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Paul Urkijo Alijo rueda «GAUA», su tercer largometraje
Fotografías: David Herranz
Nos complace anunciar el inicio de rodaje de Gaua (‘Noche’ en castellano), el tercer largometraje de Paul Urkijo Alijo tras las exitosas Errementari e Irati (película en euskera más taquillera de la historia). Como en trabajos anteriores del cineasta, Gaua transita entre los códigos de la fantasía y la realidad histórica, pero en esta ocasión se sumerge en el mundo nocturno de la mitología vasca, ambientado en el siglo XVII. La película combina el inquietante mundo mitológico de los seres nocturnos con el imaginario de la superstición rural creandoun universo lleno de misterio, emoción y épica.
Gaua, está protagonizada por Yune Nogueiras (La infiltrada, Akelarre) acompañada por Ane Gabarain (20.000 especies de abejas; Patria), Elena Irureta (Patria, Flores de otro mundo) e Iñake Irastorza (Ventajas de viajar en tren, Todos estamos invitados). Completan el reparto Xabi Jabato (Sin cobertura, Valle salvaje), Erika Olaizola (Los últimos románticos; Los tontos y los estúpidos), Manex Fuchs (20.000 especies de abejas) y Elena Uriz (Akelarre; Irati), entre otros.

La película se rueda en euskera durante 7 semanas en diversas localizaciones del País Vasco.
Sinopsis: Montañas vascas, siglo XVII. En plena caza de brujas, Kattalin sale del caserío en mitad de la noche huyendo de su marido. Perdida en la negrura del bosque, siente una presencia que la persigue. En su camino se topa con tres afables mujeres que mientras lavan la ropa comparten cuentos de miedo y habladurías del pueblo. Para el asombro de Kattalin, ella misma acabará formando parte de dichas historias.
Paul Urkijo Alijo explica así el origen del proyecto: «desde niño me han fascinado las historias relacionadas con la noche que hay en la mitología de nuestro país. Cuentos con los que se educaba a los más jóvenes a tenerle respeto a los peligros de la oscuridad, así como las leyendas sobre espíritus, demonios y brujas que se crearon a raíz de las persecuciones del siglo XVII y que hoy en día han derivado en figuras de empoderamiento femenino. Es un tema que siempre me ha interesado y que con Gaua pretendo llevar de manera espectacular, inquietante y épica a la gran pantalla. Escenas más terroríficas, pero a la vez bellas de las leyendas nocturnas de nuestra tradición oral».
Es la primera vez que Paul Urkijo Alijo y la productora Irusoin trabajan juntos. Ander Sagardoy, uno de los productores de Irusoin, valora así esta unión: «la alianza de Irusoin con Paul llega de una manera muy natural. Es un cineasta al que admiramos desde hace años y con el que estábamos deseando colaborar. La autenticidad y ambición que desprenden todas sus obras lo convierten en un talento único».
Las dos películas previas del director, Irati y Errementari, destacan como ejemplos exitosos de historias que fusionan elementos de fantasía y mitología rural. Precisamente Irati se ha convertido en la película más taquillera de la historia rodada en euskera y Errementari ha obtenido resultados excepcionales a nivel mundial en Netflix.
Gaua es una producción de Irusoin (Marco), Ikusgarri Films (Irati), Vilaüt Films (Alcarràs) y Gaua AIE. Cuenta con el apoyo de EITB, Prime Video, RTVE, ICAA, Gobierno Vasco, Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y Diputación Foral de Álava. Filmax se encarga de su distribución en cines de España y de las ventas internacionales.

PAUL URKIJO ALIJO (Vitoria-Gasteiz, 1984)
Apasionado del cine de género, la mitología y los cuentos tradicionales, en 2016 escribe, produce y dirige su primer largometraje titulado Errementari. Una película de género fantástico basada en el cuento del folklore vasco “Patxi Errementaria”. En 2023 estrena Irati, la película en euskera más vista hasta la fecha en salas de cine. Las películas que ha escrito y dirigido han ganado más de 130 premios nacionales e internacionales y más de 400 selecciones en todo el mundo.
EVA MILLER, EL ESPECTÁCULO EN LA SANGRE
Artista circense, vedette (en lugares como el Follies Bergère y en los Casinos de París y Niza), cantante (con un EP publicado en 1964 en su Francia natal) y, como veremos, actriz, Eva Miller, de origen franco-canadiense, debutó en España en octubre 1966 con la revista De Madrid al cielo protagonizada por Marujita Díaz. Tras casarse con el que fuera su representante y personalidad del mundo del circo, Vicente Herrera, Eva se instala en Valencia, recorriendo muchos países bajo diferentes carpas (Universal, Mundial, Americano, Williams, Bouglione, Price, Amar, Togni, Pinder o Jean Richard, entre otros), con su número de cowgirl amazona junto a su caballo Furia, domadora de rodeo, lanzadora de puñales, tiradora y experta en el manejo del látigo, pero también como malabarista, payaso o trapecista, todo lo cual la hicieron merecedora de un Oscar Mundial del Circo Price en 1970. Elegida en 1972 Miss Costa Azul en Niza, su creciente fama la llevó a las televisiones de todo el mundo, incluida TVE, participando en
programas como Estudio Abierto, 300 millones y, sobre todo, en el popular concurso Un, dos, tres… responda otra vez a principios de los años ochenta, en el que realizó diversas disciplinas que incluyeron lanzamiento de puñales (sobre una espantada Silvia Marsó), habilidades con el látigo y como amazona con su caballo Furia. Fueron varios programas, lo que incluso le dio oportunidad de cantar un tema en francés en el que fue dedicado a Las Vegas.
Pero hablemos de cine.
A pesar de que como experimentada amazona ya había doblado a Brigitte Bardot y a Claudia Cardinale, Eva Miller debuta en el cine con El Padre Manolo (1967), una película realizada a mayor gloria de su protagonista, la estrella del Desarrollismo, Manolo Escobar, que como puede intuirse interpreta a un cura que, además de repartir la Eucaristía, ejerce de mago para los niños y tiene una carrera
discográfica. Todo “un cura ye-ye”, vamos, como lo define uno de sus feligreses, pero un cura como Dios manda, ajeno al Concilio Vaticano Segundo, pues no se quita la sotana ni para conducir su Lambretta. El Padre Manolo se verá envuelto en un caso de. asesinato que la policía cerrará como accidente, así que decidirá investigar por su cuenta y demostrar que fue un crimen con la colaboración de su tío, el Padre Pepe (interpretado por el inefable Miguel Ligero), y el chofer del autobús escolar (Ángel de Andrés). Y entre medio: canciones, el malencarado asesino interpretado por Antonio Sánchez Polack, más canciones, un Juan Luis Galiardo imberbe haciendo bulto y Eva Miller como Isabel, amiguita de uno de los sospechosos. Un papel diminuto en el que tendrá ocasión de lucir sus innegables encantos y poco más.
Resulta, cuanto menos curioso, que las habilidades de la artista no fueran requeridas para el cine por ninguno de los numerosos directores que realizaban westerns en Almería, Madrid o Esplugues, pero afortunadamente el sello barcelonés Profilmes, sí que había echado el ojo a Eva Miller.
Lo primero que hizo el entrañable director Miguel Iglesias Bonns cuando Josep Antón Pérez Giner, uno de los responsables de Profilmes, le propuso rodar una película de Tarzán, fue pedir 24 horas para pensárselo. Bonns era un enamorado del género policíaco, tal y como había demostrado en cintas como El fugitivo de Amberes (1955) o El cerco (1955), afición que compartía con su compañero y coguionista ocasional, Juan Bosch, así que la oferta de Pérez Giner le pilló por sorpresa. El veterano León Klimovsky, director escogido para hacerse cargo de Tarzán y el misterio de la selva, había declinado la oferta al no agradarle la idea de ir a rodar a África, algo que sí resultaba atractivo para el realizador catalán. Además del monto monetario, pues cobraría 250.000 pesetas de la época por cada película, así que aceptó, aunque finalmente no se llegaron a rodar exteriores en Uganda, pues la situación política no invitaba a ello. Iglesias Bonns tuvo que conformarse con recrear la selva africana en las montañas de Collserola (Barcelona), añadiendo algunas imágenes rodadas en 16 milímetros por un amigo suyo durante unas vacaciones en África. En todo caso la aventura resultó lo suficientemente satisfactoria como para que Miguel Iglesias rodara varias películas más para Profilmes, tres de ellas en la misma línea de aventuras, La maldición de la bestia (1975) con Paul Naschy, la estrella de la casa; y el díptico protagonizado por Eva Miller, La diosa salvaje (1975) y Kilma, reina de las amazonas (1976).

La acción de La diosa salvaje, que se inicia tras unos títulos de crédito de lo más pop, se desarrolla también en la selva africana, así que al igual que ya se hiciera en el filme de Tarzán, se buscaron localizaciones en diversos puntos de Catalunya y Madrid[1], contado además con una acertada ambientación africana realizada por el polifacético Tunet Vila, actor y dibujante[2], que contó con atrezzo y vestuario presumiblemente heredado de los tarzanes de la
casa. También se recurrió a las consabidas imágenes de archivo, necesarias para mostrar algo más fiero que Bibí[3], el simpático chimpancé que acompaña a Kilma. La acción de La diosa salvaje es bien sencilla: la avioneta en la que van un millonario que transporta una maleta llena de diamantes y su hija se estrella en el corazón de África, muriendo todos en el percance excepto la niña, que quince años después y criada en la selva se ha convertida en Kilma, la diosa salvaje, temida y respetada por las tribus aborígenes. El rumor de su leyenda llega a los oídos de Albert, un aventurero, que emprenderá una expedición que contará con el apoyo de la madre de la niña desaparecida (Maria Perschy) a la que se sumará Joham, el tío de la niña, (Paul Naschy), cuyo objetivo personal es entorpecer la búsqueda para atajar su probabilidad de heredar parte de la fortuna familiar. También unos traficantes buscarán a Kilma, pues sospechan que en su territorio podría haber una mina de diamantes.
Con un guion escrito al alimón por Iglesias Bonns y Miguel Cussó[4], Kilma no es otra cosa, tal y como vemos ya desde su origen, que un tarzán femenino,[5] que defenderá celosamente su territorio y el respeto a los animales, pero que caerá bajo las garras del amor con Albert (Ricardo Merino). Eva Miller, además de lucir palmito, demostrará ser ideal para el papel, pues además de su atlética complexión física, lanza puñales, maneja el látigo con gran destreza y está habituada a tratar con animales debido a su trabajo en el circo.
Entre los actores, además de los nombrados Naschy, Perschy y Ricardo Merino, La diosa salvaje contó con la participación de eficaces característicos como Luis Induni y Gaspar ‘Indio’ González, con los que Bonns contará para el resto de sus películas en Profilmes. Por cierto, y a modo de curiosidad, señalar que puede verse al propio director al comienzo de la cinta despidiendo la avioneta.
Kilma, reina de las amazonas resulta algo más infantil que la anterior, y aunque el personaje que interpreta Eva Miller conserva el nombre que tenía en La diosa salvaje, no hay relación entre ambos personajes. Aquí se ofrecerá al espectador una cinta de aventuras ambientada a principios del siglo XIX en Batavia, isla imaginaria
situada en el Océano Pacífico en la que viven las amazonas, custodias del Templo de la Luz Eterna, una enorme piedra preciosa que fue a ellas entregada por “los dioses de las estrellas”. Guardianas celosas, se enfrentarán a todo varón que se acerque a su dominio, ya sean los risibles nativos que se aventuran a navegar hasta la isla, como los pendencieros piratas comandados por Jack, el tuerto (Luis Induni), que buscan las joyas que poseen las amazonas. Para enfrentarse a estos piratas y sus armas de fuego, las amazonas contarán con la ayuda de Dan Robinson, uno de los miembros de la tripulación, interpretado por Frank Braña en uno de sus escasos papeles de galán. Las aguerridas amazonas lucharán armadas de lanzas y flechas y Kilma podrá demostrar su pericia con el lanzamiento de cuchillos. También contará con su fiel caballo Furia, todo un liante que, se lo crean o no, hará lo imposible para unir a Kilma y Dan, que como pueden suponer, terminará quedándose a vivir en la isla ‘como un señor’, con todas las amazonas a su servicio, tal y como vemos en el desenlace. Todo un final ‘feliz’ a la española
Bien localizada en bellos parajes de Catalunya (Cadaqués, Altafulla, Garraf y La Roca, entre otros), parece que esta segunda aventura de Kilma contó con más presupuesto que la anterior, repitiendo algunos de sus actores, como el mencionado Luis Induni y Gaspar ‘Indio’ González, a los que se les unirán Luis Ciges, Verónica Miriel y el ya nombrado Frank Braña. Por cierto, la voz de Eva Miller fue doblada por la actriz María Luisa Solá, dobladora habitual de Sigourney Weaver.
Al igual que La diosa salvaje, el guion fue escrito por Iglesias Bonns y Miguel Cussó, adaptando en esta ocasión uno que Boons tenía preparado y registrado para una segunda cinta de Tarzán que no llegó a rodarse, Tarzán y las mujeres pantera[6].

En Barcelona, tanto las dos cintas de Iglesias Boons como otras producciones Profilmes, fueron estrenadas en el cine Capitol (el popular Can Pistoles). En el caso de Kilma, reina de las amazonas en programa doble con la producción mexicana de aventuras Los jaguares contra el invasor misterioso (Juan Manuel Herrera, 1975), mientras que La diosa salvaje se exhibió junto a la también producción Profilmes, Robin Hood nunca muere (Francesc Bellmunt, 1975).
Mientras la crítica barcelonesa trató bien ambas películas, destacando la labor del director y de su estrella: “Todas estas peripecias han sido muy bien llevadas a la pantalla, con emoción y brío y una destreza técnica que revela el buen pulso del realizador. Eva Miller en el papel de reina está no sólo atractiva y arrogante sino muy eficaz en el terreno artístico.”[7] La crítica madrileña, en cambio, se mostró menos entusiasmada con el filme que con los encantos de su protagonista: “Esta película, de tono menor y dirigida a un vasto público, entretiene y divierte. Los ‘ingenuos’ destapes de la ‘diosa’ puede que le den más atractivo de cara al público en general.”[8]
Ambos filmes se estrenaron, asimismo, en diversos países, entre ellos Italia, Noruega, Portugal, Inglaterra, Turquía y Estados Unidos, lugares en los cuales, al igual que otras películas de Profilmes, tendrían una segunda vida durante los años ochenta en el mercado doméstico con la irrupción de los video clubes.
Según escribe Àngel Comas[9], “inmediatamente después de sus dos películas, y quizá por su carácter inquieto, (Eva Miller) probó fortuna como estrella de espectáculos eróticos. En España actuó en el J’Hay de Madrid con un
show propio titulado La diosa salvaje y en Barcelona en solitario en la sala Starlettes. Su aspecto era ya mucho más sofisticado y lo había transformado en consonancia con su nueva carrera”.
Ya en los años ochenta y tras tener un tanto abandonado el cine, Eva entra a formar parte del reparto de Estirpe de dioses (Diego Santillán, 1982), cinta de espada y brujería escrita por Dan Barry (Joaquín Gómez Sáinz), actor que ya tendría problemas para sacar adelante su anterior proyecto, la accidentada Los Cántabros (Jacinto Molina, 1980) y que no tendría mejor suerte con esta, pues a pesar de estar totalmente rodada y a falta tan solo de montar y sonorizar, no llegaría a estrenarse nunca. Afortunadamente, Dan Barry dirigirá y conseguirá estrenar, aunque con tres años de retraso, Tunka el guerrero (1984), otra cinta adscrita al subgénero de espada y brujería a lo que añadió gotas de
cine apocalíptico y de cuya dirección tuvo que hacerse cargo el propio Barry tras despedir a José María Zabalza por sus problemas de alcoholismo. Tunka el guerrero tampoco es que deje muy alto el listón en cuanto a calidad cinematográfica, pero corrió mejor suerte que su siguiente propuesta, La herencia del mal (1987), película de terror protagonizada por David Rocha y Frank Braña que tampoco llegaría a estrenarse y de la que el propio director vendería copias en formato DVD. Finalmente, ya en 1996 y con su nombre real, Joaquín Gómez Sáinz, dirigirá un documental en video, Aquel lugar de La Mancha que, al tener partes ficcionadas, contará con la participación de varios actores, entre los que se cuentan, además de Eva Miller, Jack Taylor, Tony Isbert, Mónica Molina, José Luis Ayestarán (Tarzán en la producción Profilmes Tarzán y el misterio de la selva) y el boxeador ‘Dum Dum’ Pacheco.
En algunas reseñas sobre Eva Miller también hemos leído que actuó en una serie televisiva, Senderos de añoranza, pero no hemos podido encontrar ningún dato más al respecto.
Siempre en activo, en 2011 participa en el cortometraje Punto Rojo, dirigido por Darío J. Ferrer y Carlos Sánchez Arévalo que cuenta, en clave de humor surrealista, el origen de la tomatina de Buñol. Allí coincide con el entrañable Pepe Carabias, apoyo cómico de Eva en algunos de sus números en el programa concurso de Chicho Ibáñez Serrador. Ese mismo año, David Molina Pérez rueda un documental de veinte minutos sobre la vida y carrera artística de la polifacética actriz, todavía vinculada al mundo del espectáculo, concretamente del circo, y que mantiene las ganas de seguir dando guerra mientras le queden energías.
NOTAS
[1] O mucho nos equivocamos o el río Tanganika del filme es la playa de Alberche en Aldea de Fresno, utilizada también por Amando de Ossorio en La noche de los brujos, otra producción Profilmes.
[2] ¿Recuerdan ‘Tumbita’ en las tiras cómicas de los cómics Marvel editados por Vértice? Pues son obra suya.
[3] Posiblemente Lucy, chimpancé que acompañaba a la artista en algunos de sus números circenses y que al igual que su caballo, Furia, participó en las actuaciones de la artista en cine y televisión.
[4] Escritor de novelas románticas y del oeste, así como guionista de cómic y colaborador habitual en las películas de Alfonso Balcázar.
[5] De extensa tradición, especialmente en el campo del cómic y cine, los conocidos como tarzánidos, son personajes masculinos o femeninos similares al creado por Edgar Rice Burroughs. Nacidos a expensas de su éxito, tienen en común el ser un personaje blanco (másculino o femenino) que vive de forma solitaria en la selva, donde se desarrollan sus aventuras y que comprende y es comprendido por los animales. Pero más que las novelas, fue el éxito de las tiras de prensa de Tarzán, surgidas en 1928, las que propiciaron el nacimiento de varias heroínas como Sheena, Queen of the Jungle creada por Will Eisner y Jerry Iger en 1937 y que sin duda es la más famosa con su bikini de piel de leopardo, algo que se tornaría en cliché en este tipo de personajes, que comprende otros como Rima, The Jungle Girl, Camilla, Queen of the Lost Empire, Lorna, The Jungle Girl, ya en los años cincuenta o Shanna, personaje Marvel, publicado a partir de los años setenta.
Algunos de estos personajes inevitablemente pasaron a la pantalla, como Nyoka en el serial de 15 episodios de la Republic Los peligros de Nyoka (Perils of Nyoka, William Witney, 1942) o Sheena, que contó con una serie televisiva de 26 episodios emitida entre 1955 y 1956 que más tarde fue retomada para el cine con Sheena, la reina de la selva (Sheena, John Guillermin, 1984) y que retornó al medio catódico en el año 2000 con una nueva serie cuyas dos temporadas constaron de 35 episodios.
[6] Pulido, Javier: La década de oro del cine de terror español 1967-1976. T&B Editores, Madrid, 2012. Pág. 72.
[7] M. T. “Kilma, reina de las amazonas”, en La Vanguardia, 15 de abril de 1976, pág. 38.
[8] A. C. “La diosa salvaje”, en ABC, 23 de mayo de 1975, pág. 67.
[9] Comas, Ángel: Miguel Iglesias Bonns. “Cult Movies” y cine de género. Cossetània Edicions, Tarragona, 2003
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 24 de enero de 2025 *

FLOW, UN MUNDO QUE SALVAR (Flow, Gints Zilbalodis, 2024)
Letonia/Bélgica/Francia. Duración: 83 min. Guion: Matiss Kaza, Gints Zilbalodis Música: Rihards Zalupe, Gints Zilbalodis Compañías: Dream Well Studio, Sacrebleu Productions, Take Five Género: Aventuras
Sinopsis: Un gato se despierta en un mundo cubierto de agua, donde la raza humana parece haber desaparecido. Busca refugio en un barco con un grupo de otros animales. Pero llevarse bien con ellos resulta ser un reto aún mayor que superar su miedo al agua. Todos tendrán que aprender a superar sus diferencias y adaptarse a este nuevo mundo en el que se encuentran.

“adj. Dicho de algo como una cualidad, una conducta, etc.: Puro y sin mancha ni defecto”. Así define el diccionario de la RAE el vocablo ‘acendrado’, el que mejor define la animación de Flow, exquisita y pulida como un metal precioso recién bruñido. Los fondos tienen tal grado de precisión y verismo que se diría que estamos ante una fotografía de corte naturalista, pero con una carga onírica que pocas veces puede lograrse con la imagen real. El tono ideal para una fábula postapocalíptica que ensalza el valor de la amistad, de las afinidades electivas como fuerza subversiva contra lo establecido, como medio para restablecer la paz social frente a los discursos de odio, tan vinculados a los relatos identitarios que priman lo propio en detrimento de todo aquello que se considera ajeno y, en calidad de ello, invasor. Gints Zilbalodis apuesta por lo simbiótico como único vehículo posible para alcanzar un nuevo equilibrio que revierta los efectos de la actuación mercantilista de los humanos que puede estarnos empujando al colapso. Desde su representación del reino animal, lo que busca es deslegitimar todo darwinismo social, poniendo al cooperativismo como remedio que impida la catástrofe o, al menos y en el peor de los casos, contribuya a paliar las consecuencias de la explotación desaforada de los recursos naturales y la consiguiente desigualdad en el reparto de la riqueza. Y todo esto en Flow se enuncia de modo sutil, sin subrayados ni sermones.
La palabra ‘sermón’ viene del latín, sermo, sermonis, vocablo que exactamente significa conversación, palabra trabada o entablada entre uno y otro. Zilbalodis rehúsa toda moralina y lo hace hasta el punto de apostar por la supresión de los diálogos en su narración, obteniendo como efecto un uso adulto de la animación en la línea de lo que consiguiera Pablo Berger en su Robot Dreams, pero utilizando representaciones todavía menos antropomórficas para sus personajes. El letón opta por retratar el orden natural desde su propia peculiaridad idiosincrática, algo que no sólo evidencia la ausencia de palabra, sino también el movimiento que anima a los protagonistas para el cuál el autor ha partido de estudios muy detallados, basados en grabaciones de vídeo realizadas en casa para los perros los gatos, y en el zoo para los demás animales. El resultado es un cuadro en el que lo humano está ausente o, de aparecer, es mero vestigio de un pasado, no sabemos cuán reciente, que parece causa de la catástrofe que ha transmutado al mundo. Y, sin embargo, Flow es una cinta eminentemente humanista, en el sentido más estricto del término. El humanismo definió al Renacimiento frente al teocentrismo medieval, toda una corriente de pensamiento centrada en el principio de que las necesidades de la sensibilidad y de la inteligencia humana pueden satisfacerse sin tener que aceptar la existencia de Dios y la predicación de las religiones. La renacentista fue (y es) la versión más positiva del antropocentrismo, su planteamiento más revolucionario, liberador e integrador a partes iguales. Algo de esa filosofía subyace en Flow, pues buscar un retrato fiel del orden animal ha servido, paradójicamente si se quiere, para hacer posible expresar, en el comportamiento y actitudes naturales de los personajes, defectos y virtudes humanas y muy humanas. Como reconoce el propio autor: “Cada una de las personalidades de estos animales refleja un aspecto del individuo enfrentado a la vida en sociedad”. La posibilidad de redimirnos, de poner término a las adversidades que nosotros mismos hemos causado, está en nuestras propias manos, tal como los animales del filme logran ponerse a salvo apoyándose en sus limitaciones y temores, uniéndose a otros tan imperfectos como ellos en un viaje que tiene lo mismo de iniciático como de restaurador del buen orden común. Los problemas que causamos sólo los podremos solventar profundizando, ahondando y redundando, en nuestras propias contradicciones.
Lírica y comprometida a partes iguales, así es Flow. Un binomio que se alcanza en un grado que, tal vez, la imagen real no hubiera permitido. En palabras de Zilbalodis: “Tengo la impresión de que me permite explorar el subconsciente más profundamente que si hiciera una película de imagen real. La animación no se ve tan afectada por las barreras culturales o lingüísticas: puede ser mucho más universal y primaria. No creo que deba considerarse como un registro aparte del cine, porque no es más que otra técnica narrativa”. Como las mejores cintas de su admirado Hayao Miyazaki, el último largo del letón aúna profundidad temática y brillantez visual, maneja los mecanismos básicos de la aventura y los envuelve con una pertinente pátina de espiritualidad, en una combinación y proporción que la hacen madura, pero asequible. La idea se expresa y se capta gracias a la imaginería que emplea. Casi se diría que estamos ante un anime a la occidental, porque los conceptos y los símbolos están arraigados en nuestra tradición, pero son empleados con una capacidad de penetrar en la realidad más actual desde el misticismo más ancestral a la que sólo los nipones nos tienen acostumbrados. Por sus fotogramas se pasea el Leviatán, monstruo marino por excelencia, serpiente marina de cuerpo semejante a la ballena que ha expresado el poder del caos como fuerza de la naturaleza, y que aquí, en la cinta, es referencia directa al mundo de lo maravilloso y lo terrible. También nos informa simbólicamente de la naturaleza del cataclismo en curso. Se ha alcanzado un punto de ruptura, y la gigantesca criatura subraya la dimensión absolutamente extraordinaria de los acontecimientos que se desarrollan ante nuestros ojos. Su agonía en el desenlace, indicaría así la posible vuelta de la normalidad, pero su reaparición post-créditos advierte de la naturaleza cíclica de los desórdenes y dificultades. La vida humana es dialéctica. Y lo es tan bellamente como Flow es un canto al tenso equilibrio entre contrarios que es la existencia.
BODEGÓN CON FANTASMAS (Enrique Buleo, 2024)
España/Serbia. Duración: 88 min. Guion: Enrique Buleo Música: Sergio Bertran Fotografía: Gina Ferre Compañías: Cuidado con el Perro, Quatre Films, Sideral Cinema, This and That Productions Género: Comedia
Reparto: Jordi Aguilar, Eduardo Antuña, Enric Benavent, Patty Bonet, José Carabias, Ferran Gadea, Cristina García, Bianca Kovacs, Carmen Gloria Martínez, Pilar Matas, Nuria Mencía, Fernando Sansegundo, Consuelo Trujillo
Sinopsis: Rodeados por viñedos y tierras de cereales, los habitantes de un pueblo de La Mancha pasan sus días con normalidad. Unos, los vivos, luchando contra los aprietos de la vida. Otros, los fantasmas, lidiando con los sinsabores de la muerte
Enrique Buleo, director y escritor de este Bodegón con fantasmas nos ofrece cinco historias en las cuales el costumbrismo, fantastique y humor negro se dan la mano. Cinco historias que retrotraen al espectador al mejor J. L. Cuerda y, por supuesto, al más desternillante Azcona. También entra por su propio pie en el humor de la Manchuela que tantos buenos ratos nos ha hecho pasar.
Las cinco historias que conforman Bodegón con fantasmas son perfectas parábolas del absurdo que tienen como fondo la muerte. Una muerte que carece de importancia y que se desarrollan en un pueblo casi fantasma. Un pueblo en el que el tiempo parece haberse congelado, con protagonistas muy humanos, feos, normales, solitarios. Que confían en la ouija o en la ley de atracción y que mientras, mueren y son olvidados.
Todo en una saludable obra que nos congratula con el humor español, y con el fantastique cañí, que tantas buenas obras dejó en los años cincuenta y sesenta y que en la actualidad tan estancado se encuentra poblado por comedietas amables de medio pelo que parecen clones unas de otras ya desde el propio póster.
Enrique Buleo ofrece una historia poliédrica con una estética muy kitsch protagonizada por Consuelo Trujillo, Pilar Matas, Fernando Sansegundo, Eduardo Antuña, Enric Benavent, Jordi Aguilar, Nuria Mencía, Pepe Carabias, Bianca Kovacs y Patty Bonet, entre otros.
La cinta cuenta con una trayectoria impecable que arrancó con el estreno mundial en la Sección Oficial a competición del Festival de Sitges, cosechando las primeras grandes críticas y recibiendo una calurosa acogida por el público. El estreno internacional tuvo lugar en el Festival de Varsovia para volver de nuevo a España como película de inauguración de Abycine y recibir allí el Premio Asociación de Periodistas. Posteriormente se alzó con el Premio Blogos de Oro al mejor largometraje en la Semana del Cine Fantástico y de terror de San Sebastián y recientemente en Rizoma recibió la Mención especial del jurado compuesto por la Ana Rujas, Jaume Ripoll y José Manuel Zamora, tras su paso por El Festival de Gijón (FICX).
Bodegón con fantasmas es una producción de AmoraFilms (Alejandra Mora), Cuidado con el perro (Alicia Yubero, Juan Cavestany, Alvaro F. Armero), en coproducción con Sideral (Roberto Butragueño, Nuria Landete) y This and That (Snezana van Houwelingen).
SEPTIEMBRE 5 (September 5, Tim Fehlbaum, 2024)
Alemania. Duración: 90 min Música: Lorenz Dangel Fotografía: Markus Förderer Productora: Berghauswöbke Film y Projected Picture Works, Constantin Film y ERF Edgar Reitz Filmproduktion Productores Ejecutivos: Martin Moszkowicz, Christoph Müller Productores: Philipp Trauer, p.g.a., Thomas Wöbke, p.g.a., Tim Fehlbaum, p.g.a., Sean Penn, John Ira Palmer, p.g.a., John Wildermuth, p.g.a. Guion: Moritz Binder, Tim Fehlbaum, Alex David
Reparto: Peter Sarsgaard, John Magaro, Ben Chaplin, Leonie Benesch, Zinedine Soualem, Georgina Rich, Corey Johnson, Marcus Rutherford, Daniel Adeosun, Benjamin Walker, Ferdinand Dörfler
Sinopsis: La historia gira alrededor de Geoff (John Magaro), un joven y ambicioso productor que se esfuerza por demostrar su valía a su jefe, el legendario ejecutivo de televisión Roone Arledge (Peter Sarsgaard). Junto con la intérprete alemana Marianne (Leonie Benesch) y su mentor Marvin Bader (Ben Chaplin), Geoff toma inesperadamente los mandos de la cobertura en directo. Ante el cambio de temática y narrativa, con plazos que se agotan, rumores contradictorios difundidos por doquier y la vida de los rehenes pendiendo de un hilo, Geoff se enfrenta a decisiones difíciles y sus propios conflictos éticos.
Los trágicos hechos que sucedieron durante los Juegos Olímpicos de Munich de 1972 sirven de fondo para la acción de este electrizante thriller que narra como se consiguió retrasmitirlos en directo en unos tiempos en los cuales las cosas no eran, ni de lejos, tan fáciles como resultarían hoy. Lo que muestra Septiembre 5 es la historia de una retrasmisión que cambiará para siempre la cobertura de noticias en los medios de comunicación y que no ha dejado de influir en el tratamiento que se da a las noticias de actualidad, incluso con sus sombras, pues los hechos fueron cubiertos de tal manera que incluso el canal norteamericano ABC, que era quien consiguió realizar la hazaña, fue responsable de trastocar la primera acción que intentó la policía alemana para terminar con el secuestro.
Enfocar la historia desde el punto de vista de los periodistas es una opción que tenía clara el director del film, Tim Fehlbaumt, «Estamos constantemente en el estudio de televisión, casi como en una obra de teatro, y únicamente vemos los trágicos acontecimientos que se desarrollan ante nosotros a través de los objetivos de las telecámaras«. Algo que que ha Fehlbaumt le interesaba mostrar y contrastar con la forma de hacerlo en la actualidad, «Este enfoque parecía especialmente pertinente en el mundo actual: con la llegada de la retransmisión en directo y la disponibilidad instantánea de imágenes y vídeos, la forma de procesar los acontecimientos ha cambiado radicalmente. Las imágenes ejercen una enorme influencia: moldean la opinión pública, movilizan a la gente e incluso pueden inducir a adoptar decisiones políticas.»
Pura historia, una historia no demasiado conocida pero no por ello carente de importancia, lo narrado y la forma de hacerlo en Septiembre 5 consigue trasmitir la sensación de urgencia y la tensión de los hechos al espectador, captando su atención y no soltándolo hasta la conclusión del film, que invita a su reflexión.
Si en Estados Unidos había un Superman, en Europa había 3 Supermen
¿Cómo explicar que algo tan profundamente estúpido como la película Hong Kong 3 Supermen desafío al kung fu llegara a ser producida? ¿Por qué se unieron, en estrecha entente, dos cinematografías tan alejadas como la italiana y la hongkonesa? ¿Valía la pena que esa unión artística sirviera para perpetrar semejante churro? ¿Cómo es posible que la serie dedicada a tres supermanes circenses transalpinos alcanzara las seis entregas e incluso propiciara imitaciones turcas y filipinas? ¿Y… por qué nos gustan tanto estas bazofias? No tenemos todas las claves a estas preguntas, pero en esta reseña intentaremos desvelar algunas de ellas.
Hablar de los 3 Supermen es hablar de puro cine de barrio, de pipas, de coproducción italo-lo-que-sea. Puro género. Pura Serie B de la que nunca volverá a hacerse ni nadie reivindicará. Ni falta que hace, pues se trata de un cine muy de su época y que, visto hoy, despierta vergüenza ajena. Un cine para estudiosos y completistas, pero también para amantes de lo raro, de lo loco y chiripitifláutico.
3 SUPERMEN: DESAFÍO A LA CORDURA
El veterano productor Attilio Fattori, en activo desde los años treinta y que tenía en su haber la producción de Porcile (1969) de Pier Paolo Pasolini, puso un pírrico broche a su carrera haciéndose cargo de Hong-Kong, 3 Supermen desafío al Kung-Fu, para la distribuidora Internazionale Nembo Distribuzione Importazione Esportazione Film (INDIEF), compañía que se había encargado de importar y llevar a los cines italianos todas las películas de Ingmar Bergman, además de diversas prestigiosas producciones francesas y japonesas. O sea, tanto compañía como productor se encontraban bastante alejados del cine de género y de las coproducciones que desde los años sesenta y setenta abundaron en el cine italiano. Por su parte, Shaw Brothers fue el estudio más importante de Hong Kong hasta que dos de sus exempleados montaron su propia compañía, Golden Harvest, y apostaran por un nuevo talento, Bruce Lee, una superestrella que revolucionaría el cine de Hong Kong y sería clave en la llegada del cine de kung fu a Occidente. Pero tras su muerte en 1973, en pleno boom, decayó la producción y otras circunstancias adversas, como un nuevo código de censura en Singapur o un renovado sistema de cuotas que se instauró en Tailandia para potenciar el cine autóctono, causaron que disminuyera la demanda de películas hongkonesas, tanto de Shaw Brothers como de Golden Harvest, los cuales tuvieron que reinventarse y capear el temporal de la mejor forma posible.
Así que, en vista del éxito que tenían sus películas en los mercados europeos, Run Run Shaw decidió aliarse con
otros estudios occidentales, como los ingleses Hammer Films, junto a los cuales producirían Kung fu contra los 7 vampiros de oro (The Legend of the 7 Golden Vampires / 七金屍, Roy Ward Baker y Cheh Chang, 1974), híbrido de artes marciales y terror rodado en los estudios Shaw; también con Rapid Films de Alemania, con los que producirían un film de acción y erotismo, Virgins of the 7 Seas (Karate, Küsse, blonde Katzen / 洋妓, Kuei Chih-Hung y Ernst Hofbauer, 1974); o Italia y España, con los que rodarían en Almería El karate, el Colt y el impostor (龍虎走天涯, Anthony M. Dawson, 1975) un spaghetti western. Así como junto a la norteamericana Warner (que ya había producido Operación Dragón junto a Golden Harvest), importante compañía con la que Shaw Brothers produjo Cleopatra Jones and the Casino of Gold (Charles Bail, 1975), una cinta blaxploitation de acción. Todo ello mientras el cine de Hong Kong esperaba la llegada de un “nuevo mesías” que, para desgracia de Shaw, también fue descubierto por Golden Harvest: Jackie Chan (para más inri, también extrabajador suyo).
En cuanto a lo que concierne a Italia, el spaghetti western se encontraba en franca decadencia. El peplum, y el cine de agentes secretos, realizado a rebufo de la saga de James Bond, hacía tiempo que había pasado a mejor vida, y comenzaba a despuntar el género de terror y, en especial, el giallo. Italia también cultivó, muchas veces en régimen de coproducción, el cine de aventuras, compuesto por películas aptas para todos los públicos así que, de la mezcla de este inocentón cine de aventuras y del género de agentes secretos nació, en 1967, un extraño hijo de prolífica vida que dio sus primeras pataditas en la enteramente italiana: 3 Superhombres (I Fantastici 3 Supermen, Gianfranco Parolini, 1967).

3 Superhombres, producida por la compañía Cinesecolo de Italo Martinenghi, junto a estudios de Francia, Yugoslavia y Alemania Occidental, está protagonizada por Brad Harris, Tony Kendall (Luciano Stella), popular por la serie de largometrajes dedicados al Comisario X, entre muchas otras, y Nick Jordan (Aldo Canti), sobradamente batallados todos ellos en el cine europeo de género y que unirán fuerzas para, con malla, capa y humor, enfrentarse a los villanos y, de paso, hacer una perfecta demostración de vergüenza ajena. Pero solo sería el principio.
Lo cierto es que la película se pudo ver en gran parte del mundo, así que no tardó en llegar una nueva entrega de estos ridículos personajes y al año siguiente se estrenó 3 Superhombres en Tokio (3 Supermen a Tokio, Bitto Albertini, 1968) una coproducción italo-germana producida por Cinesecolo junto a Internazionale Nembo Distribuzione Importazione Esportazione Film (INDIEF). Aquí ya se inician los bailes de actores, no participando ninguno de los protagonistas del film inaugural. En esta aventura se ponen las mallas el barcelonés George Martin (Jorge Martín en su barrio); y los italianos Willy Newcomb (Willi Colombini) y Dick Gordon (el especialista Sal Borgese, ya presente en la película inicial, aunque en diferente rol). Borgese se convertirá en el más inefable y constante de los Supermen y casi, casi, casi, resultará ser tan odioso como los caricatos Franco Franchi y Ciccio Ingrassia. El personaje de Sal Borgese, definido por sus compañeros como “cara de chimpancé”, es mudo y se encargará, desde esta cinta en adelante, de la “nota cómica” mediante la mímica, a lo Harpo Marx. Rodada, a pesar de todo, íntegramente en Roma, la cinta sería seguida por Los 3 Supermen en la selva (Che fanno i nostri supermen tra le vergini della jungla?, Bitto Albertini, 1970) en la que, además de George Martin y Sal Borgese, retorna al redil Brad Harris. Al ser coproducción hispano-italiana, distinguiremos varios rostros familiares, como el de Frank Braña, que en la siguiente entrega de la saga, …y así la armaron los 3 Superhombres en el Oeste (…E così divennero i tre supermen del West, Italo Martinenghi, 1973), pasará a formar parte de los Supermen junto al eterno Borgese y George Martin. Al ser también rodada en régimen de coproducción con España, en su reparto
figuran muchos actores españoles bien conocidos para el amante del cine bis europeo como Fernando Bilbao, Luis Barboo, Fernando Sancho, Cris Huerta e incluso, Ágata Lys, con quienes los 3 Supermen se encontrarán tras subir a una máquina del tiempo y llegar al salvaje oeste.
El siguiente film sería Hong-Kong, 3 Supermen desafío al Kung-Fu (1973), una película que quizás se diferencia del resto porque la compañía Cinesecolo de Italo Martinenghi no tuvo nada que ver con la producción, de la que se encargó enteramente la INDIEF, por parte italiana, junto a los estudios Shaw Bros de Hong Kong. Vale la pena detenerse aquí, pues será el inicio del caos en la serie de los 3 Supermen, que alcanzará el delirio con cintas exploitation de lo que ya de por sí lo es, con producciones turcas y filipinas. Pero no nos adelantemos.
HONG-KONG, 3 SUPERMEN DESAFÍO AL KUNG FU
Crash! Che botte… strippo strappo stroppio, es el acertado título original de esta cinta, que tiene, como tantas producciones italianas de la época, por ínfimas que fueran, una banda sonora de lujo, en este caso de Nico Fidenco. El film se inicia con una pegadiza canción, Strippo strappo stroppio, perpetrada por Ernesto Brancucci y que bien podría pertenecer a los que se encargaron, durante los años ochenta, de todas las canciones chuscas de las comedias italianas de garrotazo y tentetieso, Guido y Maurizio de Angelis. La letra, del propio director del film, Bitto Albertini, es todo un poema que merece compartirse:
“Soy Pingpong la furia de Hong Kong
Golpeo, desgarro, rompo y lastimo
Soy Pingpong el más temido en Hong Kong
Nunca mando al hospital
Solo al horno crematorio, o a veces a la morgue
Y te rompo, te rompo, te corto, te golpeo
Te cortaré la garganta, te doblaré y luego te enderezaré
Te desnudaré, te desgarraré, te descuartizaré, te desgarraré
Te sacudo, te sacudo, juego contigo
Te meto dos dedos en los ojos, te meto las rodillas en la boca
Te haré un agujero en el vientre, te sacaré las tripas y el píloro
Soy Pingpong la furia de Hong Kong
Golpeo, desgarro, rompo y lastimo
Soy Pingpong el más amado de Hong Kong
A cada mujer que envío al hospital
Quisiera tratarla como a una flor,
pero al tocarla termina gritando y cayendo muerta
Le doy un beso en la mano, se queda con un muñón
La acaricio y le gusta, pero acaba partida en dos
Soy Pingpong la furia de Hong Kong
Golpeo, desgarro, rompo y lastimo
Soy Pingpong el más temido en Hong Kong
Nunca mando al hospital
Solo al crematorio
O a veces a la morgue”.
El guion de esta nueva aventura de los 3 Supermen es del propio director, Bitto Albertini, además de Gino Capone que más tarde escribiría el de Conquest, de Lucio Fulci, junto a José Antonio de la Loma (sobran las palabras). El libreto ignora todas las anteriores entregas de la serie, aunque no por ello prescinde de Sal Borgese. Y si bien las mallas son las mismas de las otras cintas, aquí los protagonistas las lucirán tan solo en los últimos diez minutos. Y, lo que es toda una novedad, no solo las llevarán los 3 Supermen. Pero no nos adelantemos y comencemos explicando de qué diablos va Hong Kong, 3 Supermen desafío al kung fu:

El agente del FBI, Robert Wallace (Robert Malcolm), es enviado a Bangkok para investigar la desaparición de seis agentes estadounidenses. Después de innumerables escenas de viajes que muestran la belleza de Tailandia en primavera, una mujer misteriosa con un vestido de cóctel (Shih Szu) sigue a Wallace a un combate de boxeo tailandés y le dice que busque en Hong Kong al maestro Tang (Lo Lieh). Una vez allí Wallace se encontrará con el embajador de los EE. UU., interpretado por el histriónico comediante francés Jacques Dufilho, que tiene una extraña filosofía sobre las artes marciales: al calor de una sonora ventosidad espetará, ‘El kung fu es como un laxante… ¡sale de dentro!’.
Buscando al maestro Tang, Wallace se dirige a un torneo de kung fu, donde se encontrará (¡qué pequeño es el mundo!), con dos viejos conocidos, Max (Antonio Cantafora) y Jerry (Sal Borgese), dos ladronzuelos italianos. Wallace, sin saberlo, terminará luchando contra el propio maestro, que resultará ser también un teniente de la policía de Hong Kong que anda tras la pista de Chen Loh (Tung Lin) y sus hombres, los mismos que están detrás del secuestro de los americanos. Tang y la mujer misteriosa (que resulta ser la novia de Tang) les dan a los tres un curso intensivo de kung fu, mientras que Wallace recoge de manos del embajador unos trajes Supermen antibalas con los que el americano, los dos bribones italianos, y la pareja de Hong Kong, se enfrentarán y derrotarán a Loh y sus hombres, liberando a los rehenes.

Por cierto, entre los chistes horripilantes destaca este: [Max a Tang] ‘Entonces, ¿eres el último Tang en Hong Kong?‘ (no sé si lo cogen, pero tengan en cuenta que en la época era muy popular cierta película de Bertolucci que los españolitos tuvieron que ir a ver a Perpignan y en la que tuvo un especial protagonismo la mantequilla).
Como ya hemos señalado, en Hong-Kong, 3 Supermen, desafío al kung fu, el único Supermen que repite es Sal Borgese, quien, dada su profesión de especialista, será el que mejor desarrollará sus escenas de artes marciales, coreografiadas, por cierto, por Jackie Chan, que también aparece fugazmente como stund. El resto de Supermen, que luchan con un estilo, digamos, más “clásico”, están interpretados por el norteamericano Robert Malcolm, que tan solo rodó tres películas y todas en Italia, aunque eso sí, de protagonista, algo que puede ser debido más a su percha que a sus escasas facultades interpretativas; por su parte el tercer Supermen en discordia, Antonio Cantafora es, ni más ni menos que -como Michael Coby y armado con un poderoso mostacho- Supersonic Man en su faceta “humana”. Pero no solo eso, Cantafora, compaginando ambos nombres artísticos, rodaría una larga lista de spaguetti western amen de todo tipo de género, incluido el terror, pues se le puede ver tanto en La casa (1976) de Angelino Fons como en Demons 2 (Dèmoni 2… l’incubo ritorna, 1986) de Lamberto Bava, en la que interpreta al padre de Ingrid, encarnada por la propia Asia Argento.
Finalmente, en lo que atañe a la contribución occidental del film, nos detendremos en Bitto Albertini, el director, que durante la mayor parte de su carrera se dedicó a ejercer de director de fotografía hasta que comenzó a dirigir y escribir guiones. En su haber se cuentan tres películas dedicadas a los 3 Supermen (en Tokio, en la selva y este desafío al kung fu), además de cine bélico, western y peplum. Pero los amantes de la serie B debemos agradecer encarecidamente al signore Albertini el haber iniciado (como Albert Thomas), la serie de películas dedicadas a Emanuelle (con una ‘m’), protagonizadas por la divina Laura Gemser. Solo por ello merecería ser canonizado en los altares del cine bis.
En cuanto al equipo asiático, destaca especialmente el indonesio Lo Lieh, la gran apuesta de Run Run Shaw para contrarrestar el enorme éxito de Bruce Lee, estrella de la competencia. También fue uno de los primeros en desatar la fiebre por el cine de kung fu y colarse en las carteleras occidentales con De profesión: invencible (5 Fingers of Death / King Boxer / 天下第一拳, Cheng Chang-Ho, 1972), donde su antagonista, como aquí, también estaba encarnado por Tung Lin. Lo Lieh participó en la popular El karate, el colt y el impostor (Antonio Margheriti, 1974), otra coproducción italo-hongkonesa, ahora también con participación española. Finalmente, y a pesar de que sus escenas se quedaron en el suelo de la sala de montaje, Lo Lieh intervino en la coproducción germano-honkonesa Virgins of the Seven Seas (Karate, Küsse, blonde Katzen / 洋妓, Kuei Chih-Hung y Ernst Hofbauer, 1974), un descabellado cóctel de erotismo y acción. Por su parte la taiwanesa Shih Tzu, también participó en la popular coproducción Hammer-Shaw, Kung fu contra los 7 vampiros de oro (The Legend of the 7 Golden Vampires, Roy Ward Baker y Cheh Chang, 1974), donde encarnó a Mei Kwei, la brava luchadora de las dagas que se enamora de un occidental. Y finalmente, y a modo de anécdota, en la parte rodada en Tailandia puede reconocerse a alguno de los matones
que participaron en Karate a muerte en Bangkok (The Big Boss/唐山大兄, Lo Wei, 1971) donde recibieron su merecido a manos (y pies) de Bruce Lee.
A pesar de contar con un buen número de escenas bochornosas, la mayoría protagonizadas por Sal Borgese, esta mescolanza de géneros está correctamente realizada y refleja a la perfección una de las características de aquel cine de serie B: su facultad de ejercer de ventana hacia el mundo para las clases más populares. Algo que también puede verse, por ejemplo, en la nombrada serie dedicada a Emanuelle. En este caso, el protagonista viaja de Bangkok a Hong Kong y termina en Taiwan, y en todos esos lugares el director se encarga de que el espectador pueda ver lugares emblemáticos que ni en sueños espera poder visitar y pueda ver costumbres exóticas que recordará, posiblemente, durante el resto de su vida. Y todo mientras disfruta de un entretenimiento totalmente inocente, tirando a tontorrón y hoy totalmente anacrónico.
EXPLOTA, EXPLÓTAME, EXPLO: ENTRAN TURQUÍA Y FILIPINAS

A pesar de lo que pudiera parecer, hasta Hong Kong, 3 Supermen desafío al kun fu la serie mantenía, dentro del caos, cierta coherencia, pero todo se volvió, definitivamente muy loco cuando desde Turquía se realizó una exploitation de lo que ya de por sí, lo es. Çilgin kiz ve üç süper adam (algo así como 3 Supermen and Mad Girl) fue dirigida en 1973 por Cavit Yürüklü, que también se permitió coger prestada Thunderball de John Barry, canción que cantaba Tom Jones en la película de igual nombre perteneciente a la saga Bond. Pero no termina ahí la cosa, pues seis años después tres colosos del cine de género: Turquía, Italia y España se aliaron unieron fuerzas para perpetrar 3 Supermen contra el padrino (Süpermenler/ Tre supermen contro il padrino), una cosa dirigida por Italo Martinenghi con, otra vez, una máquina del tiempo y los actores Sal Borgese (a estas alturas imprescindible), Nick Jordan, uno de los Supermen originales del primer filme y, completando el trío, el popular actor turco Cüneyt Arkin (acreditado como George Arkins) protagonista de multitud de cintas de acción, incluida la Star Wars turca de la que tanto han oído hablar (Dünyayi Kurtaran Adam) o El hombre León (Kiliç Aslan). Arkin es toda una leyenda en el cine turco, con más de 300 películas a sus espaldas, todo y con ello, nadie se hizo eco de su reciente fallecimiento en junio de 2022. Aldo Sambrell se suma también a la fiesta y, nuevamente Ernesto Brancucci canta el tema principal, Siamo I 3 Supermen, con música de Nico Fidenco.
Aunque no pertenezca a la serie, Las amazonas contra los Superman (Superuomini, superdonne, superbotte, 1974) de Alfonso Brescia, mantiene algunas similitudes: hay 3 héroes pintorescos, uno de ellos enmascarado. La acción se desarrolla en el pasado y sus protagonistas son Aldo Canti (uno de los Supermen en dos de las cintas originales); el afroamericano Marc Anibal, en la que será su única experiencia en Europa; y el actor chino Hua Yueh, prolífico intérprete hongkonés cuya experiencia en este film resultará ser también la única en el cine europeo. Un trío multi racial en lucha contra las amazonas. Ahí es nada. Contando con la colaboración de la también oriental Karen Yeh que participaría, ese mismo año, en El karate, el colt y el impostor antes de regresar a Hong Kong. Entre las amazonas destacan varias damas del cine europeo de género de la época como Malisa Longo y Magda Konopka. Toda una curiosidad dirigida por el todoterreno Alfonso Brescia, que ya había realizado un primera acercamiento a la temática con ¡¡Amazonas!! Mujeres de amor y guerra (Le Amazzoni – Donne d’amore e di guerra) en 1973.

Los incansables turcos pensaron que era absurdo utilizar a los actores originales pudiendo hacer una exploitation pura y dura y sin ningún tipo de autorización. Así nació la segunda -y última- película enteramente turca de la serie: Üç Supermen Olimpiyatlarda (3 Supermen at the Olympic Games), rodada en 1984 y dirigida por Yavuz Yalinkilic. También Filipinas se animó un año después a realizar su propia exploitation de los 3 Supermen con Super Wan-Tu-Tri de Luciano Carlos, un batiburrillo de canciones, humor y demencia con un niño alienígena.
La saga concluyó en 1986, casi 20 años después, y donde se inició, en Italia, con Tre supermen a Santo Domingo. Dirigida nuevamente por Italo Martinenghi, en esta ocasión está protagonizada por, además del eterno Sal Borgese, Steven Martin (Stefano Martinenghi, posiblemente el hijo del productor y director, el cual ya ejerció de técnico en otros títulos), y el inefable norteamericano de turno, Daniel Stephen, un “actor” y modelo que dejaría una minúscula huella en el cine apocalíptico italiano al participar en 2020 Los Rangers de Texas (Anno 2020. I gladiatori del futuro, Joe D’Amato/George Eastman, 1983) y El guerrero del mundo perdido (Warrior of the lost world, David Worth, 1983). Como nota curiosa cabe añadir que realizando un pequeño papel, se encuentra el propio Bitto Albertini, director de varios títulos de los 3 Supermen y, sobre todo, del que hemos hablado más extensamente, Hong Kong, 3 Supermen desafío al kung fu.

Los tres Supermen filipinos con su numeración en ‘Super Wan Tu Tri ‘ exploitation de exploitation
(Artículo publicada previamente en La Abadía de Berzano)
Primer tráiler y póster de ‘Tierras Perdidas’, la nueva película basada en el relato de George R. R. Martin
Dirigida por Paul W.S. Anderson, responsable de la saga Resident Evil, y protagonizada por Milla Jovovich (El quinto elemento; Residen Evil) y Dave Bautista (Guardianes de la galaxia; Dune: parte 2), Tierras perdidas nos trae una historia de acción y aventura fantástica basada en el relato corto In The Lost Lands, extraído del libro Amazons II, escrito por George R. R. Martin y otros autores y publicado en 1982.
Sinopsis: Basada en el relato de George R. R. Martin. Una reina (Amara Okereke), desesperada por encontrar la felicidad en el amor, envía a la poderosa bruja Gray Alys (Milla Jovovich) a las Tierras Perdidas, en busca de un poder mágico que permite a una persona transformarse en un hombre lobo. Con el misterioso cazador Boyce (Dave Bautista), que la apoya en la lucha contra criaturas oscuras y despiadadas, Gray deambula por un mundo inquietante y peligroso. Pero solo ella sabe que cada deseo que se concede tiene consecuencias inimaginables.
El relato en que se basa la película tiene un tono oscuro con una atmósfera tensa y peligrosa. A lo largo de su travesía, Asha no solo lucha contra las amenazas externas, sino que también tiene que lidiar con cuestiones internas de poder y sus propias decisiones morales. Una historia que comparte muchos de los temas característicos de Martin, como la complejidad de los personajes, las motivaciones contradictorias y la lucha por la supervivencia en un mundo cruel y peligroso.
Tráiler de ‘Until Dawn’: ¿Sobrevivirán hasta el amanecer?
Tráiler de Until Dawn, la película de acción real basada en el premiado videojuego de terror homónimo creado por PlayStation Studios.
Sinopsis: Un año después de la misteriosa desaparición de su hermana Melanie, Clover y sus amigas se dirigen al remoto valle donde desapareció en busca de respuestas. Mientras exploran un centro de visitantes abandonado, son acechadas por un asesino enmascarado que las mata una a una de forma horrible… para después despertar y encontrarse de nuevo al principio de la misma noche. Atrapadas en el valle, se ven obligadas a revivir la pesadilla una y otra vez, solo que cada vez la amenaza asesina es diferente y aún más aterradora que la anterior. Con la esperanza menguando, el grupo pronto se da cuenta de que solo les queda un número limitado de muertes y que la única forma de escapar es sobrevivir hasta el amanecer.
Dirigida por David F. Sandberg (Nunca apagues la luz, Annabelle: Creation) y escrita por Blair Butler y Gary Dauberman (Annabelle, La monja, It), la cinta está producida por Sandberg y Dauberman, entre otros. Protagonizan Ella Rubin, Michael Cimino, Odessa A’zion, Ji-young Yoo, Belmont Cameli, Maia Mitchell y Peter Stormare, en su papel original como Dr. Hill.
La adaptación a la gran pantalla de Until Dawn, que expande el universo del videojuego, llegará exclusivamente a los cines españoles próximamente. En esta pieza sus creadores dan más pistas sobre lo que veremos en esta nueva película de terror.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 17 de enero de 2025 *

BABYGIRL (Halina Reijn, 2024)
USA/Holanda. Duración: 114 min. Guion: Halina Reijn Música: Cristobal Tapia de Veer Fotografía: Jasper Wolf Compañías: 2AM, Man Up Film, A24. Distribuidora: A24 Género: Drama
Reparto: Nicole Kidman, Harris Dickinson, Antonio Banderas, Sophie Wilde, Esther McGregor, Anoop Desai, Leslie Silva, Victor Slezak, Vaughan Reilly, Maxwell Whittington-Cooper, Gaite Jansen, Robert Farrior, Bartley Booz
Sinopsis: Romy (Nicole Kidman), una alta ejecutiva que inicia una ardiente aventura de sexo extremo con su joven becario, Samuel (Harris Dickinson) a espaldas de su marido Jacob (Antonio Banderas). Romy invertirá su rol habitual en el trabajo, pasando de ser quien da las órdenes a disfrutar siendo sometida en la cama. Esta tórrida relación extramatrimonial le permitirá encontrar el camino hacia su libertad sexual, a pesar del riesgo y los prejuicios.

¿Es el masoquismo femenino un constructo nacido en las fantasías sexuales masculinas? Erika Kohut, la profesora de piano severa, directa, represora, casi cruel con sus alumnos, encontraba en la voluntad de sumisión sexual una vía de escape y liberación de ese cerco constrictor con el que la sociedad, extremamente simbolizada por su sobreprotectora madre, busca ceñir el deseo femenino, domeñarlo y volverlo gobernable para que nunca afecte al correcto orden de lo doméstico. En ese marco referencial, lo (auto)lesivo es transgresor, subvierte lo establecido y reconvierte las reconvenciones que ordenan la precaución a la mujer, la cautela, más aún, el recato (decencia, pudor), siempre con la amenaza de la violación si se incumplen las reglas del decoro, las reconvierte en armas en manos de la mujer que a través de la búsqueda activa del dolor transforman al violador en esclavo al servicio del apetito sexual femenino. Tras el retrato psicológico de Erika estaba el incisivo bisturí de Michael Haneke, inspirado siempre por su mirada gélida y cruel sobre las emociones humanas. La pianista incomodaba, precisamente, por su frialdad, una frialdad de alto voltaje que ponía el trastorno en el corazón de la pasión como condición de posibilidad de la subversión revolucionaria que sólo puede llegar del sexo cuando es llevado a lo más extremo. La película de 2001 fue una patada directa al estómago de lo biempensante que puso en jaque los principios de la defensa de la liberación sexual femenina al obligar a contemplar lo enfermo como verdadero camino de emancipación. Hacia el fin de la represión a través de la voluntad de sometimiento o el masoquismo femenino como herramienta de empoderamiento, pero sin final feliz, pues, si acaso había triunfo, sólo se daba a través de la práctica del sacrificio más radical.
La Romy de Halina Reijn tiene algo de Erika, pero la directora no tiene nada del austríaco. La actriz holandesa debutaba en la dirección en 2019 con Instinto (Instinct) ya con la atracción por el abuso y la sumisión en el horizonte, y entonces alguna crítica señaló que, a pesar de su puesta en escena interesante y cuidada, la cinta carecía de profundidad y fuerza para diseccionar lo escabroso de su propuesta. Babygirl juega en la mima liga. Es como si Reijn flirteara con lo oscuro sin llegar a poner nunca toda la carne en el asador. O, mejor dicho, sin llegar a poner verdadera carne. Quizás es porque vivimos en la era de lo healthy y lo más arriesgado que nos podemos permitir es combinar el aguacate con lo más insospechado en busca de la tosta más exótica. A Romy, mujer dominante que ha escalado hasta lo más alto en un mundo fundamentalmente de hombres, la atrae negarse a sí misma en la cama, su sueño lúbrico es ponerse al servicio de la voluntad del amante y que ésta pase por el dominio y el menosprecio, por eso no le basta con el esmero de un esposo que la ama, no la sacia su sexualidad amable y respetuosa, y, aunque lo finja cuando está con él, el orgasmo sólo lo alcanza con la masturbación estimulada con vídeos pornográficos online. Ese es el arranque de la cinta, in media res, poniendo el conflicto en la frase inicial como el manual del buen escritor recomienda, pero si el “Hoy mamá ha muerto” con el que Albert Camus presentaba a Meursault nos intrigaba y nos hacia sospechar el nihilismo provocador de autor y personaje, el planteamiento de la primera secuencia de Babygirl lo que nos hace intuir es que el tono va a ser el propio de un producto que no habría sido más aséptico si tras su confección estuviera la mano de una IA. De impecable factura estética, pero sin capacidad para golpear, como si de un boxeador con estilo pero sin fuerza se tratara. Mientras Erika buscaba la venganza contra la represión mediante la aniquilación de su voluntad (mutilación mediante si es necesario), Romy lo que pretende es ser domada con una galletita como si de una perra desbocada, pero con dueño, se tratara. Así es, precisamente, presentado el personaje que habría de poner totalmente patas arriba el idílico mundo de Romy, un becario, último eslabón en la empresa (con un sorprendente parecido a Íñigo Errejón), amansando a la autoritaria cabeza de la pirámide jerárquica. Y, seremos nosotros que aún llegamos a conocer de primera mano una dictadura, pero toda esa leña se nos antoja carboncillo para alimentar una barbacoa dominical en familia. Babygirl es blanca (¿O sería mejor decir vainilla?), mero diseño, que quiere abarcar mucho, pero aprieta muy poco: unas pinceladas de crítica a la mecanización, de advertencia sobre el futuro bajo la robótica y de defensa de la necesidad de fomentar la inteligencia emocional, todo ello como andamiaje de ese tema central que se pretende polémico en la sociedad post Me Too. A las chicas nos puede gustar que nos den caña, reivindica, pero lo hace a través de una Romy que no se desaliña ni cuando se desmelena, apenas un mechón fuera de lugar cuando vuelve de madrugada de poner en juego toda la estabilidad de su entorno. Ni que decir que ese mechón esquivo al orden es de lo más favorecedor. Reijn lo pretende, pero no lo logra, al menos no con todos, porque somos bastantes los que no percibimos en sus imágenes la pulsión del deseo ni, menos, el empuje del peligro. Aclarar que a esta Bovary del Siglo XXI le espera un final feliz, no debiera ser tenido por un destripamiento de la trama, al fin y al cabo, a quien sepa mirar el tráiler no le va a caber duda alguna. Sociedad 2.0 de debate en redes, encendido, acalorado, puede, pero perfectamente acomodado en la rebotica del hogar de cada uno. Sin más mácula ni peligro que el de padecer síndrome del túnel carpiano. Es lo que tiene ejercer el empoderamiento a través de la mano.
Podríamos acabar el comentario comparando el trabajo de Isabelle Huppert con el de Nicole Kidman, pero tampoco se trata de hacer sangre, no vaya a ser que los únicos sádicos de la función vayamos a ser nosotros mismos. Además, y al fin y al cabo, a la australiana sólo se le ha pedido que interprete a una babygirl. Una niñita, no una auténtica mujer.
HOMBRE LOBO (Wolfman, Leigh Whannell, 2025)
USA. Duración: 103 min. Guion: Leigh Whannell, Corbett Tuck, Rebecca Angelo, Lauren Schuker Blum Fotografía: Stefan Duscio Compañías: Blumhouse Productions, Motel Movies, Universal Pictures, Waypoint Entertainment. Distribuidora: Universal Pictures Género: Terror
Reparto: Christopher Abbott, Julia Garner, Sam Jaeger, Matilda Firth, Ben Prendergast, Benedict Hardie
Sinopsis: Blake (Christopher Abbott), un hombre casado y padre de familia residente en San Francisco hereda la remota casa donde creció, en una zona rural de Oregón, tras la desaparición de su propio padre, dado por muerto. En plena crisis de pareja con su enérgica esposa Charlotte (Julia Garner), Blake la convence para tomarse un descanso de la gran ciudad y visitar la propiedad con su hija Ginger (Matilda Firth). Todo se tuerce cuando, de camino a la granja y en plena noche, la familia sufre el brutal ataque de un animal al que no consiguen ver y, en un intento desesperado por huir, se atrincheran dentro de la casa mientras la criatura merodea por la zona. Pero, con el paso de las horas, Blake comienza a comportarse de un modo extraño y a convertirse en algo irreconocible, y Charlotte se verá obligada a decidir si esa monstruosidad es más letal que el peligro que acecha en el exterior.
El hombre que se vuelve bestia siempre ha tenido múltiples lecturas. La doble personalidad oculta bajo la piel. La parte de nosotros que no nos gusta exhibir. Todo ello fue el punto de partida de una de las grandes obras de la literatura, Dr. Jekyll & Mr. Hide, de R. L. Stevenson, quizás el acercamiento literario más certero al ser oculto que habita en nuestro interior, pues el hombre lobo es la única figura del pandemonio de los monstruos clásicos que no tiene origen literario, como sus compañeros, el insaciable chupasangre y el simpático trasplantado. Para ello hubo que esperar a novelas que a posteriori se han basada en la rica mitología del personaje, al que el cine dio razón de ser precisamente, desde el mismo sello que distribuye este Hombre Lobo, Universal Films.
En esta ocasión nuestro licántropo es un padre de familia que ha recibido una severa educación patriarcal, exenta de muestras de cariño y en la que ha aprendido que el hombre es el cabeza de familia y que como tal, su misión es proveer y cuidar de los suyos. Ante ello se revela nuestro protagonista Blake (Christopher Abbott), escritor que cría a su hija en el cariño pero que, al retornar al escenario de su niñez, verá como la bestia primigenia vuelve a dominar a la razón.
En el film la mayor parte de la acción trascurre durante una única noche, con una criatura que se aleja de otras encarnaciones del personaje que han inundado de aullidos la pantalla. Como las tan elaboradas de los años ochenta que se acercaban más al animal, optando en esta ocasión por un maquillaje más clásico, más cercano a la encarnación humana, tanto que han hecho a este hombre lobo consciente de su maldición, como mostró nuestro Jacinto Molina/Paul Naschy en algunas de sus interpretaciones lupinas de los setenta y ochenta, en las que estaba condenado a ser ejecutado-liberado por aquellos que lo amaban.
Para encarnar a la bestia se ha escogido a Christopher Abbott, un actor proveniente del cine independiente y hombre ordinario, normal, que encarna a la perfección al torturado personaje y a su cruz, responsable de su pasión. Julia Garner encarna a su empoderada esposa, mujer independiente y de éxito profesional cuya relación con el marido no atraviesa sus mejores momentos. El tercer vértice del trío protagonista es la joven actriz Matilda Firth, con la que el padre conecta mejor que la madre, en este matrimonio de roles «cambiados». Completan el reparto Sam Jaeger (El cuento de la criada), Ben Prendergast y Benedict Hardie (El hombre invisible), junto con Zac Chandler, que debuta en la gran pantalla, Beatriz Romilly (Shortland Street) y Milo Cawthorne (Shortland Street). Escrita y dirigida por Leigh Whannell, que se encargó de El Hombre Invisible (The Invisible Man, 2020), está producida, como aquella, por Blumhouse.
LA SEMILLA DE LA HIGUERA SAGRADA (The Seed of the Sacred Fig, Mohammad Rasoulof, 2024)
Alemania/Francia/Irán Duración: 168 min. Guion: Mohammad Rasoulof Música: Karzan Mahmood Fotografía: Pouyan Aghababayi Compañías: Run Way Pictures, Parallel 45, arte France Cinéma, Parallel45, Filmförderung Hamburg Schleswig-Holstein, L’Aide aux Cinémas du Monde, Moin Films Género: Drama.
Reparto: Soheila Golestani, Setareh Maleki, Missagh Zareh, Mahsa Rostami, Niousha Akhshi, Reza Akhlaghirad, Shiva Ordooie, Amineh Mazrouie Arani
Sinopsis: Irán, otoño 2022. La vida universitaria en Teherán se ve sacudida por las revueltas en las calles y las escuelas al grito de «Mujer, vida y libertad». A medida que los disturbios políticos aumentan, la responsabilidad profesional en la vida de un juez de instrucción empieza a afectar a su plácida vida familiar junto a su mujer y a sus dos hijas adolescentes. Cuando la pistola que el gobierno le había entregado para mantener su seguridad desaparece, sólo le queda sospechar de las mujeres que lo rodean. Mientras las normas sociales empiezan a desmoronarse a su alrededor, lo hace también su familia.

Antes de que la ultraderecha descubriera que las redes sociales son el lugar ideal para plantar la semilla de la mentira, hubo un tiempo en el cual servían como reducto de la resistencia ante las falsedades oficiales, tal y como se muestra en La semilla de la higuera sagrada, una historia que se sitúa en Teherán, en otoño de 2022 con la ciudad sacudida por las revueltas en las calles, y especialmente en las escuelas, al grito de «Mujer, vida y libertad». Un escenario en el cual la población más joven se rebeló contra las mentiras oficiales, siendo la más sangrante el asesinato de Mahsa Amini de 22 años, que fue arrestada por la «policía de la moral» por llevar mal el velo y de la que se dijo que tuvo un paro cardíaco repentino en comisaría.
El ganador del Oso de Oro por la aclamada y reivindicativa La vida de los demás (Sheytan vojud nadarad, 2020), Mohammad Rasoulof, regresa cuatro años después con una nueva película sobre el régimen iraní. En esta necesaria y laureada cinta su director, condenado a ocho años en su país natal y que se encuentra actualmente en el exilio, una familia, padre, madre y dos hijas adolescentes, atravesarán todo un arco de transformación durante el cual veremos el camino al extremismo que recorre el, hasta entonces, cabal padre de familia cuando es ascendido a juez de instrucción y obligado a firmar penas sin llegar a leerse los expedientes. La madre de las dos adolescentes protagonistas, que de creer ciegamente en «lo que dice la tele» o justificar las detenciones porque «algo habrán hecho» deberá cuestionarse sus convicciones cuando llamen a su propia puerta. Y las dos jóvenes hijas cuando vean la realidad en sus propios móviles y la contrasten con la verdad oficial que difunden los medios. Una realidad que de enfrentamiento generacional pasará a ser toda una transformación personal.
Destaca su tramo final. Tras toda una historia desarrollada en interiores, casi a escondidas, los personajes se desplazarán a un pueblo abandonado, una localización perfecta, una tierra de nadie donde se producirá el perfecto desenlace, como si de un duelo se tratara.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 10 de enero de 2025 *

LAS VIDAS DE SING SING (Sing Sing, Greg Kwedar, 2023)
USA. Duración: 105 min. Guion: Clint Bentley, Greg Kwedar, John H. Richardson. Obra: Brent Buell. Historia: Clarence Maclin, John Divine G Whitfield Música: Bryce Dessner Fotografía: Patrick Scola Compañías: Black Bear Pictures, Marfa Peach Company, Edith Productions. Distribuidora: A24 Género: Drama
Reparto: Colman Domingo, Clarence Maclin, Sean Blackman, Paul Raci, David Giraudy, John Divine G Whitfield, Patrick Griffin, Mosi Eagle, James Williams, Brent Buell, Johnny Simmons, Sean Dino Johnson, Michael Capra
Sinopsis: Un pequeño grupo de presos encarcelados en el Centro Correccional Sing Sing, una de las prisiones de máxima seguridad más famosas del mundo, se propone montar su propia obra teatral como parte de un taller de teatro. A través de las artes escénicas, estos hombres consiguen ver el mundo como un lugar por el que luchar.
Aunque la acción de Las vidas de Sing Sing se desarrolla en el conocido penal y está protagonizado por un grupo de presos, no sabremos, pues no se destaca, cual fue el motivo que les llevó allí. Tan solo veremos un conjunto de seres humanos escapando de una situación dramática. Evadiéndose y recuperándose como personas. Ensayando obras de teatro, ilusionándose como niños, decepcionándose y sufriendo durante el trance. Conviertiendo la cárcel en un lugar diferente, en el cual pueden ser cualquier personaje. Pueden engañar a su realidad mientras cultivan la amistad, el compañerismo, los celos… Las vidas de Sing Sing habla, sin nombrarla, de la reinserción de los presos dejando lugar para la poesía, dejando lugar para la esperanza.
Con la fragilidad de estas almas a flor de piel, este drama inspiracional basado en hechos reales tiene el riesgo continuo de que en cualquier momento cualquiera de sus personajes retorne a la realidad y pierda la frágil esperanza.
Dirigida por Greg Kwedar, la película se posiciona ya como una de las favoritas de cara a los Premios Oscar. Ha recibido 3 Premios Gotham a Mejor Interpretación Protagonista, Mejor Interpretación de Reparto y el Premio Tributo a la Justicia Social y ha sido nominada a otros 3 Premios Independent Spirit, donde también se ha puesto en valor el trabajo de Colman Domingo (Mejor Interpretación Protagonista) y de Clarence Maclin (Mejor Interpretación de Reparto), además de la nominación a Mejor Película.
Entre los protagonistas del film destaca el mentado Colman Domingo al que le acompaña, además, un elenco actoral en estado de gracia, con Paul Raci (Sound of metal) y un grupo de hombres que fueron alumnos del programa durante el tiempo en el que estuvieron encarcelados en Sing Sing, incluidos Clarence «Divine Eye» Maclin y Sean San José.
El festival de cine B-RETINA cumple diez años y lo celebrará con “las fiestas y celebraciones más alocadas” del séptimo arte

Con el eslogan “¡La fiesta definitiva! ¡Será B-RUTAL! ¡Será B-ESTIAL!”, el evento busca “festejar a lo grande lo conseguido en todo este tiempo” y, para ello, los responsables tirarán “la casa por la ventana con sesiones especiales, sorprendentes y más serie B que nunca”. Para entender mejor el leitmotiv de la décima edición de B-RETINA, desde el certamen mencionan “grandes ejemplos de fiestazas en el cine”, como “Murder Party” (2007), “The Slumber Party Massacre” (1982), “This is the end” (2013) o “Project X” (2012). Son películas que no necesariamente formarán parte de la programación, pero que permiten hacerse una idea de lo que el público puede esperar.
En palabras de David Bravo, director de B-RETINA, “parece mentira que ya hayan pasado diez años llenos de monstruos, superhéroes, bárbaros, amas de casa alienígenas, zombis, los mejores efectos especiales, un Spaghettiman, indios, cowboys, Nicolas Cage y, en definitiva, las historias más peculiares y únicas que solo este evento se atreve a poner en la gran pantalla”. Y señala que “este cumpleaños no es solo del festival, sino también de todo el público fiel que ha reído, gritado y flipado a lo largo de esta década y que tendrá gran protagonismo a la hora de determinar parte de la programación”. En este sentido, Sabina Pujol, directora artística del certamen, adelanta que “habrá sesiones retrospectivas con títulos aclamados en anteriores ediciones y serán precisamente los fans del festival quienes elijan algunas de las películas que se rescatarán”.
Como es habitual cada año, el festival contará nuevamente con su Sección Oficial a Competición, que reunirá las producciones nacionales e internacionales más originales y atrevidas, así como con el prestigioso Concurso Internacional de Cortometrajes, reconocido por presentar las mejores propuestas en formato reducido, especialmente dirigidas a los amantes del cine de Serie B. Asimismo, el público podrá disfrutar de la participación de destacados invitados y de una variada programación de actividades paralelas. En los próximos meses se darán a conocer los títulos definitivos de la programación, así como los nombres de los invitados.
B-RETINA es el único festival de cine de serie B de toda Cataluña y su anterior edición, celebrada en septiembre de 2024, volvió a registrar cifras de asistencia récord, con más de 1.800 espectadores procedentes no sólo de diferentes puntos de España, sino también del extranjero –como los miembros del BUTT Festival de Holanda–, con casi todas las sesiones rozando el sold out.
A través de su variada y singular programación, el festival B-RETINA ha confirmado una vez más que el cine de Serie B vive un gran momento y ha superado los estigmas que lo acompañaron en el pasado. Lejos de ser considerado «malo, barato o de baja calidad«, se ha consolidado como un tipo de cine apreciado por su autenticidad y creatividad. Este es uno de los grandes logros que persigue la organización, y el creciente número de seguidores demuestra que el objetivo está siendo alcanzado.
Como miembro del TAC (Terror Arreu de Catalunya), B-RETINA participa también en la programación del Festival de Cinema de Sitges, el Festival de Cine Cardoterror y el FantBoi de Sant Boi de Llobregat. Cabe destacar que desde el año 2018, B-RETINA es miembro del Catalunya Film Festival y organiza distintas actividades durante el año relacionadas con el género, como la participación en la última edición del Saló del Cinema i de les Sèries.
Diario de Serendipia en Sitges 2024: Cuarta cápsula

La primera semana de festival se cierra cargada de buen cine con tres películas seguidas en el Tramontana, dos de Oficial Fantàstic Competició (Rich Flu y A Different Man) y una Noves Visions (A Desert), finalizando la jornada en l’Auditori con la producción china 从21世纪安全撤离 (Escape from 21st Century, Li Yang) también correspondiente a la sección Oficial Fantàstic Competició

DOMINGO 6 DE OCTUBRE
Galder Gaztelu-Urrutia vuelve con otra película con contenido social. Si en la exitosa El hoyo (2019) trataba el tema de la lucha de clases, en su nueva propuesta, Rich Flu, consigue que se cumpla el sueño húmedo de todo proletario con conciencia de clase que se precie: un virus infecta a aquellos con más recursos, así que los más ricos deberán tratar de salvarse deshaciéndose de sus pertenencias, que naturalmente nadie quiere, para no contraer la enfermedad. Pero, claro, el egoísmo es el egoísmo. Con cine dentro del cine, Rich Flu es todo un puñetazo en las tripas de la fábrica de sueños y su «glamour», que es donde se sitúa a la protagonista, interpretada por Mary Elizabeth Winstead, de esta parábola plutofóbica que parece caer siempre de pie, tan solo hace falta recordar como esas grandes fortunas, lejos de arruinarse, crecieron durante la pandemia.
Aaron Schimberg recupera para su última película, A Different Man, al actor Adam Pearson, con el que ya trabajó en Chained for Life (2018) y que sufre un vistosa neurofibromatosis. El film de Schimberg, de aspecto indie, habla sobre
los cánones de belleza rezumando mucho humor negro con toques del primer Lynch. Es melancólica y feroz y está producida por A24. Quizás hubiera estado más en su lugar de haber formado parte de Noves Visions y no A Desert (Joshua Erkman), que sí que forma parte de esa sección y encajaría mejor, bajo nuestro punto de vista, en Oficial Fantàstic. A Desert es el descenso al infierno del fotógrafo Alex Clark (Kai Lennox) que se abre camino a través de una América polvorienta y desierta, fotografiando fábricas abandonadas, antiguos cementerios de mascotas y lugareños al azar, sin saber que cuando se encuentre con Renny (Zachary Ray Sherman) y Susie Q (Ashley Smith), puros ejemplares de white trash, en un motel, su vida cambiará de forma radical. Con evidentes guiños a Psicosis, este telúrico y sugerente híbrido entre noir y terror, triste y polvoriento, fue una de las pequeñas sorpresas del festival.
Finalmente, y ya en l’Auditori, Serendipia se las tuvo que ver con una descabellada propuesta proveniente de China: 从21世纪安全撤离 (Escape from 21st Century, Li Yang), que parece unirse
temáticamente con otras películas de paradojas temporales vistas en anteriores ediciones del festival como las producciones niponas de Junta Yamaguchi, Más allá de los dos minutos infinitos (ドロステのはてで僕ら, 2020) o Atrapados en un bucle infinito (リバー、流れないでよ, 2023), que Serendipia les recomienda encarecidamente por lo marciano de las propuestas y el ejercicio mental que suponen. O, ¿no les parece de otro planeta el siguiente argumento?: tres amigos descubren que tienen el poder de viajar 20 años atrás y adelante con un estornudo. Sin embargo, el futuro no es tan bueno como esperaban y tienen que asumir la responsabilidad de salvar el mundo. De acuerdo, es fácil que dependiendo de la hora en la que vean esta película, sus cabezas terminen explotando ante tanto viaje al pasado y al presente, pero no deja de ser una propuesta divertida que consigue su propósito.
Y con esta locura Serendipia se retira pues se avecina su maratón particular en el Tramontana. Pero eso sucederá otro día.
VAMOS DE ESTRENO * Miércoles 1 de enero de 2025 *

HERETIC (Scott Beck y Bryan Woods, 2024)
USA. Año: 2024. Duración: 110 min. Guion: Scott Beck, Bryan Woods Música: Chris Bacon Fotografía: Chung Chung-hoon Compañías: Beck Woods, Catchlight Studios, Shiny Penny Productions. Distribuidora: A24 Género: Terror.
Reparto: Hugh Grant, Sophie Thatcher, Chloe East, Elle McKinnon, Carolyn Adair, River Codack
Sinopsis: Dos jóvenes misioneras se ven obligadas a demostrar su fe cuando llaman a la puerta equivocada y son recibidas por el diabólico Sr. Reed (Hugh Grant). Los tres se verán envueltos en un brutal juego del gato y el ratón durante una larga noche de tormenta.

Scott Beck y Bryan Woods proponen al espectador un retorcido juego que se desarrolla en un único tablero contando con tan solo tres piezas: «Con Heretic, queríamos provocar a nuestro público. Pensamos que sería especial escribir un guion estremecedor donde el miedo y el terror surgen del diálogo, a través de las palabras y los conceptos que se exponen [···] Si hemos hecho bien nuestro trabajo, el público aportará sus propias ideas sobre la religión al discurso de la película: ¿Qué creemos y qué no creemos?».
Un diálogo sobre la religión y la fe protagonizado por dos caperucitas magistralmente encarnadas por Sophie Tatcher y Chloe East, como dos misioneras que llaman a la puerta equivocada en su afán por evangelizar y un estupendo Hugh Grant como elegante y perverso lobo. «Lo que hace a Hugh Grant tan perfecto para el papel del Sr. Reed», comenta la productora Stacey Sher, «es que, en Heretic, le vemos en un registro que no se parece a nada que haya hecho antes, pero a su vez, el actor utiliza todas las técnicas y trucos que nos encantan y nos son familiares para darles una vuelta macabra».
El terror de Heretic no está en los monstruos o en los sustos fáciles, lo inquietante se halla en los diálogos, en lo que propone. También en los sonidos y la atmósfera aterradora, que contrasta con lo que sucede en la pantalla. Lo inesperado, la confusión. El horror. Tan hermética como angustiosa y con tres interpretaciones brillantes, Heretic (Hereje) es una experiencia aterradora que una vez finalizada deja un poso en el espectador que invitará al diálogo.
QUEER (Luca Guadagnino, 2024)
Italia/USA. Duración: 135 min. Guion: Justin Kuritzkes. Novela: William S. Burroughs Música: Trent Reznor, Atticus Ross Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom Compañías: The Apartment, Frenesy Film Company, Fremantle Media North America, Cinecittà, Frame by Frame Género: Drama
Reparto: Daniel Craig, Drew Starkey, Jason Schwartzman, Henry Zaga, Omar Apollo, Lesley Manville, David Lowery, Ariel Schulman, Gilberto Barraza, Drew Droege, Lisandro Alonso, Andrés Duprat, Andra Ursuta
Sinopsis: En 1950, William Lee, un expatriado estadounidense en la Ciudad de México, pasa sus días casi completamente solo, excepto por algunos contactos con otros miembros de la pequeña comunidad estadounidense. Su encuentro con Eugene Allerton, un exsoldado expatriado nuevo en la ciudad, le muestra, por primera vez, que puede ser posible establecer una conexión íntima con alguien.

Es Capricornio y mide 1.78 metros. Prefiere hacer teatro. Sus ojos son en realidad azules con un gran iris color avellana, lo que les da una apariencia «verde» falsa. Así podríamos describir a Timothée Chalamet si jugamos con los destacados aleatorios que señala el algoritmo de Google como respuesta a la búsqueda “Timothée Chalamet críticas y elogios”. Auténtico icono de estilo, el actor es carne de club de fans, pero también pasto fresco para haters, despierta admiración y odio casi a partes iguales, tal vez, lo uno y lo otro, porque su presencia y su posicionamiento ante el mundo le convierten en encarnación de esa nueva masculinidad que unos reivindican, mientras otros la ven como concesión a la denostable corrección política. Lo que nadie podrá negarle a Chalamet es que es uno de los actores más relevantes de su generación, antes de cumplir lo 30 ya tiene a sus espaldas una carrera prolífica y varios galardones de reconocimiento, incluida la nominación al Óscar a mejor actor. Su talla interpretativa quedó probada y puesta a prueba en ese largo primer plano fijo que se centra en su rostro expresivo en el cierre de Call me by your name. Chalamet cumple la exigencia que requiere ese plano tanto como Daniel Craig hace lo propio en el punto central de Queer. Y este era el destino que queríamos alcanzar con nuestra excursión introductoria, detrás de ese reto actoral hay un nombre, Luca Guadagnino, el director que mejor ha combinado en su cine lo sensorial y lo conceptual. Someter a sus protagonistas al desafío de sostener el plano, no hieráticos o circunspectos, sino evidenciando el torbellino de sensaciones que recorre a sus personajes, casi lo podríamos considerar una constante autoral en el cine de Guadagnino, que es el que nos convoca a escribir este artículo a tenor del estreno español de Queer, obra que supone, a nuestro juicio, la consagración de su estilo.
Luca Guadagnino figura como atracción en la guía online de la Toscana, donde se le describe como “artista polifacético, es diseñador gráfico, pintor y escenógrafo (diseñó el decorado de “A Bigger Splash”), pero su mayor talento puede ser su insaciable curiosidad por todo y todos los que lo rodean, lo que lo llevó al cine. Más allá del cine, Guadagnino es un creador de tendencias que dirige óperas y ballets, ayuda a crear objetos de diseño y mobiliario y asesora a jóvenes
creativos. Luca, que invitaba a todos los actores y al equipo a su casa para una gran barbacoa después de un rodaje, también es un chef consumado”. Casi un hombre del Renacimiento, su cine es absolutamente personal, el siciliano es uno de esos directores que imprimen carácter a su obra, pues siempre parecen estar indagando, estética y conceptualmente, los temas que más les describen y obsesionan. En activo desde 1997, el éxito le llega a raíz de la llamada (por la crítica) Trilogía del deseo: Io sono l’amore (2009); Cegados por el sol (2015); Call me by your name (2017). En estas tres piezas es donde más se reconocen sus estilemas, los principales serían: el meticuloso diseño de la estética visual, definida ésta por imágenes sensoriales, ricas en color, textura y simbolismo; su capacidad para explorar la complejidad de la identidad humana a través de unos personajes que se desarrollan y transforman mientras interactúan con su entorno, sus relaciones y, sobre todo, consigo mismos; y el esmero puesto en envolver sus cintas con una significativa atmósfera musical, la banda sonora juega un papel crucial a la hora de establecer el tono emocional y la atmósfera de sus historias. Estos rasgos principales se suman dando a su cine un carácter de sinestesia, pues, su trabajo rebasa los meros límites de lo visual haciendo que recibamos las imágenes usando la confluencia de nuestros cinco sentidos. Son constantes más formales que de contenido, por eso Guadagnino ha podido adentrarse en otros géneros, como ha sido su excursión por el fantástico con dos títulos muy a considerar como son Suspiria (2018) y Hasta los huesos (Bones and all) (2022). Con Queer regresa a la esfera del deseo y este su último trabajo enlaza directamente con Call me by your name, casi como si se continuara, pero incorporándole toda su experiencia con lo que le ha dado de sí el fantástico. Posiblemente ha sido esa fusión de estilemas la que le ha puesto en las mejores condiciones para trasladar al cine el universo de William Burroughs.
Novelista, artista visual, ensayista, crítico social, miembro destacado de la generación beat, padre del movimiento, de hecho, aunque él siempre renegara de tal consideración, Burroughs es uno de esos autores en las que la circunstancia personal supera el peso de su obra en el imaginario colectivo. Toxicómano, homosexual en una época en la que todavía pesa la repulsa social sobre quienes no se ajustan al patrón heteronormativo, homicida por accidente (mató a su esposa en un alarde de ingenio transgresor en el que pretendió hacer la gracia de emular la puntería de Guillermo Tell), en su capacidad de renovar el lenguaje narrativo tuvo mucho peso su aptitud para integrar y modelar su propia peripecia vital en sus creaciones. Buen ejemplo de ello es Queer, novela temprana (1952) de publicación tardía (1985), un trabajo en el que da cuenta de su aventura mexicana. México resultó para los artistas americanos, durante el siglo XX, una meca del exotismo casi en la misma medida que lo había sido América para los europeos en los momentos de la conquista. Para el
alter ego de Burroughs y protagonista de Queer, la Ciudad de México era aquel lugar donde la muerte coqueteaba con lo cotidiano, pero también era un lugar de libertades alcohólicas y sexuales en donde nadie se involucraba en juzgar lo que cada uno hacía con su existencia. Pieza casi íntima y confesional, Luca Guadagnino reconoce que la obra de Burroughs le encandiló cuando era joven: «Leí el libro con 17 y era un chico solitario. Diverso. Sentí muy cerca la profunda conexión que describe entre los dos personajes, la falta de juicio, la idea del romance como una aventura… me transformó y cambió para siempre. Quería ser leal con ese chico joven llevándolo a la gran pantalla”.
Y el director se ha sido leal a sí mismo y honesto con la novela, aunque su adaptación no sea literal sino que le haya servido de base para profundizar sus propias reflexiones y su imaginario. Ya decíamos que viene a ser una continuación de Call me by your name, pero en este caso, el affaire entre Guadganino y Burroughs nos lleva al reverso oscuro, crepuscular y salvaje de aquel luminoso despertar romántico y sensual que nos hechizó en su película de 2017. Estamos ante otro análisis del deseo, mucho más universal que los discursos sobre la identidad tan en boga, “Lo que más me conmueve creo que es el deseo del individuo, me interesa más el inconsciente de los personajes que describo. Lo que queda fuera, lo que no sabes que sabes. O lo que sabes que no sabes. No creo que se trate de identidad. Creo que las políticas sobre la identidad son moda para el consumo”. Y en Guadagnino el deseo apunta más allá del goce inmediato, como si profundizándolo encontráramos una llave hacia el sentido. No es de extrañar que el director se sintiera atraído por la novela que ahora adapta, en su protagonista el deseo de las relaciones sexuales apunta al deseo de amar, al ansia de fusión total que acabe por hacer prescindible incluso al lenguaje. Dos son las ambiciones del personaje: el encuentro con cuerpos de su mismo sexo y conseguir algún reconocimiento social, y aquí entra en juego un tercer afán que los aglutina, la búsqueda de experimentar la ayahuasca como droga a la que se atribuye el don de hacer posible la telepatía, la comunicación extrasensorial de alma a alma. Guadagnino hace suyo el planteamiento de la novela y, diríamos, lo lleva más allá: la sexualidad apunta al amor como si estuviésemos ante un camino de ascesis desde la carnal hasta la espiritualidad más trascendente. Por nuestra propia formación y equipaje teórico, no podemos dejar de apreciar que el Burroughs de Guadagnino casi se convierte en un neoplatónico del amor humano. En la intensidad de las imágenes eróticas que envuelve los lances en un onirismo surrealista, casi nos parece leer un soneto de Francisco de Aldana:
«¿Cuál es la causa, mi Damón, que estando
en la lucha de amor juntos, trabados
con lenguas, brazos, pies y encadenados
cual vid que entre el jazmín se va enredando,
y que el vital aliento ambos tomando
en nuestros labios, de chupar cansados,
en medio a tanto bien somos forzados
llorar y sospirar de cuando en cuando?»
«Amor, mi Filis bella, que allá dentro
nuestras almas juntó, quiere en su fragua
los cuerpos ajuntar también, tan fuerte
que no pudiendo, como esponja el agua,
pasar del alma al dulce amado centro,
llora el velo mortal su avara suerte» (XVIII)
Un neoplatonismo pasado por psicotrópicos y sentimiento de fatalidad, sin embargo, sería el de Queer. La unión prístina espanta y lo crepuscular invade la trama. No ha sido posible sostener tanta belleza. Al éxtasis le ha seguido el quebranto. Pero ese no es el final, Guadagnino inventa un epílogo que nos convoca dos años más tarde y que supone un viaje visual que podría haber salido del mejor Lynch. Desenlace enigmático que nos deja el sabor de una gota de esperanza en la amargura.
Y podríamos dejarlo en nuestra conclusión igualmente enigmática, pero si empezábamos hablando de Timothée Chalamet, justo es dedicarle unas palabras a Daniel Craig para cerrar el círculo. Durante quince años, su metro setenta y ocho, sus ojos azules, su cabello rubio y su interpretación oscura, han dado cuerpo al agente con licencia para matar por antonomasia: Bond, James Bond. Comparado con el estilo clásico de sus antecesores, Craig interpreta a un Bond mucho más rudo y frío, menos formal y menos dado a las conductas de etiqueta; mucho más proclive a mostrar escenas crudas y de agilidad casi sobrehumana que, paradójicamente, se contraponen con una visión más humana y real de la clase de persona que podría ser un agente de este tipo. Y el acierto de saber convertir en el objeto sexual que emerge de las aguas a él mismo, en vez de Ursula Andress o a Halle Berry. El suyo ha sido un 007 adaptado a los tiempos sobre el que el actor afirmaba: “El papel de Bond, después de todo, se puede reducir al de un asesino básicamente. Nunca he interpretado un papel en el que el lado oscuro de una persona no deba ser explorado. No creo que deba ser confuso para la conclusión final de la película, pero durante la misma, debe hacer que te preguntes quién es él realmente.” En manos de Craig el propio Bond se convierte casi en antihéroe, por eso ha podido afrontar el desafío de demostrar su versatilidad interpretativa encarnando al solitario Daniel Lee de Burroughs para Guadagnino. El británico muda su piel para abandonar al icono heterosexual y abrazar un papel profundamente humano, lleno de matices y marcado por una época difícil para la comunidad homosexual. Del espía que asesina, pasa a ser un hombre atrapado entre el anhelo de amor y la frustración de no poder alcanzar la conexión que tanto desea. Lo que más conmovió a Craig fue la soledad inherente a William Lee. En su visión del personaje, vio a un hombre que, a pesar de vivir en una sociedad que lo marginaba, aún luchaba por encontrar un sentido de pertenencia y amor. También Craig como Chalamet, a su manera y ya desde su Bond, nos deja toda una gama de nuevas maneras de entender lo masculino.

Il futuro è donna, rezaba el título de la película de Marco Ferreri en 1984, cuarenta años después el enunciado parece haber sido toda una premonición, pero ese futuro en el que la mujer compita a pie de igualdad, no se puede dar sin la asunción proactiva de la relevancia de apostar por formas de masculinidad que entierren para siempre a la figura del macho alfa. Y el cine de Guadagnino, abrumador, sinestésico y subyugante, contribuye a enunciar esas nuevas formas de vivir lo masculino, con historias de amor alejadas de los convencionalismos románticos. Cantos a la libertad desde la reivindicación de la fragilidad. El futuro será de todos.
Oh, Canadá: el tiempo recobrado
“Me gusta el olor a napalm por las mañanas” es la expresión que ha invadido mi mente tras ver, por primera vez, en sesión matinal, Oh, Canadá Y no porque haya confundido a su director con Francis Ford Coppola, de hecho no le confundo siquiera con Martin Scorsese, aunque el italoamericano haya sido su mejor pareja de baile, porque Paul Schrader es un cineasta singular con una voz autoral personal e inconfundible. Una voz estimulante que apela directa al intelecto sin dejarse atrás la estética y los sentidos. Una voz que me sacude y me hace fruir en su dureza. Pero quizás no haya sido azaroso que mi mente haya viajado hasta el Vietnam de Coppola, porque Apocalypse Now no es una cinta bélica más, lo que la hace inigualable es el peso de su calado filosófico: adaptación espuria de El corazón de las tinieblas, usa la falsilla de la guerra de Vietnam para adentrarse en el terreno de lo ontológico, el río que se remonta es el de la pregunta por el sentido. La de Coppola es una película ensayo y Oh, Canadá también lo es. Salvo que la de Schrader, en lugar del Ser, sobre lo que se interroga es sobre el Yo, en un ejercicio en el que se pone en juego el valor de la memoria y la definición de la verdad. Quizás, además y también, sea una película sobre Vietnam, pero esto lo dejamos sólo apuntado como sugerencia.
Película de breve sinopsis argumental (un afamado documentalista, en estado terminal, concede, a dos de sus exalumnos más brillantes, su última entrevista, con la única exigencia de que esté presente su esposa), el objeto de análisis de Oh, Canadá es la conciencia. Decíamos el Yo en el párrafo anterior, y aunque no vamos a desarrollar los matices que emparentan y separan ambas nociones, sí queremos incidir en la dimensión religiosa que connota a la conciencia frente a su sinónimo más genérico. Así, Leonard Fife, el protagonista, acepta la entrevista de sus alumnos con el afán y objetivo de recibir la confesión. Confesar es, en su sentido amplio, exponer la verdad de nuestros actos, ideas o sentimientos, pero, si nos ceñimos más estrictamente, a lo que se apunta es a ponerse a bien con Dios mediante la declaración como penitentes de nuestras faltas. Obviamente, nuestro calvinista favorito tiene esta acepción en mente. La penitencia es un sacramento ajeno a las iglesias reformadas, lo que más las separa del catolicismo, y uno de los puntos que más fascina a los fieles protestantes. Quizás también lo que más les envidian: esa posibilidad liberadora de descargar los pecados en el confesor con el fin de expiarlos. No es de extrañar que sea, precisamente, en tierras protestantes donde más predicación y arraigo
tuvieron (y tienen) las tesis de Freud. Si a falta de pan buenas son tortas, prohibida la confesión, bien nos sirve un psicoanálisis, después de todo el propio Freud definió a su método como curación por la palabra. Este magma se agita en la coctelera de Schrader cuando adapta al cine la última novela de Russell Banks, la crepuscular Foregone (título traducido al español como Los abandonos), y aproxima el rol del entrevistador al terapeuta, pero también al confesor. Sentarnos frente a una cámara, deslumbrados por los focos, nos procura la misma intimidad que la rejilla que vela el rostro del sacerdote en el confesionario. La confesión y el psicoanálisis tienen también en común la escenificación, en su vertiente más clásica, el terapeuta se sitúa detrás del paciente, el cual, tumbado en el diván, no tiene plena dimensión de su presencia. La penitencia y el psicoanálisis nos llevan a una especie de monólogo sanador, porque estamos ante Dios, según la primera, o ante el doctor de la mente, en el segundo. En Oh, Canadá Fife sitúa en el puesto del clérigo, término que en la Edad Media era sinónimo de docto (y este último término, obviamente, está en la etimología de doctor), primero al cineasta y luego a la (última) esposa. Sí el reverendo nos da la absolución y el analista extiende el certificado de nuestra sanación, con Schrader la redención-salvación viene desde el principio femenino. Una concepción muy romántica, en referencia, claro está, al movimiento filosófico-literario del XIX (El eterno femenino nos eleva, escribe Goethe en el Fausto), pero que siempre estuvo en la tradición occidental. Penélope siempre fue el destino y la meta de Ulises.
Hablando de monólogos y de Penélope(s), no está de más recordar que una de sus máscaras más relevantes es la de Molly Bloom. También el Ulises de Joyce es una obra de breve sinopsis argumental, Leopold Bloom se levanta una mañana de junio, la del 16 concretamente, filosofa en el retrete, come unos riñones en el pub, se masturba en un parque viendo las bragas manchadas de sangre menstrual de una adolescente, deambula todo el día por Dublín y al final de la noche, en la madrugada del 17, ya en la cama, Molly le arrebata el protagonismo y su voz interior es la que cierra la novela. Se nos acaba de ocurrir que, si el Ulises es también (y entre otras muchas cosas) un repaso a la historia de las letras irlandesas, el capítulo XVIII es el que expresa la creación más personal del autor, ese monólogo interior es por su concepción y su desarrollo el capítulo más innovador, el más original en el sentido de que no existe propiamente un modelo previo. Continuando con los paralelismos, también se nos ocurre que Oh, Canadá, partiendo de material ajeno, es la más personal de las películas de Schrader. El americano también elige darle a su filme carácter de flujo de pensamiento y, como en su día el irlandés, le da un tratamiento formalmente moderno, ambos están cerca del vanguardismo, Joyce porque lo precede y anticipa, y Schrader porque lo sucede y lo culmina. El monólogo de Molly contraviene todas las normas narrativas, todos sabemos sobre él, al menos, que se caracteriza por haber suprimido casi todos los signos de puntuación; la confesión de Fife también rompe contra toda secuenciación lógica y les crea a algunos la sensación de que los constantes saltos temporales impiden generar verdadera tensión dramática (véase sin ir más lejos la crítica de Nando Salvá para El Periódico). En la época, la publicación del Ulises llegó a estar prohibida en Estados Unidos por obscena, y Virginia Wolf dijo de la más relevante novela del Siglo XX, que era una auténtica tontería. También el tiempo pondrá a Oh, Canadá en el lugar que merece librándola de los desmanes y exabruptos con los que parte de la crítica la ha maldecido. No pretendemos decir que sea fundacional como lo fue el Ulises, pero sí que es un buen broche de oro para cerrar una carrera. Y, no, no enterramos al cineasta, es que algunas cintas tienen la propiedad de ser últimas palabras aunque las sucedan otras tantas. Cine dentro del cine, Oh, Canadá es una película póstuma sobre una película póstuma.
No sabemos si Schrader tuvo en mente a Molly Bloom, en todo caso, nos parece, como analistas, suficientemente pertinente la puesta en relación entre las dos obras. Sí que podemos afirmar que la otra gran novela del siglo pasado está presente en la mente del autor. Cita explícita a la madalena, mediante, Oh, Canadá se pone voluntariamente en diálogo con La recherche de Proust. No podía ser de otro modo cuando los mimbres que la tejen son una reflexión sobre el papel y el valor de la memoria como albacea de la verdad. Uno de los conceptos nucleares de Proust es el de “memoria involuntaria”, esa que surge como efecto del estremecimiento sensorial que se produce cuando desde una sensación presente se desata la evocación, ejemplos serían mojar la madalena en el primer volumen o tropezar en el pavimento desigual del patio de los Guermantes en El tiempo recobrado, último tomo de los siete que componen la novela y que fue escrito por el galo a renglón seguido del capítulo que cierra el primero. La memoria involuntaria tiene valor de verdad revelada, la que viene a permitir la recuperación-redención del tiempo, y se manifiesta bajo la forma de experiencia presente con un objeto del pasado, a través de la cual la vivencia de la pérdida nos sacude. El narrador entonces decide ir en busca del tiempo ya vivido. El tiempo perdido. Por dos veces, Schrader nos pone ante la cita explícita de la madalena detonante del recuerdo vívido, y en ambas ese asalto supone un punto de inflexión y ruptura para Leo Fife. Un Fife que busca hacer las paces con lo que ha sido, en un ejercicio de desgarro y exhibición que pretende desfacer entuertos: eliminar de lo real aquello que lo ha embellecido falseándolo, viajando con su mente ya agónica al momento inicial de la mentira, ese 1968 tan emblemático. En 1968 Eddie Adams ganaba el Pulitzer por su fotografía de la ejecución sumaria en Vietnam de un prisionero desarmado y maniatado de un tiro en la cabeza por parte del general de brigada Nguyen Ngoc Loan. Aunque parezca que una imagen vale más que mil palabras porque no puede mentir, el fotógrafo confesó que su instantánea no era más que una verdad a medias y defendería al general Nguyen, al que calificaría de “producto del Vietnam de su tiempo” e incluso de “héroe”. Fife es un hombre reputado, un genio en lo suyo, el cine documental, pero también todo un héroe símbolo de la lucha pacifista por haber sido objetor de conciencia en ese mismo 1968 (¿recuerdan que les decíamos en el primer párrafo que, después de todo, también Oh Canadá es una película sobre Vietnam?). Volvamos a Proust, la conclusión más célebre de La recherche es que el escritor afirma la superioridad de la literatura sobre la vida: “comprendí que todos esos materiales de la obra literaria eran mi vida pasada (…) la verdadera vida es la literatura”. Una conclusión muy propia de una cumbre literaria del Siglo XX. Oh, Canadá es también una película del siglo pasado, pero llegada desde mediados los años veinte
del Siglo XXI, por eso su inferencia cuestiona un tanto el corolario de Proust. Es cierto que sólo el arte permite trascender la experiencia individual, comunicar nuestro yo a los demás, pero ello no lo vuelve más verdadero que a la vida auténtica y sin filtro. Oh, Canadá es la deconstrucción del héroe, un poco equiparable a ese Desmontando a Harry de Woody Allen. Todo en la vida de Fife ha sido una verdad a medias, más fruto del azar que del arbitrio. Más que un héroe, ha sido un traidor. Pero, siempre la adversativa por delante, como habría sentenciado Borges, la infamia y la valentía están tan indisociablemente unidas que la una es la otra. Así qué, después de todo, sí podemos dar la razón a Proust y concluir que, el arte en general y el séptimo en particular, tiene la virtud de reconciliarnos con la existencia. Gracias al cine, el tiempo pasado, el tiempo perdido, es tiempo poseído, tiempo recobrado.
Fue un auténtico placer despertarse con una cinta tan lúcida el día del pase de prensa. Una de esas películas que, siendo mucho de su autor, desde que me captan, pasan a ser una de mis películas. Otra de Schrader que se suma a mi colección. Y es que Schrader siempre me ha parecido un valor a considerar, uno de esos cineastas que no llegan a defraudar ni siquiera con sus obras menores. Quizás porque su imaginario es muy rico, tanto que puede dar vueltas en torno a sí mismo sin ser nunca una repetición. En el olímpico 1992 se estrenaba Posibilidad de escape, Schrader dirigiendo a un Defoe en alza y altamente inspirado, no le pasó desapercibido a la crítica que en John Le Tour, camello de lujo, había un auténtico sosias de Travis Bickle, salvo que veinte años más maduro y con un final en el que cabía la esperanza. Entre ambos personajes podríamos situar a Julian Kay, el gigoló americano que tan bien compuso Richard Gere, un eslabón hacia el camino de posible redención del anti-héroe, ahora con treinta años confesos. El mismo Richard Gere es ahora Leo Fife, casi cuarentaicinco años después y con los ochenta ya a tocar. También Fife es una apostilla de Bickle, ahora a punto de sucumbir por razón de edad, y, sin embargo, con la capacidad suficiente como para redimir todas las encarnaciones con las que Schrader ha ido extendiendo a su personaje seminal. El propio director, más cercano a los ochenta que el actor, mira cara a cara a la muerte y, respetándola y aceptándola, la vence con la ilusión que sólo el cine puede generar. Al menos en lo que el cine fue en el siglo pasado, el de su nacimiento y esplendor. Pero más sabe el diablo por viejo que por diablo, Schrader goza todavía de buenos reflejos y no se ha descolgado del presente, y al presente le lanza una crítica y una advertencia: en tiempos de pantallas omnipresentes, tal vez no quede espacio para lo íntimo, para la existencia sin filtro, lo cual no sólo supondría la negación de la vida, sino también la muerte del arte, en general, y en particular del cinematográfico, que siempre se alimentó de su tensión dialéctica con el vivir. Schrader lo afirma de primera mano, porque también él tiene perfil en Facebook. Y nosotros le seguimos.

Las lecturas de Serendipia: ‘The Haunt of Fear’ Vol. 2
THE HAUNT OF FEAR VOL. 2
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura.
Formato magazine, 216 páginas a todo color
Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones. Tras completarse Tales from the Crypt, Weird Science, Impact y Shock SuspenStories, vuelve el terror puro y duro con The Haunt of Fear, la colección de la vieja bruja (The Old Witch) pero que, al igual que sucedía con Tales from the Crypt y pasará con The Vault of Horror, contiene historias presentadas por los otros dos incendiarios host: The Vault-Keeper y The Crypt-Keeper.

Como es habitual, Al Feldstein se corona como el guionista casi exclusivo de este tomo, que reúne los números que van del 7 al 12. La plantilla de dibujantes es desigual, pero todos los números los abre el inefable Graham Ingels y los cierra, en su mayoría, el gran Jack Davis, contando con los dibujos de Johnny Craig, el único artista que guioniza sus historietas, además de Jack Kamen, George Roussos, Ed Smalle y Joe Orlano. Las portadas tampoco tienen un ilustrador exclusivo, así que las hay tanto de Al Feldstein como Johnny Craig y Graham Ingels.
Por cierto, acompañando a las imágenes de las portadas de cada número, se ha intentado incluir el habitual dibujo original a tinta. Cuando no ha sido posible, se ha incluido la prueba de color realizada por Marie Severin que se utilizaba como guía en la imprenta.
Y hablando de los Severin…
John Severin (1921-2012)
John Severin nació en Jersey City , Nueva Jersey y era un adolescente en Bay Ridge, Brooklyn , Nueva York, cuando comenzó a dibujar profesionalmente. Mientras asistía a la escuela secundaria, contribuyó con caricaturas para The Hobo News en 1932, recibiendo un pago de un dólar por caricatura.
Asistió a la High School of Music & Art en la ciudad de Nueva York, junto con los futuros artistas de EC Comicsy Mad Harvey Kurtzman , Bill Elder , Al Jaffee y Al Feldstein. Después de graduarse trabajó como aprendiz de maquinista y luego se alistó en el Ejército , sirviendo en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1947 se integró con los profesionales de Crestwood y allí cruzó su camino con el de los grandes demiurgos del cómic de superhéroes yanqui Joe Simon y Jack Kirby. Junto a ellos desarrolló un estilo siempre amigo del realismo, prodigándose más en historias de corte costumbrista que de tipo fantástico. Sus primeros trabajos de cierta importancia aparecieron en Prize Comics Western, historietas de indios y vaqueros protagonizadas por Lazo Kid, Black Bull, American Eagle y otros del estilo.
En EC Comics debutó en el cómic bélico Two-Fisted Tales #19 (febrero de 1951), y continuó trabajando en equipo con su amigo Elder como entintador, en particular en historias de ciencia ficción y guerra. Cuando Kurtzman abandonó los cómics de guerra para dedicar más tiempo a Mad , Severin se convirtió en el único artista de Two-Fisted Tales durante cuatro números, escribiendo también el guion de algunas historias antes de pasar a trabajar en Mad.
A mitad de los años cincuenta EC se vino abajo y John se buscó el pan por otras casas editoriales, como Atlas, en la que ya trabajaba Stan Lee. Cuando éste creo Marvel Comics, John Severin fue uno de los elegidos para dibujar a uno de los personajes emblemáticos del sello: The Hulk. Su hermana, Marie, se fue con él.
Entre Marvel y DC pasaron los Severin los años sesenta, dibujando de todo. Primero muchos soldados y cow-boys: Sgt. Rock, Kid Colt, Ringo Kid, Combat Casey, Billy the Kid, Gunsmoke Western, Battle, Captain Savage o el famoso Sgt. Fury, pero también participaría con portadas y caricaturas para la revista Cracked. No dejó de lado John Severin los mundos de fantasía, pues dibujó varias veces para comic books como Journey into Mystery, Strange Talesy, asimismo, un nutrido número de historietas para las revistas de horror de Warren Publishing, comoEerie, Creepyo el título bélico de la misma casa Blazing Combat.
A comienzos de los años setenta formó equipo con su hermana Marie para dibujar otro cómic fantástico, Kull the Conqueror, lo cual hicieron tras un ejemplar de otro clasicazo del cómic americano, Wally Wood, compañero de fatigas de Severin en EC, Warren y las editoriales de superhéroes. Su hermana Marie también tenía experiencia, había coloreado en EC y desde 1966 dibujó para Marvel títulos como Dr. Strange, Incredible Hulko Namor, the Sub-mariner. Ambos hermanos colaboraron en varios títulos de Marvel, él como dibujante invariablemente, ella como colorista por lo general, aunque siempre fue una excelente caricaturista y también una buena dibujante y entintadora, así como una poco reconocida directora artística. Juntos, terminaron ocho ejemplares de Kull the Conqueror(más algunas cubiertas) en los que lograron una atmósfera muy especial.Posteriormente a este trabajo, aparte de dos portafolios excelentes
que hicieron sobre este mismo personaje, los Severin separarían sus carreras. Marie se integraría para siempre en el bullpen de Marvel realizando la función principal de colorista, aunque se recuerda mucho sus cómics para Tales to Astonish and Not Brand Echh. Su hermano seguiría dibujando viñetas destacando por sus trabajos para Thrilling Adventure Storiesen 1975, Amazing High Adventureen 1985, cómics para la resucitada cabecera Savage Tales a partir de 1986, o la serie bélicaSemper Fi ya cerca de su jubilación. Se vio su nombre en los créditos de Ckacked, Heavy Metaly What the?! durante los años noventa, pero ya no se prodigó demasiado.
En 2002, el escritor Jeff Mariotte recordó que, hacia el año 2000, Severin llamó por teléfono a Scott Dunbier, editor de grupo del sello WildStorm de DC Comics , «y le dijo que estaba buscando volver a hacer cómics«. Esto llevó a Severin a dibujar la miniserie secuela Desperadoes: Quiet of The Grave. Más
tarde se encargó de la controvertida serie limitada de Marvel de 2003 The Rawhide Kid , un western desenfadado de universo paralelo que reimaginó al héroe forajido como un hombre gay, aunque todavía formidablemente pistolero. Severin, ya había dibujado al personaje para Atlas en la década de 1950. También en la década de 2000, Severin contribuyó a The Punisher de Marvel ; Suicide Squad , American Century , Caper y Bat Lashde DC Comics ; y Conan , BPRDy Witchfinderde Dark Horse Comics.
Los miembros de la familia de Severin que trabajan en los campos editorial y de entretenimiento incluyen a su hermana Marie Severin , que como ya vimos, fue artista de cómics y la colorista de los cómics de EC; su hijo John Severin, Jr., director de Bubblehead Publishing; su hija, Ruth Larenas, productora de esa compañía; y su nieto, John Severin III, productor musical e ingeniero de grabación.
(Fuentes: Wickipedia y Tebeosfera)
Un repaso pormenorizado de los contenidos de The Haunt of Fear Vol. 2:
THE HAUNT OF FEAR #7: mayo-junio de 1951.
Tras una estupenda portada de Johnny Craig, tenemos las habituales cuatro historietas, que abre Ingels con ¡Sitio para
uno más! (Room for one More!) en la que la vieja bruja
invita al lector a conocer la historia de Rodney Whitman, un joven huérfano obsesionado en reposar, cuando muera, en el mausoleo familiar. Cuando tan solo hay un hueco, buscará la forma de hacer desaparecer a todos los familiares que le quedan para que ese hueco le pertenezca pero… naturalmente las cosas no saldrán como él desea. La previsible ¡La cesta! (The Basket) está dibujada por Jack Davis y tiene, para aquellos que no se lo vean venir, una sorpresa final de infarto. Horror en el aula (Horror in the School Room) esta realizada por la reconocible pluma de Jack Kamen y protagonizada por un niño con mucha fantasía en su cabeza… o no. Cierra Johnny Craig con su historieta ¡La Banshee aullante! (The Howling Banshee!), en la que el folklore irlandés sirve de excusa para que corra la sangre.
THE HAUNT OF FEAR #8: julio-agosto de 1951.
Nada nos gusta más que un dibujo de Al Feldstein. Y si nos regala una cabeza reducida, ¡mucho más! Abre Graham Ingels con ¡La jauría de la muerte!(Hounded to Death!) una historieta a la medida de Ghastly con celos y venganzas de ultratumba. ¡Una momia muy extraña! (The Very Strange Mummy) esta ilustrada por George Roussos con un no muerto por partida doble en la que es otra vuelta de tuerca a las maldiciones egipcias. El poco conocido Ed Smalle se ocupara en ¡Beneficios decrecientes! (Diminishing Returns!) de llevar al lector al corazón de África, donde además de diamantes, esperan desagradables sorpresas a los protagonistas. Sí, es la historieta a la que hace referencia la portada. Y cierra Jack Davis con ¡Un yerro mortal! (The Irony of Death!) donde tendrá lugar una extrañísima venganza más allá de la muerte.
En la sección de correo del lector, El nicho de la vieja bruja, los lectores escogen la historieta favorita de cada número, y mientras unos, los que más, lanzan flores a los editores de E.C. Comics, otros demuestran su disgusto hacia ellos y de paso el despiste que llevan encima: «No sé por qué todo el mundo habla maravillas de los cómics de E.C. ¡En mi opinión son horribles! ¿Qué tienen sus cómics de cómicos? No me gustan los cómics de terror. No me gustan los cómics de ciencia ficción. No me gustan los cómics de crímenes. Y no me gustan los cómics bélicos«. Entonces… ¿por qué diablos los compra?
THE HAUNT OF FEAR #9: septiembre-octubre de 1951.
¡La verruga es bella! (Warts so Horrible?) es la historieta que abre este número de The 
Haunt of Fear. Ilustrada por Ghastly, nuevamente, y en la que el hedor de la tumba asaltará al lector no avisado. Forbidden Fruit (Fruta Prohibida) es un remedo del viejo testamento protagonizado por dos náufragos en busca de alimento en la isla donde les ha llevado el mar a la deriva ¿comerán de la fruta prohibida? ¡Pueden apostar que si! y Joe Orlando nos lo traduce en imágenes. Jack Kamen ilustra ¡Una vieja historia! (The Age-Old Story!) donde hay experimentos de longevidad humana y una aventajada busca fortunas sin escrúpulos. Finalmente, ¡La pata del gorila! (The Gorilla’s Paw!) que, bueno, sí, tiene bastante que ver con el clásico relato de W.W. Jacobs La pata del mono, sólo que en versión un tanto más salvaje. Y más si la dibuja Jack Davis.
THE HAUNT OF FEAR #10: noviembre-diciembre de 1951.
Una portada de lo más torera realizada por Al Feldstein y que guarda relación con ¡Una 
mala faena! (Bum Steer!) la historieta de Jack Davis que cierra en número y que contará con una folklórica venganza ultraterrena. ¡Oooole! Pero antes llega Graham Ingels y el hedor de la tierra del cementerio con ¡Un negocio de mala muerte! (Grave Business!) en la que un propietario de empresa funeraria pagará duro por todas las estafas y trucos que utiliza para engañar a sus afligidos clientes. Johnny Craig dibuja y escribe ¡La vampiresa! (The Vamp!) en la que el protagonista deberá escoger entre dos mujeres muy diferentes entre ellas… o no tanto. Acabamos con Jack Kamen y ¡Mi tío Ekar! (My Uncle Ekar) una historia protagonizada por un niño de lo más raro.
THE HAUNT OF FEAR #11: enero-febrero de 1952.
Ghastly no se conforma con abrir cada uno de los cuadernos de esta serie, ilustrará la 
portada de este y el siguiente con su pútrida pluma. ¡Un sótano asqueroso! (Ooze in the Cellar?) no podría haber sido dibujada por otro. En ella su protagonista tiene un severo caso de Diógenes que le obliga a guardar todo en su sótano…incluso los cadáveres. ¡La prueba del ácido! (The Acid Test!) está ilustrada por Jack Kamen y es una historieta protagonizada por dos enamorados cuyo amor se unirá aún más gracias al ácido, con una conclusión ciertamente sádica. George Roussos dibuja Exterminio (Extermination) una historieta en la que cucarachas, chinches y termitas campan a sus anchas. Finalmente, ¡Abono de primera! (Ear Today…Gone Tomorrow!) la historieta que cierra el cómic y que ilustra Jack Davis, lo dice todo en su título. En ella los fabricantes de abono se las ingeniarán para encontrar huesos con el que fabricarlo.
THE HAUNT OF FEAR #12: marzo-abril de 1952
Y llegamos al último número de este segundo tomo de The Haunt of Fear, el 12, que como el anterior, cuenta con portada de Ghastly, que también se encarga de realizar la primera historieta, para el que el hedor del cementerio se nos meta bien en los huesos. ¡Justicia poética! (Poetic Justice!) es otra nueva historia de venganza de ultratumba. Por su parte Johnny Craig escribe y dibuja ¡Sobre el pecho de un muerto! (…On a Dead Man’s Chest!) protagonizada por un tipo que adora los tatuajes y a su joven mujer, a la que desea un amigo y que…En ¡Hasta que la muerte nos separe! (Till Death Do We Part!), Joe Orlando dibuja una ingeniosa historia que sorprende bastante en su conclusión. Finalmente, Jack Davis realiza ¿Qué se cuece? (What’s Cookin’?) una historia con la que hacer una buena digestión y esperar la próxima entrega de The Haunt of Fear.
VAMOS DE ESTRENO * Miércoles 25 de diciembre de 2024 *

NOSFERATU (Robert Eggers, 2024)
USA. Duración: 132 min. Guion: Robert Eggers. Libro: Bram Stoker Música: Robin Carolan Fotografía: Jarin Blaschke Compañías: Focus Features, Stillking Films, Studio 8. Distribuidora: Focus Features Género: Terror
Reparto: Lily-Rose Depp, Bill Skarsgård, Nicholas Hoult, Aaron Taylor-Johnson, Emma Corrin, Willem Dafoe, Simon McBurney, Ralph Ineson, Paul A Maynard, Stacy Thunes
Sinopsis: El agente inmobiliario Thomas Hutter (Nicholas Hoult) acude a Transilvania para encontrarse con el Conde Orlok (Bill Skarsgård), un posible cliente vampírico. Durante su ausencia, Helen (Lily-Rose Depp), con la que se acaba de casar, se queda con un matrimonio amigo, Friedrich y Anna Harding (Aaron Taylor-Johnson y Emma Corrin). Perseguida por visiones y un creciente temor inexplicable, Ellen se enfrenta a una fuerza que no puede controlar.
Cuando supimos que se pergeñaba una nueva versión de la icónica película muda de F.W. Murnau, no pudimos menos que fruncir el ceño, pero nos sentimos aliviados al saber que como director estaría Robert Eggers. Y fue así porque Eggers nos parecía el más indicado para abordar esta delicada labor. La razón de ello nos las daba el propio realizador con sus obras anteriores, todas ellas lo suficientemente destacables como para vaticinar que el Nosferatu que se iba a realizar un siglo después, estaba en buenas manos.
En todo caso, es tan ridículo como inevitable visionar el Nosferatu de Robert Eggers comparándola con el de Murnau. Sencillamente, para los que la hemos visto tantas y tantas veces, el clásico nos asalta en cada fotograma de la nueva versión, pues ha sido tratado con un respeto y esmero que ha llevado a Eggers a casi reproducir algunas escenas. Se adivina una labor de amor.
Pero eso no significa que no haya cambios o se hayan potenciado algunos aspectos de la historia original, dejando otros en segundo plano.
Eggers mantiene y aumenta esta atmosférica pesadilla sobre todo en sus primeras escenas. Respeta y comparte el carácter pictórico que Murnau dio a varias de sus escenas y escenarios. Y cuenta con una magnífica banda sonora de Robin Carolan y una fotografía en color que recordaremos, para siempre, en blanco y negro, pues así de leve es su tintura.
El deseo femenino será el hilo conductor responsable de que el horror visite Wisborg. El sexo está muy presente y explica la presencia del aterrador ser. Un ser cuyo aspecto ha sido el secreto mejor guardado desde la imagen de Erik (Lon Chaney) en la cartelería y promoción de El fantasma de la ópera (1925). Y es en este punto en el que el espectador debe ser más tolerante, pues Eggers ha cambiado a su gusto al icónico vampiro de Murnau. También el episodio de la epidemia está más diluido y la plaga causada por la presencia del vampiro es tratada de pasada.
En su proyecto, que Eggers lleva acariciando desde su infancia, el director quería mostrar ese vampiro con olor a podredumbre, que «no es un elegante seductor vestido de esmoquin, ni tampoco es un atractivo y tenebroso héroe. El vampiro folclórico encarna la enfermedad, la muerte y el sexo brutal, despiadado. Y este era el vampiro que deseaba exhumar para un público actual.» Y lo ha conseguido plenamente, añadimos.
Durante el largo desarrollo de Nosferatu, Eggers tuvo la oportunidad de dar muchas vueltas a su guion, de aprender como director y productor, así como de reunir a un notable equipo de colaboradores tanto delante como detrás de la cámara. Contando con un ajustado reparto encabezado por un aterrado Nicholas Hoult, Bill Skarsgård (al que mejor no se molesten en reconocer), Lily-Rose Depp, Willem Dafoe, Emma Corrin y Aaron Taylor-Johnson, entre otros.
Pero pese a estos cambios, o quizás gracias a esas mismas variaciones, Nosferatu es aterradora, y con el film, el viejo cine de terror puede seguir sobrecogiendo a los espectadores un siglo después, tal y como vaticinó Bela Lugosi cuando exclamó «Dracula never ends«.

El BCN FILM FEST 2025 rinde homenaje a Marcello Mastroianni en el centenario de su nacimiento, dedicándole su cartel oficial. La imagen central del cartel, una de las más icónicas de su carrera, que corresponde a un fotograma de la película “Fellini 8 ½”, captura la esencia del actor que se convirtió en un símbolo del cine italiano y mundial. Su carrera, que abarcó más de cinco décadas, dejó un legado de personajes inolvidables que exploraron con profundidad las complejidades humanas. Este tributo celebra no solo al actor, sino también al hombre que marcó una época en el séptimo arte.
John Severin (1921-2012)
En EC Comics debutó en el cómic bélico
Entre Marvel y DC pasaron los Severin los años sesenta, dibujando de todo. Primero muchos soldados y cow-boys: Sgt. Rock, Kid Colt, Ringo Kid, Combat Casey, Billy the Kid, Gunsmoke Western, Battle, Captain Savage o el famoso Sgt. Fury, pero también participaría con portadas y caricaturas para la revista
que hicieron sobre este mismo personaje, los Severin separarían sus carreras. Marie se integraría para siempre en el bullpen de Marvel realizando la función principal de colorista, aunque se recuerda mucho sus cómics para
tarde se encargó de la controvertida serie limitada de Marvel de 2003
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