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Los 4 Fantásticos: ¿Crujir de dientes? ¿La película que hay que odiar?

Digamos que los puristas al cómic que inauguró la gran era Marvel de los súper héroes pueden salir del cine (si soportan hasta el final) un tanto airados. Pero es una suposición, claro. Yo mismo soy seguidor de Marvel Cómics, concretamente del arácnido y, la verdad, uno ya está curado de espantos. Y me he llevado unos cuantos.

Roger Corman fue el primero, pero una vez finalizada, prefirió no estrenarla.

Roger Corman fue el primero en atreverse con el cuarteto, pero una vez finalizado el filme, prefirió no estrenarla.

Por poner dos ejemplos: en cine los absurdos argumentos en contra y a favor de los lanzaredes orgánicos o inorgánicos. Y en cómic la saga del clon. Muchos han nacido con la imagen de Bruce Wayne encarnado por Michael Keaton, pero la verdad es que lo primero que pensaba uno al enterarse era que Tim Burton había cometido un irreparable error de casting. Así que la enésima adaptación de personajes Marvel a otro medio no debería hacer que perdiéramos los papeles. Y más si nos enteramos de que su versión en cómic se ha cerrado y sus personajes han sido reciclados en otras colecciones. Así que sí, digamos que los guionistas se han tomado ciertas libertades y cuatro-fantasticos-poster-kate-marala cuarta y última adaptación de los 4 Fantásticos convierte a sus protagonistas (y a su peor enemigo) en adolescentes. Cambia razas y transforma a Sue en científica también, apañando el guión por aquí y por allá con un corta y pega que complazca a los directores de marketing de los estudios que tienen los derechos de los personajes.

Y dicho esto vamos a la película, un filme que ya desde las redes ha estado escogida por algún gurú  de la opinión como la cinta que debes odiar. Y hay que decir que no es para tanto. La nueva remodelación de la familia superheroica se adapta a lo que se supone que debe de gustar al público que acude especialmente a ver estas película: el más joven. Así que ¿qué tenemos que decir los carcamales que hemos leído sus historias desde los tiempos de Ediciones Vértice? Pues ver la película y pasarlo bien… O no. Y este cronista, que repito, está curado de espantos y no le gusta que le digan lo que le tiene que agradar o no, pues ha ido al cine como va siempre, con ganas de pasarlo bien. Y más o menos lo ha conseguido.

Los personajes son atractivos, su historia recalca (y recalcará más su secuela, de haberla) el valor de la amistad, de unir fuerzas para combatir las eventualidades. De no dejarse manipular. Del miedo a los cambios y saber adaptarse a ellos. En fin, los valores positivos y universales que los buenos siempre predican. Hasta bien avanzado el filme, puede verse como una película de ciencia ficción. Y el momento en el que el grupo comienza a luchar unido quizás es demasiado apresurado, como si se terminara el tiempo y hubiera que aligerar. Pero ese desenlace es precisamente el que mantiene la máxima fidelidad con los 4 Fantásticos del cómic, llevando la aventura al plano cósmico tan característico de las aventuras del cuarteto.

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Naturalmente cabía esperar más, mucho más de Josh Trank, un director que con Chronicle (2012), su debut, nos ofreció la que posiblemente sea mejor película sobre los súper poderes (y de rebote de las mejorcitas sobre eso que se ha dado en llamar found footage). Pero uno está al corriente de ciertas presiones que el director ha recibido por parte de Fox que incluso no ha dejado que monte su película. En todo caso la película viene con el eco de un estrepitoso batacazo en taquilla que no beneficia para nada su carrera en nuestras pantallas. Por su parte los actores cumplen con su cometido y resulta (si se deja, repito, el cómic original de lado), atractivo el punto de partida con Ben y Reed comenzando su compincheo desde la infancia.

Sin duda una apuesta arriesgada que parece quedará en el saco de las buenas intenciones y que hace que nos preguntemos que tal habría sido si se hubiera dejado que su director hubiera creado el filme, tal y como tenía previsto, con un enfoque más oscuro.

Categorías: TRAILERS RECOMENDADOS

Primera imagen de Thor, el mundo oscuro

El próximo 31 de octubre llegará a los cines la segunda parte de la adaptación al cine de Thor, el héroe Marvel. La primera entrega, dirigida por el shakespeariano Kenneth Branagh, no fue muy bien recibida ni por el público ni por la crítica, nosotros, en cambio, rompimos una lanza a su favor en el que ha sido uno de nuestros artículos más populares. Nos dejó un agradable sabor de boca por su colosalismo y su humor, así que estamos encantados de que el personaje vuelva de nuevo a nuestras pantallas.

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Esta segunda entrega ha sido dirigida por Alan Taylor quien ya está familiarizado con la fantasía épica por haber dirigido seis episodios de Juego de Tronos. Se presenta como la continuación en la gran pantalla de las aventuras de Thor, el Poderoso Vengador, en su lucha por salvar la Tierra y los Nueve Reinos de un oscuro enemigo que es anterior al mismísimo universo. Después de Thor y Los Vengadores, Thor lucha por restablecer el orden en todo el cosmos… pero una antigua raza liderada por el vengativo Malekith regresa para volver a sumir al universo en la oscuridad. Thor se enfrenta a un enemigo al que ni siquiera Odín y Asgard pueden hacer frente y deberá embarcarse en su viaje más peligroso y personal. En este viaje se reunirá con Jane Foster y deberá sacrificarlo todo para salvar el mundo.

Protagonizada por Chris Hemsworth, Natalie Portman, Tom Hiddleston, Stellan Skarsgård, Idris Elba, Christopher Eccleston, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Kat Dennings, Ray Stevenson, Zachary Levi, Tadanobu Asano, y Jaimie Alexander, junto a Rene Russo y Anthony Hopkins como Odin, Thor, El Mundo Oscuro está producida por Kevin Feige, a partir de una historia de Don Payne y guión de Christopher Yost , Christopher Markus y Stephen McFeely. Está basada en Thor, el clásico Superhéroe de Marvel que apareció por primera vez en el cómic Journey into Mystery (Viaje al misterio) nº 83, en agosto de 1962.

Para ir abriendo boca nos llega la primera imagen del rodaje, que no revela mucho pero que ya nos pone en alerta:

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Ya está aquí el primer Vengador: Capitán América

3 agosto 2011 7 comentarios

AL PRINCIPIO FUE EL COMIC

Jack Kirby y Joe Simon formaban un equipo que ya había publicado diversas series desde que unieron sus destinos en 1939, cuando Simon quedo impresionado por Kirby y le propuso que colaboraran: Kirby a los lápices y Simon dando ideas, entintando, realizando bocetos y, lo que era casi más importante, moviéndose a la búsqueda de trabajo y contactos por las editoriales, lo que pronto supone un torrente de trabajo para ambos, que publican en diversas editoriales, entre ellas  Timely, editorial que tiempo después cambiaría de nombre pasando a llamarse Marvel, lo que seguro que les suena mucho más.

En 1940, con los quioscos invadidos por los super-heroes a imagen y semejanza del exitoso Superman, Kirby y Simon  deciden dar vida a un luchador mucho más humano para enfrentarse a un peligro muy real que más que latente: la ascendencia de los fascismos, creando un super soldado que plante cara al  super hombre ario: El Capitán América, y todo eso antes de que Estados Unidos entre en la 2ª Guerra Mundial.

Martin Goodman, propietario de Timely da el visto bueno al personaje, contratando diez números a sus creadores. El primer número salío el 20 de diciembre de 1940, obteniendo  todo un éxito pero no consiguiendo retener al equipo creador, que tras  estos números abandona la editorial buscando trabajo en otras  más importantes. Durante esta corta estancia en Timely Kirby conoció a Stanley Lieber,  sobrino de Goodman y poco más que  chico de los recados (Simon asegura que les traía el café) un inquieto joven que más tarde se convertiría en el  más importante colaborador de Kirby bajo el nombre de Stan Lee.

Lo que narraba el comic es harto conocido, pero no está de menos recordarlo: Steve Rogers es  un tipo delgado y enclenque que quiere ayudar a su pais en la lucha contra el enemigo, así que se presenta voluntario para un experimento que pretende crear super-soldados. El experimento es un éxito, pero el científico sufre un atentando llevándose a la tumba la fórmula, así que Steve, como Capitán América quedará como único super-soldado para combatir a sus más acerrimos enemigos nazis como Cráneo Rojo o el propio Hitler, eso sí, contando con la ayuda de su escudo y de  Bucky, un adolescente bastante similar al Robin que acompañaba a Batman, aunque con un traje bastante menos ridículo.

El éxito de Capitán América, hace que se siga publicando con otros equipos creativos, entre ellos con el joven Stan Lee de guionista, hasta 1954. Por su parte, el prestigio obtenido por el personaje le proporciona suculentos contratos a sus creadores originales, especialmente con National, la casa del propio hombre de acero, de Batman, Flash… pero con la entrada de Estados Unidos en la guerra, ambos se alistan, lo que ralentiza un poco la actividad del equipo hasta el fin de la contienda. En 1946 vuelven a la actividad con National, pero los super-heroes habian comenzado su decandencia y tuvieron que adaptarse al mercado realizando comics de amor, infantiles (funny animals), policíacos… publicando en 1949 el último trabajo en la casa de Superman. Pero eso no significa que se quedaran sin trabajo, al contrario, tenían más que nunca y lo realizaron para diversas editoriales.

En 1950 se suben al carro del comic de terror, visto el éxito de la  legendaria editorial EC  y poco después crean Fighting American, heroe basado en el Capitán América pero creado para enfrentarse a los nuevos enemigos de América: los comunistas. Afortunadamente, pronto el comic se convierte en una parodia, ya que los autores vieron que todo aquello del McCarthysmo era una fiebre malsana.

Merchandising setentero: El Capitán América de Mego.

En 1954 crean su propia editorial, Mainline, con tan mala fortuna que ese mismo año se publica el libro de Fredric Wertham, Seduction of the innocent, que supone un golpe en el estómago de la industria del comic book, ya que en el libro se acusa a los comics de pervertir la mente de los niños. La industria languidece y también la asociación entre Kirby y Simon, que finaliza tras 16 años interrumpidos únicamente por la guerra.

A finales de los años cincuenta Kirby, casado y con tres hijas,  decide picar a la puerta de Martin Goodman y su editorial, que ahora se llamaba Atlas, siendo bien recibido y realizando diversos trabajos, sobre todo de ciencia-ficción con guiones de Stan Lee. Trabajo  que compagina con otras editoriales como  National, ahora DC cómics. Pero pronto todo evolucionaría de forma vertiginosa: cuando el 2 de agosto de 1961 sale a la venta el primer número de Los 4 Fantásticos (The Fantastic Four), dibujado por Jack Kirby y guionizado por Stan Lee, que mezclaba el concepto de super-heroe con el de los monstruos gigantes que estaba en boga, todo ello en una editorial que ya se llamaba Marvel Comics. Era un principio y no dejaría de evolucionar, ya que ambos crearian a La Masa ( Hulk), Patrulla-X (X-Men), Sargento Furia (Sargeant Fury), Hombre hormiga (Ant-Man), Antorcha humana (Human Torch) y Vengadores (Avengers), donde resucitarían al viejo super-soldado, Capitán América. ¡Y todo esto sucedió de 1961 a 1969!

Pero centrémonos en Los Vengadores: En su número 4 (diciembre de 1963), el grupo, formado por  Thor , El hombre gigante, la avispa y el hombre de hierro, recupera un bloque de hielo que contiene al legendario luchador, que se había quedado congelado tras intentar detener un misil creado por un enemigo suyo, el Barón Zemo. Bucky no tuvo tanta suerte y falleció. El Capitán se  une a los  Vengadores  y en 1965 asume el papel de  líder del grupo. Al año siguiente Capitán América tendrá su propia colección, primero en Tales of Suspense, a partir de 58 y más tarde con título propio, al llegar al centenar. En la colección  volverá a luchar contra algunos nazis sobrevivientes (su archienemigo Craneo Rojo) y a los comunistas de turno, mientras intenta adaptarse a la nueva época que le ha tocado vivir, con historias en las que también habrá espionaje e importantes conexiones con otro personaje, Nick Furia y la agencia Shield.

Kirby dibujó todas esas historias hasta el número 109, a partir de ahí se encargaron dibujantes de la talla de Gene Colan, John Romita, Sal Buscema o John Byrne, guionizados por Stan Lee, Gerry Conway, Steve Englehart o Roger Stern. Pero hay una pequeña saga que merece destacarse, la que cubre los números 110,111 y 113, realizada por Jim  Steranko en 1968. En esta historia, el Capitán América decide dejar de serlo, fingiendo su propia muerte. Quien leyó este comic no lo olvidó nunca,  ni por la historia ni por la maligna (y atractiva) Madame Hidra ni por el innovador trabajo de Steranko, que introdujo los estilos pop-art y op-art en el comic, pero que se retiró  casi por completo al año siguiente de publicar esta saga, siendo este su último trabajo largo para Marvel. Posteriormente volvería esporádicamente al cómic en los ochenta.

El Capitán América ha seguido adelante, a pesar de que tiene retractores por el tufillo patriotero que desprende, pero ha tenido todo tipo de épocas y aventuras: lo han substituido, le pusieron un compañero afroamericano (El Halcón) e incluso recientemente lo asesinaron (otra vez), naturalmente para volverlo a resucitar un tiempo después (¿que se creían?).

En 1991 se edita un serie en cuatro tomos prestigio, Adventures of Captain America, que representa una vuelta al pasado del personaje. Repasando el origen y enfrentándolo a Craneo Rojo, ambientando todo ello en los años cuarenta. Una deliciosa obra de Fabian Nicieza y Kevin Maguire. Pero si el personaje ha vuelto a los origenes también ha pasado por renovaciones. Allá vamos, porque el Capitán América  tiene una importancia capital en The Ultimates, comic que actualiza Los Vengadores y  al que debe mucho la película recién estrenada.

Tras los mil experimentos y actualizaciones de los personajes a las que Marvel nos tiene regularmente acostumbrados, la editorial lanza una nueva línea denominada Ultimate. El primer personaje abordado es, claro, el buque insignia de la editorial: Spiderman, siendo seguido por X-Men. El éxito anima a seguir, en este caso, con una serie limitada que sí que representa una renovación o mejor dicho, una nueva interpretación de Los Vengadores,  The Ultimates con guión de Mark Millar y lápices de Bryan Hitch. Una innovadora serie realizada de forma  cinematográfica, tanto que incluso la encarnación de los  personajes está inspirada en actores: Iron Man:Johnny Depp; Nick Furia: Samuel L. Jackson; Capitán América: Brad Pitt; Hombre Gigante: Matthew McConnaghy; Avispa: Zihi Zhang (de La Casade las Dagas Voladoras); Bruja Escarlata: Angelina Jolie; Ojo de Halcón: Bruce Willis y Bruce Banner (alter ego de Hulk): Steve Buscemi.

La serie no evita conflictos realistas como la violencia doméstica o las conspiraciones gubernamentales, además de temas escabrosos como el canibalismo o la relación abiertamente incestuosa de dos personajes.

Mark Millar, claramente  inspirado por el trabajo de Alan Moore con los superhéroes,  declaró que  “La noción de como serian los superhéroes en el mundo real siempre me había hecho gracia y ésta era mi oportunidad de desarrollar el concepto”.

Los 26 episodios realizados por Millar y Hitch forman parte de la historia del comic. Una obra colosal realizada en cinco años y tres meses. Se editó en dos volúmenes: el primer número vio la luz en febrero de 2002 y el último de esa temporada llegó en diciembre de 2004. El segundo ciclo comenzó en diciembre de 2004 y finalizó en mayo de 2007. Sus autores se tomaron todo con calma y el resultado no podría ser más redondo.

PRIMERAS ADAPTACIONES EN LA PANTALLA

La primera adaptación en la pantalla grande de un heroe Marvel es precisamente la del Capitán América y fue en una forma muy popular en la época en que se realizó: el serial por episodios. Sucedió en 1944 y fue de la mano de los estudios Republic, especializados en este formato y en películas de bajo presupuesto, especialmente western. Pero como Hollywood tiene que cambiarlo todo, introdujo muchos cambios: Grant Gardner (no Steve Rogers) , interpretado por Dick Purcell ya no era soldado, sino fiscal del distrito; no llevaba escudo, pero sí pistola y Bucky había sido sustituido por una ayudante femenina (Lorna Gray). También de paso había perdido las alitas de su máscara. Ante tan poco ilustre reparto destaca el gran  Lionel Atwill, naturalmente como villano interpretando a  The Scarab (El escarabajo), que poseía un arma mortífera, el (¡ejem!) Vibrador Dinámico. El actor había caido en desgracia el año antes al saberse que en su casa se organizaban orgías y tras ser condenado a 5 años de libertad condicional, su carrera cayó en picado, acelerando posiblemente su fallecimiento dos años después de interpretar este serial.

El serial fue dirigido por John English y Elmer Clifton, y elconstaba de 15 episodios de 20 minutos de duración, excepto el primero que duraba media hora.

En 1979 se realizan dos episodios piloto para una posible serie televisiva. En el primero, Captain America, dirigido por Rod Holcomb, el Capitán América (Red Brown) salva Phoenix de una bomba de neutrones, mientras que en la segunda, Captain America II:Death Too Soon, dirigida por  Ivan Nagy, el mismo actor que interpretó al Capitán en la primera está inmerso en

Después de ver estas imagenes, no entendemos como fracasó este (¡¡¡ejem!!!) Capitán América televisivo.

una trama que incluye un Christopher Lee revolucionario (General Miguel ¡…!) que tiene secuestrado a un científico capaz de acelerar el envejecimiento. Como es natural Christopher Lee se enfrentará cara a cara con el Capitán América y podrá probar la medicina con la que quería dominar el mundo, envejeciendo en menos de un minuto.En algunos paises europeos se proyectó en cines.

En el film también salian Len Birman, Lana Wood y Connie Selleca y como puede apreciarse por las fotografias el aspecto del, ¡ejem! Capitán América (por llamarlo de alguna forma) es más que ridículo, haciendo pensar que el del serial era más que digno en comparación.

Habría que esperar hasta 1990 para poder volver a ver al capitán en la pantalla, con un uniforme fiel al personaje de Marvel, aunque con una pobre adaptación. Captain America   fuedirigida por Albert Pyun e interpretada por un hijo del escritor J. D. Salinger, Matt Salinger en el papel del Capitán América, que se enfrenta a su enemigo Craneo Rojo. El film se estrenó coincidiendo con el 50 aniversario de la creación del personaje pero… en vista del pobre resultado se decidió estrenar directamente en televisión por cable y en video, aunque otra vez se repitió la historia y en algunos paises se estrenó en salas cinematográficas.

El hijo de Salinger tampoco pudo salvar la película, aunque su uniforme estaba más que logrado.

 EL CAPITÁN AMERICA: EL PRIMER VENGADOR

Cada vez que escucho a Wagner me entran ganas de invadir Polonia dice Woody Allen, y es el preludio al tercer acto de La Walkiria lo que suena cuando Johhan Schmit-Red Skull, primer mando de Hydra, la unidad científica del partido nazi, introduce el Cubo Cósmico de Odín en su artilugio destinado a aniquilar el mundo. La Walkiria, Odín, la Hydra de Lerna, en un sólo plano Joe Johnston recoge, con su esmeradísima puesta en escena, las tres tradiciones mitológicas, escandinava, germánica, griega, de Europa.  Y es que el cómic de superhéroes  es el heredero directo de nuestros ancestrales mitos (déjense de Tölkien).

Capitán América (Captein America, 2011, Joe Johnston) se le antoja  a quien esto escribe como la más sólida de todas las adaptaciones que está llevando a cabo Marvel de cara la esperadísima Los Vengadores (que está anunciada por fin para mayo del próximo año). Hacía tiempo que no me pasaba que, únicamente viendo un cuarto de  hora, tuviera la certeza de que estaba ante un film de calidad que ha sabido  adaptarse  a los nuevos tiempos respetando la herencia de los cómics. Ello pese a las reticencias que tenía al respecto por las suspicacias que entre el público (y en mí mismo) pudieran despertar el carácter patriotero, americanista y militarista que arrastra el personaje. Pero la película supera ese inconveniente de forma excelente, por el aire paródico de algunos episodios y por haber sabido darle un carácter universal a su lucha.

En este último sentido, los más puristas echarán de menos las esvásticas que perlaban al cómic.  Pero para mí, precisamente, esa es una gracia del film: es una película bélica en la que se ha injertado perfectamente una película de superhéroes. Y es la sustitución de la esvástica por la hydra el detalle que la convierte en película de fantasía superheroica. Suprimir los símbolos permite darle universalidad al mal (perfecto villano Red Skull) y el combate contra él, así, aunque esté perfectamente ambientada en un periodo real cobra la dimensión de atemporalidad que tienen los mitos y por ende los cómics.

Con todo, esa cuidadosísima ambientación  nos remite a un periodo concreto y a sus valores,el director de producción Rick Heinrichs fue minucioso a la hora de representar lugares y momentos históricos, adaptando los exteriores británicos a los entornos americanos con alteraciones y adiciones tanto prácticas como informáticas. Anna Sheppard, quien vistió a unos 300 extras a diario en algunas de las escenas, se basó en materiales de la época y piezas auténticas para aportar mayor autenticidad. El asesor militar Billy Budd, con más de 15 años en  la Marina Real Británica ayudó a los actores, explicándoles cómo manipular equipos y armas militares; los productores también incluyeron a militares reales en las escenas de más acción. De modo que sin necesidad de esváticas sabemos que se nos está hablando del nazismo, sus obsesiones y sus peligros. El nazismo buscaba hundir sus raíces en los mitos germánicos, especialmente en la recomposición de ellos que realizó Wagner y, aprovechando también la obra póstuma de Nietsche (La voluntad de poder) brutalmente manipulada por su hermana Elisabet, deseaba alcanzar el Superhombre la gran Bestia Rubia y así dominar el mundo extendiendo su imperio sobre él. Y eso es lo que nos viene simbolizado en la organización Hydra tanto en el cómic como en esta adaptación cinematográfica, reflejando, de paso, la pasión por lo esotérico que alcanzaba hasta la mismísima cúpula del partido (¿Sabían ustedes que el propio Himmler nos visitó en busca del Grial que creían perdido en Montserrat?). Frente a Hydra y la megalomanía de Johhan Schmid-Red Skull, el Capitán América representa al hombre que alcanza poderes por su propia virtud, por su voluntad de alcanzar la paz y no por ánimo de hacer la guerra. Paradójicamente, pues es él el auténtico Übermensch de Nietszche: no el súperhombre sino el hombre que se supera constantemente a sí mismo. La película muestra esta autosuperación del personaje en su propia metamorfósis, ayudada por el suero del dóctor  (símbolo de la otra Alemania, la que combatió con todos sus medios la locura que se había adueñado de su país), son su bondad y su sagacidad las que le hacen merecedor de ser convertido en el súpersoldado.

Respecto a la transformación hay que elogiar el trabajo de el supervisor de efectos visuales Christopher Townsend quien recibió el encargo de crear el look de Steve Rogers antes de ser Capitán América. Habiendo trabajado anteriormente en géneros de fantasía, acción y aventura, Townsend llegó preparado para enfrentar el reto. Para convertir a Evans en el muchacho Steve Rogers de 53 kilos de peso, Townsend empleó una colección de técnicas de efectos visuales, entre ellas sustitución de cabeza, lo cual se realizó con mayor credibilidad al ‘adelgazar’ tanto la cabeza como el rostro de Evans. Un doble corporal más delgado observaba la actuación de Chris Evans en una escena y luego la imitaba lo más fielmente posible. A continuación, unían cuerpo y cabeza con el último toque mágico de Townsend.  Incluso midiendo 5’7”, el doble no siempre era lo suficientemente ineficaz así que usaron un software para deteriorarle un poco el cuerpo.  “Chris Evans está en plena forma física, casi me pareció un crimen hacerle eso,” explica el productor ejecutivo Louis D’Esposito, “Pero el resultado te sorprenderá y comprobarás lo bien que complementan los efectos visuales su actuación.”

Que nadie se espante con mis menciones a Wagner y a Nietsche, Capitán América no es una película en la que el superhéroe tenga un tratamiento reflexivo como puede ser el planteado por Nolan para Batman. Al contrario, es una película de hazañas bélicas esquemática y precisa en la que  el héroe participa de los arquetipos del género: desafío a la autoridad una vez se decide a entrar en acción, reclutamiento de los compañeros menos disciplinados pero más aguerridos, asaltos a trenes y fortalezas para liberar a los prisioneros de bando amigo y/o para desbaratar los planes del enemigo, etc.   Auténtico cine de aventuras al estilo de El desafío de las águilas (Where Eagles Dare, 1968 Brian G. Hutton) con la que comparte paisajes helados, e incluso con cierto aire a Los violentos de Kelly (Kelly’s Heroes, 1970 Brian G. Hutton) o Malditos bastardos (Inglorious Basterds, 2009 Quentin Tarantino), por el carácter de los personajes del comando. Y todo ello siendo a la vez, en perfecta simbiosis, una película de súperheroes fiel al espíritu del universo Marvel. La propia banda sonora de Alan Silvestri muestra este carácter híbrido con temas en los que reconocemos los elementos básicos de las películas de guerra (fanfarrias, uso de la percusión) y otros de aire más fantasioso en el que incluso cambia la instrumentación. Ésta película es la historia del universo Marvel. La historia que todos aprendimos en el colegio va por otro lado, esta es una visión de la historia desde la ciencia ficción. Abundan las películas de guerra, y se han hecho muchas películas en torno a la Segunda Guerra Mundial, pero nunca nadie ha hecho una como ésta.

Conforme iba moldeándose el guión, los guionistas Markus y McFeely se esforzaron continuamente para asegurar que la historia del Capitán América encajara perfectamente  con los personajes y argumentos existentes del Universo Marvel. Asegura  Markus: Consultábamos con los demás proyectos o nos consultaban ellos para asegurarnos que no faltara el tejido conectivo. Por ejemplo, Howard Stark interpreta a un personaje bastante importante en la película, y su hijo es Tony Stark, Iron Man.  Las vínculos han estado presentes desde el principio.  Y hay más paralelismos.  También contamos con Nick Furia, que está llamado a reunir y dirigir Los Vengadores, y que ya apareció en la segunda parte de   Iron Man y en la escena post-créditos de Thor. Pero el auténtico trabajo de adaptación y utilización del universo Marvel para enriquecer, aunque sea variando la historia de los cómics, está en el equipo que acompaña al Capitán América en sus acciones bélicas. Se trata de los Comandos Aulladores, en verdad compañeros del Sargento Furia en  la colección Sgt. Fury and his Howling Commandos. Los personajes han sido utilizados de forma magistral, siendo reconocibles el irlandés Dum Dum Dugan y  el inglés Pinky. También hay un personaje francés y un negro, Gabe Jones. Respecto a este  personaje hay que añadir que, era tan  inusual que en un comic hubiera un personaje negro,  que tal y como se puede leer en el libro Cinco Fabulosas Décadas de Cómics Marvel (Les Daniels, 1996, Planeta De Agostini),  Stan Lee  se vio obligado a enviar una nota detallada a la compañía que se encargaba de hacer las separaciones de color para dejar absolutamente claro que era negro. A este equipo se suma un personaje oriental, dando como resultado un equipo del todo mundialista en lucha común contra el totalitarismo que representan los nazis primero y después Red Skull y su organización Hydra.

Los personajes encajan perfectamente en la época que se quiere mostrar, ya que tanto las aventuras del Sgto. Furia como las del Capitán América originales se desarrollaban durante la Segunda Guerra Mundial, así que no es tan descabellada la reunión de ambos personajes en una misma historia. De hecho, el número 13 de la serie del Sgto. Furia contaba  con El Capitán América y Bucky de invitados, así que ningún purista puede tirarse de los pelos.  Por cierto, hablando de Bucky: si bien no se ha ignorado, se ha evitado mostrarlo como un adolescente en uniforme superheroico, así que, muy inteligentemente se ha incluido como un amigo de toda la vida de Steve Rogers que no duda en luchar a su lado.

En definitiva, Capitán América es una de las mejores y más inteligentes adaptaciones de un cómic al cine. Respetuosa con el esquematismo de sus personajes y el carácter simbólico de sus reflexiones más profundas sobre el bien, el mal y los valores de quienes llegan a héroes.  Joe Jonhston , además sabe hacer que la acción trepidante no carezca a la vez de corazón. Y no sólo porque contenga esa sobria historia de amor de Steve Rogers con Peggy Carter, esa mujer rabiosamente hawksiana, sino porque hacemos nuestros los sentimientos que mueven a los personajes a la acción. En él, Marvel encontró al mejor artífice para llevar esta historia al cine. Igual de acertado es todo el reparto, desde los protagonistas a los personajes más secundarios y Johnston ha sabido ser también un gran director de actores.

El casting de Steve Rogers/Capitán América fue un proceso largo y arduo, según cuentan los responsables del estudio. Y es que en el guión su personaje  va de un extremo a otro, desde un chico rechazado del cual se aprovechan los demás, un looser, a un líder dinámico y admirado. ¿Dónde encuentras a alguien que al principio aparente ser un tímido y escuálido adulto pero que sea capaz de ganarse la simpatía y el respeto de los espectadores, y se transforme en un líder duro y creíble, capaz de desafiar legítimamente a una fuerza de élite formada por soldados sin escrúpulos de Hitler? A quien escribe le parece todo un acierto que haya recaído en Chris Evans y no sólo porque ya tuviera experiencia con el cine de cómic adaptado, ya que fue la Antorcha Humana en Los cuatro fantásticos , si no porque a lo largo de las dos horas de duración del metraje hace gala de su versatilidad y sabe comunicar la fuerza de su natural canijo y la ternura de su yo heroico y superdotado. Junto a él, Hayley Atwell  (Peggy Carter) compone una heroína en la que la belleza no es impedimento para la fortaleza, comenta al respecto la nominada al Globo de Oro: Lo que más me atrajo al leer el guión es que me podía identificar con esta mujer que vive en un entorno dominado por los hombres. Es luchadora, cualidad que siempre es atractiva en cualquier personaje, y además, es misteriosa. La relación que mantiene con Steve Rogers no es la típica historia de amor. Es una mujer de carrera, tiene dignidad personal y está harta de que los hombres del Ejército no la tomen en serio. Creo que todo esto hace que sea bastante formidable, especialmente para Steve.  También resulta acertada la elección de Sebastian Stan como Bucky Barnes, el amigo más cercano de Steve, su gran camarada. No digamos ya la del siempre notable Tommy Lee Jones que inunda la escena con su sola presencia, prácticamente ha patentado el personaje del ‘Americano al mando’ – un hombre de pocas palabras capaz de liderar un ejército, una investigación o una agencia por la mera fuerza de su presencia. También ha sido bendecido con un malvado sentido del humor y el cerebro de un erudito, es decir, que parece haber nacido para interpretar al Coronel Phillips.

Y no destacarían tanto las fuerzas del bien si frente a ellas no existiera un villano potente y bien construido. Red Skull lo es. Johann Schmidt fue inoculado con el mismo suero que Steve Rogers, bonita forma de señalar que la raíz del mal y del bien coinciden y que florecerá el uno o el otro según se desarrolle en cada cual. En el caso de Rogers, su corazón valiente y naturaleza valerosa dieron lugar al Capitán América, pero la crueldad de Schmidt y sus ansias de poder lo convirtieron en un monstruo espantoso deseoso de dominar el mundo. El australiano Hugo Weaving  parece nacido para el papel capaz como es de brillar a través del maquillaje protético de Red Skull, capaz de transmitir aún detrás de una máscara.  Weaving había demostrado sin lugar a dudas esta capacidad en V de vendetta,  en el que proporcionó una interpretación redonda detrás de una máscara completamente estática y aquí vuelve a ratificarse. Él sólo ya resume la esencia del género, sus habitáculos y las invenciones del Dr. Armin Zola (Toby Jones), su particular mad doctor, hacen el resto. Las escenas que protagoniza son las más fastuosas, con ese ambiente casi diabólico y ese ejército de cientos de extras enmascaradosdispuestos a todo por seguirle. Sin la presencia de Red Skull, el Capitán América no sería nadie ni podría sacrificarse por nada. ¿Será que la maldad es el acicate de la heroicidad tal como intuía Borges en su repetido tópico del traidor/héroe?

Con esta pregunta al aire terminamos nuestro análisis concluyendo, como en tantas ocasiones antes, que en el entretenimiento puro y duro, manejando con inteligencia los lugares comunes de un género, se puede también reflexionar sobre cuestiones más profundas. Las buenas películas son como las cebollas, están hechas de capas superpuestas, cada espectador elige con cuál se queda; así, aunque muchas veces las aventuras de superhéroes son calificadas de diversión infantil, son las que dan un trato más adulto al público sin querer dirigirle y dejándole que haga la lectura que más le interese y divierta.

Desde este humilde púlpito recomendamos que este viernes vayáis al cine, cargados de palomitas, a disfrutar de este primer vengador. Ah, y no olvidéis quedaros hasta el final de todos los créditos porque os llevaréis una agradable sorpresa.

Categorías: Cómic y Manga, CINE CLUB

Thor, colosal vuelta a Midgar del dios del trueno

30 abril 2011 1 comentario

Al principio fue el mito

XXI. …Thor es el más noble de ellos [los Æsir], es llamado Thor de los Æsir, u Öku-Thor; es el más fuerte de los dioses y los hombres. Tiene su reino en el lugar llamado Thrúdvangar, y su palacio es llamado Bliskirnir; allí hay 540 habitaciones. Es la mayor morada que conocen los hombres…

Thor tiene dos machos cabríos, que son llamados «dientes esparcidos» y «rechina dientes», y un carro que conduce, y es tirado por ellos; por lo que es llamado Öku-Thor. También tiene tres cosas de gran valor: primero es el martillo Mjolnir, que los gigantes de la escarcha conocen, cuando lo alza saben que no hay esperanza; ha machacado muchos cráneos entre los de su raza. Tiene una segunda cosa de mucho valor: su cinturón de poder, y cuando lo abrocha su fuerza de deidad su duplica. Además tiene un tercer objeto de gran valor: sus guantes de hierro; no puede sin ellos tomar el mango de su martillo. Pero nadie es tan sabio como para contar todas sus grandes hazañas… (La alucinación de Gylfi)

Y el mito se hizo cómic

 “Lo genial de la conexión de Marvel con la mitología noruega es su comprensión de que la dimensión humana que hay en el centro de los relatos épicos es el cemento que lo une todo” (Kenneth Branagh)

Cuando era más niño y comencé a leer cómics de superhéroes rápidamente me interesé por los de Marvel. Se trataban de personajes más humanos y con debilidades: Dare Devil era ciego; el hombre de hierro estaba enfermo (y más tarde alcoholizado);La Cosa era… la cosa  y, en general,  todos eran muy enamoradizos. Pero mi  héroe favorito era Spiderman, colección que hasta hoy sigo comprando. Pero devoraba todos los que podía y que por entonces editorial

El setentero Thor de Mego que llegué a tener…

Vértice editaba por estos lares de una forma más o menos decente.

Pero en cuanto a Thor, a pesar de que me resultaba atractivo, no me hacía ninguna gracia por lo complejo que me parecían sus personajes y sus aventuras en Asgard. Eran tan fantásticas que las veía lejanas y a mi me gustaba, tal y como ya he dicho, ese realismo de un  Peter Parker que se quedaba sin telarañas o que tenía que reparar el disfraz o al que las chicas daban calabazas o al que acosaba (como se diría ahora) el matón de su clase.

Pero posteriormente supongo que le dí un poco más de atención y descubrí algunas sagas y épocas, como la de Walter Simonson, que hicieron que me congraciara con la mitología de Asgard y con su Dios más representativo en Midgar.

Pero no quiero aburrirles más, es más interesante saber como nace Thor como  personaje del noveno arte y naturalmente todo surge de la  mente de Stan Lee.

Vamos a ello:

Cuando Stan Lee vio a inicios de los años sesenta que los superhéroes volvían a ponerse de moda tras la exitosa serie Los 4 Fantásticos,  comenzó a experimentar con otros en colecciones ya abiertas. Así el primer episodio de Spiderman se publicó en el 15 de Amazing Fantasy (Agosto de 1962) o la primera aparición de  Iron Man fue en el 39 de Tales of Suspense (marzo de 1963), hasta que consiguieron colección propia (unos antes que otros) una vez se consolidaban los personajes en el mercado. Thor, adaptación al comic de la mitología nórdica por Stan Lee y el dibujante Jack Kirby  se publicó por primera vez en Journey Into Mistery nº 83 en agosto de 1962 y esa primera aventura nos narraba como Donald Blake, un médico cojo de vacaciones en Noruega, se quedaba encerrado en una cueva mientras los extraterrestres invadían la tierra. En la cueva encontraba un bastón que al golpearlo le transformaba en el dios Thor y al bastón en su martillo (Mjolnir).  Naturalmente Thor  terminaba con la invasión alienígena (¡¡De hombres de piedra de Saturno!!) y a partir de ahí con toda amenaza que se cerniera sobre la tierra (principalmente en Estados Unidos). Y como siempre hay un interés romántico, Blake estaba enamorado de su enfermera Jane Foster, a la que no podía desvelar su secreto, mientras esta estaba dividida entre sus sentimientos por el experto cirujano, (que tenía complejo por su cojera) y por el heroico Dios del Trueno.

 Las aventuras de Thor fueron la obra más importante de Kirby tras Los 4 Fantásticos y me atrevo a decir que la más personal. Dibujó casi un centenar de episodios desde 1962 a1970 y su evolución como dibujante puede admirarse a partir de 1964, concretamente en los episodios dedicados a Asgard. Kirby era un ávido lector de mitologías de toda índole y con Thor puede dedicarse a dibujar sus obsesiones con los súper-seres, retratando directamente a dioses mitológicos no únicamente nórdicos, sino también griegos o de donde hiciera falta.

¡¡Thor prisionero de los rojos!!

Aunque como hemos visto todo comenzó de forma muy naif, con Thor luchando contra los típicos alienígenas, comunistas o incluso con su archienemigo Loki ya en el  tercer episodio, la cosa se fue complicando conforme Kirby cogía los hilos de la serie enfrentándolo a enemigos tan desaforados como Ego, el planeta viviente, Hela, diosa de la muerte o Hércules. La serie comenzó desarrollándose enla Tierra, pero más adelante el dibujante (yo creo que debemos casi considerarle autor), realizará episodios que se centrarán en el Asgard  mitológico con grandes dosis de la ciencia ficción que caracteriza al Kirby más inspirado y que se incrementaría conforme avanzaban los años sesenta.

Pero… ¿Cómo se le ocurrió a  Stan Lee convertir a un Dios en un Superhéroe?, pues dejemos que el mismo lo explique:”Ocurrió cuando fui invitado a dar una charla en un programa de radio en New York. El entrevistador no dejaba de referirse a nuestros coloridos superhéroes como la nueva mitología de nuestra generación. Entonces, cuando me preguntó acerca de qué nueva creación íbamos a desencadenar sobre el indefenso público lector, fue cuando se me ocurrió. Entrar en el mundo del mito. ¡Convertir en personaje a un dios!”.

¡¡Excelsior!! añado yo.

A partir del número 126, la colección pasa a llamarse El Poderoso Thor (The Mighty Thor)  permaneciendo Kirby hasta el número 177, culminando así la mejor época de una serie que viviría otros buenos momentos cuando se hizo cargo de ella John Buscema.

¡Ha llegado Simonson!

En  1983, cuando la colección se daba por perdida,  dieron libertad total para hacer con la serie lo que quisiera a Walter Simonson, un dibujante y guionista que a partir del número 337 y  durante 45 números levantó al personaje retornándolo a sus raíces mitológicas y eliminando de paso  al personaje de Donald Blake, todo ello en  una recordada temporada que se inició con la estupenda y original saga de Bill Rayo Beta.

Tampoco hay que olvidar que a partir de 1963 Thor formará parte del grupo de héroes más poderosos de la tierra, Los Vengadores (The Avengers) junto al Capitán América, El hombre gigante, la avispa y el hombre de hierro, entre otros.

Pero existe otro Thor -o mejor dicho, otra interpretación del personaje- al que debe mucho la película.

Y es que tras los mil experimentos y actualizaciones de los personajes a las que Marvel nos tiene regularmente acostumbrados, la editorial lanza una nueva línea denominada Ultimate. El primer personaje abordado es, claro, el buque insignia Spiderman, siendo seguido por X-Men. El éxito anima a seguir en este caso con una serie limitada que sí que representa una renovación o mejor dicho, una nueva interpretación, este caso de Los Vengadores,  The Ultimates con guión de Mark Millar y lápices de Bryan Hitch. Una innovadora serie realizada de forma  cinematográfica, tanto que incluso la encarnación de los  personajes está inspirada en actores: Iron Man:Johnny Depp; Nick Furia: Samuel L. Jackson; Capitán América: Brad Pitt; Hombre Gigante: Matthew McConnaghy; Avispa: Zihi Zhang (de La Casade las Dagas Voladoras); Bruja Escarlata: Angelina Jolie; Ojo de Halcón: Bruce Willis y Bruce Banner (alter ego de Hulk): Steve Buscemi.

La serie no evita conflictos realistas como la violencia doméstica o las conspiraciones gubernamentales y temas escabrosos como el canibalismo o la relación abiertamente incestuosa de dos personajes.

Mark Millar, claramente  inspirado por el trabajo de Alan Moore con los superhéroes,  declaró que  “La noción de como serian los superhéroes en el mundo real siempre me había hecho gracia y ésta era mi oportunidad de desarrollar el concepto”.

Los 26 episodios realizados por Millar y Hitch forman parte de la historia del comic. Una obra colosal realizada en cinco años y tres meses. Se editó en dos volúmenes: el primer número vio la luz en febrero de 2002 y el último de esa temporada llegó en diciembre de 2004. El segundo ciclo comenzó en diciembre de 2004 y finalizó en mayo de 2007. Sus autores se tomaron todo con calma y el resultado no podría ser más redondo.

El personaje de Thor, que sus autores basaron, ni más ni menos que en Jesucristo, es bastante similar al que podemos ver en la película. Un film que demuestra que ha valido la pena esperar para poder ver a nuestros héroes Marvel favoritos en la gran pantalla.

Y el cómic habitó entre nosotros como película monumental

Cuando se apagan las luces en  la sala, nos invaden los compases de un viejo conocido: Patrick Doyle va a arropar las imágenes que nos irán llegando complementándolas para desarrollar su pleno sentido. La película se abre con notas intimistas en las que las cuerdas generan un ambiente místico y a la par intrigante hasta que entra la percusión creando una atmósfera agitada que aumenta la tensión dramática; en la pantalla estamos asistiendo al rastreo de la tormenta por parte de Jane Foster, la enfermera enamorada del héroe en el cómic y convertida aquí en una doctora que se ha interesado por la astrofísica para extender lo científico más allá de los límites actuales. Esta secuencia es un auténtico avance de lo que va a ocurrir, nos instala en el presente de la acción precediendo al propio prólogo. Con el prólogo, donde Doyle expone los principales temas de su score, arrancan los títulos de crédito mostrándonos ese escenario (Asgard) mezcla del futurismo de Metrópolis y las Carceri d’invenzione de Piranesi. La banda sonora es totalmente redonda, alternando temas líricos con los que remarcan las escenas de acción y los momentos épicos, son veinticuatro cortes de excelente factura. Por destacar algunos , entre los líricos nos quedamos con el tema de amor que se expone por primera vez en Forgive me y que se desarrolla con máximo esplendor en Can you see Jane?. Teñido de melancolía nos sumerge en ese amor que lleva a la madurez y es estímulo para la lucha por aprender. En cuanto a los motivos épicos sobresale por mérito propio Frost Giant Battle, un tema dinámico en la que las notas parecen perseguirse unas a otras en una carrera por ganar la batalla, contrapunto ideal a las imágenes filmadas por Kennetn Branagh quien desde su primera película mostró su magistralidad en el rodaje de este tipo de secuencias, recuérdese la Batalla de Agincourt en Enrique V también en perfecto maridaje con la música de Doyle que ha formado siempre un excelente tandem con el director.

Branagh aceptó participar en este proyecto porque: “Tiene todo lo que me gusta. Un héroe que es un joven arrogante y obstinado, y que tiene que enfrentarse a su pasado y solucionar una relación complicada con su padre. Hay muchos europeos salvajes acuchillándose a muerte en diversos momentos, y en realidad, a mí me recordaba mucho a “Enrique V”. Me dije a mí mismo: ‘Ya he pasado antes por esto…’ Así que se podría decir que yo empecé en películas de superhéroes, ¡solo que en las anteriores la gente hablaba raro!”. Efectivamente, la cinta está planteada al modo de los dramas shakaspearianos (¡que no se me asuste nadie!) en lo que estos tienen de intriga y acción, aproximándolo así al cómic. De la misma forma, dota al cómic de intensidad trágica al poner los acentos en los vínculos entre padres e hijos y las difíciles relaciones entre ellos. Para Branagh, el cómic que le cautivó en su niñez  se basa en los conflictos familiares y universales que han provocado dramas entre los hombres desde el principio de los tiempos: un hijo impaciente por demostrarle su valía a su padre, un hermano letalmente resentido, y una mujer que ayuda a un hombre a ver el mundo con nuevos ojos. Sangre real, mortíferas venganzas, el orgullo y la posterior caída. Una historia que para el director debía ser contada y pone a su servicio toda la megalomanía de su cámara.

El director de Hamlet (1996) no desperdicia ocasión para ofrecernos planos y movimientos de cámara delirantes (gocen ustedes de la secuencia en la que Thor trata de recuperar su martillo enfrentándose a todo el cuerpo de seguridad de la agencia de inteligencia): planos en diagonal, planos cenitales, grúas descendiendo verticalmente desde un plano cenital hasta un plano medio…  y las 3D le dan una mayor profundidad de campo que hace todavía más grandiosa la historia. El propio uso de la cámara pone el tempo a la narración tal como ocurría en Morir Todavía (Dead Again, 1991) sin llegar a los desmanes de Mary Shelley’s Frankenstein (la más desmesurada de sus películas). Branagh ha demostrado estar en buena forma y ha dado la razón a quienes en Marvel le tenían como favorito, el productor Feige, por ejemplo que declaraba: “Como bien han subrayado personas mucho más inteligentes que yo, los cómics son la mitología actual, y  Ken Branagh es alguien capaz de adaptar la literatura como nadie. Es, en el fondo, un narrador muy dotado, y eso es lo que queríamos, alguien que pudiera contar la historia. Hace siglos, esas historias se contaban alrededor de la hoguera, y hoy es bastante parecido, sólo que el fuego es la luz del proyector”.

Branagh fue además el reclamo para los actores que interpretan los papeles protagonistas. Natalie Portman no sólo era fan del género y del universo de los cómics de Marvel, sino que estaba sumamente interesada en trabajar con el director Kenneth Branagh. Hubo varias reuniones entre la actriz y el director, en donde se enfatizó que Jane no iba a ser ‘el tipo de damisela en apuros atada a las vías del tren’, sino de hecho un factor clave para motivar a Thor en su transformación a lo largo de toda la película. Así elogiaba Natalie el trabajo de Branagh: “Creo que el liderazgo de Ken ha hecho que este proyecto sea muy, muy especial. He trabajado en varias producciones a gran escala, y esta es la primera vez que realmente he sentido tal nivel de intensidad y concentración en la interpretación por parte de un director. Me parece extraordinario poner tanto énfasis en la interpretación, la historia y los detalles, y creo que todo eso hace que los grandes y excitantes momentos de acción sean más reales y, en cierto modo, más entretenidos”. A su personaje lo describe la actriz como: “Al principio, Jane cree que Thor es un tema para estudiar. Aparte de su propio equipo de investigación, ella es la único testigo del extraordinario suceso que han observado sobre las llanuras de Nuevo México, así que él es importante para su trabajo. Lentamente, comienza a sentirse identificada con él y, bueno, sus emociones comienzan a sacar lo mejor de ella, pero luego se enfrenta al desafío omnipresente para todo científico o académico inmerso en una investigación: ser objetivo”.

Jane Foster, el personaje, es la clásica mujer capaz de descubrir y compartir los sentimientos del súperheroe, personaje característico en todos los cómics de superheroes, en su caso no es sólo guapa sino que su inteligencia es igual a su belleza. Por eso se pensó en Natalie Portman para el papel. Y Natalie compone perfectamente el personaje, esa mujer de ciencias que ha llegado a los límites de la astrofísica porque considera mensurable aquello que otros científicos ven como mero esoterismo. Ya en la primera escena en medio del desierto de Nuevo México la vemos aguardando la tormenta con una mezcla de curiosidad analítica y fe, igual que la Jodie Foster de Contact (Robert Zemeckis, 1997) y esa será su actitud a lo largo del film contagiándonos, además, su entusiasmo. Es Jane Foster la que llevará a Thor a madurar y descubrir la prudencia en toda la amplitud de su significado gracias a su amor, pero también gracias a su coraje. Por supuesto, la clave para Portman estaba en el intensa concentración con que se afinaban los personajes por entre el impresionante paisaje de los platós de acción. Dice: “Creo que el liderazgo de Ken ha hecho que este proyecto sea muy, muy especial. He trabajado en varias producciones a gran escala, y esta es la primera vez que realmente he sentido tal nivel de intensidad y concentración en la interpretación por parte de un director. Me parece extraordinario poner tanto énfasis en la interpretación, la historia y los detalles, y creo que todo eso hace que los grandes y excitantes momentos de acción sean más reales y, en cierto modo, más entretenidos”.

Sobre el trabajo de los interpretes bascula la gran capacidad de Branagh en la dirección de actores y su saber poner la cámara al servicio de los mismos. Por eso no es de extrañar que un actor de la talla de Sir Anthony Hopkins aceptara participar en él. Hopkins admite que puede que no fuera muy fan de los cómics de Thor (“Yo leía El Capitán Marvel, y aquellos cómics de posguerra”), pero sí lo era de su director. “Mi agente me llamó y me dijo que si quería interpretar a Odín, así que me reuní con Ken, con quien ya había coincidido antes varias veces. Es un personaje muy atractivo, un hombre brillante.  Un gran actor y un gran director. Es uno de esos tipos imparables que piensan que si pones todo tu empeño en algo, puedes hacer prácticamente cualquier cosa. Y él lo pone todo de su parte, así es su personalidad. Creo que trabajar en esta película ha sido uno de los mejores momentos de mi vida. ¡De hecho, me gustaría haber tenido más cosas que hacer en ella!” En esta ocasión el inglés nos ofrece una interpretación sobria, sin histrionismos, como suele ser por otra parte, pero logra comunicar la fuerza de Odín, su poder como monarca y dios de dioses, sus habilidades guerreras y , a la vez, su prudencia diplomática y sobre todo el gran amor hacia sus hijos, Thor y Loki. Precisamente uno de sus momentos interpretativos más brillantes tiene lugar en el enfrentamiento entre él y Thor después de que este le haya desobedecido y haya puesto en peligro la paz de Asgard. Hemsworth hace memoria de ese momento: “La película llevaba un mes de rodaje y yo me estaba empezando a sentir bien, como que ya tenía controlado al personaje. Así que llegó el día de la gran confrontación entre padre e hijo. Es algo muy colérico, con ambos gritándonos el uno al otro. Entonces Ken se acerca a Anthony y le dice: ‘Deja que te afecte. Altérate. Te desafío. Y Anthony se queda un callado un segundo y luego responde: ‘Vale, buena idea’. Así que yo me preguntaba: ‘Madre mía, ¿qué es lo que va a hacer ahora? Y empezamos la escena de nuevo y yo hago mi entrada. Entro, hago mi parte, y él se queda callado. Sus ojos empiezan a encenderse. Es el padre herido y desilusionado porque su hijo le ha faltado al respeto, y ha deshonrado a la familia, al reino y a todos sus principios. Y uno se da cuenta de que le está rompiendo el corazón. Cuando dijeron ‘¡corten!’, la gente estaba llorando. Luego el equipo empezó a aplaudir y recuerdo que pensé: ‘Eso ha sido impresionante… y yo no hago falta.«

Sin duda esa escena es uno de esos momentos de cine en mayúsculas, pero Hemswoth está equivocado: él no está en absoluto de más. Thor es casi invencible, todo un dios imponente, aunque se enfrente a gigantes mayores que él es él quien se ve imponente; no es altivo pero sí impetuoso y arrogante, se precipita en sus decisiones por sus ansias de demostrar su fuerza y la de Asgard, esto es lo que le conduce al destierro tras provocar la cólera de Odín. Ya en la tierra sigue comportándose como un bárbaro hasta que el amor le dulcifica y apacigua, sacando de él sus mejores virtudes. Es un dios, sí, pero un dios próximo a lo humano, eso hace que podamos sentirnos atraídos y reflejados. Se necesitaba un actor con un físico imponente, capaz de dar el resto en los momentos de acción trepidante, pero a la vez tenía que ser suficientemente maleable como para mostrar con sutileza la evolución de su carácter hacia la temperancia, hacia la capacidad de amar y sacrificarse, que le hará merecedor del trono que le corresponde. Chris Hemsworth parecía llamado para ese papel. El australiano cumplía las condiciones por su físico, físico que además trabajó duramente en el gimnasio durante cuatro meses en el intenso entrenamiento al que fue sometido, y su capacidad para interpretar la coreografía de sus peleas (inspiradas en Mike Tyson); pero también por su sentido del humor que le permite adaptarse a los momentos de comicidad que se producen cuando llega a la tierra y, sobre todo, porque sin dejar de ser un superhéroe todo el tiempo (no tiene identidad secreta) sabe mostrarse a la vez como un simple humano con sus sufrimientos y sentimientos. De hecho, Hensworth confiesa que prefería los momentos más intimistas y cotidianos, a los otros más heróicos: “Thor está llena de grandes momentos, con muchísima acción y pirotecnia, pero algunas de mis secuencias favoritas son entre Thor y Jane: conversaciones normales, cotidianas. Rodamos esas escenas en Nuevo México, con un hermoso fondo de montañas. Eso sí, tuvimos que espera a que la nieve se fundiera, pero creó un bello entorno. Esas fueron las escenas en las que aprovechamos toda la investigación del personaje, los libros sobre observar la existencia y encontrar la tuya. Y poder interpretarlo con Natalie… bueno, un sueño para mí”.

En ninguna historia de hazañas heroicas puede faltar la presencia del villano, aquí tenemos dos: Laufey ,el monarca de Jotunheim (el Reino del Hielo) interpretado por Colm Feore; supone la antítesis de Odín ,un gigante belicoso que asalta la tierra en su beneficio hasta que el máximo dios nórdico y sus ejércitos le derrotan. Laufey, sin embargo, parece cansado de la guerra aunque la paz también le resulte tediosa, así se vale de la traición de Loki pero en su enfrentamiento con Thor nos recuerda al replicante de Blade Runer, así al menos lo compone Feore. Como el resto de los personajes siendo un ser mitológico se nos aparece humano. El auténtico villano, el antagonista del héroe, es su hermano Loki que mantiene con él una intensa relación de amor-odio, Tom Hiddleston le da cuerpo; Branagh había trabajado previamente con él en la serie televisiva Wallander, conocía sus dotes interpretativas y por eso lo eligió, porque: . “Necesitábamos a alguien con muchísima versatilidad y una absoluta falta de temor a ser las muchas clases de personalidades diferentes en las que se convierte Loki. Tom también hace una pareja maravillosa con Chris. Ambos son grandotes, se sienten como hermanos, con el tipo apropiado de cualidades opuestas y complementarias”.  Aunque el cómic y, en consecuencia, la película lo hayan convertido en el hermano reprobo del protagonista y explique su carácter por la rivalidad con él, sigue conservando algunos rasgos del dios del fuego de la mitología nórdica, como el Loki del mito, el del cómic-película domina el arte de embaucar con la palabra, un auténtico príncipe de la mentira. Hiddleston construye al personaje desde los celos y la ambición ocultos que le mueven, pero no olvida que también tiene virtudes puesto que, después de todo, lo que más anhela Loki es ser apreciado por su padre, ocupar en su corazón el lugar que parece exclusivo de su hermano. En él el ansia de poder se combina de forma peligrosa con el ansia de ser amado, por eso aunque no dude en traicionar a unos y otros nosotros, los espectadores, podemos sentirlo cercano: sus pasiones son idénticas a nuestros bajos instintos y, al igual que él, nos dejamos dominar por ellos sintiendo simultáneamente placer y dolor por haber caído. Hiddleston le da la réplica a Hemsworth componiendo entre ambos un ejemplo más dentro del tópico de los gemelos que representan el bien y el mal recíprocamente.

No es sólo el apartado artístico es el que le da colosalismo al film: el apartado técnico juega en la misma liga. Nada sería de Thor sin el vestuario, la dirección artística y los efectos especiales.

El vestuario tuvo en vilo a los aficionados, cada vez que se filtraba alguna información era comentada en foros de todo el mundo y la gran mayoría de ellos quedó satisfecha. La encargada de ese trabajo fue Alexandra Byrne, acostumbrada a la teatralidad del ropaje en las artes escénicas, para ella era fácil afrontar el desafío de lograr esa corporeidad y ese movimiento que son características de esos personajes míticos. La capa de Thor fue uno de los mayores retos de Byrne: sabía muy bien que no iba a pasar sin transición de dibujo a prenda completada.  Mucho más que un elegante adorno, la capa define a Thor, junto con su casco con alas y su escudo. Para Byrne “La capa tenía que parece a la vez completamente creíble y sublimemente mágica. En los cómics, Kirby la utilizaba como un gran recurso gráfico para el movimiento, la tensión y el dramatismo. Así que nuestra capa necesitaba tener esa clase de expresividad. También tenía que enmarcar la forma y las proporciones de Chris cuando no está moviéndose, y luego henchirse, moverse y volar con él cuando está luchando. Es fácil conseguir que una capa haga todo eso en un dibujo, pero no es tan fácil con un trozo de tela”. Finalmente el tejido elegido fue una lana inglesa que fue teñido varias veces hasta dar con la tonalidad de rojo satisfactoria, luego se empezó a trabajar con ella hasta dar con la definitiva no sin antes haber descartado muchos modelos previos, “Teníamos un cementerio de capas que no gustaron”, bromeaba Byrne. Luego vino el traje. Con una construcción compleja a base de muchas capas de tela, cuero y armadura, el traje de ‘héroe’ de Thor resultante (el principal diseño para la mayoría de las escenas) era pesado y daba calor. Para Hensworth era una auténtica tortura rodar con él hasta que Byrne dio con la solución: el chaleco refrigerante que  llevan los pilotos de coches de carreras, un chaleco con pequeños tubos por donde corre agua fría para refrigerarse. La confección del vestuario se inició un año antes de que Hemsworth entrara en el rodaje, la verdad es que ha valido la pena todo ese trabajo porque los resultados logrados son majestuosos como debe ser para el mundo mágico de Asgard.

El mundo de Asgard no es el único escenario del relato. La historia se desarrolla además en Jotunheim y en la tierra. Dos escenarios mitológicos y uno real. Para que la película resultara convincente, los tres espacios debían poderse equiparar, ser todos ellos verosímiles hasta tomar la misma carta de naturaleza que nuestro paisaje terrícola. Bo Welch estuvo al frente de la dirección artística y él es el artífice del prodigio: que la narración se desplace de un lugar a otro sin que se noten fisuras. Construyó en estudio los opuestos mundos de Asgard y Jotunheim, el primero está inspirado por las imágenes del universo que nos  muestra el Hubble, mientras que la frialdad de Jotunhein toma el mundo marino como modelo. Si en el primero abundan los dorados y los colores cálidos, la tonalidad del segundo está pintada en azul y colores fríos, en uno todo es luminosidad que se refleja de los propios objetos obra de la fotografía de Haris Zambarloukos , el otro es un espacio brumoso que se consiguió con la ayuda de los efectos especiales de Dan Sudick . Escenario físico y efectos digitales se combinan a la perfección, no se abusó de los CGI para hacer predominante lo tangible, cosa que siempre arropa más el trabajo de los actores.  Con todo el mundo advertido de que había que buscar lo creíble en lo fantástico, los actores se sintieron muy complacidos de poder basar su trabajo en sitios muy reales.  Anthony Hopkins sacó mucha inspiración de la representación física de Asgard, y le pareció que los escenarios le infundían mucha verosimilitud a sus interpretaciones. Hopkins confiesa: “Los platós de Bo son impresionantes. Fui a echarles un vistazo mientras los construían y pensé: ‘Bueno, no voy a tener mucho que hacer, sólo dejarme barba, decir las frases, aparecer en escena, ponerme la armadura… y dejar que suceda”.

El paisaje terrestre elegido para entrar en consonancia con los dos representados fue Nuevo México. Para Branagh, la naturaleza del estado y su gente le añadieron una plus de atractivo a la película. Comentaba medio en broma: “Estamos en una parte del mundo donde la gente mira  de verdad al cielo. Si eres de otro mundo, y te gustaría tener la posibilidad de que te den la bienvenida al llegar a la Tierra, es un buen sitio para aterrizar”. La épica del Western es lo que se perseguía, al principio incluso se pensó en ambientar la historia en 1850, si se abandonó la idea fue para lograr una mayor empatía con los espectadores. Se construyó un pueblo ficticio al que llamaron Puente Antiguo con la clara intención de reforzar la sensación de tránsito entre mundos. El resultado fue un escenario que recuerda la pintura de Edward Hopper. Welch  quería sobre todo evocar algo de Asgard en Puente Antiguo.  “El Observatorio de Heimdall es la entrada a Asgard, a través del Puente del Arco Iris, hasta un palacio central flanqueado por edificios, en Puente Antiguo, tenemos una calle que sale del desierto, flanqueada por edificios, y que conduce hasta una vieja tienda de coches usados. Smith Motors, de una forma un tanto extraña, recuerda la forma del palacio de Asgard… pero es mucho una versión mucho más modesta, y un poco desgarradora”.

En definitiva, el objetivo de armonizar esos tres escenarios tan dispares se cumple con creces, convirtiéndose así en la plataforma ideal para que director y actores dieran cuerpo al relato.

Para muchos Thor no será más que otro Blockbuster, otra película pensada para el consumo del público menos exigente, nosotros hemos visto algo más en ella. Para quien esto escribe Thor es un drama clásico, épico y colosal, como los antiguos peplums o como las mejores adaptaciones de Shakaspeare, salvo que puesto al día. Si Branahg afirmaba que el acierto de Marvel era haber descubierto el carácter humano del mito, su película tiene el mérito de extraer lo mítico que hay en el cómic. No en vano para muchos los cómics son los relatos mitológicos del presente.

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No nos importaría que se cumpliera el rumor de una segunda parte, de momento nos basta con saber que esta película forma parte de la exposición de los superhéroes que participarán en el máximo proyecto de Marvel, The Avengers, que llegará el año próximo (¡por fin!) a nuestras pantallas y ya ha empezado a promocionarse.

Mientras todavía nos relamemos en el buen sabor de boca que nos ha dejado Thor, vamos preparándonos ya para ese plato fuerte y disfrutamos con los avances lanzados.