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El proyecto ‘Lejos de aquí’ de Eduardo Fuembuena seleccionado en el programa ‘Residencias’ de la Academia de Cine

1 septiembre 2020 Deja un comentario

No todo van a ser malas noticias durante este 2020. La serie basada en el libro Lejos de aquí, de Eduardo Fuembuena, está más cerca de hacerse realidad al haber entrado a formar parte de los 20 proyectos seleccionados para su desarrollo por el programa Residencias, de la Academia de Cine en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid. 

Tras la evaluación de las 931 solicitudes presentadas para participar en esta iniciativa por profesionales del sector constituidos en dos comités de valoración, Eduardo Fuembuena y su serie Lejos de aquí.La verdadera historia de Eloy de la Iglesia y José Manzano, basada en su libro Lejos de aquí,  ha sido seleccionado junto a otros 19 participantes para desarrollar su proyecto dentro del programa ‘Residencias’. Los 20 seleccionados son, además de Fuembuena,  Jiajie Yu Yan (San Dai Shi Guang [Tres generaciones]), Pilar Palomero (La maternal), Tina Olivares (Celestina 2020), Lola Mayo (Libertad, igualdad, fraternidad), Gabriel Azorín Belda (Anoche conquisté Tebas), César Esteban Alenda (Waka Waka), Teresa Bellón Sánchez de la Blanca (Cariño, me he follado a Bunbury), Jorge Cantos (Los vagabundos), Marta Matute García (Yo no moriré de amor), Ion de Sosa (Balearic), Léster Álvarez Meno (El viaje de Salazar), Irene Moray (La belleza), Edgar Burgos (La bola de cristal), Guillermo Chapa (Operación Viridiana), Iker Azkoitia (Los vigilantes del sueño), Celia de Molina Díaz (No es universal), Maite Vitoria Daeneris (La memoria de los árboles), Bárbara Mateos García (Y sin embargo, te quiero) y Patricia Pérez Fernández (La extranjera).

Entre los futuros residentes está Pilar Palomero, que presentó en la última Berlinale su primer largometraje Las niñas, que forma parte de la  Sección Oficial del Festival de Málaga; Lola Mayo, guionista de las películas El muerto y ser feliz, La mujer sin piano Lo que sé de LolaCésar Esteban Alenda, que firmó junto con su hermano José Sin fin, historia nominada al Goya a Mejor Director Novel que se alzó con el Premio a Mejor Ópera Prima del Festival de Málaga 2018; Gabriel Azorín, fundador del colectivo de investigación artística lacasinegra; Irene Moray, autora de Suc de síndria, Premio Goya a Mejor Cortometraje de Ficción, categoría en la que estuvo nominado Jiajie Yu Yan con su último trabajo, Xiao Xian.

Todas las propuestas escogidas tienen una especial vinculación con la ciudad de Madrid, y se trata de doce proyectos de largometraje de ficción, cuatro largos documentales y cuatro proyectos de series de televisión –tres de ficción y una de animación–. La mayoría de los residentes seleccionados son de nacionalidad española, sólo dos de ellos proceden de Cuba. Tres de los creadores son académicos.

Los 20 cineastas comenzarán su residencia artística el próximo septiembre y, hasta junio de 2021, disfrutarán de los medios y ayudas necesarias para el desarrollo de sus proyectos audiovisuales. La sede de la institución en Madrid será el espacio en el que se realizará este programa, que ofrecerá una aportación económica de carácter mensual a los creadores; apoyo en los gastos de traslado de aquellos residentes que vivan fuera de la Comunidad de Madrid; asesoramiento de mentores, espacio físico de trabajo, inmersión en las actividades de la Academia y encuentro permanente con la industria.

Los proyectos seleccionados se anunciaron en el encuentro organizado por la Academia, los Veranos de la Villa y Ciudad de Madrid Film Office, ‘Madrid Cámara en mano’, acto presentado por la periodista Pepa Blanes al que acudieron residentes –Andrea Jaurrieta y Pedro Collantes– y mentores –Fernando Colomo y Anna R. Costa– del primer ciclo y los futuros participantes de la segunda edición.

Lejos de aquí, serie de ficción de Eduardo Fuembuena

 

Fotograma de Lejos de aquí

SINOPSIS

Madrid, 1978. Jose Manzano (17), un chaval de la UVA de Vallecas, sumiso y fantasioso, se busca la vida en la puerta de unos billares del centro. Lo recoge Eloy de la Iglesia (33), vasco, homosexual, marxista revolucionario y el cineasta más comercial del momento. Eloy se lo lleva a vivir a su apartamento y lo elige protagonista de Navajeros, exponente del cine sobre la situación social de una apenas estrenada España constitucional. El director modela a la medida de sus deseos a José Luis Manzano, el actor.

Para los chicos de barrio es el Jaro, su héroe y un rebelde con causa. Sin embargo, Jose termina por transformarse en un chico infeliz que sobrevive entre las apariencias reales y ficticias, el joven desclasado y fuera de lugar que se engancha al caballo a la vez que el director de las películas que protagoniza. Eloy y Manzano viven aislados en las adicciones y las dependencias a la heroína, al cine y a ellos mismos, unidos por unos vínculos inquebrantables y una inactividad profesional forzada por agentes hostiles a ellos.

En 1992, el exdirector descubre el cuerpo sin vida de Jose en su apartamento, con una jeringuilla hipodérmica clavada en la rodilla izquierda.

PROYECTO

Lejos de aquí, como la canción de Antonio Flores contenida en la película Colegas, es la serie sobre la generación perdida de los años ochenta y sus conexiones con el cine, un grupo de cineastas y de chavales de barrio madrileño de ensanche tardofranquista que quisieron cambiar su país, pero que no lograron cambiarse ni a sí mismos.

De la Iglesia y Manzano ejemplifican aquella época reciente de nuestra historia sin pretender ser ellos ejemplo de nada. En este sentido, la trayectoria de las personas-personajes avanza de forma paralela al periodo histórico que se retrata: desde los albores de la reforma política del país, la denominada Transición política española, al poder absoluto del PSOE y a los fastos del 5º Centenario del Descubrimiento de América. La intención principal es clara: narrar de forma directa y lineal lo que estaba pasando y lo que les estaba pasando con el fin de comprender que España es lo que es en la actualidad por algo en lo que ellos participaron.

El tono del relato deberá ser explícito, sin concesiones, reflejando la memoria íntima de las personas y su crónica, caminando pegada a los personajes que lo conforman y tomando como referentes sus puntos de vista reales —perfectamente centrados en una investigación de diez años—, que emergerán durante el arco de las tramas, aunque el del director va a parecer el dominante. Además, se pondrán en escena vivencias frecuentemente conectadas a las películas que rodaban. «En cada una de las películas, estábamos contándonos y contando lo que pasaba. Cada una de las películas era algo más que una aventura de trabajo», afirma José Sacristán hablando de su colaboración con De la Iglesia.

Eduardo Fuembuena nace en Zaragoza, en cuya Universidad (Facultad de Filosofía y Letras) se licencia en Historia del Arte.Continúa su formación en Barcelona (Máster de Escritura de Guion para cine y TV en la UAB) y en Madrid (diplomado por la ECAM, estudios de posgrado en la Universidad Carlos III de Madrid). Desarrolla una labor profesional como decorador en cine, televisión y publicidad. En 2010, dirige el cortometraje de ficción Voces, y en 2011 el poema audiovisual Chico y barco. Ha colaborado como documentalista en algunas producciones cinematográficas. Desarrolla desde 2010 una investigación sobre Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano que se ha concretado en el libro Lejos de aquí y en una serie de ficción, en desarrollo

Las lecturas de Serendipia: ‘Lejos de aquí’, una crónica sobre la vida, obra y época de Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano

1978. José Manzano, un chaval de la UVA de Vallecas, sumiso y fantasioso, se ofrece a la salida de unos billares del centro de Madrid. Lo recoge Eloy de la Iglesia,rara avis, vasco, homosexual, comunista y el cineasta más comercial del momento. Eloy queda fascinado con el chaval. Se lo lleva a vivir a su apartamento y lo elige como protagonista de Navajeros, exponente del nuevo cine coyuntural sobre la situación de un segmento considerable de la juventud en una apenas estrenada España constitucional.

LEJOS DE AQUÍ

Eduardo Fuembuena

Uno Editorial. Encuadernación en rústica. 814 páginas

Hemos atesorado pacientemente Lejos de aquí, el libro que Eduardo Fuembuena ha escrito sobre Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano, con intención de echarle mano cuando desconectáramos y tuviéramos tiempo de afrontar sus más de 800 páginas de apretada escritura con garantía de continuidad. Y el libro, lejos de defraudarnos, nos ha resultado excepcional por diversos motivos. Y es que Lejos de aquí, ideado como novela, funciona a varios niveles:

-Como crónica política del momento que se vivía en cada época en la cual nos sitúa el narrador. Desde los últimos coletazos de la dictadura a la Transición, primero con el gobierno de UCD y más  tarde con la izquierda de tramoya que representaba el PSOE, cuyo triunfo mayoritario relegó a la izquierda real, a la que pertenecía tanto Eloy de la Iglesia como gran parte de su entorno, a un segundo plano condenándola a su desaparición.

-Como crónica de la situación que tenían que vivir los homosexuales tanto antes como después de la muerte física del dictador. Obligados a permanecer dentro de sus armarios, bien ocultos y tan solo saliendo ocasionalmente en forma de piezas exóticas o como motivo de befa en comedias desarrollistas.

-Como crítica formal y comentario cinematográfico de la filmografía del director vasco, así como de historia cronológica de sus rodajes. Exhaustivo y repleto de anécdotas, detalles y numerosos datos extraídos de hemeroteca y de entrevistas personales del autor a amigos y a los principales colaboradores de Eloy de la Iglesia.

-También funciona, por supuesto, como novela. Aunque quizás, y es nuestra opinión, es en este aspecto donde más flojea. Algo que posiblemente se corregirá cuando tome forma de guión cinematográfico, en cuya materialización está trabajando activamente Fuembuena.

Con todo esta novelización de la vida y obra en común de Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano va mucho más allá de ser una mera dramatización. No es, ni mucho menos, una novela al uso. En Lejos de aquí el autor maneja todos los elementos enumerados introduciéndolos en la acción de forma sutil sin despistar al lector, llevándole de la narración al ensayo conformando, con todo ello, una apasionante -y apasionada- visión de los años ochenta, y de la situación política resultante de un Transición maquillada en la cual la izquierda, en otras palabras, los perdedores de la contienda del 36, continuaron siendo también los derrotados en esa Transición, que colocó a los hijos de los jerifaltes del anterior régimen, de los vencedores, en los lugares que continúan ocupando aún hoy sus herederos, y al parecer a perpetuidad.

Eloy de la Iglesia no sale personalmente muy bien parado en el libro de Fuembuena. Su retrato es el de un hedonista, teórico del comunismo que goza poseyendo los cuerpos de jóvenes proletarios, preferiblemente lumpen. Cuando el director conoce a José Luis Manzano este es un chico sano, que ejerce eventualmente de chapero, pero que, al contrario de lo que comunmente tiende a creerse, no fue el responsable de poner en contacto a Eloy de la Iglesia con las drogas duras, sino que fue a la inversa. Y al contrario que el director vasco, Manzano no pudo desengancharse del tóxico. Así que en las páginas de este libro viviremos el penoso deambular de ambos en el mundo de la droga. Un vaivén de situaciones, enganches y desenganches en los que tendrá un papel muy importante en la parte final un cura, Pedro Cid, personaje que servirá al autor para detallar la desinteresada labor de un buen puñado de valerosos hombres y mujeres que dedicaron su vida a ayudar a los más necesitados en los barrios más golpeados por la heroína. Un universo de asociaciones y movimientos vecinales que tenían su epicentro en la parroquia del barrio, donde había echado raíces la Teología de la Liberación  y desde donde los vecinos lucharon por sus derechos y por la dignidad del lugar donde la necesidad les había llevado. Barrios de extrarradio con ciclópeos bloques de cemento en los cuales se hacinaba la mano de obra venida de lugares como Murcia y Andalucía. Lugares idénticos, igual de mutilados por la droga como El pozo del tío Raimundo en Madrid; La Mina en Barcelona; o San Roque en Badalona (1).

José Luis Manzano y Eloy de la Iglesia en una imagen tomada durante una entrevista que les realizó Pierrot en 1982 para la revista Lib (Nº 315).

Pero en Lejos de aquí sobre todo hay cine. Y destaca la atención especial que el autor dedica a una de las cintas más denostadas del director donostiarra, su adaptación de Otra vuelta de tuerca (1985). Y se agradece que así sea, pues se trata de una película compleja, que merece ocupar un puesto más destacado en la filmografía de Eloy de la Iglesia por las múltiples lecturas que ofrece y por su magnífico acabado técnico. También son especialmente atractivos e interesantes los detalles sobre proyectos del director que por diversos motivos no llegaron a buen puerto. Como la casi mítica Galopa y corta el viento o Imán, que adaptaba una obra de Ramón J. Sénder. También conoceremos la etapa más oscura y desconocida de de la Iglesia. Una caída libre de la que fue recuperado al final de sus días, durante los cuales llego incluso a rodar de nuevo.

El lector encontrará en la obra de Eduardo Fuembuena vivencias novelizadas de los protagonistas, sí, pero en base a declaraciones de muchos de los que las vivieron junto a ellos en aquellos momentos (2), así que de las páginas de Lejos de aquí puede asegurarse que están llenas de verdad. De más verdad que muchos ensayos o críticas, ingredientes, por otro lado, presentes también en este libro.

Lo que no hallará el lector es un tratado de cine quinqui al uso, ya que resulta estúpido y casi ofensivo meter la obra de Eloy de la Iglesia en el mismo saco que la de, por ejemplo, José Antonio de la Loma. Ningún cineasta retrató la época como lo hizo el director donostiarra en sus películas.

Eduardo Fuembuena  ha creado un híbrido. Un mutante que, como hemos visto, funciona en varios niveles los cuales, unidos, ofrecen un poderoso resultado. Personal,

La mirada de ‘el Jaro’

bien narrado y del todo recomendable, por sus páginas desfilan entrañables personajes como Andrea Albani (Lali Espinet), Pierrot, José Luis Fernández ‘el Pirri’ o Josep Anton Pérez Giner. Pero sobre todo ese José Luis Manzano tan necesitado de cariño y de protección. Tan frágil que no pudo pasar página. Lejos de aquí es un retrato triste, duro, desolador, en el que se desenvuelven seres destrozados por las adicciones y por la época que les tocó vivir, durante la cual se destruyeron sistemáticamente en busca de su momento de pausa. De paz. Que finalmente encontraron.

NOTAS:
(1) Resultaría ideal para completar esta lectura darle un ojo a los dos magníficos documentales  de Cecilia y José Juan Bartolomé, Después de… (1983), que retratan toda esa época a la perfección. Un mundo y un universo que tal y como nació, fue cercenado.
(2) «Han sido siete años de trabajo durante los que he recopilado más de trescientos testimonios directos, además de llevar a cabo una exhaustiva labor de investigación y consulta de las fuentes documentales y audiovisuales disponibles» Eduardo Fuembuena en la nota de prensa de Lejos de Aquí.

BIOGRAFÍA DEL AUTOR: Eduardo Fuembuena nace en Zaragoza, en cuya Universidad (Facultad de Filosofía y Letras) se licencia en Historia del Arte. Continúa su formación en Barcelona (Máster de Escritura de Guion para cine y TV en la UAB) y en Madrid (diplomado por la ECAM, estudios de posgrado en la Universidad Carlos III de Madrid). Asimismo, publica artículos cinematográficos en portales digitales, blogs y revistas, a la par que desarrolla una labor profesional como decorador en cine, televisión y publicidad. En 2010 dirige el cortometraje de ficción Voces y en 2011 el poema audiovisual Chico y barco.

 

ATENCIÓN:

Este libro, autoeditado por su autor, se encuentra actualmente agotado pero Eduardo Fuembuena prepara la segunda Y ÚLTIMA edición para el próximo octubre. NO SE LO PIENSEN. 

Contacto y pedidos: lejosdeaqui2017@gmail.com

 

Se publica ‘Lejos de aquí’, libro sobre Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano

1978. José Manzano, un chaval de la UVA de Vallecas, sumiso y fantasioso, se ofrece a la salida de unos billares del centro de Madrid. Lo recoge Eloy de la Iglesia, rara avis, vasco, homosexual, comunista y el cineasta más comercial del momento. Eloy queda fascinado con el chaval. Se lo lleva a vivir a su apartamento y lo elige como protagonista de Navajeros, exponente del nuevo cine coyuntural sobre la situación de un segmento considerable de la juventud en una apenas estrenada España constitucional.

Eloy modela a la medida de sus deseos a José Luis Manzano, el actor, imagen del lumpen, del quinqui y del delincuente juvenil. Para los chicos de barrio él es el Jaro, su héroe, un rebelde con causa. Manzano se convierte en un icono de esa España que De la Iglesia codifica, exponiendo sus claroscuros, en cinco películas, las más valientes y taquilleras de su tiempo. Sin embargo, Manzano resulta un chico contradictorio e infeliz que sobrevive entre las apariencias reales y ficticias, en busca de un lugar en el que poder ser lo mejor que intuye de sí mismo.

El zaragozano Eduardo Fuembuena desgrana en Lejos de aquí, (Uno Editorial) la generación perdida de los años ochenta —el lado oscuro de La Movida madrileña y sus conexiones con el cine. Lejos de aquí, como la canción de Antonio Flores contenida en la película Colegas, define a los particulares de una época.

Conocer la historia de De la Iglesia y Manzano ha supuesto ardua tarea para el autor: «Han sido siete años de trabajo durante los que he recopilado más de trescientos testimonios directos, además de llevar a cabo una exhaustiva labor de investigación y consulta de las fuentes documentales y audiovisuales disponibles». El resultado es una novela histórica, no rememorada con nostalgia sino contada en el espejo del presente, un ensayo con vocación crítica que tiende puentes entre épocas en un sistema con circunstancias cambiadas, pero con paralelismos en las condiciones: el desempleo, la delincuencia, las drogas, el rebrotar del asociacionismo y la protesta en la calle o la sensación de falta de libertad real en la ciudadanía.

A partir las vivencias de los personajes principales, De la Iglesia y Manzano, el autor hace un balance del periodo histórico relatado entre 1977 y 1992. Así, sus trayectorias avanzan de forma paralela a ese lapso cronológico, desde los albores de la transición española, al poder absoluto del PSOE, se transmutan en historia viva y se cuentan de forma explícita y sin concesiones, mostrando vivencias frecuentemente
conectadas a sus películas. A la par que se refleja la memoria íntima de algunas personas reales y se aporta su verificado punto de vista sobre diversas cuestiones de interés, siempre de rabiosa actualidad.

«En cada una de las películas, estábamos contándonos y contando. Cada una de las películas era algo más que una aventura de trabajo», afirma José Sacristán hablando de su colaboración con De la Iglesia.

Hoy en día, las cinco películas de Eloy de la Iglesia que José Luis Manzano protagonizó no dejan de verse. Como antes, proyectadas en salas de cine del centro de las urbes o sacadas de los estantes de un videoclub de barrio, siguen convocando a nuevos y viejos espectadores en cada pase televisivo o en las frecuentes reediciones en formato doméstico. Se destaca asimismo el gran movimiento mitómano surgido en internet en torno al denominado cine quinqui, interés del que también se han hecho eco los mass media y prestigiosas instituciones de la cultura oficial.

Ahora, con el libro de Eduardo Fuembuena, en colaboración con Uno Editorial, quienes lo deseen pueden acercarse a la verdad de estas vidas y superar la desinformación tras unos rostros reconocibles como son los de José Luis Manzano o José Luis Fernández Eguía, ‘el Pirri’.

BIOGRAFÍA DEL AUTOR: Eduardo Fuembuena nace en Zaragoza, en cuya Universidad (Facultad de Filosofía y Letras) se licencia en Historia del Arte. Continúa su formación en Barcelona (Máster de Escritura de Guion para cine y TV en la UAB) y en Madrid (diplomado por la ECAM, estudios de posgrado en la Universidad Carlos III de Madrid). Asimismo, publica artículos cinematográficos en portales digitales, blogs y revistas, a la par que desarrolla una labor profesional como decorador en cine, televisión y publicidad. En 2010 dirige el cortometraje de ficción Voces y en 2011 el poema audiovisual Chico y barco.

LEJOS DE AQUÍ
Uno Editorial.
814 páginas.
I.S.B.N.: 978-84-17055-11-0
P.V.P.: 24,99 €
http://lejosdeaquiellibro.blogspot.com.es/

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‘Criando ratas’ un descenso al cine quinqui

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criando-ratas_-cartel-1Criando ratas es, sin lugar a dudas, una obra que merece respeto. Realizada con escasos medios, pero mucho tesón y trabajo y construida, a pesar de los problemas e inconvenientes que hubo durante el rodaje,  con pasión y buenos resultados, retrata a la perfección la sordidez de los barrios marginales de extrarradio, sus sonidos, su textura, sus protagonistas. Y todo desde dentro. Mojándose. Contando con una plantilla de actores extraídos de las calles, como antaño hacían Eloy de la Iglesia o José Antonio de la Loma y una vez en su salsa, introduciendo los ingredientes principales con los que contará la trama de Criando ratas: Droga, prostitución, violencia y pobreza en un barrio marginal que es como todos los barrios marginales: una bomba de relojería que apesta a realidad. A verdad.

Y a pesar de la falta de medios técnicos y humanos o de la participación de actores no profesionales, Criando ratas no es un trabajo amateur. Muy al contrario, mérito y muy grande es el de su artífice absoluto, Carlos Salado, pues muy claro hay que tener lo que se quiere hacer y cómo para conseguir los resultados artísticos que ha obtenido. Filmada de forma aparentemente descuidada, cercana a veces al documental tipo ‘Callejeros’, no se engañen, mirando más allá de la falta de medios puede apreciarse el cuidado con el que ha sido rodada y el gran trabajo de Salado para extraer los magníficos resultados que ha logrado de sus actores naturales, alguno de los cuales realiza un trabajo totalmente meritorio, desde su protagonista, Ramón Guerrero, pasando por los críos, tristemente maduros para su edad, y sin olvidar el memorable personaje de Mauri, que de manera tan veraz interpreta Mauricio  Manzano.  Un variopinto grupo de personajes que tienen en común llevar la ruina a cuestas.

Finalmente, a los medios humanos y de guión, hay que sumar un magnífico montaje y un eficaz acompañamiento musical que dan a la película ese crescendo/descenso tan bien marcado, tan intenso, que hace de Criando ratas una película muy entretenida y emocionante, tanto que no hemos dudado en ponernos en contacto con su responsable, Carlos Salado, para hablar de la gestación de este proyecto y de todo lo que rodeó al rodaje de esta auténtica epopeya de seis años de realización. Así que dejemos que sea él mismo quien lo cuente agradeciendo su tiempo y su gran amabilidad.

CARLOS SALADO: CRIANDO RATAS

Licenciado en Comunicación Audiovisual y tras dirigir seis cortometrajes y un mediometraje, Pecadores, se sumerge de lleno en Criando ratas, un proyecto que le llevará cuatro años rodar y para el que se recorrerá los barrios marginales de Alicante buscando a gente y lugares que den a su historia el verismo que quiere.  Compositor y director de publicidad, entre sus últimos trabajos destaca la publicidad social del Club Atlético de Madrid o de entidades como Ayuda En Acción, ONCE, Mensajeros de la paz, ONU, FEAPS Madrid y FIAPAS. Actualmente, ha ganado con el proyecto «Somos sus mayores fans» el premio a la «Mejor Campaña Social» en los premios ALCE y el premio a la «Mejor Campaña Social Interactiva» en el Publifestival 2015.

Estudié cine, la licenciatura de Comunicación Audiovisual, y durante todos esos años era gran consumidor de cine, casi todo de autor, independiente. Ese cine que aboga por las historias reales, por las historias íntimas. Y dentro de todo ese cine estaba el cine quinqui, que yo adoraba. Lo empecé a consumir muchísimo, empecé a comprar todas las películas de Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma, Carlos Saura … al final mi estantería estaba llena de cine quinqui, y veía que después de 30 años no había en el cine español una película que reflejara de manera realista el mundo de la calle como lo hicieron antaño, en los ochenta, así que durante todos los años de carrera soñaba con hacer algún día una película quinqui.

Alicante 05/06/2013 Carlos Salada, director de la película "Criando Ratas" Foto Juan Carlos Soler archdc

Carlos Salado, director de  «Criando Ratas» (Foto Juan Carlos Soler)

Lo que me atrae de este género es mostrar una realidad de manera tan realista y tan veraz. Yo como cineasta cuando veo una película y no me la creo me siento estafado. Entonces para mí el objetivo primordial, aunque falle la iluminación, o el sonido se escuche mal, es que el  resultado sea realista. Un documento social que invite a la reflexión. Yo creo que el cine quinqui, sobre todo el de Eloy, invitaba muchísimo a la reflexión, al debate. Establecía líneas de discusión. Mi gran deseo como artista es trascender, conmover al espectador, que no sea algo banal, que no sea simplemente entretenimiento, que haga sentir. Y yo creo que el cine quinqui eso lo ha hecho siempre muy bien. España ha cambiado, los barrios periféricos ya no están tan alejados del casco urbano, el argot ha cambiado,  pero la delincuencia sigue existiendo en las calles. El menudeo sigue existiendo. El quinqui está en la calle.

Había dirigido cinco o seis cortos de temática de delincuencia,  tenía 23 añitos, poca experiencia pero un entusiasmo muy grande. Intenté probar con los cortos el estilo que luego descubrí en ‘Criando ratas’. Se podría decir que eran casi pruebas de cámara.  Así que en cuanto salí de la carrera tenía claro que quería hacer una película de género  quinqui. Y en cuanto tuve las herramientas y los conocimientos necesarios me puse a ello. Contacté con un productor que creía en mí y creía en la idea, cogí a un chaval en la cámara y otro en el sonido. Éramos cuatro técnicos para filmar una película.

el-equipo-foto-2Lo rodé en muchos barrios de Alicante. Fui a buscar esa estética callejera o marginal  por todo Alicante, está rodada desde Colonia Requena o Las 1000 viviendas al barrio José Antonio. Yo creo que Alicante, a diferencia de otras ciudades, es muy pequeña, no es como una gran metrópoli, como Barcelona, donde los barrios quedan más lejos. En Alicante yo creo que cualquier chaval que haya salido a la calle con quince años sabe lo que hay, solo hay que abrir los ojos, lo que pasa es que hay mucha gente que no quiere verlo, pero es una realidad que está ahí.

Con la gente del barrio nunca tuve problemas. Noté una predisposición total y absoluta. Con los actores e incluso con los vecinos. Desde prepararnos  bocadillos hasta hacernos la cena la madre de un actor. Y los actores una predisposición total en el sentido de que había mucho potencial en la calle. Había talento. Y muchos de ellos no lo sabían, es decir, en ‘Criando Ratas’ el 95% de la plantilla son gente de la calle. La premisa básica era ser de la calle, conocer el mundo del menudeo, de la droga de cerca, pero  eso no quita para que tuvieran talento. El proceso de selección fue muy duro y muy largo, seleccionando a esa persona que tuviera magia y que supiera interpretar de manera innata y natural.  Y poco a poco ellos,  pues imagínate, después de cada rodaje viéndose en la pantalla, intentando mejorar, intentando trabajar en su motivación, la dinámica de grupo. Siempre hemos notado mucha predisposición.

Yo siempre he pensado que el talento está en todas partes y en esas capas sociales está en abundancia lo que pasa es que hay que dar oportunidades, es decir, hay muchos chavales allí que les escuchas tocar la guitarra y es maravilloso y no han recibido una clase en su vida. O los ves dibujar… el talento está en todas partes y fue terapéutico en ese sentido. Descubrir una pasión, una motivación, desatar un potencial, ver como cada día se sacrificaban para hacerlo cada vez mejor. Fue un trabajo muy enriquecedor para ellos, muy positivo. 

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Al actor protagonista, Ramón Guerrero, lo conozco desde los trece años y es un chaval en el que yo siempre he confiado, que le veo carisma, un talento innato. Cuando camina por la calle o habla,  la gente lo escucha,  y eso lo ha tenido desde pequeño, eso no se enseña en ninguna universidad, lo tienes o no lo tienes, y creo que Ramón lo tiene. Por desgracia a Ramón lo encarcelaron un año, y aunque no se paralizó el rodaje, se cambió el guión, se hizo una película más coral. Se siguieron rodando las secuencias donde él no salía y yo, mientras, durante todo el año, todos los domingos iba al Centro Penitenciario de Fontcalent, en Alicante, a motivarle y a esperarle, pues no concebía ‘Criando ratas’ con otro protagonistas más que con Ramón Guerrero. Creo que es la cara visible de ‘Criando ratas’ y no concibo la película sin él, así que estuve allí todos los domingos estudiando el guión, preparando el personaje, soñando con el día que saliera. Y en el primer permiso carcelario se rodó la película y en el segundo se terminó. Terminamos la película en los permisos carcelarios.

Solo las chicas que interpretaban a las prostitutas y los que encarnaban a los dos policías eran actores profesionales.

Con la película en total hemos estado seis años. La empecé con 24 y tengo 30. Rodar, parar de rodar, volver a rodar… claro, al final los tiempos se dilatan mucho en una producción tan independiente. El cine convencional en dos meses se ha rodado, aquí no, aquí para preparar una secuencia la preproducción se alarga muchísimo y con eso todo. La música por ejemplo, que yo he compuesto, en una producción convencional tienes un departamento con siete personas, aquí yo he tenido que componer, grabar, orquestar, mezclar, producir, masterizar… absolutamente todo, y el proceso se alarga. Además, cualquier día de rodaje en ‘Criando ratas’ era un ir y venir de barreras, de obstáculos, de piedras en el camino, era muy complicado. Tanto el productor como yo llevamos cuatro años trabajando en publicidad. Hacemos campañas sociales para la ONU, Mensajeros para la paz, Ayuda en acción, ONCE, Atlético de Madrid… para un anuncio trabajamos con treinta personas, con Steadycams y cámaras de 50 mil euros. Es muy sencillos a día de hoy conseguir material, si quieres algo lo alquilas, pero en aquel entonces no, había que tener mucha cara dura para conseguir un bar donde rodar, o llamar al primo, o al hermano, o a un familiar para que conseguir cuatro coches de gama alta.  Imagínate, la producción de una película así son inconvenientes, aventuras y desventuras constantemente.

sinopsis-foto-2En ‘Criando ratas’ me ha influido todo el cine que he consumido. Como el cine Dogma, el Neorrealismo italiano, el Cinema Verité de los cincuenta o la Nouvelle Vague. De estilo mi película se empapa mucho de aquello, de intentar renegar de todo artificio para ver un tipo de cine en el que parezca que no hayan ni cámaras, que tú estés ahí dentro con ellos. Parece una docuficción, nada de lo que aparece está pasando pero parece que así sea. La cámara al hombro, no iluminar, no retocar el sonido, abogar por la improvisación en diálogos, creo que al final hay un decálogo  de cosas que se han repetido en la historia del cine y que ‘Criando Ratas’ vuelve ha renovar.  Ese cine independiente, al margen de la industria, ese cine anticonvencional, que se rodaba antaño con cámaras de 16 mm. , pues ahora tenemos cámaras digitales que nos dan otro tipo de fotografía, pero al final es coger ese estilo hiperrealista y convertir nuestra mierda en abono. Si no había más dinero para iluminar, pues mejor todavía, porque el estilo es más palpable. No hay dinero para conseguir tres micrófonos, da igual, mejor que se oiga así porque es más creíble todavía. Yo creo que ese  estilo tan carente de medios lo hace más valioso todavía.  

Lo más importante para mi también era no mojarme, no posicionarme. Por ejemplo, Eloy de la Iglesia se posicionaba, daba lecciones de moral y de ética y yo, sin embargo, he intentado no hacerlo, aunque creo que es tan lícito posicionarse como no hacerlo, la delincuencia es un mundo demasiado complejo como para opinar yo. Entonces he intentado ser más imparcial, he mostrado todo aquel mundo, lo he reflejado, y que ahora los políticos, los trabajadores sociales, los padres o los educadores se encarguen de buscar soluciones o culpables. Pero esa no es mi misión, mi misión era mostrarlo de una manera auténtica y generar esa línea de debate para que la gente hable y busque soluciones.

cine-quinquiDesde el primer día que se empezó a rodar teníamos nuestro plan de comunicación más que pensado y sabíamos lo que queríamos, hacia donde íbamos. Creo que al final hay muchos proyectos, películas y formatos distintos. Hay algunos que deben ir a salas de cine; hay otros que deben ir a festivales; otros que tienen que hacer taquilla y otros, como ‘Criando ratas’, son formatos para difundir online. Creo que en ese formato hay muchas oportunidades hoy en día, por ejemplo, lo que hizo ‘Malviviendo’ (1), o lo que ha hecho la película ‘Human’ (2), o lo que hacen muchos artistas jóvenes que ponen sus discos o videoclips por Youtube, creo que  hay que aprovecharlo. Que a día de hoy tengamos en una semana 150 mil visitas y nos escriba gente de toda España e incluso Latinoamérica… Es maravilloso que pueda llevarse a cabo. Producciones pequeñas que tienen una difusión tremenda sin invertir dinero.

Los medios la verdad es que están respondiendo muy bien. Están apoyando y creyendo en la valía de unos chavales que se comprometieron con un proyecto y emprendieron su aventura. Hemos salido en El Mundo, El País, El Español, Onda Cero, SER, COPE, en breve en TVE… la acogida de los medios ha sido muy grata, la verdad.

Estamos pensando en la segunda película. Estamos barajando varios guiones y buscando financiación con varias productoras a ver por qué guión  y por qué modelo nos decantamos ahora. Pero vamos a seguir haciendo cine, por supuesto, y después de la segunda película esperamos que venga la tercera. Al final como artista lo que quiero es seguir haciendo obras y si puede ser, cada vez con más presupuesto y en mejores condiciones, eso si, siempre respetando la autoría y luego intentando crear vanguardia o innovar o transgredir. Yo creo que ese es el objetivo final de cualquier cineasta o cualquier artista. Con más o menos presupuesto, el fin debe ser ese.

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(1) Malviviendo es una serie web producida por Diffferent dirigida por David Sainz. Fue estrenada el 24 de noviembre de 2008 y su éxito ha ido creciendo exponencialmente, llevándose muy buenas críticas por parte del público. Lleva tres temporadas con un total de 30 capítulos emitidos.
(2) Película documental de Yann Arthus-Bertrand que se estrenó en Francia en septiembre 2015 y desde entonces ha estado para ser visionada de forma libre en internet. En España, algunos cines de arte y ensayo han iniciado proyecciones públicas a mediados de agosto 2016. De todas maneras, lo importante es que el film está disponible en internet para ser visionado por cualquier persona.

Sinopsis: “El cristo”, conocido delincuente juvenil, tiene una deuda con uno los narcotraficantes más poderosos de su barrio. Bajo los efectos del consumo de sustancias estupefacientes e inmerso en un estado de desesperación, lleva a cabo todo tipo de actos delictivos para conseguir el dinero. Poco a poco, irá cometiendo errores que le harán ganarse muchos enemigos.  Paralelamente, la película muestra las aventuras y desventuras de tres chavales que están comenzando su carrera delictiva. Juntos sufrirán las consecuencias de su estilo de vida y comprenderán cuál es el precio a pagar.

PUEDEN VER CRIANDO RATAS ÍNTEGRA EN ESTE ENLACE

La semana del asesino: descubriendo la versión más completa

9 abril 2015 5 comentarios

Hace unas semanas el escritor y especialista en cine extremo, Álex Mendíbil, dio la pista en facebook sobre la existencia de una nueva edición, en este caso alemana, de Cannibal Man, nombre con el que se conoce en el extranjero a La semana del asesino,  gran película de merecido culto del director Eloy de la Iglesia (1944-2006). Esa pista nos llevó al blog inglés ‘Krimi in the pocket giallo on the brain’ [1] donde se nos pusieron los dientes largos con las capturas de algunas imágenes nunca vistas. Fue suficiente para que nos pusiéramos manos a la obra. Pero antes revisemos…

LA SEMANA DEL ASESINO

Art: Oscar Alarcón

Art: Oscar Alarcón

El film narra como, de forma casi accidental, Marcos (Vicente Parra) mata a un taxista (Goyo Lebrero) mientras acompaña a su novia Paula (Emma Cohen) a casa. Cuando esta le amenaza con denunciar la muerte, Marcos la estrangula, ocultando su cuerpo en el dormitorio. A partir de ahí Marcos entrará en una espiral de asesinatos para evitar que se descubran sus cada vez más numerosos crímenes, llevándose parte de los cuerpos a la empresa cárnica donde trabaja para hacerlos desaparecer con la máquina trituradora. Paralelamente su vecino Néstor (Eusebio Poncela), que sabe sus secretos, le descubrirá un nuevo mundo.

La semana del asesino es una de las piezas más interesantes del cine español de los setenta realizada por Eloy de la Iglesia, un director que tuvo la osadía de vivir y rodar bajo una dictadura siendo comunista y homosexual, circunstancias personales que no dejó de reflejar en sus películas. Pienso que no exagero si lo veo como nuestro Pasolini particular, con un buen número de cintas a sus espaldas ciertamente incómodas, tanto en la época, como ahora. Películas valientes y descaradas como ya no se ruedan en las que el director abría en canal sus sentimientos, algo que no tenía reparo en admitir: “Mi vida y mis películas son las caras de una misma moneda.”

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Rodada tras El techo de cristal (1971) esta, su quinta película, fue, según De la Iglesia, la cinta que más le desgastó psíquica y físicamente de su filmografía. La semana del asesino abordaba el cine de terror con mucho contenido social y gotas de homosexualidad. Un terror cotidiano enmarcado en el barrio, el bar de comidas caseras, la casucha donde malvive el protagonista, las botellas retornables apiladas encima de la nevera, el fútbol de los domingos incesante por radio y televisión, los descampados donde los chavales juegan, la fábrica, los bloques cercanos… toda una arquitectura de pesadilla que es la de nuestra infancia de los setenta, el reverso tenebroso de ‘Yo fui a EGB’. En resumen, el escenario de esa huida hacia delante que, paradójicamente, liberará a Marcos, el protagonista, de su represión sexual.

La semana del asesino representa también la primera aproximación del director al mundo de la homosexualidad. Un acercamiento que no se limitará a mostrar al típico mariquita gracioso tolerado en el cine español (en esta ocasión el dependiente de la droguería), sino de una forma

Fotocromo original

Fotocromo original

más real y cercana, que a pesar de las múltiples mutilaciones de censura, quedó bastante palpable. Algunas de las frases promocionales del filme sorprendentemente incidían en ello: “¿Qué clase de amistad une a Marcos y Néstor?”, “¿Por qué no denunció Néstor a Marcos siendo el único testigo de sus crímenes?” Y la más absurda: “¿Es Vicente Parra un paranoico o comprendió perfectamente al personaje de Marcos?” Pero si Néstor es para Marcos el descubrimiento de su propia sexualidad, este para Néstor representará la atracción por el abismo. Sabe que es un asesino, pues desde la ventana de su bloque le ha espiado con unos prismáticos y deja patente en varias ocasiones que ha sido testigo de los asesinatos que Marcos ha cometido. Pero desde su posición acomodada tiene una atracción homosexual por el lumpen, por el elemento suburbial, que compartía el propio De la Iglesia y que llevó al director al abismo de la droga. Como a Pasolini a la tumba. También la casa (y concretamente el dormitorio) de Marcos, puede ser visto como un armario repleto de esqueletos. Un lugar cada vez más claustrofóbico y que cada vez apesta más. Con esas moscas y ese olor que parece atravesar la pantalla. Peste fétida, fluidos y carne: la sangre salpica el piso de Marcos; la de las reses sacrificadas riega los suelos del matadero. El sudor impregna el cuerpo de Marcos. Y la carne. Carne femenina en el lecho de Marcos y en los pósters de sus paredes, con los que en una escena parece masturbarse, siendo observado desde arriba. Y carne también en el plato de comida que le sirve Rosa (Vicky Lagos), carne que, en un tétrico ciclo, proviene de la trituradora con la que Marcos trabaja en la fábrica.

Inicialmente Eloy de la Iglesia quería que el personaje de Marcos fuera interpretado por un joven de 18 años. Esa inexperiencia explicaría su torpeza, su huida hacia delante al no saber como salir del lío en el que se había metido. Tenía más sentido con un actor más joven. Y el personaje de Néstor se aproximaría también más al pervertidor que Simón Andreu interpretó en la posterior Los placeres ocultos (1977). Pero Vicente Parra estaba seriamente interesado en el papel, no dudando incluso en entrar en la producción del filme. En todo caso, el Marcos que interpreta Vicente Parra resulta  igualmente efectivo. Un obrero sin salida en un Madrid desarrollista y condenado a una vida que le resulta inaceptable. Proletario hasta en la forma de matar, perpetrando sus asesinatos  con lo que tiene más a mano: piedras, herramientas y cuchillos de cocina, cuando no con sus  propias manos. Pero a pesar de sus crímenes, Marcos no puede ser visto con odio por el espectador. Ni siquiera cae mal. Es un pobre diablo condenado por la fatalidad y la mala suerte, una víctima más. Un asesino cañí que desmenuza cuerpos a ritmo de pasodoble, transportando esos trozos a su puesto de trabajo con una bolsa cada vez más fétida en la que reza el deportivo lema ‘Contamos contigo’.

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Marcos tan solo vive momentos de paz cuando está con Néstor paseando, en su casa o en la piscina, instantes  tras los cuales retorna a su apestosa realidad, una realidad con fondo de guitarra española y el lema ‘Dios guarde esta casa’ en la puerta. Una casa que es un prodigio de realidad fabricada, ya que se construyó ex profeso en un descampado de pesadilla que, al igual que toda la ambientación del filme, es obra de Santiago Ontañón[2]. Una pieza fundamental en la arquitectura de la cinta junto a la acertada música de Fernando García Morcillo.

Eloy de la Iglesia no evita incluir con todo este transfondo social, un mensaje político:   “Es mi primera película explícitamente ideológica. En las otras podía haber una postura ética o moral, pero aquí hay ya una dimensión política, casi militante[3]. Desde la ironía que encierra el discurso del Jefe de personal de la fábrica, hasta la escena en la que la policía, tras identificar a Marcos, deja a Néstor en paz por su diferente clase social (vive en los bloques nuevos). Desde el guiño en el nombre que tiene el boxer de Néstor, Trotsky, hasta esa hedionda casa llena de secretos que es toda una alegoría de la España de entonces.

Néstor, Marcos y Trotsky (fotocromo original)

Néstor, Marcos y Trotsky (fotocromo original)

La semana del asesino se estrenó antes en Estados Unidos y Alemania que en España, a cuyas pantallas llegó en 1974. Allí tuvo el equívoco título de Cannibal Man, aunque en Italia recibió el no menos absurdo de  L’appartamento del 13º piano. Vicente Parra recibió el premio del Círculo de Escritores Cinematográficos por su trabajo, y la película fue presentada fuera de concurso en el Festival de Berlín, donde según su director “daban unas bolsitas para vomitar, como las de los aviones[4]”. La cinta fue incluida, junto a otras 72, en la lista de Video Nasties  (películas prohibidas) que se promulgó durante la etapa Thatcher en Inglaterra. Cannibal Man es una cinta de culto en todo el mundo, que ha sido editada y reeditada lujosamente en todos los formatos domésticos.

LA SEMANA DEL ASESINO VS. CANNIBAL MAN

A pesar de que el director recuerda que Juegos de amor prohibidos fue mucho más cortada, La cannibalmansemana del asesino fue una de las cintas más masacradas por la censura española, entonces en manos del feroz censor Alfredo Sánchez Bella, un supernumerario del Opus Dei que en su incansable búsqueda de elementos subversivos, no dudó en cerrar el  diario Madrid. Ya cuando el director presentó el guión, fue prohibido, y una vez rodado obtuvo el dudoso honor de sufrir 62 cortes y la obligación de rodar un nuevo final en el que la ley castigara al culpable: “El final de la película no es mío, es una imposición de la censura, e incluso lo rodamos  meses después, cuando ya había copia standard[5]”. Un final con el que el la semana del asesinodirector no estaba de acuerdo “Es estúpido que el personaje, así por las buenas, llame a la policía para entregarse”[6].

Es bien sabido que existen dos versiones diferentes de La semana del asesino. Por un lado la que se exhibió en las salas españolas, de la que sobre todo se pretendió suprimir (sin conseguirlo) todo el trasfondo homosexual suavizando, de paso, el gore y el sexo; y la versión internacional, Cannibal Man, que conservó planos reveladores de la mentada relación entre los dos vecinos sacrificando, entre otras, algunas escenas desarrolladas en la fábrica donde trabaja Marcos.

Comparando ambas versiones sin duda sale ganando, a pesar de sus importantes mutilaciones, la estrenada en España, que llamaremos a partir de ahora para diferenciarla de la versión para exportación, La semana del asesino. Esta contiene rótulos con los días de la la semana del asesino usa OKsemana, justificando así el título del filme y dándole más dramatismo, ya que Marcos realiza un crimen cada día, desde la noche del domingo que sale con su novia Paula y mata accidentalmente a un taxista, hasta la noche del siguiente sábado, día en el que ya al amanecer se entrega a la policía tras haber perpetrado cinco crímenes más y uno, el de Néstor, en tentativa. La semana del asesino también conserva las siguientes escenas, suprimidas en la versión para exportación que denominaremos Cannibal Man:

– El Jefe de personal del matadero (Ismael Merlo) comunica a Marcos su cambio de puesto de trabajo, poniéndolo a cargo de una nueva y moderna máquina picadora de carne, mientras Marcos está más pendiente de las piernas de la secretaria (Inés Morales). Una escena con la que Eloy de la Iglesia incide en la crítica social, constante en su obra y presente en gran parte de la película.

– Un compañero veterano (Valentín Tornos) es el encargado de enseñarle a Marcos el funcionamiento de la máquina, y mientras se dirigen hacia ella rememora el día en que la madre de Marcos sufrió el accidente que la mató. Una de las pocas notas de humor, eso sí, negrísimo, que contiene el filme.

– Dos encargados hablan sobre Marcos y su extraña costumbre de llevar a su puesto de trabajo una bolsa. Sospechan que roba herramientas y uno de ellos comprueba que esté vacía. Tras hacerlo y decir a Marcos que debe dejarla en la taquilla, vuelve a la oficina de control.

Cabe indicar que Eloy de la Iglesia rodó este filme directamente en inglés, algo que se nota al ver la versión internacional, y estas tres escenas son las únicas rodadas en castellano, así que es posible que por ello fueran excluidas de Cannibal Man.

semana-cropLa versión española se inicia directamente con los títulos de crédito, mientras que la versión para el extranjero utiliza como prólogo previo a los títulos imágenes de matanza de reses en el matadero donde trabaja Marcos, que contempla la cruda escena comiendo un bocadillo. Escenas que también están incluidas en la copia estrenada en España, pero montadas en su lugar correspondiente.

Las escenas de cama de Marcos, tanto con Paula (Emma Cohen) como con Rosa (Vicky Lagos) son más largas en Cannibal Man, mostrando los pechos la primera. Vicky Lagos, tal y como cuenta el director, no quería desnudarse, aunque se dejó convencer. También cuando Rosa mancha con leche (…) el pantalón de Marcos, esta lo limpia frotando el muslo y mirándolo lascivamente, una escena que con los ‘certeros’ cortes de censura queda mucho más inocente en la copia española.

La_semana_del_asesino-985364698-largeQue las escenas de sexo hubieran sido escamoteadas por los censores para su exhibición en nuestras pantallas, entraba dentro de la normalidad de la época, pero mucho más extraño resultaba que la violencia fuera rebajada, como así fue.  Si comparamos los crímenes de Marcos en ambas versiones, notaremos aligerado el número de planos de La semana del asesino en comparación con Cannibal Man. En ambos se muestran los mismos crímenes, pero en la versión española de manera más fugaz.

Al ser la casa de Marcos y su hermano Esteban (Charly Bravo) el hogar familiar, está repleto de iconografía religiosa perteneciente a la fallecida madre. Pues bien, hay un momento que supuestamente le resultó sacrílego al censor de turno, de tal modo que decidió cortarlo: cuando Marcos está intentando tapar el fétido olor de los cadáveres con spray ambientador, puede verse como la nebulización se va posando sobre diversos objetos: la

Eloy de la Iglesia entrevistado por Pierrot

Eloy de la Iglesia entrevistado por Pierrot

tele, los pósters de la pared y, en la versión para el exterior, sobre una urna de cristal que cubre una imagen de la virgen.

Y llegamos a uno de los pasajes más mutilados del filme, naturalmente el momento en el que Marcos y Néstor van a la piscina nocturna. Unas escenas que aún así no han sido despojadas de su contenido filo gay, aunque muchísimo más palpable en Cannibal Man. También cuando posteriormente Marcos está en su casa tomando whisky en la mecedora, rememora la noche en la piscina con Néstor mediante fugaces flash-backs. En La semana del asesino tan solo toma whisky y no rememora nada de nada…

Otros planos son ligeramente más largos en una versión u otra, pero las enumeradas son las diferencias más significativas.

EL BLU RAY DE SUBKULTUR

10532355_977196352296618_7430256643521666896_nRecientemente el sello alemán Subkultur Entertainment ha editado una impecable copia de Cannibal Man que, además de ser la mejor forma de ver esta película por la calidad de la misma, realmente maravillosa, lo es por los extras, entre ellos unos once minutos de descartes. Once minutos que al saber de su existencia nos hicieron soñar con una copia por fin completa del filme de De la Iglesia. Una reconstrucción que el propio director consideraba casi imposible, y más teniendo en cuenta que “fue cortada con especial saña por la censura y que los cortes, al contrario de lo que solía ocurrir, fueron incinerados[7]. El propio director recuerda algunos detalles que posiblemente se han perdido para siempre: “Quitaron un momento en el que degüellan una vaca mientras Vicente Parra come un bocadillo, le cae una gota de sangre, se la limpia con el dedo y sigue comiendo. Las escenas del matadero no gustaron nada a los censores[8]

Pero el sueño no lo ha sido del todo, ya que gran parte de estas imágenes, remasterizadas también pero sin sonido, ya eran conocidas por estar incluidas en La semana del asesino:

– Escena con el jefe de personal.

– Escena con el compañero que enseña el funcionamiento de la máquina a Marcos y le habla de la muerte de su madre.

– Escena en la que el operario de la fábrica controla que la bolsa de Marcos está vacía.

– Plano exterior del Bar Rosa.

– Escena de diálogo entre Marcos y el Sr.  Ambrosio (Fernando Sánchez Polack) en la puerta de casa de Marcos en la que pregunta por su hija.

– Plano del periódico donde Marcos ve que el taxista ha muerto.

– Rótulos de los días de la semana.

– Rosa habla con Agustín (Rafael Hernández) en la puerta del bar Rosa y se aleja dejándole acabando el cartel de ‘Hoy paella’.

Como ya he indicado, todas estás imágenes están en La semana del asesino, pero… el disco de Subkultur cuenta con aproximadamente dos minutos muy esclarecedores y  totalmente inéditos en ambas versiones, todos ellos ofrecidos también sin sonido:

– Escena en blanco y negro que muestra a Marcos esposado dentro de un coche patrulla que se aleja del suburbio donde vive. Una escena que posiblemente era el prólogo del filme y que puede reintegrarse con tan solo añadir el sonido de una sirena de coche patrulla.

Cannibal Man An Alternate Ending 01Cannibal Man An Alternate Ending 02Cannibal Man An Alternate Ending 03

– Escena más prolongada de sexo entre Rosa y Marcos, también con posibilidad de añadirse.

Cannibal Man Alt Leaving Bar Rosa 03

– Y finalmente la mejor y más reveladora: unos planos de Marcos y Néstor besándose apasionadamente (tanto en la piscina, como en casa de Néstor).

Cannibal Man Alt Marcos and Nestor 02Cannibal Man Alt Marcos and Nestor 03Cannibal Man Alt Marcos and Nestor 04

Lo que nos confirma que estamos ante la copia más completa del filme de Eloy de la Iglesia y ante la posibilidad de que juntando todos estos elementos de una y otra, más los aparecidos, pueda hacerse la copia definitiva del filme.

Tan solo por estos dos minutos y la calidad fantástica del Blu ray[9] ya valdría la pena adquirir la copia editada por Subkultur, pero tampoco conviene perderse el fantástico archivo fotográfico repleto de raras fotos de rodaje, algunas muy, muy reveladoras, que convierten este blu-ray / DVD en una pieza de colección en la que lamentablemente tan solo cabe echar en falta el haber añadido la versión española o, al menos, subtítulos en castellano.

Eloy De la Iglesia.

Eloy De la Iglesia.

[1] http://krimi-giallo-casebook.blogspot.com.es/2015/02/review-cast-4-cannibal-man-aka-la.html?zx=f2ccb336ee63bd4b (Las capturas del blu-ray están tomadas de este blog)

[2] Ontañón estuvo mucho más acertado que en El Castillo de Fu-Manchu (Jesús Franco, 1969), en la que situó a Fu-Manchu (Christopher Lee) y su ejército en un muy reconocible Parque Güell y en La Ciutadella de Barcelona.

[3] Aguilar, C. y Llimás, F. “Visceralidad y autoría. Entrevista con Eloy de la Iglesia”. Conocer a Eloy de la Iglesia, Filmoteca Vasca y Festival Int. De cine de Donosti, Donosti, 1996. Pág. 110

[4] Ibidem. Pág. 115. Bolsita que puede verse en los extras del Blu-ray de Subkultur. Un recurso promocional que también se realizaría con otros filmes como Las torturas de la inquisición (Hexen bis aufs Blut gequält, Michael Armstrong y Adrian Hoven, 1970), La noche del terror ciego (Amando de Ossorio, 1972) e incluso Slugs, muerte viscosa (Juan Piquer Simón, 1988).

[5] Ibidem.

[6] Ibidem.

[7] Rubio, F. G.”La semana del asesino” Ven y mira. Semana de cine fantástico y de terror de San Sebastián , 2011. Pág. 295

[8] Aguilar, C. y Llimás, F. Opus cit.

[9] Pueden comparar capturas de esta edición con la anterior editada por Blue Underground en este enlace:

http://www.caps-a-holic.com/hd_vergleiche/multi_comparison.php?art=part&action=1&image=1&hd_multiID=2265&cap1=51861&cap2=51869&disc1=5548&disc2=5549&lossless=&x=325&y=180

El Buque Maldito proyectará La semana del asesino de Eloy de la Iglesia.

Gracias a El Buque Maldito tenemos ocasión de ver otro de los grandes films de terror español, velada que contará además con la  presencia de una de sus protagonistas, Emma Cohen, participante además de otras películas capitales del Fantaterror como El espanto surge de la tumba (1973, Carlos Aured), El extraño amor de los vampiros (1977, León Klimovsky) o El techo de cristal (1971, Eloy de la Iglesia).

La semana del asesino (1973) es sin duda uno de los films más incómodos del cine español y de los más castigados por la censura, que le propinó 62 cortes e impuso al director un final que tuvo que rodar a posteriori. Eloy de la Iglesia hizo una película incómoda, que destila suciedad por todos lados, pero en la que consigue que sintamos cierta simpatía por Marcos, su protagonista, un acertado Vicente Parra que va de mal en peor tal y como le ocurre al protagonista de Detour (1945, Edgar G. Ulmer). Lo que comienza de una forma accidental  se va tornando en inevitable huida hacia adelante en la que los únicos pasajes de calma son los compartidos con su vecino Néstor (Eusebio Poncela), momento en el que De la Iglesia aprovecha para reivindicar su condición gay combativa, segmentos que fueron cruelmente estirpados por la censura, que sí permitió muertes de lo más gráficas, con un hedor que parece salir de la pantalla y una sensación de asfixia que queda reflejada en el sudor que continuamente exuda el personaje interpretado por Vicente Parra.

Del film se conocen dos versiones: la inglesa (Cannibal Man)  y la estrenada en el mercado español, que muestra abiertamente las escenas en el matadero donde trabaja Marcos y que fueron, precisamente, las que molestaron fuera de nuestras fronteras, por lo que fueron aligeradas en la versión  inglesa, aunque no lo fueron las escenas de intimidad de la pareja protagista, Marcos y Paula (Emma Cohen) que son más prolongadas, así como la relación entre los dos vecinos, Marcos y Néstor.

De una forma u otra, La semana del asesino sigue siendo una magnífica película que todavía espera una edición definitiva a pesar de que tal y como dijo el propio director, se trata de una labor casi imposible.

Profanando el sueño de los muertos. Escribiendo sobre el cine fantástico y de terror español.

28 octubre 2010 6 comentarios

Siempre es bienvenido todo libro que se publique sobre Fantaterror, y más cuando está bien hecho. Si bien los parámetros que abarca como cine fantástico son ciertamente amplios, Profanando el sueño de los muertos, escrito por todo un experto como es Ángel Sala y editado exquisitamente por Scifiworld, es una atractiva guía vista desde el personal punto de vista de su autor, que no deja de ser interesante y yo diría que imprescindible. Sala no se detiene en la producción de los años setenta y en los clásicos, que naturalmente aborda, sino que busca la mirada fantástica en algunas producciones que, de entrada, pueden sorprender. Pero si se pueden considerar -y así se consideran- cine fantástico obras como El hombre que vendió su alma (All That Money Can Buy, 1941 William Dieterle), Su milagro de amor (The Enchanted Cottage, 1945 John Cromwell), Jennie (Portrait of Jennie, 1948 William Dieterle) e  incluso Sueño de amor eterno (Petter Ibbetson, 1935 Henry Hathaway) no hay porque extrañarse porque su autor incluya películas tan variopintas como Diferente (1962, Luis María Delgado), La Caza (1966, Carlos Saura) o Marcelino Pan y Vino (Ladislao Vajda, 1955). Otros autores habían intentado profundizar en los orígenes del cine fantástico español antes de abordar lo más obvio (y por muchos querido) como es la eclosión del Fantaterror a finales de los años sesenta que se desarrolló durante los setenta.  Algunos, aunque  pocos antecedentes existen, pero ninguno llega a la totalidad conseguida por Sala. En todo caso, en este libro el autor amplía horizontes, como ya hiciera José María Latorre en su obra El cine Fantástico (Publicaciones Fabregat, 1987) que tantos ojos abrió respecto al cine de terror en general, buscando y señalando la mirada fantástica en obras bien conocidas de cineastas como Fellini, Resnais o Bergman….. Y acertando casi siempre, Sala escribe una interesante obra que nos demuestra que la denostada mirada fantástica siempre ha estado presente en el cine  español no solo de género, lo que era algo obvio, aunque por la idiosincrasia propia de este país, parecía  querer abordarlo de forma solapada, quedando todo bastante difuminado. Es posiblemente este libro el mejor acercamiento a la historia del cine fantástico español que se ha publicado, historia  que, naturalmente es posible que sea contestada, ya que se basa en los puntos de vista de su autor, pero que sin duda enriquece en  mucho la bibliografía sobre un  género que, de haber sido casi inexistente  ya comienza a ser, afortunadamente, abultada.

Queda demostrado que el cine fantástico español es mucho más que digno, con un poco de todo, grandes creadores admirados en todo el mundo y una filmografía que, en conjunto, yo no dudo en colocar como una de las principales junto a Estados Unidos, Inglaterra e Italia.

Si bien el libro  incide menos en lo más conocido (Profilmes, Naschy, Ossorio, Franco, Serrador…)que por supuesto  aborda como es debido,  bien es cierto que nos redescubre otras visiones sobre  obras harto conocidas y nos pone a investigar sobre otras poco vistas o incluso semi perdidas. Además de incidir  en lo más moderno que nos está dando el género, sin olvidarse de  dar un paseo por los cortos, cantera de cineastas y tendencias y por el cine de animación.

De lectura obligada y profusamente ilustrado con infinidad de fotos y casi la totalidad de los carteles de los films tratados, es sin duda un volumen fundamental y de obligada presencia en la biblioteca de todo fan del cine de terror y del cine en general, así que háganse el favor de hacerse con él.

Presentación del libro en Sitges (de izquierda a derecha: Luis M. Rosales (director de Scifiworld), el autor Ángel Sala y Nacho Cerdá.

BIBLIOGRAFÍA DEL FANTATERROR ESPAÑOL

Hasta hace bien poco había tal carencia de libros sobre el género que los interesados nos teníamos que nutrir de información con las, por otra parte, maravillosas revistas que se han ido editando con más o menos suerte, entre las que destacan con puesto de honor Terror Fantastic, Famosos Monsters del cine o Vudú.

Estos son algunos de los libros que se han editado sobre el Terror Español

LIBROS GENÉRICOS

CINE DE TERROR Y PAUL NASCHY (Juan José Porto y Ángel Falquina, 1974)

Posiblemente el primero que se editó sobre el cine de terror en España, con especial atención a Paul Naschy. Escrito por dos profesionales del cine, Ángel Falquina, escritor, ayudante de director y actor y Juan José Porto, guionista y director, que produjo además  El Huerto del Francés (1978, Jacinto Molina), y aunque solo dirigió a Naschy en  el film no fantástico El último guateque 2 (1988), colaboró en los guiones de estos dos  films interpretados por él:  Todos los gritos del silencio (1975, Ramón Barce) y El Francotirador (1978, Carlos Puerto), además de otras películas  como La Cruz del Diablo (1975, John Gilling), El extraño amor de los vampiros (1977, León Klimovsky) o Regreso del más allá (1982), que también dirigió.

HISTORIA DEL CINE FANTÁSTICO ESPAÑOL  (Salvador Sainz, 1989 Film Festival)

A pesar de las manías personales que el autor no duda en reflejar , se trata de un pionero y muy interesante volumen  que investiga la filmografía sobre el género, sin olvidar series de TV y animación, tocando desde el mudo hasta las últimas producciones de la época, como La Grieta (1990, Juan Piquer Simón), film en el que el propio autor tomó parte.

EL CINE FANTATERRORÍFICO ESPAÑOL  (Adolfo Camilo Díaz, 1993  Santa Bárbara Editorial).

Se trata de un acercamiento muy académico al cine de terror español con una segunda parte dedicada totalmente a Paul Naschy, y una filmografía comentada. Un libro que agradó sobremanera a Naschy, de tal forma que cuando editó su autobiografía, contó con la filmografía comentada de Camilo Díaz.

 

Maqueta de la portada

FLASH-BACK  Nº3: HISTORIA DEL CINE FANTÁSTICO ESPAÑOL

(1994, Antonio Busquets, Carlos Aguilar y Miguel Ángel Plana).

Tras dos interesantes fanzine-revistas editados a todo lujo,  Antonio Busquets se aventura con  un tercer número monográfico y  voluminoso en el que repasa la historia del género con afán completista. Comenta las principales películas, haciendo un repaso cronológico y coronando la publicación con interesantísimas entrevistas en las que no se le escapó (casi) ninguno: Naschy, Aured, Jack Taylor, Víctor Israel, León Klimowsky, Narciso Ibáñez Menta, Piquer Simón… toda una joya repleta de fotografías. Lamentablemente fue el último Flash-Back (que fue seguido brevemente por  Halloween) pero Busquets sigue gozando de buena salud, aunque cada año lo asesinen en la última sesión del Fecinema…

CINE FASTÁSTICO Y DE TERROR ESPAÑOL 1900-1983 (VV.AA, 1999 Donostia Kultura)

Otra de las piezas clave es el libro editado por la Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia. Un monumental tomo profusamente ilustrado que tras una pequeña introducción analiza algunos títulos capitales como La Torre de los siete jorobados (1944, Edgar Neville), El Cebo (1958, Ladislao Vajda), Pánico en el Transiberiano (1972, Eugenio Martín) y No profanar el sueño de los muertos (1974, Jorge Grau). Tras ello lo más importante: los artículos y entrevistas en profundidad con Jesús Franco, Narciso Ibáñez Serrador, Paul Naschy, Amando de Ossorio y Juan Piquer Simón. Otro de esos libros imprescindibles.

LAS TRES CARAS DEL TERROR (VV.AA, 2000  Alberto Santos Editor)

Escrito por varias y prestigiosas plumas y editado con ocasión de la Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Estepona, el libro se centra en las figuras de Naschy, Ibáñez Serrador y Jesús Franco, aunque no por ello descuida dar un repaso general al Fantaterror y a la prehistoria del género en España, aunque de forma algo fugaz. Por desgracia la poco cuidada calidad fotográfica del libro y en general el pésimo acabado  desmerece una obra que en general no está mal.

QUATERMASS Nº 4-5: ANTOLOGÍA DEL CINE FANTÁSTICO ESPAÑOL (VV.AA, 2002 Alter Cómics).

Otro «fanzine» lanza lujosamente una gran antología, tan cuidada y detallada como solo podría abordarla su editor (contra viento y marea), Javier G. Romero, que de editar en formato revista en blanco y negro, con artículos de gran calidad, -inolvidable el dedicado a  Freaks de Browning- comienza una nueva andadura a base de voluminosos monográficos dedicados a diferentes filmografías, habiendo publicado hasta la fecha, además del comentado, los centrados en  el cine fantástico británico (Nº6, verano 2004) y el Italiano  (Nº7, noviembre 2008), editados tras largas esperas que, siempre han merecido la pena.

El lujoso tomo  dedicado al Fantaterror analiza 112 títulos, además de entrevistar a Naschy, Aured, Jorge Grau, Carlos Aguilar y otros artículos, como el dedicado a la inolvidable Sandra Mozarovski, condimentando todo ello con más de 500 fotografías en blanco y negro y color.

CINE BIZARRO Y FANTÁSTICO HISPANO-ARGENTINO ENTRE DOS SIGLOS (Pablo Conde y Pedro J. Mérida, 2008 IX Festival de Estepona)

Este libro, escrito a caballo entre Argentina y España, es un buen catálogo de lo que se cuece al cruzar el charco, ya que contiene extensas entrevistas con un gran número de directores de cine de terror argentino. Un buen ramillete de ilusionados cineastas, algunos casi aficionados, otros más profesionales pero todos con el gusanillo del cine en su sangre. La parte española, es más breve y repasa títulos de Jaume Balagueró, Nacho Cerdá, Daniel Monzón, Paco Plaza… sin ánimo completista pero ameno.

SPANISH HORROR (Víctor Matallano, 2009 T&B Editores).

Este reciente volumen, editado conjuntamente  con el Ayuntamiento de Talamanca del Jarama, es un correcto repaso sobre el género, sin ánimo completista y repasando las principales obras. Profusamente ilustrado y con prólogos de Christopher Lee y Paul Naschy, quizás lo más interesante de la obra es su descripción y enumeración de localizaciones de Talamanca que han servido como escenario de innumerables joyas del género como Una  vela para el diablo (1973, Eugenio Martín), La Noche de las Gaviotas (1975, Amando De Ossorio), La marca del Hombre Lobo (1967, Enrique Eguiluz) o El espinazo del diablo (2001, Guillermo del Toro), entre muchas otras. Te dan ganas de darte un paseo por allí.

MONOGRAFÍAS

NARCISO IBAÑEZ SERRADOR (Jaime Serrats Ollé, 1972)

En plena fama de Narciso Ibáñez Serrador se editó esta biografía,  que muestra el lado más humano del polifacético realizador. En aquel mágico momento era la personalidad más famosa del mundo de la televisión, con Historias para no dormir y el concurso «1, 2, 3»; con revistas y libros basados en su mítica serie y con la exitosa La Residencia estrenada tres años antes. En la foto puede verse la portada del libro junto a la novela que inspiró ¿Quien puede matar a un niño? (1976), editada posteriormente con una imagen del film.

LA CABINA (Antonio Mercero y J. L. Garci, 1973 Helios)

La que posiblemente es la película que más miedo me ha dado (y por eso mismo la recuerdo con más cariño), fue protagonista de un completo libro que se editó al año siguiente de su estreno en TV.  El libro no se limita a novelizar la historia, sino que publica el guión original, analiza la repercusión, contiene notas de prensa, críticas e  interesante fotos. Un curioso trabajo escrito por sus dos creadores, Mercero y Garci, que tuvieron una prolongadísima carrera.

MEMORIAS DE UN HOMBRE LOBO (Paul Naschy, 1997 Alberto Santos).

La autobiografía de Paul Naschy es un ameno libro repleto de sorprendentes declaraciones y fotografías que se publicó en un momento no especialmente dulce para el actor. Momentos que le vendrían poco después con un nuevo reconocimiento y revival en todo el mundo y, sobre todo películas: School Killer (Carlos Gil, 2001), Mucha Sangre (Pepe de las Heras, 2002), Rojo Sangre (Christian Molina, 2004), las dos producciones americanas Countess Dracula’s Orgy of Blood (Don Glut, 2004) y Tomb of the Werewolf (Fred Olen Ray, 2004), La Herencia Valdemar (2010, José Luis Alemán)…  Pero a pesar de los momentos agrios que se leen en el libro, hay mucha información valiosa, además de una filmografía comentada por Adolfo Camilo Díaz y Luis Vigil. Todo un tesoro que fue editado en inglés en Estados Unidos por Midnigh Marquee como Memoirs of a Wolfman.

CUANDO LAS LUCES SE APAGAN  (Paul Naschy, 2008  Aisge/T&B Editores).

De nuevo Naschy aborda una autobiografía, encargada por la fundación Aisge para su colección Memoria de la Escena Española. En ella condensa en parte su libro de memorias actualizándola con nuevas vivencias, por lo que el tono es  mucho más esperanzador, además de contar con un epílogo del mismísimo Quentin Tarantino. En la misma colección: Fernando Chinarro, Recuerdos desordenados de un farsante de reparto.

PAUL NASCHY, LA MÁSCARA DE JACINTO MOLINA (Ángel Agudo con filmografía comentada por Ángel Gómez, 2009 Scifiworld).

El gran libro sobre Naschy, magníficamente editado con numerosas fotografías, carteles de sus films y sobre todo una información precisa y preciosa  que hace de este libro una gozosa y entrañable experiencia. Como le dije al autor, es la clase de libro que yo hubiese deseado hacer, detallado y meticuloso. Realmente bonito, ameno y bien redactado. Toda una experiencia salida de la admiración y las entrevistas continuadas con el actor que, afortunadamente vio el libro editado e incluso acudió a Sitges a presentarlo poco antes de morir. Serendipia no lo sabía y  llegó a Sitges por la tarde, el mismo día que, unas horas antes  había sido presentado el libro. Lamenté y lamento que la parte femenina de Serendipia se quedara sin conocer a Paul Naschy.

JESUS FRANCO: FRANCOTIRADOR DEL CINE ESPAÑOL (VV.AA Revista Dezine Nº 4, 1991)

Gran trabajo, bien editado y con una impecable labor de documentación en un intento de hacer un primer acercamiento a la extensísima obra de Jesús Franco. Para ello contaron con la colaboración de expertos como Carlos Aguilar, Joan Bassa, Ramón Freixas y los sobrinos del director,  Javier Marías y Ricardo Franco, que contribuyeron con dos entrañables artículos sobre su tío. Además de una completa filmografía (en lo posible), incluye además una lista de películas «fantasma» que los autores introducen en el capítulo «son pero no son», a base de películas inacabadas o no estrenadas por motivos diversos. Una pieza de colección.

MEMORIAS DEL TÍO JESS  (Jesús Franco, 2004 , Aguilar)

La autobiografía de Jesús Franco es mucho más interesante que muchas de sus películas. Jocoso, divertido, sarcástico, pura historia del cine que, lamentablemente está incompleta, ya que se detiene cuando estrena Necronomicon (1968), por lo que queda muuuucho en el aire que esperemos que salga a la luz, aunque sospechamos que las vivencias en el mundo del cine del Tío Jess dan para más de dos libros. Altamente recomendable, seguiré esperanzado de que salga a la luz, al menos, un segundo volumen.

JOSEP ANTON PÉREZ GINER: LA VERITABLE HISTÒRIA DE L’NNOMBRABLE (Piti Español, 2008 Pòrtic)

Aunque sumamente interesante, este libro, producto de varias entrevistas entre el cineasta y el escritor Piti Español,  pienso que es insuficiente, ya que tanto la biografía como la obra de este productor cinematográfico daría para una obra más ambiciosa.  Somos testigos de toda una vida dedicada al cine y, entre otras cosas,  al nacimiento (y caída) de Profilmes, productora que muchos han dado en denominar la Hammer española. O al menos es lo más cercano que ha habido por estos pagos. Editado en català, castellano e inglés, contiene una extensa filmografía.

EUGENIO MARTÍN, UN AUTOR PARA TODOS LOS GÉNEROS (Carlos Aguilar y Anita Haas, 2008 Retroback y Séptimo Vicio)

Un maravilloso repaso a la obra de este artesano que, como su nombre indica, tocó todos los géneros: desde la  comedia, al musical y desde el western al terror, con Pánico en el Transiberiano (1972) a  la cabeza de títulos de culto. Aunque no es el único: Hipnosis (1962), Una vela para el diablo (1973), Aquella casa en las afueras (1979) y Sobrenatural (1980) forman su catálogo dentro del cine de terror, aunque en su haber tiene cosas tan variopintas como las labores de ayudante de dirección de Simbad y la Princesa (The Seventh Voyage of Sinbad, 1958 Nathan Juran), y la dirección de Una señora estupenda (1967) con Lola Flores; La vida sigue igual (1969) con Julio Iglesias; Las Leandras (1969) con Rocío Durcal y La chica del Molino Rojo (1973) con Marisol.

La parte principal del libro, repleto de maravillosas fotografías, es una extensa entrevista en la que Martín repasa su carrera y el mundo del cine que le ha tocado vivir. Imprescindible.

CONOCER A ELOY DE LA IGLESIA (VV.AA 1996, Filmoteca Vasca/Festival de San Sebastian)

Aunque los títulos de cine fantástico dirigidos por este director son pocos, cualquier excusa es buena  para  poder incluir y recomendar un libro tan completo e interesante como este, en la que varios autores repasan la filmografía de este gran cineasta, siempre arriesgado y directo, pero absolutamente coherente y de culto. Nadie como él reflejó la transición y el ambiente que se respiraba en esos peligrosos años. La parte más extensa del libro está ocupada por una magnífica entrevista que quedará como testamento de un director que siempre está por descubrir más allá de sus películas «quinquis». La semana del asesino (1972) siempre será una de mis grandes favoritas de la que, ya haría falta una edición íntegra -o al menos una edición-  en DVD. Lo dicho, tanto por descubrir…

EL DIA DE LA BESTIA (Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría, 1995 Midons)

El libro sobre la película contiene el guión original, un final alternativo, entrevistas con Alex de la Iglesia, Armando de Razza, Santiago Segura y Alex Angulo, entre otras cosillas más y una buena colección de fotos.

LA BESTIA ANDA SUELTA  (1997, Glénat)

Este libro, perteneciente a la Biblioteca del Dr. Vértigo, contiene una larga e interesante entrevista con el Alex de la Iglesia que abarca hasta Perdita Durango (1997), pero a pesar de lo «antiguo» que se puede haber quedado, es sumamente interesante por los recuerdos de infancia (Alex de la Iglesia es uno de los pocos compañeros de generación que parece recordar la serie Pan Tau!!), conversaciones de cine, comic, televisión y en general vivencias sin desperdicio: De Hitchcock a Locomotoro; de Ibáñez Serrador a la muerte de Gwen Stacy y  de Tintín a Star Wars deteniéndose largamente en sus (hasta entonces) tres películas.

EL MILAGRO DE P. TINTO (1998, Glénat)

Extenso repaso de la marciana película de Javier Fesser con ensayos, entrevistas y repaso de la pequeña  filmografía que hasta entonces tenía, compuesta por dos exitosos cortos: El secdleto de la tlompeta (1995)  y Aquel ritmillo (1995). Tras meterse de cabeza en el caótico mundo de Francisco Ibáñez con La Gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003) realiza Camino (2008) su más prestigiosa, premiada obra y favorita del que esto escribe.

VARIOS

CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS  (Paul Naschy 1993, Autoeditado por el autor).

Un recomendable libro que recopila gran parte de los artículos que escribió para Diario 16 Burgos. En ellos analizaba a nuestros queridos monstruos fantásticos y también a los monstruos reales, con sus vertientes literarias y su translación al cine. Desde los clásicos Drácula, zombies, King-Kong, el Yeti…a asesinos reales,  mucho más terroríficos, como Landru, Peter Kurten, Manson o los castizos Jarabo y «El francés”. Un interesante volumen en el que el autor demuestra su erudición y también su humor, al dejar para el final a ¡Zoltan, el perro vampiro! Aún recuerdo cuanto me costó hacerme con este volumen, que al final pude conseguir (¡y firmado!) gracias a Javier G. Romero, editor de Quatermass.

MUCHAS GRACIAS SENIOR LOBO! (Thorsten Benzel, 2006 Herausgeber)

Una impresionante colección de memorabilia sobre Paul Naschy en un libro editado en Alemania por un súper-fan y coleccionista que reúne carteles y lobby cards de todo el mundo. Miles de ilustraciones, en algunos casos analizadas, con dedicatoria y dibujo del mismo Naschy. Texto en alemán e inglés. ¡Sencillamente genial!

WALDEMAR DANINSKY: EL RETORNO DEL HOMBRE LOBO (2007, Hegats) y WALDEMAR DANINSKY: EL ORIGEN DE LA MALDICIÓN (2008, Dolmen)

Aquí tenemos dos estupendos cómics basados en sendos guiones escritos y dirigidos por Jacinto Molina,  El retorno del hombre lobo (1980)  y La bestia y la espada mágica (1983).  Estos cómics dieron la oportunidad a Naschy de patearse  Salones del Comic y acudir a diversas presentaciones personales que pusieron al actor en contacto con un buen número de fans que así, tuvieron ocasión de acercarse a su admirado mito,  juntando a varias generaciones de admiradores, entre ellos al que esto escribe, que en el Salón del Comic de Barcelona 2008 tuvo el honor de saludarle  y hablar  con él, en una memorable edición del Salón que también dio oportunidad de saludar, a pocos metros de él, al no menos mítico Ray Harryhausen.

Javier Trujillo, dedicado ilustrador de los dos volúmenes, amigo y admirador de Naschy, también colabora en Scifiworld y los completistas estamos a la espera de la segunda parte y conclusión de La bestia y la espada mágica, además  de las nuevas propuestas que nos ofrezca.

ALARIC DE MARNAC  (Paul Naschy con ilustraciones de Javier Trujillo, 2009 Javier Trujillo)

Conjuntamente con la biografía de Ángel Agudo, Scifiworld edita esta novela de Naschy en la que da otra vuelta de tuerca a su querido personaje Alaric de Marnac, basado en el Mariscal Gilles de Rais, personaje histórico que de primer teniente de Juana de Arco, acabó juzgado como necrófilo y vampiro enloquecido por la búsqueda de la Piedra Filosofal. Naschy tenía una fascinación especial por el personaje, que llevó varias veces al cine como Alaric en  El espanto surge de la tumba (1972, Carlos Aured), El Mariscal del infierno (1974, León Klimovsky) y Latidos de pánico (1982, Jacinto Molina). Esta novela, que  queda como la única  publicada por el actor, está además embellecida por las ilustraciones de Trujillo.

Hay algunas ediciones foráneas que son destacables. Especialmente en Inglaterra se ha hecho una gran labor por el Fantaterror. Sólo hace falta echar un vistazo a las revistas monográficas de Midnight Media, escritas por Nigel J. Burrell, como KNIGHTS OF TERROR (1995),  dedicada a la saga de los Templarios de Amando de Ossorio; LET SLEEPING CORPSES LIE (1996) centrada en No profanar el sueño de los muertos, de Jorge Grau y HISPANIC HORRORS, obra ya algo más difusa, que mezcla lo nuevo con lo viejo y lo español con lo mexicano: Igual te habla de El gran amor del conde Drácula (1972, Javier Aguirre), que de El Barón del Terror (1961, Chano Urueta) o de Los sin nombre (1999, Jaume Balagueró), todo un batiburrillo por otro lado curioso de ojear gracias a la gran cantidad de imágenes a color que tiene. Como curiosidad añadir que la revista dedicada a los templarios se puede conseguir adquiriendo el cofre dedicado a la saga que editó Blue Underground, ya que lo incluye, al igual que la dedicada al film de Grau, que se incluyó en la edición del film que editó Anchor Bay.

 También en Inglaterra se editó VAMPYRES (Tim Graves, 1996 Draculina/One Shot), un completísimo trabajo dedicado al  film de culto (bueno, como casi todos los que estoy nombrando) que José Ramón Larraz rodó en Inglaterra y  que aquí se llevó el poco favorecedor nombre de  Las hijas de Drácula (1974) estrenándose como película «S». Desde entonces se ha visto bien poco, ya que esta película no se ha editado decentemente en España, cosa que ya va siendo imperdonable, teniéndonos que consolar con la lujosa edición de Blue Underground. El libro contiene detallados análisis del film, de las distintas versiones -ya que ha sufrido cortes en distintos países-, entrevistas, biografías del director, actores y actrices (inmortales Marianne Morris y Anulka) . Una concienzuda labor repleta de curiosas fotografías.

Desde Alemania nos llega  AMANDO DE OSSORIO, revista perteneciente a la colección Master of Horror que incluye también números dedicados a Lucio Fulci y Ruggero Deodato entre otros.

Y ya para terminar, unos apuntes sueltos, ya que estos nos los tengo y no puedo dar más detalles de ellos: Desde Italia nos llega el espectacularmente bien editado JESS FRANCO, EL SEXO DEL HORROR  (Glittering Images), escrito por Carlos Aguilar y con una maravillosa imagen de Soledad Miranda en portada. O, de nuevo desde Inglaterra: LINA ROMAY-CONFESSIONS OF AN  EXHIBITIONIST (Tim Greaves /Kevin Collins, 1996 One Shot Productions) sin olvidar el argentino EL ARTESANO DEL MIEDO: NARCISO IBAÑEZ MENTA (Leandro D’Ambrossio y Gillespi) y finalmente un  libro que en 2009 se editó en Japón dedicado a Paul Naschy, que tengo la esperanza de tener algún día.

Naturalmente se habrá escapado algún libro,  como uno que se editó recientemente dedicado a los últimos estrenos de cine de terror español que no he podido localizar, pero pienso que la cosa queda bastante completa y en el listado están, al menos, los más importantes. En todo caso, se aceptan sugerencias.