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FlixOlé celebra el centenario de Eugenio Martín con dos estrenos y una colección especial
FlixOlé rinde homenaje a Eugenio Martín en su centenario con el estreno de dos versiones restauradas de sus filmes: Duelo en el Amazonas (1964) y La última señora Anderson (1971). Ambos títulos llegarán a la plataforma el próximo viernes, 9 de mayo, junto a una colección que recorre la obra del conocido como cineasta de todos los géneros.

El 15 de mayo se cumplen 100 años del nacimiento de este inclasificable autor con numerosos pseudónimos —Herbert Martin, Martin Herbert o Gene Martin— que firmó una de las filmografías más variadas del cine español. Así se recoge en el especial programado por FlixOlé, que incluye desde el spaghetti western que fascinó a Quentin Tarantino, El precio de un hombre (1967), hasta la recordada Pánico en el Transiberiano (1972).
Eugenio Martín hizo sus primeros pinitos como ayudante de importantes realizadores extranjeros, entre los que se encontraban Michael Anderson, Terence Young y Nicholas Ray. Ya como director, se sumergió en cosmos cinematográficos tan dispares como el fantaterror, el suspense, el western, la ciencia ficción e, incluso, el musical. A su facilidad de encarar cualquier registro se sumó el abanico de nombres que desfilaron delante de su cámara, y que abarcaba tanto estrellas españolas —Aurora Bautista, Alfredo Landa, Marisol, José Sacristán, Lola Flores, Ángela Molina, Julio Iglesias,
Emma Penella y Rocío Dúrcal— como leyendas del star system europeo y hollywoodiense —Peter Cushing, Carroll Baker, Gina Lollobrigida, James Mason, Judy Geeson, Gillian Hills y Telly Savalas—.
Eugenio Martín fue una de esas voces que predicaron en el desierto y que terminaron por convertirse en autorizadas dentro de un cine de género que él mismo contribuyó a engrandecer, construyendo con un estilo propio todo un imaginario que alimentó la taquilla y sirvió de inspiración a los cineastas que le siguieron —Álex de la Iglesia, Víctor Matellano y el productor Enrique Lavigne, entre otros—. A pesar de la importancia que guarda en la historia del séptimo arte del país, su figura no ha contado con el reconocimiento que se merece; sí en clave internacional, donde se le considera un autor de culto.
Estrenos remasterizados, en exclusiva
En una época marcada por la estrechez presupuestaria, los atropellados rodajes y la falta de interés en la producción de este tipo de películas, Eugenio Martín se desenvolvió con soltura en el mercado internacional. Recurrió a la coproducción con otros países para sacar adelante proyectos como Duelo en el Amazonas, codirigido con Franz Eichhorn y protagonizado por el francés Pierre Brice y la actriz británica Gillian Hills. En el largometraje, dos amigos de un piloto desaparecido en la selva brasileña organizan una expedición para encontrarlo. En este peligroso viaje los acompañan tres individuos que intentan hacerse con una escultura de oro.
Serpientes, tribus aborígenes, paisajes arrebatadores, escenas de acción y romance se fusionan en una de las aventuras más entretenidas y emocionantes de los años 60 en la gran pantalla. Filmada con artesanía por Eugenio Martín, esta olvidada película, que en su estreno atrajo a más de un millón de espectadores a las salas, llega en exclusiva a FlixOlé tras haber sido remasterizada en sus laboratorios.
Y del cine de aventuras al suspense. La plataforma ampliará su listado de títulos dirigidos por Eugenio Martín con la incorporación a su catálogo de La última señora Anderson. Thriller psicológico con un reparto encabezado también por rostros internacionales, Carroll Baker y Michael Craig, junto a un José Luis López Vázquez que se pasea por Londres con un tupé y bigote de tono oxigenado.
La historia presenta a Arthur Anderson, un adinerado hombre que encuentra el cadáver de su esposa flotando en la piscina. Todo indica que ha sido un accidente. Sin embargo, con ésta ya son cuatro las mujeres que fallecieron en trágicas circunstancias después de contraer matrimonio con Arthur, quien ha cobrado grandes sumas de dinero de la aseguradora tras las defunciones. Mientras un inspector intenta esclarecer los hechos, una misteriosa y bella Julie Spencer aparece en la vida de Arthur.
La última señora Anderson demuestra la sofisticación del director con la puesta en escena, su trabajo con los actores y su habilidad para jugar con los códigos del terror y el suspense en una película con tintes de giallo italiano; no exenta de episodios humorísticos protagonizados por López Vázquez.
Colección Centenario Eugenio Martín
Los dos estrenos se incluirán dentro de la colección que FlixOlé ha programado para homenajear y reivindicar el legado del maestro del cine de género español. Un especial que recorre las diversas facetas e iconografías cinematográficas de Eugenio Martín. Comenzando por Pánico en el Transiberiano, un clásico del fantaterror español protagonizado por Christopher Lee y Peter Cushing donde la vida extraterrestre y los zombis coinciden en un mismo vagón.
Cuesta creer que su obra más celebrada surgiese de la necesidad de amortizar la maqueta de la locomotora que el propio director empleó en su rodaje anterior: El desafío de Pancho Villa (1971), un ejemplo del spaghetti western que firmó. Experto en las películas de vaqueros, rodó auténticos clásicos, ya disponibles en la plataforma: El hombre de río
Malo (1971), con James Mason, Gina Lollobrigida y un Lee Van Cleef convertido en líder de una banda de forajidos; y El precio de un hombre (1967), una de las mejores películas del Oeste, según Quentin Tarantino, que dio a conocer a Tomas Milian por su papel de forajido.
Completan la colección el inquietante thriller Hipnosis (1962), en el que Eugenio Martín hizo gala de su sobresaliente narrativa visual al tiempo que se adentró en los misticismos de la ventriloquía; así como dos musicales producidos para aprovechar el tirón de dos estrellas del momento: Julio Iglesias, en La vida sigue igual (1969); y Rocío Dúrcal, con Las Leandras (1969).
Todos estos títulos, además de los estrenos, estarán disponibles en la colección que FlixOlé estrenará el próximo viernes, 9 de mayo, dedicada al irrepetible Eugenio Martín
La plataforma está disponible en Smart TV, tabletas y teléfonos IOS y Android, Fire TV, Orange TV, ZapiTV, Amazon Prime Vídeo, Movistar Plus+ y a través del ordenador, además las películas se pueden descargar para verlas sin conexión a internet en cualquier dispositivo móvil
‘Caja de resistencia’ tendrá su estreno internacional en el Festival de Jeonju en Corea del Sur
El largometraje documental ‘CAJA DE RESISTENCIA’ de Concha Barquero y Alejandro Alvarado tendrá su estreno internacional en la 26.ª edición del Festival Internacional de Cine de Jeonju (Corea del Sur), dentro de la Competición Internacional. El film se podrá ver en la sala CGV Jeonjugosa 7 mañana 1 de mayo a las 21:30 y el 4 y 6 de mayo a las 14:30. El certamen tiene lugar en la localidad coreana de Jeonju desde hoy 30 de abril hasta el 9 de mayo. 
Sinopsis: Tras su muerte, Fernando Ruiz Vergara dejó decenas de bocetos de películas que nunca pudo realizar. El cineasta andaluz sólo había dirigido un documental, ‘Rocío’, desgarrador y fascinante, maldito tras su censura judicial en los primeros años de la democracia en España. Desde entonces, sus proyectos permanecieron latentes en la imaginación y en el deseo. En ‘Caja de resistencia’ fabulamos con aquellos proyectos soñados para llevarlos al cine desde el presente, como un gesto de resistencia.
El Festival de Jeonju es uno de los certámenes más prestigiosos de la escena cinematográfica internacional, esforzándose en cada edición por ampliar el ámbito del cine como forma artística basada en nuevos métodos de expresión y en una imaginación sin fronteras.
‘CAJA DE RESISTENCIA’ es un film ibérico que retoma las películas inacabadas del cineasta censurado durante la democracia Fernando Ruiz Vergara. Se trata de una producción de las españolas Azhar Media y Alvarquero junto con la portuguesa Blablabla Media. Cuenta con el apoyo del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales) y Canal Sur Televisión. Además, el proyecto estuvo seleccionado en Docs-in-Progress del Festival de Cannes, ZINEBI Networking y European Coproduction del Festival de Sevilla.
Notas de los directores
«En 2010 conocimos a Fernando Ruiz Vergara en la aldea portuguesa donde se había exiliado después de la censura de su única película, ‘Rocío’. Este documental sobre la romería más popular de la península ibérica desmontaba las relaciones entre el poder religioso, político y económico en Andalucía. ‘Rocío’ fue secuestrada y censurada judicialmente en los primeros años de la democracia por señalar a uno de los autores de los crímenes fascistas tras el golpe militar de 1936 que desencadenó la guerra civil. En la actualidad, la versión original de ‘Rocío’ continúa prohibida en España».
«Fernando nunca más logró hacer otra película. Fernando falleció un año después de nuestro encuentro. Dejó atrás numerosos guiones, notas deslavazadas y bocetos de películas que quedaron para siempre en su imaginación. Aquellos proyectos inacabados parecían hablarnos directamente, sus planteamientos nos resultaban todavía vigentes. Pronto empezó a cobrar fuerza en nosotros un impulso, retomar las películas soñadas por el cineasta».
La cinta ha sido galardonada con el Premio Doc España en la 69.ª edición de la SEMINCI (Semana Internacional de Cine de Valladolid), el Premio al Mejor Film en la 31.ª edición de L’Alternativa (Festival Internacional de Cine de Barcelona), el Premio del Jurado Joven en la 14.ª edición de Márgenes (Festival Internacional Cine de Madrid), Mención Especial del Jurado en la 21.ª edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla, Mención Especial del Jurado en la 3.ª edición de Cinema24 (Semana del Cine de Córdoba); ‘CAJA DE RESISTENCIA’ también ha participado en la 30.ª edición del Festival Jóvenes Realizadores de Granada dentro de la Competencia Internacional, la 66.ª edición de ZINEBI – Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje De Bilbao dentro de la sección Beautiful Docs, la 30.ª edición del Festival Caminhos do Cinema Portugués de Coimbra dentro de la Competencia ‘Outros Olhares’, y la 11.ª edición de Porto/Post/Doc Film & Media Festival dentro de ‘Sessões Especiais’.
«LOS SIN NOMBRE» nueva serie original Movistar Plus+ dirigida por Pau Freixas, se estrena completa el 26 de junio
«LOS SIN NOMBRE» nueva serie original Movistar Plus+ dirigida por Pau Freixas, se estrena completa el 26 de junio
Sinopsis: Claudia, una mujer que pierde a su hija Ángela de forma traumática para descubrir, años después, justo cuando empieza a recuperarse del trauma, que puede que su hija aún siga con vida. «Mamá, soy yo, Ángela. ¡Por favor, ven a buscarme!». Esta es la frase estremecedora que Claudia escucha por teléfono y que le dará esperanzas. Claudia recurrirá entonces a Salazar, el inspector que llevó el caso tras la desaparición, y a Laura, la joven a la que Ángela, una niña especial con un extraño don, salvó la vida tras un grave accidente de tráfico. Juntos seguirán la pista de la pequeña a través de misteriosos lugares que esconden una verdad aterradora.
El BCN Film Fest acogió este pasado domingo el preestreno de «LOS SIN NOMBRE», nueva serie original Movistar Plus+ en colaboración con Filmax. El thriller de seis episodios adapta la novela de Ramsey Campbell.
Al encuentro asistieron el director Pau Freixas, el guionista Pol Cortecans, el productor ejecutivo Fran Araújo (Movistar Plus+), la productora ejecutiva y adjunta a la dirección de Filmax Laura Fernández, y parte del elenco principal: Miren Ibarguren, Milena Smit, Susi Sánchez y Eva Santolaria.
Pau Freixas, creador y director: «Los sin nombre’ es un thriller con pequeños toques sobrenaturales y, aunque podríamos decir que plantea si los milagros existen, de lo que realmente habla la serie es de la necesidad de las personas de creer en algo».
Fran Araújo, productor ejecutivo en Movistar Plus+: «Los guiones de Pol son adictivos y llenos de personalidad, y la visión de Pau sobre la historia nos cautivó desde el primer momento. Tiene todos los ingredientes que buscamos en una serie: punto de vista, ambición artística y deseo de llegar a un gran público».
HISTORIAS IMPÚDICAS. PROGRAMA ERÓTICO DE BIGAS LUNA
En 1977, sin ningún largometraje estrenado todavía, Bigas Luna acepta realizar cortometrajes de corte erótico realizados en Súper-8 para consumo doméstico en venta por correo.
Junto a Fernando Amat, Bigas Luna crea el sello Cine Promoción y con un reducido equipo conformado por, entre otros, Pep Cuxart a la producción, que más tarde ejercerá el cargo en Bilbao (1978) y Caniche (1979); Rosa Fernández como ayudante de dirección; la por entonces esposa del director, Consol Tura, en vestuario, y que continuaría trabajando para su marido en sus siguientes proyectos; y contando con la fotografía del prestigioso Tomas Pladevall y Pedro Aznar, este último responsable asimismo de la de Bilbao y Caniche, Bigas Luna dirigió un total de doce cortometrajes: Coctel internacional, El ídolo, La mora, La deportista, Esquí, La roulotte, El espejo, El desayuno, París-Hollywood, La millonaria, La guitarrista y Mona y Temba.
Se trataba de inocentes cortometrajes de unos diez minutos de duración en los que las actrices se despojaban de la ropa, varios de ellos con una pequeña excusa argumental y acompañamiento musical seleccionado por el propio director. Entre
las protagonistas destaca Linda Lay, actriz que participo en varias películas dirigidas por Iquino; o Rosa Raich, que también intervino en el primer largometraje de Bigas Luna, Tatuaje (1978), además de starlettes de la época como Sarima, Pilar Matus, Maica Tihenen, Jennie o Nicola Brown.
Lejos de ser obras meramente alimenticias, estas pequeñas historias muestran ya en gran parte el universo temático del director, pues en ellos profundiza por primera vez en el sexo y el erotismo, que a partir de Bilbao, su segunda película, conformará un hilo conductor en su carrera. Bigas Luna, definió la experiencia de rodar estos cortometrajes como “cojonuda, muy divertida y además muy difícil. Teníamos que hacer películas que teóricamente hicieran trempar, pero en las que no se podía ver nada (…) Ahora las veo como películas cómicas.” (Martí Font, J. M.: “Bigas Luna. El erotismo es una tontería”, Star, número 51, 1979)
Algunos retazos de estos cortometrajes, concretamente de La millonaria, pueden verse en Bilbao. Y no solo eso, también en uno de ellos, Cóctel Internacional, se muestra el cuadro de una colegiala que más tarde formará parte del mobiliario del hogar de Leo (Àngel Jové) y María (María Martín) en el mismo filme.
En 1984 once de estos cortometrajes fueron reunidos en forma de largometraje y editados por Uros Films en VHS y Betamax para su alquiler en videoclubs con el título Historias Impúdicas. Programa erótico de Bigas Luna, en cuya carátula se mostraba una imagen del propio director y las fundas de los Súper-8 de los que quedó, de manera inexplicable, excluido uno de ellos, Mona y Temba[1].
Recientemente se intentó mediante un ripeado remasterizado del propio VHS autorizado por los descendientes del director pero tuvieron que retirarse por problemas y discusiones respecto a los derechos de los mismos.
[1] Respecto a este cortometraje, el propio Bigas Luna lo describió en la misma entrevista para la Revista Star 51: “Un día apareció una pareja para ofrecerse porque hacían un número sexi en un cabaret. Querían que los viera por si me interesaba rodar una película con ellos. Primero me mandaron una foto, ella era una tía rubia y larguirucha, bastante fea. Él era un negro de Ghana. Fui a verlos al hotel donde se hospedaban, una pensión de mala muerte en las Ramblas. Cuando llegué a la habitación y me abrieron la puerta resultó que ella tenía anginas, estaba con la bata de boatiné puesta y unos magníficos rulos le coronaban la testa. La habitación era un cuartucho lleno de paquetes desordenados, la radio y la televisión funcionaban al mismo tiempo, a un lado una nevera y la cocina. El enorme negro llevaba una camiseta de Olot. Un panorama encantador. (…) Él puso en marcha una casette de la que salió una música y una voz que decía; “Mona y Temba, the most exciting show in the world…” y se pusieron a actuar. Ella con la bata y los chufos y él tal cual. Yo estaba en un rincón absolutamente hipnotizado, con la piel de gallina. Por un lado tenía ganas de reír, mientras por otro aquello me llegaba al fondo. Se me ocurrió filmarlo tal como yo lo había visto. Quedé con ellos un domingo por la mañana. Tan solo con los focos y un angular filmé la misma escena, incluso dejé puesta la televisión por la que salía un programa deportivo. Su número era muy simple, se desnudaban y al ritmo de una música africana se abrazaban”
Ceremonia Sangrienta, mucho más que un cuento de terror
“Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible”[1], así habla Alejandra Pizarnik sobre Erzsébet Báthory, considerada durante largo tiempo responsable del asesinato de 650 muchachas, razón por la cual figura entre los peores criminales de la historia. La atormentada poetisa argentina vio en esa aristócrata perversa la
corporización de sus fantasías. La condesa sangrienta, publicada por primera vez en el número uno de la revista Testigo (Buenos Aires, enero-marzo de 1966), es una de las composiciones clave de Alejandra Pizarnik, sus páginas construyen un retrato perturbador en el que se mezcla la narración descriptiva con apuntes ensayísticos impregnados de lirismo poético. Pizarnik fue deslumbrada por la leyenda de la loba de los Cárpatos, le atrajo su claustrofóbica vida criminal, su ser monstruoso, el círculo erótico y voraz de mujeres brujas que armó a su alrededor. Y su ansia de mantenerse joven, en la que vio expresada un perfecto pretexto para ahondar en su obsesión con la muerte o la locura: “Nunca nadie no quiso de tal modo envejecer. Por eso, tal vez, representaba y encarnaba a la Muerte. Porque, ¿Cómo ha de morir la Muerte?”[2].
Pizarnik no fue la primera en acercarse a la figura de la Báthory, de hecho supo de su existencia gracias a la poco ortodoxa biografía escrita y publicada cuatro años antes (1962) por la surrealista olvidada, Valentine Penrose, obra que fascinó a la argentina. En su abordaje, Penrose, se acerca a la legendaria condesa descendiente de Vlad Tepes como expresión de su propia voluntad de mirar de frente el misterio del mal: “Valentine sondea el furioso caos del deseo y revela que el erotismo es energía
vital que desborda los límites de la razón”[3]. Aunque deponga el juicio de valor, la surrealista no absuelve a la sangrienta condesa, porque su novela es también una reflexión sobre el poder: al tiempo que defiende la soberanía del deseo, pone en evidencia los abusos de la impunidad. Obra celebrada por sus colegas surrealistas como el acontecimiento anunciado por Bataille en su ensayo Las lágrimas de Eros (un año antes de la publicación de Penrose), la biografía de este personaje cruel supone un intento de vencer a las religiones patriarcales que han sometido al eterno femenino, pero, sobre todo, y junto al texto de Pizarnik, consigue elevar lo transmitido por las leyendas al estadio de los mitos que solo la literatura puede forjar.
En la misma década que ambas autoras, se arrebataba Jordi Grau por la figura de Erzsébet Báthory. La idea de retratar su vida le llegó a Grau durante su estancia, en 1964, en el festival de Karlovy Vary (República checa), en el cual participó con su segundo largometraje, El espontáneo. Allí le hablaron por primera vez de la trágica historia de la condesa y visitó las ruinas del castillo en el que vivió, situado en Čachtice (Csejte), actual Trenčín (Eslovaquia), y en cuya habitación en la torre fue emparedada en vida tras su condena en el juicio celebrado en Bytča (actual Eslovaquia), por torturar y asesinar a 650 doncellas. La historia conmovió al director, que la describió como “la expresión patética del deseo de superar, no ya la muerte, sino el final de la juventud, la belleza, del atractivo vital que para muchas mujeres, es la razón -confesada o no- de la propia existencia”[4] . De esta fascinación llegaría Ceremonia Sangrienta (1973), que habría sido el primer acercamiento cinematográfico a la figura, si el azar y el desinterés de las productoras hispanas por el género de terror, no lo hubieran impedido.
Fue la producción Hammer, Countess Dracula (Peter Sasdy,1971) la que arrebató a Grau el honor de ser el primer cineasta en llevar a la alimaña de los Cárpatos al cine. La primera encarnación de la Báthory en la pantalla, como Elisabeth Nádasdy [5], correspondió a una excitante Ingrid Pitt, que no pudo gozarse en España hasta mucho más tarde y solo en formato doméstico. La producción británica daba el pistoletazo de salida a sucesivas adaptaciones, unas más fieles que otras. Tras la de Grau, en el mismo año de su estreno, llegaba Cuentos inmorales (Contes immoraux, 1973) de Walerian Borowczyk que contó, en su segmento dedicado a la sangrienta, con Paloma Picasso. Emitida en televisión dentro del espacio Cine de medianoche el 20 de septiembre de 1985, siete millones de españoles se quedaron estupefactos al ver a la hija del excelso pintor sumergirse en una bañera rebosante de sangre, uno de los mayores índices de audiencia conquistados por el programa. Torturas, lesbianismo, culto a la sangre y Transilvania de fondo. No se puede imaginar cóctel más atractivo para los amantes del terror.

Paloma Picasso tomando un reparador baño.
No es de extrañar que Jacinto Molina tampoco dudara a la hora de colocar a la Báthory en su propio muestrario de monstruos e iconos. Ya en forma de chupasangres, creó a su Condesa Wandesa Dárvula de Nadasdy[6], interpretada por Patty Shepard en La noche de Walpurgis (León Klimovsky,1971) y, más tarde, Julia Saly en El retorno del hombre lobo (Jacinto Molina, 1981), en esta ocasión como “Elisabeth Bathory”.
Con el nuevo siglo llegan tres producciones eslovacas: Bathory (Juraj Jakubisko, 2008), Blood Countess (2008) y Blood Countess 2: The Mayhem Begins de Lloyd A. Simandl, estas dos últimas ya en clave sexploitation. Al año siguiente, 2009, llegaba al Festival de cine fantástico de Sitges la producción alemana La condesa (The Countess, 2009), dirigida y protagonizada por Julie Delpy (que también compuso la banda sonora). En este su tercer trabajo como directora, Delpy vuelve a su tema recurrente, el desamor, la suya es una revisión en clave de tragedia griega y logra un filme de terror oscuro y austero, que refleja con honestidad la época y la salpica de sorprendentes momentos gore. En una posición diametralmente opuesta nos encontramos con la cinta rusa Lady of Csejte (Andrei Konst, 2015), Konst no se acerca al vampirismo, siquiera hace hincapié en los baños de sangre, y nos ofrece un retrato de la Báthory como simple aristócrata cruel. La narración, realmente, se centra en dos hermanos gitanos que buscan a su hermana mayor supuestamente secuestrada por la condesa. Es la producción más reciente basada en las tropelías de la aristócrata húngara por lo que hace referencia al cine, pero no podemos desdeñar la recreación que hizo Lady Gaga en la quinta temporada de la televisiva serie American Horror Story, generosa en sangre y sensualidad.
Tantas aproximaciones[7] y, sin embargo, ninguna ha indagado sobre la Erzsébet real y su auténtica peripecia histórica. El personaje ficcionado ha desplazado al real, a esa Erzsébet Báthory de Ecsed nacida el 7 de agosto de 1560, hija de un matrimonio endogámico, y que antes de cumplir los seis años sufría ataques de lo que se puede considerar hoy en día epilepsia (precisamente por causa de esa práctica de contraer nupcias entre personas de la misma ascendencia). La misma que recibió una formación que muchos varones de la época no poseían: leía y hablaba perfectamente el húngaro, el alemán y el latín. Con once años fue prometida a su primo, cinco años mayor que ella, Ferencz Nádasdy, con el que se casaba cuatro años después en una ceremonia a la que acudieron más de 4500 invitados, incluso se invitó al emperador Maximiliano II. Su esposo la mayor parte del tiempo estaba combatiendo en alguna de las muchas guerras de la zona (empalando a sus enemigos), lo que le mereció el apodo de «Caballero Negro de Hungría». La muerte temprana de Ferencz (por una súbita enfermedad), la dejó en una situación peculiar: señora feudal de un importante condado de Transilvania, metida en todas las intrigas políticas de aquellos tiempos convulsos, pero sin ejército con el que proteger su poderío, a lo que hay que sumar su pertenencia y apoyo a la iglesia luterana en pleno terreno católico. ¿Sangrienta? En el registro epistolar de su correspondencia con su esposo figura el intercambio de información sobre las maneras más apropiadas de castigar a sus sirvientes, pero esta era una práctica habitual de los nobles feudales de esa Europa del este sumida aún en el medioevo. ¿650 asesinatos? Narrémoslo en presente. A través de un pastor protestante local, llegan a la corte historias de que la condesa practica la brujería (explícitamente, la magia negra), y para ello utiliza la sangre de muchachas jóvenes, rumores que solían verterse sobre judíos y disidentes. El rey de Hungría, muy interesado en esos feudos, ordena al conde palatino Jorge Thurzó —enemistado con ella—, que tome el lugar con sus soldados y que realice una investigación en el castillo. Con esta trama es muy fácil deducir que, la mujer poderosa que figura en el Guinnes de los récords como la mayor asesina de la historia, probablemente fuese víctima de una conspiración. En lo único que coinciden la leyenda y la historia es en su final: tras un juicio en el que los testimonios de sus sirvientes fueron sonsacados mediante tortura (considerados sus cómplices, debían someterse a ese proceso habitual) y en el que no se la dejó declarar, fue condenada a ser emparedada en sus dependencias del castillo de Csejte.
Lo que la leyenda escribe, pocas veces es derrotado por la historia[8]. También Jordi Grau fue seducido por el mito, pero en su caso al menos hay un intento de humanizar a la protagonista, a la vez que de denunciar las fraudulentas prácticas en los juicios de supuestos casos sobrenaturales. Ceremonia Sangrienta no es únicamente un cuento de terror, tiene una proyección de más largo recorrido. Y es que Grau, estimulado por lo que sabía de la condesa, se documentó sobre las supersticiones populares de las que se aprovechaban los poderosos. Tampoco se quedó sólo con el relato oral, en Roma,
preparando la banda sonora de la coproducción hispano-italiana Historia de una chica sola (1971), llegaron a sus manos las actas del proceso contra la Báthory, lo que definitivamente despertó su interés en llevar la historia al cine. En ese momento, y no antes, escribe el primer guion.
Nuestro director se había formado en el documental, esos fueron sus inicios, que nunca dejó de lado, e incluso había dirigido una pieza en la que se mezclaba la ficción y el falso documental, con momentos en los que el propio director entrevistaba a algunas de las actrices que interpretaban a chicas de compañía. Estamos hablando de Chicas de club (Cántico) (1970), un trabajo de encargo que Grau convierte en un juego metacinematográfico que enlaza muy bien con su faceta más experimental. El barcelonés acababa de ser apartado del rodaje de Tuset Street (1968)[9] por desavenencias con la diva y protagonista Sara Montiel, cuando Juan Huarte (que ya le había producido Acteón en 1965) le encargó que convirtiera en película la experiencia que él (Huarte) tenía en locales de alterne. Y el ahínco que puso Grau en la encomienda fue tal que Chicas de Club fue seleccionada para representar a España en la edición de 1970 del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, en la que sería su segunda vez en el festival checo el cual, como hemos dicho, fue el detonante indirecto de Ceremonia Sangrienta.
Juan Huarte era responsable de la productora y distribuidora X-Films, fundada a mediados de los 60, con interés por el cine de autor. Además de a Jordi Grau, produjo varios cortometrajes a unos jóvenes Angelino Fons, Claudio Guerín, Chumy Chúmez y José Luis Garci, entre muchos otros. Al asociarse con José María González Sinde, que haría de responsable estratégico y económico, X-Films se abrió a un cine más comercial. Y Ceremonia Sangrienta sería la primera apuesta de González Sinde en 1973.

Edmondo Amati
En 1973, el cine de terror español e italiano copaban los mercados internacionales, con lo cual Los vampiros, título provisional de aquel primer guion que escribiera Grau en el 71, ya no era una apuesta descabellada para los productores españoles. Y ahí es cuando Star Films entra en el juego, reactivándolo como posible coproducción con Italia y enviando el guion a Edmondo Amati de Fida Internazionale. Pero cuando Jordi Grau viajó a Italia a hablar con el productor, resultó que este estaba interesado en hacer una cinta de terror, sí, pero “como La noche de los muertos vivientes, pero en color”, por lo que Amati le ofreció modificar el guion de Los vampiros para aproximarlo a lo que deseaba. Una labor que se demostró imposible a pesar de que puso al guionista Sandro Continenza a su servicio. De vuelta a Madrid, Star Films se alió a X-Films y con la italiana Luis Films se inició, por fin, el rodaje de Ceremonia sangrienta.
Rodada en soberbias localizaciones, en su mayor parte españolas, como el Castillo de Castilnovo (Segovia) y en Nuevo Baztán (Madrid), e interiores en Estudios Ballesteros, Ceremonia sangrienta posee una mimada ambientación y decorados de Cruz María Baleztena, con una atmosférica partitura del prolífico Carlo Savina. Pero si algo destaca es el tratamiento que se le da al tema en el guion, en el cual, además de Grau y Sandro Continenza, también participó Juan Tébar[10]: el barcelonés desplaza la acción a tres siglos más tarde y la protagonista (Lucía Bosé) no es la condesa sangrienta, sino su descendiente. Está casada con el marqués Karl Ziemmer (Espartaco
Santoni), el cual trata despóticamente a las supersticiosas gentes de Cajlice, un pequeño pueblo de la Europa central del que es señor el marqués. Cuando la Erzebet Báthory decimonónica crea descubrir que la sangre de doncellas, efectivamente, puede mantener su piel más tersa, se proveerá del líquido vital de varias jóvenes con la colaboración de su sádico marido y de su vieja nodriza (Ana Farra), versada en las artes oscuras. Esta trama, en el guion, se entrelaza con la creencia de los supersticiosos habitantes del pueblo en la existencia de los vampiros, lo que sirve al director para reproducir, lo más fielmente posible, los procesos judiciales por vampirismo. Procesos que escondían, de hecho, los mezquinos intereses de jueces y jurados, quienes aprovechaban las condenas para apropiarse de tierras, fincas y bienes de los inculpados.
Grau despoja a la narración de todo contenido sobrenatural, acercando la historia a la crónica negra con unos crímenes producto de la mente enferma de la marquesa, de su soledad, de sentirse no deseada por el marqués, el cual busca la emoción en la caza y más tarde en la joven y ambiciosa Marina (Ewa Aulin), personaje que precipitará el final de la historia. Haber trasladado la acción al siglo XIX le permite mostrar el enfrentamiento dialéctico entre la razón y el oscurantismo y cómo los poderosos se valen de este último en favor de sus propios intereses. La superstición, como dijo Karl Marx de la religiones, es el opio del pueblo: merma su voluntad y lo hace manipulable. Un más que interesante abordaje, el de Ceremonia Sangrienta, que sólo se verá debilitado por el poco desarrollo de la trama interna de los personajes. Su perfil psicológico está apenas hilvanado, de ahí que el desenlace resulte precipitado y se le acaben viendo las costuras al guion.
Este último apunte no anula el buen hacer en la puesta en escena. La pericia es manifiesta ya desde el brillante arranque del film, Grau nos sumerge dentro de la acción in media res, sin preámbulos discursivos previos: acompañando los créditos iniciales la imagen nos transporta a una procesión nocturna de antorchas, con un punto de vista de la cámara a ras de suelo y un ángulo contrapicado, los procesionarios se despliegan simétricos a ambos lados del plano frontal, un punto de vista en el que se seguirá insistiendo intercalado con planos cortos a la altura de los ojos presentando personajes y detalles relevantes durante toda la secuencia, hasta que concluye esta con un diálogo plano-contraplano entre la visión de un ataúd exhumado y de los congregados vistos desde la perspectiva del cadáver[11]. Un inicio de impacto que marcará el tono del relato. Una descripción pormenorizada del cuidadoso trabajo de planificación excedería las dimensiones de este trabajo, por eso vamos a centrarnos en dos ítems destacados: la querencia de Grau por significativos montajes internos; y el crescendo del rojo sanguíneo hasta su estallido en la escena del baño en sangre de Erzebet, con una Lucía Bosé que reluce en todo su esplendor.
“La sangre es la vida” brama Renfield desde su encierro en Carfax en el Drácula de Stoker, fuente de eterna juventud la supondrá Erzebet, sugestionada por las insinuaciones de su nodriza, que la incita a recurrir a las artes de su antepasada para solucionar sus cuitas. Y el bermellón del fluido vital discurre por la cinta con una presencia que va aumentando progresivamente como un in crescendo musical. El rojo destaca en la paleta cromática de colores cálidos de la fotografía del filme, salpicando aquí y allá los planos e incrementando su dramatismo conforme avanza la trama. Dos son los momentos álgidos en los que
revienta el color de la incandescencia: el banquete de recepción a las autoridades que intervienen en el primer juicio por vampirismo; y la ducha de sangre en la escena más icónica. En la primera, invitados por el marqués, los notables departen sobre qué puede haber de verdad, y qué de superstición en la creencia en el vampirismo, mientras degluten una carne que rezuma sangre y que Grau retrata en plano detalle. El rojo es opresivo en esa escena, abigarra los planos que la componen, desde la decoración de la sala y la mesa, hasta el significativo vestido rojo de la marquesa, engalanada toda ella con joyas de rubíes incrustados (las piedras que alejan a los vampiros). Toda una premonición de lo que va a suceder a partir de ahí: la escalada de violencia y la degradación moral de Erzebet. La marquesa, tímidamente al principio, se va aproximando a una convicción de que el contacto con la sangre inocente rejuvenece sus carnes, con prácticas que cada vez tienen más de ritual y que ascienden progresivamente en su crueldad, hasta culminar en un éxtasis de perversión cuando la sangre desciende sobre ella a modo de lluvia limpiadora y envilecedora, a partes iguales. Un filtro rojo aumenta la intensidad del momento, reforzando el dramatismo cromáticamente. Grau lo interpone entre el objetivo y el rostro de la Báthory, reforzando lo que revela la expresión de la actriz: su entrega definitiva a la voluptuosidad del mal practicado en beneficio propio. Es un primer plano el que nos muestra su deleite, a partir de él la cámara retrocede hasta un plano largo que nos descubre que, en verdad, la estamos viendo a través de un espejo, montaje interno al servicio de subrayar el sentimiento que recorre al personaje. El espejo retrata el alma, el cambio interno que se produce en el sujeto que se refleja en él. Y Grau acudirá a este recurso con profusión, no por razones esteticistas, sino con la intención de desarrollar la narración sin descuidar las motivaciones que mueven a los implicados en ella.
Hasta quince desdoblamientos del plano a través del uso del espejo se pueden contar en Ceremonia Sangrienta. Cada uno de ellos nos retrata la situación anímica de los personajes en relación al momento de la trama en que se hallan, anticipando sus acciones futuras. Erzebet es el carácter nuclear de la función, por ello es a quien más acompaña el cristal azogado, pero no falta tampoco su uso para caracterizar a su esposo. Son tres los montajes principales que describen la psicología de Karl Ziemmer, todos ellos en relación con Marina, la joven que a la postre resultará rival de la marquesa. Estamos en el principio de la película, la primera en ser compuesta por la imagen espejeada es Báthory, la hemos visto emplazada en el eje de simetría, flanqueada por rosas rojas y enmarcada por las velas del suntuoso candelabro, que la iluminan en el primer plano como a una madona en su altar. La transición entre esta presentación y la de su partenaire es dada sobre las velas: ella las apaga y funde a negro, a continuación se abre la cámara sobre la acción simétrica de él, que enciende las velas en su alcoba de la posada, acciones ambas transcurridas sobre la superficie reflectada. Vemos al marqués desde dos ángulos, en escorzo, a la izquierda, y frontalmente, a la derecha, en el espejo donde comparte plano con una Marina instalada en el cuadrante superior derecho, usando la profundidad de campo. La dirección de la mirada del galán incide sobre el punto en el que se halla la joven, espacio en el que se situará la cama cuando la muchacha abandone la estancia, toda una declaración sobre las intenciones del personaje. Más tarde, en la misma noche en la posada, Marina regresa a la habitación, y si en su primer contacto el espejo se situaba a la derecha, ahora está emplazado en la izquierda, ofreciendo un rico juego de imágenes multiplicadas del marqués en la profundidad de campo (hay otro espejo en la pared opuesta), situadas en la esquina superior derecha sobre la doncella. Y es que a la derecha está ese marqués depredador. Recurrir a los reflejos permite mostrar los rostros de ambos, juego de miradas que no habríamos visto de otro modo, pues la chica permanece de espaldas en el centro del primer plano de la imagen. Y ello agudiza el sentido de la relación entre los dos, una relación en la que se entremezclan el deseo carnal y el ansia de dar (y recibir) muerte. Cuando la cinta se acerque a su desenlace, volveremos a encontrarnos con una Marina que blande su feminidad lozana y joven ante un espejo. El protagonista la ha llevado al castillo después de que ella se haya revelado como mujer ambiciosa de lujos, en las dependencias privadas, se probará las sedas de su rival y coqueta se dirigirá a admirarse en una luna de azogue. Todo esto lo vemos, sin embargo, a través del espejo del salón que sobredimensiona la escena en un juego finito de imágenes múltiples. Imágenes que allí, en la profundidad de campo, muestran a la pareja en su momento de mayor proximidad y distancia. Entre ellos y el espectador un reloj se aproxima a la medianoche. Es hora de morir y de matar.

Ewa Aulin y Lola Gaos
Porque el conflicto de Erzebet es su consternación por los estragos del tiempo sobre su piel y su belleza, ella es la que ocupa mayor metraje de reflectancia en la cinta. Enemigos a la par que aliados, los espejos son vitales en su día a día. La observamos en su mirarse y remirarse en su espejito de mano, como la madrastra de Blancanieves, atenta hasta el último detalle que pueda confirmarle que sigue siendo bella. En un momento decisivo de su evolución, la vemos contemplarse ensimismada en su fiel accesorio mientras su sirvienta la peina, en un descuido, esta última la pincha con una aguja de moño y ella reacciona violentamente asestándole un golpe con el objeto que guarda los secretos de su rostro, es tal la fuerza que imprime que hiere a la muchacha y la sangre de esa herida manchará sus vestidos y su mano: será la primera vez que descubra los efectos de la sangre virgen en su piel[12]. Pero Grau, sobre todo, nos muestra a la protagonista en grandes lunas en las que su reflejo da cuenta de su estado y su situación, en unos planos de riquísima y compleja composición. El director juega con su posición en el reflejo para significar su condición emocional y sus fuerzas, resulta magistral su uso del recurso para mostrar su caída en la depravación que supone, a la vez, su momento de mayor fuerza. El plano nos la ubica
en el vértice inferior izquierdo de la imagen, desde un ángulo picado que la empequeñece, y, sin embargo, en el reflejo queda situada en el vértice superior derecho, invirtiendo el ángulo de la cámara, que pasa a ser un contrapicado que la agranda. Brillante juego de diagonales que se bastan para enunciar en su mismo diálogo la coincidencia (la identidad, de hecho) del momento de mayor ruina moral con el apogeo de su máximo poder. Una intensidad dramática del reflejo que sólo será superado en el último montaje interno. Confesados sus crímenes, en un arrebato pasional más para enaltecerse que para exculpar a Karl, es condenada a pasar sus últimos días emparedada en vida en sus aposentos del castillo, con la única atención de su nodriza (a la que han arrancado la lengua por ser cómplice) que le hará llegar los alimentos a través del pequeño resquicio que da a los pasillos. En la última secuencia partimos del gesto de la nodriza introduciendo el plato de las viandas, la cámara entra en el recinto de la emparedada y va desplazándose hacia la izquierda, se pasea sobre los restos de platos que se amontonan en distintos estados de descomposición hasta acercarse lateralmente a Erzebet y pararse finalmente frente al espejo, desde ahí, un zoom nos encierra en su rostro, el postrer reflejo de la dama en el mismo espejo que nos la había presentado aún hermosa al inicio. Ahora la imago que devuelve la superficie acristalada es el retrato de la máxima decrepitud. Quiso derrotar a la vejez, pero la muerte la ancla a ella para la eternidad. La vanidad no triunfa. Ni siquiera cierra el film su vicisitud, Grau decide cortar el plano tenebroso y abrir a exterior día con una vista de las ventanas tapiadas que la sepultan, sobre ellas se imprimen en rojo los créditos finales. La cámara que la había situado en el centro de la narración es la misma que le niega decir la última palabra sobre su fatalidad.

Jorge Grau y su actriz Ewa Aulin
Lo que no se lograba en el trabajo del arco de transformación de los personajes, la profundidad psicológica, se consigue con creces en el lenguaje de la imagen. Jordi Grau obtiene mejor nota como director que como guionista. Y es esta capacidad de dominar la sintaxis de los planos la que lleva a Ceremonia Sangrienta a elevarse por encima de la media de las producciones de terror españolas de su época.
Las cintas de esta índole solían recaudar más en el mercado foráneo que en el nacional. Para hacer de Ceremonia Sangrienta un bocado aún más apetecible para sus posibles compradores extranjeros, no se reparó en gastos a la hora de seleccionar a los actores principales. Contó con la participación de estrellas internacionales como la milanesa Lucía Bosé (Báthory), quien tras contraer matrimonio con el torero y poeta Luis Miguel Dominguín, se había instalado en España y desarrollaba su carrera a caballo entre nuestro país y su Italia natal. O la sueca Ewa Aulin (Marina), la cual cinco años atrás había despegado una prometedora carrera con Candy, de Christian Marquand, y que ya había trabajado con Lucía Bosé en La contrafigura (La controfigura, Romolo

Los protagonistas de Ceremonia Sangrienta: Lucía Bosé, Espartaco Santoni y Ewa Aulin
Guerrieri, 1971)[13]. Anecdótico, pero no tanto, es señalar que Aulin se retiró de la escena ese mismo año, con tan solo 23[14]. Después de unos inicios prometedores (estrenó seis películas en un mismo año) se alejó de los paltós declarando que: “Actuar es un negocio duro, grosero y desgarrador…” Y Las razones de su amargura hunden sus raíces en su pase por el cine de Grau, pues la tríada protagonista la completó el playboy Espartaco Santoni. El galán no hacía honor a la máxima griega de que lo bello es bueno, su catadura moral no estaba a la altura de sus gracias físicas, durante el rodaje de la cinta que nos ocupa, no perdió oportunidad de ejercitar sus artes de Casanova y su principal víctima fue la actriz sueca, a quien forzó literalmente y presumió de ello en sus memorias (ni que decir que sin atisbo de remordimiento). Vale la pena reproducir el pasaje en el que se jacta de su conducta:
“Durante el rodaje de la película con Ewa Aulin y Lucía Bosé, pude conocer mejor a esta última. Entablamos una simpática amistad. Era un ser muy especial y le tomé mucho aprecio.
Ewa Aulin no dio pie a que me hiciese ilusiones desde el principio. Cada vez que llegaba el momento final de la estocada, enseguida me cambiaba el tercio. Hasta que una noche, después de cenar, le pedí que me invitara a una copa en su cuarto. Habíamos bebido hasta por los codos y nuestro comportamiento erótico llamó la atención de toda la gente del restaurante. Ewa aceptó y, durante el trayecto, continuamos con los besos y los manotones. Mi cuerpo entero respiraba deseo y no veía el momento de llegar a destino.
Una vez frente a su habitación, ella me dijo:
-Mejor no, estoy muy cansada.
Intentó cerrar la puerta en mis narices, pero yo le di un tremendo empujón que la hizo caer sobre la alfombra. Cerré la puerta y me abalancé sobre ella. Forcejeamos. Yo terminé rasgando sus ropas y haciendo jirones sus bragas. Luego separé con fuerza sus piernas y le introduje mi sexo. Sus uñas se clavaron en mi espalda y, de a poco, comenzó a acariciarme.
Pasamos mucho tiempo amándonos hasta que, de repente, ella se levantó furiosa y se largó a insultarme. Había enloquecido repentinamente y yo, sin saber qué hacer, hui semidesnudo de su cuarto.
Al día siguiente recibí un llamado de Ibrahim Mussa, su agente en Roma, que era además su amante, pidiendo una explicación a mi conducta. Antes de colgar furioso, le dije en italiano: “¡Va fanculo!”.[15]
No cabe añadir más comentarios, salvo señalar que su canalla conducta no es óbice para afirmar que su encarnación del Señor Marqués Karl Ziemmer es poderosa y representa, más que posiblemente, su mejor trabajo ante las cámaras.

No sólo los protagonistas estuvieron atinados en su interpretación, también los secundarios bordaron sus papeles. Entre ellos destacan la magnífica Lola Gaos ejerciendo de bruja, un rol breve pero de gran relevancia para la trama (como curiosidad este personaje se llama Carmilla); y la veterana y convincente Ana Farra como la nodriza. Esta última fue un rostro habitual en el denominado Fantaterror español, intervino en El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1973), El monte de las brujas (Raúl Artigot, 1973), El mariscal del infierno (León Klimovsky,1974), El extraño amor de los vampiros (León Klimovsky, 1975) y El colegio de la muerte (Pedro L. Ramírez, 1975). También puede verse a Loreta Tovar (como Dolores Tovar), otro de los rostros habituales del cine de terror español, que interpretaba un pequeño papel, especialmente reducido en la versión española, pues como era habitual, varias secuencias de Ceremonia sangrienta se rodaron en doble versión con desnudos femeninos para su explotación en el extranjero[16] como en Italia, donde se estrenó como Le vergini cavalcano la morte o Estados Unidos, donde recibió el nombre de The Legend of Blood Castle.
Espartaco Santoni, que se quedó con las ganas de producir Ceremonia sangrienta, quedó tan satisfecho con el trabajo con Jordi Grau que le ofreció rodar una película para él con total libertad de elección. El resultado fue Pena de muerte (1974), durante cuyo accidentado rodaje el director conocería la cara más desbocada y festiva del Donjuán, de la que tanto había oído hablar. Y ahí terminó su colaboración con el actor.
Ceremonia Sangrienta es una obra significativamente superior a otras de su mismo género y así es reconocido actualmente, sin embargo, no recibió por parte del público de su época la respuesta que merecía. Como escribió Jordi Grau en su autobiografía, Ceremonia sangrienta “sorprendió a la crítica y el público especializados” pero prácticamente fue ignorada por el resto de los críticos y espectadores, “tanto por los convencionales, como por los inquietos”[17].
Estrenada en Barcelona el 10 de septiembre de 1973 en los cines Atlanta y Bonanova en doble sesión junto a Mi querida señorita[18], y en el Edén con Más allá de la ley[19], Ceremonia Sangrienta no convenció al crítico de La Vanguardia, para el cual la historia que Grau narraba tenía “(…) más de extravagante que de interesante” señalando, con todo, y sin que por ello llegara a impresionarle, el fondo clasista que contenía la propuesta del director catalán: “Naturalmente, el filme, tal como está de moda, tiene también su «clave». Consiste en sugerir que siempre el que está arriba encima—, como la condesa-, puede bañarse en la sangre del que está abajo, porque para eso es el «poderoso». Tesis sin novedad alguna, pero que tiende a servir, con mayor o menor eficacia, una cierta tendencia demagógica”. Salvando de la quema, más que su trabajo, la buena voluntad puesta por Lucía Bosé para encarnar a su siniestro personaje. Y concluyendo que, “Los actores son movidos con no excesivo acierto, y en general el filme no puede decirse que esté destinado a las antologías”[20]. Tras su estreno en Barcelona, llegó a las pantallas italianas en octubre, antes de desembarcar en los cines Montera y Vergara de Madrid el 19 de noviembre de ese mismo año, eso sí, individualmente y sin compartir cartel con otra película. Allí, tampoco convenció a Lorenzo López Sancho, crítico del ABC, que, a pesar de todo, resultó más atinado en su juicio que su colega barcelonés, extrayendo lo mejor del film y elogiando la labor del director: “Jorge Grau produce en Ceremonia Sangrienta algunas escenas que aportan novedad al género y que tienen esa fuerza dramática de las supersticiones antiguas. Las ceremonias procesales o el rito contra los vampiros provisionalmente muertos, se cumplen dentro de un orden plástico suntuoso, grave, sugestivo, y eso hay que apuntarlo a la fuerza que tiene Grau como poseedor de un lenguaje cinematográfico sólido y elocuente”. Las peores críticas se las lleva su reparto, pues a su juicio: “Son discretas, y no es posible añadir otros adjetivos, a las interpretaciones que Lucía Bosé y Espartaco Santoni hacen de sus muñecones a la hemoglobina, y Ewa Aulin, belleza provocante y sensual, aparece como una actriz sin personalidad y sin interés”. Concluyendo que “Ceremonia Sangrienta es un producto comercial decoroso, con algunas calidades superiores en las que Grau deja su huella. Pero Grau es digno de más ambiciosas empresas”[21].
Tras esta decepción y la agotadora experiencia posterior con Santoni, Jordi Grau recibió una llamada efectuada desde un hotel de Madrid. Se trataba del productor italiano Edmondo Amati, y llamaba para ofrecerle, nuevamente, rodar una película “como La noche de los muertos vivientes, pero en color” aunque en esta ocasión ya traía con él un primer tratamiento del guion firmado por su amigo Sandro Continenza. Ese fue el germen de uno de los grandes clásicos del cine de terror: No profanar el sueño de los muertos (1974). Pero esa es ya otra historia.
Montse Rovira y Carlos Benitez (Publicado previamente en el fanzine El Buque Maldito Nº 36)
NOTAS
[1] PIZARNIK, A.: Prosa completa, Editorial Lumen, 2001
[2] Ibidem
[3] PEÑAS, E. y MARTÍNEZ, L.: “Valentine Penrose, la surrealista que quiso comprender el misterio del mal” en Contexto y acción (CTXT), https://ctxt.es/es/20200501/Culturas/32228/valentine-penrose-surrealismo-roland-penrose-bathory-condesa-sangrienta-lurdes-martinez.htm
[4] GRAU, J.: Confesiones de un director de cine descatalogado. Calamar Ediciones, Madrid, 2014
[5] Nádasdy era, en realidad, el apellido del marido de Erzsébet, pero, contrariamente a lo que consideraran los guionistas británicos, ella nunca utilizó el apellido de su esposo, fue justo al revés, Ferencz Nadásdy adoptó el apellido de ella por ser de una familia de más alta alcurnia.
[6] Este curioso apelativo hace referencia al nombre (Anna Darvula) de la supuesta anciana nigromante que habría instruido a la condesa en las artes oscuras y el uso de la sangre como regenerador de la juventud.
[7] El listado no es exhaustivo, se han referido solo las más relevantes
[8] Otro caso célebre y cercano que se puede referir es el de Enriqueta Martí Ripoll, conocida como La vampira del Raval, que tradicionalmente fue mostrada como secuestradora, proxeneta y proveedora de menores para la clase alta catalana y asesina múltiple de niños, amén de sacamantecas, pues se llegó a decir que preparaba ungüentos con la grasa de los desafortunados niños. Prosiguiendo esa creencia popular, se han escrito varios libros y artículos, pero una reciente y minuciosa investigación de Jordi Corominas, durante la cual recopiló todas las noticias de la época, llegó a la conclusión de que a Enriqueta Martí tan solo se la pudo acusar del secuestro de una niña y de estar, muy posiblemente, desequilibrada por la muerte, causada por la malnutrición, de su hijo de 10 meses. Una investigación que el escritor reunió en su libro Barcelona 1912. El Caso Enriqueta Martí (publicado en 2014 por Editorial Sílex).
[9] La cinta la terminaría rodando el también catalán Luis Marquina
[10] Al que los aficionados al Fantaterror recordarán por ser el autor del cuento que adaptaría Chicho Ibáñez Serrador en La residencia.
[11] Se trata de la ceremonia del caballo, que montado por un doncel virgen tenía por objetivo localizar tumbas de vampiros en cementerios. Cuando el caballo se detenga, marcará el lugar donde está enterrado el supuesto vampiro. Esta práctica tiene su origen en Bulgaria, donde para localizar un Krvopijac, que el nombre que recibían allí los chupasangres, sentaban a una joven virgen sobre un caballo negro y la paseaban por el cementerio. Allí donde no pisara el caballo, es donde se encontraría la tumba del vampiro.
[12] Este ítem es una constante que se repite en todos los relatos tradicionales sobre la condesa histórica.
[13] Película que, por cierto, contó con un guion de Sandro Continenza.
[14] Instalada en Italia, probó suerte en 1979 en el mundo de la música llegando a grabar un disco antes de retirarse definitivamente de los escenarios.
[15] SANTONI, E.: “No niego nada”. Memorias de Espartaco Santoni. El arte de la seducción. Confesiones de un moderno casanova, Consorcio de Ediciones Capriles, Caracas, 1990.
[16] Una práctica habitual, especialmente en el cine de terror español, tal y como narró el productor Josep Antón Pérez Giner, responsable del mítico sello Profilmes: “Se rodaban -paralelamente – algunas escenas «atrevidas» (en realidad ahora serian calificadas «para mayores de trece años») y se rodaban planos complementarios para intercalar o no, según la censura”.” (…) En nuestras «dobles» versiones pocas veces mostrábamos el sexo de las mujeres y nunca el de los hombres, pero a la hora de rodar, los actores rodaban desnudos, aunque la cámara ocultara su sexo. Algunos actores tapaban sus «partes» con un trozo de tela que pegaban con minúsculo esparadrapo por «pudor». Si pedían en el Ministerio de Fraga Iribarne y compañía la destrucción de las tomas prohibidas (estilo Inquisición Franquista) se ordenaba al laboratorio que destruyera una segunda toma y se conservaba la buena para enviar al extranjero”. (Benitez, C.: “Las dobles versiones en el cine de Paul Naschy” Proyecto Naschy, 12 de marzo de 2011. https://proyectonaschy.com/2011/03/12/las-dobles-versiones-en-el-cine-de-paul-naschy/
[17] GRAU, J.: Opus cit
[18] Película de Jaime de Armiñán en la que, junto a su interpretación en El bosque del lobo (Pedro Olea, 1970) y La cabina (Antonio Mercero, 1972), José Luis López Vázquez demostró su valía más allá de la comedia.
[19] Más allá de la ley (Al di là della legge, Giorgio Stegani, 1968) es uno de los muchos Spaghetti Westerns rodados en régimen de coproducción. En este caso, además de Italia participaron Alemania Occidental y Mónaco. Rodada en Tabernas (Almería), contó con la presencia de Lee Van Cleef y Bud Spencer, entre otros.
[20] M.T.: “Ceremonia sangrienta”. La Vanguardia, sábado, 15 septiembre de 1973, página 43
[21] LÓPEZ SANCHO, L.: “Grau es mejor que Ceremonia Sangrienta”. ABC, jueves, 22 de noviembre de 1973, página 92
Conozca a los protagonistas de ‘Fantasmagoría’, el nuevo film de César del Álamo
Sinopsis: El profesor Jorge Ollot y la doctora Iris de Miguel han reunido a un grupo de personas, cuidadosamente escogidas, con las que se aislaran durante una semana en una casa apartada. ¿Su intención? Demostrar que lo paranormal existe, pero que es nuestra propia mente lo que lo provoca. Así, dándose las condiciones adecuadas, está seguros de que crearán un fantasma… Pero el experimento que llevan tanto tiempo preparando no saldrá tal y como ellos esperaban.
Se espera que se estrene en plataformas y en algunas salas escogidas a mediados de año.

Fernando Colomo presentará en el festival CUTRECON de Madrid la proyección de su película “El Caballero del Dragón” en una nueva versión restaurada en 4K
La película de ciencia ficción y fantasía medieval “El Caballero del Dragón” (1985), una de las producciones más ambiciosas y a la vez fallidas de la historia del cine español, se proyectará el próximo 5 de febrero a las 16:30 horas en la Facultad de Ciencias de la Información (Av. Complutense, 3) de la Universidad Complutense de Madrid. La sesión, que contará con la presencia de su director, Fernando Colomo, forma parte de la programación de la decimocuarta edición de CUTRECON, el Festival Internacional de Cine Trash de Madrid, patrocinado por Kitchen 154. Además, la entrada será libre hasta completar aforo y el largometraje podrá verse en una nueva restauración en 4K realizada por Mercury Films.
«Es una de las grandes películas malditas del cine español, un delirio visual y narrativo que desafía cualquier etiqueta y que merecía ser reivindicado en un festival como este», afirma Carlos Palencia, director de CUTRECON. Y añade que “a pesar de sus errores y desvaríos, tiene un encanto hipnótico, no hay nada parecido; se trata de una obra osada, inclasificable y, sin duda, digna de disfrutarse en todo su esplendor gracias a esta nueva restauración.»
En 1985, el cine español intentó hacer historia con una superproducción de fantasía y ciencia ficción, protagonizada por estrellas internacionales, con efectos especiales ambiciosos y un presupuesto récord. El resultado fue una de las películas más insólitas en la filmografía de Fernando Colomo. Con Harvey Keitel, Klaus Kinski y un Miguel Bosé convertido en alienígena cuya interpretación sigue siendo lo más recordado -y ridiculizado-, la cinta prometía revolucionar la industria… Pero acabó estrellándose contra la crítica y el público.
Con los años, el filme ha sido objeto de revisiones que destacan su intento de fusionar géneros y su carácter adelantado a su tiempo. Para hablar sobre los entresijos de su producción, Colomo, al finalizar el filme, participará en un coloquio donde responderá las preguntas de los asistentes.
Además, al inicio de la sesión, el director recibirá el Premio CONFISLAB Sah-Di-A, que le será entregado por Ramón Saldías, director de “Karate Contra Mafia” (1980), una de las primeras películas de artes marciales del cine europeo. El galardón, bautizado con el seudónimo que Saldías utilizó en su ópera prima, distingue a cineastas que, sin haberse prodigado en el llamado “cine cutre o trash”, han firmado obras que se han convertido en hitos dentro del fenómeno.
EXPOSICIÓN: «EL CABALLERO DEL DRAGÓN: LA ÉPICA SUICIDA DE FERNANDO COLOMO»
CUTRECON también sacará a la luz los restos de aquella batalla que fue el rodaje de “El Caballero del Dragón” con una exposición de acceso libre, titulada «El Caballero del Dragón: La Épica Suicida de Fernando Colomo«, que podrá visitarse del 29 de enero al 28 de febrero en la Facultad de Ciencias de la Información.
La muestra reúne materiales originales que revelan cómo se gestó esta odisea cinematográfica, desde storyboards y bocetos hasta guiones anotados y fotografías del rodaje. Todo ello ha sido posible gracias a los archivos de Mercury Films, Fernando Colomo, el coleccionista Fernando Abril y el equipo del festival.
Nacido en Madrid en 1946, Fernando Colomo es uno de los cineastas más influyentes de la comedia española y un referente de la llamada comedia madrileña de La Movida. Con más de cincuenta años de trayectoria, ha dirigido títulos como “Tigres de papel” (1977), “La vida alegre” (1987), “Bajarse al moro” (1989) o “Los años bárbaros” (1998).

LA EDICIÓN MÁS GRANDE DE CUTRECON
Kitchen 154 – CUTRECON, el Festival Internacional de Cine Trash de Madrid, celebrará su decimocuarta edición del 5 al 9 de febrero de 2025 en tres sedes de la capital: la Facultad de Ciencias de la Información (Av. Complutense, 3) de la Universidad Complutense, el céntrico mk2 Cine Paz (C/ de Fuencarral, 125) y los multicines mk2 Palacio de Hielo (Centro Comercial Palacio de Hielo, C/ Silvano, 77). En esta ocasión, se programará “una hilarante selección de las peores películas de fantasía épica”, según han adelantado sus organizadores.
El público podrá disfrutar de hasta 25 títulos —la cifra más alta en la historia de CUTRECON—, muchos de ellos rescatados del olvido o duramente castigados por la crítica en su estreno, pero que «merecen una segunda oportunidad por lo involuntariamente divertidos que resultan en su mayoría», afirma Carlos Palencia, director del certamen.
ENTRADAS Y ABONOS YA A LA VENTA
Las entradas individuales y los abonos para CUTRECON 14, ya están a la venta en los enlaces habilitados en www.cutrecon.com.
El festival está patrocinado por la franquicia de restaurantes de comida especiada y picante Kitchen 154, la gestoría Confislab, el servicio de hosting Cdmon, la plataforma de streaming centrada en cine de terror Shadowz, la distribuidora Ediciones Setantanou, la editorial Apache Libros, la productora Arkham Contents, los comercios La Mansión del Terror y El Templo del Arcade y los portales web Moviementarios.com y ConCdeCultura.es.
Organizan los responsables de la web de cine y humor Cinecutre.com, la cadena de cines mk2, la Universidad Complutense de Madrid y su Facultad de Ciencias de la Información, la productora ADJ Proyectos Audiovisuales, la distribuidora Trash-O-Rama y la asociación Pop Culture España.
Paul Urkijo Alijo rueda «GAUA», su tercer largometraje
Fotografías: David Herranz
Nos complace anunciar el inicio de rodaje de Gaua (‘Noche’ en castellano), el tercer largometraje de Paul Urkijo Alijo tras las exitosas Errementari e Irati (película en euskera más taquillera de la historia). Como en trabajos anteriores del cineasta, Gaua transita entre los códigos de la fantasía y la realidad histórica, pero en esta ocasión se sumerge en el mundo nocturno de la mitología vasca, ambientado en el siglo XVII. La película combina el inquietante mundo mitológico de los seres nocturnos con el imaginario de la superstición rural creandoun universo lleno de misterio, emoción y épica.
Gaua, está protagonizada por Yune Nogueiras (La infiltrada, Akelarre) acompañada por Ane Gabarain (20.000 especies de abejas; Patria), Elena Irureta (Patria, Flores de otro mundo) e Iñake Irastorza (Ventajas de viajar en tren, Todos estamos invitados). Completan el reparto Xabi Jabato (Sin cobertura, Valle salvaje), Erika Olaizola (Los últimos románticos; Los tontos y los estúpidos), Manex Fuchs (20.000 especies de abejas) y Elena Uriz (Akelarre; Irati), entre otros.

La película se rueda en euskera durante 7 semanas en diversas localizaciones del País Vasco.
Sinopsis: Montañas vascas, siglo XVII. En plena caza de brujas, Kattalin sale del caserío en mitad de la noche huyendo de su marido. Perdida en la negrura del bosque, siente una presencia que la persigue. En su camino se topa con tres afables mujeres que mientras lavan la ropa comparten cuentos de miedo y habladurías del pueblo. Para el asombro de Kattalin, ella misma acabará formando parte de dichas historias.
Paul Urkijo Alijo explica así el origen del proyecto: «desde niño me han fascinado las historias relacionadas con la noche que hay en la mitología de nuestro país. Cuentos con los que se educaba a los más jóvenes a tenerle respeto a los peligros de la oscuridad, así como las leyendas sobre espíritus, demonios y brujas que se crearon a raíz de las persecuciones del siglo XVII y que hoy en día han derivado en figuras de empoderamiento femenino. Es un tema que siempre me ha interesado y que con Gaua pretendo llevar de manera espectacular, inquietante y épica a la gran pantalla. Escenas más terroríficas, pero a la vez bellas de las leyendas nocturnas de nuestra tradición oral».
Es la primera vez que Paul Urkijo Alijo y la productora Irusoin trabajan juntos. Ander Sagardoy, uno de los productores de Irusoin, valora así esta unión: «la alianza de Irusoin con Paul llega de una manera muy natural. Es un cineasta al que admiramos desde hace años y con el que estábamos deseando colaborar. La autenticidad y ambición que desprenden todas sus obras lo convierten en un talento único».
Las dos películas previas del director, Irati y Errementari, destacan como ejemplos exitosos de historias que fusionan elementos de fantasía y mitología rural. Precisamente Irati se ha convertido en la película más taquillera de la historia rodada en euskera y Errementari ha obtenido resultados excepcionales a nivel mundial en Netflix.
Gaua es una producción de Irusoin (Marco), Ikusgarri Films (Irati), Vilaüt Films (Alcarràs) y Gaua AIE. Cuenta con el apoyo de EITB, Prime Video, RTVE, ICAA, Gobierno Vasco, Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y Diputación Foral de Álava. Filmax se encarga de su distribución en cines de España y de las ventas internacionales.

PAUL URKIJO ALIJO (Vitoria-Gasteiz, 1984)
Apasionado del cine de género, la mitología y los cuentos tradicionales, en 2016 escribe, produce y dirige su primer largometraje titulado Errementari. Una película de género fantástico basada en el cuento del folklore vasco “Patxi Errementaria”. En 2023 estrena Irati, la película en euskera más vista hasta la fecha en salas de cine. Las películas que ha escrito y dirigido han ganado más de 130 premios nacionales e internacionales y más de 400 selecciones en todo el mundo.
EVA MILLER, EL ESPECTÁCULO EN LA SANGRE
Artista circense, vedette (en lugares como el Follies Bergère y en los Casinos de París y Niza), cantante (con un EP publicado en 1964 en su Francia natal) y, como veremos, actriz, Eva Miller, de origen franco-canadiense, debutó en España en octubre 1966 con la revista De Madrid al cielo protagonizada por Marujita Díaz. Tras casarse con el que fuera su representante y personalidad del mundo del circo, Vicente Herrera, Eva se instala en Valencia, recorriendo muchos países bajo diferentes carpas (Universal, Mundial, Americano, Williams, Bouglione, Price, Amar, Togni, Pinder o Jean Richard, entre otros), con su número de cowgirl amazona junto a su caballo Furia, domadora de rodeo, lanzadora de puñales, tiradora y experta en el manejo del látigo, pero también como malabarista, payaso o trapecista, todo lo cual la hicieron merecedora de un Oscar Mundial del Circo Price en 1970. Elegida en 1972 Miss Costa Azul en Niza, su creciente fama la llevó a las televisiones de todo el mundo, incluida TVE, participando en
programas como Estudio Abierto, 300 millones y, sobre todo, en el popular concurso Un, dos, tres… responda otra vez a principios de los años ochenta, en el que realizó diversas disciplinas que incluyeron lanzamiento de puñales (sobre una espantada Silvia Marsó), habilidades con el látigo y como amazona con su caballo Furia. Fueron varios programas, lo que incluso le dio oportunidad de cantar un tema en francés en el que fue dedicado a Las Vegas.
Pero hablemos de cine.
A pesar de que como experimentada amazona ya había doblado a Brigitte Bardot y a Claudia Cardinale, Eva Miller debuta en el cine con El Padre Manolo (1967), una película realizada a mayor gloria de su protagonista, la estrella del Desarrollismo, Manolo Escobar, que como puede intuirse interpreta a un cura que, además de repartir la Eucaristía, ejerce de mago para los niños y tiene una carrera
discográfica. Todo “un cura ye-ye”, vamos, como lo define uno de sus feligreses, pero un cura como Dios manda, ajeno al Concilio Vaticano Segundo, pues no se quita la sotana ni para conducir su Lambretta. El Padre Manolo se verá envuelto en un caso de. asesinato que la policía cerrará como accidente, así que decidirá investigar por su cuenta y demostrar que fue un crimen con la colaboración de su tío, el Padre Pepe (interpretado por el inefable Miguel Ligero), y el chofer del autobús escolar (Ángel de Andrés). Y entre medio: canciones, el malencarado asesino interpretado por Antonio Sánchez Polack, más canciones, un Juan Luis Galiardo imberbe haciendo bulto y Eva Miller como Isabel, amiguita de uno de los sospechosos. Un papel diminuto en el que tendrá ocasión de lucir sus innegables encantos y poco más.
Resulta, cuanto menos curioso, que las habilidades de la artista no fueran requeridas para el cine por ninguno de los numerosos directores que realizaban westerns en Almería, Madrid o Esplugues, pero afortunadamente el sello barcelonés Profilmes, sí que había echado el ojo a Eva Miller.
Lo primero que hizo el entrañable director Miguel Iglesias Bonns cuando Josep Antón Pérez Giner, uno de los responsables de Profilmes, le propuso rodar una película de Tarzán, fue pedir 24 horas para pensárselo. Bonns era un enamorado del género policíaco, tal y como había demostrado en cintas como El fugitivo de Amberes (1955) o El cerco (1955), afición que compartía con su compañero y coguionista ocasional, Juan Bosch, así que la oferta de Pérez Giner le pilló por sorpresa. El veterano León Klimovsky, director escogido para hacerse cargo de Tarzán y el misterio de la selva, había declinado la oferta al no agradarle la idea de ir a rodar a África, algo que sí resultaba atractivo para el realizador catalán. Además del monto monetario, pues cobraría 250.000 pesetas de la época por cada película, así que aceptó, aunque finalmente no se llegaron a rodar exteriores en Uganda, pues la situación política no invitaba a ello. Iglesias Bonns tuvo que conformarse con recrear la selva africana en las montañas de Collserola (Barcelona), añadiendo algunas imágenes rodadas en 16 milímetros por un amigo suyo durante unas vacaciones en África. En todo caso la aventura resultó lo suficientemente satisfactoria como para que Miguel Iglesias rodara varias películas más para Profilmes, tres de ellas en la misma línea de aventuras, La maldición de la bestia (1975) con Paul Naschy, la estrella de la casa; y el díptico protagonizado por Eva Miller, La diosa salvaje (1975) y Kilma, reina de las amazonas (1976).

La acción de La diosa salvaje, que se inicia tras unos títulos de crédito de lo más pop, se desarrolla también en la selva africana, así que al igual que ya se hiciera en el filme de Tarzán, se buscaron localizaciones en diversos puntos de Catalunya y Madrid[1], contado además con una acertada ambientación africana realizada por el polifacético Tunet Vila, actor y dibujante[2], que contó con atrezzo y vestuario presumiblemente heredado de los tarzanes de la
casa. También se recurrió a las consabidas imágenes de archivo, necesarias para mostrar algo más fiero que Bibí[3], el simpático chimpancé que acompaña a Kilma. La acción de La diosa salvaje es bien sencilla: la avioneta en la que van un millonario que transporta una maleta llena de diamantes y su hija se estrella en el corazón de África, muriendo todos en el percance excepto la niña, que quince años después y criada en la selva se ha convertida en Kilma, la diosa salvaje, temida y respetada por las tribus aborígenes. El rumor de su leyenda llega a los oídos de Albert, un aventurero, que emprenderá una expedición que contará con el apoyo de la madre de la niña desaparecida (Maria Perschy) a la que se sumará Joham, el tío de la niña, (Paul Naschy), cuyo objetivo personal es entorpecer la búsqueda para atajar su probabilidad de heredar parte de la fortuna familiar. También unos traficantes buscarán a Kilma, pues sospechan que en su territorio podría haber una mina de diamantes.
Con un guion escrito al alimón por Iglesias Bonns y Miguel Cussó[4], Kilma no es otra cosa, tal y como vemos ya desde su origen, que un tarzán femenino,[5] que defenderá celosamente su territorio y el respeto a los animales, pero que caerá bajo las garras del amor con Albert (Ricardo Merino). Eva Miller, además de lucir palmito, demostrará ser ideal para el papel, pues además de su atlética complexión física, lanza puñales, maneja el látigo con gran destreza y está habituada a tratar con animales debido a su trabajo en el circo.
Entre los actores, además de los nombrados Naschy, Perschy y Ricardo Merino, La diosa salvaje contó con la participación de eficaces característicos como Luis Induni y Gaspar ‘Indio’ González, con los que Bonns contará para el resto de sus películas en Profilmes. Por cierto, y a modo de curiosidad, señalar que puede verse al propio director al comienzo de la cinta despidiendo la avioneta.
Kilma, reina de las amazonas resulta algo más infantil que la anterior, y aunque el personaje que interpreta Eva Miller conserva el nombre que tenía en La diosa salvaje, no hay relación entre ambos personajes. Aquí se ofrecerá al espectador una cinta de aventuras ambientada a principios del siglo XIX en Batavia, isla imaginaria
situada en el Océano Pacífico en la que viven las amazonas, custodias del Templo de la Luz Eterna, una enorme piedra preciosa que fue a ellas entregada por “los dioses de las estrellas”. Guardianas celosas, se enfrentarán a todo varón que se acerque a su dominio, ya sean los risibles nativos que se aventuran a navegar hasta la isla, como los pendencieros piratas comandados por Jack, el tuerto (Luis Induni), que buscan las joyas que poseen las amazonas. Para enfrentarse a estos piratas y sus armas de fuego, las amazonas contarán con la ayuda de Dan Robinson, uno de los miembros de la tripulación, interpretado por Frank Braña en uno de sus escasos papeles de galán. Las aguerridas amazonas lucharán armadas de lanzas y flechas y Kilma podrá demostrar su pericia con el lanzamiento de cuchillos. También contará con su fiel caballo Furia, todo un liante que, se lo crean o no, hará lo imposible para unir a Kilma y Dan, que como pueden suponer, terminará quedándose a vivir en la isla ‘como un señor’, con todas las amazonas a su servicio, tal y como vemos en el desenlace. Todo un final ‘feliz’ a la española
Bien localizada en bellos parajes de Catalunya (Cadaqués, Altafulla, Garraf y La Roca, entre otros), parece que esta segunda aventura de Kilma contó con más presupuesto que la anterior, repitiendo algunos de sus actores, como el mencionado Luis Induni y Gaspar ‘Indio’ González, a los que se les unirán Luis Ciges, Verónica Miriel y el ya nombrado Frank Braña. Por cierto, la voz de Eva Miller fue doblada por la actriz María Luisa Solá, dobladora habitual de Sigourney Weaver.
Al igual que La diosa salvaje, el guion fue escrito por Iglesias Bonns y Miguel Cussó, adaptando en esta ocasión uno que Boons tenía preparado y registrado para una segunda cinta de Tarzán que no llegó a rodarse, Tarzán y las mujeres pantera[6].

En Barcelona, tanto las dos cintas de Iglesias Boons como otras producciones Profilmes, fueron estrenadas en el cine Capitol (el popular Can Pistoles). En el caso de Kilma, reina de las amazonas en programa doble con la producción mexicana de aventuras Los jaguares contra el invasor misterioso (Juan Manuel Herrera, 1975), mientras que La diosa salvaje se exhibió junto a la también producción Profilmes, Robin Hood nunca muere (Francesc Bellmunt, 1975).
Mientras la crítica barcelonesa trató bien ambas películas, destacando la labor del director y de su estrella: “Todas estas peripecias han sido muy bien llevadas a la pantalla, con emoción y brío y una destreza técnica que revela el buen pulso del realizador. Eva Miller en el papel de reina está no sólo atractiva y arrogante sino muy eficaz en el terreno artístico.”[7] La crítica madrileña, en cambio, se mostró menos entusiasmada con el filme que con los encantos de su protagonista: “Esta película, de tono menor y dirigida a un vasto público, entretiene y divierte. Los ‘ingenuos’ destapes de la ‘diosa’ puede que le den más atractivo de cara al público en general.”[8]
Ambos filmes se estrenaron, asimismo, en diversos países, entre ellos Italia, Noruega, Portugal, Inglaterra, Turquía y Estados Unidos, lugares en los cuales, al igual que otras películas de Profilmes, tendrían una segunda vida durante los años ochenta en el mercado doméstico con la irrupción de los video clubes.
Según escribe Àngel Comas[9], “inmediatamente después de sus dos películas, y quizá por su carácter inquieto, (Eva Miller) probó fortuna como estrella de espectáculos eróticos. En España actuó en el J’Hay de Madrid con un
show propio titulado La diosa salvaje y en Barcelona en solitario en la sala Starlettes. Su aspecto era ya mucho más sofisticado y lo había transformado en consonancia con su nueva carrera”.
Ya en los años ochenta y tras tener un tanto abandonado el cine, Eva entra a formar parte del reparto de Estirpe de dioses (Diego Santillán, 1982), cinta de espada y brujería escrita por Dan Barry (Joaquín Gómez Sáinz), actor que ya tendría problemas para sacar adelante su anterior proyecto, la accidentada Los Cántabros (Jacinto Molina, 1980) y que no tendría mejor suerte con esta, pues a pesar de estar totalmente rodada y a falta tan solo de montar y sonorizar, no llegaría a estrenarse nunca. Afortunadamente, Dan Barry dirigirá y conseguirá estrenar, aunque con tres años de retraso, Tunka el guerrero (1984), otra cinta adscrita al subgénero de espada y brujería a lo que añadió gotas de
cine apocalíptico y de cuya dirección tuvo que hacerse cargo el propio Barry tras despedir a José María Zabalza por sus problemas de alcoholismo. Tunka el guerrero tampoco es que deje muy alto el listón en cuanto a calidad cinematográfica, pero corrió mejor suerte que su siguiente propuesta, La herencia del mal (1987), película de terror protagonizada por David Rocha y Frank Braña que tampoco llegaría a estrenarse y de la que el propio director vendería copias en formato DVD. Finalmente, ya en 1996 y con su nombre real, Joaquín Gómez Sáinz, dirigirá un documental en video, Aquel lugar de La Mancha que, al tener partes ficcionadas, contará con la participación de varios actores, entre los que se cuentan, además de Eva Miller, Jack Taylor, Tony Isbert, Mónica Molina, José Luis Ayestarán (Tarzán en la producción Profilmes Tarzán y el misterio de la selva) y el boxeador ‘Dum Dum’ Pacheco.
En algunas reseñas sobre Eva Miller también hemos leído que actuó en una serie televisiva, Senderos de añoranza, pero no hemos podido encontrar ningún dato más al respecto.
Siempre en activo, en 2011 participa en el cortometraje Punto Rojo, dirigido por Darío J. Ferrer y Carlos Sánchez Arévalo que cuenta, en clave de humor surrealista, el origen de la tomatina de Buñol. Allí coincide con el entrañable Pepe Carabias, apoyo cómico de Eva en algunos de sus números en el programa concurso de Chicho Ibáñez Serrador. Ese mismo año, David Molina Pérez rueda un documental de veinte minutos sobre la vida y carrera artística de la polifacética actriz, todavía vinculada al mundo del espectáculo, concretamente del circo, y que mantiene las ganas de seguir dando guerra mientras le queden energías.
NOTAS
[1] O mucho nos equivocamos o el río Tanganika del filme es la playa de Alberche en Aldea de Fresno, utilizada también por Amando de Ossorio en La noche de los brujos, otra producción Profilmes.
[2] ¿Recuerdan ‘Tumbita’ en las tiras cómicas de los cómics Marvel editados por Vértice? Pues son obra suya.
[3] Posiblemente Lucy, chimpancé que acompañaba a la artista en algunos de sus números circenses y que al igual que su caballo, Furia, participó en las actuaciones de la artista en cine y televisión.
[4] Escritor de novelas románticas y del oeste, así como guionista de cómic y colaborador habitual en las películas de Alfonso Balcázar.
[5] De extensa tradición, especialmente en el campo del cómic y cine, los conocidos como tarzánidos, son personajes masculinos o femeninos similares al creado por Edgar Rice Burroughs. Nacidos a expensas de su éxito, tienen en común el ser un personaje blanco (másculino o femenino) que vive de forma solitaria en la selva, donde se desarrollan sus aventuras y que comprende y es comprendido por los animales. Pero más que las novelas, fue el éxito de las tiras de prensa de Tarzán, surgidas en 1928, las que propiciaron el nacimiento de varias heroínas como Sheena, Queen of the Jungle creada por Will Eisner y Jerry Iger en 1937 y que sin duda es la más famosa con su bikini de piel de leopardo, algo que se tornaría en cliché en este tipo de personajes, que comprende otros como Rima, The Jungle Girl, Camilla, Queen of the Lost Empire, Lorna, The Jungle Girl, ya en los años cincuenta o Shanna, personaje Marvel, publicado a partir de los años setenta.
Algunos de estos personajes inevitablemente pasaron a la pantalla, como Nyoka en el serial de 15 episodios de la Republic Los peligros de Nyoka (Perils of Nyoka, William Witney, 1942) o Sheena, que contó con una serie televisiva de 26 episodios emitida entre 1955 y 1956 que más tarde fue retomada para el cine con Sheena, la reina de la selva (Sheena, John Guillermin, 1984) y que retornó al medio catódico en el año 2000 con una nueva serie cuyas dos temporadas constaron de 35 episodios.
[6] Pulido, Javier: La década de oro del cine de terror español 1967-1976. T&B Editores, Madrid, 2012. Pág. 72.
[7] M. T. “Kilma, reina de las amazonas”, en La Vanguardia, 15 de abril de 1976, pág. 38.
[8] A. C. “La diosa salvaje”, en ABC, 23 de mayo de 1975, pág. 67.
[9] Comas, Ángel: Miguel Iglesias Bonns. “Cult Movies” y cine de género. Cossetània Edicions, Tarragona, 2003
Si en Estados Unidos había un Superman, en Europa había 3 Supermen
¿Cómo explicar que algo tan profundamente estúpido como la película Hong Kong 3 Supermen desafío al kung fu llegara a ser producida? ¿Por qué se unieron, en estrecha entente, dos cinematografías tan alejadas como la italiana y la hongkonesa? ¿Valía la pena que esa unión artística sirviera para perpetrar semejante churro? ¿Cómo es posible que la serie dedicada a tres supermanes circenses transalpinos alcanzara las seis entregas e incluso propiciara imitaciones turcas y filipinas? ¿Y… por qué nos gustan tanto estas bazofias? No tenemos todas las claves a estas preguntas, pero en esta reseña intentaremos desvelar algunas de ellas.
Hablar de los 3 Supermen es hablar de puro cine de barrio, de pipas, de coproducción italo-lo-que-sea. Puro género. Pura Serie B de la que nunca volverá a hacerse ni nadie reivindicará. Ni falta que hace, pues se trata de un cine muy de su época y que, visto hoy, despierta vergüenza ajena. Un cine para estudiosos y completistas, pero también para amantes de lo raro, de lo loco y chiripitifláutico.
3 SUPERMEN: DESAFÍO A LA CORDURA
El veterano productor Attilio Fattori, en activo desde los años treinta y que tenía en su haber la producción de Porcile (1969) de Pier Paolo Pasolini, puso un pírrico broche a su carrera haciéndose cargo de Hong-Kong, 3 Supermen desafío al Kung-Fu, para la distribuidora Internazionale Nembo Distribuzione Importazione Esportazione Film (INDIEF), compañía que se había encargado de importar y llevar a los cines italianos todas las películas de Ingmar Bergman, además de diversas prestigiosas producciones francesas y japonesas. O sea, tanto compañía como productor se encontraban bastante alejados del cine de género y de las coproducciones que desde los años sesenta y setenta abundaron en el cine italiano. Por su parte, Shaw Brothers fue el estudio más importante de Hong Kong hasta que dos de sus exempleados montaron su propia compañía, Golden Harvest, y apostaran por un nuevo talento, Bruce Lee, una superestrella que revolucionaría el cine de Hong Kong y sería clave en la llegada del cine de kung fu a Occidente. Pero tras su muerte en 1973, en pleno boom, decayó la producción y otras circunstancias adversas, como un nuevo código de censura en Singapur o un renovado sistema de cuotas que se instauró en Tailandia para potenciar el cine autóctono, causaron que disminuyera la demanda de películas hongkonesas, tanto de Shaw Brothers como de Golden Harvest, los cuales tuvieron que reinventarse y capear el temporal de la mejor forma posible.
Así que, en vista del éxito que tenían sus películas en los mercados europeos, Run Run Shaw decidió aliarse con
otros estudios occidentales, como los ingleses Hammer Films, junto a los cuales producirían Kung fu contra los 7 vampiros de oro (The Legend of the 7 Golden Vampires / 七金屍, Roy Ward Baker y Cheh Chang, 1974), híbrido de artes marciales y terror rodado en los estudios Shaw; también con Rapid Films de Alemania, con los que producirían un film de acción y erotismo, Virgins of the 7 Seas (Karate, Küsse, blonde Katzen / 洋妓, Kuei Chih-Hung y Ernst Hofbauer, 1974); o Italia y España, con los que rodarían en Almería El karate, el Colt y el impostor (龍虎走天涯, Anthony M. Dawson, 1975) un spaghetti western. Así como junto a la norteamericana Warner (que ya había producido Operación Dragón junto a Golden Harvest), importante compañía con la que Shaw Brothers produjo Cleopatra Jones and the Casino of Gold (Charles Bail, 1975), una cinta blaxploitation de acción. Todo ello mientras el cine de Hong Kong esperaba la llegada de un “nuevo mesías” que, para desgracia de Shaw, también fue descubierto por Golden Harvest: Jackie Chan (para más inri, también extrabajador suyo).
En cuanto a lo que concierne a Italia, el spaghetti western se encontraba en franca decadencia. El peplum, y el cine de agentes secretos, realizado a rebufo de la saga de James Bond, hacía tiempo que había pasado a mejor vida, y comenzaba a despuntar el género de terror y, en especial, el giallo. Italia también cultivó, muchas veces en régimen de coproducción, el cine de aventuras, compuesto por películas aptas para todos los públicos así que, de la mezcla de este inocentón cine de aventuras y del género de agentes secretos nació, en 1967, un extraño hijo de prolífica vida que dio sus primeras pataditas en la enteramente italiana: 3 Superhombres (I Fantastici 3 Supermen, Gianfranco Parolini, 1967).

3 Superhombres, producida por la compañía Cinesecolo de Italo Martinenghi, junto a estudios de Francia, Yugoslavia y Alemania Occidental, está protagonizada por Brad Harris, Tony Kendall (Luciano Stella), popular por la serie de largometrajes dedicados al Comisario X, entre muchas otras, y Nick Jordan (Aldo Canti), sobradamente batallados todos ellos en el cine europeo de género y que unirán fuerzas para, con malla, capa y humor, enfrentarse a los villanos y, de paso, hacer una perfecta demostración de vergüenza ajena. Pero solo sería el principio.
Lo cierto es que la película se pudo ver en gran parte del mundo, así que no tardó en llegar una nueva entrega de estos ridículos personajes y al año siguiente se estrenó 3 Superhombres en Tokio (3 Supermen a Tokio, Bitto Albertini, 1968) una coproducción italo-germana producida por Cinesecolo junto a Internazionale Nembo Distribuzione Importazione Esportazione Film (INDIEF). Aquí ya se inician los bailes de actores, no participando ninguno de los protagonistas del film inaugural. En esta aventura se ponen las mallas el barcelonés George Martin (Jorge Martín en su barrio); y los italianos Willy Newcomb (Willi Colombini) y Dick Gordon (el especialista Sal Borgese, ya presente en la película inicial, aunque en diferente rol). Borgese se convertirá en el más inefable y constante de los Supermen y casi, casi, casi, resultará ser tan odioso como los caricatos Franco Franchi y Ciccio Ingrassia. El personaje de Sal Borgese, definido por sus compañeros como “cara de chimpancé”, es mudo y se encargará, desde esta cinta en adelante, de la “nota cómica” mediante la mímica, a lo Harpo Marx. Rodada, a pesar de todo, íntegramente en Roma, la cinta sería seguida por Los 3 Supermen en la selva (Che fanno i nostri supermen tra le vergini della jungla?, Bitto Albertini, 1970) en la que, además de George Martin y Sal Borgese, retorna al redil Brad Harris. Al ser coproducción hispano-italiana, distinguiremos varios rostros familiares, como el de Frank Braña, que en la siguiente entrega de la saga, …y así la armaron los 3 Superhombres en el Oeste (…E così divennero i tre supermen del West, Italo Martinenghi, 1973), pasará a formar parte de los Supermen junto al eterno Borgese y George Martin. Al ser también rodada en régimen de coproducción con España, en su reparto
figuran muchos actores españoles bien conocidos para el amante del cine bis europeo como Fernando Bilbao, Luis Barboo, Fernando Sancho, Cris Huerta e incluso, Ágata Lys, con quienes los 3 Supermen se encontrarán tras subir a una máquina del tiempo y llegar al salvaje oeste.
El siguiente film sería Hong-Kong, 3 Supermen desafío al Kung-Fu (1973), una película que quizás se diferencia del resto porque la compañía Cinesecolo de Italo Martinenghi no tuvo nada que ver con la producción, de la que se encargó enteramente la INDIEF, por parte italiana, junto a los estudios Shaw Bros de Hong Kong. Vale la pena detenerse aquí, pues será el inicio del caos en la serie de los 3 Supermen, que alcanzará el delirio con cintas exploitation de lo que ya de por sí lo es, con producciones turcas y filipinas. Pero no nos adelantemos.
HONG-KONG, 3 SUPERMEN DESAFÍO AL KUNG FU
Crash! Che botte… strippo strappo stroppio, es el acertado título original de esta cinta, que tiene, como tantas producciones italianas de la época, por ínfimas que fueran, una banda sonora de lujo, en este caso de Nico Fidenco. El film se inicia con una pegadiza canción, Strippo strappo stroppio, perpetrada por Ernesto Brancucci y que bien podría pertenecer a los que se encargaron, durante los años ochenta, de todas las canciones chuscas de las comedias italianas de garrotazo y tentetieso, Guido y Maurizio de Angelis. La letra, del propio director del film, Bitto Albertini, es todo un poema que merece compartirse:
“Soy Pingpong la furia de Hong Kong
Golpeo, desgarro, rompo y lastimo
Soy Pingpong el más temido en Hong Kong
Nunca mando al hospital
Solo al horno crematorio, o a veces a la morgue
Y te rompo, te rompo, te corto, te golpeo
Te cortaré la garganta, te doblaré y luego te enderezaré
Te desnudaré, te desgarraré, te descuartizaré, te desgarraré
Te sacudo, te sacudo, juego contigo
Te meto dos dedos en los ojos, te meto las rodillas en la boca
Te haré un agujero en el vientre, te sacaré las tripas y el píloro
Soy Pingpong la furia de Hong Kong
Golpeo, desgarro, rompo y lastimo
Soy Pingpong el más amado de Hong Kong
A cada mujer que envío al hospital
Quisiera tratarla como a una flor,
pero al tocarla termina gritando y cayendo muerta
Le doy un beso en la mano, se queda con un muñón
La acaricio y le gusta, pero acaba partida en dos
Soy Pingpong la furia de Hong Kong
Golpeo, desgarro, rompo y lastimo
Soy Pingpong el más temido en Hong Kong
Nunca mando al hospital
Solo al crematorio
O a veces a la morgue”.
El guion de esta nueva aventura de los 3 Supermen es del propio director, Bitto Albertini, además de Gino Capone que más tarde escribiría el de Conquest, de Lucio Fulci, junto a José Antonio de la Loma (sobran las palabras). El libreto ignora todas las anteriores entregas de la serie, aunque no por ello prescinde de Sal Borgese. Y si bien las mallas son las mismas de las otras cintas, aquí los protagonistas las lucirán tan solo en los últimos diez minutos. Y, lo que es toda una novedad, no solo las llevarán los 3 Supermen. Pero no nos adelantemos y comencemos explicando de qué diablos va Hong Kong, 3 Supermen desafío al kung fu:

El agente del FBI, Robert Wallace (Robert Malcolm), es enviado a Bangkok para investigar la desaparición de seis agentes estadounidenses. Después de innumerables escenas de viajes que muestran la belleza de Tailandia en primavera, una mujer misteriosa con un vestido de cóctel (Shih Szu) sigue a Wallace a un combate de boxeo tailandés y le dice que busque en Hong Kong al maestro Tang (Lo Lieh). Una vez allí Wallace se encontrará con el embajador de los EE. UU., interpretado por el histriónico comediante francés Jacques Dufilho, que tiene una extraña filosofía sobre las artes marciales: al calor de una sonora ventosidad espetará, ‘El kung fu es como un laxante… ¡sale de dentro!’.
Buscando al maestro Tang, Wallace se dirige a un torneo de kung fu, donde se encontrará (¡qué pequeño es el mundo!), con dos viejos conocidos, Max (Antonio Cantafora) y Jerry (Sal Borgese), dos ladronzuelos italianos. Wallace, sin saberlo, terminará luchando contra el propio maestro, que resultará ser también un teniente de la policía de Hong Kong que anda tras la pista de Chen Loh (Tung Lin) y sus hombres, los mismos que están detrás del secuestro de los americanos. Tang y la mujer misteriosa (que resulta ser la novia de Tang) les dan a los tres un curso intensivo de kung fu, mientras que Wallace recoge de manos del embajador unos trajes Supermen antibalas con los que el americano, los dos bribones italianos, y la pareja de Hong Kong, se enfrentarán y derrotarán a Loh y sus hombres, liberando a los rehenes.

Por cierto, entre los chistes horripilantes destaca este: [Max a Tang] ‘Entonces, ¿eres el último Tang en Hong Kong?‘ (no sé si lo cogen, pero tengan en cuenta que en la época era muy popular cierta película de Bertolucci que los españolitos tuvieron que ir a ver a Perpignan y en la que tuvo un especial protagonismo la mantequilla).
Como ya hemos señalado, en Hong-Kong, 3 Supermen, desafío al kung fu, el único Supermen que repite es Sal Borgese, quien, dada su profesión de especialista, será el que mejor desarrollará sus escenas de artes marciales, coreografiadas, por cierto, por Jackie Chan, que también aparece fugazmente como stund. El resto de Supermen, que luchan con un estilo, digamos, más “clásico”, están interpretados por el norteamericano Robert Malcolm, que tan solo rodó tres películas y todas en Italia, aunque eso sí, de protagonista, algo que puede ser debido más a su percha que a sus escasas facultades interpretativas; por su parte el tercer Supermen en discordia, Antonio Cantafora es, ni más ni menos que -como Michael Coby y armado con un poderoso mostacho- Supersonic Man en su faceta “humana”. Pero no solo eso, Cantafora, compaginando ambos nombres artísticos, rodaría una larga lista de spaguetti western amen de todo tipo de género, incluido el terror, pues se le puede ver tanto en La casa (1976) de Angelino Fons como en Demons 2 (Dèmoni 2… l’incubo ritorna, 1986) de Lamberto Bava, en la que interpreta al padre de Ingrid, encarnada por la propia Asia Argento.
Finalmente, en lo que atañe a la contribución occidental del film, nos detendremos en Bitto Albertini, el director, que durante la mayor parte de su carrera se dedicó a ejercer de director de fotografía hasta que comenzó a dirigir y escribir guiones. En su haber se cuentan tres películas dedicadas a los 3 Supermen (en Tokio, en la selva y este desafío al kung fu), además de cine bélico, western y peplum. Pero los amantes de la serie B debemos agradecer encarecidamente al signore Albertini el haber iniciado (como Albert Thomas), la serie de películas dedicadas a Emanuelle (con una ‘m’), protagonizadas por la divina Laura Gemser. Solo por ello merecería ser canonizado en los altares del cine bis.
En cuanto al equipo asiático, destaca especialmente el indonesio Lo Lieh, la gran apuesta de Run Run Shaw para contrarrestar el enorme éxito de Bruce Lee, estrella de la competencia. También fue uno de los primeros en desatar la fiebre por el cine de kung fu y colarse en las carteleras occidentales con De profesión: invencible (5 Fingers of Death / King Boxer / 天下第一拳, Cheng Chang-Ho, 1972), donde su antagonista, como aquí, también estaba encarnado por Tung Lin. Lo Lieh participó en la popular El karate, el colt y el impostor (Antonio Margheriti, 1974), otra coproducción italo-hongkonesa, ahora también con participación española. Finalmente, y a pesar de que sus escenas se quedaron en el suelo de la sala de montaje, Lo Lieh intervino en la coproducción germano-honkonesa Virgins of the Seven Seas (Karate, Küsse, blonde Katzen / 洋妓, Kuei Chih-Hung y Ernst Hofbauer, 1974), un descabellado cóctel de erotismo y acción. Por su parte la taiwanesa Shih Tzu, también participó en la popular coproducción Hammer-Shaw, Kung fu contra los 7 vampiros de oro (The Legend of the 7 Golden Vampires, Roy Ward Baker y Cheh Chang, 1974), donde encarnó a Mei Kwei, la brava luchadora de las dagas que se enamora de un occidental. Y finalmente, y a modo de anécdota, en la parte rodada en Tailandia puede reconocerse a alguno de los matones
que participaron en Karate a muerte en Bangkok (The Big Boss/唐山大兄, Lo Wei, 1971) donde recibieron su merecido a manos (y pies) de Bruce Lee.
A pesar de contar con un buen número de escenas bochornosas, la mayoría protagonizadas por Sal Borgese, esta mescolanza de géneros está correctamente realizada y refleja a la perfección una de las características de aquel cine de serie B: su facultad de ejercer de ventana hacia el mundo para las clases más populares. Algo que también puede verse, por ejemplo, en la nombrada serie dedicada a Emanuelle. En este caso, el protagonista viaja de Bangkok a Hong Kong y termina en Taiwan, y en todos esos lugares el director se encarga de que el espectador pueda ver lugares emblemáticos que ni en sueños espera poder visitar y pueda ver costumbres exóticas que recordará, posiblemente, durante el resto de su vida. Y todo mientras disfruta de un entretenimiento totalmente inocente, tirando a tontorrón y hoy totalmente anacrónico.
EXPLOTA, EXPLÓTAME, EXPLO: ENTRAN TURQUÍA Y FILIPINAS

A pesar de lo que pudiera parecer, hasta Hong Kong, 3 Supermen desafío al kun fu la serie mantenía, dentro del caos, cierta coherencia, pero todo se volvió, definitivamente muy loco cuando desde Turquía se realizó una exploitation de lo que ya de por sí, lo es. Çilgin kiz ve üç süper adam (algo así como 3 Supermen and Mad Girl) fue dirigida en 1973 por Cavit Yürüklü, que también se permitió coger prestada Thunderball de John Barry, canción que cantaba Tom Jones en la película de igual nombre perteneciente a la saga Bond. Pero no termina ahí la cosa, pues seis años después tres colosos del cine de género: Turquía, Italia y España se aliaron unieron fuerzas para perpetrar 3 Supermen contra el padrino (Süpermenler/ Tre supermen contro il padrino), una cosa dirigida por Italo Martinenghi con, otra vez, una máquina del tiempo y los actores Sal Borgese (a estas alturas imprescindible), Nick Jordan, uno de los Supermen originales del primer filme y, completando el trío, el popular actor turco Cüneyt Arkin (acreditado como George Arkins) protagonista de multitud de cintas de acción, incluida la Star Wars turca de la que tanto han oído hablar (Dünyayi Kurtaran Adam) o El hombre León (Kiliç Aslan). Arkin es toda una leyenda en el cine turco, con más de 300 películas a sus espaldas, todo y con ello, nadie se hizo eco de su reciente fallecimiento en junio de 2022. Aldo Sambrell se suma también a la fiesta y, nuevamente Ernesto Brancucci canta el tema principal, Siamo I 3 Supermen, con música de Nico Fidenco.
Aunque no pertenezca a la serie, Las amazonas contra los Superman (Superuomini, superdonne, superbotte, 1974) de Alfonso Brescia, mantiene algunas similitudes: hay 3 héroes pintorescos, uno de ellos enmascarado. La acción se desarrolla en el pasado y sus protagonistas son Aldo Canti (uno de los Supermen en dos de las cintas originales); el afroamericano Marc Anibal, en la que será su única experiencia en Europa; y el actor chino Hua Yueh, prolífico intérprete hongkonés cuya experiencia en este film resultará ser también la única en el cine europeo. Un trío multi racial en lucha contra las amazonas. Ahí es nada. Contando con la colaboración de la también oriental Karen Yeh que participaría, ese mismo año, en El karate, el colt y el impostor antes de regresar a Hong Kong. Entre las amazonas destacan varias damas del cine europeo de género de la época como Malisa Longo y Magda Konopka. Toda una curiosidad dirigida por el todoterreno Alfonso Brescia, que ya había realizado un primera acercamiento a la temática con ¡¡Amazonas!! Mujeres de amor y guerra (Le Amazzoni – Donne d’amore e di guerra) en 1973.

Los incansables turcos pensaron que era absurdo utilizar a los actores originales pudiendo hacer una exploitation pura y dura y sin ningún tipo de autorización. Así nació la segunda -y última- película enteramente turca de la serie: Üç Supermen Olimpiyatlarda (3 Supermen at the Olympic Games), rodada en 1984 y dirigida por Yavuz Yalinkilic. También Filipinas se animó un año después a realizar su propia exploitation de los 3 Supermen con Super Wan-Tu-Tri de Luciano Carlos, un batiburrillo de canciones, humor y demencia con un niño alienígena.
La saga concluyó en 1986, casi 20 años después, y donde se inició, en Italia, con Tre supermen a Santo Domingo. Dirigida nuevamente por Italo Martinenghi, en esta ocasión está protagonizada por, además del eterno Sal Borgese, Steven Martin (Stefano Martinenghi, posiblemente el hijo del productor y director, el cual ya ejerció de técnico en otros títulos), y el inefable norteamericano de turno, Daniel Stephen, un “actor” y modelo que dejaría una minúscula huella en el cine apocalíptico italiano al participar en 2020 Los Rangers de Texas (Anno 2020. I gladiatori del futuro, Joe D’Amato/George Eastman, 1983) y El guerrero del mundo perdido (Warrior of the lost world, David Worth, 1983). Como nota curiosa cabe añadir que realizando un pequeño papel, se encuentra el propio Bitto Albertini, director de varios títulos de los 3 Supermen y, sobre todo, del que hemos hablado más extensamente, Hong Kong, 3 Supermen desafío al kung fu.

Los tres Supermen filipinos con su numeración en ‘Super Wan Tu Tri ‘ exploitation de exploitation
(Artículo publicada previamente en La Abadía de Berzano)
Primeras imágenes de ‘El ritual de Lily’ de Manu Herrera
Primeras imágenes del film de terror El ritual de Lily, la nueva película de Manu Herrera, que se terminó de rodar en Madrid hace unas semanas en las localidades de Valdemorillo, El Escorial, San Martín de Valdeiglesias, y de Viñuelas en Guadalajara.
Sinopsis: Equinoccio de Otoño, fin del Siglo XX. Cuatro amigas viajan a una casa aislada en mitad del bosque para realizar un ritual de iniciación a la brujería y así completar el círculo de los cuatro elementos. Lily una joven veinteañera pálida e introvertida recién llegada al grupo, ha sido elegida para representar el elemento aire. Pero lo que comienza siendo un ritual de brujería blanca en armonía con la naturaleza, pronto acabará convertido en una diabólica pesadilla.

Con guion de Manu Herrera y Javier Fernández Moratalla, El ritual de Lily recupera el espíritu del cine de terror de los 90. Una historia de terror con temperamento y potencia visual. La película está protagonizada por Maggie García (Los Protegidos: ADN, Heridas), Patricia Peñalver (Poliamor para Principiantes, El Final del Camino), Eve Ryan (Culpa Mía, Mía es la Venganza) y Elena Gallardo (Paraíso, El Pueblo). Según palabras del director “con El ritual de Lily hacemos una apuesta segura: revivir la esencia del terror clásico y elevarlo a nuevas alturas, asegurando una experiencia cinematográfica inolvidable”.
El equipo de la película presentó hace unos días un primer teaser en el FICAL (Festival Internacional de Cine de Almería), donde Jorge Redondo, productor ejecutivo del proyecto destacó “la importancia de la labor de todo el equipo ante una producción bastante compleja debido, entre otras cosas, a las numerosas jornadas nocturnas de rodaje en las que las actrices llegaban a soportar estoicamente hasta 5 horas de maquillaje en manos del equipo de FX prácticos de Pedro de Diego. Todo ello ha hecho que el resultado esté siendo sorprendente y por ello estamos convencidos que no va a dejar indiferente a ningún amante del cine de terror y del cine en general”.
Mientras que la producción de la película termina su montaje, se está elaborando un cómic ilustrado por Paco de la Fuente, alias El Habitante que se lanzará a la vez que la cinta. Destacamos también la colaboración en el papel de Adán de Mike Fajardo, actor e influencer con más de 13 millones de seguidores en sus redes sociales.

BIOGRAFÍA MANU HERRERA
Diplomado en Diseño y formado en Postproducción y Dirección Cinematográfica, ha trabajado en diversas productoras de renombre como Telson, Globomedia, Boomerang TV, Signo Producciones, etcétera. Ha fundado empresas como The Tracker Company y The Room VFX. A lo largo de su carrera, ha desempeñado roles de postproductor y creativo, adquiriendo una amplia experiencia en la industria. Su trayectoria en el mundo del documental incluye varios proyectos destacados para el reconocido programa Documentos TV de RTVE, donde se ha encargado de la dirección, guion y fotografía. Su primer largometraje, Hambre, un proyecto de cine independiente de terror, ha sido ampliamente premiado en el circuito de los principales festivales de género de todo el mundo, recibiendo más de 50 premios tanto al mejor film de terror, como a la mejor dirección, fotografía o BSO entre otros.
Recientemente, ha fundado la productora THE ROOM FILMS, donde, como CEO, desarrolla proyectos de ficción para cine y televisión junto a su equipo de profesionales de la industria.
EL RITUAL DE LILY es una producción de THE ROOM FILMS.
Tráiler y póster de la película de vampiros española ‘Cuando los amos duermen’
Cuando los amos duermen se estrenará en salas de cine el próximo 29 de noviembre.
Sinopsis: Samuel y Lourdes son un humilde matrimonio que se desvive cuidando los terrenos y la casa de su Señor. El dueño de la casa es Víctor, un vampiro ancestral que solo se alimenta de la sangre de gente malvada. Generación tras generación, la familia de Samuel se ha encargado de salvaguardar a su Señor, pero ahora, Samuel y Lourdes tienen dos problemas: no consiguen tener un bebé y un vampiro misterioso llega de visita al lugar poniendo todo patas arriba.
Cuando los amos duermen es una película de vampiros protagonizada por Ivan Massagué, Juli Fàbregas, Juanjo Pardo, Diana García, Llum Barrera y, con la colaboración especial de, Manuela Velasco. Tercera película de Santiago Alvarado, con guion coescrito junto a Ramón Salas.
Aplaudida en el Marché du film de Cannes; ovacionada en el Sitges Film Festival y galardonada en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, es momento de dar nuestro mayor paso y presentar esta pequeña gran producción al público en salas.
Cuando los amos duermen es una producción de La Primera Caña A.I.E. en coproducción con Magno Entertainment y MSP en colaboración con Sula Films y Mórbito TV
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 8 de noviembre de 2024 *
ANATEMA (Jimina Sabadú, 2024)
España. Duración: 91 min. Guion: Jimina Sabadú y Elio Quiroga Música: Vanessa Garde Fotografía: Luis Ángel Pérez Compañías: The Fear Collection, Pokeepsie Films, Amazon Prime Video, Sony Pictures. Productor: Álex de la Iglesia, Carolina Bang Género: Terror
Reparto: Leonor Watling, Pablo Derqui, Jaime Ordóñez, Keren Hapuc, Mauro Brussolo, Mariano Llorente, Manuel de Blas, Xóan Fórneas, Fedra Lorente, Juan Codina, Margarita Lascoiti, Juan Manuel Montilla ‘El Langui’, Enetz Zubizarreta
Sinopsis: Una joven monja (Juana Rabadán) recibe el encargo de visitar las catacumbas de una de las iglesias más antiguas de Madrid. El arzobispo sospecha que bajo sus interminables túneles se encuentra el Sello de San Simeón, colocado allí por el propio santo eremita con el fin de salvaguardar el mundo de un mal de tiempos pretéritos. Con la ayuda del joven sacerdote Ángel, la novicia Mara, y el exorcista Cuiña, Juana bajará al subsuelo de la ciudad a enfrentarse no sólo a lo sobrenatural, sino también a su pasado.
La directora cuenta, además, con la participación de una estupenda Leonor Watling, que tiene a sus espaldas la titánica labor de levantar, ella sola, la película. Y lo consigue, gracias a su contrastada profesionalidad. Posiblemente el relato resulte más atractivo en su aspecto literario que en su traslación a la pantalla, pues no en vano está firmado por además de Sábadú, el director y novelista Elio Quiroga. A pesar de que en los burladeros de los festivales hay quien había hablado a la baja de Anatema, lo cierto es que la película no solo no va a terminar con la tradición del terror español, sino que, muy al contrario, suma un nuevo y refrescante eslabón del que estamos deseando ver más.
La serie ‘Los sin nombre’ inicia su rodaje
«Los sin nombre«, serie original Movistar Plus+ en colaboración con Filmax, ha iniciado su rodaje en Barcelona. La serie, adaptación de la novela de Ramsey Campbell, es un «thriller con pequeños toques sobrenaturales» como explica su productor y director Pau Freixas (‘Todos mienten’).
Sinopsis: Claudia, una mujer que pierde a su hija Ángela de forma traumática para descubrir, años después, justo cuando empieza a recuperarse del trauma, que puede que su hija aún siga con vida. «Mamá, soy yo, Ángela. ¡Por favor, ven a buscarme!». Esta es la frase estremecedora que Claudia escucha por teléfono y que le dará esperanzas. Claudia recurrirá entonces a Salazar, el inspector que llevó el caso tras la desaparición, y a Laura, la joven a la que Ángela, una niña especial con un extraño don, salvó la vida tras un grave accidente de tráfico. Juntos seguirán la pista de la pequeña a través de misteriosos lugares que esconden una verdad aterradora.
En palabras del creador y director Pau Freixas, «Apenas llevo unas semanas de rodaje de «Los sin nombre», pero la serie ya empieza a mostrar su alma. Cuando levanto las escenas y veo los personajes en el monitor, me arrastran hacia un mundo inquietante e hipnótico, con un gran componente adictivo y con sensaciones realmente impactantes. Es un thriller con pequeños toques sobrenaturales, y aunque podríamos decir que plantea si los milagros existen, de lo que realmente habla la serie es de la necesidad de las personas de creer en algo. De encontrar un sentido a sus vidas«.

En palabras del productor ejecutivo en Movistar Plus+ Fran Araújo: «Después del éxito de ‘Todos mienten’ y de la buenísima experiencia de trabajar con Pau, en Movistar Plus + teníamos claro que queríamos seguir colaborando con él en futuros proyectos. Solo necesitamos leer el arranque de ‘Los sin nombre’ para saber que habíamos encontrado el siguiente. Los guiones firmados por Pol Cortecans son adictivos y llenos de personalidad y la visión de Pau sobre la historia nos cautivó desde el primer momento. Tiene todos los ingredientes que buscamos en una serie: punto de vista, ambición artística y deseo de llegar a un gran público«.
El equipo
La serie está protagonizada por Miren Ibarguren (‘Supernormal’, ‘Arde Madrid’), como Claudia; Rodrigo de la Serna (‘La casa de papel’, ‘Diarios de motocicleta’), como Salazar, y Milena Smit (‘El hoyo 2’, ‘Madres paralelas’), como Laura. Completan el reparto, Dani Pérez Prada, Susi Sánchez, Pablo Derqui, Ana Torrent, Elvira Mínguez, Eva Santolaria, José Manuel Poga y Francesc Garrido, entre otros. Escrita por Pol Cortecans (‘Citas’) y dirigida por Pau Freixas (‘Todos mienten’).
Las localizaciones
Diversas localizaciones acogen el rodaje de la serie. Además de Barcelona, municipios como Calders, Cerdanyola del Vallès, El Prat de Llobregat, Esparreguera, L’Hospitalet de Llobregat, Lliçà d’Amunt, Seva, Terrassa, Sant Adrià de Besòs, Sant Cugat del Vallès, Sant Feliu de Llobregat y Santa Coloma de Cervelló. Otros escenarios: Vidrà en Girona y Poble Nou del Delta en Tarragona.
«LOS SIN NOMBRE» se estrenará en 2025.
Tras ser uno más de los géneros producidos en la España de los sesenta, principalmente en régimen de coproducción con Italia, el peplum, las populares ‘películas de romanos’, hacía tiempo que habían dejado de producirse en nuestras tierras, así que la aventura de rodar un peplum en la España de los ochenta era un anacronismo y toda una aventura. Y de lo más descabellada, por cierto. Pero al guion de 
Con Amando de Ossorio fuera del proyecto, hubo que buscar rápidamente un sustituto. Paul Naschy asegura que la dirección del filme se la ofreció Augusto Boué, jefe de producción de
Quizás esta pobreza de medios sea la responsable de que una lucha entre gladiadores tenga lugar en el salón del palacio del César y no en el habitual circo romano. O que la batalla final entre ambos ejércitos se represente con un solitario duelo entre Corocotta y Marco Vespasiano en la playa, atmosférico clímax que es, por otra parte, lo mejor de la película.
Al recaer la dirección en Paul Naschy, este se rodeo de actores y técnicos habituales en sus películas. Como Andrés Resino que intervino en
También intervienen otros actores habituales en el cine de Naschy realizando pequeños papeles, como Antonio Iranzo, Paloma Hurtado, Frank Braña, Mariano Vidal Molina, el ya nombrado Luis Cigés, o Jenny Llada. Así como Antonio Mayans que recuerda que: “gracias a Juana de la Morena y Augusto Boué [Naschy] me volvió a contratar en Los Cantabros. Yo hacía de mensajero que llegaba, entregaba el mensaje y moría.”
Lamentablemente no hubo un buen ambiente de rodaje, y los dos antagonistas en la ficción también lo fueron en la realidad. Dan Barry se arrepintió de haber contado con Paul Naschy como director, llegando a declarar que “hubiese sido mejor seguir con Ossorio que con Paul Naschy, que a la hora de la verdad rodó casi toda la película en Torrelaguna, en paisajes que nada tienen que ver con los cántabros.”
fracaso comercial que “casi no pudo verse en su estreno, lastrada por unos distribuidores y exhibidores que no confiaron en el proyecto
llegaría a estrenarse, a pesar de estar rodado, quedando a falta de montar y sonorizar. Al año siguiente dirigirá él mismo y conseguirá estrenar, aunque tres años después de finalizado,
despedir a José María Zabalza por su problema de alcoholismo.
Matt Cimber, director norteamericano que había unido sus fuerzas con la actriz Laurene Landon, con la que rodó, además de 
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