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Montse Prous, joie de vivre
Mucho se ha hablado y escrito sobre algunas de las musas del cine de Jesús Franco como Soledad Miranda o Lina Romay, pero muy poco es lo que puede encontrarse en referencia a Montserrat Prous, una actriz catalana que apareció en la vida del director madrileño inmediatamente después de la desaparición de Soledad Miranda. Junto a Jesús Franco, entre 1972 y 1974, Montse intervino en Un silencio de tumba, Les Ebranlées, Los ojos siniestros del doctor Orloff, El misterio del castillo rojo, Les Gloutonnes, Maciste contre le reine de les Amazones y, sobre todo, Diario íntimo de una ninfómana, cinta en la que la actriz fue protagonista absoluta. Después, diversos conflictos la distanciaron del director, y tras actuar para otros y centrarse más en el teatro, Montserrat pasó a trabajar detrás de las cámaras. Cuando Javier Pueyo le propuso rodar un cortometraje en el que ella misma hablara sobre su carrera, Montse no lo dudó y el resultado fue el magnífico Diario íntimo de una actriz (2015).
Proyecto Naschy tuvo ocasión de charlar con ella dando como resultado una muy interesante conversación.
JESÚS FRANCO
Jesús Franco y yo nos conocimos a través de un hermano mío que llevaba ya un tiempo trabajando con él. Un día que pasaron por Madrid me llamaron, nos fuimos a comer y lo conocí. Soledad Miranda había fallecido y él estaba convencido de que a Soledad le había matado su novio a propósito. Fue en un accidente en la carretera de Estoril (Portugal). Pero inmediatamente no me fui a trabajar con él. Al cabo de quizás un par de meses ellos estaban rodando en Madeira ‘Un capitán de quince años’, una de aventuras. Total, que les faltaba material y como sabes que él iba siempre justo de dinero, que le daban para dos películas y rodaba tres o cuatro, total, que les faltó material y me llamaron a mí para que les llevase unos rollos de película a Madeira en una maleta. Yo cogí mi maleta y me fui. Y encima había un atasco de aviones, o sea, que me tiré dos días en Lisboa en un hotel con la maleta y el material virgen esperando coger el vuelo de Lisboa a Madeira.
Allí estaba rodando otra cosita que luego no llegó a montar porque no se terminó y ya me puso delante de la cámara: ‘Venga, vamos a hacer unos planos aquí’. Esto que hacía él. Yo de todas maneras ya había hecho cosas antes, cosas pequeñas. En una de las carrozas de ‘Placido’ de Berlanga, la niña pija de puesta de largo era yo. Y también un par de cosas para televisión alemana, dos telefilmes con personaje. Yo venía del teatro, era bailarina. Había hecho pareja con mi hermano. Como dice mi hermano, nosotros somos mercenarios del cine y del teatro. Hemos hecho cine, televisión, teatro… vivíamos de eso. Éramos de ese gremio. En mis tiempos existía ese gremio, los artistas y gente de mal vivir. Los cómicos. He hecho cosas infantiles en la tele, teatro musical, estas películas con Jesús Franco y se hacía lo que tocaba hacer. Porque además era divertido. Era nuestro trabajo, lo hacíamos y punto.
Las películas de Jesús Franco se rodaban siempre en algún sitio cálido en el que hubiese hoteles estupendos, se comiese bien y hubiese algún piano bar cerca para que él pudiese ir a tomar una copa, sentarse al piano, tocar estupendamente y divertir a su equipo. El tío Jess te explicaba historias y te enseñaba todo de la vida. Era un vividor y una persona muy culta. Pero sabía lo que se hacía y había un plan de rodaje. Lo que a lo mejor no teníamos siempre era un guión súper bien hecho, porque él improvisaba. Entonces en el hotel, después del rodaje o cuando estábamos preparando, pues hacíamos un ‘brainstorming’ entre unos cuantos y salían ideas, dos o tres folios con ideas y anotaciones que metía en un Mortadelo, que le encantaba, y con eso se iba para el rodaje. Pero también hicimos películas en las que teníamos el guión bien hecho, lo que pasa es que además hacía trocitos de otras y se iba a París o Alemania y también nos llevaba y participábamos. Luego todo lo montaba, porque era un genio del montaje. Aprendí mucho de montaje con él. Yo desde luego tuve una buena comunicación con él. Era un hombre con mucho sentido del humor.
Cuando conocí al tío Jess tenía mujer, una pareja que se llamaba Nicole que era francesa, una señora estupenda, guapísima, con una clase que bueno, que no os podéis imaginar al lado de Lina lo que era eso. Lo siento, pero la verdad es la verdad.
Yo antes de rodar con Jesús no me había desnudado en el cine. Después de él si, con Carlos Aured, con Pedro Ramírez… nosotros éramos actores y fingíamos, porque en ‘Un silencio de tumba’ está Elena San Marina, Alberto Dalbés, o sea, había muchos actores que trabajaban con él y no eran estrellas del porno ni nada. Nos desnudábamos y fingíamos, como hacen ahora todos. Alguna vez si era coproducción se rodaba doble versión, mostrando un poco más. De ‘Los Ojos siniestros del Dr. Orloff’ no hicimos doble versión. Creo que no, pero a lo mejor había alguna escena entre Kali Hansa y alguien más, pero yo no tenía porque interpretaba a una pobre paralítica.

Montse en el centro de la imagen con otros componentes de la troupe de Jesús Franco. Entre ellos pueden verse a Kali Hansa, Lina Romay y el propio Jesús Franco.
Kali era novia en aquel momento de Alberto Dalbés, que hizo varias películas con Jesús. En ‘Un silencio de tumba’ es el protagonista. Resulta que como se iba siempre a exteriores a estos sitios cálidos y estupendos, Alberto echó alguna cana al aire y Kali, esta chica tan cubana y tan estupenda que tenía un cuerpo increíble, pues un día cuando volvió de un rodaje le había puesto la maleta en la puerta. A través de todo esto Jesús conoció a Kali y ella se quedó trabajando con él y Alberto desapareció. Le cayó muy bien e incluso Jesús tenía proyectado hacer una película con Kali y yo de agentes secretos o espías. Y es que ella y yo, la verdad, nos entendíamos muy bien con Jesús. Había mucho sentido del humor durante el rodaje y mucha comunicación. A veces rodando Jesús no decía corten en el sitio que lo tenía que decir y había gente que se quedaba cortada y no seguía. Nosotras nos comunicábamos bien, Jesús no decía corten y yo no cortaba… seguíamos. Por cierto, he intentando buscar a Kali Hansa y no la encuentro.
El problema de Jesús era que tenía poco dinero y no tenía al lado una persona que llevase bien los asuntos monetarios, y entonces los tenía que llevar también él. El tiempo que estuvo Nicole lo llevó un poco mejor, pero claro, era un desastre, había que esperar para cobrar y a lo mejor cobrabas tres meses después. Pero no era porque Jesús fuese un usurero y no te quisiera pagar, era porque no tenía dinero. De ahí cosas como lo de hacerme llevar material en una maleta en vez de hacerlo por el cauce oficial. Pero por otro lado luego en cuanto a los planes de rodaje y como se rodaba todo era súper profesional. No tenía nada que envidiar a nadie.
Lina Romay era montadora porque Jesús la enseñó. Antes de él ni era actriz ni era montadora. Ella tenía una edad y le vino bien, y lo respeto mucho, pero una cosas es una cosa y otra cosa es otra cosa. Mi hermano le presentó a Jesús Franco a Lina Romay. Si alguien sabe quien era Lina somos nosotros. No voy a contar detalles pero… Lina se casó con Ramón, el fotógrafo que nosotros contratamos y la llevó a Madeira, donde estábamos rodando. Le dijimos a Ramón, si os casáis ahora pues tráete a Lina y así hacéis luna de miel. Entonces hubo algún problema de dinero con el equipo, nosotros nos fuimos y quien se quedó con Jesús en Madeira para que no se quedara solito fueron Ramón y Lina. A los pocos meses yo estaba haciendo teatro y vino Ramón a verme. Lo vi en primera fila y luego entró en el camerino y me contó lo que había pasado.
Hasta aquel momento éramos un grupo de gente muy maja. Pero irrumpieron por allí el vampiro del autopista con su mujer, luego Lina, y después hubo un problema con ‘Al otro lado del espejo’ (1973), donde participaba José María Forqué. Yo había estado con Jesús durante toda la confección del guión y esa película era para mí, pero Forqué se empeñó en que hiciera… bueno, él era muy amigo de Fernando Fernán Gómez y claro, no nos pidió dinero para hacer eso, habíamos hecho un guión como Dios manda y gustó mucho pero… ahí se impuso lo que se impuso porque en aquel momento ya se habían vendido muy bien algunas películas mías, porque a mí me dijo Jesús que se vendían muy bien mis películas en el mercado del Cine de Cannes, por ejemplo, pero estos impusieron a Emma Cohen. Jesús se enfadó, no hizo la película como quería, porque a mí me veía todos los días y me lo decía.
A Emma Cohen la conocí allí y como compañera de trabajo era una persona estupenda, encantadora, y con ella no tuvimos ningún problema, pero hizo esa película, que era para mí, que teníamos mucha ilusión por hacerla porque trataba unos temas que nos gustaban. Jesús estaba enfadado y lo comentaba con otras personas del equipo y con mi hermano. Yo sé que Jesús estuvo muy desilusionado y muy enfadado con nosotros, porque el tiempo que nosotros estuvimos con él pues estuvimos muy bien, conoció a mis padres también. Encajábamos bien, teníamos un sentido del humor parecido. Sé que estaba enfadado conmigo porque él tenía proyectos. Pero claro, yo también lo estaba porque no había hecho ‘Al otro lado del espejo’.
En ‘Diario íntimo de una ninfómana’ (1973) era la protagonista y fue donde más comunicación tuvimos, ya que yo estaba siempre en el rodaje y nos gustaba trabajar juntos, escribir guiones con él, rodar con él y escucharle tocar el piano. Cuando Lina llegó allí él no le hizo ni caso, era la mujer del fotógrafo, lo que pasa es que también la puso, le dijo ‘ven y ponte’ en vez de buscar un figurante, porque estas cosas las hacía y nos comentaba “Esta chica es tonta, siempre pone la misma cara” no le gustaba nada. Pero te digo, nos fuimos y se quedó solo y él necesitaba siempre tener a alguien al lado y entonces pues claro, Ramón era el fotógrafo, y aunque no había hecho cine entonces, Jesús le fue enseñando y nos enteramos de que se habían quedado ellos dos con Jesús y que empezó a hacer proyectos con ellos. Porque claro, a ellos les tuvo que enseñar desde cero, ni él ni ella eran profesionales antes de conocernos a nosotros. Era un chico de barrio muy aficionado a la fotografía y nosotros le ayudamos. Si yo hubiese seguido allí o hubiera estado Nicole, no habría pasado eso. O no inmediatamente.
A Jesús le gustaba muchísimo el cine y habría hecho lo que fuera. Él solo quería vivir rodando. Acabó haciendo lo que acabó haciendo porque era la única manera de seguir rodando. Él solo quería rodar y punto. Y es lo que hizo.
AURED, OSSORIO, BENPAR Y… ¿POQUITO?
A mí me llamaron para hacer un papel más importante que el que hice finalmente en ‘La Endemoniada’ (1975). Yo conocí a Amando de Ossorio cuando fui a hacer el casting y fue cuando me dijo que no iba a hacer el personaje que terminó haciendo Kali Hansa. Recuerdo que Kali me llamó y hablamos y realmente daba mucho más el perfil que yo para el papel, claro, yo tenía una cara angelical, porque es así, y ella era una cubana ¡Pero cubana auténtica! Porque cuando salía con ella, hoteles y tal, te preparaba un ritual… a ella le encantaba la santería y sabía mucho.
Cuando ‘El jovencito Drácula’ (1976) yo estaba haciendo el musical ‘Godspell’ en Barcelona, era ya al final de la gira, llevábamos un año por España y estábamos en el Romea y recuerdo que vinieron allí, al camerino, entre función y función (hacíamos dos funciones cada día de dos horas y media… ¡Tremendo!) y vinieron allí y fue una cosa muy rápida que se hizo en uno de mis dos días de descanso. Fue rápido, allí en el Tibidabo, en una casa. Víctor Israel era un encanto, buen compañero.
A Sebastià D’Arbó lo conocía toda mi familia de toda la vida, de cuando era cámara en televisión española. Con él hice ‘Viaje al más allá’ (1980).
Recuerdo muy bien a Carlos Aured porque era muy amable y muy caballero. Yo tenía un niño pequeño y me estaba apartando de la actuación. A mí me envió mi representante, Marta Flores1, que representaba a todo el mundo en Barcelona y me dijo que fuera, que el papel estaba muy bien, una semana de rodaje, pero sin ver el guión y sin saber nada. Tuve que salir a toda prisa, llegué a Madrid y me enteré de varias cosas, como de que salía Lina Romay. Y la
verdad, no me apetecía nada rodar con ella. Yo no quería hacer ‘El fontanero, su mujer… y otras cosas de meter’ (1981), y cuando llegué a Madrid le dije que no. Pero me lié la manta a la cabeza. Aured me lo pidió por favor y me aseguró que yo no tendría ninguna escena pornográfica. Sí, salí desnuda, evidentemente, pero que, en fin, me trató muy bien y pensé, es igual, una semana y ya está. No le dije que no porque era él, si llega a ser alguien que me cae peor, desde luego que le digo que no porque, claro, irme para allí un día por la noche y al día siguiente rodaje a las seis de la mañana… ¿Esto que es? ¿Pero que me estás contando? En realidad, entré en este tipo de cine por Jesús y luego hice tres o cuatro más y ya está.
Luego ya en el teatro, en ‘Godspell’, conocí al padre de mi hijo, Nicolás Romero, que había sido ‘Poquito’ en ‘Los Chiripitiflauticos’, fue guionista de Barrio Sésamo y ha hecho muchos espectáculos infantiles. Es una persona que ha estado de toda la vida en el teatro y que ha hecho muchas cosas. Había que seguir luchando mucho y necesitaba ganar dinero al mes y comer todos los días.
Ya en la época, las películas de Jesús Franco se vendían muy bien. Eran de Serie B, pero se vendían muy bien en el mercado del cine. Cuando me enteré después de que estas películas eran de culto en el extranjero pensé que vaya mala pata, porque si esto hubiese sucedido entonces, yo habría seguido trabajando en esto. Pero entonces lo que no podía era morirme de hambre o irme a casa de mis padres para que me mantuvieran con mi hijo, porque me separé de Nicolás y seguimos siendo muy buenos amigos, pero el matrimonio es una cosa que hay gente que sirve y gente que no sirve.
Cuando me llamó Javi Pueyo con el proyecto del corto me dejó sorprendida. No podía ni pensar. Porque encima me iba diciendo ‘Tú has hecho esta película y esta otra…’ y yo decía ‘¿Cómo sabes tanto?’ Yo no sé todo eso y lo sabe él. Y me encantó el proyecto porque a mí me gusta mucho el cine, trabajar delante y detrás de la cámara, y me encanta ver películas. Es de las cosas que más. Con Jesús íbamos mucho a ver películas. Nos íbamos a París ‘Oye, han estrenado El último tango…, venga, vamos a verla’ y nos llevaba a verla. Era un cinéfilo tremendo y nosotros también. A mí siempre me ha gustado. Yo he visto todas las películas que he podido en mi vida y sigo viendo películas. Así que una persona que con 30 años, más joven que mi hijo, me venga y me diga que quiere hacer un cortometraje conmigo, pues vale. Sobre todo para ayudarles a ellos. Que el cine no se puede morir. Que tiene muy pocos años. Es muy joven y están saliendo muchas porquerías que no tienen nada que ver con el cine. Es un trabajo estupendo y generalmente la gente que trabaja en el cine porque ama el cine, es buena gente. Gente desinteresada. Y este corto lo hacen sin cobrar un duro y gastando de su bolsillo, y esto no lo hace nadie. Solo lo hacen los artistas y la gente de mal vivir. Que somos lo peor, porque los otros, como son de más alcurnia, se dedican a robar y robar.
Parece que cuando eres actriz pasas a otro estatus y nosotros, como dice mi hermano, que me encanta, somos mercenarios del cine y del teatro. Mis padres ya trabajaron en el teatro y luego en cine. Es una profesión. Y yo soy la misma cuando trabajo delante de la cámara que cuando trabajo en producción. Lo mejor del mundo para mí es estar en un plató. Da igual donde esté el plató.
1.- Marta Flores (AKA Martha Flores), fue una actriz nacida en Madrid en 1913 que realizó una extensa carrera que cubre de 1937 a 2002, realizando en la mayoría de casos diminutos papeles. También fue directora de casting y fundó una agencia a principios de los años sesenta. Falleció en 2005
EXTRAS
Premio Nosferatu a Rosanna Yanni y recuerdo a Soledad Miranda, Piquer Simón y otros mitos en Brigadoon del Festival de Sitges
El realizador mexicano Enrique Taboada, las musas del cine de terror Rossana Yanni y Me Me Lai, el mítico realizador Ibáñez Serrador y su factoría, la figura del añorado Juan Piquer Simón y el estreno mundial del documental sobre Soledad Miranda serán algunas de las principales propuestas de la programación de un Brigadoon plural en las formas, aunque auténtico, una vez más, en su contenido de producciones de género radical y culto.
Brigadoon reúne una colección sugestiva de largometrajes de ficción, cortometrajes y documentales en un cartel con premieres mundiales, también revisa trayectorias relevantes en el cine de género, ofrece una buena selección de documentales y presenta su primer libro oficial.
Entre los largometrajes de ficción programados destacan títulos como Guinea pig: Bouquet of guts & gore, dirigida por Stephen Biro, una nueva reconstrucción del sanguinario episodio Flower of Flesh & Blood , de Hideshi Hino, de la mítica saga Guinea Pig; Female Werewolf, una aproximación al universo de Jesús Franco, dirigida por el editor de la revista Fangoria, Chris Alexander; Darkside Witches, de Gerard Diefenthal, protagonizada per la mítica actriz Barbara Bouchet y Le scaphandrier (Death Dive), una película que podría ser un perfecto remake del film de John Carpenter La niebla, dirigida por Alain Vézina. Además, la mítica actriz Me Me Lai, presentará Eaten Alive! The Rise and Fall of the Italian Cannibal Film, dirigido por Calum Waddell.

Preparando la escabechina en la nueva vuelta de tuerca al episodio más popular de la serie Guinea Pig
Estos films se suman a los ya anunciados Villa Nabila, de Syafiq Yusof; The Entity, de Eduardo Schuldt; O diablo mora aquí, de Rodrigo Gasparini y Dante Vescio, y Me and my Mates vs. the Zombies Apocalypse, de Declan Shrubb.
Un año más, Brigadoon ofrece una esmerada selección de documentales en su programación. Este año, será el escenario de la premiere mundial de Soledad Miranda: una flor en el desierto, de Pepe Flores & Paco Millán, documental centrado en la desaparecida actriz sevillana, y The Simon’s Jigsaw: un viaje al universo de Juan Piquer Simón, de Luís Esquinas, que tiene como protagonista al también desaparecido realizador y productor valenciano Juan Piquer Simón.
Brigadoon 2015 proyectará también los capítulos El cumpleaños, El doble, El regreso, El último reloj y El caso del señor Valdemar de la mítica serie de televisión Historias para no dormir, inéditos hasta el momento en DVD. La factoría Ibáñez Serrador se encuentra en plena fase de preproducción de una nueva temporada de la popular serie de terror creada por el legendario Narciso Chicho Ibáñez Serrador. En esta nueva etapa, Prointel Producciones, dirigida ahora por su hijo, Alejandro Ibáñez, bajo la supervisión y sabios consejos de su padre y maestro, propone nuevas historias y versiones de algunos de los capítulos más terroríficos de la serie. El equipo creativo estará formado por directores consagrados y nuevos talentos del cine de género español. Además de otros proyectos de entretenimiento, la productora está desarrollando también una película documental sobre la vida de Narciso Ibáñez Serrador.
El Premio Nosferatu este año será para la argentina Rossana Yanni, actriz muy prolífica en el panorama cinematográfico español durante la década de los sesenta y setenta y protagonista de películas dirigidas por Amando de Ossorio y Jesús Franco. Brigadoon también proyectará algunas películas de su carrera como El gran amor del conde Drácula(1972), de Javier Aguirre o Bésame monstruo (1968), de Jesús Franco. De esta manera, Brigadoon seguirá con la disposición de reivindicar las grandes figuras del cine fantástico y de terror hechas en el estado español en décadas pasadas y, paralelamente, refuerza la importancia de
la mujer en el cine de terror, una línea que se extiende en otras secciones del Festival.
Brigadoon estrena una colección de libros con su propio sello. Y lo hace con Taboada, un estudio y homenaje a la figura del director mexicano Carlos Enrique Taboada, a cargo de varios autores. La edición la realiza la editorial catalana Tyrannosaurus Books. Brigadoon, también proyectará Jirón ópera prima de Christian Cueva, que gira alrededor de la figura del realizador mexicano. Al documental le acompañará una retrospectiva de Taboada con los films Veneno para las hadas (1984) y Más negro que la noche (1975), entre otros.
Soledad Miranda y Jesús Franco en ediciones de lujo
Soledad Miranda: Sesión de fotos para El diablo que vino de Akasawa
Hace unos dias preparé este texto y estas fotos con la intención de publicarlarlo precisamente hoy. Cuando lo hacía no sabía que estaba ingresado Jesús Franco con un ictus. Ahora que nos ha dejado he preferido no retocar el texto ni adaptarlo a las circunstancias. Esté donde esté, Jess estará con sus muchas musas. Seguro que con Soledad y por supuesto Lina, pero no nos deja solos, ya que ahí están sus muchas películas, su forma de ver el cine y, por supuesto, de vivir la vida: En total libertad.
Tras asistir al estreno de la última «película» de Jess Franco, Serendipia no pudo más que añorar otras obras del director. No crean que muchas, ya que uno no es un gran fan de su filmografía, pero es indiscutible que la colaboración con Soledad Miranda pasa a ser lo más importante que ha realizado el pícaro de complicada dentadura. Hemos querido reunir aquí parte de la sesión fotográfica promocional para El diablo que vino de Akasawa (1971), unas preciosas fotografías que, en parte fueron utilizadas para la cartelería del film, incluso en España, pero convenientemente recortadas, claro. Otro homenaje a Soledad Miranda y, por supuesto a Jesús Franco, porque sea como fuere sin él posiblemente no sería el mito que es entre los fans del cine de terror.
Finalmente las fotos promocionales fueron utilizadas para los carteles del film. Como era la época que era, además de los cortes de rigor, en el cartel español se vistió «convenientemente» a Soledad para no espantar al público mientras que, por ejemplo en Italia, donde estaba más normalizado el tema del erotismo, esas fotos no necesitaron de retoques para utilizarse en sus carteles. No me he resistido a incluir esta fantástica portada alemana en al que Soledad muestra sus encantos. ¡Como resistirse!
El día que Soledad Miranda se volvió inmortal.
Fue el 18 de agosto de 1970 en Lisboa y hasta la prensa española lo reflejó detalladamente. Cuanto tardaría aquel país en poder verla en todo su esplendor en films de Jesús Franco como Sie Tötete in Ekstase (1971) o Vampiros Lesbos (1971) y olvidar la recortadísima y absurda versión española que se exhibió con el nombre de Las Vampiras.
Como nos cautivaría a los nuevos buscadores de perlas la magia de la mirada de Soledad, de los gestos de Soledad. Nunca Jesús Franco rodó tan bellamente, realizando todo un homenaje a la belleza de su musa, una belleza que ese agosto pasaría a ser inmortal quedándose para siempre en ese celuloide precioso, donde nunca envejecerá.
REVISTA SEMANA, 29 DE AGOSTO DE 1970.





































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