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Vic Winner: el galán del Fantaterror

19 diciembre 2016 Deja un comentario

untitledVic Winner representa para el cine de terror español la encarnación del galán. Su atractivo rostro y su atlética figura fueron el principal reclamo para los directores y productores, que lo requirieron para interpretar al ‘chico’ de la película, que rescata a la protagonista de las zarpas del villano, del monstruo de turno. O que muere en el intento. Una figura presente en el cine de terror desde sus inicios que también pasó a formar parte del imaginario autóctono de los años setenta, muchas veces interpretado por actores como Tony Kendall, Andrés Resino, Tony Isbert o nuestro protagonista, Vic Winner, el que más reincidió en este género, ya que tuvo la fortuna de formar parte del reparto de cinco de las más importantes cintas pertenecientes al boom del cine de terror español de los años setenta, así que su físico resulta familiar para el aficionado, algo que no dejó de sorprenderle cuando se lo destaqué.

Siendo como es un actor que no se prodiga mucho en entrevistas, nos resulta todo un placer el poder hablar con él y repasar toda su carrera, deteniéndonos, por supuesto, especialmente en su fructífera etapa en el cine de terror.

LOS COMIENZOS

Víctor Barrera Rodríguez nació en Carmona (Sevilla). Se licenció en Derecho pero tras ver unas imágenes de Venezuela en un documental, decide marcha hacia allí en 1957. En Caracas ejerce de abogado, trabajando también de corresponsal en diversas publicaciones españolas y como presentador de televisión en el canal Venevisión. Pero el cine se cruza en su vida, cambiándolo todo:

En los estudios de Venevisión

En los estudios de Venevisión

“Mi entrada en el cine fue por casualidad. Siendo abogado de una productora venezolana, que había firmado una coproducción de dos películas con otra productora italiana, resultó que el actor italiano que debía interpretar el papel de Inspector de Policía en ambas cintas no se presentó, y el director de las películas me convenció para que yo lo hiciera. Estas películas fueron Goldface (Goldface il fantastico Superman, Vitto Albertini, 1967) y Acción en Caracas (AKA El hombre de Caracas, Juan Xiol, 1970)[1] y en ninguna de las dos aparecí en los créditos, porque para mí fue un hecho esporádico. Así que fue casualidad más que vocación, aunque ésta estuviera larvada en mi subconsciente”.

Con el showman televisivo Renny Ottolina y la cantante Mina. Precisamente Renny Ottolina es padre de la actriz Rina Ottolina, que interpretó junto a Naschy, La venganza de la momia (1973) de Carlos Aured.

Con el showman televisivo Renny Ottolina y la cantante Mina. Precisamente Renny Ottolina es padre de la actriz Rina Ottolina, que interpretó junto a Naschy, La venganza de la momia (1973) de Carlos Aured.

A pesar de ser estos sus primero filmes, las filmografías consultadas del actor se inician generalmente con Las endemoniadas (Nelle pieghe della carne, 1970) de Sergio Bergonzelli.

Las endemoniadas no fue mi primera película. Fue la cuarta o quinta. La rodamos en Pescara, una bella ciudad italiana a la orilla del Adriático. Era una coproducción hispano-italiana con Pier Angeli y Eleonora Rossi Drago, por parte de Italia, y por parte española Emilio Gutierrez Caba, Alfredo Mayo, Fernando Sancho y yo. Y la verdad es que lo pasé muy bien. Pier Angeli -la exnovia de James Dean- ya estaba mayorcita, pero aun conservaba su belleza y elegancia. Así como Eleonora, otra belleza italiana. El director y productor, Sergio Bergonzelli, desde entonces hasta que murió hace unos años fue un gran amigo mío. Era un viejo profesor de filosofía que abandonó la universidad por el cine. Era un enamorado de la música clásica y llevaba el coche lleno de discos antiguos”.

con Pier Angeli

Con Pier Angeli en Las endemoniadas (Nelle pieghe della carne, 1970) de Sergio Bergonzelli.

A continuación participa, ya como protagonista, en Fray Dólar (Raúl Peña, 1970), una comedia coproducida entre España y Puerto Rico rodada en ese país y en Estados Unidos.

“Fue una película un tanto deslavazada. Allí conocí a Manolo Zarzo, de quien me hice muy amigo durante el rodaje, y a Marisa Paredes (…) Recuerdo que lo pasábamos genial. Incluso nos echaron del primer hotel por bullangueros. Me encantó Puerto Rico, sobre todo sus playas y sus mujeres”.

La Araucana (Julio Coll, 1971) su siguiente filme, es una importante coproducción entre España, Italia, Perú y Chile en la que Víctor obtiene un papel destacado, el del

Como el indio Lautaro en La Araucana.

Como el indio Lautaro en La Araucana (Julio Coll, 1971).

cacique indio Lautaro, el antagonista, compartiendo reparto con Elsa Martinelli, Venantino Venantini, Julio Peña, Ricardo Palacios y Eduardo Fajardo, entre otros.

“Rodamos en varias localizaciones de Chile (en la capital Santiago, en Valparaíso, desierto de Atacama etc.) Estuvimos más de un mes, en junio de 1970, durante la campaña electoral que ganó Allende. Fue emocionante conocer un pueblo tan culto políticamente y con un sentido democrático tan arraigado como el chileno. Lástima que asesinaran en 1973 a Allende, un gran político, aunque algo ingenuo para mí parecer. El rodaje fue totalmente placentero. Conocí mucha gente interesante, sobre todo a Venantino Venantini[2], un bohemio italiano, encantador como persona y un gran actor, que hablaba inglés perfectamente. La película, si mal no recuerdo, fue seleccionada en el Festival de Moscú y funcionó en España bastante bien”.

Precisamente durante el rodaje de La Araucana Víctor Barrera conocerá al productor Josep Anton Pérez Giner, con quien entabla una larga amistad y que le abrirá el camino de retorno a España, ya definitivamente como actor, para rodar en Profilmes, productora recién fundada por Pérez Giner y Ricardo Muñoz Suay que iniciaba su plan de producción dedicado al cine de género, especialmente de terror.

Vic Winner con Josep Anton Pérez Giner

Vic Winner con Josep Anton Pérez Giner

EL CINE DE TERROR

Víctor Barrera, que en los anteriores rodajes había sido acreditado con el nombre artístico de Víctor Alcázar decide, una vez en España, pasar a llamarse Vic Winner.

Como normalmente estas películas tenían dos versiones, una para España, recatada e hipócrita; y otra para el extranjero, más realista y desenfadada en lo que a las relaciones sexuales y vestuario se refiere, quise también diferenciar los nombres. Creo que fue decisión mía. Lo mismo hizo Jacinto con lo de Paul Naschy”.

Y precisamente junto a Paul Naschy compartirá el rodaje de cuatro películas: El espanto surge de la tumba (Carlos Aured), El jorobado de la Morgue (Javier Aguirre), El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre) y La rebelión de las muertas (León Klimovsky), rodadas todas en 1973. Victor Barrera piensa que el cine español no valoró lo suficiente a su amigo Paul Naschy:

“No, no lo valoró. Esa pena la tuvo mucho tiempo. Porque él era muy inteligente, y sobre todo, de una gran hipersensibilidad.

Creo que me lo presentó José Antonio Pérez Giner, Director de Producción de dos películas en las que intervine en Venezuela. (…) Era un profesional como la copa de un pino. Un gran actor, de una paciencia infinita en maquillaje. Un gran compañero y amigo. Con él, su esposa y la mía, salíamos a cenar y de copas casi todas las noches durante el tiempo que trabajamos juntos, que fueron varios años.

Amenazando a Alaric de Marnac (Paul Naschy) con los Martillos de Thor.

Amenazando a Alaric de Marnac (Paul Naschy) con los Martillos de Thor.

Tengo muchos recuerdos de mi gran amigo. El que me viene a la mente ahora es el siguiente: estábamos rodando El Espanto surge de la tumba. Era de noche, estábamos en una presa o embalse que hay en la Sierra Norte de Madrid. La escena es esa donde, desde una lancha, tenemos que tirar al embalse dos cuerpos embutidos en sacos, si no recuerdo mal. Cuando los echamos por la borda, y nos disponíamos a regresar a tierra, me dí cuenta de que a unos metros de nosotros estaba la caída del agua y la corriente nos llevaba hacia allí. El que manejaba los remos era Paul y se dio cuenta de la situación y de que yo estaba preocupado. Recuerdo que me dijo: ‘Eso está chupado. No olvides que soy campeón de España de levantamiento de pesos.’ Y no sin tener que recurrir a todas sus fuerzas salimos de la situación. Pero yo sentí verdadero miedo. Y no soy de los más miedosos”.

En esta película, que el actor recuerda como la que más le gustó interpretar de esta etapa, Vic interpreta al pintor Maurice Roland, descendiente de uno de los ejecutores del brujo Alaric de Marnac (Paul Naschy), que resucita con el ansia de vengarse de sus verdugos. Maurice intenta terminar con el brujo, pero este lo mata lanzándole un hacha.

La película se rodó en un tiempo record y se utilizó la cartuja de Talamanca del Jarama y la casa familiar del propio Naschy en Lozoya como escenarios.

En aquella época las películas se hacían con las letras que anticipaban los distribuidores regionales. Recuerdo que el Espanto surge de la tumba la hicimos con ocho millones de pesetas”.

Junto a Paul Naschy en una foto perteneciente a una sesión promocional realizada en casa de Vic

Junto a Paul Naschy en una foto perteneciente a una sesión promocional realizada en casa de Vic

El filme fue dirigido por Carlos Aured, ayudante de León Klimovsky, que debutaba con este filme

“(…) fue un buen director. No hubo problemas en el rodaje y terminamos siendo buenos amigos”.

Como tantas películas de la época, para El espanto surge de la tumba se rodaron algunas escenas alternativas con desnudos para incluir en la versión para exportación.

“Unas escenas se rodaban con sujetadores y en otras se enseñaban las mamelas. Las actrices ya eran advertidas antes de contratarlas, y conscientes de ello, rodaban sin poner ningún pero. Recuerdo con especial deleite el busto tan perfecto que tenía mi amiga y paisana María José Cantudo, a quien más de una vez fui a recoger al colegio donde estudiaba en mi Mercedes. Iba por ella por hacerle el favor a su novio y luego esposo, Manolo Otero, con quien estuve rodando La Araucana. Era un buen tipo, aunque un poco poseído (Con lo guapo que era y lo bien que cantaba, ¿Quien no es poseído?)”.

Otra imagen de Naschy y Winner perteneciente a la misma sesión promocional privada.

Otra imagen de Naschy y Winner perteneciente a la misma sesión promocional privada.

A continuación Paul Naschy y Vic Winner vuelven a compartir reparto en dos películas dirigidas por Javier Aguirre: El jorobado de la Morgue y El gran amor del Conde Drácula.

El jorobado de la Morgue narra los descabellados experimentos que realiza el Dr. Orla (Alberto Dalbés) para crear un ‘primordial’, contando con la colaboración del jorobado Gotho y del Dr. Tauchner, personaje encarnado por un Vic Winner que se verá obligado a memorizar frases como “Los niveles de proteínas solubles y lúcidos no disminuyen”. Cuando Tauchner deja de prestar ayuda a Orla tras ver que sus experimentos se le van de las manos, él y su novia Frieda (Maria Perschy) serán apresados para formar parte de la dieta del ‘primordial’. Finalmente y liberados por Gotho, el Dr. Tauchner, Frieda y Elke (Rossanna Yanni), conseguirán escapar con vida.

Rodada en parte en Viella, una población ubicada en pleno Pirineo de Lleida que da totalmente el pego como población bávara, El jorobado de la Morgue incluye una de las mejores interpretaciones de Paul Naschy.

“Paul, Javier Aguirre, Manu Leguineche (qepd) y yo fundamos una productora, Janus Films y con ella realizamos cuatro películas, que vendimos antes de empezarlas. Una de ellas era El Jorobado de la Morgue, de la que recuerdo una anécdota muy graciosa. Estábamos rodando las escenas finales de la película, en unos alcantarillados de un pueblo de la sierra. Yo acababa de liberar a mi novia en la película, la bella y maravillosa Rosanna Yanni[3], que todo lo que tenía de guapa lo

El truculento cartel americano de El jorobado de la Morgue

El truculento cartel americano de El jorobado de la Morgue

tenía de hembrona. Es una mujer de alta talla y buen peso, y como estaba desmayada, tenía que correr con ella en brazos a través de aquel alcantarillado de aguas negras y malolientes. Yo era joven y fuerte (aunque no tanto como Paul) y durante los ensayos no tuve problema, porque ella se agarraba a mi cuello y eso facilitaba mi acción. Pero cuando llegó la hora del rodaje y ella estaba desmayada, era un cuerpo muerto con el que yo ya no podía correr como en los ensayos. Se lo dije a Javier y entre las risas de todo el equipo, y sobre todo de Rosanna, improvisamos una carretilla sobre la cual, sin que se viera por cámara, yo apoyaba mis brazos, que sostenían a una Rosanna desmayada ¡¡Cómo pesaba la condenada!!”.

La película cuanta con algunas escenas remarcables, como la que demuestra la sangre fría que poseía la actriz María Elena Arpón, rodando cubierta de ratas; o aquella que levantó cierta leyenda de que se habían utilizado cadáveres reales en algunas tomas.

“Lo del cadáver de verdad yo no lo recuerdo. Pero no me extraña nada. Los de producción eran tan buenos que si necesitaban un cadáver y no lo encontraban, se cargaban al primero que pasara por allí. Es broma. Lo de las ratas de María Elena no eran ratas de verdad. Eran cobayas blancas de laboratorio teñidas de marrón, que dan el pego total”.

Por su parte, El gran amor del conde Drácula, el otro filme que rueda con Aguirre, cuenta con un gran reparto femenino: de nuevo Rosanna Yanni, Mirta Miller, Ingrid Garbo y como estrella internacional Haydée Politoff, que parece ser tuvo un serio accidente durante el rodaje. En el filme Imre Polvi, su personaje, era vampirizado y lucía prominentes colmillos, así como unas lentes de contacto que le daban un aspecto más siniestro, obra del equipo de maquilladores formado por Emilio Puyol y Carlos Moreno. El film contenía en su doble versión alguna escena picante protagonizada por Vic Winner e Ingrid Garbo, que interpretaba a Marlene, su novia. Imre es destruido por Drácula, personaje que encarna Paul Naschy, clavándole una estaca cuando ataca a Karen (Haydée Politoff), muchacha de la que el conde se ha enamorado y por la que terminará auto inmolándose.

¡Todos vampirizados!Con Mirta Miller e Ingrid Garbo en El gran amor del Conde Drácula

¡Todos vampirizados!Con Mirta Miller e Ingrid Garbo en El gran amor del Conde Drácula

“La verdad, no recuerdo nada en particular de esa película. Que rodamos en un palacete de la Alameda de Osuna. Que las actrices eran bellísimas. Que lo pasamos muy bien. Que Ingrid Garbo tenía un admirador del norte de España médico con el que se casó después. Por cierto, tuvimos un ayudante de producción (el que nos traía al rodaje las Coca-colas y los bocadillos) que se llamaba Enrique González Macho[4]

Las lentillas molestaban un poco, pero los colmillos en absoluto. De Emilio me acuerdo. Era genial y la pesadilla de Paul.

Del supuesto accidente de Haydeé no recuerdo nada. Ni siquiera de ella”.

En La rebelión de las muertas, Vic Winner encarna al doctor en psiquiatría Lawrence Radcliffe, escéptico amigo de la protagonista Elvire (Romy) a la que rescatará de las garras de una satánica secta, no sin antes ser capturado y estar ambos a punto de morir en manos de Elsie (interpretada por una joven María Kosty) que es abatida por la policía tras desvelar a los prisioneros sus aviesas intenciones: “Os mataré a ti y a ese estúpido entrometido de Lawrence. Luego me serviréis de zombies porque mi misión es crear un imperio ¡Un imperio de muertos que sojuzgarán a los vivos!”

El actor apenas recuerda nada de esta película, su última colaboración con Paul Naschy y última también con Profilmes, pero sí de su director:

“Lo único que recuerdo es lo buena persona y buen director que era Klimosvsky y lo bella que era su esposa”.

En La rebelión de las muertas, junto a Romy, Mirta Miller y Paul Naschy, que interpreta el doble papel de Krisna / Kantaka.

En La rebelión de las muertas, junto a Romy, Mirta Miller y Paul Naschy, que interpreta el doble papel de Krisna / Kantaka.

Se cierra así su breve etapa en Profilmes, que constó de dos cintas ya que aunque hay filmografías del actor que incluyen Tarzán y el misterio de la selva, dirigida por Miguel Iglesias Bonns en 1973, el actor no tuvo nada que ver con esa película.

Una vela para el diablo es el siguiente proyecto en el que participa Vic Winner. Pieza capital del cine de terror dirigida magistralmente por Eugenio Martín, contó con un excepcional reparto que incluía a Esperanza Roy y Aurora Bautista como Verónica y Marta, dos hermanas que regentan un hostal en la Andalucía profunda. La llegada a su establecimiento de jóvenes turistas con actitudes liberales escandalizará a las frustradas hermanas, siendo el detonante de sus instintos homicidas. Entre las actrices que caerán bajo sus zarpas se encuentran Lone Fleming, Blanca Estrada, Loreta Tovar y, por poco, la inglesa Judy Geeson que interpreta a Laura Barkley, hermana de May, personaje interpretado por Loreta Tovar cuya búsqueda destapará los crímenes. En el filme Vic Winner interpreta a Eduardo, joven que ayudará a Laura y que morirá en manos de Marta.

Con Lone Fleming y Aurora Bautista en un fotocromo de Una vela para el diablo

Con Lone Fleming y Aurora Bautista en un fotocromo de Una vela para el diablo

Una vela para el diablo la hice después de rodar las cuatro que hice con Paul Naschy. Entre las actrices, que yo recuerde, como eran tan distintas entre sí, no hubo problemas.

Recuerdo que Esperanza era muy divertida. Aurora muy chapada a la antigua. Blanca Estrada casi mata de celos a su marido. Lone Fleming era encantadora. Tanto que creo que enamoró en aquella película a Eugenio y continúan juntos. Judy Geeson, la inglesa, que acababa de hacer Brannigan[5] con John Wayne, estuvo poco en el rodaje. Con ella tuve una escena de cama bastante cálida que luego no vi en la película. Nunca supe por qué la quitaron, si por montaje o por censura.

Rodamos en Grazalema, el pueblo donde más llueve de España. Un pueblo precioso con una gente entrañable. Eugenio Martín genial. Es un señor como director y como persona. Aprendí muchas cosas de él. Sobre todo cómo tratar a los actores y actrices. Guardo recuerdos muy gratos de él y de todo el equipo, sobre todo del malogrado Teo Escamilla, el cámara, con quien hice una gran amistad. La película fue seleccionada para el Festival de Cannes de aquel año y fue bastante bien en taquilla”.

Premiere en Madrid de El espanto surge de la tumba (de izq. a drcha. crítico no identificado, Carlos Aured, Paul Naschy, María José Cantudo, Helga Liné y Vic Winner.

Premiere en Madrid de El espanto surge de la tumba (de izq. a drcha. crítico no identificado, Carlos Aured, Paul Naschy, María José Cantudo, Helga Liné y Vic Winner.

La voz de Vic Winner, como era bastante habitual en aquella época, era doblada, concretamente por Juan Miguel Cuesta, voz habitual también de actores como Ian McKellen o Michael Caine. Pero para este filme, que se rodó directamente en inglés, fueron muy bien los conocimientos del idioma que poseía el actor.

La última película de terror en la que participó nuestro protagonista fue El espectro del terror. En ella realiza un pequeño papel como inspector de policía, coincidiendo en su reparto con, de nuevo, María Perschy, además de Sancho Gracia, María Dolores Tovar, hermana de Loreta Tovar, y el extraño actor Aramís Ney.

“Esta fue una película en la que ciertos cineastas colaboramos desinteresadamente para ayudar a Elorrieta. Yo ni siquiera la vi. Recuerdo que allí conocí, y nos hicimos amigos, a Sancho Gracia. Como los dos vivíamos en la avenida Nazaret, todas las mañanas de rodaje yo lo recogía en su casa y nos íbamos juntos en mi coche. Sí, recuerdo que encendía un cigarrillo tras otro. Y que era campechano y muy buen actor”.

Thespecterofterror1973Aunque este tipo de películas eran humildes, Víctor Alcázar recuerda que algunas tuvieron honores de estreno: “De algunas sí se hicieron galas. A los estrenos de Madrid y alguna capital de provincias, sí asistí”.

A pesar de que  muchas de estas películas han pasado a ser títulos de culto en países como Estados Unidos, Alemania o Inglaterra, donde han sido editadas y reeditadas en algunos casos de forma lujosa, Vic Winner duda de su valor en la actualidad e incluso no es consciente de la popularidad de estos filmes para el aficionado

“No. Hasta ahora no lo supe. En cuanto a si tienen un valor, económico claro. Artístico, no lo sé. Depende de los países y de los críticos. Como ya dije, las hacíamos y ya estaban vendidas. Normalmente, nos las compraban baratas ‘para todo el mundo’. Por eso se perdía el control de los derechos de reproducción. En cuanto a lo de la posteridad, a estas alturas me importa bien poco».

Respecto al cine de terror actual en España opina que “En menor cantidad y con otro tipo de historias se sigue haciendo. Y bueno”. Aunque no es un género que le interese especialmente: “El terror gusta cuando eres joven y no lo has vivido. Cuando lo vives en la realidad diaria, deja de interesarte en el cine”.

ÚLTIMA ETAPA

Con Lina Morgan y Patty Shepard en el estreno de Una Monja y un Don Juan

Con Lina Morgan y Patty Shepard en el estreno de Una Monja y un Don Juan

Retomamos la carrera de Vic Winner, que tras las películas de terror, a las que por desgracia no volverá, vuelve a ser Víctor Alcázar y colabora en comedias como Una monja y un Don Juan (Mariano Ozores, 1973) con Lina Morgan, José Sazatornil y Tina Sainz; Cinco almohadas para una noche (Pedro Lazaga, 1974) con Sara Montiel, Craig Hill, Manuel Zarzo y Manuel Tejada; y Cuando Conchita se escapa… no hay tocatta (Luis María Delgado, 1976) junto a María Luisa San José, Carmen Platero y Bárbara Rey. Es en esta etapa cuando hace también sus primeros pinitos como guionista

“Mi experiencia en Una Monja y un Don Juan fue doblemente buena: por una parte aprendí de Mariano Ozores que un director de fotografía rápido abarata los rodajes una barbaridad; y la otra, que rodearse de buenos cómicos hace que el rodaje de las películas transcurran en un ambiente de fiesta permanente. Nunca me he reído más en mi vida que durante ese rodaje. En particular, la hora de comer parecía un bautizo o una boda. Todavía me estoy riendo con los chistes de Sazatornil o de Pedro Valentín o de Emilio Laguna. Son únicos como cómicos, como actores y como compañeros. En cuanto a lo de guionista, es verdad, yo hice la primera adaptación de la novela Reportero de sucesos[6], del periodista Valdeón (jefe de redacción de aquel hontanar de buenos periodistas que fue el diario Pueblo, independientemente de su ideario político). Luego metieron la mano otros guionistas, entre ellos el mismo director, Luis María Delgado, (QEPD) que era un ‘cachondo’. Recuerdo una anécdota de esa película. Hay una escena de cama entre María Luisa San José y yo en la que, como había química entre nosotros, estábamos los dos tan ‘metidos’ en el papel que no oímos cuando Luis María dijo ‘corten’ y seguíamos besándonos y abrazándonos. Entre las risotadas correspondientes, Luis María tuvo que acercarse a la cama y separarnos materialmente gritando ‘¡ya está bien, coño!’  María Luisa es una gran actriz, una bellísima persona y estaba como un tren… y lo sigue estando, porque no hace mucho la vi por televisión y los años no han pasado por ella. La película no está mal, pero el título es tan horroroso y me gustó tan poco que dejé de hablarle al Productor Ejecutivo que se lo puso, que era mi amigo y dejó de

Con Sara Montiel en Cinco almohadas para

Con Sara Montiel en Cinco almohadas para una noche

serlo desde entonces. Ah, me dejaba atrás Cinco almohadas para una noche. El primer día de rodaje, mientras me maquillaban, entró una señora—que no conocía—y se sentó en el sillón de al lado para que la maquillaran. Cuando se levantó del sillón…¡¡Era Sara Montiel!! La Sara era mucha Sara y había aprendido mucho en Hollywood de su marido Anthony Mann. Recuerdo que cuando entramos en el Salón del Palacio de Aranjuez, donde íbamos a rodar mi primera escena con ella, lo primero que hizo antes de saludar al bueno de Pedro Lazaga fue señalar y gritar ‘A aquel foco ponedle una gasa. Y a aquel. Y al que está al lado’. El jefe de los eléctricos saltó como una bala. ¡Menuda era Doña Sara! En el plató la que mandaba era ella. Sin embargo, mientras no rodábamos, pues éramos ella y yo solos. Le salía Antonia la Manchega, la verdadera mujer, la que se sentaba en el sillón de maquillaje para que la convirtieran en La Sara. Me contó la de veces que había ido a Sevilla a visitar en el Hospital de El Tomillar al hermano que tenía allí, donde murió de tuberculosis, y al que quería entrañablemente.

Que en paz descansen los eléctricos del Cielo, porque ella no se quedará quieta ni un segundo…»

Después de participar en una supuesta coproducción hispano-alemana, Erdbeben in Chili (1975), tan solo rueda El avispero (Ramón Barco, 1976) acreditado como Víctor Winner y con la que termina, por el momento, su carrera como actor.

47085663“Ni se rodó en Chile ni fue una coproducción de verdad, sino de pacotilla de las de entonces. Lo que sucedió en verdad fue lo siguiente: A una alemana loca que trabajaba en la televisión alemana le dieron una subvención en Alemania para realizar una TV movie del cuento del mismo título del poeta alemán del romanticismo Heinrich von Kleist, que como buen romántico se suicidó. Como la directora alemana quería hacer una película para la pantalla grande, se presentó en Madrid con su amigo y director de fotografía y la ‘pasta’ en marcos, que cambiados sumaron unos cuantos millones de pesetas. Se buscó un productor español -que no recuerdo- para que le diera el “service”, y a quien le entregó la ‘pasta’. Ese productor se encargó de organizar la producción en Madrid, para que pareciera Chile (¿?) y la legalizó en el Ministerio como una coproducción -en aquella época el tener coproducciones con productoras extranjeras te daba derechos de importar películas -, donde él, que yo sepa, no puso un duro, sino que se pagó todo con dinero alemán. La historia iba sobre el preceptor mestizo de una jovencita blanca, a quien deja embarazada. La familia prócer de ella la mete en un convento, y durante uno de esos terremotos que hay en Chile todos los días, la joven se escapa del convento y da a luz en plena naturaleza -como debe ser para los románticos, que eran los ecologistas de entonces-, creo que en un riachuelo. A mí me escogió la directora porque vio un retrato mío en la fachada del Cine Gran Vía, donde yo aparecía en gran tamaño como el indio Lautaro en el estreno de la Araucana, que fue por aquella fecha. Esa película, o lo que fuera, que vi no hace mucho en video y que creo no llegó a las pantallas de los cines, es quizás donde peor lo pasé. La directora ni siquiera hablaba inglés, sino que daba sus instrucciones en alemán, que el ayudante de dirección nos traducía como podía. Total un desastre. Un día me enteré que la directora dio por finalizado el rodaje y se despidió a la francesa. Y no sé más. En cuanto a El Avispero, del malogrado Ramón Barco (qepd)[7], recuerdo que mi pareja era una catalana muy guapa y muy buena actriz, Marta May, que en una escena me introduce en la boca, mientras duermo, unas abejas para que, al picarme, la garganta 46567046se me inflame y yo muera. Lógicamente a las abejas yo mismo, sin delegar en nadie, les quité el aguijón y las guardé en un bote que guardé en mi bolsillo hasta el momento del rodaje. En la película intervino también Junior (qepd) y no estaba mal, pero no tuvo una buena distribución.

En cuanto a por qué dejé de actuar. Fue una mañana. Mi mujer me despierta porque tengo una llamada de mi representante, Butragueño. Me pongo al teléfono y me dice:’Víctor pásate por mi despacho que tengo un guión para ti’. Yo le contesté ‘No, no voy a actuar más’.’¿Pero qué dices?’. ‘Lo que oyes’.

Y hasta hoy. Supongo que se me habría llenado ya el hueco narcisista que tendría, digo yo».

Pero Vic Winner no abandona el cine. En 1978 dirige su primera película, cuyo guión también escribe, El terrorista, en coproducción con Venezuela. El filme, planteado en plena transición española, narra los preparativos de un atentado contra el presidente Adolfo Suárez. Un tema un tanto arriesgado de rodar en aquella época.

«No, yo no tuve problemas, nadie me amenazó. Lo que sí tuvo la película una mala distribución en España. Ya las ‘majors’ norteamericanas comenzaban a imponer sus criterios a los exhibidores».

Nueve años después, en 1987, escribe y dirige Los invitados, para su propia productora, Víctor Barrera P.C., película que narra el crimen de los Galindos y con la 12774581que fue invitado a acudir al Festival de Sitges. El filme cuenta con un variopinto reparto compuesto por Amparo Muñoz, Sonia Martínez, Lola Flores, Pedro Reyes y Pablo Carbonell, entre otros.

“El rodaje, a pesar de llevarse a cabo en la Vega de Carmona en septiembre a 50 grados al sol, no tuvo problemas. Y en su estreno fue un éxito de crítica y de público (¡Claro, la distribuía la Warner Bros.¡). Fue candidata a los Goya y Declarada de Especial Calidad por el Ministerio de Educación. En ella debutaron Pablo Carbonell, Pedro Reyes (qepd) y Sonia Martínez (qepd) y recuerdo de ella algo surrealista. Resulta que las plantas de marihuana que usamos en la película no eran de marihuana droga, sino de marihuana cáñamo. Para suelas de alpargatas. Y a pesar de ello la Guardia Civil nos obligó, al terminar el rodaje con las plantas, a hacer una pira, rociarlas de gasolina y quemarlas. Ante mi extrañeza, pues no era droga, me contestaron: ‘Es para evitar que alguien las venda y pueda estafar a los compradores’.

¡Eso es una guardia civil preocupada por los consumidores!”

Al año siguiente se estrena Contra la pared, escrita y producida por él y dirigida por Bernardo Fernández.

“Esa película, que se rodó con una cámara de 16 mm. de mi propiedad y con el dinero que me dieron por una sortija con un brillante que me traje de Venezuela, y por la que me dieron 600.000 pesetas, en realidad fue rodada en 1968. Lo que ocurrió fue que, al rodarla con un guión que nos había prohibido la censura, luego no autorizaron la película hasta que llegó la democracia y Pilar Miró a la dirección de Cinematografía. Demasiado tarde. La película ya no tenía ninguna vigencia. En ella debutó mucha gente, entre ellos el inolvidable Antonio Gamero, que hacía de mi compañero en la película, y Manolo Gutiérrez Aragón, que hacía de verdugo. El Jefe de producción fue el luego gran director, José Luis García Sánchez. Y mis hijas intervinieron de niñas en la película. Por cierto, y como algo curioso, una de ellas, Gracia, la mayor, que entonces tendría unos 10 años, hoy en día vive en Miami casada con un guionista californiano, es Vicepresidenta Senior del Grupo Comcast[8] de los Estudios Universal de Estados Unidos”

Amar_y_morir_en_Sevilla_Don_Juan_Tenorio-985504423-largeEn 2001 dirige, ya como Víctor Barrera, Amar y morir en Sevilla (Don Juan Tenorio), una adaptación escrita por Aitor Aguirre del clásico que realizó con su nueva productora, Gamiani, sin ningún tipo de apoyo público y con los mejores actores andaluces del momento, como María Alfonsa Rosso, Paco León, José Luis García Pérez, Ana Ruiz o Cuca Escribano.

“Don Juan es la única película que no ha recuperado su costo, y sin embargo es la que más me gusta y de la que me siento más orgulloso. Fue seleccionada en 14 Festivales, incluido el Festival de Festivales de San Petersburgo y ganó tres premios: la Garza de Oro de Miami, el premio Uninci en Burgos y el de Mejor Adaptación en Varna (Bulgaria). Hay quien dice que a la gente no le gusta el verso ¡Qué le vamos a hacer¡ Allá ellos, es su problema”.

Y Víctor Barrera (o Vic Winner o Víctor Alcázar, pues todos son él) sigue sin desvincularse del cine. Entre algunos proyectos que de momento no han podido ser, figura la adaptación al cine de Gamiani, una novela de Alfred de Musset, y coproducir, con dirección de Cecilia Bartolomé, El silencio de las sirenas. Proyectos que no han salido de momento adelante, pero que no han impedido que continúe en la brecha realizando cortometrajes con las ventajas que ofrecen los avances técnicos.

“La técnica ha hecho cambiar todo. Pero desde luego la facilidad de hacer cine que hay ahora no la ha habido nunca. Acabo de hacer un corto que se llama La cuñadita donde todos: actores, actrices y técnicos hemos colaborado desinteresadamente. Es una película de función social para las ONG antisida, y espero que sea el corto del año”.

Escritor también, ha publicado varios libros:  El Cine en Venezuela  (Arte Hispanoamericana, 1975), Qué es una obra de Arte (Al-Andalus, 1990) y El Mono Infeliz. Un Nuevo Humanismo (Al-Andalus, 1993). En 2002 publica la novela Un tigre en el Jardín (Al- Andalus) y, por último, Conticinio, su última novela, editada en 2003.

Académico de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Víctor Barrera ha recibido, en reconocimiento a su dilatada trayectoria dedicada al cine andaluz, el Premio Asecan de Honor 2015.

“Me otorgaron el premio y estoy muy agradecido a mis compañeros. Lo que hace que quiera seguir rodando es que rodar y crear te hace vivir, y a mis años, eso es mucho.

El cine que hice lo hice por placer. Me pagaron por divertirme. Aquella etapa la veo muy lejana y la recuerdo con nostalgia. Pero lo único importante de la vida es el presente. El pasado ya no cuenta, porque pasó, y el futuro no cuenta porque no existe. Así que lo único válido para mí ahora es mi familia, (mi mujer, mis cinco hijos y mis ocho nietos) que es LO ÚNICO que es pasado, presente y futuro a la vez”.

Desde Proyecto Naschy agradecemos encarecidamente la amabilidad y la paciencia que ha tenido con nosotros Víctor Barrera, ya no solo respondiendo a nuestras numerosas preguntas, también cediéndonos todas estas imágenes, muchas de ellas inéditas, que en su totalidad (exceptuando carteles), pertenecen al archivo personal del actor y director. De nuevo, muchísimas gracias.  

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[1] Aunque también participó en ese título de Juan Xiol, la otra cinta de Vitto Albertini en la que participó Vic Winner fue seguramente Supercolpo da 7 miliardi, único filme que nos consta dirigió ese mismo año Albertini.
[2] Todavía en activo, este actor de prologadísima carrera ha participado en muchas cintas italianas de género, entre ellas las terroríficas Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, Lucio Fulci, 1980) y Caníbal Feroz (Cannibal Ferox, Umberto Lenzi, 1981).
[3] Aquí Víctor ha cometido una confusión, pues el papel de su novia lo realiza la también bella y maravillosa Maria Perschy, aunque a Rosanna Yanni, tal y como recuerda, la rescata y lleva en brazos durante el desenlace del filme.
[4] Tras realizar diversas tareas en el mundo del cine, González Macho se estableció como exitoso productor en los años noventa, teniendo en su haber cintas como Flores de otro mundo (1999) o Te doy mis ojos (2003) de Iciar Bollaín, entre muchas otras.
[5] Brannigan (Douglas Hickox, 1975). El dato no acaba de cuadrar mucho. Según filmografías, la actriz había interpretado poco antes Holocausto radioactivo (Doomwatch) un film de ciencia ficción dirigido por Peter Sasdy y Miedo en la noche (Fear in the Night) un film Hammer dirigido por Jimmy Sangster. Todavía en activo, la actriz parece agradar a Rod Zombi, pues participó en The Lords of Salem (2012) y en la próxima cinta del realizador, 31 (2016)
[6] Que se adaptó al cine con el título ‘Cuando Conchita se escapa, no hay tocatta’ (Luis María Delgado, 1976) interpretada por Víctor Alcázar, María Luisa San José, Bárbara Rey y Máximo Valverde, entre otros.
[7] Tal y como comenta José Luis Salvador Estébenez en su artículo sobre otro de los filmes del director, Todos los gritos del silencio, publicado en su estupenda web La abadía de Berzano, Ramón Barco, de origen cubano, tuvo una accidentada vida personal que repercutió en su carrera. Rodó tan solo tres películas y su final fue un tanto bizarro: su cadáver fue hallado en el metro de Nueva York en avanzado estado de descomposición sin que se aclararan nunca las causas de su muerte. https://cerebrin.wordpress.com/2010/11/05/todos-los-gritos-del-silencio/
[8] Comcast Corporation es la mayor compañía proveedora de servicios televisivos por cable más grande del mundo, es la mayor proveedora de servicio de Internet banda ancha y líneas telefónicas digitales en la mayor parte del área en el que ofrece sus servicios.

 

Presentación de ‘Los semblantes del Fantaterror’ en Nocturna

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Ya es oficial. Nuestro nuevo libro, Los semblantes del Fantaterror será presentado el jueves 26 de mayo a las 11 horas en la  Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao (Plaza de Callao 2 , 7ª planta). Y no podría haber sido en mejor circunstancia: Como colofón a la presentación del libro, a continuación se inaugura la figura de cera de Paul Naschy en el Museo de Cera de Madrid a las 12. Y posteriormente tendrá lugar la charla Recordando a Vincent Price, que contará con la presencia de su  hija, Victoria Price. Pero sobre todo, se cumplirá una muy especial petición personal que será el contar durante la presentación de Los semblantes del Fantaterror con la presencia de Sergio Molina. Todo un honor. El libro se podrá comprar como primicia durante el festival Nocturna, pudiendo adquirirse posteriormente por correo a partir del día 6 de junio.

LOS SEMBLANTES DEL FANTATERROR
Autor: Carlos Benítez Serrano
322 páginas, 130 imágenes en blanco y negro.
Edición autoeditada, limitada y numerada de 150 ejemplares.
Tapa blanda a todo color con solapas y punto de lectura de regalo.
PVP 18€ (+gastos en venta por correo)
Presentación en Nocturna, Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid Día 26 de mayo a las 11 horas. SALA AMBITO CULTURAL/EL CORTE INGLÉS CALLAO (Plaza de Callao 2 , 7ª planta)
PEDIDOS A PARTIR DEL 6 DE JUNIO A: serendipianaschy@hotmail.com
También a la venta en:
FREAKS y CINEMASCOPE (Barcelona) entre otros lugares a anunciar.

LOS SEMBLANTES DEL FANTATERROR

13092081_1222833464408119_4406421341443441846_nCarlos Benítez reúne en este tomo un buen número de entrevistas y artículos que tienen como nexo común el cine de terror español. Actores pertenecientes al denominado boom del Fantaterror que se produjo durante los años setenta como Vic Winner, Cristina Suriani, Rosanna Yanni, María José Cantudo, Jack Taylor, Loreta Tovar, Marian Salgado, José Ruiz Lifante o David Rocha, rememoran su participación en películas de culto como El asesino de muñecas, La endemoniada, El huerto del francés, La residencia o El espanto surge de la tumba. Montse Prous, Pilar Alcón, Emilio Linder o Carla Dey, entre otros, ofrecen su visión del género en el momento que desarrollaron su carrera cinematográfica, cuando la producción de cine de terror en España languidecía en detrimento del cine erótico, nacido a la sombra de la Transición. Hasta culminar en el presente, con la actriz Macarena Gómez, gran aficionada al género, tal y como demuestran muchos de sus trabajos y el futuro, en manos de una nueva generación que el autor ha querido representar por Claudia Silva, aquella niña endemoniada de Rec que ya es todo un icono del moderno cine de terror español.

Con prólogo del especialista Javier G. Romero, editor de Quatermass y Cine-Bis, dos publicaciones de referencia especializadas en cine de género.

El autor, como buen coleccionista de material cinematográfico, ha condimentado todo el texto con imágenes y material promocional pertenecientes a su colección, así como con fotografías, muchas inéditas, aportadas por los propios entrevistados.

Finalmente cabe añadir que Paul Naschy, la personalidad más importante que ha dado el cine de terror español, como no podría ser de otra manera está presente en este libro, mediante artículos y entrevistas relacionadas con su figura, así como por las referencias y memorias aportadas por colaboradores y compañeros

 

DSC_0167cCARLOS BENITEZ SERRANO (Barcelona, 1966) Es una de las dos cabezas de Serendipia, el ente que está tras la Web Proyecto Naschy. Carne de fanzine en los ochenta y noventa, ha publicado Spanish Posters & Art from Classic Monster Films (BearManor, 2013) y junto a Montse Rovira, Double Feature: La residencia /¿Quién puede matar a un niño? (Tyrannosaurus, 2013). También ha colaborado en diversos libros como Mago de la Serie B (Fantcast, 2011) y Un titán en el confín de la tierra (Caltiki, 2011) dedicados al director Juan Piquer Simón, además de en Los mundos perdidos de Willis O’Brien (Fantcast, 2013), Carlos Aured, nostalgia y pasión (Fantcast, 2014), De Narciso Ibáñez Menta a Narciso Ibáñez Serrador (Fantcast, 2016), y en los dos tomos de Cine fantástico y de terror español (T&B, 2015,2016).

 

serendipia-bn-72ppp-pekPROYECTO NASCHY nace en octubre de 2009 como un blog centrado en dar salida a la pasión y las inquietudes de sus creadores, Carlos Benítez y Montse Rovira, hacia el cine, la literatura y el cómic fantástico y de terror. Progresivamente va evolucionando, pasando a ser página Web, adaptándose y ampliando su contenido a otros géneros, pero con la vista y el corazón siempre puesta en aquel Fantaterror de los años setenta, puro cine de género, realizado con más ganas e imaginación que presupuesto. Un cine que alimentó nuestros sueños en la niñez y que hoy nos retrotrae a aquellos cines de reestreno y sesión doble en los que se despertó nuestra cinefilia.

María José Cantudo nos habla de cine de terror

24 julio 2012 2 comentarios

Se tiende a limitar a varios actores y actrices españoles encasillándolos en roles que, sin bien forman parte de su carrera, no deberían delimitarlos tanto. Se limita la, en muchos casos, extensa carrera de un actor a uno o dos títulos que, si bien han transcendido por causas más achacables a la época que España vivía entonces, no fueron los únicos en los que participaron. Marisol, por poner un ejemplo, sigue siendo recordada (y limitada) por muchos como la adorable niña cantora de azules ojos, cuando una vez hecha mujer interpretó filmes tan fantásticos como La corrupción de Chris Miller (1973, Juan Antonio Bardem),  Los días del pasado (1978, Mario Camús) o la invisible Caso cerrado (1985, Juan Caño).

Pero todo va a peor cuando hablamos de las denominadas actrices del «destape». Si bien varias de ellas no pudieron acceder a retos mayores por limitaciones en su interpretación, si había algunas que si bien al principio disfrutaron de gran popularidad luciendo sus encantos para el hambriento varón ibérico deseoso de ver lo que le habían prohibido durante tanto tiempo, luego vieron que les costaba salir de ese encasillamiento, ya sea por la memoria del público, como por únicamente recibir ofertas relacionadas con ese tipo de cine. Afortunadamente no es el caso de la protagonista de nuestra entrevista, María José Cantudo, nacida en Andújar (Jaén), una áctriz que ha demostrado su valía en varios campos y con la que en este artículo repasaremos una de las facetas menos conocidas de su carrera: el cine de terror.

EL ESPANTO SURGE DE LA TUMBA (1973, Carlos Aured)

Sin duda es una de las películas más recordadas del Fantaterror español: Zombies, brujería y gotas de gore en un guión de Jacinto Molina  que, como su alter ego Paul Naschy, protagonizó con un doble papel. En ella los brujos medievales Alaric de Marnac (Naschy)  y su compañera Mabille De Lancré (Helga Liné), son revividos en pleno siglo XX iniciando un reino de terror en el que incluso los muertos volverán a caminar.  Si bien la intervención de María José es pequeña, su imagen zombificada ha quedado como una de las más populares del film, siendo reproducida en carteles, carátulas de video e incluso camisetas. Y lo más curioso es que, como nos cuenta la propia actriz, su intervención en el film fue poco más que casual: «Yo tenía escasamente 16 años , estaba recién llegada de mi pueblo e hice ésta película porque necesitaba ganar dinerillo, para costearme mis estudios de arte y decoración y pagarme la residencia. Me pidieron que llevara un camisón y al final se lo presté a Emma Cohen. En ese momento no era consciente del proyecto en el que estaba metida, nunca pensé que se iba a convertir en una película de culto en todo el mundo. Sólo pensaba en no cogerme una pulmonía para no gastarme el poco dinero que me pagaban. De Luis Ciges te puedo decir que veía a un señor muy serio y cuando levantaba la hoz para degollarme pensaba; «este hombre es capaz de hacerlo…¡ayy dios mío ayúdame!…»

La interpretación de zombie parece que no le fue muy difícil ya que «Cuando salíamos del agua, sí que era un espanto porque era pleno invierno, en la sierra de Madrid y no podíamos ni movernos del frío. Pareciamos unos auténticos zombies, por lo que no nos costó mucho trabajo meternos en el papel.

(La película) «Nunca la vi, ni antes ni ahora. Tengo el dvd en casa, me lo dio un amigo, pero aún no lo he visto. Lo que si que sé es que me van a traer una camiseta de EEUU con mi imagen , lo cual me hace mucha gracia. Para algo sirvieron las penalidades y el frío que pasé en el rodaje, ja ja. También soy consciente de la que la película se sigue viendo en multitud de festivales y paises y que en EEUU ha salido una versión en dvd muy buena y con mi imagen en la caratula.

En este rodaje conocí al , para mí, mejor maquillador del mundo, Julipi. Era el maestro de los maestros. A mí me enseñó y me dijo cómo me debería de maquillar, porque hasta entonces no le había prestado atención a ese tema. Aunque no era la protagonista de la película, él siempre quiso maquillarme a mi, porque decía que tenía una cara, según él, muy especial y bonita. Gracias maestro, por sacarme guapa de zombie, je je. Luego tuve la suerte de ser maquillada por él en muchas otras ocasiones, desde aquí mi más sincera admiración hacía este gran profesional».

Respecto al tema de la doble versión, más ligera de ropa, para su exportación:  «Bueno, en aquella época yo no sabía mucho de ese tipo de cosas, porque nunca pensé en dedicarme al mundo del cine, pero todas las actrices del momento lo sabían porque era obvio.

No quiero olvidarme de decir que este rodaje, en especial, fue muy difícil. Las sesiones eran muy difíciles y muy largas».

AUTOPSIA (1973, Juan Logar)

Este extraño y psicotrónico film es bastante raro de ver. En él, Juan Luis Galiardo interpreta a un corresponsal de guerra que al ver la muerte de tan cerca decide realizar un reportaje sobre la fragilidad de la vida. Para ello, además de hacer un montón de entrevistas a personajes de la época como Ángel Nieto, Félix Rodríguez de la Fuente, Emilio Romero o Palomo Linares, decide presenciar una autopsia. Una autopsia real que desde la pantalla se nos ofrece con todo lujo de detalles.

María José Cantudo es uno de los personajes «de ficción» del film, que mezcla  el documental,  la ficción y culmina con el mondo.

«También fue de los primeros de mi carrera, parece ser que en mi primera étapa me acompañó el género fantástico. En esta película no pude doblarme porque empezaba otra rapidamente y nunca la pude ver. Las demás en las salas de montaje y doblaje sí las veías antes del estreno, pero en esta ni eso. Tengo una copia en vhs pero a ver si un día me pongo y me hago una maratón de mis trabajos que no he visto. Fue una época que trabajé mucho y seguido y tenía que estudiar arte y decoración , que era para lo que había venido a Madrid y no tenía tiempo de nada.

Respecto a las escenas de autopsia finales: Pues la verdad es que no me acuerdo. Como yo no participaba en ninguna escena de la autopsia , no sabía lo que en el montaje final se iba a ver, pero sí era consciente de que  iban a salir escenas de la autopsia real y de pensarlo se me ponían los pelos de punta. Yo creo que eso fue muy importante para que no quisiera verla.. je je».

También María José nos cuenta una pequeña anécdota del rodaje: «Había una  maquiladora  que había maquillado a una novia de Manolo Otero, y en ese momento yo estaba saliendo con él y  la señora me tenía una manía horrorosa. Pero al final se convirtió en mi maquilladora,  que siempre pedía en muchas películas. Se llamaba Lola Merlo».

LAS ALEGRES VAMPIRAS DE VÖGUEL (1975, López Tabernero)

Una comedia terrorífica que aún puede verse con agrado. Gamberra y repleta de vampiros, señoras ligeras de ropa y humor agropecuario, contó con, además de María José Cantudo, Ágata Lys, con la que volvería a coincidir en otro de los films que revisamos en este artículo, El huerto del Francés (1978, Jacinto Molina). De este rodaje María José guarda buenos recuerdos:

«¿Cómo no voy a tenerlos?, si estaba embarazada y me casé en esa película. Anécdotas hay muchas. Una muy graciosa era que cuando tenía que meterme en el ataud y me clavaban la estaca, no pudieron hacer un plano de cuerpo entero porque al estar tumbada, el niño no paraba de moverse. Me daban bocadillos para que el niño se calmara y dejara de moverse, pero ni por esas… Manolito, era a sus cuatro meses de gestación , muy movidito , así que como esa te podría contar muchas. Me fui un viernes , me casé un sabado y volví el domingo para rodar el lunes. Otra anécdota fue que hubo una actriz que le dijo al director que si me quitaba el baile de flamenco que hago, ella haría un striptease, y al final el director prefirió mi baile. Yo hubiese preferido que me dejasen tranquila, porqué tenía unos vómitos horrorosos. Por cierto que el primer director fue José María Elorrieta y luego, no recuerdo muy bien porqué, lo acabó Pérez Tabernero. Hace poco la vi en el canal 8 Madrid y me trajo muy buenos recuerdos, porque en esa época yo aún no tenía claro lo de dedicarme al mundo del cine. Por lo tanto me importaba un bledo que me quitaran o no escenas. Porque mi objetivo era trabajar para sacar adelante a mi hijo.»

SECUESTRO (León Klimovsky, 1976)

Este film de acción que contó con Paul Naschy de protagonista y guionista (junto a Antonio Fos), adaptaba la historia real de Patty Hearst, una rica heredera que fue secuestrada en 1974 por el Ejército Simbiótico de Liberación. Poco después se captaron imágenes de ella atracando bancos junto a sus captores. Todo un caso de síndrome de Estocolmo extremo que ha pasado a formar parte del pop más delirante ya que, por ejemplo, tras su paso por la carcel  interpretó varias películas para John Waters.

«Fue una película rodada en mi pleno boom de cine. Klimovsky en esos momentos estaba muy considerado para éste tipo de películas y esta la hacía la Paramount, y para mi era bastante importante que una productora como ésta la distribuyera. Yo creo que quedó estupenda. Quizá no la he vuelto a ver desde el estreno, pero también tengo una copia que habrá que añadir a ese maratón, je je. Te darás cuenta de lo poco aficionada que soy a volver a ver mis trabajos. En ese momento la historia de Patricia Hearst estaba muy de actualidad y buscaron a la actriz de más actualidad de esos momentos para interpretarla, y tuve la suerte de que me eligieran a mi».

EL HUERTO DEL FRANCÉS (1978, Jacinto Molina)

Sobre esta película escrita, dirigida e interpretado por Paul Naschy, ya hablamos largo y tendido en este artículo. Basada en hechos reales acaecidos en Andalucía, en ella se narran los asesinatos cometidos por Andrés Aldije «El Francés» y su compinche, que con la excusa de partidas clandestinas en las que se jugaba mucho dinero, eliminaban, desplumaban y enterraban a su víctima en el huerto que El Francés poseía. María José es en este film una amante que queda embarazada de Aldije y que acabará descubriendo todo lo que se cuece en el huerto.

«Cuando me ofrecieron la película, en esos momentos pasaban por mis manos muchos guiones. La elegí porque me atrajo mucho esa historia, que mi abuelo contó en alguna ocasión cuando yo era pequeña, y él me animó a hacerla. La verdad es que he trabajado en varias ocasiones con Paul Naschy y era el propio Paul quien pedía que me convencieran para estar en su reparto, porque decía que era su actriz fetiche y ni te imaginas los rebotes que se cogía cada vez que rechazaba participar en una película suya, no me lo perdonaba, me ponía de vuelta y medía y cuando nos volviamos a ver yo le decía: ‘hombre Paul, no te enfades pero no puedo hacer todas tus películas’ y así estábamos en un tira y afloja. Pero le tengo un gran cariño y me halaga que sus rebotes fuesen por tenerme en sus producciones. Hace poco participé en un documental que hicieron de Paul, El hombre que vió llorar a Frankenstein, y que se presentó con mucho éxito en el Festival de Sitges, donde conocí a su hijo Sergio, un chico estupendo, pero que aún tiene una promesa sin cumplir conmigo y es mandarme el dvd del documental. Espero recibirlo pronto, para tener un gran recuerdo de su padre».

Naschy cuenta en su autobiografía que hubo problemas entre las actrices protagonistas, especialmente con Ágata Lys: «Por mi parte jamás he tenido ningún problema con ninguna actriz. Tal es así que me propuso ir sola en los créditos antes del título, para que aceptase su película y yo le dije que no, que iría en primer lugar pero acompañada de los actores que él quisiera. Si hubo algún problema, que yo no recuerdo, te puedo garantizar y darte mi palabra de honor que no fue por causa mía, y te vuelvo a repetir que desde que empecé en esta profesión nunca tuve deseos de trepar ante ningún compañero, ni hacerme notar ni ser mas que nadie, todo lo contrario, quise pasar de puntillas para no meterme nunca en ningún conflicto de ese tipo».

Aunque por otro lado, tal y como nos cuenta María José, algunas escenas eran muy verosímiles: «Hay una escena en la que me peleo con una actriz y la verdad es que se me quedaron las uñas de la actriz clavadas en el cuello, nunca vi una escena más verídica… me dejó el cuello como un santo Cristo. Todo sea por el buen cine….»

El film está repleto de escenas impactantes. Una de ellas, la del aborto, fue muy atrevida para la época y está protagonizada por nuestra protagonista: «Muy dura, date cuenta que yo me casé embarazada y me quedé casi sin puvertad y juventud por ser madre. Para mí fue muy duro ese rodaje, creo que esa escena está muy lograda».

OTRAS CUESTIONES SOBRE CINE

«He hecho algunas películas de terror  y según el publico, tanto de aquí como de EEUU y muchos paises, sobre todo Alemania, son las mejores, por lo tanto , para no llevarles la contraria a tanto público, que como sabes es el que tiene la última palabra, escojo las mías. Pero reconozco que mi favorita como actriz es El huerto del francés. Creo que eran unas películas que con el poco presupuesto que había, eran muy dignas y taquilleras, de hecho esas películas tenían mucho éxito fuera de nuestras fronteras y aún lo siguen teniendo. Ahora son películas de culto y hay festivales dedicados a ellas. Era un buen cine, taquillero y que divertía a la gente, no todas tenían la misma calidad pero yo intenté hacer las mejores. Este tipo de cine ahora, y a pesar de tener mejores medios, es inviable hacerlo, es una pena…

Acabo de estrenar la película Ventanas en el cuerpo, donde hago una colaboración con un personaje muy duro y que me ha gustado mucho hacer. Es un proyeto de bajo presupuesto  de un director novel, en homenaje a la figura de los médicos rurales de los años 50 y me encanta haber ayudado, dentro de mis posibilidades, a un proyecto muy bonito, con un resultado final digno».

Ha sido toda una satisfacción que  María José Cantudo haya encontrado un hueco para recordar esos rodajes y contarnos todas estas cosas en una entrevista que supongo le habrá parecido de las más atípicas que le han hecho, pero que ha contestado, tal y como ella dice, encantada. Lo dicho, una satisfacción y un honor que desde aquí le agradecemos encarecidamente.

El huerto del francés: de la realidad a la ficción

25 marzo 2012 2 comentarios

El huerto del Francés es uno de los films más valorados de Paul Naschy y también, paradójicamente uno de los más difíciles de ver y disfrutar en condiciones.

Poco antes del fallecimiento del actor, pudieron recuperarse varios de sus títulos más emblemáticos en formato DVD de mano de Vellavisión, ediciones que contaron con introducción del propio actor/director. En aquella serie se pudieron ver dignamente varios de los films más buscados y queridos por el propio Naschy, como El caminante (1979) o La bestia y la espada mágica (1983) pero no fue posible conseguir El aullido del diablo (1987) o el que vamos a tratar.

Con una historia perfectamente representada y ambientada que parte de un caso extraído de la crónica negra que, como en la mayoría de ocasiones  no logra superar la ficción,  El huerto del francés es  una película deudora de una época. Con el dictador recién enterrado, el país entró en un momento de desasosiego y esperanza ante unos tiempos en los cuales se comenzaban a reconquistar ciertas libertades, que hicieron posible el poder mostrar los violentos hechos acaecidos en Peñaflor con toda su crudeza, además de con un generoso número de desnudos femeninos, señales todas ellas de esos cambios.

La película, una de sus obras más redondas según Naschy y  una de las 100 imprescindibles del fantástico español para Ángel Sala, surge “porque siempre había tenido curiosidad por saber cual era el significado de la frase: ‘Te voy a llevar al huerto’ ” (1)

Veamos que sucedió en ese huerto, un viaje para el que contaremos con dos colaboraciones de lujo: la de Ángel Gómez Rivero y la de Sergio Molina.

LOS CRÍMENES DEL HUERTO DEL FRANCÉS

La investigación nace a resultas de la  desaparición de Miguel Rejano en noviembre de 1904, momento en el que su primo Juan Mohedano a petición de la esposa del desaparecido investiga sobre su paradero, lo que le lleva a Sevilla, donde contacta con Laureano Rodríguez, un ex policía que se meterá de lleno en la investigación y que será vital para el esclarecimiento de los hechos.

En la fonda donde se hospedó Rejano, informan a Mohedano de que la primera noche este recibió la visita de José Muñoz Lopera, vecino de Peñaflor, con el que se ausentó, marchando definitivamente y pagando la cuenta al día siguiente, acompañado de un tal Borrego.

La investigación le lleva a Peñaflor, un pueblo cercano a Sevilla donde habla con José Muñoz Lopera, que le dice que estuvo en contacto con Rejano con la intención de venderle una ruleta.

Todo le parece sospechoso al primo del desaparecido. Poco después, el ex policía Laureano Rodríguez le comunica que ha localizado a José Borrego, la última persona con la que se vio a su primo. Borrego es, como Rejano, un jugador con el que estaba al tanto de una importante partida que se celebraría pronto y en la que estaba también implicado Lopera, que era el que se dedicaba a organizar partidas clandestinas. Cuando las organiza en Peñaflor, las hace en el Huerto del Francés, un lugar alejado del pueblo.

En vista de que las investigaciones, puestas en manos del Gobernador Civil marchaban lentas, el ex policía Rodríguez decide publicar en un periódico dos cartas dando datos sobre los hechos, lo que despierta la expectación y hace que el juez de Lora ordene interrogar a José Muñoz Lopera y a Juan Andrés Aldije Monmejá “el Francés” de 54 años, propietario del huerto y natural de Egen (Gascuña). Ambos quedan en libertad tras declarar.

Un hecho fortuito hace avanzar la investigación cuando la esposa de Rejano recibe dos anónimos en los que se le ofrece información a cambio de 50 duros. Al poco recibe la visita de una persona a la que no puede identificar que le informa de que su marido está enterrado en el huerto del francés en Peñaflor. Parece ser que esta persona era Borrego, que al no permitírsele participar en la timba, queda en el exterior y escucha como es asesinado Rejano. Incluso puede escucharle decir lastimeramente “¡Ay, mare de mi arma!”

Para cuando se intenta localizar a Aldije este ya ha desaparecido. Por lo que Mohedano, junto a un guardia Civil inician una sencilla investigación en el huerto consistente en hundir varillas de hierro en la tierra y olerlas para detectar algún hedor sospechoso, investigación que el 14 de diciembre da sus frutos al desenterrar una primera calavera, que es seguida  de otros cinco cadáveres, uno de ellos el de Rejano.

El juez inmediatamente dicta auto de prisión contra José López Lopera y busca y captura contra Juan Andrés Aldije, entre otros encausados que luego se demostraría que no tenían nada que ver en el asunto, como la segunda esposa de Aldije, Elvira Meléndez, su hijo mayor o el hermano de Lopera.

El desaparecido Aldije, suspende la fuga que tenía planeada a Brasil al leer en la prensa que su esposa y su hijo estan detenidos,  por lo que vuelve a Peñaflor y se entrega.

En confesión se puede averiguar que los crímenes se cometieron entre 1898 y 1904, además del método empleado para asesinar a sus víctimas: Lopera encontraba a jugadores dispuestos a desplumar al francés, que se hacía pasar por rico, en partidas clandestinas a celebrar en la casa de Peñaflor. Una vez allí, aprovechando la noche y caminando en fila india por un estrecho camino de acceso a la finca en la que siempre ocupaba el último lugar Aldije, este decía la contraseña “cuidado  con la cañería”, que además de conseguir distraer a la víctima, servía para avisar a su cómplice de que era el momento en el que propinaría un contundente golpe en la cabeza al desdichado con una tubería a la que denominaba ”el muñeco”, rematándolo a continuación con un martillo y robando las pertenencias del  incauto, tras lo que enterraban su cadáver en el huerto.  Naturalmente, ambos detenidos se acusaron mutuamente de ser los autores materiales de los crímenes.

A pesar de que Lopera iniciase una huelga de hambre y Aldije culpara de todo a su compinche, eso no evitó que fueran condenados a 6 penas de muerte, una por víctima, subiendo al patíbulo el 31 de octubre de 1906 a la 7 de la mañana en el patio de la cárcel del Pópulo de Sevilla.  Separados los dos patíbulos con una cortina negra, ambos reos pidieron perdón en público por sus crímenes. Pero también  ambos tuvieron mala suerte con sus verdugos: el de la Audiencia de Sevilla, José Caballero Quintana y el de la de  Madrid, Áureo Fernández Carrasco que acudió para asistirle.  Fueron los dos verdugos bastante chapuceros con el manejo del garrote vil. El primero en ser ajusticiado fue Lopera, a las ocho y doce por el verdugo de Sevilla, falleciendo entre  terribles convulsiones por la deficiencia del aparato, seguido por “el Francés”, que al notar el corbatín en su cuello le dijo al verdugo de la audiencia de Madrid: “Aprieta sin miedo”. Pero  ante la nefasta faena del ejecutor, que estaba ensayando un nuevo corbatín para agarrotar al reo, añadió “¿No te dije que apretaras fuerte?

Áureo Fernández realizó con esta una de sus últimas faenas, ya que falleció tres años después.

EL HUERTO DEL FRANCÉS DE JACINTO MOLINA

Cartel argentino del film.

La película, segunda dirigida por el realizador tras Inquisición (1976), está escrita por Jacinto Molina y Antonio Fos, un sólido guionista y colaborador de, entre otros, Eloy de la Iglesia en los guiones de varios de sus primeros films como Cuadrilátero (1970), El techo de cristal (1971), La semana del asesino (1973) o Una gota de sangre para morir amando (1973), además de otros grandes títulos del fantaterror como Una vela para el diablo (Eugenio Martín, 1973), Joven de buena familia sospechosa de asesinato (Alfonso Brecia, 1972), La orgía nocturna de los vampiros (León Klimovsky, 1974) o  de nuevo junto a Paul Naschy, Latidos de pánico (1983).

Rodada en Algete (Madrid), además de en escenarios reales en Peñaflor y Sevilla, cuenta con un reparto que mezcla jóvenes actrices de la época, como María José Cantudo, Ágata Lys, Silvia Tortosa y Julia Saly junto a  reputados veteranos como José Calvo, José Nieto o Carlos Casaravilla.

Aunque el film no es del todo fiel al caso, ya que se toma las lógicas licencias dramáticas, la cinta está perfectamente ambientada ya que, no en vano Jacinto Molina investigó en el lugar de los hechos aprovechando escenarios naturales para dar más credibilidad a lo narrado. Algo que curiosamente no fue tarea fácil para el director, ya que buscando donde se encontraba el huerto original se encontró con que “cuando yo preguntaba a los lugareños sobre el siniestro lugar nadie sabía nada. Nunca había existido tal sitio en Peñaflor. Notaba que el huerto era totalmente tabú” (2)

Gracias a la colaboración del párroco del lugar pudo tener acceso  a documentación valiosa y acceso al huerto, del que quedaban únicamente las tapias. Así, “gracias al cura pude rodar la fachada del domicilio auténtico de Juan Andrés Aldije, aparte de las verdaderas tapias del huerto, la iglesia donde contrajeron matrimonio el terrible asesino en serie y la guapa Elvira – interpretada por Julia Saly – y, decorándolo, un mesón que perteneció a Muñoz Lopera“. (2)

También pudo rodar en el lugar real donde se ajustició a los culpables en Sevilla, convertido en un establo que tuvo que ser limpiado.

Todo ello rodado con una oscura fotografía en interiores que añade suciedad y sordidez. “Es una especie de cuadro de Julio Romero de Torres  ensangrentado, que reconstruye satisfactoriamente la época (principios de siglo XX). El clímax es perfecto y posee una profunda carga social que refleja aquella torva España negra, la Andalucía profunda”. (3)

Interiores sucios y oscuros como los tipos humanos que nos muestra el director en ese hábitat, en oposición con la luminosidad del cielo andaluz, de sus campos y del personaje interpretado por Julia Saly. Un contraste presente en el mismo rostro del asesino, que su director ensombrece súbitamente en algunos planos para mostrar su siniestra doble vida. Su lado oscuro.

En opinión de Ángel Sala, este Naschy en estado de gracia “conseguía un triplete difícil de superar, pues El huerto del francés  es posiblemente el mejor guión firmado por Molina (con una impecable descripción dela España profunda y primitiva de principios del siglo pasado, con sus cuotas de superstición, pobreza, dejadez moral, represión sexual y odios comunales), su mejor interpretación y, a la postre, su mejor película como realizador, con una sobriedad escalofriante y una narración poderosa, sin efectismos y coherente con el ambiente y la veracidad de la historia” (4)

El papel del protagonista, Juan Andrés Aldije apodado el  Francés, se lo reserva el mismo Naschy en la que es una de sus mejores interpretaciones, “Un serial-killer patrio con sabor a tortilla de patatas acompañado por el rasgueo  de las guitarras, pero más espeluznante  que cualquier american-psicho. (…) la interpretación de Naschy hiela la sangre de los espectadores” (3), mientras que José Calvo hará de su cómplice, José Muñoz Lopera.

Como estrellas femeninas, el film cuenta con dos muy populares actrices de los setenta: María José Cantudo y Agata Lys.

María José, que se hizo muy popular por protagonizar el primer desnudo frontal en el cine español con La trastienda (Jorge Grau, 1976), tiene una prolongada carrera a sus espaldas, siendo una de las pocas actrices que ha sobrevivido a la etapa del destape manteniendo su popularidad.

Nacida en (Andújar) Jaén en un año inconcreto (pero en los años cincuenta), comienza su carrera como modelo publicitaria y de fotonovela, pasando pronto a televisión y dando el salto al cine, carrera que precisamente inicia con El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), con Paul Naschy de protagonista. Su siguiente film también entra en el género fantástico, Autopsia (Juan Logar, 1973). Volvió a coincidir con Naschy en Secuestro (León Klimovsky) e intervino en la comedia de terror sexy Las alegres vampiras de Vögel (1975, Julio Pérez Tabernero) junto a Ágata Lys.  Tras una prolongada carrera cinematográfica en la que no consigue avanzar, decide centrarse en la revista y el teatro, donde obtiene mayor reconocimiento.

Su papel en El huerto del Francés es el de una pobre ingenua embarazada por Aldije que descubrirá toda la trama de los asesinatos mientras está convaleciente tras un sórdido aborto clandestino al que es obligada por él.

La vallisoletana Ágata Lys (Margarita García Sansegundo) es una bestia de la pantalla. Buque insignia del destape patrio intervino en un gran número de películas en las que mostró generosamente su rotunda anatomía, como es el caso de El huerto del francés, donde hará de dura prostituta amante de Aldije. Desperdiciada su carrera en el cine en películas donde el reclamo era precisamente su físico, decide centrarse en el teatro y abandonar su teñido rubio, que tanta popularidad le había dado, cortándose ella misma la larga melena. Con una voz muy personal, Ágata ha participado en pocas películas de terror. Intervino como protagonista en Las alegres vampiras de Vögel (Pérez Tabernero), y junto a Paul Naschy en El transexual (José Jara,  1977) en el valiente papel de la protagonista. Después demostró su casta con buenos papeles en Los santos inocentes (Mario Camús, 1984) y Familia (Fernando León de Aranoa, 1996).

Pero parece ser que la relación entre las dos divas no fue muy buena, tal y como cuenta Paul Naschy: “se llevaban a matar, con peleas y celos, y me amargaron el rodaje, sobre todola Cantudo. En una de sus trifulcas, arrojó un plato a la Lys que, sin embargo, hirió al maquillador Ángel Luis de Diego. Otro día no se le ocurrió mejor idea que desgarrar el vestuario de la otra. (…) El asunto se enconó cuando ambas debían rodar una verdadera pelea. Las advertí que si se producía algún hecho que pusiera en peligro el rodaje iban a tener la pelea conmigo. Recuerdo que el marido de María José Cantudo, Manolo Otero, que presenciaba el rodaje, me decía al oído: ¡Déjalas que se zurren bien! Te quedará una escena cojonuda”. A pesar de los problemas, el director reconoce que  “Tanto la Lys como la Cantudo rayaron a gran altura” (1)

En el elenco también destaca la barcelonesa Silvia Tortosa, otra de esas actrices veteranas cuya carrera y reconocimiento gozan de buena salud. Ha realizado mucha televisión y bastante cine, teniendo en su filmografía una de las perlas del Fantaterror español: Pánico en el Transiberiano (Eugenio Martín 1972), donde comparte reparto con Christopher Lee, Peter Cushing y Telly Savalas. También, dentro del género fantástico intervino en Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1974) y  El enigma del Yate (Carlos Aured, 1983), además de en reputadas series de televisión como Historias para no dormir (Episodio Freddy, 1982) o La huella del crimen (El caso de Carmen Broto, Pedro Costa, 1991). En El huerto del francés hace un papel contenido y dulce que contrasta con el personaje duro interpretado por Ágata Lys.

La cuarta actriz a destacar es Julia Saly, bailaora conocida como La Pocha que unió su carrera a la de Paul Naschy en muchos títulos como Muerte de un quinqui (León Klimovsky, 1975), Inquisición (Jacinto Molina, 1976), Comando Txikia (José Luis Madrid, 1976 ), Último deseo (León Klimovsky, 1976), además de en Madrid al desnudo (1979), Los Cántabros (1980), El carnaval de las bestias (1980), Latidos de pánico (1983), El último kamikaze (1984), Mi amigo el vagabundo (1984) y Operación Mantis (1985), realizando la que será mejor actuación como Condesa Báthory en El retorno del hombre lobo (1981), todos ellos dirigidos por Jacinto Molina. Fue productora ejecutiva de Dálmata Films y Acónito Films.  También con él interpretó varias series de televisión producidas en Japón y prácticamente toda su filmografía se puede engrosar en el fantaterror, ya que también figura en dos títulos de Amando de Ossorio: La noche de las gaviotas (1975) y  La endemoniada (1975).

En El huerto del Francés interpreta a la segunda esposa del protagonista, una santa en contraste con las prostitutas y amantes que tiene el personaje interpretado por Naschy.

El reparto está repleto de reputados actores que enriquecen el film, muchos de ellos secundarios con prolongadas carreras, entre ellos: Carlos Casaravilla, que ya había compartido reparto con Naschy en dos ocasiones antes, en La marca del hombre lobo (López Eguiluz, 1968) y El francotirador (Carlos Puerto, 1978), siendo este el último trabajo de su vida. José Nieto, un histórico de la cinematografía española que comenzó su carrera en la época del cine mudo, pasando a rodar películas hispanas para los estudios de Hollywood en los años treinta y manteniendo una estable y prolongada carrera en el cine español hasta su fallecimiento en 1982, habiendo actuado en otro título de Naschy, La marca del hombre lobo (López Eguiluz, 1968), además de en La perversa caricia de Satán (Jordi Gigó, 1976). Manuel Pereiro además de formar parte del reparto de El extraño amor de los vampiros (León Klimovsky, 1974) o Escalofrío (Carlos Puerto, 1978) y ser habitual de Juan Piquer Simón, se convirtió a raíz de este film en una presencia frecuente en los repartos de  Naschy como demuestra su intervención en Madrid al desnudo (1979), El caminante (1979), Los Cántabros (1980), El carnaval de las bestias (1980) y  El retorno del hombre lobo (1981). Víctor Iregua, también coincidió con Naschy en dos films de José Luis MadridJack el destripador de Londres (1971) y  Los crímenes de Petiot (1973), además de intervenir en Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982) .Luis Ciges en el papel de verdugo es el encargado de agarrotar a los dos criminales. Mucho antes de convertirse en ese entrañable actor que popularizaron primero José Luis Cuerda y más tarde Fesser, era un esforzado secundario que  había colaborado con Naschy en otros films, como en El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1974) (donde rebanaba el cuello de, precisamente, María José Cantudo), La rebelión de las muertas (León Klimovsky, 1973), Los ojos azules de la muñeca rota (Carlos Aured, 1974), Los Cántabros (Jacinto Molina, 1980), El carnaval de las bestias (Jacinto Molina,1980), y otros memorables films fantásticos como La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1973), La noche de las gaviotas (Amando de Ossorio, 1975), ¿Quién puede matar a un niño? (Ibañez Serrador, 1976) o Arrebato (Iván Zulueta, 1980). Antonio Ramís, actor también de prolongada carrera,  ha compartido reparto con Naschy en films como Jack el destripador de Londres (José Luis Madrid, 1971), El jorobado de la morgue (Javier Aguirre, 1973) y  Muerte de un quinqui (León Klimovsky, 1975). Antonio Orengo intervino, entre otros títulos, en La marca del hombre lobo (López Eguiluz, 1968), La noche del terror ciego (Amando de Ossorio, 1972) y El mariscal del infierno (León Klimovsky, 1974). Alfonso Castizo tiene varias coincidencias en su filmografía con Naschy: Jack el destripador de Londres (José Luis Madrid, 1971), Comando Txikia (José Luis Madrid, 1976), El caminante (Jacinto Molina, 1979) y Operación Mantis (Jacinto Molina, 1985).

Además de Yolanda Ríos, con la que Naschy volvió a contar en Madrid al desnudo (Jacinto Molina, 1979).

El huerto del francés se estrena en diciembre de 1977, produciéndose un error tipográfico en la cartelería del film, ya que su nombre no figura en el reparto como actor (sí como director) lo que obliga a colocar unas etiquetas adhesivas sobre las lobby cards,  además de rehacer los carteles (arriba pueden verse los dos modelos). Por si esto fuera poco, cuando se lanza la edición en video de la película, el encargado de realizar la carátula consulta una revista de la época, Nuevo Film Sex, en la que se narraba el argumento novelizado de este y de otro film, El vicio y la virtud, por lo que mezcla los nombre del reparto de ambos films señalando a Teresa Gimpera y Juan Ribó como protagonistas y, lo que es peor, cambiando el director y dando la autoría de El  huerto del Francés a Francisco Lara Polop, realizador de El vicio y la virtud. Todo un despropósito que puede verse en la imagen de arriba, mientras que la revista en cuestión podemos verla también en las dos ilustraciones incluídas. De momento, y si nadie lo evita, este film espera su turno para ser editado de forma

EN TORNO AL HUERTO DEL FRANCÉS  Por Ángel Gómez Rivero

            A menudo me habló mi amigo de esta película suya tan extraña, tan atípica en su filmografía y, no obstante, tan personal y tan sentida. Porque el argumento se sustenta en una historia que lo intrigó desde tiempo atrás; un relato basado en un caso real acontecido un siglo atrás en Peñaflor, pueblo sevillano a medio camino entre Sevilla y Córdoba, en el que un posadero, de nombre Juan Andrés Aldije y apodado El Francés, ayudado por un socio, asesinó sin piedad alguna a los pobres viajeros y jugadores que accedían al mesón, con el único móvil de robarles. Paul, al que siempre le fascinó y estremeció la entereza y frialdad de algunos asesinos a la hora de afrontar su suerte final, vio en este sórdido relato la materia prima para elaborar uno de los papeles más difíciles de su carrera, el del asesino en serie. Rodado in situ, Paul es responsable del guión, de la puesta en escena y del papel principal, y lega aquí una descriptiva minuciosa del universo particular de este asesino en serie tan estremecedor, alejado de los estereotipos excedidos del cine estadounidense de la época. Ajustándose, por lo demás, a la realidad histórica de una etapa oscura e incierta. Es en el desenlace donde más se ilustra la sangre fría del personaje ante su propia ejecución, ofreciendo un cierre de película tan potente como conmovedor.

            El huerto del francés es un filme de lo más inspirado en la filmografía de Paul. Nos lega un ambiente sórdido de principios del siglo XX, de la España negra y profunda, de los asesinatos de pueblo, en los que se mezclan las pasiones carnales con los intereses económicos. Es una fábula de corte real y rural donde la guitarra española llora el dolor de los crímenes en tablaos flamencos que ocultan la espantosa y cruda verdad, y en la que la insensibilidad del asesino —excelente Paul, en uno de sus más completos y complejos papeles, en este caso no fantástico— deviene en un final que enlaza con las primeras imágenes, al desarrollarse la trama mediante un perfecto y descomunal flashback. Un desenlace con el garrote vil como estrella invitada, que siega la túrbida vida de un asesino olvidado por todos y disimulada su negra existencia, tal vez por misericordia o tal vez por miedo, en los acordes de una vieja y perdida conseja andaluza.

            Sólo por el inmenso interés que Paul mostró siempre por desenterrar esta película del olvido, sueño con la divulgación de la misma en formato digital. Sería una hermosa manera de volver a rendir a su autor el tributo que merece. Porque su sombra sigue siendo alargada y su recuerdo ineludible.

            Jamás te olvidamos Viejo Lobo.

Y UN COLOFÓN DE ORO: SERGIO MOLINA SOBRE EL HUERTO DEL FRANCÉS

Queriendo contar con un comentario sobre el film de una de las personas más cercanas al cineasta, pedimos una pequeña colaboración al hijo del realizador, Sergio Molina, que sirve como broche de oro, o de lujo más bien, para este artículo.

“Hablar de “El huerto del francés” me produce un sentimiento contradictorio y me explico. Mi padre la tenía considerada como una de sus mejores películas y la poca gente que la ha podido ver en buenas condiciones así lo piensa. Para mi es una abigarrada historia de un asesino despiadado y sin escrúpulos que elimina a sus víctimas valiéndose de bajos instintos mezclando prostitución y juego en una espiral cuasi diabólica donde Juan Andrés Aldije juega el papel de un Mefistófeles de hoz y algarroba. Es una película dura, fría y sin concesiones. Yo la vi hace ya bastantes años en un pase que Tve realizó a altas horas de la madrugada, y quedé impresionado. Todos los actores están soberbios, aunque destaco a Pepe Calvo que borda el papel de Muñoz Lopera, una especie de trasunto del Igor del Dr. Frankenstein que ayuda a su “jefe” en sus tropelías, aunque en este caso un arrepentimiento silencioso se refleja en su mirada y en sus acciones. Recuerdo la secuencia de la ejecución con el contraste entre la frialdad más absoluta del asesino y el derrumbe emocional de su ayudante. La película es un flashback tremendo y oscuro que me dejó noqueado durante bastante tiempo. Digo que el sentimiento es contradictorio porque es una pena que esta película no se pueda ver en buenas condiciones, me consta que en la filmoteca existe una copia que reluce como el primer día, pero al existir un problema con los derechos parece ser que dormirá el sueño de los justos. Para mi padre era una gran frustración no poder ver editada esta película y aunque lo intentamos, no conseguimos que estuviera presente en las ediciones que salieron en 2009, una semana antes de que nos dejara. Lo que espero es que el interés de los aficionados y la labor de gente como Proyecto Naschy y otros muchos blogs y páginas web permita que estas películas, que también son patrimonio del cine español, puedan verse de forma digna ya que al fin y al cabo es parte de un legado y de una aportación que como dijo Paul hace un tiempo “puede que haya sido pequeña, pero ahí está” Un saludo, Sergio Molina».

Un soberbio trabajo de ambientación y fidelidad: compárese esta imagen con la real reproducida más arriba.

(1) Flash-Back nº 3, 1994.

(2) Paul Naschy en  Memorias de un hombre lobo (Paul Naschy, Alberto Santos Editor, 1997)

(3) Profanando el sueño de los muertos, Ángel Sala, Scifiworld 2010.

(4) Adolfo Camilo y Luis Vigil en Memorias de un hombre lobo (Paul Naschy, Alberto Santos Editor, 1997)

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