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Archive for the ‘VAMOS DE ESTRENO’ Category

Tráiler de la producción terrorífica ‘Abigail’, que llega a los cines el 19 de abril

Disponible en calidad HD el tráiler de Abigail, la cinta de terror dirigida por Matt Bettinelli y Tyler Gillett, responsables de aterradores éxitos modernos como Noche de bodasScream (2002), y Scream VI  que se estrena exclusivamente en cines el 19 de abril.

Sinopsis: Los niños pueden llegar a ser auténticos monstruos. Después de que una banda de delincuentes secuestre a una bailarina de 12 años, hija de un poderoso capo del hampa, a los secuestradores solo les queda vigilar a la niña durante una noche para cobrar el rescate de 50 millones de dólares. En una mansión alejada de todo, los raptores empiezan a desaparecer uno a uno y descubren, con creciente horror, que están encerrados con una niña nada normal.

Radio Silence, dúo de directores formado por Matt Bettinelli y Tyler Gillett, responsables de aterradores éxitos modernos como Noche de bodasScream (2002) y Scream VI, estrenada el año pasado, está a la cabeza de un nuevo y sangriento enfoque de la película de vampiros escrita por Stephen Shields (Bosque maldito) y Guy Busick (la franquicia ScreamNoche de bodas).

Los protagonistas de Abigail son Melissa Barrera, Dan Stevens, Kathryn Newton, William Catlett, Kevin Durand  y Angus Cloud en el papel de los secuestradores, y Alisha Weir como Abigail.

Producen la película William Sherak, Paul Neinstein y James Vanderbilt para Project X Entertainment, así como Tripp Vinson y Chad Villella para Radio Silence. La producción ejecutiva corre a cargo de Ron Lynch y Macdara Kelleher.

VAMOS DE ESTRENO * Viernes 26 de enero de 2024 *

LITTLE RICHARD: I AM EVERYTHING (Lisa Cortés, 2023)

USA. Duración: 98 min. Compañías: Bungalow Media + Entertainment. Distribuidora: HBO Max Género: Documental

Sinopsis: Un icono único del rock and roll que marcó el mundo de la música.

El infravalorado Little Richard ya tiene un espléndido documental. El que se merece: Little Richard: I am Everything. Dirigido por Lisa Cortés, se trata la parte como músico, pero también como icono, no solo del R&R, también por ser una de las primeras estrellas en salir del armario. Por ser uno de los primeros ídolos queer.

Excesivo y desgarrado, Little Richard, cuyo padre era pastor adventista, pero también propietario de un club nocturno y fabricante de alcohol clandestino, se crio en Macon (Georgia), lugar que no deja de repetir a quien quiera oírlo. Tras ser expulsado de su casa por su homosexualidad, volverá a ser admitido cuando su fama comience a darle réditos gracias a éxitos como Tutti Frutti (cuya letra original sorprenderá a más de uno), Long Tall Sally o Good Golly, Miss Molly.

Realizado a base de numerosas declaraciones y entrevistas del propio músico e infinidad de imágenes de archivo, también cuenta con el testimonio de vecinos, familiares y colegas como John Waters, Tom Jones, Mick Jagger, Paul McCartney o Nile Rodgers, entre muchos otros, todos los cuales valoran la innegable influencia que el pianista de Macon representó para ellos.

Presentada internacionalmente en el Festival de Sundance el pasado año, Little Richard: I am Everything,  tuvo su puesta de largo en España en noviembre, como película de clausura del IN-EDIT festival de Barcelona. Su estreno será con pases limitados y en algunos casos con una única sesión.

 

VIVE DENTRO (It Lives Inside, Bishal Dutta, 2023)

USA. Duración: 99 min. Guion: Bishal Dutta. Historia: Ashish Mehta Música: Wesley Hughes Fotografía: Matthew Lynn Compañías: Brightlight Pictures, Neon, QC Entertainment. Distribuidora: Neon Género: Terror

Reparto: Bishal Dutta , Megan Suri, Neeru Singh, Betty Gabriel, Vik Sahay, Gage Marsh, Siddhartha Minhas, Paige Shaw

Sinopsis: Sam (Bishal Dutta) es una joven india-estadounidense desesperada por encajar en el instituto. Ella prefiere rechazar su cultura y su familia para ser como el resto de sus compañeros. Cuando un espíritu demoníaco mitológico se aferra a su antigua mejor amiga, deberá aceptar su herencia para derrotarlo.

Vive dentro es un loable intento de abrir el género de terror norteamericano a otras culturas. Si recientemente pudimos ver The Vigil (Keith Thomas, 2019) que acercaba al espectador a las costumbres mortuorias de los judíos ortodoxos, el filme de Bishal Dutta, autor también del guion, nos introduce en el hogar de una familia llegada desde la India, con una hija totalmente occidentalizada y que rechaza, e intenta ocultar, la herencia cultural de sus progenitores, pues desea integrarse en la cultura norteamericana y ser una más, para lo cual no duda en que la llamen Sam, aunque su nombre es Samidha. También tendrán lugar los habituales conflictos de la adolescencia, pero un extraño espíritu demoníaco mitológico se aferrará a su antigua mejor amiga, también indio-norteamericana, y la protagonista deberá abrazar su herencia cultural  para derrotarlo.

Bishal Dutta sabe de lo que habla, pues también es de origen indio, así, además de realizar un film de terror, reflexiona en su primer largometraje sobre el choque cultural que tienen que sufrir, en mayor o menor medida, los hijos de emigrantes. En especial si su cultura es muy diferente a la occidental.

El film, protagonizado por Megan SuriMohana KrishnanBetty Gabriel («Déjame salir»«Election: La noche de las bestias»), junto a Neeru BajwaMohana KrishnaVik Sahay y Gage Marsh, entre otros, tuvo su première mundial en South by Southwest (SXSW), donde ganó el Premio del Público Midnighters, y se presentó en la Sección Oficial del Festival de Sitges, en el Terror Molins y en el FanCine de Málaga.

 

UN MAL DÍA LO TIENE CUALQUIERA (Eva Hache, 2024)

España. Guion: María Elena Morales García  Música: Vanessa Garde Fotografía: Alberto Morago Compañías: Pokeepsie Films, Atresmedia Cine, ICAA, Movistar Plus+ Género: Comedia

Reparto: Ana Polvorosa, Goize Blanco, Anibal Gómez, Juriji Der Klee, Ariana Martínez, Bárbara Mestanza, Agustín Jiménez, Albert Green, Julen Alba, Marta Guerras, Carolina Rubio

Sinopsis: Cuenta la historia de Sonia (Ana Polvorosa), una mujer responsable, ordenada y con el sentido de la norma muy integrada. Sin embargo en una sola noche esta controladora de manual se verá obligada a hacer todo aquello que no se ha atrevido a hacer en treinta y seis años.

Una lección de vida un tanto accidentada protagonizada por Ana Polvorosa, una actriz muy  dotada para la comedia, tal y como ya demostró sobradamente en la serie Aída, donde creció tras realizar pequeños papeles en diversas series. Tras algunas colaboraciones con su compañero de reparto, el ahora director Eduardo Casanova, interpreta a una treintañera de un pueblo de Segovia a la que la vida comienza a premiar: va a presentar su tesis, trabaja como profesora y vive sin compartir piso por primera vez, bueno, compartido tan solo con su gato Elvis. Toda su vida ha seguido un itinerario calculado que culmina al día siguiente, cuando obtenga el doctorado. Pero no cuenta con los imprevistos, que la obligarán a improvisar y cambiar su actitud cuando todos los elementos se pongan en su contra. Polvorosa es la protagonista absoluta, aunque cuenta con la participación de Agustín Jiménez o Anibal Gómez, entre otros, con pequeños papeles. Producida por Pokeepsie Films, Un mal día lo tiene cualquiera es la primera película dirigida por la humorista Eva Hache, con una historia no demasiado novedosa: nos vienen a la cabeza desde el Hawks de La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, 1938), también en tono de comedia; a otras piezas como los dramas Victoria (Sebastian Schipper, 20015) o No matarás (2020) de David Victori; y, por supuesto, la pieza referencial en la que se miran todas las comedias nocturnas de descenso del protagonista a la vorágine que lo transmuta, el After Hours de Martin Scorsese (¿De verdad había que titular a esta película de 1985 como Jo, que noche?). Eva Hache nos introduce en una, algo predecible, montaña rusa que lleva a la protagonista a convertirse, prácticamente, en otro individuo, en el reverso absoluto de sí misma, a golpe de experimentar una situación desquiciada tras otra a lo largo de una noche madrileña poblada por los especímenes más excéntricos (por alejados de lo corriente).

La directora parece haber extremado el celo por no dejar cabos sueltos en la trama, que todo sea delirante, sí, pero coherente, también. Y logra no contravenir nunca el principio dramático del arma de Chejov (si se menciona un arma en el primer acto, ha de ser utilizada antes de llegar al tercero): todos los antecedentes están puestos, de modo que el espectador puede ir anticipando los movimientos de la protagonista, intuyendo, además, qué es lo que le acabará saliendo mal. El problema es que, ese control milimétrico acaba resultando postizo y, lo peor, no deja fluir el relato. Ni al personaje. Probablemente por ser su opera prima, la autora incurre en el defecto de caer en la actitud vital que la cinta quiere cuestionar. Si de su descenso al infierno, Sonia, la protagonista, habrá de obtener la lección de que para manejar el caos no sirve un control férreo que no deje margen a la improvisación, esa no es la impresión que transmite el desarrollo del relato. De hecho, para afianzar el mensaje, se hace necesario introducir personajes creados ad hoc para ello. Bien por desconfianza en la propia capacidad de haber sabido explicarse, bien por desconfianza en la habilidad comprensora del espectador, se recurre a la figura retórica del Deus ex machina, con lo difícil que es lograr que ese recurso no resulte impostado.

Un mal día lo tiene cualquiera asfixia su desarrollo, carece de la frescura requerida para que empaticemos con la protagonista. Y, así, no hay modo de alcanzar la catarsis. No logra contagiarnos ni el delirio ni el aprendizaje. No es que no se puedan utilizar artificios narrativos, es que, de usarse, para que sean efectivos, han de pasar desapercibidos en un primer visionado del filme. El debut de Eva Hache se pierde en su propia buena intención. Como reza el título, un mal día lo tiene cualquiera.

 

 

VAMOS DE ESTRENO * Viernes 19 de enero de 2023 *

ZONA DE INTERÉS (The Zone of Interest, Jonathan Glazer, 2023)

UK/USA/Polonia. Duración: 106 min. Guion: Jonathan Glazer. Novela: Martin Amis Música: Mica Levi Fotografía: Lukasz Zal Compañías: A24, Film4 Productions, JW Films, Extreme Emotions, House Productions. Distribuidora: A24 Género: Drama

Reparto: Sandra Hüller, Christian Friedel, Ralph Herforth, Max Beck, Marie Rosa Tietjen, Sascha Maaz, Stephanie Petrowitz, Lilli Falk

Sinopsis: El comandante de Auschwitz Rudolf Höss (Christian Friedel) y su esposa Hedwig (Sandra Hüller) se esfuerzan en construir una vida de ensueño para su familia en una casa con jardín y piscina cerca del campo.

La película más brutal de Alfred Hitchcock es Frenesí (Frenzy, 1972), donde mostró los asesinatos más gráficos de su extensa filmografía. Pero, para mí, no son estas escenas las más memorables y las que más inquietud despiertan. La que más terror me produjo fue una en la cual todo sucede fuera de plano. En lugar de mostrar el asesinato, la cámara abandona a los personajes, sale de la casa, baja por las escaleras y se introduce, de forma anónima, en el jolgorio que se vive en el mercado de Covent Garden. No vemos lo que está pasando. Lo intuimos tan solo. Pero esa convicción trasmite tanto o más horror al espectador por  suceder en un entorno cotidiano. Mientras la vida palpita en la calle se apaga en un pequeño apartamento.

Producida por A24 y basada en la novela homónima de Martin Amis, La zona de interés es una película difícil de visionar para el espectador que no esté familiarizado con el cine de Jonathan Glazer, que ya dividió a crítica y público con Under the Skin (2013), su anterior trabajo. También es complicado analizarla viéndola tan solo una vez, pues tantos son sus puntos -de interés-, que con total seguridad este comentario se quedará muy corto.

Protagonizada por  Sandra Hüller, protagonista de otro de los interesantes films de la temporada, Anatomía de una caída (Anatomie d’une chute, Justine Triet), junto a Christian Friedel y Ralph Hertfort, entre otros, el film de Glazer retrata la vida cotidiana del comandante del campo de concentración de Auschwitz. La acción tiene lugar en su hogar y allí  vemos el día a día de la familia, su esposa, sus hijos, su mascota, la piscina, el jardín… También se familiarizará el espectador con unos sirvientes que nunca sonríen. Nunca hablan, a no se que se les pregunte. Algunos diálogos dan pistas y nos hacen ver que todos los miembros de la familia están al corriente de lo que sucede tras el muro de su casa, que la separa del campo de exterminio. Una casa que no les pertenece en un país que han ocupado. El horror y la maquinaria nazi no cesa ni de día ni de noche. Y ahí, en los sonidos provenientes del campo, que se cuelan en la monotonía de la vida de la familia del comandante sin, al parecer, afectarles, ahí estriba el horror. Un horror más gráfico que mil planos de los internos con su uniforme o de las cámaras de gas. Porque se trata de un terror cotidiano. Ahí están sucediendo cosas, pero se ignoran, aceptando creer la absurda propaganda oficial, que parece justificar todo lo que está pasando. ¿Les suena lo de las armas de destrucción masiva que nunca aparecieron? Esa fue la razón para  bombardear un país soberano, ¿Era mentira?: qué más da, nadie respondió de ello, al contrario, los responsables siguen campando a sus anchas y dando lecciones de moral con un cachet muy elevado.

La zona de interés no muestra ni una sola escena sangrienta o violenta, sin embargo encoge el estómago del espectador por la dureza y la angustia que le produce esta representación del mal en estado puro. Por su realismo y la verdad que trasmiten sus imágenes, muchas veces idílicas, pero que dejan entrever el horror que se oculta tras los muros. A pesar de que a veces prefiramos mirar hacia otro lado.

Para el espectador no preparado es posible que el film le resulte chocante, a pesar del reconocimiento obtenido por parte de la crítica. Seleccionada por Reino Unido para representarla en los Oscar, la película ha sido incluida en las short list de Mejor Película Internacional, Mejor Banda Sonora Original y Mejor Sonido de los premios y está nominada a los Globos de Oro 2024, como Mejor Película Dramática, Mejor Banda Sonora Original y Mejor Película en Lengua No Inglesa. Recientemente, La zona de interés ha sido elegida la Mejor Película del año por la Asociación de Críticos de Cine de Los Ángeles. Además, ha obtenido los premios al Mejor Director (Jonathan Glazer), Mejor Intérprete Protagonista para Sandra Hüller (también por su papel en ‘Anatomía de una caída’, ex aequo con Emma Stone) y Mejor Música (Mica Levi). Y todo ello tras sacudir la Sección Oficial de Cannes, donde se alzó con el Gran Premio del Jurado, y tener su estreno nacional en la sección Perlak del Festival de San Sebastián.

 

Categorías: VAMOS DE ESTRENO

Vamos de estreno * Viernes 12 de enero de 2024 *

PERFECT DAYS (Wim Wenders, 2023)

Japón / Alemania. Duración: 124 min. Guion: Takuma Takasaki, Wim Wenders Fotografía: Franz Lustig Compañías: Master Mind Limited, Wim Wenders Productions Género: Drama

Reparto: Kôji Yakusho, Arisa Nakano, Tokio Emoto, Yumi Asou, Sayuri Ishikawa, Tomokazu Miura, Aoi Yamada, Min Tanaka

Sinopsis: Hirayama parece totalmente satisfecho con su sencilla vida de limpiador de retretes en Tokio. Fuera de su estructurada rutina diaria, disfruta de su pasión por la música y los libros. Le encantan los árboles y les hace fotos. Una serie de encuentros inesperados revelan poco a poco más de su pasado.

En estos tiempos de egos desatados en los que prima, por encima de todo, la imagen personal, aunque sea falseándola mediante filtros mágicos. En estos tiempos, repito, en los cuales ya no se va al museo ni se viaja, sino que se adquieren «experiencias enriquecedoras» que retratar y compartir, que si no, no valen. En estos tiempos, reitero, de velocidad y pantallas, es importante hacer una parada y tomar aire.

La vida nos dio no hace mucho la oportunidad de hacerlo. De respirar y contemplar las cosas que habitualmente se nos escapan. Esos pequeños milagros que continuamente suceden alrededor nuestro y que nos perdemos por ocuparnos en mirar continuamente  estúpidas pantallas. O correr a ninguna parte.

Hirayama (Kôji Yakusho), lleva una monótona vida y realiza un trabajo alimenticio, necesario pero desagradable. Un trabajo minucioso que realiza de manera impecable sin dejarse ni un detalle.

Al igual que la existencia de Hirayama, Pefect Days de Wim Wenders podría ser tratada como una película intrascendente, en la que «no pasa nada«, algo que se oye y se lee a menudo en las opiniones y críticas sobre cine. Pero sí pasan ¡Vaya si pasan! Hay que detenerse y mirar, disfrutar de esta película. De sus pequeños detalles. Dejarse llevar por el aparentemente monótono e intrascendente correr de los días de Hirayama. En sus aventuras diarias, en las que se acompaña de escogidos pasajes musicales. Días aparentemente idénticos entre sí, pero durante los cuales veremos, gracias a la impecable actuación de Kôji Yakusho, que en la vida de Hirayama suceden cosas, muchas cosas. E intuiremos su pasado, ese que le ha llevado a ser feliz con una existencia tan, aparentemente, intrascendente y monótona, durante la cual, en su tiempo libre, disfruta de pequeños grandes placeres analógicos. Y no por elitismo o moda absurda, sino porque le siguen funcionando. Y lo que funciona, no hay porqué cambiarlo.

Pero por si hacen falta más explicaciones, Lou Reed lo explicará en la última canción del film, pues afortunadamente, A Contracorriente ha tenido a bien subtitular todas las canciones para que los legos en inglés podamos comprenderlo todo, pues forman parte del itinerario. Y ni se les ocurra salir de la sala hasta que no se terminen los títulos, pues ahí se desvela el significado de komorebi (木漏れ日) , una expresión japonesa que explica algo muy parecido al secreto de la vida. Y de la felicidad.

Perfect Days es la película seccionada por Japón para representar a su país en la categoría de Mejor Película Internacional en la 96ª edición de los Oscar. Es la primera vez que Japón selecciona a un director no japonés en más de 70 años de participación en los Premios de la Academia. Coescrita por el propio Wenders junto a Takuma Takasaki, la película cuenta con, además de Kôji Yakusho, con la participación de Tokio Emoto («Tokio Blues”), Arisa Nakano y Aoi Yamada, entre otros.

Háganse un obsequio y vayan a verla.

 

BEEKEEPER: EL PROTECTOR (The Beekeeper, David Ayer, 2024)

USA. Duración: 105 min. Guion: Kurt Wimmer Música: Jared Michael Fry Fotografía: Gabriel Beristain Compañías: Cedar Park Studios, Miramax. Distribuidora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) Género: Acción.

Reparto: Jason Statham, Josh Hutcherson, Jeremy Irons, Emmy Raver-Lampman, Bobby Naderi, Taylor James, Michael Epp, David Witts, Adam Basil, Arian Nik, Minnie Driver, Reza Diako

Sinopsis: Un «beekeeper» es un operativo de alto nivel a quien solo se recurre en situaciones extremas de emergencia nacional. Cuando Adam Clay (Jason Statham), agente retirado, se pone en marcha de forma independiente después de descubrir una conspiración en las más altas esferas del gobierno, ningún mecanismo de seguridad puede evitar que utilice todos sus recursos para hacer justicia.

Jason Statham es uno de los último héroes de acción. Heredero de la gran camada de los ochenta, encabezada por Arnold Schwarzenegger y Stallone, Statham se está convirtiendo, por méritos propios, en el «mazas» más taquillero de la actualidad. Experto en artes marciales, Statham fue modelo antes de decidir probar suerte en el cine, debutando con Guy Ritchie.

Malencarado y de pocas palabras, los villanos de esta cinta demostrarán tener un muy mal día y haber tenido una pésima idea al meterse con la persona equivocada, pues Adam Clay, el personaje que interpreta el actor inglés, no dejará a nadie vivo hasta llegar a la cima, donde se encontrará con el objeto de su venganza. Eso si, por el camino se topará con intrigas de alambicadas conexiones que servirán de respiro entre pelea y pelea.

Quizás la justicia que reparte Clay no se ajuste demasiado a la ley, pero sin duda el espectador se pondrá de su parte cuando este termine con  los odiosos villanos de esta función: estafadores de ancianitas por internet. Sí, quizás la trama no sea muy ingeniosa, pero les aseguramos que la película progresa adecuadamente ofreciendo al espectador que sabe a lo que va, un violento thriller de acción a medida de Jason Statham  y del consumidor. Excesivo y al borde de la parodia, el film cuenta con la participación de Jeremy Irons, añadiendo siempre clase y cierto bouquet.

 

 

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VAMOS DE ESTRENO * Miércoles 27 de diciembre de 2023 *

27 diciembre 2023 Deja un comentario

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FALLEN LEAVES (Kuolleet Lehdet, Aki Kaurismäki, 2023)

Finlandia. Duración: 81 min. Guion: Aki Kaurismäki Fotografía: Timo Salminen Compañías:  Sputnik, Finnish Film Foundation Género: Comedia.

Reparto: Alma Pöysti, Jussi Vatanen, Anna Karjalainen, Alina Tomnikov, Kaisa Karjalainen, Janne Hyytiäinen, Martti Suosalo, Sherwan Haji, Nuppu Koivu, Mika Nikander, Paula Oinonen, Maria Heiskanen, Eero Ritala, Matti Onnismaa

Sinopsis: La historia de dos personas solitarias que se encuentran por casualidad en la noche de Helsinki e intentan encontrar el primer, único y último amor de sus vidas. Su camino hacia esta honrosa meta se ve empañado por el alcoholismo del hombre, números de teléfono perdidos y la tendencia general de la vida a poner obstáculos en el camino de quienes buscan su felicidad.

Hoy Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar”, esto escribió en su diario Franz Kafka el 2 de agosto de 1914. En la pluma del escritor la anécdota personal está en el mismo plano que el gran evento histórico, el individuo kafkiano se halla desplazado del centro de la toma de decisiones, por eso no puede medir la gravedad de los sucesos más que en relación a sí mismo, de modo que lo micro y lo macro son intercambiables, más aún, afecta más lo propio que lo global. Más de cien años después, todos somos sujetos kafkianos. Los personajes de Akis Kaurismäki no podían ser de otro modo. En Fallen Leaves las noticias de la guerra en Ucrania son omnipresentes, asaltan a los protagonistas en cualquier circunstancia, pero ellos las sienten apenas tangenciales, son solo un rumor de fondo en las páginas de su historia, una murga que añade fastidio, pero ante la cual sólo les cabe alzarse de hombros y apagar la radio. El director emplea esa tesitura para que sea el espectador el que tenga una referencia temporal, un indicio de la rabiosa actualidad del conflicto que se desarrolla ante sus ojos, un dato más para la desazón que nos despiertan los personajes. La película nos habla de unas crisis dentro de otras crisis, como en un juego de muñecas rusas, y nos lleva a tomar conciencia de que lo coyuntural y lo estructural se remiten uno a otro, si es que no llegan a fundirse entre sí en una moneda de caras indiscernibles.

Porque los ecos del enfrentamiento armado son los únicos que ponen fecha, el resto de elementos podría haberse dado hace veinte, o cuarenta, o más, años atrás. Si ya existía el retrofuturismo, Kaurismäki inventa el retropresente, lo que subyace es el conflicto del proletariado, o casi mejor decir el precariado, y este no se ha modificado en su esencia por más que ahora vivamos al margen de la conciencia de clase. El finlandés vindica la dignidad de los desfavorecidos, como ya lo hiciera hace casi cuatro décadas en otras cintas como Sombras en el paraíso (1986), Ariel (1988) y La chica de la fábrica de cerillas (1990), con un cine que más que mensaje lo que contiene es espejos deformantes que, paradójicamente, devuelven unas imágenes bien nítidas del mundo que nos ha tocado en suerte. No hay distorsión ideológica aunque haya denuncia, Akis Kaurismäki no es Ken Loach, por más que ponga la mirilla en temas comunes a los del británico. El finlandés rehúye del realismo formal a la hora de narrar historias, lejos del Cinema Vérité, casi en sus antípodas, sus universos están contados en planos medios casi fijos, con diálogos de una ironía que roza el absurdo, pronunciados por personajes gélidos que apenas se sostienen la mirada los unos a los otros, y, sin embargo, sus retratos nos conmueven. Un cine, más que comprometido, efectivo. Y en Fallen Leaves Kaurismäki echa mano a todos sus estilemas para llevarnos a concluir que, en un mundo que se hunde, lo subversivo es luchar por alcanzar los sueños particulares, amar es el único antídoto eficaz para combatir la alienación extrema de un capitalismo cada vez más feroz. No es una película navideña, pero si es un canto a no perder la esperanza, y eso, a día de hoy, ya es revolucionario. Y además rompe una lanza a favor del cine como maquinaria que ayuda a tejer ilusiones individuales, que son, a la vez, compartidas.

Porque Fallen Leaves es también un ejercicio de cine dentro del cine. Las referencias son el papel de regalo que envuelve el relato de las peripecias de sus protagonistas. Y las hay para todos los gustos, desde Pierrot le Fou a Operación Dragón, de Rocco y sus hermanos a Plan 9 from Outer Space, sin descuidar clásicos como el Breve Encuentro de David Lean y/o el Tú y yo de Leo McCarey. A veces los guiños son diegéticos, carteles o programas colgados en las paredes del set, en otras los homenajes vienen a modo de parafraseo, secuencias rodadas a imagen y semejanza de obras anteriores. E incluso se permite citas explícitas, si el cine ha de ser el lugar del encuentro y reencuentro de los personajes, la primera vez que acuden juntos se proyecta en la pantalla Los muertos no mueren (The Dead Don’t Die, 2019) de su amigo Jim Jarmush, con el que se atreve a bromear mediante los comentarios de dos espectadores que al salir la comparan a El diario de un cura de campaña de Robert Bresson y a Bande à part de Jean-Luc Godard. Lo serio y lo humorístico se dan la mano en este su particular repaso de qué nos ha dado el cine. Porque de lo importante es mejor hablar en términos risueños. La ironía muchas veces es vehículo de la ternura, y Kaurismäki es maestro en lograr esa comunión de polos aparentemente alejados. Fallen Leaves es una historia de jovialidad en tiempos de catastrofismo. Sobre un fondo de grises y tonos fríos, los personajes visten, o se envuelven con los colores del parchís. Nunca fue tan adecuado al propósito de un relato distinguir cromáticamente la figura de su entorno. Eso es algo que toma el cine del arte pictórico y Kaurismäki sabe lanzarlo a su máxima expresión en ésta su última película. Y lo logra sin estrépito, sin subrayados innecesarios, apoyándose sólo en los recursos de la imagen en movimiento, salpicada, eso sí, por una cuidada selección musical.

Porque la música siempre ha sido significativa en el cine del finlandés. Y en Fallen Leaves su relevancia es casi más notoria que en sus predecesoras. En su revestimiento musical cabe desde el rock a los tangos de Gardel y muchas canciones melódicas con sabor añejo. Es el repertorio musical uno de los principales ingredientes del carácter difuso del tiempo en la cinta, ese ser de hoy pero parecer de ayer, y siempre para alumbrar una respuesta a futuro. Piezas que son estándares de la canción ligera, pero que aquí suenan siempre -excepto en el caso del inigualable Galdel-, en sus versiones finesas, en otra capa más de cómo lo particular contiene lo universal. Canciones que pautan el pulso del filme confiriéndole su registro melancólico, entendida aquí la melancolía como alegría contenida en la tristeza. En una Europa sacudida por crisis que suceden a otras crisis, con el horizonte de la guerra en sus fronteras, y con una polarización de la riqueza que hace aumentar el número de la población instalada en el umbral de la pobreza, Kaurismäki, siempre irónico, pero nunca cínico, enarbola la bandera de la dignidad de los supuestos perdedores y de la fe en los valores humanistas. Porque hay personas buenas es necesario que el arte loe a la esperanza, es así como lo dramático se convierte en tragicómico por la magia del cine. Una sala de cine es el único reducto de belleza, dijo una vez el director finlandés. Y desde esa trinchera, al son de las hojas muertas que caen en este otoño europeo, con Chaplin, como epítome del séptimo arte, reinando sobre el firmamento, Kaurismäki nos regala una canción de amor que habrá de inspirarnos a sobreponernos a la desolación. “Les feuilles mortes se ramassent à la pelle// Les souvenirs et les regrets aussi// Mais mon amour silencieux et fidèle// Sourit toujours et remercie la vie”.

 

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VAMOS DE ESTRENO * Miércoles 6 de diciembre de 2023 *

5 diciembre 2023 Deja un comentario

ROBOT DREAMS (Pablo Berger, 2023)

España/Francia. Duración: 102 min. Guion: Pablo Berger y Sara Varon (Basado en la novela gráfica de Sara Varon) Música: Alfonso de Vilallonga CompañíasArcadia Motion Pictures, Noodles Production, Les Films du Worso, RTVE, Movistar Plus+ Género: Comedia dramática

Sinopsis: Dog es un perro solitario que vive en Manhattan. Un día decide construirse un robot, un amigo. Su amistad crece, hasta hacerse inseparables, al ritmo del Nueva York de los ochenta. Una noche de verano, Dog con gran pena, se ve obligado a abandonar a Robot en la playa. ¿Volverán a encontrarse?

Robot Dreams es una deliciosa película de animación sobre la vida y el amor que se mira en la tradición del anime japonés a la hora de poner en movimiento a sus personajes. Protagonizada por Dog, un perro solitario que vive en Manhattan y que decide comprarse un robot armable para tener compañía. No sabemos si los androides sueñan con ovejas eléctricas, pero el de Berger sí tiene inquietudes y sentimientos: se sorprende y se entusiasma con todo lo que descubre en sus primeros pasos; se emociona hasta la risa con lo divertido y se entristece con lo infortunado, colmando los días de Dog con una amistad que va más allá de lo que éste había esperado. La que les une es, como la Annie Hall de Woody Allen, casi una historia de amor. Viven momentos mágicos que afianzan sus vínculos en un crescendo de felicidad que se diría no va a conocer fin. Pero toda comedia que se precie tiene su punto de inflexión dramático. Por un accidente Dog debe abandonar a su robot en la playa la última tarde del verano, la burocracia impedirá que vuelva con ayuda hasta el siguiente, y lejano, verano. Las estaciones se suceden parsimoniosas y la suerte que correrá cada uno juega en contra del feliz reencuentro. Ambos acabarán reiniciando su vida con nuevas compañías. Habrá un momento en el que sus caminos estarán a punto de volver a cruzarse, pero ¿Acaso sería deseable y justo que ello sucediese? El primer amor existe para vivir en nuestra memoria, idealizado e intocable, mientras lo sensato se impone, como si fuera ese beso que Peter Pan dejó prendido en las comisuras de los labios de Wendy.

Basada en el cómic de idéntico título de Sara Varon, editado por Norma, Pablo Berger traslada la acción a Nueva York (en la historieta no se concreta la ubicación) que, a la postre, se convierte en un protagonista más. Y firma el guion junto a la autora de la novela gráfica, a la que prometió que “respetaría el espíritu y el alma de la obra original”, algo con lo que Sara Varon está totalmente de acuerdo, llegando incluso a afirmar que “la película es más divertida”. El director también habló, durante la rueda de prensa que se celebró en el festival de Sitges, sobre la banda sonora de Alfonso de Vilallonga, con el que vuelve a trabajar, y de cómo en una película que no tiene diálogos, “la música es la voz de los personajes”. Para el director era muy “importante que la banda sonora representara a la perfección la ciudad de Nueva York.Earth, Wind & Fire y su canción September nunca ha sonado tan bien y ha trasmitido tanto buen rollo como en Robot Dreams. A pesar de que suene admonitoriamente con las torres gemelas de fondo.

 

‘La última noche de Sandra M.’ fabulando sobre una tragedia de la Transición

28 noviembre 2023 Deja un comentario

LA ÚLTIMA NOCHE DE SANDRA M. (Borja de la Vega, 2023)

España. Duración: 80 min. Guion: Borja de la Vega Música: Marc Durandeau Fotografía: Martín Urrea Compañías: Paciencia y Baraja, Toned Media, FTFcam, Antaviana Films Género: Drama

Reparto: Claudia Traisac, Georgina Amorós, Nuria Prims, Nicolás Illoro, Pep Ambròs, Beatriz Arjona, Olaya Caldera, Rafa Castejón, Manu Imizcoz, Ramon Pujol, Bruno Sevilla, Oriol Tarrasó

Sinopsis: Libremente inspirada en la vida de la actriz Sandra Mozarowsky (Claudia Traisac), fallecida en 1977 al precipitarse desde la terraza de su casa de Madrid, la historia se centra en el día previo al accidente, en la que la soledad, los miedos y la angustia de Sandra ante una situación desesperada se mezclan con sus sueños y ambiciones.

Soy una chica de quince años que quiere ser actriz. Que pretende ser actriz, que va a ser actriz”.

Sandra vivía con sus padres en Madrid, cerca de La Castellana y a un paso de la casa de Lola Flores. Calificada como exótica, Mozarowski, terminado con i latina, era su apellido real, pues su padre era un diplomático ruso que estuvo destinado en Tánger donde ella nació. Un exotismo al que se le quiso quitar el misterio mostrando generosamente su cuerpo en muchas portadas de revista. Un cuerpo, contundente y joven, que no reflejaba su corta edad. Antes, aunque no mucho antes, a los 9 años, Sandra interpretó su primer papel en el cine con El otro árbol de Guernica (Pedro Lazaga, 1969), junto a la que sería ya su amiga, Inma de Santi. Dos niñas que estaban empezando a vivir y que no sabían que nunca llegarían a envejecer.

Son los años 70. El viejo buitre está agonizando y las ventanas están dejando, poco a poco, que entre el aire en una España que olía a rancio tras 40 años de dictadura. El cine y los quioscos se preparaban para el fin de la censura y los primeros cuerpos comenzaron a copar portadas y pantallas y, como ahora mismo, los que nunca se fueron se dispusieron a hacer negocio con todo aquello que antes prohibieron. Y vaya si lo hicieron.

 “Soy una chica de quince años que quiere ser actriz. Que pretende ser actriz, que va a ser actriz”.

Vinieron muchas sesiones de fotos trufadas de preguntas estúpidas. Casi todas en su propia casa, la de sus padres en Madrid, cerca de la Castellana y a un paso de la casa de Lola Flores. Sesiones de fotos que dejaban imaginar. Soñar. Camisas abiertas, sugerentes. “¿Puedes desabrocharte un par de botones de la camisa? ¡Así!”. Muchas fotos en el balcón. Un balcón de un segundo piso que era una cuarta planta. Un balcón lleno de geranios.

Y romances, que eso vendía. Inventados, por supuesto. “No me interesan los pretendientes ni quiero tener novio. El amor se acaba, la amistad es más perdurable”, decía a los 16 años en una revista, con imágenes de su casa, de su cuerpo, de su cuerpo en su casa. Con dos botones desabrochados para mostrar, un poco más… y esa mirada clara, líquida, de sus ojos. ese mohín de niña tímida, embargada por la ilusión del futuro que se abría ante ella, pero también con el miedo a ser arrinconada, como tantas, porque había decidido que no, que tenía derecho a exigir un trabajo digno de sus sacrificios, de sus duros aprendizajes.

Soy una chica de quince años que quiere ser actriz. Que pretende ser actriz, que va a ser actriz”.

A los 16 recién cumplidos protagonizaba la que fuera su película favorita, Beatriz (1976), que dirigió Gonzalo Suárez y a la que llegó de rebote ante la renuncia, por “problemas de salud”, de Beatriz Galbó, hermana de la también niña-actriz Cristina Galbó. En cuanto el director la llamó, Sandra se personó en Galicia, llenando Monforte de Lemos de luz y calor.

Pero todo se trastocó. Todo se truncó en lo que para Fotogramas fue un “extraño accidente”, noticia que ni tan siquiera mereció honores de portada, tan solo un recuadro que, además, sirvió para tapar las partes pudendas de la chica que la protagonizaba ese mes, una tal Fabette, que seguramente también quería ser actriz, y que mostraba generosamente sus encantos. Para Lecturas fue una “extraña muerte”, que se produjo tras 22 días en coma.

Claudia Traisac es una buena actriz. Y lo demuestra interpretando, peleando, sufriendo, pues tan bien lo entiende, el papel de Sandra en La última noche de Sandra M., un film en el que ella es protagonista absoluta y en el que, valiéndose de su boca, habla Sandra M., pero también Claudia T., pues esta película es también una reflexión sobre el arte de la interpretación. Y mucho más, pues el film cuenta con un guion tan sólido, que ha sabido expresar sin decir, denunciar sin acusar, pero que más allá del morbo del caso real, fruto de rumores y habladurías que desde aquel aciago día de agosto de 1977 corren por las calles de la Villa y Corte, consigue que nos encariñemos mucho con la actriz, con las dos, y que temamos el momento en el que suene el timbre por última vez, pues sabemos que en ese fatídico momento deberemos despedirnos de Sandra, sí, pero también de Claudia.

Sandra Mozarowski es un fantasma, un bello espectro que clama justicia y no caer en el olvido. Un inmerecido olvido, un limbo del que tan solo es rescatada por aficionados al cine de terror que se hacía en aquella España. Un cine de terror de pipas y sesión doble que ha trascendido de su papel, puramente alimenticio, y que va ocupando su lugar en la historia. Ahora también ha recuperado la memoria de la actriz el director Borja de la Vega, que con los medios y el espacio del que dispone realiza lo que es una todo un trabajo de orfebrería en el cual evita entorpecer a su actriz. A sus actrices,  a Sandra y a Claudia, ocupándose tan solo de vehicular la arrolladora actuación de Claudia Traisac, protagonista absoluta del relato, con el hogar como refugio de la soledad de su personaje. Un espacio en el que íntegramente se desarrolla la acción del film y que ya coprotagonizó Mía y Moi (2021), primer largometraje del director y en el que echa mano, como en esta, del rico casting de actores jóvenes de la serie Cuéntame.

Ella solo quería ser actriz. Tan solo actriz y La última noche de Sandra M. es una fantasía sobre cómo podría haber sido esa larga noche, sobre lo que tan solo podemos fantasear, pero también, para su director, es “un homenaje a una joven de 18 años que quería ser actriz”.

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VAMOS DE ESTRENO * Viernes 24 de noviembre de 2023 *

24 noviembre 2023 Deja un comentario

TERESA (Paula Ortiz, 2023)

España/Bélgica. Duración: 100 min. Guion: Paula Ortiz, Javier García Arredondo. Obra: Juan Mayorga Música: JuanFilms, La Lengua en Pedazos, RTVE. Distribuidora: BTeam Pictures Género: Drama

Reparto: Blanca Portillo, Asier Etxeandia, Greta Fernández, Ainet Jounou, Consuelo Trujillo, Urko Olazabal, Julia de Castro, Claudia Traisac, Luis Bermejo, Miriam Moukhles, Miriam Escurriola, Núria Florensa

Sinopsis: Teresa espera paciente la llegada del Inquisidor para ser juzgada. De su visita y de sus palabras dependerá su futuro: libertad, cárcel o la hoguera.

En palabras de Paula Ortiz, “Teresa no es una mujer. Son mil mujeres. No es sólo un retrato de las contradicciones de sí misma o de un tiempo. Es un paisaje, un deseo, una duda, una determinación al amor, uniendo tradición y modernidad -el tiempo de Teresa y el nuestro, el diálogo entre el siglo XVI y nuestra época.”

También Teresa es el cuarto largometraje de Paula Ortiz. Un film que sigue -y persigue- la estela de La novia por su preciosismo en la puesta en escena, por su tratamiento teatral. Basada libremente en  La lengua en pedazos de Juan Mayorga, (Premio Princesa de Asturias de las Letras 2022), que se basa a su te  vez en El Libro de la Vida de Santa Teresa De Jesús, Teresa es un duelo interpretativo de calado entre la santa de Ávila (Blanca Portillo) y el inquisidor (Asier Etxeandia, también presente en La novia), que la interrogará sobre su vida pasada para entender su presente, todo lo cual servirá para mezclar el hoy con el ayer, y a la Teresa madura con la joven Teresa que interpreta Greta Fernández, con sus anhelos, levitaciones, desesperos y éxtasis voluptuosos.

Alegórica, artística, con soberbias localizaciones e interpretaciones, es, Teresa, una película un tanto pretenciosa, carne de festival, que muestra a las claras su intención de repetir el éxito y los laureles de La  novia. Que posiblemente obtendrá.

NAPOLEÓN (Ridley Scott, 2023)

USA/UK. Duración: 147 min. Guion: David Scarpa Música: Martin Phipps Fotografía: Dariusz Wolski Compañías: Scott Free Productions, Apple, Apple Studios, BGI Supplies, Dune Films, Latina Pictures.Distribuidora: Apple TV+, Sony Pictures Género: Drama

Reparto: Joaquin Phoenix, Vanessa Kirby, Tahar Rahim, Ben Miles, Ludivine Sagnier, Rupert Everett, Matthew Needham, Youssef Kerkour, Phil Cornwell, Edouard Philipponnat, Ian McNeice, Paul Rhys, John Hollingworth.

Sinopsis: Napoleón detalla el enrevesado ascenso y caída del icónico Emperador francés Napoleón Bonaparte (Joaquim Phoenix). Mostrando su incesante carrera hasta el poder, a través del prisma de la adictiva y volátil relación con Josefina, la que fue su único amor verdadero, presentando sus visionarias tácticas políticas y militares a través de algunas de las secuencias prácticas de batallas más dinámicas jamás filmadas.

La vida de Napoleón no es algo que se pueda resumir en un biopic al uso. No es la biografía de un youtuber o incluso de un científico. La vida y los días de Napoleón son un conjunto de epopeyas más grandes que la vida, que incluso dos horas y media no pueden reunir de manera satisfactoria. Eso explica que otros directores se limitaran en su momento a reflejar diferentes épocas de la vida de Bonaparte. O incluso una única batalla.

Eso ya lo sabía Abel Gance, que en 1927 realizó el épico clásico del cine silente. Un innovador film cuyas complicaciones técnicas motivaron que quedara como primera parte de ¡cinco horas y media! de lo que pretendía fueran seis largometrajes. Algo inabarcable ya de partida. Aún así Ridley Scott asume el riesgo y consigue dar un largo repaso a la vida de Napoleón partiendo desde la decapitación de María Antonieta, en plena Revolución Francesa, hasta su muerte en Santa Helena. Ello obliga a pasar de puntillas por algunas partes, deteniéndose en las más importantes, y todo con cierta sensación de velocidad que consigue que las dos horas y media pasen en un suspiro: el Terror, las guerras contra Inglaterra, sus alianzas, las intrigas de palacio, Josefina y la pasión casi infantil y masoquista de Napoleón por ella, el poder de la artillería y su papel como estratega en las victorias, Austerlitz, en la que destacan sobremanera las escenas submarinas de las tropas enemigas y Waterloo, donde cae vencido.

Con lujoso refinamiento en la corte y sangre en crudeza en la batalla, Ridley Scott retrata una Francia convulsa, perdida tras la Revolución por conspiraciones, que termina coronando la testa de Napoleón Bonaparte, al que Joaquim Phoenix compone chaparro, nervioso, torpón en el amor, de polvo conejero y que Scott retrata como poco menos que un pelele cuando está en el hogar, un llorón, lo que contrasta con el estratega que ordena a las tropas en el campo de batalla.

Napoleón es una canción de amor al cine como espectáculo, rematado por una banda sonora a la altura, compuesta por el eminentemente televisivo Martin Phipps. Si bien el film no cuenta con un reparto repleto de nombres sobresalientes, cuenta con un eficaz elenco de actores encabezados por un Phoenix cuyos mejores momentos son los que se muestra más contenido, los cuales se desarrollan eminentemente en el campo de batalla. También la londinense Vanessa Kirby, realiza un encomiable trabajo, y Napoleón también cuenta con un viejo conocido, Rupert Everett, que encarna durante Waterloo al Duque de Wellington con la solvencia habitual.

 

 

 

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VAMOS DE ESTRENO * Viernes 17 de noviembre de 2023 *

17 noviembre 2023 Deja un comentario

BLACK FRIDAY (Thanksgiving, Eli Roth, 2023)

USA. Duración: 107 min. Guion: Jeff Rendell. Historia: Eli Roth, Jeff Rendell Música: Brandon Roberts Fotografía: Milan Chadima Compañías: Spyglass Media Group, Cream Productions, TriStar Pictures, Ethereal Visage Productions. Distribuidora: TriStar Pictures Género: Terror

Reparto: Patrick Dempsey, Addison Rae, Milo Manheim, Jalen Thomas Brooks, Nell Verlaque, Rick Hoffman, Gina Gershon, Karen Cliche, Tim Dillon, Tomaso Sanelli, Jenna Warren, Jordan Poole, Shailyn Griffin.

Sinopsis: Tras un Black Friday en el que se producen disturbios que acaban en tragedia, un misterioso asesino inspirado por la festividad de Acción de Gracias aterroriza Plymouth, en Massachusetts –lugar de origen de la tristemente célebre festividad.

Tras las dos salvajes partes de Hostel (2005-2007) y la simpática Cabin Fever (2002), el director Eli Roth ha andado algo perdido. De codearse con Quentin Tarantino a hacerse amigote de Nicolás López, el tóxico director chileno, su carrera pasó a un segundo (y televisivo) plano. Hasta ahora, que vuelve al cine que lo encumbró con un film que, si bien, no es precisamente innovador, si que da todo lo que puede esperarse de él. Inspirada directamente por La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978), Black Friday cuenta con un asesino enmascarado (cuya identidad, como sucede en los giallos, importa realmente bien poco); se celebra en una festividad señalada; es una pequeña ciudad en la que se conoce todo el mundo; hay un grupo de jóvenes universitarios que se la van a cargar; e incluso la primera escena ya es todo un homenaje al film de Carpenter. Pero, repetimos, no defrauda, porque el gore de garrafón es tan exagerado que mueve a la risa -nerviosa, pero risa- y las muertes resultan atractivas. Además, es crítica, en cierto modo, con la fiebre consumista, con esas avalanchas, en este caso mortales, que tan poco se diferencian de las que veíamos en los informativos cuando comenzaban las rebajas de El Corte Inglés.

Basada en su falso tráiler Thanksgiving, incluido en el proyecto Grindhouse de Tarantino/Rodríguez, Black Friday no llega a las cotas de sangre y transgresión de aquel, pero si que se permite repetir alguno de sus «gags» en un film que, realmente no pensamos que se pretenda sea una primera entrega de una serie de films, pues el personaje no llega tan lejos como en aquel apetitoso tráiler, ni a las cotas de hemoglobina de, por ejemplo, Art the Clown, pero cuando menos es un retorno de Roth  a los cines y, lo que es mejor, con un nuevo film de terror que da todo lo que pueda esperarse de él: un buen rato a base de asesinatos ingeniosos y sangrientos con los cuales pasar la tarde, protagonizado por Patrick DempseyAddison RaeMilo ManheimJalen Brooks ThomasNell VerlaqueRick Hoffman y Gina Gershon.

VAMOS DE ESTRENO * Viernes 10 de noviembre de 2023 *

10 noviembre 2023 Deja un comentario

Sinopsis: Tras escapar de su agobiante vida en la ciudad, Nat (Laia Costa), treintañera, encuentra refugio en el pequeño pueblo de La Escapa, en lo más profundo de la España rural. En una casa rústica y en ruinas, acompañada de un perro salvaje y tosco, esta joven intenta reconstruir su vida de nuevo. Después de enfrentarse a la hostilidad de su casero y a la desconfianza de los habitantes del pueblo, Nat se descubre a sí misma aceptando una inquietante propuesta sexual de su vecino Andreas (Hovik Keuchkerian). A partir de este extraño y confuso encuentro, surge una pasión devoradora y obsesiva que consumirá a Nat completamente y le hará poner en cuestión el tipo de mujer que cree ser.

Un amor no es, ni mucho menos, una historia de amor al uso. De hecho la única historia de amor compartida que puede verse es la de Nat (Laia Costa) con su perro Sieso. Un amor es más un viaje iniciático, pero un viaje de esos en los que la lección se aprende a base de batacazos. Y varios son los que se lleva su protagonista cuando descubre que la vida no es como pensaba y que no todo el mundo es amable ni las cosas son fáciles. Y que quien algo quiere, algo le cuesta. Y que no todo el monte es orégano.

Natalia ha dejado la vida en la ciudad y su trabajo de traductora simultánea para una ONG de refugiados de conflictos bélicos, atemorizada por los relatos que le cuentan los supervivientes provenientes de África. Huye a lo que piensa es una vida más sana y sencilla. Pero allí aprenderá lo que cuesta vivir. Comprobará lo chismosa que es la gente en un lugar tan pequeño. Desde el inhumano casero (odiosamente interpretado por Luis Bermejo); a un vecino «civilizado» y «agradable», Piter (Hugo Silva), artesano llegado de la ciudad que no cesa de meterse en su vida con la excusa de ayudarla; pasando por una familia que va exclusivamente los fines de semana, ridículos animales de ciudad; y, sobre todo, el alemán (que nadie sabe de donde vino), un huraño y gordo vecino, un hombre en el que ella nunca se hubiera fijado, que le pedirá un trueque a cambio de arreglar su tejado: que le deje entrar en ella. De la repugnancia inicial nacerá una historia de amor que no lo es, una historia de dependencia anti-natura, de la que saldrá más fuerte que nunca, eso sí, a base de fuertes batacazos. Y además de salir más fuerte conseguirá una buena compañía, la de su perro Sieso, un chucho al que nadie quiere, con el rostro marcado de cicatrices del pasado.

Isabel Coixet retrata la dureza del pueblo, el frío, la tormenta y sus habitantes. También se fija en pequeños detalles. Ruinas, carteles arruinados, restos de lo que una vez fueron hogares y vidas. Basada en la novela homónima de Sara Mesa (Un amor, publicada por Anagrama), la película cuenta con guion de la propia Coixet y la escritora, periodista y guionista Laura Ferrero. Un amor tuvo su estreno mundial en la 71ª edición del Festival de Cine de San Sebastián dentro de la Sección Oficial a Concurso y recibió el Premio Feroz Zinemaldia 2023. Además de Laia Costa y Hugo Silva, el film está protagonizado por Hovik Keuchkerian (fue galardonado con la Concha de Plata a la Mejor Interpretación de Reparto), Hugo Silva, Luis Bermejo, Ingrid García-Jonsson y Francesco Carril.

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VAMOS DE ESTRENO * Miércoles 1 de noviembre de 2023 *

31 octubre 2023 Deja un comentario

VIDAS PASADAS (Past Lives, Celine Song, 2023)

USA/Corea del Sur. Duración: 106 min. Guion: Celine Song Música: Christopher Bear, Daniel Rossen Fotografía: Shabier Kirchner Productoras: 2AM, A24, CJ Entertainment, Killer Films. Distribuidora: A24 Género: Drama romántico

Reparto: Greta Lee, Yoo Teo, John Magaro, Jonica T. Gibbs, Isaac Cole Powell, Jane Yubin Kim, Kristen Sieh, Nathan Clarkson, Keelia, Federico Rodriguez, Moon Seung-ah, Nadia Ramdass, Emily Cass McDonnell, Skyler Wenger, John-Deric Mitchell, Bob Leszczak

Sinopsis: Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia con una fuerte conexión, se separan cuando la familia de Nora emigra desde Corea del Sur.  Dos décadas más tarde, se reencontrarán en Nueva York durante una semana que les enfrentará al amor, el destino y las elecciones que componen una vida. 

¿Es la lengua en la que hablamos en sueños la que expresa nuestro yo más íntimo? Nora (o Na-Young como se la conocía en Corea) lo hace en coreano, a pesar de que su lengua de uso habitual en los últimos 24 años ha sido y es el inglés. Su marido, Arthur, se lo hace saber mientras le confiesa que para él ese misterio da miedo. Se lo da a él porque no se siente merecedor de su amor, ella que es ese ser tan especial, Nora le tranquiliza aclarándole que su vida actual está con él en Nueva York y no en Corea. Pero la imagen de ellos dos hablando en la cama da paso a otra del carrusel bajo el puente al que han solido acudir en sus momentos especiales, todo está iluminado con una luz dorada, hasta que el carrusel se apaga y queda en sombras. Vidas pasadas es una película que mima los detalles hasta el punto de que nada es meramente estético en sus encuadres, es ese buen hacer con lo sutil lo que permite que sea mucho más que una película bonita. El debut de Celine Song es un bella reflexión sobre las relaciones sentimentales en nuestro presente, un análisis que, además, trasciende la coyuntura y se eleva hasta lo que el amor tiene de universal. Nos sitúa ante un triángulo equilátero en el que todos sus integrantes nos dan motivos para ponernos en su piel, así, la cinta nos mantiene sumidos en un estado de emoción intensa en el que nuestro corazón se parte de igual modo que el de los protagonistas. Song se adentra en la senda del melodrama con pulso firme y no cae nunca en los sentimentalismos. Su premisa nos cala como una fina lluvia, una llovizna que nos habla de cómo la afinidad y la fatalidad nos une a, o nos separa de, nuestro sujeto amoroso como si hubiera una fuerza superior que determinase nuestros destinos.

Nombrado en coreano, esa fuerza es el in yeon, una suerte de providencia que nos marca el camino y funde nuestros karmas si se han tejido 8000 capas a través de nuestras vidas pasadas. Un concepto religioso que añade una dimensión casi trágica a la relación de Nora con Hae-Sung, su amigo de la infancia y tercer vértice de ese triángulo que se mueve entre dos ciudades y dos mundos. Dos sensibilidades. La vida les ha puesto en contacto y les ha distanciado, los ha unido y los ha separado a lo largo de los meandros del tiempo. Vidas paralelas, sus caminos se aproximan en tres momentos separados por doce años cada uno: se conocen de niños, son los mejores de su clase y, él uno por la otra, sienten esa atracción intensa que sólo puede experimentarse la primera vez que se ama y que se vuelve aún más intensa cuando Na-Young emigra de Corea con sus padres; doce años después Na-Young ya es Nora, una joven escritora que se abre camino en Nueva York y, porque Hae-Sung la busca y porque el azar es rey, contactan de nuevo en las redes sociales, pero una relación a distancia que no llega a nombrarse como unión en pareja es difícil de mantener, el hilo vuelve a quebrarse; aún doce años más tarde, Hae-Sung vuelve a luchar por su primer amor y recorre kilómetros de tiempo para visitarla en su ciudad de acogida, que ya es su ciudad de vida. Vidas pasadas no es, sin embargo, un mero Waht if…?, porque de lo que nos habla es de lo ineluctable, de la irreversibilidad de los ríos en los que los amores y las renuncias navegan. La vida que es y la que pudo ser comparten el mismo canal con todo lo que ello supone. Celine Song nos mantiene con el corazón en un puño incluso después de finalizar la proyección.

Vidas pasadas es uno de los debuts más vibrantes del año. La novel directora se muestra experta en el manejo de los tiempos, en el dibujo de los personajes a través de la imagen, planos y encuadres plenamente significativos que vienen perlados con unos diálogos que no los empañan sino que los realzan. Pocas veces una opera prima resulta tan madura. La crítica ha sido unánime y no ha vacilado en poner a Song a la altura de artistas consagrados como Woody Allen, Noah Baumbach o Richard Linklater. Recién llegada al cine, su voz es firme y se nos presenta como una autora que maneja a la perfección el arte de capturar el fondo de las relaciones humanas. Que es lo que más nos mueve. Que es lo que más nos emociona.

Esta producción de A24 habría merecido mayor confianza por parte de los exhibidores españoles, pero así es el mercado. Así que felicitamos a los pocos que puedan verla y puedan sentir que este presente que nos sume es, quizás, sólo una vida pasada que trae la promesa de reunirnos de nuevo con nuestros mayores sueños.

 

SABEN AQUELL (David Trueba, 2023)

España. Guion: David Trueba, Albert Espinosa Música: Andrea Motis Compañías: Ikiru Films, Atresmedia Cine, La Terraza Films, Movistar Plus+, TV3. Distribuidora: Warner Bros. España Género: Biopic

Reparto: David Verdaguer, Carolina Yuste, Pedro Casablanc, Marina Salas, Ramón Fontserè, Boris Ruiz, Matt Lo Cascio, Matilde Muñiz

Sinopsis: Barcelona, finales de los 60. Eugenio Jofra, un joven joyero, conoce a Conchita en un autobús de línea. El flechazo es instantáneo y los dos comienzan la historia de amor de sus vidas. Eugenio aprende a tocar la guitarra para acompañar a Conchita, para lo que tendrá que luchar contra el miedo escénico. Empieza así la carrera musical de ‘Els dos’. Cuando Conchita se tiene que ausentar durante dos semanas de Barcelona, convence a Eugenio de que lleve las actuaciones a cabo él solo. Cuando vuelve, Eugenio se ha convertido en un fenómeno del humor underground de la ciudad. Poco a poco, entre los dos irán construyendo al personaje: las gafas, la camisa negra, el taburete, los cigarrillos y el vaso de tubo, que se convertirá en un éxito inesperado en una España deprimida que busca desesperadamente reírse con ese singular cómico que empieza todos sus chistes con ‘Saben aquell…‘.

En Saben aquell, la película de David Trueba que cuenta los primeros años  de carrera artística de Eugenio Jofra, Eugenio, se cumple la máxima del payaso trágico de la ópera de Ruggero Leoncavallo, que hace reír al público mientras porta una tristeza eterna en su interior. El film, que cuenta con un guion escrito por su director y Albert Espinosa, está basado en las memorias y libros de Gerard Jofra, hijo mayor del artista y albacea de la obra de su padre, y se inicia justo cuando, en la Barcelona de los sesenta Eugenio trabaja en un taller de joyería y está a punto de contraer matrimonio con su primera novia. Es entonces cuando conoce a la cantante Conchita Alcaide, con la que su vida dará un giro de 360 grados, y con la que formará el dúo artístico Els Dos (Los Dos, cuando graban en castellano). 

Pronto tendrán descendencia, mientras actúan en diversos locales sin que Eugenio pueda permitirse dejar, del todo, su trabajo como joyero. Será en estas actuaciones cuando, entre canción y canción, Eugenio comenzará a contar acudits, de tal modo que, cuando Conchita se ausenta para cuidar a su moribunda madre, se negará a cantar solo y actuará, con todas las reticencias por parte de su empresario y de él mismo, contando chistes. Ahí comenzará la leyenda de un humorista cuyo genio ha sobrevivido a la muerte del artista en 2001. Un personaje enjuto, de gesto impasible, vestido de negro, siempre sentado en un taburete con un vodka con naranja y fumando sin pausa. Un personaje que, tal y como sugiere el film de Trueba, fue creado en su mayor parte por Conchita, el gran amor del humorista, que lo dejó viudo en 1980 y cuya ausencia el cómico nunca pudo superar.

La película de Trueba realiza un impecable recorrido por aquella Barcelona de los sesenta y setenta, que retrata cuidadosamente, con aquellos pequeños artistas ‘de la legua’, que se trasladaban con su propio vehículo y cuyas obras se vendían en cintas de casete en gasolineras y bares. En el caso de Eugenio, a millares. Pasa de refilón, pero elegantemente, por las infidelidades y adicciones del humorista y finaliza su itinerario en 1980, con el fallecimiento de Conchita.

Saben Aquell, a pesar del trasfondo trágico de su historia de amor, no puede dejar de verse con una sonrisa e incluso alguna carcajada causada, sobre todo, al escuchar nuevamente aquellos chistes y acudits, que, aunque conocidos, narrados por Eugenio se convertían en oro puro y que llegaron a nuestros hogares gracias al boca-oreja de amigos, vecinos y padres. La cinta cuenta con música original de Andrea Motis, que ha adaptado los temas que interpretan Carolina Yuste y David Verdaguer en el film y que realizan un gran trabajo encarnando al dúo artístico y que en el caso de David Verdaguer es fundamental para que no quede como una burda imitación. Completan el reparto Pedro Casablanc, Marina Salas y Ramon Fontserè junto a varios personajes que formaban parte del entorno profesional de Eugenio y que se interpretan a sí mismos.

 

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VAMOS DE ESTRENO * Viernes 27 de octubre de 2023 *

27 octubre 2023 Deja un comentario

MAMACRUZ (Patricia Ortega, 2023)

España. Duración: 84 min. Guion: Patricia Ortega, José F. Ortuño Música: Paloma Peñarrubia Fotografía: Fran Fernández Pardo Compañías: La Claqueta PC, Pecado Films Género: Comedia dramática

Reparto: Kiti Mánver, Pepe Quero, Inés Benítez, Silvia Acosta, Loles Gutiérrez, Mari Paz Sayago, María José Mariscal, Paula Díaz, Úrsula Díaz Manzano

Sinopsis: Cruz (Kiti Mánver) es una abuela que lleva muchos años, décadas ya, sin saber lo que es un orgasmo. Ella, devota de sus creencias religiosas, no le daba importancia ni tampoco se lo había planteado… hasta que un día navegando por Internet empieza a sentir de nuevo deseos y sensaciones que ya creía extinguidas. Pero, ¿Cómo compaginar sus creencias con este nuevo despertar sexual y sensual que ha llegado de pronto a su vida?

Cuando decimos de algo o de alguien que es una cruz, nos referimos a que resulta una pesada carga que nos toca soportar y sufrir. Obviamente, en esta aplicación del término pervive la raíz cristiana de nuestra cultura: la cruz por excelencia es aquella en la que fue clavado el Cristo hasta su muerte y, como tal, es sinónimo de dolor y sufrimiento. O, lo que es lo mismo, de Pasión. Pero Mamacruz, que es como se presenta la protagonista a sí misma porque así es como la llama su nieta, no es una carga para nadie (quizás sí para ella misma), al contrario, es una mujer humilde que ha consagrado su vida al cuidado de los suyos y que, como única distracción, se dedica a vestir los santos de su parroquia gracias a sus dotes con la costura. Ahora, ya abuela, con su hija viviendo en Viena (donde ha ido a labrarse una carrera como bailarina), aunque está al cargo de su nieta y sigue ocupándose de su marido, algo empieza a moverse en ella, se diría que un aburrimiento doméstico que se ve acompasado por los pertinaces ronquidos de su esposo. Cuando una noche, sin pretenderlo, acaba en una Web porno, todo su microcosmos girará, sin vértigo pero sin pausa, emprendiendo un viaje de autorreconocimiento que la llevará a encontrar su cuerpo y a liberar su alma.

Mamacruz, la tercera película de Patricia Ortega, es el retrato de una de esas tantas mujeres buenas que han vivido una vida entera con la sensualidad dormida. Pintado, además, con el trazo fino del intimismo bien entendido y rematado con el delicado barniz de un humor costumbrista e inteligente. El guion, coescrito con José Ortuño (Ánimas, The Extraordinary Tale), mima la construcción psicológica de sus personajes, ninguno queda sin al menos ser bosquejado, y eso mismo permite rebasar el límite de lo individual para remontar el relato hasta la crónica social y cultural. Mujer de misa diaria y altar en la mesilla, esta “mamacruz” expresa el sentimiento de aquellas que, tocadas con una devoción genuinamente ingenua, se han dejado guiar por otros que establecen las pautas y valores que ocultan las inquietudes personales de su alma, igual como el corsé oculta las curvas de su cuerpo. Porque la cruz como signo apunta al sufrimiento, pero, en verdad, morir en ella fue, sobre todo, un acto de amor; tomar la comunión es recibir la calidez de un cuerpo en nuestro seno; y ser fiel de la pasión de Cristo es rendirse a un abrazo como la sunamita, y sus pechos como dos corzos, se rinde a los brazos de Salomón según el Cantar de los cantares. Ortega sabe extraer todo el sensualismo que subyace a la imagenería cristiana, o mejor católica, para armar un retablo que ilustra cómo lo que encarcela no es el canon sino quienes lo dispensan, y deciden, así, que una Dolorosa no puede tocarse con flores ni perfilar sus labios con carmín. Lo que es bueno para la mismísima Santa María, es extensible a toda madre. Y es que Mamacruz es también un ensayo sobre lo que supone la maternidad, sobre cómo, de generación en generación, las madres han inculcado en sus hijas la misma abnegación que han ejercido sobre sí mismas. Como si estuviera escrito que las mujeres deben renunciar a sus deseos para cumplir con sus deberes. Como si toda mujer-madre tuviera que atar en corto a toda mujer-hija. Sólo la reconciliación con el propio cuerpo, permite la reconciliación con la propia hija. Y a la inversa. Mamacruz es un canto a esa liberación que libera a todos a su paso: la protagonista con su crecimiento devuelve el ánimo a sus allegados, incluido ese marido que también parecía haber enterrado su deseo en el desaliño cotidiano. Nunca es tarde para descubrirse. Para destaparse.

Kiti Mánver pone su cuerpo al servicio de la trama, es por ello por lo que construye un personaje con el que podríamos mismamente tomar un café. O varias rondas de chupitos. Un cuerpo no lozano, pero que igualmente merece ser lucido. Como el de Emma Thompson en Buena suerte, Leo Grande de Sophie Hyde. En ambas películas se explora la sexualidad madura de la mujer y en ambas se canta a la libertad que nos deja la aceptación afirmante de nuestro propio físico. La Mamacruz de Mánver vive la adolescencia que, seguramente, no pudo tener y nos enternece con su capacidad de absorber cada nuevo estímulo. Primero con reservas, si no con auténtico remordimiento. Poco a poco aprende a irse soltando, a desviarse de la senda que había seguido, hasta que culminará gloriosa mientras repican las campanas para llamar a misa. No hay más ni mejor templo que nuestro yo carnal. Mamacruz camina hacia la autonomía y Mánver nos la dibuja feliz en su proceso, aunque sepa llorar cuando es debido. Tanto la actriz como la película nos dan noticia de que, mientras nos quede tiempo, por poco que sea, vale la pena gozar la vida.

Y así es Mamacruz, una comedia sin momento dramático. Porque la vida los tiene, pero cosidos a los episodios ordinarios e incluso a los felices. Una película que sabe hacer de la mujer el centro sin enarbolar banderas ni pronunciar soflamas. Atípica como todo aquello que se aparta de los modelos fijados. Un trabajo personal y auténtico que merece la mejor de las suertes. ¡Que el boca oreja cumpla su misión!

 

HYPNOTIC (Robert Rodriguez, 2023)

USA/UK. Duración: 92 min. Guion: Robert Rodriguez, Max Borenstein Música: Rebel Rodriguez Fotografía: Pablo Berron, Robert Rodriguez Compañías: Solstice Studios, Studio 8, Double R Productions, Hoosegow Productions, Ingenious Media Género: Thriller.

Reparto: Ben Affleck, Alice Braga, William Fichtner, Hala Finley, JD Pardo, Dayo Okeniyi, Jeff Fahey, Tony Amendola, Stacey Travis, Cristian de la Fuente, Kelly Frye, Derek Russo, Jackie Earle Haley

Sinopsis: Decidido a encontrar a su hija desaparecida, el detective Danny Rourke (Ben Affleck) se ve inmerso en un laberinto mientras investiga una serie de asaltos a bancos que desafían la realidad y que le harán cuestionarse sobre todo y todos los que le rodean. Con la ayuda de Diana Cruz, una vidente superdotada, Rourke persigue y, al mismo tiempo, es perseguido por un espectro letal, el único hombre que él cree que tiene la clave para encontrar a su hija. Pero acabará descubriendo mucho más de lo que esperaba.

Hypnotic deja bien claro que es una película de Robert Rodríguez. Es cine fantástico, terreno en el cual el director se mueve como pez en el agua y, como en otros de sus films, reivindica, sin soflamas ni (demasiados) folklorismos, su sangre mexicana y la de buena parte del reparto. Un país que también sirve de marco para la acción. Así que, por esa parte, lo cierto es que sale bien parada. Y es que el cine norteamericano parece asumir que, además de diversidad sexual, es un país multiétnico y que los norteamericanos de origen hispano (casi el 20%), también necesita ver modelos de su propia raza  en la pantalla.

Ben Affleck está como se espera, armado con una mandíbula calcárea de tipo duro, pero también de buen padre, pues será la desaparición de su pequeña hija la que servirá como arranque para la acción, en la que tendrá un gran protagonismo la manipulación de la voluntad mediante los poderes hipnóticos.

En definitiva, sencillo y efectivo, Hypnotic es un agradable, y a veces un tanto enrevesado,  thriller de carácter fantástico que requiere atención por parte del espectador, sobre todo en su segunda parte, durante la cual la acción, con sus giros y tirabuzones, se precipitará hasta su, -al tanto-, escena post-créditos.

RETRIBUTION (Nimród Antal, 2023)

USA/España. Duración: 91 min. Guion: Andrew Baldwin, Chris Salmanpour. Historia original: Alberto Marini Fotografía: Flavio Martínez Labiano Compañías: Studiocanal, Kismet Media, Atresmedia Cine, Ombra Films, The Picture Company, Vaca Films Género: Thriller.

Reparto: Liam Neeson, Jack Champion, Embeth Davidtz, Matthew Modine, Arian Moayed, Emily Kusche, Lilly Aspell, Noma Dumezweni, Jerry Kwarteng, Christian Koerner, Nedy John Cross, Michael S. Ruscheinsky

Sinopsis: Matt Turner (Liam Neeson) es un exitoso hombre de negocios americano que vive en Berlín y hace lo que puede para conciliar su flamante carrera financiera con sus responsabilidades familiares. Al llevar a sus hijos a la escuela una mañana, Matt recibe una llamada telefónica de una voz misteriosa: hay una bomba bajo su asiento que detonará a menos que complete una serie de labores específicas, y lo haga rápido. Atrapado en el coche en una carrera a toda velocidad por la ciudad, Matt ha de seguir las instrucciones de este desconocido, que cada vez entrañan más peligro, en una carrera a contrarreloj para proteger a su familia y resolver el misterio que se extiende a lo largo de un día.

Sin resultar especialmente original, nos llamó la atención el argumento de este thriller por ser similar al de una producción española de reciente factura, El desconocido (2015), primer largometraje de Dani de la Torre con Luis Tosar al volante. Y no es casualidad pues, efectivamente, Retribution se basa en la misma historia, escrita por Alberto Marini, que se utilizó en la cinta de de la Torre, solo que se sustituye Berlín por Madrid y Liam Neeson por Luis Tosar. Pero ya les adelantamos que el espectador no gana con el cambio. Muy al contrario, lo que en el film de Dani de la Torre es virtud, en el de Nimród Antal se torna en torpezaMientras la original nos resultó interesante y eléctrica, esta nos ha parecido aburrida y sin gancho.

Retribution está protagonizada por Liam Neeson, que de un tiempo a esta parte ha apostado por el cine de acción con trepidantes y entretenidas películas como Sin identidad (2011), Non-Stop (2014), Una noche para sobrevivir (Run all Night, 2015) o El pasajero (The Commuter, 2018), todas ellas dirigidas por el catalán Jaume Collet-Serra, que aquí ejerce de productor.

 

 

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VAMOS DE ESTRENO * Viernes 6 de octubre de 2023 *

CHINAS (Arantxa Echevarría, 2023)

España Guion: Arantxa Echevarria Musica: Marina Herlop Compañías: Hojalata Films, Lazona Producciones, Movistar Plus+, RTVE, Tvtec servicios audiovisuales Género: Drama

Reparto: Shiman Yang

Arantxa Echevarría debutó en la dirección de ficción con el cortometraje Panchito (2010), una película protagonizada por actores no profesionales en la que se acercaba a la vida de las personas extranjeras en España. Una temática a la que retorna con Chinas, una necesaria cinta nacida de la propia experiencia de la directora (de hecho, ella está representada por el personaje interpretado por Carolina Yuste), tras coincidir durante meses con Lucía, la hija de los dueños de un bazar de su barrio regentado por chinos. A raíz de estos encuentros, la cineasta empezó a interesarse e investigar sobre cómo es la vida de los chinos de segunda generación en Madrid; personas que deben luchar contra la tradición, las normas y la cultura de un país de origen que apenas conocen, pero al mismo tiempo son rechazados en su país de nacimiento por sus ojos rasgados.

Chinas nos cuenta la historia de dos niñas chinas de 9 años que coinciden en un colegio al comienzo de curso. Todo el mundo da por hecho que se harán amigas, pero absolutamente nada las une. Lucía, es segunda generación de inmigrantes. Se siente absolutamente española y solo piensa en integrarse con el resto de sus amigas del colegio. Desearía tener unos padres “normales” como el resto de sus amigas, pero los suyos le avergüenzan constantemente porque no hablan español, trabajan más de 14 horas en el bazar y ni siquiera le permiten celebrar su cumpleaños en el Burger King. La otra niña es Xiang. Es adoptada y con su rostro delata allá donde va que no es hija de sus padres. Xiang se pregunta por su familia biológica; ni se siente china ni se siente aceptada ante los demás niños en el colegio. Las dos niñas se cruzarán, separarán y acabarán siendo vitales la una para la otra en la búsqueda de su identidad. También se focaliza el film en la hermana mayor de Lucía, que comienza a salir con chicas y chicos de su edad, pero no encaja con ellos. Es diferente y su forma de afrontar la amistad y el sexo es culturalmente distinta.

Chinas se rodó entre los meses de julio y agosto de 2022 en Usera, el barrio de Madrid con mayor presencia de esta comunidad, y está protagonizado por Shiman Yang, Ella Qiu y Xinyi Ye además de Leonor Watling, Pablo Molinero, con la colaboración especial de Carolina Yuste y con numerosos actores no profesionales seleccionados a través de un largo proceso de casting, destacando sobre todo el reparto la desarmante naturalidad de sus pequeñas actrices.

De la sensibilidad de Echevarría, que debutó a lo grande estrenando mundialmente su primer largometraje en la Quincena de Realizadores de Cannes – siendo la primera directora española en ser seleccionada para competir en esta sección – y con el que consiguió 8 nominaciones a los Goya, de los que ganó el de mejor directora novel y el de mejor actriz secundaria para Carolina Yuste, de su delicadeza en el tratamiento de los dramas identitarios y su respeto y defensa del “diferente”, sale una obra que busca romper los estereotipos que han lesionado la imagen que existe de lo chino en nuestra cultura, en general, y en el cine, en particular. Con su naturalismo y su buen pulso habrá de nacer una lectura que alumbre las aristas del conflicto e invite a reflexionar y a poner una piedra fundacional en la resolución de este.

 

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VAMOS DE ESTRENO * Viernes 29 de septiembre de 2023 *

29 septiembre 2023 Deja un comentario


MONSTRUO (Kaibutsu, Hirokazu Kore-eda, 2023)

Japón. Guion: Yuji Sakamoto Música: Ryuichi Sakamoto Fotografía: Ryûto Kondô Compañías: Toho, Gaga Communications Inc, AOI Pro, Fuji TV, Bun-Buku. Productor: Genki Kawamura. Distribuidora: Gaga Communications Inc, Toho Género: Drama

Reparto: Soya Kurokawa, Hiiragi Hinata, Sakura Andō, Eita, Mitsuki Takahata, Akihiro Kakuta

Sinopsis: Cuando su joven hijo Minato empieza a comportarse de forma extraña, su madre siente que algo va mal. Al descubrir que el responsable de todo ello es un profesor, irrumpe en la escuela exigiendo saber qué está pasando. Pero a medida que la historia se desarrolla a través de los ojos de la madre, el profesor y el niño, la verdad va saliendo a la luz, poco a poco…

Monstruo es un viaje elemental desde el fuego hasta el agua. Del principio solar, motor de vida y transformación, a su opuesto líquido, que comparte la misma condición primordial como fuente de todo lo vivo. El fuego renueva y el agua transfigura. Pero igual que son origen creador, pueden ser fuerzas que destruyen: un aparatoso incendio o un tifón feroz se igualan en capacidad de desolación. No hay contradicción entre ambos sentidos de su poder, sin embargo. Porque devastan, regeneran. La última cinta de Hirokazu Koreeda es una historia de quebrantos y renaceres.

Lo que desafía al orden y la norma es lo anómalo, otro modo, el monstruo. En nuestra lengua, este término procede de la alteración del latín ‘monstrum’, originariamente era voz religiosa que designaba un prodigio que reflejaba la voluntad de los dioses, de ahí pasó a aplicarse a todo objeto o ser de carácter excepcional. El monstruo es lo digno de ser visto porque excede los límites de lo regular. Su desmesura puede provocar admiración y horror a partes iguales. Con el ‘kaibutsu’ japonés ocurre algo similar, es lo raro, lo inusual. En ambos idiomas nos estamos refiriendo a lo que no se ajusta al patrón consensuado (y arbitrario) que llamamos normalidad, es decir, y también en ambas lenguas, a la excepción. Tanto nuestro ‘monstruo’ como su ‘kaibutsu’ son nombrados desde la mirada ajena, pero este rasgo es más marcado en la lengua nipona pues el apelativo se refiere a cosas que parecen extrañas siempre, remarcamos, siempre desde la perspectiva de un observador concreto. Una película titulada Monstruo (Kaibutsu), no podía ser narrada desde un único punto de vista, pues la respuesta a “¿Quién es el monstruo?” está ligada al ángulo de visión de quien aplica la definición.

El cine de Koreeda tiene unas constantes claras, sus películas exploran temas tales como la memoria, la muerte y el asumir la pérdida de un ser querido. También son centrales, para este director que quiso ser novelista, los vínculos familiares, sobre todo, la importancia de los modelos parentales, con padres o madres ausentes muchas veces, sobre los hijos. Y por extensión la fuerza de la presión social (y nacional, tal vez) sobre los actos individuales. Un cromatismo temático que aborda con pinceladas de costumbrismo, pero también, y no pocas veces, con trazos de intriga, así llegó a convertir un drama judicial en un thriller en El tercer asesinato (Sando-me no satsujin). Y mencionamos su película de 2017 porque tiene más en común de lo que podría parecer con su último trabajo, si en 2017 Koreeda nos invitaba a reflexionar sobre el puzle de la verdad desde la orilla del cine negro, ahora en clave de drama preadolescente nos lleva a valorar las múltiples aristas que descuadran nuestras íntimas convicciones. No se trata sólo de hablar del mentir (aunque también), sino de mostrar cómo nuestros relatos se asientan en nuestras pruebas y por ello los tomamos y vendemos como ciertos. El problema es que cada percepción individual es meramente particular y no logra vislumbrar el tablero de lo universal. Todas nuestras verdades no son más que fabulaciones incompletas expuestas en primera persona. Sobre la parcialidad, los intereses creados, y la falta de certezas firmes, no cabe narración omnisciente, Koreeda lo sabe y por ello renuncia a ella legándonos a cambio su particular “Rashomon”. Monstruo es su relato más poliédrico, seguramente porque es contado desde el testimonio de cada personaje, cada uno con su propio retal de realidad. El juego de las perspectivas va a ser el único capaz de acercarnos a algo parecido a un sentido y significado último.

Nunca la ruptura de la linealidad temporal estuvo tan justificada, ya desde el propio título ¿Quién es el monstruo? Es la pregunta que nos formulan, y ahí no podemos dejar de tener un recuerdo para Mantícora de Carlos Vermut, nuestro director más nipón. Acabaremos sabiendo que ese interrogante no es más que la entradilla de un juego infantil, pero antes se habrá desplegado todo el drama. Dos hechos objetivos presiden la función, un incendio en el centro de la ciudad y un tifón por todo el territorio, de su valor metafórico podría hablarse largo y tendido, pero sólo lo insinuamos mimetizándonos con el director. Porque si algo domina magistralmente Koreeda es el lenguaje de la insinuación. Más allá de su poderío alegórico, las dos catástrofes pautan el tiempo, como aquel tren de Jim Jarmusch en Mystery Train (1989), su carácter absoluto (no dejan lugar a dudas) hace saber al espectador la simultaneidad de los relatos que nos son contados secuencialmente, todo está ocurriendo a la vez. El incendio y el tifón suplen y ejercen el papel de lo omnisciente. En el lapso que va de uno a otro, una madre acusará de malos tratos a un profesor, el profesor acusará de abusador a un hijo y dos niños, simplemente, verán florecer su amistad. Una amistad más íntima de lo que aceptan los estándares. El kaibutsu se renombra desde cada perspectiva y la fuerza insinuante del arte del director nos llenará de sospechas, para dejarnos la dura tarea de aceptar que nadie es plenamente culpable. Tarea dura porque es tanto como aceptar que tampoco nadie es completamente inocente.

Esta película cebolla esconde bajo sus capas un relato de autodescubrimiento que en su belleza aborda la abrumadora naturaleza del mundo. Y todo en medio de la incertidumbre. Monstruo explora las luchas internas de la aceptación de uno mismo y la búsqueda de significado en un mundo complejo y a menudo confuso. Hilando estas hebras sólo podía llegarse a ese final, quizás abierto, en el que habremos encontrado una única respuesta: todos tenemos derecho a ser felices en algún plano de la realidad. De las cenizas de la combustión y los sedimentos de la inundación, siempre habrá de brotar la posibilidad de regeneración. Monstruo nos renace.


SAW X (Kevin Greutert, 2023)

USA. Guion: Josh Stolberg, Pete Goldfinger Fotografía: Nick Matthews Compañías: Lionsgate, Twisted Pictures. Distribuidora: Lionsgate Género: Terror
Reparto: Tobin Bell, Michael Beach, Synnøve Macody Lund, Steven Brand, Renata Vaca, Paulette Hernandez, Octavio Hinojosa, Joshua Okamoto
Sinopsis: Situada entre los acontecimientos sucedidos en SAW y SAW II, John Kramer (Tobin Bell), desesperado y enfermo, viaja a México para someterse a un tratamiento experimental y muy arriesgado con la esperanza de curar su cáncer mortal. Sin embargo, toda la operación resulta ser un fraude para engañar a aquellos más vulnerables. Lleno de rabia y con un nuevo y escabroso propósito, John retomará su trabajo como asesino en serie y dará a probar su propia medicina a los embaucadores.
Vuelve John Kramer (Tobin Bell), el arquitecto original de la serie Saw que, cual profesor Franz de Copenhague pero con mucha más mala sombra, vuelve a la carga con sus ingeniosos artilugios y dispositivos con los cuales hacer sufrir a sus víctimas y, de paso, poner los nervios del espectador a flor de piel ofreciéndole el placer culpable de ser partícipe de la sesión de tortura. Y es que, definitivamente, los tipos que deciden estafar a John Kramer en esta cinta, escogen muy mal al anciano al que hacerle el tocomocho.
Paradigma del subgénero denominado Torture Porn que escribió sus más virulentos capítulos durante los años noventa, la franquicia Saw ha divagado en forma de serie durante casi 20 años, los que han pasado desde que un desconocido James Wan presentara, primero un cortometraje y más tarde su exitoso largometraje. Saw X, que quizás debería haberse titulado Saw 1 y 1/2, se sitúa entre la primera y la segunda. Así, podremos ver nuevamente a Amanda (Shawnee Smith), la que fuera colaboradora del matarife en las cuatro primeras películas de la franquicia, y también al detective Hoffman (Costas Mandylord), llegado directamente desde la tercera entrega. Completan el reparto Synnove Macody Lund (Headhunters), Renata Vaca (El comediante), Octavio Hinojosa, Steven Brand (El rey escorpión) y Paulette Hernández (Perdida). Y está realizada por buenos conocedores de la saga: Kevin Greutert fue el montador de las tres primeras entregas de la saga y dirigió Saw VI Saw VII 3D y el dúo de guionistas, Josh Stolberg y Pete Goldfinger se encargaron de los guiones de Saw VIII y Spiral.
Saw X se cocina a fuego lento, ofreciendo a Tobin Bell la oportunidad de mostrar sus dotes interpretativas. De hecho, tal y como indica su director, Kevin Greutert, «Veremos un lado de John Kramer que no habíamos visto antes», pero cuando pone toda la carne en el asador, el resultado es un viscoso estofado repleto de vísceras y menudillos. El menú ideal para el gourmet más desacomplejado.

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VAMOS DE ESTRENO * Viernes 15 de septiembre de 2023 *

15 septiembre 2023 Deja un comentario

 

EL SOL DEL FUTURO (Il sol dell’avvenire, Nani Moretti, 2023)

Italia. Duración: 95 min. Guion: Francesca Marciano, Nanni Moretti, Federica Pontremoli, Valia Santella Fotografía: Michele D’Attanasio Música: Franco Piersanti Compañías: Sacher Film Rome, Fandango Produzione, RAI Cinema Género: Comedia

Reparto: Nanni Moretti, Margherita Buy, Mathieu Amalric, Silvio Orlando, Barbora Bobulova, Jerzy Stuhr, Benjamin Stender, Elena Lietti, Blu Yoshimi, Francesco Rossini, Flavio Furno, Beniamino Marcone, Rosario Lisma, Francesco Brandi, Laura Nardi, Enrico Cerretti

Sinopsis: Giovanni (Nanni Moretti) un conocido cineasta italiano, se prepara para rodar su nueva película. Pero entre su pareja en crisis (Margherita Buy), su productor francés al borde de la quiebra (Mathieu Amalric) y su hija que no le hace caso (Blu Yoshimi), ¡todo se ha puesto en su contra! Siempre en el límite, Giovanni va a tener que replantearse su manera de hacer las cosas, si quiere conducir a todo su pequeño mundo hacia un futuro brillante.

Que el pesimista es sólo un optimista bien informado, nos lo dijo Benedetti desde su rincón de haikus, haciendo una finta entre los extremos que los psicologismos de hoy no alcanzan a vislumbrar. Visto desde el ángulo del uruguayo, el pesimismo no es sino una forma de optimismo, la que baraja mejor información y, por tanto, puede afrontar la adversidad con mejores sustentos. Ya Nietzsche había reunido en una misma oración pesimismo y fortaleza al hablar del héroe trágico, el único capaz de mantenerse jovial sabiendo que el destino siempre vence y corta el hilo. Y que por ello, precisamente, hay que enfrentarlo. Porque perdemos, luchamos. La larga ristra de alter egos con los que se ha desplegado Nanni Moretti a lo largo de sus filmes encajarían perfectamente entre las huestes de los optimistas informados.

Moretti es un trágico. Siempre lo ha sido, pero en El sol del futuro va un paso más allá y se arroga la capacidad de subvertir la lógica del acontecer. Su historia se acabará sustentando en las suposiciones, “y si…”, en un ejercicio de auténtica vida-ficción. Un final apoteósico que le ajusta las cuentas a la realidad al son de una tonadilla, más que circense, felliniana. Un pasacalle jubiloso que venga a Trotsky de la ruindad de Stalin y que hermana esta cinta con la tarantiniana Érase una vez en Hollywood (Once Upon a Time in Hollywood, 2019). Cine dentro del cine para poner en jaque(mate) lo real, lo dado, lo que fue, porque sólo usando el arte como herramienta con la que transmutar el pasado, podremos dejar paso a la promesa de futuro. Moretti, más subversivo que nunca, decide no hacer un filme sobre la muerte del cine, la muerte del arte, la muerte del amor, haciéndolo. Pero para fugarse por la escuadra. Él es el autor, él decide. Y quizás se va, pero lo hace con una amplia sonrisa.

Desde la secuencia de los créditos iniciales sabemos que estamos ante un monumento al cine clásico. Moretti se nombra (y se acepta) heredero de toda la tradición italiana, en especial de Fellini, y se lee la cartilla a sí mismo, con acidez vitriólica y autorrespeto a partes iguales. El sol del futuro es un auténtico repaso de esos que no dejan títere con cabeza. Por sus fotogramas desfilan los problemas del cine hoy, desde la zafiedad de algunas propuestas que no hacen más que repetir esquemas que no aportan, hasta el imperio Netflix que se extiende sobre 190 países, pasando por la llegada de capital oriental. La muela del director sigue sacándole punta a todo. Revisa que revisa, parece poner en entredicho sus propios principios. Y, sin embargo, el italiano gira y gira, ahora en patinete eléctrico, por las calles de Roma. Todas sus películas tienen algo de diario íntimo. Su querido diario. Ese que confiesa seguir escribiendo a su edad. Moretti continúa siéndose fiel a sí mismo, ahora con una mirada más humanista que nunca, la edad es un grado, con la misma vis cómica que le caracteriza y con un vigor que no languidece. Como en Palombella rossa (1989), se arranca por Battiato mientras ilumina un ideario para el futuro. “E gira tutto intorno alla stanza mentre si danza”. Danza.

Parece que con El sol del futuro Moretti consigue cumplir su sueño de Aprile (1998), ante una situación política crítica, filma un musical, aunque su protagonista no es un panadero trotskista sino un director maduro que elige situar su relato en el momento seminal en el que la historia podría haber enfilado otro rumbo: la Europa de 1956 con los tanques soviéticos sofocando la revuelta en Hungría. Y si… Pudo ser y, si existió la posibilidad, nada impide que la ficción dé la razón a Hegel cuando remata que todo lo racional es real. En la Italia de Meloni, sacar a bailar a Trotski es un acto de valentía política y estética. El sol del futuro es una de esas cintas que merecen el calificativo de necesarias. Poliédrica y precisa. Clásica y actual. Una pieza madura de un director que a sus setenta años alcanza un verdadero estado de gracia. Si el viaje del nadador de Cheveer se da en el tiempo y no en el espacio, también Giovanni, el director de la ficción de Moretti (que en realidad es él mismo) se desplaza en esa coordenada, pero no para llegar al vacío, sino para decidir poner lo pleno. Tras el ácido retrato de lo actual, llega la decisión, como Deus ex Machina, de fabular la utopía risueña. La voluntad de crear ha de ser capaz de doblegar al ser y, así, que donde habría de haber estado lo descarnado, tome su lugar lo solar. Es hora de bailar.

Cuando vi El rey pescador en su estreno en cines, al llegar la escena del baile en la estación central, deseé que aquello que contemplaban mis ojos no cesase nunca. Era joven. Ahora ya no lo soy, sin embargo, todavía guardo intacta la capacidad de arrobarme ante la belleza de una obra que por un momento se me antoja perfecta. Y desearía poder seguir escribiendo sobre El sol del futuro sin término. De su acendrado apartado actoral, su brillante dirección, degustar algunas secuencias que pueden llegar a figurar en las antologías, entretenerme en su banda sonora. Sobre todo su score, obra de un inspirado Franco Piersanti, que musicó el primer largo de Moretti y le ha ido acompañando desde entonces, y que en este su último filme muestra como nunca su carácter de discípulo (y asistente) de Nino Rota. Y seguiría y seguiría dando vueltas sobre mi columna como un derviche giróvago. Pero es hora de terminar con una recomendación encarecida: róbenle una hora y media a su vida y déjense seducir por la magia danzante de El sol del futuro. Me lo agradecerán.

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