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17 Nits de Cinema Oriental de Vic 2020: una edición inolvidable

El director y alma de las Nits, Quim Crusellas (Foto: Serendipia)

Con la perspectiva que nos dará el tiempo supongo que seremos conscientes de asimilar lo que estamos viviendo. Nuestro sistema de vida se ha visto trastornado por una pandemia que nos ha afectado en todos los ámbitos de la vida, de los más íntimos a los más generales, lo que nos ha obligado a adaptarnos a ello. Unos negando lo evidente y sumándose a absurdas teorías conspiratorias; otros como si no sucediera nada y el tema no fuera con ellos, y por lo tanto ignorando las normas higiénicas que hasta la extenuación se han difundido desde los medios; y, afortunadamente los que más, los que intentamos vivir el día a día de la manera más cercana a como lo hacíamos pero cuidando de protegernos como forma de proteger a los que más queremos de un mal que, tarde o temprano, pasará. 

Esto, como decíamos, ha afectado a nuestra manera de vivir y nuestras costumbres. Así, es posible que el cine no vuelva, largamente tocado de muerte, a su forma más popular como liturgia colectiva a vivir en una sala oscura. Es posible que esta pandemia lo confine, definitivamente, a entretenimiento privado. En todo caso estaban los festivales como refugio de ese cine a disfrutar en grupo y estos, como es natural, se han visto afectados: unos teniendo que aplazarse; otros pasando a ser online como mal menor para superar este año y otros confiando en poder celebrarse aunque reduciendo el aforo y adoptanos medidas higiénicas y de seguridad. Esta última ha sido la opción por la que se ha apostado en las Nits de Cinema Oriental de Vic, donde un público muy respetuoso con las reglas de higiene establecidas y una organización responsable y atenta en todo momento y movida puramente por la ilusión han conseguido “que el verano del 2020 haya sido por unos días un verdadero verano”, tal y como exclamó agradecida la parte más poética de Serendipia al volver de Vic. Y es que como todo aquel que ha participado en ese pequeño gran festival sabe, las Nits de Cinema Oriental son muy especiales por muchas cosas, pero este aciago año han demostrado también que es posible celebrar un festival y disfrutarlo (si, en menor medida, pero disfrutarlo), respetando todas las normas sanitarias y de aforo sin necesidad de recurrir a guardias jurados ni malas formas. 

Y dicho esto, ahora hablemos del cine que pudimos ver. 

 

SECCIÓN OFICIAL

Menos días y por supuesto menos actividades y películas, pero las suficientes como para que el catálogo que se nos ofreciera tuviera un poco de todo y a gusto de todos. De hecho 20 cintas (cuatro más que el año pasado) conformaron la Sección Oficial a Concurso.

China contó con un buen número de películas. The Leyend of Hei (Luo Xiao Hei zhan ji, MTJJ, 2019) esconde tras los enormes ojos del gato protagonista todo un alegato ecológico en contra de la deforestación de los bosques en un espectáculo repleto de acción y fantasía, que apuesta por la convivencia de las especies como única forma de conseguir el equilibrio. Una animación 2D de factura impecable para una cinta cargada de emoción y espectáculo. Wild Wild Bunch (Chui lung II, Jason Kwan y Jing Wong, 2020)  es un retorno-homenaje al thriller hongkonita de los noventa que cuenta con la participación de Simon Yam y Tony Leung. Intrigas, agentes infiltrados, acción y dolorosos bofetones a mano abierta que trascienden la pantalla. Changfeng Town (Wang Jing, 2019) dio la nota nostálgica relatando la vida en un pequeño pueblo de la mano de sus variopintos personajes, que tienen en la sala de cine su epicentro. Primeros amores y decepciones  en manos de una directora, que envió un saludo a los espectadores del festival, con la mirada, quizás excesivamente, puesta en el cine europeo, con homenajes a Truffaut y Fellini incluídos. Todo un relato de crecimiento narrado desde los ojos de un niño, por el que circulan un ramillete de personajes singulares, y que se desarrolla a modo de puzzle con saltos en el tiempo que rompen la linealidad de lo vivido en un verano trascendental para sus protagonistas. Buen cine de autor que, por su carácter intimista, contrasta con la épica y la aventura que llegó de la mano de Mulan (Chen Cheng, 2020), en forma de superproducción y, sin lugar a duda, mucho más violenta que la que veremos vía Disney. La un tanto decepcionante First of Legend (Liu Chun, 2019) es una nueva incursión en la historia de Chen Zen y su lucha contra las escuelas marciales rivales japonesas que tantas veces ha relatado el cine chino con protagonistas como Bruce Lee, Donnie Yen o Jet Li, versión de la que esta es precuela. Magistral y unanimemente merecedora del premio de los tres jurados fue el thriller Sheep Without a Shepherd (Wu sha, Sam Quah, 2020), remake del film indio Drishyam (Nishikant Kamat, 2015). La película cuenta la historia de una familia china residente en Tailandia que lleva una vida sencilla pero feliz. Un día, sin embargo, la hija mayor es víctima de una agresión en un campamento de estudiantes y a partir de aquí comenzará una espiral de accidentes, mentiras y sospechas. La película también demuestra que ver cine es mucho más que una forma de pasar el tiempo si se saben asimilar sus enseñanzas. Con una trama ingeniosa que funciona como un reloj suizo, la película se beneficia además de la participación de unos actores magníficos. Y, por último, china, pero en coproducción con Hong-Kong, se ofreció una cinta más a concurso: la deliciosa y espectacular The Enchanting Phantom (Qian nü you hun: Ren jian qing, Lin Zhenzhao, 2020), remake oficial de Una historia china de fantasmas (Sien lui yau wan, Siu-Tung Ching,1987). Los brillantes efectos digitales de este film no traicionan el espíritu del original ochentero, aunque no logró reemplazar en nuestro corazón el lugar que ocupa el clásico.

Por su parte la participación de Hong Kong a concurso se limitó a dos cintas, I’m Livin’it (Danny Wong, 2020) que retrata la vida de los sin techo, con los que viviremos un itinerario durante el cual tendrán que buscarse el sustento día tras día. Allí un joven rebelde que ha abandonado el hogar (Zeno Koo), aprenderá a sobrevivir siguiendo a Bowen (un estupendo Aaron Kwok), un antiguo tiburón de las finanzas caído en desgracia con el que aprenderá a valorar las pequeñas cosas. Todo un ejemplo de cine social que ofrece un registro poco habitual en la cinematografía hongkonita.  En el reparto una vieja gloria de la primera oleada de cintas de Hong-Kong, Nora Miao, compañera de Bruce Lee en sus tres primeras y míticas películas como adulto.

Muy diferente fue Enter the Fat Dragon (Fei lung gwoh gong, Kenji Tanigaki, 2020), en la que un Donnie Yen muy diferente al que veremos en Ip Man, demuestra sus dotes cómicas interpretando a un policia fan de Bruce Lee que, tras ser apartado de la acción y perder a su novia, ganará unos cuantos kilos de más. Divertida y llena de acción, más allá de la admiración del protagonista  por el Pequeño Dragón, y algunos guiños a las bandas sonoras de Joseph Koo, esta nueva versión poco tiene que ver con Bruce Lee o la original Enter the Fat Dragon (Fei Lung gwoh gong, 1978) que también se proyectó durante las Nits y que estaba protagonizada y dirigida por Sammo Hung, más paródica hacia Bruce Lee cuyos gestos Sammo imita jocosa, pero respetuosamente. Argumentalmente, la original, es casi una versión de El furor del Dragón, pero llena de humor chusco, dobles sentidos y música chiripitifláutica. La cinta de Sammo Hung es una divertida Bruceploitation.  La copia que se proyectó, por gentileza de la filmoteca de Hong-Kong, es la más completa y en mejor estado disponible.

Japón fue otro de los países que contribuyó con más títulos a la Sección Oficial del festival, concrétamente cinco fueron las películas participantes: el tokusatsu Yatsurugi 9 (Yohei Tomie, 2020), que representa el retorno de estos personajes, ya como de la familia, al festival. El Anime de acción Promare (2019) de Hiroyuki Imaishi, primer largometraje de los estudios de animación Trigger. Tunguska Butterfly (Tsungûsuka batafurai: Saki to Mari no monogatari, Akira Nobi, 2019) canto de cisne cinematográfico de la actriz Asami, flamante Premi d’honor de las Nits 2020. Personaje carismático en el cine de acción japonés, surgida del cine porno, pronto demostró su valía para las artes marciales tras entrenar con Shigeki Hayase, luchando en sus películas sin necesidad de dobles. Su participación en diversas cintas de culto como Horny House of Horror, The Machine Girl, Erotibot o la trilogía Rape Zombie, además de la tremenda Gun Woman (Kurando Mitsutake, 2014), le granjearon un lugar de honor entre los fans del cine de acción japonés. Tunguska Butterfly es una especie de versión femenina de El profesional (Léon, Luc Besson, 1994) protagonizado por una desencantada Asami como Saki, ex-soldado y ex-presidiaria que se relacionará con una niña cuya madre, alcohólica, se despreocupará, cuando no directamente maltratará, a la muchacha. Asami vuelve a demostrar en la película que, además de belleza y dotes para hacernos sentir físicamente las peleas, es una estupenda actriz. Como consuelo al no poder asistir al festival, la actriz envío un simpático mensaje a los espectadores de las Nits que nos hizo echar aún más en falta su presencia física por razones por todos conocidas.

También de Japón llegó una de las piezas que personalmente nos pareció más interesantes del festival, Hydra (Kensuke Sonomura, 2020), thriller áspero y violento, con un inicio de impacto que se desarrolla casi íntegramente en un único escenario, el bar que da nombre al filme. Personajes carismáticos con pasados convulsos, honor y corrupción policial en una cinta que delata su bajo presupuesto pero evidencia la inventiva de su responsable, Kensuke Sonomura, que debuta como director con este film. Remarcables sus escasas pero contundentes y físicas peleas, rápidas y sin artificios, que delatan la larga trayectoria de Sonomura como director de acción. Finalmente, mucha, mucha más acción ofreció la atípica Crazy Samurai Musashi (Yuji Shimomura, 2020), que con -escaso- guión de Sion Sono, contiene 77 de sus 92 minutos de duración protagonizados por un plano secuencia de acción en el que Tak Sakaguchi se enfrentará a un interminable número de oponentes. Basada en la figura de Musashi Miyamoto, un espadachín que derrotó a más de 400 hombres en combate, la película es todo un reto técnico, con oponentes que una vez reciben la estocada deben salir de campo y reincorporarse a la acción y un protagonista que deberá mantener el tipo sin tregua durante 77 agotadores minutos. A destacar los oponentes de frondoso y abultado pelo, en el que sin duda esconden una chichonera y que, inexorablemente, recibían el mandoble en la tapalasesera. 

India ofreció al público del festival lo que se le pedía y mucho más con dos de las mejores propuestas de esta edición. Por un lado, el excelente western Sonchiriya (Abhishek Chaubey, 2019). Un drama adusto ambientado en el desierto del Chambal en 1975. Con todos los tintes y estilemas del western crepuscular, ofrece una denuncia al sistema de castas indio y al abuso sistemático que padecen constantemente las mujeres en este país. Es también una reflexión en torno al fatalismo que pesa sobre los protagonistas y sobre cuál es el sentido de sus acciones, el dharma del guerrillero. El dharma significa las conductas que se considera que están de acuerdo con el rita (es decir con el orden que hace posible la vida y el universo) e incluye deberes, derechos, leyes, conducta, virtudes y un recto modo de vivir. Pese a su carácter descarnado, deja lugar a la esperanza, la que supone la salvación de Sonchiriya, la pequeña intocable que ha recibido nombre y abre la posibilidad del cambio y la llegada de un futuro mejor.

Por el otro lado,  Action (Sundar C., 2019) que como dice ya en el título, es una explosiva superproducción tamil de acción que se desarrolla en diversos países. Repleta también de belleza y danza, además de esa irrealidad naif tan bienvenida que tan solo sabe ofrecer el cine indio de acción y que recibimos como agua de mayo para levantar nuestro ánimo. Resultó asimismo perfecta para probar el maravilloso nuevo sonido envolvente de la Bassa de los Hermanos.

De Tailandia llegaron dos muestras de sus géneros más populares: el terror con SisterS (2019), de Prachya Pinkaew, director de la célebre Ong Bak (2003) que con este título se pasa al terror; y la comedia romántica Friend Zone (Chayanop Boonprokob, 2019) producida por los responsables de la excelente Bad Genius (Chalard games goeng, Nattawut Poonpiriya, 2017), gran triunfadora hace dos años de las Nits. La cinta aborda la universal figura del pagafantas, ese mejor amigo de las chicas que muchos hemos sido. Paño de lágrimas que debe tragarse su erección mientras las amigas le cuentan lo malos que son los demás hombres y lo buen tío que es él por respetarlas tanto y escucharlas cuando necesitan hablar. Una película simpática con unos protagonistas verdaderamente guapos. Ideal para sofocar los calores del verano.

Finalmente, Taiwan y Corea del Sur participaron con una cinta: el drama Because of you (Zeng Zhen, 2019) y la terrorífica The Closet (Kim Kwang-Bin, 2020), respectivamente.

OTRAS PELÍCULAS Y CORTOMETRAJES FUERA DE COMPETICIÓN

(Foto: Serendipia)

La ya nombrada Enter the Fat Dragon (Sammo Hung, 1978) fue la única cinta ofrecida en retrospectiva, mientras que como sesión especial se ofreció la descacharrante monster movie china Monty Python 2 (Zhang Dical, 2020), una cinta nada recomendable para los que sufran ofidiofobia, pues además de una buena colección de serpientes, los protagonistas deberán enfrentarse a una pitón mutante gigante. Defectos especiales y entretenimiento puro para estas noches de verano loco. También se ofrecieron dos Animes japoneses:  Psycho-Pass: SS. Case 1, Case 2, Case 3 (Naoyoshi Shiotani, 2019) una producción japonesa que expande el universo Psycho-Pass presentando tres casos, autónomos entre sí, protagonizados por los miembros originales del equipo y Her Blue Sky (Tatkuyuky Nagai, 2019), una historia de amor y viajes temporales que se proyectó en la Bassa de los Hermanos. Finalmente, Ip Man 4 (2020) fue cinta de clausura del festival y última entrega de la saga Ip Man, que dirigida por Wilson Yip y Yuen Woo-Ping, lleva al venerable maestro interpretado por Donnie Yen (ya en su talla habitual), a los Estados Unidos, donde podrá ver a su alumno Bruce Lee participar en los torneos de Long Beach. Allí vivirá la tensa relación entre chinos y norteamericanos y entre los propios chinos con ellos mismos, poco dados a abrirse a occidente en lo que no deja de ser un alegato antiracista. Un buen colofón para la saga y para el festival que se ofreció en primicia en el festival.

En las Nits también hubo espacio para cuatro cortometrajes: L’enfant et le poulpe (Corea del Sur/Francia, Nils Bovyer, 2020), protagonizado por un niño que rescata a un pulpo de un restaurante y del futuro que el destino le tiene reservado; Pain of a Tree (Nepal/España, Dhanraj Barkote, 2019), donde conoceremos la historia de tres hermanos nepalís. De como el mayor tuvo que tomar la dura decisión de ingresar a los dos más pequeños en un orfanato, de donde el menor terminó siendo adoptado por una familia catalana. Pasados los años, el hermano mediano, tras ser becado para estudiar en la ESCAC de Barcelona, pudo reunirse con él y realizar este documental. También se ofrecieron los cortometrajes de animación A Barber in a Bald Town (Corea del Sur, Sung Bokyung, 2019) y A Folded Wish (Malasia, Chien Huey, 2020).

CONCLUSIONES Y PALMARÉS

A lo nervios habituales que toda organización sufre ante cada nueva edición de un festival, este año ha habido que sumar todas las medidas sanitarias especiales que se han tenido que tomar y que la organización no se ha cansado de recordar una y otra vez al público. Horas y horas de mascarilla; litros y litros de gel hidroalcohólico; fumigación efectiva de butacas y lavabos entre sesión y sesión y control de distancia en colas y butacas, han conseguido que la celebración del festival haya sido un éxito. A todo esto ha habido que sumar, muy importante, un público colaborador en todo momento y que, con alguna excepción menor, ha respetado las medidas en todo momento, consiguiendo que a pesar de las circunstancias, se haya podido estar cómodo tanto en el cine Vigatà como en la Bassa. También, para evitar más contactos no necesarios, la votaciones del público se realizaron de manera telemática, evitándose las habituales papeletas.

(Foto: Nits de Cinema Oriental)

El Festival ha presentado durante esta edición un total de 25 largometrajes producidos en China, Japón, Hong Kong, Tailandia, Taiwan, Corea del Sur e India, 23 de los cuales han sido exhibidos con categoría de estreno en España, 5 como estreno en Europa, 9 en estreno internacional y 2 en estreno mundial. El apoyo del público al certamen ha sido total. A pesar de haber tenido que reducir el aforo un 50% en todos los recintos del festival, la asistencia a las proyecciones del Cinema Vigatà ha aumentado respecto a las anteriores ediciones, con un total de 3.300 espectadores. Por otra parte, las tres Nits a la Bassa han agotado localidades, con 400 espectadores cada noche, donde como es habitual se celebraron las cenas japonesas, cantonesas e indias, así como las demostraciones habituales de artes marciales (Karate, Tai Chi y Taekwondo), danza Bollywood y concierto, en esta ocasión de Koto a cargo de Ruids Katatsumuri. El crecimiento del público especializado y fiel a les Nits también se ha demostrado con la compra anticipada del abono Nitòman (que permite asistir a todas las sesiones del festival); esta 17ª edición ha acogido más del doble de Nitòmans que la edición del 2019.

 

En cuanto al Palmarés, Oriol Estrada, Ivet Castelo y Lucía Alemany, jurado de esta edición, decidieron otorgar el Premio del jurado a Sheep Without a Shepherd  “por su atrevimiento, valentía temática y la contundencia con la que apuesta por la transformación social. Por la precisión de su guión y el ritmo de la narrativa que atrapa a lo largo de todo el metraje, el carisma de los personajes y su excelente interpretación, por la madurez del tono y la puesta en escena y para poner en valor la cultura cinematográfica “.

El jurado del festival (Foto: Nits de Cinema Oriental)

Aparte de eso, Friend Zone fue reconocida por el jurado con una mención especial “por su frescura y actualidad, la originalidad de las escenas, la verdad detrás de los personajes y la forma en que resuelve su relación”.

Por su parte la prensa acreditada en el festival, que tuvimos el honor de representar, y el público coincidieron con el jurado considerando que la mejor película del festival había sido Sheep Without a Shepherd, convirtiéndose en la gran vencedora del Festival Nits 2020.

Prueba superada, pues. Ignoramos si durante este año tendremos ocasión de ir a más festivales de cine, pero las Nits de Cinema Oriental de Vic han demostrado que con una buena organización se pueden celebrar. Por nuestra parte tan solo queda agradecer a las Nits y a toda su organización el habernos regalado cuatro días inolvidables de cine, sonrisas y amistad.

¡¡¡NOS VEMOS DEL 20 AL 25 DE JULIO DE 2021 EN EL FESTIVAL NITS DE CINEMA ORIENTAL!!!

(Fotos: Nits de Cinema Oriental)

 

 

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