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L’Atelier 13 se despide con 4 magníficas novedades
L’Atelier 13, sello que apostó por editar clásicos del cine negro, terror y ciencia-ficción, además de otras piezas extrañas, con sabrosos extras, libretos y una presentación exquisita, se despide con estos cuatro últimos lanzamientos que representan un ejemplo de la maravillosa labor de recuperación que ha caracterizado a este sello ejemplar, que lamentamos deje su impecable labor.
LAS 7 CARAS DEL DR. LAO (7 Faces of Dr. Lao, George Pal, 1964)
Con Tony Randall, Arthur O’Connell, Barbara Eden, John Ericson y Noah Beery Jr.
A comienzos del siglo XX, Abalone, una polvorienta ciudad de Arizona, está a punto de desaparecer. El Sr. Stark, un ambicioso empresario, se ha hecho dueño de casi toda la comarca a un precio irrisorio. El único obstáculo a su afán de posesión es Ed Cunningham, un joven editor del Daily Star que denuncia sus maniobras engañosas. Pero su periódico está al borde de la bancarrota. Hasta que un día, un misterioso caballero oriental, el Dr. Lao, instala en la ciudad su igualmente enigmático circo, desencadenando con su retablo de fantásticas criaturas un torrente de magia…
Adaptación de la novela más famosa de Charles G. Finney, “El circo del Dr. Lao”, un clásico de culto de la literatura fantástica, LAS 7 CARAS DEL DR. LAO, película del Oeste con elementos fantasy y sobrenaturales, es una de las raras precursoras de lo que se conocería a partir de los años 70 como el Weird Western. Obra olvidada del mago del Séptimo Arte George Pal (El pequeño gigante, El tiempo en sus manos, El continente perdido) y con un guion del atrevido Charles Beaumont lleno de reflexiones sobre el ser humano y el paso del tiempo, se acerca con dignidad a los mejores capítulos de la Twilight Zone. ¡Imprescindible!
Y ADEMÁS…
EL TIGRE (EE.UU., 1959, 26 min), un episodio de la mítica serie de televisión REVÓLVER A LA ORDEN, protagonizada por Richard Boone. Paladin, el famoso detective del Oeste, recibe el mensaje de un tejano convencido de que está a punto de ser matado por un tigre. Intrigado, Paladin viaja hasta el pueblo de su cliente, donde descubre que en unos pocos días llegará un circo cuya principal atracción es un tigre…
IDIOMAS DE LA PELÍCULA: INGLÉS – ESPAÑOL
SUBTÍTULOS: ESPAÑOL – FRANCÉS
FORMATO: WIDESCREEN ANAMÓRFICO 16/9 1.85:1
IMAGEN: COLOR
SONIDO: MONO
ROBINSÓN CRUSOE EN MARTE / VIAJE AL 7º PLANETA
L’Atelier 13 les ofrece un programa doble de películas de ciencia ficción sesentera, con historias escritas por el curioso autor Ib Melchior (La carrera de la muerte del año 2000). Robinsón Crusoe en Marte, dirigida por Byron Haskin (La guerra de los mundos, El poder) es un claro antecedente de Enemigo mío (1985), de Wolfgang Petersen, y Marte (2015), de Ridley Scott, Y en Viaje al séptimo planeta, de Sidney W. Pink, tenemos un viaje a Urano donde John Agar se encuentra con atractivas danesas y también con un monstruo ciclópeo creado por los especialistas en stop-motion Jim Danforth y Wah Chang. Dos películas espaciales, una desde una vena más realista, la otra desde un tono más imaginativo.
ROBINSON CRUSOE EN MARTE (Robinson Crusoe on Mars, Byron Haskin, 1964)
Con Paul Mantee, Victor Lundin y Adam West.
Una nave de la NASA que orbita Marte, al intentar esquivar un meteorito, se ve atrapada por la gravedad del planeta. El comandante Kit Draper es lanzado en una cápsula de salvamento y, junto a Mona, una mona, cae sobre la superficie de Marte. Allí comienza a intentar sobrevivir como un náufrago en el planeta rojo…
VIAJE AL 7º PLANETA (Journey to the Seventh Planet, Sidney W. Pink, 1962)
Con Marietta, William Mayer y Lester Brown.
Año 2001. Un cohete es enviado a Urano; después de explorarlo repetidamente y no hallar vida, ahora se ha recibido una señal de radiación. Un equipo de cinco astronautas aterriza y se topa con cosas que no deberían estar ahí: un agradable molino, una mujer de su pasado… y también un peligro terrible…
IDIOMAS DE LA PELÍCULA: INGLÉS
SUBTÍTULOS: ESPAÑOL – FRANCÉS
FORMATO: WIDESCREEN ANAMÓRFICO (2.35:1) FULLSCREEN (1.33:1)
IMAGEN: COLOR
SONIDO: MONO
SIDE STREET (Anthony Mann, 1950)
Joe Norson, cartero a tiempo parcial en Manhattan, quiere darle una vida mejor a su esposa, que está embarazada. Un día, creyendo que se lleva tan sólo un par de cientos de dólares, roba a un abogado de turbia reputación un sobre con treinta mil dólares, producto de un chantaje vinculado con un asesinato. Cuando decide devolver el dine-ro, éste ha desaparecido. Empieza para Joe una persecución desesperada en las calles de Nueva York…
Con el paso del tiempo, SIDE STREET, película de serie B, se ha convertido en una auténtica cult movie. Rodada en las calles de Nueva York, “una jungla arquitectónica”, ofrece un retrato palpitante de la ciudad, oscuro y claustrofóbico. Y con una realización vibrante, una excelente fotografía, una iluminación realista y la química entre sus dos protagonistas, Farley Granger (La soga, Extraños en un tren) y Cathy O’Donnell (Los amantes de la noche, Ben Hur), es, sin duda, el film noir más importante de su director Anthony Mann (La brigada suicida, Raw Deal, Orden: caza sin cuartel).
LIBRETO ILUSTRADO
IDIOMA: INGLÉS
SUBTÍTULOS: ESPAÑOL
FORMATO: FULLSCREEN 4/3 (1.33:1)
IMAGEN: BLANCO Y NEGRO
SONIDO: DOLBY DIGITAL 2.0
TÚNEL 28 (Escape from East Berlin, Robert Siodmak, 1962)
Alemania, 1962. La ciudad de Berlín se halla divida por el gran Muro que separa la parte comunista de la capitalista en la época del Telón de Acero. En este contexto, Karl Schröder es un chófer que trabaja para el gobierno de la Alemania del Este y que es testigo en primera persona del asesinato de un amigo mientras intentaba pasar el “Muro de la vergüenza”. Animado por la hermana de dicho amigo, Erika Jurgens, traza un plan para escapar al sector oeste de la ciudad.
¿Su plan? Excavar un túnel por debajo del muro…
Robert Siodmak, uno de los maestros del cine negro (La escalera de caracol, Forajidos, El abrazo de la muerte), hizo valer su dilatada experiencia al servicio de TÚNEL 28, uno de los primeros films de la historia que narra un plan de fuga para sortear el muro de Berlín en plena guerra fría. Don Murray (Refugio de criminales, Tempestad sobre Washington) y Christine Kaufmann protagonizan esta sólida coproducción germano-estadounidense, a caballo entre el drama y el thriller.
Una fascinante película basada en hechos reales.
LIBRETO ILUSTRADO
IDIOMA: INGLÉS – ESPAÑOL SUBTÍTULOS: ESPAÑOL
FORMATO: WIDESCREEN
ANAMÓRFICO 16/9 (1.85:1)
IMAGEN: BLANCO Y NEGRO
SONIDO: DOLBY DIGITAL 2.0
Os dejamos con el último mensaje de la Dra. Zora G. :
Queridos amigos de L’Atelier 13,
Como dice la canción todo tiene su final. El Atelier cierra sus puertas. Nos despedimos con dos novedades que completarán maravillosament su colección.– Robinson Crusoe on Marte (con el extra de lujo Journey to the 7th Planet)– Las 7 caras del Dr. LaoHan sido años fantásticos, nunca mejor dicho. La colección ha hecho escuela y contribuyó a que algunos competidores se pusieron las pilas para sacar productos de calidad que se acercaran a los nuestros.También con dos novedades se acaba la colección Bang Bang Movies, hijo «noir» de L’Atelier. Aquí se las presentamos.Espero lo habreis disfrutado mientras duraba y os agradezco vuestra fidelidad.Un fuerte abrazo desde L’Atelier 13.La Dra. Zora G.
Arranca Cryptshow online 2015
Cryptshow Festival y la plataforma FestatHome unen esfuerzos, por segundo año consecutivo, para llevar la selección de cine de este festival de Badalona a cualquier espectador del mundo que tenga un ordenador, tablet o móvil. De esta manera, Cryptshow Online quiere mostrar las novedades del cine de género de terror y fantástico en cualquier punto del mundo convirtiéndose así en un certamen multiplataforma y acercando a los amantes del cine las propuestas de gran nivel de directores independientes internacionales.
En las sesiones de la sala El Círcol (Badalona), sede habitual de Cryptshow Festival que este año se ha celebrado del 1 al 5 de Julio, se les suma el visionado online que tendrá lugar todo el mes de octubre, y donde se podrá ver la Sección Oficial internacional de cortos del festival. Ha sido posible gracias a la plataforma web FestatHome desarrollada por Festhome LTD que en la actualidad da servicio a más de 350 festivales y miles de cineastas de todos los continentes uniendo películas y espectadores en cualquier lugar.
Los cortos que participan en Cryptshow Online compiten por el Premio Sierra Circular Online del Público que otorgarán los espectadores que desde su casa voten a través de la plataforma FestatHome. En esta segunda edición se podrán visionar 54 cortos, entre ellos, los ganadores del Premio Sierra Circular del festival en julio.
Cryptshow Online tendrá dos modalidades de visionado, y por tanto de pago, por parte del público:
– Bono Festival Que dará acceso, por 10 euros, a todo el contenido de Cryptshow Online
– Bono Sesión Que dará acceso, por 2 euros, a una sesión de Cryptshow Online
King Kong, Godzilla y otros míticos monstruos gigantes unidos en una nueva franquicia
KONG: SKULL ISLAND confirmada para 2017, GODZILLA 2 para 2018, GODZILLA VS. KONG para 2020
Tras el éxito de Legendary y Warner Bros. Pictures en 2014 con la reinvención mundial de la franquicia Godzilla, las compañías se han unido para crear de manera conjunta una nueva y épica franquicia cinematográfica. Los todopoderosos monstruos se convierten en importantes héroes para una nueva generación, revelando una mitología que une a Godzilla y el King Kong de Legendary en un ecosistema de otras súper-especies de gigantes, tanto clásicas como nuevas. Monarch, la organización humana que descubrió a Godzilla en la película de 2014, ampliará su misión a través de múltiples estrenos.
La continuación de la reinvención de monstruos fue anunciada por el director ejecutivo de Legendary, Thomas Tull, y Kevin Tsujihara, presidente y director ejecutivo de Warner Bros. El trío inicial de películas es el siguiente: KONG: SKULL ISLAND en 2017; GODZILLA 2 en 2018; y más adelante, GODZILLA VS. KONG, que llegará a los cines en 2020. Mientras que Legendary mantiene su nuevo hogar en Universal Pictures, las películas de GODZILLA permanecen en colaboración con Warner Bros., que ahora también distribuye KONG como parte de esta franquicia. La producción de KONG: SKULL ISLAND comienza el 19 de octubre.
Warner Bros. y Legendary anunciaron Godzilla en mayo de 2014 y acordaron estrenar Godzilla 2 el 8 de junio de 2018. La organización humana Monarch está presente en ambas películas. Poco después del acuerdo entre Legendary y NBC Universal, Legendary adquirió los derechos sobre los personajes clásicos adicionales a partir del universo Godzilla de Toho, incluyendo a Rodan, Mothra y el Rey Ghidorah. Esto sentó las bases para desarrollar una franquicia centrada alrededor de Monarch y anclada por Godzilla, King Kong y otras criaturas famosas.
Cuando Legendary anunció las películas centradas en Godzilla y Kong, los fans de todo el mundo supusieron que estos dos personajes se encontrarían algún día en la misma película. Los clásicos monstruos de Toho incluyendo al Rey Ghidorah, Mothra y Rodan, tal y como se anunció en Comic-Con 2014, podrían en adelante unirse también al panteón del caótico monstruo gigante de Legendary. “El público reaccionó de verdad ante Godzilla” -declaró Tull- “Hoy, me emociona revelar que la película es solo el principio de un nuevo y épico universo de entretenimiento. Como fan de toda la vida de estos personajes, siempre he querido ver el enfrentamiento definitivo, y hoy estamos encantados de anunciar esto y más”.
“Trabajando con nuestros socios en Legendary, disfrutamos de un enorme éxito creativo y comercial con Godzilla” dijo Tsujihara. “Es genial poder retomar estos personajes y ayudar a crear una franquicia con tantas posibilidades creativas para los productores cinematográficos. Los fans adoran estas grandes y mundiales películas icónicas y no se podría haber hecho de mejor forma”.
Sobre las Producciones:
KONG: SKULL ISLAND está protagonizada por Tom Hiddleston, Sam Jackson, Brie Larson, John Goodman, Tian Jing, Corey Hawkins, Jason Mitchell, John Ortiz, Shea Whigham y Toby Kebbell. Está dirigida por Jordan Vogt-Roberts y escrita por Max Borenstein, John Gatins, Dan Gilroy y Derek Connolly. KONG: SKULL ISLAND sumergirá por completo al público en el misterioso y peligroso hogar del rey de los simios cuando un equipo de exploradores se aventura en las profundidades de la traicionera y primordial isla. Thomas Tull, de Legendary, y Jon Jashni producirán. Warner Bros. distribuirá esta película en 3D e IMAX 3D el 10 de marzo de 2017.
GODZILLA 2 será escrita por Max Borenstein y dirigida por Gareth Edwards. Legendary produce con Mary Parent y Alex Garcia es el productor ejecutivo. El estreno de la película está previsto para el 8 de junio de 2018 por Warner Bros.
GODZILLA VS. KONG se estrenará en 2020.
‘Stop Over in Hell’: Víctor Matellano apuesta por el western
Víctor Matellano sigue imparable con el cine de género tras Wax y Vampyres, apostando en esta ocasión por el western. Como siempre, desde Proyecto Naschy le deseamos toda la suerte con este nuevo proyecto.
El western regresa al cine español. En décadas pasadas se llegaron a rodar en España centenares de películas de vaqueros, indios y pistoleros, films producidos desde aquí en solitario o con la participación de otros países europeos, que supusieron un gran éxito.
Stop Over in Hell es el título provisional del western cuyo rodaje ha comenzado, producido por Andrés Acevedo para las productoras La bala que dobló la esquina y Parada en el Infierno A.I.E. Se trata de la tercera película de ficción dirigida por Víctor Matellano, contando en esta ocasión con un reparto que incluye a uno de los padres del eurowestern, el actor y director Enzo G. Castellari, autor de la mítica Keoma, y mentor de Quentin Tarantino.
El rodaje de Stop Over in Hell ha sido presentado en el Almería Western Film Festival que se celebra en Tabernas, el único europeo de su especialidad.
La película, rodada en inglés y escrita por Juan Gabriel García y Antonio Durán junto al propio Matellano, centra su argumento en el asalto de un cargamento de oro. Será un planteamiento moderno y actualizado de los viejos mitos del cine del oeste, sin escatimar acción, violencia y gran tensión.
Junto a Castellari, el reparto de carácter internacional incluye a Tania Watson, Pablo Scola, Veki Velilla, Denis Rafter, Maarten Dannenberg, Armando Buika, Víctor Vidal Tábata Cerezo o Andrea Bronston, hija del mítico productor Samuel Bronston. También participaciones especiales en papeles destacados de Manuel Bandera, Nadia de Santiago, Ramón Langa o Guillermo Montesinos.
En la ilustre nómina de técnicos, destacar la participación en los efectos especiales de Colin Arthur, autor de los efectos de La historia interminable o el western La leyenda de Bill Doolin. También de un clásico de la decoración western, José Luis Galicia, artífice de Por un puñado de dólares o Las petroleras, aquí como Art Consultant.
A pesar del carácter de los anteriores largometrajes de ficción de Matellano, Wax y Vampyres, en esta ocasión el realizador se aparta del género fantástico y de terror, siendo este proyecto un western moderno pero con las claves propias del género.
Stop Over in Hell se rueda íntegramente en España, como tiempos atrás hiciese Sergio Leone, en localizaciones de Manzanares el Real, Titulcia, Almería, Granada y, especialmente, en un decorado construido en Colmenar Viejo, lugar de rodaje de westerns míticos como El bueno, el feo y el malo de Leone o Django de Corbucci.
Facebook: https://www.facebook.com/stopoverinhell
Twitter @StopOverInHell
El cine Texas ofrecerá un maratón [REC]
El sábado 24 de octubre a partir de las 22 horas el Cine Texas proyectará las cuatro entregas de la saga [Rec] contando con la asistencia del director Jaume Balagueró y alguno de los actores. Cuatro películas a un precio de 12 euros que serán presentadas por el escritor y periodista Víctor Riverola.
Habrá maquillaje zombi por gentileza de la empresa Cazcarra, una cerveza Moritz con la entrada y cenas económicas en el Texas, así como sorteos de camisetas.
HORARIOS DE LOS PASES
22:00 H.–“REC” (2007)- 76 min.
00:00 H.-“REC2” (2009)- 81 min.
01:45 H.– “REC3: Génesis” (2012)- 81 min.
3:15 H.–“REC4:Apocalipsis”(2014)- 95 min.
Más información: www.cinemestexas.cat
Primeras imágenes de ‘Cien años de perdón’ el nuevo thriller de Daniel Calparsoro
CIEN AÑOS DE PERDÓN, una producción de Vaca Films y Morena Films para Telecinco Cinema dirigida por Daniel Calparsoro presenta sus primeras imágenes. Los responsables de El Niño y Celda 211 -títulos con una gran acogida de público y crítica- han reunido en este thriller a un extraordinario elenco en el que destacan Luis Tosar (El Desconocido, El Niño), Raúl Arévalo (La Isla Mínima), José Coronado (No habrá paz para los malvados, El Príncipe), Patricia Vico (Rabia, Hospital Central), Marian Álvarez (La Herida) y los actores argentinos Rodrigo de la Serna (Diarios de Motocicleta), Joaquín Furriel (Entre Caníbales) y Luciano Cáceres (Carne de Neón). Twenty Century Fox estrenará la película en cines a principios de 2016.
Daniel Calparsoro vuelve a la gran pantalla con un guión escrito por Jorge Guerricaechevarría. Para su director, CIEN AÑOS DE PERDÓN “es uno de los guiones más entretenidos y a la vez más comprometidos. Es un thriller de robos y una historia de amistad y gente al límite. Una película de alto voltaje con una rica galería de personajes de todos los ámbitos sociales donde el puro entretenimiento da paso a una reflexión más profunda sobre la condición humana”.
Sinopsis: Una mañana lluviosa. Seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y el enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, El Uruguayo y El Gallego. Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?
Sitges 2015: ‘Parasyte’
PARASYTE (Kiseijuu, Takashi Yamazaki)
Esta cinta, dividida en dos partes, está basada en un popular manga de horror y ciencia ficción ilustrado por Hitoshi Iwaaki, que ya fue adaptado anteriormente en forma de anime. Narra una invasión ¿alienígena? de la Humanidad por medio de una especie de orugas que se adueñan de los cuerpos que parasitan introduciéndose en su cerebro por los diferentes orificios de la cabeza: nariz, orejas… pero a nuestro apocado protagonista Shin’Ichi (Shôta Sometani) el parásito, de nombre Migi, se le adueñará de la mano derecha, produciéndose la particularidad de que ambos convivirán compartiendo cuerpo.
Relatada en clave de comedia, aunque mezclando drama y terror, Parasyte es un buen divertimento que combina momentos divertidos junto al más desorbitado gore, ya que una vez toman el mando de un humano, los parásitos deben alimentarse de carne humana. Shôta Sometani, encarnando una especie de Peter Parker, muestra otra vez su capacidad para la comedia, cualidad que ya pudimos comprobar recientemente con su trabajo en Wood Job! (Shinobu Yaguchi, 2014), cinta que obtuvo el premio del público en la última edición de las Nits de Cinema Oriental de Vic.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 16 de octubre *
SLOW WEST (John McLean)
My name is john Ford, I make westerns. Todo el mundo conoce esta concisa autopresentación del genial cineasta, escueta y contundente. Decir Western es pensar en Jonh Ford, porque casi todas las claves del género nacen en él y los mejores personajes, también. Ford es el padre de los arquetipos, a los que capturó en
memorables escenas que darían para hacer toda una tesis sobre qué es el cine. Uno de los más memorables (y de los más queridos por mí) es el tío Ethan de Centauros del desierto (me gusta mucho más el poético título en español que el original en inglés). Ethan Edwards (de otro modo, John Wayne) es el solitario, el outsider que no pertenece a ningún grupo, con cierto toque de perdedor (estuvo en la batalla de El Álamo), pero que será vital en la reconstrucción del hogar, de un hogar del que nuevamente quedará ausente porque él no puede echar raíces, sólo actuar como catalizador y luego partir (ese emocionante plano final). Elegir un sólo momento del filme es casi un sacrilegio, pero quería hacer hincapié en uno de los más emblemáticos: aquel en el que Wayne alza al vuelo a Nathalie Wood (su sobrina raptada en la ficción) y vence su primer impulso (el mejor indio es el indio muerto y ella ya es casi una india) para acabar abrazándola tiernamente. Ahí está la redención del héroe, o mejor del antihéroe, y uno de los elementos más relevantes del relato.
Encabezar un artículo sobre Slow West hablando de Ford puede inducir a pensar que hemos elevado excesivamente el listón, pero es que la película de John Maclean es fiel a los cánones del género (para algunos hasta demasiado) y Fassbender se resuelve excelentemente en la encarnación de un personaje que en otro tiempo habría sido encargado a Wayne. Por otra parte Slow West comparte con Centauros su estructura de viaje de iniciación, de camino hacia el crecimiento de los personajes, y de historia de redención (con una interesante vuelta de tuerca en su final). El título se le
ajusta a la película como un guante, porque vamos a encontrarnos ante un fresco que retrata el Oeste tomándose su tiempo, como si nos condujera a cámara lenta (sin usar ese recurso, no se me asusten) hacia un entorno mitológico poblado de seres casi fantasmales. Y a esta humilde comentarista le ha venido a la mente Dead Man, el clásico de culto de Jim Jarmusch, por ese abanico de personajes extravagantes, esas charlas en campamentos surreales y esa atmósfera casi onírica que se sostiene durante todo el filme .
Slow West tiene mucho de crepuscular, pero a la vez también de amanecer, porque después de todo nuestra mirada, pese a la voz en off de Silas (Fassbender), se vuelve cómplice de la de Jay, el adolescente escocés que ha cruzado medio mundo para recuperar a su amada, encarnado por Kodi Smit-McPhee (el niño de The Road que ya no es tan niño y empieza a perfilarse como promesa). Él es el noble, por nacimiento y por actitud, que es capaz de apreciar el lado bello de las cosas, por eso ante ese desfile de los rostros y tipos que pueblan el Oeste y que, como decíamos, se presentan como en un desfile sonámbulo, sólo él conserva la esperanza en su mirar. Jay es el héroe romántico en el sentido estricto del término quien, análogamente a lo que ocurre con Alférez Cristoph Rilke (nos referimos al protagonista del relato de Rilke), convierte Slow West en una canción de amor y de muerte de la que saldremos redimidos igual que el personaje interpretado por Fassbender. Podríamos decir que Slow West es una balada a la esperanza dentro del crepúsculo, que nos reconforta llenándonos de dulce melancolía.
¿Está esta cinta realmente en la órbita del fantástico tal como se nos presenta en el Festival de Sitges? Ya no sé qué respuesta dar a esta pregunta, más que pronunciar un titubeante tal vez (por su atmósfera onírica y sus personajes sonámbulos), cada vez veo menos claro cuáles son los contornos de los géneros. Lo que sí sé es que Slow West es un buen filme que no nos deja indiferentes tras su visionado.
Sitges 2015: ‘Slow West’ y ‘Hellions’. De órbitas lejanas y fantástico
SLOW WEST (John McLean)
My name is john Ford, i make westerns. Todo el mundo conoce esta concisa autopresentación del genial cineasta, escueta y contundente. Decir Western es pensar en Jonh Ford, porque casi todas las claves del género nacen en él y los mejores personajes, también. Ford es el padre de los arquetipos, a los que capturó en
memorables escenas que darían para hacer toda una tesis sobre qué es el cine. Uno de los más memorables (y de los más queridos por mí) es el tío Ethan de Centauros del desierto (me gusta mucho más el poético título en español que el original en inglés). Ethan Edwards (de otro modo, John Wayne) es el solitario, el outsider que no pertenece a ningún grupo, con cierto toque de perdedor (estuvo en la batalla de El Álamo), pero que será vital en la reconstrucción del hogar, de un hogar del que nuevamente quedará ausente porque él no puede echar raíces, sólo actuar como catalizador y luego partir (ese emocionante plano final). Elegir un sólo momento del filme es casi un sacrilegio, pero quería hacer hincapié en uno de los más emblemáticos: aquel en el que Wayne alza al vuelo a Nathalie Wood (su sobrina raptada en la ficción) y vence su primer impulso (el mejor indio es el indio muerto y ella ya es casi una india) para acabar abrazándola tiernamente. Ahí está la redención del héroe, o mejor del antihéroe, y uno de los elementos más relevantes del relato.
Encabezar un artículo sobre Slow West hablando de Ford puede inducir a pensar que hemos elevado excesivamente el listón, pero es que la película de John Maclean es fiel a los cánones del género (para algunos hasta demasiado) y Fassbender se resuelve excelentemente en la encarnación de un personaje que en otro tiempo habría sido encargado a Wayne. Por otra parte Slow West comparte con Centauros su estructura de viaje de iniciación, de camino hacia el crecimiento de los personajes, y de historia de redención (con una interesante vuelta de tuerca en su final). El título se le
ajusta a la película como un guante, porque vamos a encontrarnos ante un fresco que retrata el Oeste tomándose su tiempo, como si nos condujera a cámara lenta (sin usar ese recurso, no se me asusten) hacia un entorno mitológico poblado de seres casi fantasmales. Y a esta humilde comentarista le ha venido a la mente Dead Man, el clásico de culto de Jim Jarmusch, por ese abanico de personajes extravagantes, esas charlas en campamentos surreales y esa atmósfera casi onírica que se sostiene durante todo el filme .
Slow West tiene mucho de crepuscular, pero a la vez también de amanecer, porque después de todo nuestra mirada, pese a la voz en off de Silas (Fassbender), se vuelve cómplice de la de Jay, el adolescente escocés que ha cruzado medio mundo para recuperar a su amada, encarnado por Kodi Smit-McPhee (el niño de The Road que ya no es tan niño y empieza a perfilarse como promesa). Él es el noble, por nacimiento y por actitud, que es capaz de apreciar el lado bello de las cosas, por eso ante ese desfile de los rostros y tipos que pueblan el Oeste y que, como decíamos, se presentan como en un desfile sonámbulo, sólo él conserva la esperanza en su mirar. Jay es el héroe romántico en el sentido estricto del término quien, análogamente a lo que ocurre con Alférez Cristoph Rilke (nos referimos al protagonista del relato de Rilke), convierte Slow West en una canción de amor y de muerte de la que saldremos redimidos igual que el personaje interpretado por Fassbender. Podríamos decir que Slow West es una balada a la esperanza dentro del crepúsculo, que nos reconforta llenándonos de dulce melancolía.
¿Está esta cinta realmente en la órbita del fantástico tal como se nos presenta en el Festival de Sitges? Ya no sé qué respuesta dar a esta pregunta, más que pronunciar un titubeante tal vez (por su atmósfera onírica y sus personajes sonámbulos), cada vez veo menos claro cuáles son los contornos de los géneros. Lo que sí sé es que Slow West es un buen filme que no nos deja indiferentes tras su visionado.
HELLIONS (Bruce McDonald)
Lo que comienza como otra rutinaria cinta de terror con la festividad de Halloween como escenario, termina siendo una sorprendente pesadilla lisérgica. Un ejercicio de puro terror enmarcado en el más perfecto American Gothic. Un mal viaje en el que lo de menos es su argumento, y lo primordial la atmósfera, que consigue transmitir inquietud mediante el buen manejo de diferentes elementos como el sonido, la música, y sobre todo la luz, que desde la tarde al ocaso de una luna de sangre, juega con los colores consiguiendo trasmitir una atmósfera irreal a esta pequeña pieza de artesanía.
La acción, situada tal y como se ha comentado en Halloween, está protagonizada por la joven Chloe Rose, actriz que realiza un soberbio solo de interpretación enfrentándose a los diferentes miedos que la acosarán durante tan especial noche, especialmente unos siniestros niños, pero también sangrientas visiones. El filme también cuenta con Robert Patrick, que ustedes recordarán como el frío T-1000 de Terminator 2 (Terminator 2: Judgment Day, James Cameron, 1991) y Rossif Sutherland hijo, efectivamente, de Donald Sutherland y medio hermano de Kiefer en el papel de médico. En cuanto a Bruce McDonald, su prolífico director, ya pudo disfrutarse de su talento en Sitges durante la edición de 2009, cuando se proyectó Pontypool (2008),
En Hellions se entra o no se entra, pero sin duda no dejará indiferente al espectador. Una de las piezas interesantes de puro género que se han podido ver durante esta edición del festival aunque fuera de competición y relegada a la sección Panorama Fantàstic.
Sitges 2015: ‘Cop car’, ‘Strangerland’ y ‘Stung’
STRANGERLAND (Kim Farrant)
El cine australiano, tan caro de ver en nuestras pantallas, tiene siempre un punto de enigmático. Quizás porque la fiereza de algunos de sus paisajes hace nacer la convicción de que lo telúrico influye determinantemente en nuestra existencia. Picnic at The Hanging Rock sería uno de sus máximos ejemplos. Tampoco son pocas las cintas que manifiestan una especie de nihilismo fatigado, como si estuviera quemado por el sol, y que da pie a atmósferas pesadillescas cercanas al esperpento. Pensamos por ejemplo en Wake in fright, la pieza de culto dirigida por Ted Kotcheff . Y, además, siempre hay latente en el fondo una pugna entre el puritanismo y la voluptuosidad.
No he citado esos dos clásicos por casualidad, en Strangerland (el relato sobre unos padres, Catherine y Matthew, que ven con terror como sus dos hijos adolescentes han desaparecido en el desierto en plena tormenta de arena), está presente tanto el enigma, el peso de lo telúrico, como la atmósfera de pesadilla.
Estamos en el outback, el interior remoto y árido de Australia. Una tierra abonada para la proliferación de leyendas sobre deidades oscuras que pueden castigar a los hombres si no se las conjura. La debutante Kim Farrant sabe dónde poner la cámara para transmitirnos la credibilidad que el paisaje concede a esas supersticiones. Tanto es así que en sus manos la árida naturaleza que envuelve al relato juega como un personaje más. Un personaje que interactúa con los demás llevándoles a mantener conductas extremas, que los situa en el borde de la enajenación. Especialmente a Catherin, la madre doliente impecablemente interpretada por Nicole Kidman (su trabajo es de lo mejor del filme) que llegará a internarse ella misma en el desierto para volver al pueblo con el atavío de Lady Godiva, una escena de gran fuerza visual. Del retrato de la naturaleza cabe destacar también un plano aéreo que muestra cenitalmente la sinuosidad del cañón, una sinuosidad que nos desasosiega y a la vez nos seduce como el abismo puede llegar a atraernos.
Los montes parecen replegarse sobre sí mismos convirtiéndose en una espiral petrificada. Y la espiral es el símbolo por naturaleza para expresar la evolución del universo, para designar las formas cósmicas en lo que tienen de creadoras, pero también de destructoras. Se trata además de un símbolo que nos remite a la simbología de la serpiente (los montes del plano citado, de hecho, emulan a una serpiente enroscada). La serpiente designa a la energía a la fuerza pura y sola, al poder ciego de la naturaleza que pervive a costa de los individuos. Es vista, también, como el principio de la tentación y así se vincula a la sexualidad. No es casualidad, pues, que uno de los personajes (el patinador que mantiene relaciones con Lily, la adolescente desaparecida) lleve tatuada una serpiente. En esa tierra-serpiente la sexualidad exuberante de Lily se desboca todavía más, mientras que su padre (principio represor) parece extremar más aún su puritanismo. El choque de trenes es inevitable. Un choque que desestabilizará todo el entorno familiar y que será el detonante del drama.
Strangerland es una ópera prima ambiciosa que mezcla el drama familiar con el thriller psicológico y el relato de misterio. Ya hemos celebrado el trabajo de su protagonista, también Joseph Fiennes, en le papel de marido, le da perfectamente la réplica. Pero esta cinta australiana no es sólo una obra de actores, brilla con luz propia la fotografía de P.J. Dillon que es la que permite a Farrant crear esa atmósfera fatalista que respira toda la cinta. Una película abrasada por el sol, incómoda, que nos contagia su aridez, su asfixia. Pero también enigmática y fascinante. En suma, un filme que augura a su directora una prometedora carrera.
STUNG (Benni Diez)
La picadura (Stung) a la que hace referencia el título del filme es la que propinan las descomunales avispas mutantes que persiguen a los protagonistas del filme, Paul (Matt O’Leary) y Julie (Jessica Cook), empleado y jefa de un servició de catering durante la velada que organizan en una elegante mansión campestre. Un soplo, sino de originalidad, al menos de aire fresco ante los habituales y algo cansinos zombis e infectados. Aunque solo un poco, ya que a pesar de introducir bastante humor, la fórmula del filme se consume pronto y comienza a desinflarse tras la primera hora. Y eso que la historia recurre a la tensión sexual entre sus protagonistas y a cierta crítica social. Pero ni por esas.
Efectos especiales apañados con algunas secuencias pringosas y la siempre agradecida presencia de Lance Henriksen en esta coproducción entre Estados Unidos y Alemania, desigual ópera prima del alemán Benni Diez, un técnico especialista de efectos visuales y de animación con compañía propia aquí metido a director. Eso sí, cabe destacar la química y simpatía de su pareja protagonista y un tono general agradable.
COP CAR (Jon Watts)
Dos niños que han escapado de su hogar, encuentran un coche de policía abandonado que convertirán en su juguete. Pero el vehículo tiene dueño y su propietario, el sheriff Kretzer, que había salido a deshacerse de un cadáver, quiere que se lo devuelvan.
Este es el imponente punto de partida de este thriller perfectamente calibrado con unos ligeros toques de humor que no subvierten su pureza. Destaca en su narración la importancia del sonido, protagonista en un entorno desierto como es el que forma el escenario del filme, así como la actuación de los cinco personajes que conforman el reparto del filme, en especial los dos niños (James Freedson-Jackson y Hays Wellford), que lejos de resultar repelentes realizan un buen trabajo, recayendo sobre ellos el grueso del buen resultado artístico de la cinta; y el policía corrupto interpretado por un frío Kevin Bacon. Los tres protagonistas del juego que el azar convertirá en mortal.
Su director Jon Watts, que debutó el pasado año con Clown, filme en el que Eli Roth interpretaba a Frowny, el payaso asesino, será el responsable del nuevo reebot de Spider-man, que se estrenará en 2017.
Sitges 2015: ‘Maggie’, ‘Bound to Vengeance’ y ‘German Angst’
MAGGIE (Henry Hobson, 2015)
Esta nueva incursión en el popular, y quizás un tanto manido, universo zombie, tiene la novedad de que el peso de la historia recae en Maggie, una adolescente infectada, y su lento proceso de transformación a devorador de vivos, momento en el que los familiares deben llevar al infectado a cuarentena, que no es otra cosa que a practicarles la eutanasia. Y ahí está la baza de Maggie: ya que el filme profundiza en la angustia que sufre tanto la protagonista como su familia ante un hecho irremediable, mostrando la vida pretendidamente normal que quieren llevar, pero que continuamente les recuerda el avance del mal, así como el rechazo ante los infectados y la tortura del padre que debe escoger qué será lo mejor para su hija, que también vive una historia de amor sin esperanza.
La pérdida de personalidad, la muerte anunciada, la eutanasia, nos lleva a una lectura de la historia en la que los zombies tan solo son una excusa para preguntas más profundas sobre la propia existencia y la pérdida de la identidad. Una desoladora historia en un paisaje apocalíptico, gris en el que no hay lugar para la esperanza.
El filme se desarrolla con un ritmo pausado. A veces demasiado, brillando la actuación de un contenido y creíble Arnold Schwarzenegger y la de la protagonista Abigail Breslin, que a pesar de su juventud tiene una abultada carrera a sus espaldas, con un anterior encontronazo con los muertos vivientes en Zombieland (Ruben Fleischer, 2009).
Es de agradecer que ante tanto fantástico mainstream, orbital o con lectura a lo Noves Visions, la doble sesión Midnight Extreme que se nos ofreció ayer, nos proporcionara dos productos de lo más apetecibles pero que, lamentablemente pasarán desapercibidos al ser ofrecidos en un horario prohibitivo:
BOUND TO VENGEANCE (José Manuel Cravioto)
Un rape&revenge en toda regla coproducido entre Estados Unidos y México que va directo al hueso desde el minuto cero, ofreciendo otra vuelta de tuerca a este cruel subgénero pero sin deleitarse, como tiende a suceder en otros títulos, en los imaginativos modos de venganza, narrando de una forma elegante los antecedentes de la historia y dejando que descubramos, junto a la protagonista, a los culpables de su prolongado cautiverio. Manteniendo la intriga en todo momento y ofreciendo al espectador giros, volteretas e incluso algún salto mortal con un punto de perversión disfrutable si se disculpan las situaciones ilógicas y previsibles. Un buena actuación de su protagonista, la rusa Tina Ivlev, que como pueden imaginarse se pasa gran parte del metraje sufriendo, tanto en el papel de víctima como en el de verdugo. Por su parte, José Manuel Cravioto, su director, debuta en la pantalla grande con esta cinta.
GERMAN ANGST (Jörg Buttgereit, Michal Kosakowski y Andreas Marschall)
Cinta de episodios que reúne a tres talentos extremos del cine alemán, Jörg Buttgereit, Michal Kosakowski y Andreas Marschall, que nos ofrecen tres historias repletas de sangre, sexo y transgresión. De Büttgereit hay poco que podamos añadir más. De hecho ya le entrevistamos y pueden leer todas sus impresiones sobre su obra, incluido lo que pudo declarar en aquel momento sobre su German Angst, en este enlace. Los otros dos directores tienen cintas realmente interesantes en su filmografía, como Tears of Kali y Zero Killed, aunque ciertamente son más desconocidos para el aficionado español.
En todo caso el resultado obtenido con la mezcla de estos tres talentos es de lo más interesante. Paradójicamente Final Girl, el episodio de Büttgereit, es el más flojo de los tres, a pesar de su bienvenido feísmo formal, la buena utilización del sonido ambiental y las sugerencias de su argumento, que demuestran que el berlinés no ha perdido ni un ápice de su capacidad de perturbar.
Make a Wish, el segmento de Kosakowsky utiliza, en principio, una premisa sobrenatural para su historia sobre xenofobia, ofreciendo un resultado cercano a lo que sería un episodio ultra violento de Twiligh Zone.
Finalmente el tercer y último corto, que dirige Andreas Marshall, es el más introducido en la cultura germánica, pues nos lleva al mito de la Mandrágora, ampliamente reflejado en la literatura y cinematografía alemana como Alraune, una raíz vegetal a la que se le atribuyen propiedades mágicas, amén de afrodisíacas. Y no solo incide en el pasado fantástico alemán por ello, también con alguna referencia a Mabuse, uno de sus personajes clave. Guiño este que no deja de ser anecdótico para un desasogante relato de sexo extremo y clubs privados con momentos delirantes apoyados con un gore artesanal pero muy efectivo. En total, tres relatos en una cinta muy, muy interesante que conviene ver en buenas condiciones y, a ser posible, a mejor hora.
Esperemos que otros festivales la sepan valorar como es debido.
Sitges 2015: ‘The Boy’ y ‘Vulcania’
THE BOY (Craig William Macneill)
Dejenme que les hable del Bolero de Ravel. Sin duda conocerán la pieza, es una de las obras más reproducidas en todos los medios, considerada además como uno de los ejercicios más punteros de la música clásica del Siglo XX. Descrita más técnicamente, se trata de un movimiento orquestal inspirado en una danza española, se caracteriza por un ritmo y un tempo invariables, con una melodía obsesiva —un ostinato— en do mayor, repetida una y otra vez sin ninguna modificación salvo los efectos orquestales, en un crescendo que, in extremis, se acaba con una modulación a mi mayor y una coda estruendosa. Es todo un ejemplo de cómo componer para la orquesta al completo tratada como si fuera un instrumento en ella misma. La melodía es apenas una frase musical que se repite invariable mientras van incorporándose más y más instrumentos concluyendo en un tutti orquestal apoteósico.
¿Por qué he querido hablar de ello? Fácil, porque la estructuración narrativa de The Boy me hace pensar en la pieza de Ravel. El segundo largo de Craig William Macneill es también un crescendo construido con motivos que se repiten casi invariables, pero que cuyas ligeras modificaciones suponen toda una escalada de violencia, desde la casi inocua práctica de quemar insectos hasta el asesinato múltiple. Sin embargo, la película no obtiene el mismo resultado magistral de la composición con la que la comparo, porque su joven director parece desconfiar de sí mismo (o de la pericia del espectador) y dilata excesivamente la entrada del «pleno orquestal». Y es que si algo tiene bueno la cinta es la creación de la atmósfera y la intriga, ambas bien destiladas en esta película de largos silencios, hasta el punto de que nos hace comprender perfectamente la evolución que está siguiendo su protagonista infantil, el excesivo aplazamiento de la coda estruendosa provoca una bajada en el interés del espectador medio y el filme pierde fuelle. Podría decirse que, paradójicamente, la película naufraga en su propio acierto por un mal cálculo de su tempo.
No piense el lector que aún no haya visto la película que se trata de una obra totalmente fallida. Pese al defecto que enuncio (desde mi punto de vista) en el párrafo anterior, The Boy es uno de esos filmes inquietantes que nos incomodan por su violencia contenida, más cuando el sujeto que la ejecuta es un niño. A los nueve años de edad, Ted Henley (Jared Breeze) vive con su padre John (David Morse) en un apartado motel en medio de las montañas occidentales de Estados Unidos. Desde que la madre de Ted les abandonó, John es una sombra de sí mismo y es incapaz de cuidar de su hijo. Ted, que pasa el caluroso verano de 1989 machacando alimañas, entabla amistad con un misterioso forastero (Rainn Wilson) que se ha visto obligado a pernoctar en el motel por culpa del propio niño (prepara una trampa en la carretera en la que caerá un ciervo contra el que se estrella el forastero). El forastero vive envuelto en sus propios fantasmas, su mujer acaba de morir en un incendio, y sospechamos que la misma pareja lo provocó para cobrar el seguro (como parece que habían ido haciendo en diferentes puntos de la geografía estadounidense). Este huésped forzado va a sustituir a la figura paterna e involuntariamente dará alas al lado oscuro del infante.
The Boy bucea en los orígenes de la sociopatía, hace la autopsia al proceso que se habría de desarrollar en la mente de un niño para que acabara convirtiéndose en un asesino. Como ya se ha dicho, su recreación de la atmósfera que envuelve al proceso es impecable (y hay que elogiar también la actuación del pequeño), así nos ofrece un retrato convincente que habría resultado aterrador si hubiese calibrado algo mejor su ritmo. Un buen filme que lamentablemente no ha sabido cocinar bien su gran potencial dejándonos con un cierto regusto de decepción al finalizar la ingesta.
VULCANIA (José Skaf)
Vulcania es un noble intento de hacer cine de género tomándolo en serio, sin ninguna voluntad de parodia ni ironía brechtiana (aunque pueda contener humor), en la línea de Autómata (Gabe Ibáñez) o la televisiva El ministerio del tiempo, con la que comparte protagonista femenina (Aura Garrido en el papel de Marta). El ganador de un Goya por su cortometraje Regreso a Viridiana (2012), José Skaf, debuta en el largo de ficción con una distopía de manual (y no lo decimos en sentido peyorativo), un subgénero que parece estar disfrutando de un momento de esplendor.
¿Qué caracteriza a las distopias? Desde su trilogía fundacional (Un mundo feliz, 1984 y Fahrenheit 451) las distopías son representaciones imaginarias de una sociedad futura (o cuanto menos ubicada en un tiempo incierto) con características negativas que son causantes de alienación moral. A través de esa ficción lo que se busca es criticar lacras sociales del presente contemporáneo al autor, aunque también, y más allá, se trata de retratar los males inherentes al género humano. Así, 1984 (por tomar uno de los ejemplos citados) persigue cantar los males del totalitarismo (con especial hincapié en el stalinista), pero su denuncia sigue vigente en nuestro mundo híperconectado en el que las fronteras de lo público y lo privado parecen diluirse concediendo a los estados herramientas cada vez más eficaces para el control de los individuos.
De la imaginación de Skaf, que además de dirigir la cinta es coautor del guión, nace Vulcania una comunidad aislada entre altos montes en la que conviven dos clanes familiares opuestos que, sin embargo, permanecen unidos por un objetivo común: mantener vivo el fuego de la fragua (en su nombre hay una nada velada alusión al célebre cuadro de Velázquez). Un libro arcano recoge las sentencias que dan sentido a la vida en Vulcania, estableciendo los deberes y las tradiciones que deben respetarse para el bienestar común y el propio, así como la advertencia del insondable peligro que supondría atravesar la frontera. Una voz omnipresente preside las jornadas de los habitantes de Vulcania, aparentemente motivadora, alentadora, en verdad lo que busca es adoctrinar paternalmente a los habitantes del poblado. Ese gran padre es el Sr. Valoquia (interpretado por un siempre convincente José Sacristán), figura a la par afable e imponente, cuya presencia, aunque autoritaria, es balsámica hasta el punto de que nadie parece cuestionarse la realidad circundante. Entre los habitantes se encuentra Jonás (Miquel Fernández), quien tras la muerte de su familia acepta un peligroso trabajo que le hace desarrollar un sorprendente poder. Sin embargo, el conocer a Marta, perteneciente al bando contrario, y quien también parece guardar un secreto, hará que Jonás inicie una investigación para descubrir qué esconden los cimientos de esta comunidad cuyos oscuros líderes intentan que la verdad no salga a la luz.
Skaf no ha omitido ni un sólo detalle canónico: el aislamiento en un paraje agreste; los símbolos herméticos que proliferan por todo el poblado desde los dinteles de las casas a los brazaletes con los que cada miembro señala su pertenencia a uno u otro bando (con reminiscencia, además, de los signos masónicos); la figura del líder carismático; el misterio que se cierne sobre la comunidad advirtiendo del peligro indefinido que caerá sobre quienes no acaten las ordenanzas del libro sagrado y/o traten de ir más allá de los lindes del pueblo y su fundición; y, por supuesto, los rebeldes que acabarán subvirtiendo ese orden (auto)impuesto. De ahí que hayamos hablado de distopía de manual, el suyo es un tratamiento con sabor naif, pero esa ingenuidad se nos antoja un valor admirable porque es la que permite que su película sea fresca y desacomplejada. En un mundo en el que todos parecemos venir de vuelta es estimulante que aparezcan obras como esta, con sus aciertos (excelente el momento en que descubrimos que el Sr. Valoquia no es más que el mayordomo de los cabecillas de cada clan, alusión a que el estado es la primera víctima de los poderes fácticos) y sus defectos (algunos giros de guión añaden una truculencia innecesaria).
Sitges 2015: ‘Contracted Phase 2’, ‘Cooties’ y ‘Le Tout Noveau Testament’
CONTRACTED: PHASE 2 (Josh Forbes)
En Contracted, película que fue programada durante la edición del festival de 2013, la joven Samantha (Najarra Townshen), adquiría una enfermedad de transmisión sexual que le causaba unos molestos síntomas cercanos a la descomposición post-mortem: dolores abdominales, preocupantes salpullidos cutáneos, pérdida de uñas y cabello y copioso sangrado vaginal con aparición de gusanos. Algo que poco antes nos había contado el canadiense Éric Falardeau de forma más gráfica y beligerante y revestido con un trasfondo más profundo en su cinta Thanatomorphose (2012). En todo caso la cinta de Eric England resultaba simpática y tenía ciertos toques de humor macabro de lo más saludable a pesar de su anticlimático final que presagiaba una secuela ya encuadrada presumiblemente dentro del más manido cine zombie. Y más o menos así ha sido, aunque tomando todos los caminos posibles y no decantándose por ninguno en concreto. England sabiamente se ha apartado de la secuela de su película, recayendo la dirección en el debutante Josh Forbes y el trastabillante guión en el casi también novato Craig Walendziak, quienes lejos de ofrecernos un producto interesante y rompedor han evitado, a pesar de iniciarse la acción de esta segunda parte justo donde terminaba la anterior, repetir la historia de la primera entrega, mostrando subtramas con las que da erráticos pasos por el cine zombi, satánico y apocalíptico, dejando de lado la parábola sobre el sexo no seguro que mostraba el film original. Afortunadamente tiene un buen surtido de efectos especiales repugnantes y su duración es lo suficientemente ajustada como para no salir corriendo de la sala o dormirse durante la proyección pero… ¡Su final abierto amenaza al espectador con una nueva entrega…!
COOTIES (Cary Murnion y Jonathan Milott)
Cooties es la perfecta gamberrada para sesión de madrugada. Más comedia que cinta de terror, se vale de una mera excusa argumental para llenar la pantalla de vísceras y niños zombis devorando a sus profesores. Elijah Wood de nuevo apuesta en su faceta como productor por el cine fantástico. Así, tras presentar en ediciones anteriores el modélico remake Maniac (Franck Khalfound, 2012); la intrigante Grand Piano (Eugenio Mira, 2013); Una chica vuelve sola a casa de noche (I Girl Walks Home Alone at Midnight, Ana Lily Amirpour, 2014) y este año, The Boy (Craig William McNeill, 2015), ya merece ser reconocida su labor por el cine de género, con varios proyectos en cartera y este Cooties, cinta en la que además ejerce de protagonista interpretando a un escritor fracasado que vive con su madre y que tendrá que enfrentarse a esa horda de niños zombis infectados por nuggets de pollo en mal estado.
Sus directores debutan en el largo con esta cinta en la que intervienen, además de Elijah Wood, que se permite bromear sobre su pasado hobbit; la simpática Alison Pill, actriz canadiense a la que hemos podido ver en dos cintas de Woody Allen (A Roma con amor y Midnight in Paris), además de en la magnífica Rompenieves (Snowpiercer, Bong Joon Ho, 2013); Rainn Wilson, al que podemos ver también en The Boy, aquí como desquiciado profesor de gimnasia; o el ‘Lost’ Jorge García en un papel del todo descacharrante.
Con unos personajes que pecan de excesivos y un guión que, tal y como hemos indicado, no pasa de ser una excusa, no puede pedirse una obra maestra, pero es que el film no tiene más pretensión que hacernos pasar un buen rato. Y vaya si lo consigue.
Quizás lo más terrorífico de la cinta sea su inicio, en el que vemos el proceso de elaboración de los nuggets. Mejor no pensar mucho en lo que comemos.
LE TOUT NOVEAU TESTAMENT (Jaco Van Dormael)
Sitges 2015: ‘Turbo Kid’, ‘We Are Still Here’ y ‘Bloodsuking Bastards’
TURBO KID (François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissel)
En 1997 la humanidad ha sufrido un apocalipsis y los supervivientes luchan por conseguir agua, un bien escaso. Un adolescente, solitario y amante de los cómics books de Turbo Ryder, revuelve entre los escombros y la basura para encontrar algún objeto que canjear en el mercado negro a cambio del precioso líquido. Este es el punto de partida de esta coproducción entre Canadá y Nueva Zelanda que pretende (y consigue) tener la apariencia de haber sido rodada en los años ochenta, premisa totalmente conseguida ofreciendo una estética retro en la que tienen cabida cintas de cassette, cubos de rubick, VHS y vestuario delirante, además de unos efectos gore premeditadamente burdos y un argumento naif regado con una banda sonora a base de sintetizadores. Villanos de cuchufleta entre los que destacan Zeus, un enorme Michael Ironside, y Edwin Wright como su secuaz Skeletron.
Esta disparatada cinta está basada en el corto ‘T’ is for Turbo de los canadienses François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissel, pensado para formar parte de la antología A,B,C of Death que sus responsables han decidido alargar hasta los 93 minutos sin que por ello resulte pesada. Muy al contrario, se trata de un filme delicioso, entretenido y totalmente disfrutable que consigue su premisa de transportarnos a la edad de oro de los video-clubs.
WE ARE STILL HERE (Ted Geoghegan)
Esta opera prima dirigida por el productor metido a director Ted Geoghegan, cuenta con algunas bazas que a priori juegan a su favor: se trata de una historia de fantasmas con casa encantada. Algo que siempre resulta atractivo. Y además cuenta con la participación de dos actrices que a los amantes del fantástico nos gusta ver de nuevo en el candelero: Lisa Marie, que tras su idilio personal y laboral con Tim Burton andaba un tanto de capa caída hasta que Rob Zombie la sacó de su enclaustramiento incorporándola al elenco de The Lords of Salem (2012); y sobre todo Barbara Crampton, heroína de Re-Animator (1985) y Re-Sonator (1986), cintas de Stuart Gordon que convirtieron a la actriz en todo un icono del cine de terror. Espacio que parece estar recuperando de un tiempo a esta parte, concretamente desde que intervino en You’re The Next (Adam Wingard, 2011).
Así que, contando con estos elementos y sin dejar de ser un filme entretenido, uno esperaba algo mejor de esta cinta. A su favor hay que decir que sabe utilizar a la perfección la carta del suspense, creando una inquietante atmósfera. Pero por desgracia conforme avanza la acción, la película se va desinflando convirtiéndose en un trillado relato clasicote de aparecidos y posesiones ciertamente poco innovador con ciertas referencias a Lovecraft y, sobre todo, a Lucio Fulci y su Aquella casa al lado del cementerio (Quella villa accanto al cimitero, 1981) y El más allá (…E tu vivrai nel terrore! L’aldilà, 1981) ¿o me lo ha parecido a mí?
BLOODSUCKING BASTARDS (Brian James O’Connell)
Una empresa de tele-marketing contrata a un vampiro para que vampirice a sus trabajadores y así tener una plantilla perfecta: sin quejas, sin horarios, sin bajas, sin cobrar… vamos, el sueño de la patronal española. Si bien la premisa que se nos propone en Bloodsuking Bastards resulta atractiva, la verdad es que el resultado dista de ser interesante: como comedia no tiene maldita gracia y como película de terror menos, por lo que es, al menos, un magnífico somnífero para los maratones Midnight X-treme en los que ha sido programada. Lástima.
Una nueva cita con Cine Basura en el Festival de Sitges
Este viernes 9 a las 22:45 desde la Sala Tramuntana del Festival de Sitges, Cinebasura de Canal+ con Paco Fox, Oso de Cinecutre y el gran director y guionista Paco Cabezas, artífice de pelis como Carne de Neón y Tokarev (con Nicholas Cage)
¿LA PELÍCULA? Encuentro con la maldad, título español de Witchcraft, coproducción USA/ITALIA que se distribuyó en el país transalpino como una secuela apócrifa del Evil Dead de Sam Raimi. ¿Y por qué? ¡Pues porque fusila el argumento! The HOFF! hace de marido de una Linda Blair en horas bajas, que viven una terrorífica historia en un hotel al que van de vacaciones… con satánico resultado. Peli de ItaloTerror producida por el inefable Joe D’Amato.
FORMAS DE ASISTIR AL EVENTO:
1º EN PERSONA: Yendo al festival de Sitges Sala Tramuntana. Más info: http://sitgesfilmfestival.com/cas/programa/projeccions
2º POR LA TELE: Si eres abonado a Canal+ pon el Canal+ Xtra a la hora de la peli, y si tienes un portátil, móvil o tablet y quieres comentarla por el chat, puedes usar el chat de la web http://cinebasurafanschat.co.nf/
3º POR INTERNET: Esta vez desde nuestro blog de cinebasura fans http://cinebasurafans.blogspot.com.es/ entrando a la hora de la película y logueándote en el chat tendremos la señal para ver la peli.














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