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The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro y otras batallas

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Desde que el ente conocido como Serendipia creó este blog, hace casi 5 años y 825 artículos, muchos de ellos referentes al mundo del cómic y dentro de ese campo al protagonizado por súper-héroes, no había encontrado una excusa para hablar de uno de sus personajes favoritos, presente durante toda su vida y parte imborrable de su memoria sentimental. Así que, a propósito del estreno de Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, se ha complacido en realizar su primer artículo sobre el lanzarredes,  así que sean indulgentes con él y permitan que se extienda un poco, deteniéndose en  las diferentes encarnaciones del trepamuros: desde el cómic, al merchandising de su infancia. Repasando la filmografía que ha generado y rememorando,  por el camino, alguna batallita personal de dudoso interés.

Avisados quedan…

TENGO 47 AÑOS Y SIGO LEYENDO SPIDERMAN

19He de confesarlo. Creo que deben saberlo antes de continuar. Desde que cayó en mis manos un desmoronado ejemplar del antiguo volumen uno de editorial Vértice, concretamente el 19, me sentí picado por esa araña radioactiva que también infectó a Peter Parker, aunque si a él le convirtió en el súper-héroe más importante del firmamento, a mí me transformó en un humilde lector de sus aventuras. Durante esa etapa infantil no paré hasta completar esa primera colección del trepamuros revolviendo en librerías de segunda mano y traperías acompañado de Enrique, compañero de aficiones (aunque a él le gustaban más los mutantes). La colección, a todo blanco y negro y en formato  librito, constaba de 59 números que desprendían un característico olor que todavía identifico con el de mi infancia, repleta de tebeos de terror y aventuras. Sí, cierto es que a la edición española de Spiderman (escrito todo junto) le llegó su decadencia cuando pasó a ser editada por Bruguera. Y cierto es que mi interés sobre el personaje decayó cuando el vello invadió ciertas zonas de mi anatomía y recibí la llamada de la música, el alcohol y las chicas pero… como cantaban Small Faces, “yesterday is dead but not my memory”, y un día al spiderman_228adquirir mi Spirit mensual -nunca abandoné la lectura de comics-  el viejo lanzarredes me saludó desde la portada de un cuadernillo, ahora editado por editorial Forum y dibujado por un tal Todd McFarlane. La verdad es que el dibujo me llamó la atención, así que decidí llevármelo conmigo reencontrándome de nuevo en esas páginas con Peter Parker. Aquel número 228 fue seguido de muchos otros, hasta conseguir reunir todas sus aventuras (y eso incluye varias cabeceras más y muchos, muchos extras, incluidos algunos inéditos en España). Y es que sí, Peter había vuelto para quedarse en mi vida. Y no como objeto intocable de culto, sino como algo vivo. No en balde y tras muchos años me encuentro disfrutando actualmente de la relectura cronológica de la colección.

Pero ¿Qué tiene este personaje para haberse convertido en uno de los iconos del siglo XX y parte del XXI? ¿Qué le hace incombustible? Por mi experiencia sólo puedo contarles lo que vio aquel niño en Spiderman: aventura, cercanía y cierta ¿verosimilitud? Pues si, ya que frente a otros niños que admiraban las aventuras imposibles de bárbaros, dioses y semidioses con Thor, Conan o el mismísimo Superman en cabeza, lo que me cautivó del personaje arácnido fue, más que las propias aventuras del enmascarado, de $(KGrHqF,!lUFJbtEMy0LBSei0p6Ebg~~60_35indudable atractivo y sólida construcción, la personalidad y el carisma de Peter Parker y su reparto de secundarios: Flash, el matón del colegio (ahora se le llamaría acosador); la tía May, madre protectora pero también castradora que no parece ver que su niño está creciendo; Harry, el amigo con problemas de adicción; J. J. Jameson, el jefe hijoputa pero necesario para conseguir dinero. Y las chicas, claro. Desde Betty, la primera novieta, a Gwen Stacy, el gran amor de la vida de Peter Parker cuya pérdida, en el número 121 USA de The Amazing Spider-Man (en España el 54 -Vol. 1- Vértice) recuerdo todavía con perplejidad y tristeza. Y Mary Jane Watson, esa mujer independiente y liberada que aparece y desaparece de la colección y de la vida del trepamuros. El caso es que a día de hoy, con 47 años que se me han pasado volando, sigo comprando y leyendo mes a mes las aventuras de Spiderman, superando temporadas anodinas que han puesto mi fidelidad al personaje al límite. Y es que, algo tendrá el mequetrefe de Parker.

AHORA A LOS MUÑECOS Y CROMOS SE LES LLAMA MERCHANDISING

1972_Mego_Window_BoxEsto de los personajes populares es lo que tienen: que cuando tienen éxito rápidamente se diversifica su figura en otros campos. Y los súper-héroes no iban a ser menos. Incluso en aquella España del DDT  algo parecido al merchandising se generó, y los niños más inquietos lo encontramos. Como esa colección de cromos de Cropán dibujados por el portadista de Vértice, López Espí; el muñeco Mego de Spiderman, uno de los pocos de la casa americana que se importaron en el país de los Madelman; los magníficos pósters que editaba Vértice, también ilustrados por López Espí y… la película de Spiderman. Porque sí señores, hubo una película de Spiderman en los años setenta que, naturalmente, tanto servidor como su amigo de aficiones Enrique procuraron no perderse. De hecho se trataba de una serie de televisión de finales de los setenta que constó de 15 episodios y que en 29153409este sacrosanto país se montó en forma de largometraje mediante la unión de varios de estos capítulos.  Pero aquello, que vimos en el cine, no nos convenció para nada. Y es que la tecnología de efectos especiales todavía se encontraba a años luz de poder afrontar el reto que representaba dotar de credibilidad al arácnido. En todo caso uno se consoló viendo esa aventura –hubo dos más, El hombre araña en acción y El desafío del Dragón, pero no nos atrevimos a verlas- y completando la colección de cromos que se lanzó en su momento. Poco después, la llegada del Superman de Richard Donnen a la pantalla grande abrió brecha para que los comics de súper-héroes fueran adaptados con dignidad al cine. Pero todavía deberían de pasar unos cuantos años para que, tanto Spiderman como el resto de los personajes Marvel, fueran llevados al cine con ciertas garantías de no hacer el ridículo.

EN EL PRINCIPIO FUE EL CÓMIC

El Spiderman de Ditko, menos musculoso y base de la versión Ultimate,  modelo de la última encarnación cinematográfica

El Spiderman de Ditko, menos musculoso y base de la versión Ultimate, modelo de la última encarnación cinematográfica

Retrocedamos a un pasado aún más remoto que la niñez de Serendipia. Estamos en 1962 y los súper-héroes andan de capa caída (nunca mejor dicho). Stan Lee, guionista de Marvel Comics, tiene en mente un nuevo concepto de héroe muy diferente a los tan manidos súper hombres. Un nuevo personaje que, a diferencia del resto, es un adolescente normal con el que los lectores en potencia pueden identificarse. Un joven acosado por los problemas habituales del cambio hormonal, pero multiplicados por mil al ser picado por una araña radioactiva que le da poderes. Así que para crear este nuevo concepto, Stan Lee cede la creación visual del personaje a Steve Ditko, en detrimento de Jack Kirby, creador gráfico de la mayor parte de los personajes de la “casa de las ideas”, entre ellos Thor, Capitán América, Los 4 Fantásticos, Los Vengadores y un larguísimo etcétera.  Y es que para Spiderman, Stan Lee tenía pensada una apariencia totalmente diferente a la de los hipermusculados modelos de Kirby. Así que con una primera historia que ya presentaba el origen de sus poderes, la muerte de tío Ben y el sacrosanto lema: “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”, se le dio la alternativa al personaje en una colección, Amazing Fantasy, que estaba condenada a desaparecer. Pero contra todo pronóstico dieron en el blanco, ya que las ventas de ese Amazing Fantasy 15 fueron lo suficientemente aceptables como para que la editorial decidiera, meses más tarde, iniciar la colección Amazing Spider-Man, cabecera que continúa publicándose en la actualidad.

El dúo formado por Stan Lee / Steve Ditko creó gran parte de los personajes y antagonistas de la serie hasta la marcha del dibujante en el número 38, momento en el que otro ilustrador, John Romita, se incorporaría a la colección, terminando de perfilar los personajes y creando otros nuevos, tanto para incorporarlos en la vida de Peter Parker como para relacionarlos con su personalidad enmascarada. Tras Romita ha habido un abultado ramillete de guionistas y dibujantes que han llevado al personaje por etapas más o menos brillantes, pero manteniendo el suficiente interés como para que haya llegado con tan buena salud a la actualidad, 52 años después de su creación.

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SPIDERMAN EN LA PANTALLA

Nuestro lanzaredes se ha resistido a ser trasladado al cine. Y es que traducir súper-héroes a imágenes en movimiento siempre ha estado peligrosamente cerca del ridículo. Tras los baratos pero eficaces seriales de los años cuarenta que mostraron las aventuras del Capitán Marvel, el Capitán América, Superman o un rechoncho Batman, hubo que esperar a la Batmanía,  provocada por la serie televisiva de los años sesenta para que un personaje de cómic se convirtiera en todo un icono pop, repleto de humor e ironía desmitificadora. Un tono en el que  tuvo mucho que ver, según su recientemente fallecido guionista, Lorenzo Semple Jr., la sangría, ya que recibió el encargo y comenzó a escribir sus guiones mientras residía en España, concretamente en Torremolinos.

peliculas-que-nunca-existieron-spiderman-03En los setenta y tras alguna olvidable serie televisiva, por fin el cine demostró que un hombre podía volar y se estrenó la mítica Superman (Richard Donner, 1978) una súper producción que fue degenerando en secuelas cada vez menos interesantes. Diez años después vino Batman (Tim Burton, 1989), que también dio la campanada pero, el cine continuaba sin ofrecernos esa películas que  Marvel comics y sus seguidores se merecían. Tras la recordada serie televisiva dedicada a La Masa (The Hulk, si prefieren); la fracasada serie del trepamuros que ya les hemos comentado más arriba; una fallida intentona de adaptar Los 4 fantásticos con Roger Corman de por medio que no se llegó a exhibir (por algo sería…); y algunas anodinas tv movies realizadas a finales de los setenta con el Capitán América, llegaría el primer intento [1] de llevar a un personaje Marvel a la pantalla con todo lujo. ¿Y quienes fueron los artífices? Pues inicialmente la productora Cannon, de ahí pasó el proyecto a manos de  James Cameron, que escribió un guión que comenzó a circular por productoras hasta llegar a Carolco, y llegándose a formar un reparto -o una idea del mismo- que incluyó durante una época a Leonardo DiCaprio como Peter/Spidey y Nikki Cox como Mary Jane pero… la cosa finalmente no llegó a buen puerto y ya pueden imaginarse que buque puso en marcha Cameron con DiCaprio como polizón.

Afortunadamente en el año 2000 el joven Bryan Singer demostró con X-Men que podía llevarse a la pantalla el universo Marvel de manera digna, dejando el terreno allanado para que Sam Raimi, fan confeso del lanzaredes, llevara el proyecto adelante. Spider-Man (2002) convenció al público en general y al fan del trepamuros en particular, a pesar de ciertas polémicas con los lanzarredes orgánicos y otras licencias respecto al cómic. El casting era bastante convincente, con Tobey Maguire como Peter/Spidey y la bella Kirsten Dunst como Mary Jane (ignorando a Gwen Stacy). Esta primera entrega, además de mostrarnos el origen del personaje, lo enfrentaba al maligno Duende Verde, encarnado por el siempre eficaz Willem Dafoe.

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Tan buenos resultados se obtuvieron con el film, que dos años después el mismo equipo creativo y artístico encaró una segunda parte en la que Spiderman medía fuerzas con el Dr. Octopus (Alfred Molina). Pero el bache de la serie llegó con la tercera entrega en 2007, que convenció a unos y enfureció a otros. Quizás tuvo la culpa la saturación de enemigos (Veneno, El hombre de arena, Duende Verde) o algunas imágenes poco afortunadas del ‘reverso tenebroso de Peter Parker’. En todo caso, mientras las sagas mutantes se superaban y nuevos personajes se sumaban a la serie de films con personajes Marvel (Iron Man, Hulk, Daredevil, Elektra, Capitán América, Thor o Los 4 Fantásticos), se decidió retroceder lo andado y ofrecer un nuevo comienzo para Spiderman, tomando como modelo la exitosa revisión (y actualización) del personaje que la editorial ofrecía en la serie Ultimate Spider-Man, y que tan buenos resultados estaba dando en la adaptación de Los Vengadores. Así que en 2012 llega a la pantalla The Amazing Spider-Man, dirigida por Marc Webb, que tan solo tenía un largometraje en su haber, además de varios documentales y video-clips, y producida de Avi Arad, responsable de la práctica totalidad de películas con personajes Marvel. Andrew Gardfield, encarna a un Peter más joven y enclenque que Tobey Maguire, mientras que en esta ocasión el interés sentimental del protagonista recae en Gwen Stacy, interpretada por la bella Emma Stone, que ya había demostrado su poderío en Zombieland (Ruben Fleischer, 2009). El guión se toma bastantes licencias con respecto al cómic, desde el propio origen de Spiderman a la ausencia de varios personajes carismáticos como J. J. Jameson, pero resulta muy eficaz y ofrece una buena y necesaria renovación del personaje,  acusando influencias de la muy interesante Kick Ass (Matthew Vaughn, 2010). El enemigo a combatir es El lagarto y el seguidor del personaje se encuentra con figuras familiares como el Capitán Stacy, Flash Thompson y una tía May de lo más atípica encarnada por Sally Field.

Y como la cosa funcionó recaudando más de 750 millones de dólares en taquilla, poco después nos llega:

AMAZING SPIDER-MAN 2: EL PODER DE ELECTRO

Ante todo no esperen que les desvele las numerosas sorpresas que nos depara esta película. Si buscan seguro que encontrarán información, por supuesto, pero les recomiendo, como fan de la serie, que se dejen sorprender por la acción y los personajes que van apareciendo en pantalla, así como sobre los seguros participantes de la tercera entrega. Dicho esto, vamos por ella.

Puede entenderse que hayan prescindido del diseño original del traje de Electro de Ditko.

Puede entenderse que en la película se hayan alejado del diseño original del Electro de Ditko. Definitivamente eran otros tiempos.

Sinopsis: A pesar de que antes de morir el capitán Stacy (Denis Leary) hizo prometer a Peter (Andrew Garfield) que se alejaría de su hija Gwen (Emma Stone) para que no peligrara por su doble identidad, Peter  se resiste a abandonar a su novia. También quiere averiguar más sobre sus desaparecidos padres. Pero vive su personalidad heroica plenamente. Es estupendo ser Spider-Man. Para Peter Parker no hay una sensación más increíble que la de deslizarse entre los rascacielos, aceptar el hecho de que se ha convertido en un héroe y pasar tiempo con Gwen. Pero ser Spider-Man tiene un precio: Spider-Man es el único capaz de proteger a sus conciudadanos neoyorquinos de los temibles villanos que acechan la ciudad. Con la aparición de Electro (Jamie Foxx), Peter tendrá que enfrentarse a un enemigo más poderoso que él. Y cuando su viejo amigo, Harry Osborn (Dane DeHaan) vuelve, Peter se da cuenta de que todos sus enemigos tienen una cosa en común: OsCorp.

Repitiendo el equipo técnico y artístico de Amazing Spider-Man nos llega su secuela, que profundiza en los personajes y nos presenta nuevos que sin duda tendrán relevancia en el futuro (léase nuevas entregas) de la franquicia arácnida. Conoceremos más intimamente a Peter y su sentido de la responsabilidad, sus problemas personales y su maduración como individuo, que le llevará a tomar decisiones que tendrán gran peso en el futuro, tal y como cuenta Jeff Pinkner, uno de los guionistas,  “La película refleja cómo va madurando Peter. No solo en su relación con Gwen, sino también en lo que supone pasar de chico joven a joven adulto. Entre otras cosas Peter tendrá que hacer frente al hecho de que la vida es corta y siempre cambia, las relaciones vienen y van, y lo mejor que puedes hacer es disfrutar el viaje y aprovechar al máximo el tiempo disponible.”

También seremos testigos de la vitalidad que le aporta la máscara, tras la que se siente tan seguro de sí mismo que no deja de bromear, casi fanfarronear, al enfrentarse con sus enemigos, conseguida referencia a una de las características que distingue al personaje desde su creación en 1962. “Queríamos aportarle a esta nueva entrega un punto más juguetón, más divertido,” dice Marc Webb, nuevamente en la silla de director, “Cuando lees los comics salta a la vista sus golpes de humor y sus respuestas, su gracia, su amenidad.  Todo ello explica parte de su atractivo y son motivos por los que tantos aman a Spider-Man. Y sin  duda es algo que a mí también me encanta.”

Y si ciertamente es inevitable un gran derroche de efectos especiales en las batallas contra poderosos enemigos, no piensen que estas ocupan la mayor parte del metraje, muy al contrario, se ha conseguido equilibrar la acción con las escenas que muestran la relación que une a los diferentes personajes. En definitiva, lo que hace que nos interesemos por ellos y por la suerte que puedan correr. Aunque  no es exagerado decir que posiblemente estamos ante las mejores escenas de acción y las más verosímiles que se han mostrado de Spider-Man en movimiento.  “Procuramos que fueran (…) reales, recurriendo a ordenadores sólo cuando fuera imposible hacerlas mejor en la vida real,” dice el coordinador de especialistas Andy Armstrong.  Y sin duda se capta la esencia del cómic, del que también ofrece el film algunos guiños para los seguidores, aunque sin ceñirse fielmente a lo que en ellos se narra. Asegura Webb que  “Nos hemos tomado alguna libertad creativa pero los comics son nuestra fuente de inspiración.  Amazing Spider-Man #121 es uno de los fascículos más profundos del canon – profundo por el impacto que tiene en Peter Parker. El destino de Gwen está directamente relacionado con las decisiones del héroe. Gracias a esa historia los cómics pudieron darle un giro más complejo y, a partir de ahí, le dimos un tono más Shakesperiano y operístico al filme.”

Andrew Garfield como Peter / Spiderman profundiza en la complejidad del personaje; Emma Stone como Gwen Stacy demuestra que es más que unos enormes y bellos ojos y nos ofrece un personaje dulce y a la vez fuerte, que en algunos momentos va por delante de Peter en cuanto a tomar decisiones sobre su futuro y el de la pareja:“Peter juró alejarse de Gwen – y ella lo sabe – pero ella está mucho más abierta a estar con él,” explica Stone.  “No sólo porque están enamorados. Su padre ha muerto y eso le hace comprender la urgencia del tiempo – que todo es pasajero. Para Peter no es tan fácil, y eso crea mucha tensión entre ellos durante toda la película.”

Electro, interpretado por Jamie Foxx (protagonista, entre otros muchos films,  de Django desencadenado de Quentin Tarantino),  resultará ser la cara opuesta del arácnido y, por esas paradojas que unen esa frontera tan liviana que  lleva del amor al odio resultará ser, inicialmente, uno de los mayores admiradores de Spider-Man: su ídolo.  “Spider-Man fue el único que aparentemente se fijó en Max y lo llamó por su nombre,” señala Foxx.  “Max siente que en realidad Spider-Man era su amigo y por eso se obsesiona – cuelga fotos en la pared, y cosas por el estilo. Se lo toma muy en serio. Pero luego, cuando Max recibe sus poderes y acude a Times Square, Spider-Man intenta evitar que Max se haga daño y que a su vez haga daño a los demás. Max se siente traicionado por su héroe. Trágicamente malinterpreta lo que Spider-Man intenta hacer.” El aspecto de Electro, muy diferente al original de los comics -que naturalmente ha evolucionado mucho desde su creación- es obra de los míticos Greg Nicotero y Howard Berger, de  KNB EFX .

Pero hay otro villano más importante que Electro en la función y de más peso en la historia del lanzaredes, tanto que estuvo presente en la trilogía de Sam Raimi : Harry Osborn, El Duende Verde. O mejor dicho, el segundo Duende Verde, ya que tanto en la historia original como en la primera adaptación cinematográfica, el villano original es el padre del personaje, Norman Osborn. Para encarnar a este importante antagonista se ha contado con Dane DeHaan, que ya con anterioridad se había acercado al universo de los súper-héroes en la muy recomendable Chronicle (Josh Trank, 2012). Con cierto parecido físico con un joven Leonardo DiCaprio, DeHaan se desenvuelve con soltura con este complejo personaje “Harry Osborn representa el singular y clásico conflicto entre Peter Parker y Spider-Man,” dice Arad.  “Harry era su mejor amigo y después, por circunstancias de la vida, Harry se torna en un enemigo dispuesto a destruir a Spider-Man.  Y para colmo, lo más duro para Spider-Man es sentir la necesidad de ayudar a su amigo y evitar que éste se convierta en un villano autodestructivo.

Repiten papel en esta segunda entrega de Spider-Man: Sally Field (tía May), Cambell Scott (Richard Parker) y Embeth Davidtz  (Mary Parker), entre otros.

Finalmente destacar que The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro nos traslada al ambiente del cómic al ser la primera de la franquicia rodada íntegramente en New York, escenario original de la serie.  “Spider-Man es de Nueva York y su historia es una historia de la ciudad,” dice Webb. “Por lo que rodar en nuestra localización real, en lugar de duplicar un estudio de rodaje, fue realmente fascinante.”

 [1] Tras la olvidable The Punisher: el vengador (The Punisher, 1989, Mark Goldblatt).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Thor, colosal vuelta a Midgar del dios del trueno

30 abril 2011 1 comentario

Al principio fue el mito

XXI. …Thor es el más noble de ellos [los Æsir], es llamado Thor de los Æsir, u Öku-Thor; es el más fuerte de los dioses y los hombres. Tiene su reino en el lugar llamado Thrúdvangar, y su palacio es llamado Bliskirnir; allí hay 540 habitaciones. Es la mayor morada que conocen los hombres…

Thor tiene dos machos cabríos, que son llamados «dientes esparcidos» y «rechina dientes», y un carro que conduce, y es tirado por ellos; por lo que es llamado Öku-Thor. También tiene tres cosas de gran valor: primero es el martillo Mjolnir, que los gigantes de la escarcha conocen, cuando lo alza saben que no hay esperanza; ha machacado muchos cráneos entre los de su raza. Tiene una segunda cosa de mucho valor: su cinturón de poder, y cuando lo abrocha su fuerza de deidad su duplica. Además tiene un tercer objeto de gran valor: sus guantes de hierro; no puede sin ellos tomar el mango de su martillo. Pero nadie es tan sabio como para contar todas sus grandes hazañas… (La alucinación de Gylfi)

Y el mito se hizo cómic

 “Lo genial de la conexión de Marvel con la mitología noruega es su comprensión de que la dimensión humana que hay en el centro de los relatos épicos es el cemento que lo une todo” (Kenneth Branagh)

Cuando era más niño y comencé a leer cómics de superhéroes rápidamente me interesé por los de Marvel. Se trataban de personajes más humanos y con debilidades: Dare Devil era ciego; el hombre de hierro estaba enfermo (y más tarde alcoholizado);La Cosa era… la cosa  y, en general,  todos eran muy enamoradizos. Pero mi  héroe favorito era Spiderman, colección que hasta hoy sigo comprando. Pero devoraba todos los que podía y que por entonces editorial

El setentero Thor de Mego que llegué a tener…

Vértice editaba por estos lares de una forma más o menos decente.

Pero en cuanto a Thor, a pesar de que me resultaba atractivo, no me hacía ninguna gracia por lo complejo que me parecían sus personajes y sus aventuras en Asgard. Eran tan fantásticas que las veía lejanas y a mi me gustaba, tal y como ya he dicho, ese realismo de un  Peter Parker que se quedaba sin telarañas o que tenía que reparar el disfraz o al que las chicas daban calabazas o al que acosaba (como se diría ahora) el matón de su clase.

Pero posteriormente supongo que le dí un poco más de atención y descubrí algunas sagas y épocas, como la de Walter Simonson, que hicieron que me congraciara con la mitología de Asgard y con su Dios más representativo en Midgar.

Pero no quiero aburrirles más, es más interesante saber como nace Thor como  personaje del noveno arte y naturalmente todo surge de la  mente de Stan Lee.

Vamos a ello:

Cuando Stan Lee vio a inicios de los años sesenta que los superhéroes volvían a ponerse de moda tras la exitosa serie Los 4 Fantásticos,  comenzó a experimentar con otros en colecciones ya abiertas. Así el primer episodio de Spiderman se publicó en el 15 de Amazing Fantasy (Agosto de 1962) o la primera aparición de  Iron Man fue en el 39 de Tales of Suspense (marzo de 1963), hasta que consiguieron colección propia (unos antes que otros) una vez se consolidaban los personajes en el mercado. Thor, adaptación al comic de la mitología nórdica por Stan Lee y el dibujante Jack Kirby  se publicó por primera vez en Journey Into Mistery nº 83 en agosto de 1962 y esa primera aventura nos narraba como Donald Blake, un médico cojo de vacaciones en Noruega, se quedaba encerrado en una cueva mientras los extraterrestres invadían la tierra. En la cueva encontraba un bastón que al golpearlo le transformaba en el dios Thor y al bastón en su martillo (Mjolnir).  Naturalmente Thor  terminaba con la invasión alienígena (¡¡De hombres de piedra de Saturno!!) y a partir de ahí con toda amenaza que se cerniera sobre la tierra (principalmente en Estados Unidos). Y como siempre hay un interés romántico, Blake estaba enamorado de su enfermera Jane Foster, a la que no podía desvelar su secreto, mientras esta estaba dividida entre sus sentimientos por el experto cirujano, (que tenía complejo por su cojera) y por el heroico Dios del Trueno.

 Las aventuras de Thor fueron la obra más importante de Kirby tras Los 4 Fantásticos y me atrevo a decir que la más personal. Dibujó casi un centenar de episodios desde 1962 a1970 y su evolución como dibujante puede admirarse a partir de 1964, concretamente en los episodios dedicados a Asgard. Kirby era un ávido lector de mitologías de toda índole y con Thor puede dedicarse a dibujar sus obsesiones con los súper-seres, retratando directamente a dioses mitológicos no únicamente nórdicos, sino también griegos o de donde hiciera falta.

¡¡Thor prisionero de los rojos!!

Aunque como hemos visto todo comenzó de forma muy naif, con Thor luchando contra los típicos alienígenas, comunistas o incluso con su archienemigo Loki ya en el  tercer episodio, la cosa se fue complicando conforme Kirby cogía los hilos de la serie enfrentándolo a enemigos tan desaforados como Ego, el planeta viviente, Hela, diosa de la muerte o Hércules. La serie comenzó desarrollándose enla Tierra, pero más adelante el dibujante (yo creo que debemos casi considerarle autor), realizará episodios que se centrarán en el Asgard  mitológico con grandes dosis de la ciencia ficción que caracteriza al Kirby más inspirado y que se incrementaría conforme avanzaban los años sesenta.

Pero… ¿Cómo se le ocurrió a  Stan Lee convertir a un Dios en un Superhéroe?, pues dejemos que el mismo lo explique:”Ocurrió cuando fui invitado a dar una charla en un programa de radio en New York. El entrevistador no dejaba de referirse a nuestros coloridos superhéroes como la nueva mitología de nuestra generación. Entonces, cuando me preguntó acerca de qué nueva creación íbamos a desencadenar sobre el indefenso público lector, fue cuando se me ocurrió. Entrar en el mundo del mito. ¡Convertir en personaje a un dios!”.

¡¡Excelsior!! añado yo.

A partir del número 126, la colección pasa a llamarse El Poderoso Thor (The Mighty Thor)  permaneciendo Kirby hasta el número 177, culminando así la mejor época de una serie que viviría otros buenos momentos cuando se hizo cargo de ella John Buscema.

¡Ha llegado Simonson!

En  1983, cuando la colección se daba por perdida,  dieron libertad total para hacer con la serie lo que quisiera a Walter Simonson, un dibujante y guionista que a partir del número 337 y  durante 45 números levantó al personaje retornándolo a sus raíces mitológicas y eliminando de paso  al personaje de Donald Blake, todo ello en  una recordada temporada que se inició con la estupenda y original saga de Bill Rayo Beta.

Tampoco hay que olvidar que a partir de 1963 Thor formará parte del grupo de héroes más poderosos de la tierra, Los Vengadores (The Avengers) junto al Capitán América, El hombre gigante, la avispa y el hombre de hierro, entre otros.

Pero existe otro Thor -o mejor dicho, otra interpretación del personaje- al que debe mucho la película.

Y es que tras los mil experimentos y actualizaciones de los personajes a las que Marvel nos tiene regularmente acostumbrados, la editorial lanza una nueva línea denominada Ultimate. El primer personaje abordado es, claro, el buque insignia Spiderman, siendo seguido por X-Men. El éxito anima a seguir en este caso con una serie limitada que sí que representa una renovación o mejor dicho, una nueva interpretación, este caso de Los Vengadores,  The Ultimates con guión de Mark Millar y lápices de Bryan Hitch. Una innovadora serie realizada de forma  cinematográfica, tanto que incluso la encarnación de los  personajes está inspirada en actores: Iron Man:Johnny Depp; Nick Furia: Samuel L. Jackson; Capitán América: Brad Pitt; Hombre Gigante: Matthew McConnaghy; Avispa: Zihi Zhang (de La Casade las Dagas Voladoras); Bruja Escarlata: Angelina Jolie; Ojo de Halcón: Bruce Willis y Bruce Banner (alter ego de Hulk): Steve Buscemi.

La serie no evita conflictos realistas como la violencia doméstica o las conspiraciones gubernamentales y temas escabrosos como el canibalismo o la relación abiertamente incestuosa de dos personajes.

Mark Millar, claramente  inspirado por el trabajo de Alan Moore con los superhéroes,  declaró que  “La noción de como serian los superhéroes en el mundo real siempre me había hecho gracia y ésta era mi oportunidad de desarrollar el concepto”.

Los 26 episodios realizados por Millar y Hitch forman parte de la historia del comic. Una obra colosal realizada en cinco años y tres meses. Se editó en dos volúmenes: el primer número vio la luz en febrero de 2002 y el último de esa temporada llegó en diciembre de 2004. El segundo ciclo comenzó en diciembre de 2004 y finalizó en mayo de 2007. Sus autores se tomaron todo con calma y el resultado no podría ser más redondo.

El personaje de Thor, que sus autores basaron, ni más ni menos que en Jesucristo, es bastante similar al que podemos ver en la película. Un film que demuestra que ha valido la pena esperar para poder ver a nuestros héroes Marvel favoritos en la gran pantalla.

Y el cómic habitó entre nosotros como película monumental

Cuando se apagan las luces en  la sala, nos invaden los compases de un viejo conocido: Patrick Doyle va a arropar las imágenes que nos irán llegando complementándolas para desarrollar su pleno sentido. La película se abre con notas intimistas en las que las cuerdas generan un ambiente místico y a la par intrigante hasta que entra la percusión creando una atmósfera agitada que aumenta la tensión dramática; en la pantalla estamos asistiendo al rastreo de la tormenta por parte de Jane Foster, la enfermera enamorada del héroe en el cómic y convertida aquí en una doctora que se ha interesado por la astrofísica para extender lo científico más allá de los límites actuales. Esta secuencia es un auténtico avance de lo que va a ocurrir, nos instala en el presente de la acción precediendo al propio prólogo. Con el prólogo, donde Doyle expone los principales temas de su score, arrancan los títulos de crédito mostrándonos ese escenario (Asgard) mezcla del futurismo de Metrópolis y las Carceri d’invenzione de Piranesi. La banda sonora es totalmente redonda, alternando temas líricos con los que remarcan las escenas de acción y los momentos épicos, son veinticuatro cortes de excelente factura. Por destacar algunos , entre los líricos nos quedamos con el tema de amor que se expone por primera vez en Forgive me y que se desarrolla con máximo esplendor en Can you see Jane?. Teñido de melancolía nos sumerge en ese amor que lleva a la madurez y es estímulo para la lucha por aprender. En cuanto a los motivos épicos sobresale por mérito propio Frost Giant Battle, un tema dinámico en la que las notas parecen perseguirse unas a otras en una carrera por ganar la batalla, contrapunto ideal a las imágenes filmadas por Kennetn Branagh quien desde su primera película mostró su magistralidad en el rodaje de este tipo de secuencias, recuérdese la Batalla de Agincourt en Enrique V también en perfecto maridaje con la música de Doyle que ha formado siempre un excelente tandem con el director.

Branagh aceptó participar en este proyecto porque: “Tiene todo lo que me gusta. Un héroe que es un joven arrogante y obstinado, y que tiene que enfrentarse a su pasado y solucionar una relación complicada con su padre. Hay muchos europeos salvajes acuchillándose a muerte en diversos momentos, y en realidad, a mí me recordaba mucho a “Enrique V”. Me dije a mí mismo: ‘Ya he pasado antes por esto…’ Así que se podría decir que yo empecé en películas de superhéroes, ¡solo que en las anteriores la gente hablaba raro!”. Efectivamente, la cinta está planteada al modo de los dramas shakaspearianos (¡que no se me asuste nadie!) en lo que estos tienen de intriga y acción, aproximándolo así al cómic. De la misma forma, dota al cómic de intensidad trágica al poner los acentos en los vínculos entre padres e hijos y las difíciles relaciones entre ellos. Para Branagh, el cómic que le cautivó en su niñez  se basa en los conflictos familiares y universales que han provocado dramas entre los hombres desde el principio de los tiempos: un hijo impaciente por demostrarle su valía a su padre, un hermano letalmente resentido, y una mujer que ayuda a un hombre a ver el mundo con nuevos ojos. Sangre real, mortíferas venganzas, el orgullo y la posterior caída. Una historia que para el director debía ser contada y pone a su servicio toda la megalomanía de su cámara.

El director de Hamlet (1996) no desperdicia ocasión para ofrecernos planos y movimientos de cámara delirantes (gocen ustedes de la secuencia en la que Thor trata de recuperar su martillo enfrentándose a todo el cuerpo de seguridad de la agencia de inteligencia): planos en diagonal, planos cenitales, grúas descendiendo verticalmente desde un plano cenital hasta un plano medio…  y las 3D le dan una mayor profundidad de campo que hace todavía más grandiosa la historia. El propio uso de la cámara pone el tempo a la narración tal como ocurría en Morir Todavía (Dead Again, 1991) sin llegar a los desmanes de Mary Shelley’s Frankenstein (la más desmesurada de sus películas). Branagh ha demostrado estar en buena forma y ha dado la razón a quienes en Marvel le tenían como favorito, el productor Feige, por ejemplo que declaraba: “Como bien han subrayado personas mucho más inteligentes que yo, los cómics son la mitología actual, y  Ken Branagh es alguien capaz de adaptar la literatura como nadie. Es, en el fondo, un narrador muy dotado, y eso es lo que queríamos, alguien que pudiera contar la historia. Hace siglos, esas historias se contaban alrededor de la hoguera, y hoy es bastante parecido, sólo que el fuego es la luz del proyector”.

Branagh fue además el reclamo para los actores que interpretan los papeles protagonistas. Natalie Portman no sólo era fan del género y del universo de los cómics de Marvel, sino que estaba sumamente interesada en trabajar con el director Kenneth Branagh. Hubo varias reuniones entre la actriz y el director, en donde se enfatizó que Jane no iba a ser ‘el tipo de damisela en apuros atada a las vías del tren’, sino de hecho un factor clave para motivar a Thor en su transformación a lo largo de toda la película. Así elogiaba Natalie el trabajo de Branagh: “Creo que el liderazgo de Ken ha hecho que este proyecto sea muy, muy especial. He trabajado en varias producciones a gran escala, y esta es la primera vez que realmente he sentido tal nivel de intensidad y concentración en la interpretación por parte de un director. Me parece extraordinario poner tanto énfasis en la interpretación, la historia y los detalles, y creo que todo eso hace que los grandes y excitantes momentos de acción sean más reales y, en cierto modo, más entretenidos”. A su personaje lo describe la actriz como: “Al principio, Jane cree que Thor es un tema para estudiar. Aparte de su propio equipo de investigación, ella es la único testigo del extraordinario suceso que han observado sobre las llanuras de Nuevo México, así que él es importante para su trabajo. Lentamente, comienza a sentirse identificada con él y, bueno, sus emociones comienzan a sacar lo mejor de ella, pero luego se enfrenta al desafío omnipresente para todo científico o académico inmerso en una investigación: ser objetivo”.

Jane Foster, el personaje, es la clásica mujer capaz de descubrir y compartir los sentimientos del súperheroe, personaje característico en todos los cómics de superheroes, en su caso no es sólo guapa sino que su inteligencia es igual a su belleza. Por eso se pensó en Natalie Portman para el papel. Y Natalie compone perfectamente el personaje, esa mujer de ciencias que ha llegado a los límites de la astrofísica porque considera mensurable aquello que otros científicos ven como mero esoterismo. Ya en la primera escena en medio del desierto de Nuevo México la vemos aguardando la tormenta con una mezcla de curiosidad analítica y fe, igual que la Jodie Foster de Contact (Robert Zemeckis, 1997) y esa será su actitud a lo largo del film contagiándonos, además, su entusiasmo. Es Jane Foster la que llevará a Thor a madurar y descubrir la prudencia en toda la amplitud de su significado gracias a su amor, pero también gracias a su coraje. Por supuesto, la clave para Portman estaba en el intensa concentración con que se afinaban los personajes por entre el impresionante paisaje de los platós de acción. Dice: “Creo que el liderazgo de Ken ha hecho que este proyecto sea muy, muy especial. He trabajado en varias producciones a gran escala, y esta es la primera vez que realmente he sentido tal nivel de intensidad y concentración en la interpretación por parte de un director. Me parece extraordinario poner tanto énfasis en la interpretación, la historia y los detalles, y creo que todo eso hace que los grandes y excitantes momentos de acción sean más reales y, en cierto modo, más entretenidos”.

Sobre el trabajo de los interpretes bascula la gran capacidad de Branagh en la dirección de actores y su saber poner la cámara al servicio de los mismos. Por eso no es de extrañar que un actor de la talla de Sir Anthony Hopkins aceptara participar en él. Hopkins admite que puede que no fuera muy fan de los cómics de Thor (“Yo leía El Capitán Marvel, y aquellos cómics de posguerra”), pero sí lo era de su director. “Mi agente me llamó y me dijo que si quería interpretar a Odín, así que me reuní con Ken, con quien ya había coincidido antes varias veces. Es un personaje muy atractivo, un hombre brillante.  Un gran actor y un gran director. Es uno de esos tipos imparables que piensan que si pones todo tu empeño en algo, puedes hacer prácticamente cualquier cosa. Y él lo pone todo de su parte, así es su personalidad. Creo que trabajar en esta película ha sido uno de los mejores momentos de mi vida. ¡De hecho, me gustaría haber tenido más cosas que hacer en ella!” En esta ocasión el inglés nos ofrece una interpretación sobria, sin histrionismos, como suele ser por otra parte, pero logra comunicar la fuerza de Odín, su poder como monarca y dios de dioses, sus habilidades guerreras y , a la vez, su prudencia diplomática y sobre todo el gran amor hacia sus hijos, Thor y Loki. Precisamente uno de sus momentos interpretativos más brillantes tiene lugar en el enfrentamiento entre él y Thor después de que este le haya desobedecido y haya puesto en peligro la paz de Asgard. Hemsworth hace memoria de ese momento: “La película llevaba un mes de rodaje y yo me estaba empezando a sentir bien, como que ya tenía controlado al personaje. Así que llegó el día de la gran confrontación entre padre e hijo. Es algo muy colérico, con ambos gritándonos el uno al otro. Entonces Ken se acerca a Anthony y le dice: ‘Deja que te afecte. Altérate. Te desafío. Y Anthony se queda un callado un segundo y luego responde: ‘Vale, buena idea’. Así que yo me preguntaba: ‘Madre mía, ¿qué es lo que va a hacer ahora? Y empezamos la escena de nuevo y yo hago mi entrada. Entro, hago mi parte, y él se queda callado. Sus ojos empiezan a encenderse. Es el padre herido y desilusionado porque su hijo le ha faltado al respeto, y ha deshonrado a la familia, al reino y a todos sus principios. Y uno se da cuenta de que le está rompiendo el corazón. Cuando dijeron ‘¡corten!’, la gente estaba llorando. Luego el equipo empezó a aplaudir y recuerdo que pensé: ‘Eso ha sido impresionante… y yo no hago falta.«

Sin duda esa escena es uno de esos momentos de cine en mayúsculas, pero Hemswoth está equivocado: él no está en absoluto de más. Thor es casi invencible, todo un dios imponente, aunque se enfrente a gigantes mayores que él es él quien se ve imponente; no es altivo pero sí impetuoso y arrogante, se precipita en sus decisiones por sus ansias de demostrar su fuerza y la de Asgard, esto es lo que le conduce al destierro tras provocar la cólera de Odín. Ya en la tierra sigue comportándose como un bárbaro hasta que el amor le dulcifica y apacigua, sacando de él sus mejores virtudes. Es un dios, sí, pero un dios próximo a lo humano, eso hace que podamos sentirnos atraídos y reflejados. Se necesitaba un actor con un físico imponente, capaz de dar el resto en los momentos de acción trepidante, pero a la vez tenía que ser suficientemente maleable como para mostrar con sutileza la evolución de su carácter hacia la temperancia, hacia la capacidad de amar y sacrificarse, que le hará merecedor del trono que le corresponde. Chris Hemsworth parecía llamado para ese papel. El australiano cumplía las condiciones por su físico, físico que además trabajó duramente en el gimnasio durante cuatro meses en el intenso entrenamiento al que fue sometido, y su capacidad para interpretar la coreografía de sus peleas (inspiradas en Mike Tyson); pero también por su sentido del humor que le permite adaptarse a los momentos de comicidad que se producen cuando llega a la tierra y, sobre todo, porque sin dejar de ser un superhéroe todo el tiempo (no tiene identidad secreta) sabe mostrarse a la vez como un simple humano con sus sufrimientos y sentimientos. De hecho, Hensworth confiesa que prefería los momentos más intimistas y cotidianos, a los otros más heróicos: “Thor está llena de grandes momentos, con muchísima acción y pirotecnia, pero algunas de mis secuencias favoritas son entre Thor y Jane: conversaciones normales, cotidianas. Rodamos esas escenas en Nuevo México, con un hermoso fondo de montañas. Eso sí, tuvimos que espera a que la nieve se fundiera, pero creó un bello entorno. Esas fueron las escenas en las que aprovechamos toda la investigación del personaje, los libros sobre observar la existencia y encontrar la tuya. Y poder interpretarlo con Natalie… bueno, un sueño para mí”.

En ninguna historia de hazañas heroicas puede faltar la presencia del villano, aquí tenemos dos: Laufey ,el monarca de Jotunheim (el Reino del Hielo) interpretado por Colm Feore; supone la antítesis de Odín ,un gigante belicoso que asalta la tierra en su beneficio hasta que el máximo dios nórdico y sus ejércitos le derrotan. Laufey, sin embargo, parece cansado de la guerra aunque la paz también le resulte tediosa, así se vale de la traición de Loki pero en su enfrentamiento con Thor nos recuerda al replicante de Blade Runer, así al menos lo compone Feore. Como el resto de los personajes siendo un ser mitológico se nos aparece humano. El auténtico villano, el antagonista del héroe, es su hermano Loki que mantiene con él una intensa relación de amor-odio, Tom Hiddleston le da cuerpo; Branagh había trabajado previamente con él en la serie televisiva Wallander, conocía sus dotes interpretativas y por eso lo eligió, porque: . “Necesitábamos a alguien con muchísima versatilidad y una absoluta falta de temor a ser las muchas clases de personalidades diferentes en las que se convierte Loki. Tom también hace una pareja maravillosa con Chris. Ambos son grandotes, se sienten como hermanos, con el tipo apropiado de cualidades opuestas y complementarias”.  Aunque el cómic y, en consecuencia, la película lo hayan convertido en el hermano reprobo del protagonista y explique su carácter por la rivalidad con él, sigue conservando algunos rasgos del dios del fuego de la mitología nórdica, como el Loki del mito, el del cómic-película domina el arte de embaucar con la palabra, un auténtico príncipe de la mentira. Hiddleston construye al personaje desde los celos y la ambición ocultos que le mueven, pero no olvida que también tiene virtudes puesto que, después de todo, lo que más anhela Loki es ser apreciado por su padre, ocupar en su corazón el lugar que parece exclusivo de su hermano. En él el ansia de poder se combina de forma peligrosa con el ansia de ser amado, por eso aunque no dude en traicionar a unos y otros nosotros, los espectadores, podemos sentirlo cercano: sus pasiones son idénticas a nuestros bajos instintos y, al igual que él, nos dejamos dominar por ellos sintiendo simultáneamente placer y dolor por haber caído. Hiddleston le da la réplica a Hemsworth componiendo entre ambos un ejemplo más dentro del tópico de los gemelos que representan el bien y el mal recíprocamente.

No es sólo el apartado artístico es el que le da colosalismo al film: el apartado técnico juega en la misma liga. Nada sería de Thor sin el vestuario, la dirección artística y los efectos especiales.

El vestuario tuvo en vilo a los aficionados, cada vez que se filtraba alguna información era comentada en foros de todo el mundo y la gran mayoría de ellos quedó satisfecha. La encargada de ese trabajo fue Alexandra Byrne, acostumbrada a la teatralidad del ropaje en las artes escénicas, para ella era fácil afrontar el desafío de lograr esa corporeidad y ese movimiento que son características de esos personajes míticos. La capa de Thor fue uno de los mayores retos de Byrne: sabía muy bien que no iba a pasar sin transición de dibujo a prenda completada.  Mucho más que un elegante adorno, la capa define a Thor, junto con su casco con alas y su escudo. Para Byrne “La capa tenía que parece a la vez completamente creíble y sublimemente mágica. En los cómics, Kirby la utilizaba como un gran recurso gráfico para el movimiento, la tensión y el dramatismo. Así que nuestra capa necesitaba tener esa clase de expresividad. También tenía que enmarcar la forma y las proporciones de Chris cuando no está moviéndose, y luego henchirse, moverse y volar con él cuando está luchando. Es fácil conseguir que una capa haga todo eso en un dibujo, pero no es tan fácil con un trozo de tela”. Finalmente el tejido elegido fue una lana inglesa que fue teñido varias veces hasta dar con la tonalidad de rojo satisfactoria, luego se empezó a trabajar con ella hasta dar con la definitiva no sin antes haber descartado muchos modelos previos, “Teníamos un cementerio de capas que no gustaron”, bromeaba Byrne. Luego vino el traje. Con una construcción compleja a base de muchas capas de tela, cuero y armadura, el traje de ‘héroe’ de Thor resultante (el principal diseño para la mayoría de las escenas) era pesado y daba calor. Para Hensworth era una auténtica tortura rodar con él hasta que Byrne dio con la solución: el chaleco refrigerante que  llevan los pilotos de coches de carreras, un chaleco con pequeños tubos por donde corre agua fría para refrigerarse. La confección del vestuario se inició un año antes de que Hemsworth entrara en el rodaje, la verdad es que ha valido la pena todo ese trabajo porque los resultados logrados son majestuosos como debe ser para el mundo mágico de Asgard.

El mundo de Asgard no es el único escenario del relato. La historia se desarrolla además en Jotunheim y en la tierra. Dos escenarios mitológicos y uno real. Para que la película resultara convincente, los tres espacios debían poderse equiparar, ser todos ellos verosímiles hasta tomar la misma carta de naturaleza que nuestro paisaje terrícola. Bo Welch estuvo al frente de la dirección artística y él es el artífice del prodigio: que la narración se desplace de un lugar a otro sin que se noten fisuras. Construyó en estudio los opuestos mundos de Asgard y Jotunheim, el primero está inspirado por las imágenes del universo que nos  muestra el Hubble, mientras que la frialdad de Jotunhein toma el mundo marino como modelo. Si en el primero abundan los dorados y los colores cálidos, la tonalidad del segundo está pintada en azul y colores fríos, en uno todo es luminosidad que se refleja de los propios objetos obra de la fotografía de Haris Zambarloukos , el otro es un espacio brumoso que se consiguió con la ayuda de los efectos especiales de Dan Sudick . Escenario físico y efectos digitales se combinan a la perfección, no se abusó de los CGI para hacer predominante lo tangible, cosa que siempre arropa más el trabajo de los actores.  Con todo el mundo advertido de que había que buscar lo creíble en lo fantástico, los actores se sintieron muy complacidos de poder basar su trabajo en sitios muy reales.  Anthony Hopkins sacó mucha inspiración de la representación física de Asgard, y le pareció que los escenarios le infundían mucha verosimilitud a sus interpretaciones. Hopkins confiesa: “Los platós de Bo son impresionantes. Fui a echarles un vistazo mientras los construían y pensé: ‘Bueno, no voy a tener mucho que hacer, sólo dejarme barba, decir las frases, aparecer en escena, ponerme la armadura… y dejar que suceda”.

El paisaje terrestre elegido para entrar en consonancia con los dos representados fue Nuevo México. Para Branagh, la naturaleza del estado y su gente le añadieron una plus de atractivo a la película. Comentaba medio en broma: “Estamos en una parte del mundo donde la gente mira  de verdad al cielo. Si eres de otro mundo, y te gustaría tener la posibilidad de que te den la bienvenida al llegar a la Tierra, es un buen sitio para aterrizar”. La épica del Western es lo que se perseguía, al principio incluso se pensó en ambientar la historia en 1850, si se abandonó la idea fue para lograr una mayor empatía con los espectadores. Se construyó un pueblo ficticio al que llamaron Puente Antiguo con la clara intención de reforzar la sensación de tránsito entre mundos. El resultado fue un escenario que recuerda la pintura de Edward Hopper. Welch  quería sobre todo evocar algo de Asgard en Puente Antiguo.  “El Observatorio de Heimdall es la entrada a Asgard, a través del Puente del Arco Iris, hasta un palacio central flanqueado por edificios, en Puente Antiguo, tenemos una calle que sale del desierto, flanqueada por edificios, y que conduce hasta una vieja tienda de coches usados. Smith Motors, de una forma un tanto extraña, recuerda la forma del palacio de Asgard… pero es mucho una versión mucho más modesta, y un poco desgarradora”.

En definitiva, el objetivo de armonizar esos tres escenarios tan dispares se cumple con creces, convirtiéndose así en la plataforma ideal para que director y actores dieran cuerpo al relato.

Para muchos Thor no será más que otro Blockbuster, otra película pensada para el consumo del público menos exigente, nosotros hemos visto algo más en ella. Para quien esto escribe Thor es un drama clásico, épico y colosal, como los antiguos peplums o como las mejores adaptaciones de Shakaspeare, salvo que puesto al día. Si Branahg afirmaba que el acierto de Marvel era haber descubierto el carácter humano del mito, su película tiene el mérito de extraer lo mítico que hay en el cómic. No en vano para muchos los cómics son los relatos mitológicos del presente.

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No nos importaría que se cumpliera el rumor de una segunda parte, de momento nos basta con saber que esta película forma parte de la exposición de los superhéroes que participarán en el máximo proyecto de Marvel, The Avengers, que llegará el año próximo (¡por fin!) a nuestras pantallas y ya ha empezado a promocionarse.

Mientras todavía nos relamemos en el buen sabor de boca que nos ha dejado Thor, vamos preparándonos ya para ese plato fuerte y disfrutamos con los avances lanzados.