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Helga Liné, diosa del cine de género
De pequeño Serendipia ya era muy enamoradizo. Les hablo de la vertiente platónica del tema, por supuesto. Inma de Santis, Emma Cohen, Maribel Martín, Marisol … Me enamoré de todas ellas y puedo decir que lo sigo estando. Incluso a una de ellas pudo conocerla y confirmar lo que suponía: que era un tipa fenomenal. Pero Helga Liné era otra cosa. Cuando la veía en el Súper-8 de El espanto surge de la noche o en el de El asesino de muñecas le sugería otras cosas. Por lo pronto ya no era tan joven como sus queridas Emma e Inma (que también salían en esas películas, por cierto). Su mirada no era, ni mucho menos, inocente y sus formas… no tardó en entender lo que le sugerían. Si, a Serendipia Helga Liné le imponía respeto pero también le abrían un mundo de sensualidad situado más allá de pasear por el campo cogido de la mano de su amada.
Y cómo no iba a hacerlo si ya lo traía de nacimiento, pues, Helga Lina Stern nació en Alemania, concretamente el 14 de julio de 1932 en un Berlín convulso que veía como, tan solo tres meses antes, el partido nazi ganaba las elecciones y poco después el ridículo personaje de bigote a lo Chaplin era nombrado canciller. Y ya saben lo que vino a continuación. Así que la familia de Helga decidió poner pies en polvorosa ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos y en 1940 se refugiaron en Portugal, donde se crió la pequeña Helga, a la ya desde pequeña y alentada por su madre se le despertó la faceta artística, destacando primero por el baile, más tarde como modelo, contorsionista y acróbata, lo que la llevó a trabajar en el circo. Una disciplina que le ocasionó algunas secuelas en la espalda de las que todavía
hoy se resiente. Y de ahí a realizar sus primeros pinitos en el cine gracias a un concurso que gana, debutando en Porto de Abrigo (1941) de Adolfo Coelho, lo que dio pie a varias películas más, algunas en régimen de coproducción con el país vecino y otras enteramente españolas, en las que Helga desempeñaba una función poco menos
que decorativa (El negro que tenía el alma blanca, La trinca del aire, El gran galeoto…). En 1951 protagoniza en Portugal la que todavía hoy es su película favorita: «Para mí la mejor película en la que participe fue la primera que hice, que se llamaba ‘Saltimbancos’, una película de circo rodada antes de que Fellini hiciera La Strada«. Y si bien no es la primera película en la que participa, si que es la que le proporciona su primer papel importante, además de retratar un mundo que la actriz conocía bien. Saltimbancos fue la opera prima de su director, Manuel Guimarães, que dedicaría gran parte de su carrera al documental.
Helga compaginaría el cine con su trabajo como vedette en la Compañía de Revista del Teatro Albéniz, con la que sale de gira por España a mediados de los cincuenta protagonizando Una rubia peligrosa y Mujeres de papel, comedias musicales dirigidas por Manuel Paso. Esta temporada de escenarios dejó una profunda huella en la actriz, que considera que «El medio en el que estoy más a gusto es el teatro. Es más directo y me gusta mucho más. El cine, ya sabes, puedes empezar a rodar primero el final, cortar… es otra cosa. El cine es otra cosa, es una técnica.»
Ya en los años sesenta Helga Liné vuelve al cine, trabajando prácticamente en todo lo que le proponen. Había enviudado y debía sacar adelante ella sola a sus dos hijos. Rueda películas en España como apoyo a las niñas prodigio Rocío Dúrcal (Canción de juventud, Rocío de la Mancha) o Maleni Castro (Las gemelas), participando en un buen número de cintas interpretando al interés romántico del héroe, muchas de ellas coproducciones hispano-italianas como El capitán intrépido (Mario Caiano, 1963), Los invencibles (1963) de Alberto de Martino o Espartaco y los diez gladiadores (1964) y El triunfo de los diez gladiadores (1964) de Nick Nostro, además de participar en su primera película de terror, la poco vista Horror (Alberto de Martino,1963). Es en esa época cuando la actriz marcha a Italia, donde en seis años hace la friolera cifra de 36 películas, inscritas en los más diversos géneros: espías (La muerte espera en Atenas, Operación Poker: agente 05-14, Operación Mogador, Operación Lady Chaplin…), peplum (Ercole contro i tiranni di Babilonia), bélico (Los leopardos de Churchill), aventuras (El arquero de Sherwood), comedia (con los inefables Franchi y Engrassia en Brutti di notti) y también terror, coincidiendo con Barbara Steele, otra ilustre refugiada en el cine de género italiano, en Amantes de ultratumba (Amanti d’oltretomba, 1965) dirigida por su viejo conocido, Mario Caiano.
«El máximo de películas que llegué a rodar en un año fueron seis. Por eso ahora no me gusta levantarme muy temprano, porque entonces me levantaba todos los días a las cinco de la mañana, viajaba y a lo mejor debía rodar en un sitio en verano vestida de invierno o de verano en pleno invierno. Y te metían hielo en la boca para que cuando hablaras no te saliera vapor… ¡Esto es el cine!«
En la práctica totalidad de estos títulos Helga Liné participa como coprotagonista, o al menos figura en una posición destacada del reparto, pero conforme su nombre comienza a bajar, decide instalarse en España. Estamos en 1970 y la actriz tiene 38 años y, no lo olvidemos, dos hijos que mantener.
Pronto demuestra que no tiene miedo a nada ni nadie y confirma, como ya lo había hecho en Italia, su lugar de honor como leyenda del cine europeo de género, «Me daba igual todo. Yo aceptaba todo menos pornografía». Interpreta comedias picantes como señora estupenda que hace desfallecer a José Luis López Vázquez o Alfredo Landa; y también aventuras, western y sobre todo terror. En 1972 rueda a las órdenes de Eugenio Martín Pánico en el Transiberiano (1972) de la que recuerda con cariño «las escenas que tuve con Peter Cushing, maravillosas» aunque no conserva tan buen recuerdo de Christopher Lee. Y Pánico en el Transiberiano es tan solo la primera de una lista que incluye El espanto
surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1973), La saga de los Drácula y La orgía nocturna de los vampiros ambas de 1973 y dirigidas por León Klimovsky, cintas dirigidas por la flor y nada del Fantaterror español, realizadores de los que la actriz guarda, en general, buenos recuerdos «Klimovsky es un amor dirigiendo. He hecho muchas películas con él. Con Amando de Ossorio también. El mejor para mí es Carlos Aured, que es alumno de Paul Naschy, que en su momento no fue reconocido y ahora sí.» Eso sí, cuando Serendipia le mostró a Helga Liné una radiante copia alemana en Blu-ray de Las garras de Lorelei, le dejó bien claro que no figuraba precisamente entre sus películas favoritas, «Ay, esa la odio, ¡Las garras de Lorelei no me gusta nada!». Recordaba entre divertida e irónica que le gustaba hacer cine de terror, «Me divertía abrirle el pecho a un muñeco y fingir que me comía su corazón, que en realidad era de cerdo».
También reconoció que de estas películas se rodaban escenas con desnudos destinadas a la exportación, algo que «no estaba en el contrato, pero se hablaba. No creas tampoco que eran desnudos totales ni cosas de esas, pero sí, se hacían dobles versiones. Algunas actrices se lo tomaban
bien, otras mal. Yo me lo tomaba mal pero lo hacía. Pero pornografía no».
En 1974 obtiene el premio del Sindicato Nacional del Espectáculo a la mejor actriz de reparto por El chulo de Pedro Lazaga. Y poco después, con la muerte de Franco, desaparece la censura y se desata la fiebre del destape, moda que afecta la carrera de la estrella, «Mira, yo solo hacía lo que estaba en el guión. Si pasaba de ahí, no lo hacía. No me gustaba, y bastaba si el guión era bueno. Con Paul Naschy nunca tuve problemas», y junto a él encarno a una fascinante Zanufer en La venganza de la momia (Carlos Aured, 1975), última colaboración de la actriz con Naschy y Aured. Ese mismo año también se estrenó la peculiar El asesino de muñecas, que «no me gusta, porque querían que hiciera cosas que no estaban en el guión. Y por ahí no paso. Yo me he llevado bien con todo el mundo siempre y cuando me respetaran. Pero que no me pisaran porque entonces me enfadaba».

Mucho tiempo pasó antes de que los españolitos de a pié pudiéramos ver aquellas dobles versiones. En la imagen, El espanto surge de la tumba.
Y es que como vemos, quizás por su edad, Helga Liné tenía claro hasta donde quería llegar, por eso no se mostró de acuerdo con que las actrices denunciaran los abusos sufridos por parte de productores o directores años antes, lo conocido como ‘Mee Too’:
«Eso es una tontería ¿Por qué no lo han dicho en su momento? En mi época la que quería se destapaba y hacía lo que quería. La que sabía comportarse y poner la manita para que no pasara nada o para que no se atrevieran, no le pasaba nada. Y ahora dirán ‘Ay, me han obligado’, no, yo no estoy de acuerdo. Que lo digan en el momento. Y yo soy feminista, me gusta que la mujer trabaje y que llegue a ser directora, que haya productoras… en fin, que haya mujeres en el mundo del cine. Pero eso de quejarse de lo que pasó hace veinte años, me parece una tontería»
Helga Liné quizás se encontraba en aquella época encasillada en papeles de señora estupenda -que indudablemente lo era- y villana, pero eso no parecía importarle «es más fácil hacer de villana que de buena. Pues de buena tienes que estar maravillosa y de villana… en fin. No me importaba hacer de villana, me daba igual. Puede que estuviera encasillada, pero así fue la cosa. Y fueron más de cien películas».
La actriz pasó los años setenta y ochenta tomando parte en todo tipo de producciones, algunas de ellas de alto contenido erótico. También participa en Laberinto de pasiones (1982) de Pedro Almodóvar, además de hacer teatro y televisión, donde destaca su papel como madre de Javi (Juanjo Artero) en la popular serie Verano azul (1981). En 1987 vuelve a ser llamada por Almodóvar con quien rueda La ley del deseo, de la que no guarda buen recuerdo por el trato recibido por el director.
A comienzos de los años noventa, durante una gira por Argentina con Luís Aguilé y su espectáculo teatral Escándalo en el Grand Hotel, decide instalarse allí, donde permanece en la actualidad,
volviendo cuando es llamada para algún trabajo puntual, ya sea en el medio teatral: La Hermana Pequeña (1999), adaptación de una obra de Carmen Martín Gaite; Ellas, la Extraña Pareja (2001), versión de un texto de Neil Simon de la que la crítica ponderó su labor (1); o El Cianuro… ¿Solo o Con Leche? (2003), de Juan José Alonso Millán. También televisión: El comisario (2001), Hospital Central (2004) y Vientos de agua (2006). Y, por supuesto, cine: Torrente 3. El protector (Santiago Segura, 2005). Aunque naturalmente va espaciando sus trabajos, pero sin descartar nada: «Tuve la manía de dirigir. Pero se me quitó y ya se acabó. Ya soy muy viejita».
Para Helga Liné, que en la actualidad tiene una vida de lo más tranquila en Buenos Aires, acompañada de sus mascotas, le resulta curioso que su trabajo sea recordado y que sus películas
de terror sean consideradas de culto, «me parece muy extraño, porque aquí en España en aquella época no les hacían mucho caso», así que cuando le propusieron visitar en 2018 el Festival de Cine Fantástico de Sitges para recoger el Premio Nosferatu «me sorprendió muchísimo. Fueron dos veces a Buenos Aires. La primera vez dije que no, y la segundo vez Diego (2) me convenció. Y aquí estoy, (…) feliz de que me hayan invitado. Hay pocos festivales de cine dedicados exclusivamente al cine fantástico».
Y allí Serendipia tuvo ocasión de, como le pudo expresar a ella misma, cumplir uno de sus sueños, algo que ella tildó de exagerado. Pero no. Conocer a Helga Liné ha sido una de las circunstancias más felices que Proyecto Naschy le ha ofrecido a Serendipia. Fotografiarla mientras le indicaba donde debía de ponerse para sacarla con la mejor iluminación. Y hacerla sonreír. Ver sonreír a aquella mujer de rasgos duros y gélida mirada. Ver transformar su rostro en la expresión de la dulzura. Y ser testigo de su gran profesionalidad y experiencia con los medios, dejándose preguntar todo pero respondiendo, diplomáticamente, lo que quiso. Una experiencia realmente deliciosa. «Tengo muy buenos recuerdos. Me he llevado bien con todo el mundo. Si empiezo a contar anécdotas… mejor que no». Y ya es una lástima. Pero no hubo tiempo. Helga Liné, con gran temple, tuvo que hacer frente a cinco medios que la entrevistaron conjuntamente durante diez minutos. De ahí han surgido las declaraciones textuales de la actriz incluidas en este artículo, además de otras confidencias que comentó a Serendipia cuando, una vez pasados esos veloces minutos, todos abandonaron la sala y quedó la actriz y su reducido séquito de amigas, entre ellas la maquilladora y peluquera cinematográfica Toñy Nieto y Serendipia, recogiendo sus cosas.
Todo había acabado. O eso pensé cuando me despedí dándole las gracias por todo. Pero Helga me sonrío y, de forma inesperada, me plantó dos besos en la cara. Y Serendipia retomó el día como el protagonista de Jupiter’s Moon, levitando.
¡Gracias Helga!
(1) : «Helga Liné vuelve a demostrar sus singulares dotes cómicas. Su belleza, elegancia y sofisticación, en contraste con la aguda ingenuidad de su carácter, la convierten en un personaje y una actriz de comedia deliciosa e indispensable» Juan Antonio Vizcaíno en: http://elmeteoritodelteatro.blogspot.com/2010/07/entre-amigas-anda-el-juego.html
(2) Diego López, responsable, entre otras cosas, de la Sección Brigadoon del Festival de Sitges, editor del fanzine ‘El Buque Maldito’ y autor de libros y documentales dedicados al cine fantástico y de terror español.
Desentrañando el enigma Cristina Suriani
Cuando era pequeño (y de eso ya empieza a hacer tiempo) tenía un proyector de cine de Súper-8, toda una alternativa para la televisión en un momento en el que había dos canales, el video era un sueño y el CinExin le parecía toda una majadería a un monster kid como yo. También tenía un puñado de películas que proyectaba incansablemente para mí y para mis amigos, a los que hacía sesiones en las que no faltaba de nada, desde palomitas a programas y entradas. Entre estas películas había un resumen, de unos veinte minutos de duración, de El espanto surge de la tumba. No voy a descubrirles ahora esta película, que sin duda conocerán y de la que aquel niño quedó prendado. Cautivado por el cruel nigromante Alaric de Marnac que interpretó Paul Naschy y las sangrientas escenas que mostraba. Pero aquel imberbe niño también quedó conquistado por la belleza de una de sus protagonistas, rubia y de expresivos ojos azules, que se pasaba toda la segunda parte del film portando un blanco camisón. Sí, sin duda me quedé prendado de Cristina Suriani. Pero su nombre lo supe mucho después.
Ahora, que ya he tenido la suerte de ver completa infinidad de veces El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972) y La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1972) donde luce, entre otras lindezas, unos encantadores colmillos, el ya no niño cautivado todavía por la belleza de la Suriani, ha conseguido ponerse en contacto con la actriz por magia de la tecnología y obtener unas cuantas notas que nos desvelarán qué fue de aquella actriz, de breve carrera cinematográfica, pero inolvidable para los aficionados al Fantaterror español.
Escarbemos pues en el enigma Suriani, pero tan solo lo justo, para que por siempre quede un poco de ese misterio que, sin duda, hace más cautivadora su figura.
Cristina Suriani nace en Rosario (Argentina), donde su belleza le facilita que haga sus primeros pinitos como modelo, entre otros de Carlos Saldi, que consigue publicar una de sus fotos en la portada de la revista Boom. No tarda en cruzar el charco y venir a España con poco más de veinte años:
“Llegué a Madrid en el invierno del 70, para recoger un premio de publicidad. Al mes estaba en el programa de Laura Valenzuela y Joaquín Prat sobre música (Galas del sábado). De allí pasé a TVE, en un largo programa dominical de entretenimiento, y mientras tanto trabajaba como modelo. Todo esto era nuevo para mí, ya que yo era una estudiante de tercero de arquitectura que de pronto se había quedado sin universidad, cosas de los militares argentinos, y me adentré en un mundo fascinante. Al ser rubia, alta, ojos azules, con idiomas y educada, en esos años y en ese mundo, eso era rarísimo, y todo vino rodado. Los spots de televisión y anuncios en las revistas se sucedían sin parar. Mis constantes apariciones en el ABC y sus suplementos también ayudaron.”
Ya dice bien Cristina cuando califica sus apariciones en el ABC de constantes, ya que su presencia es demandada para acudir a debates sobre moda; almuerzos en honor a la figura del mes de ‘Los domingos de ABC’ junto a otras personalidades de la política, las letras, el arte, el cine y el teatro; además de protagonizar amplios reportajes fotográficos en los suplementos dominicales ocupando, además, su portada. Pero no solo en esa revista:
“Mis portadas en la mítica ‘Diez Minutos’ de la época eran las más buscadas. Y así apareció Jaime de Armiñan y me ofreció un papel en Mi Querida Señorita, con la condición de que mi hermana pudiera también trabajar conmigo (ella estaba rodando en Italia) ….Y así empezó todo.”
Su belleza, exótica para los cánones españoles, y su gracia para llevar mini faldas y
cortos shorts atrajeron a los productores de cine que, tal y como cuenta la propia Cristina, quisieron contar con su hermana Ana, actriz también, que se encontraba en Italia rodando la coproducción italo-española Tedeum (Enzo G. Castellari, 1972). Dicho y hecho, ambas hermanas formaron parte del reparto de Mi querida señorita, un filme de Jaime de Armiñán en el que interpretaron a las dos hijas del personaje interpretado por Antonio Ferrandis. Una película muy arriesgada para la época y en la que José Luis López Vázquez afrontó un papel atípico en su filmografía. Una apuesta que se saldó con éxito, obteniendo el filme varios galardones y la nominación a los premios Oscar:
“Cuando esta película fue nominada para el Oscar, alguien de los promotores americanos sugirió que yo fuera en la delegación que se desplazó a Los Ángeles. José Luis Borau, el productor, se negó. Según me contaron sus palabras fueron «que yo ya tenía demasiada publicidad» (¡…!)”
Si para Ana Suriani está fue su última experiencia en el mundo del cine, no fue así para Cristina, que fue llamada para participar en otros filmes. Pero Cristina tenía puesta la vista en su gran ilusión, que era ser actriz teatral, por lo que no descuidaba sus estudios en el TEI (Teatro Experimental Independiente), una compañía española que fue eje de varias vanguardias y que tenía el objetivo de renovar la estética del arte dramático con espíritu reivindicativo. En el TEI, que estuvo en activo desde 1968 a 1978, ensayaba tragedias de Esquilo como Prometeo encadenado. En cuanto a su vida social, era bastante ajetreada: además de trabajo, actos y presentaciones era, según cuenta el escritor Marcelo Marraquy en la biografía que escribió sobre Rodolfo Galimberti, pretendida por este, líder de los Montoneros argentinos y cercano a Perón. El general, exiliado por entonces en España, vivía en Madrid, concretamente en Puerta de Hierro, donde Cristina y su hermana lo conocieron por mediación de Galimberti. La joven de 24 años por entonces, también era cortejada por Joan Manuel Serrat.
“Después vino una serie de películas con Alfredo Landa, otra con López Vázquez (El vikingo, Pedro Lazaga, 1972), y creo recordar que hice simultáneamente El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972) con Experiencia prematrimonial (Pedro Masó, 1972), lo que cabreó enormemente a Pedro Masó, que recortó en el montaje todo lo que pudo mis apariciones. De esta película guardo el recuerdo de una larga y duradera amistad con Francesca (Ornella Muti) y el verme mezclada en guerras de egos entre productores y directores con más vanidad que presupuesto.”
Pero si Cristina Suriani es recordada, lo es por los fans y seguidores del cine de terror español gracias a las dos películas de ese género en las que intervino: El espanto surge de la tumba y La saga de los Drácula, dos perlas en las que estuvo rodeada de actores y actrices inolvidables como Paul Naschy, Narciso Ibáñez Menta, Helga Liné, Emma Cohen, María Kosty, Tina Sáinz y Tony Isbert. Del aquellos filmes la actriz guarda buenos recuerdos:
«De Carlos (Aured) tengo un recuerdo imborrable: el de un director con muchas ganas de trabajar y nada de presupuesto. Recuerdo que en el salón de mi casa me contaba sus penurias y los intríngulis del cine español. Mi entonces representante, Quique Herreros, quería que Emma Cohen fuera la protagonista y Carlos se negó. Lo que me pedía encarecidamente era que bajara mi cachet para que él pudiera contar conmigo y con ella. Cosa que hice. Carlos era una bellísima persona que trataba a todo el mundo por igual y amaba profundamente lo que hacía. Recuerdo que pasaba horas con Jacinto Molina (Paul Naschy) discutiéndolo todo y repensando escenas, tomas y decorados. Piense que rodábamos en Rascafría, en la casa de fin de semana de los padres de la mujer de Jacinto. En realidad éramos unos valientes, y los que ponían el dinero aún más.»
1972 estaba resultando intenso y la actriz declaró en ABC su intención de salir de vacaciones:“Voy a recorrer los pueblecitos de la Costa Brava: desde Barcelona a Perpignan. Porque esta parte no la conozco y me interesa mucho. Pero no lo haré en plan buenos hoteles. Iré recorriendo los pueblecitos de la costa y me alojaré en sus casas.” Y desde luego hizo bien en tomarse ese descanso, si llegó a hacerlo realmente, ya que a partir de septiembre la actriz se embarcó en la más prolongada relación laboral de su carrera al firmar un contrato para interpretar el papel de secretaria en la obra teatral Pato a la naranja, cuyo éxito obligaría a la actriz a celebrar varias Navidades en el escenario.

Esta obra, una de las más exitosas y longevas de la escena londinense escrita por William Douglas-Home, se estrenó en 1967 como The Secretary Bird, siendo adaptada en Francia como Le Canard à l’orange por Marc Gilbert Sauvajón, adaptación que fue la que se estrenó el viernes 8 de septiembre de 1972 en el teatro Infanta Isabel en versión de Vicente Balart bajo la dirección de Fernando Montesinos por la Compañía teatral Arturo Fernández.
La obra, una comedia sobre la infidelidad, fue muy bien recibida por la crítica, aunque el crítico de ABC, Adolfo Prego, fue bastante superficial con su referencia a Cristina: “Con Arturo Fernández brilló el trabajo entonado de Conchita Cuetos y el talento anatómico de Cristina Suriani, nueva en el mundo de la escena.”
Algo mejor que lucir palmito haría la actriz ya que, junto a Arturo Fernández, fue la única intérprete que permaneció en la obra desde la primera función en septiembre de 1972 hasta su despedida del Infanta Isabel en diciembre de 1974 y su posterior temporada en el teatro Talía de Barcelona, a principios de 1975. Todo un carretón que ocupó su agenda laboral con más de mil representaciones, lo que sin duda le hizo dejar de lado otros proyectos por la imposibilidad de acometerlos, tal y como declaró a Antonio Cervera en Terror Fantastic nº 17 (febrero 1973): “(…) no podría aceptarlos, la obra es un éxito y hay para rato. Se puede, sí, simultanear cine y teatro, a base de no dormir o poco menos, pero es difícil porque lo que no se puede es ausentarse de Madrid o donde me encuentre actuando.”
Fue el cenit de su carrera pero quizás también significó el fin de la misma: “Llegó Arturo Fernández con la proposición del ‘Pato a la naranja’ y lo dejé todo por el teatro. En realidad, por aquellos tiempos se hacían dos funciones diarias y se descansaba solo un día. No tenía tiempo para más. Después todo lo que me ofrecían no me parecía ni siquiera interesante. Al casarme, dejé Madrid por Budapest. Y después Viena, Bruselas, Nueva York, Roma, Londres y vuelta a Madrid. Pero esa es otra historia.”
Con el cine de destape en ciernes no eran los mejores tiempos para aspirar a interpretar historias más interesantes o comprometidas. Y su voz, que seguro tenía
un lindo acento argentino, tampoco pudimos escucharla ya que fue doblada por profesionales del doblaje, como en El espanto surge de la tumba, donde le prestó la voz la prematuramente fallecida Maite Santamarina. Cristina Suriani, a pesar de su juventud, tenía más que ofrecer que ese espléndido cuerpo, y de ello dejó constancia escrita Antonio Cervera cuando fue a su apartamento a entrevistarla para Terror Fantastic: “Íbamos en busca de una información más o menos frívola y superficial en una de las más bellas mujeres que se han asomado a las películas de nuestro ‘boom’ terrorífico, y nos hemos encontrado con la agradable sorpresa de una inteligencia clara y lúcida que tiene mucho que enseñar a quienes vayan sólo en busca de su belleza para que adorne sus películas.” Quizás por ello Cristina se decantó también por la escritura y presentó una obra a los premios Adonais de poesía que se celebraron a finales de 1975. Pero a partir de entonces perdemos su pista. Hasta ahora, que tan amablemente ha querido hablar un poco con nosotros, deferencia que tanto le agradecemos.
¿En qué consiste la belleza de la mujer?
«Si esto me lo hubiesen preguntado hace cinco años, hubiera contestado que en ser como cualquiera de las vírgenes pintadas por Boticelli o Rafael, o como la Venus de Milo, o cualquiera de las estatuas griegas. Pero hoy por hoy la belleza de la mujer consiste en ser inteligente, hábil y desenvuelta. En saberse mover dentro de cualquier medio social, en trabajar, en saber tomar decisiones importantes, en participar activamente dentro del mundo que le ha tocado vivir. La otra belleza, la física, por unos miles de pesetas, cualquier mujer puede lograrla”
Cristina Suriani en La Vanguardia, jueves 26 de abril de 1973.
Agradecemos a Cristina Suriani el habernos respondido amablemente. Estas declaraciones recientes de la actriz (en color azul), han sido cedidas y publicadas previamente en el libro: Carlos Aured. Nostalgia y pasión, de Miguel Ángel Plana.
ÁLBUM FOTOGRÁFICO DE CRISTINA SURIANI

Lograr el más alto grado de popularidad se conseguía en los años setenta cuando editaban cromos con tu imagen. O, como en este caso, naipes.
María José Cantudo nos habla de cine de terror
Se tiende a limitar a varios actores y actrices españoles encasillándolos en roles que, sin bien forman parte de su carrera, no deberían delimitarlos tanto. Se limita la, en muchos casos, extensa carrera de un actor a uno o dos títulos que, si bien han transcendido por causas más achacables a la época que España vivía entonces, no fueron los únicos en los que participaron. Marisol, por poner un ejemplo, sigue siendo recordada (y limitada) por muchos como la adorable niña cantora de azules ojos, cuando una vez hecha mujer interpretó filmes tan fantásticos como La corrupción de Chris Miller (1973, Juan Antonio Bardem), Los días del pasado (1978, Mario Camús) o la invisible Caso cerrado (1985, Juan Caño).
Pero todo va a peor cuando hablamos de las denominadas actrices del «destape». Si bien varias de ellas no pudieron acceder a retos mayores por limitaciones en su interpretación, si había algunas que si bien al principio disfrutaron de gran popularidad luciendo sus encantos para el hambriento varón ibérico deseoso de ver lo que le habían prohibido durante tanto tiempo, luego vieron que les costaba salir de ese encasillamiento, ya sea por la memoria del público, como por únicamente recibir ofertas relacionadas con ese tipo de cine. Afortunadamente no es el caso de la protagonista de nuestra entrevista, María José Cantudo, nacida en Andújar (Jaén), una áctriz que ha demostrado su valía en varios campos y con la que en este artículo repasaremos una de las facetas menos conocidas de su carrera: el cine de terror.
EL ESPANTO SURGE DE LA TUMBA (1973, Carlos Aured)
Sin duda es una de las películas más recordadas del Fantaterror español: Zombies, brujería y gotas de gore en un guión de Jacinto Molina que, como su alter ego Paul Naschy, protagonizó con un doble papel. En ella los brujos medievales Alaric de Marnac (Naschy) y su compañera Mabille De Lancré (Helga Liné), son revividos en pleno siglo XX iniciando un reino de terror en el que incluso los muertos volverán a caminar. Si bien la intervención de María José es pequeña, su imagen zombificada ha quedado como una de las más populares del film, siendo reproducida en carteles, carátulas de video e incluso camisetas. Y lo más curioso es que, como nos cuenta la propia actriz, su intervención en el film fue poco más que casual: «Yo tenía escasamente 16 años , estaba recién llegada de mi pueblo e hice ésta película porque necesitaba ganar dinerillo, para costearme mis estudios de arte y decoración y pagarme la residencia. Me pidieron que llevara un camisón y al final se lo presté a Emma Cohen. En ese momento no era consciente del proyecto en el que estaba metida, nunca pensé que se iba a convertir en una película de culto en todo el mundo. Sólo pensaba en no cogerme una pulmonía para no gastarme el poco dinero que me pagaban. De Luis Ciges te puedo decir que veía a un señor muy serio y cuando levantaba la hoz para degollarme pensaba; «este hombre es capaz de hacerlo…¡ayy dios mío ayúdame!…»
La interpretación de zombie parece que no le fue muy difícil ya que «Cuando salíamos del agua, sí que era un espanto porque era pleno invierno, en la sierra de Madrid y no podíamos ni movernos del frío. Pareciamos unos auténticos zombies, por lo que no nos costó mucho trabajo meternos en el papel.
(La película) «Nunca la vi, ni antes ni ahora. Tengo el dvd en casa, me lo dio un amigo, pero aún no lo he visto. Lo que si que sé es que me van a traer una camiseta de EEUU con mi imagen , lo cual me hace mucha gracia. Para algo sirvieron las penalidades y el frío que pasé en el rodaje, ja ja. También soy consciente de la que la película se sigue viendo en multitud de festivales y paises y que en EEUU ha salido una versión en dvd muy buena y con mi imagen en la caratula.
En este rodaje conocí al , para mí, mejor maquillador del mundo, Julipi. Era el maestro de los maestros. A mí me enseñó y me dijo cómo me debería de maquillar, porque hasta entonces no le había prestado atención a ese tema. Aunque no era la protagonista de la película, él siempre quiso maquillarme a mi, porque decía que tenía una cara, según él, muy especial y bonita. Gracias maestro, por sacarme guapa de zombie, je je. Luego tuve la suerte de ser maquillada por él en muchas otras ocasiones, desde aquí mi más sincera admiración hacía este gran profesional».
Respecto al tema de la doble versión, más ligera de ropa, para su exportación: «Bueno, en aquella época yo no sabía mucho de ese tipo de cosas, porque nunca pensé en dedicarme al mundo del cine, pero todas las actrices del momento lo sabían porque era obvio.
No quiero olvidarme de decir que este rodaje, en especial, fue muy difícil. Las sesiones eran muy difíciles y muy largas».
AUTOPSIA (1973, Juan Logar)
Este extraño y psicotrónico film es bastante raro de ver. En él, Juan Luis Galiardo interpreta a un corresponsal de guerra que al ver la muerte de tan cerca decide realizar un reportaje sobre la fragilidad de la vida. Para ello, además de hacer un montón de entrevistas a personajes de la época como Ángel Nieto, Félix Rodríguez de la Fuente, Emilio Romero o Palomo Linares, decide presenciar una autopsia. Una autopsia real que desde la pantalla se nos ofrece con todo lujo de detalles.
María José Cantudo es uno de los personajes «de ficción» del film, que mezcla el documental, la ficción y culmina con el mondo.
«También fue de los primeros de mi carrera, parece ser que en mi primera étapa me acompañó el género fantástico. En esta película no pude doblarme porque empezaba otra rapidamente y nunca la pude ver. Las demás en las salas de montaje y doblaje sí las veías antes del estreno, pero en esta ni eso. Tengo una copia en vhs pero a ver si un día me pongo y me hago una maratón de mis trabajos que no he visto. Fue una época que trabajé mucho y seguido y tenía que estudiar arte y decoración , que era para lo que había venido a Madrid y no tenía tiempo de nada.
Respecto a las escenas de autopsia finales: Pues la verdad es que no me acuerdo. Como yo no participaba en ninguna escena de la autopsia , no sabía lo que en el montaje final se iba a ver, pero sí era consciente de que iban a salir escenas de la autopsia real y de pensarlo se me ponían los pelos de punta. Yo creo que eso fue muy importante para que no quisiera verla.. je je».
También María José nos cuenta una pequeña anécdota del rodaje: «Había una maquiladora que había maquillado a una novia de Manolo Otero, y en ese momento yo estaba saliendo con él y la señora me tenía una manía horrorosa. Pero al final se convirtió en mi maquilladora, que siempre pedía en muchas películas. Se llamaba Lola Merlo».
LAS ALEGRES VAMPIRAS DE VÖGUEL (1975, López Tabernero)
Una comedia terrorífica que aún puede verse con agrado. Gamberra y repleta de vampiros, señoras ligeras de ropa y humor agropecuario, contó con, además de María José Cantudo, Ágata Lys, con la que volvería a coincidir en otro de los films que revisamos en este artículo, El huerto del Francés (1978, Jacinto Molina). De este rodaje María José guarda buenos recuerdos:
«¿Cómo no voy a tenerlos?, si estaba embarazada y me casé en esa película. Anécdotas hay muchas. Una muy graciosa era que cuando tenía que meterme en el ataud y me clavaban la estaca, no pudieron hacer un plano de cuerpo entero porque al estar tumbada, el niño no paraba de moverse. Me daban bocadillos para que el niño se calmara y dejara de moverse, pero ni por esas… Manolito, era a sus cuatro meses de gestación , muy movidito , así que como esa te podría contar muchas. Me fui un viernes , me casé un sabado y volví el domingo para rodar el lunes. Otra anécdota fue que hubo una actriz que le dijo al director que si me quitaba el baile de flamenco que hago, ella haría un striptease, y al final el director prefirió mi baile. Yo hubiese preferido que me dejasen tranquila, porqué tenía unos vómitos horrorosos. Por cierto que el primer director fue José María Elorrieta y luego, no recuerdo muy bien porqué, lo acabó Pérez Tabernero. Hace poco la vi en el canal 8 Madrid y me trajo muy buenos recuerdos, porque en esa época yo aún no tenía claro lo de dedicarme al mundo del cine. Por lo tanto me importaba un bledo que me quitaran o no escenas. Porque mi objetivo era trabajar para sacar adelante a mi hijo.»
SECUESTRO (León Klimovsky, 1976)
Este film de acción que contó con Paul Naschy de protagonista y guionista (junto a Antonio Fos), adaptaba la historia real de Patty Hearst, una rica heredera que fue secuestrada en 1974 por el Ejército Simbiótico de Liberación. Poco después se captaron imágenes de ella atracando bancos junto a sus captores. Todo un caso de síndrome de Estocolmo extremo que ha pasado a formar parte del pop más delirante ya que, por ejemplo, tras su paso por la carcel interpretó varias películas para John Waters.
«Fue una película rodada en mi pleno boom de cine. Klimovsky en esos momentos estaba muy considerado para éste tipo de películas y esta la hacía la Paramount, y para mi era bastante importante que una productora como ésta la distribuyera. Yo creo que quedó estupenda. Quizá no la he vuelto a ver desde el estreno, pero también tengo una copia que habrá que añadir a ese maratón, je je. Te darás cuenta de lo poco aficionada que soy a volver a ver mis trabajos. En ese momento la historia de Patricia Hearst estaba muy de actualidad y buscaron a la actriz de más actualidad de esos momentos para interpretarla, y tuve la suerte de que me eligieran a mi».
EL HUERTO DEL FRANCÉS (1978, Jacinto Molina)
Sobre esta película escrita, dirigida e interpretado por Paul Naschy, ya hablamos largo y tendido en este artículo. Basada en hechos reales acaecidos en Andalucía, en ella se narran los asesinatos cometidos por Andrés Aldije «El Francés» y su compinche, que con la excusa de partidas clandestinas en las que se jugaba mucho dinero, eliminaban, desplumaban y enterraban a su víctima en el huerto que El Francés poseía. María José es en este film una amante que queda embarazada de Aldije y que acabará descubriendo todo lo que se cuece en el huerto.
«Cuando me ofrecieron la película, en esos momentos pasaban por mis manos muchos guiones. La elegí porque me atrajo mucho esa historia, que mi abuelo contó en alguna ocasión cuando yo era pequeña, y él me animó a hacerla. La verdad es que he trabajado en varias ocasiones con Paul Naschy y era el propio Paul quien pedía que me convencieran para estar en su reparto, porque decía que era su actriz fetiche y ni te imaginas los rebotes que se cogía cada vez que rechazaba participar en una película suya, no me lo
perdonaba, me ponía de vuelta y medía y cuando nos volviamos a ver yo le decía: ‘hombre Paul, no te enfades pero no puedo hacer todas tus películas’ y así estábamos en un tira y afloja. Pero le tengo un gran cariño y me halaga que sus rebotes fuesen por tenerme en sus producciones. Hace poco participé en un documental que hicieron de Paul, El hombre que vió llorar a Frankenstein, y que se presentó con mucho éxito en el Festival de Sitges, donde conocí a su hijo Sergio, un chico estupendo, pero que aún tiene una promesa sin cumplir conmigo y es mandarme el dvd del documental. Espero recibirlo pronto, para tener un gran recuerdo de su padre».
Naschy cuenta en su autobiografía que hubo problemas entre las actrices protagonistas, especialmente con Ágata Lys: «Por mi parte jamás he tenido ningún problema con ninguna actriz. Tal es así que me propuso ir sola en los créditos antes del título, para que aceptase su película y yo le dije que no, que iría en primer lugar pero acompañada de los actores que él quisiera. Si hubo algún problema, que yo no recuerdo, te puedo garantizar y darte mi palabra de honor que no fue por causa mía, y te vuelvo a repetir que desde que empecé en esta profesión nunca tuve deseos de trepar ante ningún compañero, ni hacerme notar ni ser mas que nadie, todo lo contrario, quise pasar de puntillas para no meterme nunca en ningún conflicto de ese tipo».
Aunque por otro lado, tal y como nos cuenta María José, algunas escenas eran muy verosímiles: «Hay una escena en la que me peleo con una actriz y la verdad es que se me quedaron las uñas de la actriz clavadas en el cuello, nunca vi una escena más verídica… me dejó el cuello como un santo Cristo. Todo sea por el buen cine….»
El film está repleto de escenas impactantes. Una de ellas, la del aborto, fue muy atrevida para la época y está protagonizada por nuestra protagonista: «Muy dura, date cuenta que yo me casé embarazada y me quedé casi sin puvertad y juventud por ser madre. Para mí fue muy duro ese rodaje, creo que esa escena está muy lograda».
OTRAS CUESTIONES SOBRE CINE
«He hecho algunas películas de terror y según el publico, tanto de aquí como de EEUU y muchos paises, sobre todo Alemania, son las mejores, por lo tanto , para no llevarles la contraria a tanto público, que como sabes es el que tiene la última palabra, escojo las mías. Pero reconozco que mi favorita como actriz es El huerto del francés. Creo que eran unas películas que con el poco presupuesto que había, eran muy dignas y taquilleras, de hecho esas películas tenían mucho éxito fuera de nuestras fronteras y aún lo siguen teniendo. Ahora son películas de culto y hay festivales dedicados a ellas. Era un buen cine, taquillero y que divertía a la gente, no todas tenían la misma calidad pero yo intenté hacer las mejores. Este tipo de cine ahora, y a pesar de tener mejores medios, es inviable hacerlo, es una pena…
Acabo de estrenar la película Ventanas en el cuerpo, donde hago una colaboración con un personaje muy duro y que me ha gustado mucho hacer. Es un proyeto de bajo presupuesto de un director novel, en homenaje a la figura de los médicos rurales de los años 50 y me encanta haber ayudado, dentro de mis posibilidades, a un proyecto muy bonito, con un resultado final digno».
Ha sido toda una satisfacción que María José Cantudo haya encontrado un hueco para recordar esos rodajes y contarnos todas estas cosas en una entrevista que supongo le habrá parecido de las más atípicas que le han hecho, pero que ha contestado, tal y como ella dice, encantada. Lo dicho, una satisfacción y un honor que desde aquí le agradecemos encarecidamente.
Proyecciones de enero y febrero de El Buque Maldito
El Buque Maldito reanuda este 2011 con nuevos y nutritivos pases, que contarán con interesantes invitados. Vean sino:
Sábado 22 de Enero 2011 – 18h.
Proyección de los cortometrajes «Brutal relax«, «Old number seven» y «Dolorosa«. Con la presencia de los cortometrajistas Adrián Cardona, David Muñoz, Rafa Dengrá y Gonzalo López.
¡Y varios cortos sorpresa alucinantes!… Entrada gratuita.
Sábado 29 de Enero 2011 – 18h.
Proyección de la película «Holocausto 2000» con la presencia de su realizador Alberto de Martino.
El mítico realizador Alberto de Martino, autor de célebres títulos como «Horror» (1962), «El asesino… está al teléfono» (1972) o «El anticristo» (1976), firmó en 1977 una de las mejores películas de terror satánico de aquella década y que contó con un reparto estelar comandado por Kirk Douglas y acompañado por Agostina Belli y Simon Ward. Ahora, treinta y cuatro años después del estreno del film, el realizador italiano visitará la ciudad condal para asistir como invitado al pase de su film y hablarnos de su trayectoría en el mundo del cine. Entrada gratuita.
Sábado 5 de Febrero 2011 – 18h.
Proyección de la película «El espanto surge de la tumba» con la presencia de su productor J.A. Pérez Giner.
«El espanto surge de la tumba» (1972), film dirigido por el ya fallecido Carlos Aured, supuso uno de los mayores éxitos de la productora catalana Profilmes comandada por J.A. Pérez Giner y Ricardo Muñoz Suay. Protagonizada por el también fallecido Paul Naschy (en aquella época artista exclusivo de Profilmes) y acompañado, entre otros, por Emma Cohen y Helga Liné, el título de Carlos Aured nos traslada a una fantástica historia de terror que se erige como uno de los mejores films del Fantaterror español.
Profilmes, artífices también de otras producciones exitosas de aquella década dentro del cine de terror, tales, como «La saga de los Drácula» (1972), «La maldición de la bestia» (1975) o «Exorcismo» (1975), entre otras, estará representada en el pase por la presencia de J.A. Pérez Giner para hablarnos de aquella época dorada del cine de terror estatal. Entrada gratuita.
Todas las proyecciones en:
Centro Garcilaso
C/. Juan de Garay, 116
Barcelona
<M> Sagrera L1-L5





















































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