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Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Quinta cápsula

Serendipia encara, tras el movido fin de semana, una plácida travesía por Sitges que le llevará a su conclusión, eso sí, no sin antes ver muchas películas más, toparse con personalidades y reencontrarse con amigos. Y la jornada comenzará en el emblemático cine Prado.

LUNES 10
Ya les hemos dicho que Serendipia es muy de clásicos en pantalla grande. Es sentimental y se hace mayor, así que, entre tantas novedades y estrenos, se da un respiro y prontito, bien prontito y en primera, primerísima fila (por algo ha preferido comprar la entrada y no aprovechar su acreditación, que le relega al gallinero), se sumerge en el telúrico misterio de Hanging Rock.
Australia, 1900, día de San Valentín, 19 alumnas adolescentes del pensionado Appleyard van de pícnic a Hanging Rock acompañadas por Diane de Poitiers (Helen Morse), joven profesora de lengua y literatura francesa, y Greta McCraw (Vivean Gray), la madura profesora de matemáticas. La única que no lleva un atuendo blanco y primaveral es Greta McCraw. Ella es el espíritu de lo racional, lo científico, opuesto al sensualismo literario que impera en todas las demás. Hora de la siesta, ella es la única que permanece despierta leyendo su libro de problemas. El plano detalle nos muestra que está enfrascada en un ejercicio de geodesia, esa parte de la topografía encargada del cálculo de las alturas sobre la curvatura terrestre. Alza la vista hacia la roca volcánica, que se recorta neblinosa y con los contornos difuminados, como si estuviera midiéndola. Pero su rostro cambia de expresión como si hubiera descubierto algo que va más allá de la ciencia, justo allí donde la matemática se convierte en magia, donde la topografía se vuelve contacto con lo telúrico.
Picnic at Hanging Rock es una película preciosista que se detiene en los detalles con exquisita sutileza, detalles a los que hay que estar atento para descubrir el misterio que nos relata. Basada en la novela homónima de Joan Linsayd, este segundo film de Peter Weir ya contiene sus marcas de autor: la aparición de personajes que no pertenecen a un determinado mundo, los cuales se harán presentes en él y nada volverá a ser lo mismo; y su depurada puesta en escena que favorece esa su capacidad tan personal de insinuar lo intangible. En esta ocasión ese personaje catalizador es el propio paisaje, la propia roca que se eleva libre sobre el encorsetamiento victoriano. Temido por los aborígenes, los burgueses australianos buscando parecer cuánto más ingleses, mejor, pretenden hacer de Hanging Rock un paraje próximo a la campiña británica, ignorando así el verdadero carácter de la naturaleza australiana. A Weir ese contraste entre lo salvaje, ignorado a toda costa, y la autoimposición de conductas puritanas, le sirve para retratar un tema que volverá a retomar años más tarde en El club de los poetas muertos (Dead Poets Society, 1989): la represión como modo de despojar al individuo de sus capacidades para convertirlo en una pieza del engranaje sin voluntad de rebelión. Y más allá, represión que deja a la muerte como única salida para los que son disonantes, distintos.
En Picnic at Hanging Rock se juega con el lenguaje de los volúmenes: los curvos que definen lo natural, los rectilíneos que caracterizan al ambiente victoriano del pensionado; como si lo recto hubiera de domesticar lo curvo que hay dentro de cada una de las adolescentes. Esa rectitud hierática que representa a Mistress Appleyard (Rachel Roberts), la directora, capaz de reducir al silencio a las bulliciosas muchachas cuando les dicta las últimas indicaciones para comportarse según corresponde a señoritas de su clase. La formación geométrica con la que se despiden de su directora contrastará con los círculos que formarán los corros de jóvenes, abandonadas a la poesía en ese locus amoenus que es la zona de pícnic. Lo recto excluye lo vital, la intensidad del sentimiento y Mistress Appleyard se cree en el deber de enderezar cualquier cosa que consideré torcido, como la joven Sara (Margaret Nelson) a la que vemos atada “por su bien” en la clase de danza. Sara es una huerfana cuya permanencia en el centro se ve amenazada por el descuido con el que su tutor se retrasa en el pago de las cuotas. Ella es el elemento extraño, pertenece a otra clase, a la vez que su alma poética se rebela contra la disciplina de los estudios. Sobre Sara volcará Mistress Appleyard su ansía de dominio cuando su escuela se ve tocada por el escándalo, la viuda se aferra a lo poco que queda de su poder y la presiona y humilla hasta llevarla al suicidio. Ese será el fin de la institución, la naturaleza habrá vencido de nuevo al afán por encauzarla aunque haya tenido que liberarse a través de la muerte.
Mistress Appleyard confiaba tanto en Greta McCraw, por su frialdad matemática, por ser lo más parecido a un principio masculino en el seno de ese universo femenino que es el pensionado. La última vez que fue vista Greta fue cuando se encaminaba a la cima sin su vestido, ataviada únicamente con la ropa interior. Ese es el episodio central del film: cuando tres alumnas y la Señorita McCraw desaparecen en la roca. Hacia las tres de la tarde, tres de las chicas mayores pidieron permiso a la profesora de francés para explorar la roca. Las tres jóvenes -Irma Leopold (Karen Robson), Marion Quade (Jane Vallis) y una muchacha a la que se recuerda simplemente como Miranda (Anne-Louise Lambert)- tenían todas diecisiete años y destacaban por ser sensatas y responsables. Tras un breve comentario entre los adultos (durante el cual se observó que los relojes de Ben Hussey y de miss McCraw se habían parado a mediodía), se acordó dejarlas ir. Posteriormente dieron también permiso a Edith Horton (Christine Schuler), una chica más joven, de catorce años, para acompañarlas. Se advirtió a las cuatro que no subieran demasiado por la roca, que procuraran evitar los riscos, cuevas y precipicios, y que tuvieran cuidado con las serpientes, arañas y otros bichos peligrosos.
Y las jóvenes ascienden hacia esa roca volcánica de 150 millones de años. Miranda, esa Venus de Boticceli cierra la expedición, pero ella es el centro. Virgen del amor conduce a sus compañeras a la ascensión hacia el misterio. La montaña es un símbolo cósmico y representa, a la vez, el centro y el eje del mundo. Vista desde lo alto, se percibe como el punto de una vertical en el centro del mundo. Vista desde abajo, es también el eje del mundo, pero en el sentido de una escala, de una pendiente que hay que subir. Sus puntas escarpadas insinúan rostros, el magnetismo que rezuma (los relojes se han parado a las doce del mediodía por ese campo magnético) abduce a las muchachas, sólo Edith queda al margen del influjo y pronto se separará del grupo. Las demás van liberándose progresivamente de las prendas que las encorsetan a los principios del puritanismo victoriano. Su viaje va del puritanismo a la pureza, a la comunión con la inocencia de lo natural. Y ese flou que usa Weir produce una perenne sensación de neblina que las hace parecer etéreas en ese despertar sexual que las lleva a la fusión con lo telúrico.
La sabiduría cinematográfica de Weir crea la atmósfera de misterio, o mejor sería decir de encuentro con lo mistérico: esos travellíngs circulares que las acompañan en el último tramo de su ascensión; las transparencias recortándose a contraluz; los contrapicados de la roca y las muchachas; el trabajo de sonido centrado en el ulular del viento y que tiene un perfecto contrapunto en la flauta de pan que ejecuta la banda sonora; los ralentís que las convierten en ninfas dispuestas a entregarse a los orígenes naturales, a abandonar la hipocresía de una moral que las anula. Flotando como en un sueño nos las muestra el último plano en que las vemos, para desaparecer después hacia el seno de la roca. Viaje de los pináculos fálicos a la inmersión en la cueva, madre del ser. La montaña está unida al ombligo del mundo y, en este caso, evoca la fecundidad de la Madre Tierra. La rebelión de lo femenino, de lo sensual, se ha consumado y la inexplicada desaparición de las muchachas conduce a la ruina a Mistress Appleyard y sus métodos castradores. La aparente irrealidad derrota a la que parecía aplastante realidad.
Y a continuación, en ese mismo entorno, ideal para dejar pasar la magia, Serendipia se sumerge en las Unicorn Wars (Alberto Vázquez), una fantasía de animación nada inofensiva, con toques de comedia pero también con un mensaje para tomar muy en serio. Unicorn Wars fue una de las apuestas fuertes del festival de Sitges pues, además de tener más pases, o al menos así nos lo pareció, participó en dos secciones: Oficial a competición y Anima’t.
Los vídeos de perretes y gatetes siempre son tendencia, signo de nuestro tiempo y nuestra vocación de escapismo, los japoneses tienen una palabra para aludir a todo aquello que nos transporta al mágico mundo de colores que prometía Walt Disney: kawaii. La palabra kawaii es una de las más usadas por los japoneses en la actualidad. Expresa una sensación de cierta alegría e ilusión y no solo se usa para describir a bebés o animales, sino que también se aplica a ropa, artículos de decoración y hasta dulces. Los unicornios y los osos amorosos pertenecen por derecho propio a ese universo. Pero Alberto Vázquez tensa los hilos e invierte los términos llevándolos al reverso amargo de lo agradable y naif. Unicorn Wars busca al espectador adulto con una fábula antibelicista que no repara en sangre para mostrar el absurdo de la guerra, el adocenamiento de la sociedad, el abuso de los poderes fácticos (militares, religiosos) y su política de (necesarios) daños colaterales, para mostrar, en suma, aquel Horror del que hablaba el Coronel Kurtz. En las manos del director gallego se entretejen los mimbres de Bambi, con gotas de Apocalypse Now, La chaqueta metálica e hilos del Capítulo 4 del Génesis, y el resultado es una cinta de animación llamada a perdurar entre las creaciones memorables del género. Por su fondo y por su forma.
Como pasaba con Psiconautas, los niños olvidados, el proyecto empezó siendo cómic y pasó al corto (Sangre de unicornio, de 2013) antes de extenderse como largo. «En el corto veíamos a dos ositos cazando unicornios porque su sangre sabe a arándanos. Era mi forma de acercarme al drama del bullying. Decidí coger ese universo, expandirlo y mezclarlo con el género bélico y una historia religiosa y mitológica», declaraba el director a la prensa. Vázquez pone lo personal e íntimo a la altura de lo general y común, las pequeñas guerras familiares como puede ser la lucha entre dos hermanos por el favor de una madre, son equivalentes a las otras que implican a sociedades controladas por los intereses de las clases dominantes. Y a todo ello le da un tratamiento legendario que sirve, además, para cargar las tintas contra los Mitos Fundacionales bajo cuyo paraguas se ampara el poder para perpetuarse.
Unicorn Wars es un producto maduro que va mucho más allá del chiste de enfrentar ositos contra unicornios. Como bien señala el especialista Adrián Encinas, «es una filigrana de una calidad artística muy por encima de lo común. Un deleite para la psique y la retina donde la visceralidad sanguinolenta y el inmaculado amor por la naturaleza forman un todo perfectamente hilvanado«. Toda una reflexión sobre el combate entre lo silvestre y lo adocenado, lo matriarcal y lo patriarcal. Una denuncia y un canto, que no deja demasiada esperanza, que ha requerido un gran esfuerzo de trabajo: 6 años de proceso, más de 250 profesionales, 1.453 planos, más de 50 personajes y 124.515 fotogramas son algunas de las cifras de este universo imaginado por Alberto Vázquez. Uno de los principales retos en la animación de esta película, ha sido la convivencia de la animación tradicional con la animación 3D para los personajes de los unicornios. Como apuntaba su director: «Casi toda la película es animación tradicional. Lo distinto son los unicornios, pero incluso estos los acabamos repintando por encima para que parecieran hechos a mano. Las 3D nos han solucionado el problema de hacer una batalla con treinta caballos en cámara. ¡Animar caballos no es fácil!». Alberto Vázquez también ofreción una charla, enmarcada en la sección Sitges Industry, en la que contó todos los secretos de su película:
Y tras este pequeño oasis de mágia, Serendipia retorna a la realidad y, ¿qué mejor manera de hacerlo que metiéndose una buena dosis de adrenalina con un thriller realizado, nuevamente, en Corea del Sur? Pues eso, ni más ni menos, es
lo que es Emergency Declaration (Han Jae-rim), un producto semejante a aquellas cintas de catástrofes aéreas que se pusieron de moda en los cines de mediados de los 70 pero que, pasada por el tamiz surcoreano, se convierte en una experiencia casi física. Cine de catástrofes aéreas pero, como no podía ser de otro modo, revisado al alza por la pericia coreana para la acción, y por su sello pospandémico, porque aquí el terrorista de turno perseguirá aniquilar al pasaje y a la tripulación de un vuelo desde Seúl a Hawai, por puro placer extremo, inoculando un peligroso virus para el que no hay todavía antídoto. Se vivirán situaciones que nos recordarán vivencias recientes, los confinamientos (aquí limitados a dividir el avión en dos zonas, la limpia y la contaminada), las histerias de algunos, las disquisiciones éticas y una cierta justificación de la política de Covid Cero, hay un momento en la cinta en la que los supervivientes deciden no aterrizar para evitar que el contagio se extienda en tierra y sean responsables de la muerte de sus seres queridos y sus compatriotas. Pero Emergency Declaration no es únicamente un drama y una intriga aérea, es un trhiller en toda regla porque la investigación en tierra comparte protagonismo con lo sucedido en los aires. Un thriller que pronto deja de englobarse en la categoría de clásico para merecer de pleno la clasificación de psicológico.

(Foto: Sitges Film Festival)
Lo peculiar de la trama es que el asaltante no persigue negociar, sabe que va a morir víctima de su propio ardid, el problema no es, pues, lidiar con el terrorista, sino lidiar con los pasajeros y los enfermos mientras se intenta aterrizar la nave. Las preguntas y las dudas de la gente, donde el miedo y las posibles repercusiones, tanto legales como morales y económicas, entran en juego, son las ánimas que vertebran la tensión. Porque, ¿Qué pasaría si el avión aterriza y el virus se expande? ¿Qué vale más, las vidas de un grupo limitado de pasajeros, victimas cuantificables y reales? ¿O las de todos los demás seres humanos, posibles victimas futuras? No faltan voces críticas que ven en todo esto una utilización oportunista del miedo real que la pandemia nos ha hecho sufrir, pero en su descargo hay que señalar que empezó a rodarse antes de que se declarara la emergencia sanitaria. Esta intriga, que cuenta con dos de los actores más célebres de la cinematografía surcoreana: Song Kang-ho (Parasite, Memories of Murder) y Lee Byung-hun (Encontré al diablo, A Bittersweet Life), fue un buen colofón para este día atípico, que dejaba a Serendipia listo para la siguiente jornada, en la que habría uno de los platos fuertes del festival.
Despedimos la cápsula recordando que este año se contó, durante muchos de los días de festival, con la presencia de Robert Englund, toda una leyenda del cine de terror. Siempre amable y cercano, siempre dispuesto a posar con los fans y firmar cuanto se le ponga por delante. Englund es un tipo estupendo que también mantuvo el encuentro con los fans que les ofrecemos a continuación (y que pueden subtitular mediante youtube):
Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Cuarta cápsula

DOMINGO 9
Hace mucho, desde sus primeros cortometrajes, que Serendipia sigue la trayectoria de Paul Urkijo, un creador que, ya desde sus inicios, con el cortometraje Jugando con la muerte (2011) y, más tarde, El bosque negro (2015), demostró que tenía algo especial que le hacía destacar: un oscuro sentido del humor, sí, pero también una forma de tratar el cine de género totalmente propia, por personal y por autóctona. Errementari (2017), su primer largometraje, confirmó su rico universo particular, un imaginario que volvió a desplegar en su exitoso (y terrorífico) corto, Dar-Dar (2020) y que ha consolidado en su segundo largo, Irati, que presentó en este, su festival. En esta, su casa.
Irati es una fantasía telúrica de espada y brujería con toques sobrenaturales y sabor a leyenda, que se desarrolla en unos bellos parajes, tan salvajes como los guerreros que protegen sus territorios. Folklore vasco, magia, sortilegios y brujería se mezclarán con los habitantes del bosque, que conformarán una alianza entre el paganismo de Irati (Edurne Azkarate) y el cristianismo de Eneko (Eneko Sagardoy), dos auténticas fuerzas de la naturaleza en lucha contra un enemigo común. Rodada en ocho semanas, Irati reúne el culto a la diosa madre y el folklore vasco, con el euskera como lengua, y la sabiduría popular, que Paul Urkijo ha mamado desde su infancia. Un euskera musical, con una rima que se pierde en la traducción y unos escenarios naturales que forman parte de la memoria sentimental del director, lejos de absurdos cromas. Como defendió, «estás ahí y es de verdad: en las entrañas de la naturaleza«. Y allí traslada también al espectador con Irati.
Fue la cinta más aplaudida por crítica y público, contagiados todos por el entusiasmo de Urkijo y su equipo, que han realizado un esfuerzo magno, pero también deslumbrados por esta pieza de orfebrería, cuya épica y belleza perduran en la memoria del espectador bastante tiempo después de haber abandonado sus paisajes.

Paul Urkijo y Edurne Azkarate, director y protagonista de ‘Irati’ (Foto: Serendipia)
Después de la magnífica cinta de Paul Urkijo, Serendipia sintió que todo lo que viera durante la jornada, por decepcionante que fuera, le sentaría bien, pues ya habría valido la pena madrugar tan solo por disfrutar del film del realizador vasco. Pero no, la jornada no tuvo nada que lamentar, al contrario, brindó más momentos inolvidables. Incluso algún episodio de esos tan anómalos que dejan estupefacto. No adelantemos acontecimientos, vayamos paso por paso.
Tras la rueda de prensa del equipo de Irati, Serendipia se quedaría para la siguiente, ni más ni menos que con Dario Argento, que además de recibir el Golden Honorary Award del festival, presentaba la película Occhiali neri (Dark Glasses), un proyecto comenzado hace 20 años pero que no pudo rodarse entonces por entrar su productor en prisión, lo que obligó al director de Suspiria a embarcarse en otros proyectos cayendo Occhiali neri en el olvido. No ha sido hasta que ahora que, buscando material para la autobiografía de su hija, Asia, apareció el antiguo guion y decidió sacarlo adelante.

El Maestro Argento (Foto: Serendipia)
El director habló de esta intrahistoria de su última cinta, pero también sobre su forma de hacer cine y el estado actual del cine de terror. Explicó como el carácter onírico de sus filmes tiene su origen en la influencia que tuvieron en él las obras de Freud y las de los surrealistas franceses, de los que heredó la escritura automática. Argento hizo una semejanza entre el cine de terror y el mar, con sus olas concretamente, que van renovando el género y cambiando los gustos del público. Y aunque, por ejemplo, unas veces interesa lo oriental y otras lo mexicano, él siempre ha seguido, durante sus 50 años de carrera, su propio estilo y modo de narrar historias, que a su vez ha servido de inspiración para otros. Añadió que el cine fantástico italiano está totalmente muerto y que en su país solo se ruedan comedias. Y, finalmente, explico su experiencia como actor en Vortex (2021) de Gaspar Noé, cinta que le atrajo porque en ella interpretaría a un crítico cinematográfico que escribía libros sobre cine y sueños, dos cosas que él ha hecho en la vida real. También accedió a rodarla porque, el que fuera en su mayor parte improvisada y carente de guion, le recordó la época del cine Neorrealista y, como hijo del mismo, le apetecía homenajearlo.
Al finalizar la rueda de prensa, Serendipia, seguido de otros aficionados, se encaminó hacia el Maestro con su copia en blu ray de Suspiria, su Argento favorito, para que se la rubricara, no sin que antes, divertido, el director italiano comentara al moderador, Ángel Sala: «arrivano gli zombi«.
Felices por haber obtenido el preciado autógrafo, volvemos a las salas. Otra vez al cine. Y es que tenemos cita con un director cuya obra es venerada por un amplio sector del público del festival: Quentin Dupieux. El galo en esta ocasión, además de volver a casa con una Màquina del Temps bajo el brazo en reconocimiento a su labor por el fantástico, presentó dos películas a competición: Fumer fait tousser e Incroyable mais vrai, dos producciones repletas de ese humor y extrañeza características que ha sabido conquistar al fan.
De las dos propuestas, Serendipia tan solo pudo ver la segunda, la normal. Bueno todo lo normal que puede darse en el cine del francés, pues se trata de una fantasía divertida, absurda y surrealista sobre un hoyo escheriano que se encuentra en el sótano de una vivienda unifamiliar por el que al descender se asciende. Se regresa a la planta noble, pero eso no es lo más notable, lo verdaderamente increíble (pero cierto) es que se ha retrocedido unas pocas horas en el tiempo. Toda una máquina del tiempo doméstica que revolucionará la sosegada vida de una pareja en la edad madura, ella entregada al vértigo de poder rejuvenecer, él, menos motivado o más prudente, se mantendrá al margen continuando con su rutinaria vida de corredor de seguros. Relato fantástico y laberíntico como un enlace de Moebius, Incroyable mais vrai es también una comedia corrosiva que explora y cuestiona el exacerbado culto a la juventud de nuestra sociedad, la sobrevaloración de esa etapa asociada a un vigor que tratamos de conservar o reconquistar con denuedo. Dupieux no vacila en exponer sus personajes al ridículo, como es el caso del dueño de la aseguradora que no duda en renovarse implantándose un pene biónico y acabará abocado a todo un sinnúmero de situaciones hilarantes (y humillantes). Pero esta cinta es también un canto al sosiego, una seria reflexión sobre el paso del tiempo en nuestras vidas y una recomendación a aprender a disfrutar de las diferentes etapas y lo que éstas nos ofrecen.
Un Dupieux más comedido, pero siempre ingenioso y amante del bizarre, es el que pudimos disfrutar. Su contención hizo posible que lo que vendría a continuación mereciera el calificativo de surrealista todavía con mayor justicia.
El fenómeno Ummo.
Durante los años setenta, todos los niños (y no tan niños) de España éramos aficionados y «estudiosos» del fenómeno ovni y otros «misterios». Fielmente acudíamos a la cita con nuestro televisor y el programa Más allá, que tan bien conducía el misterioso doctor Jiménez del Oso. Las dosis catódicas dominicales se completaban con revistas como Karma-7 y Mundos desconocidos, que otorgaban un halo de credibilidad científica a todo ello. Raro
era el hogar en el que no hubiera una copia de El triángulo de las Bermudas, libro escrito por Charles Berlitz (1914-2003), un escritor de novelas de ciencia ficción, que fue todo un superventas en la época. Por entonces también conocimos el expediente Ummo, en el que se explicaba como en 1966, en Aluche (Madrid), una luz blanca irrumpió en el cielo y un hombre, José Luis Jordán Peña, fue testigo del avistamiento. Se trataba, según él, de una nave «con forma de calabacín» procedente de Ummo, cuyos tripulantes aterrizaron en la Tierra y, adoptando apariencia humana, se integraron en la vida terrícola para extraer todo tipo de información. A cambio, enviaron extensísimas cartas con una valiosa información científica y tecnológica a algunos habitantes de la España de entonces, entre los que se encontraba, naturalmente, Jordán. Así nació Ummo: el mayor caso de ovnis en nuestro país. Un ambiente que retrató fielmente Óscar Aibar en su fantástica Platillos volantes (2003), pero que ahora, en forma de mini serie documental, dividida en tres capítulos de 50 minutos dirigidos por Laura Pousa y Javier Olivera, llega a la plataforma Movistar+.

¡Ya están aquí! (Foto: Serendipia)
Ummo, de la que se ofreció el primer capítulo, es una serie en la que el humor está muy presente. Junto a testimonios y documentos de la época, se pueden ver las declaraciones de periodistas como Juan Ramón Lucas, Andrés Aberasturi o Rosa María Mateo; expertos en el caso como Eduardo Bravo o José Juan Montejo; el director de cine Nacho Vigalondo; Maite Jordán, la hija de José Luis Jordán Peña (y personaje central de esta historia) o víctimas como Mercedes Carrasco, que participan con su testimonio en esta producción que, además de exponer y contextualizar los hechos históricos que rodearon este fenómeno, se acerca al papel que los medios de comunicación tuvieron en su difusión. Y todo ello intercalando también escenas de películas, en su mayor parte comedias, españolas que otorgan al conjunto un aire a lo spanish bizarro.
Todo en un primer capítulo excelente que dejó con ganas de más. Mucho más. Pero para lo que no estaba preparado el espectador era para los sucesos que tendrían lugar durante esa tarde, que se inició con la inquietante, a la par que pacífica, presencia de dos «ummitas» rubios, con ojos azules y reveladores monos espaciales plateados que recorrían la zona de l’Auditori repitiendo, obsesivamente, «Ummo», mientras señalaban el cielo. Incluso se produjo un hecho de lo más divertido cuando los alienígenas se cruzaron con Sebastià D’Arbó. Mientras su señora se hacía una foto con ellos, Serendipia no perdió la ocasión de señalar a los ummitas mientras le decía «¡Ya están aquí!«. Cientos de selfies después, ambos seres se situaron en la puerta de la sala Tramontana, donde recibieron a los espectadores del primer episodio de Ummo. Pero tras finalizar el documental vino el verdadero «espectáculo».

José Luis Jordán Moreno «¡Ummo existe!« (Foto: Serendipia)
Todavía con los títulos de crédito en pantalla, comenzaron a escucharse en la sala gritos de «¡No puede ser! ¡Es mentira! ¡Ummo existe!» realizados por un señor de mediana edad y una señora de origen sudamericano. Ambos fueron invitados a abandonar la sala. Hasta ahí, pensábamos que seguía siendo una estrategia promocional. Pero, al salir y ver que los «ummitas» habían cambiado de semblante y decían que no tenían nada que ver, averiguamos que se trataba de un happening real. Y que estaba protagonizado por José Luis Jordán Moreno, otro de los hijos del primer testigo de la supuesta presencia de ummitas en España que, muy enfadado, avisaba de los problemas legales que podía tener el servicio de streaming al usurpar su propiedad intelectual. Tras «montar el pollo», repartió unos folletos, firmados como «el hijo y coheredero de José Luis Jordán Peña, emisario del planeta Ummo en la Tierra», en los que principalmente pide a Telefónica que no emita el documental por perjuicio a la propiedad intelectual, cuyos derechos dice sustentar, antes de emprender querellas por vía legal. Insistiendo, además, en que todo lo que dice el documental es mentira y que Ummo existe. Lo cierto es que Serendipia pasó un buen rato, ameno y entretenido y el señor Jordán consiguió lo que quería, llamar la atención y ser entrevistado por diversos medios, así como, de manera involuntaria, ofrecer una magnífica promoción a la serie. También hizo el ridículo, pero esa es otra historia
Ya les dijimos que el día estuvo lleno de momentos realmente sobrenaturales…

Y tras este interludio, vuelta al cine para ver la última del día, la producción francesa Les cinq diables (Léa Mysius),
protagonizada por Adèle Exarchopoulos, en la que la directora mezcla el drama íntimo, el fantástico y hasta el cine social, con su denuncia al racismo, pues como bien sabe la directora, Léa Mysius, en su país “hay racismo y hay homofobia, y eso se nota por la presencia de la extrema derecha, es una clara prueba de ello, y no solo en Francia o en España, ocurre en todo el mundo”. Compleja y poliédrica, puede parecer más cercana al drama intimista que al fantástico, «el género fantástico me permitía hablar de las obsesiones humanas de una manera lúdica, espectacular y escalofriante», prosigue la directora. «Quería que esta película nos hiciera reflexionar sobre nuestra sociedad, nuestras opciones de vida, nuestras desilusiones, nuestras obsesiones. Lo fantástico es sólo un medio y no un fin». Y, sin embargo, el género es el molde que ha dado entidad a la cinta, sólo al abrazar lo fantástico cuajó de forma efectiva la denuncia implícita en el guion.
El guion se construye como un mosaico sobre la idea de una niña obsesionada por los olores (una pasión que la propia directora cultivó en su adolescencia), con un olfato sobrehumano que le permite distinguir los aromas de cualquier objeto, inanimado o no, con mayor precisión que un perro de presa (toda una ventaja para jugar al escondite con los ojos cerrados), y que es capaz de destilarlos y guardarlos en frascos que ella misma etiqueta. Una niña solitaria de aspecto peculiar y un poco inquietante. Es la pieza central del puzzle como observadora de los movimientos caleidoscópicos del resto de personajes y de las tensiones que ellos generan. Es Vicki la hija mestiza de una familia interracial que sufre bullyng en el colegio por sus rasgos racializados, sobre todo por su frondosa cabellera hirsuta. La vida familiar es apacible hasta que regresa al pueblo la tía paterna. Hasta aquí los mimbres dramáticos. Trenzarlos habría dado pie a una historia común sobre el desarraigo, los prejuicios sociales y los secretos y traiciones que pueden desastabilizar a una familia y a una comunidad entera, pero Les cinq diables ofrece mucho más gracias a haber usado como falsilla para su escritura los renglones de lo fantástico.
Y es que la llegada de su tía hace que el don de Vicki escale un punto más allá. No se trata ya de que aisle los efluvios de sus seres queridos, ya había capturado en secreto el olor de su madre, por quien cultiva un amor salvaje y desmesurado, es que con la presencia del personaje interpretado por Swala Emati su capacidad se desarrolla hasta el punto de poder presenciar lo vivido en el pasado por el resto de personajes. Se establece así una suerte de bucle temporal, paradoja del abuelo incluida. Aunque no haya sido el fin perseguido por su autora, es la dimensión fantástica del relato la que le da brillo y originalidad. Algo que el público de Sitges supo apreciar (contra el pronóstico del propio Ángel Sala, que no siente demasiada simpatía por la cinta).
Con los créditos finales del segundo largo de Léa Mysius, Serendipia deja atrás el fin de semana para encarar una nueva que, sin duda, le traerá más sorpresas y sensaciones. Pero no olviden: ¡Ummo existe!
Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Tercera cápsula

Tras el atracón del segundo día, Serendipia se plantea una jornada más liviana, todo lo cual no significa, ni muchísimo menos, que no tenga actividad, pues le esperan dos ruedas de prensa, un thriller coreano y Jesús Franco/Brigitte Lahaie en el Prado.

SÁBADO 8
Se presentaba un fin de semana intenso en cuanto a invitados, con dos de los galardonados con la Màquina del Temps: los directores Edgar Wright y Neil Marshall, ambos de gran peso específico para los aficionados. Wright, además de la magnífica Trilogía del Cornetto, compuesta por las comedias Zombies Party (2004), Arma fatal (2007) y Bienvenidos al fin del mundo (2013), es el responsable de una de nuestras películas favoritas del pasado año, Última noche en el Soho, cinta que supuso un enorme salto adelante para el director. Y todo ello sin alejarse del fantástico ni de su personal tratamiento british. Durante su estancia, Wright, además de atender amablemente a los fans, realizó una rueda de prensa, a la que tuvimos el placer de asistir, y fue protagonista de un encuentro más generalizado con los aficionados, eventos durante los cuales respondió a cuanta pregunta se le realizó.
Por su parte, el también británico Neil Marshall figura en el corazoncito de los fans del género por, y en esta

Edgar Wright (Foto: Serendipia)
ocasión sí podemos calificarla como tal, esa obra maestra absoluta que es The Descent (2005): un ejercicio de puro terror y adrenalina que mantiene al espectador al borde del colapso durante todo su metraje. Director asímismo del film anterior Dog Soldiers (2002), con el que debutó en el largo y con el que se presentó en la edición de ese año del Festival de Sitges, recibió en 2019 el difícil encargo de retomar a Hellboy tras las dos entregas de Guillermo del Toro. Su lectura del antihéroe de Mignola dividió a los fans, al menos la versión que se estrenó en salas aligerada de hemoglobina y que no respetaba el corte del director. Su presencia en el certamen de este 2022, además para recibir su merecida Màquina del Temps, la justificaba también la proyección de dos de sus trabajos, una sesión dedicada a la reposición de su opera prima (Dog Soldiers) y otra con lo último que ha dirigido, The Lair (2022), un trabajo este último que puede ser catalogado de festival de mutantes, acción y gore, pero tan sólo pudieron disfrutar de ello los acérrimos de las sesiones nocturnas en general y de la sección Midnight Extreme en particular, entre los que no se cuenta, lamentablemente, Serendipia, pues el ente ama las sesiones despertador y ya no está en edad de compaginar maratones y madrugones. Pero pudo saber de su carrera en general y de este filme en particular durante la rueda de prensa. Tanto en la presentación ante los medios como en el posterior encuentro con los fans, Marshall destacó de su nueva propuesta su estética cómic e hizo hincapié en que pudo hacer un trabajo físico con criaturas analógicas. Una opción acorde con sus preferencias personales que no pudo satisfacer en otros

Neil Marshall (Foto: Serendipia)
trabajos como Juego de Tronos o Hellboy. En este último, además, el empleo de CGI le pareció todo un error que le hizo más incómoda aún su participación en este encargo. Sobre Hellboy, añadió que él había propuesto un acercamiento de guion que la hubiera convertido en un film de terror, pero los responsables no dieron el visto bueno y el resultado es el que conocemos (aunque justo es decir que la versión uncut hace más justicia al espíritu del personaje). Ya no podremos saber qué tal habría resultado un Hellboy artesanal acorde a los gustos del director.
Marshall opina que las criaturas realizadas con efectos y maquillajes tradicionales, además de resultar más cercanas para el actor, también hacen más divertido y físico el rodaje. Así que, a pesar de ser más complicado que el CGI, prefiere emplear a todos esos artesanos y modeladores que poseen la facultad de crear figuras que perduran en el tiempo. Marshall, más interesado actualmente en el cine de acción tras su participación en series como Lost in Space o Juego de Tronos y producciones del calibre de Hellboy, donde todo estaba planificado, desea recuperar la autoría y realizar sus propios proyectos, aunque sean de menor presupuesto, pues ya sabe que cuanto más inversión hay, menos control tiene el director sobre su trabajo.
Además de la rueda de prensa, tuvo lugar un encuentro con los aficionados que terminó siendo entrevista y que es la que ofrecemos a continuación, realizada por Xavi Sánchez-Pons y que, a pesar de estar enteramente en inglés, puede traducirse automáticamente.
Y tras este intervalo, Serendipia retorna a los cines, donde A Man of Reason se encargará de ponerla nuevamente en
Órbita. En la órbita del mejor cine de acción, el que nos llega de Corea. Y es que en esta edición el cine coreano ha estado muy bien representado, tanto por la calidad de sus títulos, como por la presencia de grandes estrellas. Si en la cápsula anterior nos centrábamos en Lee Jung-jae, en esta toca celebrar la presencia de Jung Woo-sung, a quien ya vimos acompañando al primero en el reparto de Hunt. Actor bien conocido por los seguidores del cine asiático, también debuta este año como director con A Man of Reason, cinta en la que se reserva el papel protagonista. Conceptos como la delincuencia, la paternidad y la redención, se dan cita en este film, que nos trae la historia de Soo Hyuk, que espués de pasar 10 años en la cárcel para cubrir a su jefe, sale de prisión. Pronto descubre que, durante su tiempo preso, ha sido padre de una niña, así que desea romper los lazos con el mundo criminal, pero cuando su jefe comienza a dudar de su lealtad, éste contratará a un famoso asesino para silenciarle. Cuando el sicario tome como rehén a su hija, Soo Hyuk decidirá vengarse de la forma que mejor sabe: con violencia. Con estreno mundial en el Festival de Toronto (TIFF) y premier europea en nuestro Sitges, A Man of Reason es un thriller efectivo que, aunque no venga a innovar nada, hace las delicias incluso de aquellos que no están en la onda de la Nueva Ola Coreana (una pujanza que puede llegar a desbancar a la niponofilia). Jung Woo-sung lleva a cabo un trabajo de dirección correcto que dota a las secuencias de acción del brío adrenalítico necesario y que sabe sacar lo mejor de actores y personajes. Hay que destacar el papelón de Kim nam Gil encarnando al principal antagonista del (anti)héroe, un sádico psicópata que parece casi tan invencible como el protagonista, juntos despliegan ante el atónito espectador un recital de situaciones cartoonescas cuyo gancho es tal que el público no puede por más que suspender la incredulidad ante un material tan espectacular como inverosímil.
Serendipia no se olvida de los clásicos, así que como amante de las desaparecidas retrospectivas, se aferra como si no hubiera un mañana a Seven Chances, sección en la que siempre cae algo interesante. Este fue el caso de Los depredadores de la noche (1988), producción francesa por todo lo alto del incombustible Jesús Franco, que pudo rodar en París y rodearse de un importante plantel de actores, lo que relegó a la pobre Lina Romay a una minúscula aparición. La estrella del film era la bella Brigitte Lahaie, actriz que inició su carrera en el porno y que pudo compaginar su filmografía X con papeles en cine, más o menos, comercial, además de con televisión y literatura. Pareja, por entonces, del productor René Chateau, Brigitte Lahaie le presentó a Jesús Franco durante el rodaje de Dark Mission (1988), acordando ambos hombres realizar alguna película conjuntamente.

La mítica Brigitte Lahaie presentando ‘Les Predateurs de la Nuit’ en el cine Prado (Foto: Serendipia)
Pero la cosa no fue tan bien como cabía esperar, y hubo desacuerdos en cuanto a reparto y guion. Franco se vio obligado a volver a rodar uno de sus films más emblemáticos, Gritos en la noche (1962), a color y con más gotas de erotismo. El variopinto elenco artístico está compuesto, además de Brigitte Lahaie, por Helmut Berger, Chris Mitchum, Telly Savalas, Caroline Munro, Howard Vernon (el propio Dr. Orloff franquiano) y Stephan Audran, esposa de Claude Chabrol, que protagoniza una de las escenas más inolvidables de la cinta. A pesar de la popularidad de los astros que intervienen en el film, hay que admitir que todos están bastante mal. Desganados e impostados. Se nota que Savalas rodó toda su parte (la mayor parte conversaciones telefónicas) en una única jornada, incluída la despatarrante escena final, una de las más desconcertantes que recordamos, no tan solo del director, si no del cine en general.
A pesar de todo, con Los depredadores de la noche, el realizador madrileño demostró que era capaz de hacer un cine más comercial y accesible. Y todo ello sin desprenderse de sus señas de identidad y conservando todas sus constantes de autoría.
La sesión que ofreció el festival de Sitges tenía varios alicientes para hacerla inolvidable. Entre ellos que se trataba una copia recientemente remasterizada en 4K. También por proyectarse en nuestro querido cine Prado, y con el aforo completo. Pero, sobre todo, por el lujo de ser presentada por la propia Brigitte Lahaie, Premi Nosferatu de esta edición. Musa de Jean Rollin, la actriz recordó al cineasta al que califico de autor, situándolo a la altura de otros directores como Éric Rohmer o Claude Lelouch.
Un buena guinda para una jornada repleta de mágicos encuentros y buen cine, mientras en otra parte de Sitges los zombies deambulaban a sus anchas devorando transeuntes tras dos años sin Zombie Walk. Va recuperándose la normalidad habitual.
Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Segunda cápsula

Esta segunda jornada, como ya les adelantamos en la primera cápsula, iba a ser la más larga del festival: 6 películas 6, con una selección que incluyó dos esperadas cintas españolas (Mantícora y Cerdita); una norteamericana (After Yang); una noruega (Nightmare); una eminentemente británica (Flux Gourmet) y, para terminar de redondear el día un intenso thriller coreano, Hunt. No está mal. Nada mal. Y todo en la enorme pantalla de l’Auditori (excepto Cerdita) Fotos: Serendipia

Si bien han desaparecido las mascarillas y los espacios restringidos, algunos hábitos puestos en práctica durante la pandemia se han mantenido. Tal y como suponíamos. Por un lado las sesiones son numeradas, lo que evita carrerillas para acceder a los sitios favoritos, un «lujo» solo accesible al público general, ya que prensa e industria tienen diferentes zonas reservadas que, a excepción de la Sala Tramontana, están situados detrás del todo y lejos, por consiguiente, de la pantalla y en una posición totalmente opuesta a la filosofía de Serendipia, que somos carne de primera o, mejor, segunda fila. Que se vea bien grande, que se note que estamos en el cine. Ande o no ande, pantalla grande. Así que nos tuvimos que fastidiar en algunas sesiones, donde de paso pudimos comprobar lo alto que son los jóvenes centennials, cuya almendra nos llegaba a partir, textualmente, la pantalla en dos. Lo que no ha perdurado es el hábito de dejar algo más de tiempo entre sesión y sesión: volvemos a las colas de 15 minutos y «pa dentro». ¿Es malo? ¿Es bueno?: es lo que hay y es imposible que llueva a gusto de todos.
VIERNES 7

El nombre Mantícora significa devorador de hombres. El mito de la Mantícora era de origen persa, pasó al folclore europeo a través del mundo griego que estuvo en contacto directo con el mundo persa. Pausanias, en su descripción de Grecia, recordó animales extraños que había visto en Roma y afirma que la Mantícora podría ser una referencia al tigre ya que tiene tres filas de dientes en la mandíbula y púas en la punta de su cola que usa para defenderse de cerca. Y tigre es lo que Julián, nuestro protagonista quiso, en su infancia, ser de mayor. Una voluntad de ser fiera que nada en su rutina hace sospechar, más allá de ser el encargado de crear los monstruos para los videojuegos de la productora para la que trabaja. Unos monstruos en los que Diana (otro nombre con remembranzas mitológicas, la cazadora del Olimpo) advierte dejes melancólicos en su mirada. Ella confiesa que siempre se preguntó por la intimidad de esos seres que pueblan las cintas de terror, que siempre quiso atravesar su lado desviado para descubrir qué puebla sus almas. Lo que nace entre ellos podría ser objeto de cualquier indie romance, un subgénero al que Vermut, como ya es marca de la casa, dará una (o dos) vueltas de tuerca. Y el director no les juzga, como no lo hizo antes con los protagonistas de sus filmes pasados, al madrileño le interesa derrotar al maniqueísmo, pero sin caer tampoco en el relativismo ramplón de las peores expresiones del buenismo. Lo que duele y conmueve de sus personajes es que son humanos, demasiado humanos. Y por eso nos incomoda su cine.
Por eso y porque lo brutal nunca se hace explícito, sólo se configura en nuestra propia imaginación de espectadores. Ahí reside su horror.
Una película difícil de digerir pero que apetece volver a ver y cuyo impacto en público y crítica estamos deseando averiguar. Esperemos que sea recibida como merece, y no con necios e innecesario juicios de valor sobre su contenido o respecto a su director ¿Les ha intrigado, verdad? Véanla. Sin duda una de las que más nos gustó de todo el festival. Un filme con el que Vermut demuestra que no es flor de un día y que el éxito obtenido no le ha hecho esclavo de la complacencia, muy al contrario, Carlos Vermut se arriesga, con este filme, a situarse al margen de la industria. Veremos qué pasa. Por el momento Mantícora, que se presentó en Sección Oficial fuera de competición, consiguió incomodar a más de uno (encabronar, fue el término empleado por alguno).
Veremos…veremos.
Más Sección Oficial ahora a competición con tres propuestas bien diferentes. After Yang, escrita y dirigida por Kogonada, que como cuenta su artífice, está basada en «un cuento encantador y futurista sobre la pérdida («Diciendo adiós a Yang», de Alexander Weinstein)», que cautivó al director por «su domesticidad, así como las cuestiones inherentes al apego y la política del ser.
También me interesaba explorar una forma de pérdida que surge retroactivamente». Kogonada propone una sociedad futurista limpia y (casi) perfecta. Multiracial, ecológica y en la que la tecnología es el centro, aunque humanizada y al servicio de esas familias ideales. Pero de nuevo la inteligencia artificial dará problemas, eso sí, de una índole diferente a la habitual en este tipo de historias. La premisa es leve y común en la ciencia-ficción literaria. Yang (Justin H. Min), una inteligencia artificial indistinguible de un ser humano se apaga inesperadamente, hecho que altera las vidas de sus dueños, el matrimonio formado por Jake (Colin Farrell) y Kyra (Jodie Turner-Smith) y su hija, la pequeña Mika (Malea Emma Tjandrawidjaja). Descubren que Yang era la verdadera alma mater de la familia, el puente que los mantenía unidos, por eso empieza un búsqueda casi desesperada para conseguir traerlo de nueva a la actividad (¿la vida?). Kogonada nos propone un viaje hacia la pregunta por el origen de qué significa ser humano, dándonos como hilo, para no perdernos en el laberinto, la memoria, verdadera albacea de nuestra entidad, aunque fuéramos, como Yang, un androide. Un viaje que brilla más cuanto más se acerca a lo sensorial y se nos muestra que el recuerdo se nos graba sobre todo cuando viene acompañado de pequeñas acciones que implican los sentidos, cocinar, mojarse bajo la lluvia, enamorarse, pasear de la mano, contemplar las estrellas, reírse por una tontería… After Yang es una película bella, lo es en su fondo y en su forma, y profundamente serena como ese Colin Farrell más contenido que nunca de cuya mano descubriremos que hay algo peor que la muerte: el olvido. Y que hay que dejarse fluir.

Y del apolíneo goce estético que es After Yang pasamos a sumergirnos en otro viaje al mundo de los sentidos de la mano de Peter Strickland, una experiencia que busca desbordarnos y lo consigue con un planteamiento que cabalga entre imágenes subyugantes y situaciones grotesco-surrealistas que llegan al humor escatológico, perfectamente engranadas en un mecanismo que se pone al servicio de la reflexión sobre el arte y su papel, sobre el valor de la transgresión, y otros temas candentes como puede ser el lugar de la mujer en un mundo todavía dominado por perspectivas masculinas. Flux Gourmet consolida a Strickland como una de las voces más excepcionales en el panorama del fantástico y del cine en general. Maridando cine y gastronomía investiga, a través de todo el proceso de lo culinario (desde la elaboración hasta el detrito), las capas de lo creativo, que basculan entre la necesidad de indagar los límites y la voluntad de conquistar el reconocimiento y complacer al público. Formando un díptico espurio con Berberian Sound Studio, la experimentación con el sonido es el eje formal en torno al que ambas orbitan, Flux Gourmet es (quizás) la más asequible de las propuestas del británico, en buena medida porque sus habituales excentricidades vienen recubiertas por una envoltura de comedia. Una comicidad que viene de la mano de Stones (Makis Papadimitriou), el cronista que documenta el progreso del trío de aspirantes a estrellas del cátering ultrasónico (una disciplina en la que se mezcla la música electrónica, la cocina en directo y la escenificación teatral) que han sido elegidos para beneficiarse del semillero de futuros valores que es la Residencia de Jan Stevens (Gwendoline Christie). Stones, que guarda no pocas similitudes con el ingeniero de Berberian, aunque esté capacitado para ser escritor ha apeado toda pretensión artística para ganarse la vida como comentarista de oficio. Personaje empático, con sus reflexiones en off en su griego natal y, sobre todo, con sus dolencias intestinales (una aerofagia que se manifiesta con sonoros meteorismos), es el hilarante puente que permite al espectador, incluso al menos avezado, conectar de pleno con el rico imaginario del director. Flux Gourmet es un exquisito bocado visual que confirmó a Serendipia que una convocatoria capaz de integrar en su programación a los monstruos de Carlos Vermut y las extravagancias de Peter Strickland ya tenía merecido con creces el título de excelente edición, nos echaran a partir de ahí lo que nos echaran.
Por eso no empañó la jornada la mediana ópera prima de la noruega
Kjersti Helen Rasmussen, con la que Serendipia cierra la Sección Oficial de esa segunda jornada: el demonio del sueño que puebla nuestras pesadillas y que se materializa en Marerittet. Rasmussen declaraba en la presentación que su inspiración fue la proximidad fonética y etimológica del término empleado en diferentes lenguas para nombrar los malos sueños, citando los tres ejemplos más paradigmáticos: la voz ‘marerittet’ del noruego, la inglesa ‘nightmare’ y la francesa ‘cauchemar’, todas ellas palabras compuestas que en su primer término hacen referencia a la noche y en el segundo, que no debe ser confundido con el ‘mare’ traducible por ‘yegua’, aluden a una supuesta entidad maligna que sofocaría a las personas mientras duermen. Esta imagen literaria ha sido plasmada en las artes pictóricas con representaciones semejantes entre sí y que tendrían en la de Fuseli la más icónica. La directora trata de tejer con estos mimbres (y nos atreveríamos a decir que con la sombra de Pesadilla en Elm Street sobrevolando) un relato en el que se entremezcla el mito del diablo nocturno con la literatura sobre los llamados sueños lúcidos, aquellos en los que podemos reconocer el sueño como tal, permanecer conscientes dentro de él y cambiar su contenido, enmarcándolo en un contexto de casas encantadas y posesiones. La premisa no podía ser más interesante, pero su plasmación no está a la altura de la idea. Y es que la historia sobre un matrimonio de veinteañeros que se instalan en un destartalado piso en el que falleció una joven embarazada, un ambiente que seguramente pretendía reproducir la atmósfera de La semilla del diablo, adolece de un desarrollo mecánico que nos lleva a desinteresarnos por el destino de sus personajes, una de las peores maldiciones que pueden caer sobre sobre un filme. No le negamos a esta opera prima su derecho a ser incluida en una antología sobre el panorama más actual del fantástico y el terror, sobre todo en una edición que ha pretendido dar visibilidad al peso de las realizadoras en el género, pero que carece del empaque que todos esperamos encontrar en la Sección Oficial.
Un excelente thriller de Corea del Sur sirvió para recuperar el buen sabor de boca y poner a Serendipia en Órbita.
Hunt (헌트), una intriga política con sus infiltrados y ambientada en unos años ochenta de tensión entre ambas Coreas. La película sirvió a la perfección como desengrasante ante tanta propuesta intimista. Que no es que no nos agraden, pero Serendipia es también un ente dado a la acción y, de eso, saben mucho los coreanos. Dirige y protagoniza Lee Jung-jae, popular protagonista de la serie El juego del calamar, que se paseó junto a su coprotagonista, Jung Woo-sung, y se dejó querer por todos los asistentes al festival, entre los que levantó gran entusiasmo, sobre todo entre un grupo de fans de ascendencia coreana. La estrella no sólo demostró su savoir faire con las exigencias de la fama, sino que reveló que tras las cámaras tiene las mismas buenas dotes que frente a ellas.
Hunt, con el recuerdo de la Masacre de Gwangju en la recámara, explota bien todo el potencial de los dramáticos 80s coreanos, una década tan interesante como triste en la que la libertad de pueblo casi no existía, y la paranoia de espías comunistas de Corea del Norte se respiraba en toda la sociedad surcoreana. La trama sabe combinar memoria histórica y ficción con un guion que hace del giro su mejor arma para tensar la intriga. Y Lee Jung-jae dosifica con maestría los componentes de su fórmula magistral. En la cinta hay espacio para el drama, que no actúa como mero relleno para espaciar las secuencias de acción, sino que casa con la intriga en un maridaje en el que ambos se retroalimentan de forma necesaria. El debutante coreano muestra también su buen pulso en la dirección de actores logrando que todos ellos compongan personajes de rico y matizado arco dramático. Buen guion, buena ambientación, ritmo trepidante pero sin vértigo, pues todo encaja sin forzamientos, secuencias de acción bien ejecutadas y buen trabajo actoral, todo lo tiene Hunt. Sin duda una de esas operas primas con la que cualquier debutante sueña
De un debut de excepción a otro. Con los niveles de adrenalina convenientemente elevados, nos embarcamos en la sexta y última propuesta de esta apretada jornada: Cerdita, uno de los títulos más esperados, que se ofreció formando parte de Sección Oficial fuera de Competición.
Partiendo del corto homónimo, que se alzó con el Goya al mejor corto de ficción en 2019, llegaba la puesta de largo de Carlota Pereda. Siempre que el origen de una opera prima es una brillante pieza breve anterior hay muchas expectativas, pero también dudas, ¿el largo no va a resultar ser un corto estirado? Las sospechas son legítimas, quizás no lo fue tanto que Serendipia se lo comentara a la autora tal cual antes de la proyección, ¡con lo nerviosa que debía de estar! Si este ente que les escribe careció de tacto en los momentos previos, no le faltó humildad para subsanar su error tras el pase felicitando a la autora y reconociéndole que el temor no había resultado ser más que un prejuicio infundado.
Pereda sabe convertir la materia de su trabajo en corto en el núcleo de su relato largo, sin que dé la impresión de que todo lo demás que lo arropa sea un mero postizo artificial. De hecho, Cerdita, el largo, puede ser disfrutado sin haber visionado la pieza anterior, así de tajante es su autonomía, estamos ante un universo expandido con maestría que logra ser fiel al espíritu de su germen y, a la vez, alumbrar un relato con entidad propia. Y es que la reescritura no se limita a perfilar con mayor agudeza al personaje central (que también) para ofrecer aún más oportunidades de lucimiento a su flamante protagonista, Laura Galán, sino que logra enmarcar el high concept en un rico entramado que no sólo da mayor carga psicológica a las reacciones de ésta, sino que además contextualiza el nudo temático dentro de una situación enriquecida donde aparecen personajes que no estaban en el corto y que hacen que la cinta alce su vuelo hasta el drama costumbrista, sin perder nunca de vista su condición de cinta de género. Entre los personajes creados para el largo, destacan los progenitores de Sara («cerdi» para sus antagonistas), dueños de la charcutería del pueblo, interpretados por Carmen Machi y Julián Valcárcel, son gentes llanas (y llenas), más rigida la madre, más permisivo el padre, que hacen que la cinta gane enteros cuando están en pantalla. La ampliación del dramatis personae y el mayor despliegue de subtramas hacen que Cerdita sea una obra que sabe darle nuevas lecturas a los tropos del género.

Laura Galán presentando el primer pase de ‘Cerdita’ (Foto: Serendipia)
Sangre, psycho killers, bullying, humor, chacina y costumbrismo en una Extremadura profunda que nada tiene que envidiar al Texas de los matarifes de Tobe Hooper, que irremediablemente vienen a la cabeza del aficionado al ver el filme, cosa que ratifica la directora: «En Cerdita hay referencias directas a ‘Jeepers Creepers’ y a ‘La matanza de Texas’. Es el cine que más me gusta». Respecto a la elección del escenario escogido para la película, Villanueva de la Vera, lo fue porque, tal y como confiesa, «Es donde paso las vacaciones, así que lo conozco muy bien. La película está escrita allí también», añadiendo que «Una cosa que decíamos mucho en el rodaje relacionado con esto es que, en Extremadura nadie te oye gritar«, en clara alusión a la popular frase promocional de Alien, el 8º Pasajero. ¿Folk horror? ¡No!, Spanish Gothic y AgroTerror. Y no el único representante de esta vertiente autóctona que hubo durante el festival, como ya veremos.
Y con un buen sabor de boca, a pesar de que en el pase de la Sala Tramontana no se ofreció al público la degustación de embutidos que tuvo lugar durante el pase del día siguiente en l’Auditori, Serendipia marcha a su cubil a descansar tras la que fue la jornada más intensa, en cuanto a visionado de filmes, de todo su Sitges 2022.
Definitivamente esta edición estaba demostrando que, en contradicción con lo escuchado por los corrillos del festival, no era, ni de lejos, «la peor de los últimos 20 años«.

TerrorMolins: Hacia el 50º aniversario

La mañana de domingo 13 de noviembre finalizaba el 41º TerrorMolins con la última película de la Maratón de terror, y el 16 de noviembre tenía lugar la última actividad de industria, la segunda jornada del II Foro de Coproducción Argentina-España, organizado junto con la PAC y APIMA. Se pone así punto y final a un año que ha superado, en términos de asistencia, todos los registros anteriores: más de 8.000 asistentes y récord de entradas vendidas, con un 37% más que en 2021. En el marco de la Maratón, el festival anunciaba también las fechas de 2023, que serán del 3 al 12 de noviembre en Molins de Rei, y una efeméride especialmente relevante para su 42ª edición: los 50 años de la primera Maratón de Terror de Molins de Rei —la más antigua de Europa—, que tuvo lugar el 1973 de la mano del cineclub de la ciudad con 16 horas seguidas de cine de género, embrión del actual TerrorMolins.Industria que crece
La sección de industria del TerrorMolins sigue ganando relevancia nacional e internacional gracias a sus actividades profesionales y participación de agentes del sector. El festival, que ya forma parte de instituciones del sector como la Méliès International Festivals Federation, TAC Terror Arreu de Catalunya y Catalunya Film Festivals, y organiza eventos como el Foro de Coproducción Argentina-España, ha cerrado un acuerdo con Ventana Sur para tener una importante presencia dentro de la sección Blood Window, plataforma de promoción para cineastas latinoamericanos de cine de terror y fantástico. Consiste, por un lado, en la selección apadrinada de uno de sus proyectos finalistas, y por otro lado en la concesión de un premio de entre todos los proyectes participantes, incluyendo la sección Fant.Latina dedicada a jóvenes realizadoras, consistente en una beca para poder participar a las Jornadas Profesionales del TerrorMolins 2023.A las Jornadas Profesionales de este año, orientadas a apoyar talentos emergentes e integradas por charlas, ponencias, mesas redondas, mentorías y actividades de creación de red, se presentaron como finalistas ocho proyectos cinematográficos en desarrollo. De entre todo ellos, Escolanía, de Juan Carlos Saloz y la productora de Molins laChiribita, ha sido el escogido para recibir la mentoría de Cineworld, productora especializada en coproducción Iberoamericana y con amplia trayectoria participando en laboratorios cinematográficos de ámbito internacional.Premios del Público
Además del palmarés oficial de las diferentes secciones del festival, el público asistente decide su favorita y otorga sus reconocimientos. Este año, los films galardonados con el Premio del público son la comedia de terror y youtubers Deadstream en Sección Oficial, que formó parte de la maratón; la asfixiante Soft & Quiet en la sección Being Different —doblemente premiada por el jurado—; Sissy en la sección Bloody Madness, sobre venganzas y influencers; y la catalana Lagunas, la guarida del diablo, de Marc Carreté, en la sección True Survivor. En cuanto a la Sección Oficial de cortometrajes, la escogida por el público fue la neozelandesa Means to an End.

(Foto: Dan Costa)
Clausura FantaElx 2022

El Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX ha anunciado las obras premiadas de su décima edición, cuya Clausura ha tenido lugar la tarde del sábado 12 de noviembre en el Auditorio del Centro de Congresos “Ciutat d’Elx”, contando con la asistencia de Marga Antón Bonete, concejala de Cultura y Juventud del Ayuntamiento de Elche. En la presente edición, además de proyectarse la película Conan, el bárbaro y la entrevista documental Hall of Frame: María Luisa Pino –contando con la asistencia de María Luisa Pino al festival–, se han exhibido un total de cuarenta obras que han competido en las diferentes categorías, muchas de ellas subtituladas en valenciano y con audiodescripción para personas con discapacidad auditiva. Además de la sección oficial, también ha tenido lugar la presentación de un Falso Tráiler creado por estudiantes de la Universidad Miguel Hernández en las instalaciones del Museo Paleontológico de Elche (MUPE); y a todas estas proyecciones también se suman las “Sesiones Aljub”, que tuvieron lugar del 2 al 10 de noviembre en la megascreen de dicho centro comercial.

En cuanto al palmarés, el cortometraje La Inquilina, de Lucas Paulino y Ángel Torres, ha obtenido el premio al mejor cortometraje nacional, dándole acceso directo al Festival 1000 Gritos de Buenos Aires (Argentina). Por su parte, la cineasta australiana Catherine Bonny ha ganado el premio al mejor cortometraje internacional con su obra Marked, que accederá al Festival Internacional de Cine de Sax. Por otro lado, el premio al mejor cortometraje alicantino ha sido otorgado a la obra Familia, de Óscar La Red, dándole acceso al festival Navidades Sangrientas – Weekend Horror Awards, de Alicante. Asimismo, y como nuevas categorías de la presente edición, se han premiado el Falso Tráiler Flesh and Bones, de Eric Romero, y el cortometraje Colonie, del cineasta francés Romain Daudet-Jahan, alzándose con el galardón al mejor cortometraje Social y Fantástico, el cual será proyectado en el Festival de Cine Sant Joan d’Alacant. Además, este año también se ha otorgado una Mención Especial a la obra de animación Phonorama, de Alex Rey.
El jurado internacional de la décima edición del festival, dirigido por Fran Mateu, lo han compuesto la actriz, directora y cantante Adriana Gil, encargada además de conducir la gala de Clausura; la artista visual Beatriz Galiano; la productora e investigadora Michelle Copmans; el cineasta y director del Festival 1000 Gritos Matías Sánchez; el director e ilustrador Joan Martín Giménez; y Mario-Paul Martínez Fabre, cineasta, profesor del Departamento de Arte de la Universidad Miguel Hernández de Elche, director del Grupo de Investigación Massiva y co-director del Congreso Internacional de Género Fantástico, Audiovisuales y Nuevas Tecnologías, actividad enmarcada dentro del festival, y que este año ha contado con la participación de más de 40 ponentes procedentes de países como Escocia, Bélgica, Francia o México, a los que se suman los conferenciantes invitados Sara Brown, experta en la obra de Tolkien; o Paolo Bertetti, que acudió a Elche desde Turín.
La décima edición del festival ha sido organizada por la Asociación “Unicornio Negro”, el Centro de Investigación en Artes de la Universidad Miguel Hernández (CíA) y el Grupo de Investigación Massiva; y ha contado con el apoyo de organismos como la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Elche, Visit Elche, Cines Odeón, el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad Miguel Hernández, el centro comercial l’Aljub, la tienda de merchandising cinematográfico Cinema Paradiso, o la librería Ali i Truc, donde se presentó el libro “Retrofantástico. Perspectivas de un pasado imaginado” en el marco del festival. Con esta nueva edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX, cumpliéndose diez años desde su creación, Elche ha vuelto a ser un punto de encuentro cultural para los amantes del género fantástico.

Más información en https://www.festivalcinefantaelx.com/
La pesadilla familiar de ‘Speak No Evil’ se alza como mejor película del TerrorMolins 2022

El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei encara su última sesión, la Maratón de 12 horas, anunciando un palmarés predominado por los miedos en clave familiar y maternal. La danesa Speak No Evil, de Christian Tafdrup, sobre unas accidentadas vacaciones de dos familias centroeuropeas, gana los premios a mejor película y banda sonora, mientras que la mexicana Huesera, debut de Michelle Garza Cervera alrededor el embarazo, supersticiones y nuevas maternidades, gana el premio a la mejor dirección. El jurado compuesto por Claudia Guillén, Judith Colell, Felipe M. Guerra, Joan Vilà y Raquel Sastre ha premiado también el guion de Family Dinner, la fotografía de Viejos y la interpretación protagonista de Megalomaniac, además de los efectos especiales de Project Wolf Hunting. En las secciones paralelas destacan los premios a Soft & Quiet, ópera prima de la norteamericana Beth de Araújo sobre las consecuencias de los nuevos fascismos en los Estados Unidos, ganadora de mejor película y mejor guion de la sección Being Different. También obtiene dos reconocimientos la comedia negra sobre muerte asistida y antropofagia Feed Me, de Adam Leader y Richard Oakes, mejor película y mejor interpretación de la sección Bloody Madness. Completan el palmarés de Being Different la dirección del film senegalés Saloum, de Jean Luc Herboulot, y la interpretación protagonista de la satírica Sick of Myself, mientras que la controvertida Terrifier 2 gana el premio a los mejor efectos y Mad Heidi a la mejor dirección de Bloody Madness.En cortometrajes, el canadiense 11-33 obtiene el premio de la sección oficial, y El semblante y Kickstart My Heart ganan los premios al mejor guion e interpretación, respectivamente. Phelgm obtiene los premios a los mejores efectos y de la Crítica de Oro (Blogos de Oro), y O gana el premio Méliès d’Argent al mejor cortometraje europeo. En cuanto a la sección de cine catalán Ç Trencada, La masia, de Víctor Català, se alza como la gran vencedora: mejor film y premio del público.A lo largo de nueve días, el festival ha conseguido llenos absolutos en sesiones como la inauguración con Mad Heidi, las proyecciones de AveMaria, Terrifier 2, The Rocky Horror Picture Show, cortometrajes de Sección Oficial y Ç Trencada, y la Maratón de 12 horas que cierra el certamen. Con el festival todavía en marcha, las cifras de entradas vendidas ya superan en un 37% el récord del año anterior.
PALMARÉS

Programa de la 10ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX

El acceso a todas las actividades es gratuito hasta completar aforo, sin necesidad de reserva previa de invitación.
Para la presente edición del festival, el ilustrador Joan Martín Giménez se ha encargado del diseño del cartel, inspirándose en la película Conan, el bárbaro (1982), dirigida por John Milius, la cual cumple el cuadragésimo aniversario de su estreno. En conmemoración, el festival contará con la proyección del gran clásico de espada y
brujería, cuyo acto tendrá lugar el jueves 10 de noviembre a las 20:00h en la sala B de los Cines Odeon, siendo de acceso libre hasta completar aforo. Al hilo de este homenaje, el festival contará con la presencia de María Luisa Pino, montadora y experta en efectos especiales que participó en la película como ayudante de montaje, así como en producciones como La historia interminable o El imperio del sol, de Spielberg.
Asimismo, también se contará con la asistencia de Paolo Bertetti, que vendrá a Elche desde Turín, siendo de una de las figuras más reconocidas a nivel internacional dentro de los estudios en torno al universo narrativo de Conan, obra nacida en las novelas de Robert E. Howard, la cual se ha expandido, hoy en día, a los diversos productos culturales, de entre los que destacan, muy especialialmente, los cómics. Bertetti, además, se encuentra detrás del MUFANT, el famoso museo del género fantástico de Turín.
Entre las actividades del festival, también tendrá lugar el V Congreso Internacional de Género Fantástico, Audiovisuales y Nuevas Tecnologías, cuya línea temática será los Territorios de la Alta Fantasía. Además, también se volverá a contar con proyecciones de cortometrajes, donde se podrán ver reconocidos trabajos de ciencia-ficción, terror y fantasía.
Programa completo y horarios en este enlace.
Arranca la 7ª Edición de Premios Bonobo

Antonio Marcos presentó un vídeo que encabeza este año la web www.premiosbonobo.com, donde la sombra de la censura y la represión continúa sobrevolándonos y a la que, una vez más, plantamos cara con la férrea voluntad de que la libertad de expresión artística se abra paso.
Y lo hacemos de la mejor forma que sabemos, realizando y promoviendo arte. Así Miguel Ángel Barroso y Úrsula Sobenes de Jacob&Kolsky presentaron la preciosa edición de relatos y poesía correspondiente a los sextos Premios Bonobo, edición que este año incluye también las ilustraciones que se presentaron a concurso. También nos acompañó la realizadora Valle Hidalgo, que este año llevará a cabo una colaboración especial, fuera de concurso, un cortometraje sobre el que esbozó unas pinceladas y que, por supuesto, estamos deseando ver.
Como cada año, estuvo con nosotros otro de nuestros más admirados bonobos, Pedro Pozas: director del Proyecto Gran Simio. Recién llegado de una conferencia, nos habló de la situación vulnerable de nuestros queridos homínidos. Esos antepasados nuestros de los que tanto tenemos que aprender.
Y vamos allá con el contenido de la presentación del certamen: Antonio Marcos, director de los Premios y Presidente de APEOGA, informó sobre las novedades que nos traen los séptimos Premios Bonobo.

De izquierda a derecha: Pedro Pozas, director de Proyecto Gran Simio, Angie Gray, artista multidisciplinar, Miguel Ángel Barroso de la editorial Jacob&Kolsky, Valle Hidalgo, realizadora cinematográfica y Antonio Marcos, director de Premios Bonobo y Presidente de APEOGA.
Una de las novedades más suculentas es la incorporación de una nueva categoría artística a concurso: los reels. Los participantes de Premios Bonobo tendrán la oportunidad de concursar con una pieza audiovisual, creada con móvil o tablet, de un minuto de duración, máximo. Estas pequeñas piezas que triunfan en redes sociales, son capaces de concentrar arte en tiempo récord, y eso es algo que no nos podemos perder.
Esta nueva categoría lleva aparejado un aumento de la cuantía total de los premios. Así que si antes los Premios Bonobo repartían más de 9.000€ en premios, con la nueva propuesta, aumentamos a más de 10.000€ en premios.
Por otro lado, las bases se modifican en un aspecto. Los participantes podrán enviar un máximo de 3 obras y participar en un máximo de 3 categorías. De este modo se abre la convocatoria a mayor diversidad de participantes, aspecto que enriquece fabulosamente el certamen.
Podéis consultar las bases en www.premiosbonobo.com
Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Primera cápsula

Tras dos años «especiales» por las causas por todos conocidas, vuelve el Festival de Sitges sin restricción de aforos y sin necesidad de máscara, todo lo cual es un gran alivio. También vuelven masivamente el público y la prensa disidente. Ya estamos (casi) tod@s de nuevo en casa y se masca el entusiasmo y las ganas de festival en el ambiente.

Serendipia ya está en Sitges y nuevamente instalado al lado mismo de l’Auditori. Este año, a diferencia de ediciones anteriores, no ha tenido casi dificultades en conseguir todas las entradas deseadas. De nuevo cuatro salas: Auditori, Tramontana, Retiro y Prado ya estan listas para entrar en acción. Además de otros espacios como el Fnac, donde el número de presentaciones no fue tan abultado como en otras ocasiones, pero que siempre sirvió como lugar de esparcimiento y un stand de Pokeepsie Films, ya saben, la productora de Álex de la Iglesia y su socia y esposa Carolina Bang, en el cual podían verse diversas piezas pertenecientes a las últimas producciones de la compañía dirigidas por el bilbaíno: la serie televisiva 30 monedas (2020) y Veneciafrenia (2021). Además de una escultura que representaba a Pazuzu, el rey de los demonios del viento de la mitología mesopotámica, una figura hallada en Irak y depositada en el Louvre que fue popularizada en El exorcista y que guarda relación con una nueva producción que está en ciernes y que nos pidieron no desveláramos…
Todo dispuesto, así que ¡arrancamos!
JUEVES 6
Y lo hacemos, al igual que en la anterior edición, con una cinta perteneciente a la sección Noves Visions, Brian and Charles (Jim Archer, 2022), una fábula fantástica con altas dosis de comedia protagonizada por Brian (David Earl) un inventor de objetos absurdos e inútiles que vive alejado del mundo en un valle de Gales y cuya matería prima se compone, principalmente, de basura. Un día con, entre otros artilugios, una lavadora y una cabeza de maniquí, fabricará un homúnculo para combatir su soledad. Así, durante una tormenta eléctrica, Charles (Chris Hayward), que es el nombre que ha recibido el proyecto, cobrará vida. Rodada a la manera de falso documental, Brian and Charles está basado en el cortometraje homónimo que su director rodó en 2017 y por el que recibió en Cannes la medalla de oro en los Young Directors Awards.
Las encantadoras vicisitudes de este inventor y su creación, que deja en paños menores al profesor Franz de Copenhague situándose más cerca del Dr. Frankenstein (o Fronkonstin), resultaron ideales para comenzar un festival que parecía no tener grandes títulos, o mejor dicho, sin películas que a priori pareciesen especialmente sugestivas, pero que finalmente mostró varios ases ocultos, tantos que terminó convirtiéndose en una edición de lo más interesante. Todo lo cual no impidió que desde el primer día hubiera quien comentara, insisto, desde el primer día, que se trataba de la programación más floja en 20 años. Ahí es nada. Pero no fue así, ni mucho menos.
El certamen se inauguraba con Venus, una cinta de Jaume Balagueró producida por Pokeepsie e incluida dentro del subsello The Fear Collection. Hemos de confesar que, al contrario de lo que sucede con Álex de la Iglesia, cuyo último cine está consiguiendo distanciarnos de él como director, esto no ocurre con Balagueró. Su universo sigue resultándonos muy sugerente. Un imaginario que se manifiesta de manera más o menos efectiva en cada nueva cinta, pero siempre dentro de la coherencia. Venus, basada lejanamente, como todo lo que se ha inspirado en la obra del recluso de Providence, en un cuento de Lovecraft (The Dreams in the Witch House), es un retorno a la oscuridad que se inicia en forma de thriller y que se desarrollará, en su mayor parte, en el ficticio edificio Venus de Madrid, un terrorífico bloque de extrarradio en el que la protagonista, Lucía (una excelente Ester Expósito), tendrá que luchar contra unos mafiosos (convincentemente caracterizados) y otros peligros mucho más temibles. Balagueró aúna sus dos querencias en una sola cinta el thriller y el terror, y lo hace con solvencia sin que la película se fracture en ningún momento y con guiño incluso a uno de sus viejos cortometrajes. Sectas, imaginería católica, eclipses, canciones de Mari Trini, mucha sangre y unas gotas de humor, Venus nos parece una de las más películas más redondas que ha realizado Jaume Balagueró en los últimos tiempos. Un eficaz retorno a su imaginario más propio, en el que incluso aprovecha para darle una vuelta de tuerca a sus obsesiones, estén muy pendientes de un dato: el significado biblíco del nombre de la súperprotagonista es ‘La que nació con la primera luz del día’, lo cual, visto de otro modo, es la que trae la luz. Y luego piensen en qué representa la oscuridad en el cine de Balagueró.
El día lo completamos con Resurrection (Andrew Semans, 2022), cinta perteneciente a la Sección Oficial Fantastic Competició del festival en la que su protagonista, Margaret (impecable Rebecca Hall), encarna a una madre sobreprotectora que cría a su hija adolescente (Grace Kaufman) en soledad y que un día verá como su traumático pasado irrumpirá en su vida encarnado por David, (Tim Roth en uno de sus papeles más odiosos). ¿Qué sucedió entre Margaret y David?¿A qué teme Margaret? Desmadejar ese ovillo hará asomar el hilo troncal de toda la trama y nos veremos asomados al abismo del maltrato psicológico llevado hasta su máxima expresión, toda una relación de dominio-sumisión. Un daño permanente que, aunque se logre superar y se pueda reingresar en la sociedad, bastará una leve sospecha para que la víctima vuelva a caer en el esquema de la sumisión. Semans podría haber acudido a los mimbres del drama para contar la historia de Margaret, pero, en vez de ello, opta por los parámetros más tensos del thriller. ¿Es una cinta de género? esa es la pregunta del millón, hay un terror real, el qué siente y sufre la protagonista, y un camino sin retorno para matar ese miedo, para acabar terminando con un desenlace en el que la fantasía del personaje y la realidad que vive es indiscernible para el propio espectador. Si acaso no es género, sí resulta más terrorífica que cualquier secuela de Halloween. Un filme inclasificable protagonizado por la actriz británica que unos prefieren recordar por Vicky Cristina Barcelona (2008) de Woody Allen pero que a nosotros nos encandiló con Christine (2016), de Antonio Campos, una película basada en un hecho real que narra los últimos días de una periodista que se suicidó durante la emisión en directo de un programa televisivo que presentaba.
Habrá quien diga que tres películas para un día no son mucho. Y les respondemos desde aquí que radicalmente no, pero quedaban muchas jornadas por delante y había que ahorrar fuerza y munición, sin ir más lejos, para el segundo día de festival, durante el cual Serendipia se metería entre pecho y espalda ni más ni menos que seis películas. Una detrás de otra. Con una duración que oscilaba entre los 105 y los 130 minutos. De 8,15 de la mañana a más de las 10 de la noche. Pero no nos adelantemos, eso será en la apretada segunda cápsula. Mientras tanto, les dejamos el maravilloso primer making of realizado por nuestro amigo Quim Crusellas y su equipo, una delicia que refleja todo el colorín y el glamour del festival. Disfruten con su magnífica selección musical.

Después de una inauguración muy festiva que llenó el Teatro de La Peni el viernes con Mad Heidi, Molins de Rei ha vivido un fin de semana de miedo con las proyecciones de los musicales The Rocky Horror Picture Show y Pesadilla antes de Navidad, además de una selección de cortometrajes catalanes e internacionales, la sesión familiar de TerrorKids y la gran sensación de la temporada, Terrifier 2, en una sesión única que llegaba al festival en pleno auge comercial en los EEUU.
Fotos: Dan Costa
El lunes fue el turno del premio de honor de este año, el compositor mallorquín Joan Valent, que ha asistido al festival para recoger el galardón, obra de la artista Berta Canals i Vilanova, y conversar con el público alrededor de su trayectoria y la música en el cine de género. La charla ha ido seguida de un concierto de Triamusica preparado especialmente para la ocasión.Además, los directores de Slasher, Alberto Armas; Para entrar a vivir, Pablo Aragüés; y Feed Me, Adam Leader y Richard Oaker, han presentado sus películas al público del Foment y La Peni, respectivamente, abriendo una semana llena de talentos y presencias destacadas que participarán, en su mayoría, en las jornadas profesionales del festival. Una de ellas es Colin Arthur, maestro de los efectos especiales que martes 8 a las 19 h estará en Ca n’Ametller para hablar y mostrar algunas de sus obras y objetos. Su filmografía incluye títulos tan emblemáticos como Alien, El resplandor o La historia interminable, entre otros muchos.
Tanto la inauguración con Mad Heidi como las sesiones de cortometrajes de Sección Oficial y de Ç Trencada, la proyección con espectáculo de The Rocky Horror Picture Show y la esperada Terrifier 2 han conseguido llenos absolutos en las dos sedes del TerrorMolins, los teatros de La Peni y del Foment. Este se convierte, por lo tanto, en el mejor inicio del certamen en términos de público y entradas vendidas.En la presentación de la sesión de Terrifier 2, el equipo del festival anunciaba al público que la mañana de viernes 11 se ha programado un nuevo pase. Se trata de la proyección de dos películas que originalmente formaban parte de la sección online Videodrome: Skinamarink, de Kyle Edward Ball, una de las grandes sensaciones del festival Fantasía, y Razzennest, nueva incursión del director austríaco Johannes Grenzfurthner en el terror más arriesgado y heterodoxo después de hacer furor en el TerrorMolins 2021 con Masking Threshold. A lo largo de la semana también llegan a las pantallas del festival films tan celebrados como Saloum, del cual se habló a la charla previa «Saloum: digresiones de terror en el cine africano«, y Soft & Quiet o Sick of Myself, después de ser premiada en la Seminci.
La Heidi más combativa inaugura un TerrorMolins que supera el récord histórico de entradas

El equipo de ‘Mad Heidi’, la película de apertura, con las actrices Alice Lucy y Almar Gómez Sato, y los directores Johannes Hartmann y Sandro Klopfstein, da la bienvenida a un festival que apunta a superar todas sus cifras de asistencia

(Foto: Dan Costa)
El Teatro de La Peni se ha llenado a tope esta noche para disfrutar de las terroríficas aventuras de Mad Heidi, la versión más salvaje del mítico personaje tirolés. Sus directores, Johannes Hartmann y Sandro Klopfstein, y las actrices Alice Lucy y Almar G..Sato, han estado presentes en la proyección y han expresado su alegría por asistir al festival presentando una película que está teniendo un potente recorrido internacional después de rodarse gracias a una exitosa campaña de micromecenazgo. Previamente a la proyección, el alcalde de Molins de Rei, Xavi Paz, ha animado a los asistentes a celebrar una fiesta del terror que durante diez días ofrecerá actividades para todos los públicos de la ciudad. Por parte del festival han sido Roger Sàbat, presidente de la asociación del certamen, y Antonio Rosa, del equipo de programación, que ha dado la bienvenida y ha presentado la película y sus protagonistas.Sesión doble y récord de entradas para empezar. El estreno catalán de Mad Heidi, sobre una joven suiza que se enfrenta en el gobierno fascista que se ha hecho con el control del país y asesinato su pareja, ha ido precedida del cortometraje Huella, de la directora dominicana Gabriela Ortega, sobre una chica que persigue sus sueños como artista a pesar de unas perniciosas presiones familiares. El festival arranca así diez días de programación ininterrumpida en la que se proyectarán más de un centenar de films y se celebrarán más de una treintena de actividades paralelas, convirtiendo Molins de Rei, un año más, en la capital del terror, todo ello batiendo el récord histórico de entradas vendidas que se logró el año pasado. También la exposición “Terror: The Musical”, en Ca n’Ametller, ha abierto sus puertas y será visitable durante toda la semana después de inaugurarse el pasado 27 de octubre.

(Foto: Dan Costa)
‘Irati’, de Paul Urkijo, gana el Premio del Público de la 33ª Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián
«IRATI», el segundo largometraje dirigido por Paul Urkijo, ha sido galardonado con el Premio del Público de la 33ª Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, que se clausura hoy 4 de noviembre. Suma este premio a los dos obtenidos en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges: Gran Premio Público en la Sección Oficial a Competición y Premio a los mejores efectos especiales, visuales o de maquillaje (ex aequo). Los
VFX de IRATI han corrido a cargo de Alive VFX supervisado por David Heras, efectos especiales Drama FX, Jon Serrano y/o maquillaje Pedro Rodriguez, Pedrati. La película llegará a las salas de cine el 24 de febrero de la mano de Filmax.
«IRATI» ha sido rodada en diferentes localizaciones de Araba, Gipuzkoa, Bizkaia, Navarra y Huesca, y está ambientada en la oscura etapa histórica del siglo VIII, con elementos mágicos de mitología vasca.
Con el euskera como lengua principal, el reparto está encabezado por el ganador de un premio Goya Eneko Sagardoy (Handia), Edurne Azkarate (Gutuberrak), Iñigo Aranbarri (Patria, Nora), Nagore Aramburu (Loreak, Patria), Elena Uriz (Akelarre, Lo nunca visto), Iñaki Beraetxe (Ostertz, Ocho apellidos vascos), Ramón Agirre (Errementari, Handia), Kepa Errasti (Loreak, Lasa y Zabala) o Itziar Ituño (La casa de papel, Goenkale), entre otros.
«IRATI» cuenta con un equipo técnico de renombre formado por Nerea Torrijos al frente de vestuario, Mikel Serrano director de arte, Maite Arroitajauregui y Aranzazu Calleja al frente de la banda sonora, todos ellos ganadores de un Goya por Akelarre, David Heras y Jon Serrano, encargados de los efectos especiales, y ganadores del Goya por Handia, Gorka Gómez director de fotografía y ganador en 2017 del Spotlight Award que concede la Asociación Americana de Directores de Fotografía.
En palabras de su director Paul Urkijo: “IRATI es la película de aventuras fantástico medieval que siempre he querido contar. Me fascina la Mitología Vasca e Irati es un homenaje épico a ese oscuro y fascinante mundo de leyenda. Para hacerla me he inspirado libremente en personajes de la novela gráfica «El ciclo de Irati» de J. L. Landa y J. Muñoz y en otras leyendas vascas y sucesos históricos como la batalla de Roncesvalles.”
Sinopsis:
Siglo VIII. El cristianismo se extiende por Europa mientras las creencias paganas desaparecen. Ante el avance del ejército de Carlomagno al atravesar los Pirineos, el líder del valle pide ayuda a una diosa ancestral. Mediante un pacto de sangre, derrota al enemigo dando su vida a cambio, pero antes, hace prometer a su hijo Eneko que protegerá y liderará a su pueblo en la nueva era. Años más tarde, Eneko afronta esa promesa con una misión: recuperar el cuerpo de su padre enterrado de forma pagana junto al tesoro de Carlomagno. Pese a su fe cristiana, necesitará la ayuda de Irati, una enigmática pagana de la zona. Los dos jóvenes se adentrarán en un extraño e inhóspito bosque donde “todo lo que tiene nombre existe”.
El TerrorMolins 2022 acogerá 140 películas y más de 250 personas acreditadas

La 41ª edición de TerrorMolins se ha presentado en rueda de prensa en el Ayuntamiento de Molins de Rei, donde el alcalde Xavi Paz y el primer teniente de alcalde Ramon Sánchez, y después una parte del equipo del festival, Javi Rueda, Glòria Massana i Agustí Lloberas, han
explicado lo más destacado de la 41ª edición, entre proyecciones, actividades, principales novedades, invitados y cifras globales. El jueves 27 de octubre empieza oficialmente el TerrorMolins online, donde a través de la plataforma Filmin se podrán ver 33 películas. Más tarde, el 4 de noviembre, lo hará presencialmente con más de un centenar de obras que se podrán ver en las pantallas de La Peni y el Teatre del Foment, principales sedes del festival. Todo esto bajo el leitmotiv de los musicales de terror, una temática festiva a través de la cual se organizará la proyección y espectáculo de The Rocky Horror Picture Show, la retrospectiva de grandes films del género o el homenaje al compositor mallorquín Joan Valent, premio honorífico de este año.Las cifras del TerrorMolins 2022. El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei llega a su 41ª edición ofreciendo 140 films, entre largos y cortos, y una treintena de actividades paralelas para disfrutar del terror en todas sus formas. De entre todos los seleccionados, de más de 30 naciddddonalidades, hasta 60 films son estrenos catalanes, españoles, europeos o mundiales. También a nivel de invitados y acreditados será un año muy destacado, con más de 250 presencias entre acreditados de industria y prensa y equipos de los largos y cortos presentados.Invitados destacados y premio honorífico. El premio honorífico de la 41ª edición será para Joan Valent, compositor, director de orquesta y músico mallorquín que ha trabajado con cineastas como Álex de la Iglesia, Antonio Chavarrías, Agustí Villaronga, Sigfrid Monleón o Alejandro González Iñárritu. Es el actual director del Festival de Música de Pollença y es autor del Himno oficial del Gobierno de las Islas Baleares. Entre su filmografía destacan las partituras de El bar, El Rey de La Habana, Musarañas, Las brujas de Zugarramurdi o Birdman, entre otras. Valent recibirá el premio honorífico domingo 6 de noviembre y el día siguiente tendrá lugar una charla donde repasará su trayectoria seguida del espectáculo “Respect-tacle: Micromusical de terror que no fa por, pero sí respecte”, creado por Triamusica especialmente para la ocasión.El TerrorMolins acogerá también los equipos y directores de varias películas de ámbito nacional e internacional. Entre ellos, el equipo técnico y artístico de la película inaugural, Mad Heidi; Johannes Hartmann y Sandro Klopfstein, directores, y las actrices Alice Elizabeth Lucy y Almar Gómez Sato. También asistirán al festival el cineasta coreano Kim Hong-sun, director de Project Wolf Hunting; Raúl Cerezo i Fernando González, directores de Viejos; y los equipos de los largos Slasher, Para entrar a vivir, Avemaría o Feed Me, entre otras, además de una larga lista de cortometrajistas que presentan obra al festival.Un punto de encuentro profesional en pleno crecimiento. Las Jornadas Profesionales del festival y el Foro de coproducción Argentina-España se consolidan como importantes puntos de reunión de profesionales del sector, especialmente enfocados al cine de género. Entre las productoras que participarán de estas actividades hay WildDuck Productions, The Mediapro Studio, Film Factory Entertainment, Life&Pictures, Fosca Films, Filmax Group, Fasten Films, Eye Slice Pictures, Coruya Cine, CineWorld, Benecé Producciones, MonbijouFilms y Alhena Production, entre otras muchas. En total, más de 400 personas, entre ponientes y asistentes, participarán de las actividades profesionales.
Pueden consultar el programa de TerrorMolins aquí
Se celebra el primer ‘Pre-Halloween Market’ en la Nau Bostik de Barcelona

El sábado 22 de octubre varios indeseables juntaron fuerzas de manera totalmente altruista para organizar en la Nau Bostik el primer Pre-Halloween Market, un mercadillo de temática Halloween en el que hubo más de 20 stands, concurso de disfraces, música en directo, servicio de bar y Escape Rooms y que visto el éxito de asistencia y el buen ambiente conseguido, estamos seguros de que será el primero de un largo número de eventos anuales. Allí nos juntamos muchos desarrapados recién llegados del festival de Sitges, punkabillys, psychobillys y otras aves nocturnas con un objetivo común: ¡¡¡Divertirse entre calaveras y calabazas para celebrar la llegada de una nueva noche de Halloween!!!













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