VAMOS DE ESTRENO * Miércoles 1 de abril de 2026 *

LAPÖNIA (David Serrano, 2026)
España. Duración: 89 min. Guion: Cristina Clemente, Marc Angelet. Obra: Cristina Clemente, Marc Angelet, Jordi Casanovas Música: Joan Martorell Fotografía: Joan Bordera Compañías: The MediaPro Studio, Movistar Plus+, RTVE, 3Cat Género: Comedia
Reparto: Natalia Verbeke · Julián López · Àngela Cervantes · Vebjørn Enger · Blanca Ramírez · Adrián Gamiz
Sinopsis: Después de varios años sin celebrar las fiestas juntas, Nuria (Ángela Cervantes), asentada en Laponia junto a su marido Olavi (Vebjørn Enger) y su hija, decide invitar a su hermana Mónica (Natalia Verbeke), a su marido (Julián López) y al hijo de ambos a celebrar una Navidad de ensueño en su casa de Romanievi. El plan se presenta perfecto hasta que la hija de Nuria le cuenta a su primo pequeño la verdad sobre la existencia de Papá Noel. La que estaba destinada a ser la más especial de las navidades, se convierte de golpe en una batalla campal entre hermanas, cuñados y primos. Una noche que sacará a relucir secretos inconfesables en medio de un debate sobre qué es más adecuado, si contar la verdad a toda costa o mantener la ilusión, aunque sea a base de mentiras.
Laponia, que adapta la obra de Cristina Clemente y Marc Angelet, basa su primera parte en diálogos presuntamente cómicos sustentados en el choque entre dos familias: la española, representada por Mónica (Natalia Verbeke) y Ramón (Julián López), y la que reside en Finlandia, formada por Nuria (Ángela Cervantes) y Olavi (Vebjørn Enger). Un choque que se apoya en tópicos sobre la rectitud nórdica frente a la espontaneidad latina para generar una tensión que pronto abandona la superficie del chiste cultural.El conflicto estalla cuando la hija de los anfitriones le revela a su primo la inexistencia de Papá Noel. Esto transforma la película en una profunda reflexión sobre la educación de los niños y el dilema ético de las pequeñas mentiras que los adultos mantienen para «preservar la ilusión». La cinta cuestiona si estas ficciones son necesarias o si, por el contrario, subestiman la capacidad crítica de los menores.
LA GRAZIA (Paolo Sorrentino, 2025)
- Italia. Duración: 133 min. Guion: Paolo Sorrentino Fotografía: Daria D’Antonio Compañías: Fremantle, The Apartment, Numero 10, PiperFilm Género: Drama.
- Reparto: Toni Servillo · Anna Ferzetti · Orlando Cinque · Massimo Venturiello · Milvia Marigliano · Giuseppe Gaiani.
- Sinopsis: Mariano De Santis, presidente (ficiticio) de la República italiana, es un veterano político demócrata, humanista y católico, que de repente comienza a dudar sobre varias importantes decisiones que debe tomar, en especial sobre si aprueba o no una ley de eutanasia, planteándose un gran dilema moral.
Más que un drama político-psicológico, La grazia opera en un plano simbólico: el protagonista no es solo un presidente, sino una figura arquetípica enfrentada a la trascendencia. La duda no es un rasgo de carácter, sino el motor humano que rompe con el yo monolítico-cartesiano. La toma de decisiones se estructura sobre la lógica del laberinto. Pero no es el laberinto asfixiante de Kafka, sino uno heredero de la tradición italiana de Dino Buzzati: un espacio de espera, de misterio y de una lógica propia que huye del realismo convencional para instalarse en una extravagancia creíble.
La puesta en escena no es solo decorativa, es el lenguaje mismo de la película. El paisaje visual parece emanar directamente del imaginario de Giorgio de Chirico. Los encuadres, la composición y la luz evocan esa quietud inquietante donde los objetos y espacios cobran una vida espiritual. La película encuentra su anclaje en el rito y la repetición (ese eterno cigarrillo a hurtadillas). Estos gestos mínimos son los que sostienen la estructura frente a la fluidez infinita del mundo moderno. Es la apuesta por un yo flexible, pero anclado.
Sorrentino entrega su obra más clásica, pero, paradójicamente, la más radical: totalmente en contra de la dictadura del «TikTok», al apostar por una puesta en escena señera y una narrativa que hace de la lentitud una virtud, la película se distancia del espectador contemporáneo acostumbrado a la inmediatez. No pretende ser una película «actual». Al alejarse de las modas, se postula como una vía hacia un cine futuro que recupere la capacidad de fijar la atención y reflexionar sobre la complejidad del ser.
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