriendo el resto de la carrera de Mario Bava hasta su última película, Shock (1977) en la que, además, dirige varias escenas y colabora en el guión. También ejerce de asistente de director de Manlio Scarpelli o Ruggero Deodato antes de iniciar su provechosa alianza con Dario Argento, que le produjo su obra más recordada, Demons (Dèmoni, 1985).
Con Dario Argento había que tener todo preparado a la perfección. Haciendo con él Inferno (1980), recuerdo que rodamos toda la noche y era fantástico, sentías como el cine te llegaba muy adentro. Un día me telefoneó y me dijo que había producido Zombi (Dawn of the Dead, 1978) de Romero y que si tenía algún proyecto él me lo producía. Entonces una película producida por Argento era algo muy
especial, pues era un productor muy inteligente. Así que después de escribir y reescribir una idea que tenía entre manos, terminó siendo tres historias, de entre las que Argento escogió la segunda, que fue la que le pareció más potente y que se convirtió en Demons. Pero se ideó como tríptico: en una los demonios tenían su origen en el cine; en otra en la televisión; y en la tercera en la literatura. De hecho la tercera es El engendro del diablo (La chiesa, 1989), que hizo Michele Soavi, y cuya historia extendió hacia la religión, pero la base la escribí yo, aunque no figure en los créditos. Inicialmente Demons no se rodó pensando en que tuviera continuidad, recuerdo la alegría que se llevó Darío cuando, tan solo dos semanas después de haberse iniciado el rodaje, ya había vendido el filme en Estados Unidos y Japón. Y a un precio superior a su coste. Así que ya volvió pensando en su secuela.
Mi experiencia trabajando con Dario en películas como Tenebre (1982) o Inferno (1980) es que sabes cuando estás haciendo una buena película, y yo sentí eso con Demons. Dario y yo nos conocíamos muy bien, sabía perfectamente lo que hacía y galvanizaba las mejores ideas. Era un productor muy inteligente.
La banda sonora era muy importante, pues se trataba del primer film italiano con sonido Dolby Stereo, así que pusimos especial cuidado en la selección musical. Por un lado Claudio Simonetti compuso la música incidental, y por otro contamos con canciones de grupos Heavy por entonces muy poco conocidos en Italia como Scorpions, Saxon, Mötley Crüe o Accept, entre otros.
El rodaje de Demons fue complicado. Por ejemplo, meter una moto en un cine no es tarea fácil y tardamos tres días en rodar esa escena, para la cual se tomaron muchas medidas de seguridad. Lo de rodar en Alemania fue idea de Dario Argento. De hecho íbamos a rodarla enteramente en Berlín, pero como todavía estaba en pié el muro que separaba las dos Alemanias, se decidió finalmente rodar los interiores en Roma. Pero las escenas del principio, las del metro, se hicieron en Berlín. Y el cine es real y el edificio todavía existe[2]. Se trata de un cine antiguo, abierto desde la época del expresionismo y por eso hicimos un guiño a aquella época poniendo un cartel de Nosferatu. Por cierto, el hombre de la máscara es Michele Soavi, mi asistente de dirección, que más tarde dirigió varios filmes[3]. Yo lo conocí cuando rodé mi primera película, Macabro (1980), donde se presentó como actor. A partir de ahí me dijo que le gustaba el cine que hacía y lo cogí como ayudante de dirección.
A Sergio Estivaletti lo conocí dos años antes de Demons, porque el distribuidor de Macabro me llamó un día y me dijo que tenía un sobrino que quería trabajar en el cine como técnico de efectos especiales y que si pudiera ayudarlo le haría un favor. Colaboró en Phenomena (1985) de Dario Argento y también en Demons, mano a mano con Rosario Prestopino. Eran dos equipos de FX y Sergio se ocupó de las transformaciones.
Hace unos años hubo un proyecto de rodar Demons 3. Escribí una historia que gustó mucho a Argento, pero nos encontramos conque no se sabía quien tenía los derechos sobre el título. Y es importante tenerlo claro y firmado para que no caiga ninguna demanda. Argento no recordaba si lo había vendido a Goffredo Lombardo de Titanus, que fue su distribuidor… Yo tengo el contrato preparado, pero después de los años que han pasado no creo que el proyecto siga adelante.
CINE DE GÉNERO EN ITALIA: PASADO Y PRESENTE
Yo he tenido siempre que rodar en inglés, incluida la serie de televisión Fantaghirò, y esta es una traba para un autor. Se tiene mucho en cuenta la cantidad de espectadores que hay en Estados Unidos, así que las películas se hacen en inglés para venderlas allí y cubrir costes. Siempre ha sido un factor comercial. Inglaterra y Estados Unidos tenían una industria poderosa, mientras que en Italia veníamos de una guerra, así que había una atmósfera muy eléctrica. Y con España, además de esto, teníamos en común que se rodaba con pocos medios, así que nosotros teníamos que ofrecer algo diferente: el Giallo, el sangriento, tenía que haber una diferencia con el cine que se hacía en América. Ahí estaba el gótico, por ejemplo. Y mi padre, como pionero en todos esos subgéneros, estaba adelantado a su época.
El cine que más me gusta es el fantástico. Y del italiano mis directores favoritos son mi padre, Argento y Michele Soavi. Fulci era un gran director, pero hizo todo tipo de cine y no era un gran amante del género, aunque lo hizo al final y muy bien.
Los años sesenta, setenta y ochenta fueron una época muy fructífera, hacíamos un cine comercial, pero más tarde la situación cambió dando pie a un tipo de cine muy diferente. Se dejó de hacer cine de género y el poco que se hacía se rodaba casi sin presupuesto, y en esas condiciones no me interesaba hacerlo. La demanda de este tipo de cine había acabado.
El último filme de horror que hice fue hace unos quince años o así. El sexto sentido (The Sixth Sense, M. Night Shyamalan, 1999) cambió mi percepción del fantástico. Es un horror positivo, diferente. Y así hice productos destinados a la televisión tipo cuento de hadas, como Fantaghirò[4], que fue un éxito en toda Europa, siempre dentro del fantástico, que es lo que me gusta, pero diferente. Y de hecho el
primer Fantaghirò me dio una de las satisfacciones más grandes cuando mi hijo pequeño, que tenía seis años y ahora tiene 33, un día al llegar del colegio me dijo que todos sus compañeros de clase le preguntaban que cuando haría otro Fantaghirò.
Tan solo he hecho dos películas que no eran de género fantástico y no las firmé con mi nombre. Mi padre firmaba algunas cintas como John Old, asi que yo las firmé como John Old Jr. De una de ellas, Blastfighter (1984) recuerdo que cuando me encontré hace tres años a Tarantino me dijo que para él, esa era mi mejor película. El productor fue Luciano Mantino, uno de los más importantes que ha dado el cine italiano, con más de 300 películas en su haber. Con él había hecho también Cuchillos en la oscuridad (La casa con la scala nel buio, 1983), y me dijo que quería una película tipo Rambo porque era lo que estaba de moda. Yo le dije que no me gustaba copiar y que miraría a ver que se me ocurría, y de una noticia que leí en los periódicos sobre matanzas de animales para venderlos a los asiáticos, construimos el film, que rodamos en Clayton (Georgia), donde se rodó Deliverance (1972), el famoso filme de John Boorman.
No me gustan los remakes. Hice uno en 1990 de La máscara del demonio (La máschera del demonio, 1960) de mi padre, pero creo que no le hubiera gustado que lo hiciera. En mi caso fue un acto de amor hacia ese film. Lo hice basado, al igual que el suyo, en la historia de Gogol, pero muy diferente. Lo que si puedo asegurar es que, si se hace una nueva versión de Demons, yo no la haré.
Ahora estoy rodando Twins, pero he tenido ciertos problemas con el productor, que no es serio. El dinero viene de varios lugares, entre ellos Francia y Alemania, tiene muchos efectos especiales y aunque se ha terminado de rodar, no se ha podido terminar de editar, pues al poco de comenzar a hacerlo, ha muerto el productor, quedando parada la película. A pesar de todo se han hecho buenas ventas en Berlín, pero ahora el problema es con uno de sus actores, Gérard Depardieu. Varios elementos fatalistas y las cosas van como van. Puede que Twins sea el último film que dirija, no lo sé, y tampoco sé si será bueno o no, pero lo que si me da un poco de miedo es que quede anticuado.
CINE DE GÉNERO EN ITALIA: FUTURO
Del futuro del cine italiano no quiero ni hablar, porque está muy negro. Yo recuerdo cuando comencé a rodar para televisión, que venía de hacer películas importantes como Demons, y quise hacer cosas que me gustaran, siempre dentro del fantástico, y el fantástico no es solo horror, es también ciencia ficción, fábulas…nadie las quería hacer porque decían que el fantástico era más difícil de rodar que
otro tipo de producciones, pero tienen su audiencia. Juego de tronos, que es la serie que más audiencia tiene, no es muy diferente de lo que he hecho yo. Yo hago películas que me gusten como espectador, y a mí no me gustan las series, soy un espectador de cine y me gusta que las películas se terminen. Ahora todo ha cambiado y lo que más éxito tiene son las series, las buenas series, claro. Así que yo creo que ha cambiado el espectador y su forma de disfrutar del audiovisual. A mí me sorprendió mucho la primera vez que fui, hace tres o cuatro años, a una convención de cómic, la más importante que hay en Italia, Lucca, y estaba con una amiga fotógrafa y comprobé como internet ha conseguido que el público influya, con su opinión, en las producciones que se estrenan. También, estando en un festival, junto con algunos actores de Juego de tronos firmando autógrafos, las colas más grandes eran para los creadores de video juegos. Había más gente haciendo cola para ellos que en las de los directores y actores de cine. Así que todo esto ha cambiado.
El cine como algo que se disfruta en una sala con pantalla esta de baja. Producciones como la última de Guillermo del Toro (La forma del agua) es posible que vayan a disfrutarla en cines, pero es normal que las cosas cambien, que evolucionen. Creo que el cine como era en los años 60 y 70 comienza a ser un poco… en Italia la gente no va. Se hace cine porque se pasa en televisión y en plataformas. En Venecia ganó Roma (Alfonso Cuarón, 2018) que es de Netfllix. En Cannes se exhibió Suspiria (Luca Guadagnino, 2018) que es de Amazon. De aquí a unos años es posible que el cine se vea desde una máquina en tres dimensiones, con realidad virtual. Todo cambia y evoluciona.
ÚLTIMAS REFLEXIONES
Puedo estar viendo una película muy famosa y que me salga del cine. Me debe de enganchar. Yo cuando voy al cine lo hago como un espectador más, que todavía va al cine porque me gusta verlo en sala, y si hay cinco o seis estrenos que me interesan, escogeré el primero el fantástico, aunque amo todo tipo de cine. Todo depende de que te enganche el argumento. La historia es muy importante. No me gustan las películas de superhéroes, ni tampoco las de la serie Harry Potter, no se porqué. El último filme que me gustó fue It (Andy Muschietti, 2017), me pareció mucho mejor que la versión que hicieron para televisión. Pero es aún mejor el libro de Stephen King. Un grande. El gusto te cambia. Puede ser que una vez haya dicho que Blade Runner (Ridley Scott, 1982) era mi película fantástica favorita, pero ahora ya no lo sé. A mi me gustan los filmes que me sorprenden.
Mi padre decía siempre, si tú tienes constancia y quieres hacerlo. Debes hacerlo. Probarlo siempre. Eso es lo importante. Yo he enseñado dirección durante tres o cuatro años en una escuela de cine y había gente válida proveniente de toda Italia, lo único que encontraba es que, mi clase, en Cinnecità, comenzaba a las 10 de la mañana, yo estaba ahí y los estudiantes llegaban a las diez y cuarto o diez y media y yo les decía, la cosa más importante en el cine es la puntualidad. Si hay que estar a las cinco de la mañana en un lugar, hay que estar a las cinco, no a las cinco y un minuto. Pero bueno, eso es importante en todos los trabajos. Me preocupa la gente que conozco que quiere hacer cine. Yo creo que ahora, y hablo de mi país, todo es más difícil. No solo el cine. Es más difícil vivir. Es más difícil para un joven. Yo recuerdo que cuando comencé a hacer cine todo los compañeros de la Universidad, a inicios de los sesenta, setenta, estudiaron una carrera. Hoy no es posible.
Me gustaría ser recordado por Demons y Fantaghirò. Hoy vivo de recuerdos. De como se trabajaba antes. Los recuerdos del pasado me dan más fuerza que la vida actual.

Lamberto Bava, invitado de honor en el festival B-Retina 2018 recoge un ticket no muy diferente al del Metropol.
NOTAS
[1] Popular actor, escritor y director de cine italiano, Fabrizi inició su carrera cinematográfica en 1942 y a menudo escribÍa y dirigÍa sus propios guiones. Obtuvo reconocimiento internacional con el drama neorrealista de Roberto Rossellini Roma, ciudad abierta (Roma Città Aperta, 1945), en el que interpretaba a un sacerdote que desafiaba valientemente al régimen fascista. Válido tanto para la comedia como para el drama, su carrera cubre cuatro décadas, durante las cuales interpretó memorables papeles en películas como Guardias y ladrones (Guardia i ladri, Mario Monicelli, Steno, 1951) junto al cómico Totó. Murió de una enfermedad cardíaca en 1990 a los 85 años.
[2] Construido en la plaza Nollendorf de Berlín por los arquitectos Boswau & Knauer como teatro y sala de conciertos en 1906, poco después el edificio sufrió una remodelación adaptándose al estilo Art Nouveau con una capacidad para 1.438 asientos. En 1911 se convirtió en un cine conocido como el Lichtspiele Mozartsaal. En 1926 el cine fue regentado por la Ufa y la capacidad de asientos se redujo a 996. Su interior fue modernizado en 1930. La decoración original dio paso a un estilo Art Deco. En 1942 fue conocido como Nollendorf Palast y después de la guerra de 1946-51 como Neue Scala. Desde 1951 hasta que cerró como cine fue nombrado Metropol. A mediados de la década de 1970 se usó como iglesia evangelista. Y en 1985 se utilizó en Demons. Luego se convirtió en discoteca conservando la decoración del cine y el nombre Metropol. Fue uno de los más grandes y populares de Berlín oeste. Desafortunadamente se transformó en el club nocturno de lujo “Goya” el 1 de diciembre de 2005. Cerró tres meses después y ahora es alquilado por una empresa consultora.
[3] Michele Soavi dirigió algunas de las últimas grandes obras del cine de terror italiano: Aquarius (Deliria, 1987), El engendro del diablo (La Chiesa, 1989), La secta (La setta, 1991) y, sobre todo, DellaMorte Dellamore (1994).
[4] Fantaghirò consta de cinco tv movies rodadas entre 1991 y 1996.
El cine en zapatillas: La Frusta e il Corpo
La frusta e il corpo (Mario Bava, 1963) Blu-ray Regia Films
Duración: 87 min. Guión: Ernesto Gastaldi, Ugo Guerra y Luciano Martino Fotografía: Ubaldo Terzano y Mario Bava Música: Carlo Rustichelli
Reparto: Daliah Lavi, Christopher Lee, Tony Kendall, Ida Galli, Harriet Medin, Gustavo De Nardo, Luciano Pigozzi, Jacques Herlin
Sinopsis: S. XIX, Este de Europa: Kurt Menliff (Christopher Lee) regresa a su hogar familiar, un aislado castillo situado en un acantilado junto al mar, para felicitar a su hermano Cristiano (Tony Kendall) por su reciente matrimonio con Nevenka (Daliah Lavi), antigua amante de Kurt. Pero tras su llegada, Kurt no tardará en sentir el rechazo de su familia y el rencor de la sirvienta del castillo, Giorgia (Ida Galli), quien culpa a Kurt de seducir a su hija Tania y provocarle la muerte años atrás, augurándole a él la misma muerte que sufrió su hija…
BLU-RAY:
Montaje francés (87 min.) Video 1080p FULL HD 1,85:1 – 16:9
Audio DTS-HD italiano e inglés + Español neutro 2.0
Subtítulos en castellano específicos para audio italiano y específicos para audio inglés+ DVD de Extras:
La película en su montaje italiano (83 min.) y calidad SD
Trailers italiano, alemán y francés
Créditos versión USA (What)
LIMITADA A 1000 EJEMPLARES
Slipcover numerada
Contiene libreto ilustrado de 20 páginas a color escrito por Roberto García-Ochoa Peces y Carlos Díaz Maroto
De nuevo Regia Films apuesta por el cine italiano de terror y de nuevo por hacerlo con calidad, ya que de excelente puede (y debe) calificarse la edición que ha lanzado de uno de los títulos malditos en España de Mario Bava. Maldito porque no se estrenó en nuestras salas en su momento, y me aventuro (corríjanme si me equivoco) que tampoco en formato videográfico. Así que por fin se ha hecho justicia a este clásico con mayúsculas.
La figura de Mario Bava cubre todo el espectro de lo mejor que ha dado el género fantástico italiano. No en vano, como bien dice Carlos Aguilar, «arranca en La máscara del demonio y concluye en Shock. Entraña virtualmente el origen, la efervescencia y la agonía de la etapa dorada del cine italiano de género» (1). Pero su vinculación al cine fantástico comienza antes, como colaborador de Riccardo Freda en dos de las obras capitales del género en Italia: Los vampiros (I Vampiri, 1957) y Caltiki, el monstruo infernal (Caltiki, el mostro inmortale, 1959), dos películas que, como ya les comentamos aquí mismo, tuvo que terminar de dirigir, sin acreditar, el propio Bava. Tras La máscara del demonio (La maschera del demonio, 1960) Bava dirige péplum, inventa el giallo y vuelve al gótico con La frusta e il corpo, esta vez demostrando que su tratamiento del color no está reñido con las luces y sombras del gótico más exacerbado. Pues aunque en nuestra opinión habría funcionado igual de haberse rodado en blanco y negro, si algo nos agrada personalmente de Bava son esos colores tan deudores del mundo del cómic que tan bien supo incorporar, por ejemplo, Emilio Foriscot en La marca del hombre lobo (1968) o Dario Argento en Suspiria (1977), entre otras de sus películas. Tonalidades dramáticas, teatrales, que Bava demostraría que también se adaptaban perfectamente a la ciencia-ficción con Terror en el espacio (Terrore nello spazio, 1965). Pero no divaguemos. No solo es estéticamente hermosa la cinta de Bava, también posee un fondo de perversión que es lo que la hace atractiva y diferente con respecto a otras películas de terror. Si el año antes Freda dirigió la magnífica El horrible secreto del doctor Hitchcock (L’orribile segreto del Dr. Hichcock) con la necrofilia como fondo, Bava dirige esta cinta, de atmósfera gótica también, con un sólido trasfondo sadomasoquista y de amor fou. Y es que para introducir el terror, el director no requiere monstruos: «no existen en mis películas, estos son las visiones deformadas de los personajes que se aventuran a bordo de la enfermedad mental, de la aberración sexual, en busca de emociones fuertes» (2). Tan solo le ponemos un pero a la película y es esa tan innecesaria como incómoda explicación final, que busca eliminar la posible vertiente fantástica de la historia afortunadamente sin conseguirlo, por cierto. Deberían haber mantenido la ambigüedad en la acción, dejado a elección del espectador el explicarse los hechos como producto de la locura de la protagonista o como un hecho sobrenatural producto del dominio del ser vuelto del más allá.
Bava contará con la presencia de dos recién llegados a Italia. Daliah Lavi, una atractiva actriz nacida en Palestina que ya tenía una prolífica carrera en Francia y Alemania cuando llegó a Italia para interpretar a una de las primeras endemoniadas del cine en la muy interesante coproducción italo-francesa El demonio (Il demonio, 1963) de Brunello Rondi, fue incorporada al reparto de La frusta e il corpo aprovechando que ambas cintas estaban producidas por la misma compañía, Vox Films. Y su participación supuso todo un acierto pues Daliah Lavi se revela como la auténtica protagonista de la película, a pesar de que el filme cuenta también con la imponente presencia de Christopher Lee, que tras su revelación como el monstruo por autonomásia de la Hammer, decidió dejarse querer fuera de Inglaterra instalándose en Suiza y acudiendo a trabajar allí donde fuera solicitado, coincidiendo años antes con el propio Bava en el pintoresco péplum Hércules en el centro de la tierra (Ercole al centro della Terra, 1961). Esta etapa italiana, previa al retorno del actor a Inglaterra, donde de nuevo bajo Hammer interpretó (al parecer guardándose el orgullo), todas las secuelas posible del conde Drácula, el actor la recuerda con bastante simpatía en su autobiografía (3), donde narra el vertiginoso ritmo de producción en el que se vio envuelto. Tras La frusta e il corpo marchó a Roma, sin tiempo para descansar, para interpretar a un oficial de la SS en El justiciero rojo (La Vergine de Norimberga, 1963) para Antonio Margueriti; a continuación y en el sur del país pasó a encarnar al conde Karnstein en La maldición de los Karnstein (La cripta e l’incubo, 1963) para Camillo Mastrocinque, que es una indisimulada versión del clásico vampírico Carmille de Le Fanu; y finalmente, y de nuevo volviendo al centro de Italia, interpretó al conde Drago (¿?) para Luciono Ricci en Il castello dei morti vivi (1964).
Y es que la intervención de Lee, aunque valiosa (¡Qué saber estar! ¡Qué expresión de satisfacción al fustigar!), no deja de ser casi episódica, ya que sorprendentemente ocurre que… descuiden, no se lo pensamos destripar. Pero vamos, que pasa a ser una presencia constante, etérea y anhelada, por otra parte, por su antigua amante que no es otra que Menenka Menliff, esposa de su hermano y personaje maravillosamente encarnado por la actriz israelí. A este importante dúo protagonista se les suma Toni Kendall (Luciano Stella en su
partida de nacimiento), otro actor trotamundos especializado en papeles de galán que en esta, su segunda cinta, interpreta a Christian Menliff , el hermano de Kurt , bastante antes de ponerse a las órdenes de Amando de Ossorio en las inolvidables El ataque de los muertos sin ojos (1973) y Las garras de Lorelei (1974). Toni Kendall, que tiene una abultada filmografía, interpretó en siete ocasiones entre 1966 y 1971 al Komissar X en un pequeña saga de películas de espionaje surgidas a rebufo de la moda impuesta por James Bond. Habitual también en el cine de género italiano era asimismo Ida Galli, una actriz que en la cinta de Bava trabajó con el seudónimo de Isli Oberón pero que realizó el grueso de su fructífera carrera bajo el nombre de Evelyn Stewart. En la cinta de Bava interpreta a Katia, la prima de los hermanos y amante en secreto de Christian.
Mario Bava firma su película con el pseudónimo John M. Old, suponemos que más que por tratarse de un encargo, con el objetivo de poder venderla en el exterior e incluso en el propio mercado italiano como una cinta británica, pues todos los implicados tienen seudónimo anglosajón, incluido el responsable de la magnífica partitura, Jim Murphy (Mario Rustichelli), un veteranísimo compositor tan prolífico que no resulta extraño que vuelva a coincidir con Bava en, por ejemplo, Seis mujeres para el asesino (Sei donne per l’assassino, 1964). Bava contó con la colaboración sin acreditar de Sergio Martino como ayudante de dirección. Martino, que venía de trabajar junto a Brunello Rondi y Daliah Lavi en Il demonio, poco después iniciaría una prolífica carrera cinematográfica en la que sin duda influyó el bagaje adquirido con Bava.
Estrenada en Italia en agosto de 1963 con cuatro minutos menos que la versión estrenada en Francia tres años después, fue una película invisible durante mucho tiempo para la crítica española, de ahí la ausencia de comentarios sobre ella en artículos sobre el director. Y precisamente por no haber contado con carrera comercial en España, la copia que nos ofrece Regia Films carece de doblaje español, aunque lo que sí se ofrece es su doblaje en castellano neutro, al haber sido estrenada en Argentina. Pero se trata de un mal menor. Rodada en inglés, lamentablemente Christopher Lee no se dobló a sí mismo aunque, curiosamente, sí en italiano, así que si quieren oír su imponente voz, deberán verla en ese idioma.
Regia nos ofrece dos versiones: la francesa, más completa y con 87 minutos de duración; y la italiana, de 83 minutos. También en los extras se ofrecen los títulos de crédito internacionales, así como trailers. Se echan de menos imágenes de los diferentes carteles, pero alguno de ellos ilustra el magnífico libreto de 20 páginas escrito por Roberto García-Ochoa Peces y Carlos Díaz Maroto.
Otra perla más que incluir en nuestra colección gracias a Regia Films.
(1) Aguilar, Carlos, «Mario Bava. El arte, la magia, la líbido» en Del giallo al gore. Cine fantástico y de terror italiano. Donostia Kultura, 1997. Pág. 80
(2) Sala, Ángel, «El fantástico, un género a la italiana» en Del giallo al gore. Cine fantástico y de terror italiano. Donostia Kultura, 1997. Pág. 43
(3) Christoper Lee, Tall, Dark and Gruesome. Midnight Marquee Press, 1999.
CARTELES
Hemos querido incluir una selección de carteles originales de La fruta e il corpo, colección en la que podemos ver que el italiano ha sido el que ha inspirado a prácticamente todo el resto. La belleza de la cartelería italiana, así como los magníficos fotomontajes que realizaban para las fotobustas, siguen siendo piezas magníficas. El motivo de estos posters casi siempre se centra en Daliah Lavi, ya sea mostrando su rostro o de forma más sexual, su cuerpo. Y naturalmente en la estrella, Christopher Lee, con el látigo en ristre. El título casi siempre se ha respetado, aunque destaca por lo contrario uno de los títulos con los que la película se exhibió en Estados Unidos, What, así como el que se puso en Inglaterra, Night is the Phantom, que prescindió del látigo en su cartel y en su título. Y eso que el Reino Unido es la cuna de la denominada disciplina inglesa. Finalmente destacar el póster alemán, cuyo título se traduciría como El demonio y la virgen.
LA FRUSTA E IL CORPO (ITALIA)
LOCANDINA
PÓSTER
FOTOBUSTAS
LE CORPS EL LE FOUET (FRANCIA)
PÓSTER
LE CORPS ET LE FOUET / HET GEGESELD LICHAAM (BÉLGICA)
POSTER
DER DÄMON UND DIE JUNGFRAU (ALEMANIA)
PÓSTER
CARTELERAS
THE WHIP AND THE FLESH / WHAT (USA)
PÓSTER

LOBBY CARDS
THE WHIP AND THE FLESH (¿ISRAEL?)
PÓSTER
NIGHT IS THE PHANTOM (UK)
PÓSTER
LOBBY CARDS
PRESS BOOK
EL LÁTIGO Y LA PIEL (¿ARGENTINA?)
POSTER
VIDEO ART
BSO
Regia Films edita ‘La Frustra e il Corpo’ en Blu-ray
En estos tiempos de cambio para el sector audiovisual Regia Films lo tiene claro y
apuesta por la calidad. Ante subproductos que juegan con la paciencia del coleccionista y explotan y presagian la desaparición del soporte físico, Regia sabe que siempre habrá público fiel para ediciones cuidadas, y es por ello que prepara el estreno de La Frusta e il Corpo (Mario Bava, 1963) en Blu-ray con la máxima calidad y en edición limitada. La película, que estará disponible con audios en inglés e italiano y subtítulos específicos para cada una de las dos opciones de idiomas disponibles, será el primero de tres que surgirán de la colaboración de Regia Films con la compañía Rekete Entertainment, contratados a la empresa británica Hollywood Classics y pertenecientes al catálogo de Euro London Film.
La Frustra e il Corpo se editará en edición limitada a 1000 unidades numeradas con funda y un precio de 17,95 €, que se completará con un libreto exclusivo escrito por Roberto García-Ochoa Peces y Carlos Díaz Maroto.
Sin duda La Frusta e il Corpo de Regia Films es el lanzamiento de este verano (sino del año) para los amantes del mejor cine de género. Ya saben, luego no se lamenten ni vayan clamando al viento que en este país no se editan películas en condiciones, y además a un precio aceptable.
Y no se pierdan los importantes extras:

Sinopsis: Un sádico noble del siglo XIX, regresa a su castillo después de un tiempo recorriendo el mundo, debido a la invalidez de su padre. Allí se vuelve a encontrar con su joven hermano, que a su vez está casado con su prima, una condesa. Cuando el noble es encontrado muerto en su habitación, una gran maleficio cae sobre la familia, pues su espíritu regresará de la muerte para atormentar sus vidas.
El cine en zapatillas: ‘Los vampiros’, sesión italiana de lujo con Freda y Bava
De nuevo Serendipia se sumerge en las oscuras aguas del mejor cine de terror italiano y lo hace con la película que inició el género en el país transalpino. Los vampiros (I Vampiri, 1957), es una magnífica e influyente cinta en la que estuvieron involucrados nombres capitales del fantástico como son Riccardo Freda y Mario Bava. Naturalmente hubo otras contribuciones anteriores al género, pero esta es la que inició esa basta producción que llenó los cines europeos y americanos durante los sesenta, los setenta y los ochenta con exquisitos delirios góticos, giallos malsanos e infames (y deliciosas) explotaciones de cintas americanas. Una pieza de museo que llega a nuestras manos impecablemente editada por Regia Films.
Los Vampiros (I Vampiri, Riccardo Freda y Mario Bava, 1957) DVD Regia Films
Duración: 81 min. Guión: Riccardo Freda, Piero Regnoli Música: Franco Mannino, Roman Vlad Fotografía: Mario Bava (B&W) Productora: Titanus / Athena Cinematografica
Reparto: Gianna Maria Canale, Carlo D’Angelo, Angelo Galassi, Wandisa Guida, Dario Michaelis, Renato Tontini, Charles Fawcett, Gisella Mancinotti
Sinopsis: En París, se multiplican los asesinatos de varias jóvenes que aparecen sin una gota de sangre en el cuerpo. El pánico siembra la ciudad ante los rumores de la llegada de unos vampiros que parecen ser los responsables de los acontecimientos. El periodista Pierre Lantin (Carlo D’Angelo) decide investigar por su cuenta, a escondidas de la policía, y descubre la misteriosa figura de la bella y joven condesa Giselle du Grand (Gianna Maria Canale) …
Formato Pantalla: 2,35:1 (16/9) Anamorphic Widescreen
Audio: Castellano, Italiano – Subtítulos en Castellano
Contenido Extra:
Escenas añadidas en montaje USA (5 escenas, 12 min. aprox.)
Escena eliminada (recuperada parcialmente, 15 seg.)
I trucchi del maestro (extracto del programa de TV L’ ospite delle due, 2 min. aprox.)Libreto exclusivo de 20 páginas a color escrito por Carlos Díaz Maroto
Los vampiros representa un auténtico punto de partida para el cine de terror italiano. Un inicio algo tímido, tanteado, pues a pesar de que su argumento contiene elementos altamente sobrenaturales, el desarrollo tiene bastante de policíaco y su acción se ubica en época contemporánea. Pero la cinta de Freda servirá para que los directores italianos se desprendan del complejo y apuesten por rodar un cine de terror profundamente gótico, aportando al género varias obras maestras entre las que destacan El horrible secreto del doctor Hitchcock (L’orribile segreto del Dr. Hichcock, 1962) del propio Freda o La máscara del demonio (La maschera del demonio, 1960) y El cuerpo y el látigo (La Fruta e il Corpo), de Mario Bava.
Mario Bava conoció a al egipcio Riccardo Freda durante el rodaje de Espartaco (Spartaco, 1953), iniciando a partir de entonces una colaboración mutua durante la que Freda no dejó de animar a Bava, por entonces encargado de fotografía y efectos especiales, para que se lanzara a dirigir. Y precisamente gracias a Freda y su carácter, Bava se vio obligado a terminar Los vampiros cuando este, no conforme con los productores, abandonó el rodaje. Circunstancia que se repitió en Caltiki, el monstruo inmortal (Caltiki, el mostro inmortale, 1959). Poco después dirigió La máscara del demonio e inició una carrera cinematográfica tan interesante como influyente. Pura historia del mejor cine de género.
Realizada en dos semanas Los vampiros tiene, como hemos comentado, mucho de película policíaca, pero también se sirve de muchos elementos provenientes de las escuelas americana y británica del cine de terror. A pesar de que su acción se desarrolla en época contemporánea, es cuando Freda nos introduce en la mansión de la condesa Giselle du Grand (intenrpretada por la bella esposa del director, Gianna Maria Canale) cuando entramos en un escenario gótico en el cual no falta de nada: desde un Mad doctor con su correspondiente ayudante deforme; hasta lóbregos castillos y sombrías estancias con visillos mecidos por el viento. Sin olvidar el pintoresco panteón con surrealista decoración ósea.
En este escenario, el vampirismo que nos narra la cinta tiene más paralelismo con la historia de la también condesa Bathory y su obsesión por mantenerse joven mediante la sangre de sus víctimas, que con el clásico chupasangres, a pesar de que la condesa du Grand también cuenta con su Renfield toxicómano particular, Joseph Signoret, encarnado por Paul Muller, un actor suizo muy familiar para el seguidor del cine de Jesús Franco. En una escena eliminada en el montaje final (y aparentemente perdida), se explicaba que este personaje era un hombre reconstruido artificialmente, a la manera de la criatura del Dr. Frankenstein, por el doctor Julien du Grand, que encarna Antoine Balpetré, el científico que trata a la condesa y que tiene como ayudante a un tullido algo rijoso interpretado por Renato Tontini, actor de jocoso nombre.
La calabresa Gianna Maria Canale participó en un buen número de cintas, varias dirigidas por su marido, al que conoció en un rodaje y con el que se casó y convivió hasta la muerte del realizador en 1999. Su porte y voluptuosidad (no en vano había participado en 1947 en el certamen Miss Italia quedando segunda tras Lucia Bosé), les parecieron los ideales a los directores, que durante los años cincuenta y sesenta se la sortearon para participar en numerosos péplums y otras cintas de aventuras hasta su retiro en 1964. Por su parte, y a modo de curiosidad, señalar que Riccardo Freda se permite un cameo como doctor que realiza una autopsia.
Destaca también la película de Freda y Bava por los tan efectivos como sencillos efectos de maquillaje que realizó Mario Bava, en especial para el envejecimiento de la condesa, que consiguió alternando iluminación roja y verde sobre el maquillaje de la actriz, algo que se explica en un pequeño extra incluido también con la película. Un efecto, por otra parte, bastante similar al que utilizó en 1931 Wally Westmore en la clásica El hombre y el monstruo (Dr. Jekyll and Mr. Hyde) de Rouben Momoulian. Por cierto, es curioso pero el envejecimiento final de la condesa posiblemente resulta más efectivo y completo en la versión USA con las escenas insertadas para su exhibición en el mercado norteamericano ¿Insertos? Sigan leyendo que les cuento.
Como hemos visto, aunque la cinta posee los elementos necesarios para el disfrute del espectador, parece que no resultaron ser los suficientes para el distribuidor americano, que decidió rodar y añadir al metraje unas escenas con las que incrementar las dosis de violencia, sexo y… ratas. Esta versión fue la que se estrenó en Estados Unidos en 1963 como The Devil’s Commandment. Pero respiren tranquilos, aunque Regia Films ha editado la versión original italiana de Los vampiros, ha tenido a bien incluir estas escenas como extras para satisfacción de coleccionistas y completitas. Y no solo eso, también entre los contenidos extras se ha incluido el prólogo del filme, con la ejecución de Signoret, que al parecer fue censurado en su momento.
Ambientada en París pero rodada íntegramente en Italia, Los vampiros no tuvo el éxito que merecía en Italia, circunstancia que el director achacó al hecho de haber firmado el filme con su nombre real, algo que para él echó para atrás a un público que no creyó en la eficacia de una cinta italiana de terror, así que de ahí en adelante firmó sus cintas de género como Robert Hampton. Pero fracaso en taquilla o no, Los vampiros preparó el terreno para las cintas de terror del propio Freda, Bava o Margheriti que vendrían a continuación y que tan solo sería el principio del desembarco del cine de terror italiano en las pantallas de todo el mundo. Un terror que supo captar las modas del momento y en muchos casos mimetizó, pero con un inequívoco sabor transalpino que tantos buenos momentos ofrecerá al aficionado y que Regia Films nos ofrece a todo lujo, con su formato de pantalla original, con opción a verla subtitulada, con reverencial respeto en su diseño de carátula a la cartelería original (¿Para qué realizar fotomontajes habiendo tan maravillosos carteles?) y libreto. Una pieza a todas luces imprescindible para los amantes del mejor cine fantástico.
TEXTOS CONSULTADOS:
– DEL GIALLO AL GORE. CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR ITALIANO
VV.AA. Donostia Kultura, 1997
– QUATERMASS 7. ANTOLOGÍA DEL CINE FANTÁSTICO ITALIANO.
VV.AA Coord. Javier G. Romero. Retroback/Séptimo Vicio/Quatermass, 2008.
– SPAGHETTI NIGHTMARES
Luca M. Palmerini y Gaetano Mistretta. Fantasma Books, 1996.
Llega el Cryptshow, este año en Badalona
En su cuarto año de andadura el Cryptshow cambia de sede y vuela hasta Badalona con voluntad de quedarse en la mejor ciudad de la costa levantina (como dice la canción). Y en su vuelo clava en tierra su Sierra Circular (premio del certamen) para llevar a todos lo mejor del cine fantástico y de terror. Así será al menos a lo largo de los cinco días en los que ocuparán el teatro de El Circol,Sant Anastasi, 2, (antigüamente Circol Catòlic) desde el 6 al 10 de julio.
Su cuerpo central es el festival de cortos , ellos optan al Premio Sierra Circular dotado con 666 euros (cifra bien simbólica) y el Cryptshow se ha hecho este año con las mejores muestras del género. Cuarenta cortos distribuidos en ocho sesiones con la flor y nata del cine de género internacional. Para morirse de miedo, para apartar la mirada, para morder-se las uñas y, porque no, para reír sin freno: el terror no tiene forma.
CORTOS A COMPETICIÓN I
Alice Jacobs is dead, Sabrina, 36eme Sous-Sol, Les bessones del Carrer de Ponent, Bad Mistake

CORTOS A COMPETICIÓN II
The Hunting Ground, 8, A Residencia, A Very Zombie Holiday, Perpetuum mobile, Ninja

CORTOS A COMPETICIÓN III
Les pierres jetés, Birdboy, Menos 1, In Cold Love,

CORTOS A COMPETICIÓN IV
Akerbeltz, las brujas y el Inquisidor, Quédate conmigo, Vicenta, All men are called Robert, All flowers in time, Le Vivier

CORTOS A COMPETICIÓN V
Leyenda, Hatch, Dans le rouge, Fard

CORTOS A COMPETICIÓN VI
Crepuscle, Cabine of the dead, No face, Brutal Relax

CORTOS A COMPETICIÓN VII
Attack of the giant brain sucker monster from outer space, La presencia, Erase Love, Faut qu’on parle !, Lester

CORTOS A COMPETICIÓN VIII
Bloody christmas 2, Sutphin Blvd, To My Mother and Father, La gran carrera, Hungry Hickory, The Legend of Beaver Dam

Pero como no sólo de cortos vive el hombre, el festival incluye una muestra de buen cine en el que se incluyen tanto clásicos como películas que aún no han conocido su estreno en salas comerciales. Tres son las obras inmortales este año:
The pit and the pendulum (1961) la fantástica adaptación de Roger Corman de los relatos de Poe; con guión de Matheson (Soy Leyenda) y la magnífica interpretación de ese monstruo de la escena que es Vincent Price (cuyo centenario conmemorábamos hace unas semanas). No podía faltar la representación italo-española, vuelve al Cryptshow Mario Bava esta vez con su obra maestra Terrore nello spazio (1965), uno de los más claros precedentes de Alien no sólo por su temática sino por una espectacular escena que fácilmente reconoceréis. Y cierra la tríada un mudo de excepción, Häxan o La Historia de la brujería a través de los tiempos (1922): pionera en la mezcla de documental y ficción dentro de lo fantástico, con cuyas hipnóticas imágenes repasa el ocultismo y como este está presente tanto en la Edad Media como en ciertos tratamientos psiquiátricos del S.XX. Esas prácticas han afectado mayormente a las mujeres, de modo que esta historia de la brujería es en verdad la historia de las vejaciones que han sufrido las mujeres a lo largo de la historia. No os la podéis perder, no sólo por la rareza que es, sino porque se proyectará con música en directo.
Por lo que se refiere a los estrenos se nos ofrece un menú degustación de siete platos entre los que se encuentran todos los ingredientes del fantástico: vampiros, zombies (¡¡y zombies románticos y musicales!!), psicóptas sobre ruedas, espacios apocalípticos… Se trata de True Nature (2010, Patrick Steele); Rage (2011, Chris Witherspoon); la belga Vampire (2009, Vincent LANINOO); Stake Land (Jim Mickle, 2010); The Dead (2010, Howard J. Ford, Jonathan Ford); The Dead Inside (2010, Travis Betz). Y la que más ha llamado nuestra atención, la chilena Baby Shower (2011, Pablo Illanes) que la organización describe como: «A medio camino entre Pasión de Gavilanes” y “Martirs”, a ratos almodovariana y a veces a lo Eli Roth, “Baby Shower” es una película chilena que no deja indiferente. Una escalada de tensión que comienza con una agradable reunión de amigas que va agriándose hasta convertirse en una demoníaca orgía de sangre, con ecos tan clásicos como “La Semilla del Diablo”.» No diréis que no suena atractivo.
Completan la muestra tres documentales que ya son célebres tras su paso por diferentes festivales. Se trata de Condenados a luchar del versátil e imaginativo James J. Wilson, un trabajo que se adentra en el fandom nacional, haciendo hincapié en cineastas independientes y festivales de cine. Cine sobre el cine, el cine contra el cine: metacine sobre un pez grande que se come al pez pequeño, y una reflexión: en el bote pequeño está la buena mermelada. El hombre que vio llorar a Frankenstein, el biopic-homenaje a la figura de Paul Naschy, dirigido por Ángel Agudo y que pronto podremos tener en nuestras manos como extra de la esperada edición del díptico completo de La Herencia Valdemar (2009, José Luis Alemán). Y por último Los perversos rostros de Víctor Israël (recientemente comentado por Dioses y Monstruos), homenaje al entrañable actor de los ojos sorprendentes de la mano de diferentes entrevistas de quienes le conocieron en la profesión, dirigido por David Pizarro y Diego López (responsable de la sección Brigadoon en Sitges y realizador del fanzine El Buque Máldito).
El Cryptshow nos ofrece mucho más, mesas redondas, exposiciones, conciertos, un concurso de relatos que serán recogidos como cada año en el Cryptonomicón y un especial Joe Dante. Dante es sin duda uno de los directores que más horas de diversión ha procurado a los amantes del género, no se proyectará, sin embargo, un ciclo de sus éxitos si no uno de sus últimos trabajos muy en consonancia con la temática de la mesa redonda sobre la incidencia de Internet en el cine. Se trata concretamente de la webserie Splatter, producida por la plataforma Netflix (¿para cuando podremos disfrutar de ella en este país?), con la colaboración de Roger Corman. Así de impactante es su trailer:
Nos cuenta la historia de la estrella de Rock’n Roll Jonhy Splatter, (interpretado por un irreconocible Corey Feldman), cuyo suicidio en su mansión de Hollywood Hills es solo el inicio de un verdadero infierno para aquellos que le rodearon en vida. Junto a Feldman podemos encontrar a una leyenda del fantástico, Tony Todd (Candyman). Puesta en la red en 2009, coincidiendo con la celebración de Halloween, puede apreciarse que no han escatimado en sangre. Podrá verse completa en Badalona durante los cinco días del festival.
Y todo esto a precios de crisis, la primera sesión es siempre gratis, y el resto de la tarde-noche ¡¡¡todas las películas y cortos por sólo 3,5 euros!!! Sólo falta que os miréis la programación completa en su web y os confeccionéis vuestro listado, aunque escoger os será imposible, si no, ya me lo diréis.





























































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