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Nace una estrella, L’Horror Film Festival, y Silvia García nos lo presenta
Mi amiga Berta, que es uno de esos seres de luz tocados con el don de la creatividad, ha acuñado un nuevo adjetivo, ‘miyazaki’, añadiéndole al apellido del célebre cineasta la acepción: ‘Dícese de todo aquello que desprende una dulzura mágica y conversora capaz de iluminar y transformar el mundo que nos rodea’. En abril, aguas mil. Y entre las miríadas de gotas culturales que nos lloverá el próximo cuarto mes del año, algunas destacan con brillo propio, es el caso de la que será recién nacida muestra de cine de terror con perspectiva de género, L’Horror Film Festival, en L’Hospitalet de Llobregat, un nuevo certamen gestado con mimo y pasión que, estoy convencida de ello, podrá ser calificado de ‘miyazaki’. Hemos hablado de todo lo humano y lo divino en relación al próximo neonato con Silvia García Palacios, una de las mujeres al frente de la iniciativa. Locuaz y entusiasta, contagia su dinamismo y sus ganas de construir nuevos mañanas. También Silvia es ‘miyazaki’. Pero mejor os dejo con lo que ella nos ha contado.

Empecemos parafraseando un título de película de Marco Ferreri, ¿Il futuro è donna?
Buona sera, chi lo sa? Lo que sí sabemos es que el pasado no lo ha sido y sabemos sus consecuencias. Estamos en un momento en el que se escucha la reivindicación de la igualdad y equidad con más fuerza que nunca, por algo será. En realidad, es cuestión de tener mismas oportunidades y derechos. En todo caso, el futuro ha de ser de todas y todos o no habrá futuro, es decir, el futuro es de la humanidad en su más concreto y abstracto significado.
Para continuar, una semblanza. La tuya. ¿Cómo te gustaría ser presentada?
Me gustaría ser presentada como una persona que demuestra su pasión por el cine en su día a día. Como productora, programadora, crítica y activista social, todos mis proyectos se ven impregnados por la inquietud de contribuir a un mundo mejor. Será un granito de arena, pero será.
Despegáis en primavera ¿L’Horror Film Festival nace para ser otro festival más de cine de mujeres? Porque, ¿Es lo mismo una película de mujeres que una película con perspectiva de género? Pensaba, por ejemplo, en Siesta de Mary Lambert, lo dirige una mujer, tiene protagonista femenina, al menos dos personajes relevantes son mujeres que hablan entre ellas de algo distinto a un hombre, y, sin embargo, su concepción global, el universo que refleja, incluida la sensualidad, sigue siendo masculina, ¿Estoy equivocada?
Sí y no. L’Horror Film Festival nace como una muestra de films con perspectiva de género y más que obras dirigidas por mujeres, buscamos esa mirada que tradicionalmente se ha relegado e incluso olvidado, aquella que se aleja de la hegemónica.
Así pues, por un lado, destacar un film dirigido por una mujer o persona con diversidad de género es un hito siempre a celebrar por el mero hecho de la poca representatividad existente -las estadísticas de los ochenta no eran precisamente boyantes y que hoy en día tengamos mejores estadísticas no significa que sean buenas, aun hay mucho trabajo por delante-. Ahora bien, sea del género que sea quien lleva la batuta, esto no determina per se la temática ni el punto de vista de la obra, por lo tanto, podemos encontrarnos, como en cualquier ámbito, casos que contradicen los prejuicios que todas tenemos ante algo. Así pues, por el hecho de no ser un hombre no significa que tengas, hayas podido desarrollar o quieras aplicar una mirada concreta y viceversa. Siesta se ha de contextualizar, como toda obra, dentro de su época, con todo lo que ello conlleva a todos los niveles; como bien dices, parece aprobar algún que otro test de sesgos, cosa que denota ya alguna diferencia con sus coetáneas.
En relación con lo anterior, en la Web del festival enlazáis como herramientas una serie de test, imagino que para orientar sobre qué es una cinta con perspectiva de género, encabeza la lista el más difundido, el test de Bechdel-Wallace, claramente basado en parámetros cuantitativos, ¿Ahora resulta que el tamaño importa? Perdón por el chascarrillo, quiero decir, quizás esas evaluaciones estaban bien para empezar a tematizar la brecha de género en lo fílmico, pero, ¿No empieza a ser necesaria una evaluación que tome en consideración cuestiones cualitativas que definan la naturaleza de una auténtica perspectiva femenina?
Es una pregunta muy interesante sin duda. Y el tamaño claramente aún importa… Para demasiadas personas (risa)
Pensamos que era algo muy positivo que la web tuviera su apartado pedagógico precisamente para ayudar a entender nuestras intenciones. Los test tienen una función de visibilizar e identificar las desigualdades existentes -y evidentemente persistentes-, algo que nuestros sentidos asumen como lo que debe ser, una “normalización” de la que hay que ser consciente para ver sus carencias.
La perspectiva femenina es un constructo social y cultural. Su existencia depende únicamente de ello. Yo no me abanderaré como una experta en el tema, pero, personalmente, tendría serios problemas en encontrar una vía de definición sin caer en inexactitudes de todo tipo, por ejemplo, culturales e históricas. Así pues, es más justo hablar de perspectiva de género en oposición a la visión dominante que mantiene y defiende una diferenciación por cuestiones meramente físicas o fisiológicas.
En todo caso, en cuanto que hablamos de cine, de arte, ya es abrir un melón, pero, por ejemplo ¿Cómo definimos qué es una buena película? Definiciones parametrizadas se traducen en constructos con connotaciones particulares que pueden -y deben?- diferir en tanto que formas culturales, sociales y personales existen. Por lo tanto, a la hora de tocar lo cualitativo se corre el riesgo de caer en un dogmatismo, algo bastante contraproducente.
¿Debiera estar obsoleto el término ‘feminazi’? Recapitulo, que he empezado la pregunta por el tejado. Parece que tampoco lo social se libra de la Tercera Ley de Newton, toda acción genera una reacción de igual intensidad, pero en sentido opuesto. La acción feminista ha seguido una senda ascendente desde que Olympe de Gouges escribiera en 1791 la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, pero ese camino no ha estado libre de vaivenes y retrocesos. La pujanza parece haber despertado la aversión, fue en 1992 cuando Rush Limbaugh, locutor y comentarista estadounidense conservador, acuñó y popularizó el término ‘feminazi’ con el argumento de que el feminismo no busca la igualdad entre hombres y mujeres sino una suerte de supremacismo femenino. Internet ha hecho de caja de resonancia ampliando la desconfianza y el malentendido, agrandando la bola de nieve hasta el alud de los discursos de odio. ¿Es necesario hacer más pedagogía? ¿Necesitamos una definición clara del verdadero horizonte de expectativas del feminismo? ¿Cómo pasar a la acción? Por cierto, Olympe de Gouges murió en la guillotina.
A nivel personal, siempre he creído que cuando estás haciendo algo muy bien siempre nace la oposición y su fuerza es proporcional a lo bien que lo hagas. Ahora bien, siempre se avanza, lento, pero se avanza, aunque se hayan segado muchas cabezas por el camino… El terror siempre nos acompaña.
En el caso del movimiento feminista, y desde mi humilde punto de vista, en el momento en que se percibe como una amenaza (de poder, estatus, identidad…), se tiende a contratacar, una reacción que surge de determinadas formas de pensar desde el privilegio (tradicionalmente retrógradas) las cuales, lejos de asumir su desequilibrada posición, mediante autoconciencia o autocrítica, se decantan por el uso de la violencia a través de mentiras, exageraciones y sobre todo utilizando el gran poder que da el miedo.
Recapitulando, el término “feminazi” está obsoleto y carece de rigor desde que se pronunció. Pero en ese sentido, apoderémonos “de alguna forma” del término, aprovecho para recomendar el cortometraje Feminancy de Uxuri Etxegia ;)
Por lo que pasar a la acción se refiere, para mí la pedagogía es precisamente una de las estrategias fundamentales. El cine forma parte de esa pedagogía, con un lenguaje universal, tiene la capacidad de convertirse en una herramienta que aporta nuevos y diferentes enfoques ¡qué maravilla! ¡Siempre más y mejor!
El terror. Género por antonomasia, vive en la actualidad un momento dulce de auge y esplendor, quizás porque siempre florece en los momentos de mayor confusión y convulsión, como si las sociedades necesitaran exorcizar sus miedos, el ejemplo más florido lo tendríamos en el éxito de los monstruos de la Universal en la década de los 30 del siglo pasado. La pregunta es doble (o triple). ¿Puede ser el terror el mejor vehículo para atacar la brecha de género? ¿Y cómo debe hacerlo: resignificando el rol de víctima propiciatoria y reina del grito, creando categorías nuevas, todo un poco a la vez? No hay dos sin tres, históricamente el ascenso de la mujer ha coincidido con la muerte de un mundo conocido, pasó en Grecia, pasó en Roma, en la Baja Edad Media… El ascenso de la ultraderecha, y el quebranto del espíritu del 45, parece ser más que un cambio de ciclo político, ¿Cuál debe ser el papel de la lucha feminista en un momento en el que parece reclamarse el yugo del autoritarismo?
Estoy completamente de acuerdo en que estamos en una época de florecimiento y tengo la esperanza de que gracias a ésta llegaremos a una maduración que transformará la visión peyorativa que acompaña al terror en cuanto a mero divertimento. Precisamente por eso, uno de los pilares del Festival es demostrar eso mismo, que el género de terror es una de las mejores, sino la mejor, herramienta para expresar la perspectiva de género. El terror brinda una gran libertad a la hora de crear y abarcar una historia o tema desde múltiples prismas. Quizás ya no sea necesaria ni pertinente ninguna scream person o la victimización, y sí la creación de nuevos arquetipos. El séptimo arte tiene el poder de abrirnos una ventana de aire fresco directo a nuestro cerebro, y puede convertirse en un instrumento para mejorar nuestra comprensión del mundo, para aprender o para superar el miedo a lo desconocido e ir más allá de lo que nos rodea.
En relación al papel de la lucha feminista frente al autoritarismo, no creo tener la respuesta. Por mi parte, ha sido crear un Festival de cine junto a un excepcional grupo de personas que creen en el proyecto y ven su potencial, un evento para celebrar la diversidad lejos de encorsetarla.

Más breve y concreto: ¿Por qué es necesario, que digo, imprescindible, asistir a la primera edición de L’Horror Film Festival? ¿Qué nos tenéis preparado? ¿Qué visión del cine nos vamos a encontrar?
El origen del proyecto nace por una necesidad, como siempre, por una carencia, si lo queremos llamar así. Conocer el Final Girls Berlin Film Festival me dio a conocer un espacio seguro, libre y fresco dentro y fuera de una sala de cine que no supe, hasta ese momento, que hacía tiempo quería vivir en un Festival. Con esa idea nació L’Horror Film Festival y con ese ánimo de honrar dicha inspiración.
Con eso en mente, L’Horror Film Festival se centrará en dar voz a obras con perspectiva de género en todo su terrorífico y amplio abanico sin olvidar la inclusión de debates que refuercen el análisis del sector aportando un nuevo enfoque. Esperamos añadir al panorama cultural una forma renovadora de plantear la creación y ejecución de un festival, una experiencia única y distintiva.
Para esta primera edición tenemos preparada una excepcional inauguración con proyecciones (por el momento sorpresa) y un encuentro de profesionales y entidades del medio; un meet&greet en el que queremos dar un espacio para conocernos, reconocernos y claro que sí, propiciar sinergias. Para la segunda jornada, tendremos dos pases de cortometrajes y un conversatorio: la Sección Talent Novell formada por obras de cineastas emergentes; una charla en la que tendremos el lujo de contar con la participación de Dones Visuals y la Acadèmia del Cinema Català; y pondremos la guinda con la Sesión especial Final Girls Berlin que contará con una selección de los cortometrajes ganadores de la edición 2024 de este gran Festival dedicado al cine de terror dirigido, escrito o producido por mujeres.
Deseamos que cada proyección, cada evento, sea una invitación para compartir nuestra cinefilia y descubrir nuevos horizontes.
Y última: la tortilla de patatas ¿Con o sin cebolla? No respondas que igual se me cae un mito. En serio, quizás me he enrollado como una persiana y no he incidido en lo esencial. Tómate la libertad: añade las preguntas que hubieras querido contestar.
Te sorprenderás, ¡pre-tortilla! Prefiero y me deleito las papilas con patatas fritas y huevo batido, Crudo, por supuesto.
¡Es hora de romper clichés, redefinir monstruos :)!

Más información: L’Horror Film Festival
‘Americana’: Toda la programación de la duodécima edición

Americana ya tiene programación definitiva. El festival de cine independiente norteamericano se celebrará entre el 11 y el 16 de marzo en los cines Girona, Zumzeig y Texas. La sesión inaugural será el martes 11 en la sala Phenomena y la retrospectiva en la Filmoteca de Catalunya del 12 al 30 de marzo.

Comenzamos la programación con TOPS, que presenta algunos de los títulos más destacados del año. I Saw the TV Glow, sobre adolescentes obsesionados con una serie de terror cancelada, es una de las cintas indies del año, como demuestran sus cinco nominaciones a los Independent Spirit Awards, donde lidera las candidaturas junto a Anora. In the Summers, que ganó mejor película y dirección en Sundance, será nuestra película inaugural, un drama sobre la complicada relación entre un padre y sus dos hija s durante varios veranos con Lio Mehiel, protagonista de Mutt, y el rapero Residente. Griffin in Summer, una mezcla de teatro y amor adolescente que ganó tres premios en Tribeca (película, dirección y guion); Christmas Eve in Miller’s Point, sobre las diferentes historias de una familia durante la noche de Navidad, presentada en la Quincena de Cannes y con un reparto coral de lujo con Michael Cera o los hijos de Spielberg y Scorsese; Familiar Touch, un drama sobre la dignidad y el descubrimiento en la vejez, ganadora de tres premios Orizzonti en Venecia (mejor película, guion y actriz); Harvest, una distopía medieval protagonizada por Caleb Landry Jones; Between the Temples de Nathan Silver, un clásico del festival con Jason Schwartzman protagonizando esta comedia sobre dudas existenciales, aclamada en Sundance, Berlín y SXSW. También vuelven otros clásicos del festival con la nueva joya de animación de Don Hertzfeldt, ME, una odisea musical sobre la retirada de la humanidad en sí misma, finalista al Oscar a mejor cortometraje de animación. Ghostlight (del director de Saint Frances) será la película de clausura, un relato vitalista y tierno con dos nominaciones a los Independent Spirit Awards. Desde Quebec llega Comme le feu, la nueva maravilla de Philippe Lesage, donde unas vacaciones en la casa de un director de cine se convierten en una pesadilla. Desde México, Sujo, la historia de un niño en un entorno complicado, candidata de México al Oscar y ganadora del premio a mejor película en el Festival de Sundance (Sección World), también premiada en el Festival de San Sebastián. Dìdi, ganadora del premio del público en Sundance y con cuatro nominaciones a los Independent Spirit Awards, en la que el director Sean Wan nos presenta una suerte de autobiografía sobre su vida como adolescente inmigrante en la primera década de los 2000. El Jockey, una cinta latina con Nahuel Pérez Biscayart y Úrsula Corberó, premiada en Venecia y San Sebastián y nominada al Goya, una historia sobre identidad y redención tan extraña como cautivadora. Y, finalmente, Saturday Night, que nos transporta al frenético proceso creativo de la primera emisión de Saturday Night Live, con un impresionante reparto coral encabezado por Rachel Sennott, Willem Dafoe y J.K. Simmons, reconocida con nominaciones a los Globos de Oro y los Critics’ Choice Awards.

En NEXT, la sección que apuesta por futuras promesas, comenzamos fuerte con The People’s Joker de Vera Drew, la gran sorpresa indie del año. Estrenada en Midnight Madness de Toronto, ha conseguido nominaciones en los Gotham, los Independent Spirit y la crítica de Nueva York con una historia sobre una joven cómica trans en una Gotham distópica donde la comedia está controlada por un régimen autoritario. Seguimos con visiones queer de iconos americanos con National Anthem, un American Queer Rodeo presentado en SXSW. Sobre otras comunidades, en este caso las fraternidades universitarias, habla The Line, un drama punzante que explora los rituales iniciáticos extremos con actores de Euphoria y John Malkovich. Eephus nos traslada al béisbol con el último partido entre dos equipos amateurs en un campo a punto de ser demolido, presentado en la Quincena de Cannes. Vulcanizadora, de Joel Potrykus, presenta una travesía de amistad y oscuridad protagonizada por el mismo director y su actor habitual, Joshua Burge. Bang Bang narra la historia de un boxeador retirado (Tim Blake Nelson) que envejece solo hasta que le encargan cuidar de su nieto. En clave de thriller, brilla Silver Star, una road movie de atracos con un dúo de personajes antagónicos que recuerdan tanto a Bonnie and Clyde como a las protagonistas de Zola. Adult Best Friends, presentada en Tribeca, trata sobre dos amigas en crisis de confianza, mientras que Rent Free sigue a dos amigos que intentan ahorrar dinero en Nueva York alojándose en casas de conocidos, lo que no les saldrá demasiado bien. En la friend zone del festival, Matt and Mara, estrenada en la Berlinale, reflexiona sobre estabilidad emocional, amistad y deseo. Turn Me On nos presenta una distopía con similitudes a «Un mundo feliz», ganadora del premio del jurado joven en San Sebastián. También en la Berlinale se presentó Janet Planet, sobre la compleja relación entre una madre y su hija, con tres nominaciones a los Independent Spirit y brillantes interpretaciones de Julianne Nicholson y la joven Zoe Ziegler. Finalmente, Problemista es una comedia surrealista con humor absurdo que reflexiona sobre los procesos de regularización de la inmigración en EE.UU., con un reparto de lujo que incluye a RZA y Tilda Swinton.

Americana DOCS presenta cinco documentales: Look into my Eyes se adentra en el oficio de los médiums, mostrando la intimidad de sus conversaciones y explorando el duelo y la esperanza. Nocturnes es una investigación ecológica sobre el cambio climático en el Himalaya, premiada en Sundance. New Wave retrata cómo la comunidad vietnamita en EE.UU. de los años 80 encontró su identidad en la música. Homegrown, premiada en Venecia, describe sin filtros el giro radical del Partido Republicano y el asalto al Capitolio en 2020. Group Therapy muestra una terapia de grupo moderada por Neil Patrick Harris con un elenco de cómicos hablando sobre salud mental.

Completamos la programación con los cortos de SHORTS distribuidos en tres sesiones. En la primera sesión encontramos, entre otros, The Untranslatable Forest de los directores Ivan Miguel y Andy Camou o el nuevo documental Wrecked a Bunch of Cars, Had a Good Time de los directores James P. Gannon y Matt Ferrin, habituales de festivales como Sundance o Slamdance. En Shorts 2 destacan títulos como Tea de Blake Rice, presente en el Festival de Cannes, o The Last Brunch del ya habitual del festival Jim Cummings. Y este año volvemos a dedicar una de las sesiones de cortos a obras de estudiantes de diversas universidades de cine, una selección realizada por los alumnos de crítica de La Casa del Cine.
Por otro lado, como ya anunciamos, el invitado de honor de esta edición será Ira Sachs. El director de obras como Keep the Lights On, Verano en Brooklyn (Little Men) o Passages ha tenido presencia en festivales de la categoría de Cannes, Sundance, Berlín o San Sebastián y se ha convertido en un director clave del cine indie actual, caracterizado habitualmente por su sensibilidad al tratar temáticas LGBTQ+. Como siempre, nuestro invitado especial será objeto de una retrospectiva en colaboración con la Filmoteca de Catalunya, con todos sus largometrajes del 12 al 30 de marzo. Así, además de los grandes éxitos que ya conocéis, se podrá ver en pantalla grande películas menos conocidas de su filmografía, como su ópera prima The Delta o la ganadora de Sundance Forty Shades of Blue.

Además, estamos encantados de anunciar que Jane Schoenbrun vendrá a presentar I Saw the TV Glow, una de las películas de la temporada de premios y una de las figuras más prometedoras de la escena indie actual.
Más anuncios: este año volveremos a contar con la sesión Una nit d’Stand Up, con Alba Segarra, Alex Vila, Andrea Farina, Arnau Garcia y Oye Sherman, gracias a la colaboración con Hilària Comèdia.
En breve, anunciaremos en redes las sesiones profesionales, como una Masterclass con Ira Sachs en Blanquerna, un encuentro con él en la residencia de guionistas o una charla con guionistas en colaboración con el GAC, así como los jurados habituales del festival, que decidirán cuáles son las mejores películas de esta edición.
Toda la información práctica y la venta de entradas y abonos estarán disponibles en la web a partir de mañana. Mantenemos los precios del año pasado. Recordad: hay descuentos disponibles con el carné de Bibliotecas, el Carnet Jove, el TRESC, y para abonados de los Cines Girona y Zumzeig. El periodo de acreditaciones para prensa y profesionales está abierto desde este lunes 17 y finaliza el 7 de marzo.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Cuarta cápsula

La primera semana de festival se cierra cargada de buen cine con tres películas seguidas en el Tramontana, dos de Oficial Fantàstic Competició (Rich Flu y A Different Man) y una Noves Visions (A Desert), finalizando la jornada en l’Auditori con la producción china 从21世纪安全撤离 (Escape from 21st Century, Li Yang) también correspondiente a la sección Oficial Fantàstic Competició

DOMINGO 6 DE OCTUBRE
Galder Gaztelu-Urrutia vuelve con otra película con contenido social. Si en la exitosa El hoyo (2019) trataba el tema de la lucha de clases, en su nueva propuesta, Rich Flu, consigue que se cumpla el sueño húmedo de todo proletario con conciencia de clase que se precie: un virus infecta a aquellos con más recursos, así que los más ricos deberán tratar de salvarse deshaciéndose de sus pertenencias, que naturalmente nadie quiere, para no contraer la enfermedad. Pero, claro, el egoísmo es el egoísmo. Con cine dentro del cine, Rich Flu es todo un puñetazo en las tripas de la fábrica de sueños y su «glamour», que es donde se sitúa a la protagonista, interpretada por Mary Elizabeth Winstead, de esta parábola plutofóbica que parece caer siempre de pie, tan solo hace falta recordar como esas grandes fortunas, lejos de arruinarse, crecieron durante la pandemia.
Aaron Schimberg recupera para su última película, A Different Man, al actor Adam Pearson, con el que ya trabajó en Chained for Life (2018) y que sufre un vistosa neurofibromatosis. El film de Schimberg, de aspecto indie, habla sobre
los cánones de belleza rezumando mucho humor negro con toques del primer Lynch. Es melancólica y feroz y está producida por A24. Quizás hubiera estado más en su lugar de haber formado parte de Noves Visions y no A Desert (Joshua Erkman), que sí que forma parte de esa sección y encajaría mejor, bajo nuestro punto de vista, en Oficial Fantàstic. A Desert es el descenso al infierno del fotógrafo Alex Clark (Kai Lennox) que se abre camino a través de una América polvorienta y desierta, fotografiando fábricas abandonadas, antiguos cementerios de mascotas y lugareños al azar, sin saber que cuando se encuentre con Renny (Zachary Ray Sherman) y Susie Q (Ashley Smith), puros ejemplares de white trash, en un motel, su vida cambiará de forma radical. Con evidentes guiños a Psicosis, este telúrico y sugerente híbrido entre noir y terror, triste y polvoriento, fue una de las pequeñas sorpresas del festival.
Finalmente, y ya en l’Auditori, Serendipia se las tuvo que ver con una descabellada propuesta proveniente de China: 从21世纪安全撤离 (Escape from 21st Century, Li Yang), que parece unirse
temáticamente con otras películas de paradojas temporales vistas en anteriores ediciones del festival como las producciones niponas de Junta Yamaguchi, Más allá de los dos minutos infinitos (ドロステのはてで僕ら, 2020) o Atrapados en un bucle infinito (リバー、流れないでよ, 2023), que Serendipia les recomienda encarecidamente por lo marciano de las propuestas y el ejercicio mental que suponen. O, ¿no les parece de otro planeta el siguiente argumento?: tres amigos descubren que tienen el poder de viajar 20 años atrás y adelante con un estornudo. Sin embargo, el futuro no es tan bueno como esperaban y tienen que asumir la responsabilidad de salvar el mundo. De acuerdo, es fácil que dependiendo de la hora en la que vean esta película, sus cabezas terminen explotando ante tanto viaje al pasado y al presente, pero no deja de ser una propuesta divertida que consigue su propósito.
Y con esta locura Serendipia se retira pues se avecina su maratón particular en el Tramontana. Pero eso sucederá otro día.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: nuestro álbum fotográfico
Y tras ponerle a la crónica su punto final, llega el momento de pegar con cuidado al álbum de los recuerdos las mejores imágenes que registraron nuestras retinas. Acompáñennos en nuestro recorrido sentimental. [Todas las fotos son originales de Serendipia, menos la acreditada a otros autores]

Invocado el espíritu de los Freaks de Browning, comienza la 57 Edición:

un poco más allá de la King Kong Área se detiene lo real y lo imposible…

Art the clown es rey y señor, siempre preparado para saciar la sed de sangre…

…de un público que aguarda fiel y con ansia del siempre más extremo todavía.

Desde el escenario, el maestro de ceremonias…

…y el gran rey Kong, atemperan una atmósfera…

…que el fan se apresura en atesorar.

Extrañas criaturas saltan de la pantalla…

…milicianos zombis…

…y hasta angelicales trabajadoras del Fnac.

Porque bajo cielos henchidos de sol…

…o cubiertos por las más negras nubes,

Sitges siempre promete la mejor oferta…

…para disfrutarla en sus mágicas salas…

…que nos hacen sentir auténticos VIP.

Siempre hay un espacio para alternar con las estrellas bajo la atenta mirada de la novia…

…o para adquirir nuevos fetiches para nuestras colecciones.

Disfrutando de viejos amigos célebres…

…o descubriendo jóvenes y prometedores cineastas.

Sitges no morirá nunca, porque cultiva su cantera…

…y hasta las mascotas no quieren perderse detalle. (Foto de @sitgesfestival)

Cuando toca a su fin, ya empieza a renacer.
¡¡¡Preparen sus mejores camisetas que el Festival vuelve en 2025, entre el 9 y el 19 de octubre!!!!

Gastón, que tiene tantos años como ediciones lleva Serendipia viviendo el festival (16), lo sabe. Y también ha prometido que hará todo lo posible por volver a vernos el próximo octubre, cuando renazca todo.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Palmarés y conclusiones

Ya solo queda ofrecer el acertado palmarés, que de manera casi unánime ha premiado El baño del diablo (The
Devil’s Bath) de Veronika Franz & Severin Fiala por estar situada a una distancia abismal respecto a sus competidoras. Un film que no satisfará a los que les ha parecido Smile 2 la mejor película de terror del año, o a los que les pareció estupenda la ¿olvidada? ganadora de la edición anterior, pues en el film de los austríacos, el horror es muy real pero no por ello menos efectivo. O ¿no es terrorífico que la protagonista del film tenga que hacer lo que hace para que su religión la premie con su buscada muerte? o ¿No son terroríficos los secretos y mentiras de una sociedad que llega a enfermarla? o ¿no son bellas las naturalezas muertas que aguardan en el bosque, que más que disuadir representan una promesa de paz?
Pues eso, que este año y sin que sirva de precedente, Serendipia se muestra muy de acuerdo con el premio del jurado y de la crítica. Incluso con el del público, con su galardón a la muy resultona Strange Darling de JT Mollner
PALMARÉS COMPLETO
SECCIÓ OFICIAL FANTÀSTIC A COMPETICIÓ
Jurad: Lisa Dreyer, Stephen Thrower, Christophe Gans, Fred Dekker, Carlota Pereda
Mejor película de la SOFC
El baño del diablo (The Devil’s Bath) de Veronika Franz & Severin Fiala
Premio especial del Jurado de la Sección Oficial Fantàstic
Exhuma de Jang Jae-hyun
Mejor dirección de la SOFC
Soi Cheang per Twilight of the Warriors: Walled In
Mejor interpretación femenina de la SOFC
Kristine Froseth per Desert Road
Mejor interpretación masculina de la SOFC
(ex-aequo)
John Lithgow per The Rule of Jenny Penn
Geoffrey Rush per The Rule of Jenny Penn
Mejor guion de la SOFC (patrocinado por Caixabank)
Aaron Schimberg per A Different Man
Mejores efectos especiales, visuales o de maquillaje de la SOFC
Equips de Digital District & Machina Infinitum per Else
Mejor música de la SOFC
Die Hexen per Fréwaka
Mejor fotografía de la SOFC
Giovanni Ribisi per Strange Darling
NOVES VISIONS
Jurado: Olivia Cooper-Hadjan, Rebecca de Pas, José Enrique Monterde
Mejor película de la sección Noves Visions
A Desert de Joshua Erkman
Mejor dirección de la sección Noves Visions
Grazia Tricarico per Body Odyssey
Mejor corto Noves Visions Petit Format
Say Wuff! de Fabian Podeszwa
JURADO MÉLIÈS DE PLATA
Jurado: Victoria McCollum, Marysia Nikitiuk, Álex Mendíbil
Premio Méliès de Plata a la mejor película de género fantástico
Animale de Emma Benestan
Premio Méliès Corto europeo de género fantástico
Meat Puppet de Eros V
ANIMA’T
Jurado: Bill Kopp, Verónica Buide, Juanjo Sáez
Mejor largometraje de animación de la sección Anima’t
Memorias de un caracol (Memoir of a Snail) de Adam Elliot
Mejor cortometraje de animación de la sección Anima’t
Free the Chickens de Matúš Vizár
ÒRBITA
Jurado: Douglas Buck, Roxana Ramos, Mar Canet
Mejor pel·lícula de la sección Òrbita
Zero de Jean Luc Herbulot
BLOOD WINDOW
Jurado: Douglas Buck, Roxana Ramos, Mar Canet
Premio Blood Window a la mejor película
Mi bestia de Camila Beltrán
JURADO DE LA CRÍTICA
Jurado: Llorenç Esteve, Paola Franco, Sergi Sánchez
Premio de la crítica José Luis Guarner a la mejor película SOFC
El baño del diablo (The Devil’s Bath) de Veronika Franz & Severin Fiala
Premio Citizen Kane para el mejor director revelación
Thibault Emin per Else
Mejor cortometraje de la SOFC
Chew de Félix Dobaire
PREMIOS BRIGADOON
Jurado: Nerea Torrijos, Ivan Villamel, Meritxell Civil
Premio Brigadoon Paul Naschy al mejor corto
Céntrico de Luso Martínez
SGAE NOVA AUTORIA
Jurado: Jaume Balagueró, Aina Clotet, Francesc Gener
Premios SGAE Nova Autoria: Millor direcció-realització
(ex-aequo)
Blava Terra de Marine Auclair
DARU/N de Benjamin Hindrichs
Premios SGAE Nova Autoria: Mejor guion
Benjamin Hindrichs per DARU/N
Premios SGAE Nova Autoria: Mejor música original
Yuliya Protasova per De-sastre
JURADO CARNET JOVE
Jurado: Ángela Sánchez, Arnau Querol, Borja López, Ignacio Garriga, Marina Figueras
Premio Jurado Carnet Jove a la major película SOFC
El baño del diablo (The Devil’s Bath) de Veronika Franz & Severin Fiala
Premio Jurado Carnet Jove a la mejor película Sitges Documenta
Grand Theft Hamlet de Pinny Grylls & Sam Crane
PREMIOS DEL PÚBLICO
Gran Premio del Público a la mejor película de la SOFC
Strange Darling de JT Mollner
Premio del Público Panorama Fantàstic
Handsome Guys de Dong-Hyub Nam
Premio del Público Sitges Collection
Dead Talents Society de John Hanchiang Hsu
Premio del Público Focus Asia
Dead Talents Society de John Hanchiang Hsu
Premio del Público Midnight X-treme
Die Alone de Lowell Dean
CONCLUSIONES
Ya finalizó una nueva edición del festival de cabecera de Serendipia. Terminaron las carreras entre película y película, entre sala y sala, algunas con un lapso de tiempo tan escaso que ocasionaron alguna que otra aparatosa caída de Serendipia. Recordado será, por los que lo vieron, su aterrizaje forzoso en el Prado. También pases de películas a duermevela, confusión de argumentos entre títulos, aturdimiento en algunas sesiones e incluso, nos les engañamos, alucinaciones visuales en l’Auditori. Vamos, lo habitual en este festival, en el que no es raro empalmar cuatro o cinco títulos. Habrá quien diga que nos quedamos cortos o que exageramos, pero Serendipia lo vive así. Y no crean por ello que esto es una queja, muy al contario, forma parte de la magia y encanto del festival y de su extensa programación. Una programación para todos los gustos (más o menos).
Hubo una sala nueva, l’Escorxador, pensada para aliviar la falta de el Cinema Retiro, cerrado por profundas reformas, que buena falta le hacen Lástima que en l’Ercorxador estuviera, comprensiblemente, vetada la prensa, lo que impidió a Serendipia compaginar retrospectivas o pases alternativos en su agenda. Pero no todo es posible.
También, en esta edición ha habido un gran nivel de invitados: directores, actores, figuras míticas, otras en alza, todas plenas de amabilidad y con las que hubo algún momento emotivo. No hizo falta, como sucedió en otras ocasiones (la edición 51, si no nos equivocamos) aquella especie de guardia pretoriana que llevaba a los invitados casi en volandas para que nadie se acercara. No, no es necesario y queda demostrado. Pero de ley es denunciar la presencia de ciertos cazadores de autógrafos profesionales que lo único que buscan es material para poner a la venta y que llegan a atosigar a los invitados, tanto que no es de extrañar que a veces se nieguen a parar cuando un fan de verdad desea obtener de ellos un recuerdo para toda la vida. Eso no está bien y por culpa de ellos quizás todo cambie en un futuro. Y, la verdad, esa posibilidad restaría mucha magia al festival que tanto queremos.
Tan solo queda agradecer a todos los responsables el que los soñadores tengamos esta burbuja temporal que nos aleja durante 10 ocupados días de los horrores cotidianos y de los noticiarios, y a esos voluntarios y responsables de sala que hacen tan bien su trabajo y que lejos de ser controladores y severos vigilantes son ayudantes, siempre dispuestos a atender a los espectadores.
Ahora sí, esto se ha terminado un año más, 38 películas vistas, alguna rueda de prensa y encuentros (los pocos que pueden programarse entre pase y pase) y ya son 15 años los que Serendipia, con ProyectoNaschy.com acude acreditado al Sitges Film Festival. Y espera acudir, al menos, a 15 más, así que…
¡NOS VEMOS EN SITGES DEL 9 AL 19 DE OCTUBRE DE 2025 PARA CELEBRAR EL 48 SITGES FILM FESTIVAL!
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Décima cápsula

Bueno, pues los días se sucedieron rápidamente y el festival llegó a su fin. Este año Serendipia ha decidido no terminar, como es habitual, en el Prado con Seven Chances, pero casi. Visitamos todas las sedes para despedirnos una por una hasta el próximo año, si Nyarlathotep quiere. Así, de buena mañana y tras un buen madrugón vio la película de clausura Nunca te sueltes de Alexander Aja en l’Auditori. A continuación la comedia involuntaria Luna, de la Oficial Fantàstic Competició en el Tramontana; Vampyros Lesbos (que no Las vampiras) de Jesús Franco en el Prado; terminando el día en nuestra sala favorita, Tramontana, con el documental 2073.

Nunca te sueltes (Never Let Go, Alexander Aja) es una cinta postapocalíptica protagonizada por Halle Berry,
como una angustiada madre que junto a sus dos hijos gemelos viven en una cabaña en el bosque bajo el influjo de un espíritu maligno. Necesitan estar conectados en todo momento, aferrándose los unos a los otros, llegando incluso a atarse con cuerdas. Pero, cuando uno de los niños se pregunta si el mal es real, los lazos que los unen se rompen, desencadenando una aterradora lucha por la supervivencia. Estamos, obviamente, ante otra película producto de la pandemia, que, demuestra que el mal puede manifestarse de diversas formas para cazar a sus presas. Con un buen grado de intriga y misterio, Nunca te sueltes que el director definió como «un cuento de hadas realmente oscuro«, consigue su propósito de entretener y repartir algunas reflexiones sobre el dolor, la cordura, la rebelión y la redención, y también pone al
espectador en el mismo brete en el que termina el más pequeño de los niños ¿será todo real o producto de una paranoia de la madre? ¿Habrá algo más allá de los límites del hogar?
Ya nos advirtieron sobre Luna (Alfonso Cortés-Cavanillas). Nos dijeron que estábamos locos si queríamos verla, que el público de los dos pases anteriores desertaba de las salas y en algunas partes del film reía a mandíbula batiente. Nos dijeron muchas cosas, pero no nos convencieron de desistir en nuestra convicción de ver Luna. Es más, Serendipia tuvo aún más ganas de verla pues, el humor involuntario es una de las últimas fronteras que le quedan al buen cinéfago, así que, decidido: nos encaminamos al Tramontana para ver Luna.
Y mal comenzamos, pues una película producida por La Caña Brothers y La Caña Sisters ya cuesta tomársela en serio. Pero cuando Serendipia comenzó a ver a buenos actores como Roberto Álamo, Asier Etxeandia o Greta Fernández dando botecitos en la luna, perdidos en el espacio con su banderita rojo y gualda prendida del brazo, todo fue un venirle a la cabeza la película El astronauta (Javier Aguirre, 1970) con un genial Toni Leblanc; o aquella Pandeirada Sideral que cantaban los inefables reyes del rock tuno Zapato Veloz y que decía algo así:
Hay un gallego en la Luna, Luna.
Hay un gallego en la Luna, Luna.
Hay un gallego en la Luna
que ha venido del Ferrol.
Pá calentar las marcianas sí.
Pá que votaran a Fraga sí.
Y al cabo de una semana
el planeta conquistó.
Así, así se sentía Serendipia viendo a los terrícolas españoles dando botecitos por la luna sin ningún objetivo. Yendo a ninguna parte. Entre ellos un niño que no tarda en morir; una influencer gilipollas (vamos, lo que viene siendo un/una influencer); y otros personajes que verán, desde la luna, como un cometa chocará contra la superficie de la Tierra y cómo se quedarán, además, a causa de un accidente, sin nave con la que regresar al maltrecho planeta azul. Pero… saldrá la bondad, la solidaridad, los chinos, que hasta en la luna se encontrarán, y el inmortal espíritu del capitán Moscardó, que poseerá a uno de los bravos astronautas haciendo que se sacrifique dando su vida por otros,
harán el milagro. Serendipia no sabe si fue a causa del film, o por ese final apoteósico con canción de Nino Bravo incluida, pero el caso es que al terminar de ver Luna descubrió que tenía un escandaloso derrame en su ojo izquierdo. Tampoco es que el film de Alfonso Cortés-Cavanillas fuera tan, tan malo, ¿no?… ¿o si?
Por fortuna en el Prado nos esperaba material conocido, muy conocido. Vampyros Lesbos (1971) es una de las películas más populares del prolífico Jesús Franco. Protagonizada por una Soledad Miranda (aquí Susan Korda) perfecta, que consigue encoger el corazón de todo aquel o aquella que tenga sangre corriendo por sus venas. Mágica. Su argumento es otra vuelta de tuerca a Drácula, pero en clave femenina. La película, que también es generosa en momentos disparatados, consigue enganchar también gracias a su banda sonora, que mezcla jazz y psicodelia con sitar y que ha conseguido gran popularidad, ya no solo entre los fans del cine de terror español, si no también entre los modernos durante los años noventa, cuando tuvo gran predicamento.
Con esta, mi película favorita de Jesús Franco, del que aguanto bien pocas, la verdad sea dicha, Serendipia tuvo una experiencia curiosa hace unos años. Yo leía que era fantástica y que tenía una estupenda banda sonora, así que cuando pude hacerme con una copia beta de Las vampiras y la vi… no entendí para nada la pasión que desataba. Ni el film, ni su música, ni Soledad Miranda. Y es que hay que tener en cuenta que Las vampiras, que así se llamó la versión de Vampyros lesbos que se estrenó en su época en España tiene tantos cortes que tuvieron que poner
una anodina banda sonora de archivo. Tampoco se entendía nada (menos aun) y las escenas de Soledad Miranda estaban suprimidas, por el tema de los desnudos, así que cuando finalmente pude recuperarla completa lo entendí todo: se trataba de otra película totalmente diferente.
Una vez disfrutada Vampyros lesbos y nuestra estancia en el palco del gallinero del Prado, nos encaminamos, ahora sí, a por la última del festival, 2073 (Asif Kapadia) un falso documental que juega a proyectarse en un futuro cercano con un mundo en el que se han cumplido la mayor parte de los anunciados desastres: cambio climático, contaminación, ciudades repletas de cámaras para vigilar a los disidentes, control policial mediante drones, grandes diferencias entre clases… todo lo que ya está sucediendo, jugando así, como hemos comentado, a la falsa ficción o realidad ficcionada como advertencia y concienciación de lo que se nos viene encima si no lo evitamos. La lástima es que, como es de esperar, tras enumerar todos los desastres que están por venir, no ofrece soluciones. Quizás porque no las haya.
Y ahora, les dejamos con el único making of que ha realizado este año el equipo de Quim Crusellas, un merecido homenaje a todos los que hacen posible, con su dedicación y trabajo bien hecho, que cada año se celebre el Festival de Sitges.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Novena cápsula

Ya es viernes en la Blanca Subur y Serendipia va a su encuentro con el Fantaterror y el cine de terror español más añejo con un programa doble: el estreno de Exorcismo (Alberto Sedano) que participa en el certamen dentro de la sección Sitges Documenta, y Último deseo (1976) el clásico de León Klimovsky que ha remasterizado Severin. Una sesión que lleva a Serendipia a su adorado cine Prado. Ya por la tarde nos esperaría una sesión órbita (Cloud) en l’Audori y, nuevamente en el Prado, una sesión (muy) especial, The Soul Eater. Hoy no habría Oficial Fantàstic Competició para Serendipia. Hoy jugará sobre seguro.

VIERNES 11 DE OCTUBRE
Exorcismo (Alberto Sedano) es una excelente y bien documentada película documental sobre el cine de terror español, en especial, el que ya en Democracia se hizo bajo la clasificación ‘S’. En sus casi dos horas de duración, hay
espacio para todo lo más importante, incluido un necesario preámbulo histórico que sitúa al espectador en una época, la de la dictadura del General Franco, en la que la censura hizo que los productores y directores se las ingeniaran para poder vender mejor sus productos en el extranjero. Ejército e Iglesia componían las juntas de censura que vigilaban la moralidad de los españoles, pero que se mostraron más liberales con las copias de películas españolas que se vendían al extranjero, permitiendo que existieran las dobles versiones, con escenas picantes y de desnudo para exportar.
Exorcismo también se detiene en la edad de oro de las coproducciones (años sesenta y en especial setenta) hasta llegar al erotismo que todo lo invadió con la muerte del dictador. Así, se creó la clasificación ‘S’ que reunía bajo su sello todo aquello que pudiera, en opinión de la industria, herir la sensibilidad del espectador. Básicamente sexo, violencia y contenido político. El documental toca muchas teclas y resulta muy didáctico, aunque Serendipia detecta algún error, como el de calificar la escena de costura de La residencia como trasgresora por su banda sonora, cuando es bien sabido que esta cambió en la versión española. O la escena de Una vela para el diablo en la que Aurora Bautista se auto flagela con ramas de espino tras ver a unos niños y chicos bañarse desnudos. Otra de esas escenas que fueron aligeradas en el montaje español. Ciertamente peccata minuta con el resultado final que ofrece el documental, que concede cierto grado de dignidad hacia el tan denostado cine ‘S’ español al que tiene reservado la última media hora del documental, posiblemente el mejor que se ha hecho sobre el cine de terror español de los años 70 y 80. Esa última media hora se centrará en esas producciones ‘S’ como Sexo sangriento (Manuel Esteba, 1981), Escalofrío (Carlos Puerto, 1978), Más allá del

Póster norteamericano de ‘Último deseo’
terror (Tomás Aznar, 1980), Animales racionales (Eligio Herrero, 1983), Morbus (o bon profit) (Ignasi P. Ferré, 1983), Los violadores (Paul Grau, 1981), Secta siniestra (Iquino, 1982), Los ritos sexuales del diablo (J.R. Larraz, 1982) a los que se suman, naturalmente, un buen número de películas de Jesús Franco, filmes que lucían, todos ellos, una vistosa ‘S’ en el cartel. El documental se cierra con la llegada de la tan denostada e incomprendida Ley Miró y la irrupción de las Salas X, y da voz a diferentes actores, productores y directores del género, como Ricard Reguant, Jack Taylor, Carmen Serret, Carlos Puerto o Antonio Mayans; sn olvidar la presencia de algún heredero de todos aquellos directores, como Álex de la Iglesia; y estudiosos como David Gregory y Álex Mendibil, entre muchos otros.
Tras este, repetimos, estupendo documental llegó el turno de Último deseo, el film apocalíptico de León Klimovsky protagonizado por Paul Naschy, Nadiuska y Teresa Gimpera, entre otros, que luce genial con el lavado de cara que le ha realizado Severin, el sello videográfico que más está contribuyendo a la ruina monetaria de Serendipia.
Y ya por la tarde, es el momento de volver a vernos con viejos amigos, como son Kiyoshi Kurosawa, Alexandre Bustillo y Julien Maury. El primero ofreció con Cloud, una de las tres películas que estrenará este año, una efectiva sátira anticapitalista protagonizada por Yoshii (Masaki Suda), un tipo que gana dinero mediante la reventa online, efectuando pequeñas inversiones y obteniendo grandes ganancias, pero que al final sufrirá la venganza de todos los que ha apretado e incluso empujado al suicidio con sus implacables métodos. Por su parte los galos Bustillo & Mauri, habituales al festival de Sitges, ofrecieron Le mangeur d’âmes (The Soul Eater) una cinta muy diferente a las que ofrecen habitualmente a su público, con ciertos toques de folk horror. Su argumento versa sobre la desaparición de niños después de que sus padres se hayan matado entre sí con una extraña y truculenta muerte que les lleva al orgasmo. Un misterio algo alejado de los terrores habituales, pero que contiene grandes dosis de sangre y una misteriosa figura, el devorador de almas, protagonizando una trama que se alarga durante tres horas.
No vamos a cerrar esta edición del festival sin un momento para recordar a «los nuestros».
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Octava cápsula

Comienza a vislumbrarse el final de esta 57 edición del festival ¡ya es juernes! pero Serendipia no piensa bajar ni un ápice su media, así que cuatro películas esperan verle durante el día, tres de Oficial Fantàstic Competició (The Rule of Jenny Pen, Call of the Water y Planet B) y una de Órbita, (Maldoror).

JUEVES 10 DE OCTUBRE
Serendipia tenía ganas de ver The Rule of Jenny Pen, principalmente por los dos talentos que la protagonizaban,
pero también por su director, pues quedó impactado por su anterior película, Atrapados en la oscuridad (Coming Home in the Dark (2021). Y, para nada quedó defraudado, pues el actor y director neozelandés James Ashcroft había preparado una película bien distinta a la que ofreció, también en Sitges, tres años antes. Ahora nos presenta a un severo juez (encarnado por el gran Geoffrey Rush) que sufre un ictus que hace que termine (temporalmente, como no se cansa de repetir) sus días en una residencia de ancianos. El cascarrabias juez mira todo y a todos por encima del hombro, pero encontrará la horma de su zapato en otro interno (John Lithgow), un sádico jubilado que disfrutará haciendo el mal y visitando por la noche a los otros internos con su terrorífica marioneta de mano. Es como si el terrible asesino en serie Trinity, auténtica némesis de Dexter en la serie del mismo nombre y también interpretado por Lithgow, se hubiera jubilado y estuviera interno en un geriátrico.
Grandes interpretaciones tanto que, como veremos, serían merecedores del gran premio, todo ello en una nueva historia desarrollada en residencias geriátricas, al parecer, la nueva casa de (nuestro) terror tras las fraternidades y las fiestas de Halloween. Y es que la generación del Baby Boom se acerca a su senectud. Y eso sí que es terrorífico.

En Par amour (Call of Water, Élise Otzenberger) Sarah (Cécile de France), interpreta a una mujer de cuarenta años que vive una situación límite y al borde del agotamiento. Sus hijos de 9 y 5 años ocupan todo su tiempo y su
marido está constantemente en viajes de negocios. Pero lo sobrenatural terminará de redondear su situación después de que su hijo mayor, Simon, desaparezca unos minutos en la playa y se vuelva extraño: pasa horas en su baño (no, no es eso que están pensando) y busca el contacto con el agua a la menor oportunidad. Lo que le sucede es algo que solo una madre será capaz de creer y comprender.
Planète B (Aude Léa Rapin, 2023) es una imaginativa, pero para nada descabellada, parábola situada en un futuro cercano en el que los elementos incómodos son hacinados en cárceles virtuales, a las que los presos van en forma de avatar, mientras sus cuerpos se encuentran en animación suspendida. Un gran hermano penitenciario para un Estado policial. Entre los protagonistas del film, uno de los grandes nombres del cine galo, Adèle Exarchopoulos.
Y Serendipia finaliza el día con Maldoror, película que se basa en el mediático caso de Marc Dutroux que asoló Bélgica en los años noventa. Un true crime de manual aunque su director, Fabrice du Welz, quiso alejarlo de esa popular vertiente cinematográfica y, sobre todo, televisiva que tan en auge se
encuentra hoy en día. Nuestro Sergi López se pone en la piel del brutal secuestrador de niñas, pues la plana mayor de los actores belgas se negó a encarnar al criminal. Tan sensible se sigue mostrando la sociedad ante el caso 40 años después.
La cinta de du Welz muestra, al modo Ciudadano X (Citizen X, Chris Gerolmo, 1995), la acción desde el punto del vista del investigador, con los habituales problemas burocráticos entre cuerpos policiales que consiguieron que la detención del monstruo se prolongase, lo que ocasionó que dejará más cadáveres por el camino. Bien narrada, consigue trasmitir la sordidez de los hechos.
Y nuevamente, la jornada concluye y el cine deja paso a otras actividades festivaleras, como visitas a la King Kong Area y a la casbah de la playa, que incluye la obligada parada en el 79 la tienda de nuestro amigo Joan Castelló y en Imagen Death del entrañable Javier Perea. Serendipia aprovechó también para hacer una búsqueda, infructuosa, de un lugar en el que comprar el último número de El Jueves, lectura imprescindible para emprender el viaje de vuelta que ya se otea en el horizonte. Pero antes, aún queda mucho y buen cine.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Séptima cápsula
Cuatro películas más, cuatro. Tres de ellas Oficial Fantàstic Competició (Fréwaka, Sanatorium Under the Sign of the Hourglass y Else) y una Noves Visions (Pepe). Todas ellas bien diferentes. Todas ellas interesantes…pero más raras que los ratones coloraos. Vamos, pues, con ellas.

Folk horror irlandés con Fréwaka (Aislinn Clarke), una película repleta de imaginería religiosa católica y también magia y sortilegios, que serán la razón de ser de la anciana a la que la protagonista, Shoo (Clare Monnelly) va a
cuidar en una remota aldea. Shoo sobrevive a una traumática infancia marcada por el integrismo religioso de su madre, que termina suicidándose en soledad. Así que la vida y costumbres de la anciana no la cogerán desprevenida. Es agorafóbica, pero ella asegura que no sale al exterior porque fue secuestrada la noche de bodas por unos seres del folklore irlandés. La estudiante de enfermería necesita dinero, pues su pareja pronto a a ser madre. Atmosférica e inquietante, Fréwaka utiliza todos los recursos del cine de terror de casas encantadas, pero a ello cabe sumar la extrañeza de esos ritos ancestrales y sus sortilegios.
Buen inicio, de largo es la menos críptica. A continuación comenzó el sindiós con Sanatorium Under the Sign of the Hourglass, una cinta de animación stop-
motion que era pura carne de Noves Visions, pero que en Oficial Fantàstic Competició se presentó, para sorpresa de Serendipia. Dirigida por los hermanos Quay, Sanatorium… es un fantasmagórico viaje a un remoto sanatorio completamente decadente que resultará ser un mundo flotante a medio camino entre el sueño y la vigilia, con su propia noción del tiempo y siete historias reunidas en un extraño aparato que contiene la retina de su propietario y que, una vez al año, cobra vida. Extraña y no apta para todos los gustos, el film está basado en una novela del polaco Bruno Schulz.
Por su parte Else (Thibault Emin) es otra muestra de body horror (y de Noves Visions fuera de sección), con cuerpos que se fusionan con objetos a causa de una extraña epidemia. Más terror pandémico. Más extrañeza, tanta que Pepe (Nelson Carlo de los Santos Arias), la historia de un hipopótamo contada por él mismo después de morir, asemeja un cándido cuento infantil. Y algo de eso hay, aunque hay que reconocer que la película resulta fascinante y es imposible apartar la vista y dejar de seguir las peripecias de Pepe, uno de los hipopótamos que el narco Pablo Escobar pasó de contrabando de África a Colombia para su zoo privado. Realismo mágico y mucho, mucho humor, con partes de documental y crítica social.
Después de tanta rareza, Pepe, el manso Pepe, se alza como una melodía relajadora y cautivadora. Les dejamos con el tráiler, para que se crean que no nos hemos inventado nada: Pepe existió y su peripecia vital pudo verse en Sitges.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Quinta cápsula

Se abre una nueva semana y Serendipia se enfrenta a un maratón en Tramontana compuesto de cuatro películas seguidas: dos pertenecientes a la sección Oficial Fantàstic Competició (Canina y Sister Midnight) y dos Noves Visions (Your Monster y Love Me). A lo loco. A lo loco. A lo loco se vive mejor.

LUNES 7 DE OCTUBRE
Canina (Nightbitch, Marielle Heller) es una amable comedia, que a veces se torna negrísima, sobre lo complicado que es
ser madre e intentar llevar una vida laboral. O, sencillamente, una vida. Y es que para la protagonista (magnífica Amy Adams), el horror es la maternidad. Una constante pesadilla que intentará compaginar con lo que queda de «su vida», que parece haberse diluido en favor de su hijo, centro de toda su existencia. Muy inteligente y bien narrada, el film consiguió emocionar a más de una que sabía de lo que se estaba hablando en la pantalla.
Y de ahí a una recién casada frustrada ante lo que se le viene encima. Pero no una recién casada «normal», pues Sister Midnight (Karan Kandhari), una producción británica, arranca desde un matrimonio concertado en India en el que el hombre parece no querer enfrentarse a su nueva situación, teniendo ella que correr con todas las tareas e incluso a
tomar la iniciativa en el tema sexual. Con toques de comedia naif y de cartoon hasta que, de pronto, todo se vuelve tremendamente macabro y el tono del humor se torna negro. Dos propuestas, como vemos, algo atípicas en el Festival de Sitges y que juntas, consiguieron que, prescindiendo de su calidad, Serendipia se preguntará si el festival en el que estaba todavía era el de cine fantástico y de terror.
Sigamos, ahora con Noves Visions, y la cosa sigue siendo terriblemente amable. Your Monster (Caroline Lindy) trae a la mente el cuento de La bella y la bestia, con una
Melissa Barrera que tras una ruptura amorosa y en plena crisis, entablará una relación amistosa, primero, y amorosa después, con un monstruo que se oculta en el armario de su vieja casa familiar. Toda una comedia romántica de aires indies y con toques de El fantasma de la ópera que será la tercera muestra de empoderamiento femenino de la jornada. Simpática y correcta, sí pero… ¿Noves Visions? pues, en un más difícil todavía, Serendipia vivirá una nueva historia de amor con Love Me, un romance protagonizado esta vez por una boya y un satélite, el último que queda activo alrededor del globo terráqueo, pues ha habido una gran guerra que ha terminado con la vida en la Tierra, ¿les parece descabellado?, pues eso es lo que nos cuenta el matrimonio Sam y Andy Zuchero, que se aventuran a debutar en la dirección con esta historia que tuvo cierto éxito en su estreno en Sundance. En el reparto dos estrellas contemporáneas: Kristen Stewart, que no duda en apuntarse a un bombardeo cuanto más extraño mejor, y Steven Yeun.
Y finalizamos la jornada. Sin duda, una de las más extrañas que Serendipia ha vivido en el Sitges Film Festival. Pero oigan, ni tan mal.
TerrorMolins 2024: Palmarés de la 43ª edición

El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei 2024 culminó con un acto de clausura que incluía una sesión doble con The Rule of Jenny Pen y Drizzle in Johnson, y un homenaje especial a Montse Ribé, quien recibió el Premio Honorífico en reconocimiento a su contribución artística en el ámbito del maquillaje y los efectos especiales.
Emocionada, agradecía especialmente a su familia por el apoyo incondicional a su carrera que, recalcaba, requería mucha dedicación y no poder pasar todo el tiempo que le gustaría con los suyos.
Como marca la tradición, este sábado se ha celebrado la Maratón de 12 horas de Cine de Terror, que ha reunido a los aficionados desde las 19:30 hasta el amanecer del domingo, con conciertos y performances para animar la noche.
El festival finaliza su 43.ª edición con El baño del diablo como gran protagonista. La película dirigida por Severin Fiala y Veronika Franz ha sido galardonada con varios premios en la Sección Oficial de Largometrajes, consolidándose como la gran ganadora del certamen. El film sigue así una trayectoria meteórica que lo ha llevado a ser reconocido en destacados festivales, desde Berlín hasta Sitges, donde también se alzó con el premio principal.
El jurado, compuesto por Rocío Alés, Júlia Lara y Caye Casas, ha otorgado al film los premios a Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Interpretación por la impactante actuación de Anja Plaschg, Mejor Guion y Mejor Fotografía por el trabajo de Martin Gschlacht. Estos reconocimientos han destacado su capacidad para combinar una narrativa absorbente con un trabajo técnico y artístico de alta calidad.
Durante más de una semana de proyecciones y actividades, el Festival ha contado con la presencia de talentos destacados como el equipo de El instinto, con su director Juan Albarracín, los productores Juan y Pedro Poveda, y el actor Javier Pereira. También han participado el director de Blood Star, Lawrence Jacomelli, el equipo de An Taibhse con John Farrelly y Tom Kerrisk, la protagonista de Heresy, Anneke Sluiters, y la catalana Montse Ribé, galardonada con el Premio Honorífico.
Las premiadas del TerrorMolins 2024. Otros premiados en la Sección Oficial incluyen a Sebastien Romero, quien ha obtenido el premio a la Mejor banda sonora por Heresy (Witte Wieven), y Exhuma, galardonada con el premio a los Mejores efectos y maquillaje. El jurado ha otorgado una mención especial a The Rule of Jenny Pen por su originalidad.
En la sección Being Different, El instinto ha sido premiada como Mejor película, mientras que Isaac Ezban ha recibido el premio a la Mejor dirección por Párvulos. Hijos del apocalipsis, y Mateo Ortega ha sido reconocido con el premio a la Mejor interpretación por su papel en la misma película. El premio al Mejor guion ha sido para Juan Albarracín por su obra El instinto.
La sección Bloody Madness ha coronado a Krazy House como Mejor película y ha reconocido a Sasha Rainbow con el premio a la Mejor dirección por Grafted. Nick Frost ha sido premiado por la Mejor interpretación en Krazy House, mientras que los Mejores efectos especiales han sido para V/H/S/Beyond. Se ha otorgado también una mención especial a Handsome Guys por su capacidad de mezclar géneros.
En la sección Oficial de cortometrajes, Wander to Wonder ha sido premiado como Mejor cortometraje y Pissen aufs Patriarchat ha obtenido el premio al Mejor guion. La actuación de Youngji Jo y Malbok Yang en Home ha sido galardonada con el Premio Víctor Israel a la Mejor interpretación, mientras que Demons ha destacado con los Mejores efectos especiales.

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TerrorMolins 2024 Premio Honorífico, invitados y detalles

TerrorMolins 2024 presenta todos los detalles de la 43ª edición. Finalmente no ha podido ser en rueda de prensa a causa del aviso de peligro por tiempo violento en el Baix Llobregat, después de que se pospusiera por los tres días de luto oficiales convocados por el Ayuntamiento a causa de las víctimas de la DANA.
La primera de las novedades anunciadas es el spot del festival, dirigido por Paco Ruiz. La obra del cineasta de Molins homenajea La matanza de Texas, máximo exponente del terror rural, pero tal como anticipaba el cartel de esta edición, diseñado por él mismo, subvierte los roles y le otorga una lectura actualizada sin traicionar su espíritu.
El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei tendrá lugar entre el 8 y el 17 de noviembre y, como en años anteriores, ofrecerá la mayor parte de su programación de forma presencial en el Teatre de La Peni y una pequeña parte online a través de la plataforma Filmin. En total son 114 películas —42 largometrajes y 72 cortometrajes— de 33 nacionalidades, entre los cuales hay 4 premières mundiales, 5 internacionales o europeas, 30 estrenos en el Estado español y 5 catalanes. Los films están divididos en seis secciones competitivas —Sección Oficial, Being Different, Bloody Madness, Ç-Trencada, Globus y TerrorKids— y dos fuera de competición.
Entre las novedades anunciadas destaca también la del Premio Honorífico de este año, que recae en Montse Ribé, artista de efectos especiales. Ribé tiene una extensa trayectoria profesional junto a cineastas como Pedro Almodóvar o José Antonio Bayona y obtuvo un Oscar por El laberinto del fauno junto con David Martí. Entre sus trabajos sobresalen igualmente otras obras icónicas del cine de género como La comunidad, [REC]4: Apocalipsis, La cumbre escarlata o Un monstruo viene a verme.

Talentos en el TerrorMolins 2024. Además de Montse Ribé, asistirán al festival otras personalidades para presentar sus películas. Entre los talentos de los largometrajes estarán presentes Abel Danan, director del film inaugural La Damnée; Lawrence Jacomelli, director de Blood Star; Anneke Sluiters, protagonista de Heresy (Witte Wieven); John Farrelly, director de An Taibhse (The Ghost), primer film de terror rodado en irlandés gaélico de la historia; y el equipo de El instinto, gran triunfadora del festival Abycine, encabezado por el director Juan Albarracín. A estos y otros talentos de los más de setenta de cortometrajes programados se suman los jurados de las diferentes secciones. El jurado de la Sección Oficial de largometrajes estará formado por Rocío Alés, escritora y docente; Júlia Lara, actriz; y Caye Casas, director de la gran triunfadora del TerrorMolins 2023, La mesita del comedor. El jurado de las secciones Being Different y Bloody Madness lo forman Enrique Garcelán, Cristina Borobia y Víctor Català; el de la Sección Oficial de cortometrajes está formado por Heidi Honeycutt, Max Gee y Julia Cranney; el de Ç-Trencada por Diego Collado, Alberto Romo y Sabina Pujol; y el Jurado de la Crítica lo forman Carlos Penela, Ylenia Cañadas y Jordi González.
Exposición y presentaciones literarias, entre las actividades paralelas. No todo son proyecciones en el TerrorMolins. Entre las actividades que también forman parte del certamen está la exposición «Terror a Quatre Rodes» by Joso. A partir del 7 de noviembre la Sala de exposiciones Ca n’Ametller acogerá una muestra de diseños para engalanar la carrocería del coche oficial del festival, solo uno de los cuales ha sido escogido por Renault e impreso en formado vinilo. También se presentarán varias novedades editoriales con el terror como telón de fondo. Son La maldición de la luna llena, con Alberto Romo y Raul Ruiz; América profunda, con Rocío Alés; y Cine de Terror contado a los niños, con Manuel Mañero. A todo esto se le suman actividades como los Molins Horror Games, ya celebrado, y varias charlas, además de unas Jornadas profesionales que acogerán, entre otras, el IV Foro de Coproducción Iberoamericana.
Nuevas colaboraciones. El TerrorMolins forma parte de alianzas de festivales de género como el TAC (Terror Arreu de Catalunya) o Noviembre Fantasma y busca siempre nuevas vías de colaboración. Dos de ellas son con 3Cat, a través del canal infantil SX3, que ofrece a niños la posibilidad de asistir a las sesiones del TerrorKids; y con la plataforma del mismo 3Cat, donde a partir del 30 de noviembre el TerrorMolins tiene una colección propia abierta con films en catalán que han pasado por el festival. Son el largo Avemaria y los cortos Agorafòbia, Al Nadal toca fusta, Cases d’algú, La masia, Llengua amb tàperes, Un llit ple de sang y Zombiosi. Otra colaboración es con la Acadèmia del Cinema Català, que cada año realiza una Acción de Recuperación del Patrimonio Cinematográfico. Este año la acción lleva el título “El cinema de terror: una geografia del gènero a Catalunya”, una selección de 8 títulos icónicos del género en Catalunya, comisariada por el investigador y programador Jordi Sánchez Navarro, presentación de la cual acogerá el TerrorMolins. Además, se proyectará uno de los films seleccionados, ¿Quién puede matar a un niño?, de Chicho Ibáñez Serrador, y se realizará una mesa redonda con el director Jaume Balagueró, la crítica Desirée de Fez y el mismo Jordi Sánchez Navarro.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Segunda cápsula

Segunda jornada de Serendipia en el festival y promete ser una jornada dura: cuatro película cuatro. Dos de Oficial Fantàstic Competició (Get Away y Bury Your Dead); una de Noves Visions (Body Odissey) y finalmente, Apocalipsis Z, que se ofreció dentro de ese cajón de sastre que es Sitges Collection. Este fue el menú gourmet que deleitó las retinas de Serendipia en su segunda jornada de madrugón y fiambrera. Y no, Terrifier 3 (Damien Leone), que se ofreció en pase único, no pudimos verla. Y Serendipia confiesa que le ha cogido cierto cariño a ese payaso burlón (y sanguinario). Ya habrá oportunidad.

Fotos: Serendipia
VIERNES 4 DE OCTUBRE

Nick Frost (Sitges Film Festival)
Tramontana espera a Serendipia para comenzar el día nuevamente con una comedia, en este caso británica, Get Away (Steffen Haars), una de las tres cintas protagonizadas por Nick Frost (junto a Timestalker y Krazy House) que se han podido ver durante esta edición. Y es que Frost es una figura admirada por el fandom y por el festival, pues no en vano es una importante pieza del núcleo que compone la trilogía del Cornetto, principal mérito para hacerlo merecedor de la Màquina del Temps con la que el certamen le ha homenajeado este 2024. Hay sed de volverle a ver formar equipo con Edgar Wright y Simon Pegg, algo que ocurrirá algún día, tal y como explicó el actor ante la inevitable pregunta, precisamente con la que se inició la rueda de prensa. Frost creé que será así porque los ve con frecuencia y hablan constantemente de ello, pero hay tanta expectación que deberán elegir muy bien el proyecto. Mientras, nos contentamos con seguirles en su carrera individual, en la que han corrido una suerte desigual, siendo, quizás Frost el menos afortunado hasta ahora. De los tres títulos que le representaron en esta ocasión, el más logrado fue el que Serendipia tuvo la suerte de visionar: Get Away en el que nuestro actor (que también firma el guion y ejerce de productor) interpreta al padre de una familia de turistas ingleses,
amante de los destinos remotos que serán muy mal recibidos por los habitantes de Svälta, una isla nórdica de la que se dice que, hace siglos y durante una cuarentena, sus habitantes recurrieron al canibalismo y donde, además, hay suelto un asesino múltiple buscado por la policía. Con un arranque que bebe mucho del primer capítulo de Drácula, los dos primeros tercios del filme nos sitúan ante lo que se diría que es el cruce gamberro entre Midsommar (Ari Aster, 2019) y Turistas (Ben Wheatley, 2012). Toma unas gotas del Folk Horror, tan en boga, para abundar en un subgénero que podríamos nombrar como relatos de repudio y asalto al forastero, y que tienen como variante más específica el encarnizamiento con el turista, algo, esto último, especialmente inspirador en tiempos de turistificación/turismofobia. Ni que decir que ese prolongado segmento de Get Away se apoya en el humor cafre que asociamos al actor. Desde su base cómico-cáustica se oculta y cimienta el giro de guion que da entrada al tercer acto: un festín de sangre, cuerpos descuartizados, efectos gore, y vísceras, en el que la víctima se manifiesta victimaria, como si estuviéramos ante el reverso pulp de The Wicker Man (1973). Esta explosión de violencia final, al estilo Grand Guignol, que se suma a esa mordacidad con ciertos visos de crítica social que rezuma la primera parte, hace de Get Away un agradable bocado para empezar la jornada. Cierto que no es una delicatesen culinaria sino algo semejante a un huevo Kinder. Una cinta agradable y simpática aunque intrascendente.
Coincidiendo en el tiempo con el pase de Get Away, en l’Auditori tenía lugar la proyección del film que, sin duda y de manera unánime, ha marcado esta edición del festival, La sustancia (The Substance, Coralie Fargeat). Detengámonos un momento aquí pues, habrá quien ataque/defienda La sustancia como un desaforado alegato feminista. Otros la verán como una desagradable orgía body horror en respuesta a todo ese culto al cuerpo y la belleza, al exhibicionismo constante. Los habrá que vean en esta comedia agria un retrato de la soledad en la cumbre, la fragilidad de la fama y la lucha contra el olvido. También se verá como una oda/denuncia muy loca al consumismo, al desear-pedir-conseguir todos los deseos con la consiguiente moraleja moralista. Y todo eso es. Pero también mucho más. La sustancia es un homenaje al terror más inteligente y salvaje de los ochenta, con guiños a Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), la incomprendida Society (Brian Yuzna, 1989) y, sobre todo, a toda la nueva carne del profeta Cronenberg. Y más aún. Su esencia está fuertemente apuntalada en grandes clásicos del fantástico como son Dr. Jekyll y Mr. Hyde y El retrato de Dorian Gray. Todo ello en un sorprendente y gigantesco paso adelante en la filmografía de su directora, Coralie Fargeat, cuya más que correcta opera prima, Revenge (2017), hacía presagiar un futuro interesante, pero no que su siguiente proyecto fuera ya esta «locura absoluta», a la par que pieza madura y con mucho fondo, que sin duda está llamada a ser una película de culto de manual.
Con un guion perfectamente construido, que también ha escrito la directora, La Sustancia es todo un portento que cuida mucho sus planos, no dudando en poner todo el detalle en funciones orgánicas habituales hasta conseguir que resulten desagradables, aunque tan solo se trate de ampliar el sonido para alcanzar, con ello, un mayor nivel de repugnancia. Las actrices protagonistas brillan, sobre todo Demi Moore, que inteligentemente se enfrenta a un personaje que, si bien no tiene porqué ser autobiográfico, sí que se encuentra en una encrucijada vital que la actriz puede reconocer al estar viviéndola en la realidad. Por su parte Margaret Qualley es el arquetipo de la perfección y alter ego del personaje que interpreta la Moore, y tanto un cuerpo como el otro son retratados al detalle por la directora, como expresión artística: uno con sus «imperfecciones» y otro sin mácula que pueda ensombrecerlo. Arte sin mancha. Perfección -exterior- inmaculada. Con La sustancia los fans del fantástico y, en general, los del buen cine tenemos en Coralie Fargeat una voz muy estimulante. Una esperanza de buenas historias exenta de todo prejuicio a la hora de narrarlas. Libre y con una belleza salvaje.
Esta bilocación de Serendipia, que le permite comentar dos filmes que se vieron a la vez en salas distintas, tiene truco, que no trampa. En verdad, su cuerpo físico no se movió de Tramontana, donde también vio el siguiente título de su agenda: Apocalipsis Z. El principio del fin, cinta postapocalíptica que se desarrolla en Galicia, en la que una extraña enfermedad similar a la rabia empieza a extenderse sin freno por todo el planeta transformando a la gente en agresivos «resucitados» caníbales (de otro modo, zombis). Basada en la novela de 2007 de Manel Lourerio, nos trae la historia de un duelo, de un viaje de supervivencia, tanto físico como emocional, con acción, tensión, infectados rabiosos, un poco de sangre… y un malhumorado gato de nombre en latín, Lúculo, verdadero robaescenas. La película nace con vocación de ser primera parte, pues el proyecto de Prime Video incluye, en origen, adaptar la saga de Loureiro completa. La novela inicial que nació como relato por entregas en el blog del autor (versión 2.0 de los folletines decimonónicos), narraba el apocalipsis zombi en forma de diario. Debido a su éxito fue editada en formato de libro y pronto tuvo que ser expandida en dos secuelas más. Auténtico longseller, en palabras del novelista, la obra ha conocido innúmeras reediciones, elevadas a la enésima potencia, por supuesto, a raíz del COVID-19, de modo que lo que había empezado como una especie de historia de ficción especulativa, se ha transformado, tras la pandemia real, en una historia de política ficción salpicada con algo tan irreal como es que los muertos caminen entre los vivos. El propio Carles Torrens, director barcelonés escogido por la plataforma para trasladar el relato literario al leguaje del cine, alimentó el material original, conjuntamente con Ángel Agudo, que
firma el guion adaptado, con todo aquello que nos retrotrae al 2020: Supermercados desabastecidos, individualismos, privilegios, videollamadas… En manos del director de Pet (2016), el fenómeno zombi toma carácter documental, por eso, sobre todo en la primera parte de la cinta hay poca acción y poca sangre, pero mucha verosimilitud puesta al servicio de la denuncia del egoísmo humano, que sería capaz de llevarnos a la extinción antes que los mordiscos de los infectados. Tras la presentación del protagonista, y el planteamiento de ese subtexto crítico, la cinta abandona los interiores y se convierte, en su segunda parte, en un relato de aventuras: el foco se traslada del conflicto interno del personaje central a su fuga hacia adelante para conseguir sobrevivir. Él y Lúculo pronto se ven empujados a salir, y se irán encontrando, por tierra y por mar, con compañeros de viaje improbables pero esenciales para su crecimiento (y para justificar, un poco tramposamente, algunos giros de guion). Apocalipsis Z. El principio del fin no alcanzará, quizás, puestos de honor en el subgénero de muertos vivientes, pero seguramente tampoco lo pretende, a cambio, inaugura de forma eficaz la puerta de entrada a la que podría ser la primera gran franquicia del género Z en nuestro país. Bien resuelta y con un electrizante clímax, no generó debate en los corrillos, obtuvo sólo una tibia acogida que se explica, quizás, por las ambivalentes valoraciones que han ido cosechando las anteriores obras de Torrens. Serendipia, en cambio, incluso desde Emergo, siempre ha considerado que Carles Torrens es un cineasta al que seguir, curiosamente, en el apartado de anécdotas de esta edición quedará registrado el descubrimiento de que el interés es mutuo, el director fue quien nos reconoció al acercarnos a él.

Y de una cinta con acogida tibia a otra que la tuvo peor. Serendipia se aleja momentáneamente de la Sala Tramontana para cumplir con la siguiente escala del día. En el Auditori le está aguardando otra película espoleada por la reciente pandemia,
el último trabajo de Marco Dutra (As Boas Maneiras) presentada por el propio director y su actor protagonista, Selton Mello, una estrella en Brasil. Dutra refirió que la crisis del COVID le había provocado un descenso al abismo de la depresión, hay que recordar que, con Bolsonaro en el poder, en Brasil los efectos de la pandemia fueron especialmente devastadores en todos los estratos de la vida. Y el director rompió una lanza en favor del valor curativo del arte cinematográfico, así, la realización de Enterre Seus Mortos (Bury your Dead) le habría reconciliado con el género humano, al permitirle descubrir la importancia del trabajo colaborativo y el valor de la denuncia y la empatía. Pero esta emotiva presentación no impidió que el público suburense recibiera con estupefacción su obra. Y es que Enterre Seus Mortos (Bury your Dead) es un críptico film que sobrepasó las capacidades de comprensión de los espectadores, así, era casi unánime la sensación de que habíamos estado expuestos a una pieza incomprensible por nuestra falta de referentes concretos que explicaran la mitología desplegada, en el mejor de los casos, cuando no directamente causada por una exposición narrativa oscura y desmañada. Serendipia tiene que reconocer que, en un primer momento y en primera impresión tras el visionado, participó de esa perplejidad general. Con todo, no compartió el juicio que achacaba esa cualidad de indescifrable a su tempo exasperantemente lento, de hecho a Serendipia lo que la exaspera es esa cantinela perenne que denosta cualquier relato que no se exponga y desarrolle con un ritmo taquicárdico. Pese a verse desbordada por el carácter intrincado de la película y su trama, ya de primeras Serendipia advirtió que se encontraba ante una especie de western fronterizo apocalíptico con no pocos puntos en común con Atolladero, de Óscar Aibar, pero mentando oscuras entidades lovecraftianas. Impresión que,
junto al reconocimiento de la belleza plástica con la que se expresa Dutra, fue motivo suficiente como para desear investigar sobre qué había visto. La acción transcurre en torno a las circunstancias y vicisitudes de Edgar Wilson, sin duda uno de esos personajes dignos de perdurar archivados en la galería de caracteres memorables, un taciturno operario encargado de recoger cadáveres de animales atropellados en una zona rural de Brasil, que sueña con escapar de su existencia con Nete, el amor de su vida. Estructurando su cinta en siete capítulos, el director traslada al espectador a un terreno inestable, donde el peligro viene del más allá, de las entrañas del proceso civilizador. Esta tierra se llama Abalurdes, ciudad ficticia instalada en la inercia inherente a la certeza de que la Tierra está en sus últimas horas. Completan el panorama cierto fenómeno catastrofista (repasado, pero nunca detallado) que, sin duda, evoca nuestra pandemia, y algo parecido a una secta que practica ceremonias con un aura ritual. Dutra parte de las novelas de Ana Paula Maia (que participó en la redacción del guion), tomándose libertades y huyendo del cine de tesis, aunque en su relato se aprecian muchas de las vicisitudes de Brasil, empezando por el fundamentalismo religioso. El director está más interesado en componer un espectáculo fílmico (de lo más inquietante) que le sirva para explorar misterio por el misterio. La mística de lo macabro. Lamentablemente, el interés de Enterre Seus Mortos (Bury your Dead) se ve empañado por un exceso de ambición que acaba lastrando su claridad expositiva. No es una película redonda, pero su innegable poderío visual nos hace pensar que, tal vez, en un futuro vaya a ser reivindicada como perla del cine raro (Weird si se quiere decir en inglés). Tal vez. No nos atrevemos a afirmarlo, pues ya hemos reconocido que durante el visionado nos embargó la sensación de no saber qué estaba ocurriendo en la pantalla. De lo que sí estamos seguros es de que la hubiéramos incluido en la programación de la sección Noves Visions, donde hubiese encontrado un público más afín y dispuesto a dejarse llevar por lo extraño.

Sí estaba incluido en Noves Visions el siguiente bocado que degustó Serendipia de vuelta a la Sala Tramontana. Una inclusión que no nos convenció. Serendipia siempre recordará su impresión al ver The Invitation (Karyn Kusama), una cinta a la que llegó por azar (era la que cuadraba en su horario) y de la que se enamoró instantáneamente, fue su apuesta personal en esa edición y ganó la porra, puesto que la película de 2015 se alzó con el máximo galardón. Esa misma emoción es la que sintió viendo Body Odissey (2023). El debut en el largo de Grazia Tricarico se le antojó fascinante, vivo ejemplo de que todavía pueden contarse historias originales, que lo son porque son fruto de un acercamiento personal, y con una voz propia ya muy desarrollada, a temas universales. Así, en manos de la directora el body horror deviene un canto lírico a la esterilidad del esfuerzo de superación cuando se convierte en objetivo por sí mismo, en ir siempre más allá en una fuga continúa hacia una perfección imposible de alcanzar. Esta metáfora de los peligros del culto extremo al cuerpo, que tanta predicación y seguimiento tiene en nuestros tiempos (es uno de los males del hoy, nos atreveríamos a afirmar), servida con un embalaje formal exquisito, exhaustivamente pulido, sin caer en lo superfluo, fue toda una revelación para quien esto escribe. Son muchas las cosas que atraen a Serendipia del Festival de Sitges, pero, no es la menor, tropezarse con cintas únicas en su especie y que sólo allí pueden descubrirse. Body Odissey se instaló entre nuestras preferidas, por eso nos hubiera gustado que la hubiesen programado en Sección Oficial, pues quiérase o no, es la que da mayor visibilidad a los autores y sus obras, y ambas, la directora y su película, lo hubieran merecido con creces ¿No se trataba, además, de apostar por la incursión femenina en el fantástico?
Tricarico se estrena en el largo, pero ya no era una desconocida en la escena del género. Su presencia en el circuito era frecuente, sobre todo a raíz de cortos como Persefone (2014) o, y sobre todo, Mona Blonde (2014), germen del que ha sido su primer largo. Mona es el personaje protagonista de ambas ficciones, una culturista de élite que está obsesionada con tener el mejor cuerpo posible. La fijación por ese cuerpo perfecto es tan grande que llega a cotas
estratosféricas gracias al apoyo de Kurt (Julian Sands), su refinado entrenador especial. Versión enfermiza de Pigmalión, Kurt, a la vez, la estimula y la somete, es su puntal y su carcelero, como si fuese el ejemplo paradigmático de la sentencia cervantina, «quien bien te quiere te hará llorar«. Sands lo encarnó con más que probada solvencia, bordando su interpretación (una de las últimas), pero si alguien lidera la función esa es la suiza Jacqueline Fuchs (que también puede verse en Mad Heidi) dando vida a Mona, otro de esos roles que guardáremos en la galería de personajes dignos de memoria. Mona es una paradoja viviente, eligió voluntariamente su carrera y continúa persiguiéndola, pero su autonomía está limitada, y es que es tanto creadora, como creación. Mona es una nueva caracterización de la criatura de Frankenstein, pero sin la inocencia que definía al monstruo de Mary Shelley. Tricarico retrata con habilidad su dicotomía, actúa según sus elecciones, pero en contra de sus deseos. A medida que se enfrenta a los exigentes estándares físicos y sacrificios que exige la competición, empieza a perder de vista sus propios objetivos y su capacidad de decisión. Su ascesis es su descenso. El de Mona es un drama psicológico que reproduce a escala la odisea del cosmos, la perpetua e irresoluble dialéctica que pauta lo real. Body Odyssey es una película que asume riesgos considerables para brindar una perspectiva alternativa, y para algunos incómoda, sobre temas como la feminidad, el cuerpo y la construcción de los propios estándares de belleza, y, más allá, sobre la intrínseca tensión entre los polos opuestos. Cautivadora y fascinante, no deja indiferente al espectador, que se preguntará hasta qué sacrificio está dispuesto el individuo llevado por su culto a la apariencia. Sin trampa ni cartón. Sin maquillaje ni prótesis. El horror.
La de Tricarico, premiada con el galardón de mejor dirección de Noves Visions, es otra de la voces femeninas que viene a sumarse al futuro del fantástico. Voces innovadoras que llegan dispuestas a iluminar perspectivas nunca abordadas. Voces que Serendipia quiere escuchar. Como la de Coralie Fargeat a cuya rueda de prensa tuvo la suerte de asistir. Sirva un somero repaso de ese encuentro como cierre de nuestra segunda cápsula.
Un encuentro con Coralie Fargeat
Amable y muy cordial, la joven directora gala se explayó en sus explicaciones durante la rueda de prensa que ofreció a los medios, de la cual hemos destacado algunos pequeños jirones.
La sustancia no era un proyecto pensado con anterioridad a Revenge, aunque ambos están relacionados. Sin Revenge no habría podido haber hecho La sustancia.
En el cine todo influye: lo que lees, lo que ves, todo influye y se utilizan estas influencias para realizar tu propio proyecto. Aunque reconozco la influencia de Cronenberg o Lynch en La sustancia. En mis películas prefiero prescindir de diálogos, que no se explique todo y que cada cual tenga su opinión sobre lo que está sucediendo.
Respecto a la participación de Demi Moore en el film, ya cuando escribí el guion buscaba un símbolo, un icono para representar a la estrella que cuando su público la abandona, desaparece. Fue todo un reto hablar con la actriz por el tipo de papel que le iba a ofrecer. Pero, a pesar de que no confiara que aceptara participar en La sustancia, lo hizo. Y una vez aceptó quise reunirme antes con ella para explicarle el proyecto y el maquillaje que iba a conllevar, así como los desnudos. También le comenté que el rodaje tendría lugar en Francia, fuera de su zona de confort. Pero dijo que le gustaba tomar riesgos y así lo hizo. Por otra parte, a pesar de la participación de estrellas norteamericanas en el proyecto, quería mantener la independencia y que siguiera siendo una cinta independiente y experimental.

El BCN FILM FEST 2025 rinde homenaje a Marcello Mastroianni en el centenario de su nacimiento, dedicándole su cartel oficial. La imagen central del cartel, una de las más icónicas de su carrera, que corresponde a un fotograma de la película “Fellini 8 ½”, captura la esencia del actor que se convirtió en un símbolo del cine italiano y mundial. Su carrera, que abarcó más de cinco décadas, dejó un legado de personajes inolvidables que exploraron con profundidad las complejidades humanas. Este tributo celebra no solo al actor, sino también al hombre que marcó una época en el séptimo arte.
guion completo y luego, una película. Pero con esa idea descabellada (que alguien borracho pueda pilotar en los límites de un parque infantil un kaiju en Tokio o el funcionamiento de una Bat-bola) Vigalondo construye divertidas películas, casi juegos. Únicos. Y eso es lo que ha vuelto a hacer con 
una inteligencia extraterrestre contacta con ella y le ofrece devolver a su hermano si, a cambio, ella hace un encargo muy especial. Y difícil. Muy difícil.
un gran caserón repleto de secretos y silencios. Cabe destacar que el director, el polaco Bartosz M. Kowalski, ya había impactado al público con su crudo retrato de la infancia en
Amable y muy cordial, la joven directora gala se explayó en sus explicaciones durante la rueda de prensa que ofreció a los medios, de la cual hemos destacado algunos pequeños jirones.
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