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Ya se acerca… Sitges 2010
Si el año pasado el motivo principal del cartel del festival de Sitges estaba basado en los huevos de la reina Alien, en esta ocasión tenemos a unas inquietantes gemelas como homenaje a El Resplandor (The Shining, 1980 Stanley Kubrick), uno de esos films que no te cansas de ver una y otra vez, y más ahora que puedes, con el Dvd, saltarte el horripilante doblaje que tuvimos que sufrir por estas latitudes y verla com il faut: en su versión original. En rueda de prensa, la organización adelantó el programa, que os ofrecemos a continuación. Un muy suculento y no definitivo programa al que habrá que sumar un recordatorio a los 25 años de Regreso al futuro (Back to the future, 1985 Robert Zemeckis); a los muy bien llevados 50 años de Psicosis (Psycho, 1960 Alfred Hitchcock) y, al menos dos piezas relacionadas con Paul Naschy: el documental El hombre que vio llorar a Frankenstein (2010), que ya os anunciamos, y O Apostolo, (2010, Fernando Cortizo) un film de animación stop motion muy especial.
Entre la selección oficial, la versión americana de Déjame entrar (Lat den rätte komma in, 2008 Tomas Alfredson), que dudamos que sea muy necesaria, pero que al menos cuenta para el papel de la niña vampira Eli, con la fantástica Hit-Girl de Kick-Ass (2010, Matthew Vaughn), Chloe Moretz. Sin olvidarnos del curioso experimento La Casa Muda (2010, Gustavo Hernández), que tenemos ganas de ver y lo último de Takeshi Kitano, Outrage (Autoreiji, 2010).
ADELANTO PROGRAMACIÓN SITGES 2010
Inauguración : «Los Ojos de Julia»
Sección Oficial Fantástic : «Let me in» – «Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives» – «Outrage» de Takeshi Kitano – «A woman, a gun, and a noodle shop» de Zang yi mu – «The new daugter» de Lluiso Berdejo – «A Serbian Film» de Srdjan Spasojevig – «Easy money» de Daniel Espinosa – «Dream Home» de Pang Ho-Cheung – «Kosmos» de Reha Erdem – «The Last Exorcism» de Daniel Stamm – «Kaboom» de Gregg Araki – «Rubber» de Quentin Dupieux – «Somos lo que hay» de Jorge Michel Grau – «La casa muda» de Gustavo Hernández – «Agnosia» de Eugenio Mira – «14 días con Victor» de Roman Parrado
Sección Noves Visions : «Catfish» de Ariel Schulman y Henry Joost – «Trash Humpers» de Harmony Korine – «Finisterrae» de Sergio Caballero – «The people vs. George Lucas» de Alexandre O. Philippe – «La bocca del lupo» de Pietro Marcello – «Vampires» de Vincent Lannoo – «Tony» de Gerard Johnson – «Sound of noise» de Johannes Stjärne Nilsson – «Red, White and Blue» de Simon Rumbley – «La doppia ora» de Giuseppe Capotonbi – «Strayed» de Akan Satayev – «Chatroom» de Hideo Nakata – «Life 2.0» de Jason Spingarn-koff
Sección Casa Asia (antes Orient Xpress) : «IP Man 2» de Wilson Yip – «Clash» de Le Phanh Son
Cine en 3D : «O Apostolo» de Fernando Cortizo
Sección Anima’t : «Welcome to the Space Show» de Koji Masunari
Sección Midnight X-Treme : «Slice» de Kongkiat Khomsiri – «Primal» de Josh Reed – «The violent kind» de The Butchers Brothers – «Norweigan Ninja» de Thomas Cappelen Malling
Sección Seven Chances : «L’enfer d’Henri-Georges Clouzot» de Serge Bromberg y Rouxandra Medrea
Retrospectivas / Sitges Clàssics : Los otros fantásticos donde se estrenará una nueva copia de «El bosque del Lobo» de Pedro Olea – Cinema y Tiempo que pasará «El tiempo en sus manos» de George Pal – «Suspiria» de Dario de Argento – Sesiones dobles de cine Italiano con explotation de los 70 y 80. También se anuncian pases de films de Carlos Saura (¿?) y Eugenio Martín (¡¡¡Fantástico!!!)
ACTOS PARALELOS – Jornada Videojuegos (15 de octubre)
Norman Bates cumple años: Los carteles de Psicosis
¿Ya han leido el artículo que mi otra cabeza ha escrito? Bien, ahora les propongo echar un vistazo a los carteles, tanto los utilizados en el estreno como los utilizados durante alguna de sus reposiciones.
Empezaremos por los españoles:
Aquí tenemos el programa y los dos carteles de cine que se editaron para su estreno, que fue el dos de abril de 1961. En todo el mundo se utilizó una campaña de promoción que recalcaba que una vez comenzada la película, no se dejaría entrar a nadie en el cine, así como la petición, por parte del mismo Hitchcock, de que no se desvelara el final de la película. También se resaltó el magnífico busto de Janet Leigh aprisionado en las copas de su sujetador blanco pero… aquí en los sesenta no se podía permitir esa osadía. Aunque aún así el cartel me parece fantástico.
La primera reposición de Psicosis en España fue en agosto de 1971, realizando el cartel el magnífico Mac, aunque en mi opinión el original era bastante mejor en su sobriedad. También se repartió programa de mano, siendo ambos iguales.
Ahora veremos algunos ejemplos de carteleria realizada en Europa:
Ahora veremos cuatro ejemplos de los coloristas Fotobustias italianos, que son las carteleras que se ponen en el vestíbulo del cine, y que tienen un tamaño más grande que las españolas. No se pierdan la de Janet Leigh, impensable de publicar en la sacrosanta España de la cruzada.
Y aquí tenemos dos modalidades de cartel italiano pero pertenecientes a la primera reposición. Tiene un diseño de los más setentero pero no deja de ser de lo más poderoso, ¿no?
En Checoslovaquia Psicosis se estrenó en 1970 y se realizaron dos carteles promocionales de lo más curiosos, obra de Zdenek Ziegler:
Bueno, y vayamos ya a por los carteles americanos. Para comenzar dos sudamericanos:
Y estos son algunos de los carteles y lobby cards americanos.


Y para terminar con los carteles dos pertenecientes a reposiciones:

En esta reposición la anuncian como completa, en contraste con la que se pudo ver, de forma mutilada, en la Tv. Por otra parte el cartel es del todo explotaition art.
Y para terminar algunos objetos más:
Norman Bates cumple años: cincuenta aniversario de Psicosis
Han pasado ya cincuenta años desde la primera vez en que Norman Bates asesinó a Marion Crane en la bañera de una sala de cine.
No asistí a ese estreno, pero sí a una de sus reposiciones en los 70, tendría yo unos nueve años y mi recuerdo más vivo en relación a ese primer visionado es cómo me maravilló la duración exacta del plano en que Vera Miles daba vuelta al balancín para descubrir la momia de la madre. Duración perfectamente calculada para provocar el impacto en aquellos que, como yo entonces, la ven por primera vez (eso me llamó la atención en vez de asustarme, Serendipia ya apuntaba maneras desde la infancia). Y es que la planificación de Psicosis es una filigrana calculada al milímetro.
Hablar de la planificación como mecanismo de suspense en Psicosis obliga a hablar de la secuencia de la ducha y sus violines asesinos. Siete días de rodaje, setenta posiciones de cámara, y todo para cuarenta y cinco segundos de película.
Hitchcock rechazó el torso artificial que habían fabricado y prefirió usar una modelo de desnudo para rodar un asesinato brutal sin que el cuchillo, evidentemente, llegue a rozar el cuerpo de la muchacha. Todo es una ilusión del montaje. Efecto de ilusionista es también el segundo asesinato, el asesinato del investigador Arbogast. Cuenta Hitchcock en su entrevista con Truffaut que Saul Bass realizó los dibujos para esa secuencia y que llegó a rodarse con ese plan, pero, tras ver los resultados, se dio cuenta de que así no funcionaba: esa subida de la escalera, la ideada por Bass, transmitía la impresión de culpabilidad, parecía que Arbogast fuera un asesino y lo deseado era justo lo contrario. Hitchcock se sirvió de una sola toma del investigador y cuando este sube el último peldaño eleva la cámara para poder filmar a la madre en vertical y así no darle al espectador la impresión de que se ocultaba deliberadamente su rostro; Hitchcock quiere que el público siga apiadándose de Norman Bates haciéndoles creer en su subyugación a una madre piscópata. Después, para la caída del detective ya muerto, acudió a otro truco de prestidigitador: en primer lugar rodó con la Dolly el descenso por la escalera sin el personaje; después, en una silla especialmente construida para la ocasión, rodó a Arbogast sobre la transparencia del descenso de la escalera, al actor le bastaba con mover los brazos mientras se movía la silla.
Hitchcock en Psicosis hace magia para dotarla de realismo, por eso la consideraba una película para los cineastas, porque actúa sobre el espectador con los recursos más técnicos del cine. El argumento poco le importaba, poco le importaban los personajes, lo que pretendía era demostrar que los segmentos del lenguaje audiovisual (banda sonora, fotografía, planificación, movimientos de cámara, etc. ) bastaban para hacer gritar al público. Una auténtica obra de cine en estado puro.
Es por esta condición, la de no explicar nada con elementos extracinematográficos, que es criticada la última secuencia. Ese epílogo, con la voz en off de la madre sobre un Norman Bates sentado delante de un fondo neutro, mastica una conclusión que al espectador ya se le ha narrado. Sin embargo, yo sigo mirando esos planos finales, la mosca paseándose sobre el cuerpo de Norman y su monólogo, con cariño, porque, aunque entiendo las críticas, sigo recordando mi emoción infantil ante ese discurso que ahonda en la locura del personaje. Y es que, aunque afirmara no haberse preocupado por la construcción de los personajes, estos tienen plena entidad en la película. Puede, y no es una afirmación, que no se haya profundizado en su perfil más psicológico, en la evolución de sus emociones, pero Hitchcock nos ofrece auténticos arquetipos universales. Igual que Camus en sus novelas, Hitchcock ha ido más allá del relato para crear un mito que penetra en la esencia de la locura. En un crescendo pasa por todas los grados de la obnubilación de la mente: desde el transtorno más pasajero de la angustia ante una situación que oprime y no hace dudar de la ejecución del delito y la posterior tensión de la culpa en el caso de Marion, a la obsesión por el dominio y manipulación de los demás en la madre, hasta llegar a la piscopatía de Norman.
Hitchcock nos lleva a recorrer el paisaje de la turbación mental de la escisión entre lo racional y lo perverso, pero pese a todo su cálculo en la planificación no lo habría conseguido sin las magistrales notas de Herrman; escuchar ese score a oscuras y cerrando los ojos nos provoca el desasosiego de perdernos en los recovecos del delirio.
Psicosis es uno de los mejores ejemplos para demostrar que la banda sonora no es algo accesorio sino que se imbrinca en la imagen dotándola de plenitud narrativa. Basta con ver la secuencia de la huida de Marion en coche bajo la lluvia, que es un auténtico segmento de cine mudo, primero sin la música de Herrmann y después con sus notas pautando la acción, para comprobar que es la música la que nos introduce en el estado mental de la joven, permitiendo así la identificación con ella, y la que nos cautiva e inmerge en la trama y su suspense.
Cincuenta años después Psicosis sigue siendo rabiosamente moderna e inalcanzable, no sólo por sus secuelas, sino también por ese experimento de Gust Van Sant de repetir su rodaje plano a plano. La mano del artista es la que da grandeza a la obra y Hitchcock realizó auténticas películas de autor sin necesidad de abrumar a los espectadores con obras crípticas y sin renunciar al género que además revoluciona con Psicosis haciendo nacer el terror moderno. Su obra nunca dejará de ser una lección de cine con mayúsculas ni dejará de arrobar a todos aquellos que disfruten de sus películas por primera vez. Les dejamos con Mr. Hitch, que les dará un tour preliminar por la casa de Norman.




































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