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Archive for the ‘CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR ESPAÑOL’ Category

Mondo d’Arbó 5: Cena de asesinos

CENA DE ASESINOS

Sinopsis: Héctor Ross (Jordi Torras) está involucrado en el tráfico de drogas, pero la muerte de su hijo por una sobredosis le hará reaccionar y jurará acabar con sus socios traficantes. Para ello contratará a tres asesinos profesionales como ejecutores de su venganza, sin explicarles sus motivos para matar. Tras llevar a cabo su misión, Héctor, en complicidad con Marta (Laura Conti), su joven amante decidirá citarlos en su mansión, situada en una solitaria isla, con la excusa de escribir un libro con las experiencias que los sicarios le relaten[1]. Pero todo resultará ser un juego mortal, una trampa durante la cual los asesinatos se irán sucediendo de manera inexplicable.

Tras Más allá de la muerte (1986), D’Arbó baraja varios proyectos, entre los que se encuentran adaptar al cine la novela La sombra de Hitchcock[2], escrita por su colaborador Salvador Sainz, y también una serie de suspense para televisión junto Narciso Ibáñez Menta con el inquietante título de “El asesino está entre nosotros[3].  En este proyecto de serie cabe ver el germen de Cena de asesinos, pues Sebatià D’Arbó se proponía hacer una nueva adaptación de la exitosa serie que Ibáñez Menta realizó en Argentina en 1985, El pulpo negro. La serie no se realizó, pero en su lugar el director abordó su último largometraje de ficción que se estrenó y exhibió del 25 de mayo al 6 de junio de 1990 en las pantallas de los barceloneses cines Pelayo y Waldorf (en ambos en versión catalana), y a partir del 28 de mayo en el Lido y Magallanes de Madrid como Cena de asesinos, asuntos sucios.

El propio D’Arbó reniega de esta cinta: “dejé el cine por la desgracia de esta película. Bueno, más que por esta película por la administración y lo mal que estaba el sistema de cine aquí en España[4]. Y es que, pesar de estar subvencionada por la Generalitat de Catalunya, para llevar adelante este trabajo se hubo de recurrir al sistema de coproducción y, siempre según el director, fue la participación italiana la que arrojó la maldición a la cinta: “Vincenzo Salviani quería hacer una especie de spaguetti-western. Él venía al rodaje y rodaba unas escenas de violencia adicionales fuera de guion. Además, se llevó todos los negativos a Roma y montó la película sin mi autorización. Por lo tanto, comuniqué a la prensa que abdicaba de esta película y que además el verdadero asesino de la película no era otro que el productor, al menos metafóricamente[5]. A Vincenzo Salviani achacó también el director la profusión de escenas de cama no previstas en el guion y que convierten a Cena de acusados en una película erótica con gotas de intriga y no un thriller con gotas de erotismo, como era intención del director[6]. Sin duda le asiste la razón, pues, si bien todas las cintas de Sebastíà D’Arbó incluyen (a veces de forma un tanto torpe) ligeras dosis de erotismo, algo por otra parte achacable a la época en la cual fueron rodadas, Cena de asesinos carga las tintas hasta convertirse en un filme softcore que, sin lugar a duda, hubiera llevado, de estar todavía vigente, una ‘S’ en su cartel. Si damos un somero repaso a su filmografía queda refrendado que ese tratamiento fue debido a Salviani , pues es manifiesta su afición a, más que incluir, saturar sus películas de erotismo. Algunos ejemplos los encontramos en Oleadas de placer (Una ondata de piacere, 1975) de Ruggero Deodato, a quien produjo alguna película más; Deseo de mujer (Boglia di donna, Franco Bottari, 1978); El periscopio (1979) de José Ramón Larraz que incluye el a(na)tómico encuentro entre las dos euro divas Laura Gemser y Barbara Rey; y, sobre todo, La miel del diablo (Il miele del diavolo, 1986), co-escrita entre su director, Lucio Fulci, el propio Salviani y Jaime Jesús Balcázar productor, como hemos visto, de la práctica totalidad de la filmografía de Sebastià D’Arbó. Por otro lado, parece que el italiano formó la productora, Anna International Films, con la intención de rodar coproducciones eróticas en Cataluña si hacemos caso a las otras obras del sello, El vuelo de venus (Sogno proibito,1988) dirigida por el propio Salviani y La señora del Oriente Express (1989) de Franco Lo Cascio.

Dicho esto, tampoco es que la profusión de estas escenas dañe por si sola el resultado final de Cena de asesinos. Este también queda empañado por una primera parte totalmente independiente de lo que será el grueso del argumento, con esa opaca trama de lucha entre traficantes que resultará fuera de sitio, a razón de la acción que se desarrollará durante la segunda parte del filme y que parece ser es la que realmente quería rodar el director, que volvía a firmar el guion junto a Luis Murillo. Otras decisiones deplorables la empañan, como la selección de una música ratonera de sintetizador (una de las muchas secuelas deplorables de los años ochenta) que servirá como banda sonora para este despropósito con desmadejado resultado, lleno de escandalosos tropezones técnicos, como esas escenas de archivo que se delatarán, más allá de su textura, por ser de diferente formato. Tampoco los actores están todo lo bien que podrían, quizás por tener que recitar diálogos redundantes, cuando no ridículos, como el que recita Laura Conti y que cierra el filme: “La ficción supera a la realidad y a veces lo contrario.”

Laura Conti, la protagonista femenina, se hizo popular gracias a su anterior filme, L’Escot (1987) una cinta de Antoni Verdaguer basada en la novela Amorrada al piló de María Jaén, de alto contenido erótico. Tras la cinta, la bella actriz parecía estar llamada al éxito, o al menos así parecía a tenor de la apuesta que hacía por ella Playboy (España), en cuyo número de julio de 1989, además de protagonizar la portada, figuraba un artículo titulado ‘Hollywood la espera’. Lamentablemente no fue del todo cierto ya que, si bien su siguiente trabajo fue una serie norteamericana de extenso reparto rodada entre España y Estados Unidos, también este sería su canto de cisne. El resto del reparto está compuesto por eficaces y longevos actores, veteranos catalanes de la actuación junto a meritorios que tan solo actuaron en esta cinta y alguna contribución italiana como la de Gabio Gabrani. La participación más sangrante corresponde al prestigioso Jordi Dauder, que iniciaba su carrera cinematográfica justo por entonces y que tuvo que vestir a su personaje, Simón, el marinero, con toda la convicción que le fue posible otorgarle. En la parte técnica repite Ignasi P. Ferré como asistente de Sebastià D’Arbó, quién como viene siendo habitual, se reservó un pequeño papel en su película.

Cena de asesinos, pues, supone para D’Arbó la gran decepción que le llevó a abandonar el cine y centrarse en otros medios hasta que en 2011 volvió a ponerse tras las cámaras para rodar su documental El misterio Fassman. El director afirma que él nunca hizo cine por hacer cine, por eso rechazó ofertas que le hubiesen apartado de la temática de su interés (llama la atención la propuesta que recibió de rodar la primera película de Jesulín de Ubrique). No sabremos nunca qué hubiera ocurrido de no darse la injerencia del productor italiano, pero tal como ha llegado hasta nosotros es un triste punto final para D’Arbó en el cine de ficción.

Tras su breve vida en salas, Cena de asesinos llegó al mercado doméstico. Además de una edición española de video realizada por el sello Cine Base, cuya carátula destaca la parte erótica del filme, se tiene conocimiento de que la película de D’Arbó se editó también en Grecia con el título de Deipno gia dolofonous.

NOTAS

[1] Una excusa idéntica a la que en Viaje al más allá (1980) utiliza el personaje interpretado por Narciso Ibáñez Menta para reunir al resto de personajes en su mansión

[2] S. F. “D’Arbó trata en su última película sobre la vida más allá de la muerte.” La Vanguardia. Martes 25 de marzo de 1986, pág. 43.

[3] Ibidem.

[4] RODRÍGUEZ LAZO, J. P. & SALVADOR ESTÉBENEZ, J.L. “Entrevista a Sebastián D’Arbó” en La abadía de Berzano, 7 de marzo de 2011. https://cerebrin.wordpress.com/2011/03/07/entrevista-a-sebastian-darbo/

[5] Ibidem.

[6] S. F. Opus Cit.

Mondo d’Arbó 4: Acosada

Sebastià D’Arbó también abordó otros géneros cinematográficos además del fantástico, aunque hay que añadir que con menor fortuna. Concretamente realizó una cinta de intriga, Acosada, todavía cercana al fantástico, pero ya sin elemento sobrenatural, y Cena de asesinos, un thriller con elementos pulp que nos retrotraerá a cerebros del mal como Fu Manchú con sus sardónicos planes. En ambos casos, como podremos ver, se tratará de obras menores y fallidas por diferentes motivos.

ACOSADA (EL HOMBRE QUE REGRESÓ DE LA MUERTE)

Sinopsis: Marta (Victoria Vera), vive con su esposo Jorge (Carlos Martos), gerente de una importante joyería, que la maltrata y le es infiel. Como Jorge se niega a concederle el divorcio, Marta urdirá un plan para matarle y que parezca un suicidio, para ello le da cita en un motel haciéndose pasar por su amante. Hace desaparecer toda identificación posible del cadáver, desguaza su automóvil, e inicia una nueva y lujosa vida gracias al muestrario de joyas del difunto. Tras denunciar la desaparición de Jorge, la policía confirmará la hipótesis del suicidio. Pero poco después la viuda comenzará a ser acosada, aparecerán objetos que pertenecieron a su esposo en lugares insospechados, recibirá llamadas en las que únicamente se escucha la música preferida de él, e incluso serán atacadas personas de su confianza y ella misma. Lo que parecía ser un crimen perfecto se convierte en una pesadilla que lleva a la esposa a los límites de la locura ante la aparente evidencia de que su marido ha regresado de la muerte. Para intentar averiguar qué es lo que está sucediendo, recurrirá al novio de su amiga Merche (Mercedes Albert), Héctor (Martín Garrido), que es investigador privado y le ayudará a resolver el misterio.

Tres años después de El ser y un año antes de finalizar la trilogía parapsicológica con Más allá de la muerte, Sebastià D’Arbó rodó Acosada «El hombre que regresó de la muerte», de nuevo con producción de Jaime Jesús Balcázar y con la colaboración de Luis Murillo en el guion. Esta vez, la acción se sitúa en una Barcelona de la que se muestran todas sus atracciones turísticas, como si la intención última fuera promocionar la ciudad, y aun a costa de mermar la verosimilitud de las situaciones.

Acosada cuenta con Victoria Vera como protagonista absoluta. La actriz, que en general tuvo mejor suerte en teatro y televisión que en el cine, se muestra tan arrebatadoramente bella como inexpresiva en el filme, no enseñando epidermis a lo largo de la cinta, algo que extraña teniendo en cuenta lo habituales que son los desnudos femeninos en las películas de D’Arbó, y que serán especialmente abundantes en Cena de asesinos. Destaca también Martín Garrido en el papel de detective, un actor, director y guionista, que no contó con demasiada suerte.

Entre los interpretes secundarios cabe destacar la presencia de rostros familiares en la filmografía de Sebastià D’Arbó como Víctor Israel o Antonio Molina Rojo, aquí como comisario de policía, papel que repetirá al año siguiente en Más allá de la muerte, aunque en esa ocasión como teniente. Carlos Martos también vuelve a trabajar con D’Arbó tras hacerlo en Viaje al más allá, así como Jordi Serrat, que ya había participado en El ser. También intervienen el Fakir Kirman y Salvador Sainz haciendo una de sus minúsculas apariciones (acreditado como meritorio, que no como actor). Al no tener un objetivo divulgador la cinta no cuenta con la presentación del director, pero D’Arbó si se reserva para sí un pequeño cameo en una de las escenas del filme.

Esta cinta de suspense, rodada por encargo, suponía para el propio director un mero impasse en su carrera, quizás esta condición y esta actitud expliquen, en parte, la desgana con la que se aborda la trama. Si bien la intriga que se nos propone es atractiva, esa venganza de ultratumba que hubiera podido convertirse en el eje de una película original, lo cierto es que los infinitos agujeros de su guion y el torpe desarrollo de este acaban haciendo de Acosada una acumulación de despropósitos que culminan en un final de traca absolutamente inverosímil. Su inverosimilitud nada tiene que ver con su imposibilidad, lo de menos es que el trasplante de cerebro esté (y más entonces) fuera de las posibilidades de la ciencia, son infinitos los ejemplos de cintas que trabajan con imposibles de esta condición y no resultan inverosímiles, al fin y al cabo, estamos ante una ficción y la verosimilitud viene dada por la coherencia interna del texto cinematográfico. Es ahí, en el marco de la coherencia interna, donde hace aguas la película, no acaba de definir su género, se mueve todo el tiempo en el terreno del thriller psicológico y su resolución exigiría haber sembrado suficientes premisas para concluir dentro del seno de la ciencia ficción, algo que en absoluto se ha facilitado con el desarrollo del argumento, es así como Acosada resulta menos creíble que la más tosca cinta de ciencia ficción de los cincuenta con sus criaturas de cartón y sus mad doctors de feria. Miremos con más detenimiento las incongruencias del guion.

Señalaba Chéjov que, si muestras en el primer acto un rifle colgado en la pared, te has de asegurar de que sea utilizado en los siguientes actos. El arma de Chéjov es un principio dramático que postula que cada elemento en la narración debe ser necesario e irremplazable, o de lo contrario debe ser eliminado. Pues bien, parece que ni Luis Murillo ni el propio D’Arbó lo tuvieron en cuenta: en su guion se dan situaciones que no conducen a nada y hay personajes que son abandonados a su suerte y de los que nunca más se vuelve a saber. Sobran los ejemplos que lo muestran, ahí están esas joyas que desaparecen sin que nada se resienta en la vida de la protagonista (¿no era de ahí de donde procedían sus recursos?). Más allá nos encontramos con esa especie de gigoló con el que la protagonista se solaza una noche, bien, pues el joven es asesinado por una presencia desconocida, ¿qué aporta su muerte en esas condiciones? Al parecer nada, pues ni se hace mención de su deceso ni su trágico final redunda en la trama. Y no es el único caso, avanzada la cinta, Marta y su amiga Merche son atacadas por un extraño embufandado mientras patinan sobre hielo, la protagonista es herida en un brazo, pero su amiga recibe una seria puñalada en su espalda, tampoco sabremos de la gravedad de su herida ni se la volverá a mencionar en lo que queda de película. Esta escena, la del doble apuñalamiento, da pie, además, a uno de los fallos técnicos más hirientes, un muy doloroso fallo de raccord: en primer plano se nos muestra como Marta recibe un corte en el brazo izquierdo, en el plano contiguo la joven viuda se duele del derecho y ese es el que luce vendado en la siguiente escena. Podríamos seguir con lagunas menores (¿por qué se cita con el comisario en el parque de atracciones? ¿y con el detective en Las Golondrinas del puerto? ¿cómo es posible que reaparezca el cadáver si ha sido diseccionado?), pero con lo dicho es suficiente para llegar a la conclusión de que el guion parece escrito a trompicones, como si no precediera al rodaje, sino que se hubiera ido confeccionando conforme avanzaba la filmación.

La película se estrenó en Barcelona el 15 de mayo de 1985 en la sala 2 de los cines Publi, en sesión continua de las 11,25 de la mañana hasta la última sesión de las 10,30 horas y donde se exhibió hasta el domingo 2 de junio, mientras que en la sala 1 se ofrecía Brazil de Terry Gilliam. Nuria Vidal se encargó de la crítica para La Vanguardia, según ella “uno de los puntos más positivos de Acosada es la música de Jordi Doncos que juega un doble papel: desde dentro de la historia, como elemento dramático integrado en el desarrollo de la persecución, el acoso al que se ve sometida Victoria Vera, y desde fuera, subrayando e indicando sentimientos y sensaciones a la manera de un narrador[1]”, pero es lo único que salva la comentarista de esta cinta de la que resalta la impericia del guion y la falta de ironía, humor, burla o guiños al espectador, elementos todos ellos presentes en el cine de Hitchcock con el que D’Arbó parece pretender emparentarse. La de Acosada es una trama sin secretos y totalmente plana, concluye la crítica. A las sabias palabras de Nuria Vidal cabe añadir que tampoco la realización es sobresaliente, pues, aunque el director afirmaba que su condición de técnico (aludiendo a su experiencia en televisión) hacía que incidiera en los movimientos de la cámara para convertirla en narrador, la verdad es que la mayor parte del metraje se desarrolla con planos medios en los que quienes se mueven son los personajes y en los que la narración es confiada a los diálogos.

Por sus defectos Acosada se adentra en la más absoluta y demencial serie B (cuando no Z, privilegio este reservado para Cena de asesinos).

NOTAS

[1] VIDAL, N. “Pantalla abierta: Acosada”. La Vanguardia. Martes, 21 de mayo de 1985, pg.37

Mondo d’Arbó 3: Más allá de la muerte

MÁS ALLÁ DE LA MUERTE (1986)

Sinopsis: Möser (Tony Isbert) acude a la clínica del profesor Hammerman (Narciso Ibáñez Menta) atraído por sus experimentos sobre la vida después de la muerte, ya que él mismo ha tenido una experiencia sobrenatural con su esposa recién fallecida. En la clínica es testigo de como Hammerman retorna a la vida a una esquiadora a la que se había dado por muerta y cómo esta narra las experiencias que ha vivido en la ‘otra vida.’ Todo ello hará que Möser termine colaborando con el profesor. También conocerá a su joven hija, Florence (Berta Cabré) de la que se sentirá cada vez más atraído.

Möser averiguará que Hammerman había iniciado sus experiencias de vida-muerte-vida como científico obligado por los nazis en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial. Ahora experimenta con animales, a los que vuelve a la vida haciéndoles retornar del más allá a voluntad. Sin embargo, nunca ha experimentado con seres humanos. Möser, que en realidad pertenece a una logia esotérica nazi, ha sido enviado tras la pista del profesor para acabar con él, pero la admiración hacia sus experimentos y el amor de Florence le disuadirán de cumplir su misión, lo que no impedirá que el profesor sea asesinado y él mismo se ofrezca como conejillo de indias para continuar las investigaciones del profesor de viajar más allá de la muerte…

Más allá de la muerte cierra la trilogía parapsicológica de Sebastià D’Arbó. Por tercera vez mezcla cine y fenómenos paranormales en esta cinta que, como las anteriores, también presenta el propio director. Rodada en los nevados paisajes de Girona y La Molina, su popular estación de ski, toda la cinta se contagiará con el ambiente gélido de la nieve y… De la muerte. Una presencia habitual también en los hospitales, escenarios interiores de la cinta, para los que se contó con la colaboración del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, más conocido popularmente como Can Ruti, inaugurado tan solo tres años antes.

El núcleo de la historia gira en torno a los experimentos del profesor Hammerman (Narciso Ibáñez Menta), un estudioso de la posibilidad de la vida tras la muerte. Hammerman pretende volver a la vida a un difunto para que narre sus experiencias al otro lado de la vida. Fácil es reconocer el origen literario de este motivo temático en The Facts in the Case of M. Valdemar, harto conocido cuento de terror de Edgar Allan Poe publicado en 1845 que relata la experiencia de un individuo que es mesmerizado justo en el momento de su muerte. Una historia que adaptada en forma de Historia para no dormir fue dirigida por Narciso Ibáñez Serrador y protagonizada por su padre, Narciso Ibáñez Menta, en 1982 y que también dio pié a un cortometraje Valdemar, el homómculus dormido (1977) que, dirigido por Tomás Muñoz[1], produjo el propio Sebastià D’Arbó. También ha habido algunas películas americanas que trataron posteriormente el tema, como Linea mortal (Flatliners, Joel Schumacher, 1990), que ha sido recientemente objeto de un remake, Enganchados a la muerte (Flatliners, Niels Arden Oplev, 2017), y que cuenta como varios estudiantes de medicina realizan experimentos provocándose la muerte clínica para averiguar qué sucede en los minutos posteriores a la muerte.

Lo que presenta D’Arbó como novedad es haber basado su cinta en la recopilación paracientífica de innumerables experiencias de personas que atravesaron realmente la muerte clínica y narraron después sus vivencias. Unas vivencias con muchos puntos en común (ver su propio cuerpo desde arriba, sentir una gran paz, ver un túnel que finaliza en una luz intensa…) que hacen pensar en la posibilidad de dar de ellas una explicación fundada y verificable. Esta es la idea subyacente a Más allá de la muerte, la hipótesis de trabajo, a cuyo servicio será puesta la trama. Como en su primera película, D’Arbó cuenta con la colaboración de Jesús Borrás y Antonio Colomer, que firman el guion bajo el seudónimo conjunto de Jean Colbor, y juntos dan a luz al argumento más ambicioso de los abordados hasta aquí. Hay, pues, una clara evolución desde la primera cinta a esta que cierra la terna, planteándose retos cada vez más difíciles en la búsqueda de una ficción que arrope el contenido parapsicológico a divulgar. Si la primera se apoyaba en una estructura episódica, más fácil, en cierta forma, de manejar, en Más allá de la muerte se anima con una intriga compleja en la que se da cita incluso, como villanos de la función, a la Sociedad Thule, un grupo ocultista, racista​ y völkisch (esto es, folklórico-populista) de Múnich creado por Rudolf von Sebottendorff, notable principalmente por ser la organización que patrocinó al Partido Obrero Alemán (DAP), más tarde transformado por Adolf Hitler en el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP). Un argumento fantasioso en el que se mezclarán los experimentos con humanos realizados en los campos de concentración alemanes (teniendo a los de Joseph Mengele en Auschwitz como referente supuestamente directo) con la anécdota de los personajes del filme, interés romántico inclusive, para desembocar en una tesis cósmica que nos recuerda a Stanley Kubrick y su 2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) aunque, eso sí, naturalmente en clave muy doméstica y limitada por sus posibilidades.

La osadía del guion hace despertar nuestras simpatías, pero ello no es óbice para que descubramos sus flaquezas. Las altas pretensiones de la trama chocan con la impericia de su desarrollo, se abren líneas argumentales que no conducen a nada (¿Qué hace y qué busca la hija de Hammerman en el laboratorio del hospital de noche? ¿Quién es el que la sigue y del que solo vemos sus pies?); con su descuidado engranaje narrativo, se pasa de una escena a otra sin cuidar mínimamente el progreso del relato (patente sobre todo en la historia de amor: en una escena los presentan, en la siguiente juegan en un parque infantil y en la siguiente ya se acuestan); y con su total desentendimiento de la secuenciación lógica del desenlace, de hecho nada concluye, una vez se enuncia la tesis salimos fuera del relato y ya no regresamos más.

En el reparto de Más allá de la muerte de nuevo encontramos actores y actrices que ya han colaborado con anterioridad con el director. Además de Narciso Ibáñez Menta, presente en todas las cintas de la trilogía parapsicológica de D’Arbó, repite Berta Cabré interpretando a Florence, la hija del profesor e interés romántico de Möser, personaje que como ya hemos señalado está interpretado por Tony Isbert, un joven actor que, aunque inició su carrera como pareja de la mismísima Marisol, no tuvo nunca mucha suerte pese a ser nieto del carismático actor Pepe Isbert, e hijo a su vez de la también notable actriz María Isbert, algo que quizás resultó ser más impedimento que ventaja para su carrera. Tony acumulaba más de una veintena de filmes a sus espaldas cuando en 1978 fue detenido en el aeropuerto de Londres por portar kilo y medio de cocaína en el fondo de su maleta. Hizo de transportista y fue empleado como chivo expiatorio, para acabar ingresando en la prisión de Oxford. Afortunadamente, tras cumplir dos años y medio de condena, retomó su carrera sin problema en 1983.

Otros actores que colaboran en el filme y que ya habían trabajado con D’Arbó son Antonio Molina Rojo, ahora en la piel del Inspector Castillo, y Víctor Israel, como el conserje de la academia. Pero realizando pequeños papeles también descubrimos algunos nombres cuanto menos curiosos, como son los de Salvador Sainz, que interviene en dos ocasiones: como estudiante que felicita al profesor Hammerman y como hitleriano componente de la Sociedad Thule[2] y Carmen Serret (protagonista de Morbus de Ignasi P. Ferré). También está acreditado como prisionero judío el director Germán Monzó (Magic London, Kibris: la ley del equilibrio). Así mismo, en el apartado técnico se repiten varios nombres, destacando el mencionado Ignasi P. Ferré, ejerciendo aquí como ayudante de dirección.

La película se estrenó en tres salas de Barcelona el día 2 de junio de 1988: Pelayo, Continental y Waldorf, a cuya sesión de noche acudió el director junto a parte del reparto. Como curiosidad cabe añadir que, en el Pelayo, que tenía tres salas, se exhibió en la sala 3 mientras que en la 1 y 2 se proyectaban, respectivamente, La serpiente y el arco iris (The Serpent and the Rainbow,1988) de Wes Craven, y Al filo del hacha (1988) de José Ramón Larraz.

Coincidiendo con su estreno, Sebastià d’Arbó anunció que no rodaría ningún otro filme del género fantástico debido a “la absoluta ignorancia que las instituciones, tanto las catalanas como la Administración central, muestran hacia este tipo de cine[3].

La trilogía, que finaliza con Más allá de la muerte, representa una apuesta por una modernización en España del cine de género fantástico, huyendo de los monstruos clásicos y de los asesinos sacamantecas, y con la loable intención de rodar películas en línea con producciones de terror psicológico como las que se hacían en Estados Unidos. Es el caso de Scanners (David Cronenberg, 1981), El resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980), Poltergeist (Tobe Hooper, 1982) o La zona muerta (The Dead Zone, David Cronenberg, 1982), por citar unas pocas de aquella época. Una puesta del género al día que, combinada con su intención divulgadora (que es su objetivo y su peculiaridad fundamental), pone a estas cintas en la historia del fantástico.

NOTAS

[1] Colaborador, como hemos visto, de D’Arbó en su largometraje El ser.

[2] Como curiosidad cabe añadir que la escena en la que Salvador Sainz, como el estudiante, felicita y da la mano a Narciso Ibáñez Menta, fue cortada en la versión en catalán, al igual que otra escena en la que los protagonistas hablan reunidos en una mesa, haciendo que la duración entre ambas versiones varíe en cuatro minutos.

[3] “Sebastià D’Arbó anuncia que no rodará más filmes fantásticos”. La Vanguardia. Domingo 5 de junio de 1988, pág. 61

Mondo d’Arbó 2: El ser

EL SER (1982)

Sinopsis: La familia compuesta por el matrimonio de Eva (Mercedes Sampietro) y Carlos (José Gras) y sus dos hijos Miriam (Giordina Reinón) y Alex (Daniel Arbones) de ocho y nueve años, viven en un pueblecito de las altas montañas de centroeuropa. Un día el marido muere víctima de un accidente laboral y su viuda queda sola con sus hijos en un medio ambiente social que se vuelve hostil para la familia.

Los peligros les acechan a todos por doquier y una serie de misteriosas muertes se producen en el pueblo, muertes que parecen indicar que ha sido Eva, la joven viuda, la causante de todas ellas. Entretanto un abogado amigo de la familia, Jaime (Ramiro Oliveros), decide ayudarlos y este se da cuenta que algo sobrenatural ocurre en la casa y en torno a Eva, por ello recurre a la colaboración de un parapsicólogo, el Dr. Oliver (Narciso Ibáñez Menta). Las extrañas muertes siguen sucediéndose y la policía sospecha que el marido podría seguir vivo, pero el parapsicólogo se encarga de demostrar que lo único que existe es la fuerza energética del marido muerto que desde el “más allá” acude en ayuda de su familia materializándose en un SER de Otra Dimensión.

De nuevo con producción de Jaime Jesús Balcázar y Sebastià D’Arbó e inspirándose, también, aunque de manera más lejana, en sucesos reales paranormales, Sebastià D’Arbó escribe el libreto en compañía de un experimentado guionista, Luis Murillo, colaborador de Narciso Ibáñez Serrador y Javier Aguirre y con el que D’Arbó volvería a contar en dos de sus futuros trabajos cinematográficos. El Ser, cuyos interiores se rodaron en los estudios Profilmes, sitúa su acción en escenarios internacionales (a pesar de haberse rodado nuevamente en Barcelona y sus inmediaciones) con personajes de nombres y apellidos anglosajones. Doblada al castellano, catalán e inglés, se pretendía que la cinta tuviera un recorrido en el extranjero[1]. El tener su acción principalmente desarrollada en interiores motivó que la segunda película de Sebastià D’Arbó no se beneficiará de las localizaciones como sí ocurría en Viaje al más allá y como se volvería a conseguir en el siguiente trabajo del cineasta, Más allá de la muerte.

La película, a pesar de que en su día se declaró que “se mantiene siempre dentro de los límites de un rigor científico”[2], puede enmarcarse sin complejos dentro del cine fantástico, con sus artificios y truculencias. En esta segunda incursión en el cine, D’Arbó intenta corregir errores pasados, así, no satura la cinta de explicaciones paracientíficas y se esfuerza en conseguir un acabado más cinematográfico, algo que hay que agradecer a su colaboración con Luis Murillo. Según él mismo declara en una entrevista concedida a La abadía de Berzano[3], fue su coguionista quien instó para que el relato se sumergiese en las aguas del thriller y ese es el tono que preside toda la primera parte. También, y en consecuencia, es más elaborada la dramatización del supuesto real, aunque se incurre en planteamientos muy naif que erosionan la credibilidad del relato, como el cordial recibimiento que la protagonista ofrece a Albert (Rafael Anglada), un anciano que se cuela en su hogar cuando ella no está, juega con sus hijos, se bebe el pipermín del difunto y parece no recordar nada de sí mismo cuando vuelve a visitar la casa (que se sepa después que el cuerpo del anciano ha sido uno de los recursos que ha usado el difunto para ponerse en contacto con los suyos, tampoco hace mucho más verosímil esa bienvenida). Y se puede destacar, por último, la voluntad de acercar un género como el de las casas encantadas a un modelo de explicación que se busca racional huyendo así de causas sobrenaturales.

El problema, esta vez, es que el filme se fractura en dos mitades poco implicadas entre sí. La aparición de Ibáñez Menta como experto que va a enfrentarse a la fuerza que provoca los extraños fenómenos marca un antes y un después. Es en la segunda parte donde se introduce, propiamente, la temática parapsicológica y, por momentos, se aproxima a los relatos de fantasmas (aunque aquí se aclara bien que la denominación “casa encantada” se debe al desconocimiento de la naturaleza de los fenómenos paranormales). A partir de ahí, el filme navega entre dos aguas sin saber definir bien el tratamiento de la trama, ya no es una cinta policíaca, pero tampoco logra el tono del terror. Véase si no la deficiente materialización del jump scare, no se consigue el susto por la poca pericia de la puesta en escena, en parte, y sobre todo por el uso que se da a la banda sonora (bastante anodina, hay que decirlo): la música no nos prepara, no crea clima, sino que directamente se superpone al efecto (incluso si es de sonido) así que, en lugar de subrayar, oculta. Tampoco los efectos visuales ayudan demasiado, Tomás Muñoz (que dirigiría años más tarde Garum, fantástica contradicción y que aquí es director artístico)[4] es voluntarioso en su trabajo, pero los resultados no acompañan al elevado coste del que habla el propio Muñoz: “una película de ciencia ficción con efectos especiales, incrementa su coste en un veinte por ciento[5]. Ni siquiera la hace solvente (vista hoy, al menos) el celebrado detalle gore de la explosión de la cabeza de Ramiro Oliveros[6], a la manera de su contemporánea Scanners (David Cronenberg, 1981). La cinta, pues, queda instalada en tierra de nadie y acaba decepcionando al fan del género y, quizás, también a los aficionados al ocultismo.

Hay que reconocerle el mérito, eso sí, de haber planteado un guion suficientemente interesante como para atraer a Mercedes Sampietro a un género como el fantástico, que a principios de los ochenta estaba en declive en España. A la actriz, galardonada en 2017 con el Premi Gaudi D’Honor, el director la vio “enGary Cooper que estás en los cielos’, la película de Pilar Miró, y me gustó. El guion lo hicimos pensando en una actriz de sus características. Ella accedió y ha cumplido con creces[7]. Mercedes Sampietro, que además estaba por entonces en racha[8], es una interprete capaz de elevar por encima de la media a cualquier filme en el que intervenga. Pero también fue afortunado el resto del reparto. Algunos de los actores que trabajaron con el director en su ópera prima repiten en El Ser, entre ellos Ramiro Oliveros y Narciso Ibáñez Menta, que en esta ocasión interpretará, como hemos indicado, al parapsicólogo que representa al sosia del director dentro de la ficción[9].

Estrenada en Barcelona el miércoles 15 de septiembre doblada al catalán y al castellano en los cines Fontana y Nuevo, respectivamente, la misma noche del estreno tuvo lugar una rueda de prensa en la que, además del director, estuvo la protagonista, Mercedes Sampietro, y el responsable de los efectos especiales, Tomás Muñoz, entre otros miembros del equipo. D’Arbó anunció su intención de rodar una trilogía “(…) no solo porque los productores me ofrecen hacer películas parapsicológicas, sino porque considero interesante el filme de terror psicológico, muy poco tratado en nuestra cinematografía”[10].

Con sus defectos y sus virtudes, El Ser ha sabido ganarse su lugar dentro de la historia del fantástico español, e incluso fue bien recibida por parte de la crítica en su estreno. Como podemos leer en la escrita por Ángeles Masó para La Vanguardia, para quien El ser resulta verdaderamente eficaz. Digna como para esperar que se cree un puesto en el cine para científico” (sic), a pesar de apuntar “diálogos, a veces, demasiado encorsetados y situaciones forzadas”, loa los efectos especiales calificándolos como “de lo más persuasivo que se ha hecho en el cine de casa[11].

NOTAS

[1] La película se pasó por la televisión por cable americana en febrero de 1986 con el título de Psychophobia y se editó en Alemania como Psychophobia: Der Killer aus der 4. Dimension, acreditando como director a Seymour Darbowitz y como protagonistas a Mary Saint Peter y Ramsey Oliver. También, en una de las ediciones en video que se editó en España, concretamente la de Vadimon Video, recibió el nombre de Ectoplasma (El ser).

[2] “El mundo del espectáculo” en ABC. Martes 30/03/82 pág. 70. Nota en la que se cambia el nombre del realizador, que pasa a ser Daniel D’Arbó.

[3] RODRÍGUEZ LAZO, J. P. & SALVADOR ESTÉBENEZ, J.L. “Entrevista a Sebastián D’Arbó” en La abadía de Berzano, 7 de marzo de 2011. https://cerebrin.wordpress.com/2011/03/07/entrevista-a-sebastian-darbo/

[4] Para más información sobre esta cinta se recomienda Cine Fantástico y de Terror Español. Mutaciones y reformulaciones (1984-2015). T&B Editores, 2016.

[5] MASO, Sara. “’El Ser’, terror psicológico”. La Vanguardia. Jueves, 16/09/82 pág. 51

[6] Realmente su busto, realizado en cera por el Museo de Cera de Madrid.

[7] MASO, Sara. Op. cit

[8] Ese mismo año estrenaría otras dos cintas, Hablamos esta noche, de nuevo con Pilar Miró, y Estoy en crisis de Fernando Colomo, además del telefilme Juanita la larga con Eugenio Martín,

[9] Los actores principales Mercedes Sampietro, Ramiro Oliveros e Ibáñez Menta se doblaron a sí mismos para la versión en castellano, mientras que D’Arbó, que hace su habitual presentación al inicio de la cinta, en esta ocasión fue doblado por Salvador Vives, voz habitual de Jeff Goldblum o Jeremy Irons.

[10] MASO, Sara. Op. cit

[11] MASO, Ángeles. Pantalla Abierta “El ser”. La Vanguardia. Martes 21/09/82 pág. 54

Mondo D’Arbó 1: Viaje al más allá (1980)

VIAJE AL MÁS ALLÁ (1980)

Sinopsis: El Dr. Meinen (Narciso Ibáñez Menta) cita en su mansión, situada en los Pirineos, a una serie de personas con el común denominador de haber vivido fenómenos paranormales: un viajante (Emilio Gutiérrez Caba) al que se le ha aparecido un difunto; un sacerdote (Antonio Molina Rojo) que intervino en un exorcismo; una joven viuda (Rosa M. Espinet) cuyo marido tuvo la premonición de su propia muerte; una pareja (Rosa Morata y Carlos Martos) cuyo hijo tuvo un episodio de regresión a una vida anterior; y,  finalmente, un parapsicólogo (Ramiro Oliveros) testigo en un caso de poltergeist. La intención del Dr. Meinen será escribir un libro con los casos que sus invitados le narren, pero, a pesar de que todo parece desarrollarse con normalidad, los protagonistas harán un viaje al más allá.

El lunes 16 de febrero de 1981 se estrenaba en el cine Fémina de Barcelona Viaje al más allá. La histórica sala, inaugurada en 1929 en pleno Paseo de Gracia, engalanó el local con las acostumbradas pinturas con las que, tal y como se hacía antes de que absurdas normativas prohibieran tan colorista costumbre, los cines anunciaban su programación. Y el cine Fémina era uno de los mejores decorando su fachada, pues no en vano uno de los encargados de hacerlo fue el mismísimo Antoni Clavé, antes de que la Guerra Civil le obligara a marchar exiliado a Francia.

Decíamos que Viaje al más allá se estrenó en lunes, y eso es algo que no debería extrañarnos, puesto que por entonces estos se producían en tan aciago día de la semana en el que, por cierto, mucha prensa también libraba. Así pues, la primera información que se ofreció en, por ejemplo, La Vanguardia, sobre el estreno del filme se publicó el viernes anterior y consistió en una pequeña imagen en la sección de espectáculos que incluía un extracto del cartel en el cual se anotaba que Viaje al más allá (La frontera de lo desconocido) se estrenaría con carácter de gran estreno el lunes siguiente por la tarde, presentada por Club de Vanguardia y contando con la presencia, en la sesión de noche, del director y parte de los protagonistas.

La “primera película parapsicológica basada en casos auténticos y dirigida por un parapsicólogo profesional: D’Arbó” recibió mayor cobertura en la edición de La Vanguardia del domingo 15 de febrero, pues además de mencionarse en portada, se entrevistó al director, que contó qué era Viaje al más allá:

En la película se narran cinco historias diferentes, basadas en hechos auténticos que se han producido en nuestro país. Evidentemente han sido adaptados y dramatizados para la pantalla, pero son historias en que lo que importa verdaderamente es poner una serie de fenómenos paranormales que no por ignorados, dejan de producirse y ser reales, por eso se les denomina fenómenos ocultos. Para un más que completo y acabado producto cinematográfico se ha creado una gran historia alrededor de todas las otras, que las engloba en sí misma y que hace que ésta sea una película de misterio y suspense”.[1]

Como vemos, la película narra cinco casos vertebrados por una historia nexo, a la usanza de películas como Al morir la noche (Dead of Night, 1945) o de filmes de terror del sello británico Amicus, como Condenados de ultratumba (Tales from the Crypt, Freddie Francis, 1972) o La bóveda de los horrores (The Vault of Horror, Roy Ward Baker, 1973), aunque, ya desde su promoción, huye de ser etiquetada como película de terror, empleando su mayor baza en basar estos episodios fantásticos en sucesos paranormales reales. Así, un caso sucedido en 1969 en la carretera de Barcelona a Platja d’Aro se convertirá en la aparición que narra el viajante interpretado por Emilio Gutiérrez Caba. El caso de posesión diabólica que presenció el sacerdote jesuita Francisco de Paula Solà en un colegio de monjas de Zaragoza a finales de los años treinta servirá para el segundo episodio. El caso de un joven estudiante barcelonés que a mediados de los años sesenta soñaba repetidamente que sufría un accidente de tráfico en el que finalmente falleció ilustrará el caso de premonición. Y el poltergeist se basará en un hecho acaecido a mediados de los años setenta en el barcelonés barrio de Sagrada Familia, del que el propio Sebastià D’Arbó fue testigo presencial, tal y como relata en su libro La verdadera historia del… viaje al más allá[2]. El único caso en el cual los hechos no sucedieron en España es el de la reencarnación, que se inspira en un suceso acaecido en Cuba.

Cada protagonista contará su caso adquiriendo Viaje al más allá una estructura similar a la de un whodunit, o reunión de acusados. Pero no nos encontramos ante ese tipo de historia, pues lo que se narra es más cercano al terror: poltergeist, exorcismos, fenómenos extraños, aparecidos y presencias invisibles atenazarán a los protagonistas hasta ese clímax, ese bucle final. Sin olvidar la magnética presencia de Narciso Ibáñez Menta, nombre de gran predicamento para el aficionado al cine fantástico y que como Dr. Meinen nos retrotrae, inevitablemente, desde su primera aparición al propio Drácula, bajando las escaleras mientras da la bienvenida a sus invitados… Todo ello englobaría a la película en el género de terror, como parece confirmado por la participación del filme en el II Festival de cine Imaginario y de Ciencia Ficción de Madrid, que se celebró del 2 al 15 de marzo de 1981 y donde Viaje al más allá compitió con, entre otras 40 cintas, El retorno del hombre lobo (1981) de Jacinto Molina. Entre los miembros del jurado, el certamen contó con Narciso Ibáñez Serrador, Narciso Ibáñez Menta, John Gilling o Moebius, entre otros.  Concretamente sobre este festival se emitió el 16 de marzo de ese año un espacio en TVE2, Revista de cine, que ofreció una entrevista con Sebastià D’Arbó y escenas de Viaje al más allá.

La película, que tal y como explicó Sebastià D’Arbó: “se hizo enteramente en tierras de Cataluña, desde los Pirineos hasta Begas, pasando por la Costa Brava”[3], se beneficia de estar rodada en bellas y bien aprovechadas localizaciones como son Ribes de Freser y el Vall de Núria (Girona). Por otra parte, ser estructurada como cinta episódica resulta un formato perfecto para el fin que persigue. Sin embargo, hay varios inconvenientes que deslucen el resultado.

El continuo tono didáctico cumple bien con el objetivo de dar a conocer la casuística paranormal, pero, por contrapartida, lastra la efectividad de la ficción cinematográfica. La cinta logra transmitir el interés de los casos (supuestamente) reales, pero su ficcionalización es pobre, defecto más palpable en unas historias que en otras (como parece inevitable en este tipo de estructura). Hay que destacar para bien el capítulo dedicado a las premoniciones que, involuntariamente, desde luego, llega a tener un agradable toque de humor negro; mientras que, por el contrario, la narración del caso de poltergeist es bastante desafortunada, por sus momentos sobreactuados (esa sesión de espiritismo), pero más, y sobre todo, por su injustificado cambio de narrador: lo escuchamos desde la perspectiva del parapsicólogo (Ramiro Olivares) que siguió el caso y, sin que sea excusado por nada, a partir de cierto punto la voz en off será la de Ovidi Montllor, que interpreta al protagonista del suceso. Ahora bien, la principal deficiencia del filme es la trama que engarza los fragmentos, pues, a pesar de ocupar buena parte del metraje, no está suficientemente desarrollada como para que resulte creíble ni justificable. Es más, con su giro final rocambolesco, entra en contradicción con la voluntad de realizar un filme que funcione como crisol de ejemplos que documenten la labor de la parapsicología. Es decir, lo que debiera haber sido una mera excusa para dar pie al desarrollo de los episodios, les acaba robando su protagonismo, sin darnos a cambio una intriga con entidad.

Del mismo modo que presenta defectos, tiene aciertos. La cinta sabe dotarse de los recursos del terror gótico, el caserón, las tormentas, el halo de extrañeza propio de esos relatos, a lo que contribuye la atmosférica banda sonora de José Espeita y, sobre todo, el buen hacer de Narciso Ibáñez Menta, todo un clásico del género.

Además del carismático Ibáñez Menta, en el reparto destaca Emilio Gutiérrez Caba, que en clave fantástica ya protagonizara el reivindicable drama sobrenatural La llamada (1965) de Xavier Setó, varias Historias para no dormir dirigidas por Narciso Ibáñez Serrador y, el mismo año del filme de D’Arbó, Estigma, película de terror de José Ramón Larraz. O Ramiro Oliveros, actor todo terreno que en Viaje al más allá interpreta al parapsicólogo que vivió un caso de poltergeist, papel en el que sin duda podemos intuir a un sosia del propio D’Arbó. El actor, que también participó en alguna cinta adscrita al fantástico como Al otro lado del espejo (Jesús Franco, 1973), El pantano de los cuervos (Manuel Caño, 1974), La cruz del diablo (John Gilling, 1975) o Virus (Apocalypse Domani, Anthony M. Dawson, 1980) volvería a trabajar con Sebastià D’Arbó en su siguiente película, El ser. Sin olvidar a Ovidi Montllor, una presencia carismática del cine español que tantos personajes inolvidables dejó en su corta pero intensa trayectoria cinematográfica. O Antonio Molina Rojo, cuyo físico dio perfecto para infinidad de spaguetti western y que, como Red Mills, interpreta al sacerdote que se enfrenta al maligno.

De entre el resto de los actores, varios nombres resultarán familiares para el aficionado al cine de género. Como Montse Prous, recordada especialmente por sus películas para Jesús Franco o alguna de corte erótico con Carlos Aured; Berta Singerman (más tarde Berta Cabré) protagonista de, entre otras, Los últimos golpes de ‘El Torete’ (José Antonio de la Loma, 1980), además de El invernadero (1983) de Santiago Lapeira, la nombrada Estigma (1980) y Más allá de la muerte (1986) de nuevo para D’Arbó.

Este atinado elenco[4] se puede contar entre las buenas bazas del filme. Y, siguiendo con sus méritos, hemos de volver a hablar de los episodios. Pese a su irregularidad, en general tienen buen ritmo y, aun en su brevedad, saben jugar a la introducción de la sorpresa, así, cuanto menos, resultan entretenidos. Uno de los más citados por los comentaristas como virtuoso es el que nos describe la posesión diabólica, tema que contaba con una gran popularidad en el cine gracias al gran éxito cosechado por El Exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973), estrenada en nuestro país en el 75, y que dio pie a un buen número de imitaciones. La posesión que muestra Viaje al más allá no resulta tan espectacular ni truculenta como la del filme de Friedkin, pero sí da pie a escenas de desnudo protagonizadas por Berta Singerman, y a un plano que iconográficamente se utilizó en la promoción del filme: el del vuelo de la posesa. Una escena que a pesar de parecer exagerada le fue descrita al director por el propio padre jesuita, testigo del caso en el cual se basa el del filme:

Entonces ocurrió algo realmente increíble, pues, de pronto, en una de sus convulsiones, dio un gran salto, pasó por encima de la pila del agua bautismal y salió volando por los aires en posición horizontal a una altura de metro y medio del suelo. Así, volando paralelamente al suelo, pasó por encima de los bancos y atravesó toda a capilla de extremo a extremo, hasta darse un fuerte golpe al chocar violentamente contra el altar mayor: había pasado volando los 20 metros de longitud que tenía la capilla.[5]

Este fugaz vuelo se utilizó en la portada de la novelización de la película, que publicó el mismo año de su estreno Producciones Editoriales, así como en dos de los fotocromos e incluso en el propio, y estupendo, póster del filme.

Para el director, Viaje al más allá consiguió el objetivo para el que había sido concebida: “Dar a conocer al gran público, a todos los interesados, este misterioso y sin embargo fascinante mundo oculto que nos rodea. Para que se conozca mejor y se comprenda el inmenso poder de la mente que puede llegar a tener el ser humano”. Y esto solo ya es suficiente motivo para hacer de esta cinta un filme a reivindicar.

La película la produjo la propia compañía de D’Arbó contando con la colaboración de otros productores. Uno de ellos el editor de Producciones Editoriales: “(…) el proyecto no se hubiera podido llevar a cabo sin la decidida colaboración de nuestro productor, el editor Juan Fernández Mateu, que publica libros sobre estas temáticas”[6] y también Jesús Balcázar, director de cine y uno de los hijos de Enrique Balcázar, fundador de Balcázar P. C., el estudio cinematográfico barcelonés más longevo junto a I.F.I de Iquino. Las películas de D’Arbó serían de las últimas producidas por Balcázar, pues los estudios cerrarían en 1988.

El cine de género rodado en España, ya fuera de terror, de acción o del oeste, había desaparecido de las pantallas ante la irrupción del cine erótico y Viaje al más allá compartió cartelera durante su estreno con productos del cine ‘S’ como La frígida y la viciosa de Carlos Aured o La caliente niña Julieta de Ignacio F. Iquino; algunas reposiciones de clásicos, y la casi total ausencia de cine fantástico si no fuera por El resplandor (The Shining, Stanley Kubrick), cinta que también tocaba los fenómenos paranormales y que llevaba por entonces varias semanas de éxito en el barcelonés cine Tivoli. La llegada del video doméstico terminaría de dar el tiro de gracia a las salas de reestreno, que no tardarían en ser seguidas por las de estreno, entre ellas el propio cine Fémina, que, tras anunciar su cierre en 1987, fue pasto de un incendio en 1991.

Volvemos, así, al lunes 16 de febrero de 1981. La pantalla del Fémina está de gala y se abre para ofrecer al público hechos extraños e inexplicables. Tanto o más que los que desde otro escenario, y tan solo una semana después, el lunes 23 de febrero, convulsionarían a toda la sociedad española.

NOTAS
[1] Declaraciones de D’Arbó en “Primer filme español sobre parasicología”. La Vanguardia, Domingo 15 de abril de 1981. Pág. 57
[2] D’ARBO, S.: La verdadera historia del…viaje al más allá. Plaza & Janés Editores, Barcelona, 1987.
[3] Declaraciones de D’Arbó: Op. Cit.
[4] Como era común en la época, fue doblado. El doblaje de Viaje al más allá fue registrado en los Estudios Carbonell de Barcelona dirigido por Juan Ramón Romaní. En el mismo, varios de los actores, de voces tan características como Ibáñez Menta, Ovidi Montllor, Ramiro Oliveros o el propio D’Arbó, se doblaron a sí mismos. No así otros actores y actrices como Montse Prous, que fue doblada por Carmen Elías o Antonio Molino Rojo, que lo fue por el gran Constantino Romero.
[5] D’ARBO, S.: Op. Cit. Pág. 72
[6] Declaraciones de D’Arbó: Op. Cit.
Fernández Mateu, fue fundador de Editorial Ferma (1954-1970), que especializada en cómic y literatura popular tuvo continuidad en Producciones Editoriales (1970-1982), que prosiguió la línea editorial de la anterior. Publicó algunos de trabajos de Sebastià D’Arbó y, una vez tomó las riendas de la empresa el hijo del editor, el sello apostó por proyectos más arriesgados apoyando la contracultura con publicaciones como STAR, El Rrollo Enmascarado Bésame mucho.

Póster y tráiler de ‘El vestido’, retorno de Belén Rueda al cine de terror

18 diciembre 2025 Deja un comentario

Ya está disponible el tráiler final y el cartel oficial de El vestido, película que supone la gran vuelta al cine de terror de Belén Rueda (El orfanato, Mar Adentro, Los ojos de Julia) y llegará a la gran pantalla el 13 de febrero de la mano de AF PICTURES

Sinopsis: Alicia y su hija Carla se mudan a una vieja casa en busca de un nuevo comienzo tras un divorcio difícil. Sin embargo, pronto descubren que la casa guarda una historia oscura, una cadena de tragedias que parecen repetirse generación tras generación. Carla, que lucha por encontrar su lugar en el mundo, comienza a notar que algo en la casa no está bien. Su madre, cada vez más paranoica, empieza a temer que su hija sea la causante de los eventos extraños que suceden a su alrededor. Pero la verdad es aún más aterradora: Alicia es la que está perdiendo el control… o peor aún, nunca lo tuvo.

Belén Rueda interpretará a Alicia que junto a su hija Carla (Vera Centenera) se mudan a una nueva casa y descubre que varias familias que la habitaron sufrieron desgracias inexplicables, especialmente las niñas que vivieron allí. La clave parece estar en un antiguo vestido azul que conecta a Carla con el fantasma de una niña que vivió en la casa hace décadas.

Le acompañan en el reparto Elena Irureta (¿Quién es quién?, Ocho apellidos marroquís, Patria – serie tv-) y Belén Écija (La agencia -serie tv-, Caída libre). La película está dirigida por Jacob Santana.

El vestido es una producción de AF Films junto con Forgotten 2 Entertainment SL en asociación con E-Media Canary Project y Match Point, cuyas ventas internacionales están a cargo de Film Factory. AF PICTURES distribuirá la película en España con estreno exclusivo en cines.

EL VESTIDO13 de febrero en cines.

Se rueda: ‘Tarántula’

15 diciembre 2025 Deja un comentario

‘Tarántula’ es la primera producción del sello navarro de cine de género Midnight Fear Factory, realizada en coproducción con El Estudio y basada en la obra teatral homónima de Tirso Calero.

Hiba Abouk (“El Príncipe”, “Madres”, “Eva y Nicole”), Fele Martínez (“Tesis”, “Los amantes del círculo polar”, “Machos alfa”) y Nuno Gallego (“Élite”, “Olimpo”, “Animal”) son los protagonistas de este thriller dirigido por el prestigioso guionista de ficción Tirso Calero, con guion basado en su obra teatral homónima Tarántula.

En Tarántula se cuenta la historia de Sara, una exmodelo que, por culpa de un accidente, quedó ciega. Un día, al regresar a su lujosa casa, sufrirá la peor pesadilla de su vida cuando un atracador entra en la vivienda y asesina a su marido.

La película, cuyo rodaje comenzó el pasado 8 de diciembre, está dirigida por Tirso Calero, guionista con amplia experiencia en ficción televisiva (“Amar es para siempre”, “Bandolera”, “Cuéntame cómo pasó”) que regresa a la dirección de largometrajes tras Blockbuster.

Rodada íntegramente en Navarra, supone la primera producción bajo el sello Midnight Fear Factory. Un proyecto impulsado por 39 Escalones Films, que pretende potenciar los rodajes en Navarra, mediante películas de género muy exportables internacionalmente.

La producción corre a cargo de Midnight Fear Factory, la marca de cine de género de 39 Escalones Films, con base en los estudios de Lekaroz, en pleno Valle del Baztán (Navarra). 39 Escalones Films, productora y distribuidora fundada en 2011, ha llevado a los cines —en algunos casos con estrenos en más de 150 salas— títulos icónicos como la saga Crepúsculo, Pulp Fiction, La historia interminable, Dirty Dancing, Reservoir Dogs… entre muchos otros. Como productora, 39 Escalones Films suma dos nominaciones a los Premios Goya, además de numerosos reconocimientos.

Tarántula es una coproducción de MIDNIGHT FEAR FACTORY con EL ESTUDIO, compañía creada en 2020 y con sedes en Ciudad de México, Madrid y Los Ángeles, liderada por el productor y CEO Pablo Cruz. Entre sus producciones destacan las series “Luis Miguel” o “Timbiriche”, documentales como “Lali: la que le gana al tiempo” y largometrajes como “Voy a pasármelo bien”, “Yo no soy esa” o “Voy a pasármelo mejor”, que han consolidado a la empresa como una de las productoras más activas del mercado hispanohablante.

El rodaje, actualmente en marcha en Navarra, se desarrollará en el mes de diciembre. Tras su filmación, la película iniciará su fase de postproducción a lo largo de 2026, con estreno en salas previsto para el segundo semestre de ese mismo año.

Cartel y primeras noticias de ‘La ahorcada’ de Miguel Ángel Lamata

15 diciembre 2025 Deja un comentario

Presentamos el cartel oficial y primeras imágenes de ‘LA AHORCADA’ un thriller sobrenatural dirigido por Miguel Ángel Lamata, protagonizada por Amaia Salamanca, Eduardo Noriega y Cosette Silguero y que llegará a los cines el próximo 24 de abril.

Sinopsis: Rosa Martín (Amaia Salamanca), una cantautora de nombre artístico ‘La ahorcada’, se suicida en el jardín de Fran (Eduardo Noriega), un hombre al que amaba y que la trató como un mero objeto sexual. El fantasma de ‘La ahorcada’ se queda en la mansión de Fran, negándose a ser ignorada y dispuesta a darle una lección. Su obsesión acabará convirtiendo la vida de Fran y su familia en un auténtico infierno.

La ahorcada es una historia de amour fou, obsesivo, oscuro y hasta destructivo, narrada en clave de terror.

Miguel Ángel Lamata dirige su séptima película tras títulos como ‘Los futbolísimos’, ‘Nuestros amantes’ o ‘Tensión sexual no resuelta’, y su primera aproximación al cine de terror puro. En palabras de Lamata, “es una película sobre las contradicciones en las que todos incurrimos en temas emocionales, en las obsesiones que nos generan y en sus consecuencias. Una película que se mueve sobre la fina línea que separa nuestros sentimientos más nobles de nuestra dimensión más oscura”.

Con guion de Mayte Navales basado en su novela homónima (editada por NdeNovela del Grupo Planeta), una obra gótica contemporánea, perturbadora y emocional; para su autora “el tema central de la película es el dolor que causamos y sus consecuencias. Ese dolor nunca desaparece. La película habla sobre el frágil corazón humano: de cómo entregarnos a un amor loco nos puede llevar a perder la razón y puede que la vida”.

Amaia Salamanca (‘Siempre es invierno’, ‘Muertos SL’, ‘Bienvenidos a Edén’) y Eduardo Noriega (nominado al Goya por sus papeles en ‘El Lobo’ y ‘Abre los ojos’) protagonizan esta historia paranormal entre una cantautora frustrada y un hombre al que pedirá cuentas desde el más allá. La joven Cosette Silguero (‘Los protegidos: un nuevo poder’, ‘Los futbolísimos y el misterio del tesoro pirata‘, ‘La Moderna’) como hija de Noriega será la encargada de enfrentarse a ese fantasma fruto del amor tóxico.

Completan el reparto Norma Ruiz (‘La Moderna’, ‘Yo soy Bea’), Anastasia Fauteck (‘Los futbolísimos y el misterio del tesoro pirata‘,’Velvet Colección’), Veki Velilla (‘¡García!’) y Raúl Sanz (‘Montecristo’), y la colaboración especial de Cristina Gallego (colaboradora de ‘El intermedio’) y Emilio Buale (‘El hoyo’, ‘Detective Touré’), entre otros.

Rodada en diversas localizaciones de las provincias de Teruel y Zaragoza, La ahorcada cuenta con un destacado equipo técnico de profesionales como Teo Delgado (‘Torrente 5’, ‘Flores de otro mundo’) como director de fotografía; dirección artística de César Macarrón (ganador del Goya por ‘La gran aventura de Mortadelo y Filemón’); música original de Fernando Velázquez (ganador del Goya y un Feroz por ‘Un monstruo viene a verme’); vestuario de Arantxa Ezquerro (ganadora de un premio Goya por ‘La virgen roja’); maquillaje y peluquería de Patricia Reyes (ganadora de un Gaudí por ‘Los últimos días’); sonido directo de Elena Cordech (nominada al premio Gaudí por ‘Casa en llamas’, ‘Seis días corrientes’ y ‘No matarás’) y montaje de Nacho Blasco (nominado al Goya por el montaje de ‘La estrella azul’).

La ahorcada es una producción de El árbol y el ruiseñor AIE, Bemybaby Films (Miguel Ángel Lamata y Raúl García Medrano) e Imposible Films (Marta Esteban), que cuenta con la financiación del Gobierno de España, ICAA, con la participación de RTVEAragón TVCrea SGRAvalia Aragón SGR y Caja rural de Teruel, y con el apoyo de Gobierno de AragónAyuntamiento de ZaragozaDiputación de Teruel y Ayuntamiento de Teruel

De su distribución en cines en España y de las ventas internacionales se encargará Filmax.

‘LA AHORCADA’ se estrena exclusivamente en cines el 24 de abril de 2026.

‘Eloy de la Iglesia, adicto al cine’ llegará a los cines el 25 de diciembre

11 diciembre 2025 Deja un comentario

Tras emocionar en su estreno mundial en el Festival de San Sebastián, formar parte de Sitges Documenta y alzarse con el Premio del Público en la Semana del Documental Vasco, Eloy de la Iglesia, adicto al cine, dirigido por el doble ganador del Goya Gaizka Urresti, llegará a los cines el día de Navidad, el 25 de diciembre, convirtiéndose en una de las últimas citas imprescindibles del año para entender la figura de uno de los cineastas más valientes y necesarios de la Transición. El documental compite además en los Premios Forqué 2025 como Mejor Largometraje Documental, y Urresti asistirá a la gala de los 31 Premios Forqué, que tendrá lugar el próximo sábado 13 de diciembre.

La película, producida por Altube Filmeak, Urresti Producciones y Allmura Films reconstruye el universo íntimo, político, incómodo y profundamente humano de Eloy de la Iglesia: un autor que hizo del cine -realista, fantástico, marginal y libre- su refugio, su forma de resistencia y su única adicción verdadera. “Lo único que nunca me ha fallado es el cine”, dejó escrito. Ese vínculo feroz es el punto de partida del acercamiento directo, sin filtros, con el que Urresti revisita la figura del director vasco a través de quienes compartieron con él rodajes, conversaciones, vida e investigación, y de quienes han estudiado su obra como una pieza esencial para entender la España de la Transición y sus sombras.

Entre las voces que acompañan esta reconstrucción se encuentran: José Sacristán, María Luisa San José, Fernando Méndez-Leite, Marisol García Morcillo, Luis E. Parés, Pedro Olea, Claudia Gravy, Carlos Aguilar, Eduardo Fuembuena, Ángel Pardo, José Luis Garci, Fernando Guillén Cuervo, Josetxo San Mateo, Alejo Loren, Pedro Moreno, Gaspar Noé y Verónica Luján, nombres del cine y la crítica que conocieron de primera mano la obra y la figura de Eloy. Un mosaico generoso que aporta memoria, afecto, contradicción y perspectiva histórica.

La crítica ha destacado su relevancia y su urgencia: “Uno de los documentales más necesarios del cine español contemporáneo” (35 Milímetros); “Apasionante documental” (El Correo); “Honesto y, por momentos, brillante. Una auténtica joya para los cinéfilos” (Nueva Tribuna); “El legado de un cineasta incómodo y necesario” (Los Lunes Seriéfilos). Un consenso que se suma a la gran acogida del público en su recorrido festivalero, consolidando la película como una pieza esencial para reivindicar la obra y el legado de un director que filmó -y vivió- con una radicalidad única.

EL DIRECTOR |

Gaizka Urresti es director, productor y guionista con una consolidada trayectoria en el cine documental y de ficción. Ha dirigido 17 cortometrajes con más de 100 premios nacionales e internacionales y ha sido nominado en cuatro ocasiones a los Premios Goyaobteniéndolo en dosMejor Cortometraje de Ficción por Abstenerse agencias (2014) y Mejor Largometraje Documental por Labordeta, un hombre sin más (2023).

Como director de largometrajes ha firmado títulos como El último guion. Buñuel en la memoria (2008), Bendita calamidad (2015), Arizmendiarrieta, el hombre cooperativo (2018), Aute Retrato (2019) y Labordeta, un hombre sin más (2022), que fue el documental más visto en salas ese año y se alzó con los premios Goya y Forqué a Mejor Documental.

Como productor cinematográfico, además de sus propias películas, ha producido varios cortometrajes y siete largometrajes de otros autores, entre ellos Chevrolet (1997) de Javier Maqua, El regalo de Silvia (2003) de Dionisio Pérez, Vida y color (2006) de Santiago Tabernero, El hombre que quiso ser segundo (2014) de Ramón Alós, Incierta gloria (2017) de Agustí Villaronga y recientemente Goya 3 de mayo de Carlos Saura.

También ha sido guionista de casi todos sus proyectos, escribiendo en solitario o en colaboración con otros autores, como en el caso de Chevrolet, dirigida por Javier Maqua.

VAMOS DE ESTRENO * Viernes 14 de noviembre de 2025 *

14 noviembre 2025 Deja un comentario

España.  Guionista: Paul Urkijo Productor: Ander Sagardoy, Xabier Berzosa y Ander Barinaga-Rementeria Música: Maite Arroitajauregi y Aránzazu Calleja Fotografía: Gorka Gómez Montaje: Elena Ruiz Dirección de arte: Izaskun Urkijo Género: Fantástico
Reparto: Yune Nogueiras, Ane Gabarain, Elena Irureta, Iñake Irastorza, Xabi «Jabato» Lopez, Erika Olaizola, Elena Uriz, Manex Fuchs
Sinopsis: Montañas vascas, siglo XVII. En plena caza de brujas, Kattalin (Yune Nogueiras) huye de su marido, abandonando el caserío en mitad de la noche. Perdida en la negrura del bosque, siente una presencia que la persigue. En su camino, se topa con tres mujeres que, mientras lavan la ropa junto al río, comparten cuentos de miedo y habladurías del pueblo. Para su asombro, Kattalin acabará convirtiéndose en parte de esas mismas historias.
Paul Urkijo es un viejo conocido de Proyecto Naschy. Ya con sus cortometrajes llamó la atención de Serendipia por su factura y por su rico imaginario. Ahora, la carrera del vasco ya es una realidad con tres largometrajes que han recibido excelentes comentarios de crítica y público. Todos ellos han profundizado en el folklore y la tradición vasca estando ubicados en el pasado, donde se ha nutrido el director de ese rico saber popular para fabular con sus historias en las que la brujería y el diablo siempre estan presentes. Pero se diría que ha sido con Gaua donde Urkijo se ha arremangado y ha penetrado hasta las orejas en la magia negra y el satanismo, montando un film que culmina con un akelarre, una misa negra, tal y como se ha representado en obras e ilustraciones de aquella época, pues en Gaua está  la iluminación de interiores de los maestros holandeses y las pinturas negras de Goya. Todo con tal de trasmitir al espectador las sensaciones de estar presentando tableaux vivents de las ilustraciones de misas negras y reuniones de brujas tantas veces  vistas en libros y tratados de magia.
Y todo ello al servicio de una película amena que podría asemejar una de aquellas de episodios, los que cuenta cada bruja, pero que no lo es, pues en todas las historias tiene un protagonismo especial Kattalin, la protagonista, frágil y a la vez fuerte, que quiere huir de su brutal marido y escaparse de ese sofocante patriarcado, todo lo cual conseguirá mediante sortilegios, pócimas y remedios milenarios atesorados por las sabias del pueblo y, finalmente, uniéndose al sabbath nocturno de las brujas y los brujos de Gaua, donde la noche es para los de la noche.
Paul Urkijo diríamos que con Gaua ha conseguido plasmar su ideario fantástico más tenebroso, reflejar la libertad del individuo como criatura nocturna en contraste con la encorsetada y temerosa de Dios sociedad que vive y obra de día. En la superficie. Ha vuelto a realizar una gran película que, como todas las buenas, disfrazada de cine fantástico ofrece al espectador la enseñanza de que el mal y el bien no siempre tienen los límites tan marcados.
Actores jóvenes como Yune Nogueiras, que precisamente debutó en 2020 con Akelarre de Pablo Agüero, se mezclan en el reparto junto a veteranos como Ane Gabarain, Elena Irureta e Iñake Irastorza, todo ello al servicio de una narración que no tiene ningún agujero y que culminará con un crescendo casi operístico.

DIE MY LOVE (Lynne Ramsay, 2025)

USA. Duración: 118 min. Guion: Lynne Ramsay, Enda Walsh, Alice Birch. Libro: Ariana Harwicz Música: Raife Burchell, Lynne Ramsay, George Vjestica  Fotografía: Seamus McGarvey  Compañías: Black Label Media, Excellent Cadaver, Sikelia Productions. Distribuidora: MUBI Género: Drama
Reparto: Jennifer Lawrence, Robert Pattinson, Lakeith Stanfield, Sissy Spacek, Nick Nolte
Sinopsis: Una pareja joven y enamorada, cargada de ilusiones (Grace y Jackson), se muda de Nueva York a una casa heredada en el campo. Grace intenta encontrar su identidad con un nuevo bebé en ese entorno aislado. Pero al redescubrirse a sí misma tras un periodo de desmoronamiento, no lo hace en la debilidad, sino en la imaginación, en la fortaleza y en una impresionante e indómita vitalidad.

Ocho años han pasado ya desde el estreno de En realidad, nunca estuviste aquí, Lynne Ramsay se prodiga poco, pero nunca ha dado puntada sin hilo. Inició su carrera al final del siglo XX con Ratcatcher, una ópera prima que ya la revelaba como una directora con un universo propio. Cuando este siglo ha cumplido ya su primer cuarto, estamos en condiciones de decir que la escocesa es una de las cineastas más interesantes del siglo XXI. Su cine se aparta de los códigos establecidos por la narrativa clásica, no se apoya en los diálogos ni en la exposición explícita de la historia, trabaja lo sensorial trazando historias en las que lo que construye el relato son las imágenes, los detalles vívidos, la música y el diseño de sonido. Asidua del Festival de Cannes, siempre ha conquistado el corazón de la crítica profesional. Siempre hasta el estreno de Die my love, aquí la radicalidad de sus modos ha sentado el disenso, mientras algunos la consideran su obra más madura, otros han visto un absoluto dislate en el que ha sucumbido a la voluntad de su protagonista, Jennyfer Lawrence, a la sazón productora de la cinta. Y aunque no es una película fácil, no había razón en los aspavientos, al fin y al cabo esta historia de amor y desquiciamiento es coherente con los presupuestos de su directora.

La maternidad tradicionalmente se ha visto como uno de los pilares más sólidos de la sociedad. El amor de una madrecita del alma querida siempre estuvo fuera de toda duda. Madre no hay más que una y se caracteriza por su entrega y su amor incondicional. Y, por supuesto, es el objetivo vital de todas las mujeres, excepto de las desnaturalizadas. Pero los mitos no son para siempre, desde que las mujeres han optado a roles de responsabilidad hasta en las artes creativas y han empezado a hacer oír su voz, la maternidad ha dejado de ser sacrosanta y han empezado a proliferar relatos que hablan de sus aspectos menos idílicos, por citar alguno, ahí está en clave de thriller psicológico la Salve María de Mar Coll, y también dentro de los parámetros del género, pero con mucho humor, Amy Adams nos regalaba un retrato feroz en Canina. Grace, la protagonista del último film de Ramsay, está un punto más allá de la depresión postparto, su vida se ha desnortado, no tiene problemas con el bebé sino con todo lo demás, como le confiesa ella misma al psiquiatra. Su relación con Jackson (Robert Pattinson, genial en su réplica  a Lawrence) siempre fue pasional, y los encuentros sexuales entre ambos eran constantes, el embarazo y la llegada del hijo (sin nombre, es un detalle) lo interrumpe todo, y se va sumiendo en la soledad. Así pues, la película trata sobre la manera en que una mujer se redefine a partir del nacimiento de un hijo y de la soledad que este proceso conlleva. El aislamiento maternal ya estaba en Tenemos que hablar de Kevin (2011), pero si el personaje interpretado por Tilda Swinton guardaba su tensión en su interior, Grace, al redescubrirse a sí misma tras un periodo de desmoronamiento, no lo hace en la debilidad, sino en la imaginación, en la fortaleza y en una impresionante e indómita vitalidad. Sin duda el personaje se beneficia de la enérgica impetuosidad de Jennyfer Lawrence cuya interpretación merece un aparte propio.

Los ojos violetas de Liz Taylor fueron en 1958 los de Maggie Pollitt, una mujer joven y hermosa, frustrada por la falta de intimidad con su esposo, que lucha contra la mendacidad y la opresión social en el sur de Estados Unidos. «¿Sabes cómo me siento? ¡Me siento todo el tiempo como un gato en un tejado de zinc caliente!«. También vemos a Lawrence, con sus acuosos ojos claros, gatear entre las hierbas antes y después del nacimiento del bebé, primero atrayendo a Jackson hacia ella, para ser ignorada por él después del natalicio. La insatisfacción personal hace reaccionar a ambos personajes femeninos, pero la deriva de Grace es más errática. Y más dramática. Lawrence, como la Taylor, se muestra como una actriz de personalidad arrolladora, capaz de abrirse en canal prestando su carnalidad al personaje. La deriva de Grace en manos de la ganadora del Óscar en 2012 (con sólo 22 años), tiene algo de hipnótico, nos fascina y nos abruma como esas escenas de accidentes mostradas en cámara lenta. Frente a una cámara exigente e invasiva, su interpretación es física y extrema, pero dista mucho de darnos un personaje plano por exceso, al contrario la actriz (junto con el trabajo de la directora) obra con esmero para extraer de Grace una inocencia infantil que nunca resulta condescendiente. Los destellos de ira y violencia de Lawrence se equilibran con su sutil sentido del humor en escenas clave. Lawrence se desnuda física y emocionalmente, entregándose por completo a Grace, y formando un excepcional tándem con Ramsay. Así, visceral, desgarradora y con un humor muy negro y muy ácido, Die my love impacta como un mazazo gracias a la visión implacablemente sombría de la vida doméstica.  «¡Pues salta del tejado, salta! ¡Los gatos pueden saltar de los tejados y aterrizar sobre sus cuatro patas sin hacerse daño!«, sólo queda luchar por ser, aunque eso implique no permanecer más en el tejado. Grace definitivamente huye hacia adelante.

La forma en que Ramsay explora la maternidad va mucho más allá de lo superficial, adentrándose en los matices emocionales y físicos que acompañan este proceso. No idealiza ni demoniza, sino que muestra la ambivalencia de sentimientos. Y es que Die my love no pretende ser entendida, por eso no vacila a la hora de complicar la línea temporal del relato, llegando a tener por momentos un aire onírico de irrealidad, Die my love lo que busca es ser sentida emocionalmente en nuestro interior. Después de todo habla de amor, en palabras de la propia Ramsay: “en el corazón de esta historia está la complejidad del amor y cómo puede cambiar y transformarse con el tiempo. Mi objetivo era mantenerlo con los pies en la tierra, humano, espontáneo y divertido a veces, capturando los momentos que parecen pequeños pero que tienen mucho peso. Esta película es para cualquiera que haya estado en una relación: hay angustia y belleza en la vulnerabilidad”. Estamos ante una obra que desafía los convencionalismos, presentando un retrato valiente y sincero de la maternidad y la identidad femenina, dejando una huella imborrable en quien se atreve a mirar más allá de la superficie.

 

‘El Convento’ tendrá su estreno mundial en el Mórbido Film Fest de México 2025

31 octubre 2025 Deja un comentario

El Convento, dirigida por Ángel M. Chivite y Luis Galindo, con guion de Jesús Córdoba, tendrá su estreno mundial en el Mórbido Film Fest, que celebra su 18ª edición hasta el 9 de noviembre en Ciudad de México. Seleccionada entre los 53 largometrajes procedentes de 47 países, la película inicia su recorrido internacional con una première mundial dentro de la Sección Global, la muestra dedicada a reunir lo mejor del cine de género de todo el mundo.

La proyección tuvo lugar el sábado 1 de noviembre, a las 19:30 horas en Cinépolis Diana (Ciudad de México), con la presencia de los directores y del fundador y director del festival, Pablo Guisa. Tras la sesión se celebraró un encuentro con el público.

Para sus directores, “la selección en el Mórbido Film Fest ha sido una de las noticias más gratificantes para nuestro equipo. Para una obra como la nuestra, formar parte de un certamen de referencia en Latinoamérica y reconocido internacionalmente constituye un honor inestimable. Esta participación contribuirá al crecimiento de la película y nos proporcionará un impulso decisivo.”

“La historia, ambientada en un pequeño pueblo de Navarra, recibe así un reconocimiento especialmente significativo. Desde el inicio consideramos a los países latinoamericanos, y en particular a México, un territorio natural para esta película, y esta invitación al Mórbido confirma plenamente esa convicción,” añaden Chivite y Galindo.

La película, producida por Elcon Films  (productores Ángel M. Chivite y Luis Galindo), Eterno Pictures (productora Patricia González), Mother Superior Films (Uruguay, productor Ruben Montedónico) y Teleaut Produzione (Italia, productora Viviana Caló), y con la producción ejecutiva de Ignacio García Cucucovich, se estrenará en España en 2026.

Las ventas internacionales están a cargo de FilmSharks, bajo la dirección de Guido Rud. “Nos enamoramos del proyecto hace tiempo y estuvimos tras él durante un buen periodo, en una puja con muchos competidores, lo que lo convierte en una joya difícil de conseguir”, declaró Guido Rud, CEO de la compañía, a Deadline. “Tuvimos la suerte de cerrar el acuerdo; ya hemos recibido varias ofertas, porque el subgénero de las Dark Nuns (monjas oscuras) siempre resulta atractivo cuando está bien dirigido y producido.”

UNA HISTORIA ENTRE LA FE Y LA OSCURIDAD

Ambientada en el siglo XVIII e inspirada en hechos reales, El Convento es un thriller de época con elementos de terror que explora la frontera entre la fe y la oscuridad. Dos jóvenes ingresan en un convento de clausura, un lugar concebido para la devoción y la penitencia, pero tras cuyos muros sagrados se oculta una verdad que pronto convertirá su fe en miedo.

“La idea nació hace años, al visitar un convento de clausura y contemplar el retrato de su fundadora. Fue el punto de partida para imaginar un lugar donde nada es lo que parece y donde un secreto oscuro aguarda entre los muros”, explica Luis Galindo.

“Descubrimos la historia real de Las monjas satánicas de Corella, ocurrida en Navarra hacia 1750, y vimos su paralelismo con nuestra historia. La película se construye sobre esa base, entre lo histórico y lo fantástico, mostrando cómo la fe puede convertirse en el escenario del horror”, añade Ángel M. Chivite.

El Convento combina el rigor del thriller con la tensión del terror psicológico. Ambientada en pleno Barroco, evoca la luz y el contraste de los grandes pintores de la época para crear una atmósfera de fe y oscuridad. La historia se narra desde la mirada de Lucía, una joven novicia fascinada por la madre superiora Sor Águeda, en contraste con Ana María, una muchacha rebelde cuya llegada pondrá en peligro el frágil equilibrio del convento.

LAS VOCES DEL CONVENTO

El equipo artístico está encabezado por Ana Álvarez (Suspicius MindCha Cha ChaLa madre muertaBrujasGalMía es la venganza), que interpreta a Sor Águeda, madre superiora del convento, una mujer enigmática, de mirada intensa y devoción incuestionable. La actriz reconoce que El Convento “me ha dado la oportunidad de hacer un personaje muy diferente en mi carrera. Eso es un regalo que cualquier actor disfruta muchísimo. La película es una caja de sorpresas, y que esté seleccionada en este festival también, porque es el mejor de su género en Latinoamérica.”

La acompañan María Mercado (AwarenessLa red púrpuraTú no eres especialLa cazaLa princesa Paca), en el papel de Lucía, una novicia de profunda fe y carácter disciplinado; y Nahia Bergasa (ValeriaLa víctima, Valeria), como Ana María, una joven rebelde que ingresa en el convento forzada por su familia.

Completan el elenco Alessandra Borgia (La casa GucciQuerido FidelRosanero), como Sor Augusta, la anterior abadesa; Alfonsina Carrocio (La sociedad de la nieveSangre VuldalakOtra historia del mundo), como Sor Joaquina, seguidora fiel y violenta de Sor Águeda; Vanesa Baldonado (CensuradaLoca OliviaBrigada Policial), como Sor Adriana, ama de llaves obediente; y Mentxu Vicente, actriz teatral (La casa de Bernarda AlbaLa Reina de Hielo), como Sor Claudia, la monja que duda y se arrepiente.

El equipo técnico está formado por Iñigo Hualde Usoz en la dirección de fotografía y Gabriele Angeletti en la dirección de arte. La música es obra de Hernán González Villamil, con montaje de Niccolò Andenna y sonido a cargo de Danel Ciuarriz y Federico Moreira. El vestuario corre a cargo de Gabriela Eraso, el maquillaje y la peluquería de Katia Chivite, y la dirección de producción de Rosa G. Loire.

LOS DIRECTORES 

Luis Galindo Martínez (Tudela, 1976) es licenciado en Producción Cinematográfica y TV por la escuela TAI y Máster en Postproducción Digital por CEI. Ha trabajado en más de treinta largometrajes y series con directores como Álex de la Iglesia, Carlos Saura, Montxo Armendáriz o Gracia Querejeta. Dirigió los cortometrajes Mata a tu viejo y Un viaje sucio, el documental Que aproveche y el corto de terror Me debes uno, seleccionado en más de treinta festivales internacionales.

Ángel M. Chivite Gil (Cintruenigo, 1967) es licenciado en Realización Audiovisual y Fotografía Creativa por el CEV. Ha trabajado como jefe de producción en películas de José Luis Garci (El abueloYou’re The One,Historia de un besoTiovivo), además de dirigir el largometraje Bloggers (2017). Es creador y director del Festival de Cine Fantástico y de Terror El Cuervoy del Festival Gradual de Murchante.

Vuelve la nostalgia otaku con «Lum, foc, destrucció!»

Ya era hora de reconocer el legado del gran universo de «Dragon Ball». El estreno de “Llum, foc, destrucció!”, en la plataforma 3Cat, lo ha logrado de forma excepcional. Una serie documental con el objetivo de emocionar a todo fanático/a del mítico anime, adentrándonos en un viaje nostálgico para recorrer un hito imborrable: la llegada de Dragon Ball a la Televisión de Cataluña.

15 de febrero de 1990, es la fecha en la que se estrena el anime en TV3 sin grandes expectativas. En poco tiempo, la serie de animación basada en el cómic del genio mangaka Akira Toriyama, se convierte en un éxito inesperado que inicia todo un movimiento cultural y social dentro de la escena catalana.

La docuserie, dirigida por Oriol Estrada Rangil y Benet Román, explora cómo el catalán llegó a convertirse en la lengua habitual del manga y el anime, impulsado por el impacto del doblaje y el éxito masivo de la serie entre los más jóvenes. Un fenómeno que impactó a varias generaciones, desde el descubrimiento de la cultura japonesa, pasando por conflictos políticos y el nacimiento de un evento de masas como es hoy en día el festival Manga Barcelona.

Una producción que se relata siguiendo una cronología de la época, a través del testimonio de profesionales del sector y de fans indiscutibles de la serie de animación. Resaltando la presencia de caras conocidas como el presentador y guionista Jair Domínguez, la cocinera Maria Nicolau, o los integrantes del grupo musical ‘Els Amics de les Arts‘, entre otros.

«Llum, foc, destrucció!«, la historia de un anime que cambió el país, ya disponible en 3Cat.

Tráiler y póster de ‘Los Muértimer’

Dirigido por Álvaro Fernández-Armero, este relato de misterio, terror y humor fúnebre cuenta en su reparto con Víctor Clavijo, Alexandra Jiménez, Fele Martínez, Belén Rueda y Pepe Lorente, además de los jóvenes actores Diego Montejo, Iratxe Emparan, Melani, Adrián Checa y Bruna González. La película es una producción de Telecinco Cinema y Pokeepsie Films (Banijay Iberia) y será distribuida en cines por Paramount Pictures Spain.

LOS MUÉRTIMER, la nueva película producida por Telecinco Cinema (Ghislain Barrois y Álvaro Augustin) y Pokeepsie Films (Banijay Iberia) (Carolina Bang y Álex de la Iglesia) con la dirección de Álvaro Fernández-Armero (‘Ocho Apellidos Marroquís’, ‘Si Yo Fuera Rico’, ‘Sentimos las Molestias’), presenta su tráiler ante su estreno en cines el 14 de agosto de la mano de Paramount Pictures Spain.

Víctor Clavijo, Alexandra Jiménez, Fele Martínez, Belén Rueda y Pepe Lorente integran su reparto principal junto a los jóvenes actores Diego Montejo, Iratxe Emparan, Melani, Adrián Checa y Bruna González.

Con guion de Jelen Morales, la película es un relato de misterio, terror y humor fúnebre basado en la exitosa trilogía de cómics LOS MUÉRTIMER de la joven ilustradora francesa Léa Mazé, nominada a los prestigiosos Premios de la Industria del Cómic Will Eisner de Estados Unidos y presente en la selección del Festival Internacional de Cómic de Angoulême. El filme, rodado durante siete semanas en diversas localizaciones de Vizcaya, narra la historia de cinco amigos que descubren una trama de robos de joyas en un cementerio sin que ningún adulto los crea.

LOS MUÉRTIMER es una producción de Telecinco CinemaPokeepsie Films Pokeepsietxea, con la participación de Mediaset EspañaMovistar Plus+Diputación Foral de Bizkaia y Mediterráneo Mediaset España Group y la distribución en cines de Paramount Pictures Spain

SINOPSIS

Nico (Diego Montilla) es un chaval de quince años inteligente e introvertido que sufre acoso escolar porque sus padres son propietarios de la única funeraria del pueblo. Con la esperanza de conseguir un amigo, participa en un programa de intercambio cultural. Sólo hay un problema: el chico de intercambio resulta ser una chica, Gabrielle (Iratxe Emparan), una francesa de espíritu desafiante acostumbrada a todo menos a vivir rodeada de muertos.

Cuando Pol (Pepe Lorente), el tallista de lápidas, les cuenta una de las muchas historias misteriosas que oculta el cementerio, deciden investigar. El hallazgo de un cadáver y unas joyas robadas va más allá de lo que esperaban. Cuando regresan con los padres (Alexandra Jiménez y Víctor Clavijo) al lugar de los hechos todo ha desaparecido y por supuesto no les creen. A partir de entonces, Gabi y Nico reciben amenazas y son perseguidos justo en el momento en el que estaban siendo acosados por sus abusadores habituales, Marc, Sofía y Raquel (Adrián Checa, Bruna González y Melani), lo que les obliga a huir todos juntos.

Ahora que ellos también sufren el terror de sentirse amenazados, no les queda otra que unirse a la investigación. Gabi, Nico, Marc, Sofía y Raquel forman una extraña pandilla dispuesta a descubrir la verdad, aunque eso signifique entrar de lleno en el sombrío mundo adulto que les espera.

Cryptshow pasará ‘Memorias del ángel caído’ con la presencia de su director Fernando Cámara

Fernando Cámara estará presente en el Cryptshow Festival con Memorias del ángel caído (1997), su sorprendente e inquietante ópera prima como codirector, realizada junto a David Alonso
Tras la proyección de la película habrá un coloquio con el director y con el compositor de la banda sonora, Javier Cámara

Memorias del ángel caído es una de esas rarezas fascinantes que se adelantaron a su tiempo. Con una puesta en escena elegante, un guion laberíntico y una atmósfera cargada de inquietud, el filme nos invita a adentrarnos en una trama donde el género religioso y el thriller se dan la mano con un terror simbólico y profundamente político. Con un reparto de lujo encabezado por Carmelo Gómez, Emma Suárez y Karra Elejalde, esta joya maldita del fantástico español quedó casi sepultada por el olvido, pero resiste el paso del tiempo con una fuerza insospechada. Una película que apela a la razón y a la fe, al dogma y al misterio, y que nos recuerda que, a veces, las verdades más oscuras se esconden entre las paredes sagradas.

La proyección forma parte de la sección Mi primera vez, un espacio que inauguramos en 2023 con la recuperación de la película Fotos y la presencia de su director Elio Quiroga, y que continuó con la cinta de culto y prácticamente perdida Atolladero, de Óscar Aibar, en la pasada edición. En esta tercera edición, y siguiendo con la voluntad de recuperar y poner en valor películas imprescindibles de la cinematografía fantástica española, celebramos otra ópera prima fascinante.

Recuperad esta maravilla en El Círcol y compartid la experiencia con dos de sus artífices: Fernando Cámara y Javier Cámara, que nos hablarán de su primera vez en el mundo del largometraje tras la proyección, y a quienes podremos preguntar todo lo que queramos saber sobre la película y su experiencia.

Memorias del ángel caído, Fernando Cámara y David Alonso. 103 min.
Una misa dominical acaba en tragedia cuando todos los feligreses mueren al mismo tiempo. Lo que parece un acto de fe convertido en suicidio colectivo esconde una antigua conspiración, una presencia que despierta y unos ángeles caídos que nunca se fueron.

La proyección será el viernes 4 de julio a las 21.30 h en El Círcol (Badalona)

XIXCryptshow Festival 
28 de juny · Literatura
3, 4 i 5 de juliol · Cinema i música
(Badalona)

La futurista ‘Idilia’ de los hermanos Sepúlveda, seleccionada en IFFNY

IDILIA es una historia distópica sobre el futuro de la humanidad, pero también una obra profundamente feminista, con una protagonista empoderada que toma decisiones desde la conciencia y la resistencia. Utiliza la ciencia ficción no como un espectáculo visual, sino como un espacio de pensamiento, una excusa para hablar de los conflictos más íntimos y universales: la identidad, la memoria, el poder, el arte y los límites del conocimiento.

Sinopsis: En un futuro no muy lejano, una asociación llamada IDILIA se dedica a reclutar niños con altas capacidades intelectuales. La finalidad de esta organización es, presuntamente, la de ofrecer alternativas para construir un futuro mejor. 30 años después de la llegada de esta fundación a España, Diana Leiva se ha convertido en todo un referente de esta corporación tras escribir un manifiesto que fue fundamental para que la humanidad legislara contra el mal uso de las Inteligencias Artificiales. Sin embargo, durante los últimos años, la mujer ha decidido recluirse en una de las habitaciones de IDILIA por voluntad propia.

La película IDILIA, dirigida por Javier Canales Sepúlveda y José Taltavull Sepúlveda y producida por Viejo Lobo Films, tras estrenarse mundialmente en la 31ª edición del FANT (Festival de Cine Fantástico de Bilbao) ha sido seleccionada en la categoría Feature del International Filmmaker Festival of New York (IFFNY) 2025, que se celebrará del 28 al 30 de mayo en la ciudad de Nueva York. Este prestigioso festival, recibió más de 500 postulaciones de cineastas de 89 países, seleccionando solo 57 proyectos por su excelencia artística, entre ellos IDILIA.

En IDILIA, los créditos iniciales se transforman en una pieza artística autónoma creada íntegramente con inteligencia artificialJosé Taltavull Sepúlveda y el artista visual Xim Izquierdo lideraron la creación de más de 5.000 imágenes estáticas y 1.800 clips animados usando herramientas como Midjourney, Runway, Kling y Topaz. El diseño gráfico fue realizado por Studio Roses, y la música original es de Ellian y Niño de Elche. La secuencia no solo introduce la historia, sino que extiende su universo temático: una sociedad futura que ha prohibido la IA. La intención fue usar la propia IA para hablar críticamente de ella, creando una experiencia visual y conceptual inmersiva.

IDILIA cuenta con un reparto de primer nivel encabezado por Norma Ruiz (‘La Fiesta’, ‘La que se avecina’, ‘Señor, dame paciencia’) y Andrew Tarbet (‘Exodus: Gods and Kings’, ‘The Promise’), acompañados por Eva Isanta (‘Aquí no hay quien viva’, ‘La que se avecina’), Raúl Prieto (‘La fiesta antidisturbios’, ‘Que Dios nos perdone’, ‘Madre’, ‘La chica de nieve’), Alfons Nieto (‘El cuerpo en llamas’, ‘El gran salto’), Catalina Solivellas (Nominada como Mejor Actriz Revelación a los Premios Goya 2013 por ‘Los niños salvajes’), Javier Coromina (‘[REC]’), Daniel Fuster (‘Loli Tormenta’), Borja Tous (‘Es Gegant des Vedrà i altres rondaies’) y Sandrine Penda (‘Ubu’, de Robert Wilson).

Desde el diseño visual hasta la narraciónIDILIA es una obra inmersiva y cuidada al detalle. La historia transcurre en una sola localización: el apartamento de Diana. Este espacio, concebido por el prestigioso estudio de arquitectura OHLAB, no es solo escenografía, sino un personaje más que refleja los valores de la organización IDILIA: introspección, sostenibilidad y pensamiento humanista.

La dirección de arte se complementa con las piezas cerámicas de Joan Català Roig, las obras visuales del artista Albert Pinya y los textiles artesanales de Sylvia Sánchez, elaborados con lana natural, aportando una estética circular y sensorial. El vestuario, a cargo de Carlos Marán y Marta Gil, junto con la colaboración de Rosa Esteva (fundadora de la firma Cortana), entre otros diseñadores de marca Española, combina sofisticación y lógica futurista para marcar el contraste entre los personajes. La propuesta visual se refuerza con el trabajo del diseñador Xim Izquierdo, referente nacional en el uso de la inteligencia artificial para crear más de 5.000 imágenes estáticas y 450 clips de vídeo que construyen el universo exterior de la historia. El diseño gráfico está firmado por el multipremiado Studio Roses, y la banda sonora original ha sido compuesta por Elias Fabré, quien ha trazado un mapa sonoro emocional para la protagonista. El tema principal corre a cargo del inconfundible Niño de Elche, aportando un cierre poético y desgarrador al film.

NOTAS DE LOS DIRECTORES


José Taltavull Sepúlveda:

«IDILIA es un thriller distópico/futurista que retrata la transformación profunda de una mujer. La película juega con las nuevas tecnologías, pero, al mismo tiempo, ensalza la interpretación actoral a través de miradas, diálogos y emociones.»

«Mucha gente nos pregunta si es la primera película de la historia en tener unos créditos hechos íntegramente con IA. Creemos que sí, aunque no lo sabemos con certeza. En cualquier caso, nuestro único objetivo era crear una secuencia que estuviese perfectamente integrada con la historia que queríamos contar.»

Javier Canales Sepúlveda:

«En un mundo donde las IAs avanzan a tanta velocidad, la línea entre la utopía y la distopía es muy fina. Nosotros quisimos hacer una película que plantease preguntas al respecto.»

«Nuestra idea era reflexionar, desde una única habitación, sobre cuestiones puramente humanas: la influencia de los medios, la importancia de los valores, el comportamiento de la ciudadanía y los gobiernos en tiempos de crisis. Son algunos de los temas que abordamos mediante el género del thriller futurista.»