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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 14 de agosto *
Y DE REPENTE TÚ (Trainwreck, Judd Apatow, 2015) *****
USA. Duración: 125 min. Guión: Amy Schumer Música: Jon Brion Fotografía: Jody Lee Lipes Productora: Apatow Productions / Universal Pictures Género: Comedia.
Reparto: Amy Schumer, Bill Hader, Tilda Swinton, Brie Larson, Colin Quinn, Vanessa Bayer, John Cena, Ezra Miller, Barkhad Abdi.
Sinopsis: Desde pequeña, Amy (Amy Schumer) ha oído a su padre (Colin Quinn) decir que la monogamia no es un estado realista. La periodista vive de acuerdo con las creencias de su padre, disfrutando de una vida sin ataduras, libre de aburridas promesas románticas. Sin embargo, ha llegado a un punto muerto. Cuando descubre que se está enamorando del hombre al que dedica un artículo, un encantador y exitoso médico deportivo llamado Aaron Conners (Bill Hader), Amy se replantea sus creencias y su estilo de vida.
Nuestra crónica y crítica AQUÍ
EXTINCTION (Miguel Ángel Vivas, 2015) *****
España/Francia/USA/Hungría. Duración: 110 min. Guión: Alberto Marini, Miguel Ángel Vivas (Novela: Juan de Dios Garduño)Música: Sergio Moure Fotografía: Josu Inchaustegui Productora: Vaca Films / La Ferme! Productions / Ombra Films / Telefonica Studios/ Laokoon Filmgroup Género: Terror.
Reparto: Matthew Fox, Jeffrey Donovan, Ahna O’Reilly, Clara Lago, Quinn McColgan.
Sinopsis: Nueve años después de que una infección convirtiese a gran parte de la humanidad en criaturas salvajes, Patrick, Jack y Lu, una niña de nueve años, sobreviven en aparente tranquilidad en Harmony, un rincón olvidado, cubierto por nieves perennes. Sin embargo, algo terrible ocurrió entre Patrick y Jack y un odio profundo pervive entre ellos. Cuando las criaturas vuelven a aparecer, Patrick y Jack deberán dejar atrás el rencor para proteger lo que más quieren.
De nuevo el ya manido apocalipsis zombie, todo un subgénero dentro del cine de terror, pero desde el punto de vista de dos supervivientes aislados, con serios problemas entre ellos, y una niña que terminará sirviendo de nexo entre ambos, símbolo de continuidad y objeto de supervivencia. Todo ello en mundo desolado y helado en el que nuestros protagonistas deberán buscar sustento mientras se protegen de los veloces y mutados infectados. Miguel Ángel Vivas juega bien la carta del suspense en pequeños espacios y con pocos jugadores, como ya demostrara en su magnífica Secuestrados (2010). El film, que no puede ser catalogado como serie B, cuenta con la participación de Matthew Fox, recordado protagonista de la serie Perdidos (Lost, J. J. Abrams, J. Lieber y Damon Lindelof, 2004-2010), Jeffrey Donovan y la niña Quinn McColgan, posiblemente recomendada por Jaume Collet-Serra, uno de los productores de Extinction, pues ya participó en su película Non-Stop (sin escalas) el pasado año. También participa la popular Clara Lago.
Para esta parte de Serendipia el filme funciona. Pero la otra parte no opina igual. Pueden leer porqué opina así AQUÍ.
OPERACIÓN U.N.C.L.E. (The Man From U.N.C.L.E., Guy Ritchie, 2015) *****
USA. Duración: 116 min. Guión: Scott Z. Burns, David C. Wilson (Serie: Sam Rolfe) Música: Daniel Pemberton Fotografía: John Mathieson Productora: Warner Bros. Pictures Género: Thriller
Reparto: Henry Cavill, Armie Hammer, Alicia Vikander, Elizabeth Debicki, Hugh Grant, Jared Harris, Christopher Sciueref, Susan Gillias, Luca Calvani, Nicon Caraman.
Sinopsis: Narra las aventuras de dos agentes secretos, uno ruso y otro estadounidense, durante el periodo de la guerra fría. Comienzos de los años 60. El agente de la CIA Napoleon Solo y el agente de la KGB Illya Kuryakin se parecen entre sí mucho más de lo que creen. Obligados a apartar sus diferencias, ambos se unen para formar un equipo que llevará a cabo una misión conjunta para intentar poner fin a una misteriosa organización criminal internacional que pretende desestabilizar el frágil equilibrio de poder resultante de la proliferación de armas y tecnología nuclear.
Operación U.N.C.L.E. adapta la popular serie de los años sesenta The Man from U.N.C.L.E. (1964-1968) que aquí comenzó a emitirse en 1966 como El agente de CIPOL. La serie unía, en plena guerra fría, a dos agentes: el americano Napoleón Solo (Robert Vaughn) y el soviético Ilya Kuryakin (David McCallum) que luchaban espalda con espalda contra un enemigo común. Algo bastante inaudito pero esperanzador que en España pudimos disfrutar con aquel doblaje en español neutro que tanta risa nos da ahora, mientras que nuestras hermanas mayores se enamoraban instantáneamente del rubio que para siempre pasó a ser Kuryakin, aunque interpretara al mismísimo Judas Iscariote en La historia más grande jamás contada (The Greatest Story Ever Told, George Stevens, 1965). El actor, escocés por cierto, junto a su socio Robert Vaughn traspasaron la pequeña pantalla interpretando ocho largometrajes, retornando en 1983 para protagonizar una tv movie.
Ahora el director británico Guy Ritchie retoma esos personajes y esa época convulsa para ofrecernos un filme realmente interesante repleto de acción, humor, glamour 60’s y espionaje, con grandes dosis de buddy movie donde el sibarita y cool Napoleón Solo interpretado por Henry (Superman) Cavill y Armie Hammer como Kulyakin, frío en apariencia, deberán unir sus fuerzas a pesar de las suspicacias que tienen el uno hacia el otro. Secundados por la diminuta Alicia Vikander, actriz sueca que nos encandiló por su papel en Ex Machina (Alex Garland, 2015) y que aquí encarna a un personaje creado exprofeso para el filme. Además de un talludito Hugh Grant interpretando a Waverly, jefe de los tres que en la serie interpretaba el actor Leo G. Carroll. Esta mezcla, que en otras manos podría naufragar, funciona a las mil maravillas embellecida por su impecable ambientación y recreación de los primeros años sesenta: grises en Berlín y brillantes en Roma. A lo que hay que sumar una magnífica banda sonora. Elementos que dan al filme la apariencia y el sabor de las cintas de espionaje europeas de los años sesenta, pero sin caer en el plagio ni en la parodia y dando como resultado una magnífica película con la que hacer frente a la segunda mitad de este caluroso verano.
La trama de Operación U.N.C.L.E se asemeja a un minucioso mecanismo de relojería, repleta de acciones paralelas sincronizadas al milímetro, y Guy Ritchie no podría haber estado más acertado en la puesta en escena. El británico no duda en echar mano a todos los recursos posibles para montar en paralelo las peripecias de los personajes, por su imitación de la atmósfera de los filmes sesenteros acude a la pantalla partida, tan de moda entonces; pero también repasa toda la sintaxis clásica y así podremos disfrutar de deliciosos montajes internos (ahí luce la secuencia de la huida del complejo de los villanos, donde vemos simultáneamente a los dos espías gracias al reflejo en un parabrisas) y de inteligentes usos de la profundidad de campo (el momento torturador torturado destacando). No estamos pues tan sólo ante un fresco film veraniego, asistimos también a toda una lección de buen cine. Probablemente el mejor estreno de este fin de semana.
Y de repente tú, una comedia amable
Y de repente tú es una elegante comedia romántica con un Nueva York de fondo que, si bien no es un personaje más, sí que es un marco referencial que nos ayuda a situarnos ante el tipo de humor que cabe esperar del filme (todo un guiño que en un momento de la película se haga un chiste sobre Woody Allen). Amy Schumer debuta en el guión cinematográfico (después de haber trabajado en el medio televisivo también en este campo) con una propuesta dedicada a explotar su propia vis cómica como actriz, se regala a sí misma con un personaje sólido que le cuadra como un guante y que llena completamente la pantalla. El suyo es el personaje principal que sostiene toda la trama. Probablemente lo más original del filme sea el ser fiel al punto de vista femenino construyendo a partir de él un rol que, tradicionalmente, solemos asociar más a los protagonistas masculinos. Por lo demás esta comedia se ajusta al esquema más clásico del género: presentación del personaje central y del conflicto; ascensión del protagonista coincidiendo con el despliegue de la máxima comicidad; punto de inflexión y descenso con la introducción del intermedio dramático; y un tercer acto que resuelve el conflicto a modo de final feliz. Una obra canónica que logra tener luz propia por la acertada dirección de Judd Apatow quien ha conectado plenamente con el espíritu del guión.
“La monogamia no es realista” ese es el eslogan que desde el prólogo (todo un acierto el tratamiento granulado de la imagen que le da un aire de video casero y un cierto toque documental) regirá los actos de Amy (Amy Schumer). Amy es una mujer inteligente, no demasiado guapa, pero con cierto atractivo (así la define otro personaje) que vive su sexualidad, casi voraz, sin ataduras ni falsas promesas amorosas. Fiel a la enseñanza de su padre y alejada de los valores burgueses, representados en la película por su hermana Kim (Brie Larson), toda una antagonista de la heroína del filme. Todo iba bien hasta que, escribiendo un artículo sobre las razones por las que el deporte es odioso (esa es la línea editorial del magazine en el que trabaja), conoce a Aaron Conners (Bill Hader) médico que conjuga su trabajo como cirujano de deportistas de élite con su colaboración en Médicos sin Fronteras. La aparición de Aaron (un hombre casi perfecto), por una parte, y la muerte de su padre, por otra, hará que se tambaleen sus creencias, Amy ve como su mundo descarrila (de ahí el título original, Trainwreck ) y se habrá de cuestionar todas sus actitudes ante la vida.
Recorrida por un suave cinismo desde su planteamiento hasta su nudo, Y de repente tú, acaba resolviéndose con un giro hacia la defensa de la bondad de los valores convencionales. Se le perdona, sin embargo, este giro porque ya desde el guion, pero también en la puesta en escena y la interpretación de su reparto, se construye a unos personajes enternecedores, sin caer en lo cursi ni en lo sentimentaloide, para los que deseamos lo mejor. La película resulta una comedia dinámica y amable (en toda la polisemia del término), con buenos gags e ingeniosos diálogos; su único pecado sería haber sobrepasado la frontera de los noventa minutos, cosa que hace que algunas veces decaiga el ritmo. Una sana apuesta por lo canónico que llega a provocar carcajadas en la sala y que nos deja todavía una sonrisa cuando salimos del cine.


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