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Archive for the ‘CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR ESPAÑOL’ Category

La revista alemana Pranke dedica su último número a Paul Naschy

19 abril 2012 2 comentarios

Pranke «Das Filmmagazin für Monsterfreaks» dedica su reciente número 37 a Paul Naschy. Además de una espectacular portada y un reportage sobre los films protagonizados por  el licántropo Waldemar Daninsky, ofrece un curioso juego recortable cuyo resultado incluímos en el video que puede verse más abajo.

Pero  la lujosa revista nos ofrece otros interesantes reportages: Die Monsterinsel, un  film sobre la pasión de Jörg Buttgereit por las películas japonesas de Godzilla; The Time Machine (1958, George Pal) / (2002, Simon Wells); Ultraman; Unknow Terror (1957, Charles Marquis) y  Godzilla Vs. King Ghidorha.

Eso sí, están todas sus páginas en alemán. Editada a todo color, puede conseguirse enviando por Pay Pal 5.80 euros+3.45 de gastos de envío a la siguiente dirección: paul.naschy@web.de

Categorías: MUNDO FANDOM, Paul Naschy

Jess Franco: una cámara y libertad, nuevo libro sobre el cineasta madrileño.

La productora malagueña Ándale audiovisual añade a su lista de actividades una línea editorial “Fotogramas de papel”. Una seccion de libros con el cine y sus figuras como  protagonistas, quedará inaugurada desde el próximo día 22 a las 20:00 horas, con la presentación en el festival de Estepona del libro Jess Franco: Una cámara y libertad. El libro recorre la vida y obra de Jesús Franco, Tío Jess, desde su entrada en el cine a principios de los años cincuenta, hasta los rodajes de sus películas más recientes. Nombres como los de Orson Welles, Soledad Miranda, Nicholas Ray, Luis García Berlanga, o Fernando Fernán Gómez se dan cita en esta biografía realizada de primera mano por fans y amigos del realizador madrileño.

Otro libro pues que se suma al realizado por Carlos Aguilar y a  la autobiografía que escribió el mismo Franco. Una propuesta interesante que nos explican sus responsables:

Pocas veces un corredor de fondo puede hacer sentir a las personas que lo siguieron (o que todavía lo siguen), las vivencias, el desgaste y las adversidades de una carrera contra el tiempo. Es sólo al final, cuando los años más pesan, y se echa la vista atrás, cuando una de estas personas puede sentarse tranquilamente a conversar con alguien que sabe que lo va a escuchar.

Este libro se concibió desde un primer instante, como el primer regalo, el primer obsequio verdadero, repleto de cariño y respeto, no ya hacia un artista cuya fascinación por su obra implicase a un grupo de personas a rendirle un emotivo homenaje, sino hacia todo un amigo, un colega. Jesús Franco Manera rodó películas desde finales de los años cincuenta, desde entonces, jamás se ha detenido ni un solo instante. En su obra y en su vida, se dedicó no sólo a liberar y entretener con sus historias al mundo entero, sino a echar abajo la empacada moral judeo-masónica, como él suele llamarla, a desmitificar prejuicios, a destruir falsas morales.

Este libro no pretende hacer un análisis exhaustivo, y en ningún caso pedante, sobre el señor que muchos consideramos un genio. Como mucho pretende rendir tributo a un tipo genial, un hombre ante todo, en sus ratos buenos y malos, con sus defectos y sus virtudes, que nunca se ha rendido, y que a sus más de ochenta años todavía sigue al pie del cañón, creando nuevos guiones, currando sin parar, y desvinculándose de cualquier atadura cinematográfica que le impida alcanzar por fin su ansiada liberación total, o lo que es lo mismo, la pureza más absoluta en una carrera que presenta una constante evolución en cada nueva película.

Este libro no pretende nada indigno, no es ambicioso, sino generoso. Todos quienes estuvimos ahí tuvimos un único objetivo en el trabajo diario junto a tío Jess: compartir por vez primera con el mayor número de personas posible, ese brillo, ese encanto, ese sentido tan especial de las cosas, que tanto el hombre como el artista siempre han poseído, y siempre poseerán.

Es por tanto el fin máximo de este libro, el conseguir que todo aquel que lo lea se sienta como en casa, entre cafés y colillas, charlando con un hombre que como muchos descubrirán para su sorpresa, tiene más de una historia que contar, y no precisamente sobre la guerra civil. Es también deseo de quienes han llevado a cabo este libro, el redescubrir no sólo al director, en nuestra opinión el mayor fallo de los anteriores libros, sino todo su mundo: sus películas, sus guiones, su música, y muy especialmente, esa clase de seres maravillosos, animales cinematográficos, e incluso puede que ángeles, que han plagado siempre su vida y su universo.

De Soledad Miranda a Howard Vernon, de Orson Welles a Nicholas Ray o Don Luis Buñuel, del marqués de Sade a James Bond, y por supuesto, lo más capital: Lina Romay, su inseparable compañera, musa y amiga, con la que comparte ya casi cuarenta años de relación sentimental y profesional en común. Siempre junto a ese medio millar correspondiente de poderosos nombres más, que la gente suele desconocer, especialmente en nuestros días, pero que en vida fueron, y siguen siendo, como tío Jess, seres totalmente imprescindibles e irremplazables.

Personalmente, no despreciamos los anteriores intentos por comprender un personaje, y una persona, tan rica como Jesús Franco Manera, pero queremos que conste, porque consta en estas páginas, que este gran trabajo ha sido supervisado y aprobado desde el primer día por el propio Jesús y  su querida Lina Romay, que además son co-autores del presente libro.

Gracias a ellos, de nuevo, se ha podido lograr que por fin, el auténtico libro sobre Jesús Franco salga a la luz. Gracias a ellos, este libro vale la pena, y lo que los fans o curiosos busquéis en sus páginas, no tendrá nada que ver con simples especulaciones o falsas historias, es la verdad absoluta y de primera mano de quienes protagonizaron su propia vida, pues al fin y al cabo, la fuente es la única capaz de  transmitir la verdad de los hechos tal y como los vivieron sus protagonistas, y no en la manera en que un padre perdido pueda hablar de un hijo al que no ha visto en décadas y del que apenas sabe nada.

El material recopilado en el presente volumen ha sido realizado además, con el apoyo de más de 30 horas de entrevistas directas con Jesús Franco y Lina Romay, de manera que cada vez que os topéis con letra cursiva o destacada, que viene siendo casi el ochenta por ciento del material escrito, estaréis leyendo palabra por palabra el testimonio de sus protagonistas reales, sin ninguna alteración. Jesús lo tenía muy claro desde el principio, quería decirlo todo, quería decirlo él. Y creo que esta vez, en nuestro trabajo en común, lo hemos conseguido.

Aqui pueden verse algunos de los extractos de entrevista:

El libro, con una  tirada de 500 ejemplares, se está gestionando que sea distribuido por FNAC , pero pueden adquirirse por correo contraremmbolso. El precio del libro es 9,80€ mas gastos de envio solicitándolo en info@andaleaudiovisual.com

[Rec] 3 Génesis: un comentario a cuatro manos

30 marzo 2012 1 comentario

No es ninguna novedad el resaltar que [Rec] es una franquicia que ha dado un soplo de aire fresco al cine fantástico español, mezclando sin ningún tipo de complejo gore, satanismo, zombies  y, sobre todo ingenio, tal y como demostró esa primera parte tan magra en presupuesto y abundante en beneficios. Un ejercicio que no dejó a nadie indiferente surgido de la mente de dos jóvenes cineastas unidos por su amor al cine fantástico, Paco Plaza y Jaume Balagueró, que ya pagaron factura teniendo que dirigir al unisono un encargo tan poco grato como el film OT:La película (2002). Afortunadamente su peaje fue recompensando con un  justo premio y el posterior proyecto conjunto, la película que inaugura la saga, obtuvo pingües beneficios en taquilla.

Si bien la segunda parte daba más de lo mismo, aunque complicando la trama e introduciendo el factor adolescente por medio, la cosa no iba a terminar ahí, tal y como adelantaron los directores, que propusieron dos títulos más, aunque dirigidos en solitario: este [Rec] 3 Génesis y el próximo [Rec] 4 Apocalipsis.

El secretismo ha estado presente desde el principio durante la producción de esta película que por otra parte ha protagonizado una potente campaña en Internet. Si bien uno pensaba que esta génesis nos explicaría el origen de todo ello, no ha sido así. Todo entraba en las intenciones de su director Paco Plaza: «Cuando pasas del dos al tres, abandonas el territorio de la secuela e inauguras el de la saga. Por ello tienes que ser respetuoso con el original y al mismo tiempo aportar algo novedoso. En esta tercera entrega se incorporan elementos del cine de aventuras, manteniendo el tono terrorífico y recuperando gran parte del humor negro que impregna la saga desde el principio.

La película narra cómo el momento más feliz de tu vida puede verse destruido y puedes perder en un instante todo aquello que te importa, donde los héroes son personas normales en una situación que les supera y les obliga a convertirse en la mejor versión de sí mismos. Una película de zombies en un banquete nupcial, donde una novia con motosierra se niega a que unas criaturas sobrenaturales echen a perder “su día”.

De la mano de Luiso Berdejo construimos una historia que esperamos os sorprenda y os haga disfrutar. Disculpad que no ofrezcamos muchas pistas, pero creo que es importante tener la menor información posible para dejarse arrastrar y seducir por la película.»

Plaza ha cuidado especialmente la elección de la pareja protagonista: poco puede decirse de  Leticia Dolera, una actriz que se reviste de fragilidad, una fragilidad tendente a estallar en cualquier momento, como demuestra de sobras en esta [Rec] 3 demostrando que, tal y como dice su director “a la maldad siempre se la derrota con amor”… o no.

Por su parte Diego Martín no tiene un papel tan agradecido como Leticia, pero como Koldo, el  novio, demuestra de nuevo su profesión después de habernos conquistado con Un buen día lo tiene cualquiera, (2007) ese film maldito del más maldito de los directores, Santiago Lorenzo.

Apartado especial se merece la banda sonora, que recurre a viejos temas estándar de Tino Casal y sobre todo Gabilán o paloma de Pablo Abraira, que protagoniza un momento importante del film.

POLI BUENO: He disfrutado como un enano, y eso es raro que suceda con un film que el que esto les cuenta esperaba como agua de mayo. Ya saben, las expectativas. Pues bueno, si bien no han sido cubiertas en algunos frentes: léase respuestas a ciertas cuestiones sobre la dichosa Niña Medeiros, o  si todo va de satanismo, o de “ande” sale todo este desaguisado, hay que indicar que por otro lado me lo he pasado francamente bien con este híbrido. ¿Porqué híbrido? Pues porque juega a dos barajas en varios frentes, ya que, por una parte la forma de rodar la película ya no se basa enteramente en lo de camaritas subjetivas (¡¡Gracias a Dios!!) y por otra parte juega a barajar terror y comedia sin ningún tipo de complejo. A veces resulta molesto, pero una vez uno entra en el juego solo se trata de dejarse llevar.

Lo importante es que también disocia el tándem Plaza/Balagueró, lo que también está bien, ahora vemos una visión totalmente diferente de una saga que, por otra parte, nos deja a la espera del final apocalíptico que nos propondrá Balagueró y que, uno está más que seguro de que no será tan desenfadado como este. Ya saben, más oscuro.

A estas alturas estaría bien que las preguntas suscitadas en las otras entregas tuvieran ciertas respuestas aunque,  por otra parte ¿Para qué? cuando hay un montón de carnaza, diversión, romanticismo y costumbrismo (si alguien que lee esto se ha casado comprenderá la pesadilla que representa la primera parte del film), además de unas interpretaciones del todo correctas, con matrícula para  Leticia Dolera, que está grande en su papel y que transmite lo que se ha llegado a divertir estando embadurnada de vísceras y sangre. Su diversión se contagia. Nos lo transmite y se convierte con este film, junto con Macarena Gómez, en otra de las santas matronas del terror español actual. ¡Que bien sufren las dos! El film tendrá presumiblemente el éxito que se merece en nuestras pantallas, aunque algunos se rasgarán las vestiduras tachándolo de intrascendente. Puede que lo parezca pero, a estas alturas, el pasar una velada divertida en el cine ya va siendo tarea difícil y este poli bueno les asegura que lo ha pasado muy bien, aunque eso sí, esperando el Apocalipsis.

POLI MALO: Jugar el papel de la contra cuando todos tus allegados celebran con entusiasmo, genera una especie de pesado tedio y te confirma que tu espacio vital no puede ser otro que el de la tebaida de la misantropía como llamaba Josep Pla a ese estado anímico de asco condescendiente con el resto de la humanidad. No puedo por más que ejercer de outsider porque a mí los dioses me negaron la mirada inocente que les permite a otros el disfrute ingenuo, que les permite empatizar con el fondo e ignorar la forma. ¿Pero en qué queda el fondo sin la forma? En un trazo desdibujado ante el que sólo cabe el me gusta sin raciocinio, de entrada, pero es que además sin forma no hay universalidad ni arte. Y si atendemos a la forma la película de Plaza se nos muestra fallida, un híbrido deforme que no se define ni decanta valientemente por A o por B, es cómica en muchos de sus segmentos, pero no es una comedia porque no es una cinta independiente sino que se escuda en la excusa de retratar el origen de [Rec] (¿quién se interesaría por ella de no ser así?) y además busca justificar ese giro de la segunda entrega hacia la posesión, los endemoniados y demás gaitas en vinagre. Allí, en la segunda entrega, todo fueron críticas hacia ese giro, ahora, mira, cuela porque me lo paso irreflexivamente bien (y porque parece que tenía que gustar para ser cool, para estar in), donde había peros ahora hay aplausos. ¿Aplausos? Esperen que sólo la mitad de la platea aplaudió, otros nos mantuvimos escépticos y gélidos. Espero que el público quede tan dividido como quedó la crítica. No es una comedia, ni un drama romántico, ni una cinta de terror, aunque pretenda aglutinarlo todo. La indecisión sobre el tono lleva a [Rec] 3 Génesis a quedar como media tinta que no podrá satisfacer a los paladares más exigentes.

Pesa sobre ella además una voluntad de entonar toda una declaración de principios sobre cómo debe ser el arte cinematográfico y de hasta dónde le está permitido colarse en el dolor, es por ello que Plaza abandona la cámara subjetiva tras el prólogo y nos cuela la objetiva porque sí, porque él lo vale y usa productos L’Oreal. La cámara objetiva es al cine lo que el narrador omnisciente a la narración, pretendiendo una postura neutral no es más que artificio, otro artificio distinto al que representa la cámara subjetiva. Parece decirnos que ya está bien de veleidades y que es hora de volver a lo clásico, cosa que podría aplaudir siempre y cuando esa petición de principio quedara justificada en la forma, supusiera un mecanismo de relojería donde todo quedará encajado y no fuera mas que mera burla (ese personaje tan poco trazado que nos hace reírnos del cinema verité sin la menor perspectiva histórica); cuando una petición de principio no queda amparada por la argumentación formal que la sigue se queda en mera pretenciosidad. Leticia Dolera es muy guapa y queda muy bien ante la cámara, hasta tiene un momento agradecidísimo dentro de la trama (el único dentro del film, por otra parte), pero su personaje navega dentro de la carencia de tensión dramática; como la película ni es serio ni es cómico. [Rec] 3 Génesis se me antoja como un pegote dentro de una franquicia que no debió ser (¿por qué narices había de dársele continuidad a [Rec], la primera, cuando las siguientes entregas no han hecho más que desleír sus aciertos, su investigación de la esencia filmíca?). ATENCIÓN SPOILER DE NARICES: la falta de unidad que conduce a la decepción se puede ejemplificar con el desenlace, como broma macabra se aparece el  beso arrancalengua del final, ¿cómo creer después de eso en la verosimilitud de esas manos que se toman, como en una tragedia griega, para entrar en la eternidad de la muerte? FIN DEL SPOILER. No creo que vaya a ser mi voz la única que entona el lamento de la decepción, seguramente seremos muchos los que nos mantendremos a la expectativa de qué hará Balagueró en su entrega, esperando que este despropósito de Génesis quede como mera anécdota olvidable y olvidada.

Juan Piquer Simón, Mago de la serie B: Un emocionante homenaje

26 marzo 2012 2 comentarios

Juan Piquer Simón, Mago de la serie B representa todo un monumento a un director que basó toda su carrera en realizar el sueño de hacer el tipo de cine que le gustaba ver. Un cine de evasión basado en los parámetros del cine USA y realizado sin ningún tipo de complejo, en un momento en el que fue tachado de visionario o, simplemente, de loco. De paso el libro es todo un homenaje a esos esforzados cineastas que tanto nos gustan y que lucharon por exportar sus obras mucho antes de que la visión de un director o un actor  de cine español en la entrega de los oscars nos resultara algo habitual.

El libro es un elaborado homenaje salido directamente del corazón de su coordinador, Jorge Juan Adsuara, director del prestigioso festival Fantcast, que ha reunido una buen número de colaboradores con los que cubre varios frentes para explicar en que consistieron la vida y, puede hablarse de milagros, que hacen que Juan Piquer Simón figure en nuestra memoria para siempre. Los colaboradores, tal y como nos cuenta el propio Adsuara, «se ofrecieron encantados al proyecto. Ten en cuenta que el cine Juan tiene muchos fans y era prácticamente un desconocido«.

Javier G. Romero, editor de Quatermass nos ofrece un completo perfil biográfico del director y de su obra;  Rubén Higueras Flores analiza el cine del realizador como espectáculo; Jesús Parrado, José Luis Salvador EstébenezSalvador Sainz  detienen su mirada en la obra de Piquer Simón, respectivamente en Supersonic Man, la trilogía Verne y La Grieta; David García, editor de Monster World nos explica la estrecha vinculación del director con el mundo del cómic y Juan Ángel Saiz analiza las bandas sonoras de sus films.

También tenemos un amplio apartado de entrevistas, que incluyen dos realizadas al director. Una  por Miguel Ángel Plana en  1994 para el excelente monográfico que la revista Flash Back dedicó al Fantaterror español,  que es recuperada para la ocasión, así como otra de Mirek Lipinsky centrada en Mil gritos tiene la noche. Estas entrevistas se complementan con otras a amigos, colaboradores y actores que trabajaron junto a Piquer Simón como Llorenç Soler, Juan Mariné, el recientemente fallecido Frank Braña, Larry Ann Evans (su secretaria durante once años), Domingo Lizcano y Antonio Garcinuño (artistas de efectos especiales), entre otros, una labor que recae sobre el propio Adsuara. El que esto escribe se siente orgulloso de haber contribuido al volumen con una entrevista a Emilio Linder, otro actor habitual en los rodajes del director.

Jorge Juan Adsuara junto al actor Manuel Puchades, que interpretó al malvado Silkins en LA ISLA DEL DIABLO (1994).

En la parte final del libro, varios colaboradores y «alumnos» del realizador rememoran los rodajes en los que tomaron parte, siendo en esta parte donde el libro alcanza los momentos más emotivos, con aportaciones de Alberto González Lorente, Vicente J. Martín o Sergio Blasco.

Javier G. Romero también aporta una completa filmografía del director, así como una atractiva maquetación repleta de imágenes que hacen de este libro una obra que se lee del tirón, además de una pieza imprescindible en nuestra biblioteca. La incorporación de Javier fue fundamental para el resultado final: «Si bien en un principio el diseño no era satisfactorio. Gracias a la incorporación de Javier G. Romero, que es uno de los mejores maquetadores de España, se ha presentado un libro muy visual y agradecido».

El libro forma parte de una nueva estrategia dentro del festival Fantcast: «Hasta la pasada edición sólo publicábamos catálogos dedicados a los ciclos y homenajeados en la Muestra (…). Es la primera vez que editamos un libro. Ha sido una empresa difícil y laboriosa, pero el esfuerzo ha valido la pena. A partir de esta octava edición, sólo publicaremos libros. Siempre resisten mejor el paso del  tiempo y son mucho más completos (…) A pesar de la coyuntura económica actual, la ilusión no decae y el FANTCAST continuará otra edición más «.

La obra  está teniendo una respuesta positiva de crítica y público » No existen críticas negativas sobre el libro,  cosa que es muy de agradecer. Ha sido un año dedicado por completo al mismo y el trabajo ha dado sus frutos«. La presentación del libro se produjo durante la última edición del festival, en el que Adsuara fue respaldado por varios invitados: «Estuve en la mesa junto a Miguel Ángel Plana, Rafa Gassent y Salvador Sáinz. Proyectamos también el «Making of» del rodaje de La Isla del diablo (1994), que era inédito hasta ahora. Luego el documental Los mundos de Juan Piquer  (2012), que incluye las entrevistas durante el rodaje de esa película a Emilio Ruiz, Carlo de Marchis y el propio Piquer. Fue emocionante ver entre el público a parte del equipo técnico y artístico de la película. Todos maravillados con el recuerdo de aquellos días y con la presentación del libro. A Juan todos lo querían mucho».

Presentación del libro durante el último Fantcast: Adsuara junto a Miguel Ángel Plana, Rafa Gassent y
Salvador Sáinz

Unicamente nos queda recomendar  encarecidamente este libro, un valioso documento, además de dar las gracias a Jorge Juan Adsuara por responder a nuestras preguntas, aportar las imágenes para este artículo y , sobre todo, contar con nosotros para homenajear a Piquer Simón. Lo dicho, un orgullo.

El huerto del francés: de la realidad a la ficción

25 marzo 2012 2 comentarios

El huerto del Francés es uno de los films más valorados de Paul Naschy y también, paradójicamente uno de los más difíciles de ver y disfrutar en condiciones.

Poco antes del fallecimiento del actor, pudieron recuperarse varios de sus títulos más emblemáticos en formato DVD de mano de Vellavisión, ediciones que contaron con introducción del propio actor/director. En aquella serie se pudieron ver dignamente varios de los films más buscados y queridos por el propio Naschy, como El caminante (1979) o La bestia y la espada mágica (1983) pero no fue posible conseguir El aullido del diablo (1987) o el que vamos a tratar.

Con una historia perfectamente representada y ambientada que parte de un caso extraído de la crónica negra que, como en la mayoría de ocasiones  no logra superar la ficción,  El huerto del francés es  una película deudora de una época. Con el dictador recién enterrado, el país entró en un momento de desasosiego y esperanza ante unos tiempos en los cuales se comenzaban a reconquistar ciertas libertades, que hicieron posible el poder mostrar los violentos hechos acaecidos en Peñaflor con toda su crudeza, además de con un generoso número de desnudos femeninos, señales todas ellas de esos cambios.

La película, una de sus obras más redondas según Naschy y  una de las 100 imprescindibles del fantástico español para Ángel Sala, surge “porque siempre había tenido curiosidad por saber cual era el significado de la frase: ‘Te voy a llevar al huerto’ ” (1)

Veamos que sucedió en ese huerto, un viaje para el que contaremos con dos colaboraciones de lujo: la de Ángel Gómez Rivero y la de Sergio Molina.

LOS CRÍMENES DEL HUERTO DEL FRANCÉS

La investigación nace a resultas de la  desaparición de Miguel Rejano en noviembre de 1904, momento en el que su primo Juan Mohedano a petición de la esposa del desaparecido investiga sobre su paradero, lo que le lleva a Sevilla, donde contacta con Laureano Rodríguez, un ex policía que se meterá de lleno en la investigación y que será vital para el esclarecimiento de los hechos.

En la fonda donde se hospedó Rejano, informan a Mohedano de que la primera noche este recibió la visita de José Muñoz Lopera, vecino de Peñaflor, con el que se ausentó, marchando definitivamente y pagando la cuenta al día siguiente, acompañado de un tal Borrego.

La investigación le lleva a Peñaflor, un pueblo cercano a Sevilla donde habla con José Muñoz Lopera, que le dice que estuvo en contacto con Rejano con la intención de venderle una ruleta.

Todo le parece sospechoso al primo del desaparecido. Poco después, el ex policía Laureano Rodríguez le comunica que ha localizado a José Borrego, la última persona con la que se vio a su primo. Borrego es, como Rejano, un jugador con el que estaba al tanto de una importante partida que se celebraría pronto y en la que estaba también implicado Lopera, que era el que se dedicaba a organizar partidas clandestinas. Cuando las organiza en Peñaflor, las hace en el Huerto del Francés, un lugar alejado del pueblo.

En vista de que las investigaciones, puestas en manos del Gobernador Civil marchaban lentas, el ex policía Rodríguez decide publicar en un periódico dos cartas dando datos sobre los hechos, lo que despierta la expectación y hace que el juez de Lora ordene interrogar a José Muñoz Lopera y a Juan Andrés Aldije Monmejá “el Francés” de 54 años, propietario del huerto y natural de Egen (Gascuña). Ambos quedan en libertad tras declarar.

Un hecho fortuito hace avanzar la investigación cuando la esposa de Rejano recibe dos anónimos en los que se le ofrece información a cambio de 50 duros. Al poco recibe la visita de una persona a la que no puede identificar que le informa de que su marido está enterrado en el huerto del francés en Peñaflor. Parece ser que esta persona era Borrego, que al no permitírsele participar en la timba, queda en el exterior y escucha como es asesinado Rejano. Incluso puede escucharle decir lastimeramente “¡Ay, mare de mi arma!”

Para cuando se intenta localizar a Aldije este ya ha desaparecido. Por lo que Mohedano, junto a un guardia Civil inician una sencilla investigación en el huerto consistente en hundir varillas de hierro en la tierra y olerlas para detectar algún hedor sospechoso, investigación que el 14 de diciembre da sus frutos al desenterrar una primera calavera, que es seguida  de otros cinco cadáveres, uno de ellos el de Rejano.

El juez inmediatamente dicta auto de prisión contra José López Lopera y busca y captura contra Juan Andrés Aldije, entre otros encausados que luego se demostraría que no tenían nada que ver en el asunto, como la segunda esposa de Aldije, Elvira Meléndez, su hijo mayor o el hermano de Lopera.

El desaparecido Aldije, suspende la fuga que tenía planeada a Brasil al leer en la prensa que su esposa y su hijo estan detenidos,  por lo que vuelve a Peñaflor y se entrega.

En confesión se puede averiguar que los crímenes se cometieron entre 1898 y 1904, además del método empleado para asesinar a sus víctimas: Lopera encontraba a jugadores dispuestos a desplumar al francés, que se hacía pasar por rico, en partidas clandestinas a celebrar en la casa de Peñaflor. Una vez allí, aprovechando la noche y caminando en fila india por un estrecho camino de acceso a la finca en la que siempre ocupaba el último lugar Aldije, este decía la contraseña “cuidado  con la cañería”, que además de conseguir distraer a la víctima, servía para avisar a su cómplice de que era el momento en el que propinaría un contundente golpe en la cabeza al desdichado con una tubería a la que denominaba ”el muñeco”, rematándolo a continuación con un martillo y robando las pertenencias del  incauto, tras lo que enterraban su cadáver en el huerto.  Naturalmente, ambos detenidos se acusaron mutuamente de ser los autores materiales de los crímenes.

A pesar de que Lopera iniciase una huelga de hambre y Aldije culpara de todo a su compinche, eso no evitó que fueran condenados a 6 penas de muerte, una por víctima, subiendo al patíbulo el 31 de octubre de 1906 a la 7 de la mañana en el patio de la cárcel del Pópulo de Sevilla.  Separados los dos patíbulos con una cortina negra, ambos reos pidieron perdón en público por sus crímenes. Pero también  ambos tuvieron mala suerte con sus verdugos: el de la Audiencia de Sevilla, José Caballero Quintana y el de la de  Madrid, Áureo Fernández Carrasco que acudió para asistirle.  Fueron los dos verdugos bastante chapuceros con el manejo del garrote vil. El primero en ser ajusticiado fue Lopera, a las ocho y doce por el verdugo de Sevilla, falleciendo entre  terribles convulsiones por la deficiencia del aparato, seguido por “el Francés”, que al notar el corbatín en su cuello le dijo al verdugo de la audiencia de Madrid: “Aprieta sin miedo”. Pero  ante la nefasta faena del ejecutor, que estaba ensayando un nuevo corbatín para agarrotar al reo, añadió “¿No te dije que apretaras fuerte?

Áureo Fernández realizó con esta una de sus últimas faenas, ya que falleció tres años después.

EL HUERTO DEL FRANCÉS DE JACINTO MOLINA

Cartel argentino del film.

La película, segunda dirigida por el realizador tras Inquisición (1976), está escrita por Jacinto Molina y Antonio Fos, un sólido guionista y colaborador de, entre otros, Eloy de la Iglesia en los guiones de varios de sus primeros films como Cuadrilátero (1970), El techo de cristal (1971), La semana del asesino (1973) o Una gota de sangre para morir amando (1973), además de otros grandes títulos del fantaterror como Una vela para el diablo (Eugenio Martín, 1973), Joven de buena familia sospechosa de asesinato (Alfonso Brecia, 1972), La orgía nocturna de los vampiros (León Klimovsky, 1974) o  de nuevo junto a Paul Naschy, Latidos de pánico (1983).

Rodada en Algete (Madrid), además de en escenarios reales en Peñaflor y Sevilla, cuenta con un reparto que mezcla jóvenes actrices de la época, como María José Cantudo, Ágata Lys, Silvia Tortosa y Julia Saly junto a  reputados veteranos como José Calvo, José Nieto o Carlos Casaravilla.

Aunque el film no es del todo fiel al caso, ya que se toma las lógicas licencias dramáticas, la cinta está perfectamente ambientada ya que, no en vano Jacinto Molina investigó en el lugar de los hechos aprovechando escenarios naturales para dar más credibilidad a lo narrado. Algo que curiosamente no fue tarea fácil para el director, ya que buscando donde se encontraba el huerto original se encontró con que “cuando yo preguntaba a los lugareños sobre el siniestro lugar nadie sabía nada. Nunca había existido tal sitio en Peñaflor. Notaba que el huerto era totalmente tabú” (2)

Gracias a la colaboración del párroco del lugar pudo tener acceso  a documentación valiosa y acceso al huerto, del que quedaban únicamente las tapias. Así, “gracias al cura pude rodar la fachada del domicilio auténtico de Juan Andrés Aldije, aparte de las verdaderas tapias del huerto, la iglesia donde contrajeron matrimonio el terrible asesino en serie y la guapa Elvira – interpretada por Julia Saly – y, decorándolo, un mesón que perteneció a Muñoz Lopera“. (2)

También pudo rodar en el lugar real donde se ajustició a los culpables en Sevilla, convertido en un establo que tuvo que ser limpiado.

Todo ello rodado con una oscura fotografía en interiores que añade suciedad y sordidez. “Es una especie de cuadro de Julio Romero de Torres  ensangrentado, que reconstruye satisfactoriamente la época (principios de siglo XX). El clímax es perfecto y posee una profunda carga social que refleja aquella torva España negra, la Andalucía profunda”. (3)

Interiores sucios y oscuros como los tipos humanos que nos muestra el director en ese hábitat, en oposición con la luminosidad del cielo andaluz, de sus campos y del personaje interpretado por Julia Saly. Un contraste presente en el mismo rostro del asesino, que su director ensombrece súbitamente en algunos planos para mostrar su siniestra doble vida. Su lado oscuro.

En opinión de Ángel Sala, este Naschy en estado de gracia “conseguía un triplete difícil de superar, pues El huerto del francés  es posiblemente el mejor guión firmado por Molina (con una impecable descripción dela España profunda y primitiva de principios del siglo pasado, con sus cuotas de superstición, pobreza, dejadez moral, represión sexual y odios comunales), su mejor interpretación y, a la postre, su mejor película como realizador, con una sobriedad escalofriante y una narración poderosa, sin efectismos y coherente con el ambiente y la veracidad de la historia” (4)

El papel del protagonista, Juan Andrés Aldije apodado el  Francés, se lo reserva el mismo Naschy en la que es una de sus mejores interpretaciones, “Un serial-killer patrio con sabor a tortilla de patatas acompañado por el rasgueo  de las guitarras, pero más espeluznante  que cualquier american-psicho. (…) la interpretación de Naschy hiela la sangre de los espectadores” (3), mientras que José Calvo hará de su cómplice, José Muñoz Lopera.

Como estrellas femeninas, el film cuenta con dos muy populares actrices de los setenta: María José Cantudo y Agata Lys.

María José, que se hizo muy popular por protagonizar el primer desnudo frontal en el cine español con La trastienda (Jorge Grau, 1976), tiene una prolongada carrera a sus espaldas, siendo una de las pocas actrices que ha sobrevivido a la etapa del destape manteniendo su popularidad.

Nacida en (Andújar) Jaén en un año inconcreto (pero en los años cincuenta), comienza su carrera como modelo publicitaria y de fotonovela, pasando pronto a televisión y dando el salto al cine, carrera que precisamente inicia con El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), con Paul Naschy de protagonista. Su siguiente film también entra en el género fantástico, Autopsia (Juan Logar, 1973). Volvió a coincidir con Naschy en Secuestro (León Klimovsky) e intervino en la comedia de terror sexy Las alegres vampiras de Vögel (1975, Julio Pérez Tabernero) junto a Ágata Lys.  Tras una prolongada carrera cinematográfica en la que no consigue avanzar, decide centrarse en la revista y el teatro, donde obtiene mayor reconocimiento.

Su papel en El huerto del Francés es el de una pobre ingenua embarazada por Aldije que descubrirá toda la trama de los asesinatos mientras está convaleciente tras un sórdido aborto clandestino al que es obligada por él.

La vallisoletana Ágata Lys (Margarita García Sansegundo) es una bestia de la pantalla. Buque insignia del destape patrio intervino en un gran número de películas en las que mostró generosamente su rotunda anatomía, como es el caso de El huerto del francés, donde hará de dura prostituta amante de Aldije. Desperdiciada su carrera en el cine en películas donde el reclamo era precisamente su físico, decide centrarse en el teatro y abandonar su teñido rubio, que tanta popularidad le había dado, cortándose ella misma la larga melena. Con una voz muy personal, Ágata ha participado en pocas películas de terror. Intervino como protagonista en Las alegres vampiras de Vögel (Pérez Tabernero), y junto a Paul Naschy en El transexual (José Jara,  1977) en el valiente papel de la protagonista. Después demostró su casta con buenos papeles en Los santos inocentes (Mario Camús, 1984) y Familia (Fernando León de Aranoa, 1996).

Pero parece ser que la relación entre las dos divas no fue muy buena, tal y como cuenta Paul Naschy: “se llevaban a matar, con peleas y celos, y me amargaron el rodaje, sobre todola Cantudo. En una de sus trifulcas, arrojó un plato a la Lys que, sin embargo, hirió al maquillador Ángel Luis de Diego. Otro día no se le ocurrió mejor idea que desgarrar el vestuario de la otra. (…) El asunto se enconó cuando ambas debían rodar una verdadera pelea. Las advertí que si se producía algún hecho que pusiera en peligro el rodaje iban a tener la pelea conmigo. Recuerdo que el marido de María José Cantudo, Manolo Otero, que presenciaba el rodaje, me decía al oído: ¡Déjalas que se zurren bien! Te quedará una escena cojonuda”. A pesar de los problemas, el director reconoce que  “Tanto la Lys como la Cantudo rayaron a gran altura” (1)

En el elenco también destaca la barcelonesa Silvia Tortosa, otra de esas actrices veteranas cuya carrera y reconocimiento gozan de buena salud. Ha realizado mucha televisión y bastante cine, teniendo en su filmografía una de las perlas del Fantaterror español: Pánico en el Transiberiano (Eugenio Martín 1972), donde comparte reparto con Christopher Lee, Peter Cushing y Telly Savalas. También, dentro del género fantástico intervino en Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1974) y  El enigma del Yate (Carlos Aured, 1983), además de en reputadas series de televisión como Historias para no dormir (Episodio Freddy, 1982) o La huella del crimen (El caso de Carmen Broto, Pedro Costa, 1991). En El huerto del francés hace un papel contenido y dulce que contrasta con el personaje duro interpretado por Ágata Lys.

La cuarta actriz a destacar es Julia Saly, bailaora conocida como La Pocha que unió su carrera a la de Paul Naschy en muchos títulos como Muerte de un quinqui (León Klimovsky, 1975), Inquisición (Jacinto Molina, 1976), Comando Txikia (José Luis Madrid, 1976 ), Último deseo (León Klimovsky, 1976), además de en Madrid al desnudo (1979), Los Cántabros (1980), El carnaval de las bestias (1980), Latidos de pánico (1983), El último kamikaze (1984), Mi amigo el vagabundo (1984) y Operación Mantis (1985), realizando la que será mejor actuación como Condesa Báthory en El retorno del hombre lobo (1981), todos ellos dirigidos por Jacinto Molina. Fue productora ejecutiva de Dálmata Films y Acónito Films.  También con él interpretó varias series de televisión producidas en Japón y prácticamente toda su filmografía se puede engrosar en el fantaterror, ya que también figura en dos títulos de Amando de Ossorio: La noche de las gaviotas (1975) y  La endemoniada (1975).

En El huerto del Francés interpreta a la segunda esposa del protagonista, una santa en contraste con las prostitutas y amantes que tiene el personaje interpretado por Naschy.

El reparto está repleto de reputados actores que enriquecen el film, muchos de ellos secundarios con prolongadas carreras, entre ellos: Carlos Casaravilla, que ya había compartido reparto con Naschy en dos ocasiones antes, en La marca del hombre lobo (López Eguiluz, 1968) y El francotirador (Carlos Puerto, 1978), siendo este el último trabajo de su vida. José Nieto, un histórico de la cinematografía española que comenzó su carrera en la época del cine mudo, pasando a rodar películas hispanas para los estudios de Hollywood en los años treinta y manteniendo una estable y prolongada carrera en el cine español hasta su fallecimiento en 1982, habiendo actuado en otro título de Naschy, La marca del hombre lobo (López Eguiluz, 1968), además de en La perversa caricia de Satán (Jordi Gigó, 1976). Manuel Pereiro además de formar parte del reparto de El extraño amor de los vampiros (León Klimovsky, 1974) o Escalofrío (Carlos Puerto, 1978) y ser habitual de Juan Piquer Simón, se convirtió a raíz de este film en una presencia frecuente en los repartos de  Naschy como demuestra su intervención en Madrid al desnudo (1979), El caminante (1979), Los Cántabros (1980), El carnaval de las bestias (1980) y  El retorno del hombre lobo (1981). Víctor Iregua, también coincidió con Naschy en dos films de José Luis MadridJack el destripador de Londres (1971) y  Los crímenes de Petiot (1973), además de intervenir en Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982) .Luis Ciges en el papel de verdugo es el encargado de agarrotar a los dos criminales. Mucho antes de convertirse en ese entrañable actor que popularizaron primero José Luis Cuerda y más tarde Fesser, era un esforzado secundario que  había colaborado con Naschy en otros films, como en El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1974) (donde rebanaba el cuello de, precisamente, María José Cantudo), La rebelión de las muertas (León Klimovsky, 1973), Los ojos azules de la muñeca rota (Carlos Aured, 1974), Los Cántabros (Jacinto Molina, 1980), El carnaval de las bestias (Jacinto Molina,1980), y otros memorables films fantásticos como La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1973), La noche de las gaviotas (Amando de Ossorio, 1975), ¿Quién puede matar a un niño? (Ibañez Serrador, 1976) o Arrebato (Iván Zulueta, 1980). Antonio Ramís, actor también de prolongada carrera,  ha compartido reparto con Naschy en films como Jack el destripador de Londres (José Luis Madrid, 1971), El jorobado de la morgue (Javier Aguirre, 1973) y  Muerte de un quinqui (León Klimovsky, 1975). Antonio Orengo intervino, entre otros títulos, en La marca del hombre lobo (López Eguiluz, 1968), La noche del terror ciego (Amando de Ossorio, 1972) y El mariscal del infierno (León Klimovsky, 1974). Alfonso Castizo tiene varias coincidencias en su filmografía con Naschy: Jack el destripador de Londres (José Luis Madrid, 1971), Comando Txikia (José Luis Madrid, 1976), El caminante (Jacinto Molina, 1979) y Operación Mantis (Jacinto Molina, 1985).

Además de Yolanda Ríos, con la que Naschy volvió a contar en Madrid al desnudo (Jacinto Molina, 1979).

El huerto del francés se estrena en diciembre de 1977, produciéndose un error tipográfico en la cartelería del film, ya que su nombre no figura en el reparto como actor (sí como director) lo que obliga a colocar unas etiquetas adhesivas sobre las lobby cards,  además de rehacer los carteles (arriba pueden verse los dos modelos). Por si esto fuera poco, cuando se lanza la edición en video de la película, el encargado de realizar la carátula consulta una revista de la época, Nuevo Film Sex, en la que se narraba el argumento novelizado de este y de otro film, El vicio y la virtud, por lo que mezcla los nombre del reparto de ambos films señalando a Teresa Gimpera y Juan Ribó como protagonistas y, lo que es peor, cambiando el director y dando la autoría de El  huerto del Francés a Francisco Lara Polop, realizador de El vicio y la virtud. Todo un despropósito que puede verse en la imagen de arriba, mientras que la revista en cuestión podemos verla también en las dos ilustraciones incluídas. De momento, y si nadie lo evita, este film espera su turno para ser editado de forma

EN TORNO AL HUERTO DEL FRANCÉS  Por Ángel Gómez Rivero

            A menudo me habló mi amigo de esta película suya tan extraña, tan atípica en su filmografía y, no obstante, tan personal y tan sentida. Porque el argumento se sustenta en una historia que lo intrigó desde tiempo atrás; un relato basado en un caso real acontecido un siglo atrás en Peñaflor, pueblo sevillano a medio camino entre Sevilla y Córdoba, en el que un posadero, de nombre Juan Andrés Aldije y apodado El Francés, ayudado por un socio, asesinó sin piedad alguna a los pobres viajeros y jugadores que accedían al mesón, con el único móvil de robarles. Paul, al que siempre le fascinó y estremeció la entereza y frialdad de algunos asesinos a la hora de afrontar su suerte final, vio en este sórdido relato la materia prima para elaborar uno de los papeles más difíciles de su carrera, el del asesino en serie. Rodado in situ, Paul es responsable del guión, de la puesta en escena y del papel principal, y lega aquí una descriptiva minuciosa del universo particular de este asesino en serie tan estremecedor, alejado de los estereotipos excedidos del cine estadounidense de la época. Ajustándose, por lo demás, a la realidad histórica de una etapa oscura e incierta. Es en el desenlace donde más se ilustra la sangre fría del personaje ante su propia ejecución, ofreciendo un cierre de película tan potente como conmovedor.

            El huerto del francés es un filme de lo más inspirado en la filmografía de Paul. Nos lega un ambiente sórdido de principios del siglo XX, de la España negra y profunda, de los asesinatos de pueblo, en los que se mezclan las pasiones carnales con los intereses económicos. Es una fábula de corte real y rural donde la guitarra española llora el dolor de los crímenes en tablaos flamencos que ocultan la espantosa y cruda verdad, y en la que la insensibilidad del asesino —excelente Paul, en uno de sus más completos y complejos papeles, en este caso no fantástico— deviene en un final que enlaza con las primeras imágenes, al desarrollarse la trama mediante un perfecto y descomunal flashback. Un desenlace con el garrote vil como estrella invitada, que siega la túrbida vida de un asesino olvidado por todos y disimulada su negra existencia, tal vez por misericordia o tal vez por miedo, en los acordes de una vieja y perdida conseja andaluza.

            Sólo por el inmenso interés que Paul mostró siempre por desenterrar esta película del olvido, sueño con la divulgación de la misma en formato digital. Sería una hermosa manera de volver a rendir a su autor el tributo que merece. Porque su sombra sigue siendo alargada y su recuerdo ineludible.

            Jamás te olvidamos Viejo Lobo.

Y UN COLOFÓN DE ORO: SERGIO MOLINA SOBRE EL HUERTO DEL FRANCÉS

Queriendo contar con un comentario sobre el film de una de las personas más cercanas al cineasta, pedimos una pequeña colaboración al hijo del realizador, Sergio Molina, que sirve como broche de oro, o de lujo más bien, para este artículo.

“Hablar de “El huerto del francés” me produce un sentimiento contradictorio y me explico. Mi padre la tenía considerada como una de sus mejores películas y la poca gente que la ha podido ver en buenas condiciones así lo piensa. Para mi es una abigarrada historia de un asesino despiadado y sin escrúpulos que elimina a sus víctimas valiéndose de bajos instintos mezclando prostitución y juego en una espiral cuasi diabólica donde Juan Andrés Aldije juega el papel de un Mefistófeles de hoz y algarroba. Es una película dura, fría y sin concesiones. Yo la vi hace ya bastantes años en un pase que Tve realizó a altas horas de la madrugada, y quedé impresionado. Todos los actores están soberbios, aunque destaco a Pepe Calvo que borda el papel de Muñoz Lopera, una especie de trasunto del Igor del Dr. Frankenstein que ayuda a su “jefe” en sus tropelías, aunque en este caso un arrepentimiento silencioso se refleja en su mirada y en sus acciones. Recuerdo la secuencia de la ejecución con el contraste entre la frialdad más absoluta del asesino y el derrumbe emocional de su ayudante. La película es un flashback tremendo y oscuro que me dejó noqueado durante bastante tiempo. Digo que el sentimiento es contradictorio porque es una pena que esta película no se pueda ver en buenas condiciones, me consta que en la filmoteca existe una copia que reluce como el primer día, pero al existir un problema con los derechos parece ser que dormirá el sueño de los justos. Para mi padre era una gran frustración no poder ver editada esta película y aunque lo intentamos, no conseguimos que estuviera presente en las ediciones que salieron en 2009, una semana antes de que nos dejara. Lo que espero es que el interés de los aficionados y la labor de gente como Proyecto Naschy y otros muchos blogs y páginas web permita que estas películas, que también son patrimonio del cine español, puedan verse de forma digna ya que al fin y al cabo es parte de un legado y de una aportación que como dijo Paul hace un tiempo “puede que haya sido pequeña, pero ahí está” Un saludo, Sergio Molina».

Un soberbio trabajo de ambientación y fidelidad: compárese esta imagen con la real reproducida más arriba.

(1) Flash-Back nº 3, 1994.

(2) Paul Naschy en  Memorias de un hombre lobo (Paul Naschy, Alberto Santos Editor, 1997)

(3) Profanando el sueño de los muertos, Ángel Sala, Scifiworld 2010.

(4) Adolfo Camilo y Luis Vigil en Memorias de un hombre lobo (Paul Naschy, Alberto Santos Editor, 1997)

Categorías: Paul Naschy

El Buque Maldito proyectará La semana del asesino de Eloy de la Iglesia.

Gracias a El Buque Maldito tenemos ocasión de ver otro de los grandes films de terror español, velada que contará además con la  presencia de una de sus protagonistas, Emma Cohen, participante además de otras películas capitales del Fantaterror como El espanto surge de la tumba (1973, Carlos Aured), El extraño amor de los vampiros (1977, León Klimovsky) o El techo de cristal (1971, Eloy de la Iglesia).

La semana del asesino (1973) es sin duda uno de los films más incómodos del cine español y de los más castigados por la censura, que le propinó 62 cortes e impuso al director un final que tuvo que rodar a posteriori. Eloy de la Iglesia hizo una película incómoda, que destila suciedad por todos lados, pero en la que consigue que sintamos cierta simpatía por Marcos, su protagonista, un acertado Vicente Parra que va de mal en peor tal y como le ocurre al protagonista de Detour (1945, Edgar G. Ulmer). Lo que comienza de una forma accidental  se va tornando en inevitable huida hacia adelante en la que los únicos pasajes de calma son los compartidos con su vecino Néstor (Eusebio Poncela), momento en el que De la Iglesia aprovecha para reivindicar su condición gay combativa, segmentos que fueron cruelmente estirpados por la censura, que sí permitió muertes de lo más gráficas, con un hedor que parece salir de la pantalla y una sensación de asfixia que queda reflejada en el sudor que continuamente exuda el personaje interpretado por Vicente Parra.

Del film se conocen dos versiones: la inglesa (Cannibal Man)  y la estrenada en el mercado español, que muestra abiertamente las escenas en el matadero donde trabaja Marcos y que fueron, precisamente, las que molestaron fuera de nuestras fronteras, por lo que fueron aligeradas en la versión  inglesa, aunque no lo fueron las escenas de intimidad de la pareja protagista, Marcos y Paula (Emma Cohen) que son más prolongadas, así como la relación entre los dos vecinos, Marcos y Néstor.

De una forma u otra, La semana del asesino sigue siendo una magnífica película que todavía espera una edición definitiva a pesar de que tal y como dijo el propio director, se trata de una labor casi imposible.

Fallece Miguel Iglesias Bonns

Iglesias Bonns durante el Cryptshow Festival (Foto: Judex)

A los 96 años ha fallecido el director y guionista Miguel Iglesias Bonns. Que persona más discreta y entrañable. Pudimos tratarlo en dos ecasiones y siempre se mostró amable con todo el mundo. Primero durante el pase de su film La maldición de la bestia en una velada organizada por El Buque Maldito, y más tarde en el Cryptshow Festival de 2010, donde se volvió a proyectar el film.

Este cineasta fue un todoterreno, pero ha dejado especial huella en el género policíaco y  en el fantaterror por su labor para Profilmes, donde realizó varios títulos humildes pero memorables. Comenzó su carrera en 1942, dirigiendo Su excelencia el mayordomo,  dominando como buen artesano todos los géneros, incluso el documental.  Su relación con Profilmes comienza en 1973,  cuando rueda varios films selváticos que se inauguran con Tarzán y el misterio de la Selva. Los resultados parecieron satisfacer lo suficiente a los productores como para ofrecerle dos cintas más de la misma temática, aunque en esta ocasión la protagonista fuera una especie de Tarzán femenino interpretado por Eva Miller. Kilma, reina de las amazonas y La diosa salvaje, ambas rodadas en 1975, daban oportunidad de mostrar la poca epidermis femenina que la censura permitía.

Iglesias Bonns también contó con la colaboración de Paul Naschy en el film más recordado del director, La maldición de la bestia, una película también rodada en  1975, sin duda un año prolífico para el director. El film era  un cómic animado con más acción que terror ambientado en el Tibet pero rodado en los Pirineos.

Lamentablemente en los años ochenta los encargos fueron menguando, y el director se refugió en el cine erótico rodando films como Violación incofesable (1981) o Deseos carnales (1982), hasta el fin de su carrera en 1988 con Barcelona Connection,  película guionizada por Andreu Martín y José Luis Garci.

Su ultima intervención en el cine fue para el documental El hombre que vio llorar a Frankenstein (2010, Ángel Agudo), donde rememoraba los rodajes compartidos con Paul Naschy.

Lo dicho, un tipo entrañable.

Luces Rojas de Rodrigo Cortés: eppur si muove

«Un solo consejo a quienes deseen ver #LucesRojas: No esperéis NADA. Ni bueno ni malo. Es un viaje. Dejáos llevar, y a ver dónde acabamos :)» Este es el consejo que nos da Rodrigo Cortes desde el Twitter. Sin embargo, es inevitable acudir al cine con expectativas, aunque no se haya leído apenas nada sobre ella. ¿Y qué esperamos ver? Sencillo, queremos comprobar si se cumple la promesa que suponía Buried, esto es, esperamos que Cortés revalide lo que demostró con su segunda película, ser un director que revivía a Hitchcock en su buen hacer. Y aquí se produce una división de pareceres. Mientras Ángel Sala (por citar un ejemplo) considera a Luces Rojas una superación de Buried, para otros, como quien esto escribe, Cortés no ha alcanzado con ella la magistralidad que había mostrado.

No es una película carente de valores, el pulso de Cortés es firme y nos ofrece una trama bien trabada que avanza hacia un tercer acto que resulta lo más sobresaliente del film. Nuevamente nos cuece un thriller sólido partiendo de unos mimbres que a priori no hubiéramos identificado como base suficiente para una película de acción. Pero el reto era mayor en Buried y Cortés lo resolvía de forma más brillante.

No obstante, no es justo verlo todo a través de la comparación. Si hacemos caso al consejo de Cortés, descubriremos un film no carente de interés por sí mismo. La película nos cuenta la peripecia de dos científicos la doctora Matheson (una madura Sigourney Weaver que no ha perdido nada de su categoría actoral) y Thom Buckley (Cillian Murphy,  que va ganando enteros a lo largo del film) consagrados a desenmascarar el fraude que se esconde tras los fenómenos supúestamente paranormales. Se enfrentan al departamento de investigación de su misma universidad que trata de hallar la explicación a esos mismos fenómenos partiendo de la creencia en su veracidad y en que es la ciencia ortodoxa la que tiene límites (con Toby Jones, el mad doctor de Capitán américa, al frente). Pero el verdadero antagonista es Simon Silver, (Robert de Niro, haciendo de Robert de Niro), el más famoso y convincente de los psíquicos que reaparece después de treinta años (aparentemente se había retirado de la escena por la extraña muerte de un espectador). A partir de ahí, asistimos a un auténtico tour de force entre el mentalista y Thom Buckley quien poco a poco se va convirtiendo en el protagonista del film. Evidentemente, este argumento es un MacGuffin, lo que está en juego son los límites de la ciencia y el valor de la creencia, de la fe.

La película es una caza interactiva de luces rojas. ¿Pero qué son las luces rojas? Dejemos que el propio Cortés nos lo explique:

Ochos, nueves y cartas que no ligan, o lo que es lo mismo aquello que pone a prueba nuestra percepción. Como si volviéramos al siglo XVII, los protagonistas buscan hallar el punto fiable de la razón para derrotar al engaño de los sentidos, cuyos puntos flacos son pasto de los ilusionistas y los vendedores de esperanzas (a destacar el episodio del timador interpretado por Leonardo Sbariglia, todo un actor fetiche para Cortés). Pero si hay esa caza de brujas, es porque, en el fondo, la orfandad de los humanos les hace desear que haya un más allá, es por eso que en este mundo, que contempla la demolición del Estado de Bienestar, florecen los predicadores, los pseudoportavoces de dioses garantes de salvación. La doctora Matheson y su ayudante simbolizan esa apoyatura en la razón, pero la película nos muestra sus flaquezas, sus momentos de duda, y lo que es más, su fanatismo (alguien tenía que decirlo). La creencia exacerbada en la ciencia es también una forma de dogmatismo e impermeabilidad. En el reino de lo científico hay también luces rojas.

Cortés sabe de las relaciones entre ilusionismo y cine. Sabe de mostrar y esconder. Por eso decíamos que la película es una caza de luces rojas interactiva: como espectadores estamos a la caza de las cartas que no ligan, de los trucos, para tratar de descubrir a dónde nos está llevando el viaje filmíco. Y constantemente nos vemos forzados a cambiar de hipótesis. Pensamos en un principio que la doctora Matheson va a ser la protagonista, la que va a tener el duelo con Simon Silver. Lo pensamos en gran medida porque la interpreta Sigourney Weaver, la estrella debe tener un papel relevante, pero Cortés no duda en eliminarla casi antes de media película (sólo Hitchcock le dobla la apuesta en Psicosis, donde Janet Leigh protagoniza tan sólo el arranque del film). Pensamos que Simon Silver, Robert de Niro, va a relevarla en el protagonismo, pero vamos asistiendo al engrosamiento del personaje de Cillian Murphy que acaba siendo el auténtico protagonista. Pensamos que el quid va a estar en demostrar que Silver es un farsante, o, mejor aún, que la ciencia va a tener que rendirse a él, pero la conclusión del tercer acto nos obliga a reconocer que tampoco habíamos acertado con esa hipótesis. Al final nos vemos obligados a reconocer que siempre nos pasa desapercibido el truco y que sólo cuando nos lo muestran al ralentí (esa voz en off repasando los principales momentos) comprobamos que nuestros sentidos nos han hecho caer en el engaño.

Si hubiera que buscarle parentescos, no dudaríamos en recordar The last exorcism (2010, Daniel Stamm), los personajes comparten intenciones: mostrar el fraude de lo paranormal para evitar que sea dañino; y comparten también, en cierto modo, el giro final. Ahí se acaban las semejanzas, porque el tratamiento de la puesta en escena es totalmente distinto.

Cortés elige tonos fríos para hablar de las rojas notas de lo discordante, su cámara deambula por la pantalla con elegantes travellings circulares, pero no vacila en convertirse en cámara al hombro documental cuando quiere hacernos compenetrar con el protagonista. Pasa de la fotografía nítida a jugar con el desencuadre y el desenfoque para centrar nuestra atención en el punto del plano que él decide. El prodigio técnico sigue jugando a su favor. Y sin embargo… La historia no decae en interés. Y sin embargo… El tema subyacente tiene plena vigencia, es de rabiosa actualidad. Y sin embargo…

Sin embargo, quien esto escribe no pudo evitar una cierta sensación de chasco. Si repasamos la filmografía del joven director, vemos como, desde su prometedor corto Quince Días, va en ascenso hasta Buried, para no acabar de resultar totalmente en Luces Rojas. No podemos evitar la comparación con Shyamalan (y que me perdonen los incondicionales de uno y otro), éste logró una obra maestra con El protegido (Unbreakable, 2001) pero nunca ha vuelto a estar a su propia altura, pese a haber ofrecido películas muy interesantes. Y en ambos casos no acabas de discernir qué es lo que le falla, sólo que no acaba de ser redondo. En definitiva, la mejor valoración que he escuchado de Luces rojas fue el juicio de dos jóvenes espectadores al salir de la proyección: «me ha gustado mucho, pero no sé».

Fallece Lina Romay: ¡Qué cabrona es la vida a veces!

24 febrero 2012 Deja un comentario

Sin entrar en si el cine de Jesús Franco es bueno o malo o mejor o peor o… lo que si puedo decirles es que el tipo me cae bien, muy bien. Hay un documental adorable, Llámale Jess (Manel Mayol y Carles Prats, 2000), que muestra una gran entrevista con ambos y algunos momentos de intimidad del director con su compañera, con la que uno ve tanta complicidad que no puede más que sonreir y alegrarse porque dos seres así se hayan conocido  y vivan felices haciendo lo que más les gusta sin ningún tipo de complejos. La barcelonesa Lina Romay  o Rosa María Almirall como reza su carnet de identidad, conoció al hombre con el que más años compartió de su vida antes de cumplir los veinte años. Primero actriz, luego compañera pero siempre cómplice, realizó una carrera profesional y vital con Jesús Franco convirtiéndose en su nueva musa tras la inesperada desaparición de Soledad Miranda , que se inicia en 1972 con La maldición de Frankenstein y finaliza con Paula-Paula en 2010. Medio centenar de películas atestiguan la fructífera relación de la pareja, en la que Lina no se limitó tan solo a actuar: también dirigió, se encargó del vestuario, escribió y en general formó parte de un tándem indisoluble que no ha dejado de funcionar durante cuatro décadas. Entre medio una película tributo a su nueva musa, Les avalouses o Femme Vampire, todo un film dedicado a mostrar a su compañera, lucirla y presumir de ella en forma de vampira. Vampira que le vampirizó y de paso a nosostros. La pareja de trotamundos formalizó su relación casándose en 2008 y al año siguiente el director recibió un Goya honorífico que recogió visiblemente emocionado acompañado con una Lina de generoso escote. Un guiño cómplice a los que fuimos felices de que tan ficticia academia valorara por fín la labor del director canalla y crápula. Por eso, sin entrar en si el cine de Jesús Franco es bueno o malo o mejor o peor o… lo que sí puedo decirles es que esta pareja me cae bien,  muy bien: trabajando, conviviendo, trotando y rodando, siempre rodando y siempre juntos. Uno sabe que nunca van a dejar de estar juntos, aunque la vida a veces sea tan cabrona y abra pequeños paréntesis.

Festival D’Arbó: Programa definitivo.

13 febrero 2012 Deja un comentario

El fín de semana 3 y 4 de marzo tendrá lugar la primera edición del Festival de Cine Fantástico Parapsicológico en los Cine Girona de Barcelona, un festival para los amantes del cine de terror que se dedicará este año a los fenómenos paranormales. Será la primera ocasión en la que se podrá disfrutar en una sala comercial de la trilogía de películas parapsicológicas realizadas por Sebastián D’Arbó, además de dos más  del mismo director, una de ellas el documental El misterio Fassman, que se presentó en la pasada edición del Festival de Sitges.

Actividades relacionadas

Todas las películas serán seguidas de mesas redondas, debates abiertos al público asistente, con la participación de especialistas y la presencia del propio Sebastián D’Arbó, que explicará los casos realies en los que basó las películas, así como detalles del rodaje. Además se llevarán a cabo experiencias prácticas interactivas de parapsicología con el público asistente a la sala.

Film que se proyectarán

La Trilogía de fenómenos parapsicológicos: VIAJE AL MAS ALLÁ – La frontera de lo desconocido – (1980) EL SER – Cuando lo imposible se hace realidad – (1982) MAS ALLÁ DE LA MUERTE – Experiencia secretas hacia el mundo espiritual – (1986) Misterio: ACOSADA – o el hombre que regresó de la muerte – (1984) EL MISTERIO FASSMAN – El poder de la voluntad – (Documental de suspense) (2011)

Programa detallado

SÁBADO 3 DE MARZO, 16 horas: Zona comercial, stands y experiéncias prácticas interactivas en el vestíbulo durante todo el día. 16.15 h: Presentación. 16.30: VIAJE AL MÁS ALLÁ. 18h Debate película (30 minutos). 18.30 h: Experiéncia práctica presencial interactiva (Sesión de percepción extrasensorial- psicocinesis. 19 h: pausa de 15 minutos. 19.15: Presentación. 19.30 EL SER. 21 h. Débate película (30 minutos). 21.30 Experiéncia práctica  presencial interactiva (medium /espiritismo). 22 h: Final primera jornada.

DOMINGO 4 DE MARZO, 11 horas: Zona comercial, stands y experiéncias prácticas interactivas en el vestíbulo durante todo el día. 11.15 presentación. 11.30 EL MISTERIO FASSMAN. 13 h: Debate película (30 minutos). 13.30 h: Experiéncia práctica presencial interactiva 03: Sesión de mentalismo /Telepatía. 14:00 PAUSA PARA COMER. 16:15 Presentación .16:30 ACOSADA El hombre que regresó de la muerte – (90 minutos) •18:00 Debate película (30 minutos) •18:30 Experiéncia práctica presencial interactiva: SESIÓN DE CONTROL MENTAL (30 minutos) •19:00 PAUSA (15 minutos) •19:15 Presentación (máximo 15 minutos) •19:30  MAS ALLÁ DE LA MUERTE Experiencias secretas hacia el mundo espiritual – (90 minutos) •21:00 Debate película (30 minutos) •21:30 Experiència pràctica presencial interactiva: REGRESIÓN A LAS PROFUNDIDADES DE LA MENTE (30 minuts) •22:00 FINAL DEL FESTIVAL.

Como puede verse una oportunidad de disfrutar de la obra cinematográfica casi integral de D’Arbó, (tan sólo quedará colgado sin exhibirse Cena de asesinos). Unos títulos que contarán con la presencia desde la pantalla de actores de la talla de Narciso Ibañez Menta, presente en tres de los títuos, Victoria Vera, Víctor Israel, Toni Isbert o Silvia Solar.

Pierrot en la Mostra de Super-8: Anacronismo y modernidad

28 enero 2012 Comentarios desactivados

Ruinas y vidrio, modernidad y antigüedad. Así se pueden contemplar los cortos que se han proyectado como homenaje a Pierrot en el moderno, casi futurista Patí Llimona, centro cívico edificado sobre unas ruinas romanas con las que comparte entorno dentro de la 3ª Mostra de Super-8.

Los cortos, vestigios vivos de los años setenta, audaces para una época en la que nuestro pasado todavía era presente. En 1973, el dictador casi estaba enterrado, pero toda su infraestructura seguía vigente y vigilante ante la relajación de costumbres que el país comenzaba a desarrollar y que eclosionaría poco después. Si el destape dio carne para el obrero, la homosexualidad todavía continuó culpabilizada como delito con la ley de vagos y maleantes.

Vistos ahora, los cortos de Pierrot se ven modernos y anacrónicos a la vez. Rodados en Super-8, reflejan todas las inquietudes de un artista que mezcla su afición por el terror con su forma de ser. Mezcla que se antoja moderna. Como símbolo de una modernidad, ya también anacrónica fue la presencia de Alaska, artista que aprovechó su estancia para rodar imágenes para el programa de televisión que protagoniza con su marido Mario, circunstancia esta que será bienvenida si difunde la obra del protagonista de la velada, Antonio Grácia José,  Pierrot.

La velada, ilustrada con carteles, publicaciones y recuerdos pertenecientes a la colección del organizador, Eduardo Gión, nos ofreció unos cortos que, a pesar del tiempo que pesa sobre ellos, se conservan en buen estado: despertaron respetuosas sonrisas cuando tocaba y mantuvieron atenta a la concurrencia que abarrotaba la sala de proyección.

Miss Drácula contra el Imperio dela Leche (1973), es un chascarrillo sobre una vampira travesti que en vez de alimentarse del fluido vital acostumbrado, lo hace de semen. Y todo ello con el añadido de imágenes rodadas en Transilvania durante un viaje que Pierrot realizó.

Repleto de escenas rodadas en el límite permitido, queda ahora como un ejercicio camp  inocente, aunque mantiene dosis de la transgresión que se le quiso inyectar en unos tiempos en los que las cosas no estaban para bromas.

Tal y como nos comenta Eduardo, a Pierrot no únicamente le prohibieron y cerraron una exposición en el Festival de Sitges en 1972 por utilizar símbolos católicos, sino que además, el propio alcalde le hizó arrojar al mar las «ofensivas» obras. Un acto de inquisición en toda regla al que únicamente faltó la ejecución del sacrílego artista.

En cuanto a La muñeca, se trata de una slasher movie con altas dosis de perversión y gotas de satanismo al final, que sorprende por su más que correcto montaje y la selección musical, que va de Pink Floyd a Bernard Herrmann.

El festival-homenaje, terminó con algunos fragmentos de actuaciones transformistas de Pierrot. De nuevo anacrónicos pero… modernos ante el renacer que el  burlesque y el cabaret están viviendo.

Una velada deliciosa y un recuerdo emocionante que nos deja esperando el documental que está rodando Eduardo Gión sobre Pierrot y su faceta más fantástica en el que, por cierto, podrán escucharse las palabras de Paul Naschy: Lentejuelas de sangre.

Seguiremos informando…

(fotos: facebook Eduardo Gión)

Todo el cine de Sebastián D’Arbó en Barcelona en pantalla grande

NOTICIA para los amantes del Cine Fantástico Parapsicológio y los interesados en el misterio. Va a celebrarse el 1º FESTIVAL D’ARBÓ DE CINE PARAPSICOLÓGICO, dedicada esta primera edición a los FENÓMENOS PARANORMALES. ATENCIÓN, porque van a proyectarse por primera vez en un cine comercial la trilogía de pelicula parapsicológicas hechas por Sebastián D’Arbó y dos películas más de misterio del mismo cineasta: «Viaje al más allá», «El ser», «Más allá de la muerte», «Acosada», y el documental «El misterio de Fassman». Todas las peliculas iran seguidas de debates abiertos al público asistente con la participación de expertos con la presencia personal del propio Sebastián D’Arbó, que explicará los casos reales de las películas. Además también se llevaran a cabo experiencias prácticas interactivas con el público asistente en la sala. Tomar nota. El festival tendá lugar el primer fin de semana el mes de marzo, los días 3 y 4 de marzo en los Cines Girona de la ciudad de Barcelona. ¡¡¡ Por fin un autentico festival parapsicológico como debe de ser !!!, con la participación de todos, aficionados y profesionales. Toda una experiencia psicodélica que no nos pensamos perder.

Vampirismo Ibérico. Bebedores de sangres, sacamantecas y curanderos

23 diciembre 2011 Deja un comentario

¿Qué tienen en común Alfonso XIII con el toreo?; ¿Y con las sanguijuelas? ¿Y con delincuentes con apodos como «el Drácula»? ¿O con enfermedades como la porfiria? Pues bien: la sangre. En algunos casos su querencia, y en otros únicamente la relación con el vampirismo, tal y como al modo celtibérico puede ser interpretada.

Bajo el nombre de Vampirismo Ibérico, bebedores de sangre, sacamantecas y curanderos (Editorial Melusina), Salvador García Jiménez aúna una documentadísima narración de casos y cosas relacionadas con los chupasangres, con la crónica negra relacionada con el tema  que hubo , sobre todo, a principios de siglo veinte.  Y todo ello con un verbo desenfadado pero erudito  que, a fín de cuentas busca desenmascarar toda la ignorancia que ha habido en tiempos pretéritos ante enfermedades como la tuberculosis, relacionándola con extraños crímenes cuyo protagonista era el rojo néctar.

Mientras leía el libro, y a sabiendas de que mi madre padeció tal enfermedad en la postguerra, le comenté sobre la creencia de que la sangre de los niños e incluso la de los delincuentes ejecutados, -que era recogida a pié del cadalso-, curaba o aliviaba tal enfermedad. Y por supuesto sabía del tema y había escuchado hablar sobre ello. Conocía rumores de que «sacamantecas» , «tios del saín» y «hombres del saco» secuestraban niños para extraer su flujo vital y venderlo a nobles o ricos  para curar sus males. Leyenda de la que no se libraron los monarcas españoles Alfonso XII y su vástago. Vamos, la historia de la Condesa Bathory importanda al agro español.  Así que no hablamos de un tema tan antiguo… supersticiones que se achacaban a vagabundos o extranjeros que, en muchos casos fueron acusados o incluso se convirtieron en víctimas de la incultura y el miedo de la turba a lo desconocido.

Así que, además de la anécdota, que abarca desde la utilización de sanguijuelas; los coincidentes apodos de delincuentes (entre los que se incluye uno de mi barrio conocido como «el Drácula») o incluso el popular helado que recibió el nombre de la creación de Bram Stoker,   el libro contiene una amplía crónica negra con los crímenes más populares que, con la extracción de sangre o su creencia sucedieron en nuestro país. Revisando así casos como el, tan popular ahora, de Enriqueta Martí, la vampira de Barcelona o los acontecidos en  Gador, Pueblanueva o Teverga, que comparten páginas con el bizarro y falso vampiro alemán Waldemar Wohlfahrt, un ligón de Benidorn que en los años sesenta fue confundido con un delincuente, lo que hizo que, tras demostrarse su inocencia, se hiciera popular en nuestra España profunda como actor, primero con su nombre y más tarde  bajo el nombre de Val Davis en  El vampiro del autopista (1970, José Luis Madrid),  y otros films dirigidos por Jesús Franco, dedicándose también a la canción y grabando algún disco. Uno, ya puestos a repasar las partes más celtibéricas y pop del vampirismo en España igual echaría en falta barrabasadas y anécdotas del cine como Un vampiro para dos (1965, Pedro Lazaga) en la que el vampiro Baron de Rosenthal  (Fernando Fernán Gómez) era mortificado en su castillo alemán con las sopas de ajo que le preparaba su sirvienta emigrada Gracita Morales. O incluso, ya en la variante ye-ye, a  el grupo (precisamente alemán) afincado en nuestro país durante los sesenta The Vampires.

Pero en todo caso, tenemos en esta obra de Salvador García Jiménez (Cehegín, Murcia,1944) un catálogo de honda raigambre celtibérica que nos es narrada de forma amena a la vez que instructiva. Con gracejo, arte y bastante humor. Catedrático de Lengua y Literatura y académico numerario de la Real Academia Alfonso X El Sabio, el autor  ha publicado numerosos libros de poesía, narrativa y ensayo, de entre los que destacan Tres estrellas en la barba (Premio de novela Ciudad de Palma, 1974), Por las horas oscuras (Premio Ateneo de Valladolid, 1975), Agobios de un vendedor de biblias (Premio Gabriel Sijé, 1984), Caelum caeli (Premio Alcalá de Henares de Narrativa, 1988), Las ínsulas extrañas (Premio América de novela, 1991), El hombre que se volvió loco leyendo «El Quijote» (Editorial Ariel, 1996), Juan de Quiroga Faxardo, un autor desconocido del Siglo de Oro (Editorial Reichenberger, Kassel, 2006) y otra perla que esperamos analizar en breve y que nos pone la miel en los labios: No Matarás: Célebres Verdugos Españoles, obra también editada por la interesante Editorial Melusina en 2010.

¡¡Pierrot vive!!: Podremos ver sus cortometrajes de terror rodados en Super-8

3 diciembre 2011 2 comentarios

El director de cine Eduardo Gión, que se encuentra en estos momentos realizando un documental sobre el recientemente fallecido  escritor, actor, artista y mil cosas más Pierrot, nos hace llegar que el  día 28 de Enero de 2012, dentro de la Mostra de Cinema en Super 8 de Barcelona, se rendirá homenaje a Pierrot, proyectando varios de los maravillosos cortometrajes que realizó:

«Los cortometrajes seleccionados para la sesión, serán una sorpresa. Pero solo puedo decir que nunca han sido vistos en público, a no ser que ustedes hayan asistido a los festivales de Sitges de 1972 y 1973. Además estoy organizando, a parte de la sesión «homenaje», un punto de venta de artículos espectaculares de Pierrot, como dibujos, postales, libros…»

Un interesante propuesta que además servirá para presentar el documental sobre el artísta que está rodando Gión, centrado en la faceta terrorífica de Pierrot.

Paul Naschy, Jacinto Molina y… ¿Jack Mills?

30 noviembre 2011 2 comentarios

Hoy es un buen día para recordar otra del las facetas de Paul Naschy, o mejor dicho Jacinto Molina o… Jack Mills. Además de dedicarse a cultivar su cuerpo, intentar entrar en el mundo del cine  y dibujar carátulas de discos para los sellos Decca, London y Alhambra, de artistas como Elvis Presley, Bill Halley o Frankie Laine, también probó suerte escribiendo populares novelas de bolsillo del oeste, un tipo de publicación muy de moda en los años cincuenta y sesenta:

«Escribí una novela del oeste titulada ‘Yo sé que ganarás’ y me presenté sin más preámbulos en una conocida editorial de la época: Ediciones Rollán. Aceptaron el manuscrito y luego llegarían otros títulos.(…) Eso sí, todos ellos firmados con un seudónimo aconsejado por la editorial: Jack Mills. Por desgracia la mejor novela que escribí me la tiró la censura por exceso de violencia y sexo» (Cuando las luces se apagan, Paul Naschy Ed. Aisge / T&B, 2008)

Buscando y rebuscando hemos tenido suerte de dar con una de las, según el propio Naschy, cuatro novelas publicadas de Jack Mills (en portada como Jack Mill) que se editaron entre 1960 y 1961 , que atesoramos como una reliquia y de la cual os ofrecemos una imágenes.

Portada.

Interior, primera página.

Contraportada.

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