Archivo
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 2 de agosto de 2018 *
ROJO (Benjamín Naishtat, 2018)
Argentina/Brasil/Francia. Duración: 109 min. Guion: Benjamín Naishtat Música: Vincent van Warmerdam Fotografía: Pedro Sotero Productora: Ecce Films / Bord Cadre Films / Desvia Produções / Pucara Cine / Sutor Kolonko Género: Thriller
Reparto: Darío Grandinetti, Andrea Frigerio, Alfredo Castro, Diego Cremonesi
Sinopsis: A mediados de los años 70, un hombre extraño llega a una tranquila ciudad de provincias. En un restaurante, y sin motivo aparente, comienza a agredir a Claudio, un reconocido abogado. La comunidad apoya al abogado y el extraño es humillado y expulsado del lugar. Más tarde y camino a casa, Claudio y su mujer, Susana, son interceptados por el hombre extraño, quien está determinado a cobrarse una terrible venganza. El abogado toma entonces un camino sin retorno.
Rojo se inicia como un thriller, un tenso thriller que engancha al espectador y no lo suelta hasta el final, aunque el tono, por el camino, cambia, pasando a de ser un ejercicio de intriga a un conjunto de frescos sobre la corrupción de los vencedores. Sobre el cinismo de un nuevo régimen auto-instaurado ya en la monotonía del terror de forma plácida y legal. Una sociedad clasista desde cuyas grietas chorrea la sangre de los inocentes y que se representa en una casa abandonada cuyo propietario desapareció, como tantos. Una radiografía de una clase dominante podrida, manipuladora. Y todo se nos muestra partiendo del protagonista, el abogado que interpreta magistralmente Darío Grandinetti, su familia y amigos. Los cachorros de esos verdugos, de esa Argentina que trabaja, eslogan que tanto recuerda a esa España que madruga promulgado aquí por los hermanos putativos de aquellos matarifes argentinos. Igualmente cínicos y crueles.
Escrita y dirigida por el argentino Benjamin Naishtat (Historia del miedo), Rojo fue una de las grandes triunfadoras de la pasada edición del Festival de San Sebastián (Concha de Plata a la Mejor Dirección; Concha de Plata al Mejor Actor y Premio del Jurado a la Mejor Fotografía) y también participó en el Festival de Toronto (TIFF) y en el Festival Internacional de Cinema de Barcelona Sant-Jordi (BCN Film Fest).
ALCANZANDO TU SUEÑO (TEEN SPIRIT) (Teen Spirit, Max Minghella, 2018)
USA. Duración: 92 min. Guion: Max Minghella Fotografía: Autumn Durald Productora: Automatik Entertainment / Blank Tape / Head Gear Films / Metrol Technology Género: Drama
Reparto: Elle Fanning, Rebecca Hall, Millie Brady, Elizabeth Berrington, Zlatko Buric,Jordan Stephens, Stephen Boxer, Archie Madekwe, Mark Stobbart,Agnieszka Grochowska, Noof McEwan, John Locke, Daniel Westwood,Jessie Vinning, Ruairi O’Connor, Ria Zmitrowicz, Clara Rugaard, Paul Blackwell,Olivia Gray, Gerald Maliqi, Calvin Chen, Vivian Oparah, Sofia Abbasi
Sinopsis: Violent (Fanning) es una introvertida adolescente que vive en la Isla de Wight, en Inglaterra, y que sueña con convertirse en una estrella del pop para poder así alejarse de tu triste panorama familiar. Con la ayuda de un inesperado mentor, Violet se inscribe en un concurso de canto que pondrá a prueba su integridad, talento y ambición.
La ópera prima del actor y escritor Max Minghella, conocido por su trabajo en ‘El cuento de la criada’ o ‘La red social’, es otra nueva versión de la Cenicienta en clave de sencilla historia de superación. Una trama algo trillada, pero con algunos elementos que la dignifican. Como su magnífica fotografía, que muestra una isla de Wight donde nunca parece brillar el sol retratando también unos cálidos interiores que contrastan con la luminotecnia artificial de los escenarios.
Elle Fanning, que se confirma de nuevo como uno de los mejores talentos de su generación, realiza su papel de forma sombría, sin maquillaje ni artificios. No sonríe, su vida apenas le ofrece motivos para hacerlo, pero aún así se muestra fresca, bella, espléndida. Joven. Y como tal errada y errante, pero con unas ideas claras y una personalidad que deja la puerta abierta de par en par a la esperanza.
Repetimos, si bien la trama no resulta original, su enfoque si puede aportar motivos para el disfrute de esta cinta. A pesar de ser una producción americana, se ha optado por situar la acción en una pequeña isla cerca de Inglaterra, así la película se libra de muchos de los tópicos habituales que podríamos haber esperado de haberse situado la acción en cualquier ciudad norteamericana. En ningún momento hay glamour, incluso cuando la acción se traslada a Londres. Y aunque algunas situaciones son más que familiares (mentor alcohólico -y con pinta de oler muy mal- con un pasado glorioso y tragedia a sus espaldas), podemos llegar a creernos la relación que se entabla entre estas dos almas perdidas.
Teen Spirit, a pesar de su título, consigue trasmitir tristeza. Al gris de la climatología cabe añadir sus tristes canciones, todo lo cual da un tono a la cinta que atraviesa la pantalla alcanzando al espectador más allá de que la historia tenga, o no, un final feliz.
Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Cuarta cápsula
DOMINGO 7 DE OCTUBRE (Fotos: Serendipia)
Después del atracón cinéfio del día anterior, Serendipia decide añadir más acción y emoción al combinado ¿Qué tal cuatro películas, dos de ellas con Elle Fanning, una rueda de prensa y una entrevista? ¿Y si a todo esto añadimos la caza del autógrafo de, por ejemplo, Alex Proyas? ¿Lo conseguiremos? Si quieren saberlo sigan leyendo…
I Think Were Alone Now es un resultón drama postapocalíptico dirigido por Reed Morano, conocida, sobre todo, por su trabajo como profesional en la cinematografía televisiva (cámara, dirección de fotografía) y que debutó como directora en 2015 con Dentro del dolor (Meadowland), un thriller dramático que nos hacía prever que Morano tenía mucho que decir sobre el cine de género, un tratamiento personal de la intriga en el que el intimismo es fuente de expresión. Su segundo largo de ficción confirma las impresiones que nos habíamos formado, nuevamente la sensibilidad de la autora es un elemento narrativo que enriquece a un género, aquí la ciencia ficción postapocalíptica. Protagonizada por Peter Dinklage, el conocido actor enano, tan popular por su papel en Juego de Tronos y una de nuestras jóvenes actrices favoritas, Elle Fanning, a los que se suman los siempre magníficos Paul Giamatti y Charlotte Gainsbourg, la cinta de Morano nos lleva a un paraje en el que el lugar se traduce en estado.¿Recuerdan los efectos de la bomba de neutrones? Escalofriantes, ¿eh? Pues algo así sucede en la ciudad -¿y en el resto del mundo?- en la que habita nuestro protagonista, antiguo bibliotecario del lugar que decidirá vivir una rutina diaria que le permita limpiar el vecindario de cadáveres y tener, de paso, algo con lo que ocupar el tiempo. Pero su vida dará un giro cuando aparezca la chica… El protagonista viaja de la aceptación de la soledad a la esperanza de un proyecto común para ser decepcionado de ello. Y de ahí de pasar de antihéroe a héroe al rescate. En su tercer acto el filme terminará asemejándose a una zombie movie, pero no se alarmen, nadie de andar torpe reclamará cerebros para cenar, en esta ocasión se nos demostrará que los muertos andantes son los vivos. Esa clase media tan civilizada que se vuelve cosificadora. Nosotros mismos.
I Think Were Alone Now es, pues, una pequeña gran película que merecía haber tenido más público. Como Ghostland, una de nuestras favoritas de este certamen. Puro American Gothic de la mano de Pascal Laugier, cuyas Martyrs (2008) y El hombre de las sombras (The Tall Man, 2012) ya lo habían encumbrado como uno de los cineastas más interesantes que ha dado el género en las últimas décadas. Laugier es provocador, pero su provocación no se agota en sí misma, apunta más allá, al lugar en el que las preguntas se vuelven incómodas. En Martyrs nos propuso un viaje al final del dolor como vía por la que trascender, una película violenta no por sus imágenes (algunos no vieron más allá, todo hay que decirlo) sino por el sentido que estas llevan impreso, una violación extrema a la pregunta kantiana sobre ¿qué nos cabe esperar? resuelta en un final que es suspensión pura. Cuatro años después se ganaba enemigos hasta entre quienes le habían aplaudido a rabiar su osadía, y es que con El hombre de las sombras nos llevaba de nuevo a mirar al fondo de nuestras esperanzas, a indagar qué ocurre si nuestras causas en favor de los desfavorecidos tropiezan con la ruindad de estos, y ahí nos daba duro porque nos asomaba al abismo de nuestras contradicciones como cultura. Laugier, pues, se había puesto a sí mismo el listón muy alto y con Ghostland no defrauda: muñecas de porcelana, caserones antiguos, payasos maléficos, niñas, brujas y ogros malvados en una película que hace de los arquetipos del cuento un recurso para ir más allá de ellos y volvernos a poner sobre la pista del sufrimiento (o la superación del mismo, si se quiere) como camino para encontrarnos a nosotros mismos, tal como la protagonista hallará su propia voz. Además de crispar los nervios del más templado, contiene un magnífico giro que demuestra que Laugier, autor también del guión, va más allá de un mero ejercicio estético, la parafernalia del gótico americano está puesta al servicio de una historia que nos habla de la literatura como subterfugio para sobreponerse a lo real. De mundos imaginarios. De Alicia atravesando el espejo. Maravillosa.
Y es que Pascal Laugier, como demostró en la rueda de prensa, que les aconsejamos que no se pierdan, es uno de los nuestros.
Entre las dos películas y antes de la rueda de prensa del galo Serendipia cumplió, en parte, uno de sus sueños: poder entrevistar a Helga Liné. Y ponemos en parte porque fuimos cinco medios los que dispusimos de 20 minutos para hacerlo, con lo que ello conlleva. O sea, ni entrevista ni nada parecido, pero sí una agradable tertulia con la gran dama del cine de género europeo, que se dejo

Ahora ya saben porqué uno es tan poco amigo de hacerse fotos… Con ustedes Helga Liné y un merluzo, eso si, muy feliz (Foto: Juan Mari)
querer y demostró su gran clase. Fue todo un placer tener delante a la Mabille de Lancré de El espanto surge de la tumba; la Lorelei del film de Klimovsky; la Natasha de Pánico en el Transiberiano; y la Zanufer de La venganza de la momia. Todas en una.
Más cine: de nuevo en la carretera y de nuevo Elle Fanning dirigida por una mujer en Galveston (Mélanie Laurent), un thriller en el que la actriz interpreta a una casi infantil prostituta, pura basura blanca, que se juntará con un sicario al que persiguen unos matones y al que han diagnosticado una enfermedad que piensa que es mortal, por lo que nada tiene que perder. Y es que como Frank Miller escribió en Daredevil, «un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo». Ambos personajes, improbables compañeros de viaje, emprenderán una huida hacia ninguna parte durante el cual obtendrán su redención. Poética de lo sórdido, Galveston es una de esas películas que nos dejan escenas cargadas de fuerza, como ese huracán que hace las veces de prólogo mientras anticipa el destino que espera (y que podría haber permitido un desenlace más conciso) o esa única cita entre los protagonistas (avanzado el metraje) ante la que nos sabemos ya espectadores de la última felicidad posible para los personajes. Después queda la espiral, pero una espiral que no tiene nada de épica porque a los desheredados no les espera siquiera el triunfo de una muerte justificada, mucho menos heroica. Seres ordinarios con finales opacos. Solo queda como redención la justicia poética de no haber arrastrado consigo todo lo que engendraron. Su penar abre camino a quienes les prosiguen. Una magnífica cinta que se ofreció
dentro de la sección Órbita.
Pequeña pausa y vuelta a la oscuridad para ver Zan, una película dirigida, escrita y protagonizada por Shin’ya Tsukamoto, aquel japonés loco perdío que revolucionó el corazón de muchos fans en 1986 con Tetsuo: The Iron Man, una fantasía cyberpunk cuyo éxito intentó repetir con dos secuelas. Ahora nos propone una historia aparentemente más tradicional sobre unos ronins en busca de amo a quien servir. Violenta, sucia, con un acero vivo, que respira y aúlla, Zan añade la fuerza de la naturaleza a un relato de venganza, honor y valor, temas tan caros en el cine japonés de todos los tiempos. Y en juego siempre, como en aquella opera prima, el sentido de lo humano y lo que lo trasciende.
Sin lugar a dudas un día completo. Satisfactorio y con una calidad media de cine más que saludable. Y además Serendipia se llevó dos besos de Helga Liné. Y consiguió la rúbrica de Alex Proyas. ¿Qué más puede pedirse? Pues…¡Más y mejor!… ¡Y vaya si llegó!… pero eso ya sería al día siguiente.
“Mary Shelley” se presentará oficialmente en España en el ‘BCN FILM FEST’
La película “MARY SHELLEY”, dirigida por la saudita Haifaa Al-Mansour (La bicicleta verde), se presentará en España en el BCN FILM FEST, el Festival Internacional de Cine de Barcelona Sant Jordi, que se celebra entre los días 20 y 27 de abril en la capital catalana.
La película, que participará dentro de la sección oficial a competición, es un biopic de la autora de la novela Frankenstein y narra la relación entre el poeta Percy Shelley y la joven de 18 años, Mary Wollstonecraft Godwin, que dio como resultado la escritura de la famosa novela.
MARY SHELLEY está protagonizada por Elle Fanning (Neon Demon, Super8), Douglas Booth (Orgullo + Prejucio + Zombies; Noé) y Bel Powley (The diary of a teenage girl, Detour, Carrie Pilby). Completan el reparto Ben Hardy (Héroes en el infierno), Maisie Williams (serie Juego de Tronos) y Stephen Dillane (serie Juego de Tronos), entre otros.
Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Octava cápsula

VIERNES 14 DE OCTUBRE
Con The Neon Demon vino uno de los momentos más esperados para Serendipia, que llegaba tan virgen a su proyección en la pantalla de l’Auditori como Jesse (el carácter encarnado por Elle Fanning en la cinta) a L.A. Y valió la pena, ya que ese (y no el otro) es el formato ideal para valorar esta película en toda su justicia. Esa vorágine de colores y sonidos en el que la belleza es lo único importante tiene que vivirse en pantalla grande, con el realce de esa música electrónica a todo volumen, ideal para mostrar la falta de vida. La falta de alma. Carne blanca para depredadores encarnada por una magnífica Elle Fanning, perfecta en su papel. Enigmática, pura, bella. Una Norma Jean dispuesta para el sacrificio ante el demonio de neón. Nada es accesorio. Todo llevará al holocausto de la virgen, justo cuando está a punto de corromperse, a manos de sus envidiosas enemigas, que devorarán su carne y beberán su sangre ante la creencia atávica de que adquirirán sus dones, su fuerza, radicada en su inocencia y su pureza. Nicolas Winding Refn se atreve con todo y transforma con sus sugerentes imágenes este guión, aparentemente básico, en un caleidoscopio repleto de ricas lecturas visualmente brillante que sitúa a Drive como un título menor en su filmografía.
Por cierto, la parte inteligente de Serendipia realizó un artículo para nuestros amigos de Cine Divergente en el que explica como le impactó el filme. Dejen pues de leer este panfleto y échenle un vistazo con un simple CLICK!
La siguiente película de la mañana nos la presentó también Refn, que a última hora no pudo asistir en persona pero que envió unas imágenes como atención con el público y la organización del Festival. Se trató de la remasterización de Zombi. El regreso de los muertos vivientes (Dawn of the Dead), el clásico de 1978 de George A. Romero que inició todo lo que estamos viviendo con el no muerto como monstruo del nuevo milenio. El montaje, cuya remasterización ha supervisado Refn, es el europeo, que realizó Dario Argento. Poco huelga añadir que no se haya dicho sobre esta cinta, aparte de que es fantástico poder reverenciarla en su formato y habitat original.
El menú cinematográfico del día finalizaría para Serendipia con Tunnel (Toe-Neol) del coreano Kim Seong-hun, director del que pudimos disfrutar la divertida A Hard Day en la edición de 2014 y que ofreció, en esta ocasión, un drama (con toques de comedia) sobre un comercial que queda atrapado con su coche en un túnel al desprenderse el techo. Además de la claustrofóbica situación que vivirá el protagonista, en compañía de un inesperado compañero, tendremos, en el exterior, el discutible papel de la prensa (como ya sucedía en el clásico de Billy Wilder El gran carnaval (Ace in the Hole, 1951)); la angustia de su esposa; y la siempre cínica actitud de las autoridades, dispuestas a ponerse la medalla si sale todo bien o a quitarse responsabilidad en caso contrario. Otra magnífica muestra del mejor cine coreano de entretenimiento.
Pero no todo va a ser ver películas y más películas. También hay sitio para otra de las pasiones de Serendipia como es la literatura de… eh, sí, de cine. El director y escritor Víctor Matellano presentó su interesante libro, Terror en el museo de cera, que surge a partir de la aparición del guión original de la película inconclusa Horror en el museo de cera, de Paul Naschy, que se consideraba perdido. El volumen se ha completado con una amplia filmografía de películas ambientadas en estos tétricos museos, así como con numeroso material gráfico y dibujos de Alfonso Azpiri. Matellano aprovechó también para hablar de su última película, Stop Over in Hell, que clausuró el Almería Western Film Festival. Precisamente en la presentación estuvo uno de los héroes personales de Serendipia y autor del poster del filme de Víctor Matellano, el ilustrador Sanjulián, toda una leyenda desde la época de Selecciones Ilustradas de Josep Toutain, cuando los dibujantes e ilustradores españoles triunfaban en Estados Unidos y en el resto del mundo publicando sus trabajos en las revistas Warren con Creepy, Eerie y Vampirella en cabeza.
Después vino el momento surrealista de la jornada con la presentación del libro The Spanish Fantastic: Contemporary Filmmaking in Horror, Fantasy and Sci-Fi de Shelagh Rowan-Legg, en el que la autora analiza el cine fantástico español de las últimas décadas. Durante la presentación, dirigida tan solo al público de habla inglesa, la autora se limitó a recitar el abultado guión que llevaba preparado. Tras una agotadora hora de lectura descubrí que solo había un ejemplar disponible, pues el resto había sido reservado en una pre-venta no anunciada, o realizada de manera restringida. También descubrí, demasiado tarde, pues ya me lo había firmado (que no dedicado), su elevado precio, que congeló la sangre en las venas de Serendipia.
Y con esto el segundo, y último viernes del festival de Sitges finalizaba. Llegaba la última jornada y, aunque el agotamiento hacía visiblemente mella en Serendipia, todavía le quedaban por ver 5 películas 5.
Elle Fanning: Se confirma como estrella en Super-8
Con tan solo 13 años, Elle Fanning tiene una filmografía que para sí quisieran muchas de las denominadas estrellas, ya que su carrera se inicia desde los dos años, en varios papeles en los que interpretaba los personajes de su hermana Dakota, también actriz, cuando debía mostrar menor edad.
Hija de padres deportistas y con ascendencia irlandesa y alemana en sus genes, esta actriz, que nos ha sorprendido en el film que, sin duda la elevará al estrellato, Super-8, ha actuado en diversas series televisivas como C.S.I (Miami y New York), House o Mentes criminales, así como puesto voz a personajes en películas de animación (My Neighbor Totoro de Miyazaki o Astro Boy de David Bowers). Pero es en el cine en el que ha destacado, primero en pequeños papeles y más tarde con actuaciones de más peso en Un cruce en el destino (Reservation Road, 2007 Terry George), El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, 2008 David Fincher), Babel (2006, Alejandro González Iñárritu), Phoebe in Wonderland (2008, Daniel Barnz), Somewhere (2010, Sofía Coppola), Whe Bought a Zoo (2011, Cameron Crowe) y Twixt Now and Sunrise (2011) de Francis Ford Coppola, un film basado en un sueño del director que tenemos muchas ganas de ver, en el que Elle interpreta a una fantasma llamada V y que cuenta entre sus personajes con Edgar Allan Poe, interpretado por Ben Chaplin.
Así que, si hace bien poco aplaudimos la aparición de Chloe Moretz en Let Me In (2010, Matt Reeves) y Kick Ass (2010, Matthew Vaughn), con Elle Fanning tenemos a otra joven actriz que sin duda dará mucho que hablar.
… Y si, ya sé que hay muchas fotos pero es que Elle, además de buena actriz es realmente mona.
Súper 8: mucho más que otro blockbuster revival
El verano del 2011 podrá ser recordado como el verano en el que las películas aptas para todos los públicos (como se las llamaba antes) se tiñeron de nostalgia. Ya sea a modo de relectura de viejas ( y no tan viejas) sagas, como El Origen del planeta de los simios (Rise of the planet of the apes, 2011, Rupert Wyatt) o X men firts class (2011, Matthew Vaughn). Ya sea como recuperación de héroes de otras décadas como Conan el bárbaro (Conan The Barbarian 3D, 2011, Marcus Nispel). O ya sea como revisión de todo un género. Ese es el caso de Súper 8 (2011, J.J. Abrams): todo un homenaje a la Ciencia Ficción tal como la ha visto Spielberg desde Encuentros en la Tercera Fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977, Steven Spielberg)
La gran baza que ha jugado J.J. Abrams para crear expectación es no filtrar apenas nada sobre la película, incluso se le hizo firmar a los actores una cláusula de confidencialidad según la cual no podían hablar de la película más que con los miembros del equipo. Y está justificado, porque su película es para disfrutarla con aquella inocencia de las tardes de domingo en los que la única referencia para decidir en qué cine entrar era «mirar los cuadros». De modo que quien se adentre en este comentario ya sabe a lo que se expone: perder ese factor sorpresa que es el valor añadido que aporta Súper 8.
Valor añadido, aquello que suma y hace especial a un producto, es lo que busca Charles (Riley Griffiths), el mejor amigo del protagonista para su película de súper 8. Lo encuentra en un tren que descarrila después de chocar con una furgoneta, mientras la pandilla andaba rodando en la estación. Este es el arranque argumental, pero antes Abrams nos había dado toda una lección de cine en los cinco minutos de prólogo. Ése prólogo es una excelente muestra de que, con las líneas de diálogo justo y un calculado manejo de la cámara, es posible contar mucho en muy poco tiempo. En apenas cinco minutos, se nos caracteriza ya a todos los personajes,los conflictos que hay entre ellos, los sentimientos que les unen y se siembra la incógnita por el qué va a pasar a partir de ahí con los personajes. Desde ese inicio hasta el descarrilamiento del tren hay más historia narrada que en otras películas que invierten más de dos horas de metraje para contar la visión que el «autor» tiene del mundo.
Como todo buen blockbuster, viene bien servida de acción y efectos especiales, tanto visuales como de sonido, que la hacen espectacular en su ritmo bien modulado (no hay caídas significativas, salvo cierta precipitación hacia el desenlace). Y el espectador la contempla con mirada ingenua a poco que se deje llevar, porque, sin necesidad de usar cámara subjetiva ,el film nos la muestra desde los ojos de los protagonistas. Abrams sabe sumergirnos en la trama como si nos pasara a nosotros mismos, porque nos identificamos con la sorpresa que vemos retratada en los ojos de los protagonistas, nos miran a nosotros y nosotros nos transponemos en su piel como si ellos fueran nuestra imagen en el espejo. Y es que todos hemos sido niños ávidos de protagonismo y aventura.
Los efectos no son todo, sin la gran actuación de los pequeños actores la película no funcionaría. Cada cual interpreta a la perfección su rol en la pandilla: Riley Griffiths (Charles) es el gordito listo con gran inventiva hijo de una familia numerosa (que propicia los momentos más cómicos de la cinta) con madera de líder que consigue enrolar a todos sus amigos en el film que quiere rodar (sabe que será de zombies pero no su argumento, ¿les recuerda algo?); Ryan Lee (Cary) es el clásico aficionado a actividades extrañas (lo que se considera un friqui para algunos), en su caso los petardos y explosivos; Gabriel Basso (Martin) es el más aprensivo del grupo; Joel Courtney es el chico tímido con mucho mundo interior que se evade con sus amigos de problemas recientes; y Elle Fanning (Alice Dainard) es la chica en toda la polisemia del término. Entre ellos destacan el debutante Joel Courtney y la veterana Elle (¡hay que ver cómo está creciendo esta jovencita!), especialmente la niña, que apunta ya maneras de estrella. A Elle Fanning le debemos algunos de los momentos más emotivos de la película, aquellos en los que interpreta dentro de la interpretación y que la revelan como una actriz con talento y sensibilidad. Juntos forman la pandilla ideal, aquella que leíamos en las novelas juveniles, la misma que veíamos en las películas, y a la que tanto se parecían las nuestras aunque no fuéramos conscientes.
Ambientada en los albores de los 80’s, el tratamiento de la imagen y la iluminación juegan a emular las texturas de los films de esa década. Con esa fotografía granulosa y esos destellos de luz azul filtrada en los encuadres. La banda sonora de Michael Giacchino, que algunos verán como emulación de su propia composición para Lost, evoca las composiciones del Williams que formó tandem con Spielberg en esa década.
En esa década abundaron las películas de género fantástico con protagonistas infantiles, films como Los Goonies (1985, Richard Donner), Una pandilla alucinante (The Monster Squad, 1987 Fred Dekker), Cuenta conmigo (Stand By Me, 1986 Rob Reiner), basada en The Body de Stephen King (cuya sombra se proyecta alargada sobre el film) o, por supuesto, E.T, el extraterrestre (E.T. The Extra-Terrestrial, 1982 Steven Spielberg) . Pero aunque esa sea la época recreada, al verla no podemos dejar de pensar en épocas anteriores, la de los 50’s y 60’s con su entrañable serie B poblada de monstruos y extraterrestres los cuáles (por falta de presupuesto en muchas ocasiones) apenas se mostraban, cosa que no siempre iba en detrimento del miedo que pretendían provocar sino que, al contrario, lo estimulaban aún más. También aquí el monstruo es entrevisto más que mostrado (hasta el momento preciso en que ha de hacer aparición) y nos recuerda a films como La noche del demonio (Night of the Demon, 1952 Jacques Tourneur) que aunque mostró un bicharraco por exigencias de los productores, habría funcionado igual de bien sin que se hubiera visto o el mismo Alien (1979, Ridley Scott), donde se enseñó lo justo. E.T y Alien son seguramente los dos referentes que más han inspirado a Abrams en la creación de su propia criatura y, si permanecen atentos en sus pantallas, hasta igual les parece que se funden en un plano.
Y es que Súper 8 es, ante todo, un homenaje a la infancia en general, pero en particular lo es de la de los monsters kids entre los que se cuenta el propio Spielberg, entre otros como John Landis, Joe Dante o el propio Stephen King. A finales de los años cincuenta y especialmente durante los sesenta, creció en Estados Unidos toda una generación alrededor de la publicación Famous Monsters of Filmland, del entrañable Forrest J. Ackerman, donde aprendieron a adorar a los viejos monstruos de Universal y, sobre todo a los maquilladores, auténticos hacedores de monstruos, cuyos nombres y trabajos conocían los niños, como Jack Pierce o Dick Smith (nombre que se escucha en el film). También coleccionaban y montaban maquetas de la marca Aurora, que representaba a los adorados monstruos (puede verse al Quasimodo de Aurora en la película). Devoraban películas en televisión en programas presentados por anfitriones del calibre de Vampira, Zacherley o Svengoolie, que entre chistes chuscos y telarañas quitaban el susto del cuerpo de los pequeños aprendices de monstruo. Aprendices que también hacían sus pinitos con el súper-8 (y antes con 8 mms.) imitando los films que veían, con especial predilección por Ray Harryhausen, al que emulaban poniendo en movimiento sus muñecos o fabricando sus propios dinosaurios, que cobraban vida en la pantalla rodados frame to frame. Esos pequeños aprendices se veían seguramente a sí mismos como protagonistas de historias que narraban invasiones alienígenas; o como luchadores contra el mal; o como monstruos. Todo ello con un lenguaje y en un mundo que parece que ellos solos entendían, ante el rechazo de unos padres que no podían comprender lo que ellos calificaban de morboso.
El corto que ruedan los muchachos del film bien podría haber sido una monster kid home movie como las que pueden verse en el vídeo que hemos incrustado (no hay que perderse los créditos finales de Súper 8, porque guardan una sorpresa). Eso es lo que está en el sustrato de Súper 8, por eso atrajo la atención del Rey Midas de Hollywood. Todas las claves del Spielberg de los ochenta (cuando vio cumplido el sueño de hacer monster movies con presupuesto) están en el film: sus pueblecitos de casas con garaje, sus niños en bici, su sheriff honrado, sus vecinos que se conocen, su refinería donde trabajan todos (aquí planta química), su reunión vecinal para tratar los problemas … Y el final, que parece el negativo del de Encuentros en la tercera fase, pero para llegar a la misma conclusión: nos está diciendo que la comprensión del alien es la única manera de llegar a saber de civilizaciones extraplanetarias. Pero eso no es otra cosa que una metáfora de cómo pueden superarse los conflictos humanos y las relaciones entre nosotros. Alien es cada otro y sólo la empatía puede subsanar los defectos de la comunicación. Eso es lo que descubren los personajes en ese paso a la madurez, un paso que no sólo dan los niños protagonistas sino también los adultos que les rodean.
Todo mueve a un ejercicio de nostalgia entrañable en Súper 8. Hasta el viejo logotipo de Amblin ha sido utilizado, parece ser que por capricho del mismo Abrams. Eso puede abrirnos preguntas: ¿Qué pasa? ¿Todo lo que se hace nos tiene que llevar a tiempos pretéritos? ¿por qué no un buen film que no sea remake o rememore a otros.? Que los guiños hacen gracia y eso, pero… para variar ¿Qué tal algo totalmente original? .E igual que preguntas genera también sus réplicas: se podrá decir que no aporta nada argumentalmente, que resulta previsible, pero es que de eso se trataba de homenajear el género tal como lo entendió Spielberg, por tanto no pretende ser original sino partir de los tópicos ya usados. La Vanguardia impuso una exigencia de continua ruptura que se acabó manifestando como excesiva además de baldía, porque no condujo más que al silencio. El arte siempre ha sido una continua reformulación de sí mismo, los topós se heredan de generación en generación y lo que distingue a las diferentes obras es la nueva manera de plantear el sentir de su época respecto a los problemas que han rodeado al hombre desde su inicio. Crear es recrear y J.J. Abrams lo borda.












































Últimos comentarios