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Diario de Serendipia en Sitges 2025: Quinta cápsula

Comienza una semana completa e intensiva en la que tendremos películas de lunes a sábado. Un sprint que traerá a Serendipia horas y horas de cinefagia y que se inicia con tres títulos de la sección Oficial Fantàstic Competició y uno, Crushed, perteneciente a la sección Órbita ¿Qué puede salir mal? ¡Comenzamos!

Un fastasma útil (Pee Chai Dai Ka, Ratchapoom Boonbunchachoke) era uno de esos títulos de los que todo el mundo hablaba y que era conocida oficiosamente como «la de la aspiradora». Y todo ello no debe extrañar a nadie,
pues hablamos de una comedia absurda cuyo argumento es carta de presentación: Tras la trágica muerte de Nat (Davika Hoorne) a causa de una contaminación por polvo, March (Wisarut Himmarat) se ve consumido por el dolor. Pero su vida cotidiana da un vuelco cuando descubre que el espíritu de su mujer se ha reencarnado en una aspiradora. Por absurdo que parezca, su vínculo se reaviva, haciéndose más fuerte que nunca. Lo dicho, un disparate que personalmente nos retrotrae al cine de Roy Andersson. Comedias en las cuales los personajes son casi inexpresivos y realizan acciones absurdas. Comedias tragicómicas con tono de cuento de hadas, como sucede con este fantasma útil, que fue la película marciana del festival y que simultáneamente importunaba y fascinaba al espectador, totalmente entregado a las peripecias del film del director tailandés, que con esta cinta participaba en sección Oficial Fantàstic Competició.
La trama reinterpreta la leyenda tailandesa de Mae Nak, en la que el fantasma de una mujer muerta se niega a abandonar el mundo de los vivos por amor a su esposo. Una reinterpretación que se pinta de comedia hasta que se metamorfosea en drama social y enarbola una llamada a la rebeldía frente a un sistema que sojuzga a las clases trabajadoras, todo ello sin renunciar nunca al tono melancólico que
requiere toda historia de fantasmas (una melancolía que la banda sonora de Chaibovon Seelukw, dominada por el arpa, acentúa). Un fantasma es un resistente, se dice expreso en una línea de diálogo, porque se niega a desaparecer en el olvido, es un paladín de la memoria histórica que los opresores quisieran hacer desaparecer, todo espectro es un opositor al afán de los gobiernos por utilizar la ignorancia del pasado como arma de represión. De este modo, entre gag y gag, la película invita a reflexionar sobre cómo percibimos la historia y la importancia de no dejarla perderse entre la desinformación actual. Un fantasma útil es un debut impresionantemente ambicioso y complejo que se presenta como un sueño surrealista que utiliza la poética de lo absurdo para alentar la sublevación que implica no olvidar el pasado. En definitiva, es una invitación a conservar nuestros sueños y nuestra memoria. Sobrevuela la narración una hermosa premisa: son los soñadores quienes pueden cambiar el mundo, y por eso, si pudieran, las clases dominantes nos arrebatarían nuestros sueños. El resultado es una película que oscila entre lo ridículo, lo emotivo y lo tenso, pero que siempre se mantiene original. Boonbunchachoke consigue que la excentricidad que impera en la cinta no sea un inconveniente para lograr generar empatía y reflexión, todo un rasgo de maestría en un director que recién se estrena en el oficio y cuyo talento fue reconocido por el jurado de la crítica con el premio a mejor dirección novel. Por su parte el jurado de la sección oficial le otorgó el galardón a mejor guion.
Todavía asombrados ante lo que habíamos visto de buena mañana, Serendipia marcha a l’Auditori a por Todos los males (Nico Postiglione), una película magnífica que también formaba parte de la sección Oficial Fantàstic Competició pero a la que, todavía hoy, le estamos buscando el elemento fantástico que la hizo ser seleccionada para el festival de Sitges. Veámoslo.
La sinopsis informaba que la acción de Todos los males se sitúa en la Valdivia (Chile) de finales de los años 50, donde Daniel, un niño que acaba de perder a su madre, conoce a la familia alemana de su padre, los Riedel, quienes se encargarán de cuidarlo. Aislado por su desconexión cultural, encuentra consuelo en Ema, la hija de un peón que le revelará los oscuros secretos de los Riedel. Cuando Ema desaparece y la tragedia es encubierta, Daniel enfrenta la traición y decide buscar venganza antes de marcharse. Con este argumento uno tiende a pensar que esos prometedores «oscuros secretos» serían los que harían entrar a la cinta en los terrenos del género. Pero no, nos movemos siempre en las arenas del drama social, con su tono de denuncia que busca mover el pathos del espectador hacia el deseo de subvertir el orden inicuo que somete a los desposeídos y perpetúa los privilegios de la clase dominadora. Con personajes bien definidos y con buen pulso en la narración de la atmósfera de opresión, Todos los males es una cinta eficaz que consigue su propósito de contagiarnos la emoción del protagonista. Nosotros mismos quisiéramos cobrarnos la venganza. Se trata de una sólida película, interesante, bien interpretada y con un magnífico diseño de producción, elementos que la convierten en una fantástico film, pero, no en un film del género que define al festival de nuestras entrañas. Con una cierta buena voluntad, podríamos asentir a su categorización como thriller, puesto que es cierto que la intriga se dosifica inteligentemente para conseguir suspense. Con más buena voluntad, podríamos aceptar que eso la lleva a poder ampararse bajo la estela del género, pero, ¿No existe ya una sección en la que se engloban las cintas que orbitan la esfera del fantástico? Seleccionarla para la Sección Oficial fue hacerle un flaco favor, desubicada no pudo ser bien valorada. Una lástima.

El director y el equipo artístico de ‘Todos los males’ (Foto: Serendipia)
Nuevamente asombrados, pero por otros motivos, trotamos hacia Tramontana donde nos espera la prometedora producción británica Crushed (Simon Rumley). Veamos si no: Olivia, una niña de diez años que quiere descubrir al autor de unos brutales vídeos de matanzas animales que circulan por su escuela, desaparece repentinamente. Ante esta situación de peligro extremo, la desesperación de su madre no tarda en aparecer, mientras que su padre, predicador de una iglesia cristiana, acepta la situación como una prueba enviada por Dios.

Simon Rumley, director de ‘Crushed’ (Foto: Serendipia)
Como explicó el director, este film, que principalmente trata sobre la fe, se rodó en Bangkok porque parte de la financiación vino de ese país. Ya se le había ocurrido su trama desde antes de su participación en The A,B.C of Death (vv.dd. 2012), así que desde que comenzó a escribir el guion en 2011 hasta ahora ha tenido muchas variaciones. Rodado un tanto a la manera de un documental, sin música, con «descuidados» cortes de continuidad, todo ello con la intención de ofrecer más realismo al espectador, la película no termina de quedar redonda, pues se queda a medio camino de todo. En un llano desierto. Y todo ello a pesar de tratarse de una interesante reflexión sobre el daño que algunas imágenes pueden hacer en una mente no preparada y sobre la crueldad y la maldad que hace que incluso esas terribles imágenes sean subidas a internet y circulen como si de una broma inocente se tratara. Unas filmaciones que como muestra Crushed, pueden ir dirigidas a objetivos mayores. Todo se desarrolla como un true crime con un innegable trasfondo escabroso que, con la exagerada muerte de uno de los villanos, se pasea peligrosamente por los parajes del slapstick. Por lo menos estaba mejor ubicada puesto que Crushed sí competía en Sección Órbita.
Serendipia prosigue en su asombro, que está derivando en perplejidad, y se prepara, también en Tramontana, a por otra película, la última del día y también perteneciente a la Oficial Fantàstic Competició.
De sugerente título, Si pudiera te daría una patada (If I Had Legs I’d Kick You, Mary Bronstein), no sabemos si con esta producción norteamericana veríamos o no un film de género fantástico. Veamos de qué va esto… Linda (Rose Byrne) está desbordada por el nacimiento de su hija —que padece
una misteriosa enfermedad—, la ausencia de su marido, una casa difícil de habitar, la desaparición de una persona y una relación cada vez más hostil con su terapeuta. Hasta aquí la sinópsis.
Rose Byrne, Oso de Plata a Mejor Interpretación en Berlín, les sonará a los aficionados al género fantástico por su participación en algunas entregas de la saga X-Men y por ser la protagonista de las dos partes de Insidious. Y sencillamente está genial como madre desbordada, cuya situación se refleja estando durante toda la película en plano y un plano muy cerrado que consigue agotar al espectador de esta producción independiente distribuida por A24. Pero… Como suponían, nuevamente el género fantástico brilla por su ausencia. Y no, ciertos efectos visuales con los que la directora quiere hacernos partícipes de la intoxicación de marihuana de la protagonista no justifican tampoco la presencia de esta cinta en sección Oficial Fantàstic Competició. Si fuéramos malpensados, casi insinuaríamos que, o la «cosecha» del fantástico ha sido escasa (o mala), o se quieren colocar cintas con calzador para engrosar tantos por cientos e intentar igualar la participación de directoras a competición. El jurado no debió de compartir nuestro punto de vista puesto que galardonó a Byrne con el premio a la categoría de mejor actriz.
No se confundan, no despreciamos el trabajo de Mary Bronstein, la directora demuestra dominar a la perfección la puesta en escena y tener un perfecto criterio sobre qué ritmo de acción nos iba a hacer partícipes de la odisea mental que sufre la protagonista. Se proyecta sobre nosotros y nosostros proyectamos sobre ella. El estrés es uno de los principales monstruos que nos atenazan en nuestro día a día, y Bronstein ha clavado su retrato. Y lo ha clavado porque sabe hacer uso del humor, sabedora de que darle un toque a los ingredientes con la vis cómica los hace todavía más subrayados. Si pudiera, te daría una patada es una ácida crítica al exceso de exigencia de la madre moderna, que equilibra a la perfección la amargura y el encanto, y, sin duda, una de las mejores comedias dramáticas del año. Nos gustaría haberla visto en un marco que le hiciera más justicia. En otro festival, no en este.
Y tras esto Serendipia se recoge nuevamente en nuestra acogedora mazmorra para reposar, pues mañana nos esperan cuatro películas más. Les dejamos con este bonito video de aniversario de películas que lo celebran este 2025. Se sorprenderán de lo viejos que son ya… (para verlo denle a ‘ver en youtube’)
TerrorMolins 2025: Palmarés de la 44ª edición

El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei ha puesto punto final a su 44.ª edición tras una semana intensa de proyecciones, encuentros profesionales y actividades paralelas que han reafirmado el certamen como una cita imprescindible para los amantes del cine de género.
La sesión de clausura, celebrada el viernes por la noche, incluyó la proyección del cortometraje Confession, de la directora japonesa Mai Nakanishi, y del largometraje La Frecuencia Kirlian, presentado por su director, el argentino Cristian Ponce, que compartió con el público el origen y la evolución de este proyecto convertido ya en obra de culto.
Durante la ceremonia, el festival rindió homenaje al cineasta sevillano Paco Cabezas, que recibió el Premio Honorífico 2025 en reconocimiento a su trayectoria como director y guionista. Autor de títulos como Aparecidos, Carne de neón o Mr. Right, y colaborador en series internacionales como Penny Dreadful, Fear the Walking Dead o Wednesday, Cabezas dedicó el galardón a las tres mujeres de su vida —su madre, su hija y su pareja— con palabras cargadas de agradecimiento y emoción. El festival destacó su capacidad para combinar una mirada local con una proyección internacional, consolidándose como una voz singular dentro del cine de género.

La programación culmina el sábado con la tradicional Maratón de 12 horas de cine de terror, colofón apoteósico del TerrorMolins 2025, que se inicia con el anuncio del palmarés de esta edición.
Gaua y Rabbit Trap, las grandes triunfadoras del TerrorMolins 2025
El festival cierra así una edición en la que Gaua, del director alavés Paul Urkijo, y Rabbit Trap, del británico Bryn Chainey, han sido reconocidas como las grandes vencedoras del certamen. Gaua se ha llevado los premios a Mejor película, Mejor dirección y Mejores efectos especiales y maquillaje, reafirmándose como una de las propuestas más cautivadoras e impactantes de la temporada. Por su parte, Rabbit Trap ha sido distinguida con los galardones a Mejor guion, Mejor fotografía y Mejor interpretación por el trabajo de Dev Patel en el papel protagonista.
El jurado oficial de largometrajes de esta edición ha estado integrado por la periodista y crítica Marta Ferrer (Catalunya Ràdio, Nació Digital), el cineasta y artista de efectos especiales Pablo Otero (Alien: Covenant, Avengers: Endgame) y el guionista y director Daniel Padró (Psicario, Molaphone).

Las premiadas del TerrorMolins 2025
En la Sección Oficial, se ha reconocido a Joan Vilà por su banda sonora en Silencio, la nueva película de Eduardo Casanova. El compositor ha tenido una presencia especialmente destacada en el TerrorMolins, ya que también es el autor de la sugerente música del spot oficial de la edición 2025. Además, el jurado ha otorgado dos menciones a Mejor película: a la japonesa Kinki Chihō no Aru Basho ni Tsuite (About a Place in the Kinki Region) y a la producción india Bramayugam.
En la Sección Being Different, la gran ganadora ha sido Que ma volonté soit faite (Her Will Be Done), reconocida como Mejor película y premiada también por su dirección, a cargo de Julia Kowalski, y por la interpretación de su actriz protagonista, Maria Wróbel. El jurado ha concedido una mención especial al actor Michael Gilio por su papel en Monkey’s Magic Merry Go Round, mientras que el guionista y director Yûta Shimotsu ha sido premiado por el guion de New Group.
La Sección Bloody Madness ha celebrado la película Flush, que se ha llevado los premios a Mejor película y Mejor interpretación para Jonathan Lambert. También ha destacado Bodycam, del director Brandon Christensen, que visitó el festival para presentarla y que ha sido reconocido con el premio a Mejor dirección, así como con una mención del jurado a Mejor película. Por su parte, Deathstalker ha sido premiada por sus efectos especiales.
En la Sección Oficial de Cortometrajes, Whitch ha sido distinguido como Mejor cortometraje y también ha recibido el Premio del Público Manel Gibert. El galardón a Mejor guion ha sido para James A. Castillo y Julio Serrano por El fantasma de la Quinta. El Premio Víctor Israel a la Mejor interpretación ha recaído en Emily Renée por A Matter of Minutes, y los Mejores efectos especiales han sido para Underground Invaders.
El Mejor cortometraje de la Sección Ç-Trencada es para Instruccions per a ser un nen assenyat, mientras que Mater Benefacta se ha llevado una Mención especial del jurado, así como el Premio del Público. El Jurado joven ha destacado el cortometraje Pálpito.
A continuación, podéis consultar el palmarés completo.
🏆 Palmarés del TerrorMolins 2025
Sección Oficial Largometrajes
Mejor película
Gaua
Menciones especiales
Kinki Chihō no Aru Basho ni Tsuite (About a Place in the Kinki Region)
y Bramayugam
Mejor interpretación
Dev Patel por Rabbit Trap
Mejor banda sonora
Joan Vilà por Silencio
Mejor dirección
Paul Urkijo por Gaua
Mejor guion
Bryn Chainey por Rabbit Trap
Mejores efectos especiales y maquillaje
Gaua
Mejor fotografía
Andreas Johannessen por Rabbit Trap
Sección Being Different
Mejor película
Que ma volonté soit faite (Her Will Be Done)
Mejor dirección
Julia Kowalski por Que ma volonté soit faite (Her Will Be Done)
Mejor interpretación
Maria Wróbel por Que ma volonté soit faite (Her Will Be Done)
Mención especial
Michael Gilio por Monkey’s Magic Merry Go Round
Mejor guion
Yûta Shimotsu por New Group
Sección Bloody Madness
Mejor película
Flush
Mención especial
Bodycam
Mejor dirección
Brandon Christensen por Bodycam
Mejor interpretación
Jonathan Lambert por Flush
Mejores efectos especiales
Deathstalker
Sección Oficial Cortometrajes
Mejor cortometraje
Whitch
Mejor guion
James A. Castillo y Julio Serrano por El fantasma de la Quinta
Premio Víctor Israel a la mejor interpretación
Emily Renée por A Matter of Minutes
Mejores efectos especiales
Underground Invaders
Premio Méliès d’Argent al mejor cortometraje europeo
Judy1964
Mención especial del jurado
Borbulha (Pimple)
Premio del Jurado joven
Mi juego
Mención especial del Jurado joven
Borbulha (Pimple)
Premio de la Crítica d’Or al mejor cortometraje
Meat Crayon
Premio del Público Manel Gibert
Whitch
Sección Ç-Trencada
Mejor cortometraje
Instruccions per a ser un nen assenyat
Mención especial del jurado
Mater Benefacta
Premio del Jurado joven
Pálpito
Premio del Público
Mater Benefacta
Sección TerrorKids
Mejor cortometraje
Konko
Mención especial del jurado
Luna and the Brain Tuna
Premio del Público “Caca en la Butaca”
Defect
TerrorMolins 2025: El festival entra en su recta final

El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei inicia su recta final tras una semana llena de actividades, estrenos y presencias destacadas que han vuelto a consolidar el festival como un referente esencial para los amantes del género de todas las edades. TerrorMolins 2025 reafirma su vocación como espacio de encuentro del talento emergente y local, abriéndose a la diversidad y la proyección internacional, y reforzando las iniciativas para impulsar la creación de cine de terror en catalán.
La semana se abría el lunes con la Muestra de Cortometrajes para Institutos, una sesión en la que estudiantes de toda la comarca pudieron disfrutar de los mejores cortos de la edición anterior. El encuentro contó con la participación de Sergi Vizcaíno, productor y profesor del grupo autor de Ballant amb la mort, y Carles Roman, director de Barbie Hell.
Continuando con la programación formativa, el miércoles por la mañana el festival acogió la conferencia “Detrás de la magia: cómo funcionan los VFX en el cine”, a cargo de Pablo Otero, artista visual y escritor gallego con experiencia en producciones como The Mandalorian, Alien: Covenant o Vengadores: Endgame, así como miembro del Jurado Oficial de este año. Otero llenó La Peni con una charla que ofreció una visión privilegiada del mundo de los efectos visuales a través de un recorrido por su trayectoria personal.

Adriana Galicia y Margalida Adrover, del corto Cuca, con el jurado de Industria (©Joan Gosa)
El jueves, uno de los platos fuertes de la semana fue la masterclass “Cine de terror independiente: una mirada (aún) más oscura”, con Caye Casas y Marc Carreté, moderada por Mireia Noguera. La sesión puso sobre la mesa los retos y libertades del cine independiente dentro del género.
Primera edición del Premio al cortometraje de terror en catalán
El jueves por la mañana, los grandes protagonistas fueron los proyectos finalistas de la primera edición del Premio a la producción de un cortometraje de terror en lengua catalana, una iniciativa que busca impulsar el talento local y apoyar la creación cinematográfica en catalán. Los ocho finalistas presentaron sus pitchings ante el jurado de Industria, compuesto por Laia Aubia de Higes, Judit Navarro Lozano y Diana Santamaria Varas. El proyecto ganador, anunciado al mediodía, fue Cuca, dirigido y escrito por Adriana Galicia, quien realizó la presentación acompañada de la productora ejecutiva Margalida Adrover. El jurado destacó su apuesta original, el hecho de tratar un tema muy poco abordado en el audiovisual y que se trata de un proyecto muy sólido, otorgándole así una dotación económica de 5.000 € para que se pueda producir el film, que será presentado en la próxima edición de TerrorMolins.
Sesiones dobles, estrenos y visitas internacionales
A lo largo de la semana, el Teatre de la Peni ha acogido numerosas sesiones dobles con estrenos españoles muy esperados, como About a Place in the Kinki Region (Kôji Shiraishi), Marshmallow (Daniel DelPurgatorio), Missing Child Videotape (Ryota Kondo), Monkey’s Magic Merry Go Round (Aidan Leary) o Dark Nuns (Kwon Hyeok-jae). El miércoles, la sesión compartida con Silencio, la nueva serie de Eduardo Casanova, contó con la presencia del compositor Joan Vilà, autor también de la banda sonora del spot del festival. Entre los estrenos más destacados de la semana se encuentra también Bramayugam (Rahul Sadasivan), un viaje visual hipnótico y estreno español de la película india que lleva el folk horror asiático a una nueva dimensión.
El jueves, TerrorMolins recibió la visita del director canadiense Brandon Christensen, que presentó dos estrenos de este año: Night of the Reaper (en competición en la Sección Oficial) y Bodycam (Sección Bloody Madness). Tras la première internacional de The Puppetman en la edición de 2023, el cine de Christensen volvió al festival para protagonizar una de las sesiones más multitudinarias de la semana.

Adriana Galicia y Margalida Adrover, del corto Cuca, con el jurado de Industria (©Joan Gosa)
Sesión de clausura y homenaje a Paco Cabezas
El viernes por la noche, en la sesión de clausura se presentará el cortometraje Confession de Mai Nakanishi y el largometraje La frecuencia Kirlian, con la presencia del director argentino Cristian Ponce. En este mismo acto se entregará el Premio Honorífico 2025 a Paco Cabezas, cineasta sevillano autor de títulos como Aparecidos, Carne de neón o Mr. Right, y colaborador en series como Penny Dreadful, Fear the Walking Dead o Wednesday. El festival reconoce así su capacidad para combinar una mirada local con una proyección internacional, consolidándose como una voz propia dentro del audiovisual de género.
Final apoteósico: J-Horror, música y 12 horas de cine de terror
El sábado llegará uno de los momentos más esperados del festival: las conferencias dedicadas al J-Horror. Por un lado, “TerrorManga: las historias más terroríficas, esperpénticas y repugnantes del cómic japonés”, con Oriol Estrada, y “El J-Horror jugable: el terror en el videojuego japonés”, con Víctor Navarro. Las ponencias precederán a la emblemática Maratón de 12 horas de cine de terror.
La maratón incluirá el concierto previo de Tibosity y las proyecciones de Her Will Be Done (Julia Kowalski), Dream Eater (Jay Drakulic, Mallory Drumm, Alex Lee Williams), Flush (Grégory Morin), Hold the Fort (William Bagley) y una película sorpresa. La sesión, clausura espiritual del festival, tiene las entradas prácticamente agotadas y promete volver a ser una experiencia memorable gracias a la programación, pero también a los espectáculos que la convierten en un evento único e inmersivo.
Diario de Serendipia en Sitges 2025: Tercera cápsula

Hoy tenemos cosas importantes. Nos tenemos que decidir entre Gaua, la última película de Paul Urkijo y We Bury the Dead y, sabiendo que más adelante habrá pases de prensa en Barcelona de la cinta del vasco, nos decidimos por la del australiano, aunque su protagonista, Daisy Ridley haya anulado su presencia en el festival en el último momento. Pero hay más: animación, cine para toda la familia y el reencuentro con el maestro Mariano Baino.

Serendipia comienza el día en Tramontana con We Bury the Dead, que como Oficial Fantàstic Competició, pasea al espectador por un paisaje apocalíptico tras un catastrófico experimento militar que diezma la población de Tasmania, lugar en el que se encontraba el marido de
Ava (Daisy Ridley). Pero tras producirse unos escalofriantes efectos no esperados cuando algunos de los cadáveres muestran signos de vida, Ava decide unirse a una “unidad de recuperación de cadáveres” con la esperanza de encontrarlo todavía con vida, muerto o… revivido. Narrada desde el dolor y la esperanza de la protagonista, We Bury the Dead añade un enfoque original y emocional al tema de los zombis mostrándolos como lo que fueron antes de morir: seres humanos. Así que olvídense de devoradores de cerebros pues, como suele suceder en tantos y tantos relatos de no muertos, los peores de la función son los vivos. Hilditch se instala en una perspectiva humanista, el motivo del regresado de la muerte le sirve para reflexionar sobre qué nos da carta de naturaleza, cuál es la esencia que nos define, y qué supone la muerte en nuestra existencia. El dolor y el humor se aúnan en su retrato y, paradójicamente si se quiere, cuando más lírico se muestra, más sobrecogedor resulta. Parte de la crítica lamenta, de hecho, que no descarte todos los tópicos, y, en ocasiones, seguramente la motivación de avanzar en la trama, caiga en una imaginaria más gastada y que en algunas ocasiones los revividos sean más agresivos, tengan peor aspecto y anuncien su llegada con un escalofriante crujir de dientes. A Serendipia, sin embargo, le pareció una película suficientemente calibrada, que maneja bien sus ingredientes y regala algunas imágenes poderosas para la memoria, como ese cadáver en vida dando sepultura a los suyos. Y es que ya nos sentíamos atraídos por el director de la función, el australiano Zak Hilditch que ya había demostrado pericia a la hora de caminar por parajes apocalípticos, tan solo hace falta recordar la magnífica Las últimas horas (These Final Hours, 2014), con la que el director participó en una edición anterior del festival.

Kenichiro Akimoto (Foto: Serendipia)
Buen comienzo de jornada y corriendo a l’Auditori para ver la primera participante en la sección Anima’t que Serendipia se iba a meter entre pecho y espalda. All you need is Kill (Kenichiro Akimoto) es, por supuesto, una cinta de animación, en esta ocasión procedente de Japón que adapta una novela de 2004 de Hiroshi Sakurazaka que se adaptó al manga en 2014 y, ese mismo año, se convirtió en un film de imagen real en Estados Unidos como Al filo del mañana (Edge of Tomorrow, Doug Liman, 2014). La historia, como en el manga y el filme, gira en torno a un bucle temporal que obliga a su protagonista a revivir la misma batalla cada vez que muere. La diferencia radica en el tono: lejos de resultar reiterativo o agotador, Akimoto logra dotar de ritmo y curiosidad a cada nuevo ciclo. La repetición se convierte en aprendizaje, y el aprendizaje en desesperación, pero también en humor. Hay momentos en los que morir se vuelve casi cómico, mientras que en otros el dramatismo se impone con crudeza. Una obra de ciencia ficción bélica muy imaginativa, que equilibra acción y reflexión sin perder su espíritu de entretenimiento. No defraudó las expectativas, tampoco, por lo que hace relación a su apartado visual.
Con un rodaje que duró cuatro años, según detalló su director que presentó la proyección, All you need is Kill tiene una animación 3D para los fondos, aunque para los personajes se decanta por un dibujo lineal que aleja visualmente al film de los animes más habituales. Las líneas duras y los trazos que esquivan las redondeces alejan a los personajes de los estereotipos estéticos del manga comercial, lo que les otorga una personalidad diferenciativa, casi acercándolos al cómic occidental. Una cinta interesante, como todas las que Serendipia disfrutó provenientes de Japón en esta 58 edición. Pero no podíamos demorarnos a relamernos, tocaba abandonar la sala grande y cambiar radicalmente el tercio.

Coralina Cataldi-Tassoni y Mariano Baino (al fondo) presentando su película en Tramontana (Foto: Serendipia)
Vuelta a Tramontana para ver la esperada por Serendipia Astrid’s Saints, tercer largometraje (o segundo, según como se mire) del director de culto Mariano Baino tras Dark Waters (1993). Un film cuyo rodaje se ha prolongado durante 14 años y que es un cuento de hadas con santos y oraciones en vez de duendes y brujas, un tanto abstracto, en el que está esmerada la puesta en escena. Cada uno de los planos que dan cuenta de la acción y su escenario tiene pleno sentido narrativo (o poético), el duelo de Astrid se escenifica en un universo hierático formado por un sistema de cuevas, auténticas catacumbas, iluminadas con velas y en las que la iconografía cristiana tiene todo el protagonismo, la partitura y los efectos de sonido, partes también de la narración, hacen el resto. Astrid (una gran Coralina Cataldi-Tassoni), una madre afligida por la muerte de su hijo, deberá desentrañar los misterios que la unen a otras madres en duelo, a sus hijos, y también a los jóvenes santos a quienes todas ellas adoran. Desgarradora exploración de la psique de una mujer atravesada por la pérdida que, a través del realismo mágico, encuentra su equilibrio entre lo sobrenatural y el sufrimiento terrenal. Una conmovedora historia sobre la fe y el poder de la oración.
Una pieza de orfebrería que requeriría de más de un visionado para apreciarla por completo. En este espacio habremos de limitarnos a esbozar la somera explicación de su esencia que un primer contacto con ella nos deja como fondo de paladar. Casi experimental, la cinta no se apoya en la acción y el diálogo, el esfuerzo compositivo se centra en la fuerza de las imágenes convenientemente sazonadas con un diseño sonoro tortuoso y atormentado (obra de la propia Cataldi, que a la par es coguionista) que da razón de una deriva mental, la de la protagonista y su conflicto. No estamos ante una peripecia, ante un obrar en el mundo, sino que los recovecos de esa casa-cueva que sirve de escenario son una prolongación del profundo laberinto que atraviesa la mente de la protagonista. Así, no quedará claro si los encuentros con otros personajes, todas mujeres atravesadas por la pérdida de sus vástagos, se da más allá de su imaginación, la película flirtea continuamente con la irrealidad y la atmósfera surreal. No avanza el filme fundamentándose

en el diálogo, repetimos, pero ello no significa que no haya verbo: las palabras brotan incesantes de la voz de Astrid, repetidas y repetitivas, como una tonadilla infantil, quizás mejor como una letanía religiosa, como si tratará con ello de conjurar la acción de lo sobrenatural para resucitar a su niño. Resucitarle para salvarle. Resucitarle y salvarse ella. Pero en el sentido profundo que tiene la salvación para un creyente, como consecución de la bienaventuranza, la felicidad humana máxima, en la Gloria. El uso de la imagenería hagiográfica no es una mera cuestión estética, va más allá, desde su función como secuenciación de lo relatado (cada santo un día, un episodio), hasta su significación en el subtexto que fluye bajo la superficie de las imágenes. Baino sigue siendo una especie de Igmar Bergman experimental que se interroga sobre el valor de la fe y la posibilidad de obtener respuesta trascendente, si el sueco nos abocó al silencio de Dios, el italiano nos instala en la duda, pero una duda que, inversa a la de Hamlet, no impide actuar. Y es que, circular y reiterativa, como un laberinto minimalista, en el centro de la reflexión está la espiritualidad femenina (no en vano Cataldi es pareja y musa, pero también coautora). Astrid lleva la práctica de la fe hasta su manifestación más extrema, como aquellas muradas medievales, mujeres que elegían ser emparedadas en los muros de la ciudad para obtener el beneficio del diálogo con lo divino, Astrid con su hábito de eremita se arroga el Don del Martirio y ejercerá sobre ella misma el sufrimiento como acto de caridad suprema capaz de vencer la mortalidad y poner en su lugar la redención.
Astrid’s Saints es un drama litúrgico que extrae belleza del horror. Críptica, desgarradora y edificante a partes iguales, bien está que haya sido seleccionada en un festival de cine fantástico. Porque está más allá de las categorías estanco, pero, desde luego, como la fantasía, está diametralmente enfrentada a cualquier vocación de realismo. Una Noves Visions de las de antaño que satisfizo por completo a Serendipia, despertándole el deseo de repetir sesión (aunque es consciente de que eso será muy difícil). Bravissimo film!
En contraste con la oscuridad del film italiano, la luminosidad de La leyenda de Ochi (The Legend of Ochi, Isahia Saxon) nos esperaba, a continuación, en nuestra estancia en Tramontana, otra
incursión de Serendipia en una pieza perteneciente a la sección Oficial Fantàstic Competició que igual que la anterior la satisfizo por completo. Y es que Serendipia es una entidad cinéfaga de gustos eclécticos. También somos un ser contradictorio, como todo aquel que se precie, capaz de dejarse llevar y sorprender por lo moderno y, a la vez, pensando en clásicos como El ladrón de Bagdag de 1940, pronunciar boutades tales como que, llegado cierto punto en la vida mejor sería encerrarse en el refugio de la propia colección y repasar en bucle aquellas obras de las que el resto no son más que notas a pie de página. Las chanzas son sinceras y nunca carecen totalmente de verdad, pero la temperancia es un grado, el «nunca demasiado» délfico es la luz guía de Serendipia y por eso mantiene intacta su capacidad de disfrutar de operas primas como La leyenda de Ochi que, salvando las distancias, como la cinta de Michael Powell, está imbuida del sentido de la aventura.
La simbología de la aventura está ligada a lo extraordinario y el riesgo, también a la incertidumbre que nos mueve a la búsqueda del sentido. Su origen latino, adventura, significa «lo que ha de venir», lo que implica un futuro ignoto y, por extensión, cualquier suceso fuera de lo común. Representa una experiencia emocionante que puede involucrar peligro y una meta importante, está en la raíz del viaje del héroe definido por Joseph Campbell que describe un patrón común en muchos mitos e historias, donde un personaje sale de su mundo ordinario para enfrentar desafíos en un mundo extraordinario, y regresa transformado. Esa es la estructura narrativa de La leyenda de Ochi. Veamos de qué iba la cosa: Yuri (Helena Zengel) ha sido educada para temer a las criaturas del bosque conocidas como Ochi. Sin embargo, cuando descubre a un bebé Ochi abandonado por su manada, se embarca en un peligroso viaje para reunir a la criatura con su familia. A medida que Yuri se adentra en el bosque, se enfrenta a peligrosos desafíos y aprende relevantes lecciones sobre el valor, la amistad y la importancia de proteger la naturaleza. Relato de encuentro entre una criatura formidable y un humano inadaptado a su grupo, transita terrenos ya
circulados por obras anteriores, rápidamente nos viene E.T., el extraterrestre a la memoria, pero también La historia interminable y, aunque sólo sea por el diseño de la criatura, los Gremlins de Joe Dante, quien, por cierto, estaba en la sala. Pero que tenga esos puntos en común con obras precedentes, no la convierte en una de esas meras péliculas nostálgicas tan en boga, y aunque, como señalan algunos, aspectos de su trama como la relación fracturada de Yuri con sus padres no quedan suficientemente fundados, La leyenda de Ochi brilla con luz propia porque en su espíritu, en su alma conductora, están inscritos modos narrativos de un cine de otras épocas, de aquel que fue capaz de crear mundos improbables, pero totalmente creíbles y fascinantes. La pieza de Isahia Saxon es cine de otro tiempo, de aquel que tenía fe ciega en las aventuras que narraba y, así, era capaz de transferir al espectador la magia recreada por sus imágenes. El aspecto visual es casi un personaje más, justo aquel que nos permite abandonar con la mente el patio de butacas y sentir que atravesamos la pantalla y somos parte de la historia. Nos conecta con nuestro asombro infantil. Y si evoca con autenticidad tiempos más sencillos y mágicos es porque nos invita a un mundo imaginario que nos resulta tangible gracias al uso de efectos prácticos tan distintos a la frialdad de los generados por computador.
Creados mediante una combinación de animatrónica, marionetas y actores disfrazados, los Ochi son una maravilla del cine. Pasamos la mayor parte de la película con el pequeño Ochi cuyos movimientos oscilan entre lo adorable y lo feroz, todos ellos completamente creíbles. Cada respiración y expresión suya están tan llenas de energía que a veces resulta fácil olvidar que esta criatura es una marioneta que cobra vida gracias a siete hábiles titiriteros, y no un animal real. Y no sólo es lo que afecta a las criaturas, la recreación del espacio en el que transcurre la aventura es igual de fabulosa. La ficticia isla de Carpathia, envuelta en niebla, está también magníficamente recreada. El matte painting, los decorados artesanales y la fotografía de estilo retro de Evan Prosofsky se combinan para crear un escenario que parece a la vez hiperrealista y de otro tiempo. Si faltara algo, donde no puede llegar lo visual ni el guion literario, lo pone la banda sonora de David Longstreth. La música es parte integral de la narrativa, ya que el idioma ochi es en sí
mismo una forma de música, lo que permite que la banda sonora y el idioma se complementen a la perfección. La suma de todos estos elementos técnicos, artesanales, arte en sí mismos, elevan la película a la atalaya en la que permanecen las leyendas. Un prodigio. Y fantasía con moraleja, pues al deseo humano de doblegar la naturaleza a su voluntad, le enfrenta la necesidad de que el objetivo colectivo sea aprender de su sabiduría. Cuenta con la participación, siempre bienvenida, de actores de la talla de Willem Dafoe y Emily Watson cuya presencia no hace más que redondear esta película que encandiló, tal y como nos dijo, incluso a Joe Dante. Y es que el director de Matinee también sabe mucho de la necesidad de la mentira del cine como vehículo revolucionario que nos permite creer en que un mundo diferente es posible.
Y felices y con el cántico de los Ochi todavía en la cabeza, Serendipia se retiró a sus aposentos pues el festival de Sitges no ha hecho más que comenzar y es necesario reservar energía para las jornadas que restan.
Mientras tanto, hordas de Zombis han invadido la Blanca Subur: se celebra una nueva Zombi Walk y Sitges está lleno de devoradores de carne. Les dejamos con el spot de este año:
Diario de Serendipia en Sitges 2025: Segunda cápsula

El festival ya ha despegado y hoy Serendipia verá algunas cosillas con más ingrediente fantástico, bastante más, que lo que vio ayer. Hoy viernes habrá más variedad y habrá tiempo para el despiporre sangriento, la comedia e incluso la experimentación, pues ya teníamos muchas ganas de ver cómo se desenvolvía nuestro amigo Indi, protagonista de ‘Good Boy‘, por el cine de terror. También habían llegado al festival presencias tan agradables como la de Joe Dante o Barbara Crampton y por haber… hasta presentábamos dos libros. Un día cargado, que se dice. Vamos con él.

Serendipia comienza la jornada en l’Auditori, donde verá una película perteneciente a la sección Oficial Fantàstic
Competició muy relacionada con la temática de esta edición del festival, el binomio humor-terror, pues Death of a Unicorn es una comedia con tintes fantásticos que se inicia cuando los protagonistas de la trama, un padre (Paul Rudd) y su hija (Jenna Ortega), atropellan a un animal que resulta ser un mitológico unicornio de cuerno multicolor, cuando se dirigen a un retiro de fin de semana en la mansión de su multimillonario jefe (Richard E. Grant). De manera casual se darán cuenta de que el cuerno y su sangre tienen unas propiedades curativas que el avaro jefe buscará explotar. Pero con lo que no contará es que el gracioso unicornio revive y… es una cría cuyos padres andan buscando. Opera prima de Alex Scharfman, el film cuenta con una eficaz banda sonora de John y Cody Carpenter y la participación de la muy popular Ortega. Su mucha fantasía y su, todavía más, hemoglobina de mentirijilla la convierten en un bocado ideal para un entorno festivalero. No puede faltar nunca una cinta que combine los efectos casi gores y el humor para todos los públicos en las pantallas suburenses, interludios para no pensar demasiado y dejarse llevar por su diversión trivial. Así, Serendipia la puso en relación con Hay algo en el granero (2023) una curiosa película de producción noruega dirigida por Magnus Martens que pudo verse en la Edición 57 en la que el ser fantástico de aspecto entreañable que acaba desatando un festín de sangre era un gnomo. La película de 2023 tuvo más fortuna que la presente, pues fue distribuida en los cines de nuestro país de la mano de A Contracorriente Films, mientras que la película de Scharfmen está disponible en plataformas desde el 20 de octubre, donde se lanzará directamente sin pasar previamente por cines más allá del circuito de festivales.
Aún con la sonrisa perfilada en los labios por el negro humor de Death of a Unicorn, Serendipia se dirige a Tramontana para ver más humor, en este caso salvaje, de la mano, o mejor decir zarpa, de Primate, una clasicona propuesta de
Johannes Roberts, un director británico que en su carrera, que lleva lo que va de siglo, se las ha visto con vampiras, arañas o tiburones y que ahora lleva al espectador al interior de la adinerada casa de los protagonistas, donde hay un encantador chimpancé. Allí se nos presentará a los jóvenes protagonistas, el chimpancé será contagiado de la rabia al ser mordido por una mangosta y… Voilà! ya tenemos servido el terror. Lo que diferencia Primate de otras propuestas similares es que para el mono se ha desechado utilizar efectos digitales y se ha preferido contar con un pequeño actor ataviado con un disfraz con unos resultados desiguales. Pero lo importante es la cuenta de cadáveres que hará este simio asesino al modo de un slasher, con mucha sangre y diversión, convirtiendo Primate en una de las favoritas entre el público más desprejuiciado. Primate tendrá estreno en salas de la mano de Paramount.
¡Qué diablos! Entre tanta propuesta enrevesada y relamida que busca el fantástico casi en el trasfondo, también apetece ver a una bestia desatada con hidrofobia matando adolescentes o unicornios asesinos. Y para entender este contraste tenemos el siguiente film, Mother’s Baby, una propuesta algo más elevada, pero con una conclusión de serie B que no pensamos desvelar, faltaría más. Veamos su trama: Julia (Marie Leuenberger), una directora de orquesta de 40 años, y su pareja, Georg (Hans Löw), ansian tener un hijo cuando el Dr. Vilfort (un inquietante Claes Bang al que muchos recordarán por el polémico Drácula de la miniserie de Netflix), les ofrece una esperanza. De hecho, Julia se queda embarazada tras pasar por un tratamiento en la clínica del médico especialista en fertilidad. El parto no sale según lo planeado y se llevan al bebé inmediatamente, dejando a Julia sin saber qué ha pasado. Cuando se reúne con el niño, Julia se siente distante. Tanto que empieza a dudar de que sea realmente su hijo.

Johanna Moder (Foto: Serendipia)
Dirigida por la austriaca Johanna Moder, esta coproducción entre Austria, Alemania y Suiza que participó en el festival dentro de la sección Oficial Fantàstic Competició, incide en los miedos femeninos, en especial la depresión post-parto, de manera que si no tuviera el final que tiene, Mother’s Baby sería, tal y como lo definió su directora en la presentación, «una historia terrorífica, no un film de terror«. Moder se ha enfrentado a su tercer largometraje como directora y guionista para lanzar una inteligente crítica a los desequilibrios de la conciliación que todavía persisten en nuestra época en una espiral de alucinaciones y descubrimientos macabros. En su film seremos testigos de procedimientos
médicos normales que son muy anormales, así como protocolos inhumanos. Todo lo cual viene subrayado por una banda sonora que lleva al espectador a que vea que tras tanta normalidad, algo no marcha como debería y que algo oscuro va a suceder.
Y de los miedos maternales a los miedos animales. Good Boy (Ben Leonberg) es un experimento que queríamos ver desde el momento en el que supimos de ella, pues está protagonizada por un simpático perro, Indy, que, interpretándose a sí mismo, se enfrentará a todo lo que acecha en la noche, y más cuando junto a su dueño Todd (Shane Jensen), se muda a una casa en el campo que, para sorpresa de nadie, resultará estar encantada. El cachorro, atormentado por visiones de la muerte del anterior propietario, deberá luchar contra unas fuerzas malignas que intentan arrastrar a su dueño al más allá. La película está muy bien interpretada por su perruno protagonista, que francamente, debería haber accedido a alguno de los premios a esa categoría del festival, como lo fue en el SXSW 2025, dónde fue galardonado con el «Howl of Fame» (Aullido de la Fama). Pero tras la buena interpretación del animal también está la pericia del debutante Leonberg que declaraba: «para conseguir escenas en las que parece que Indy está enfadado o asustado, lo que ocurre en realidad es que Indy está colocado de tal forma, con la mirada fija en la cámara o fuera de la pantalla, y mi mujer y yo estamos detrás de la cámara diciendo cosas como ‘bocadillo de jamón’, que no significa nada para él, para que incline la cabeza ligeramente. Y como es muy inteligente y está muy centrado, intenta entender lo que queremos. Si coges ese material, lo editas, lo iluminas correctamente, añades la música siniestra, el diseño de sonido, quitas las voces reales, sugieres al público a través del poder del cine que esto da miedo, la audiencia hace los números: el perro está asustado. Pero el perro solo está intentando entender. La narración hace que te asustes, y el público lo proyecta en el personaje. Ese efecto es el motor que impulsa gran parte de la película». La magia del cine y los códigos compartidos se alían para sumarle un significado aterrador a las imágenes, las expectativas del receptor se proyectan sobre lo mostrado y determinan la interpretación final. Así, conocer de antemano que en toda la tradición las mascotas implicadas en un relato de terror no llegan más allá del primer acto, añade una tensión y una angustia que atrapan la atención y las ganas de saber más. Eso estuvo en buena medida bajo el éxito viral del lanzamiento del primer trailer, después de tres años de rodaje.

La inquietud por la suerte de Indy, que llevó a unos registros históricos de la búsqueda en Google sobre si el perro muere o no al final, se tradujo en más de un millón de visualizaciones en apenas 24 horas. Esta extraordinaria acogida llevó a IFC Films a cambiar radicalmente su estrategia, pasando de un estreno limitado a una distribución amplia en cines. Y, sin embargo, las mismas expectativas generadas, la idea preconcebida en los espectadores por la propia viralidad, han sido responsables de la tibieza en la recepción del filme una vez visto al completo. Todos tenían claro, crítica especializada incluida, que Good Boy era el fénomeno de la temporada, una cinta de terror con la originalidad de ser contada desde un punto de vista novedoso, la mirada de Indy, y eso y nada más es lo que todo el mundo estaba dispuesto a ver. Pero, Good Boy no es sólo original en el punto de vista, porque no es una mera historia de hogar máldito, la gracia final está en su giro final que nos revela a la cinta como un auténtico drama de final agridulce. Cualquier juntaletras que se precie es consciente de que el final debe resultar sorprendente, pero no impuesto, el lector debe tomar conciencia de que esa sorpresa estuvo siempre ante sus ojos desde el planteamiento del conflicto. Así ocurre en la opera prima que nos ocupa, la secuencia inicial es clave porque es la que va a dar sentido al final y la que va a permitirnos explicar la naturaleza de las visiones y pesadillas de Indy. Good Boy no es una pieza más en el tópico, al contrario, como ocurre, por ejemplo, en Relic el tópico está puesto al servicio de un tema mucho más humano y lacerante que una mera maldición sobrenatural. Y hasta aquí podemos leer sin caer en el spoiler, un sólo consejo, si ya vieron Good Boy y no le acabaron de pillar la gracia, si les decepcionó en parte, vuélvanla a ver. Y si no la vieron, olviden las expectativas propias y los comentarios a pie de sala de quienes la vimos antes. Muchos se (nos) equivocaron.
Debiera reflexionarse algún día sobre la paradoja de que los festivales son las únicas plataformas para poder ver ciertas películas que sin ellos quedarían en los trasteros de lo no compartido, pero, simultáneamente, por el afán de abarcar cuantos más títulos mejor, el público está demasiado sobreestimulado como para comprender en un sólo visionado lo que acaba de ver (también habría que hablar largo y tendido sobre la imperiosa necesidad de ser el primero en opinar y ser la estrella de las Redes Sociales).
fotos: Quim Crusellas
Y en esta segunda jornada se cumplieron los quince minutos de fama de Serendipia. Ello gracias a la oportunidad que nos ofrecía Fnac y el festival para presentar nuestros dos últimos libros. Dos monumentales trabajos: Siempre nos quedará Pekín y Japón Ibérico, ambos producto del encargo de nuestro amigo Quim Crusellas para su festival Nits de Cinema Oriental de Vic. Unos trabajos en los cuales hemos hablado de las sinergias y cinergias entre la historia y el cine de Hong Kong, China y Taiwan y el español y de la historia y el cine japonés y la española y hemos encontrado todo un universo de convergencias que han conseguido que completemos 400 páginas en cada uno de los tomos. Entrar en detalle sería largo y tedioso, pero queremos hacer constar que la presentación contó con el
propio Quim, que hizo un pequeño prolegómeno y pasó el testigo a Josep Rodríguez, maquetador de ambos libros, que realizó una florida presentación y nos realizó algunas preguntas con las que intentamos no aburrir al respetable que se congregó, sin duda, esperando algún tipo de espectáculo al uso, a todos los cuales queremos agradecerles encarecidamente su calor y presencia, así como la confianza demostrada a los que se aventuraron a adquirir alguno de los dos libros o incluso ambos.
Ahora sí, con todo el trabajo hecho, Serendipia vuelve a casa…¡No! Pues hubo que celebrar y mojar como es debido nuestra presentación, alargándose la sobremesa hasta, eso sí, una hora prudencial de la noche, pues al día siguiente nos esperaba otra jornada cinéfaga.
Y finalmente un tráiler que hemos encontrado escarbando en los baúles del audiovisual del festival. Un spot alternativo que, que nosotros sepamos, no se vio en ninguna pantalla del festival y en el que conviven el bien y el mal. El payaso «bueno» y el payaso «malo» y que, dada su duración, afortunadamente no se utilizó, decantándose el festival por el que pudimos ver en la primera cápsula
Diario de Serendipia en Sitges 2025: Primera cápsula

Había llegado el momento, ya era jueves día 9 de octubre. La nevera estaba llena, la ducha matinal había hecho su efecto y el bocadillo de media mañana ya estaba en la cartera. Serendipia estaba, ya acreditado, nuevamente en Sitges, con el festival listo para estrenar. Había nervios pero no tensión y la ropa olía a limpio. Ya eran la ocho y salimos del lugar que durante esta edición volvería a ejercer de hogar y en esta ocasión comenzaríamos por una sala que no habíamos pisado, Escorxador, cuarto espacio del festival.

Especie de Tramontana en miniatura l’Escorxador es, sin lugar a duda, el peor espacio del festival. Pero no por la pantalla o por lo reducido de sus dimensiones, lo que llama la atención es que sus butacas tienen una inclinación que las hace muy incómodas. Pero no olvidemos que se trata de una solución que se ha hecho
mientras El Retiro se encuentra en obras de remodelación. Unas obras que, según hemos podido saber de buena tinta, van a dejar una sala memorable, moderna y con todos los adelantos. Ya tenemos ganas de que sea una realidad.
Pero vamos a por las películas, que es de lo que se trata. Y Serendipia comienza con una Noves Visions, The Infinite Husk, una económica producción norteamericana en la que los alienígenas, como aquellos ladrones de cuerpos, ocupan cadáveres humanos como si fueran cascarones. Desde ahí descubrirán las miserias y ventajas del ser un humano. Temas como el racismo o el machismo saldrán a colación y harán de esta pieza de cámara mucho más que una historia de invasiones alienígenas. Repetimos, con escaso presupuesto, pero con una inteligente puesta en escena y unos actores eficaces, su director y guionista, Aaron Silverstein, debuta en el largometraje con una obra que guarda puntos en común con
Pi, fe en el caos (Pi, 1998) la también opera prima de Darren Aronofsky. Si el protagonista de Aronofsky busca las pautas de regularidad del universo y su apariencia caótica en los números, Silvernstein nos presenta unos personajes que indagan la naturaleza del lenguaje partiendo de la premisa de que no hay conocimiento fuera de él, así, encontrar el fundamento del lenguaje es tanto como descubrir la esencia de lo real, la explicación total del Todo. Ciencia ficción existencialista ambas cintas, las dos operas primas comparten también el haber utilizado para su desarrollo los mimbres del thriller, porque The infinite husk se viste de noir (como en su día Blade Runer) cuando nos muestra las calles de un L.A. turbio, el Los Ángeles de los márgenes y los marginados, contribuyendo en la creación de la atmósfera tensa (y densa) que requieren la trama y su subtexto. Hay una pátina de pesimismo en su exploración de la condición humana, pero no todo nihilismo es paralizante, en el caso que nos ocupa todo está pensado para dejar entrever que en lo sórdido se puede hallar la belleza y que en la deficiencia de lo humano puede tener cabida la esperanza. Paradójica en si misma, esta cinta pausada en su tempo (abundan unas larguísimas conversaciones punteadas de café) es enérgica y vibrante en su concepto. No fue un mal despertar para Serendipia, siempre es estimulante enfrentarse a una película que está concebida como acicate para el debate intelectual ¡A por más!
Nueva caminata de vuelta a l’Auditori, donde nos esperaba la película inaugural de esta 58 edición del festival, Alpha, la tercera película de Julia Ducournau y la que muestra a su directora y guionista como la creadora de complejos universos que es. La película nos presenta a Alpha (Mélissa Boros), una niña de 13 años que vive con su madre (Golshifteh Farahani) y cuyo mundo se derrumbará cuando aparezca con una A tatuada en el brazo. Ese tatuaje hará barajar en el argumento del film temáticas como la enfermedad (¿el Sida?); la adolescencia y los problemas sociales que atañen a las clases menos favorecidas, sirviendo como argamasa de todo ello la sangre. Mucha sangre.
Ducourneau se estrenaba en Sitges hace nueve años con una opera prima que le mereció una tripleta de premios (Dirección novel, Melies de plata, Mejor película Jurado Joven), Crudo (Raw, 2016), cinta en la que ya estaban los intereses temáticos que iban a definir a la cineasta como futuros rasgos de autoría. Lo que descubrió Sitges pareció confirmarlo Cannes al concederle en 2021 la Palma de Oro por su segundo largo, Titane (Sitges la relegó al fuera de competición), una obra que no concitó la unanimidad, pero sí fue respaldada por una aprobación mayoritaria de la crítica. No hay dos sin tres, Alpha también compitió este año (2025) por la Palma de Oro, pero esta vez recibió auténticos varapalos por parte de la prensa especializada. En este espacio no podemos hacer un estudio pormenorizado de los argumentos aducidos, pero sí podemos decir que lo que se le censura a Alpha es, en muchos casos, lo mismo que se le elogiaba a Titane, a saber, su extrañeza, la insondabilidad de las metáforas, su dificultosa estructura narrativa. La crítica profesional todavía se arroga el papel de crear y destruir ídolos (otra cosa es que tenga el poder de influencia que tuvo en el siglo anterior), por suerte, tampoco en este caso el juicio es unánime. Mientras
Nando Salvá (como botón de muestra) la define como «rotundo fiasco«, Ángel Quintana la considera «una película importante de una cineasta que no cesa de buscar nuevas formas para pensar y representar el cuerpo«. A Serendipia le gustaría hacer un análisis comparativo pormenorizado de las tres piezas de Ducorneau, pero tampoco este es el espacio para ello, baste una apreciación aproximada: la francesa, es una de esas directoras que juegan en liga propia, que no pueden ser comparadas con otros coetáneos, tiene un universo personal muy rico que indaga en cada cinta, como si se interrogara a sí misma, por eso en sus cintas hay afinidades temáticas y formales, aunque no siempre resueltas con el mismo resultado de acierto, pero nunca desdeñables. Tampoco Alpha debiera haber sido menospreciada. Como en Crudo, nos encontramos con esos ambientes adolescentes opresivos, como en Titane se explora el horror de la deformidad del cuerpo como manera de indagar los límites de lo humano, en las tres hay un destino final de todo el esfuerzo: al final lo único que vale es el amor, una premisa que ha ido cobrando cada vez más protagonismo, el cierre de Alpha lo evidencia, extraño y no sabemos si suficientemente fundado en la narración, pero sí que es bello, un vuelo hacia lo poético para concluir que el amor perdura incluso cuando los cuerpos se desmoronan.
Concluimos. Más un drama social, en el que Cronenberg se da la mano con de la Iglesia (con Eloy), el fantástico tan solo se muestra en los estragos que afectan a los infectados, con ese casi poético fin que nos propone, elementos que hacen que el film resulte sobrecogedor, doloroso e incluso duro y que confirman a Ducournau como una importante voz a tener muy en cuenta.

Las flamantes primeras filas del Tramuntana
Serendipia ya va calentando motores. Ya ha pasado por l’Auditori y l’Escorxador, ahora es momento de ir a la sala en la que es acogido con más calor, Tramontana. Allí puede sentarse en primeras filas, al contrario que en el resto de salas, donde la prensa es relegada a ponerse detrás, en la lejanía. Allí le esperan dos películas seguidas con las que dar la jornada por finiquitada en lo que a cine respecta, comenzando con otra Noves Visions, The True Beauty of Being Bitten by a Tick de Pete Ohs, director que ofrece, en su séptimo largometraje, una curiosa pieza de esas que encajarían a la perfección en un festival como Americana. El film nos cuenta la visita de una mujer (Zoë Chao) a la casa de campo de una amiga, donde espera recuperarse del dolor que le ha causado la muerte de su perro. Allí se encontrará, además, a una pintoresca pareja de invitados. Entre gastronomía de diseño no siempre gustosa y juegos, todo cambiará cuando ella sea picada por una garrapata. La acción se tornará inquietante, tragicómica, mezclando lo idílico y lo pesadillesco.
Remitida a una (¿supuesta?) cita de Baz Luhrmann, «Una vida vivida con miedo es una vida a medias«, esta picadura de garrapata resulta inclasificable. Es la extrañeza la que te invade cuando abandonas la sala. Recapitulando ideas y sensaciones puede llegarse a la conclusión de que lo que se acaba de ver es eminentemente una sátira, un cuestionamiento lúdico al culto contemporáneo al bienestar que se traduce en frases de autoayuda y superalimentos orgánicos, en la persecución de un Zen prêt-à-porter adaptado a una sociedad de consumo que se camufla con la apariencia de vida sana. Una sátira tejida con unas metáforas quizás no totalmente identificadas, empezando ya por el significado de la propia garrapata del título, preguntado sobre ello, Pete Ohs sólo esboza una respuesta imprecisa que tiene más de suposición que
de definición: «Creo que son, sobre todo, trauma. Creo que son las cosas que nos pasan en la vida que no elegimos. Desafortunadamente, tuvimos que pasar por eso. Desafortunadamente, crecimos en esta época, en esta ciudad, en este pueblo, en este estado, en este país, y eso nos cambia. Nos perjudica bastante. Es un elemento con el que tenemos que lidiar y que puede frenarnos, destruirnos. No podemos deshacernos de él. En el mejor de los casos, encontramos algún valor en él, lo que nos fortalece y nos permite desenvolvernos mejor en el mundo a pesar del miedo. Para mí, eso es lo que representan las garrapatas«. En cuanto al género al que se adscribe el filme, más allá de la comedia más o menos negra, flirtea con los recursos del terror, especialmente la creación de una atmósfera a la que contribuye la puesta en escena y la música, así un crítico la ha llegado a definir como «una especie de secta del bienestar al estilo de La Matanza de Texas», y podría añadirse que entra por momentos en una especie de body horror de bajo voltaje. Todo ello, siempre, muy lúdico y muy Queer. Si algo deja entrever la cinta es lo bien que se lo ha pasado su equipo haciéndola, quizás valga la pena referir brevemente cómo se procedió en su creación.
The True Beauty of Being Bitten by a Tick fue creada en colaboración por su elenco principal: como explicó Ohs durante el estreno en SXSW, se aislaron en una casa de campo donde escribían tres escenas a la vez, las filmaban, las analizaban y luego seguían adelante. No es plena improvisación, se partía de una escaleta, pero desde luego dista mucho de la mecánica habitual de un rodaje que deja poco margen a la variación del plan. Ohs llama a este método «Bubble Table» y su esencia vendría a ser dar más relevancia al proceso de creación que al resultado final, eso probablemente es lo que hace que esta película resulte huidiza e inconcreta, pero eminentemente divertida por cómo sus artífices transmiten la sensación de haberlo pasado pipa en su realización. No podemos por más que concluir que si el objetivo de la sección Noves Visions es hacerse eco de aquellas cintas que abordan el fantástico con modos alternativos, nunca un premio estuvo mejor dado que el que recibió nuestra garrapata en esta edición.

Y Serendipia cierra su completo primer día con un film mucho más convencional, perteneciente a la sección Oficial Fantàstic Competició, La virgen de la Tosquera: una coproducción realizada entre Argentina, México y España que adapta dos relatos de Mariana
Enríquez y que está dirigida por Laura Casabé. En el film, Natalia, Mariela y Josefina son tres inseparables amigas que viven en las afueras de Buenos Aires y están locamente enamoradas de Diego, su amigo de la infancia. En el verano caluroso de 2001, tras el estallido de violencia que terminó en una profunda crisis económica y social, aparece Silvia, más mayor y más mundana, que cautiva a Diego. Natalia, decidida a reconquistar a Diego, pide ayuda a su abuela, Rita, que realizará un hechizo que no funcionará. Feminidad, pubertad, celos, deseo, drogas, angustia existencial…todo con el ropaje de comedia juvenil, de relato de crecimiento, pero con un trasfondo y un tono tenebrosos.
El corralito argentino de 2001, las protestas masivas y violentas que provocó y la profunda crisis socio-político-económica que se derivó de todo ello, con el aumento drástico de la pobreza como consecuencia más lacerante, despertó en el país una conciencia de pesadumbre, amargura y conflicto dejando como poso una impresión de terribilidad existencial. Y ese desconsuelo social es el marco referencial de la obra de Mariana Enríquez en la que se fusiona lo cotidiano con lo macábro. Considerada reina del terror en su país, su colección de cuentos Los peligros de fumar en la cama aborda temáticas que van desde lo sobrenatural al terror de vísceras, con elementos tópicos tradicionales, como fantasmas y rituales, pero siempre con un enfoque contemporáneo y local. A esa serie pertenecen los dos relatos que adapta Casabé con fidelidad y personalidad a partes iguales, así, cualquier espectador atento descubre el sustrato literario, la naturaleza propia de los relatos breves, pero a la vez puede apreciar que todo viene servido con los recursos puramente cinematográficos, con especial esmero en la fotografía, que, de hecho, fue reconocida por el jurado de la Sección Oficial con el galardón a esta
categoría. La autora de Los que vuelven (2019) siempre se ha definido por la combinación de lo sobrenatural con la crítica social, y esa sigue siendo la carta de naturaleza de La Virgen de la Tosquera, una cinta que se mueve en un terreno a caballo entre el terror psicológico y el terror social. El tópico narrativo de las aristas de la pubertad, de la adolescencia como momento de doloroso despertar al mundo y al sexo, cobra en manos de Casabé (con la cooperación en el guión de Benjamín Neishtat) un desasosiego perverso que culmina en una explosión de violencia y punición. No son pocos los que han querido ver en esta película una Carrie suburbial y más argentina que el mate, pero en la que la protagonista no es víctima sino victimaria. Efectivamente, Natalia no es la muchacha marginal e inocente, objeto de acoso por parte de sus compañeras, que era Carrie, al contrario, es la líder de su grupo, es audaz y segura de sí misma, pero un mal asumido síndrome de abandono, el distanciamiento de Diego, pero ya antes la ruptura y marcha de los padres, va minando su estabilidad emocional y acaba siendo un volcán en erupción. Podríamos decir que la protagonista de La virgen de la tosquera es la heroína del relato y, a la vez y simultáneamente, la antagonista malévola. El trabajo de Casabé aporta, sobre la exposición del despertar de las adolescentes, un toque femenino que impregna de mayor realismo (y perversidad) al retrato. Películas como La virgen de la tosquera hablan en favor de la iniciativa Woman in fan en la que está empeñado el festival, las mujeres tienen mucho que aportar a los lugares comunes del fantástico. Al menos algunas.
Así de ecléctica resultó la primera jornada de Serendipia en Sitges. Cuatro películas con las que comenzar este festival de entre las cuales quizás destacara Alpha, pero acompañada de una tríada de curiosas películas cada una a su estilo. Serendipia, como ente bimembre que es, tiene un juicio dual sobre lo visto, de una parte ninguna sería una clara apuesta a caballo ganador, no acabaron de parecerle redondas en ese momento, pero de otra, la reflexión a posteriori sugiere que fueron piezas interesantes que tal vez merecerían un visionado pausado, algo imposible en la vorágine infernal que es Sitges. Pero esto tan solo acababa de empezar, en el mañana siguiente habían cuatro películas más esperando su turno, con las expectativas puestas en Good Boy, pero eso lo contaremos ya en la siguiente cápsula.
Por cierto, el spot oficial de este año dedicado al humor-terror, al principio dejó un tanto frío a Serendipia, pero con la repetición, el chascarrillo acabó por convencerle.
Éxito rotundo del primer fin de semana en TerrorMolins 2025

El primer fin de semana ha marcado el inicio de la programación del 44º TerrorMolins, después de un viernes de inauguración fulgurante con entradas agotadas del cortometraje Stomach Bug de Matty Crawford, y la película Disforia de Christopher Cartagena, acompañados por el director, reparto y otros miembros del equipo, que protagonizaron una sesión con el Teatre de La Peni lleno hasta los topes y un público expectante.
Sábado y domingo, el festival mantuvo un ritmo intenso y una gran afluencia de asistentes a las sesiones de cortometrajes —Sección Ç-Trencada, las dos sesiones de la Sección Oficial y el muy esperado TerrorKids—, que contó con la presencia de numerosos cineastas de todo el mundo. Entre ellos, el búlgaro Kourosh Ahari (Kukeri), el belga Mathieu Mortelmans (Corps étranger (Foreign Body)) o el portugués Fernando Alle (Borbulha (Pimple)), entre otros. También se celebró la Sesión Familiar, con Sketch. Cuidado con lo que dibujas y el cortometraje Súper Z, presentado por su director, Marc Dalmau.

Gran afluencia de asistentes en la entrada del Teatre de La Peni (©Joan Gosa)
Las proyecciones fuera de competición ofrecieron algunos de los momentos más concurridos del fin de semana, con Together (Michael Shanks, 2025), protagonizada por Alison Brie y Dave Franco, y The Long Walk (La larga marcha) (Francis Lawrence, 2025), adaptación de la novela de Stephen King. Ambas sesiones llenaron la sala, con cerca de 400 espectadores por película. El primer tramo del festival culminó el domingo por la noche con la proyección de Gaua, la nueva película del cineasta alavés Paul Urkijo Alijo (Errementari, Irati), quien visitó Molins de Rei para presentar esta fábula de folk horror sobre brujería y criaturas de la noche en la Euskadi del siglo XVII, en una sesión totalmente sold out.
El J-Horror, hilo conductor de la edición
La sesión retrospectiva de Ringu (The Ring), el clásico de Hideo Nakata de 1998, fue uno de los momentos más esperados del fin de semana. La proyección rindió homenaje a una de las obras más influyentes del cine de terror moderno y contó con la presentación de Gloria Fernández y Enrique Garcelán, fundadores de CineAsia, quienes contextualizaron el género del J-Horror y explicaron qué supuso este fenómeno y cómo ha perdurado con el paso del tiempo. En los próximos días, el festival propone un recorrido por los nuevos espacios y revisiones del terror japonés con largometrajes como New Group (Yûta Shimotsu, director de Best Wishes to All), Kinki Chiho no Aru Basho ni Tsuite (About a Place in the Kinki Region) (Kôji Shiraishi, autor de Sadako vs. Kayako) o Missing Child Videotape, que renuevan el espíritu del género con historias que exploran mitos, tensiones sociales y miedos contemporáneos.
TerrorMolins solidario
El pasado domingo por la mañana, niños y niñas de todas las edades llenaron el espacio de La Peni, desde la Pista —donde pudieron participar en diferentes talleres y actividades de creatividad— hasta la sala del Teatro, con la sesión TerrorKids. Esta proyección, destinada a menores de entre 6 y 12 años, ofreció una selección de cortometrajes de terror especialmente pensada para este público. La sesión contó con la visita de la dramaturga letona Krista Burāne, directora de dos de los títulos proyectados Durvju burvis (Wizard of the Door) y Manai mammai nav bail (My Mommy Isn’t Afraid)), quien compartió con los pequeños espectadores las claves de su obra.
Como cada año, TerrorKids tiene un carácter solidario: los beneficios de la sesión se destinan íntegramente a AFANOC, la asociación que acompaña a niños con cáncer y sus familias. Como novedad destacada de esta edición, se suma un álbum de cromos ilustrado por los alumnos de la Escuela Joso, disponible en las taquillas del festival. Los ingresos recaudados con su venta también se destinarán íntegramente a AFANOC, mientras los niños pueden descubrir los espacios más emblemáticos del TerrorMolins coleccionando cromos terroríficos y muy divertidos.

Àlbum de cromos “Atrapa els chibi” (©Víctor Blancas)
La programación continúa
El festival sigue a lo largo de la semana sin bajar el ritmo y hasta el sábado, con el grand finale de la mítica Maratón de 12h, de la que quedan las últimas entradas. Desde el lunes, la programación ofrece sesiones dobles e individuales de largometrajes, con los estrenos españoles de Kinki Chiho no Aru Basho ni Tsuite (About a Place in the Kinki Region) y Missing Child Videotape, así como títulos como Monkey’s Magic Merry Go Round, Geomeun sunyeodeul (Dark Nuns), Marshmallow y Bramayugam.
El cineasta invitado Brandon Christensen presentará personalmente sus films Night of the Reaper y Bodycam el jueves 13 a las 20:30 h, mientras que el viernes 14 a las 17 h se celebrará el estreno catalán de Clown in a Cornfield, de Eli Craig, dentro de la sesión TerrorJove, presentada por los Programadores Jóvenes. La sesión de clausura, con el cortometraje Confession, de Mai Nakanishi, y la película La frecuencia Kirlian, contará con la presencia del director argentino Cristian Ponce en el festival para cerrar la semana. Además, la semana incluye conferencias, masterclasses, charlas, sesiones para escuelas y los pitchings de los finalistas al Premio al mejor proyecto de producción de un cortometraje de terror en lengua catalana, cuyo proyecto ganador se dará a conocer el jueves 13 al mediodía.
TerrorMolins 2025: Más allá del susto con ‘Disforia’

El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei ha inaugurado esta noche su 44ª edición, que este año pone el foco en el terror japonés bajo el lema “J-Horror, más allá del susto”, coincidiendo con el 25º aniversario de Ju-On, uno de los títulos más icónicos del género. El Teatre de La Peni ha acogido el estreno en España de Disforia, ópera prima de Christopher Cartagena, tras su premiere mundial en el Fantastic Fest de Texas. La película narra la historia de un joven matrimonio que, huyendo de la inseguridad de la ciudad, se traslada con su hija pequeña a la casa de campo familiar con la intención de venderla. La desaparición del padre y la aparición de una misteriosa visitante desencadenan una espiral de tensión que convierte el entorno familiar en una pesadilla.

El equipo de Disforia en el escenario del Teatre de La Peni (©Joan Gosa)
La sesión ha contado con la presencia del director Christopher Cartagena, las actrices Claudia Salas, Fariba Sheikhan, Noah Casas, el actor Eloy Azorín y otros miembros del equipo de la película, que la han presentado antes de la proyección. El director ha dedicado unas palabras de agradecimiento al público por haber «escogido como plan de viernes asistir a un festival de género». Explicó que la película trata sobre la maternidad, la salud mental, sobre el miedo a desaparecer, como sociedad y como individuo, y ha querido dedicar el filme a su madre. Se ha podido ver el cortometraje Stomach Bug, del británico Matty Crawford, una de las piezas más celebradas de la temporada.
También se ha presentado al público el spot oficial de la 44ª edición, producido por Arriate Estudio, con dirección creativa de María Luquero, animación de Nacho Rodríguez y Raúl Madplane, y música de Joan Vilà, que también han licitado en el escenario a presentar la pieza. Han explicado que, con el concepto del kintsugi (práctica de reparación de cerámica utilizando oro), que es central en el spot, se sintetiza visualmente el leitmotiv de este año y rinde homenaje al terror japonés y su inquietante atmósfera.
Los cortometrajes y la animación en el centro del terror
El sábado 8 de noviembre, el festival dará el pistoletazo de salida con la Sesión Familiar, donde se proyectarán la película Sketch. Cuidado con lo que dibujas y el cortometraje Súper Z, presentado por su director Marc Dalmau.
Por la tarde, las sesiones estarán dedicadas a los cortometrajes, con Ç-Trencada, la sección centrada en obras en catalán o de producción catalana, y dos sesiones de la Sección Oficial, que contarán con la presencia de equipos de varios cortometrajes para presentar sus trabajos.
Entre los títulos más destacados se encuentran Corps étranger (Foreign Body), estreno en España de un thriller atmosférico premiado en el Fantastic Film Fest de Bruselas; Dream Creep, estreno en Cataluña del corto aclamado en Sundance y Palm Springs; o El fantasma de la Quinta, una pieza de animación sobre los últimos días de Goya. La apuesta por la animación como lenguaje del terror continúa con obras como Judy1964, Mi juego o Underground Invaders. Desde el ámbito local, Fumigón y otras propuestas como Good Luck (estreno europeo) o Kukeri (estreno internacional) demuestran la variedad y la fuerza creativa de esta edición.
Del terror infantil a la pesadilla japonesa
El domingo 9 de noviembre comenzará con TerrorKids, la tradicional sesión solidaria en colaboración con la AFANOC, con cortometrajes competitivos adaptados por edades y un ambiente inclusivo pensado para toda la familia. En la Pista de La Peni, distintos talleres de manualidades y espacios de lectura recibirán a los más pequeños entre los cinéfilos, que podrán dar rienda suelta a su creatividad e imaginación.
Por la tarde, la sesión retrospectiva recuperará el clásico japonés Ringu (The Ring), y las sesiones fuera de competición incluirán Together, el impactante body horror australiano protagonizado por Alison Brie y Dave Franco, y The Long Walk (La larga marcha), adaptación de Stephen King dirigida por Francis Lawrence, dos de los títulos internacionales de terror más destacados del último año.
El fin de semana culminará con la presentación de Gaua, la nueva película del cineasta alavés Paul Urkijo Alijo (Errementari, Irati), quien visitará Molins de Rei para presentar esta oscura fábula de folk horror sobre brujería y criaturas de la noche.

Exposición en Ca n’Ametller (©Joan Gosa)
El ataque del J-Horror en Ca n’Ametller
Inaugurada el 6 de noviembre, la exposición ¡EL ATAQUE DEL J-HORROR! puede visitarse en Ca n’Ametller hasta el 16 de noviembre. La muestra reúne ilustraciones de los alumnos de tercer curso de Ilustración de la Escola Joso, dirigidos por Miki Edge, que rinden homenaje a los carteles clásicos del cine de terror. Una misteriosa fuerza del J-Horror parece haber poseído sus obras, atormentándolas con espíritus, monstruos y una inquietante esencia nipona.
Diario de Serendipia en Sitges 2025: Décima cápsula

Serendipia ya está en su último día de festival. Un día en el cual por si no había visto muchas películas (38) aún pagó un ticket para poder ver un documental al que no tenía acceso como prensa. Un día flojo que, precisamente, arreglo el documental que llevó a Serendipia a terminar donde comenzó esta edición, a l’Escorxador.

Más Drácula con Abraham’s Boys: A Dracula Story, una película basada en una buena idea de Joe Hill, hijo de Stephen King, pero ineficazmente llevada a la pantalla por Natasha Kermani. Max (Brady Hepner) y Rudy
Van Helsing (Judah Mackey) han pasado sus vidas bajo el estricto control de su padre, Abraham (Titus Welliver). Ignorando su oscuro pasado, luchan por comprender su errático comportamiento, cada vez más paranoico. Cuando empiezan a descubrir las violentas verdades de la historia entre su padre y Drácula, su mundo se desmorona, obligándolos a enfrentarse a un -no tan- aterrador legado. Una barata infraproducción coproducida entre Reino Unido y Estados Unidos que amenazará a los espectadores desde la plataforma Shudder, que la ha producido y de donde no debería volver a salir. Seamos serios, por favor.
Quisimos ver El susurro porque era la nueva película del director de La casa muda (2010), Gustavo Hernández, pero Serendipia estaba irremediablemente agotado y aunque lo intentó, no llegó a entrar en la enrevesada trama que le ofrecía el film, que espera poder recuperar en un futuro próximo. Lean si no: Huyendo de su violento padre, Lucía (Ana Clara Guanco) y Adrián (Marcelo Michinaux) se refugian en una mansión remota. Con la ayuda de una microcámara oculta en un gato, Lucía descubre un secreto aterrador: sus vecinos forman parte de una red criminal que secuestra a adolescentes para hacer películas snuff, y pretenden deshacerse de los hermanos. Mientras Lucía lucha por proteger a su hermano, debe enfrentarse a una oscura maldición familiar que los persigue hasta su nuevo refugio.
Y con esta nos despedimos por este año de nuestra querida Tramontana. No hay palabras suficientes para agradecerles la amabilidad de los muchachos de esta sala.

Los productores de ‘El susurro’ presentándola en Tramontana (Foto: Serendipia)
Y es increíble. Ni en la primera, más mala que la carne de pescuezo, ni en la tercera, Serendipia se durmió, tan solo se adormiló en la más interesante, El susurro, y, lo dicho, se mantuvo totalmente despierto también en Night Patrol (Ryan Prows), una película de pandilleros y policías que se toman la justicia por su mano, con unas dosis de magia y vampirismo. Y zulús ¡Una cosa! Un agente del Departamento de Policía de Los Ángeles, Xavier Carr (Jermaine Fowler), se enfrenta a una complicada situación cuando su hermano pequeño, Wazi (Flying Lotus), aún involucrado en la vida de pandillas, es nombrado sospechoso de un brutal asesinato. Lo que Xavier no sabe es que la víctima era la novia de Wazi, miembro de un grupo rival, y que fue asesinada por un grupo antipandillas de su mismo departamento llamado “Night Patrol”, una división que esconde un horrible secreto.
Una película floja, muy floja,
para despedirnos por este año de l’Auditori. Suerte que por la tarde nos esperaba el documental Eloy de la Iglesia: Adicto al cine, de Gaizka Urresti, un acercamiento a la personalidad y la carrera del director vasco desde diversas voces, las de actores que han trabajado con él, las de otros directores y amigos y también desde estudiosos de la obra y biógrafos. Entre todos, a lo que se suman diversas imágenes de archivo, sobre todo de entrevistas, ofrecen un válido acercamiento a la compleja época y obra de Eloy de la Iglesia, un director que no deja de ser reivindicado tras años de olvido, cuando no desprecio, por parte del público y de la crítica cinematográfica. Cronista combativo contra la censura, Eloy de la Iglesia, dedicó parte de su filmografía a mostrar el lado más oscuro de la transición, fijándose en la marginalidad, la delincuencia y el consumo de sustancias, acabó cayendo en la drogadicción, siendo olvidado durante más de una década. Urresti aborda la figura de un valiente cineasta cuyos inicios como enfant terrible lo llevaron a investigar los límites de la libertad de expresión.
Y esto ya está, señores y señoras. Serendipia ha cumplido su itinerario por 39 películas seleccionadas, una presentación de sus libros, tres ruedas de prensa /encounters, y su lado más lúdico durante la invitación a un cóctel. Ya se ha ganado una cena reposada en ese cruce de caminos que, al lado del majestuoso pasaje a la eternidad (¡el cementerio, córcholis!, que hay que explicarles todo), les espera en forma de amigos y pizza con chorizo picante, su favorita.
CONCLUSIONES
Ya pasó un festival más. Otra edición del Festival de Sitges con una programación cargada de películas, alguna con una duración que en algunas ocasiones casi no daba tiempo de pasar por el lavabo y volver a la sala. Pero eso son gajes del oficio, ya es habitual desde hace tiempo y tan solo cambió en la edición de la pandemia. Lo que no es tan «normal» es la presencia de infra películas. Películas malas que, no es estuvieran en una sección equivocaba, si no que sencillamente manchaban la categoría de este, nuestro festival. Se me ocurren algunos ejemplos que Serendipia ha sufrido en propia carne como Night Patrol, Abraham’s Boys y Osiris. No sé, igual es que este año Serendipia ha tenido muy mal tino a la hora de escoger, pero algunas de estas películas casi eran meras fan movies de esas que llenan las plataformas de cine malo.

Los simpáticos Hélène Cattet y Bruno Forzani (Foto: Serendipia)
Lo de las ruedas de prensa abiertas al público, bueno, bien. Otros años hubo días que éramos cuatro gatos asistiendo a las mismas y quedaba la cosa bastante deslucida, así, por lo menos hay más presencia y de cara al invitado queda bastante mejor. Hay que decir que las ruedas de prensa se hacen por la mañana durante las horas en las que la mayoría de la prensa, precisamente, está viendo películas, así que es prácticamente imposible asistir, hacerlas por la tarde es un avance. Pero lo de hacer pagar incluso a prensa por los «encounters» pues ya como que no, como que ya pagamos bastante con la subida anual por la acreditación de prensa. Ya se pagaba antes un simbólico euros y vale, pero ahora ya la cosa ascendió de golpe a cuatro, que no, no es mucho, pero a lo que seleccionaras cinco pues… sumen ustedes. Incluso les diríamos que en las grandes figuras (por ejemplo, Joe Dante) estaría «justificado», pero en otras como Hélène Cattet y Bruno Forzani, directores muy interesantes y dignos, pero que presentaban película y, como era de esperar, llamaron la atención de escasos asistentes, varios de ellos miembros del festival y algunos periodistas y miembros de la prensa que, como nosotros, tuvimos que pagar.
En fin, no hay que quejarse mucho pues, en general, ir al festival de Sitges todos los días, aunque sea acreditado, se ha convertido en un lujo que no deja de subir año tras año (comida, alojamiento…), a no ser que sean ustedes, compañeros de prensa, de esos que van con gastos pagados y, por tanto, invitados a esa selectiva comida que les ofrece el festival. Por nuestra parte, ha sido una edición con muchos invitados, que han dado color, y algunas buenas películas, pero también bastantes correctas, algunas flojas y, unas pocas, infumables. ¿Lo mejor? Pues como siempre la organización en general, prensa en particular y esos voluntarios, tan profesionales y amables con los asistentes ¿Lo divertido? esa nueva ubicación de la red carpet que dejaba tan poco paso a los viandantes. Aún recuerdo la mirada de agente bestiajez que puso uno de los vigilantes cuando, sin darme cuenta, puse un pie donde no debía con el consiguiente peligro de que le arrebatase el oxígeno a algún invitado mientras hacía cucamonas ante el cartel de propaganda del festival y sus proveedores. En fin, lo dicho, sangre, sudor y mucha diversión. Algunas gotas de lluvia de las que conseguimos zafarnos (no porque se nos pusiera toldo, no, que los de prensa seguimos siendo los únicos que cuando llueve nos mojamos en las colas) y ese vacío cuando se termina, ese faltarte algo, ese quedarse huérfano ante la falta de esa balsa de salvamento de la realidad que es el Sitges Film Festival.
Y ahora sí, terminamos dejándoles con el…
PALMARÉS
SECCIÓ OFICIAL FANTÀSTIC A COMPETICIÓ
Jurado: Mary Harron, Peter Chan, Hernán Findling, Jovanka Vuckovic, Laura Pedro
Mejor Película
La hermanastra fea (The Ugly Stepsister) de Emilie Blichfeldt
Premio Especial del Jurado
(ex aequo)
The Furious de Kenji Tanigaki
Obsession de Curry Barker
Mejor Dirección
Park Chan-wook por No Other Choice
Mejor Interpretación Femenina
Rose Byrne por Si pudiera, te daría una patada (If I Had Legs I’d Kick You)
Mejor Interpretación Masculina
The entire cast of The Plague
Mejor Guion
Un fantasma útil (A Useful Ghost) de Ratchapoom Boonbunchachoke
Mejor Fotografía
Diego Tenorio por La virgen de la tosquera
Mejor Música
Yasutaka Nakata & Shouhei Amimori por Exit 8
Mejores Efectos Especiales, Visuales o de Maquillaje
Tenille Shockey & François Dagenais por Honey Bunch
NOVES VISIONS
Jurado: Santiago Fillol, Alison Peirse, Miguel Llansó
Mejor Película
(ex aequo)
Lesbian Space Princess de Emma Hough Hobbs & Leela Varghese
The True Beauty of Being Bitten by a Tick de Pete Ohs
Mejor Dirección
(ex aequo)
Adam C. Briggs & Sam Dixon por A Grand Mockery
Toshiaki Toyoda por Transcending Dimensions
Mejor Corto
Monstruo Obscura do Hong Seung-gi
BLOOD WINDOW
Jurado: Carmen Cuba, Darío Lavia, Lluís Arcarazo
Premio Blood Window a la Mejor Película
No dejes a los niños solos de Emilio Portes
ÒRBITA
Jurado: Carmen Cuba, Darío Lavia, Lluís Arcarazo
Mejor Pel·lícula de la Sección Òrbita
The Forbidden City (La città proibita) de Gabriele Mainetti
MÉLIÈS DE ORO
Jurado: Josep Maria Bunyol, Daniela Urzola, Antonio Weinrichter
Premio Méliès de Oro a la Mejor Película de Género Fantástico
Mr. K de Tallulah Hazekamp Schwab
Premio Méliès de Oro al Mejor Cortometraje de Género Fantástico
Don’t Be Afraid de Mats Udd
MÉLIÈS DE PLATA
Jurado: Marcus Stiglegger, Marc Mounier, Diana Peñalver
Premio Méliès de Plata a la Mejor Película de Género Fantástico
Feels Like Home de Gábor Holtai
Premio Méliès de Plata al Mejor Corto Europeo de Género Fantástico
El fantasma de la Quinta de James A. Castillo
ANIMA’T
Jurado: Alba Sotorra, Anastasiia Falileieva, José Luis Farias
Mejor Largometraje
Lesbian Space Princess de Emma Hough Hobbs & Leela Varghese
A niche film for the general public that, in addition to laughter, will shake up the norm.
Mejor Cortometraje
Luz diabla de Gerva Canda, Paula Boffo & Patricio Plaza
For its artistic direction that subverts the horror genre.
PREMIOS BRIGADOON
Jurado: Carles Torrens, Marina Queraltó, Xavi Rubí
Premio Brigadoon Paul Naschy al Mejor Corto
Floor de Jo Bareun
JURADO DE LA CRÍTICA
Jurado: Daniela Urzola, Josep Maria Bunyol, Antonio Weinrichter
Premio de la Crítica José Luis Guarner a la Mejor Película SOFC
(ex aequo)
La vida de Chuck (The Life of Chuck) de Mike Flanagan
Reflection in a Dead Diamond de Hélène Cattet & Bruno Forzani
The jury would like to recognize two radically different proposals that illustrate two important paths in contemporary cinema: one, an emotional and luminous film that allows us to imagine other possible worlds, and the other more cerebral, the best example of how cinema is still capable of inventing new narratives, playing with originality and the generic appropriation of references from the past to look towards the future. Fortunately, cinema has many faces, which are not at all mutually exclusive, but rather complementary.
Premio Citizen Kane para el Mejor Director Revelación
Ratchapoom Boonbunchachoke per Un fantasma útil (A Useful Ghost)
Mejor Cortometraje de la SOFC
The Man That I Wave At de Ben S. Hyland
JURADO CARNET JOVE
Jurado: Lucía Fabó Oses, Pepe Rico Piqué, Marc Negra Panadès, Javier Méndez Cañada, Martina Rodríguez Correa
Premio Jurado Carnet Jove a la Mejor Película SOFC
Obsession de Curry Barker
Premio Jurado Carnet Jove a la Mejor Película Sitges Documenta
Endless Cookie de Peter Scriver & Seth Scriver
SGAE NOVA AUTORIA
Jurado: Belén Funes, Laia Aguilar, Francesc Gener
Premios SGAE Nova Autoria: Mejor Dirección-Realización
Fran Moreno & Santiago Pujol per Furia
Premios SGAE Nova Autoria: Mejor Guion
Fran Moreno & Santiago Pujol por Furia
Premios SGAE Nova Autoria: Mejor Música Original
Sergio Rojas per Matcha
PREMIOS DEL PÚBLICO
Gran Premio del Público a la Mejor Película de la SOFC
Obsession de Curry Barker
‘Disforia’ dará el pistoletazo de salida y ‘La Frecuencia Kirlian’ clausurará TerrorMolins 2025

La programación suma nuevas propuestas que se podrán ver en Molins de Rei. Entre ellas destacan ‘Que ma volonté soit faite (Her Will Be Done)’, ‘Monkey’s Magic Merry Go Round’, ‘Kinki Chiho no Aru Basho ni Tsuite (About a Place in the Kinki Region)’, ‘Man Finds Tapo’, ‘Bramayugam’, ‘Rabbit Trap’, ‘Geomeun sunyeodeul (Dark Nuns)’, ‘Bodycam’, ‘Night of the Reaper’ y ‘It Ends’, que se añaden a las ya anunciadas.
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El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei presenta sus películas de apertura y clausura. La 44.ª edición se iniciará con Disforia, dirigida por Christopher Cartagena, y se cerrará con La Frecuencia Kirlian, del realizador argentino Cristian Ponce, ambas en estreno estatal. Los cineastas, así como miembros de sus equipos artísticos y técnicos, acompañarán al público a las sesiones de inauguración y clausura. La española Disforia se podrá ver en el festival después de estrenarse mundialmente en el Fantastic Fest de Texas. El film narra la historia de un joven matrimonio que, huyendo de la inseguridad de la ciudad, se traslada con su hija pequeña en la casa de campo familiar con la intención de venderla y continuar su camino hacia Francia. La desaparición del padre y la aparición de una misteriosa visitante desencadenan una espiral terrorífica de tensión, convirtiendo el entorno familiar en una pesadilla. Por su parte, La Frecuencia Kirlian sitúa la acción en una ciudad que no aparece en los mapas, donde un locutor de radio nocturno da voz a historias de fantasmas, maldiciones y criaturas monstruosas. La combinación de animación e imagen real homenajea la cultura underground de los años ochenta, los fanzines y los relatos fantásticos que marcaron toda una generación. El proyecto nació como webserie independiente, se convirtió posteriormente en un fenómeno en Netflix y, ahora, llega a TerrorMolins como largometraje.
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Doce nuevos títulos y estrenos en TerrorMolins 2025. La programación incorpora una nueva lista de producciones internacionales que consolidan el festival como escaparate del mejor cine de género del año. Entre ellas hay Que ma volonté soit faite (Her Will Be Done), un relato de brujería y alucinaciones que llega desde Francia de la mano de Julia Kowalski, siguiendo los pasos de las grandes directoras francesas de fantástico y seleccionada en Cannes. Desde los EE. UU., Monkey’s Magic Merry Go Round —en estreno español— transforma un programa infantil aparentemente inocente en un espectáculo turbio y perturbador, nada apto para público infantil. Australia aporta Together, un impactante body horror protagonizado por Alison Brie y Dave Franco, que ya se ha convertido en uno de los fenómenos de la temporada al retratar las relaciones tóxicas y la codependencia en clave de terror. Por su parte, Kinki Chiho no Aru Basho ni Tsuite (About a Place in the Kinki Region) recupera el mejor del cine de terror japonés con desapariciones y fenómenos paranormales bajo la dirección de Kôji Shiraishi, mientras que la india Bramayugam combina folk horror y un hipnótico blanco y negro para transportar el espectador en el corazón de la oscuridad y la locura. También se incorpora Rabbit Trap, ópera prima del británico Bryn Chainey, un film de atmósferas y presencias inquietantes protagonizado por Dev Patel y estrenado en el festival de Sundance. De los Estados Unidos llega La larga marcha (The Long Walk), adaptación de una novela de Stephen King dirigida por Francis Lawrence (Los juegos del hambre), que retrata una competición brutal en un futuro distópico y que evoca tanto el actual fenómeno El juego del calamar como clásicos como Danzad, danzad, malditos. Desde Corea, Geomeun sunyeodeul (Dark Nuns) —spin-off de The Priests— mezcla monjas, chamanes, tarot y posesiones en un nuevo exorcismo a la coreana. Y con Bodycam, el canadiense Brandon Christensen (The Puppetman, TerrorMolins 2023) presenta en estreno español un intenso found footage sobre violencia y desesperación. Completan la selección Man Finds Tape (EE. UU.), híbrido entre documental sobre cultos oscuros y found footage de fenómenos paranormales; Night of the Reaper (Canadá, estreno español), un homenaje a los slashers clásicos como Halloween o Scream, con VHS y misterios en un pequeño pueblo; y It Ends (EE. UU.), que llega al TerrorMolins después de su estreno mundial al SXSW, con el debut a la dirección de Alex Ullom y la historia de un grupo de jóvenes atrapados en un camino infinito mientras son asediados por fuerzas desconocidas.
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Inicio del periodo de acreditaciones de prensa. Con esta nueva oleada de títulos, el Festival de Cine de Terror de Molins de Rei no sólo consolida su cita anual con los cinéfilos y profesionales del género, sino que también ofrece una oportunidad única para descubrir las propuestas más innovadoras e impactantes del terror contemporáneo. Este anuncio abre, además, el periodo de acreditaciones de prensa del festival, que ya se pueden solicitar aquí. |
B-Retina 10 cierra su fiesta definitiva con gran éxito de público
La décima edición del B-RETINA, el Festival de Cinema de Sèrie B de Cornellà, ha cerrado sus puertas con éxito de programación y de público con una irresistible mezcla de cine y música ofreciendo, tal y como prometió la organización «cine, delirio y una fiesta que se recordará otros 10 años más».
Fotos: Montse Rovira

Parecía muy presuntuoso el eslogan que este año había escogido el Festival B-Retina para su décima edición “¡La fiesta definitiva!«, pero ha resultado ser cierto. Durante la mayor parte de los cuatro días en los que ha tenido lugar El Festival de Cinema de Sèrie B de Cornellà se ha demostrado que la gente ha entendido la filosofía que mueve a los responsables de este humilde pero escandaloso festival. Una filosofía en la que el principal objetivo es pasarlo bien. Así, ha habido trasiego de cerveza, puestos de venta de merchandising demente, cómics, cortometrajes y cine malo, tan malo que de puro malo es bueno. O tan bueno que de puro bueno pudiera parecer malo.
Este año ha traido mucho cine «malo», si, pero también mucho despiporre. Se ha vuelto a pasar «la película favorita del público de todas las ediciones anteriores, elegida mediante votación popular en redes sociales: la delirante Caroushell«, que vimos en su momento y de la todavía guardamos algunos recuerdos, afortunadamente, confusos. Además de Wild Zero (Tetsuro Takeuchi, 1999), delirante cinta japonesa que combina zombis, rock and roll y extraterrestres, protagonizada por la banda punk Guitar Wolf; Vegas in Space (Phillip R. Ford, 1991), la primera película de ciencia ficción protagonizada exclusivamente por drag queens; Mundo Mutante (2025), un largometraje de nuestro amigo Juan Carlos Gallardo. Y con eso ya está todo dicho; AJ Goes to the Dog Park (Toby Jones, 2024); y el slasher paródico Dude Bro Party Massacre III (Tomm Jacobsen, Michael Rousselet, Jon Salmon, 2015). Cerrándose el domingo con festival de cortometrajes, entrega de premios y para que la fiesta no decaiga, Anti-karaoke, o, ahora le toca al público hacer el ridículo.
Pero déjennos que les describamos un día en B-Retina: por la mañana, mientras en las catacumbas de l’Auditori de St. Ildefons se celebran entrevistas con la estrella de esta edición, ni más ni menos que la actriz británica Caroline Munro, rostro imprescindible del cine de género y serie B, tan recordada por papeles emblemáticos como chica Bond en La espía que me amó (The Spy Who Loved Me, Lewis Gilbert, 1977) y clásicos como Maniac (William Lustig, 1980) o Star Crash, choque de galaxias (Starcrash, Luigi Cozzi, 1978), en la sala de cine se proyecta Suzzanna: The Queen of Black Magic, documental sobre la tan desconocida como legendaria actriz y leyenda del cine de terror indonesio.
Tras una reposada comida en los numerosos bares y restaurantes de la zona, no olvidemos que B-Retina se celebra en el centro de San Ildefonso, en Cornellà, la orgullosamente conocida como, no hay que olvidarlo por las reminiscencias B que conlleva, Ciudad Satélite, se reinicia la programación con un film musical
Chainsaws Were Singing (Sander Maran, 2024), una producción proveniente de Estonia que allá donde ha ido ha sorprendido haciéndose con, hasta ahora, 31 premios en los festivales que se han atrevido a proyectarla. Un film musical, repleto de sangre, motosierras y asesinos dementes que no podría estar en otro lugar que en B-Retina, donde la repleta sala de l’Auditori supo demostrarle la indudable valía al film.
Tras un intermedio de los que permiten comentar la jugada bien refrescada en cerveza con la actuacion en el escenario del grupo Los monos voladores del Sr. Burns, que se atrevieron hasta con versiones punk de hits de Raphael, entre otras perlas, hubo ocasión de conseguir un autógrafo y/o una foto con la estrella del certamen, Caroline Munro, que a continuación recibiría el cariño del público del festival con un merecido premio Golden Ticket. El homenaje fue acompañado de la proyección de The Last Horror Film (David Winters, 1982), que contó con un posterior coloquio con la protagonista.
La cinta, ambientada en el prestigioso Festival de Cannes, está protagonizó por Munro junto al icónico Joe Spinell, cuyo personaje de Vinny el taxista muestra evidentes guiños con el que interpretara en Maniac. Ochentera hasta decir basta, The Last Horror Film, también conocida como Fanatic, ha sido atribuida al propio Spinell y es una extraña mezcla de comedia y horror, además de un film de guerrilla rodado durante el festival de Cannes de 1981 con escenas realizadas en la casa del actor y con su propia madre interpretando a la madre del protagonista. Todo un film de culto para una noche de sábado que no terminaba ahí, pues tras la cena esperaba 1978 (Luciano Onetti y Nicolás Onetti, 2024), película de horror sobrenatural coproducida por Argentina y Nueva Zelanda firmada por los hermanos Onetti y… ¡de ahí al infinito!
Y todo eso tan solo en una jornada y en un festival que ha sabido hacerse con su público y que tiene toda una filosofía que esperamos prosiga sin complejos. Hacía falta un festival-fiesta en Barcelona, con cine, películas y canalleo, y podemos darnos por satisfechos. No nos atrevemos a pensar qué nuevas aventuras bizarras se les ocurrirán a las oscuras y turbias mentes del B-Retina, pero lo que es seguro es que estaremos allí para vivirlas, ¡Que siga la fiesta!
PREMIOS
Premio del Público al Mejor Largometraje
Chainsaws Were Singing
Premio DACIA al Mejor Cortometraje
Ghosting de Yago Casariego
Premio CDMON al Segundo Mejor Cortometraje
La Mortaja de Rafa Puerto
Premio al Mejor-Peor Cortometraje —único galardón decidido por el equipo organizador—
Perdiendo la cabeza por la Viñuela de Ángel Rodríguez.
SITGES 2025 – Un fortín de títulos nacionales
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Line-up y Premios Honoríficos para la 58a edición
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TerrorMolins 2025 revela cartel y primer adelanto de su 44.ª edición
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propio Quim, que hizo un pequeño prolegómeno y pasó el testigo a Josep Rodríguez, maquetador de ambos libros, que realizó una florida presentación y nos realizó algunas preguntas con las que intentamos no aburrir al respetable que se congregó, sin duda, esperando algún tipo de espectáculo al uso, a todos los cuales queremos agradecerles encarecidamente su calor y presencia, así como la confianza demostrada a los que se aventuraron a adquirir alguno de los dos libros o incluso ambos.






















Con el cartel de la edición de este año, los creadores Juan Sanmiguel y Jordi Pastor han querido hacer una radiografía de la sala de cine como espacio mágico, donde la experiencia colectiva hace que la película cobre fuerza y quede impregnada en nuestros cerebros. La representación no está exenta de ironía a la hora de mostrar algunas de las problemáticas contemporáneas entre espectadores y espectadoras, pero también cuenta con un retrato informal y divertido de la diversidad de público que pasa por el TerrorMolins cada año. “La decisión de trabajar con un acabado pictórico, de un realismo caricaturizado y una composición con mucho peso, nace de apoyar el arte hecho por humanos y no por inteligencias artificiales”, explican Sanmiguel y Pastor, reivindicando así el valor del oficio creativo.
La 44.ª edición de TerrorMolins empieza a tomar forma con un primer adelanto de películas que, como tenía que ser, incorpora dos propuestas llegadas directamente de Japón. Por un lado, se proyectará un estreno en España,
Procedente de los EE. UU.,
obsesiones adolescentes ambientada en plena crisis del corralito. El film adapta dos cuentos de Mariana Enríquez, una de las voces latinoamericanas más potentes de la literatura de terror. Paul Urkijo Alijo (Errementari, Irati) se consolida como uno de los grandes nombres del folk horror contemporáneo con
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